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Rodolfo Villarreal Ríos
Rodolfo Villarreal Ríos
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Doctor y Maestro en Historia por la Universidad de Montana-Missoula. Maestro en Economía por la Universidad de Colorado-Boulder. Diplomado en Economía e Inglés por “The Economics Institute,” Universidad de Colorado-Boulder. Licenciado en Economía por la Universidad Autónoma de Guadalajara. En la Universidad de Montana-Missoula ha impartido cursos sobre los tópicos de las relaciones entre México y los Estados Unidos de América, así como las desarrolladas entre el Estado Mexicano y la Iglesia Católica. Durante más de dos décadas prestó sus servicios al Estado Mexicano en el rango de auxiliar de programación a director general en funciones. Durante la segunda mitad de los 1980s, inició sus colaboraciones en el Suplemento de Política Económica de la Revista Tiempo y en los diarios El Nacional de la Ciudad de México y Zócalo de Piedras Negras, Coahuila. De noviembre de 2003 a la fecha es colaborador de Zócalo, además de Nuevo Día de Nogales, Sonora y los diarios electrónicos eldiariodetaxco.com, guerrerohabla.com, (Taxco, Guerrero); diariodeacapulco.com (Acapulco, Guerrero); todotexcoco.com (Texcoco, Estado de México) y diarionacional.mx (Ecatepec, Estado de México). En dichas publicaciones ha elaborado alrededor de 900 artículos editoriales sobre historia, economía, anécdotas vivenciales, deportes, tauromaquia, política y relaciones internacionales. Asimismo, es coautor de tres artículos publicados en las revistas de investigación científica, Lancet, Environmental Research y Journal of Alzheimer's Disease, Es autor de dos libros: “Las Conferencias de Bucareli. Un acto pragmático de la diplomacia mexicana.” (2018) y “El Senado estadunidense enjuicia a México y al presidente Carranza,” (2017), editados por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM).

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30 Mayo 2020 04:00:00
Agustín Cosme Damián, el santo patrono de la machincuepa política
Poco recordamos que la consumación de nuestra independencia de España se da en el contexto de una machincuepa política, efectuada por el michoacano Agustín Cosme Damián de Iturbide y Aramburu. Desde entonces, un número grande de adeptos han abrazado esa causa como medio de purificación de sus pecados, mientras argumentan hacerlo en pos de la defensa de los intereses de los más desprotegidos y la democracia. Mencionar quienes profesan la religión de la machincuepa política ocuparía un espacio mayor al de esta colaboración y siempre caeríamos en falta por dejar alguno fuera. Pero de ellos no vamos a ocuparnos, sino del santo patrono fundador y si usted cree que en lo que describimos ve alguno que conoce, pues no necesariamente será fortuito. Comencemos.

Es conocido ampliamente la furia con que Agustín, al mando del ejercito realista, arremetió en contra de las fuerzas insurgentes. Sin embargo, su olfato político, innegable, le permitió percibir que los vientos cambiarían más temprano que tarde y en su calidad de el comandante del Ejército Realista en la Región Sur, preparó un plan para la independencia que le permitiera hacerse del poder. Por ello, Iturbide reconoció que era necesario alcanzar un acuerdo con los líderes del movimiento independentista, otros miembros del Ejercito Realista, la jerarquía católica y el virrey. Como paso inicial, Iturbide, un criollo, entabló negociaciones con un mulato, Vicente Ramón Guerrero Saldaña, quien era el líder de quienes buscaban la independencia. La machincuepa estaba en marcha.

En plena ejecución, Agustín Cosme escribió, el 18 de febrero de 1821, al conde del Venadito, el virrey Juan Ruiz de Apodaca: “Tengo la satisfacción de decir a V.[uestra] E.[xcelencia] que D. Vicente Guerrero se ha puesto a mis órdenes, y por consiguiente a las de V. E. con 1200 hombres armados…” Tan pronto recibió el comunicado, el virrey respondió a Iturbide expresándole su beneplácito por el “‘feliz resultado que presentan las negociaciones con-D. Vicente Guerrero… pues desde que tomé a mi cargo este vasto mando nada he deseado tanto como el restablecimiento de la paz general en él, conforme á las órdenes y piadosas intenciones de nuestro REY…” Asimismo, “deseo por consiguiente me avise V.[uestra] S.[eñoría] el convenio que haga que debe -ser conforme a las leales disposiciones anteriores de la ‘materia y mías, así como a las novísimas de las Cortes sancionadas por S. M.[ajestad].” La mitad de la maroma ya estaba dada, ahora se presentaba como el pacificador amoroso que era capaz de negociar con el enemigo antiguo quien ya no era el ser despreciable al cual debería de aniquilarse. Sin embargo, aun faltaba un trecho para completarla.

El 24 de febrero de 1821, Guerrero e Iturbide firmaron el Plan de Iguala. En él, se reconoció al catolicismo como la religión oficial, se mantenían las prerrogativas para los miembros de la curia católica, y se mencionaba que Fernando VII, o un miembro de su familia, sería nombrado soberano de México. Al consumarse la fusión de los ejércitos independiente y realista, se formó el Ejército de las Tres Garantías. Estas garantías, se referían a “religión (la fe católica como el credo oficial; independencia (presuntamente una monarquía); y unión (trato similar para criollos y peninsulares). Ahora sí, ya era independentista formal. Solamente faltaba irse a negociar con el representante de la corona española, Juan O’Donojú. Con ello, se vislumbraba el fin de la contienda armada, lo cual tomaría aun seis meses en concluir. Por lo pronto, la primera machincuepa ya estaba dada.

En el camino a Córdoba, para entrevistarse con O’ Donoju, el independentista recién estrenado hubo de pasar por la ciudad de Puebla y ahí habría de recibir la bendición a su nueva calidad, la de “machincuepista” no la de independentista. Quien oficiaría el acto sería otro sujeto de calaña similar, el obispo de Puebla, (1814-1829), José Antonio Joaquín Pérez Martínez y Robles. Pero para precisar como estuvo ese evento, recurramos al texto, “Vida de Agustín de Iturbide,” publicado en 1919, por Carlos Navarro y Rodrigo quien reproduce el evento de bendición en Puebla. Nos menciona que “Iturbide, algo cómico y aficionado a las escenas aparatosas, no entra en Puebla hasta que estuvo todo preparado para que la recepción fuera entusiasta y solemnísima. Lo fue en efecto: El pueblo se agolpaba a verle; los aires se estremecían con los vivas; de cuando en cuando salía a los balcones del palacio episcopal, donde se alojó, para satisfacer la curiosidad publica, y entre los aplausos de la muchedumbre pedianle, casi todos, el restablecimiento de los jesuitas, al paso que algunos amigos de Iturbide, no sabemos si discretos o indiscretos, clamaron entonces por primera vez: “Viva Agustín I.” Ni duda cabe, los poblanos adquirían experiencia que les sería muy útil cuando, años más tarde, saldrían a lanzar vivas a otro visitante “distinguido,” cristalizador de todos sus sueños, Maximiliano de Habsburgo. Pero retornemos a la narrativa de Navarro.

Al llegar Iturbide “hubo una función magnifica en la catedral para celebrar la jura de la independencia, y pronunció un sermón intencionadísimo el obispo Pérez. Él, que tanto había adulado a los españoles, calumniaba negrísimamente su dominación en México; él, que fue el último presidente de las Cortes de [Cádiz en] 1812, las insultaba ahora; él, que llegó al obispado por la infamia cometida firmando la exposición de las Persas, y por sus bajas adulaciones a Fernando VII, preparaba ya los ánimos para facilitar la exaltación de Iturbide; él, en fin, hombre mundano, cuya vida era un tejido de vilezas políticas y hasta de livianas concupiscencias, (llego a México con dos buenas mozas que en clase de lavanderas se embarcaron con él en Cádiz y se alojaron en su palacio de Puebla) declaraba modesta y farisaicamente que era un hombre absorto en la contemplación de los caminos ocultos, y dirigiéndose a Iturbide, le decía estas palabras: “No hace un año que apenas quedaban de los pasados conatos de independencia unos miserables restos, y en cinco meses tal vez no llegan a cuatro los pueblos del Septentrión en que no esté admitida y proclamada esta misma independencia.

Uno de los caudillos más valerosos que entonces la perseguían por cruel y sanguinaria, es el general que hoy la corrige y dulcifica, la suaviza y perfecciona. ¡Proseguid en vuestra empresa, hijo de la dicha y de la victoria! Prestaos con docilidad a los altos designios que tiene sobre vos y por vos la eterna Providencia, entretanto que nosotros humildemente la bendecimos, satisfechos con la parte que nos ha tocado de un bien tan inestimable, que no deja lugar al arrepentimiento de poseerlo, que no puede ser cambiado por la inconstancia, y que nos hará eternamente reconocidos para cantar a todas horas con el Profeta: Quebrantase el lazo y nosotros quedamos en libertad. “Laqueus contrilus est,et nos liberati sumus.” En esta forma, quedaba ungido el santo patrono de la machincuepa política en México, estaba listo para realizar otras más. Por lo pronto tenía que llegar a Córdoba en donde el 24 de agosto firmó con O’ Donoju los Trtatdos que llevan el nombre de esa población.

Al regresar de allá, Iturbide encontró la recepción apoteótica que le dio la población de la ciudad de México, esta ha sido, a lo largo de la historia, una de las virtudes de los habitantes de esa ciudad, nunca haberse equivocado, siempre han aplaudido a quien arriba triunfador. El criollo, ya independentista, “venía a la cabeza del ejercito modestamente vestido, sin distintivo alguno, llamando por eso más la atención y haciendo contraste con el lúcido Estado Mayor y principales personajes que lo acompañaban. Recibiólo el Ayuntamiento en las puertas de la ciudad y O’Donoju, con la Diputación provincial y demás autoridades y corporaciones, en el palacio de los virreyes, desde cuyo balcón principal ambos vieron desfilar las tropas.” Acto seguido, el santo patrono de la machincuepa política pasó a la catedral, en donde debía celebrarse un Te Deum, y el entusiasmo de las gentes (el pueblo bueno siempre presente reconociendo a sus benefactores) apenas lo dejaba marchar y todo eran vítores, y marchaba la comitiva por entre una alfombra de flores. Iturbide fue recibido por el arzobispo, [ Pedro José Fonte y Hernández Miravete], vestido de pontifical, con los honores de un soberano, y cantado el Te Deum y pronunciado un discurso por el doctor Alcocer, diputado que fue de las Cortes de Cádiz y ahora corifeo de la independencia, volvieron todos a palacio, en donde el Ayuntamiento tenía dispuesto un banquete de doscientos cubiertos, en el que, como es natural, se llegó al último límite del entusiasmo.” Pronto, se vería para donde soplaban los vientos.

El 28 de septiembre de 1821, se formó una Junta Provisional de Gobierno, cuyo primer acto fue emitir el Acta de Independencia del Imperio Mexicano. Sin embargo, a este le faltaba algo y había que trabajar para subsanar esa deficiencia, ello llevaría algunos meses. En ese lapso, Iturbide mostró que conservaba gran popularidad. El ejército, lo tenía de su lado gracias a que lo colmaba de halagos más que espirituales. El clero aún seguía de su lado pues temía que tomaran medidas en contra suya. El pueblo, bueno pues era objeto de adulaciones en todas sus proclamas y era entretenido “con pompas y funciones a la manera que los antiguos Cesares procuraban atraerse con sus magnificencias el aplauso de la plebe romana.” Y, con esto, Agustín Cosme Damián daba vuelo a la imaginación y nada de dejarla ahí, había que ejecutar la machincuepa siguiente.

Para que nos seamos acusados de inventarle algo al criollo que iba camino a convertirse en noble (¡!), vayamos a las “Memorias de Agustín de Iturbide,” editadas en 1827. En ellas, se quejaba de que el Congreso no lo dejaba en paz y, para el 22 de abril de 1822, ya se notaba que la anarquía aparecería. “El Congreso depuso a tres regentes, dejando solo uno, reputado enemigo mío, para reducir mi voto a la nulidad en el poder ejecutivo; no se atrevieron a deponerme, temiendo ser desobedecidos por el ejército y el pueblo, entre quienes sabían el concepto que disfrutaba.” Después de este paso quisieron aventurar otro, presentando la Comisión encargada un reglamento para la regencia, en el que se declaraba incompatible el mando militar en un miembro del poder ejecutivo, les tenía recelosos tuviese a mi disposición bayonetas; era muy natural el miedo en hombres de su especie. Este reglamento, aunque no se llegó a aprobar por falta de tiempo, no dejó duda de los tiros que se me asestaban.” Ante esto, pues el pueblo no iba a dejar que a su caudillo amado lo maltrataran. Pero recuperemos las notas impresas en las Memorias de aquel que ahora iniciaba la machincuepa que le permitiría pasar de ser libertador independentista a imperialista.

Así, De Iturbide y Aramburú ya no serían simplemente un par de apellidos criollos, sino que adquirirían tonalidades azules, pero vayamos por el comienzo. Ante tanta inquina del Congreso, surgió un sargento humilde, Pío Marcha, quien, manifestando la voluntad popular, dio pie, a lo que Agustín escribiera, fue “el suceso del 18 de mayo. A las diez de la noche de aquel día memorable me aclamó el pueblo de México y su guarnición, emperador. “Viva Agustín Primero” fue el grito universal [este no se conformaba con el mundo mundial] que me asombró, siendo la primera vez de mi vida que experimenté esta clase de sensación.” Y para que vieran como todo era producto de la espontaneidad y la humildad que caracterizaba al santo patrono de la machincuepa política, escribía que “inmediatamente, como si en todos obrase un mismo sentimiento, se iluminó aquella gran capital. Se adornaron los balcones y se poblaron de gentes que respondían, llenas de júbilo, a las aclamaciones de un pueblo inmenso que ocupaba las calles, especialmente las inmediatas a la casa de mi morada. No hubo un solo ciudadano que manifestase desagrado: Prueba de la debilidad de mis contrarios y de lo generalizada que estaba la opinión a mi favor. Ninguna desgracia, ningún desorden. Agustín primero llenaba en aquellas horas la imaginación de todos.” Entretanto que estas demostraciones tienen lugar al aire libre, el generalísimo [Iturbide] llamaba a su casa a los individuos de la Regencia y a varios generales y diputados, al presidente del Congreso y a algunas de las personas notables de la capital, casi todos amigos y comensales. Manifestándose sorprendido y pidió que se le aconsejase.

La respuesta que recibió fue que “que cediese a la voluntad general y aceptase la corona. Iturbide se resignó [y, al día siguiente,] decidió a presentarse en el Congreso.” Las galerías del recinto legislativo ya estaban repletas por “el pueblo y el ejército, oficiales, soldados, frailes, leperos y gentes de todas clases, deseosos de disputar el primer puesto en la adulación en la servidumbre del César que proclamaban.” En un acto más teatral que real, Iturbide trató de serenar los ánimos. Los concurrentes, sin embargo, sabían para que los habían llevado y lo interrumpían. Tras de un debate, en donde los gritos de los diputados terminaban mezclándose con los del público, Iturbide retomó la palabra y exhortó a sus partidarios “a guardar el mayor orden y respeto a la soberanía nacional, exigiéndole que, si amaba a su persona, le prometiese someterse respetuosamente al resultado de la votación, cualquiera que fuese, pues en aquella Asamblea residía la voluntad reunida de la nación representada por sus diputados.” Al realizarse la votación, “setenta y siete diputados, contra quince que opinaron por la consulta a las provincias, asentaron a Agustín de Iturbide sobre el trono de México.” De esa forma, Agustín Cosme Damián de Iturbide y Aramburu pasaba a ser Agustín I, emperador de México, casi completaba la machincuepa, pero quedaba pendiente la coronación.

La oficialización del cargo fue efectuada el 21 de julio del año mencionado cuando Iturbide fue coronado en una ceremonia en la Catedral de la Ciudad de México. “El arzobispo de México, [Fonte y Hernández Miravete], no quiso tomar parte en la elevación de Iturbide. Se rehusó a coronarle y se retiró de la Corte a su quinta campestre…” Eso no sucedió con los obispos de Guadalajara, Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo, y el de Puebla, José Antonio Joaquín Pérez Martínez y Robles, quienes fueron los encargados de oficiar la ceremonia.

El evento trató de imitar la coronación de Napoleón Bonaparte y “el clero quería rodearla de esplendor y majestad, creyendo que la sanción de la religión borraría el triste origen de aquel imperio y le daría la base firme y la respetabilidad que le faltaban.” En ese contexto, “dos obispos a las puertas de la catedral daban el agua bendita al emperador y a la emperatriz, y fueron estos llevados debajo de palio a sentarse en el solio, y el obispo de Guadalajara, que los consagró, decía después en alta voz a la concurrencia: ‘Vivat imperator in aeternum’; y contestaban todos ‘Vivan el emperador y la emperatriz.’” Por su parte, el obispo de Puebla pronunció un sermón en el que tomó las palabras del libro I de los Reyes sobre la elección de Saúl: “Bien veis al que ha elegido el Señor, y que no tiene semejante en todo el pueblo, y clamó todo el pueblo y dijo: “Viva el rey”; y dirigía entonces a Iturbide las lisonjas que antes dirigió a Fernando VII, a quien decía que era preciso amar con una especie de frenesí, y aplicaba a la dominación española los mismos denigrantes epítetos que antes aplicara a los insurgentes que quisieron sacudirla.” La maroma estaba completa, ahora el criollo ya era noble (¿?) ungido santo patrono de la machincuepa política. Mientras la ceremonia de coronación trascurría, otro criollo, oficial del ejército, tomaba nota, era entonces un párvulo en eso de machincuepas políticas, pero habría de tomar todas las enseñanzas del santo patrono para ampliarlas hasta convertirse en el máximo exponente de ellas en la práctica.

Esa retahíla de lisonjas, sin embargo, pronto se convirtió en críticas cuando Iturbide entró en disputas con la jerarquía católica alrededor de quien controlaba el Patronato. Asimismo, se involucró en diferendos con sus enemigos políticos debido a la forma en que ejercía el poder. Esto, generó que durante los meses siguientes una serie de revueltas se alzaran en contra de Iturbide. El Congreso mexicano explícitamente declaró su oposición a Iturbide quien, primero, ordenó el arresto de algunos legisladores y, posteriormente, disolvió la Legislatura.

Lo anterior no fue suficiente para que la oposición cesara. En Veracruz, quien encabezó la rebelión, Antonio López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, lanzó el llamado Plan de Veracruz, publicado el 6 de diciembre de 1822, en el cual se establecía que fue ilegal la forma en que Iturbide se entronizó emperador, por lo tanto, “no debe reconocerse como tal Emperador, ni obedecerse en manera alguna sus órdenes.” Posteriormente, el 1 de febrero de 1823, en el Acta de Casa Mata, un grupo de oficiales del ejército demandaban se eligiera un nuevo Congreso. Con el descontento creciente y abandonado por sus antiguos aliados de la iglesia católica, Iturbide no tuvo otra alternativa sino renunciar al “trono” el 19 de marzo de 1823. El santo patrono de la machincuepa política en México caía, pero ya había dejado sembrada la semilla para que otro agrandara su escuela e instaurara el culto a tal pirueta como un medio de purificación de los pecados. Seguramente Agustín Cosme Damián de Iturbide y Aramburu, el santo patrono de la machincuepa política, y Antonio López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, el más avezado de los discípulos, nunca llegaron a pensar que, en el Siglo XXI, los adheridos a ese culto formarían una legión bajo el lema “Perdonen mis pecados y hágase la machincuepa política en el nombre del pueblo y la democracia. Amen.” .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Una institución tan desprestigiada como la Organización Mundial de la Salud siempre tendrá sus puertas abiertas para incorporar en sus filas a un elemento más que vaya a reafirmar la imagen desacreditada que proyecta.

Añadido (2) Tras de dos meses de encierro, salió del sótano portando cubrebocas y lentes negros. Poco tiempo que estuvo fuera y regresó al recogimiento. Esto, nos hizo recordar a cierto personaje de allá por los rumbos de pueblo de quien, hace muchos años, se decía que las ventanas de su recámara estaban cubiertas por cortinas elaboradas de tela negra gruesa. El objetivo era que se levantara lo más tarde posible y así reducir las barbaridades que cometía diariamente.

Añadido (3) Alguien debería de refrescarle las entendederas al ciudadano Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa. Pudo tomar posesión gracias a que los miembros de su odiado PRI le echaron redaños. Respecto a sus “pato aventuras” de pasadizos secretos en el Recinto de San Lázaro, por favor, de eso sabíamos hasta los que entonces pertenecíamos a la tropa en la época del presidente Miguel de la Madrid Hurtado. Ahora que anda de memorioso y adalid de la democracia, ¿Acaso no recuerda cuando buscó, a través del hoy miembro prominente de la cuatroté, convertirse a la “legalona” en diputado por mayoría tras de que lo habían derrotado en las urnas?
23 Mayo 2020 04:00:00
Remembranzas basquetboleras de un adolescente provinciano
En esta ocasión, lector amable, abordaremos acerca de un adolescente provinciano de hace medio siglo a quien entonces, después de los estudios, lo que más le interesaba era encestar/evitar que el balón entrara en la canasta y, en esa forma, contribuir a la victoria del equipo. Con su venía, realizaremos un relato sintético sobre nuestra participación en la práctica del basquetbol allá por los rumbos del pueblo, Piedras Negras, Coahuila.

Nuestro primer acercamiento al deporte ráfaga se da como aficionados en 1961. Era un mediodía, si mal no recordamos, de los albores de septiembre cuando de la mano de doña Estela Ríos Schroeder arribamos a la Cancha de los Bomberos, ubicada por la calle de Zaragoza atrás de lo que hoy es el Museo de la Frontera Norte. El baloncesto renació en el pueblo gracias a los esfuerzos de un grupo de románticos entre quienes destacaban, José Cruz Castellanos Garza, Salvador Humberto Ramírez Narváez, Matías Mendoza Perea, Antonio González Ríos, Víctor Manuel Rueda, Fidel Castillo, Timoteo González, Roberto Rosales, Francisco Vielma, Jesús Gutiérrez, Jesús Maldonado Rebollosa y el presidente de Liga Municipal, don Rafael Villarreal Martínez quien antes, como primer cronista deportivo de la ciudad, en su columna de periódico El Bravo impulsara el retorno de manera organizada del basquetbol a Piedras Negras. El local estaba repleto de aficionados quienes verían como la selección local estrenaba uniformes de pants rojos, calzoncillos dorados y camiseta morada en la que verticalmente, a cada lado, se leían las palabras Piedras Negras.

La selección local la dirigía Raúl Estrada García y estaba integrada por Arturo Reyes Morales, a punto de retirarse, José María Cervantes, José Luis Olvera, Rogelio Núñez, Cesar Robles, Jesús Olivo, Juan Antonio Vázquez, Héctor Hernández, Samuel Aguado, un joven de apellido Morúa, y quien, con el número 8, se perfilaba para convertirse en el ídolo máximo en toda la historia del basquetbol nigropretense, Héctor Manuel Reyes Morales. Este grupo habría de derrotar al equipo Houston Olympians. Tras de ello, muchas veces más acudiríamos como espectadores al Gimnasio Municipal, ubicado en la esquina de las calles Morelos y Colón, construido durante la administración municipal encabezada por el Capitán Ramiro Peña Guerra. En ese local iniciaríamos, en 1968, la práctica del basquetbol.

Nos habíamos mostrado reacios a practicar dicho deporte, sin embargo, don Rafael nos convenció y solicitamos una oportunidad en el equipo de la Escuela Secundaria Benito Juárez dirigido por Juan Antonio Martínez Escobedo quien sería nuestro entrenador en todos los torneos. Empezamos de cero y al iniciar la temporada 1968-1969, ahí estábamos en la categoría infantil como suplentes en la posición de centro, en aquel viejo sistema, 1-3-1. Por una razón que desconocemos al equipo se le endilgó el nombre, poco elegante, de “Piratas.” Quienes lo integraban eran Héctor René Abraham Garza, Pedro Hugo Rodríguez Moore, Leandro Ballesteros Villarreal, Héctor Raúl Menchaca Carranco, Abraham González, Francisco Sánchez García, Hermilo Patiño, José Humberto Muñoz Vara y Rodolfo Villarreal Ríos. Poco a poco, fuimos aprendiendo y para el fin de la temporada la titularidad ya era nuestra. Así llegamos a la noche en que, sobre la cancha de la Secundaria Benito Juárez, disputamos el campeonato con el equipo “Jejenes” de la escuela José María Morelos. No recordamos el marcador, pero si tenemos presente que la victoria fue nuestra. No imaginamos que la temporada siguiente nos traería muchas sorpresas gratas.

Entre 1969-1970, cursábamos el tercero de secundaria. Al surgir ciertas dificultades, en las que nada teníamos que ver, terminamos como parte del equipo de la Preparatoria de Piedras Negras, Coahuila. Juan Antonio Martínez logró que Erasto Carranza Zúñiga, propietario del Taller Electromecánico y Refacciones, nos obsequiara los uniformes y así acabamos representando a la institución educativa y a esa negociación. Los miembros del equipo eran Juan Jaime Gutiérrez Reyes, José Fernando Reyes Morales, José Antonio Reyes Villarreal, Jesús Ignacio Ramos Solís, Juan Francisco Vázquez Rocha, Romualdo Enrique de Hoyos Salinas, Francisco Sánchez García, Leopoldo Morquecho, Víctor Manuel Veloz González, Hidekel Alanís Rangel, Abraham González, y Rodolfo Villarreal Ríos. Los otros contendientes eran el Instituto Dr. Andrés Osuna (IDAO) integrado por Humberto Castellanos Rodríguez, Moisés Lechler de la Garza, Roberto del Campo Mendoza, Carlos Mondragón Ritchie, Timoteo González, Víctor Javier Zacarias González y varios más. Asimismo, contendía la Secundaria Benito Juárez, en donde jugaban, entre otros, Héctor René Abraham Garza, Pedro Hugo Rodríguez Moore, Leandro Ballesteros Villarreal, Edmundo Meza y Osvaldo Ballesteros Estrada. Un cuarto participante era el Colegio Hispano Americano. En esa temporada logramos un nivel de acoplamiento tal que nos permitió obtener el campeonato en forma invicta con nueve victorias y ninguna derrota. Un ejemplo del balance alcanzado fue como en esos encuentros acumulamos un total de 398 puntos y recibimos 253. Aunado a ello, jugamos 10 partidos de exhibición logrando ocho triunfos. Con esas credenciales nos constituimos en la base de la selección juvenil de Piedras Negras que acudiría al Campeonato Estatal en Saltillo.

En los albores de la primavera de 1970 en el galerón ubicado en las calles de Morelos y Colón, tarde a tarde, nos reuníamos a entrenar nueve adolescentes integrantes de la Selección Juvenil “B”. Representaríamos a nuestro pueblo en el torneo señalado en el párrafo anterior. La preparación física corría a cargo de Conrado Vargas, mientras que la estrategia había sido diseñada, a larga distancia, por Juan Antonio Martínez Escobedo. A finales de mayo, el grupo se trasladó a Saltillo, desconociendo la sorpresa que los saltillenses nos tenían preparada. Al arribar, la mañana del viernes 22 de mayo, a las instalaciones del Instituto Tecnológico de Coahuila, sede del evento, nos enteramos a través de un ciudadano de nombre Tomás Gutiérrez que nos habían asignado un calendario de juegos el cual consistía en participar en tres partidos en un lapso de ocho horas y uno más al día siguiente. Ante tal hecho, este escribidor, entonces con catorce años, reclama el abuso de que se nos hacía víctimas. Por respuesta sólo obtuvo la altanería de quien sentía que de antemano había concedido la victoria a sus paisanos saltillenses. Ante ello, no quedaba sino afrontar el compromiso.

A las 13.30 horas, el conjunto formado por José Fernando Reyes Morales, Juan Jaime Gutiérrez Reyes, José Antonio Reyes Villarreal, Ignacio Ramos Solís y Rodolfo Villarreal Ríos como primer equipo; respaldados por Héctor René Abraham Garza, Pedro Hugo Rodríguez Moore, Antonio Calamaco Cortés y Romualdo Enrique de Hoyos, salta a la duela para enfrentar al representativo de Monclova. El partido durante la primera mitad se desarrolla con dominio alterno, mientras que en la segunda los nigropetenses con Jaime dirigiendo el accionar dentro de la cancha y la actuación destacada de René y José Antonio logran superar a los monclovenses por marcador de 45 a 39. Por una extraña razón, los victoriosos lucíamos agotados y los presagios no eran halagüeños.
Llega el encuentro segundo a las 16.30 horas, el rival era el equipo de Saltillo que jugaba su primer partido del día. Las tribunas lucían plenas de aficionados seguidores en su mayoría de los locales. Cuando la edad cronológica ronda alrededor de una década y un lustro, el cansancio es un elemento que como llega se va y sí a ello se le agregan los deseos de hacer quedar mal a quienes asignan la derrota por anticipado, los resultados son positivos. Jaime se echó el equipo al hombro, marcó la pauta, orquestó el accionar y encestó puntos; mientras que por las alas José Fernando y José Antonio, alternándose con Pedro y René dominaron el ir y venir a lo largo de la cancha; los rebotes ofensivos y defensivos eran manejados por Ignacio y por un servidor. Hace quince años, cuando rememoramos esto, José Fernando nos recordó algo que habíamos olvidado, en ese partido dos de los diez puntos anotados por este escribidor los logró al encestar una canasta con el dedo índice al rematar un rebote. Al final el sitio enmudeció, la maniobra no había fructificado, el marcador era 46 puntos para los fronterizos y 41 para los saltillenses. Aún quedaba una esperanza para los derrotados.

Los vencedores teníamos un tercer partido pendiente, ahora ante Ciudad Acuña. Al filo de las ocho de la noche, cuando la mayoría de los aficionados se había retirado y solamente permanecían como espectadores los integrantes del conjunto saltillense, de nueva cuenta los representantes de Piedras Negras retornamos a la cancha para resolver el compromiso ante los acuñenses. Al inicio del encuentro todo parecía apuntar que finalmente la “estrategia” del ciudadano Gutiérrez daba resultado, los nigropetenses lucíamos erráticos y ello se reflejaba en el marcador, ocho puntos eran la ventaja del equipo contrario. Ante ello, Juan Antonio Martínez pide un tiempo fuera y habla fuerte a quienes erróneamente pensábamos que nuestra presencia era suficiente para finiquitar el compromiso. Al regresar a la duela, las acciones empezaron a ser distintas, dado que Jaime mostraba las huellas de los partidos previos, René toma el mando del partido, mientras que Pedro, Juan Antonio y Enrique daban su mejor actuación dentro del torneo, apoyados en las intermitentes apariciones de Antonio. Las recuperaciones de balón continuaron efectuándose con precisión y firmeza. El marcador final fue de 46 para los nigropetenses y 22 para los acuñenses. Al concluir la jornada, como si hubiese terminado un día de campo, aquellos jóvenes enfilamos caminando por el bulevar Venustiano Carranza hasta el centro de Saltillo sin acusar cansancio alguno. Un compromiso nos quedaba pendiente, era ante el representativo de Nueva Rosita.

En lo que fue el último compromiso de todos los integrantes de la Delegación de Piedras Negras, alrededor de las 15.30 horas del 23 de mayo, dio inicio al cotejo ante los neorrositenses. En un partido de un solo lado, cada uno de los nigropetenses pudo disfrutar del placer de jugar, destacando la actuación de José Fernando e Ignacio. Al concluir el encuentro el marcador nos favorecía por 67 a 50. Nos coronábamos campeones estatales de la categoría Juvenil “B” y retornábamos a Piedras Negras con nuestros sueños de adolescentes. Ahora quedaba ir a Monterrey a disputar el torneo pre nacional.

Llegó junio y los exámenes del fin de año escolar, las prácticas fueron pocas y el ritmo se perdió. Aunado a ello, se hicieron a un lado a dos elementos importantes y tres fueron incorporados, pero el tiempo no les alcanzó para acoplarse a la Selección Coahuila la cual quedó integrada por Jesús Ignacio Ramos Solís, José Antonio Reyes Villarreal, José Fernando Reyes Morales, Juan Jaime Gutiérrez Reyes, Héctor Raúl Menchaca Carranco, José Alberto Rocha, José Antonio García Dávila y Rodolfo Villarreal Ríos. La participación fue un desastre, tres derrotas ante los representativos de Nuevo León, Baja California y Sinaloa.

Para el torneo municipal 1970-1971, formamos parte del equipo de la Preparatoria de Piedras Negras junto con Jesús Gerardo Guerrero Huitrón, Héctor René Abraham Garza, Juan Francisco Vázquez Rocha, Leandro Ballesteros Villarreal, José Alfredo Guerra Rocha, Augusto Rogelio Canales Fernández, Arturo Carranza Aguirre, Homero Compeán Loredo y Armando Cárdenas Pérez. Los otros contendientes eran IDAO “A,” IDAO “B,” la Secundaria Técnica y la Secundaria Benito Juárez. Durante el campeonato perdimos un partido, ante el IDAO “A.” Como ellos, también, fueron derrotados en una ocasión, por nosotros, se efectuó un partido final para dilucidar el campeonato. En un encuentro muy reñido, la victoria nos correspondió por marcador de 46 a 44. Al finalizar 1970, el cronista deportivo de Zócalo, José Scott, seleccionó a los jugadores más relevantes del año en el basquetbol local y, en la categoría juvenil B, consideró que este escribidor había sido el más destacado.

En mayo de 1971, se integró la selección local que competiría en Saltillo en el campeonato estatal. Estaba compuesta por Héctor René Abraham Garza, Jesús Gerardo Guerrero Huitrón, Humberto Castellanos Rodríguez, Moisés Lechler de la Garza, Leandro Ballesteros Villarreal, Manuel Mondragón Ritchie, Roberto del Campo Mendoza, Arturo Aguilar, Edmundo Meza, Timoteo González y Rodolfo Villarreal Ríos. El primer día, derrotamos fácilmente al representativo de Nueva Rosita por 46 a 32. Al día siguiente, antes del mediodía, nos enfrentamos al equipo de Saltillo y en un encuentro de ida y vuelta perdimos por marcador de 31 a 30. Con el ánimo por los suelos, regresamos en la tarde y, como si fuera maldición, un marcador similar fue el resultado de la confrontación con la escuadra de Monclova. Lo único rescatable de aquello fue que, al final, Héctor René y este escribidor recibimos la invitación de los dirigentes del equipo saltillense, que ganó el torneo, para que formáramos parte de la selección Coahuila, algo que no se materializó ya que, sin apoyos, no acudió al torneo pre nacional.

Para el campeonato local 1971-1972, los antiguos representantes de la Preparatoria y el IDAO nos fusionamos en el equipo patrocinado por el Circulo Social y Deportivo Piedras Negras en donde tomamos parte Moisés Lechler de la Garza, Héctor René Abraham Garza, Jesús Gerardo Guerrero Huitrón, Humberto Castellanos Rodríguez, Roberto del Campo Mendoza, Rubén Flores, Luis Bustamante, José Pereda García, Roberto Parra García, Joaquín Sánchez, Genaro Cantú Razo, Moisés Villaseñor, David Hernández y Rodolfo Villarreal Ríos. En esa competencia participaban, también, la Escuela Secundaria Benito Juárez, la Secundaria Técnica y el Instituto de las Américas (Idea). En el trascurso del torneo recordamos dos situaciones. La primera ocurrió en el segundo partido del torneo, jugábamos ante la Secundaria Benito Juárez, en uno de nuestros mejores partidos, llevábamos encestados veinte puntos. Faltaba aun la mitad del segundo tiempo, cuando engolosinados, se nos ocurrió cometer un faul estúpido sobre Edmundo Meza.

Inmediatamente, el entrenador Martínez Escobedo nos retiró de la cancha y ya no nos permitió volver. Nunca hemos olvidamos esa lección, cuando las cosas marchan a nuestro favor hay que mantenerse ecuánimes y no cometer tonterías. La segunda fue la noche en que nos enfrentaríamos al equipo de la escuela mencionada anteriormente. A la misma hora del partido, nuestro profesor de filosofía, Abelardo Hernández, había programado un examen mensual. La disyuntiva se nos presentó, solicitar posponer el examen e irnos a jugar o bien acudir y olvidarnos del partido. Optamos por la segunda y los resultados fueron excelentes en lo académico. Por otra parte, el equipo triunfó por marcador de 61 a 33, pero de lo que nos perdimos fue de ser testigos de como Héctor René anotaba una canasta desde tres cuartos de cancha. Al final del torneo, nos coronamos campeones absolutos con seis victorias sin derrota. El capítulo basquetbolero se cerraba, era tiempo de abandonar el pueblo e irnos a estudiar a otro sitio. Héctor René y Jesús Gerardo a Monterrey y en nuestro caso a Guadalajara. Sin embargo, no queríamos partir sin despedirnos.

Los tres tomamos la iniciativa para organizar nuestro último partido y fuimos ante el director de la escuela Preparatoria, profesor Fausto Zeferino Martínez Morantes, para solicitarle que nos permitiera utilizar la cancha de basquetbol de la escuela. La respuesta fue positiva. Posteriormente, visitamos a la directora del Instituto de las América, Martha Nélida Riojas Carrasco quien, a Héctor René y a este escribidor, nos conocía bastante bien al habernos enseñado a leer y escribir. Le pedimos su anuencia para que los alumnos de su institución integrantes del equipo de basquetbol pudieran tomar parte en el juego. La contestación fue afirmativa. Tras de ello, los tres que andábamos de organizadores, nos dimos a la tarea de pintar tableros y las líneas que delimitaban la cancha de juego. En el partido, por el Idea participaron Rubén Flores, José García, Vicente de los Ríos, Palemón Fischer Montemayor, y otros dos adolescentes de apellidos Bass Castillón y De los Santos. A la hora del partido, de nuestro lado, se unieron Humberto Castellanos, Roberto del Campo, Luis Bustamante, José Pereda y Roberto Parra. Al final la victoria fue nuestra por marcador de 50 a 30. Era el jueves 2 de marzo de 1972 y de esa manera cerrábamos el capitulo de nuestra vida basquetbolera juvenil. Cuatro años después, sin embargo, habría de escribirse el epilogo.

Era el verano de 1976, estábamos en el pueblo casi listos para retornar a cursar nuestro último año de economía. El basquetbol lo habíamos abandonado, excepto por algunas “cascaritas.” Sin embargo, de pronto recibimos, y aceptamos, una invitación de Humberto Castellanos para formar parte del equipo patrocinado por el periódico El Zócalo que participaría en un torneo de verano. Al final el conjunto quedó compuesto por Humberto Castellanos Rodríguez, Jesús Ignacio Ramos Solís, José Fernando Reyes Morales, Jesús Gerardo Guerrero Huitrón, Armando Nolasco Martínez, Leopoldo Fortis, Francisco Salazar Mercado, René Rodríguez Moore, quien también era el entrenador, y Rodolfo Villarreal Ríos. Nuestra participación no fue la que hubiéramos deseado, pero al final contribuimos lo suficiente para que el conjunto se alzara con el campeonato al derrotar a los otros contendientes apodados Diablos, Raza Unida y en el partido final al equipo Tigres de Eagle Pass, Texas por 51 a 48. De esa manera, el 3 de agosto de 1976, concluiría nuestra aventura basquetbolera. Ya nunca más, caminaríamos las nueve cuadras y media que separaban nuestra casa en la calle de Guerrero hasta llegar al cruce de Morelos y Colón en donde se ubicaba el Gimnasio Municipal sobre cuya cancha gozamos del triunfo y aprendimos de las derrotas, pero siempre conscientes de que el deporte era solamente una parte de nuestra formación para la vida y no el objetivo final de ella. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) El presidente Venustiano Carranza Garza demostró grandeza de estadista al aceptar que en la Constitución de 1917 se incorporaran premisas con las que no estaba de acuerdo. Sin embargo, no fue capaz de dejar a un lado la testarudez, que en otras ocasiones le dio resultados positivos, y la convirtió en necedad al apoyar la candidatura de Ygnacio Bonillas Fraijo, lo cual no valía la pena como para llevarlo a terminar sus días de manera tan indigna, para un personaje de su estatura política-histórica, en un jacal en Tlaxcalantongo.

Añadido (2) Desde el dugout, el mánager ordenó robarse el home. Sin embargo, el corredor salió muy pazguato y lo pusieron out. Ante ello, el mánager salió a decir que él nunca mandó la señal de robar, su jugador no entendió que la orden era batear y correr, algo que nadie le creyó.

Añadido (3) Ahora que pretenden medir todo en función de la felicidad, nos preguntamos: ¿Cuál de las canciones con ese nombre se convertirá en el himno, la escrita por Manzanero interpretada por el “Pirulí” [no es albur] o la que compuso quien antiguamente se llamaba Felipe Gil?

Añadido (4) Durante toda la pandemia, el casi candidato presidencial de los Demócratas, Joseph Robinette Biden Jr., se la ha pasado encerrado en el sótano de su casa. ¿A ese tipo de liderazgo apostaran los estadounidenses en noviembre?
16 Mayo 2020 04:00:00
Que era y cómo terminó el retorno a la normalidad durante los 1920s
Al parecer, la historia no deja de embarcarse en requiebros circulares y hoy, como hace un siglo, algunos andan enfrascados en instrumentar lo que llaman una “nueva normalidad,” frase que irremediablemente hace recordar, a quienes nos da por estudiar el periodo de los 1920s, lo acontecido en los Estados Unidos de América en donde entonces invocaban “el retorno a la normalidad.” A primera vista el tema pudiera parecernos lejano, pero tal vez no lo sea tanto. Sin embargo, es usted, lector amable quien tiene la decisión final.

Terminaban ocho años de gobierno de Thomas Woodrow Wilson. Su presidencia estuvo llena de reformas progresistas que incomodaron a muchos. Involucró a su país en la Primera Guerra Mundial, mediante la cual lo convirtió en una potencia. A la vez, le dejaría legados que le saldrían muy caros a la humanidad. Mediante los Tratados de Versalles fecundó el huevo de la serpiente cuyo engendro nacería trece años más tarde. Pero eso sería después, en lo inmediato Wilson trató de meter a su país en una camisa de fuerza vía la incorporación a la Liga de las Naciones a lo cual se opusieron los miembros del Partido Republicano encabezados por del senador de Massachussets, Henry Cabot Lodge. Como resultado, la salud de Wilson se deterioró cuando ya se movían las piezas de su sucesión. En ese contexto, los Republicanos procedieron a escoger su candidato presidencial.

Uno de los contendientes era el senador por Ohio y antiguo editor del “Marion Star”, Warren Gamaliel Harding. Este personaje involucrado ya en la carrera en pos de la nominación republicana, pronunció un discurso, el 14 de mayo de 1920, en el “Home Market Club of Boston. ” En dicha pieza, mencionó estar confiado en que su país, después de una década, en la cual estuvo sujeto a políticas progresistas e inmerso en intervenciones en el exterior, retornaría a la normalidad. Esto último habría de ser el slogan que, meses más tarde, Harding utilizaría durante su campaña como candidato, por el Partido Republicano, a la presidencia de dicho país. Pero en ese momento, aun cuando apenas era un aspirante a la candidatura, sus palabras eran las de alguien quien ya quería lucir como tal.

En el discurso enfatizaba que “nada le pasa a la civilización mundial, excepto que la humanidad lo está viendo a través de una visión deteriorada en una guerra cataclísmica. El equilibrio se ha alterado y los nervios se han roto y la fiebre ha vuelto irracionales a los hombres.” Pero en todo ello, buscaba hacer sentir a sus compatriotas que ellos y su país eran distintos y les decía: “aquí en los Estados Unidos solamente vemos la reacción, en lugar del problema en sí mismo, pero seguimos pensando con claridad; y queremos actuar con rectitud; pretendemos aferrarnos firmemente a todo lo que era nuestro antes de involucrarnos en la guerra y buscar los logros más altos, que son las únicas compensaciones que una tragedia de tal magnitud puede enseñar a la humanidad.”

Asimismo, enfatizaba que era necesario conducirse bajo las normas de la decencia y honestidad en todos los aspectos, pero ante todo en lo relacionado con los asuntos económicos. Eso no era todo, agregaba que “los Estados Unidos requiere en estos momentos no acciones heroicas, sino curativas; no una reforma política o social, sino un regreso a la normalidad; no una revolución, sino una restauración; no la agitación, sino un ajuste; no una cirugía, sino serenidad; no lo dramático, sino lo desapasionado; no experimentos, sino equilibrio; no sumergirse en la internacionalidad, sino sostenerse en una nacionalidad triunfante. Una cosa es luchar con éxito contra la dominación del mundo por la autocracia militar, porque el Dios infinito nunca tuvo la intención de tal programa, pero otra cosa es revisar la naturaleza humana y suspender las leyes fundamentales y todos los logros alcanzados en la vida ...” En ese contexto de volver a la normalidad utópica que existía antes de todo, Harding enfatizaba que si los EUA eran capaces de poner “fin a la economía falsa que lleva a la humanidad hacia el caos, el nuestro será un ejemplo que habrá de mostrar cómo debe de ejercerse el liderazgo mundial en este momento.” Pero no era todo, agregaba que “si ponemos fin a la falsa economía que atrae a la humanidad al caos, el nuestro será un ejemplo dominante de liderazgo mundial.

Si podemos probar que somos un gobierno popular representativo bajo el cual la ciudadanía busca que puede hacer por el gobierno en lugar de lo que el gobierno puede hacer por los individuos, [si a usted le suena que esto lo ha escuchado en otro lugar, favor de remitirse al discurso de toma de posesión de John F. Kennedy el 20 de enero de 1961] en estaremos en condiciones de lograr que la democracia sea más segura para el mundo, algo que ningún conflicto armado jamás ha podido alcanzar.” Tras de tal intervención, Harding continuo sus actividades que lo llevaría a convertirse en el candidato del Partido Republicano. Tras de una campaña realizada desde el portal de su vivienda en Marion, Ohio, mientras que su compañero de fórmula, el gobernador de Massachussets, Calvin Coolidge lo hacía desde la suya en Boston, Harding hubo de enfrentar cuestionamientos que le imputaban un origen oscuro con ancestros de la raza negra y el hecho de haberse casado con Florence Mabel Kling, una mujer divorciada y madre de un hijo de ese matrimonio. Su opositor por el Partido Demócrata era el gobernador de Ohio, James Middleton Cox, a quien acompaña Franklin Delano Roosevelt. Sin embargo, Cox no podía atacar a Harding por asuntos personales ya que él era divorciado, además de ser partidario de que se levantara la prohibición de consumo de alcohol y había expresado su apoyo para que los EUA se incorporara a la Liga de las Naciones. En ese entorno fueron, el 2 de noviembre de 1920, a las urnas y emitieron su veredicto.

Para sorpresa de todos, Harding obtuvo una victoria abrumadora con 16.2 millones de sufragios contra 9.1 millones que logró Cox. Nunca en la historia de los EUA, un candidato presidencia había logrado obtener el 60 por ciento de los sufragios. Al parecer, la mayoría estaba ansiosa de regresar a la “normalidad” de antes. Teniendo como respaldo esa carta de legitimidad a su propuesta, Harding tomó posesión del cargo, el 4 de marzo de 1921, como el presidente numero 29 de los EUA. En su discurso de toma de protesta, mencionó que “el mundo de los negocios refleja las perturbaciones generadas por la guerra…El mecanismo económico es complejo y sus partes interdependientes, lo cual ha generado reacciones provocadas por demandas anormales, elevación en el costo del crédito e inflación en los precios de los productos. Se han deteriorado los equilibrios normales, los canales de distribución se han obstruido, se han tensado las relaciones laborales y de gestión. Debemos buscar el reajuste con cuidado y coraje. Nuestra gente debe dar y recibir. Los precios deben reflejar el retroceso de la fiebre de las actividades de guerra. Quizás nunca volveremos a conocer los viejos niveles de salarios, porque la guerra invariablemente reajusta las compensaciones, y las necesidades de la vida mostrarán su relación inseparable, pero debemos luchar por la normalidad para alcanzar la estabilidad. Las medidas que tomaremos no dejarán de ser dolorosas, ni sus efectos habrán de sentirse de manera uniforme. No hay forma de evitarlo. No hay un paso instantáneo del desorden al orden. Debemos enfrentar una condición de realidad sombría, cargar nuestras pérdidas y comenzar de nuevo.

Es la lección más antigua de la civilización. Me gustaría que el gobierno hiciera todo lo posible para mitigar; entonces, en comprensión, en mutualidad de interés, en preocupación por el bien común, nuestras tareas serán resueltas. Ningún sistema hará un milagro. Cualquier experimento salvaje solo aumentará la confusión. Nuestra mejor garantía radica en la administración eficiente de nuestro sistema que ya ha sido probado.” Bajo esa premisa iniciaba la administración de Harding quien se hizo acompañar de personajes diversos.

El presidente estadounidense decidió contar con las mentes más preclaras para integrar su equipo de trabajo. Al frente del Departamento del Tesoro nombró a Andrew William Mellow; en el de Comercio a Herbert Clark Hoover; en el de Agricultura a Henry Agard Wallace; en Guerra a John Wingate Weeks; y, en el Departamento de Estado colocó a Charles Evans Hughes Sr. Si bien esta alineación alcanzaba niveles de excelencia, Harding tenía pendiente cubrir la cuota política y la de amistad que todo candidato carga en sus alforjas. Para cubrir la primera colocó en el Departamento del Trabajo a James John Davis; y, como administrador de correos a Will Harrison Hays Sr. Como resultado de las relaciones amistosas con el presidente, accedieron al cargo de procurador de justicia a Harry Micajah Daugherty y como encargado del departamento de veteranos a Charles Robert Forbes. Por una combinación de ambos factores, el nombramiento al frente del Departamento de Marina recayó en Edwin L. Denby, mientras que como secretario del interior fue asignado Albert Bacon Fall cuya designación fue confirmada, por primera y única vez en la historia estadounidense, por aclamación unánime de los integrantes del Senado. Respecto a este personaje debemos de recordar que, apenas unos meses antes de dicho nombramiento, estaba encargado de una comisión senatorial cuyo objetivo era que nuestro país se convirtiera en un protectorado estadounidense. Sobre esto comentamos ampliamente en nuestro libro “El Senado estadounidense enjuicia a México y al presidente Carranza, “(INEHRM, 2017). Pero dejemos autopromociones y retornemos a los días de la presidencia de Harding.

El retorno a la normalidad de Harding puede dividirse en dos grupos grandes. En uno, se colocan, Mellow, Hoover, Wallace y Weeks quienes operaban bajo la premisa de “menos gobierno en los negocios y más negocios en el gobierno.” Para ellos, como para el presidente, era la comunidad de los hombres de negocios la que proveía con una identidad a los EUA. Los miembros de ese grupo hacían bien su trabajo y, a pesar de diferencias de criterio entre ellos, las medidas tomadas mostraban que eran las correctas y la economía marchaba bien. A la par, sin embargo, se encontraban otros miembros del gabinete quienes entendían que había arribado ahí no para mejorar la situación de las empresas, sino para beneficiarse de los negocios que ellos hicieran al amparo del cargo. En este grupo operaban Daugherty, Forbes, Denby y Fall. En medio de todo ello, la presidencia de Harding se aderezaba con el comportamiento del primer mandatario a quien la hormona no lo dejaba en paz y era muy dado a buscar tranquilizarla emprendiendo correrías fuera de los aposentos presidenciales. Asimismo, no perdonaba su partida diaria de cartas que realizaba junto con el denominado “Ohio Gang,” integrado por sus amigos, reuniones que, a pesar de la Prohibición, eran acompañadas de caldos espirituosos que hacían más llevaderas las tardes-noches. En medio de todo este regreso a la “normalidad,” se empezó a rumorar que miembros del gabinete andaban desatados haciendo “negocios” al amparo del cargo.

El primero sobre quien se despertaron sospechas fue sobre el procurador Daugherty, uno de sus amigos más cercanos, Jesse Smith, quien por esa vía se acercó al presidente Harding, se vio involucrado en una acusación de vender protección, por 250 mil dólares, a un traficante de alcohol. Cuando se vio descubierto, se suicidó en el departamento del procurador con quien vivía, pero no crea usted que por eso que se imagina, sino porque lo estimaba como un hijo. Más tarde, en 1924, se conocerían otros pecados de Smith quien, asociado con el coronel Thomas W.

Miller, lograron vender la firma alemana American Metal Company a una empresa estadounidense mediante una donación a los intermediarios de poco más de 400 mil dólares. El deposito de tal dinero se realizó en una cuenta mancomunada a nombre de Smith y Daugherty. Tras de enfrentar un juicio en el Senado en donde Miller dijo haberse enterado de todo hasta después de la muerte de Smith y Daugherty se negó a testificar. Al primero, le impusieron 18 meses de cárcel y una multa de cinco mil dólares. El segundo vio como el jurado se desistía de los cargos y siempre negó haber participado en el cochupo.

El caso segundo caso fue el de Forbes quien se dedicó a vender a precios menores al costo implementos médicos propiedad del gobierno. En ese esquema, se vendieron artículos que valían millones de dólares por 600 mil. Asimismo, aceptaba sobornos a la hora de las licitaciones para la construcción de hospitales nuevos y, a la vez, adquirían terrenos, a precios inflados, en los cuales habrían de edificarse nuevos centros de atención de la salud. Lugares que valían 35 mil y 19 mil dólares los pagaron en 90 mil y 105 mil dólares. Cuando el presiente Harding se enteró de esta sinvergüenzada mandó llamar a Forbes y en la Oficina Oval, entre insultos, lo tomó del cuello hasta que se apareció alguien por ahí y le salvó la vida al felón quien tuvo la suerte de que le permitieran renunciar e irse a Europa en lugar de mandarlo a una mazmorra. Ahí no concluían las cosas.

El juzgador de México, Albert B. Fall, se vería involucrado en otro de los escándalos. En mayo de 1921, convenció al secretario Denby que unos terrenos con reservas petrolíferas, administrados por la Marina, deberían pasa al departamento del interior. Entre ellos, se encontraban los de Elk Hills en California y los Teapot Dome en Wyoming. Sin que mediara licitación pública, el primero se los rentó a sus amigos Edward L. Doheny de la Pan-American Oil Company y el segundo a Henry Sinclair de la Sinclair Consolidated Oil Corporation. A cambio de la renta, en el caso de Doheny, se establecía que construiría un oleoducto, una refinería en California y tanques de almacenamiento en Pearl Harbor. Por su parte, Sinclair obtenía permiso por veinte años y le pagaría al gobierno regalías de 16 porciento sobre lo que extrajera, además de construir tanques de almacenamiento y un oleoducto que serían utilizados por la Marina. Sin embargo, las sospechas empezaron a crecer y, en abril de 1922, el Senado empezó una investigación. En marzo de 1923, Fall renunció a su cargo más porque se sentía desplazado en el ánimo presidencial y no debido a imputación alguna relacionada con la renta de los terrenos. Así trascurrieron los meses y el presidente Harding decidió que para aliviar un poco la presión realizaría un viaje hacia la costa oeste del país, mismo que inició el 20 de junio de 1923.

En dicho periplo visitó ciudades de Missouri, Colorado, Utah, Montana, Oregon, Washington, Alaska y California. Seria en este estado, en San Francisco, en donde el presidente sufriría el recrudecimiento de sus males cardiacos complicados con bronconeumonía los cual lo llevaría a su fallecimiento el 2 de agosto. Contrario a la leyenda, la popularidad de Harding en ese momento era alta, la economía iba bien y la población en general poco se sabía de los escándalos de corrupción. Durante el trayecto de San Francisco a Washington, miles de personas se formaron a lo largo de las vías del ferrocarril para rendir respetos al difunto. Sin embargo, aquello empezaría a verse manchado.

En el otoño de 1923, iniciaron las audiencias senatoriales. Se acusó a Doheny y Sinclair de haber dado dinero a Fall para que realizara mejoras en su rancho de New Mexico. En enero de 1924, Doheny acepto haber prestado 100 mil dólares a Fall, pero nada tenían que ver con la renta de los terrenos. Al final, se determinó que Fall recibió más de 400 mil dólares de ambos petroleros.

Fall fue sentenciado a un año de prisión, cumplió nueve meses, y se convirtió en el primer secretario del gobierno estadounidense que habitó en una cárcel. Además, tuvo que pagar 100 mil dólares. Doheny y Sinclar no fueron acusados, pero les despojaron de los terrenos que tenían en renta. Con ello, la imagen del gobierno del presidente Harding quedó sellada con la mancha de la corrupción y nadie recuerda que, en esos años, la economía de los EUA inició una era de prosperidad que terminaría en 1929. De esa manera concluyó aquello que el presidente Harding clamaba sería el “retorno a la normalidad.” Desde entonces, a ningún presidente estadounidense se le ha ocurrido invocar eso de un regreso a la “normalidad.” ¿Porque será? .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) ¿Dónde quedó el psiquiatra a la hora de defender a sus colegas? ¿Será que él ya solamente se ocupa de asuntos que tengan que ver con actividades de cultivo relacionadas con el respaldo al líder del “mundo mundial”?

Añadido (2) Es incapaz de leer correctamente una cifra de ocho dígitos. Confirma lo que siempre creímos, en otros tiempos, con dificultades le hubiera alcanzado para ser auxiliar de analista.

Añadido (3) Cuando anunciaron que sería secretario, quienes lo conocen nos dijeron: “pero si fracasó como jefe de departamento…” Hoy, está encargado de que “vayamos hacia esa nueva mortal… perdón, normalidad…”

Añadido (4) En donde se encuentren, Adam Smith, David Ricardo, Malthus, Quesnay, Say, Mill, Marx, Von Hayek, Schumpeter, Marshall, Veblen, Fisher, Keynes, Robinson, Myrdal, Samuelson, Friedman y varios más, con toda certeza, están muy tristes. Ya se enteraron de que, pronto, sus teorías económicas habrá de pasar a un segundo y tercer plano. En donde menos lo esperaban, apareció quien revolucionara la ciencia económica. Falta poco para que seamos testigos de acontecimiento tan extraordinario.
09 Mayo 2020 04:00:00
Leona Vicario, Saltillo y Lucas Alamán en papel de ‘machito de plazuela’
Los que nos dedicamos al estudio de la historia, más temprano que tarde, terminamos por mostrar que acerca de ella tenemos un desconocimiento que por mucho supera a lo que sabemos. Bueno, al menos ese es el caso de este escribidor ya que hay otros “todo terreno” que no hay tópico sobre el que no quieran aparecer como eruditos. Lo referente a nuestra ignorancia amplia lo comentamos porque a raíz de nuestra colaboración anterior, una lectora amable y amiga muy estimada, Martha Eugenia Mendívil García, nos hizo un comentario acerca de que Leona Vicario tuvo como inquilino de la planta baja de su casa a Antonio López de Santa Anna. Si bien algo habíamos leído al respecto, poca atención le habíamos dado.

Ante ello, nos fuimos a buscar información y en el camino empezamos a paliar nuestra ignorancia sobre la vida de María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador. Por supuesto que no pretendemos aparecer, de súbito, como expertos en el tema, ya habrá muchos encaminados en ese sentido ahora que el 2020 ha sido designado el año de Leona Vicario. En este escrito nos concretaremos a dar un breve repaso sobre su participación en el movimiento de independencia, como a nuestros paisanos les dio por homenajearla y la carta que doña Leona le envió a Lucas Alamán cuando a este le salió lo “machito.” Pero como dijo aquel, “vayamos por partes.’

Mientras buscábamos información sobre el tema, nos encontramos el libro “Leona Vicario. Heroína Insurgente,” publicado, en 1910, bajo la firma de Genaro García Valdés un zacatecano de origen quien fuera abogado, político, historiador, bibliófilo y director del Museo Nacional de Historia, Arqueología y Etnología. A lo largo de la pieza, García Valdés nos va narrando como se dio la vida de ese personaje. Contrariamente a lo que se estilaba en aquella época, los padres de Leona, Gaspar Martín Vicario y Camila Fernández de San Salvador y Montiel, estimaban que educarse era algo más que “aprender de memoria el Catecismo de la Doctrina Cristiana; a leer de corrido y mal escribir; a bordar con chaquira, pero no a coser, porque no habían de mantenerse de la costura; a comer con limpieza; vestir a la moda; andar de manera airosa; bailar campestres, boleros, contradanzas y valses y a tocar y cantar un poco y no bien. Hay que convenir en que con esto tenían bastante, y aún en que les salía sobrando la lectura y la escritura…” Por ello, la acercaron al conocimiento intelectual, lo cual no le fue impedimento para que practicara sus creencias religiosas. Con ese bagaje cultural, y una herencia de 107 mil pesos, pudo enfrentar, a los 18 años, la orfandad cuando quedó bajo el cuidado de su tío, Agustín Pomposo Fernández de San Salvador y Montiel. En ese contexto, contrario a la mayoría de las mujeres de su época, se preocupó por “cultivar las bellas artes, las ciencias y la literatura.”

Como sucede siempre con las personas que se adentran en el estudio, doña Leona pudo colocar en un sitio su fe católica, era devota de las vírgenes de los Remedios y la de Guadalupe, y en otro el conocimiento puro y el cuestionamiento a la situación imperante. Nada de esto la alejó de los asuntos sentimentales. Primero, estuvo comprometida con Octaviano Obregón, un abogado miembro de una de las familias más prominentes de Guanajuato, emparentada con los Condes de la Valenciana, y que además tenia el cargo de “Oidor Honorario de la Real Audiencia de México la cual tenia un poder casi tan grande como el de los virreyes y se hacia cargo del virreinato cada vez que vacaba por promoción o muerte de ellos.” Así que no era poca cosa el poseedor del corazón de doña Leona. El susodicho, sin embargo, se involucró en la intentona de los criollos en 1808 y tuvo que partir a España en donde tuvo una actuación destacada en las Cortes, mientras que en México su amada ya había volteado a ver eso de los asuntos de la independencia.

En ese giro, se le atravesó un joven abogado yucateco, Andrés Quintana Roo quien laboraba en el despacho del tío de doña Leona y, ante la tardanza de aquel que construía carrera política en España, pues la llama amorosa se extinguió y la joven empezó a ver con algo más que ojos de amistad a quien estaba cerca de ella y además coincidía con su perspectiva sobre la independencia del país. Y vaya que aquello prendió al grado de que la relación sentimental pudo mantenerse en paralelo a la participación de la lucha independentista.

Cuando don Andrés se fue a unir a dicho movimiento, doña Leona acabó convertida en una ferviente seguidora de este. “Escribía constantemente a los jefes de la revolución para alentarlos en su empresa con frases de fogosa simpatía; para remitirles impresos contrarios al Gobierno Virreinal, que, según el Oidor Berazueta, encerraban más veneno que letras tenían, y para ponerlos al tanto de cuantas disposiciones dictaban en su contra las autoridades supremas realistas: con varias de las noticias que adquirió a costa de muchos riesgos y dinero… Escribía también a Andrés, pero no para hablarle de amores, sino para tratar de la Independencia…, puso siempre a la Patria sobre todas las cosas, aun sobre su mismo amor: por esto exigió a Andrés, para corresponderle, que luchara en favor de la independencia. [En igual forma se comunicaba con] algunas esposas de los insurgentes, a fin de comunicarles noticias tranquilizadoras acerca de sus deudos.” Es importante comentar que todo ese servicio de comunicación fue establecido por Vicario cubriéndolo de su peculio. Pero además de ello, mandó fabricar fusiles y cañones y “socorría a los presos por causa de la insurrección; cubría el valor de las armas, municiones y gastos de viaje de los jóvenes que mandaba a los campos de la guerra, y sostenía en la capital a las familias de los armeros vizcaínos que asimismo había enviado allá.” Todo aquello implicaba un riesgo mayúsculo y eso se demostró cuando fue descubierto el sistema de correo implantado por doña Leona.

A mediados de febrero de 1813, dio inicio la persecución y, alertada oportunamente de que sería apresada, pudo huir durante un tiempo en donde se alojó en chozas humildes por los rumbos de San Antonio Huixquilucan en Tacuba. En medio de la escapada, su tío supo lo que aquello implicaba y tras de localizarla y enviar por ella, aprovechando su influencia como realista convencido que era, solicitó y obtuvo el indulto para la insurgente, mismo que esta rechazó hasta que fueron y la convencieron de que podía regresar sin tener que aceptarlo. Al retornarla, don Agustín Pomposo no tardó más de un día en llevarla al Colegio de Belén en donde la dejó en calidad de reclusa forzada. Ahí, el 17 de marzo iniciaron los interrogativos demandándole que explicara el contenido de las misivas y delatara a quienes estaban dirigidas en clave. Durante más de un mes, en ocasiones diversas, los resultados fueron los mismos, nada de mencionar quienes eran los involucrados.

Ante eso, Leona empezó a planear la huida de aquel sitio, lo cual consiguió con el apoyo de los insurgentes quienes la ocultaron por un buen tiempo en la capital hasta que la vigilancia disminuyó y, disfrazada de “negra haraposa” pudo salir hasta llegar a Oaxaca en donde se encontraba su prometido don Andrés al lado del generalísimo Morelos y Pavón elaborando el Acta de la declaración de la independencia de la América septentrional. Para finales de 1813, Quintana Roo y Vicario se unieron en matrimonio y su “luna de miel” la pasaron en medio de las campañas de Morelos en contra de los realistas. Tras el asesinato de este, Andrés y Leona continuaron en la lucha hasta que, en marzo de 1818, ella es aprendida y tuvieron que hacer una petición conjunta de indulto, mismo que les fue concedido con la condición de que se fueran a España.

Para entonces, el gobierno virreinal ya había incautado los bienes de Vicario y a la pareja no les quedó sino vivir en la miseria en Toluca, sin poder salir del país por carecer de fondos para hacer el viaje. Tras de la consumación de la independencia, doña Leona, en agosto de 1823, decidió demandar la restitución de sus bienes y en diciembre de ese año, “los miembros del Soberano Congreso… aprobaron unánimemente…, que le fuesen pagados el capital impuesto sobre el Consulado de Veracruz y los intereses insolutos, con una finca nacional, igual en valor [que dio como resultado] un saldo de ciento doce mil pesos a favor de Leona, en pago de los cuales el Supremo Gobierno le cedió la hacienda de labor, de pulque y de ganado, llamada Ocotepec, sita en los llanos de Apan, que reportaba un gravamen de ochenta y siete mil noventa y cinco pesos, y las casas ubicadas en la Capital, números 2 de la 3.a calle de Santo Domingo [ubicada en la esquina de lo que hoy son las calles de República de Brasil y República de Colombia] y 9 y 10 de la de Cocheras, que reconocían diez y seis mil pesos.” Así quedaba entre el grupo de las heroínas de la patria, merecedora de reconocimientos.

Uno de ellos, llegaría en 1827 cuando, en Saltillo, el Congreso del Estado de Coahuila y Texas emitió un decreto, el 2 de noviembre, mediante el cual se “disponía que la villa del Saltillo se denominara en lo de adelante ciudad de Leona Vicario…” Sin embargo, cuando fue remitido para la firma del gobernador, José María Viesca y Montes, este lo regresó al Congreso ya que de acuerdo con la Constitución local solamente estaba permitido hacer homenajes a personajes fallecidos. Los miembros de la Legislatura no estuvieron de acuerdo ya que en ningún momento la disposición dictaba impedimento alguno para honrar a los que aun vivían y ratificó el decreto retornándoselo igual al gobernador “quien tuvo que promulgar solemnemente el decreto y que circularlo, porque el artículo 103 de la Constitución local le prohibía hacer observaciones, dos veces, a un mismo decreto. [Al parecer,] la promulgación se verificó el 15 de noviembre de 1827.

El 29 de febrero de 1828, al enterarse de ello, recordemos que entonces no había ni internet, ni redes sociales, doña Leona envió una misiva indicando que “mi gratitud a tan ilustre corporación por la gloria inmortal que sin mérito había concedido a mi nombre, aprobándolo como denominación específica a la benemérita ciudad del Saltillo…. No quiero retardar ni un instante el cumplimiento del mismo deber que me impone la concesión de una gracia tanto más apreciable y lisonjera cuanto menos merecida.” Si bien doña Leona sabía responder con delicadeza a los corteses, cuando algún patán se atravesaba en su camino podía utilizar el fuete en el lenguaje. Ese fue el caso con aquel que, en el futuro, postrado ante la pata de palo y las cinco uñas, se convertiría en el ideólogo de Antonio López de Santa Anna, el guanajuatense Lucas Ignacio Alamán y Escalada quien como “machito” de plazuela se lanzó en contra de Vicario.

El 14 de marzo de 1831, Alamán publicó en el Registro Oficial que “Leona había recibido casas y haciendas en pago de unos créditos, merced a cierto heroísmo romanesco, que el que sepa algo del influjo de las pasiones, sobre todo en el bello sexo, aunque no haya leído á Madame de Stael, podrá atribuir á otro principio menos patriótico.” Esto era un insulto de bajeza amplia ya que Anne Louise Germaine de Staël-Holstein si bien fue una figura intelectual muy importante durante la Revolución Francesa, también fue conocida por sus correrías amatorias. Lo que Lucas, el “machito,” buscaba era presentar a “Leona como a una mujer vulgar que abandona su casa para seguir aun amante, y pide luego una recompensa por su liviandad.” Eso nos lleva a pensar que fue ese mismo sujeto quien inventó otras bajezas en contra de Vicario. Nunca el “machito” de origen guanajuatense podría aceptar que una mujer nativa de su mismo estado lo superara.

De la respuesta, vale tomar literalmente algunos párrafos para apreciar como doña Leona poesía más redaños que el padre del conservadurismo mexicano a quien le escribía: “Mi objeto en querer desmentir la impostura de que mi patriotismo tuvo por origen el amor, no es otro que el muy justo deseo de que mi memoria no pase á mis nietos con la fea nota de haber yo sido una atronada que abandoné mi casa por seguir a un amante. Me parece inútil detenerme en probar á V. lo contrario, pues además de que en mi vindicación hay suficientes pruebas, todo México supo que mi fuga fue de una prisión, y que esta no la originó el amor, sino el haberme apresado a un correo que mandaba yo a los antiguos patriotas.

En la correspondencia interceptada, no apareció ninguna carta amatoria, y el mismo empeño que tuvo el gobierno español para que yo descubriera a los individuos que escribían con nombres fingidos, prueba bastantemente que mi prisión se originó por un servicio que presté a mi patria. Si el amor cree V. que fué el móvil de mis acciones, ¿qué conección pudo haber tenido éste con la firmeza que manifesté, ocultando, como debía, los nombres de los individuos que escribían por mi conducto, siendo así que ninguno de ellos era mi amante? Confiese V., señor Alamán, que no sólo el amor es el móvil de las acciones de las mujeres: que ellas son capaces de todos los entusiasmos, y que los deseos de la gloria y de la libertad de la patria, no les son unos sentimientos extraños; antes bien suele obrar en ellas con más vigor, como que siempre los sacrificios de las mujeres, sea el que fuere el objeto o causa por quien los hacen, son más desinteresados, y parece que no buscan más recompensa de ellos, que la de que sean aceptados.

Si M. Stael atribuye algunas acciones de patriotismo en las mujeres a la pasión amorosa, esto no probará jamás que sean incapaces de ser patriotas, cuando el amor no las estimula a que lo sean. Por lo que a mí toca, sé decir que mis acciones y opiniones han sido siempre muy libres, nadie ha influido absolutamente en ellas, y en este punto he obrado siempre con total independencia, y sin atender a las opiniones que han tenido las personas que he estimado. Me persuado que así serán todas las mujeres, esceptuando á las muy estúpidas, y a las que por efecto de su educación hayan contraído un hábito servil. De ambas clases también hay muchísimos hombres.” Y eso no era todo.

Le restregaba que “en todas las naciones del mundo, ha sido apreciado el patriotismo de las mujeres: ¿por qué, pues, mis paisanos, aunque no sean todos, han querido ridiculizarlo como si fuera un sentimiento impropio en ellas? ¿Qué tiene de extraño ni ridículo el que una mujer ame a su patria y le preste los servicios que pueda para que a es tos se les dé, por burla, el título de heroismo romanesco? Si ha obrado V. con injusticia atribuyendo mi desicion por la patria a la pasión del amor, no ha sido menor la de creer que traté de sacar ventaja de la nación en recibir fincas por mi capital. Debe V. estar entendido, sr. Alamán, que pedí fincas, porque elcongreso constituyente, a virtud de una solicitud mía para que se quitara al consulado de Veracruz toda intervención en el peage, porque no pagaba réditos, contestó: que el dinero del peage lo tomaba el gobierno para cubrir algunas urgencias y que yo podía pedir otra cosa con que indemnizarme, porque en mucho no podrían arreglarse los pagos de réditos. ¿Qué otra cosa, que no fueran fincas, podía yo haber pedido? ¿ó cree V. que hubiera sido justo que careciera enteramente de mi dinero al mismo tiempo que tal vez servía para pagar sueldos a los que habían sido enemigos de la patria?” Como era de esperarse, el machito de plazuela no respondió. La historia colocó a cada uno en el lugar que le correspondía.

El 21 de agosto de 1842, fallece María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador. A sus funerales acudió a rendirle honores, en uno de los pocos actos encomiables que haya tenido en su vida, Antonio López de Santa Anna quien, para desgracia de México, por sexta vez ocupaba el cargo de presidente de la república. Cuatro días después de la defunción de doña Leona, el Congreso de la Unión la declaró Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria. No se volverían acordar de ella hasta ahora que 2020 fue declarado Año de Leona Vicario. Y luego dicen que la historia no tiene requiebros circulares. Dada nuestra ignorancia amplia, solamente una pregunta nos queda por hacerle a los eruditos: ¿Cuándo a los paisanos saltillenses les entró el arrepentimiento y le quitaron el nombre de Ciudad Leona Vicario a lo hoy conocemos como Saltillo? .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Mientras que, en los EUA, durante marzo, 30 millones de personas perdieron su empleo, nuestros paisanos fueron capaces de enviar a México una cifra récord de divisas, 4,016.12 millones de dólares, que representaron un 35.8 por ciento más que en marzo de 2019. ¿Eso significa que a ellos poseen una protección especial ante la crisis o que nuestro amigo economista tiene razón con su hipótesis?

Añadido (2) Allá en los tiempos de priísmo, nunca faltaba alguno que acostumbraba a recordarle a su superior que ni se la creyera porque bastaban dos minutos para retornarlo a su condición de mortal simple. Los inteligentes escuchaban, los otros se molestaban y le aumentaban la velocidad al volantín hasta que la cadena se zafaba y terminaban dándose un santo porrazo que los volvía a la realidad convertidos en nada. Al parecer, hoy en día, ya no hay de los primeros, mientras que los segundos abundan como hongos en época de lluvias.

Añadido (3) Mala semana para la familia del expresidente estadounidense, Barack Hussein Obama. Ya se supo que nunca existió la intervención rusa en la elección de 2016 y la colusión supuesta del general Michael Thomas Flynn. El documental de la señora Obama en Netflix no entusiasmó a nadie. Para acabarla de fastidiar, el gobierno de México anda solicitando que le expliquen como estuvo aquello del tráfico de armas realizado, entre 2009 y 2010, al amparo del programa “Fast and Furious,” que terminó en un verdadero fiasco. ¿Tendrá todo esto que ver con los flirteos de la dama por acompañar como vicepresidenta al casi candidato demócrata, Joseph Robinette Biden Jr.?
02 Mayo 2020 04:00:00
Las reformas liberales de Gómez Farías en medio del cólera y el lopezsantanismo
Las nubes estaban trepadas sobre las montañas en donde la nieve no termina de desvanecerse, el verde se ha apoderado del suelo y en los árboles se notan los retoños que podrían terminar en frutos si son capaces de sobrevivir los vientos o una helada inesperada. Todo eso sucedía en pleno amanecer de un sitio en donde nos dicen que ya podemos intentar volver a comportarnos como antes, pero que lo hagamos con precauciones. En medio de aquel panorama, no encontrábamos tópico sobre el cual comentar con usted, lector amable. Ante ello, decidimos irnos a darnos una vuelta por un periodo en que, como el amanecer que les contamos, todo estaba en proceso de darse y el actuar había que hacerlo con precauciones pues se podría retornar al pasado. Eso era lo que sucedía en un México que aún no podía definir qué tipo de país queríamos. Podíamos optar por uno que mirara hacia el futuro o bien aferrarnos al estancamiento y de ahí a retrasar el reloj de la historia. Partamos al tema motivo de esta colaboración.

Era el lunes 1 de abril de 1833, el país ya había sufrido la charlotada de Agustín Cosme Damián, la presidencia de Guadalupe Victoria, el ascenso, caída y, más tarde, asesinato de Vicente Guerrero Saldaña. Ese día debería de tomar posesión del cargo de presidente de la República aquel que un día se rebeló para cobrar la afrenta de que le impidieran cristalizar su “amor” por Nicolasa, la ‘princesa’ sesentona, el héroe de Tampico, el soldado que iba por todas. Los incautos creyeron que el salvador de la patria había llegado personificado en Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón. Lejos estaban aquellos incautos de imaginar todos los males que nos acarrearía este sujeto quien lo único que nos legó fue el desmembramiento del país, al tiempo que exacerbaba la división entre sus habitantes. El elegido, sin embargo, de pronto se sintió indispuesto y solicitó que lo excusaran, pero tenia que ir a recuperarse de sus males por los rumbos de Manga de Clavo en donde seguramente alguno de sus gallos, ¿o serían “gallinitas”? lo esperaban para que los echaran a jugar. Ante ello, hubo que recurrir a un médico, pero no para aliviar los males del doliente, sino a quien se le había asignado el cargo de vicepresidente de la república, José María Valentín Gómez Farías.

Ante un país enfermo, ni modo que no lo consideremos así tras de que los años previos fueron plenos de conflictos intestinos, nada como la llegada de un galeno para ponerlo en pie y echarlo a andar. Efectivamente, bajo esa premisa, Gómez Farías decidió no perder tiempo. Entre la fecha mencionada en el párrafo anterior y el 24 de abril de 1834, ocupó cuatro veces la presidencia de manera interina. Durante ese lapso, el general-gallero anduvo ocupado en atender acciones bélicas y/o asuntos avícolas. Pedía licencia y se iba por quince días, después regresaba y estaba por un periodo similar y volvía a largarse, excepto una vez que estuvo tres semanas y tras ese esfuerzo se retiró por cuatro meses. En medio de esa intermitencia, don Valentín decidió aprovechar el tiempo e instaurar reformas liberales encaminadas a trepar la república en el carruaje del progreso. En ese proceso mucho tuvieron que ver el padre del Liberalismo mexicano, Joe María Luis Mora Lamadrid y Manuel Lorenzo Justiniano de Zavala y Sáenz, quienes actuaban como sus asesores.

En ese contexto, el 20 de agosto de 1833 se emitió una ley mediante en la cual se hacía saber que “el gobierno procederá a secularizar las misiones de la Alta y Baja California”. Se indicaba que cada parroquia habría de ser atendida por un párroco del clero secular al cual se le dotaría, a criterio del gobierno, una anualidad de entre dos a dos mil quinientos pesos. Se prohibía que la curia cobrara por los servicios que prestara. Asimismo, por cada parroquia el gobierno mandaría construir un cementerio fuera de la ciudad. El gobierno, se comprometía a la manutención de los templos y quienes ahí ejercían su ministerio. A los que no deseaban jurar la Constitución, les asignaba de dos a trescientos pesos para que se fueran del país. Como era de esperarse las medidas no fueron gratas para la curia. Eso era solamente el principio y no se disponía de mucho tiempo. Era necesario implantar medidas que permitieran crear una generación de mexicanos quienes supieran diferenciar entre la obediencia ciega al dogma y el análisis derivado del conocimiento y la reflexión. Para lograrlo era necesario crear un sistema educativo laico.

El 14 de octubre se decretó la extinción del Colegio de Santa María de Todos los Santos. El gobierno decidió que las fincas y rentas de este se administraran independientemente de los ramos de hacienda, y fueran invertidos en educación pública. Pero eso era apenas el entremés, el plato fuerte llegó cuando el 21 de mismo mes, se publicaron un par de disposiciones más. En la primera decía: “Se autoriza al gobierno para arreglar la enseñanza pública en todos sus ramos, en el Distrito y Territorios. Se formará a este efecto un fondo de todos los que tienen los establecimientos de enseñanza actualmente existentes, pudiendo, además, invertir en este objeto las cantidades necesarias”. En esa misma fecha se determinó que era necesario suprimir la entonces llamada Universidad Pontificia de México cuya operación estaba en manos de la clerecía, lo cual la convertía en inútil, irreformable y perniciosa. En lugar de ese centro educativo, se dispuso a establecer “una dirección general de instrucción pública, para el Distrito y Territorios de la Federación.” La cual “tendrá a su cargo todos los establecimientos públicos de enseñanza, los depósitos de los monumentos de artes, antigüedades e historia natural, los fondos públicos consignados a la enseñanza, y todo lo perteneciente a la instrucción pública pagada por el gobierno.” Con don Valentín y los Liberales dispuestos a colocar ala curia en las actividades que le correspondían, algo más sucedía. Desde principios de agosto de 1833, una pandemia de cólera azotaba la ciudad de México y esto les vino como anillo al dedo a los miembros de la curia.

Dada la poca instrucción de la población, cualquier fenómeno que se presentaba era aprovechado por la curia para vendérselos como castigo divino e inmediatamente ligarlo a las acciones que tomaba el Gobierno mexicano. Acorde a la narrativa de Guillermo Prieto, en ese año se presentó una “aurora boreal que enrojeció el cielo e hizo a los ingenuos temer el castigo de Dios por las reformas de don Valentín Gómez Farías, como parecía confirmarlo la epidemia de cólera que las acompañó.” En ese contexto, Prieto relata su perspectiva de aquellos días e indica: “Lo que dejó imborrable impresión en mi espíritu, fue la terrible invasión del cólera en aquel año. Las calles silenciosas y desiertas en que resonaban a distancia los pasos precipitados de alguno que corría en pos de auxilios; las banderolas amarillas, negras y blancas que servían de aviso de la enfermedad, de médicos, sacerdotes y casas de caridad; las boticas apretadas de gente; los templos con las puertas abiertas de par en par con mil luces en los altares, la gente arrodillada con los brazos y derramando lágrimas… A gran distancia el chirrido lúgubre de carros que atravesaban llenos de cadáveres…”. Cuando la pandemia dio inicio, nadie creyó que fuera grave y poco se hizo para enfrentarla.

Pronto, sin embargo, la realidad exhibió a todos. Las clases económicamente desposeídas (López Portillo y Pacheco dixit) carentes de los más elementales servicios sanitarios y de higiene fueron las que mayor sufrieron las consecuencias del mal. Los hospitales, se saturaron. La escasez de médicos se hizo patente. Los cementerios fueron rebasados en su capacidad para recibir difuntos. En medio de todo esto, quien debería de estar al frente del poder ejecutivo, López de Santa Anna, se dedicaba a perseguir enemigos políticos o bien jugaba gallos. Eso sí, poco se le extrañaba porque en medio de las anatemas que le lanzaba la curia y la emergencia que se vivía, el presidente en funciones, Gómez Farías, no perdía el tiempo en palabrería y, además de gobernar, tomaba el maletín e iba a prestar auxilio al enfermo, algo que no todos hacían mientras aprovechaban la ocasión para sacar la mayor raja posible. Algunos comerciantes elevaron los precios de los productos que mercaban. Mientras tanto, varios boticarios, además de imitarlos, empezaron a recetar los remedios más absurdos, un mal intemporal cuando se tiene poblaciones con poca capacidad de raciocinio. Pero volvamos a los esfuerzos de los Liberales por crear una sociedad de seres ilustrados alejados de la superchería y las pócimas milagrosas.

Tras del cierre de la Universidad, el gobierno procedió, el 26 de octubre, a emitir un decreto mediante el cual daba paso a la instalación de seis establecimientos de instrucción publica. Uno estaría abocado a los estudios preparatorios ubicado en el antiguo hospital de Jesús. El segundo, de estudios ideológicos y humanidades en el convento de San Camilo. El tercero, de ciencias físicas y matemáticas en el Seminario de Minería. El cuarto, de ciencias médicas que estará en el convento de Belén. El quinto, de jurisprudencia con sede en el colegio de San Ildefonso. El sexto de ciencias eclesiásticas que se impartirían en el edificio del colegio de Letrán. Asimismo, ese mismo día, se emitió otro decreto a través del cual se consignaban y ponían a cargo de la dirección general de instrucción publica con todo y gravámenes las fincas siguientes: “El convento y templo de San Camilo, con sus fincas urbanas. “El hospital y templo de Jesús, con las fincas urbanas que pertenecían al duque De Monteleone, aplicadas a la instrucción primaria por la ley de 22 de Mayo de 1833. El antiguo y nuevo hospital de Belem. El hospicio de Santo Tomás, con su huerta. El edificio de la antigua Inquisición, aplicado a la academia de San Carlos por la ley de 20 de mayo de 1831. El templo del Espíritu Santo, con su convento.” Conocedor Gómez Farías que escuelas sin libros son nada, dio el siguiente paso.

Procedió a establecer en la Ciudad de México una biblioteca nacional pública, misma que se ubicaría en extinguido Colegio de Santos. Para integrar el acervo bibliográfico, se tomarán aquellos volúmenes que pertenecieron a la Universidad, destinándose tres mil pesos anuales para la adquisición de otros libros. Pero los Liberales sabían que no sé podría llegar a la cima de la pirámide educativa sino se construían las bases, procedieron a actuar en consecuencia ese mismo 26 de octubre.

Se emitió un decreto que consideraba el establecimiento de una escuela normal para los que se destinen a la enseñanza primaria. Igualmente, mencionaban, que se establecerá igualmente otra de la misma clase para la enseñanza primaria de mujeres; se creará una escuela primaria para niños en el local de cada uno de los seis establecimientos de estudios mayores, con total separación, y puerta aparte si fuere. posible, aunque bajo la inspección y cuidado del director y vicedirector del establecimiento. Respecto a la materia educativa en sí, declaraban que “en estas escuelas se enseñará á leer, escribir, contar y el catecismo religioso y político”. Esto último muestra como los Liberales eran de mentalidad abierta y no temían que las ideas se confrontaran desde edad temprana para así crear una nueva generación de mexicanos. Respecto a los emolumentos, se apuntaba que “los maestros disfrutarán setenta y cinco pesos mensuales, sin derecho a casa para su habitación.” Y para que se viera que no dejaban a un lado las instalaciones eclesiásticas, se mencionaba que “la dirección establecerá, además, en cada parroquia de la ciudad federal en que no esté situado establecimiento alguno de estudios mayores, otra escuela primaria para niños, en la que se enseñará a leer, escribir, contar, y los dos catecismos ya indicados”. Ni duda había las bases educativas habían sido establecidas de la sima hasta la cima. Aun quedaban otros asuntos por atender y esto no era asunto discursivo sino de acción, era necesario apurarse antes de que al futuro poseedor de únicamente quince unas se le ocurriera regresar.

El día 27, se dio a conocer: “Cesa en toda la República la obligación civil de pagar el diezmo eclesiástico, dejándose á cada ciudadano en entera libertad para obrar en esto con arreglo a lo que su conciencia le dicte.” Si bien la medida era impecable y no atentaba contra creencia alguna, la curia reaccionó con furia. Para ellos, era darle libre albedrío al ciudadano y quitarles a los sacerdotes una fuente de ingresos basada en la amenaza del tostado eterno. Y para que no fueran a olvidar el mes de octubre de 1833, el día 31, se publicó la circular indicando que: “Que los eclesiásticos no toquen en el púlpito materias políticas en pro, ni en contra de los principios de la administración pública; que respecto de cualquier exceso que se advierta en el particular, se usen los medios represivos propios de la autoridad que conozca…”. Sin embargo, noviembre no seria un mes grato para la curia, el día 8, se expidió la ley mediante la cual “se derogan las leyes civiles que imponen cualquier género de coacción, directa o indirecta, para el cumplimiento de los votos monásticos”. Esto implicaba que “los religiosos de ambos sexos quedan en absoluta” libertad, por lo que respecta á la autoridad y orden civil, para continuar o no, en la clausura y obediencia de sus prelados.”

Esto no era en forma alguna implicaba un ataque a la institución eclesiástica como lo demuestra el apartado de la ley que señalaba: “El gobierno, así como protegerá la justa libertad de los religiosos de ambos sexos, que voluntariamente quieran abandonar los claustros, en conformidad de lo dispuesto en esta ley, auxiliará también a los prelados en los casos en que sus súbditos que se resuelvan a seguir la comunidad, les falten al respeto, o desconozcan su autoridad y disposiciones dirigidas al cumplimiento de sus deberes y observancia de su instituto”. Para el 17 de diciembre, se decretó que “se proveerán en propiedad todos los curatos vacantes y que vacasen de la República en individuos del clero secular. .se suprimirán las sacristías mayores de todas las parroquias…el presidente de la República en el distrito y territorios y el gobernador del estado donde este situada la iglesia parroquial, ejercerán atribuciones que las referida leyes concedían a los virreyes, presidentes de audiencias o gobernadores, pudiendo devolver la terna todas las veces que los propuestos en ella o fueren de su satisfacción…”. Con esta ley de una vez por todas se cortaba la dependencia del real Patronato de Indias que prevalecía desde los tiempos del inicio de la Colonia. Como regalo de Navidad, el 24 de diciembre de 1833, se publicaba la ley precisando que “no se han debido ni podrán ocupar, vender o enajenar de cualquiera manera, los bienes raíces y capitales de manos muertas existentes en toda la República, hasta que por la resolución pendiente del congreso general no se determine.” En asuntos religiosos, don Valentín todavía alcanzó a emitir una disposición el 16 de abril de 1834, indicando que se secularizaban todas las misiones en la república. Con todo esto, la jerarquía católica estaba furiosa y empezaron a clamar por el regreso de López de Santa Anna.

Ante petición tan divina, el lotero del futuro decidió regresar para salvar a la patria del desorden. A partir del 24 de abril de 1834 se sentó en la silla presidencial. Un mes más tarde, Ignacio Echeverría y José Mariano Campos lanzaban el Plan de Cuernavaca en el cual culpaban a las logias masónicas del desorden, así decían ellos, al que habían llevado al país el grupo encabezado por Gómez Farías, mientras que a la vez reconocían como única autoridad a López de Santa Anna. Ni que decir de la curia, bailaban de alegría. El 23 de julio, López de Santa Anna emitió una circular ordenando suspender las leyes del 17 de diciembre y 22 de abril. Para congraciarse con el clero, nombró ministro de justicia y negocios eclesiásticos al obispo de Michoacán, Juan Cayetano Portugal, conocido por su conservadurismo rancio. Para los días 6, 7 y 8 de julio, la curia le organizó un triduo del santísimo sacramento para darle las gracias por el apoyo que les otorgó. Hubo un exaltado por ahí quien dijo que el retorno de Santa Anna al poder solamente podía comprarse con el del Mesías a Belén. Para agosto, ya había desaparecido todas las reformas instauradas por Gómez Farías. De gallero pasó a sirviente de la curia, creyó que los tenía en el bolsillo. Ya tendría tiempo de ver, en 1847, que esos se inclinaban ante el que les ofreciera un saco repleto de monedas.

En esta forma, el país desando los pasos que, en un lapso corto, había dado hacia el futuro. Al final, bañado de oprobios, Valentín Gómez Farías hubo de abandonar el país y en medio de todo eso su labor fue destinada al olvido en un grado tal que nuestros historiadores, tal vez para no malquistarse con la curia, la han minimizado a lo largo de los tiempos. Cuando teníamos los instrumentos para marchar con paso firme hacia el futuro, algunos se impusieron y optaron por regresar el reloj de la historia de la mano de Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, quien nos hizo perder el resto de la primera mitad del siglo XIX y, también, la mitad del territorio. Todo por insistir en el retorno a un modelo agotado que ya nada podía ofrecer. Si algunos hubieran aprendido de la historia…. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Ni modo que no vayamos a reconocerlo. El exponente más preclaro del saltimbanquismo, durante el siglo XX y lo que va de este, Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, se ha convertido en la voz sensata de la 4T. Para que veamos cómo domina todos los terrenos soltó una frase que nos hizo rememorar a su tocayo, el filósofo mexiquense, Porfirio Remigio Rivera.

Añadido (2) Con toda certeza, en el muro de la ignominia, ya buscan un sitio para esculpir las palabras del director del IMSS, Zoé Robledo: “Lo que pasó en Monclova, nunca debió pasar”. Por favor, abran espacio que ya llegaron los valores juveniles.
25 Abril 2020 04:00:00
Y todo comenzó cuando a Texas le permitieron la esclavitud
En nuestro país a todos nos da por criticar, con toda la razón, que en los Estados Unidos de América durante muchos años haya prevalecido la práctica abominable de la esclavitud. Sin embargo, poco volteamos a ver que esa costumbre preponderó aquí en México a lo largo de la Colonia contando con todas las bendiciones y justificaciones requeridas. Para tratar de terminar con ese negocio, en Guadalajara el 6 de diciembre de 1810, Miguel Hidalgo Costilla y Gallaga, y en Chilpancingo, el 5 de octubre de 1813, José María Morelos y Pérez Pavón decretaron la abolición de la esclavitud. Sin embargo, a pesar de esas proclamas en medio de la lucha independentista, las cosas no cambiaron y continuaron hasta después de consumada la independencia. No sería sino hasta el 15 de septiembre de 1829 cuando el presidente Vicente Ramón Guerrero Saldaña emitió un decreto para abolir la esclavitud. La medida tuvo reacciones mixtas en el país, pero en el noreste del país provocó descontentos. La región especifica en donde se generaron reparos fue en el estado de Coahuila y Texas. Recordemos que entonces por esa área aun no llegaba López de Santa Anna y Pérez de Lebrón para firmarles la salida a los habitantes de la segunda parte del nombre que entonces tenía nuestra entidad natal. Pero el terreno para esa separación ya se desbrozaba en 1829. Sin embargo, las autoridades no vieron o no quisieron percatarse de lo que ahí se planeaba hacer. Respecto a como los habitantes del departamento de Texas protestaron en contra del decreto abolicionista, nos encontramos un escrito titulado “Slavery in Early Texas,” publicado, en 1898, en la revista “Political Science Quaterly” bajo la autoría del historiador y profesor de la Universidad de Texas, Lester Gladstone Bugbee.

Partamos de como se dio el asunto de la esclavitud a partir de la consumación de la independencia de México. Es de sobra conocido que los colonos estadounidenses que llegaron al área de Texas estaban encabezados por Stephen Fuller Austin quien en 1823 realizó gestiones ante la Junta Gubernativa encabezada por Agustín Cosme Damián, aquel criollo quien se sintió noble, para evitar que se aboliera la esclavitud, además de lograr un permiso el cual permitiera a los colonos llevar consigo a sus esclavos, estableciéndose que los hijos de estos que nacieran en Texas obtendrían su libertad a los 14 años. Aun cuando esta autorización se abrogó una vez que De Iturbide fue echado, Austin estableció la primera colonia bajo esas reglas. La Ley federal del 13 de julio de 1824, prohibió el comercio de esclavos. En base allá pudo haberse evitado llevar esclavos a Texas, pero las autoridades del estado de Coahuila y Texas fueron omisas. El acta constitutiva de la Constitución Federal de 1824 nada especifico al respecto. Por su parte, el Congreso Constituyente de Coahuila y Texas, bajo el liderazgo de Manuel Carrillo, se opuso a la esclavitud, pero las acciones realizadas por Felipe Enrique Neri, Barón de Bastrop y los miembros de la familia Austin rindieron frutos y la constitución estatal, que entró en efecto en 1827, permitía que los inmigrantes trajeran esclavos durante seis meses después de la promulgación de ese documento. Asimismo, se estableció que los hijos de los esclavos eran libres desde su nacimiento. En septiembre de ese año, el Congreso Federal promulgó una ley declarando ilegal que los colonos quienes arribaran a Texas trajeron con ellos a sus esclavos. Sin embargo, en 1828, el gobierno de Coahuila y Texas proveyó los medios para evadir la ley mediante la legalización de aquellos contratos que fueran celebrados en el extranjero, por lo cual los colonos estadounidenses continuaron trayendo a sus esclavos a quienes no llamaban en esa forma sino “indented servants.”

Conforme a la narrativa, desde 1827, el diputado José María Tornel y Mendívil presentó una iniciativa en el Congreso mexicano para emancipar a todos los esclavos en México. Dado que el Senado atoró la concreción de la propuesta, Tornel fue directamente con el presidente Guerrero Saldaña a quien convenció de que era necesario emitir un decreto el cual se proclamó el 15 de septiembre de 1829. Originalmente la disposición se concretaría a la capital de la república, pero como no pudieron conseguir un numero suficiente de esclavos para que aquello impresionara, a sugerencia de Tornel, el presidente decidió ampliarlo para todo el país. El texto del documento fue de una brevedad poco usual, se leía: “se abole la esclavitud, a partir de ahora todos los negros son libres y sus propietarios recibirán una compensación en el futuro.” Bugbee no dejó de apuntar que Tornel no sentía simpatía alguna por los EUA y anotó que, el futuro partidario del lopezsantanismo, indico que con la medida se buscaba crear una barrera entre México y esa nación. Si bien en la mayor parte del territorio mexicano la medida fue aceptada como positiva, en el departamento de Texas, los colonos estadounidenses ubicados ahí mostraron resistencia.

Y todo comenzó cuando a Texas le permitieron la esclavitud

En nuestro país a todos nos da por criticar, con toda la razón, que en los Estados Unidos de América durante muchos años haya prevalecido la práctica abominable de la esclavitud. Sin embargo, poco volteamos a ver que esa costumbre preponderó aquí en México a lo largo de la Colonia contando con todas las bendiciones y justificaciones requeridas. Para tratar de terminar con ese negocio, en Guadalajara el 6 de diciembre de 1810, Miguel Hidalgo Costilla y Gallaga, y en Chilpancingo, el 5 de octubre de 1813, José María Morelos y Pérez Pavón decretaron la abolición de la esclavitud. Sin embargo, a pesar de esas proclamas en medio de la lucha independentista, las cosas no cambiaron y continuaron hasta después de consumada la independencia. No sería sino hasta el 15 de septiembre de 1829 cuando el presidente Vicente Ramón Guerrero Saldaña emitió un decreto para abolir la esclavitud. La medida tuvo reacciones mixtas en el país, pero en el noreste del país provocó descontentos. La región especifica en donde se generaron reparos fue en el estado de Coahuila y Texas. Recordemos que entonces por esa área aun no llegaba López de Santa Anna y Pérez de Lebrón para firmarles la salida a los habitantes de la segunda parte del nombre que entonces tenía nuestra entidad natal. Pero el terreno para esa separación ya se desbrozaba en 1829. Sin embargo, las autoridades no vieron o no quisieron percatarse de lo que ahí se planeaba hacer. Respecto a como los habitantes del departamento de Texas protestaron en contra del decreto abolicionista, nos encontramos un escrito titulado “Slavery in Early Texas,” publicado, en 1898, en la revista “Political Science Quaterly” bajo la autoría del historiador y profesor de la Universidad de Texas, Lester Gladstone Bugbee.

Partamos de como se dio el asunto de la esclavitud a partir de la consumación de la independencia de México. Es de sobra conocido que los colonos estadounidenses que llegaron al área de Texas estaban encabezados por Stephen Fuller Austin quien en 1823 realizó gestiones ante la Junta Gubernativa encabezada por Agustín Cosme Damián, aquel criollo quien se sintió noble, para evitar que se aboliera la esclavitud, además de lograr un permiso el cual permitiera a los colonos llevar consigo a sus esclavos, estableciéndose que los hijos de estos que nacieran en Texas obtendrían su libertad a los 14 años. Aun cuando esta autorización se abrogó una vez que De Iturbide fue echado, Austin estableció la primera colonia bajo esas reglas. La Ley federal del 13 de julio de 1824, prohibió el comercio de esclavos. En base allá pudo haberse evitado llevar esclavos a Texas, pero las autoridades del estado de Coahuila y Texas fueron omisas. El acta constitutiva de la Constitución Federal de 1824 nada especifico al respecto. Por su parte, el Congreso Constituyente de Coahuila y Texas, bajo el liderazgo de Manuel Carrillo, se opuso a la esclavitud, pero las acciones realizadas por Felipe Enrique Neri, Barón de Bastrop y los miembros de la familia Austin rindieron frutos y la constitución estatal, que entró en efecto en 1827, permitía que los inmigrantes trajeran esclavos durante seis meses después de la promulgación de ese documento. Asimismo, se estableció que los hijos de los esclavos eran libres desde su nacimiento. En septiembre de ese año, el Congreso Federal promulgó una ley declarando ilegal que los colonos quienes arribaran a Texas trajeron con ellos a sus esclavos. Sin embargo, en 1828, el gobierno de Coahuila y Texas proveyó los medios para evadir la ley mediante la legalización de aquellos contratos que fueran celebrados en el extranjero, por lo cual los colonos estadounidenses continuaron trayendo a sus esclavos a quienes no llamaban en esa forma sino “indented servants.”

Conforme a la narrativa, desde 1827, el diputado José María Tornel y Mendívil presentó una iniciativa en el Congreso mexicano para emancipar a todos los esclavos en México. Dado que el Senado atoró la concreción de la propuesta, Tornel fue directamente con el presidente Guerrero Saldaña a quien convenció de que era necesario emitir un decreto el cual se proclamó el 15 de septiembre de 1829. Originalmente la disposición se concretaría a la capital de la república, pero como no pudieron conseguir un número suficiente de esclavos para que aquello impresionara, a sugerencia de Tornel, el presidente decidió ampliarlo para todo el país. El texto del documento fue de una brevedad poco usual, se leía: “se abole la esclavitud, a partir de ahora todos los negros son libres y sus propietarios recibirán una compensación en el futuro” Bugbee no dejó de apuntar que Tornel no sentía simpatía alguna por los EUA y anotó que, el futuro partidario del lopezsantanismo, indico que con la medida se buscaba crear una barrera entre México y esa nación. Si bien en la mayor parte del territorio mexicano la medida fue aceptada como positiva, en el departamento de Texas, los colonos estadounidenses ubicados ahí mostraron resistencia.

Tan pronto se supo la noticia por los rumbos de Nacogdoches, el primero en protestar fue John Durst quien, el 10 de noviembre de 1829, dirigió un comunicado al líder del grupo, Stephen F Austin, indicándole que si la disposición entraba en efecto estarían arruinados. Una semana después, Austin le respondió indicándole que deberían de presentar al gobierno ya fuera a través de los ayuntamientos, o alguna otra vía, una protesta respetuosa indicando que, de acuerdo con la constitución y las leyes de colonización, sus propiedades estaban garantizadas sin excepción. Que ellos habían traído a Texas los esclavos de su propiedad bajo la creencia de que se les garantizaba su posesión y por ello aceptaron la invitación que les hizo el gobierno mexicano para que colonizar el territorio. Asimismo, enfatizaba que la Constitución de Coahuila reconocía el derecho de propiedad sobre los esclavos, lo cual defenderían como cualquier otra cosa que les pertenecía. Eso sí, les recomendaba que la protesta la hicieran con todo respeto. Lo que a continuación se lee es para tomarse con un grano, o tal vez un puño, de sal: “Como les dije a mis amigos de Bexar, cuando el decreto llegue, le diré al gobierno lo mismo: Lo que haga lo realizare abiertamente -no existe en todo México un hombre quien defendería su independencia , la unión de su territorio, y sus derechos constitucionales, más que yo lo haría o estaría más preparado y dispuesto a cumplir con sus deberes como ciudadano mexicano; uno de los primeros y más sagrados deberes es proteger mis derechos constitucionales y lo haré en la medida de lo posible. Soy dueño de un esclavo y de una mujer que no vale mucho, pero en este asunto debería de sentir que mis derechos constitucionales como mexicano se violan tanto como lo serían si tuviera mil, esto es un asunto de principios y no de la cantidad, esto último hace que la violación sea más grave, pero no más ilegal o inconstitucional” En igual forma, Austin reconoció que el jefe político del departamento, Ramón Múzquiz González, había suspendido la publicación del decreto. Aquí cabe mencionar que Múzquiz González sería más tarde, entre 1830 -1831, el sexto gobernador de Coahuila y Texas. Es importante mencionar que tras de detener la publicación del decreto, Múzquiz se dirigió al gobernador de Coahuila y Texas, José María Viesca y Montes (1827-1830, 1831).

Para Múzquiz eso era un asunto de respeto a las leyes aun por encima de consideraciones de carácter moral como lo hacia saber en su carta en donde recordaba que “bajo estas garantías, tan solemnes, los extranjeros, que ahora habitan este departamento, ingresaron y se establecieron con la seguridad que la nación mexicana les ofreció para sus personas y propiedades” Ante ello, proseguía, “me parece un asunto muy serio que, ahora que ya están establecidos, el gobierno los prive de parte de su propiedad, quizá la que más importante para poder desarrollar la agricultura, la crianza de ganado y otras labores a las que se dedican, mismas que no pueden efectuar sin la ayuda de la fuerza y los casi infatigables brazo de esa raza humana a quien se llama “negros” y que, para su desgracia se encuentran esclavizados” Ya en plena carrera filosofante, mencionaba que “la filantropía y los sentimientos naturales de humanidad, surgían inmediatamente, en favor de la libertad, pero las leyes positivas que rigen la sociedad emergen en favor de la propiedad la cual consideran sagrada” Múzquiz inclusive alertaba acerca de lo que podría generar, en Texas, de ponerse en práctica los lineamientos del decreto referido. Eso podría surgir lo mismo de los esclavos quien reclamarían su derecho a la libertad o bien por parte de los esclavistas quienes tomarían aquello como una excusa para defender su “propiedad” que al fin de cuentas era lo que los seres de piel oscura representaban para ellos. Lo que siguió, mostró que las palabras de Múzquiz González cayeron en suelo fértil.

El gobernador, José María Viesca y Montes, se dirigió, el 14 de noviembre de 1829, al presidente Guerrero Saldaña. En su comunicado le mencionaba que, desde su perspectiva, Texas debería de estar exento de las disposiciones contenidas en el decreto mencionado. De ser implantado, “destruiría inmediatamente las esperanzas de progreso que se albergaban al establecerse las colonias que allí se establecieron. Inclusivo, quizás, atentarían en contra de la existencia misma de Coahuila y Texas ya que el primero esperaba que los asentamientos en el segundo habrían de generar un crecimiento rápido que permitiera elevar el estado a un sitio prominente e incluso convertirlo en un territorio promisorio dentro de la confederación mexicana. En todo ello, debería de considerarse que estos asentamientos, [los de Texas], debido a las peculiaridades del suelo y clima, la prosperidad de esa zona dependía en gran medida del trabajo esclavo” En una percepción altamente cuestionable, decía que “si los dueños de las plantaciones perdían, como consecuencia del decreto gubernamental, esa fuerza laboral, este estado [Coahuila y Texas] debe de olvidarse por muchos años de cualquier tipo de avance” Inclusive, para justificar la existencia de la esclavitud, mencionó que ‘las naciones más civilizadas no han podido hacer a un lado este tipo de dificultades políticas y toleran la esclavitud.” Obviamente, mencionó el caso de los EUA. De manera similar hizo énfasis en el hecho de que si el decreto se ponía en efecto, habría insubordinaciones, las cuales generarían un alto costo económico para la entidad que tendría que desplegar la fuerza militar para apaciguarlas. Por todo ello, Viesca y Montes sugería que a Texas debería de exentarse de estar sujeto a las disposiciones del decreto.

Cuando el presiente Guerrero Saldaña recibió el comunicado, su gobierno no se encontraba en condiciones de abrir un flanco de batalla más. Tras de analizar la situación, el único presidente mulato que hemos tenido emitió un decreto el 2 de diciembre de 1829 a través del cual dio respuesta a Viesca y Montes.

En dicho precepto, el presidente Guerrero indicaba que tomando en cuenta “los resultados fatales que se esperan, perjudiciales para la tranquilidad e incluso para la existencia política del Estado; y habiendo considerado lo necesario que es proteger, de manera eficaz, la colonización de estas inmensas tierras del República, se complace en acceder a la solicitud de su Excelencia y declarar el departamento de Texas exento de la disposición general, comprendida en dicho Decreto. Por lo tanto, esta Excelencia declara que no debe hacerse ningún cambio con respecto a los esclavos que existen legalmente en esa parte del estado gobernado por su Excelencia, esperando que su patriotismo y filantropía, permitirán ejercer la vigilancia más enérgica para que se cumplan las leyes generales y las del Estado que prohíben la introducción de nuevos esclavos y establecen la libertad de la progenie que nace en su territorio, que se cumpla, para que así no pase mucho tiempo antes de que el espectáculo, melancólico y repugnante, representado por la esclavitud de una parte de la raza humana pueda desaparecer del suelo mexicano…”

Aun cuando pareciera que Texas no abusó de dicho decreto, las cifras respecto al número de esclavos que vivían en dicha entidad mostraban otra cosa. De acuerdo con un reporte elaborado en mayo de 1829, en Nacogdoches cuyos pobladores de raza blanca totalizaban 666, vaya numerito, se encontraban a noventa y nueve esclavos; había unos pocos en Bexar y Goliad. Sin embargo, la mayor cantidad de esclavos pertenecían a la colonia de Austin, donde para 1831, la población creció hasta 5665 personas. En 1834, se envió a Juan Nepomuceno Almonte como agente especial del gobierno mexicano en Texas, el hijo del generalísimo Morelos reportó que la población total en la colonia de Austin era de 9 mil personas de las cuales mil eran negros quienes habían sido traídos bajo ciertas condiciones establecidas por el gobierno estatal. En el departamento de Nacogdoches, encontró 9 mil habitantes, incluidos mil negros traídos al amparo de contratos privados. Cada vez era más evidente que tenían razón quienes desde la ciudad de México percibían como los habitantes de Texas se movían hacia un proceso de secesión. Al realizar el presidente Guerrero Saldaña una excepción a la ley les daba un trato diferenciado a los habitantes de Texas colocándolos aparte del resto de la nación mexicana. Bajo esa premisa empezaron a considerar que bien podían ellos vivir bajo sus propias leyes. Los gobernantes de México y Coahuila los había exentado de apegarse a las disposiciones que regían al resto del país. Todo dio inicio cuando las autoridades se mostraron temerosas de que, si no les permitían la esclavitud, los texanos podrían inconformarse. Al final, de nada valió la actitud timorata, el proceso para que Texas se separara de México estaba en marcha. La secesión se concretaría siete años más tarde culminando en el momento cuando López de Santa Anna fue sorprendido dando atención personalizada a Emily Morgan, una mulata. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Se desató la discusión. Para algunos, la 4T ya alcanzó una clasificación de AAA. Para otros, es la de WWE. Solamente los expertos podrán dilucidar la discrepancia.

Añadido (2) Criticaba con enjundia sin igual a quienes, según él, al inicio no habían dado la importancia debida y por lo tanto no tomaron las acciones requeridas para enfrentar al mal que vino de China. Sin embargo, ni el menor asomo de crítica a los gobernantes de ese país en donde se originó y propagó el mal. ¿Entonces, no era ilusión óptica que debajo de la camisa alba que porta el científico eminente Julio Frenk Mora aparece una camiseta roja en donde el amarillo resalta titilante?

Añadido (3) Mucho se ha comentado que la Universidad de Harvard ya no es lo que fue. Con 41 mil millones de dólares en sus arcas, vía donaciones, los directivos mostraron una ruindad rampante. ¿Son esos los valores que inculcan a quienes acuden ahí como estudiantes? Inicialmente, aceptaron recibir 8.6 millones de dólares del programa de apoyo generado para sobrepasar los problemas generados por el coronavirus. No fue sino hasta que el presidente Donald J. Trump los exhibió cuando declinaron apropiarse de esos recursos.

Añadido (4) De lo que escribiéramos el 14 de marzo: En Macuspana, Tabasco, se llegó a un acuerdo mediante el cual cada comerciante se comprometió a suministrar “cien cargas de cacao” y con el producto de la venta adquirir “láminas de hierro forjado” que serían utilizadas en la fabricación de recipientes para el almacenamiento de “aceite iluminador” que fluye como el agua de un manantial cerca del pueblo y que los nativos usaban para alumbrar… dichos comerciantes obtuvieron en poco tiempo ganancias importantes, y como no podían vender en la localidad todo el petróleo extraído, empezaron a ofertarlo en las ciudades vecinas hasta casi llegar a la capital de Tabasco. Eso acontecía en 1857 y la leyenda pasó de generación en generación. Para entender el presente.

Añadido (5) Faltaba más, como que a su muchacho lo iban a dejar sin recursos, ahí van 30 millones de dólares para que la Organización Mundial de la Salud siga haciendo su trabajo que es mantener burócratas que nada aportan a la humanidad, pero son leales al rojo y el amarillo.
18 Abril 2020 04:00:00
Las palabras del estadista Plutarco Elías Calles Campuzano previo al inicio de la cristiada
Como lo comentamos, dos semanas atrás, esta serie de tres artículos concluye con las palabras expresadas por el estadista Plutarco Elías Calles Campuzano que aparecen publicadas en el documento “Alva W. Taylor Good Will Mission in the City of Mexico from July 28 to August 9, 1926.” (México 1926: Un reporte estenográfico de las entrevistas realizadas por la Misión de Buena Voluntad de Alva W. Taylor en la Ciudad de México entre el 28 de julio y el 9 de agosto de 1926). En esta fecha, la última apuntada, Taylor y su grupo acudieron al Castillo de Chapultepec para entrevistarse con el estadista mexicano quien recurrió al apoyo del doctor Andrés Osuna Hinojosa para que fungiera como intérprete.

Tras de darles la bienvenida, el estadista Elías Calles Campuzano les agradeció preocuparse por conocer con información de primera mano la situación prevaleciente en México para que con ella ofrecieran a los estadounidenses una visión objetiva sobre lo que pasaba aquí y no aquello que ofertaban como cierto los enemigos del país y de su gobierno. Sin más, Taylor soltó la aseveración primera: “Se acusa constantemente que su administración es antirreligiosa”. La contestación fue directa y seguramente, aun cuando fue emitida hace más de 90 años, pudiera provocar un par de santiguadas por ahí.

“En asuntos religiosos, el Gobierno mexicano no tiene preferencias, todas las religiones son dignas de respeto y gozan de protección y libertad similar”. Enfatizaba que, sin distingo, las religiones eran positivas dado que mostraban una tendencia moral. Los problemas “que se han suscitado en México han sido generados por los mexicanos representantes de la Iglesia Católica Romana [quienes] se caracterizan por su intolerancia. Piensan que todos deberían ajustarse a sus dogmas y no permitirse ninguna otra religión”. En nuestros días ya no lo expresan abiertamente, pero en el fondo es su ambición ferviente, especialmente cuando ven que el mercado está muy repartido, su participación se achica y, como lo señalaba el mandatario mexicano en 1926, “ya no pueden hacer lo que acostumbraban, entre otras cosas, perseguir a miembros de religiones distintas a la suya dado que la autoridad hubo de reprimir los ultrajes que cometían”. Lo que sigue, seguramente, implicara algo más que santiguarse.

“El clero católico siempre ha evitado acatar las leyes. Nunca ha estado dispuesto a obedecer a una autoridad que no sea aquella que mora en Roma. De esa manera han tratado de burlarse de las instituciones del país. Por ello, el Gobierno no ha tenido otra opción sino tomar medidas drásticas para hacerlos respetar las normas legales. La tendencia exhibida por la curia católica, no solamente aquí sino en todo el mundo -aun cuando sus acciones son más visibles en América Latina- es mantener- a las masas en la ignorancia más absoluta; solamente ha tratado de convertirlas en un grupo de fanáticos sin buscar ser un factor en el desarrollo moral e intelectual de esa gente”. A continuación, don Plutarco daba un repaso a la historia, un asunto que, hasta nuestros días, provoca se anatematice a quienes nos da por recordarla.

“El clero católico a lo largo de nuestra historia ha tenido la tendencia a absorber los recursos económicos del país. Desde la dominación española hasta nuestros días ha tratado de apropiarse de todas nuestras riquezas. La curia sabe que al controlar el poder económico del país ejercen, también, el control político”. Acto seguido pasó a precisar lo que, utilizando indebidamente el nombre del Gran Arquitecto, la curia católica romana había hecho en México, en donde nos sumergió en “las luchas más sangrientas; la guerra de los tres años, la Guerra de Reforma, y ​​muchos de los movimientos revolucionarios posteriores en México tuvieron su origen en las acciones del clero”. El estadista mexicano se quedó corto.

Olvidó mencionar como: A cambio de un puñado de dólares, los obispos a la hora de la invasión estadounidense, en 1846-1847, le prestaron ayuda al visitante; ante el requerimiento de Labastida y Dávalos surgió el apoyo de Giovanni María Mastai Ferretti, el papa Pío IX para que nos llegaran las tropas francesas y el barbirrubio austriaco; bajo la sombra de la Rerum Novarum, se dio el amancebamiento de Labastida y Gillow con el porfirismo para hacer negocios y recuperar bienes; se generó la participación de la curia en el asesinato del presidente Madero González; hubo una oposición rabiosa, liderada por Giacomo Paolo Giovanni Battista della Chiesa, el Papa Benedicto X, y su monaguillo local, el arzobispo de Guadalajara, Francisco Orozco y Jiménez en contra de la promulgación de la Constitución de 1917. Dejemos las digresiones y volvamos a los comentarios del estadista para quien “las ideas liberales han triunfado y el la revolución económica y social que está teniendo lugar en México ya no tolera la intrusión del clero católico en asuntos que no son propiamente espirituales”. Inmediatamente, Taylor comentó que en los EU se mencionaba que las medidas tomadas en México eran muy radicales.

Elías Calles Campuzano replicó: “Deme un ejemplo concreto. La respuesta fue: “Ninguno”. Los visitantes apuntaron que en su país los ministros religiosos discutían asuntos políticos desde el púlpito “¿pudiera eso suceder en México?” Elías Calles respondió que eso estaba prohibido aquí, deberían de entender que en Latinoamérica cuando la curia no está en el poder ataca al gobierno. Cuando señalaron que, si en México se podía dar una situación como la de los EU, en donde los religiosos no podían hablar en nombre de su iglesia cuando trataban temas no relacionados con ella, sino que lo hacían a título personal, la respuesta fue que no ya que los sacerdotes siempre lo hacían en nombre de la Iglesia católica.

Acto seguido, el estadista de origen sonorense dejó en claro que aun cuando la Constitución establece lineamientos respecto a la clerecía, hasta hace poco, ninguna pena se les había impuesto a quienes convertían al púlpito en tribuna política. Esto, se corrigió modificando la ley penal y entonces los clérigos protestaron mostrando su intención de violarla. Igualmente, se manifestaban en contra de solamente celebrar actos religiosos dentro de los templos con la intención de crear disturbios. Al cuestionamiento: “¿En caso de que los clérigos admitieran que el gobierno está en lo correcto, se derogaría la ley?” La respuesta fue: “La ley seguirá vigente, pero si los sacerdotes cumplen con ella no habrá ningún castigo”. Asimismo, les indicó que el Gobierno no estaba interesado en asuntos del dogma y si deseaban efectuar actos religiosos, o el que desearan inventar en casa particulares, no habría problema.

En lo concerniente a los ministros protestantes extranjeros, el Presidente mexicano precisó que cumplían con la ley y varios de ellos se lo aseguraron directamente que así lo harían. Tenía información de que, en los EU, los dirigentes de las iglesias protestantes conminaban por escrito a sus pastores para que cumplieran con las leyes mexicanas. Respecto a las medidas implantadas para limitar el número de clérigos extranjeros, Elías Calles mencionó: “El clero extranjero, especialmente el católico romano, ha sido una verdadera calamidad para nuestro pueblo. Miles de sacerdotes nos han sido enviados desde Europa, especialmente españoles e italianos. Estos sacerdotes son la escoria del clero… y han venido a este país con el único propósito de explotarnos; han llegado para hacer fanáticos de la gente común, y han intentado por todos los medios posibles mantener a las masas en la ignorancia; han venido tratando de absorber el poder económico del país, de quitarle a la nación todo el dinero que puedan para llevarlo a Europa; siempre han tratado de interferir con los asuntos internos del país; nunca han sido factores de cooperación para el avance de la gente; nunca han cooperado para el desarrollo moral de la nación. Ante esta invasión de elementos contaminantes, la nación ha considerado necesario tomar medidas preventivas. La ley ha tenido que ser de carácter general…” Lo que a continuación mencionaremos es el motivo real por el cual la curia católica romana se opuso al gobierno del estadista Elías Calles y terminó por incitar a una reyerta en donde murieron más de 100 mil mexicanos. Nada de que defendían sus muy personales y respetables formas de relacionarse con el Gran Arquitecto, lo que apetecían era detener primero y, después, retrasar el reloj de la historia.

Cuando Taylor solicitó le explicara el programa social del gobierno, Elías Calles Campuzano señaló que “las masas campesinas del país han estado desde la época colonial hasta hace poco tiempo bajo condiciones de esclavitud… La propiedad de la tierra en México estaba en manos de los conquistadores y esta propiedad se ha transmitido entre ellos de generación en generación, de modo que los propietarios de la tierra han sido solo unos pocos… mientras que millones de seres humanos… en los campos han sido sometidos a una condición de esclavitud. Estos campesinos pobres no han sido dueños de la tierra, ni de sus hogares... Los terratenientes, y el clero… los han mantenido en la ignorancia. El clero siempre se ha puesto del lado de los poderosos… y nunca ha sido amigo de los humildes como Jesús ordenó. Los salarios que se han pagado en las haciendas a quienes cultivan la tierra han sido tan miserables que no son suficientes para satisfacer las necesidades mínimas. El cerdo [propiedad] del hacendado ha sido mejor alimentado que los peones que trabajan desde el amanecer hasta el ocaso, ya que esos salarios han sido de quince a dieciocho centavos (7 a 9 centavos de dólar estadounidense) por día hábil. Con ese salario les ha sido imposible… alimentar a su familia. El gobierno surgido de la Revolución Mexicana ha hecho todo lo posible para ayudar a las clases campesinas y… ha promulgado leyes para dar a los pueblos indígenas las tierras que necesitan... Deseamos que estos indios pobres que fueron esclavos se liberen de una condición tan lamentable y se conviertan en pequeños propietarios de tierras”. Para quien lo olvida, este era el planteamiento del estadista, no el que después otro trazó y lo redujo a propietarios de macetas. “El gobierno se dio cuenta de que el problema no se resolvió con la entrega de tierras como única medida, por lo que la cuestión financiera también se ha abordado a través de… una organización financiera. Como los peones estaban en la pobreza más extrema, no tenían los medios para comenzar a trabajar y hacer fructífera la tierra que les dio el gobierno. Entonces establecimos bancos para financiar a quienes el Gobierno les había dado tierras, con el Banco Nacional de Crédito Agrícola como la unidad central. Estos bancos se encargan de obtener para los campesinos implementos agrícolas, maquinaria y el ganado necesario”. El planteamiento era integral y no en lo que devino después para convertirlos en entes votantes agradecidos con el tata cualquiera que su nombre fuera.

“A la vez, se presta atención a la organización social de las masas. [En esta tarea tienen un papel trascendental]los jóvenes capacitados especialmente para este trabajo en las escuelas gubernamentales. [Ellos] están organizando a los antiguos peones en cooperativas para liberarlos de la explotación económica. De esta manera, deseamos alcanzar la independencia económica de los campesinos, porque creemos que primero se debe prestar atención a las exigencias del estómago. Pero al mismo tiempo, desarrollamos un esfuerzo cultural muy intenso. Establecemos escuelas en todos los centros de población, no importa cuán pequeños sean, porque creemos que es absolutamente indispensable elevar el nivel intelectual de las personas, especialmente de los trabajadores, siendo esta la mejor ayuda que se les puede brindar a las masas, y la mejor manera de convertirlos en gente respetada. El programa del gobierno exige mil escuelas adicionales cada año en toda la República. Este año abrimos mil escuelas por encima del número que funcionaba el año pasado y en el presupuesto del año próximo proyectamos construir mil escuelas más. Mi idea es que donde sea que… haya veinte niños o más, debe de haber una escuela pública. Este trabajo [en las áreas rurales], se complementa con el esfuerzo que hacemos también en las ciudades, en donde prestamos especial atención a las clases trabajadoras, porque creo que son ellas las que necesitan la ayuda inmediata, considerando que los acomodados pueden defenderse. En este país, la organización laboral se ha desarrollado intensamente en los últimos años; casi todos los obreros están sindicalizados, y el Gobierno hace un esfuerzo para… que estas organizaciones puedan adquirir toda la cultura posible. Se han establecido escuelas y bibliotecas, especialmente en los sindicatos, y se les imparten constantemente conferencias educativas. Este trabajo tan importante ha hecho posible ya la gran evolución que ha tenido lugar en las mentes de las clases trabajadoras, que tienen ideas avanzadas. Ustedes pueden ver por si mismos que la mano de obra mexicana está respaldando el programa y las políticas del Gobierno. Como dije antes, el cumplimiento de este programa es muy difícil porque todo tiene que hacerse por vez primera. Nuestra tarea es ardua. Estamos en un periodo de desarrollo, de crecimiento”. Obsérvese que Elías Calles asociaba estos dos conceptos uno con el otro. “El principal objetivo del gobierno es lograrla independencia económica del país. No hemos pasado por alto ningún esfuerzo que podamos hacer… para que México se convierta en un país autosuficiente. La lucha para lograrlo es intensa, pero después de dos años nos encontramos más cerca de la realización de nuestro propósito”. Y continuaba.

“Hemos logrado reorganizar completamente nuestras finanzas, ahora tenemos los recursos que necesitamos para instrumentar nuestro programa y un presupuesto equilibrado que permite cumplir con las obligaciones domésticas y foráneas; el Gobierno construye carreteras y realiza grandes obras de riego; el riego planificado requiere la rehabilitación de un millón de hectáreas de tierra. Este plan será una realidad en cuatro años como máximo y, a partir de ahí, México estará en condiciones de producir todo lo necesario no solamente para su consumo, sino que tendrá un excedente para ayudar a otros pueblos. En este momento construimos escuelas para la educación agrícola de los campesinos. El próximo mes de septiembre inauguraremos cuatro escuelas cuyo propósito será convertir a los hombres en agricultores capaces. Estas escuelas no solo son prácticas, sino que ofrecerán todas las comodidades y todas las facilidades que ofrecen las universidades. El Gobierno trabaja para proveer del mayor bienestar posible a las masas; su objetivo es lograr la felicidad del mayor número de hogares. Naturalmente, este trabajo no se encuentra con la aprobación de las clases privilegiadas de la nación.” Obsérvese que en la propuesta nada se menciona de asistencialismo, el objetivo era crear una sociedad de seres productivos.

A la pregunta que si el programa mexicano estaba inspirado en Rusia. El mandatario respondió: “México no trata de imitar a nadie. Tenemos nuestros problemas y buscamos resolverlos acorde a nuestras circunstancias. No trasplantamos nada que sea exótico”. Para concluir, Taylor le preguntó: ¿Cómo podemos ayudar a México, que nos sugiere? La contestación fue: “Hay una forma en que pueden apoyarnos, decir la verdad sobre lo que han encontrado aquí”.

Las respuestas a cada uno de los cuestionamientos permiten entender como el rumbo era claro y porque la curia católica hizo todo lo posible, inclusive bendecir a sus adeptos para que fueran a matar a quienes no compartieron su perspectiva de la fe, por impedir que se concluyera el proceso que dio inicio bajo el diseño de Venustiano Carranza Garza, continuó con el desbroce del sitio realizado por Adolfo de la Huerta Marcor para permitir que la labor de cimentación fuera ejecutada por Álvaro Obregón Salido y finalmente todo estuviera listo para que el estadista Plutarco Elías Calles Campuzano construyera el edificio que albergaría el Estado Mexicano moderno bajo el cual México creció y se desarrolló. Esto, se dio sin necesidad de que ninguno de los cuatro personajes, hoy olvidados por los historiadores de ocasión, se auto colocara una etiqueta que lo calificara como el gran transformador. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Dada nuestra condición de vetados (excepto en Zócalo y la Universidad Autónoma de Piedras Negras) en Coahuila, nos sorprendió que la Secretaría de Cultura de esta entidad incluyera, entre las lecturas recomendadas acerca del presidente Venustiano Carranza Garza, el nombre de nuestro libro “El Senado estadounidense enjuicia a México y al presidente Carranza” (INEHRM, 2017). ¿Algún duende cibernético hizo la travesura?

Añadido (2) Durante la administración federal pasada, muchísimos les proporcionaron, vía “submecatum” información interna de cada área, misma que utilizaron en la campaña. Además, fueron y votaron por la causa. Cuando los apoyados llegaron, corrieron a muchos de ellos y a los que les fue bien, les rebajaron el sueldo. Hoy, van por los que quedaron para echarlos. Vaya ‘cuatrote’ que les pusieron.

Añadido (3) Veíamos en TV Chile al ministro de Economía de ese país explicar cómo el Gobierno federal y la banca privada apoyarían al sector productivo en sus niveles diferentes y nos acabamos preguntando: ¿Cuándo aparecerán el secretario de Hacienda y la secretaria de Economía de México dando a conocer un programa con apoyos reales?

Añadido (4) Previo a todo esto, los “National Insititutes of Health” (una institución en donde las miasmas nadan placenteramente) de los EU, otorgaron un apoyo para investigación por 3.7 millones de dólares al Instituto de Virología de Wuhan en China para que experimentaran con murciélagos, capturados en la región de Yunnan, sobre la transmisión del coronavirus. Así que nada de castigos divinos o reacciones al cambio climático, lo que hubo fueron varias manos que abrieron la puerta con el objetivo de tronar la sociedad occidental.

Añadido (5) “Nos fue requetebién…” (13-04-2020): “La mezcla mexicana de petróleo se cotizó en 15.30 dólares… su precio más bajo en dos semanas…” (14-04-2020); “Fitch Ratings recorta la calificación de México, desde ‘BBB’ a ‘BBB-, y queda a un escalón de perder grado de inversión…” (15-04-2020); “Durante marzo pasado inversionistas extranjeros sacaron del país 166 mil 540 millones de pesos”, (16-04-2020); “Fitch Ratings recortó la calificación de Pemex desde ‘BB’ a ‘BB-’, por lo que se encuentra en el nivel especulativo. Además, rebajó la nota de la CFE a ‘BBB-’ (17-04-2020); “Moody’s recortó la calificación de México a ‘Baa1’ desde ‘A3’, con perspectiva negativa y la calificación de Pemex… de ‘Baa3’ a ‘Ba2’, que la coloca en grado especulativo y pierde el grado de inversión”. (17-04-2020) ¿Alguna duda?
11 Abril 2020 04:00:00
La opinión de la curia católica, oficial y cismática, previo al estallido de la cristiada
Como lo prometimos, continuamos con el repaso de las perspectivas que, los actores diversos, tenían sobre el cumplimiento de las disposiciones establecidas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, promulgada en 1917, en materia de asuntos relacionados con la religión. En esta ocasión, veremos cómo percibían esto los miembros de la curia católica, tanto oficial como cismática. Estamos conscientes de que para algunos podría parecer una herejía tratar un tema de este tipo durante estos días. Sin embargo, lo nuestro es la historia y la forma en que cada uno lleve a cabo su relación con el Gran Arquitecto es muy personal y respetable.

A quienes de antemano nos anatematizan, les preguntaríamos: ¿Qué consideran ustedes más sacrílego, el comportamiento de aquellos que más tarde bendecirían a sus correligionarios para que fueran a matar a quienes no compartían su perspectiva, u otros que asaltaban sitios para establecer su versión de lo mismo, o el de un escribidor que narra como esos individuos buscaban justificar sus acciones futuras? Pero retornemos a 1926, en los días previos al arranque de la cristiada, un evento que llevaban preparando con veinte años de antelación.

Conforme a lo asentado en “Alva W. Taylor Good Will Mission in the City of Mexico from July 28 to August 9, 1926.” (México 1926: Un reporte estenográfico de las entrevistas realizadas por la Misión de Buena Voluntad de Alva W. Taylor en la Ciudad e México entre el 28 de julio y el 9 de agosto de 1926), la opinión de la clerecía católica oficial no fue factible realizarla directamente. Demandaron que cualquier pregunta(s) que quisiera hacérseles fueran remitidas por escrito. Ante ello, Taylor se dirigió al Consejo de Obispos Católicos Romanos a través del obispo de Tabasco, Pascual Díaz y Barreto quien actuaba como secretario del episcopado mexicano y vocero del arzobispo de México, José Mora y Del Río quien por esos días se encontraba enfermo. El cuestionario fue entregado al ciudadano Díaz el 6 de agosto de 1926. Veamos primero las respuestas emitidas por los eclesiásticos pertenecientes a la rama oficial de la Iglesia católica.

Primeo, los inquirían sobre cuáles eran las “clausulas antirreligiosas” de la Constitución que hacían imposible la vida de la Iglesia católica. La respuesta textual fue: “En que la Constitución ataca el origen divino de la iglesia, su objeto, sus ministros y propiedades, así como los medios por los cuales la iglesia utiliza en todos los países civilizados para su mantenimiento y crecimiento.” Respecto a eso del derecho divino, si mal no recordamos, fue hasta el siglo IV, gracias a las acciones del emperador Constantino que se dejó de perseguir a los católicos. Bajo su apoyo al papa Silvestre I (314-335), esta religión fue consolidándose hasta que, en 380, ya muerto Constantino, se convierte en la oficial del Imperio Romano. Además, no olvidemos que el catolicismo incorpora mucho de lo planteado, con antelación, por los griegos. Pero dejemos estas disgregaciones para los expertos, lo de nosotros es simplemente conocimiento general al respecto, esa parte de la historia no fue la que estudiamos como nuestra especialidad, retornemos a la respuesta clerical de 1926.

Decían que “la función judicial de las iglesias les era explícitamente negada y que las autoridades federales estaban autorizadas a intervenir, según lo señalen las leyes en los asuntos de como deberían de llevar a cabo el rito (Art. 130)” ¿A qué función judicial se referirían? Lo del asunto del rito, ¿se trataba del número de clérigos? “Los sacerdotes no son considerados como tales, sino como profesionales ordinarios (Art.130) y no reciben la consideración otorgada a los miembros de otras profesiones.”

Pues claro que eran solamente unos profesionales en el ejercicio de una actividad como cualquier otra. ¿Acaso ya se habían creído eso de que eran seres supernaturales? ¿Cuáles son las “consideraciones” que no precisan? Asimismo, se quejaban de que “deben ser mexicanos por nacimiento (Art. 130)” Un poco exagerado para los tiempos actuales, pero no tanto en aquellos tiempos. “Las legislaturas estatales están autorizadas a determinar su número máximo (Art. 130).” En esto ultimo nunca estaremos de acuerdo, ni el estado debe dictar las reglas internas de ninguna iglesia, ni los miembros de esta deben de intervenir en la materia que corresponde al estado. “Están prohibidos: ejercer sus derechos políticos (Arts. 82, 55, 59,130); Ejercer sus derechos civiles ordinarios (Arts. 3, 27, 130)” ¿Esperaban que les siguieran permitiendo utilizar el pulpito como tribuna para hace campañas políticas? Eso de sus derechos civiles, ¿Acaso no afirmaban que ellos obedecían solamente los dictados del jerarca instalado en Roma? A continuación, asomaba lo que realmente inquietaba a los prelados mexicanos.

Les preocupaba sobremanera que “la propiedad por parte de la iglesia y sus ministros está prohibida con respecto a las iglesias (Arts. 27, 130), residencias de obispos y comisarios, seminarios, asilos, colegios, casas religiosas, instituciones de caridad privada ... (Art. 27). Los ministros no pueden heredar propiedades incluso de individuos si estos últimos no son parientes cercanos (Art. 130). La iglesia no podrá poseer propiedades ya sean bienes inmuebles o cualquier capital invertido en edificios (Art. 27). Todas las propiedades que la iglesia posea actualmente a título propio o a nombre de un intermediario pasara al dominio público; y se autorizan las acciones legales de denuncia con respecto a las propiedades así amparadas, la presunción es prueba suficiente para fundamentar la denuncia (Art. 27). De lo anterior se concluye que a la iglesia se le niegan los derechos que la civilización y la naturaleza misma otorgan a toda la sociedad humana por encima del rango de salvajes” Como se observa, eso de la espiritualidad, y que reino no era de este mundo, quedaba de lado. Además, cuando en el Concilio de Trento (1545-1563) se determinó lo del celibato, el objetivo era terminar con aquello de que los bienes de los miembros de la curia fueran heredados a esposas, concubinas o a los hijos que engendraran con ellas. Si alguien se encamina para ir en busca de la leña verde para incinerarnos, lo invitamos a que haga un alto revise la historia previa y encontrara cosas que le asombraran. Mientras hace eso, seguimos con las respuestas de1926.

En la contestación argüían que, “ciertos actos ordenados por Dios, la ley los convertía en acciones criminales. El cumplimiento de las ofrendas votivas religiosas, obligatorias por la ley de Dios, a quienes se hacen obedientemente. La propiedad pública, aprobada por Dios, y en ocasiones ordenada por ÉL. La educación religiosa, o el deber de los padres de enseñar a sus hijos, tan pronto como lleguen a la edad de la razón, de la existencia de Dios, las verdades de la fe católica y el dogma y la moral cristiana. También Dios había ordenado que las vocaciones de las profesiones religiosas inspiradas por Dios serán fomentadas con prudencia y gentileza.” ¿Anexarían algún documento real que avalara esas afirmaciones?

Eso sí, dejaron claro que oficialmente no habían excomulgado a ningún político, pero varios de ellos lo estaban de hecho por sus acciones. Y ya entrados en materia, invocaban el Canon 2319, párrafo 4, para recordarles a los padres de familia que si educaban a sus hijos en otra religión que no fuera la católica podían ser excomulgados. Si se conoce de alguna escuela que sea pervertidora moral o religiosa, la ley natural prohíbe que los infantes acudan a ella, ya sea en México o cualquier otro lugar. Ante las disposiciones legales en materia educativa, se quejaban de que 50 escuelas, con un promedio de 160 educandos cada una, administradas por religiosos habían sido cerradas y en caso de que ello sucediera con todas las de ese tipo en el país, se afectaría a 2 millones de niños.

Asimismo, se quejaban de que todos las propiedades, edificios y terrenos, propiedad de la iglesia habían pasado a poder de la nación y que el gobierno federal determinaría el uso que se les daría en el futuro.

Aseguraban que era necesario hacer ver al presidente que se excedió en su autoridad. Decían que en eso coincidían profesantes de otras religiones, católicos y jurisconsultos. Era necesario modificar la Constitución Estimaban que más de 300 religiosos, incluidas 30 monjas, extranjeros habían sido expulsados. Los obispos de Tacámbaro y Huejutla fueron tomados presos, además de dos o tres sacerdotes y algunos laicos, pero estos habían sido liberados previo pago de fianza. Arguyeron que más de 500 instituciones religiosas, dedicadas a la enseñanza y caridad, estaban al borde de abandonar el país.

Los sacerdotes se negaban a registrarse porque ello implicaría la subordinación a la autoridad secular y eso, según ellos, iban en contra del origen divino de la iglesia. Decían que se le prohibía la libertad de expresión, de manifestación y aun de presentar quejas. Nuevamente, insistían con su aura de divinidad. Pero vayamos a otros de la misma rama, pero con envoltura distinta. Estos planteaban un remedo a lo mexicano de lo que decían combatir.

El grupo liderado por Alva W. Taylor, se entrevistó, en el templo de Corpus Christie en la ciudad de México, con el llamado patriarca de la Iglesia Católica Apostólica Mexicana o la iglesia cismática como se le conocía comúnmente, José Joaquín Pérez Budar. Cabe recordar que la primera acción de esta organización se dio el 22 de febrero de 1925 cuando Pérez y un grupo de seguidores asaltaron, en medio de una misa, la iglesia de la Soledad ubicada en el centro de la ciudad mencionada. Tras relatarles parte de su vida y peripecias que inclusive lo tuvieron un par de anos en la cárcel, el proponente del remedo procedió a responder, a través de uno de sus asistentes, las preguntas.

Expresó que todos los sacerdotes que lo acompañaban provenían de la iglesia católica romana. Contaban con total de 48 parroquias en el país. Se consideraba un movimiento religioso ortodoxo ya que practicaban el cristianismo puro y universal. Todos los servicios religiosos se daban en español. Aquí podríamos decir que se adelantó casi cuarenta años al Concilio Vaticano II. Afirmaba que utilizaban el Antiguo y el Nuevo testamento sin anotaciones, permitiendo que el lector los interpretara por sí mismos. Respetaban la pureza de la Virgen María, esto era un artículo de fe y sin cuya creencia nadie puede pertenecer a una religión verdadera. De igual manera, los santos eran venerados. La autoridad de esa iglesia residía en el patriarca, Pérez Budar, quien era independiente de Roma y no dependía del papa o alguna autoridad del Vaticano. El patriarca mexicano gobernará… y tendrá la autoridad para ordenar sacerdotes y otorgarles el derecho de que administren los sacramentos sagrados… sin cargo [pecuniario], para que se ponga fin a la simonía [Acción o intención de negociar con cosas espirituales, como los sacramentos o los cargos eclesiásticos]...” Al final todo cambiaba para que siguiera igual, un jerarca aquí cerca en lugar de otro en la lejanía.

Se les prometía que las limosnas podrían darse libremente. Los sacerdotes de esta iglesia serán ciudadanos obedientes de las leyes e instituciones del país, y deben de ganarse la vida con su esfuerzo. El celibato eclesiástico por ser inmoral y antinatural se eliminaría. Los sacerdotes tendrían sus hogares. Olvidó mencionar que para no parecerse a lo que decían sustituir habrían de ingerir mezcal en lugar de vino de consagrar, vaya sello de mexicanidad.

Aseguraba que instalarían semanarios para preparar a sus sacerdotes quienes estudiarían español inglés, lógica teología y filosofía, pero no latín. Ni duda, un remedo de la otra, acotar los conocimientos sobre aquello con lo que no coincidían. Pero no se olvidaban de repartir lisonjas al gobierno mexicano, no tanto porque simpatizaran con sus acciones, sino para tratar de ganarse el apoyo en su lucha contra la versión religiosa oficial. Pero no solamente repartían, sino que los cismáticos, también, decían recibir lisonjas de los miembros de otras religiones. Uno de los asistentes del “patriarca” afirmaba haber sido pastor de la iglesia episcopal durante 51 años, pero entonces expresaba su simpatía y asociación “con el trabajo del Patriarca. Hasta el momento no hemos podido poner en práctica toda la reforma que me gustaría ver realizada.

Un punto nos une con este hombre: es decir, la libertad de la iglesia en este país. La esperanza del movimiento del patriarca no es luchar contra nadie, sino solo restaurar el trabajo de la iglesia. Él desea perpetuar el espíritu de la iglesia durante sus primeros años, espíritu que se ha perdido. Él desea mantener la pureza de las doctrinas de esa época. Sabemos que la iglesia durante sus primeros cinco siglos no tuvo un papa. El primer papa fue en 590 A. D. Desde entonces, han entrado en la iglesia católica muchas doctrinas contrarias a sus enseñanzas originales. Un poco limitado en su perspectiva este ciudadano ya que para el año 590, la Iglesia católica, de Pedro hasta Pelagio II, contabilizaba 63 papas. En lo que si acierta es en que esta iglesia mucho se había alejado de su versión original.

Y para atraer clientela, afirmaban que “el clero de esta iglesia no pretende practicar el dominio temporal y espiritual sobre los miembros. Nuestro Dios es un ser perfecto sin ira ni venganza, y por lo tanto no puede condenar eternamente a aquellos creados a su propia imagen. El castigo se mide por el pecado cometido.” Ni aun con esta oferta podía convencer a las mujeres quienes eran las que más combatían a la versión de Pérez Budar.

En lo que nadie puede negar que este ciudadano estuviera en lo correcto era en su afirmación de que los sacerdotes afiliados al rito romano obedecían antes al papa que a las leyes mexicanas. Ante eso, les preguntaba si eran católicos o mexicanos.

Al final los cismáticos no atrajeron mayor número de fieles y acabó vegetando. Ni siquiera la reyerta inútil les proveyó de adherentes. Por su parte, los del rito romano terminaron bendiciendo a sus seguidores para que fueran y asesinaran o los mataran. Durante una lucha de tres años, 100 mil mexicanos murieron estúpidamente en una lucha en donde la razón se fue de paseo en ambos bandos. La refriega no era para defender creencias religiosas, se trataba de impedir el nacimiento del Estado Mexicano moderno. Ni los pertenecientes a la versión oficial, ni los de la cismática veían hacia adelante, lo suyo era retrasar el reloj de la historia hacia una versión distorsionada de las tesis promovidas por aquel judío a quien los romanos crucificaron. Por ello, el expresidente Álvaro Obregón Salido tenía razón cuando recomendó al estadista Plutarco Elías Calles no apoyar ninguna de las dos versiones del catolicismo, ya que al final habría de encontrarse con dos problemas en lugar de uno. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Ante el apoyo escaso generado desde el centro, hay quien dice que por los rumbos de la República de la Sierra Madre se ha visto un corcel en cuyos lomos cabalga el espíritu de quien se pensaba había desaparecido desde hace muchos años. ¿Será cierto?

Añadido (2) ¿Es verdad que China está haciendo negocio con el equipo de protección personal que le donó Italia al inicio de la crisis, generada en el país asiático y ahora se lo vende, a los italianos mismos? Pero no son esos los únicos incautos a los que les vieron la cara. México, primero, le vendió ¿o regaló?. Las mascarillas a precio de “ganga” y ahora fue a comprárselas a un costo elevado. Con águila o sin ella, los tricolores terminaron postrados ante la ruindad enmascarada de compasión en rojo. Solamente falta que lo adquirido sea de calidad similar a lo que rechazan, por inservible, el Reino Unido, Holanda, España, Grecia, Turquía y la República Checa.

Añadido (3) A pesar del tiempo trascurrido, aún hay quienes no entienden que el “New Deal” no sacó a la economía de los EUA de la crisis iniciada en 1929. Lo que les permitió salir del “respirador artificial” fue incorporarse a la Segunda Guerra Mundial.

Añadido (4) La Organización Mundial de la Salud (OMS), al igual que todas las agencias de la ONU, no es sino un nido de fulanos dispuestos a impulsar la agenda política de quien les provea la fiducia vía “submecatum” Hoy, ya sabemos a los dictados de quién responde el dirigente de la OMS.

Añadido (5) Para que no haya duda de que color pinta el rojo, en una entrevista con el periodista inglés, Austen Ivereigh, el ciudadano Bergoglio Sivori declaró: “creo que la pandemia del coronavirus chino es una respuesta de la naturaleza al fracaso de la humanidad para abordar las catástrofes parciales provocadas por el cambio climático inducido por el hombre…”

Añadido (6) Y por supuesto, la ayuda no fue de gratis.
04 Abril 2020 04:00:00
Andrés Osuna y su perspectiva sobre la postura de la jerarquía católica días previos a la cristiada
En medio del encierro, cinco han sido las veces que hemos cambiado el tópico de esta colaboración. Durante ese lapso, llovió, la nieve se hizo presente, la tierra pareció querer quitarse de sus hombros todo esto que le cae encima y decidió sacudirse (6.5) y, posteriormente, el sol decidió aparecer esplendoroso. Observando todo eso, bien guarecidos, finalmente decidimos el tema a comentar con usted lector amable, el cual será sobre las opiniones que, en su tiempo emitieron miembros de las religiones protestante y católica, además de la del estadista Plutarco Elías Calles. Esas posturas fueron plasmadas en “Mexico 1926: a stenographic report of the interviews obtained by the Alva W. Taylor Good Will Mission in the City of Mexico from July 28 to August 9, 1926.” (México 1926: Un reporte estenográfico de las entrevistas realizadas por la Misión de Buena Voluntad de Alva W. Taylor en la Ciudad e México entre el 28 de julio y el 9 de agosto de 1926). Taylor era el secretario de la Junta de Bienestar Social de los Discípulos de Cristo en Indianápolis, Indiana. Dada la extensión, habremos de presentarla en tres partes, la primera versara sobre las opiniones emitidas por un revolucionario distinguido el profesor Andrés Osuna Hinojosa, pero antes veamos quien era él.

Estamos ciertos que, para algunos, el apelativo poco les dirá. Eso mismo nos pasó a nosotros, aun cuando, debemos de mencionar, que durante nuestra infancia-adolescencia, allá por los rumbos del pueblo, Piedras Negras, Coahuila, a este personaje lo teníamos presente porque era el nombre que llevaba una institución de educación privada, originalmente llamada Instituto del Pueblo. Ahí, cursaban su instrucción un buen número de amigos, además de que en asuntos de basquetbol los identificábamos como el IDAO y eran nuestros “clientes,” solamente en una ocasión pudieron ganarnos, y siempre terminaron por ocupar el segundo lugar en el campeonato de la localidad, pero esa es otra historia de la que les comentaremos en un futuro no tan lejano.

Por ahora, volvamos a quien era el profesor Osuna Hinojosa, tamaulipeco de origen y profesante de la fe metodista, fue un maestro de educación primaria quien realizó estudios de maestría y doctorado en los EUA. Fundó, en 1894, la Escuela Normal de Saltillo y cinco años después creó la dirección general de instrucción primaria del estado de cual estuvo al frente, además vinculó a la escuela mencionada con el sistema educativo de la entidad. Asimismo, fue el primer director general de educación pública en el D.F. y en el estado de Nuevo León. Autor de libros de texto para educación primaria y normal, además de realizar, en los albores del siglo XX, aportes significativos a la psicología pedagógica, siendo el primero que en nuestro país escribió un libro sobre el tema, publicado en 1910 que fue texto fundamental durante muchos años en las escuelas normales del país. Además, Osuna actuó como gobernador interino de Tamaulipas entre 1918 y 1919. Vayamos a las opiniones que sustentó, en 1926, respecto a la curia católica.

En una entrevista realizada justo unos días antes de que la curia cerrara los templos, y después arguyera que eso lo hizo el gobierno, Osuna da un repaso breve de cómo se instaló el catolicismo por estos rumbos, procedió a señalar que a la iglesia le fue encomendada la educación. Sin embargo, lo que les importaba era ver como los habitantes, todos, de estas tierras permanecieran obedientes a la matriz colonial. Tras de tres siglos de dominación, de los seis millones de habitantes solamente alrededor de 30 mil sabían leer y escribir. Osuna apuntaba que “todos recibieron instrucción religiosa, pero no les enseñaron lo que era el cristianismo. La mayoría de la población continuaban siendo tan paganos como lo eran al arribo de los hispanos.” Posteriormente analizó lo ocurrido a través del siglo XIX en donde, tras la independencia, la curia aceptaba seguir sometida a España, pero nunca a un gobierno independiente en México.

Posteriormente, utilizando como marioneta al Partido Conservador, provocaron una y otra revuelta hasta que trajeron a su principito barbirrubio mismo que fue derrotado por LOS HOMBRES DE LA REFORMA. Sin embargo, durante los días del presiente Díaz Mori, la curia se rehace y durante dos décadas, estas son palabras nuestras no del maestro Osuna Hinojosa, bajo la directriz del jesuita francés, Bernard Bergoen y el arzobispo de Guadalajara Francisco Orozco Jiménez, prepararon la reyerta inútil que sustentaron en su oposición a los dictados de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917. Al respecto, Osuna afirmaba que los católicos deseaban que el estado estuviera bajo el control de la iglesia y que en las escuelas públicas se enseñara únicamente la doctrina católica, en síntesis, lo que buscaban eran que se derogara la Constitución referida. Osuna afirmaba que, en cinco o seis ciudades en los estados de Aguascalientes, Durango, Querétaro, Chihuahua, Jalisco y Puebla. se organizaban para derrocar al gobierno. Conforme a lo que un católico le comentó “los sacerdotes y las monjas eran los encargados de fomentar la rebelión.” Omitió menciona la situación en la ciudad de México. Lo que si apuntó fueron las palabras que le mencionó un católico, “tenían grupos armados para defender las iglesias en caso de que el gobierno enviara grupos a tomar posesión de los templos…y prever que se cometieran ‘sacrilegios’ dentro de ellos…”

De acuerdo con Osuna, “la mayoría de los católicos no eran partidarios del programa desarrollado por la alta jerarquía católica.” Asimismo, aseveraba encontrar en los católicos una opinión más favorable hacia quienes practicaban el protestantismo, decía, “ya nos consideran como cristianos y no nos llaman herejes. Esperamos, en los años venideros, un incremento en el numero de fieles adheridos a la iglesia protestante. La educación ha sido algo que ha ayudado a los protestantes.” A continuación, emitió una opinión que poco se menciona, pero que mucho tiene de cierta.

Desde su perspectiva, dado que las empresas petroleras buscaban leyes más favorables a sus intereses, al no lograrlo buscaron un socio que persiguiera lo mismo y lo encontraron en la curia. Acto seguido, les ofrecieron recursos para que pudieran desarrollar sus acciones subversivas y materializaran el conflicto. “Los petroleros son respaldados por la iglesia y ésta por los intereses petroleros.” Inmerso en los terrenos de los externos, Osuna afirmó que, en los EUA, los católicos creían que en México se daba una persecución religiosa, sin embargo, un sacerdote católico estadounidense dijo que “si la situación en México fuera explicada a los católicos en los EUA, ellos tendrían otra perspectiva más objetiva.”

Osuna afirmaba que, en México, el 99 porciento de los sacerdotes católicos eran agnósticos. “Cada uno de aquellos con quien he conversado no cree lo que profesa, pero mantiene su postura como un negocio. Es su cometido, su negocio es ensenar a la gente ciertas doctrinas, sin embargo, muy poca fe tiene en ellas. Desconocen si existe o no un Dios, pero predican su creencia. Respecto a la confiscación de los templos, Osuna afirmaba que estos quedarían en manos de “comités integrados por católicos seleccionados por la curia de cada congregación, pero no por los obispos.” Mientras se dudaba que los católicos aceptaran integrar dichos comités, los protestantes ya los había integrado y no tenían objeción de actuar en consecuencia. Tras de intercambiar opiniones y puntos de vista sobre el derecho de las iglesias a poseer propiedades y si estas eran propiedad del gobierno, así como quienes podían actuar como maestros en las escuelas, lo cual se establecía claramente en la Constitución, Osuna y su entrevistador abordaron un elemento que poco se revisa a la hora de analizar los instrumentos para difundir la religión, la Biblia.

Respecto a la circulación de ese libro, el maestro tamaulipeco afirmó que la iglesia católica clamaba recomendar la circulación de la Biblia. Sin embargo, estas tenían un precio muy alto. “Decían, tenemos las Biblias disponibles, pero el precio indicaba que no.” De acuerdo con Osuna, la demanda por la Biblia de los protestantes superaba por mucho a la oferta. En un acto que nosotros consideramos no debería de haber sucedido, se afirmaba que el gobierno mexicano había apoyado la edición de los Evangelios destinada a las bibliotecas y escuelas. De acuerdo con el representante de la Sociedad Bíblica Estadounidense en México, H. Marroquín, en nuestro país se vendían anualmente 33 mil Biblias, un tercio de ellas eran el Nuevo Testamento. Mientras que las Biblias con la versión católica eran vendidas a tres dólares, la versión protestante podía ser adquirida en un peso con quince centavos. “Las Biblias de los católicos se publican con sus anotaciones…” Las rivalidades no eran solamente en asuntos de percepción bíblica, a ras de tierra se materializaban.

En las palabras de un pastor de la iglesia metodista episcopal quien ejercía en la ciudad de México, Vicente Mendoza, “los obstáculos que comúnmente encontraban en los países hispanos para desarrollar el trabajo pastoral eran la superstición, la ignorancia y el fanatismo. En el caso de México, el primero era la actitud de las clases bajas… en donde la oposición se manifestaba violentamente. Los católicos romanos fueron educados en la escuela del odio y el desprecio hacia quienes no crean lo mismo que ellos, y nadie es más indigno y despreciable que un protestante.”[Este escribidor recuerda que esa era la perspectiva que prevalecía en las clases de catecismo de donde, lo decimos orgullosamente, nos expulsaron] Continuemos con Mendoza quien afirmaba que los católicos se ingerían cuanta historia les contaran de los protestantes y sus reuniones religiosas. “Las clases altas, no solamente los ricos sino también los intelectuales, mostraban indiferencia, desprecio y desdén.”

Para este grupo, “los protestantes en México merecen todo el desprecio por aceptar una religión extranjera [como si la católica tuviera orígenes mazatecos] creada en los EUA, abandonando la religión de nuestros padres, la iglesia única.” En igual forma, aseveraban que “los protestantes ayudan a la conquista pacifica de México por los anglosajones, son unos traidores, vendidos al oro estadounidense.” Los acusaban de comprar conciencias para convertirse a la religión protestante, a lo cual Mendoza preguntaba ¿Qué grupo de misioneros puede ser tan rico como para dar miles de dólares a miles de converso en México y otros países?” Retornemos a las palabras de Osuna.

Afirmaba que la iglesia católica en anda ayudó moralmente a los indígenas. Estos no sabían ni siquiera leer sus oraciones religiosas. “El gobierno ha tratado de ayudarlos instalando escuelas en las regiones donde viven y ahí han tratado de inculcarles valores morales en lo cual ha tenido poco éxito.” Mencionaba que “la mayoría de los pueblos indígenas eran independientes de la iglesia. Relataba su experiencia en Oaxaca en sonde eso sucedía. Los sacerdotes van por allá una vez al año para bautizar y confirmar y matrimoniar lo cual les permite recolectar cuanto dinero pueden.” Al respecto concluía, “lo único que he visto que les enseñan muy bien es a ser hipócritas.”

Cuando Osuna fue cuestionado sobre una conseja, común entre católicos, de que el estadista Elías Calles se jactaba de haber visto tres veces a Jesucristo y haberlo cacheteado, la respuesta fue simple y llana: “es una mentira.” En igual forma, se aseveraba que el presidente y ningún miembro de su gabinete eran católicos. La respuesta del tamaulipeco fue que “[Alberto José] Pani [Arteaga], era católico. El presidente [Elías] Calles no esta relacionado directamente con la iglesia [católica] pero toda su familia practica esa religión…Una de las hijas del presidente estudia en un convento ubicado cerca de Los Ángeles [California]…las familias de otros miembros del gabinete practican el catolicismo. La esposa de [Aaron] Sáenz [Garza] es católica aun cuando él es protestante…”

Ante la excusa de la curia católica de no registrarse y obedecer la ley porque no eran reconocidos como ciudadanos, Osuna les decía que no por el hecho de ser extranjero, eso lo eximia de cumplir con la ley. Respecto a quienes se presentaban como almas blancas defensores de la iglesia, enfatizaba que si la autoridad actuaba en contra de ellos era porque, alejados de actividades espirituales, lo que buscaban era derrocar al gobierno.

Para quien decían que la curia no intervenía en política, el maestro Osuna Hinojosa les relataba su experiencia personal cuando se impulsaba, en 1920, la candidatura presidencial de Ygnacio Bonillas Fraijo. “El arzobispo [José] Mora y del Río continuamente ha intentado dictar y entrometerse en la política del país. Durante la última administración [del presidente] Carranza [Garza], ellos [la curia] se organizaron y trabajaron en favor de Bonillas. Yo [Osuna] fui electo como miembro del comité ejecutivo.

Se me indicó que Mora y del Río estaba ansioso de conversar conmigo y otros miembros del comité acerca de asuntos relacionados con la iglesia. Se nos pidió que acudiéramos a la sede de dicha organización. Yo fui uno de los miembros del subcomité comisionado para hacer saber al presidente sobre la petición del arzobispo.” Asimismo, a reyerta delahuertista, “… fue apoyada por la curia, lo mismo sucedió cuando Villa estaba en activo. La iglesia buscaba derrocar al gobierno. Usaba su influencia en contra de las reformas y soliviantaba el radicalismo.”

Por lo que concierne a la educación, Osuna Hinojosa afirmó que “El gobierno ha establecido tres mil escuelas, creo, en los últimos dos o tres años… acerca de estas escuelas católicas, [se mencionó] que tenían muchísimas en todo el país, pero cuando el gobierno trató de encontrarlas no dieron con ellas…” Un problema que enfrentaban las escuelas publicas eran los maestros que las atendieran y la preparación de estos. Ante ello, el gobierno, hace “unos tres o cuatro años, empezó a enviar maestros especialmente preparados para ayudar a los maestros de campo… Ahora envían un grupo de maestros que va de un lugar a otro para atender las escuelas pequeñas para ayudar a los maestros, se ponen en contacto con los padres y para enseñar a los maestros locales cómo realizar las cosas que deberían hacer en sus escuelas.

Generalmente hay alrededor de cinco en cada grupo. Uno es un experto en trabajo social; otro es especialista en agricultura; otro es enviado para enseñar a las mujeres y las niñas cómo cuidar de sus hogares y sus hijos. Se trasladan a una ciudad o un pueblo. Ahí, congregan a todos los maestros de las localidades más próximas.” Esa era la perspectiva del maestro Andrés Osuna Hinojosa comprometido con la enseñanza, algo que a la curia de entonces molestaba sobremanera, ellos solamente buscaban preservar el estatus quo en donde la ignorancia brillara. La semana próxima, le comentaremos acerca de la perspectiva de los prelados católicos en plena preparación para bendecir el inicio de la reyerta inútil. Al terminar este escrito, el sol se ha ocultado y la nieve no permite ver más allá de veinte .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Un par de “científicos eminentes,” Julio Frenk Mora y Juan Ramón de la Fuente Ramírez, expresaron que hay que seguir el ejemplo de China en el manejo del coronavirus. ¿Se referían al control del mal o a la forma en que lo desperdigó? Mientras declaraban eso, nos pareció que, debajo de su camisa alba se traslucía una camiseta de color rojo en la que titilaba el amarillo, o ¿Era una ilusión óptica?

Añadido (2) El arzobispo de Cuernavaca, Ramon Castro Castro y el obispo de Saltillo, Raúl Vera Flores, no pierden la oportunidad para colocar al Gran Arquitecto como un vengador con látigo en mano en busca de pecadores. Estos no son más que un par de fariseos quienes, envueltos en una en capa de color distinto, desean que volvamos a la Edad Media.

Añadido (3) Esto no es asunto de amontonar médicos. Sino hay equipo, instrumental, protección e instalaciones suficientes y adecuadas para atender a los enfermos, lo único que sucederá es que actúen como testigos o bien acaben ellos siendo víctimas de lo que supuestamente habrían de atender. Los envían al frente de batalla con un fusil de madera.

Añadido (4) Así como en otras ocasiones criticamos el actuar del gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, en esta ocasión debemos de reconocer que fue quien, antes que nadie en el país, empezó a tomar las medidas pertinentes para mitigar los efectos causados por el virus proveniente de China.

Añadido (5) Primero desperdigaron el mal por el mundo y ahora buscan aparecer como los samaritanos benefactores. Aquí, hay quien se postran de hinojos y casi les besa la mano porque le regalan “kits” para la prueba del coronavirus, esperamos no sean los que les regresó España porque no servían. A estos, los invitaríamos a que analicen lo que afirma el historiador y político estadounidense Newt Gingrich: “El gran objetivo de China es dominar el planeta.” Para quienes no saben lo que eso significaría, bastaría preguntarles a los habitantes de Hong Kong.
28 Marzo 2020 04:00:00
Lo que se anunciaba en los tiempos del presidente Madero González
Dado que, en estos días, las columnas de comentarios se han convertido en un asunto monotemático y los expertos en el tema de coronavirus originado en China surgen, como dirían los antiguos, cual hongos en época de lluvia, este escribidor, el único doctor de su familia quien de asuntos de medicina nada sabe, decidió no abordar el barco de esos “comentologos.” Preferimos viajar al pretérito para revisar que era lo que se publicitaba entre 1912 y 1913 cuando al país lo gobernaba el presidente Francisco Ygnacio Madero González. Primero, veremos lo que se publicitaba entre 1912 hasta el 22 de febrero de 1913 y por último revisaremos lo que apareció en los anuncios del 23 de febrero de 1913. Lo invitamos, lector amable, a que nos acompañe en este recorrido.

Era mayo de 1912 y flanqueando el cabezal de “El Diario del Hogar” que se vendía en dos centavos el ejemplar y era dirigido por Luis I. Mata, se leía a la izquierda “Beber Toluca o No Beber,” mientras que a la derecha aparecían las palabras “Toluca Extra la más Pura.” Pero esa no era la única beber agua que se ofertaba entonces. Para gargantas de mayor calado económico, el diario “El Imparcial, fundado por Rafael Reyes Spíndola, Delfín Sánchez Ramos y Tomas Braniff, anunciaba, en 1913, la venta de Coñac Hennessy el de mayor consumo en el mundo, según enfatizaba la publicidad, que era distribuido en México por la Agencia General que aceptaba los pedidos que se dirigieran, acompañado de un giro postal, al Apartado 979 de la ciudad de México.

Como entonces el consumo de tabaco era algo que, en la mente de los consumidores, proporcionaba estatus y además generaba placer, pues las campanas para promover su consumo eran de lo mas común. En ese contexto, La Tabacalera Mexicana, con orgullo grande, presumía gran que esa “fabrica ganó el primer gran premio en la exposición de San Luis Missouri 1904.” Para mostrar que ese galardón no era vano, promovía que se consumieran los cigarrillos “Flor de Lis” cuyo tabaco estaba envuelto en papel de arroz. Pero esos no eran los únicos pitillos que fabricaba dicha empresa. En “El Imparcial” aparecía publicidad sobre los cigarros Supremos que, envueltos en papel orozuz, eran indiscutiblemente los de mayor consumo en la república mexicana. Pero no toda lo que se publicitaba estaba relacionado con los “placeres,” las curas y remedios para todo tipo de males físicos ocupaban un espacio importante en los diarios.

En ese entorno, en El Diario del Hogar, encontramos que el Instituto de Fisioterapia, Mecanoterapia e Hidroterapia, ubicado en la calle 8ª de Capuchinas 158, ofrecía masaje sueco y alemán. Les preguntaba a los lectores: “¿Está usted enfermo de reumatismo (o reumas)? Inmediatamente que tenga el dolor llámeme, que lo curare. ¿No puede usted andar? ¿se siente usted débil? Llámeme al consultorio del Dr. Salvador Anaya y Arrieta. Profesor de masaje del Hospital Juárez.” Para que se viera que no era ningún charlatán, ponía a disposición de los pacientes potenciales los “Teléfonos Ericsson 5737 y Mexicana 6194 Negro.” Eso sí, las horas de consulta estaban muy limitadas, de 11 a 12 a. m y 5 a 6 p.m. En asunto de precios, la tarifa era diferencial, si se acudía al consultorio el pago era de S2.00, pero las visitas a domicilio costaban $3.00. Ahora que, si se convertía en cliente cautivo, pues la cuota mensual tenía “precios reducidos.”

Otro asunto relacionado con la salud era el del Sanatorio Quirúrgico del Dr. Heladio Gutiérrez. Esta institución, fundada en 1900, resaltaba que se especializaba en enfermedades de la cintura y cirugía general. Sine embargo, en ese sanatorio, también, se atendían todo tipo de padecimientos quirúrgicos especialmente las enfermedades de las señoras (vaya usted a saber cuáles específicamente eran). Para que se viera que ahí no se discriminaba a nadie, el Sanatorio enfatizaba que tenía “Departamento de distinción: Recamaras de primera, segunda y tercera clase a PRECIOS MODERADOS.” El citado doctor Gutiérrez ofrecía consulta de 3 a 6 p.m. en la 6ª Calle Ancha 89, misma que podía agendarse al teléfono Ericsson 1938.

Para quienes no requerían, o no podían, acudir ante un facultativo para atenderse afectaciones en los bronquios y pulmones, se les ofertaban las Pastillas Bronquiales De Brown que decían ser “un remedio seguro en uso 50 años.” Ahora que, si solamente se trataba de una tos, por mas fuerte que fuera, lo mejor era tomar las Pastillas del Dr. Andreu. Los que necesitaran atender algún malestar relacionado con nariz, oídos y garganta, podían acudir al consultorio, ubicado en la calle 3ª de Tacuba (antes San Andrés), del doctor Gonzalo Herrera quien los atendería entre las 9:30 y 12:00 horas.

Si los problemas eran visuales, la Mexico Optical Co., S.A, autocalificada la mejor casa de México, decía ofrecer a su clientela el mejor servicio y atención. Enfatizaba ser el “depósito general de los lentes “Tóricos” y Bifocales invisibles,” y tener “precios sin competencia en todos los artículos de óptica.” Atendía “ventas por mayor y menor” vía el “apartado 1732” o bien en su local situado en “Av. Independencia 2.”

Continuando con asuntos de la salud, en “El Imparcial” se anunciaba el “Dr. Darío Fernández de la Facultad de México. Especialista en enfermedades de Sras. y de las vías urinarias.” Destacaba haber realizado su “practica en Paris” y otorgaba “consultas de 10 a 12 a.m. y de 3 a 6 p.m.” en su oficina sita en “3ª calle de Donceles 63.” Por esos rumbos, de vías urinarias y anexas, en la Policlínica del Dr. Tornet, ubicada en la calle de Meave no. 26, se ofrecía curación garantizada para la impotencia. Se mencionaba que esto era logrado mediante el uso del sistema “Uphlon,” a base de cloruro de oro. Pero dejemos los asuntos de las enfermedades y su cura y pasemos a la publicidad de algunos comederos.

En El Diario del Hogar aparecía el anuncio del “Restaurant Gambrinus. Grandioso Bello Elegante Esplendidos salones para banquetes… lujosísimos gabinetes reservados Sin igual salón comedor Soberbia Iluminación. Menú al Gusto. Exquisita Música.” Asimismo, se daba cuenta de la existencia del “Restaurant Tarditi. El mas fresco y pintoresco en el centro de la ciudad. La mejor cocina italiana. Especial trato a las familias. Conciertos todos los días por un renombrado quinteto. SE SIRVEN BANQUETES A PRECIOS MODICOS. Entrada por San Juan de Letrán. Bajos Interior del Hotel jardín. SERVICIOS A LA CARTA Y POR COMIDAS CORRIDAS. Prop. PASCUAL TARDITI.” Ahora, revisemos en donde y que prendas de vestir se encontraban en el mercado del México de 1912-1913. Sin embargo, antes de adentrarnos ahí, revisemos el anuncio que publicó en relación con la iluminación de los almacenes.

El 18 de mayo de 1912, ocupando la mitad de la página cuatro de El Diario del Hogar, se apreciaba un desplegado en el que se leía: “Hágalo desde luego. Alumbre sus almacenes con electricidad durante la noche. Ilumine sus aparadores a la caída de la tarde y atraiga a la clientela a su establecimiento por medio de un anuncio eléctrico. La luz es un atractivo, y un almacén brillantemente iluminado es una clara indicación de que en ‘el hay un hombre que piensa. El alumbrado eléctrico no es realidad un gasto. Para todo encargado de almacén progresista es una magnifica inversión de resultados buenos y seguros. En los últimos años no ha habido un solo gran negocio que se haya formado en un almacén débilmente iluminado. Recuérdese que contamos con un personal practico que se encarga de recomendar a nuestros clientes los procedimientos más eficaces y económicos para alumbrar sus establecimientos. COMPANIA MEXICANA DE LUZ Y FUERZA MOTRIZ, S.A. Esquina Cinco de Mayo e Isabel La Católica. Teléfonos: Mex. 777 Ericsson 851. Apartado 490. Harro Harrsen. Gerente General. James Carson Agente de Contratos.” Desconocemos cuantos negocios atendieron este llamado, pero lo hayan hecho o no, la publicidad de prendas diversas no se detuvo.

A principios de febrero de 1913, en El Imparcial, Las Fabricas Universales, situadas en la esquina de la calle 2ª de5 de Febrero y calle 4a de Capuchinas, publicaban un anuncio ofreciendo “ROPA BLANCA PARA SEÑORAS. Tenemos un surtido incomparable de ropa blanca para señora. Los dos clichés adjuntos representan unos de los modelos de nuestras camisas números. 3356 que ofrecemos al precio de reclame de $3.00 cada una. Son de calicot fino festonadas y bordadas a mano en infinidad de dibujos. Tenemos el mismo estilo al mismo precio en mansú fino con encajes valencianos y cinta de seda. Camisas mejor clase bordadas a mano o con encaje a $3.50. camisas en Luna de miel clase superior bordados muy finos con encaje $5.00 pida una como prueba.” Esta no era la única negociación involucrada en la venta de ese tipo de prendas.

La Sedería y Corsetería Francesa, propiedad de E. Manuel y Cía., localizada en Av. 16 de Septiembre 65, tenía cortes de franela para blusas kimono, chalinas, cubre corsés, lencería, medias para señoras, y bolsa de cocodrilo forro de tela. Asimismo, para caballeros ofertaban cuellos de tela lino Extra duradera La Doc a $1.25. En ese mismo departamento, se encontraban los “calzoncillos de tela croise extra duradera con lista punto a $1.50, $1.75. Sin Punto a $1.50. Cortos sin punto a $1.25.” en lo concerniente a los calcetines ingleses se tenían de colores rayados de gran novedad, tonos del mejor gusto y negro liso. El par costaba $0.44 y la docena $5.00. Las corbatas de moda OLYMPIC de pura seda valían $0.88, mientras que por las PARISIAN Otoman semi-seda se pedía $0.50. También, se publicitaba la venta de “JUEGOS DE AFEITAR. No. 2, armazón Níquel, espejo Venecia, movible, taza porcelana, brocha de tejón fino 9x 22 cm todo por $0.75.” La corbata tira, pura seda, con largo de 1 metro $0.25. Nudos fantasía, esplendido surtido la media docena $1.20.

Para las damas, El Palacio de Hierro hacia saber que siempre tenía “novedades de calzado americano y francés para señoras. Choclos y botas americanas desde $5.50. También de 7.50, 8. 9. 10. 11, 15 y hasta 20. Pida catalogo ilustrado al Apdo. 26. México.” Sin embargo, parecía ser que entonces la “Zapatería del Elefante [era] la más acreditada y que vende mas en la Republica.” Ubicada en Av. Isabel La Católica 14, México. D.F., tenía en existencia “bota botones para señorita es de glacé negro, tacón militar. No. 3, $6.00. Choclo o borceguí semi curvo The Morgan elegantísimo No. 32, $6.60.”

En El Imparcial, el1 de febrero de 1913, se daba cuenta de la “inauguración de la temporada de verano. Cannotier “SANJENIS. El mejor bajo el sol. A prueba de sol y agua, copa baja y ala grande. Sombrero de paja de piquitos, fina e impermeable, cinta ancha. Negro, Marino o Verde obscuro o Cinta elástica Fantasía. Precio $4.00. Calidad Italiana S5.00. Americana $6.00. Inglesa $7.00. SANJENIS HNOS SUCR. GUILLERMO SANJENIS. La Casa proveedora de los elegantes. Avenida 16 de Septiembre número 74, México.” En materia de puntualidad, “el mejor reloj de precisión es el O-M-E-G-A. Agencia la Violeta. Schreiber y Cia. Sucrs. Av. San Francisco. No. 59. Apartado No. 400. México.

Para quienes aspiraban a estar al día en los avances tecnológicos, pero no poseían recursos en abundancia, El Imparcial promocionaba la “OLIVER 5. GRADY RECONSTRUIDAS. Constantemente recibimos de la fábrica en Chicago EUA las maquinas Oliver No. 5 marca Grady reconstruidas con TECLA DE RETROCESO, TABULADOR, BASE NIQUELADA, etc. Y las que garantizamos ser tan buenas como las nuevas por lo que todo el que adquiere una de ellas sabe va garantizada por cinco años. Precio al contado $160.00 y en abonos $180.00. $15.00 con el pedido y $15.00 cada mes. Para más detalles dirigirse a Allen y Cía. Sucrs., S.A. México D.F. Avenida San Francisco Núm. 1 Apartado Núm. 1035. Mientras la vida económica parecía desarrollarse con normalidad, en paralelo, la efervescencia política estaba al punto de ebullición.

Así, el domingo 23 de febrero de 1913, mientras que en su nota principal El Imparcial daba cuenta de que “Los Sres. Madero y Pino Suarez resultaron muertos al ser llevados a la Penitenciaria,” por otra parte trataba de presentar como si nada hubiese ocurrido. Al flanco izquierdo del cabezal del diario, aparecía “Afecciones nerviosas, neuralgias rebeldes, convalecencias Curadas por el BIOPHORINET de A. Girard. 48 Rrue d’Alésia, Paris. De Venta: En todas las Droguerias y Boticas. En el lado puesto, a la derecha, se anunciaba: “El Gran repertorio de Música de A. Wagner y Levien Sucs. No tiene rival en precio. 1ª de Capuchinas 21. México. D.F. En ese mismo tenor, mezclados entre las noticias, seguía dando se cuenta de la publicidad de artículos y servicios diversos.

Nada parecía alterar la publicidad de que “los cigarros Gardenias y Margaritas del Buen Tono, S.A. son los preferidos por el bello sexo.” Al pie del cual aparecía el anuncio de Coñac Hennessy, el cual próximamente sufriría un gran embate que amenazaba con no dejar botella alguna disponible ya que, acompañados con carrujos de mariguanas, era la bebida preferida del chacal Huerta. Asimismo, se anunciaban equipos para novia en LE TROUSSEAU ubicada en Av. Juárez no. 10. En forma similar, El Nuevo Mundo ofrecía ropa para señoras bordada y con encajes. La Casa A. LAFAGE SUCRAS. EN Av. Juárez 64, anunciaba su especialidad en Trousseaux de novias y toda clase de vestidos de lujo. A la par, AL ZAFIRO UBICADA EN Av. San Francisco 62 promocionaba que era “la única casa en México que tiene un departamento exclusivo de luto. [¡!]”

Por si la salud de alguna dama no andaba muy bien, se ofrecía “Apiolina Chapoteaut” que, según la publicidad, “regulariza el flujo menstrual, corta los retrasos y supresiones, así como los dolores y los cólicos que suelen coincidir con las épocas.” Este producto, se enfatizaba, estaba disponible e n todas las farmacias. En otro lado, se anunciaba Harina Lacteada Nestlé como alimento completo para niños. Pero no solamente para los infantes se ofrecían lácteos milagrosos, para los mayores estaba la leche malteada de Horlick de la cual se mencionaba que era el alimento más sano, puro y nutritivo que se conoce para los hombres y mujeres débiles. Era elaborada por Horlick’s Malted Milk Co. y distribuida en México por Vincenty Hnos. Para que no fuera a llegar tarde a su cita, de cualquier tipo, estaba en el mercado el reloj Longines, el cual decían era el mejor, exacto, elegante y extrafino que se encontraba a la venta en la esmeralda.

Aquellos que no conservaban SUSANA DISTANCIA, porque no andaban en SUSANO JUICIO, al embarcarse en combates fragorosos desarrollados entre sabanas de higiene dudosa, La Compañía Americana de Yerbas Medicinales, cuyo consultorio estaba en la 5ª de Tacuba 68, les ofrecía el “Especifico CADYM contra la gonorrea, espermatorrea, gota militar, etc.” Pero el comercial no se quedaba ahí, sino que era mas crudo y se anotaba: “el mejor remedio del mundo que quita el escurrimiento y también el ardor del caño de 2 a 5 días sin inyecciones algunas y dolor en los riñones. El especifico CADYM nunca falla. Tiene muchos años de éxito en México.” Para que vieran que sus palabras eran ciertas, añadían un comunicado, fechado el 8 de enero de 1913, de un ciudadano de Lampazos, Nuevo León, quien firmaba con las iniciales C. H. en el texto se leía: “Muy señores míos: - Dirijo a Uds. La presente para decirles que, en meses pasados, tuvieron a bien mandarme su medicina para la gonorrea, la cual me dio muy buen resultado, y quiero me la manden otra vez para un amigo mío, a quien se la recomendé como muy buena. Anticipándoles las más repetidas gracias…”

Como muestra de las filias de El Imparcial, aparecía un anuncio que decía: “Las mejores fotografías y postales del señor ingeniero DON FELIX DIAZ están de venta en la fotografía de Emilio Lange, Avenida San Francisco (hoy Av. Madero) 1, Esquina con San Juan de Letrán. Propiedad Artística Asegurada.” Seguramente, Reyes Spíndola creyó lo que se leía en uno de los comerciales publicados ahí: “cuando un automovilista conocedor desea obtener un éxito, emplea en su automóvil la suprema gasolina “NAFTOLINA” porque sabe que es la única que produce fuerza y velocidad admirables sin perjudicar en nada el motor por delicado que sea.” Para la fortuna de México, estaba equivocado. El sobrino de su tío no alcanzaba a ser ni tan siquiera un patín del diablo. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) El 29 de marzo, de hace seis años, fue el día en que el Gran Arquitecto tenía agendada para ti la cita y puntual acudiste a ella. Muchas cosas han acontecido desde entonces y otras tantas han sido las ocasiones en que hubiera deseado, te aseguro que no soy el único, intercambiar puntos de vista contigo, aun cuando no necesariamente estuviéramos de acuerdo. Te extrañamos DON RAFAEL VILLARREAL MARTÍNEZ
21 Marzo 2020 04:00:00
El petróleo durante 1916-1917: Fuente de recursos para diseñar el estado mexicano moderno / y b
Hace una semana el relato lo pusimos en pausa cuando mencionábamos que el petróleo extraído de los pozos ubicados en Macuspana, Tabasco era de los más finos del mundo. En 1916- 1917, nadie lo duda, la única fuente generadora de ingresos suficientes para echar a andar el Estado Mexicano moderno estaba sustentada en el petróleo El asunto, sin embargo, no era fácil. Era necesario lidiar con los extranjeros propietarios de las compañías y eso implicaba dificultades que demandaban ser enfrentadas con inteligencia y testosterona. Retomemos la narrativa publicada en octubre de 1917 en “The Mexican Review.”

El primer estadounidense que se embarcó en la perforación de pozos petroleros en México fue un capitán quien invirtió hasta el último centavo que pudo colectar para trepanar a una profundidad de 152 metros en los depósitos de asfalto ubicados cerca de Llano Grande en las proximidades de Tampico. Estaba seguro de que tendría éxito, pero, al no poder convencer a otros, terminó por suicidarse. Paradójicamente, lo ocurrido después demostró que no estaba equivocado en su perspectiva. Asimismo, se anota que, en 1900, Edward Laurence Doheny firmó un contrato con el Ferrocarril Central Mexicano para abastecerlo de todo el combustible que utilizara fijándose un precio de venta de 1.20 pesos oro por barril.

A la par, inició el desarrollo petrolero en Tampico. Contrariamente a lo que algunos afirman, Doheny fue el pionero de la actividad en esa zona y no, como se asevera, el inglés Weetman Pearson. “The Mexican Petroleum Company,” creada por Doheny y socios, perforó el primer pozo en 1901, mientras que la de Pearson, The Mexican Eagle Oil Company, lo realizó en 1904. En 1917, en México, estaba registrado que 320 compañías petroleras operaban, pero excepto diez, el resto tenían niveles de producción marginal.
En materia de producción, se comentaba que, dividiendo la cantidad de petróleo producida diariamente en 1916 en los Estados Unidos (822,000 barriles) entre el número de pozos explotados allí (200,000), cada uno generaba, aproximadamente, cinco barriles por día.

En el caso de México al dividir los 40.5 millones de barriles que se extrajeron en 1916, entre los 1100 pozos, potencialmente en explotación, el resultado de producción diaria por pozo era alrededor de cien barriles, lo cual significaba una cifra veinte veces mayor que la de los Estados Unidos. Sin embargo, había algunos puntos a considerar como el hecho de que, en este último país, los pozos, por consideraciones estrictamente económicas, no operaban a toda su capacidad, mientras que, en México, los pozos, en muchos casos, solamente fluían a presión media por la falta de medios de transporte, como tuberías, vapores de tanques, ferrocarriles, etc. Además, si se acepta que al no extraer todo lo que un pozo puede producir en los Estados Unidos es lo que determina la producción unitaria más baja en ese país, no podríamos hacer más que poner una ventaja contra otro, porque nuestra superioridad no dependería de la potencialidad sino de la durabilidad de los pozos, que, si se permitiera fluir a presión media en los Estados Unidos, continuarían con su rendimiento comercial de hoy, mientras que, si se les permite fluir plenamente, no durarían tanto. Acto seguido, se rememoraban los inicios de la actividad en México.

Respecto a cómo el petrolero mexicano era comercializado en el mundo, vale la pena apuntar lo tratado en el Comité del Senado de Terrenos Públicos. Ahí, se mencionó que, conforme a las especificaciones en vigor, tanto la marina inglesa como la estadounidense, tenían prohibido utilizar petróleo mexicano. Los ingleses utilizaban nuestro combustóleo tras de que se enviaba a los EUA y tras mezclarse con otro era adquirido como “producto puramente estadounidense.” Cabe destacar que aun cuando el potencial de producción de los campos petroleros mexicanos era de alrededor de un millón de barriles diarios, debido a la falta de instalaciones de transporte, la producción real era mucho menos de un millón de barriles por semana. En el caso de The Huasteca Petroleum Company, con una capacidad potencial de 300 mil barriles diarios solamente producía 50 mil barriles, mismos que se exportaban. Algo similar sucedía con otras empresas. No había dificultad para llevar el petróleo a la costa, ya que los pozos estaban ubicados a distancia relativamente corta de los sitios de embarque, todos provistos de tuberías. Sin embargo, el problema lo representaba el transporte marítimo por lo cual se buscaba construir embarcaciones de vapor para transportar crudo.

El total de petróleo exportado de Tampico y Tuxpan en los primeros seis meses de 1917 fue de 22.1 millones de barriles, casi nueve millones de barriles más que en el mismo período de 1915. Más del 75 por ciento del petróleo fue a los EUA, mientras que América del Sur adquirió dos millones de barriles y la misma cantidad se consumió en casa. Durante los mismos seis meses se abrieron cuarenta y dos pozos nuevos. En los primeros cuatro meses de 1917, las exportaciones ascendieron a 1.2 millones de toneladas métricas (2200 libras) de petróleo crudo y 421.8 miles de refinado. Se espera que la producción total para el año alcance al menos ocho millones de toneladas métricas, o aproximadamente 56 millones de barriles. En este contexto, el gobierno mexicano establecía los lineamientos para que el petróleo aportara recursos a la hacienda pública.

Con base en una circular oficial emitida por el subsecretario de hacienda, Rafael Nieto, el impuesto al petróleo para los meses de julio y agosto se mantuvo similar a la de los meses de mayo y junio: La valoración del petróleo de una densidad de 0.97, 5 pesos por tonelada; de una densidad de 0.91, 8.50 pesos por tonelada; la valoración del petróleo crudo de una densidad de 0,91, 11 pesos por tonelada; gasóleo, 8.50 pesos por tonelada. La tasa impositiva sobre la gasolina es del 6% ad valorem sobre el crudo y del 3% ad valorem sobre el refinado. En función de esas tarifas, durante marzo y abril, las exportaciones de petróleo vía Tampico generaron 557 mil pesos o 280 mil dólares oro; las realizadas desde Tuxpan pagaron un arancel de 257 mil pesos o 138 mil dólares oro; desde Puerto México (Coatzacoalcos) solo se exportaron 556 toneladas que significaron un ingreso arancelario de 3345 pesos o 165 dólares oro. Durante mayo y junio, las exportaciones petroleras permitieron recaudar: las realizadas vía Tampico, 994 mil pesos, (casi la mitad en dolares oro), las que se originaron desde Tuxpam, 318 mil pesos (159 mil dolares oro); las de Puerto México, 51 mil pesos. Como resultado de las tarifas nuevas, desde mayo 1, el gobierno mexicano recaudó 600 mil pesos más. Se estimaba que las exportaciones de petróleo durante agosto y septiembre de 1917 habrían de alcanzar los tres millones de toneladas superior a las dos de junio y julio.

Asimismo, todas las compañías petroleras estaban obligadas a pagar un impuesto mensual de 150 pesos o 75 dólares, una cantidad insignificante dado el tamaño del negocio. Sin embargo, algunas compañías que se organizaron para vender acciones en lugar de dedicarse a la explotación se negaban a pagar los impuestos. Ante ello, el ministro de industria y comercio les impuso una sanción y las dio de baja del Registro de Empresas Petroleras. Esto las colocaba fuera de la ley y sin el poder realizar ninguna transacción financiera o gestión ante el gobierno. A la par de hacerse de recursos monetarios, con visión del futuro, el gobierno del presidente Carranza Garza procedió a realizar estudios sobre la potencialidad petrolera de México.

En dicho sentido, el ingeniero Manuel Pasalagua fue enviado por el departamento de fomento a realizar estudios en Colima, enfocados en su topografía, recursos no desarrollados, etc. Como resultado, informó haber descubierto depósitos de petróleo de gran riqueza en la vecindad de la Hacienda de Santa Rosalía, las indicaciones superficiales de filtraciones, etc., que cubren una extensión grande de territorio, mientras que las formaciones geológicas eran similares a las de las regiones petroleras desarrolladas en otros lugares. Consecuentemente el gobierno mexicano inició el proceso para nacionalizar el área mencionada.

Por otra parte, el general Jesús M. Garza informó al secretario de industria y comercio, Alberto J. Pani, que se descubrió en la isla de “Ángel de la Guarda”, en el Golfo de California, una zona muy rica en petróleo. Estimaba que, en cuanto fuera explotada, alcanzaría niveles mayores a la de cualquier otra parte del país. Se mencionaba que era mucho más rica que la zona de Tuxpan y Tampico, y podría generar una producción mucho mayor que las dos juntas. Esto, se derivaba de los informes presentados por la comisión de ingenieros que se envió a Sonora y Baja California. Cabe resaltar que en cuanto dieron inicio las exploraciones de los ingenieros, encontraron “chapopote” en algunos lugares. Ello los llevo a realizar otros estudios que indicaron la posibilidad de obtener un rendimiento considerable.

En base a todo esto, el general Jesús M. Garza, junto con Francisco Martínez, Manuel Otalora y Gustavo Muñoz, solicitaron permiso para explotar el área referida, y organizaron una empresa para obtener los fondos necesarios que les permitieran financiar los trabajos preliminares de exploración. Por otra parte, en Chihuahua, se anunció el primer descubrimiento de un depósito de parafina en este continente, no lejos de la línea fronteriza estadounidense. El lecho ha sido trazado a lo largo de diez kilómetros de extensión y los análisis de las muestras muestran el 93 por ciento del mineral puro. También se ha descubierto petróleo con una base de parafina en la misma región. La mayor parte del petróleo producido en California, la parte suroeste de los Estados Unidos, y también en México, tiene una base de asfalto. Es eso con una base de parafina que produce el mejor líquido de iluminación. El petróleo encontrado en Tabasco, que no se está explotando en ninguna medida, también tenía una base de parafina y, según los expertos, era el mejor encontrado en el mundo. Se esperaba que esos descubrimientos nuevos en Chihuahua fueran explotados inmediatamente a gran escala, lo que aumentaría, en gran medida, los recursos de la República.

Todo lo anterior era parte de lo realizado durante varios meses. En igual forma, durante ese lapso, se llevó a cabo un estudio cuidadoso de toda la industria petrolera en todos sus aspectos, con el propósito de redactar una ley que rigiera, de manera justa y equitativa, el desarrollo petrolero de la nación. Se consultaron a los representantes de las compañías petroleras principales. En el otoño de 1917, la ley aún no estaba lista para presentarse al Congreso, y ante los descubrimientos notables de nuevos campos, incluidos los mencionados de Baja California y Colima, se avisó que no se otorgarían concesiones, excepto en áreas ya reconocidas como realmente petroleras. Por lo tanto, las solicitudes de permiso para explotar las tierras petroleras recientemente descubiertas, pero no delineadas con precisión en la Baja California, quedaron pendientes hasta que concluyeran las investigaciones correspondientes. En paralelo a estos estudios, el gobierno mexicano preparaba otras medidas.

Se emitieron instrucciones para el estudio inmediato de todas las áreas denominadas “zona federal” en las regiones petroleras de la república. Esta zona consistía en un cinturón de tierra a lo largo de todos los arroyos navegables de diez metros de ancho y en el frente de marea de 20 metros desde la marca de alta mar. Estas zonas eran propiedad exclusiva del gobierno y eran inalienables de cualquier manera o consideración. Se podría otorgar permiso para el uso de estas a largo plazo mediante la solicitud y el pago de las tarifas de licencia adecuadas para ello, y esto se hizo con frecuencia. En la región petrolera, los muelles, tuberías y otros artefactos necesarios para el buen funcionamiento de la industria petrolera se han ubicado con frecuencia en la zona federal, y en la mayoría de los casos esto se hace después de que se haya presentado la solicitud y se haya otorgado el permiso, previo pago de las tarifas de licencia. Pero debido a la falta de límites definitivamente inspeccionados y marcados, la gente había entrado en la zona y la utilizaba, inclusive perforando pozos petroleros, sin dicho permiso y sin retribuir al gobierno, una irregularidad con la que se buscaba terminar. Todas estas acciones empezaron a redituar resultados.

Muestras diversas de la confianza que el gobierno del presidente Carranza Garza inspiraba, se daban mediante las acciones de empresas petroleras diversas. Ejemplo de ello eran dos empresas. The Mexican Petroleum Company Ltd. of Delaware que suspendió actividades en bolsa en 1913, las reanudó en 1917 obteniendo dividendos en acciones comunes a una tasa de seis por ciento anual. The Pan-American Petroleum and Transport Company, la cual obtiene gran parte de sus ingresos vía las acciones que tiene en The Mexican Petroleum Company, Ltd., así como en trasporte de petróleo que realiza en sus embarcaciones de vapor hacia puertos estadounidenses. La Compañía Panamericana ha declarado un dividendo trimestral a una tasa del siete por ciento anual. En igual forma, destacan que, durante el periodo beligerante en México, The Mexican Petroleum Company y The Huasteca Petroleum Company no suspendieron actividades. Generaron empleo continuo a un mínimo de tres mil mexicanos. Cuando se presentaron huelgas en el área de Tampico, fueron resueltas de manera satisfactoria sin afectar a los trabajadores.

En 1917, el petróleo mexicano era abundante, la única limitante para exportarlo era la falta de embarcaciones para el trasporte, lo cual ocasionaba que millones de barriles estuvieran almacenados en espera de ser enviados. Contrario a la conseja, no había influencia alemana en los campos petroleros. El noventa y nueve por ciento de la producción y el trasporte estaban bajo el control de Estados Unidos e Inglaterra que trasladan todo lo que pueden manejar, teniendo en reserva existencias inmensas existencias, mientras que su producción potencial e inmediatamente disponible era incalculable. Había algunos pozos enormes, como el Cerro Azul, propiedad de la Mexican Petroleum Company, con una capacidad potencial de más de 260 mil barriles diarios, el más grande del mundo, del que solamente alrededor del diez por ciento era aprovechado.

Asimismo, The Mexican Eagle Oil Company poseía varios pozos en condiciones similares. Se comentaba que esta falta de aprovechamiento trataba de ser subsanada por el gobierno federal que realizaba obras en el puerto de Tampico para permitir que buques de calado mayor pudieran entrar a cargar. Esta limitante en las instalaciones generaba una perdida grave para el gobierno que tenía ahí una gran fuente de ingresos vía impuestos. Eran los años en que el país se construía con base en el nacionalismo pragmático y no en el nacionalismo fanático que, con el cuento de los puerquitos y gallinitas, encubrió como terminó dependiendo de los favores de la bestia austriaca y el duce italiano, mientras buscaba regalarle 100 mil hectáreas a los japoneses para que las exploraran en busca de petróleo, pero esa es otra historia que aquí ya les comentamos anteriormente con detalle. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) A quienes les pareció exagerado lo que apuntábamos en nuestro Añadido (1) de la semana anterior, les tenemos noticias. El presidente estadounidense, Donald J. Trump, invocó, el miércoles 18, “The Defense Production Act.” Cuando se le preguntó si veía a la nación en una situación de conflagración, dijo que sí y se describió, “en cierto sentido, como un presidente en tiempos de guerra.” En ocasiones no es nada grato tener la razón.

Añadido (2) Ni duda cabe, el ciudadano López-Gatell abreva en los escritos del gigolo-cobarde-sinarquista-nazi de apellido Vasconcelos. La perorata del otro día despidió tufos de uno de los textos más execrables que este fulano redactó en 1940.

Añadido (3) Ya estarán contentos los venecianos. Ningún turista que los moleste, y, además, las aguas puercas de los canales han recuperado la nitidez. Buen provecho.

Añadido (4) Quienes pensábamos que solamente habíamos tenido uno, pues no, ya le apareció compañero de viaje. ¿Cuándo los veremos juntos en la cima del Cerro del Cubilete?

Añadido (5) De pronto, el espíritu poco mencionado de Gandhi se hizo presente en aquel lugar…

Añadido (6) El 18 de marzo, en el programa “The Brian Kilmeade Show,” el historiador del Instituto Hoover de la Universidad de Stanford, Victor Davis Hanson, realizó un análisis puntual acerca de China y lo que podría venir. El contenido es de los que invitan a reflexionar y confirman lo que algunos percibíamos desde hace tiempo.
14 Marzo 2020 04:00:00
El petróleo en México durante 1916: los antecedentes / A
En estos días, la narrativa sobre el petróleo está fincada en añoranzas enternecedoras, buenos deseos y la aspiración de convertir en realidad sueños juveniles, mientras que la empresa paraestatal PEMEX únicamente genera pérdidas. Ante ello, nos dimos a la tarea de revisar como fue el desarrollo inicial de la actividad petrolera en nuestro país y la situación que guardaba 103 años atrás cuando los planos para la construcción del Estado Mexicano moderno ya habían sido trazados por el presidente Venustiano Carranza Garza quien instrumentaba las medidas primeras. Una de las grandes virtudes de los hombres de la Revolución Mexicana fue su actuar bajo la premisa del nacionalismo pragmático, conscientes de las fortalezas y debilidades de la nación y en ese contexto negociar para obtener beneficios aun cuando no se logrará todo lo que hubieran querido obtener.

Un sector primordial lo era el petrolero convertido en fuente principal de ingresos gubernamentales. Acerca de la situación imperante en dicha actividad, nos encontramos el número de octubre de 1917 de la revista “The Mexican Review,” editaba en Washington, D.C. En ella, bajo el título “La Industria petrolera en México,” el editor George F. Weeks comentaba sobre una serie de artículos aparecidos en “El Economista,” un periódico publicado en la Ciudad de México, sobre las medidas petroleras implantadas en la república y su desarrollo. Veamos cómo se daban las cosas en los ayeres del sector petrolero mexicano.

Se apuntaba que, aun cuando no había registros definitivos sobre el inició esta industria en nuestro país, fueron encontrado entre panfletos pertenecientes al año 1857, algunos datos que muestran como un grupo de individuos, en su mayoría comerciantes, en el pueblo de Macuspana, Tabasco, llegó a un acuerdo mediante el cual cada uno se comprometió a suministrar "cien cargas de cacao" y con el producto de la venta adquirir "láminas de hierro forjado" que serían utilizadas en la fabricación de recipientes para el almacenamiento de "aceite iluminador" que fluye como el agua de un manantial cerca del pueblo y que los nativos usaban para alumbrar. Se relata que dichos comerciantes obtuvieron en poco tiempo ganancias importantes, y como no podían vender en la localidad todo el petróleo extraído, empezaron a ofertarlo en las ciudades vecinas hasta casi llegar a la capital de Tabasco. Por si alguna duda quedaba del porqué de la fijación petrolera. En base a esto, podemos afirmar que aun en escala pequeña, el petróleo ya era explotado en México en 1857.

Después de ocho años, los datos muestran que, en 1865, el gobierno federal otorgó un permiso a un español, Ildefonso López, para explotar los depósitos de sustancias bituminosas y oleosas en San José de las Rusias, Tamaulipas, no muy lejos de Soto de la Marina, en la parte oriental de ese estado. El español, López, se dedicó casi por completo a la explotación del asfalto que abunda en esas regiones, y también, como sus predecesores, a aprovechar el aceite mineral que fluía espontáneamente.

En vista de los resultados obtenidos por él, y tras la publicación, en 1868, de un libro que trataba de manera vaga, con la explotación del petróleo en Rusia, varios agricultores mexicanos organizaron una empresa que llevaba el nombre de "La Compañía para el Desarrollo del Golfo de México," cuyo objetivo principal de actividades era, entre otros, la extracción de coral de los bancos de arena cerca de la costa de Sotavento, pero se dedicó exclusivamente a la explotación de los campos de petróleo ubicados cerca de Caguas, después conocido como Furbero, y Papantla en Veracruz. Sin embargo, el objetivo financiero de esta empresa nunca se alcanzó, a pesar de los métodos más racionales y científicos empleados en las operaciones, porque una vez que el capital invertido se había agotado, no aparecieron nuevas fuentes de petróleo, y los organizadores abandonaron el proyecto a pesar de que en las localidades mencionadas había lugares donde el petróleo cubría la superficie de los arroyos.

Posteriormente, en 1878, un doctor Autrey al explorar la zona mencionada, encontró las obras abandonadas y denunció los yacimientos que trató de venderlos y buscó crear una empresa para explotarlos. Sin embargo, fracasó al no encontrar mexicanos dispuestos a ser sus socios. Ante ello, decidió viajar a los EUA para ofrecer en venta, infructuosamente, a una de las compañías petroleras que operaban en California, lo que él llamaba sus "minas de oro líquido en México.” Desde ese momento hasta 1883, no se encontró información que mostrara cual era el progreso alcanzado en materia de explotación de petróleo.

En ese año, se organizó en San Juan Bautista (Villahermosa), capital de Tabasco, una empresa con un capital de un millón de pesos, de la cual era presidente el médico y político, Simón Sarlat Nova quien fuera gobernador de Tabasco once veces entre 1873 y 1894. Esta empresa tenía como objetivo la exploración de los manantiales de petróleo cerca de Macuspana, cuya existencia se presume debido a las indicaciones exteriores a las que ya nos hemos referido. La ubicación de los pozos se eligió en base a una asesoría poco cuidadosa y, de preferencia, cerca de las minas de arena o asfalto, que abundaban en esa región, y las operaciones de perforación se iniciaron en el lugar supuestamente más adecuado para él, ubicado en una granja pequeña que era propiedad de Sarlat, muy cerca del lugar donde Pearson ha establecido el campamento más importante del estado.

Sin embargo, todo fue en vano; y los fondos de la empresa se agotaron sin obtener resultados positivos. Esto desanimó y engañó a los operadores hasta el punto de que detuvieron por completo todas las actividades en su explotación, e inclusive las que eran necesarias para la extracción y recolección de la maquinaria, que, expuesta a los rigores de ese clima, pronto se convirtió en montones de fierros oxidados e inútiles. Casi simultáneamente con esta empresa, el famoso sujeto inglés, Cecil Rhodes, solicitó el permiso correspondiente para la explotación de los carburos de hidrógeno en el subsuelo de una gran extensión de tierra ubicada en el distrito de Papantla, Veracruz, para lo cual previamente había trabajado activamente, y reunió en New York a un grupo numeroso de capitalistas extranjeros, quienes, en vista de las fabulosas cuentas que circulaban sobre la importancia de las indicaciones petroleras en México, emprendieron una empresa que iba a ser dedicada a la exploración y explotación del petróleo mexicano, confiriendo la gestión local a Rhodes. Esta organización se llamó "La Compañía Mexicana de Petróleo y Combustible Líquido", y al igual que sus predecesores en la misma línea, fracasó después de utilizar un capital considerable; y como la organizada en Tabasco, abandonó la maquinaria.

Tras de esta sucesión de fracasos, como era de esperarse, se suscitó un período de pesimismo con respecto a la industria petrolera en México. Esto no tuvo fundamento real, pero duró hasta 1900, cuando los capitalistas estadounidenses dirigidos por Edward Laurence Doheny, aquel que fuera el que primero perforó exitosamente un campo petrolero en Los Angeles City Oil Field y, en los 1920s, estuviera involucrado en el escándalo de “Teapot Dome,” y el neoyorkino, Charles A. Canfield, quien fuera cofundador de Beverly Hills in California. Ambos, comenzaron a trabajar en el estado de San Luis Potosí, cerca de los límites con Veracruz, en el lugar conocido como Ébano. Compraron una gran extensión de tierra en la última parte de 1900 y en la primavera de 1901 construyeron la primera planta moderna de perforación de pozos petroleros en México.

Las operaciones de perforación comenzaron el 1 de mayo de 1901, y el 14 se completó el primer pozo petrolero exitoso en la República. Mientras se perforaban otros pozos en sucesión rápida, se firmaba un contrato para vender petróleo al Ferrocarril Central de México y, en 1905, se realizaron entregas a razón de 6000 barriles diarios. Los personajes antes mencionados continuaron con el desarrollo en Ébano en el sitio conocido como el distrito de Casiano, en cuya propiedad perforaron el pozo más productivo del mundo, conocido como Casiano No. 7, cuya producción total hasta el 11 de septiembre de este año [1917], alcanzó un total de 61,568,000 barriles, registrando un promedio mensual de 600,000 barriles.

En lo concerniente a la ubicación y extensión de los campos petroleros se apuntaba que aun cuando por decreto el gobierno había definido claramente las zonas para las cuales se emitiría la licencia correspondiente para la explotación de los manantiales de petróleo, el autor de la pieza indicaba que consideraba pertinente señalar en su conjunto la región que, según muchos hombres prácticos y profesionales, es la más adecuada para la explotación del hidrocarburo. Al respecto indicaba que muchos nativos y extranjeros consideraban a la vertiente oriental del Golfo, que comienza desde las inmediaciones de la Sierra Madre oriental mexicana, hasta muy cerca del litoral, con excepción de unas pocas zonas pequeñas, es un depósito de cantidades enormes de hidrocarburos de hidrógeno. Esta zona se extiende por siete grados de longitud norte, desde el paralelo 17 al paralelo 24
Esta gran extensión cubre la mitad sur de Tamaulipas, casi todo Veracruz y partes de los estados de San Luis Potosí, Puebla e Hidalgo. Se calcula que abarca un área superficial de poco más de 60,000 kilómetros cuadrados, excluyendo algunas pequeñas porciones que no son adecuadas para esta explotación. Además de esta región, hay otras zonas con importancia relevante, pero que están mal definidas. Ellas son las de Tabasco-Chiapas, que se extiende desde el paralelo 17 pasando al norte de Chiapas al paralelo 18, cruzando de este a oeste por el medio de Tabasco, con una dimensión perpendicular, en relación con él, de dos grados y medio; los de Baja California, que aún no están del todo definidos, y los de los estados en la parte norte de la República, preferiblemente los ubicados en Nuevo León. Esas eran la generalidades, a continuación, el articulo presentaba el carácter específico de las regiones petroleras.

Citando a su fuente, El Economista, “The American Review” indica que en la primera publicación se presenta un resumen de los diversos cinturones de petróleo de la república. Los datos, sin embargo, no están tan completos como podría haberse deseado. Esas partes del país que han sido explotadas pueden reducirse a cuatro regiones distintas. La primera es la de Panuco, ubicada al este y sureste de Tampico, y que se le da el primer lugar, no por su importancia presente o futura, sino por ser el más explorado; segundo, el de Tuxpam (sur de Tampico), que a juicio de la publicación citada es indudablemente de gran importancia, especialmente en el futuro; tercero, el de Tabasco-Chiapas; y cuarto, el del Istmo, ubicado en la "estrechez" continental de Tehuantepec. Este último tiene muy poca importancia, a pesar del hecho de que fue ahí en donde se constituyó una empresa petrolera por vez primera. La clasificación anterior se realiza teniendo en cuenta el carácter específico de los productos obtenidos, ni las condiciones culturales del suelo, en cada región, lo que podría indicar si el aceite proviene o no de la misma veta. Podría pensarse que las zonas petroleras de la Baja California y las del norte de la república han sido olvidadas; pero debe tenerse en cuenta que esos "campos aún permanecen sin explorar, y por esta razón, y debido al hecho de que no hay detalles sobre ellos, no deberían, por lo tanto, tener ahora la importancia de los otros mencionados anteriormente.

La del Panuco se caracteriza especialmente por tres puntos esenciales: la profundidad menor a la que se alcanzan los depósitos de petróleo (600 a 800 metros, las excepciones que se han observado solo tienden a confirmar la regla); las relativamente pocas fallas en la perforación de pozos en la región y la corta duración de la producción de sus pozos. El de Tuxpam, a diferencia de lo anterior y otros, ha mostrado signos de que el depósito del que se extrae el aceite, que es de cal dolomítica, parece más extenso, como lo demuestran los largos períodos de productividad de sus pozos. El de Tabasco-Chiapas, aunque no ha producido cantidades considerables hasta la fecha, tiene un futuro brillante debido a la magnífica calidad de sus productos, que tienen bases de parafina, muy livianas y que contienen enormes proporciones de aceites iluminantes. Por el contrario, el de Tuxpam y la región petrolera del Istmo se caracteriza por el muy corto período de producción de sus pozos petroleros. Al igual que las del Panuco, las venas que se han descubierto en el Istmo hasta la fecha se han alcanzado a profundidades relativamente menores. De las consideraciones anteriores se deduce que las regiones que tienen el futuro más brillante para la industria son las de Tuxpam, debido a la cantidad y duración de sus producciones, y la de Tabasco-Chiapas con respecto a la calidad. Si cada una de estas regiones del país que se considera que tiene el futuro más brillante se compara sucesivamente con las de otros países, se verá que las de México tienen la ventaja sobre las de tierras extranjeras. La comparación comenzará con la de Tuxpam.

Recientemente se ha declarado en un periódico estadounidense, como una noticia curiosa, que un pozo en Texas fluía con una presión de 180 libras por pulgada cúbica; es decir, aproximadamente dos y medio kilos por centímetro cúbico, habiendo mantenido esta presión durante tres años y cinco meses. En México, sin ser considerado como un caso notable, el pozo Juan Casiano, el 16 de septiembre de 1910, fluyó con una presión inicial de 40 kilogramos por centímetro cúbico y que después de seis años y diez meses solo ha bajado a 38.4 kilogramos. por centímetro cúbico. Además, el pozo No. 4, de Potrero del Llano, fluyó al principio con una presión de sesenta y cinco kilogramos por centímetro cúbico y se ha mantenido igual hasta la fecha.

Entre estos hechos, lo que es notable no es precisamente el gran rendimiento de los pozos mexicanos, porque en otros países ha habido pozos de mayor eficiencia que los alcanzados por los de la República, excepto el de Dos Bocas, que sin duda fue el géiser más grande que haya fluido en el mundo (200,000 barriles por día durante toda su vida), en base a los resultados iniciales se estima que la producción en esta zona será constante en el largo plazo.

Cuando se hace referencia a la región de Tabasco-Chiapas, todos los informes científicos presentados en los institutos geológicos de los Estados Unidos, Alemania, Francia y México han demostrado claramente, a través de análisis respectivos, que las muestras de petróleo enviadas desde Macuspana, Tabasco, fueron del mejor aceite conocido.

Por otro lado, no debería ser extraño que la producción mexicana, a pesar de las ventajas que ya se han señalado, sea inferior a la de América del Norte y casi igual a la de Rusia (durante 1916 fue superior), por la razón de que, si bien hay más de 200,000 pozos en los Estados Unidos, hay menos de 1100 en México y de ellos menos de 300 están produciendo.

Interesante la perspectiva que se tenía sobre el potencial petrolero en México especialmente en la zona de Tabasco, pero aquello era 1917. Acerca de eso continuaremos comentando en la colaboración próxima. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Pues todo indica que el coronavirus no fue un hecho fortuito. ¿Estaremos ante la primera guerra mundial biológica?

Añadido (2) Espantados ante la posibilidad de que los extremistas tomaran el partido, el “establishment” Demócrata decidió optar por un candidato, y potencialmente presidente, de corte ¿manejable?

Añadido (3) En toda esta discusión de equidad, nadie menciona un factor fundamental, las oportunidades deben de darse en función de capacidades intelectuales de cada uno. Pertenecer al género femenino o masculino no determina, per se, poseer una mayor o menor carga neuronal.

Añadido (4) El Metro de la CDMX está convertido en una autentica bomba de tiempo. En 23 años de gobierno de “izquierda” poco se han preocupado por proveerlo de tecnología moderna y lo raro es que no se tenga una mayor cantidad y, más graves, accidentes. De ampliaciones, mejor ni hablar, la Línea 12 es el mejor ejemplo de lo que no debe de hacerse.

Añadido (5) ¿Quién envió a la(o)s encapuchada(o)s para que cometieran desmanes el domingo pasado en la marcha de las mujeres?

Añadido (6) Nos cuenta un amigo que, hace muchos ayeres, el manager de beisbol Benjamín “Cananea” Reyes acostumbraba a calificar como Zacatecas a un político sonorense fallido quien era poco bragado a la hora de pararse con la majagua al hombro en el homeplate para enfrentar una recta zumbante.
07 Marzo 2020 04:00:00
El presidente Carranza Garza precisaba
A lo largo de la historia no han faltado quienes ponen en duda la actitud que el presidente Venustiano Carranza Garza adoptara, cuando era gobernador de Coahuila, ante la felonía del católico devoto, Victoriano Huerta. Algunos afirman que no solamente lo reconoció, sino que estaba listo para sentarse a negociar con dicho sujeto. Ante eso, este escribidor decidió ir a buscar la explicación que el coahuilense emitió respecto a ello. Lo que encontramos fue un volumen breve publicado, en 1917, por la embajada de México en Washington bajo el título: “President Venustiano Carranza corrects statements made by Senator Knox, of Pennsylvania in the Senate” (El presidente Venustiano Carranza corrige las afirmaciones efectuadas en el Senado por el senador Knox de Pensilvania). Vayamos al documento.

Todo inició cuando el presidente Carranza Garza leyó un artículo publicado el 2 de mayo de 1917 en el diario “The Pittsburgh Dispatch,” editado en Pittsburg, Pennsylvania. Dicha pieza daba cuenta de las declaraciones que el exsecretario de estado, Philander Chase Knox, en funciones de senador por Pennsylvania, emitió respecto al mensaje que el presidente Carranza Garza pronunciara en el Congreso de México el 15 de abril de 1917. De acuerdo con el diario, el estadounidense le enmendaba la plana al mandatario mexicano ofreciendo su versión acerca de la postura de Carranza ante la asonada de Huerta. Para construir su argumentación, el coahuilense transcribía “lo que dijo el senador Knox, de acuerdo con el despacho publicado por el documento al que se hace referencia…”

Era una misiva dirigida al presidente Woodrow Wilson, en la cual se leía: “Permítame unos minutos para plantear mi perspectiva desde un punto de vista personal. El 27 de abril de 1916, en un discurso público que hice en la ciudad de Pittsburgh ante el Americus Club, al hablar del reconocimiento por parte de un gran número de los mexicanos y grandes áreas de la República Mexicana de la adhesión del general Huerta, Usé este lenguaje: Fue a juicio de los diplomáticos que representaban a países extranjeros en México que el gobierno provisional en México se había instalado de conformidad con la Constitución y el precedente mexicanos y que su reconocimiento rápido sería útil para restaurar las condiciones normales en todo el país. El embajador [Henry Lane Wilson] compartió este punto de vista y pidió instrucciones. El general [sic] Carranza, que en ese momento era gobernador de uno de los estados mexicanos, había informado oficialmente a este gobierno de su adhesión al nuevo gobierno; el Congreso y los tribunales mexicanos habían reconocido su autoridad, y los mensajes que recibimos de nuestros representantes diplomáticos y consulares indicaban una adhesión general a su autoridad en toda la República” Tras de la aparición de aquella nota, hubo respuesta por parte del mandatario mexicano y sobre ella Konx comentaba.

“El 7 de mayo [de1916], el General [sic] Carranza publicó un artículo en “The New York World” en el que se refería a la declaración que acabo de mencionarle el Gen.[sic] Carranza dijo: ‘Es imposible que me hubiera adherido a Huerta o haberle notificado a alguien que lo había hecho, porque el mismo día que recibí un mensaje de Huerta invitándome a reconocerlo, proclamé oficialmente que lo rechazaba a él y a su gobierno. Knox no puede probar su declaración.”

Ante ello, Knox escribía, que le fue solicitada una entrevista para dar respuesta a dicha afirmación. El senador estadounidense no la aceptó bajo el argumento de que lo haría una vez que estuviera en posesión de documentos ubicados en los archivos del departamento de estado que le permitieran respaldar su afirmación. Pero retomemos la cita textual del comunicado de Knox a Wilson. “Para mí el tema era cosa del pasado, pero hace unos días, en un discurso ante el Congreso mexicano, el general [sic] Carranza revivió este asunto y declaró que, en una entrevista reciente sobre la situación en México, prácticamente reiteré esa declaración, y la denunció como falsa. Deseo decirle, señor presidente, que desde el momento en que dejé de ser secretario de estado hasta este mismo momento, no he concedido ninguna entrevista relacionada con los asuntos exteriores de los Estados Unidos. En ningún momento, ni en ningún lugar, y hasta donde yo sé, ninguna entrevista que supuestamente yo haya concedido ha sido publicada en un periódico estadounidense.” Para sustentar sus argumentos, Knox anexaba una carta que le envió, el 18 de abril de 1917, al secretario de estado, Robert Lansing y la respuesta que este le remitió.

“En el informe presentado por el general [sic] Carranza al Congreso mexicano el día 15 [de abril de 1917], el general aprovechó la ocasión para denunciar como totalmente falsa una entrevista que, según él, yo di, identificándome como el senador Knox, pone en mi boca palabras que nunca he dicho. Se refiere a una entrevista que nunca sucedió y jamás he dado ninguna sobre el tema. Todo esto surge de una declaración que hice en un discurso público en el sentido de que pocos días después de la adhesión del general Huerta, el general [sic] Carranza había notificado al cónsul estadounidense en el estado de Coahuila [en Saltillo] que estaba listo para reconocer el régimen de Huerta en México. Estas no son las palabras exactas que utilicé, pero fueron palabras en ese sentido.

Pocos días después de hacer esta declaración, apareció en “The New York World” una entrevista con el general [y dale con el generalato] Carranza, en la que afirmaba que esa afirmación era falsa” Acto seguido Konx solicitaba, a quien desempeñaba el cargo que en otro tiempo fuera de su responsabilidad, que le proporcionara una copia del telegrama recibido por el departamento de estado en el cual se informaba de cual era la actitud de Carranza respecto a Huerta.

No podía precisar la fecha exacta del documento, pero recordaba que fue generado en febrero de 1913. “Tener una respuesta positiva a la petición, me permitirá justificar mi declaración y resolver un incidente molesto. Mi propósito es plantear el asunto desde un punto de vista personal y negar que haya dado una entrevista, como cita el general Carranza, o cualquier otra entrevista sobre el tema. El telegrama será una prueba fehaciente para respaldar la declaración única que he realizado en referencia a ese asunto.” Ni tardo, ni perezoso, el secretario Lansing respondió al requerimiento de Knox y le envió el telegrama solicitado.

El 21 de febrero de 1913, a la una de la tarde, el cónsul en Saltillo, Holland envió al secretario de estado, Knox, un comunicado en el cual se leía: “El gobernador Carranza me acaba de anunciar oficialmente que está de acuerdo con la nueva administración en la Ciudad de México.

Toda oposición aquí abandonada. Las vías férreas serán abiertas a la vez. Prevalece la tranquilidad perfecta.” Para el presidente Carranza Garza eso cerraba el incidente concerniente a Knox y sus comunicados, los cuales se enviarían al archivo del Congreso y pasarían a formar parte de la historia. Sin embargo, a partir de aquí era donde iniciaba la respuesta del mandatario de origen coahuilense.

Don Venustiano reconoció que era necesario “volver a rectificar (o corregir) las declaraciones hecho por el Sr. Knox, quien afirma que reconocí al usurpador, Victoriano Huerta después del golpe de estado que ejecutó en la Ciudad de México, el 18 de febrero de 1913, porque esta confirmación no solamente es falsa, como ya lo mencioné en el mensaje que leí al Congreso de la Unión, el 15 de abril de este año, sino también porque desde el punto de vista personal del senador que ha tratado esta cuestión da más o menos veracidad a una declaración del cónsul, Holland, quien dijo, la había obtenido de mí, pero quién no tiene pruebas de que lo haya hecho. Esta fue solamente una de las artimañas empleadas durante el curso de los eventos inmediatamente posteriores a los del 18 de febrero de 1913, cuyo objetivo era dar, al gobierno de los Estados Unidos, la impresión de que todos los gobernadores de las entidades federales de la república habían aceptado el nuevo orden de cosas, y, por lo tanto, era tiempo de que el gobierno estadounidense también reconociera al gobierno usurpador.”

Inmediatamente, el presidente Carranza Garza explicaba como se había dado “el comportamiento poco honorable del entonces embajador Henry Lane Wilson, ya que, por un lado, se comunicó con el cónsul Holland por telégrafo y le ordenó que ejerciera presión sobre mí para que reconociera a Huerta como presidente de la república, con la certeza de que ya había sido reconocido como tal por los gobernadores de todos los estados y por los representantes de todos los gobiernos extranjeros, incluido el de los Estados Unidos, acreditados en México, y reconociendo el hecho de que yo era el único que se negó a otorgar dicho reconocimiento; por otro lado, el cónsul Holland, con el objeto de ayudar en sus propósitos al embajador Wilson, se dirigió al departamento de estado, asegurándole que le había hecho una declaración oficial en el sentido de que daría mi aprobación a la nueva administración en México.

Esto lo hizo, como se ve claramente, con la finalidad de hacer ver al Gobierno de los Estados Unidos que el régimen creado por el golpe de estado del 18 de febrero había sido aceptado por todas las entidades políticas del país, con el cual el general Huerta y el embajador Henry Lane Wilson esperaban obtener también el reconocimiento de la nueva administración del gobierno estadounidense.” Respecto a la reacción que tuvo tan pronto se enteró de la asonada, leamos lo que escribía.
“La falsedad de estas declaraciones [las de Holland] queda demostrada por la actitud inmutable que asumí desde el momento en que supe lo sucedido en la capital de la república, el 18 de febrero. Cuando el general Huerta me comunicó que, de acuerdo con el Senado, él asumió el Poder Ejecutivo de la Nación, y mantuvo como prisioneros al presidente y al vicepresidente, que habían sido debidamente elegidos, presenté estos hechos al conocimiento de la Legislatura de Coahuila.

En respuesta, este órgano emitió, el 19 de febrero, el decreto No. 1421, por medio del cual, y en representación del estado, cuyo gobierno estaba bajo mi cargo, se repudiaba a Victoriano Huerta, como Jefe Ejecutivo de la Nación. Asimismo, sus actos también fueron repudiados, y se me otorgaron poderes extraordinarios en todas las ramas de la administración pública con el fin de ayudar en el mantenimiento del orden constitucional en la república. Por ello, se me ordenó que convocara a los gobiernos de todos los estados, los jefes de las fuerzas federales, rurales y fuerzas auxiliares de la Federación, para asumir una actitud similar a la tomada por el gobierno de Coahuila” Acto seguido, vía telegráfica, Carranza envió un mensaje a los gobernadores y jefes militares.

En dicho comunicado invocaba el pacto federal y les pedía ponerse del lado de la ley y el orden. Al conocerse eso, “en la Ciudad de México, el embajador Wilson instruyó al cónsul Holland para que ejerciera presión sobre mí con el objeto de que cambiar mi actitud, y, de hecho, dicho cónsul, acompañado por el Vicecónsul [John R.] Silliman, quien actuó como su intérprete, me visitó y le expresé lo que ya dije en los párrafos anteriores. Mi respuesta fue un rechazo absoluto a reconocer a Victoriano Huerta. A pesar de que el cónsul me aseguró que el gobierno de los Estados Unidos había reconocido al del usurpador, el 26 [de febrero], desde Ramos Arizpe, a través del Ferrocarril Internacional, le dirigí un telegrama al Presidente Taft indicándole: La prisa con que su gobierno ha reconocido al gobierno fraudulento que Huerta está tratando de construir sobre la traición y el crimen, ha llevado la guerra civil en el Estado de Coahuila , al que represento, y muy pronto se extenderá por todo el país. La nación mexicana condena la vileza del golpe de estado que la ha privado de sus gobernantes constitucionales, pero ella sabe que sus instituciones son sólidas y está lista para defenderlas.

Espero que su sucesor proceda con más precaución con respecto a los intereses sociales y políticos de mi país. Firmado: V. Carranza, Gobernador Constitucional de Coahuila.” Aquí, el presidente mexicano tenia que hacer una aclaración. “Este mensaje fue alterado en cierta medida por el Sr. Teódulo R. Beltrán, quien estaba en Eagle Pass, [Texas], y a quien se lo envié para que lo remitiera a Washington, y cuya conducta me dejó muy perplejo, porque no tenía autoridad para hacer dicho cambio en el texto de mi comunicado.

El mensaje, alterado por Señor Beltrán, que fue enviado a Washington, decía lo siguiente: “La nación mexicana condena el ‘golpe de estado’ que la ha privado de sus gobernantes constitucionales, que fueron asesinados cobardemente; pero ella sabe que sus instituciones son sólidas y está lista para defenderlas. Espero que el gobierno de su Excelencia, así como el de su sucesor, no reconozcan al gobierno fraudulento que Huerta está tratando de construir sobre la traición y el crimen, por lo que espero que usted proceda con cautela con respecto a los intereses políticos y sociales de mi país. Firmado: V. Carranza, Gobernador Constitucional de Coahuila.” Esa fue la ocasión ultima en que Beltrán apareció por ahí.

El presidente Carranza Garza afirmaba que durante la segunda entrevista con el vicecónsul Silliman, en Villa de Arteaga, le reiteró su postura con respecto a Huerta. “Mientras tanto, continúe con los preparativos para la lucha, y ya había combatido contra las fuerzas federales, el 7 de marzo, en la Hacienda de Anhelo, y ataqué, durante los días 22 y 23, la ciudad de Saltillo, que había sido ocupada por las fuerzas de Huerta. La Revolución debería contar con un objetivo común para extenderla por todo el territorio nacional, ya que el decreto de la Legislatura de Coahuila solo se refería al repudio del gobierno del Estado.

Por ello, el 26 de marzo, en la Hacienda de Guadalupe, todos los jefes de las fuerzas que estaban bajo mi mando firmaron el plan que sirvió de guía para la continuación de la campaña. Tales actos muestran que no solo me negué a reconocer el gobierno fraudulento de Huerta, sino que también asumí el mando de la Revolución hasta su finalización exitosa y esto lo avalan los habitantes de Saltillo quienes presenciaron los preparativos que emprendí a partir del 19 de febrero, para combatir la usurpación. Con esto consideraré cerrada la discusión que el Senador Knox se ha esforzado por mantener con respecto a este asunto, pretendiendo justificarse a sí mismo y al gobierno al que sirvió, por el procedimiento indigno del embajador Lane Wilson.

Considero oportuno reconocer francamente que la intriga con la que dicho embajador intentó obtener el reconocimiento de la administración de Victoriano Huerta fracasó ante la honestidad y buen juicio del gobierno del presidente Woodrow Wilson, quien se hizo cargo de su alto cargo el 4 de marzo de 1913. Asimismo, debe alabarse que el Presidente Taft, con la mayor serenidad, en los últimos días de su mandato constitucional, se abstuvo de otorgar el mismo reconocimiento, dejando a su sucesor la responsabilidad de decidir sobre los eventos que tuvieron lugar en la capital de la república en el mes de febrero de ese año.”

En esta forma, el presidente Carranza Garza precisaba una respuesta a quienes le atribuían dobleces a la hora de tomar el liderazgo bajo el cual diseñó la construcción del Estado Mexicano moderno que nos permitió crecer y desarrollarnos. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Quienes nos dedicamos al estudio de la historia estamos conscientes de que en ella se encuentra el sustento para actuar en el ahora con la mira puesta en el futuro. Si algunos entendieran que el porvenir no puede construirse hoy para retornar al pretérito.

Añadido (2) Hace unos días, veíamos las imágenes del inicio del Censo de Población y Vivienda 2020 acompañadas de mensajes tratando de generar confianza para que les respondan a los encuestadores. Al observarlas, no pudimos sustraernos de recordar que hace medio siglo una cuarteta de adolescentes, integrada por Rocío del Carmen Villarreal Escandón, María Ilia Schober Gutiérrez, Rodolfo Alfredo Tuirán Gutiérrez y este escribidor, andaba en esos menesteres allá en el pueblo por los rumbos de las colonias Bravo y Morelos. Aun cuando eran considerados como barrios bragados, fuimos recibidos, y nos contestaron, con toda amabilidad y sin resquemor alguno. Aquellos eran otros tiempos…

Añadido (3) Al momento que leíamos “la iglesia no tiene miedo a la historia…,” mientras se anunciaba la apertura de los archivos del ciudadano Eugenio María Giuseppe Giovanni Pacelli, el papa Pío XII, nos vino a la mente aquel pasaje ocurrido, el 21 de agosto de 1926, en el Castillo de Chapultepec. En la reunión entre los obispos de Tabasco, Pascual Díaz y Barreto, y el de Michoacán, Leopoldo Ruiz y Flores, con el estadista Plutarco Elías Calles, el segundo trato de utilizar la historia para convencer al tercero de que cambiara su perspectiva sobre la iglesia católica. La respuesta del mandatario mexicano fue: “Es preferible no tratar asuntos históricos, porque en la historia de nuestro país resultaría un saldo muy triste para el clero de México.” Un enunciado para extrapolarlo al mundo en un contexto intemporal.

Añadido (4) La contienda presidencial estadounidense será una confrontación entre un mayorcito que puede ser de 79 o 77 y un chamaco de 74.

Añadido (5) Muy triste, por decir lo menos, fue observar la imagen de ese grupo de damas enviadas a defender a su jefe.

Añadido (6) El expresidente estadounidense William Jefferson Clinton acaba de hacer otra aportación a la lista de justificaciones. Afirmó que el affaire que tuvo hace dos décadas con la becaria, Monica Lewinsky, lo ayudó a “sobrellevar las presiones de la presidencia…Lo hice,” aseveró, “…para manejar mis ansiedades…” Así que ya saben los infieles, la próxima vez que los atrapen, recurran a esa cita… a ver si encuentran un alma comprensiva (¡!)
29 Febrero 2020 04:00:00
Salvador Alvarado Rubio, el feminista que pocos recuerdan
Hoy, la moda es treparse al carro del feminismo y tratar de hacer aparecer como si esto fuera un asunto que nunca, nadie, se hubiera ocupado de tomar medidas en pro del respeto, la dignidad y una presencia mayor de la mujer en la vida diaria más allá del papel secundario al cual los machos, de todos los tiempos, buscaron relegarla para siempre. Son muy pocos quienes hurgan en nuestra historia para mostrar como los hombres pensantes, pocos hemos de anotarlo, de esta patria estuvieron preocupados por el papel que la mujer debería de realizar en la construcción de un entorno nuevo.

El miércoles anterior, leíamos un artículo titulado “Contra el feminicidio, revivir el Liberalismo,” firmado por el periodista don Francisco Rodríguez, mismo que apareció publicado en Índice Político. Mientras revisábamos un texto pleno de objetividad que evocaba el pensamiento de LOS HOMBRES DE LA REFORMA, recordamos que, en épocas más recientes, durante los días en que el Estado Mexicano moderno era apenas un intento de bosquejo, hubo quien, adelantado a su tiempo, sin colocarse etiqueta alguna, planteaba lo importante que era la participación de la mujer en la construcción del México nuevo. Su nombre, Salvador Alvarado Rubio. Acerca de él y sus propuestas al respecto comentaremos en este espacio.

El nombre del personaje para algunos resultara totalmente extraño. Para otros, será la remembranza del nombre de un sinaloense a quien se le honra con el nombre de un pueblo su entidad natal. No faltarán quienes lo calificarán de socialista y habrán comprado eso de que era un “comecuras”. Algunos, lo recordarán como un general revolucionario quien terminó enfrentado con el carrancismo, más tarde con el obregonismo y finalizó sus días víctima de una rebelión estúpida, el delahuertismo, que sirvió únicamente para terminar con la vida de muchos mexicanos valiosos. Serán, seremos, muy escasos quienes lo tengamos presente como un hombre de ideas y acción quien emitía la palabra e inmediatamente la acompañaba con la obra.

Su paso por la gubernatura del Estado de Yucatán, entre el 19 de marzo de 1915 y el 1 de febrero de 1919, aun cuando ha sido estudiado, la difusión que se le da es limitada. Si bien pudiéramos no compartir toda la perspectiva ideológica del general Alvarado Rubio, habremos de reconocerle que cuando ejerció la autoridad lo hizo con convicción plena y pragmatismo singular. En ese entorno, fue más allá del pronunciamiento para demostrar cuan convencido estaba de que era necesario romper la situación de subyugación bajo la cual vivía la mujer en el estado de Yucatán.

Con apenas un par de meses de haber arribado por allá, el general Alvarado Rubio procedió, el 26 de mayo de 1915, a reformar el Código Civil del Estado de Yucatán para adecuarlo a la Ley del Divorcio emitida el 25 de enero de 1915. Dentro de dichas modificaciones, se establecía el derecho de la mujer de volver a contraer matrimonio, especificaba causales, dictaba las disposiciones relativas a la manutención de los hijos producto de la unión conyugal, pensiones de manutención a la mujer hasta que volviera contraer nupcias y se precisaba que, una vez disuelto el vínculo, la mujer recuperaba su capacidad jurídica. Asimismo, mediante el Decreto 167, emitido el 14 de julio de 1915, se estableció la igualdad jurídica del hombre y la mujer. Respecto a todo esto, para mayor detalle, vale la pena revisar una tesis de maestría en historia escrita, en 2014, por Alicia Beatriz Canto Alcocer bajo el título “Mujeres a Escena: Feminismo y Revolución en Yucatán 1915-1918. Pero continuemos con otras situaciones que enfrentó don Salvador.

Tres meses después de que Alvarado llegara a esa entidad, recibió un comunicado de un grupo de notables quienes encargaron a sus esposas que lo entregaran personalmente al gobernador. En el cuerpo del documento, le solicitaban que regresara a la curia el edificio del arzobispado.

En la respuesta, el sinaloense resaltaba que seguramente el arzobispo “habrá de ver con gran desconsuelo…que se hagan gestiones en contra del ensanche de la Escuela Normal…ya que él no necesita vivir en Palacios para cumplir su misión de representante de Cristo.” Enfatizaba que “la instrucción se mejora pues el local que ocupa hoy la Escuela Normal es insuficiente para el crecidísimo número de educandas, es poco higiénico y menos céntrico del que ocupará en breve.” Tras de recordarles lo establecido en la Leyes de Reforma respecto a los templos y los domicilios de los obispos, les conminó a que el arzobispo acreditara la propiedad del palacio episcopal, e inmediatamente le sería retornado. Ante el argumento de que el inmueble tendría como destino albergar una escuela oficial con una cantidad reducida de estudiantes, les contestaba que “en la Escuela Normal de Profesoras hay 388 alumnas.” Una vez que les espetó que la “religión no puede ser en modo alguno el fanatismo, la idolatría, la fe ciega…en donde no se deja libertad de acción y conciencia…” les conminó para hacer “una religión del deber y, no habrá necesidad de pedir casa para los sacerdotes, pues cada uno tendrá un templo en su propia casa, una religión en su propia virtud… y un dios divino, inmaculado y serio, el dios de la verdad que, cual imperativo categórico, reinara siempre cristalizando ideales y mejorando mundos; que no sea la mujer, de hoy en más, el instrumento de que se valgan los pérfidos para su obra de explotación, de ruindad y de miseria; la mujer es el tipo de la perfección y de la belleza; es el ritmo y la poesía; encierra modalidades sugestivas y sentimientos cautivadores; lleva el sello de la delicadeza y el perfil de lo divino.

Dedicaos, señores al hogar y a la Patria que allí también hay virtud que desarrollar, sentimentalismo que implantar y entusiasmos que precisa comprender. El apoyo del sexo débil está en el mismo; cese su empeño de conservarse eternamente por la tradición y el miedo y surja a la vida con toda la sutileza que la distingue y con toda la hermosura de pensamiento de que es capaz.” Don Salvador acompañaba a la palabra con la obra, y, a fines de año, emitiría una nueva Ley del Trabajo para Yucatán.
En esta disposición legal hay tres artículos relacionados con las mujeres. Si bien hoy, pudieran parecernos cosas nimias, hace 104 años representaban una propuesta muy importante. El primero de ellos era el artículo 69, en el cual se lee; “Para la mujer empleada como obrera y alojada en la casa del patrono, será. Además, motivo suficiente para retirarse del servicio el fallecimiento de la esposa del patrono o el fallecimiento o retiro de cualquiera otra mujer que tuviera a su cargo la dirección de la casa. También lo será la lactancia del hijo si fuere incompatible con el servicio que deba prestarse”.

Con la primera parte de este enunciado se buscaba evitar que el hombre al quedarse en soledad fuera a obligar a la mujer a terminar prestándole otros servicios distintos a los que originalmente tenía encomendados desempeñar. Asimismo, en los artículos que reproduciremos a continuación, mostraba cuan adelantado se encontraba en materia de los derechos laborales de las mujeres. En artículo 79, se establecía: “Queda prohibido el trabajo de las mujeres, treinta días antes de su alumbramiento y durante los treinta días subsecuentes, debiendo recibir su salario completo durante este tiempo, y reservárseles su puesto”. En un sentido similar se encontraba el contenido del artículo 80, el cual a la letra enunciaba: “En los establecimientos en donde haya mujeres empleadas debe haber una pieza especial en estado de perfecta higiene en donde las mujeres puedan amamantar a sus hijos quince minutos cada dos horas, sin computar este tiempo en el destinado al descanso”. Para cuando esta ley fue publicada, ya habían trascurrido casi dos meses desde que Alvarado Rubio emitiera, el 28 de octubre de 1915, la Convocatoria para el Primer Congreso Feminista de Yucatán el 28 de octubre de 1915, que se efectuaría del 13 al 16 de enero de 1916 en el Teatro Peón Contreras de la ciudad de Mérida.

Al lanzar la convocatoria para el Congreso mencionado, Alvarado reconocía la situación que prevalecía. Mencionaba que: “la mujer yucateca ha vivido hasta ahora entregada al hogar y sus obligaciones se han concretado a las que se originan de una vida quieta, empírica, sin dinamismo, que trascienda a la evolución y sin aspiraciones que la liberten de la tutela social y de las tradiciones en que ha permanecido sumida”.

Como adelantado a su tiempo que era, Alvarado planteaba que era “un error social educar a la mujer para una sociedad que ya no existe, [si algunos en nuestros días entendieran esto, el país no andaría dando tumbos] habituándola a que, como en la antigüedad, permanezca recluida en el hogar, el cual sólo abandona para asistir a los saraos y fiestas religiosas, y que no se le reivindica colocando sobre su tumba el epitafio romano: “cuidó de su casa y supo hilar la lana”, pues la vida activa de la evolución exige su concurso en una mayoría de las actividades humanas”. Ahí no paraba y afirmaba “que para que puedan formarse generaciones libres y fuertes es necesario que la mujer obtenga un estado jurídico que la enaltezca, una educación que le permita vivir con independencia, buscando en las artes subsistencia honesta, que, de este modo, los hijos que constituyen la patria futura se eduquen imitando en las madres edificantes ejemplos de labor y libertad”.

Posteriormente, enfatizaba “que la Revolución Constitucionalista ha manumitido a la mujer, concediéndole derechos que antes no tenía, como los que se derivan del divorcio absoluto, y que resultarían ilusorias estas justas concesiones de no prepararla convenientemente para la conquista del pan y para la conservación y defensa de estos derechos alentándola a la conquista de nuevas aspiraciones”. Concluía mencionando: “que el medio más eficaz de conseguir estos ideales o sea de libertar y educar a la mujer, es concurriendo ella misma con sus energías e iniciativas a reclamar sus derechos, a señalar la educación que necesita y a pedir su injerencia en el Estado, para que ella misma se proteja”. Si bien lo que sigue podrá parecerles a varios un tanto cuanto retrograda, debemos de recordar que hablamos de hace 104 años, en donde las circunstancias y la realidad imperante eran muy distintas a las que hoy vivimos. Se precisaba que “al Congreso Feminista podrán asistir todas las mujeres honradas de Yucatán, que posean cuando menos los conocimientos primarios”.

El 13 de enero de 1916, 620 mujeres yucatecas acudieron al Teatro Peón Contreras para discutir y establecer como insertarse en la vida futura de la patria que, al amparo del grupo Constitucionalista, planteaba un cambio real en la vida del país. Una transformación que hoy, algunos, se niegan a aceptar que existió y la relegan a un lugar secundario dando preponderancia a otros cuya actuación se empieza a cuartear en cuanto se le despoja del oropel y se le examinan las entrañas. Pero en aquellos días, las damas yucatecas se abocaron durante tres días a debatir en serio lo que deseaban y como debería de
instrumentarse.

El 16 de enero de 1916, Adolfina Valencia de Ávila y Consuelo Ruz Morales, presidenta y secretaria respectivamente del Congreso, comunicaban al gobernador los acuerdos a que habían llegado. A las firmantes, se agregaban otras quienes tuvieron un papel preponderante. Ellas eran Elva Carrillo Puerto, Consuelo Zavala Castillo, Raquel Dzib Cicero, Rosa Torres Guzmán, Beatriz Peniche de Ponce, Francisca Ascanio Moreno, Candelaria Ruiz Patrón y varias más. Las propuestas se analizaron al amparo de cuatro grandes temas y para cada uno de ellos hubo recomendaciones específicas sobre que habría de hacerse.

El primer tópico era: ¿Cuáles son los medios sociales que deben emplear para manumitir a la mujer del yugo de las tradiciones? La respuesta especificaba que: “En todos los centros de cultura de carácter obligatorio o espontáneo, se hará conocer a la mujer la potencia y la variedad de sus facultades y la aplicación de las mismas a ocupaciones hasta ahora desempeñadas por el hombre; Gestionar ante el Gobierno la modificación la Legislación Civil vigente, otorgando a la mujer más libertad y más derechos para que pueda con esta libertad escalar la cumbre de nuevas aspiraciones; Ya es un hecho la efectividad de la enseñanza laica.; Evitar en los templos la enseñanza de las religiones a los menores de diez y ocho años, pues la niñez todo lo acepta sin examen por falta de raciocinio y de criterio propio; inculcar a la mujer elevados principios de moral, de humanidad y de solidaridad; Hacerle comprender la responsabilidad de sus actos. “El bien por el bien mismo;” Fomentar los espectáculos de tendencias socialistas y que impulsen a la mujer hacia los ideales del libre pensamiento; Instituir conferencias periódicas en las escuelas, cuya finalidad sea ahuyentar de los cerebros, infantiles el negro temor de un Dios vengativo e iracundo que da penas eternas semejantes a las del Talión: “diente por diente, ojo por ojo;” que la mujer tenga una profesión, un oficio que le permita ganarse el sustento en caso necesario; que se eduque a la mujer intelectualmente para que puedan el hombre y la mujer completarse en cualquiera dificultad y el hombre encuentre siempre en la mujer un ser igual a él; que la joven al casarse sepa a lo que va y cuáles son sus deberes y obligaciones; que no tenga jamás otro confesor que su conciencia”. Lo fundamental era dejar de lado el oscurantismo y evitar la manipulación derivada de anatemas.

El tema segundo se discutió bajo la pregunta: “¿Cuál es el papel que corresponde a la escuela primaria en la reivindicación femenina, ya que aquélla tiene por finalidad preparar para la vida? Al respecto, se acordó: “Establézcanse conferencias públicas a las que asistan principalmente profesores y padres de familia a compenetrarse de los nobilísimos fines que persigue la educación racional con su base de libertad completa, la que lejos de conducir al libertinaje, orienta a las generaciones hacia una sociedad en que predomine la armonía y la conciencia de los deberes y derechos; y, a supresión de las escuelas actuales, con sus textos, resúmenes y lecciones orales, para sustituirlas con institutos de educación racional, en que se despliegue acción libre y beneficiosa”. El objetivo era propiciar el análisis, ante todo.

Un tercer tema fue el cuestionamiento de “¿Cuáles son las artes y ocupaciones que debe fomentar y sostener el Estado y cuya tendencia sea preparar a la mujer para la vida intensa del progreso?”. Se estableció: “Para fomentar la afición a la pintura, crear inmediatamente una Academia de dibujo, pintura, escultura y decorado; asimismo establecer la clase de música en las principales poblaciones del estado; crear clases de declamación en el Conservatorio y Escuela Normal; clases de fotografía, platería, trabajos de fibra de henequén, imprenta, encuadernación, litografía, fotograbado, grabado en acero y en cobre, el arte de la florista y trabajos de cerámica en las Escuelas Vocacionales; que los emolumentos de que disfruten los profesores sean iguales; la creación de becas para las señoritas del interior del estado que deseen cursar estas asignaturas y que todas estas clases sean también nocturnas; creación del mayor número posible de escuelas-granjas mixtas; fomentar por medio de conferencias y artículos de periódicos la afición al estudio de la medicina y farmacia en el bello sexo; y, fomentar la afición a la literatura y a escribir libros de higiene, artes y cuanto redunde en pro del progreso de la mujer”. Esto reconoció que el genero no era motivo para negar oportunidades, ni mucho menos para retribuir de manera similar a capacidades iguales.

En el cuarto tema, se analizaron “¿Cuáles son las funciones públicas que puede y debe desempeñar la mujer a fin de que no solamente sea elemento dirigido sino también dirigente de la sociedad?” La conclusión fue que: “Deben abrirse a la mujer las puertas de todos los campos de acción en que el hombre libra a diario la lucha por la vida; y, puede la mujer del porvenir desempeñar cualquier cargo público que no exija vigorosa constitución física, pues no habiendo diferencia alguna entre su estado intelectual y el del hombre, es tan capaz como éste de ser elemento dirigente de la sociedad”. Más adelantadas no podían estar.

No obstante, lo adelantado de las propuestas, largo sería el tiempo en que finalmente pudieran irse transformando en realidad cada una de las propuestas. Esta es una revisión apretada de la postura del general Salvador Alvarado Rubio un feminista a quien pocos recuerdan y al cual, en 1917, la revista jesuita “América” lo describiera como “déspota y demonio…” “uno de esos productos siniestros de la Revolución Mexicana”. El oscurantismo es igual ayer, hoy y lo será mañana. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Afortunadamente ya existen leyes para prevenir el maltrato. De otra manera, ahí, delante de todos, se quita el cinturón y le arrima una cueriza por no hacer su “chamba”. Nunca, habíamos observado un acto en donde un funcionario exhibiera una abyección de esa magnitud ante un fuereño.

Añadido (2) Una vez que llegó el coronavirus, ¿habrán de suspenderse todas las concentraciones publicas masivas como la planteada para el 8 de marzo en la CDMX?

Añadido (3) Si bien a todos les ha entrado el pánico porque en Wall Street la bolsa registra caídas, es conveniente recordarles que para que este mercado especulativo no explote, después de un crecimiento como el que presentó recientemente, es necesario la toma de utilidades para seguir operando. En ese contexto, el coronavirus es la excusa perfecta para ello. Ahí, juegan los profesionales, los de ocasión son quienes les generan las ganancias.

Añadido (4) Los Demócratas viven una situación de espanto. El verde convertido en el rojo nuevo se apodera paso a paso de su agenda y se encamina a imponerles el candidato presidencial.
22 Febrero 2020 04:00:00
El médico de Huerta y su asociación con la curia
Un día como hoy, 22 de febrero, hace 107 años, se cometió uno de los actos más deleznables que se registran en la historia de México. Por órdenes de un católico devoto, Victoriano Huerta, se ejecutó el asesinato del presidente Francisco Ygnacio Madero González y el vicepresidente José María Pino Suarez. Hasta nuestros días prevalece la polémica entre los historiadores acerca de hasta donde estuvieron involucrados los miembros de la curia católica en dicha acción. Hace un par de semanas, en este espacio, les comentábamos sobre las apetencias de poder político que fueron expuestas publicamente entre los miembros de la alta jerarquía católica cuando su “criatura,” el Partido Católico Nacional, obtuvo un número significativo de triunfos en las elecciones de 1912. En ese contexto, hay un personaje que tuvo un papel preponderante en el proceso que llevó al chacal Huerta a la usurpación y durante el ejercicio de esta, su nombre era Aureliano Urrutia Sandoval, médico de profesión.

La figura de Urrutia sigue siendo controvertida hasta nuestros días. Todos lo identificamos como aquel que cercenó la lengua al senador chiapaneco, Belisario Domínguez. Al respecto, una de sus nietas, Cristina Urrutia escribió un libro “Aureliano Urrutia; del crimen político al exilio.” (2012) en el cual refuta dicha versión y destaca que fue un médico prominente. Si bien esto último es conocido ampliamente, ello no lo releva de los actos en que estuvo involucrado. Ni modo que vayan a negar su cercanía con el chacal, o refutar la proximidad que mantenía con los miembros de la alta jerarquía eclesiástica católica o decir que no estuvo ahí a la hora de la asonada en contra del presidente Madero González. Todo ello, sería el fardo pesado que cargaría, así haya otorgado cientos de asistencias médicas con calidad, hasta que falleció, en 1975, con más de 100 años a cuestas. Para dar una revisión a la forma como este ciudadano, originario de Xochimilco, estuvo involucrado en aquellos eventos, daremos un recorrido a lo que Carlo de Fornaro publicó en 1915 bajo el título “Carranza and Mexico.” Con toda certeza usted, lector amable, habrá de preguntarse: ¿Quien este Fornaro del que nunca hemos escuchado?

La razón le asistirá por lo cual nos permitimos proporcionarle un bosquejo breve acerca de este personaje quien nació en Calcuta, India. Era descendiente de una familia italiana antigua y en su linaje genealógico se tropezaba con Rodrigo Lanzol y Borja, también conocido como Rodrigo Borgia o el papa Alejandro VI. Fornaro creció en Italia y Suiza y fue educado en la Real Academia de Munich. En su actividad profesional se destacó como artista, humorista, escritor y editor. Llegó a México en 1906 en donde durante más de tres años publicó un periódico. En 1909, escribió el libro “Díaz Czar of Mexico. With an open letter to Theodore Roosevelt,” Como resultado enfrentó una demanda por difamación criminal, siendo enviado durante un año a reflexionar en una prisión de New York. Ello, no lo desanimó en su interés por lo que acaecía en nuestro país y cuando el presidente Carranza Garza delineaba los trazos de lo que habría de ser el Estado Mexicano moderno, Fornaro tomó la pluma para narrar en “Carranza and Mexico” lo que había visto y observaba en ese proceso. En esta ocasión, nos concentraremos lo que escribió respecto al papel que desempeño Aureliano Urrutia en la asonada, respaldada por sahumerios y bendiciones, en contra del presidente Madero González.

Como preámbulo a lo que vendría, Fornaro narra un evento acaecido en 1908 cuando el pintor, Gerardo Murillo, conocido como el Dr. Atl, fue al sanatorio de Urrutia, quien era su compadre, para que le practicara una operación. Ahí, encontró a Huerta a quien no conocía. Posteriormente, varias fueron las veces en que los tres coincidieron y Murillo se hizo merecedor a la confianza de los otros dos. Uno de esos días, mientras hablaban de política, Urrutia mencionó que los capaces con ambición deberían de estar listos en caso de que el presidente Díaz Mori falleciera. En medio de ello, Urrutia le dijo a Huerta: “general usted tiene madera de presidenciable, es capaz y valiente, además de controlar a la mitad del ejército. ¿Porque no empieza a prepararse? Con los ojos entrecerrados Huerta observó a sus interlocutores y con cara circunspecta, tras una pausa larga les dijo: “Es difícil, pero no imposible.” El galeno ya había dejado sembrada la semilla que le redituaría beneficios.

Si bien Fornaro asegura que fue la iglesia católica quien impuso a Francisco León de la Barra y Quijano como presidente provisional tras la renuncia del presidente Díaz Mori, cabe mencionar que dicho nombramiento fue consensuado entre las fuerzas políticas que se iban y las que llegaban. Lo que si no es factible negar es el hecho de que en el gabinete del presidente Madero González había algunos quienes se hicieron como “si la virgen les hablara” y las reformas que el coahuilense trataba de implantar nada tuvieran que ver con ellos. Asimismo, Fornaro menciona como los clérigos andaban aquellos días muy activos política y financieramente. Asimismo, apunta que contribuyeron con algo más que bendiciones a la caída de Madero, lo hicieron, dice Fornaro, con millones de dólares que distribuyeron entre los jefes del ejército. Al respecto, cabe indicar que respecto a cuanto fue el monto aportado, por esas almas pías, ha sido motivo de controversia entre los historiadores.

Acerca de como se dieron los entretelones de la asonada, Fornaro incorpora a su narrativa la figura de Aureliano Urrutia Sandoval. Este personaje formado en colegios jesuitas, previo a su incursión en las aulas de la carrera de medicina, es señalado en la narrativa como el agente intermediario entre la curia y la asonada. Según Fornaro, Urrutia fue el instigador y conspirador principal encargado de seleccionar a Huerta como la herramienta más conveniente para la Iglesia. Este fulano, además de ser católico, era un tipo sin escrúpulos y con una ambición amplia quien utilizó, bueno ambos se usaron, a la iglesia católica como escalón. Recibió millones de dólares del clero, de los terratenientes y de los extranjeros, como banqueros, mineros, petroleros y varios más. Sin pestañear, Fornaro escribió que, durante la usurpación, “… el Dr. Urrutia fue Mefisto y el Iago de Huerta.” Durante la Decena Trágica, Urrutia estuvo yendo y viniendo constantemente entre la casa del obispo de México y las oficinas de Huerta. Eso le traería una recompensa posterior.

Pero como ya sabemos que cuando los ambiciosos se apoderan de algo mediante malas artes, pues poco les dura el amor y empiezan a ver como se deshace el uno del otro o viceversa. Así, en cuanto Huerta se instaló, los miembros del alto clero católico empezaron a notar que su “chamaco” les había salido muy impopular. Ante ello, no estaban dispuestos a dejar que otro fuera a arrebatarles lo que tanto les costó recuperar. Pusieron manos a la obra y comenzaron a planear el asesinato de Huerta o bien como lo tumbaban de la silla para colocar otro de igual catadura, pero que luciera menos fiero, en su lugar. Hasta ese punto, Huerta desconocía la poca estima que le tenían sus apoyadores. Tal vez por eso, Huerta confiaba en el Urrutia más que ningún otro hombre en México, excepto el general Aureliano Blanquet, aquel quien dirigió el escuadrón de fusilamiento de Maximiliano, y nombró al médico como ministro del interior, lo cual hizo que sobre sus hombros recayera la responsabilidad del asesinato de decenas, es decir, cientos, de enemigos políticos del régimen de Huerta. En dicha tarea, el oriundo de Xochimilco tuvo el apoyo de varios miembros distinguidos de la curia católica.

Entre ellos destacaban: el arzobispo de México, José Mora y Del Río (el mismo quien años después, previa autorización del Papa Pío XI, diera el banderazo de salida a la reyerta inútil conocida como la cristiada); el arzobispo de Michoacán, Jenaro Méndez Del ríos, (aquel quien en Roma convenció a Pio IX para que autorizara que sus feligreses fueran a matar a quienes no compartían su interpretación de la doctrina); el arzobispo de Oaxaca, Eulogio Gregorio Gillow y Zavalza (el compañero de seminario y amigo del presidente Díaz Mori a quien convenció de que permitiera a la curia volver a enriquecerse); y, José Ramón Ibarra y González, Arzobispo de Puebla (organizador de la primera peregrinación diocesana al Tepeyac y fundador de los Misioneros del Espíritu Santo). Mientras estos cuatro clérigos y varios más apoyaron a Urrutia en la tarea encomendada, Huerta no tuvo objeción alguna. En ese contexto, vale la pena reproducir el contenido de algunos comunicados, citados por Fornaro, entre el medico en funciones de ministro del interior del usurpador y un tercio de estas almas pías, en los cuales se muestra que para nada jugaban el papel de neutrales en aquellos tiempos.

El 9 de julio de 1913, Urrutia envió una cara a Mora y Del Río en el cual le expresaba, “su agradecimiento por la buena asistencia que ha estado prestando al gobierno en el restablecimiento de la paz, una tarea que es más útil porque lograr eso, como lo está haciendo, con inteligencia y sentido común, generará un beneficio duradero al país… por lo cual le suplico continúe con ese trabajo.” Una vez dados los doblones necesarios, procedió a instrumentar la faena mencionándole que en días previos se celebraron “algunos servicios conmemorativos, los cuales en honor de los hermanos Madero causaron mala impresión en los círculos sociales, y especialmente en el gobierno, por lo tanto le pediría tomar las medidas que considere necesarias para prevenir un repetición de demostraciones de esta naturaleza, que podrían contribuir a retrasar el éxito del trabajo realizado por el Gobierno para poner fin a nuestro guerras internas.” Esa era apenas la primera tanda. Acto seguido Urrutia proseguía e indicaba “también, debo de llamar su atención sobre la necesidad de detener, a toda costa, la actividad que realiza cierta persona del clero quien realiza propaganda en contra del gobierno…Con su inteligencia y taco, estoy seguro de que usted encontrara un medio eficaz para detener las acciones que realiza la persona en cuestión…” Mas pronto de lo esperado se vieron los resultados del trasteo. El 11 de julio, Mora y Del Río respondió la misiva.

En ella, tras los cumplidos de rigor, Mora indicaba a Urrutia que “…todos los curatos y clérigos bajo mi jurisdicción, en cumplimiento de su deber, harán todos los esfuerzos necesarios para lograr, lo antes posible, se cumplan las aspiraciones de todas aquellas personas de bien quienes desean la paz y tranquilidad en este, su país amado…la iglesia desea la paz, evitar el derramamiento de sangre y que todos cooperen hacia el logro del objetivo final de la sociedad que es el bienestar de todos sus miembros…” Ya bien engarzado en el engaño, solicitaba que “para proceder con toda justicia, me gustaría, si no tiene objeción, saber el nombre de la persona que realiza acciones en contra el gobierno. Una palabra suya sobre el sujeto será suficiente. Adjunto un Memo, de algo que puede ser útil para usted, y que ha llegado a mi conocimiento por fuentes dignas de mi confianza.” Este no era el único prelado en faena con Urrutia.

El 11 de julio de 1913, el arzobispo Gillow le mandó una carta en la cual, además de denunciar que un tal Luis Pinto y su hermano tenían aterrorizados a los habitantes del distrito de Huejotzingo, Puebla, le solicitaba que, aun cuando personalmente no los conocía, buscara deshacerse de ellos en la forma que considerara mas conveniente. Además, le pedía que intercediera ante el gobernador de Puebla para que un ciudadano de nombre Enrique Acevedo retornara a la jefatura del distrito mencionado y que él, Urrutia apoyara a Ramon Vargas, el Juez del Tribunal Primario de Reclamaciones de Huejotzingo, y a Sidronio Primo, comisario, para que permanecieran en sus puestos, al tiempo que alertaba cuan peligroso sería para la causa que otro ciudadano de nombre Felipe Ramírez ocupara la posición de juez. Un tercer prelado, se embebía en el engaño de Urrutia.

Era su compadre, Jenaro Méndez quien pasaba por una gran ansiedad al enterase de que Manuel Calero y otros se manifestaban en contra de Urrutia. El obispo michoacano le decía: “Bien puedo ver que su el objetivo es empañar la gloria que tan justamente has ganado, y para alienar a tus seguidores en toda la república. Pero no lograrán nada, porque todos los hombres sensatos conocen muy bien la envidia y las intrigas que animan a estas personas sin honor. Aunque estoy confiado, mi simpatía profunda y afecto por ti, me hacen temer que las intrigas de estos hombres puedan poner obstáculos en el camino que Nuestro Señor y Su Santísima Madre tienen designado para que puedas llegar hasta la cima y alcanzar la posición de presidente de la república, un cargo que requerirá un gran sacrificio por parte tuya, pero al mismo tiempo presentara una gran oportunidad para que puedas ejercer una gran actividad que genere la gloria y el honor de Dios y traiga grandes beneficios para nuestro país amado.” Acto seguido, Méndez le pedía a su compadre Urrutia que le dijera de manera confidencial si el tal Calero era de temerse o si creía que fácilmente pudieran eliminarlo.

Protegidos por ese manto, las huestes huertistas se dieron a la tarea de perseguir a quienes no comulgaban con su postura. Agentes secretos a bordo de automóviles iban secuestrando a quienes identificaban como rivales y se los llevaban por los rumbos de la Villa de Guadalupe, ¿Por qué escogerían ese sitio? en donde aprecian apuñalados y si el tiempo les alcanzaba hasta ellos enterraban. Según la leyenda, esas atrocidades se incrementaron durante el tiempo en que Urrutia estuvo al frente del ministerio del interior. Durante ese lapso, se cometieron crímenes, entre otros muchos, como el de Abraham González y directamente a Urrutia se le achaca haber ordenado el asesinato del diputado Serapio Rendón Alcocer. Asimismo, se asegura que en su sanatorio ubicado en el barrio de San Lucas en Coyoacán, actuó como la mano ejecutora que cortó la lengua y dio muerte del senador Belisario Domínguez Palencia, evento ocurrido el 7 de octubre de 1913, un acontecimiento que la descendiente de Urrutia niega al afirmar, como así sucedió, que este dejó el cargo gubernamental en septiembre de ese año, pero debemos de recordar que fue hasta mayo de 1914 cuando abandonó el país y hasta entonces seguía al frente de su institución médica.

La razón por la cual dejó el cargo de ministro del interior de Huerta fue porque este descubrió que quienes creía sus aliados, la curia católica, le jugaban el toro al revés y buscaban a toda costa colocar a Urrutia en su lugar. Esa es la historia de todos aquellos quienes, a lo largo de los tiempos, han creído que asociarse con tales personajes los pone a salvo de traiciones, o les protegerá durante los tiempos de tormenta.

Asimismo, en el caso de Urrutia, de nada le valieron sus compadres o aliados entre la curia católica, a pesar de su éxito en el exterior como médico, hasta nuestros días, en México es recordado como la mano ejecutora durante la usurpación cometida por el chacal, Victoriano Huerta. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Sin capucha, el diputado electo bajo las siglas de Morena como representante el Tercer Distrito de la Ciudad de México, Miguel Ángel Jauregui Montes de Oca, presentó una propuesta en el Congreso que se reformara la Ley Orgánica de la UNAM en lo concerniente a como se debe de elegir a sus directivos. Para quienes se preguntaban en donde estaba el origen de todos los problemas que se han suscitado últimamente en esa institución. Nada de que era una mano negra la que movía el pandero, es una de tono más deslavado, morena.

Añadido (2). Vaya que existen diferencias de un siglo a la fecha. Entonces, el comisionado de béisbol, el juez Kenesaw Mountain Landis, no se andaba con medidas cosméticas. Lo mismo vetaba de por vida a los integrantes de los “Medias Negras” de Chicago quienes vendieron juegos, que aplicaba sanciones por indisciplinado al máximo estrella del deporte en todos los tiempos, George Herman Ruth. Hoy, el comisionado Robert D. Manfred Jr., apenas se atreve a darles un coscorrón a los “Astros del Engaño” de Houston y justifica a los jugadores que fueron cómplices-beneficiarios. ¿La diferencia estará marcada por los niveles de testosterona o simplemente se trata de intereses económicos?

Añadido (3). La estrella nueva de los Demócratas, Michael Rubens Bloomberg, de tiempo atrás ya había dado pruebas de su amplio conocimiento sobre la forma en que se desarrollan las actividades primarias. Acorde a su perspectiva, ser agricultor es lo más fácil del mundo, “se excava un hoyo, dentro de él se coloca una semilla, se cubre con tierra y se le riega con agua”. Seguramente entre sus cercanos no hay quien le explique que las labores del campo son de las mas demandantes bajo un horario 24/7, los 365 días del año, además de que los conocimientos que se requieren van más allá de lo que muchos ignorantes se imaginan. Pero bueno, no es lo mismo sembrar flores de asfalto en New York, mientras se amasan fortunas, que enfrentarse a la realidad de la cotidianidad.

Añadido (4). Cada semana nos enteramos de que el número de arrepentidos se incrementa por cientos y buscan la forma de purificar el pecado que cometieron hace un año y medio. Algunos hasta han pensado en recurrir al latiguillo para mortificar sus carnes y ver si en esa forma expían la falta.
15 Febrero 2020 04:00:00
Sobre las pesquerías en el Pacífico alrededor de Mazatlán
Antes de que, por el encabezado de esta colaboración, usted, lector amable, vaya a creer que ahora vamos a salir con que daremos opiniones que nadie nos pide, nos permitimos aclararle que no lo haremos pues nuestro tiempo para hacerlo, en el caso de este sector, es cosa del pasado. Desde 2003, por congruencia profesional, este escribidor evita hacer comentarios o abordar eventos relacionados con la actividad pesquera en México. Sin embargo, lo nuestro es la historia y ahí siempre encontramos pasajes que nos permiten compartirle la perspectiva de cómo han acaecido las cosas a través del tiempo. En esta ocasión abordaremos como, en el pasado, se desarrollaban las pesquerías en el Pacífico alrededor de Mazatlán.

En ese contexto, hace rato, en este espacio comentamos que quien poseyera la mente más lucida entre LOS HOMBRES DE LA REFORMA, Juan Ignacio Paulino Ramírez Calzada, a quien todos identificamos como El Nigromante, creó las primeras cooperativas pesqueras en el estado de Baja California, inició el cultivo de camarón en granjas adyacentes al Golfo de California y fue el pionero de las granjas perlíferas de en el Mar de Cortes. Pero, en esta ocasión, no hablaremos de él, sino de tiempos más recientes, apenas un siglo y un par de años atrás. Mientras buscábamos información para armar nuestro libro próximo, nos topamos con una revista titulada “Mexican Review,” editada por George F. Weeks, creada en 1916 que desapareció en 1921. En su página frontal señalaba: “Dedicada a ilustrar al pueblo estadounidense respecto a las esperanzas, ambiciones positivas, intenciones y los logros del gobierno Constitucionalista de la República Mexicana. Tras de revisarla, de pronto arribamos a los números de Julio-Agosto y Septiembre-Octubre de 1918. En los cuales aparecían sendos artículos relacionados con la actividad pesquera. El primero era “Fishes of the West Coast” (Peces de la Costa Occidental). En el segundo aparecía “The shrimp industry.” (La industria camaronera). Ambos escritos nos parecieron interesantes pues nos proporcionan una perspectiva acerca de la forma en como se efectuaban las actividades pesqueras y cuales eran las especies que abundaban por esos lares al finalizar la segunda década del Siglo XX.

En el primero de los artículos, se indicaba que el cónsul de los EUA en Mazatlán, William Edgar Chapman, hizo llegar un reporte “Commercial fishes on the Mexican west coast” (Peces comerciales en la costa occidental mexicana), elaborado por un estadounidense, A. Russell Crowell, quien tenía tiempo viviendo en esa ciudad y era un experto en la materia. El cónsul Chapman indicaba que, previo a la Revolución Mexicana, al sur de Mazatlán operaba una fábrica para el procesamiento y conservación de pescado, además de que se obtenían aceites y fertilizantes de otras variedades y subproductos.

De acuerdo con el diplomático estadounidense, los peces abundaban en esas aguas. Era común ver a los hombres atraparlos con líneas sueltas en las olas al otro lado de la calle, a 60 metros del consulado, u observar sardinas saliendo del agua por cientos en sus esfuerzos por escapar de los peces más grandes que se aprovechaban de ellas. Asimismo, cada mañana, las aves marinas se reunían en ese lugar, y, en unos minutos, atrapaban tantos peces pequeños como deseaban. Pero vayamos a Crowell quien aseguraba que, en un radio de casi cien metros de Mazatlán, existían más de 100 especies y subespecies de peces, además de mariscos y crustáceos. Sin embargo, solamente 40 de ellas tenían valor comercial importante y no más de 20 podían envasarse en una cantidad considerable. La especie más abundante es la lisa en sus dos variedades, rayada y blanca conocida como lobina. La primera podía alcanzar casi los 70 cm de largo, poco más de 12 cm de ancho y un peso superior a los tres kilos.

Para reproducirse, entraban las lagunas y esteros en julio y agosto o bien cuando las lluvias llenaban los ríos. Se alimentaban de un musgo fino, lama, y desovaban entre diciembre y enero. Eran capturadas mediante redes de cerco, trampas y atarrayas. Dado que era difícil capturarlos en los cercos, los pescadores colocaban canoas alrededor de estos para que al saltar cayeran sobre la embarcación. Por lo que respecta a la lobina, aun cuando era más abundante que la primera, según Crowell, era de menor calidad que la rayada y rara vez crecía hasta más de 40 cm de largo. Se reproducían en abril y mayo y nuevamente en septiembre. Era comercializada en seco y salado. Otra especie abundante era el sábalo cuyo comportamiento era muy errático. Algunos años abundaba y otros escaseaba. En algunas temporadas alcanzaba un tamaño de 60 cm y en otras podía medir hasta metro y medio. Los lugareños lo comían seco, eran de sabor excelente, pero huesudos. Se reproducen en julio y podía ser un pescado valioso para la exportación, ya fuera ahumado o seco.

Por otra parte, uno de los peces más comunes, y de valor mayor en el mercado, lo era el robalo del cual existen cuatro variedades: Peto, garabato, paleta y constantino. El peto llega a pesar hasta 22 kg, es de color más oscuro que las otras variedades. El garabato es similar, pero de color más claro y delgado. Ambos tienen carne blanca y firme y cuando se secan son muy similares al bacalao; de hecho, cuando se curan adecuadamente, solo un experto puede distinguirlos del bacalao. Cuando están enlatados, no son muy atractivos, pero ya sean frescos o secos podrían acceder al mercado estadounidense. La paleta es un pez mucho más pequeño, no suele exceder los 60 cm de largo y tiene una carne mucho más suave. Si se curan con el método chino, los chinos los prefieren y en el mercado de San Francisco, California lo venden al mayoreo entre 8 y 14 centavos de dólar por libra. El constantino es un pez delicioso pez, que no suele medir más de 35 cm de largo. Abundan en los esteros al sur de Mazatlán. Se alimenta devorando todos los peces pequeños, camarones, sardinas, etc. No se mueven en cardúmenes como la macarela o el arenque, pero son lo suficientemente numerosos como para atraparlos, y no es raro obtener 100 o más con un cerco pequeño.

La corvina, junto con el robalo tenía un valor comercial alto, se encontraba en cinco especies: Corvina amarilla; totoaba; el pez azul de California conocido localmente como chalangandina; corvina blanca o trucha de mar; y la corvina prieta o gris. Toda la familia era muy similar en apariencia y hábitos; solo un científico podía notar la diferencia en algunas especies. Entraban en los arroyos desde el mar en julio y agosto para desovar. Con excepción de la totoaba, se desplazaban en cardúmenes inmensos. Dos hombres en una canoa podían atrapar de 200 a 300 en una marea con líneas de mano y varios miles en unos cuantos cercos pequeños. De la totoaba se registró un caso en que pesó 78kg las otras variedades de corvina en promedio alcanzan los 90 cm de largo. Su precio al mayoreo en el mercado de San Francisco, California era similar al del robalo cuando se curaban con el método chino nativo.

Otras especies como la aleta amarilla, la verrugueta y la boca dulce tenían presencia numerosa. Podían tener un valor alto en cualquier mercado en presentaciones seco o congelado, pero eran demasiado pequeños para secarlos. Los pargos abundaban y por no ser tan migratorios era factible capturarlos en cualquier mes del año. El pargo colorado, conocido en los Estados Unidos como el pargo rojo, y en la costa este de México como guachinango, es un pescado de carne blanca y firme que podía lo mismo consumirse en fresco o envasado. Se encontraba en el océano a lo largo de la costa, pero eran más numerosos en los esteros entre enero y junio. Comercialmente alcanzaba un valor alto. Asimismo, se tenía la presencia del pargo gris, pargo prieto, casi tan común como la variedad roja y alcanzaba hasta 23 kg. de peso. El pargo amarillo, el flamenco y el raicero a menudo no miden más de 30 cm.

Uno de los peces más populares en el mercado era la cabrilla. Su presencia se daba de Guaymas hasta Nayarit, siendo más abundante en el primer puerto que en Mazatlán. Crecían hasta 32 pulgadas. Otro pez con valor comercial alto era el mero cuya carne era blanca y firme, aunque ligeramente escamosa, pero excelente para comer. La captura se daba principalmente con anzuelo y línea, aun cuando a menudo cayera en las redes de cerco colocadas para atrapar robalo o corvina. Era común encontrarlos entre las rocas e ingresar a los esteros para desovar a principios del verano. Su peso llegaba hasta los 2 kg.

Asimismo, había un pez denominado chopa o pargo dorado de agua salada que era digno de mención por su sabor y llegaba a medir 45 cm con peso de más de 2 kg. En el caso de los pámpanos existían más de 10 especies, incluyendo algunas que pertenecían al Atlántico, pero que seguramente cruzaron por el Canal de Panamá. Estas variedades eran: El toro que alcanzaba los 15 kg.; el pez de cola amarilla o ámbar de alrededor de 20 kg; el pez luna o caballo del Pacífico y el jorobado que medían 30 cm.; la palometa con casi 70 cm de longitud; el pámpano plateado de 15 cm; la paloma y el cocinero de poco más de 20 cm. Del pez mantequilla existían dos especies, el pez amapola y otra que probablemente era palometa media. Con la excepción del toro, que es de carne oscura y no muy selecta, todos los peces anteriores eran deliciosos, según el autor de la pieza, a la hora de cocinarlos.

Entre los peces más pequeños, el más popular era la mojarra. Había cinco especies distintas: Mojarra blanca; mojarra china; mojarra prieta o mojarra gris, mojarra turca; y mojarra jorobada. Miden en promedio entre 15 y 45 cm y su comercialización, en fresco o salado, podía alcanzar precios aceptables en el mercado estadounidense. El pajarito, un pescado que alcanza hasta los 30cm de largo, es propicio para degustarse en fresco aun cuando podría ser enlatado. Crowell indicaba que se habían atisbado banco de extensión considerable. Ingresaban a los esteros para desovar en junio. A la hora de capturarlos, un cerco no puede ser arrastrado a mano sin antes vaciar una parte. Otro pez muy valioso que se encuentra en estas aguas es el chiro o arenque de ojos grandes, también conocido como piojo. De esta variedad se han atrapado algunos que llegan a medir 60 cm de largo. Los pequeños hacen arenque fino y los grandes pueden secarse o ahumarse. Son muy numerosos, el seguimiento También es abundante la sierra que se encuentra en ambos lados de la península de Baja California y al sur de Mazatlán. Se capturaban algunos de hasta casi 90 cm.

Crowell indicaba que millones de sardinas aparecían en las aguas de Mazatlán. La principal eras la plateada. En siete años de pesca, el estadounidense afirmaba haber ha visto algunas de más de 12 cm, pero en general no sobrepasaban los 9. La sardina azul era la segunda en números. Ambas eran excelentes para el enlatado. Las anchoas también eran abundantes y alcanzaban precios buenos ya fuera saladas, saladas en seco o en escabeche en salmuera. Dos variedades predominaban, la sardina bocona de casi 25 cm de largo, y la pequeña anchoa occidental de casi 12 cm. Ambas especies ingresaban a los esteros y lagunas en cardúmenes considerables en diciembre, enero. y febrero, y nuevamente en abril, mayo y junio.

Los tiburones son muy abundantes, especialmente el cabeza de martillo. Siete especies son comunes. Eran capturados con de líneas manuales y con arpones para los hígados y las aletas. Del hígado se extraía el aceite. Las aletas eran secan para venderlas a los chinos y siempre alcanzaban precios altos. Los cuerpos podrían usarse como fertilizante. Hasta aquí lo referente a los peces, pasemos al articulo siguiente relacionado con los crustáceos.

Bajo el título de “The shrimp industry,” se mencionaba que había alrededor de 40 o 50 pesquerías de camarones a lo largo de la costa del Pacífico en Mazatlán. La mayoría de los camarones se recolectaban durante la temporada de lluvias, de julio a noviembre, en lagunas poco profundas a lo largo de la orilla del mar. Los crustáceos eran traídos por las corrientes de las aguas adyacentes del Océano Pacífico. A menudo se encontraban áreas grandes del mar literalmente llenas de ellos. Echemos un visto a la forma como el camarón era capturado.

Las lagunas utilizadas para atrapar los camarones eran atravesadas en la entrada por una presa con dos hileras de luz amontonadas a poco más de un metro de distancia rellenas con cepillo fino para evitar que pasaran los camarones. Dependiendo de la longitud de la presa, una o más trampas del tipo de las de langosta se ubicaban a intervalos convenientes para permitir que los camarones ingresaran a la laguna y al mismo tiempo para atraparlos cuando estaban listos para sacarlos del agua. Cuando ingresaban por vez primera a las lagunas desde el mar, generalmente eran pequeños, aunque en algunas estaciones son lo suficientemente grandes como para capturarlos. Las lagunas producían una hierba que crecía desde el fondo y tan pronto los camarones ingresaban, comenzaban a alimentarse de ella.

La longitud promedio del camarón alcanzaba aproximadamente 11 cm. A diferencia de los peces, los camarones se mueven con las corrientes de agua en las que se encuentran. Por lo tanto, los pescadores observaban la subida de la marea para abrir las entradas a través de las presas y la caída de esta para cerrarlas. Cuando los camarones alcanzaban un crecimiento total en las lagunas, los pescadores colocaban sus trampas y nuevamente utilizaban la fuerza de la marea, esta vez la saliente, para hacer la captura. En cada trampa, si había suficientes pescadores, un hombre usaba una especie de canasta sujeta al extremo de un poste con el que sumergía los camarones de la trampa y los depositaba en una embarcación. En general, cada hombre llevaba varias cargas en la lancha al campamento en cada marea.

Así, unos cuantos pescadores obtenían una pesca de varias toneladas por día. Muchos de los operadores pequeños en la industria del camarón pescan con redes que van de 30 a 120 metros de largo, ya sea en las lagunas o en aguas poco profundas a lo largo de la costa abierta. Cuando la temporada de camarones era buena, como solía ser el caso, no era raro que 10 hombres capturaran 20 toneladas de camarones en un período de ocho horas, utilizando redes manuales.

Existían tres formas de preparar el producto para comercializarlo: Camarones mexicanos que se secan en sal y son producidos por pescadores mexicanos quienes lo venden en el mercado doméstico empacados en en bolsas de estraza con la cabeza y la cáscara. Los camarones de China, que se cocinan con un poco de sal y luego se secan sin cabeza y cáscara. Era producido por los chinos quienes moraban en Sinaloa y estaban preparados para el consumo de los chinos en México, el mercado de los EUA e incluso de China. El camarón envasado que se preparaba para el mercado de los EUA se producía en algunas fábricas pequeñas de conservas ubicadas en puntos adyacentes a las pesquerías. Todas las fábricas de conservas eran operadas por estadounidenses. Desde tres o cuatro años antes, los estadounidenses buscaban incrementar su capacidad de enlatado de cinco mil a una de 20 mil frascos diarios. Para ello, instalarían maquinaria que sustituyera el cierre de frascos a mano.

Sin embargo, la industria del camarón no estaba exenta de dificultades. El extranjero no podía tener éxito a menos que dominara el idioma español, un buen conocimiento de las condiciones locales que afectan el negocio y mucho capital para trabajar. Las capturas se perderían si se exponían a lluvias fuertes durante el proceso de secado en el caso de los camarones mexicanos o chinos, o antes de colocarlos en conserva a menos que se emplee algún método de cobertura a un costo alto. Otra dificultad era evaluar el número de trabajadores necesarios para el éxito de la temporada o de la captura en particular, ya que se podían perder varios miles de dólares en camarones durante la noche debido a la ayuda insuficiente. La industria del camarón parece estar en su infancia, y se lleva a cabo a pequeña escala, manejando solamente alrededor del 10 por ciento del suministro disponible.

Este ha sido un breve recorrido sobre como se desarrollaba hace más de un siglo la actividad pesquera en un sitio que habría de convertirse en el más importante de ese sector en el país. Cuando hubo que opinar y actuar sobre dicha actividad lo hicimos, hoy simplemente nos referimos a ella desde una perspectiva histórica. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Exactamente hoy, 67 años atrás, VIMARISCH. Hasta donde el Gran Arquitecto haya decidido ubicarlos vaya el
recuerdo.

Añadido (2) Nos permitimos compartirles que el libro segundo de la autoría de este escribidor provinciano, vetado en su pueblo y estado por hereje, “Las Conferencias de Bucareli. Un acto pragmático de la diplomacia mexicana,” (INEHRM 2018), ha sido incorporado al catálogo de la “Harvey S. Firestone Memorial Library” que es la biblioteca principal de la Universidad de Princeton. Seguramente algo interesante hay en sus páginas.

Añadido (3) Antes de que el cisma partiera en dos el negocio, el CEO prefirió recular envolviéndose en un disfraz de ambientalista.

Añadido (4) El fulano de nombre Richard Bucci, párroco de la iglesia del Sagrado Corazón en West Warwick, Rhode Island, debería de ser cesado de inmediato por sus declaraciones estúpidas. Sin embargo, ya sabemos que en esa empresa unos tapan a los otros y viceversa. Eso así, al final, cuando las miasmas emergen, todos se dicen espantados.

Añadido (5) Muy recomendable para reflexionar, sobre los tiempos actuales, la lectura de dos textos: “Ilusiones trágicas” de Clara Scherer (Excelsior 07-02-2020) y “Ya vinieron por nosotros” de Sara Sefchovich (El Universal 09-02-2020).
08 Febrero 2020 09:59:00
A propósito de institutos políticos religiosos: el partido católico nacional
Hoy, algunos buscan desaparecer la separación estado-iglesia y buscan se permita a miembros de tal o cual religión, constituir partidos políticos al amparo de sus muy respetables creencias en tanto las mantengan en el ámbito de su vida privada, y no las quieran convertir en un vehículo para apoderarse del Estado Mexicano. La desmemoria, o será el hambre de poder, ha imbuido a quienes buscan regresarnos a tiempos que nada bueno dejaron. Primero demos un breve preámbulo histórico y posteriormente habremos de en la actuación que tuvo el Partido Católico Nacional como cómplice de la curia católica.

No podemos iniciar ningún análisis sobre el tema sin recordar lo ocurrido durante los años de la Colonia en donde los monjes supieron sacar muy buen provecho del fanatismo y la superchería que, reconozcámoslo o no, existía entre los nativos de nuestras tierras. Hábilmente, crearon un sincretismo que permitió sumir a la mayoría de la población en la miseria y la ignorancia. Todo el Siglo XIX, tras de la consumación de la Independencia, la lucha en realidad fue entre quienes buscaban seguir sumidos en el fanatismo y aquellos que tenían una perspectiva hacia el futuro con plena conciencia de que los asuntos de las creencias religiosas personales y la acción del estado deberían de caminar por líneas paralelas, pero jamás cruzarse o montarse una sobre la otra. Fueron derrotados, pero bastó que al presidente Díaz Mori se le atravesara el sentimiento de culpa cuando veía expiar a sobrina, convertida en madre de sus hijos, para mandar llamar a Labastida y Dávalos a que le impartiera la bendición nupcial y ella no se despidiera en pecado. En medio de esto, el Héroe de la Paz terminara siendo extorsionado por el fulano importador de emperador. Gracias a eso, la extorsión, para finales del Porfiriato, en 1911, la Iglesia Católica había ya recuperado su riqueza material hasta totalizar alrededor de los 100 millones de pesos. Ello, no impedía a la curia quejarse de que los Científicos le hacían sombra y no la dejaban meter mano en más negocios o se quedaban con alguna propiedad que a ellos les gustaba. Como se puede observar, la espiritualidad brillaba esplendorosa. En medio de todo ello, hay otros asuntos que poco se mencionan en el proceso que hay detrás de la creación del Partido Político Nacional, recordemos que la curia siempre actúa bajo planes de largo plazo.

En este contexto, no podemos dejar de mencionar que, desde el 23 de febrero de 1873, a la Iglesia Católica ya le había aparecido competencia. Ese día, llegó a México William Buttler un pastor de la Iglesia Metodista Episcopal. Este personaje, junto con su familia se unieron a otras tres, una estadounidense, otra inglesa y la tercera irlandesa, para oficiar el 26 de febrero el primer servicio de la iglesia antes mencionada. Al calce hemos de mencionar que para entonces ya andaba por ahí Sebastián Juárez quien años antes creó, con unos amigos, la primera organización que profesó el protestantismo en México. Para 1875, una segunda competencia le surgió a la curia católica mexicana, en septiembre de ese año, Daniel Webster Jones y otros seis misioneros pertenecientes a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, los mormones, salieron de Salt Lake City, Utah rumbo a los estados de Sonora y Chihuahua. Si bien la espiritualidad eran parte importante de la misión, algo más los motivaba, requerían un sitio en donde pudieran establecerse las familias polígamas, un asunto que preocupaba mucho al líder de la organización, Brigham Young, ya que en los EUA esa práctica multiamorosa era penada por la ley. Poco éxito tuvieron ya que los nativos los echaron fuera a punta de flechas. Regresarían años después. En medio de todo esto, el 15 de enero de 1877, el presidente Díaz Mori anunció una política de mayor tolerancia religiosa.

Dado que don Gioacchino Vincenzo Raffaele Luigi Pecci, León XIII, estaba bien informado de como andaba el negocio, le envió una carta a don Porfirio. En ella, lamentaba la interrupción de las relaciones amigables entre México y la Santa sede y le solicitaba que se corrigieran “los errores cometidos por los Liberales,” años antes. Aun cuando no hubo respuesta oficial documentada, la curia católica y el gobierno establecieron un pacto tácito para que cada uno trabajara sin interferir en la acción del otro. Posteriormente, el 15 de mayo de 1891, León XIII publicó su encíclica Rerum Novarum. Este documento fue la pieza fundamental para el desarrollo del catolicismo social sustentado en el apoyo a los derechos de los trabajadores, el rechazo al socialismo y la protección a la propiedad privada. A partir de ahí, en nuestro país, la curia católica se lanzó a la arena política pública. Cuando Díaz Mori presentó, en 1892, su candidatura para ocupar por quinta vez la presidencia de la república, los periódicos católicos, La Voz de México y El País, lo apoyaron. Dichas publicaciones, también, dedicaban espacio para enfatizar críticas a gobiernos locales. Pero ahí no paraba la actividad política disfrazada de acciones sociales.

Entre 1903 y 1909, la iglesia organizó cuatro congresos nacionales católicos, en donde las temáticas discutidas fueron: la creación de los bancos Raiffeiseissen (organizaciones de crédito tipo cooperativa) para financiar a los negocios pequeños; los problemas de los indígenas; las actividades de carácter social; y, las medidas para proveer de empleo y la creación de sindicatos conformados por obreros católicos. En igual forma, a petición de un grupo de católicos de Guadalajara, el jesuita de origen francés, Bernard Bergoend, creo una organización política-social la cual se dedicaría a instrumentar acciones para combatir la injusticia y la pobreza. Para los católicos, solamente su participación podría revertir ambas situaciones. Al calce, mencionaremos que ese religioso fue la mente maestra que instrumentaría posteriormente la oposición de la curia a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, la reyerta inútil (la Cristiada) y la creación de la Unión Nacional Sinarquista. Pero las iglesias protestantes también desarrollaban una amplia labor.

Loa miembros de otras religiones, se preocupaban por que las personas aprendieran a leer y escribir. El objetivo era que sus adherentes pudieran leer la Biblia que regalaban en la versión en español convirtiéndola en el vehículo principal para convencerlos de incorporarse a su causa. En ese contexto, creaban escuelas y fomentaban las reuniones fin semaneras. Asimismo, impulsaban la constitución de hospitales. Su fuente principal de apoyo financiero provenía de la matriz de su organización en los EUA. Para finales de la primera década del Siglo XX, aparte de los metodistas, ya operaban en México otras religiones como congregacionales, bautistas, discípulos de Cristo, presbiterianos, presbiterianos reformistas y mormones. A diferencia de la curia católica, los propagadores de esas interpretaciones de los asuntos de la fe no buscaban participar en política ya fuera porque el número de sus adherentes era marginal, cuando mucho el uno por ciento del total de la población, o porque su negocio era otro. En ese entorno, llegamos a 1910.

Tras de las controvertidas elecciones con el presidente Díaz Mori declarándose triunfador sobre Francisco Ygnacio Madero González, los problemas empezaron a surgir y la curia católica oteó que era el momento de cambiar de barco. Sin embargo, le surgían reticencias pues consideraban que las propuestas del coahuilense en materia de reforma agraria podrían afectar sus propiedades, y lo concerniente a la educación podía afectar seriamente su operación cuasi monopólica de establecimientos de enseñanza. Ante ello, decidieron que la hora de entrarle directa y abiertamente a la política había llegado, la arena estaba abierta y no se iban a quedar al margen. Se presentaba la oportunidad de retornar a los tiempos viejos.

En marzo de 1911, en el Hotel Plaza de New York, José Yves Limantour Marquet había acordado con Francisco Indalecio Madero Hernández y Gustavo Adolfo Madero González como se daría la transición pacífica. el presidente Diaz Mori dejaría el poder y se nombraría un provisional que convocaría a elecciones. Sabedores de esto, la curia católica dio luz verde a sus instrumentos para que dieran el paso de crear un partido político al cual le añadieron el adjetivo de católico. Citemos lo escrito por Jorge Adame Goddard “El pensamiento político y social de los católicos mexicanos.” Las labores para crear una organización política venían desde 1909 cuando Gabriel Fernández Somellera reorganizó el Círculo Católico de México. Si bien sus estatutos impedían la intervención de la autoridad eclesiástica en la organización, entre los objetivos de su actividad se precisaba que uno de ellos era “extender la acción católica a todas las clases sociales de la sociedad por cuanto medios se hallen a su alcance.” En base a dicho Circulo, el 3 de mayo de 1911, se creó el Partico Católico Nacional. Ocho días más tarde, publicaron el Programa y Estatutos de esta organización, del cual tenemos una copia enfrente de nosotros, el cuadro directivo lo conformaban: presidente Gabriel Fernández Somellera; vicepresidentes, Emanuel García Armora, Manuel F. de la Hoz; tesorero, Luis García Pimentel; secretario Carlos Diez de Sollano; primer pro-secretario, Rafael Martínez del Campo; y segundo pro-secretario, Francisco Pascual García. Otros miembros de la organización lo eran Miguel Palomar y Vizcarra, francisco Traslosheros, Francisco Elguero, Trinidad Sánchez Santos, Víctor Agüeros, Francisco Barrera Lavalle y Ángel Ortiz Monasterio. El documento antes mencionado en su primer párrafo enunciaba: “En la gravísima situación actual de la patria… el Partido Católico Nacional… uniendo á todos los hombres de buena voluntad, quiere contribuir á la salvación de los sagrados intereses sociales, nacionales y religiosos.” Asimismo, en materia electoral proclamaban que trabajarían “… porque la democracia y la república no sean mentira, y porque no se haga, del libre sufragio, el ludibrio de las intrigas y del despotismo. Por eso mismo proclamamos el principio de no-reelección en cuanto á los poderes ejecutivos, ya federal, ya de los Estados.” Asimismo, se mostraban partidarios de “…la inamovilidad del poder judicial que, debidamente regulada, es la mejor garantía de su independencia.” En materia de asuntos educativos, se mencionaba que: “… para garantizar la libertad y amaestrar [¡!] á la juventud con la justicia, se necesita disfrutar de una verdadera libertad de enseñanza, trabajaremos por ella, hasta lograr la derogación de las leyes que la han despedazado, con gravísimo perjuicio de la niñez y de la juventud, únicas y legítimas esperanzas de la Patria.” Este último entrecomillado lo interpretamos como que la instrucción religiosa debería a ser la base de la instrucción escolar. En materia de los asuntos laborales, indicaban que aplicarían “… á los modernos problemas sociales, para bien del pueblo obrero y de todo el proletariado agrícola é industrial, las soluciones que el cristianismo suministra como las únicas que, conciliando los derechos del capital y del trabajo, podrán ser eficaces para mejorar las condiciones de vida de las clases trabajadoras, sin perturbaciones del orden y sin menoscabo de los derechos de los capitalistas ó empresarios.” Por si alguna duda cabe de por donde iban, nada como revisar el punto primero de sus propósitos en el cual se lee: “El Partido Católico Nacional, dentro de las instituciones existentes, ejercitará el derecho de exigir la reforma de la legalidad por medio de la legalidad, sobre la base constitucional de la libertad religiosa.” Con esto en mano y una vez que el presidente Diaz Mori renuncia el 25 de mayo de 1911, un miembro distinguido del PCN, Francisco León De La Barra Quijano ocupa la presidencia.

Durante esos días, el peor embajador estadounidense que haya recibido México, Henry Lane Wilson reportaba al secretario de estado, Philander Chase Knox que: “La Iglesia Católica Romana y el partido que lleva su nombre se han vuelto violentamente antagónicos con Madero y, en toda la república, trabajan activamente para denigrarlo, criticar sus políticas y censurar la debilidad y la vacilación que, se supone, caracterizan la forma en que realiza todas sus actividades.” Bajo esa premisa, cuando Madero González lanza su candidatura presidencial y busca el apoyo del PCN, este trata de imponerle a León De La Barra como su compañero de formula en la vicepresidencia, lo cual es rechazado por Madero. Ello, no impide que el queretano aparezca como candidato a la vicepresidencia por el PCN. A pesar de esto, el 18 de agosto de 1911, el PCN nombra a Madero como su candidato presidencial. El coahuilense se compromete, entre tras cosas, a respetar la libertad religiosa y no interferir en los asuntos legislativos. Tras de una victoria arrolladora, en octubre, Madero enfrentaría una oposición salvaje proveniente de frentes varios. Uno de ellos, la curia que, como lo menciona Adame Goddard, utilizó su diario, El País, para calificar al gobierno de Madero de dictadura zapatista y aceptar la elección de gobernadores porfiristas especialmente en Puebla en donde desconoció la candidatura del católico Luis García Armora e imponer a José María Pino Suarez en la vicepresidencia. Los manejadores del PCN veían cerca el regreso político.

En 1912, el presidente Madero González convocó a elecciones federales. El PCN vio la ventana abierta y, retomando el texto de Adame Goddard, “presentó cinco candidatos para la Suprema Corte, 19 para el Senado y 193 para la Cámara de Diputados.” A la hora de los resultados, la victoria los favoreció con 4 escaños en el Senado y 29 curules en la Cámara. A nivel gubernatura, el PCN, se apoderó, vía el voto, de los estados de Jalisco (José López Portillo y Rojas); México (Francisco León De La Barra Quijano); Zacatecas (Rafael Ceniceros y Villarreal); y desde 1911 gobernaban Querétaro con Carlos María Loyola. A nivel municipal obtendrían las alcaldías de las ciudades de Aguascalientes, Oaxaca, Puebla, Querétaro y Veracruz, así como León e Irapuato en Guanajuato y la mayoría de los municipios de Jalisco y México además de 26 en Michoacán. Esto contradecía las palabras de Lane Wilson quien afirmaba que: “el llamado Partido Católico es una organización política nebulosa, aparentemente sin dirección, y no del todo sumisa al liderazgo [de] la Iglesia Católica Romana, como organización política no existe en México”. Con todo esto, se les elevó el apetito de poder. Y como eso era asunto de pesos, empezaron a recaudarlos vía el “Óbolo Católico” cuyo decreto, publicado en julio de 1912, está firmado por “José [Mora y Del Río] arzobispo de México.” Asimismo, el responsable del proyecto, Emmanuel Amor, mencionaba que “no ha[bía] faltado, antes de emprender su tarea, de consultar el proyecto general del Óbolo Católico en las más altas esferas de la autoridad eclesiástica…” Pronto, darían el paso siguiente.

En febrero de 1913, ya contaban con el católico ferviente, Victoriano Huerta y su socio Lane Wilson, quienes se ocuparían de asesinar al presidente Madero González y al vicepresidente Pino Suarez. A la hora de nombrar gabinete, lo acompañaron miembros del Partido Católico Nacional como León De La Barra, Federico Gamboa Iglesias, Eduardo Tamariz y, más tarde, López Portillo y Rojas. Sin embargo, cuando el felón convocó a elecciones presidenciales, el PCN creyó que su aliado jugaría limpio y se les ocurrió nombrar a Gamboa como candidato. Dado que Huerta les jugó “chueco,” ¿pues que esperaban de asociarse con un felón? Gamboa alegó fraude y para contentarlos el traidor les ofreció 100 diputaciones que rechazaron. Los persiguió y les cerró el diario La Nación enviando a sus directivos a vacacionar a San Juan de Ulua. En eso terminó, en 1914, la intervención partidista de la curia vía el Partido Católico Nacional, al amparo del cual patrocinaron a un felón cuya acción costó muchísimas vidas y retrasó el crecimiento y el desarrollo del país hasta que la dirección de este recayó en quienes eran firmes creyentes de que la relación con el Gran Arquitecto es un asunto de cada uno en el ámbito privado y no hay que usarla como excusa para saciar las apetencias de poder político. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Detrás de esos ataques súbitos, en pro de la justicia, a la UNAM, se hayan aquellos que buscan transformarla para que regrese a los tiempos, no tan lejanos, cuando en las ofertas de empleo se leía: “…Egresados de la UNAM o el IPN, favor de abstenerse.” Y, por cierto, después van por IPN en el cual, para empezar, ya le convirtieron el canal televisivo en uno de propaganda gubernamental. Pocos recuerdan que gracias al “sacrosanto” movimiento del 68, se dio el auge de las instituciones privadas de educación superior. ¿Detrás de esto se encontrará una mano negra o el color es menos intenso?

Añadido (2) Los Demócratas lo sabían desde una noche antes, el golpe de estado había fallado. Por ello, la líder de la Cámara de Representantes, Nancy Patricia D’Alesandro- Pelosi (Demócrata-California) hizo rabieta y se puso a destruir documentos para que todos la vieran cuanto disgusto le causó el fracaso.

Añadido (3) Para quienes andábamos de incrédulos. Una vez más, se comprobó lo acertado de la Teoría del Jitomate elaborada por el Dr. Guillermo Ortiz Martínez. El precio de la fruta estuvo alto y la inflación creció durante el mes de enero.

Añadido (4) Al Partido Demócrata de ahora se asemeja al PRI de Carlos Sansores Pérez en la segunda mitad de los 1970s, su democracia es tan transparente que ni siquiera se ve.
01 Febrero 2020 04:00:00
Los ferrocarriles del presidente Díaz Mori
En ocasiones diversas en este espacio hemos dejado claro cual es nuestra perspectiva sobre el gobierno del presidente José de la Cruz Porfirio Díaz Mori. Hemos reconocido que bajo su égida se creó infraestructura, lo cual no ha sido obstáculo para apuntar que, en materia de desarrollo económico y libertad política de la población, las muestras fueron escasas, además de que la estancia prolongada en el poder acabó por difuminar los logros que definitivamente no los podemos negar. En ese contexto, hace unos días, a raíz del artículo que escribimos sobre el ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, nuestro amigo hidalguense, don César Jiménez Ortiz, nos comentaba “…este artículo me permitió recordar el desarrollo ferrocarrilero que tuvo nuestro país durante la dictadura de [Porfirio] Díaz…” Esta observación, nos hizo cavilar que deberíamos de dar un repaso más amplio y puntual sobre lo que fue el desarrollo ferrocarrilero durante aquellos años de finales del Siglo XIX, principios del XX y nos fuimos a revisar el libro cuyo título es “Railroads of México,” escrito, en 1921, por el economista estadounidense, Fred Wilbur Powell, procedamos a subirnos en la máquina de aquel tren.

Powell inicia con un repaso histórico de cuando se planteó la posibilidad de que se construyeran ferrocarriles en México durante la primera incursión presidencial del gallero de Manga de Clavo, Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón. La ruta que le proponían abrir era entre la costa de Veracruz y la ciudad de México. Sin embargo, se opuso a la idea bajo el argumento de que, si el proyecto se materializaba, causaría perjuicios “a los criadores de mulas, así como también a los propietarios de los carretones, los arrieros y los conductores que trasportaban el tráfico miserable [que se daba] entre la capital y la costa”. Años más tarde, en 1842, Santa Anna, nuevamente en la presidencia, “emitió un decreto imponiendo a los acreedores del camino de Perote a Veracruz la obligación de construir un ferrocarril desde la ciudad de Veracruz hasta el río de San Juan en esa misma entidad. Este decreto restableció un impuesto (de avería) del dos por ciento en exceso por los derechos de importación en Veracruz (originalmente establecido para reparaciones de carreteras) y dedicó las ganancias a la reparación del camino a Perote y para la construcción del ferrocarril proyectado…

Un tramo de esa línea, entre Veracruz y El Molino se abrió en 1850. El gobierno tomó el control de proyecto en 1851 y otra porción hasta Tejeria se concluyó en 1857”. Tras de todas las luchas domésticas, la invasión francesa y el imperio de opereta, poco fue lo que se construyó de ese ferrocarril. No sería sino hasta que la República triunfó cuando se emitió un decreto, del 26 de noviembre de 1867, para que la Compañía Ferroviaria Imperial Mexicana, de capital inglés, fuera exentada de la revocación de su concesión bajo el acuerdo de que continuaría con la construcción de la vía, esa disposición fue ratificada el 11 de noviembre de 1868 y a partir de entonces la empresa cambio su nombre a Ferrocarril Mexicano. Un poco más de cuatro años más tarde, el 1 de enero de 1873, el presidente Sebastián Lerdo de Tejada Corral inauguraría la vía completa el ferrocarril que iba del puerto de Veracruz a la ciudad de México.

Como es de todos conocido a don Sebastián poco le duró el gusto de ser presidente pues, en 1876, al futuro “Héroe de la Paz” le preocupaba mucho eso de la democracia y la no reelección y pues se lanzó a encabezar la Revolución de Tuxtepec mediante la cual desbancó a Lerdo de Tejada. En materia de ferrocarriles, el presidente Díaz encontró que la única línea operando era la mencionada de Veracruz a la Ciudad de México, aun cuando existían otras de tamaño minúsculo que operaban bajo concesiones estatales. Todas en conjunto totalizaban 669.5 kilómetros. Como el futuro don Porfirio iba por todas las canicas, en materia de ferrocarriles, calificó que lo realizado por su predecesor había contado con una influencia externa enorme y eso iba en contra de los intereses nacionales.

En el programa que lanzó, el 21 de marzo de 1876, durante la Revolución de Tuxtepec, Díaz se opuso particularmente a la concesión otorgada a la Compañía Ferroviaria Mexicana por considerar que había sido efectuada en términos muy favorable para la empresa y los acreedores ingleses del gobierno mexicano. Por ello, el 26 de septiembre de 1876, aun sin detentar legalmente el poder, Díaz emitió un decreto anulando cualquier contrato autorizado por su predecesor que pudiera resultar una carga para la nación. Al calce hemos de mencionar que esta retórica nos suena conocida, pero por más que nos esforzamos, debido a nuestra mala memoria, no logramos identificar en donde más la hemos escuchado. ¿Acaso usted, lector amable, nos podría indicar en donde se ha escuchado eso? Pero retornemos al pasado.

Una vez que Lerdo de Tejada fue derrotado y dejó el país en noviembre de 1876, el general Díaz empezó a ejercer el poder. El 26 de diciembre de ese año, se procedió a confiscar todas aquellas concesiones otorgadas para desarrollar ferrocarriles en la región central. Sin embargo, esto no implicaba el abandono del desarrollo ferroviario, el gobierno de Díaz, el 19 de junio de 1877, transfirió la concesión de Guaymas, originalmente otorgada a David Boyle Blair, a Sebastián Camacho, en representación de Robert R. Symon, un inglés y David Ferguson, un estadounidense. El 17 de octubre de ese año, los concesionarios suscribieron un contrato con el secretario de fomento, el nuevo acuerdo establecía que el extremo norte de la línea podría estar ubicado en Sonora o Chihuahua; pero cuando esto fue sometido a la aprobación del congreso, en 1878, fue derrotado. Esta acción, sin embargo, no alteró las condiciones en que la concesión había sido otorgada originalmente a Blair.

El 12 de noviembre de 1877, el secretario de fomento, Vicente Riva Palacio, firmó un contrato con William J. Palmer, James Sullivan para construir un ferrocarril desde la frontera estadounidense a la ciudad de México con un ramal a San Blas o Manzanillo, estableciéndose que la línea al Pacífico debería ser completada antes de que de comienzo la de la frontera”. Antes de continuar, cabe apuntar que, en la Memoria presentada, en noviembre de 1877, por Riva Palacio al Congreso se apuntaba que entre diciembre de 1876 y ese mes, el trasporte de pasajeros por ferrocarril entre México y el Puerto de Veracruz fue de un poco más de 304 mil, mientras que a la par se movían 165.8 miles de toneladas, lo cual arrojaba ingresos por 2.8 millones de pesos. Con estas cifras, el secretario veía un futuro prometedor para la empresa.

De manera simultánea operaban otras líneas ferroviarias las cuales presentaban problemas de operación e infraestructura. Sin embargo, el presidente Díaz no se quedó en la descalificación de su antecesor y exploró alternativas diversas para concretar su proyecto, inclusive cambiando de estrategia cuando la realidad le indicaba que de continuar por esa línea lo llevaría al fracaso. El presidente Díaz buscó promover el desarrollo del ferrocarril bajo un esquema de concesiones estatales, pero los resultados no fueron los esperados y hubo de reconocer que no funcionó. Pero cambiar aquello no fue fácil.

Enfrente tenía a los miembros del Congreso quienes lanzaban alertas sobre cómo debería de darse ese canje, uno de ellos, el diputado Alfredo Chavero decía: “sería una política pésima y muy perjudicial, permitir que en nuestro país se establezca una compañía estadounidense [ferroviaria] muy poderosa, ya que es ley natural en la historia que las naciones fronterizas termina por ser enemigas. Las naciones del norte generalmente invaden a las del sur. Por lo tanto, nosotros siempre debemos de temer a los Estados Unidos…” A partir de ahí, empezaron a desarrollarse diversas líneas ferroviarias dentro de los límites geográficos de cada entidad. Pero eso no era suficiente para consolidar el crecimiento del país que, de lograrlo, se esperaba podría llevar a conseguir el desarrollo económico el cual no se puede dar sino existe lo primero. No obstante, las resistencias, Díaz estaba consciente de que para gobernar tendría que ganarse la confianza del gobierno estadounidense y emprendió acciones diversas que le permitieron que, el 9 de abril de 1878, se anunciara el reconocimiento otorgado por parte del gobierno encabezado por Rutherford Birchard Hayes. En ese contexto, se empezaron a dar visitas de hombres de negocios a México para explorar posibilidades de inversión.

Finalmente, en 1880, se da un cambio en la actitud del gobierno mexicano hacia los inversionistas estadounidenses como concesionarios para construir y operar los ferrocarriles. En ese año, se constituye, bajo las leyes del estado de Massachusetts, la empresa denominada Ferrocarril Central Mexicano. Esto seria el principio de una era nueva en el desarrollo ferroviario de México. Si bien a finales del primer periodo del presidente Díaz, el tendido de vías férreas pasó de 669.5 kilómetros a 1084.7, un incremento de 415.2 kilómetros que, para algunos, pudiera parecer modesto en realidad representaba un avance notable al darse en un país que apenas bosquejaba entrar en un proceso de construcción de infraestructura. Bajo ese esquema, debemos de reconocer que entre 1880 y 1884 cuando Manuel del Refugio González Flores se encargó de cuidarle la silla a su compadre, la construcción de ferrocarriles no se detuvo y las vías tendidas alcanzaron un total de 5925.6 kilómetros. Una vez que el presidente Díaz Mori recuperó la poltrona sin sobresaltos, continuo con su promoción de las comunicaciones vía el ferrocarril y antes de embarcarse en el Ipiranga, en 1911, ya transitaban los trenes a lo largo de 24719.5 kilómetros, de los cuales 4868.3 kilómetros eran operados por “pequeñas líneas locales construidas bajo concesiones estatales”.

Para darnos una idea del resultado de la política de Díaz en términos de inversión extranjera, recuperemos lo que el texto de Fred Wilbur Powell indica al respecto. Ahí, se menciona que el cónsul general de los EU en México, Andrew D. Barlow, estimaba que, en 1902, el capital estadounidense invertido en México era de quinientos millones de dólares en oro una cantidad que, prácticamente toda, se invirtió en el último cuarto de siglo, y aproximadamente la mitad se ha invertido en los últimos cinco años [1897-1902]. La mayor parte de las inversiones estadounidenses, aproximadamente el 70 por ciento, se realizaron en el área de los ferrocarriles. Las líneas ferroviarias en operación, con excepción del Ferrocarril Interoceánico Mexicano y el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, todas son mayoritariamente propiedad de capital estadounidense.

Entre 1902 y 1909, el secretario de hacienda José Yves Limantour Marquet diseñó un plan encaminado a lograr el control nacional de la mayor parte del kilometraje ferroviario del país a través de la propiedad de acciones. Si bien a primera vista pudiera parecer que el nacionalismo se apoderó de don José Yves, en realidad no le hacia el asco al capital extranjero, pero expresaba “el temor de le daba que una u otra de las dos grandes líneas troncales [ferrocarrileras] pasara al control de un sistema estadounidense y fuera operado en un espíritu de explotación dentro de los límites de sus concesiones subyacentes…

Limantour favorecía la inversión de capital extranjero en México, aun cuando prefería el proveniente de Europa y de esa manera, evitar lo que él consideraba habría de generar una crisis financiera al darse la dominación de México por los capitalistas de los Estados Unidos”. Sin embargo, dichas consideraciones no impidieron que el presidente Díaz Mori, “en 1905, apoyara la participación de capital estadounidense en la construcción de la línea del Pacifico Sur que iba de Guaymas, Sonora a la Ciudad de México con una conexión en Guadalajara.

Powell indicaba que el plan de nacionalización de Limantour implicó la formación de una nueva empresa, Ferrocarriles Nacionales de México (FNM), en la cual el gobierno debería poseer la mayoría de las acciones”. Este plan desarrolló en 1909, lo cual permitió que, en 1910, la corporación nueva controlara las siguientes líneas estándar: Ferrocarril Central Mexicano con capitales estadounidenses, británicos y alemanes; Ferrocarril Nacional de México con inversiones estadounidenses, británicas y mexicanas; Ferrocarril Internacional Mexicano con dineros estadounidenses; Ferrocarril panamericano con recursos estadounidenses; Ferrocarril de Veracruz e y el Istmo con mezcla estadounidense y mexicana.

En igual forma FNM controlaba las líneas de vía estrecha: Ferrocarril Nacional de México, Sucursal Morelia con aportaciones estadounidenses, británicas y alemanas; Ferrocarril del noreste e Hidalgo con capital mexicano; Ferrocarril del Pacifico y Michoacán, el Ferrocarril Interoceánico y el Ferrocarril mexicano del Sur los tres apoyados en capital británico. El sistema incluía 9997.2 kilómetros de línea de calibre estándar y 2486.4 kilómetros de línea de vía estrecha. Con patios y apartaderos la extensión total era de 13505.6 kilómetros Llegaba hasta la frontera de Texas en Juárez, Piedras Negras, Nuevo Laredo y Matamoros; la costa del golfo en Tampico y Vera Cruz; la costa del Pacifico en Manzanillo; y la frontera de Guatemala en el Suchiate”. Al mismo tiempo, el gobierno controlaba el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec a través de una asociación con S. Pearson and Son, Ltd. que entró en vigor en 1902. Las 220 millas, que se extiendan desde Salina Cruz a Puerto México sirvieron para conectar el Ferrocarril Panamericano y Ferrocarril Veracruz y el Istmo.

Entre los ferrocarriles independientes más grandes estaban los siguientes: Ferrocarril del Pacífico Sur de México, recursos estadounidenses; Ferrocarril del Noroeste de México capital británico y canadiense; Ferrocarril Mexicano, capital británico.; Kansas City, México y Ferrocarril de Oriente, México y Kansas City, mezcla estadounidense, británica y holandesa. Ferrocarril Norteño Mexicano, capital estadounidense Ferrocarril de Nacozari, capital estadounidense; y Ferrocarril Parral y Durango, capital estadounidense. De calibre estrecho eran los Ferrocarriles Unidos de Yucatán con capital mexicano y el Ferrocarril de Coahuila y Zacatecas con recursos británicos.

En 1912, Marion Letcher, cónsul de los EU en Chihuahua, indicaba que el capital invertido en México en acciones ferroviarias, 235.5 millones de dólares eran estadounidenses; 81.3 millones de británicos; y 125.4 millones pertenecían a mexicanos. Asimismo, en bonos ferroviarios había 408.9 millones de dólares de estadounidenses; 87.7 millones eran de británicos y mexicano $ 12.3 millones de dólares detentados por mexicanos.

Esa era la situación de los ferrocarriles al final del gobierno del presidente Díaz Mori y la infraestructura ferroviaria con que se contaba al inicio de la Revolución Mexicana. Podremos decir que la presencia del capital extranjero era excesiva, pero no podemos dejar de reconocer que sobre esas vías y en los carros del ferrocarril se movió el crecimiento y desarrollo del país por muchos años. Lo malo fue que nunca fuimos capaces de aprovechar óptimamente esa infraestructura que, como nos apunta don Cesar Jiménez Ortiz, se desarrolló de manera significativa durante el porfiriato, y ni modo que vayamos a negar que así fue.

Añadido (1) ¿A poco cree que, tocando el piano en el aniversario del Holocausto, olvidaran cómo, a cambio de unas monedas, su papacito se dedicó a escribirle loas a la bestia austriaca?

Añadido (2) Cabe recordar que el exasesor de seguridad nacional de los EU, John Bolton, es una criatura del clan Bush. De ahí, saquen sus conclusiones.

Añadido (3) Para quienes salivan cada vez que les mencionan que aspiramos a tener un sistema de salud tipo Canadá, tenemos algo que narrarles. A un científico, conocido nuestro, tardaron cinco años en darle una cita con un especialista. Cuando se la otorgaron, encontraron que padecía un linfoma no hodgkin estadío cuatro. De habérselo detectado a tiempo hubiera sido factible curarlo. Tras de un par de años de lucha, estéril, hace seis días falleció. ¿En realidad los panegiristas tienen alguna idea de cómo opera ese sistema que es excelente para atender partos, catarros y disenterías?

Añadido (4) Hace unos días, veíamos y escuchábamos, en Es La Hora de Opinar, a Javier Tello Díaz afirmar que Pemex operó con eficiencia, en lo cual coincidimos totalmente, cuando fue manejado por alguien que le sabía al negocio y lo hizo bajo criterios empresariales, Jorge Díaz Serrano. Lo que se le olvidó mencionar fue que quien más criticó dicha gestión fue el santón de la izquierda mexicana, Heberto Castillo Martínez, aquel que encabezó la oposición a la construcción del gasoducto Cactus-Reynosa para venderle gas a los EU porque, decía, íbamos a perder el nacionalismo sacrosanto.

Añadido (5) El INEGI anuncia que en 2019 el PIB en México tuvo una caída de -0.1 por ciento. El jefe de la oficina para el crecimiento económico declara: “…crecer o 50 millones seguirán pobres…” Mientras tanto, el Presidente López apunta: “…estos parámetros de medición los volvieron el fundamento para medir el desarrollo en el periodo neoliberalismo y a mí no me importa mucho… es necesario que el crecimiento no se acumule en muy pocas manos, pues es mejor que haya bienestar: “me importa más la economía familiar”. Que silogismo aristotélico, ni que la estancia campirana del presidente…

Añadido (6) Ante la orfandad de liderazgo, tuvo que ser un político quien hizo escuela en eso de cómo se debe de ejercer la gobernanza, don Guillermo Jiménez Morales, quien reuniera a más de 300 priístas para empezar a ver que hacen con su partido.
25 Enero 2020 04:00:00
El año en que los demócratas votaron en 103 ocasiones para elegir candidato
Hace unos días, observábamos y leíamos en los diversos medios acerca del proceso político que se vive en los EUA. Por un lado, el Partido Demócrata busca materializar un golpe de estado, mientras que a la vez tata de definir quién será su candidato presidencial en la contienda a celebrarse en noviembre de este año. En lo concerniente a quienes buscan la nominación, nos llamó la atención la diversidad de las posturas, en varios casos extremas, que adoptan los precandidatos presidenciales y ello nos llevó a cuestionarnos si no estaremos ante una situación en donde quien obtenga la nominación lo haga tras una convención dividida. Al observar esto, no pudimos sustraernos a recordar lo que aconteció en el seno de dicho instituto política hace noventa y seis años cuando las posturas extremas los llevaron a embarcarse en un proceso que duró del 24 de junio al 9 de julio de 1924. Pero antes de ir al evento y los sucesos que ahí ocurrieron, iniciemos por dar un repaso al contexto que se vivía en los EUA.

En el año referido, el presidente estadounidense lo era Calvin Coolidge, miembro del partido republicano, quien accedió al poder en agosto de 1923 cuando falleciera el presidente Warren Gamaliel Harding. Apenas estrenado en el cargo, hubo de enfrentar los problemas que algunos colaboradores de su antecesor generaron. Una partida de pillos habíase aprovechado de los cargos públicos para hacer “negocios” al grado tal que varios de ellos fueron sujetos a proceso penal y el primero en ir a la cárcel, en 1929, fue el antiguo senador Republicano por New Mexico, Albert Bacon Fall, aquel que se constituyó en juez severo de México y del presidente Venustiano Carranza Garza, pero esa es otra historia que ya les hemos comentado en este espacio. Fall, cuando se desempeñó como secretario del interior, les otorgó permisos, sin licitar, para explotar algunos terrenos petroleros propiedad de la nación a sus amigos Edward Doheny, Henry Sinclair y otros, lo cual suscitó el escándalo conocido como de Teapot Dome. Aunado a esto, se dieron otros problemas que llevaron a la renuncia del procurador general, Harry Daugherty y de quien encabezaba el departamento de los asuntos de los veteranos, Charles Forbes. Inmerso en esa cloaca, el presidente Coolidge lucía impecable sin una sola mancha en su vestimenta, mientras mantenía la integridad de la institución presidencial sin macula. Sin embargo, los Demócratas estimaban que las pillerías cometidas por algunos, les daban ventaja en la próxima elección. Olvidaban que, bajo Coolidge, la economía seguía fuerte y que don Calvin, a pesar de ser un hombre de escasas palabras, a la hora de ejecutar no se andaban con medias tintas. Una muestra de ello, la dio en 1919, cuando, siendo gobernador de Massachussets, la policía de Boston se le declaró en huelga y como respuesta los despidió a todos. A ese personaje enfrentaría quien resultara candidato por el Partido Demócrata cuyo proceso de selección abordaremos a continuación.

El verano acaba de llegar a New York y las calles aledañas al Madison Square Garden registraban una actividad mas acelerada que la normal. No era que fuera a celebrarse alguna función pugilística en donde Jack Dempsey defendiera su cetro de peso completo, el alboroto lo formaba la llegada de mas de mil delgados a la Convención Demócrata a los cuales se sumaban todos aquellos que en ella participarían como espectadores, reporteros, etc. Inicialmente los contendientes eran seis: William Gibbs McAdoo, un abogado quien fuera el secretario del tesoro durante la administración de su padre político el presidente Thomas Woodrow Wilson; Alfred Emanuel Smith, el primer católico en aspirar a una candidatura presidencial, quien se desempeñaba como gobernador del estado de New York, y era una criatura de la maquinaria denominada Tammany Hall que controlaba toda la política en dicha entidad; James Middleton Cox quien fuera gobernador de Ohio y en 1920 sufriera una derrota espantosa ante Warren Gamaliel Harding; Samuel Moffett Ralston, antiguo gobernador de Indiana y quien al principio llevara la delantera; Woodbridge Nathan Ferris, un maestro de escuela quien fuera gobernador de Michigan y mas tarde senador por dicha entidad; Oscar Wilder Underwood, un abogado originario de Alabama que mas tarde fuera senador y representante por dicho estado, siendo líder en ambas cámaras legislativas. Aparte de ese grupo había otros diez entre los que se contaba a John William Davis, un abogado y diplomático quien fuera fiscal general durante la administración de Wilson.

Ante ese panorama, con una baraja tan amplia, seis días antes de que comenzara la convención, el presidente de la campaña de Smith, Franklin Delano Roosevelt, declaró que “los comités y oficiales de la convención actuaran motivados por el deseo de hacer lo mejor para el partido y no para cada candidato en particular. Será una convención de delegados”. Al final, solo la última parte de la declaración de Roosevelt resultó cierta, pero vayamos por pasos. Los problemas relacionados con los delegados comenzaron cuando los organizadores se percataron de que los estados y territorios habían elegido a 1,436 delegados en lugar del número original de 1, 098. Otra complicación surgió porque el comité solo había impreso boletas para 1334 delegados. Eso era simplemente el comienzo, varios eran los temas que creaban controversia entre los delegados, pero dos de ellos destacaban, uno era el de la Prohibición y el otro el del Ku Klux Klan (KKK)

En el caso de la Prohibición, este era un asunto incorporado, en 1919, como la décimo octava enmienda a la Constitución de los EUA mediante la cual se prohibía el consumo de licores tóxicos en esa nación. Por lo que respecta al KKK, esta es una organización extremista nacida en el sur de los EUA durante la época de la reconstrucción en los 1860s, cuyo objetivo era derrocar los gobiernos emanados del Partido Republicano y proclamaba una política antiinmigrante y en contra de los afroamericanos. Tras desaparecer en los 1870s, renació en la década de los 1920s, contando con el apoyo de los profesantes de religiones protestantes, se manifestaba a favor de la prohibición, argüía la supremacía de la raza blanca y repudiaba a católicos y judíos. Tras ese resurgimiento vuelve a declinar, pero ello no detiene sus actividades como lo muestra las acciones de reclutamiento que para dicha organización desarrollara quien fuera senador por el estado de West Virginia, el demócrata Robert Carlyle Byrd quien fuera presidente del Senado entre 1987 y 1989. El KKK vuelve a revivir en los 1950s. Respecto a esta organización y como es percibida por algunos, recordamos que hace un par de años nos encontrábamos con un grupo en una reunión y de pronto surgió el tema de los 1920s. En medio de la charla, una dama, miembro recalcitrante del Partido Demócrata, sin mas soltó: “…pues mi abuelo materno era miembro del KKK, pero era una organización familiar…” el silencio se hizo pesado mientras el marido de la ciudadana agachaba la cabeza y nosotros desviamos el tema hacia los ritmos que entonces prevalecían. Desde entonces le perdimos la huella a esa pareja de antecedentes genealógicos tan albos. Pero volvamos a la Convención Demócrata de 1924.

No obstante, el numeroso grupo de contendientes, todo parecía reducirse a McAdoo y Smith. El primero, contaba con el apoyo de los delegados del sur y del oeste, la mayoría de ellos protestantes que respaldaban la Prohibición y al menos simpatizaban con el KKK. Los delegados del noreste, muchos de los cuales eran católicos, respaldaban a Smith, y en general, también apuntalaban su postura contra la prohibición. Ya en plena convención, Pronto aparecieron diferencias entre los delegados acerca de los temas específicos. El asunto del KKK se convirtió en un punto focal de conflicto. Los partidarios de Smith exigieron que la plataforma del partido incluyera una condena explícita del KKK; los partidarios de McAdoo prefirieron no incorporar eso. Finalmente, el 28 de junio a las 8:45 p.m., el presidente de la convención, senador de Montana, Thomas Walsh abrió el debate. Doce oradores presentaron sus puntos de vista sobre la condena del Klan en la plataforma electoral demócrata. Alrededor de las 11:30 p.m., cuando el duodécimo orador finalizó su discurso, policías y guardias de seguridad ya estaban patrullando entre los delegados de la convención para evitar una confrontación de dimensiones espectaculares. Durante las siguientes dos horas, la moción fue presentada para votación. Alrededor de las dos de la mañana, la votación final terminó con una victoria para los que se oponían a incorporar la condena del KKK. El resultado final fue 541 y 3/20 votos a favor y 542 y 3/20 en contra. La delegación de Georgia marcó la diferencia con su voto.

A pesar de esas discrepancias, los Demócratas confiaban en que la selección de su candidato seguiría el camino habitual. El lunes 30 de junio, comenzaron a darse cuenta de que las diferencias entre los delegados eran mayores de lo esperado. En la primera votación, McAdoo recibió 431.5 votos, Smith 241, Cox 59, Pat Harrison 43.5, Underwood 42.5 y Davis 31. Nadie estaba cerca de los 733 requeridos para asegurar la nominación. Ningún cambio se suscitó en la segunda votación. Así empezaron a trascurrir los días y las votaciones hasta llegar al fin de semana e inicio de la siguiente sin que se definiera candidato. Al momento en que se efectuó la décima quinta votación, McAdoo alcanzó 479 votos, Smith 305.5, Davis 61, Cox 60, Underwood 39.5, y otros once precandidatos también registraban sufragios. Al momento de llegar a la trigésima votación, uno de los allegados de McAdoo, Daniel C. Roper, buscó negociar con F.D. Roosevelt quien encabezaba la campaña de Smith, para ofrecerle que este iría en la boleta como candidato a vicepresidente si aceptaba transferirle sus delegados. Las negociaciones no resultaron y para entonces Cox estaba fuera del grupo de los cinco primeros, incorporándose Samuel Moffett Ralston quien era la segunda opción de los seguidores de McAdoo y contaba con las simpatías del KKK.

En la superficie, lo que mantuvo la elección tan cerrada fueron las posiciones polarizadoras de los delegados hacia el KKK y la Prohibición. Debajo de la superficie, sin embargo, muchos de los que se oponían a la candidatura de Smith lo hicieron porque consideraban impensable tener un católico en la Casa Blanca.

En los EUA, en donde los católicos romanos representaban el 16.6 por ciento de la población total, los conflictos religiosos se manifestaron de maneras diversas. The New York Times informó sobre un ejemplo de eso suscitado a principios de abril de 1924. En un desayuno con miembros del Departamento de Policía de New York, William D. Cunningham de Ellenville, Condado de Ulster, NewYork, un ex juez del Tribunal de Reclamaciones y un republicano, afirmó era imposible para un católico romano alcanzar un cargo público de alto rango debido a su interpretación de la fe. El juez J. Harry Tiernan del condado de Richmond, Nueva York, inmediatamente negó la afirmación y brindó el ejemplo del gobernador Smith como católico que había alcanzado un alto cargo público. Tiernan agregó que a los católicos les molestaría el rechazo de la candidatura del gobernador Smith para la nominación demócrata a la presidencia únicamente por su religión. Tres años más tarde, en 1927, las divisiones religiosas explotaron en el seno del Senado de los Estados Unidos. Thomas J. Heflin, un senador demócrata de Alabama lanzó un ataque vitriólico contra los católicos denunciando un “plan obscuro para involucrar a” los Estados Unidos “en una guerra generada por los Caballeros de Colón, que la buscaban concretar en nombre de la jerarquía católica de los Estados Unidos. Heflin también declaró que, durante la Convención Demócrata de 1924, vio a delegados católicos romanos exigiendo una condena del Ku Klux Klan como parte de la plataforma del Partido. Hefflin se había opuesto firmemente a cualquier condena por su naturaleza divisiva. Al final, como lo mencionamos antes, la propuesta fue derrotada.

Pero en 1924, los Demócratas llegaron a la votación numero sesenta y nueve sin ponerse de acuerdo, en ella McAdoo obtuvo 530 votos y Smith 368. Todo indicaba que era el momento de buscar un candidato por consenso. Se acordó una reunión entre los dos contendientes. En ella, Smith estableció claramente que él no ganaría la mayoría de los votos, pero tampoco lo haría su rival. En consecuencia, ambos deberían de retirarse. Acto seguido, Smith avisó a sus delegados que se retiraba, pero Mc Adoo no lo hizo. Para entonces ya circulaba la versión de que Samuel Moffett Ralston pudiera ser el candidato negociado. Sin embargo, la salud de este, junto con otros problemas familiares lo hizo declinar la simple posibilidad. Las votaciones continuaron con Mc Addoo en primer lugar, Smith en segundo y John W. Davis en tercero. El mismo patrón siguió hasta la votación número ochenta y seis. Entonces Smith tomó la delantera, pero sin alcanzar los 733 votos requeridos. El 9 de julio, en el momento en que tuvo lugar la centésima votación; Smith había alcanzado 351.5 votos y McAdoo 190 votos.

Los resultados mostraron que la convención se había dividido tanto que ninguno de los dos candidatos parecía tener el voto de dos tercios requerido para ganar la nominación. Ante ello, era necesario lograr un acuerdo para nombrar un candidato. Tanto Smith como McAdoo aceptaron declinar y tras de ello fueron necesarias tres votaciones más para que John William Davis obtuviera 839 votos y con ello asegurar la nominación Demócrata llevando como compañero de fórmula a Charles Wayland Bryan, el gobernador de Nebraska quien además era hermano de William Jennings Bryan aquel que fuera secretario de estado durante la presidencia de Wilson. Como dato al calce cabe mencionar que, en esa Convención Demócrata, un total de 58 candidatos recibieron votos, siendo en la segunda votación cuando se sufragaron por 20 de ellos. Con esa decisión lo que vino después no fue sorpresa.

Como era de esperarse el Partido Demócrata quedó muy fragmentado, a lo cual se aunó una campana pésima desarrollada por Davis. Ese entorno, más una economía dando muestras de solidez permitieron que los Republicanos con Calvin Coolidge y su lema “Keep Cool with Coolidge,” obtuvieran una victoria clara. El 4 de noviembre de 1924, los resultados mostraban que Coolidge y su candidato a vicepresidente, Charles Gates Dawes, obtuvieran 15.7 millones de votos al obtener el triunfo en 35 entidades que les representaron 382 votos electorales. Davis lograría 8.3 millones de votos al alcanzar la mayoría en 12 estados, todo el sur, que significaban 136 votos electorales. Un tercer candidato, Robert M. La Follete, representando al Partido Progresista recolectó 4.8 millones de votos, logrando la mayoría en un estado que le significó 13 votos electorales. De esa manera terminó esa porción de la historia del Partido Demócrata, proveyendo con una lección intemporal y sin limitantes geográficas. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) La semana anterior, tras de enviar nuestra colaboración, nos enteramos de que quien fuera nuestro maestro de sexto año de primaria, Jesús Cervera Gutiérrez, emprendió el camino para acudir a su cita con el Gran Arquitecto. Vaya un recuerdo para él a quien siempre agradeceremos que nos haya provisto con los aprendizajes primarios sobre la historia y la literatura universal.

Añadido (2) Mientras en el sureste de México presenciamos el arribo de una caravana, no tan inocentemente enviada, a la que se recibe a toletazos, en otro lado del mundo el creador de la idea, de mandar grupos a meterse en otras naciones bajo la excusa de refugiarse, le da un sorbo al mate mientras añora los aires porteños a la par que sueña en un gobierno mundial en donde su empresa vuelva a tener la ultima palabra.

Añadido (3) Dicen quienes saben que, en México, la defensa de los derechos humanos se ha convertido en una piedrecilla.

Añadido (4) Las criaturas que él engendrara, le están recetando la misma medicina que aquellos a quien denostara hace años por surtirle una pócima similar. ¿Le alcanzará el fuelle para deleitar al respetable con una machincuepa más?

Añadido (5) Más temprano que tarde, todos habremos de requerir apoyo profesional para solventar algún problema de salud, algo que varios parecen olvidar.
18 Enero 2020 04:00:00
Los ferrocarriles, el Istmo de Tehuantepec y el progreso
Ya se está construyendo un ferrocarril interoceánico a través del Istmo de Tehuantepec, y pronto estará listo para transportar de un océano a otro los intercambios entre las dos costas del nuevo mundo, y las naciones más antiguas en el este y oeste… El Istmo de Tehuantepec posee características excepcionales para satisfacer esta urgente demanda de transporte, no solamente desde el interior hacia la costa, sino de océano a océano. Para apreciar sus ventajas al respecto, es necesario tener una visión general de las características topográficas de México. Si usted, lector amable, llegó en su lectura hasta aquí, seguramente estará pensando que andamos propagando declaraciones emitidas por un miembro conspicuo de la 4-T. Sin embargo, sentimos decepcionarlo. Esas primeras ochenta y ocho palabras de este párrafo pertenecen a lo escrito por el abogado estadounidense, Alexander Dwight Anderson en su libro “The Tehuantepec Inter-Ocean Railroad,” publicado en 1880. Aquí en nuestro país, apenas terminaba el primer periodo del presidente José de la Cruz Porfirio Díaz Mori quien pronto dejaría el puesto encargado, por un rato, en manos de su compadre Manuel del Refugio González Flores. En esta ocasión habremos de revisar un poco de la historia sobre cómo se veía la construcción de un ferrocarril que atravesara el Istmo de Tehuantepec.

Para Anderson, “la finalización inmediata del tránsito interoceánico a través del Istmo de Tehuantepec es una empresa que complementará el río Mississippi y prácticamente lo extenderá hacia el Océano Pacífico. La ruta del istmo, al mismo tiempo ofrecerá a los Estados Unidos la ruta más ventajosa por excelencia para su comercio y permitirá dar inicio en México a una era nueva de progreso comercial que estimulará una relación más estrecha entre las dos repúblicas hermanas. Por ello, y que merece la cooperación de todos los interesados ​​en el avance material de América.” Pero antes de continuar con los beneficios que implicaba la construcción de un ferrocarril a través del Istmo, demos un repaso a los antecedentes que lo rodeaban.

En una publicación aparecida, en 1921, bajo el título “Railroads of México,” el economista estadounidense, Fred Wilbur Powell nos relata que la idea de construir una vía de transporte que cruzara el Istmo, mencionado arriba, fue propuesta desde los tiempos de Hernán Cortés y que inclusive en el siglo XVIII, se realizaron estudios para explorar la posibilidad de construir un canal interoceánico. Por su parte, Anderson apuntaba que, en 1824, el gobierno federal mexicano y el del estado de Veracruz nombraron respectivamente a su nombre al coronel del estado mayor del ejército, Juan de Orbegozo, [quien fuera uno de los treinta y ocho individuos que Iturbide nombró, tras la firma del Acta del Imperio Mexicano, para formar la Junta Provisional Gubernativa] y al hombre de negocios y diplomático Simón Tadeo Ortiz de Ayala, [un colaborador activo de la causa y teórico del movimiento independentista mexicano] para que realizaran estudios sobre el Istmo. Las recomendaciones derivadas de los estudios realizados por estas dos personas se encaminaban a la construcción de un canal navegable. No obstante, pasarían varios años para que se volviera a ver hacia el proyecto.

El 1 de marzo de 1842, ya con experiencia en eso de hacer negocios con tierritas, el gallero de Manga de Clavo abandonó, por un rato, a sus animalitos para irse a ejercer funciones de encargado del ejecutivo federal, Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, expidió un decreto en favor de José de Garay para construir una vía de comunicación en el Istmo de Tehuantepec, la cual conforme a lo establecido en el articulo 2: “Ésta se verificará por navegación y, donde ella no sea conveniente, por medio de ferrocarriles en que se usará de carros de vapor.” Pero no se vaya a creer que López de Santa Anna hacia aquello simplemente por favorecer los negocios de alguien en específico, el decreto en cuestión lo iniciaba con estas palabras: “Que, constante en el propósito de procurar el engrandecimiento de la Nación y la felicidad de sus habitantes…” y a partir de ahí establecía por qué y cómo se otorgaba aquella concesión. El ultimo día de abril de ese año, el concesionario encargó a un ingeniero italiano, Gaetano Moro, que iniciara los trabajos de exploración y análisis del área. Para 1844, se estableció que la construcción no se iniciaría sino hasta el 1 de julio de 1845, y mas tarde el 5 de noviembre de 1846, el presidente provisional, José Mariano Salas, amplio la concesión por dos años mas a partir de esa fecha.

Cuando ya los estadounidenses se habían instalado en la Ciudad de México, gracias a la “generosidad” de López de Santa Anna con sus decisiones erróneas combinadas con la traición clerical, de la que poco se comenta, a mediados de abril de 1847, el secretario de estado estadounidense, James Buchanan, envió un comunicado al representante de ese país en las negociaciones que culminarían en la firma de los Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848, Nicholas Phillip Trist. Respecto al contenido de dicha misiva, retornemos al texto de Anderson quien apuntaba: “En lugar de los quince millones estipulados para ser pagados en el artículo quinto para extender nuestros limites hasta Arizona, así como la Baja y Alta California, usted puede incrementar la suma ofrecida hasta un monto que no exceda los treinta millones de dólares, pagables en anualidades de tres millones, siempre que el derecho de paso y tránsito a través del Istmo de Tehuantepec, asegurado a los Estados Unidos por el artículo ocho del proyecto, forme parte del tratado…” La oferta no cuajó y el Istmo no fue incluido en el contrato de “venta.” A partir de ahí, dio inicio el traspaso de la concesión.

Como lo indica Anderson, el 28 de septiembre de 1848, De Garay cedió la concesión a un par de ciudadanos ingleses de apellidos Manning and McIntosch y ellos a su vez la transfirieron, el 5 de febrero de 1849, a un banquero neoyorkino, Peter A. Hargous. En diciembre de año siguiente, este personaje organizó la empresa Tehuantepec Railroad Company of New Orleans, misma que envió una “Comisión Científica” comandada por el general, John G. Barnard del Cuerpo de Ingenieros quien, asistido por J.J. Williams, se dieron a la tarea de hacer levantamientos topográficos con el propósito de tender vías de ferrocarril. El reporte fue presentado en 1852, pero para entonces, el gobierno mexicano ya había anulado, en 1851, la concesión otorgada en 1846. Dicha cancelación dio pie para que en el Istmo de Panamá se construyera una línea ferroviaria que fue concluida en 1855 e hizo difícil conseguir recursos para construir el proyecto en Tehuantepec. Posteriormente en febrero de 1853, se le otorgó concesión a un grupo de inversionistas mexicanos y estadounidenses quienes formaron A.G. Sloo and Company, la cual no tuvo relevancia mayor y el 7 de septiembre de 1857, fue otorgada una tercera concesión a Louisiana Tehuantepec Company.

En ese año, nos relata Anderson, el secretario de estado, Lewis Cass, escribía acerca de establecer una ruta de comunicación vía el Istmo: “La proximidad del istmo a nuestras costas, la salubridad del clima, la adaptabilidad del terreno para la construcción de un ferrocarril y la gran disminución en la distancia en comparación con otras rutas más al sur entre nuestras posesiones del Atlántico y el Pacífico, hacen a esta vía la más viable a cualquiera otra fuera de nuestro territorio.” Detrás de esto no estaba solamente el elemento de las distancias, sino la influencia que había generado el informe elaborado por Barnard y Williams quienes enfatizaban la riqueza con la cual la naturaleza había dotado al Istmo. Alababan el rendimiento maravilloso de casi todos los grandes productos básicos lo cual representaba otra fuente de ganancias que complementan en gran medida a las derivadas del transporte entre los dos mares. Estimaban que sería fácil de demostrar que los negocios locales por milla, cuando se desarrolle adecuadamente, serán iguales a los que se generaban en la región mas rentable del New York Central Railroad entre Albany y Buffalo. A partir de ahí, procedían analizar las grandes ventajas de los productos existentes en la zona, tales como café, azúcar, naranjas, plátanos maíz, algodón tabaco, cacao, arroz, maderas preciosas como cedro, caoba, así como hule, tinturas vegetales, ixtle, ganado, caza y pesca. En igual forma, planteaban la posibilidad de generar energía hidráulica dadas las corrientes de agua que ahí existían. Pero aun nada se concretaba.

Retomando el texto de Powell, nos indica que, para que no faltara nada, hasta Maximiliano el 12 de octubre de 1866, autorizó que la Louisiana Tehuantepec Company cambiara su nombre por el de New York-Tehuantepec Steamship and Railroad Company. Por supuesto que al caerse el barbirrubio dicha empresa perdió su concesión en 1867. Durante ese año, el 6 de octubre, se otorgó otra concesión a un estadounidense, Emile La Sere un agente de la compañía ferrocarrilera de Tehuantepec, dos años después se modifico y en diciembre 14 de 1870, se autorizó la construcción de un canal transístmico. Sin embargo, para entonces ya se había iniciado la construcción de una vía férrea, lo cual dio lugar a la competencia por agenciarse financiamiento. En 1874, se le otorgó un subsidio a la empresa constructora del ferrocarril, pero ni así pudo proseguir con la obra. Para 1879, las concesiones de La Sere fueron canceladas. En medio de todo ello, se dio un informe que el representante oficial de los EUA en México envió al departamento de estado en 1977, en el cual se leía: “Este estado [ Oaxaca] es rico en hierro, plomo, cobre, oro y plata, todos los cuales se trabajan de forma limitada. La prosperidad futura de esta entidad depende del desarrollo de su riqueza mineral; cuando llegue ese momento, el alcance y la riqueza de estas minas le darán a Oaxaca una importancia similar a California y Australia.”

Ya con don Porfirio instalado en el poder, nos indica Anderson que, en 1879, Edward Learned, inversionista neoyorkino, recibió una concesión y aun cuando construyó 35.4 kilómetros a partir de la costa el Atlántico, en 1882, le fue retirada la concesión por haber expirado el plazo bajo el cual le fue concedida. Pero en ese año, el encargado, por mientras, del sillón ejecutivo, Manuel del Refugio González Flores negoció con Learned que se continuara la construcción vía contrato con Delfín Sánchez con lo cual fue factible construir 106.2 kilómetros más, la mayoría de ellos en la costa del Pacifico. Sin embargo, una vez que el ciudadano Diaz Mori retorno al cargo que había prestado, las cosas volvieron a cambiar y en 1888, el contrato se extinguió. Para buscar financiamiento que permitiera continuar la obra fueron emitidos bonos que se ofertaron en Berlín, Ámsterdam y Londres. Tras de un par de intentos fallidos con inversionistas diversos, en 1893, se logró un acuerdo con un ingeniero inglés, Chandos S. Stanhope con quien se firmó un contrato el 6 de diciembre de ese año. Finalmente, el 115 de octubre de 1894, se concluía la construcción del ferrocarril del Istmo de Tehuantepec. Aun cuando todo hacia esperar un futuro esplendoroso, aún faltaban obstáculos por superar.

El gobierno se hizo cargo de la operación del ferrocarril, pero pronto se percató que aquello tenia muchas deficiencias y que era necesario tener terminales adecuadas. En 1898 y 1899, se establecieron contratos con S. Pearson and Son Ltd para reconstruir el ferrocarril y construir puertos de carga y descarga en Salina Cruz y Coatzacoalcos (o Puerto México). Al final de cuentas, la línea iniciaría sus operaciones el 1 de enero de 1907. La operación del ferrocarril y las terminales de carga operaron bajo un acuerdo de sociedad entre el gobierno mexicano y los representantes de Pearson cobijados bajo el nombre de Ferrocarril Nacional de Tehuantepec. Diversos contratos fueron firmados el 16 de mayo de 1902; el 20 de mayo de 1904; y el 7 de mayo de 1908, mismos que se establecía prevalecerían hasta 1953. En 1905, el Nacional de Tehuantepec firmó un contrato con la American-Hawaian Steamship Company para trasportar entre 250 y 300 mil toneladas de azúcar anualmente. Sin embargo, la apertura del Canal de Panamá dio al traste con el negocio. Sin embargo, eso no impedía que los estadounidenses reconocieran lo que la obra significaba tanto para ellos como para nuestro país.

En ese contexto, Anderson mencionaba que “la administración del presidente Díaz siempre será memorable en la historia de México como aquella en la que se inició una era nueva de desarrollo y progreso material, basada en la construcción de vías ferroviarias de comercio. El Ferrocarril Interoceánico de Tehuantepec (Tehuantepec Interoceanic Railroad) se congratula orgullosamente de ser la primera compañía norteamericana en consumar, de esta manera, la comunión comercial entre las dos repúblicas hermanas.” Ahí no paraba la alegoría, enseguida indicaba: “la pregunta que surge naturalmente, entre aquellos que desconocen el México moderno es ¿por qué se ha descuidado tanto tiempo su evidente interés propio a este respecto, y por qué los constructores ferroviarios angloamericanos inquietos no hicieron fortuna desde mucho antes invirtiendo en este campo? La respuesta a esta pregunta requeriría un gran volumen en cuyo contenido se hiciera una revisión de las revoluciones frecuentes (ahora terminadas, confiamos) en ese magnífico, pero desafortunado país [México]: una consideración de la guerra de 1846-7 entre los Estados Unidos y México, cuyo recuerdo permaneció por años como un obstáculo para que empresas estadounidense participaran en la economía de México; los problemas fronterizos que han surgido una y otra vez durante los últimos diez años, causados por ladrones de ganado en uno lado y los aventureros de mala reputación por el otro, etc., etc.” Ya en pleno paroxismo, Anderson no daba pausa.

Exaltaba que “ya todo eso, rápidamente, viene a ser cosa del pasado y los hombres de negocios de los dos países vecinos ven en el futuro una era de utilidades y beneficios mayúsculos derivados del intercambio comercial y servicios amistosos.” Sin embargo, “hay un aspecto en la historia de esta era nueva en el sector ferroviario que una parte de los habitantes de este país [los EUA] malinterpretan y que vale la pena clarificar. Nos referimos a la indiferencia o negativa que México, supuestamente, muestra a la participación de empresas estadounidenses en ese sector. No es factible considerar que el pueblo y los políticos mexicanos se muestran ciegos ante la posibilidad de lograr mejorar sus condiciones de bienestar y busquen crear una muralla china que sirva como obstáculo para evitar que se desarrolle el intercambio comercial, ya se ha observado que esa no es la actitud adoptada por el gobierno mexicano el cual ha permitido, mediante la expedición de concesiones, una participación activa de empresas estadounidenses en el desarrollo ferroviario de su país.”

Esta es la historia del ferrocarril interoceánico del Istmo de Tehuantepec, un proyecto que comenzó con López de Santa Anna, se construyó e inició operaciones con el presidente Diaz Mori, y hoy, nuevamente, andamos tratando de volver a echar a andar para ver si podemos poner a tiempo el reloj de la historia que siempre lo traemos atrasado. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo).

Añadido (1) La Teoría del Jitomate, elaborada por el Dr. Guillermo Ortiz Martínez, enfrenta su evaluación más difícil. Durante años se ha probado como cierta la relación entre el precio de esa fruta y los niveles de la inflación. Hoy, veremos si pasa la prueba de “tengo otros datos…”

Añadido (2) A los Astros (del engaño) les dieron simplemente un coscorrón. El colmo fue la excusa del manager suspendido, Andrew Jay Hinch, “sabía de la trampa, pero no hice nada para evitarla.” Aquí no cabe sino preguntarse: ¿Es un perfecto inútil o quiere ver la cara de pen…santes a quienes lean sus declaraciones? ¿Por ello, fue incapaz de disuadir a sus muchachitos para que no se adhirieran al cuerpo el equipo electrónico que les indicaba lo que les lanzarían?

Añadido (3) Un día pasaron de ser Blancas a Negras, ¿hoy se transformarán de Rojas a Moradas? Nos referimos a los apodos ‘calcetineros’ de los equipos de beisbol de Chicago y Boston.

Añadido (4) Lo mismo, se suben al auto del espanto cuando ocurren las tragedias que, a la vez, gozan y aplauden a rabiar cuando entre las miasmas de Hollywood se glorifica la imagen de un psicópata y la cinta es nominada a once Oscares.

Añadido (5) Ya se solicita psiquiatra para que atienda a los diputados federales. Por si había duda en manos de quienes se encuentra eso de elaborar leyes. Que conste fue uno de ellos, miembro del grupo gobernante, quien hizo la
petición.
11 Enero 2020 04:00:00
La propuesta para llevarse Sonora, Chihuahua y Coahuila
Después de 1847, no ha faltado algún político estadounidense quien presentándose como amante del engrandecimiento de su nación haya planteado la posibilidad de que sus fronteras se muevan y adquieran otro pedazo de suelo mexicano, “total, qué tanto es tantito”. Sobre una de esas propuestas, y cuál fue la reacción en los EUA, les comentaremos en esta ocasión.

En nuestra búsqueda constante por aprender sobre cómo se han desarrollado las relaciones entre México y los EUA, nos encontramos con un volumen editado, en 1892, bajo el título “Public opinion in the United States on the annexation of Mexico.” En realidad, debería de llamarse “La opinión de la prensa estadounidense acerca de la anexión de México”. Decimos esto ya que dicha publicación es una recopilación de lo aparecido en diarios diversos a lo largo de la unión americana en relación con el planteamiento que, el 15 de diciembre de 1891, presentara el senador por Pennsylvania, Matthew Stanley Quay, cuando los EUA eran gobernados por su presidente número veintitrés, Benjamin Harrison (1889-1893). En la propuesta, Quay asentaba: “Solicito al Comité de Relaciones Exteriores que investigue si la adquisición de los estados de Sonora, Chihuahua y Coahuila, que se encuentran al norte del vigésimo noveno paralelo de latitud norte en la República de México, es factible y del interés de los Estados Unidos.” Para ser más específicos respecto al área que el senador Quay deseaba adquirir, debemos recurrir al diario neoyorkino “The Sun” el cual, en su edición del 26 de diciembre de 1891, señalaba que la porción de terreno en cuestión “empezaba en el río Grande (Bravo) justo debajo de la curva más grande de ese río, a unos treinta kilómetros al norte de Escondido y de Eagle Pass, y desde allí hacia el oeste hasta llegar al golfo [de California].” La propuesta, que generó un rechazo casi unánime, no era tan inocua como podría aparecer a primera vista. Repasemos ambas situaciones.

El 17 de diciembre de 1891, en Springfield, Massachussets, “The Republican” publicaba que la propuesta de Quay era indefendible. Parecía desconocer la historia y los problemas que México había vivido desde que se quedó sin Texas y California. Con su propuesta “Quay le da armas al partido conservador en México para que proteste de manera hostil en contra de esta república [los EUA] y resulta dañina en extremo”.

En “The Post-Dispatch” de Saint Louis Missouri, el 20 de diciembre de 1891, la propuesta era calificada de ridícula y viciosa. Lo primero porque “no refleja los sentimientos ni siquiera de una docena de estadounidenses. Lo segundo porque despertara los celos de nuestros vecinos al sur”. Por su parte, “The Post” en New York City, el 22 de diciembre de 1891, establecía que en los EUA no existía ningún deseo de anexar territorio de México. La respuesta a la propuesta debe de realizarse inmediatamente, de no hacerlo, podría mandar el mensaje de que hay interés por llevarla a cabo. Otro diario con nombre similar, pero editado en Chicago, Illinois, en su edición del 24 de diciembre de ese año, mencionaba que la única explicación que encontraban para respaldar la propuesta de Quay era que varios estadounidenses vivían en esa región de México y que les convendría más estar bajo la protección de un gobierno como el estadounidense en lugar de uno como el mexicano. Sin embargo, se apuntaba, esa razón hubiera sido valida años atrás, no entonces cuando se podía estar tan seguro en México como en Texas. Por su parte, “The Chicago Journal,” el 11 de enero de 1892 indicaba que ningún partido político o persona en México habría de aplaudir la propuesta de Quay y que los Estados Unidos querían mantener relaciones cordiales con México y no querían realizar ningún movimiento que lo ofendiera, por ello, la propuesta del senador representaba un error muy serio. Términos similares aparecieron publicados, el 23 de diciembre de 1891, en “The Journal,” editado en Indianapolis, Indiana.

En Dubuque, Iowa, el 23 de diciembre de 1981, se leía en las páginas de “The Herald,” una crítica al gobierno federal al cual se acusaba de que, ante las acciones fallidas de política doméstica, ahora buscaba redimirse con acciones externas como esta propuesta. Sin embargo, “este gobierno no tiene dinero para comprar una porción de México, ni ningún otro territorio”. En lugar de andar pensando en incorporar más superficie “dediquémonos a cultivar los acres que poseemos”. En la misma población, otro diario, “The Times,” el 3 de marzo de 1892, asentaba que la propuesta era un insulto a un país vecino y amigo. Asimismo, se indicaba que detrás de esa propuesta lo que realmente se buscaba era quedarse con la Baja California y otras dos entidades.

El 28 de diciembre de 1891, The Washington Post publicaba que no existía ningún entusiasmo entre los estadounidenses por adquirir mayor territorio hacia el sur, mientras que en México había una postura en contra de renunciar a un pedazo más de la tierra ubicada en el norte. Otro diario editado en Washington, D.C. “The Church News” era enfático al asentar que “los mexicanos no tolerarán una propuesta encaminada a desmembrar su territorio… además que su constitución prohíbe al gobierno vender cualquier porción del país… Sería más factible que Inglaterra accediera a vender Canadá o España lo hiciera con Cuba, que México aceptara ceder Sonora, Chihuahua y Coahuila”. En sus ediciones del 8 y 20 de febrero, The Washington Post reiteraba su postura de que la propuesta habría de crear animosidad y desconfianza de los mexicanos hacia los EUA, justo en el momento en que las relaciones entre ambas naciones era más que cordiales. Y en eso de las relaciones, cabe mencionar lo que aparecía, el 19 de febrero de 1892, en “The Advertiser” generado en Boston. Ahí, se anotaba que la propuesta de Quay en nada afectaba un posible tratado de reciprocidad entre ambas naciones. “Desde hace un mes, The Advertiser anuncio que existían pocas probabilidades de que se concretara un tratado comercial con dicha república [México] dado que las importaciones de este país no eran, como regla general, de una calidad tal que pudieran ser amparadas bajo la cláusula de reciprocidad establecida bajo la Ley McKinley. Si algún tratado fuera a darse tendría que ser de otro tipo y ser sometido a la aprobación del Congreso.”

Posteriormente, se establecía que México ya no era un país semisalvaje y que ninguno de sus habitantes deseaba ceder una pulgada de terreno a los EUA. Asimismo, indicaba que “los ferrocarriles, las minas y las haciendas han alcanzado un gran avance en construcción y equipo durante las últimas décadas, por lo cual, aunado a sus recursos naturales esplendorosos, permiten esperar que, en el siglo próximo, México alcanzara un desarrollo sorprendente.” Ante esto, la propuesta de Quay solamente podría considerarse “como un insulto que no se justifica.” Por su parte, en ‘The Citizen”, editado en Jackson, Michigan, el 18 de enero del año apuntado arriba, se enfatizaba que mas que buscar hacerse de un pedazo mas de México, lo que los EUA deberían de optar es por “convertirlo en nuestro aliado mas poderoso en este continente… [mediante] el incremento del intercambio comercial y con nuestro capital ayudarlo a desarrollar sus riquezas naturales enormes.” Pero no todos los diarios andaban de buenos samaritanos para oponerse a la anexión de una porción de México. En Rochester, New York, en “The Herald’ aparecía impreso que, si se buscaba anexar algo, mejor se volteara la vista hacia el norte. “La provincia canadiense de Ontario seria mas adecuada para los intereses de nuestro país [los EUA] que cualquier adquisición tropical o grasosa de México.”

Seguramente al llegar hasta aquí, usted, lector amable, se preguntará: ¿Pues si tantos estaban en contra, entonces que motivó al senador Quay a presentar la propuesta? que el senador republicano por Pennsylvania tenía algo más que motivos simples como engrandecer el territorio de su nación amada. Veamos cuales eran.

El 20 de diciembre de 1891, el editor del diario The Dispatch generado en Pittsburgh, Pennsylvania, se preguntaba que pensaba hacer y con qué propósito el senador Quayl había planteado que se adquirieran los estados mexicanos en cuestión. “¿Pudieran ser la riqueza mineral, la agrícola o la engorda de ganado? Los tres estados son ricos en recursos minerales, y Coahuila ha ganado reputación como distrito agrícola, mientras que Sonora se distingue por su desarrollo ganadero.” Mas adelante, se mencionaba que esos territorios serian de gran interés para los inversionistas de Pittsburgh preocupados por tener una fuente de abastecimiento de materias primas.

El 24 de diciembre de 1891, “The Post” en Boston indicaba: “nadie de este lado de la línea estima que anexar esa parte del territorio mexicano sea del interés de los Estados Unidos. Excepto, tal vez, de algunos propietarios de minas o especuladores estadounidenses que operan en ese territorio.” Esta postura era compartida por “The Republican,” un diario editado en Denver Colorado, mismo que el 25 de febrero de 1892, publicaba que “hay algunos especuladores que quieren apropiarse de un poco más de territorio mexicano, pero en general la población [estadounidense] se muestra contrario a ello.” Sin embargo, el diario apuntaba que una cosa diferente sería si México ofreciera en venta un pedazo de su territorio. “Podría representar una gran ventaja para los Estados Unidos poseer la Península de Baja California y controlar la boca del Río Colorado. Pero una cosa es aceptar una oferta de este tipo que México realizara y otra requerir a los mexicanos que cedan una porción de territorio.” Pero veamos algo que nos puede precisar el motivo verdadero detrás de la propuesta de Quay.

El diario “The Standard,” publicado en Anaconda, Montana, el 11 de enero de 1892, señalaba que: “la propuesta de anexar parte de México debería de recibir más consideración y respeto. Aun cuando no se puede hacer que la gente deje de pensar que Quay busca hacer dinero para él y sus amigos Confederados, entre los cuales uno de los mas importantes es el secretario de guerra, [Stephen Benton Elkins]. Si es recomendable o no que los Estados Unidos amplíen su territorio o no es una pregunta cuya respuesta queda pendiente. Si fuera recomendable, hoy sería el momento más adecuado que nunca…dado que Coahuila, Sonora y Chihuahua desean imitar a Texas y convertirse en parte de los Estados Unidos… El gobierno de México es tan débil actualmente que no tendría la fuerza requerida para oponerse a una anexión planteada bajo un esquema razonable.” Ahí no paraba el escrito, iba mas lejos y mencionaba que el presidente José de la Cruz Porfirio “Díaz [Mori] estaría complacido de deshacerse de esos estados porque son cualquier cosa, menos leales a su gobierno y abiertamente han expresado sus deseos de abandonar su lealtad a México para convertirse en parte de los Estados Unidos.” Quien haya escrito eso no tenia idea de que el presidente Diaz no era un lotero-vendepatrias, y nuestros coterráneos del ayer no aspiraban a vivir de arrimados. Como apunte al calce, el diario en cuestión era propiedad de Marcus Daly, uno de los reyes del cobre en Butte, Montana. Así que podemos advertir el porqué del comentario. Veamos otras aportaciones que especulaba sobre el motivo real.

El 9 de enero de 1892, en el diario The Herald, publicado en Dubuque, Iowa, se afirmaba que la propuesta era motivada porque Quay y el otro senador por Pennsylvania, James Donald Cameron, junto con otros amigos habían adquirido algunas minas en el territorio que proponían anexar.

“The Bee” en Omaha, Nebraska, el 19 de febrero de 1892, se afirmaba que detrás de la propuesta se encontraba una acción especulativa con terrenos de magnitudes mayúsculas que de haberse concretado hubieran convertido en millonarios a quienes la proyectaron. Estas personas poseen, en las entidades mexicanas mencionadas, extensiones grandes de tierra que son muy fértiles y que de haberse aprobado la propuesta hubieran incrementado su valor entre 500 y 1000 por ciento. “Hay un grupo de hombres de hombres acaudalados que durante los últimos años han estado adquiriendo cuanto terreno estaba disponible para su venta en esos estados, fue su influencia lo que llevó al senador Quay a presentar la propuesta, misma que el gobierno mexicano pudo, apropiada y razonablemente, considerar como poco amistosa, y la cual el Senado no debió de haber permitido se llevara a Comisiones para su análisis.”

En medio de toda esta controversia, una y otra vez, se destacaba la preocupación que generaba la propuesta de Quay en el embajador mexicano en Washington, Matías Romero Avendaño quien se apersonó ante las autoridades estadounidenses para clarificar la situación. Ante los cuestionamientos, el secretario de estado, James Gillespie Blaine, le respondió que el gobierno de ese país no estaba detrás de la propuesta de Quay, misma que nunca había sido objeto de discusión en las reuniones de gabinete. Así quedó asentado, el 7 de enero de 1892, en las páginas de “The Republican” editado en Scranton, Pennsylvania.

Ante las posturas diversas que hemos mencionado y los intereses soterrados que se escondían tras de la proposición realizada por el senador Matthew Stanley Quay, el 17 de febrero de 1892, el senador por Ohio, John Sherman (Republicano) quien presidía el Comité de Relaciones Exteriores, “al cual fue turnado la propuesta para determinar si era factible o no la adquisición de ciertas partes del territorio perteneciente a la República de México, emitió una respuesta negativa al respecto, solicitando no ser tomado en cuenta en cualquier consideración que al respecto se tome en el futuro, lo cual se acordó.” En esa forma, la propuesta para que Sonora, Chihuahua y Coahuila pasaran a formar parte de los EUA fue enviada al cajón de los trebejos. En esa ocasión imperó la cordura y los estadounidenses se percataron de que nadie al sur del Bravo andaba buscando convertirse en arrimado en tierra ajena. Sin embargo, a lo largo de los años volverían a presentarse propuestas para que se vendiera o fueran cedidas ciertas porciones del territorio mexicano. A pesar de las presiones, siempre ha imperado, en este renglón, el buen juicio de quienes han estado al frente del gobierno mexicano. O tal vez, en términos más crudos, podríamos recordar lo que se publicó, el 29 de diciembre de 1891, en “The Journal” que aparecía en Saint Paul, Minnesota, “el presidente mexicano que proponga dicha anexión, será ejecutado como un perro.” Aun cuando, es de todos conocido, nunca faltan quienes creen que los problemas domésticos de la nación, o en la relación con el vecino, pueden resolverse vía una anexión a los EUA. Sin embargo, siempre debemos de tener presente que, ayer como hoy, todo lo que suceda en torno a las relaciones entre México y los Estados Unidos de América, como dijera el economista Sergio Enrique Castro Peña, “nada tiene de casual, todo es causal.”

Añadido (1) ¿En verdad se creen eso de que desde los EUA van a venir las lecciones de cómo se deben de manejar “democráticamente” los sindicatos? ¿Acaso desconocen que los de allá operan bajo la premisa de horca y cuchillo?

Añadido (2) En Australia, algunos tipos estaban preocupados porque la realidad no cuadraba con sus profecías de calentamiento global. Ante ello, procedieron en consecuencia. Hoy, 183 fulanos están detenidos por mostrar que la naturaleza no puede comportarse de manera diferente a lo que ellos promueven.

Añadido (3) En los EUA, desde julio de 2019, era del conocimiento público que los mexicanos quienes pidan asilo en ese país van a ser enviados a Guatemala. Así que eso de mostrarse sorprendidos e indignados suena tan real como una moneda de tres pesos. ¿Van a decirnos, también, desconocer que nos han remitido 60 mil personas, de nacionalidades diversas, para que las tengamos aquí mientras se decide su solicitud ante las autoridades estadounidenses?

Añadido (4) Hace unos días se dio a conocer una muestra más de que pertenecer al grupo en el poder no implica crear mecanismos de inmunidad en el organismo para evitar los daños neurodegenerativos causados por la contaminación atmosférica. El ejemplo fue proporcionado por el diputado Fernández Noroña.

Añadido (5) y los demócratas emergieron como defensores de Irán. ¿Qué opinarán los electores estadounidenses al respecto? Lo sabremos en noviembre de este año.
04 Enero 2020 04:00:00
En el congreso de Chile discutían acerca del apoyo a México
Para nuestros amigos chilenos,

María Elena Gronemeyer Forni
y Rolando Cori Traverso

Aquellos eran los tiempos en que las naciones de América Latina se mostraban solidarias con nosotros. Cuando Francia nos invadió, reaccionaron. Sabían que, si México caía, ellas volverían a convertirse en súbditos europeos. Hubo excepciones, Guatemala planteó su anexión a México una vez que se consolidara el imperio, y Ecuador se declaró neutral. Sin embargo, El Salvador, Perú, Venezuela y Chile expresaron su respaldo a México. Sobre como los chilenos abordaron, en 1863, el apoyo a México, les comentaremos en esta ocasión.

Al respecto, encontramos algo que forma parte del “Anexo de la nota de la Legación Mexicana en Washington al Ministerio de Relaciones Exteriores de 19 de noviembre de 1863,” originalmente plasmado, el 14 de septiembre de 1863, en el periódico “El Comercio” editado en Lima, Perú. En esta publicación, se relata el debate suscitado al momento en que el ministro del interior y relaciones exteriores de Chile, Manuel Antonio Tocornal y Grez presentó, el 1 de septiembre de 1863, su informe, la Memoria dice en el original, al Congreso de Chile. Tocornal era un abogado quien, en 1857, fundó el Partido Conservador y, más tarde, sería presidente tanto de la Cámara de Diputados como la de Senadores, culminando su carrera pública como rector de la Universidad de Chile (1866-1867). Asimismo, cabe mencionar que el presidente de dicha nación era José Joaquín Pérez Mascayano (1861-1871) quien años atrás laborara en las representaciones diplomáticas de su país tanto en los Estados Unidos de América como en México, y arribara al poder bajo la bandera del Partido Nacional, un instituto político de orientación centroderecha. Presidiendo la Cámara de Diputados de Chile se encontraba un representante del Partido Liberal, el abogado Federico Errázuriz Zañartu, quien, entre 1871 y 1876, sería presidente de la república.

Tocornal advertía al Legislativo que: “La situación en que de un tiempo a esta parte se ha encontrado la República mexicana y los graves acontecimientos que en ella han tenido lugar, despertaron desde un principio el más vivo interés en el pueblo y Gobierno de Chile apresurándose este a manifestar los sentimientos que le animaban en favor esa república hermana y el peligro que había para las demás repúblicas americanas si se realizase un cambio de gobierno en una de ellas que no fuese la expresión franca y libre del voto nacional. La integridad de las respectivas Repúblicas en cuanto a su territorio y el mantenimiento de las instituciones que libremente adoptaron desde su emancipación son cuestiones del más alto interés y que forman una causa común para toda la América española, porque así como fueron idénticos sus peligros al constituirlas en Estados independientes y han participado de las mismas dolencias intestinas, no podrían mirarse sin inquietud las trasformaciones que se operasen en la vida social y política de cualquiera de ellas. Si en las repúblicas hispanoamericanas se iniciara una obra de reorganización bajo un sistema contrario del que ha prevalecido hasta aquí, se produciría una nueva crisis más sangrienta y dolorosa que la que han atravesado desde que, dejando de ser colonias, se convirtieron en Estados soberanos.”

Acto seguido, Tocornal menciona la actitud que Chile adoptó desde el 31 de octubre de 1861, cuando España, Gran Bretaña y Francia acordaron venir a exigirnos que les cubriéramos las deudas que con ellas teníamos. Asimismo, enfatizó que, tras los llamados Tratados de la Soledad, las dos primeras naciones estuvieron de acuerdo en regresar sus ejércitos, mientras que Francia aprovechaba para enseñar cuál era su objetivo real, convertirnos en súbditos. En las palabras de Tocornal, Chile expresó su simpatía en favor de México, pero a la vez buscó preservar los vínculos de amistad, paz y comercio que lo ligaban con las naciones europeas. En ese sentido, se instruyó al representante chileno en Londres, Manuel Carvallo Gómez. A la par, se envió comunicados a los EUA y los países latinoamericanos solicitándoles que sus representantes en Europa plantearan ante los gobiernos de ese continente el estado de cosas que prevalecía en América y “el vivo anhelo de ver asegurada la buena inteligencia que debe subsistir entre las republicas americanas y las potencias europeas.” Asimismo, comentó que Chile mandó, vía EUA, un agente diplomático a México para coadyuvar al restablecimiento de la concordia y obtener información de primera mano. Sin embargo, no pudo ingresar por Veracruz. Ante ello, buscó por el lado del Pacifíco y, a través de Mazatlán, fue factible que, en mayo de 1863, arribara a la Ciudad de México para desempeñar las funciones descritas el periodista, historiador y político, Ramon Sotomayor Valdés quien actuaría como ministro plenipotenciario de Chile en México. Al calce, cabe mencionar que, tras de concluir su encargo en México, en 1866, Sotomayor fue nombrado miembro de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. También ese año fue encargado de la redacción del diario La República. Retornemos a 1863 en el Congreso de Chile en donde no todo se iba a dar como un monólogo, varios miembros del Legislativo tenían preguntas por realizar.

Las hizo primero el representante de Combarbalá, miembro del Partido Nacional, el abogado y periodista, Ignacio Zenteno Gana, quien demandó explicaciones amplias sobre la misión del agente diplomático. Asimismo, deseaba conocer la postura del gobierno si llegase el caso de que la monarquía fuera impuesta en México y dado que para ese momento había dos capitales en México, la de “status quo, el gobierno constitucional” encabezado por el estadista Benito Pablo Juárez García, quien trasladó los poderes a San Luis Potosí, y “la de la invasión” localizada en la Ciudad de México, solicitaba saber en donde residía el enviado chileno.

Tocornal respondió a lo segundo que Sotomayor Valdés estaba en la capital del país. Sin embargo, esto no era un reconocimiento tácito al invasor, sino resultado de un acuerdo tomado conjuntamente cuando el estadista Juárez García comunicó a los representantes diplomáticos acreditados ante su gobierno que este trasladaría su sede hacia San Luis Potosí y los invitó a que se fueran con él a ese sitio. En ese contexto, los ministros de Chile, El Salvador, Perú, Venezuela y Ecuador se reunieron con su decano, el ministro estadounidense. El acuerdo unánime fue permanecer en la ciudad capital dado que seguir a un gobierno itinerante implicaba riesgos mayores, además de que les impediría mantener una comunicación constante con sus gobiernos y no era un medio expedito para cumplir con su deber. Ello no sería un obstáculo para que “las mismas relaciones continuaran también existiendo, según acuerdo, con el gobierno del Sr. Juárez, puesto que no reconocía, ni podía reconocer a ningún otro gobierno.” Sin embargo, la respuesta no dejó satisfecho al diputado Zenteno Gana quien con enjundia mayor cuestionó sobre porque el enviado de su país debería de permanecer en el lugar en donde “el gobierno provisorio y la junta de notables nombrados por [el mariscal Élie Frédéric] Forey, ha declarado traidor a Juárez y sus secuaces decretando entre ellos el secuestro y la confiscación” ante ello, cuestionaba: “¿En calidad de que estaba Sotomayor o su presencia era para mostrar apoyo moral y expresarle a Juárez que Chile protestaría ante la invasión francesa?” Le espetaba que, si el enviado no expresaba la desaprobación oficial sobre la invasión francesa, “Chile estaba representando una farsa humillante… Si tiene que ocultar sus credenciales, o esconderse como ministro… concluyo que no tenemos agente en México, y que hemos enviado a ese país una sombra, una ilusión de embajada.” En igual forma, le solicitaba aclarara si el representante andino en México tenía instrucciones explicitas de reconocer exclusivamente al gobierno de Juárez “o el gobierno nacional que lo sucediera.” Le pedía fuera preciso en la postura del gobierno chileno con respecto al imperio que se pretendía instalar en México.

Tocornal respondió que eran injustas las recriminaciones que el diputado Zenteno realizaba. Le recordaba que el gobierno chileno, en ocasiones varias, había expresado su simpatía por la causa mexicana. Respecto a expresar neutralidad con Francia, Tocornal apuntó que una vez conocido que los galos vendrían sobre México, su país no había “cesado de manifestar que abrigaba la esperanza de que prevaleciera el libre voto de los pueblos”. Sin embargo, el ministro dejaba un resquicio, por aquello que pudiera ocurrir, cuando decía que “el desarrollo de los acontecimientos que ahora suceden en México determinará la parte que Chile debe tomar en tan importante negocio.” Más adelante agregaría que “el gobierno tiene un grande interés por todo lo que tiene relaciones con la América; pero también aprecia en lo que debe a la Europa. Sus relaciones con esta son cordiales; con aquellas fraternales y llenas de benevolencia”. La respuesta no dejó satisfechos a varios.

Entre ellos se encontraba un miembro del Partido Nacional, el abogado y periodista Ambrosio Montt Luco, diputado por Valparaíso y Casablanca, a quien le pareció que, tanto en el documento, como en las palabras de Tocornal, existía ambigüedad en demasía. Por ello, no dudó en plantear: “¿Qué razón de prudencia, que principios de neutralidad hacen tan tímido al gobierno de Chile? México es para nosotros un ejemplo y un principio. Allí luchan la Europa conquistadora y la América independiente, la monarquía y la república.” Posteriormente, le recordó que el ministro no fue acreditado a la capital mexicana u otra localidad “sus credenciales son para la nación mexicana, para la idea republicana, donde quiera que se refugie la independencia perseguida por el extranjero… Siguiendo al gobierno de Juárez a San Luis o a otro punto cualquiera el ministro de Chile habría satisfecho los deseos de la opinión publica de su país, y al propio tiempo habría observado los precedentes diplomáticos”. Para sustentar sus dichos, invocó lo acontecido, en 1848, a Giovanni Maria Mastai-Ferretti, el Papa IX, cuando fue lanzado de Roma por los revolucionarios y todo el cuerpo diplomático, incluido el representante chileno, lo acompañó a Gaeta en Nápoles. Igual sucedió, en 1815, cuando el rey Luis XVIII de Francia fue echado del trono por la aparición de Napoleón, todo el cuerpo diplomático lo siguió. En plena perorata, Montt cuestionó tanto mantener relaciones con Francia como el nombramiento de Francisco Javier Rosales Larraín como ministro plenipotenciario en dicho país, entre otras cosas por haber vivido fuera de Chile por más de un cuarto de siglo.

Tras de ello, retomó la palabra el diputado Zenteno Gana quien acusó de que “la política del Gobierno es por lo menos prescindente y fría con respecto a la invasión francesa.” Asimismo, apuntó que si el ministro no puede estar en el lugar en donde se ubique el gobierno de la república, lo mejor era regresarlo a Chile y esperar como ocurren los acontecimientos. Mencionó que la Guerra Civil en los EUA abrió la puerta para la invasión europea y existía el peligro de que la invasión a México se extendiera las naciones vecinas. Inclusive, se escuchaban rumores de planes imperialistas en Ecuador.

Ante lo anterior, Tocornal y Grez desestimó que fuera un delito acreditar un ministro ante naciones amigas, preguntando “¿No tenemos relaciones comerciales, relaciones morales e intelectuales que conservar con la Francia?” Recordó que ese país tenía un encargado de negocios en Chile y no existía motivo para que este no lo tuviera allá. Criticó a Montt por descalificar a Rosales y defendió a este y al presidente Pérez Mascayano quien lo designó. Asimismo, precisó que los ejemplos citados por diputado Montt, Pío IX y Luis XVIII, no eran similares al caso del estadista mexicano ya que “en las monarquías los enviados son acreditados a la persona del soberano, contrario a las repúblicas en que son acreditados ante la nación. El agente de Chile en México no ha sido acreditado ante la persona del presidente Juárez; de consiguiente, puede residir en cualquier punto del territorio de la República.” Posteriormente, se leyó una propuesta del diputado Zenteno para someterse a votación.

En ella, se planteaba retirar al enviado chileno a México, “mientras no exista un gobierno nacional e independiente a toda intervención extranjera, a menos que dicho ministro sea acreditado ante el gobierno mexicano que resista dicha intervención, en cuyo caso deberá residir en la misma ciudad que este haya designado como capital”. La primera respuesta fue emitida por el abogado miembro del Partido Conservador, diputado por Santiago, Manuel Alcalde y Velasco quien consideraba inútil la votación al no conocerse las indicaciones que se enviaran al representante en México. Montt se manifestó contrario a ello, ya que para él estaba claro que el ministro había expresado su apoyo a la conducta del representante en México. Alcalde replicó que “el ministro ha manifestado su juicio sobre negocios pasados, sin pronunciarse… De lo que en adelante se hará en México.” Por su parte, el diputado por Quinchao, un ingeniero en minas y abogado, representante del Partido Nacional, Francisco Segundo Puelma Castillo, dijo estar de acuerdo en gran parte con lo expresado por Zenteno y Montt, con la salvedad que consideraba invadían atribuciones del presidente de la república. Por ello, proponía que se sugiriera dejar sin presupuesto a las representaciones en México o en Francia o ambas, con lo cual coincidieron los dos últimos. A Tocornal le pareció escandaloso ya que podría generar resentimientos entre los poderes al cumplirse o no con la propuesta, además de que dejaría muy mal parado al país ante los otros con los que acordó en México.

El presidente de la Cámara, Federico Errázuriz Zañartu, no encontraba nada indebido en las propuestas e inclusive planteó que la presidencia declarara: “El Gobierno de Chile no reconocerá o no está dispuesto a reconocer al Gobierno monárquico que se funde en México bajo la influencia de bayonetas extranjeras.” Ante esto, Zenteno retiró su propuesta y Tocornal volvió a defender a su enviado en México, mientras que Errázuriz expresó que nada veía que fuera motivo de censura o fuera negativo en los procedimientos del ministro, mientras encontraba en que el gobierno adoptara su propuesta. De esa forma concluyó la sesión. Sobre lo que aconteció después, encontramos un escrito de la doctora Patricia Galeana “La Solidaridad Latinoamericana” publicado en “Benito Juárez en América Latina y el Caribe,”(2006), compilado por Adalberto Santana y Sergio Guerra Vilaboy. “La República de Chile no solo se manifestó en contra de la instalación de la monarquía en México, sino que propuso hacer una demostración de fuerza para manifestar la indignación de los países latinoamericanos ante la intervención europea. El encargado de negocios de Chile en Washington era el abogado, poeta y periodista, Francisco Solano Astaburuaga Cienfuegos quien exteriorizó al embajador mexicano en EUA, Matías Romero que por instrucciones de su gobierno propondría a EUA encabezar dicha demostración para expresar la condena de todo el continente contra el establecimiento de una monarquía en México.

El representante chileno consideraba que Estados Unidos era el único país americano que podía producir, en ese momento, la salvación de la América hispana. Aunada a esta determinación el gobierno chileno ordenó a Ramon Sotomayor Valdés el cambio de residencia a SLP donde se encontraba Juárez para dejar de residir cerca del gobierno de los traidores”. La discusión en el Congreso de Chile dio resultados.

Nuestro país pasaba por tiempos difíciles y América Latina, encabezada por Chile, se mostraba solidaria con México liderado por del estadista Benito Pablo Juárez García.

Añadido (1) Terminaron el 2019 mostrándonos cuanta razón tenemos al calificarlos de poco aptos para manejar los asuntos externos. Primero, colocaron como embajador a una persona cuyas facultades mentales ya no le permiten comportarse adecuadamente. Segundo, los exhibieron al descubrirles que firmaron todo lo que les pusieron enfrente y para defenderse dijeron que los “chamaquearon”. Tercero, para proteger a un dictador-delincuente electoral y sus secuaces, acabaron involucrándose en una refriega adecuada para realizarse en los lavaderos comunales. Luego dicen que porque añoramos los tiempos cuando la diplomacia era un asunto de profesionales.

Añadido (2) Ante las medidas cosméticas nos surgen dos preguntas: ¿Acaso las autoridades de la CDMX desconocen que los principales vehículos contaminantes son aquellos que utilizan diésel, para los cuales no emiten restricción alguna, y que los automotores que consumen gasolina generan el 36 por ciento de la contaminación? ¿En verdad, esos funcionarios estiman que, por estar hoy encumbrados, en su organismo se han desarrollado mecanismos que los convierte en inmunes ante los efectos neurodegenerativos causados por la contaminación?

Añadido (3) Dobletearon el pedido de lábaros patrios porque esperaban que la clientela llegara en tropel a demandarlos. Sin embargo, apenas unos cuantos tímidos se acercaron para adquirirlos y ensabanarse en ellos. Nada de que ya se extinguió el orgullo nacional, pero es que durante el Guadalupe-Reyes hay prioridades… Inclusive para los patrioteros.

Añadido (4) Empezó la carrera precios-salarios. ¿Quién ganará? Usted y nosotros ya hemos visto esa película y sabemos el desenlace. Solamente los nuevos creen que otro será el final.

Añadido (5) “The Two Popes.” Este es un anuncio político pagado por el Comité de Amigos en Pro de la Glorificación, manazos incluidos, del ciudadano Jorge Mario Bergoglio Sivori.
28 Diciembre 2019 04:00:00
Añadidos de 2019 / B de B
PIB = C + I + G + (X - M) es una fórmula que se le enseña a cualquier aprendiz de economista durante el primer año de la carrera. (PIB) Producto Interno Bruto: El valor de la producción de todos los bienes y servicios finales generados en un país a precios de mercado, en un periodo determinado. (C) Gastos de consumo privado: Son los gastos en bienes y servicios realizados por las familias para satisfacer sus necesidades. (I) Inversión: Está compuesta por las compras de bienes finales que adquieren las empresas para realizar la producción y las variaciones en las existencias de inventarios. (G) Gasto público: Se refiere a las compras de bienes y servicios que el gobierno realiza. (X-M) Exportaciones menos importaciones: La diferencia entre las exportaciones e importaciones es el saldo de la balanza comercial. Estas variables son las que determinan el sentido por dónde va la economía de un país. ¿En verdad creen que nada tiene de trascendente el comportamiento de cada una de ellas porque ’el crecimiento puede ser cero o dos, eso no es lo importante…’? (31 de agosto de 2019)

La economía mexicana a la altura de las grandes del mundo como Alemania, Italia y el Reino Unido... En pos de ver cuál cae primero en recesión económica. Por empeño no quedará, contamos con expertos en la materia para alcanzar dicho pendón. (8 de noviembre de 2019)

Pensar que a nuestro amigo economista lo llamaron pesimista porque, a principios de 2019, pronosticó que el crecimiento del PIB en este año sería 0.5 porciento. Hoy, fácilmente, podría militar en el bando de los optimistas. BANXICO no tuvo de otra y su gobernador hubo de aceptar que la economía mexicana está estancada. (2 de noviembre de 2019)

Puede no gustarnos el estilo de gobernar del presidente estadounidense Donald J. Trump, pero por aquellos rumbos son cada vez más sus paisanos de a pie quienes empiezan a considerar que tal vez no esté nada mal tenerlo por seis años más. Eso se deriva de que, a pesar del cierre del gobierno por un mes y mantener a raya a China, la economía creció 3.2 por ciento en el primer trimestre de 2019; en abril se crearon 236 mil empleos cuando esperaban 185 mil; el desempleo se redujo a 3.6 por ciento y el salario promedio por hora se elevó a 27.77 dólares. Por si buscábamos una explicación a porque, en el mismo periodo, las remesas que los paisanos enviaron a México totalizaron 7,697 millones de dólares, 7.1 por ciento superior al periodo similar de 2018. Lo que no entendemos es como aquí, durante el trimestre tuvimos un decremento en el crecimiento económico de 0.2 porciento. (4 de mayo de 2019)

Mientras el resto del mundo se bambolea, en los EU la economía crece. Durante el trimestre julio-septiembre el PIB registró un incremento de 1.9 por ciento y en octubre crean 128 mil empleos remunerados. ¿Ahora a quién le echamos la culpa de nuestra falta de dinámica económica? (2 de noviembre de 2019)

Por fin, hemos dado muestras de que ya no estamos sujetos a lo que suceda en los Estados Unidos. Mientras en ese país la economía luce boyante, nosotros estamos inmersos en la recesión económica. Por fin, hemos logrado la independencia. Hemos sido capaces de meternos en una crisis económica sin la ayuda de nadie. (30 de noviembre de 2019)

Aquellos que promueven eso de que China va a venir a salvarnos, porque son unas almas de la caridad, sería muy conveniente que voltearan hacia Hong Kong para que vean lo amables y bondadosos que son los dirigentes de ese imperio. (10 de agosto de 2019)

Si le impusieron aranceles mayores al acero mexicano es porque los de aquí no acaban de entender que colocar el “Made in Mexico” no es suficiente para ocultar el color amarillo ¿A poco creen que allá son tan inocentes para no saber lo que hacen? (7 de septiembre de 2019)

Lo del miércoles 14 de agosto fue un ensayo de globalistas, chinos y demás fauna de acompañamiento para tratar de descarrilar la economía estadounidense y así impedir la reelección de Trump. Para quienes lo han olvidado, la lucha es entre el globalismo y la preservación del estado-nación, todo lo demás son fuegos de artificio. (19 de agosto de 2019)

Se podrá o no simpatizar con el presidente de los EUA, Donald J. Trump. En lo que no se puede discrepar es que eso de las audiencias para instrumentarle un juicio político no es más que un intento de los demócratas para llevar a cabo un golpe de estado. La última vez que lo ejecutaron, los costos para los estadounidenses fueron tremendos; cuatro años de James Earl Carter con una economía viviendo sus peores años desde la gran depresión. Y hasta nosotros acabamos pagándolo a principios de la década de los 1980s. (16 de noviembre de 2019)

Para quienes dicen que los otros no promueven el discurso del odio, los invitamos a revisar cómo siembran la discriminación en reversa los aspirantes de ese lado al abanderamiento en 2020. Pero, sobre todo, los incitaríamos a reflexionar acerca de lo que pasa cuando alguien no acepta pertenecer a la “Plantación Demócrata.” Esto es, no adopta actitudes sumisas y muestra que intelectualmente está a la par o por encima de ellos. Eso, es motivo de acciones que hacen palidecer cualquier acto de discriminación. Pero de esto no se habla en los medios políticamente correctos y es desconocido para quienes ahí abrevan su sabiduría. (10 de agosto de 2019)

El reporte edulcorado del inspector general, Michael Horowitz, y el juicio político de los demócratas son parte del mismo esfuerzo en pro del “coup d’etat.” Por otro lado, es conveniente esperar los resultados de la investigación que realiza el abogado de los EUA en Connecticut, John Durham. Detrás de esto último hay información muy delicada cuyos alcances trascienden las fronteras estadounidenses y, si logra presentarla tal cual, muchos cambios se darán en el contexto internacional. “Stay tuned.” (14 de diciembre de 2019)

En estos tiempos de relaciones difíciles con los vecinos del norte, no estaría de más que dieran una revisada a la forma en que nuestros líderes y gobernantes manejaron esos problemas durante las décadas de los 1910 y 1920. Pero se nos olvidaba algo, ellos no son de los favoritos ya que nada hicieron aparte de construir el estado mexicano moderno que permitió al país crecer y desarrollarse. (1 de junio de 2019)

Nos negamos a aceptar que esa sea la imagen de la diplomacia mexicana. La fotografía era patética y no pudimos sino añorar la estatura de figuras como Matías Romero Avendaño, Isidro Fabela Alfaro, Manuel Téllez Acosta, Genaro Estrada Félix, Luis Padilla Nervo, Jaime Torres Bodet, Manuel Tello Baurraud, Rafael de la Colina Riquelme, Alfonso García Robles, Jorge Castañeda y Álvarez de la Rosa, Bernardo Sepúlveda Amor y Rosario Green Macías, entre otros. (9 de febrero de 2019)

Tras del éxito en Argentina de los Fernández, el numero uno operando como palafrenero de la dos, los fracasos para la izquierda latinoamericana se hilvanan. En Bolivia, Evito salió corriendo. En Uruguay, los ciudadanos se hartaron de Tabaré y todo lo que representaba, de manera ordenada optaron por Lacalle. En Brasil, a Lula cada vez le pesa más el bolsón repleto de condenas en contra. En Venezuela, Maduro ya luce podrido mientras organiza intentos de asonadas, ¿con dinero chino? en Chile y en Colombia. En Ecuador, a Correa no le alcanzó el lazo para ejecutar la asonada. En Nicaragua, Ortega en lugar de caudillo resultó un cadillo que, cada vez más, encona a sus paisanos. En Cuba, la revolución castrada sigue colgada del cuento viejo del bloqueo. En realidad, ninguno de ellos es de izquierda, son una partida de estafadores hambrientos de poder. (30 de noviembre de 2019)

Solamente los limitados de entendederas pueden comparar el caso de Evo con el del doctor Salvador Allende Gossens. Este último, además de político, era un hombre de ideas cuya perspectiva podíamos no compartir, pero sus textos y discursos son una invitación a la reflexión. Ante la asonada, falleció con el fusil en la mano. El otro es simplemente un dictador y delincuente electoral carente de ideas quien a la hora de la verdad salió huyendo. (23 de noviembre de 2019)

El presidente estadounidense Donald J. Trump accede a retrasar la medida y, como acto reflejo, el Evito boliviano, sin despedirse y esperarse a otra caricia de mejillas, salió para Cuba y no paró hasta llegar a Argentina. ¿Cuál sería la urgencia? (14 de diciembre de 2019)

Eso de ver el muro en el patio ajeno y no la muralla en el propio es un pecado. ¿A poco nos va a decir que la sede de la multinacional más antigua está circundada por arreglos florales y el acceso es libre? (26 de enero de 2019)

Ante la tragedia ocurrida en Paris, no podemos sino suscribir lo que de manera sucinta nos comentó nuestro hermano Juan Antonio: “En Notre Dame no se incendió una iglesia, se destruyó una obra de arte.” (20 de abril de 2019)

La fotografía revela todo, el pasado, el porqué de su actitud en el presente y ¿el futuro? Portando una vestimenta blanca, aparece el ciudadano Bergoglio quien, en su papel de CEO de la multinacional más antigua, coloca su pulgar sobre la frente de Maduro el cual, contrito, agacha la testuz y cierra los ojos al recibir la bendición. Ante tanta ternura, nos acordamos de la foto en donde aparece, también, con ropaje albo, el ciudadano Wojtyla junto a Pinochet desde el balcón de La Moneda. ¿Alguna duda que ellos, los de atuendo níveo, siempre están al lado de las almas pías? (2 de febrero de 2019)

Como ese negocio ya no da para más, el CEO de la multinacional más antigua le espetó que al incumplir los acuerdos, pues que se olvide de apoyo alguno. ¿Nos enteraremos algún día de los pactos secretos que el tal Nicolás no honró? (16 de febrero de 2019)

Mientras el CEO de la multinacional más antigua fracasa en sus gestiones para encontrar un resort en donde vaya a descansar su ex protegido venezolano, algunos agentes de ventas de la empresa exhiben comportamientos propios de la edad media y los tiempos de la bestia austriaca. En Polonia, se dieron a la tarea de quemar libros de Harry Potter para “limpiar hogares de fuerzas malignas.” (6 de abril de 2019)

El día que la multinacional más antigua ponga a disposición de las autoridades judiciales, de cada una de las naciones, a sus ejecutivos y agentes de ventas quienes encubriéndose en sus ropajes holgados han cometido felonías, ese día vamos a empezar a creerle que ha cambiado. Mientras tanto, sus conclaves y declaraciones atronadoras las veremos simplemente como actos de maquillaje para buscar que sus arcas no mermen y tratar de evitar que la clientela se vaya a comprar en otros establecimientos mercantiles que ofrecen lo mismo, pero en otra presentación. (23 de febrero de 2019)

Había sido teatro de revista, agencia de inhumaciones y ahora recinto para homenajear a un líder religioso. ¿Qué sigue, sede de un concurso de barras de animación o una misa concelebrada para emparejar el partido? (25 de mayo de 2019)

Hace unos días mientras atendíamos otros asuntos en Puebla, nos dio por turistear. Somos herejes, pero no estamos peleados con el arte. En ese contexto, visitamos iglesias católicas. En dos de ellas entramos cuando el sacerdote daba su homilía y coincidentemente en el cuerpo de ambas encontramos como, lejos de fomentar la unidad, propagaban el divisionismo entre quienes tienen y aquellos que nada poseen. Nos salimos preguntándonos: ¿Será esta la línea que el ciudadano Jorge Mario Bergoglio Sivori les ha instruido que fomenten? Nada nos extrañaría que así fuera. (5 de octubre de 2019)

En la leyenda de los pueblos, se decía que el sacristán de las iglesias católicas acostumbraba “ayudarse” con un pellizco al cepo de las limosnas antes de rendirle cuentas a su empleador. Hoy, pareciera que eso ya se terminó. Nos encontramos, hace unos días, la nota de que, a un cura en el norte de San Francisco, California, lo capturaron transportando, en su auto, bolsas con 18 mil dólares en efectivo, además de que en su casa encontraron otros guardaditos. ¿Sería eso un castigo por no compartir con el señor o…? ¿Cuántos casos similares a ese habrá alrededor del planeta en esa y las otras religiones? (27 de julio de 2019)

Bello y edificante el espectáculo que nos proporcionaron hace unos días el jefe de una diócesis del noreste, José Raúl Vera López, y un grupo de religiosas. A grito pelado, discutían la posesión de una propiedad. Una muestra más de que lo que portan, y dicen promover, es solamente un disfraz. Al final de cuentas, lo único que los mueve es el aroma de la “fiducia.” (7 de septiembre de 2019)

Al amparo del “Óbolo de San Pedro,” anualmente, los católicos donan directamente, al ciudadano Jorge Mario Bergoglio Sivori, más de 55 millones de dólares para realizar obras de caridad. ¿Será verdad que el 90 por ciento se destina para tapar el hoyo financiero del Vaticano y solamente el 10 por ciento es orientado hacia acciones pías? (14 de diciembre de 2019)

Ya empezaron los agarrones y eso que esto apenas empieza. Es un preámbulo de lo que veremos cuando llegue el momento de otras decisiones más importantes hacia el futuro. Morenas contra morenos a dos de tres caídas, sin límite de tiempo, salvo que el referee intervenga. (16 de marzo de 2019)

El pintarse de un color distinto no va a cambiar su naturaleza. De aurinegro o de guinda siguen siendo los mismos. (12 de octubre de 2019)

Los diputados de Morena demostraron porque son los herederos de los líderes del movimiento del 68. Los de ayer, en el trayecto del ferrocarril entre la Ciudad de México y Guadalajara, se bajaban en las estaciones para esquilmar a las vendedoras de quesadillas. Los de ahora, van al Sanborns y se salen sin cubrir las cuentas que deben de ser pagadas por las meseras. Nadie puede dudar de cuanto han avanzado, los de antes las sinvergüenzadas las cometían cubiertos de terlenka, los de ahora las envuelven en casimir. (16 de noviembre de 2019)

Si el diario neoyorquino y el periodista mintieron, nada debe detener la demanda correspondiente. El presidente de México, cualquiera que sea su nombre y partido político, no puede ser tachado de mentiroso y simplemente dejar pasar el asunto. (19 de enero de 2019)

Dicen que al espíritu de Manuel del Refugio González Flores le ha dado por deambular durante las noches por las oficinas instaladas en un edificio antiguo. Para lo que nadie tiene explicación es porqué, a la par, suena como sí abrieran y cerraran cajones. ¿Qué buscará? (23 de marzo de 2019)

Para todos los proyectistas de escenarios políticos futuros, debemos de recordarles que las ecuaciones se integran por variables y aquello de “ceteris peribus,” es algo que deberían de tener presente para cubrirse y no terminar siendo reprobados en el oficio de aprendices de brujos. (9 de marzo de 2019)

Al parecer, todos se han olvidado de que ni el triunfo es eterno, ni la derrota es para siempre. En ambas circunstancias hay que mostrar prestancia bajo la premisa de que siempre hay un mañana por enfrentar y este no necesariamente se dará bajo las situaciones pasadas y/o presentes. (2 de marzo de 2019)

Añadido a los añadidos. lector amable, le agradecemos que, durante 2019, haya dedicado un poco de su tiempo para revisar nuestros escritos semanales. No aspiramos a presentarnos como poseedores de la verdad eterna, pero lo que siempre hemos hecho, y continuaremos en esa línea, es respaldar nuestras opiniones con información dura. De no presentarse situaciones fuera de nuestro control, aquí continuaremos semana a semana ofreciéndole nuestra perspectiva sobre tópicos diversos. Por lo pronto, le deseamos que reciba el 2020 pleno de salud y perspectivas futuras positivas.
21 Diciembre 2019 04:00:00
Los añadidos de 2019 / A de B
En el primer año, el equipo estaba integrado por veteranos quienes utilizaban lo último que les quedaba en el tanque y jóvenes con mucho por aprender. La combinación no daba resultados y las derrotas se acumulaban. El pitcher cruzaba las señales con el cátcher. A los infilders el roletazo se les escurría entre las piernas. Los outfielders dejaban caer el elevado más bobo. Con el tolete la producción era magra.

Ante ello, al mánager no le quedaba sino hacer gala de su facilidad verbal y entretener a la prensa con dichos. Un gran número de fanáticos los seguían. Los antiguos de la comarca habrán de recordarlo, eran los Mets de New York y Casey Stengel en 1962. (8 de noviembre de 2019)

Al ver y escuchar aquello creímos que a continuación nos presentarían un comercial ofreciendo trajes de poliéster, con sus pantalones campana, de venta en “Milano” y otro de los zapatos de plataforma que mercaba el “Taconazo Popis”. (6 de julio de 2019)

El 6 de julio de 1944, se dio el llamado Día D o la invasión de Normandía. En este operativo participaron cuatro mil embarcaciones, once mil aviones y alrededor de tres millones de soldados. Toda la operación, planeada durante un año, era responsabilidad de un solo hombre, el general Dwight David Eisenhower quien, previendo que pudiera darse un fracaso, el 5 de julio de 1944, escribió una nota que se guardó en la bolsa de su camisola. En ella, se leía: “Nuestros desembarcos en el área de Cherbourg-Havre no han logrado obtener un punto de apoyo satisfactorio y he retirado las tropas. Mi decisión de atacar en este momento y lugar se basó en la mejor información disponible. Las tropas, la fuerza aérea y la armada hicieron todo lo que la valentía y la devoción al deber podrían hacer. Si alguna culpa o falla se atribuye al intento, es solamente mía”. Nótese que jamás mencionaba que aquello era responsabilidad de los subordinados que no pudieron ejecutar adecuadamente la estrategia. Las setenta palabras entrecomilladas deberían ser memorizadas por cualquiera que aspire a ejercer el liderazgo sobre un grupo de personas. (26 de octubre de 2019)

Los más antiguos de la comarca seguramente lo recordaran. Entre 1964 y 1965, la promotora del Olympic Auditorium de Los Ángeles, California, Aileen Eaton, decidió reinventar al boxeador Ricardo ‘Pajarito’ Moreno. Durante ese lapso, el de Chalchihuites, Zacatecas, noqueó a 21 rivales, todos debidamente seleccionados para que el zacatecano luciera. Tras de ello, en marzo de 1966, resolvieron ponerle enfrente a un peleador de calidad mediana, el mexicoamericano Raúl Rojas. Tres rounds bastaron para exhibir que la grandeza del plumífero no era tal, había volado hacía rato. Pero como el globo aún daba para más, tres meses después los volvieron a trepar a un cuadrilátero y, en el segundo round, el ave colgó el pico. Eso le sucedió por acostumbrarse a enfrentar rivales a modo. (13 de abril de 2019)

Hace unos días leíamos que el Presidente López Obrador propone eliminar el examen de admisión a las universidades, a fin de garantizar a todos los jóvenes su derecho a estudiar. Ante ello, recordamos lo que, allá por diciembre de 2010, declarara el entonces subsecretario de educación superior, Rodolfo Alfredo Tuirán Gutiérrez: “No se trata únicamente de aumentar la cobertura, sino evitar que la masificación de la educación superior en México conlleve a un deterioro de la calidad y con ello se refuerce una fuente de desigualdad…” Para reflexionarlo. (21 de septiembre de 2019)

Para asegurarnos de que la sociedad del futuro estará integrada exclusivamente por ‘snowflakes’ (copitos de nieve) y ninis, nada como empezar por no reprobar a los nenes ni en el primero, ni en el segundo año de la educación elemental, no se vayan a traumar. De una vez que les expidan el título universitario y así no los arriesgan a que sufran algún descalabro que los pudiera dañar sicológicamente. Total, si ya tienen asegurada su mesada y hasta la forma en que administrarán su tiempo libre. (27 de abril de 2019)

Quienes llegaron actúan igual que los idos. Con acciones cosméticas buscan paliar los problemas graves. Estiman que su investidura burocrática alta los coloca muy por encima del común de los mortales y, por consiguiente, no les afecta respirar el excremento vertido, entre el 10 y el 17 de mayo, sobre el ambiente de la Ciudad de México. Les tenemos noticias, la naturaleza no ha recibido dicha notificación. Por consiguiente, también, están expuestos a que el destino los alcance y les extienda una factura por un monto que no alcanzarán a cubrir. (18 de mayo de 2019)

Muy triste es observar las imágenes del deterioro que, en su salud, sufre la primera ministra alemana, Ángela Merkel. ¿Habrán reflexionado al respecto nuestros próceres quienes viven en una cámara de gases llamada CDMX? Perdón, olvidábamos que ellos son inmunes a cualquier quebranto de salud, eso solamente afecta al común de los mortales. (29 de junio de 2019)

Hasta cuando comprenderán tanto las autoridades de la CDMX, como los grupos de protesta que al final de cuentas, sin importar su condición de miembros de la gran burocracia o lo válido o no de sus quejas, respiran el mismo aire que el resto de los mortales y el ambiente putrefacto termina por freír el cerebro a todos por igual. Los niveles de contaminación prevalecientes el pasado martes 8 eran elevadísimos y no distinguió niveles, ni posturas, a la hora de impactar las neuronas. (12 de octubre de 2019)

Nadie discute los galones académicos del Dr. Narro Robles, pero ¿En verdad creerán sus promotores que representa algo para las bases priístas? Aun cuando tal vez lo que busquen sea un médico para que les expida el certificado de defunción. (23 de febrero de 2019)

Los priístas marchan con paso firme, nada los detiene y nadie duda que lograrán su objetivo: Convertir ese instituto político en la versión moderna del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM). Que nos disculpen nuestros amigos priístas, pero en eso terminarán si continúan con su pasividad disfrazada de disciplina. (15 de junio de 2019)

El domingo anterior, el PRI apareció como un partido en estado vegetativo. Para acabarla de fastidiar, las características de quienes aspiran a dirigirlo no parecen ser las indicadas para sacarlo del trance. La dama despide aromas que no apuntan hacia ningún lado. El segundo, emana aires de naftalina y cloroformo. Un tercero, está impregnado de ese tufo que deja el aceite en el perol cuando se cocinan ciertas pieles. El cuarto, a pesar de las lociones, huele a leña de otro hogar. Y, cual evocación acuñesca, en medio de ellos, los gobernadores emiten concentraciones de linimento y mertiolate. Vaya futuro el del tricolor. (8 de junio de 2019)

Que nos disculpen nuestros amigos priístas, pero eso de que ni siquiera un tercio de la militancia, que supuestamente tienen, haya acudido a elegir dirigentes es muestra de una charlotada. O ¿será que eso es lo que realmente les queda? (19 de agosto de 2019)

Ahora sí, no hay duda, el PRI acaba de nacer oficialmente como la versión Siglo XXI del PARM. (19 de agosto de 2019)

De pronto, se escuchó un rechinido. Eran la tapa del sarcófago que se abrió y de ella salió un texto para defender a la prensa y a los periodistas. Tras leerlo, la cubierta volvió a cerrarse. Era el espectro del PRI nacional para demostrar que aún sigue vivo. (8 de noviembre de 2019)

Al observar la foto del ignaro con botas en pijamas, no pudimos sustraernos a recordar lo que Zócalo publicó el sábado 10 de junio de 2000, en cuyo cabezal se leía: ‘Considera desquiciado al candidato presidencial. Lo peor un triunfo de Fox, dice Rafael Villarreal.’ (6 de abril de 2019)

Realmente el PAN debe de estar en lo más profundo de la desgracia cuando recurre al ignaro con botas y lo presenta como su gran arma para recuperar el poder. ¿Recordaran los actuales directivos de ese instituto político que su fundador, Manuel Gómez Morín, era considerado uno de los siete sabios de México? (28 de septiembre de 2019)

Ante los ejemplos con que en estos días nos proveen los líderes religiosos, de todas las interpretaciones de la fe, algo vino a nuestra mente. Hace muchísimos años escuchamos en las clases de catecismo, de donde las señoritas Velasco nos expulsaron, aquello de “Dios está en el cielo, en la tierra y en todo lugar”. Ante ello, nos preguntábamos: ¿Entonces para qué tanto ritual e intermediarios? Tiempo después, durante las clases de marxismo en la Universidad Autónoma de Guadalajara, un conservador por los cuatro costados quien siempre nos inspiró respeto por su congruencia y conocimientos, Antonio Nario Aldana, el lunes 22 de abril de 1974, apuntaba: “La filosofía hegeliana…[considera] que el único ser existente es la razón universal equiparada a Dios, todo lo demás no es sino formas, manifestaciones, reflejos, dimensiones de ese único Dios. Por lo tanto, no solo está en todo, sino que es todo, constituye la sustancia y la esencia tanto de lo material como de lo espiritual, de esta manera Hegel hace una identificación total entre Dios y el Universo…” Encontramos la respuesta a nuestra pregunta de la infancia y definimos la relación personal con el Gran Arquitecto. (8 de junio de 2019)

Ya se empieza a sospechar que, ante la insistencia en eso de indígena o mestizo, lo que en realidad hay es un proyecto para volver a una sociedad de castas como la prevaleciente durante la Colonia. Así, lector amable, vaya viendo en cuál de estas opciones se encuadra: Criollo, indígena, mestizo, castizo, mulato, morisco, chino, saltapatrás, lobo, gíbaro, albarazado, cambujo, zambiaga, calpamulato, tente en el aire, no te entiendo, tornatrás, coyote, cuarterón, genízaro, jarocho, tresalbo y zambo. Sin embargo, debemos reconocer que no son las únicas, en el entorno globalizador hay otras alternativas. (07/12/2019)

Ya que andan muy preocupados por eso del perdón de los pecados, ¿nos van a decir quién, en nombre de los mexicas, va a ofrecer disculpas a los descendientes de las etnias que tenían sojuzgadas y de donde se surtían para realizar sacrificios humanos? Por favor, dejémonos de distractores. La inmensa mayoría de los mexicanos de hoy somos mestizos producto de la fusión de las culturas hispana e indígenas con todas las bondades-defectos-virtudes-pecados que ellas conllevan. (16/11/2019)

Muy incluyentes, pero a la hora de la arenga se les olvidó el consumador de la independencia. ¿Sería por su condición de mulato? (21/09/2019)

Ya lo hicieron Cuitláhuac y Cuauhtémoc. Falta que se les adhiera Moctezuma. Seguramente en el Mictlán los originales andan muy enca…nijados por la forma en que sus nombres son sobajados. (18 de mayo de 2019)

Para quienes creían que los sacrificios-ofrendas a Huitzilopochtli eran cosa del pasado, el cuchillo de obsidiana emergió de las entrañas del Templo Mayor y… (2 de noviembre de 2019)

Muy recomendable sería que los animalistas, mientras esperan que les sirvan la siguiente orden de tacos vegetarianos de chuleta y pastor, revisaran el texto de la comparecencia en el Senado de España, el 22 de enero pasado, del ganadero Victorino Martín. Tal vez, podrían empezar a comprender lo que es la fiesta brava en realidad. Y para quienes sustentan que los aficionados a la tauromaquia somos una horda de salvajes que gozamos con el tormento de los animales, les dejamos con parte de lo dicho por el propio Martín: ‘Si la gente disfrutara con el sufrimiento, tengan por seguro que hace mucho tiempo que habría gradas en los mataderos.’ (2 de febrero de 2019)

El pasado fin de semana, en España, tres toreros, Gonzalo Caballero, Mariano de la Viña y Miguel Ángel Perera, en lo que es un riesgo inherente a su profesión, sufrieron percances muy graves. Ante esos infortunios, en las redes sociales hispanas, los autollamados animalistas dieron rienda suelta a la mofa y exhibieron que lo de ellos es la bestialidad y no el humanismo. (12 de octubre de 2019)

El domingo pasado, Ehécatl andaba enojado y decidió impedirle que efectuara una de sus gustadas faenas, para algunos en México, sustentadas en retortijones. Dadas las circunstancias lucía apuradillo y utilizaba el pico de la muleta para mantener alejado al burel. (7 de diciembre de 2019)

Muy grato fue enterarnos de que, allá por los rumbos del pueblo, les fue entregada la “Presea Piedras Negras” a tres personajes quienes fueran nuestros maestros: Rosa Elba Aguirre González, Arnoldo Rositas Martínez (nos acabamos de enterar de su fallecimiento lamentable) y José Guadalupe Betancourt Flores. Enhorabuena por ese reconocimiento muy justo. Sin embargo, ya que andamos por esos terrenos, las autoridades locales actuales, y quienes las precedieron, han pasado por alto la labor que, a lo largo de la historia del Piedras Negras, Coahuila, han desarrollado en materia educativa dos personajes con méritos indiscutibles: Rosa María Herrera Pérez y Xavier N. Martínez Aguirre. (22 de Junio de 2019)

No entendemos eso de que quieran hacer que los empleados federales trabajen hasta los sábados. Recordamos que, a finales del Siglo XX, cuando laborábamos en el área de Pesca, se instituyó lo que llamaban ‘el horario corrido’ de las 9 a las 18 horas, con una hora de descanso, de lunes a viernes. Fue en ese periodo, aun cuando ya se desempeñaba con nivel de excelencia, se incrementó la productividad y eficiencia de aquel grupo, sin cuyo apoyo no hubiera sido posible que cumpliéramos nuestra función, integrado por Martín Careaga Hernández, Guillermo Muñoz Montes de Oca, María del Carmen Ramírez Bravo, Juan Santiago López, Gaudencio Correa, Francisco de Velasco Mendívil, Juan Pérez Acosta, José Ramón Escalante Andrade, Arturo Meza Hernández, Isabel Hernández, Ramón Moreno Azuara, Roberto Hernández y Leticia Veloz Zenteno. (4 de mayo de 2019)

Muy importante para nosotros fue, durante el evento referido (la presentación, efectuada por el doctor Pedro Salmerón Sangines, del segundo libro de nuestra autoría ’Las Conferencias de Bucareli. Un Acuerdo Pragmático de la Diplomacia Mexicana’), contar con la presencia de nuestra esposa Lilián, nuestra hermana Estela Luisa y nuestros amigos, Martha Eugenia Mendívil García, Jerónimo Ramos Sáenz Pardo, Guillermo Robles Martínez Guízar y Sergio Enrique Castro Peña, así como la todos aquellos que no pudieron estar ahí físicamente, pero nos expresaron su apoyo solidario. Muchas gracias a quienes, sin conocernos, nos acompañaron. (3 de agosto de 2109)

Hace unos días, mientras preparábamos esta nuestra colaboración semanal número 800, encontramos con una noticia muy satisfactoria, de esas que alimentan el ego. Nuestro primer libro, “El Senado estadounidense enjuicia a México y al presidente Carranza”, (INEHRM, 2017) ha sido incorporado al catálogo de la “Harvey S. Firestone Memorial Library” que es la biblioteca principal de la Universidad de Princeton clasificada como la sexta de los EU. Asumimos que algo interesante encontraron en el volumen para decidir tenerlo ahí. (14 de diciembre de 2019)

Hoy, habrías celebrado tus noventa y cuatro años. (7 de septiembre de 2019)

Este jueves 18 de julio, tres años habrán trascurrido desde que partiste a tu cita con el Gran Arquitecto. Como te hemos extrañado doña ESTELA RÍOS SCHROEDER. (13 de julio de 2019)

Añadido a los Añadidos. A usted, lector amable, le deseamos que, en compañía de su familia, celebre una muy Feliz Navidad.
14 Diciembre 2019 04:00:00
Otros pasajes de los libros que han sido ¿vetados en el pueblo?
Continuamos con la reproducción de algunos pasajes contenidos en los dos libros de la autoría de don Rafael Villarreal Martínez, “Piedras Negras, Destino y Origen. 80 años, una narración para mis nietos”. (2005) y “Piedras Negras, Destino y Origen. Personajes, Sitios y Recuerdos.” (2010), mismos que todo indica han sido ¿vetados en el pueblo?
“Corrían los años cuarenta y las llamadas ‘mejores familias’ de la ciudad acostumbraban a reunirse en el Casino Nacional. En cierta ocasión se programó en ese sitio una reunión para conmemorar un acontecimiento importante. Para ello, se había contratado a una orquesta procedente de Monterrey, Nuevo León, la cual amenizaría la fiesta. Si embargo, el día esperado una serie de contratiempos se presentó. El autobús que los transportaba sufrió desperfectos a mitad del camino que impidieron al conjunto musical cumplir con su compromiso. Con el salón repleto era ya tarde para suspender el baile, los invitados ataviados para la ocasión esperaban impacientes. Los organizadores no tuvieron otra alternativa que salir a recorrer la ciudad en busca de quienes acompasaran las notas musicales para alegrar el evento. De un sitio pasaron a otro sin que encontraran lo que buscaban, hasta que arribaron al cabaret llamado ‘Lupe’s Place’ ubicado en la zona de tolerancia. Tras de la estira y afloja usual en estos casos, con los organizadores en desventaja dado la premura, finalmente se apalabraron con los músicos.

Estos, se dirigieron al Casino para amenizar la reunión. Una vez iniciada esta, los comensales se levantaron a bailar y al pasar cerca del sitio en donde se localizaban los músicos estos haciendo gala de buena educación, decían “buenas noches, Don Fulano”; “como le va Don Zutano”, “hace tiempo que no le veía “Don Perengano”. Todos los caballeros ahí reunidos eran muy conocidos de los músicos. Esto causo extrañeza entre las esposas de los recipientes de tan amables saludos y guiadas por la natural curiosidad se dieron a la tarea de cuestionar a sus cónyuges acerca de donde o porque conocían a esos músicos, a lo cual los señores respetables invariablemente argumentaban que la ciudad era pequeña y toda la gente sabía quiénes eran ellos”. Recordemos otra anécdota en donde el vehículo si llegaba a su destino.

“Por esos mismos años, daba inició el negocio de los autobuses de pasajeros foráneos. Uno de los pioneros en este ramo fue don José María Vázquez con su famoso camión al que llamaban “El Pájaro Azul” que cubría la ruta Piedras Negras–Ciudad Acuña-Piedras Negras. En el mismo vehículo, había dos categorías, primera y segunda. La vía carecía de asfaltado, dado lo cual era frecuente que en época de lluvias el camión se atascara y ahí es donde se entendía el porqué de las categorías. Quienes viajaban en segunda clase tenían que bajarse a empujar el camión para continuar el recorrido, lo mismo sucedía cuando una llanta se ponchaba. Sí el chofer, el mismo propietario, requería de dar cumplimiento a una necesidad fisiológica, bastaba que anunciara al pasaje que “llegó la hora de cortar margaritas” para que todos supieran cual era el mensaje. Al tocar la hora de los sagrados alimentos, como él decía, se estacionaba y empezaba a comer. Una vez concluida esta, se perdía por treinta minutos, los cuales dedicaba a dormir la siesta. Total, que don Chema salía a las siete de la mañana de Piedras Negras y llegaba a Ciudad Acuña alrededor de las ocho de la noche…” En donde ya no había oscuridad es en otro pasaje que don Rafael nos relata.

Durante las décadas de los años 30 y 40 del siglo pasado, el hombre económicamente más poderoso en Piedras Negras era don Francisco N. García, Don Panchito como le llamaban, quien poseía la concesión de la distribución de energía eléctrica…” Aquí, es importante precisar que dicha prerrogativa la obtuvo el lunes 22 de febrero de 1937 cuando él, a nombre de la empresa Servicios Eléctricos de Piedras Negras, S.A, firmó un contrato-concesión con el general Rafael Sánchez Tapia quien fungía como secretario de Economía en el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas del Río. Cabe apuntar que la energía que vendía y distribuía dicha empresa se había comprometido a adquirirla de la planta generadora propiedad de Claudio Mario Bres Jáuregui o sus causahabientes o cualquier otra planta generadora, mediante contrato aprobado previamente por la Secretaría de Economía. Asimismo, el ciudadano García operaba los servicios del “agua potable, acaparaba todo el trigo que se producía en la región, el cual procesaba en la harinera más grande de toda la zona, poseía ranchos y por supuesto era uno de los propietarios del único banco que operaba en la ciudad, el Banco Fronterizo de México, además de ser socio del denominado “Viguera Bank” … ubicado en Eagle Pass, Texas…” Antes de continuar, debemos de señalar que, en el Banco Fronterizo, además del ciudadano García, aparecían como copropietarios Isidro y Cipriano Viguera. Operaba al amparo de una concesión que, el 1 de junio de 1925, les otorgara el secretario de Hacienda y Crédito Público, Alberto José Pani Arteaga. Para garantizar su establecimiento como banco de depósito y descuento, con capital social inicial de 250 mil pesos, entregaron una fianza de 25 mil pesos oro que les devolvieron al iniciar operaciones. Recuperemos la narrativa de don Rafael quien apuntaba que “en una palabra, [el ciudadano García] era el hacedor de vidas y obras en la localidad, de no contar con su aprobación era imposible desarrollar negocio alguno. Ante tanta riqueza, obvio era que se despertara ambición y recelo…” en algunos quienes procedieron a materializarlos.

“…el lunes 8 de diciembre de 1941, un miembro de conocida familia en la localidad, de nombre Carlos Mondragón, decidió que en nada perjudicaría al propietario del banco mencionado si le sustraía un poco del dinero que albergaba en sus arcas. Como el acto era difícil realizarlo solo, convenció a un par de amigos, Elías Perry y otro un ciudadano de apellido Olvera. Llegada la fecha fijada para cometer el latrocinio, alrededor de la una de la tarde, cuando ya se habían efectuado los depósitos del día, el trío antes mencionado irrumpe montando briosos corceles, pañuelo que les cubría la mitad del rostro, sombrero texano y revolver en mano, exigiendo a los cajeros, Salvador García y su asistente Teodoro Rodríguez la apertura de las bóvedas y la entrega del dinero ahí depositado. Después de que los empleados les responden desconocer la combinación para abrir la caja fuerte, los ladrones aceptan “recaudar” solamente lo que estuviera a la mano. Con el cañón de las pistolas presionando sus espaldas, los solícitos empleados no tienen otra opción sino depositar en los costales las remesas, las cuales según las crónicas de la época alcanzaron un monto de 26,745 pesos. Sin disparar tiro alguno se alejan los atracadores y para cuando se da parte a las autoridades policiacas era demasiado tarde. Nadie hasta ese momento se imaginaba quienes eran esos émulos de bandidos del oeste. Una vez que el trío mencionado alcanza las afueras de la ciudad, decidieron repartirse el botín y regresar cada cual, por su lado a la localidad, acordando reunirse posteriormente.

A Mondragón le correspondieron once mil pesos y el resto se lo repartieron entre los otros dos. Sin embargo, la alegría que les embargaba era amplia y no pudieron sustraerse a visitar la cantina (entonces el nombre de bar no se utilizaba) de su preferencia. Al calor de las copas, se enteraron de que don Celso Garza, honorable comerciante de carne y muy respetado en la población, padre de su amigo Homero, había fallecido. Por ello, se presentaron ante él y le proporcionaron generosa suma como ayuda para los gastos funerarios. Después retornaron a seguir la juerga y no tardaron en levantar sospechas por la forma en que despilfarraban el dinero. Lo anterior provocó que no faltara algún acomedido que fuese a informar a las autoridades de lo que estaba sucediendo. Acto seguido se presentó un grupo de gendarmes en la cantina y procedieron al arresto de los mencionados, quienes con dificultades podían sostenerse de pie. Los condujeron ante el comandante de Policía, Santana Jiménez, quien no necesitó someterlos a riguroso interrogatorio, entre alcoholizados y temerosos los capturados pronto confesaron el origen de su súbita fortuna y narraron paso a paso su fechoría. Lo mencionado genera sonoro escándalo entre la sociedad nigropetense que, a toda costa, trató de ocultar lo que en pocas horas era conocido por todos. De esta forma tan poco elegante terminó el primer asalto bancario en esta ciudad…” Al respecto, don Rafael no quiso dejar cabos sueltos. Durante el proceso de revisión-corrección para elaborar la segunda edición del primero de sus libros, la cual terminó un par de meses antes de partir a su cita con el Gran Arquitecto, nos encomendó que examináramos si había alguna publicación que relatara el hecho. Encontramos que la prensa internacional registró el evento y así lo hicimos saber a don Rafael quien, precisando el nombre del medio y la fecha en que apareció publicado, lo asentó en esa segunda edición que en algún momento será editada. Vayamos a otros pasajes de los volúmenes en comento.

A lo largo de su vida don Rafael fue testigo y actor de un sinnúmero de eventos políticos en su pueblo y en el estado por lo que conoció a la mayoría de quienes se desempeñaban a nivel local y estatal, además de varias figuras de la vida política nacional. Jamás negó su filiación como miembro del Partido Revolucionario Institucional. Ello no implicaba adoptar posturas serviles, cuando no estuvo de acuerdo lo hizo saber públicamente. Era una actitud heredada de su padre, nuestro abuelo, don Rafael Villarreal Guerra, quien también participara en la vida política local. Al respecto, en “Piedras Negras, Destino y Origen,” nos narra lo que le sucedió a nuestro abuelo en 1939 y como actuó en 1960.

Gobernaba Coahuila, Pedro V. Rodríguez Triana, “un político analfabeto y arbitrario, a quien los coahuilenses apodaban Pedro Quinto…” Aspiró a “la presidencia de la República bajo la bandera del Partido Comunista en 1929, alcanzando apenas alrededor de 23 mil votos. Tiempo después, gracias a su amistad con el presidente Cárdenas, fue gobernador del estado entre los años finales de la década de los treinta y principio de los cuarenta. En los tiempos de desgobierno de este sujeto, prototipo de los generalotes, se presenta el proceso electoral municipal y el Partido de la Revolución Mexicana escoge como candidato a presidente a Julio Díaz, hombre trabajador y si se quiere hasta honesto, quien no obstante esto no atraía las simpatías de la ciudadanía. La mayoría de la población se inclinaba por la opción que representaba Miguel Z. Barba, comerciante un poco atrabancado, a quien acompañaban en su aventura Santiago Riddle, Pedro Perret, Onésimo Elizondo, Fortunato de Hoyos y Rafael Villarreal Guerra.

Al efectuarse las elecciones, los resultados favorecieron a Barba, pero el partido oficial impuso su fuerza y declaró ganador a Díaz, ante el disgusto del electorado. El repudio alcanzó un grado tal que un incipiente movimiento de resistencia civil se presentó, llegando a tenerse dos autoridades municipales al mismo tiempo”. Sin embargo, como representante de la democracia cardenista, “Rodríguez Triana hace gala de autoritarismo y ordenó que, dado que no era factible tener dos autoridades municipales a la vez, se procediera a poner a buen recaudo a los insurrectos, cosa que sus subordinados obedecieron en el acto. La mayoría de los miembros de la planilla de Barba fueron avisados de la orden emitida y lograron esconderse, solo dos de ellos no conocieron que sucedía y en esta forma Fortunato de Hoyos, quien se encontraba en su rancho, y mi padre, que estaba en el rastro supervisando la matanza del día, fueron a parar a una celda de la cárcel municipal bajo el cargo de insubordinación a la autoridad e incitación a la violencia. Un grupo compuesto por don Francisco Saracho, don Ricardo Ainsle, quien [entre el 22 de junio de 1947 y el 1 de marzo de 1948] sería gobernador interino del estado [de Coahuila], don Carlos Ainsle, don Joaquín Peña y otros, procedieron a buscar al general [Manuel] Pérez Treviño, ante quien el mencionado gobernador se inclinaba, para que intercediera y lograra la libertad de los detenidos injustamente, la cual se dio con rapidez singular”. Veamos lo sucedido en 1960.

Se acercaba la sucesión de Juan Lobo Goribar un presidente municipal cuyo logro mayor fue unificar a la población, pero en su contra. Con ese ambiente, el gobernador, general Raúl Madero González, vía el secretario de gobierno José Saucedo Siller, impulsaba las candidaturas de Álvaro Pérez Trevino y el Lic. Antonio Berchelman Iruegas, a quienes Lobo decidió apoyar. Ante esto, “la primer reacción ciudadana fue el descontento con la propuesta y ello da origen a la creación de la Asociación Cívica, la cual estaba integrada por Víctor Bosque, Juan Valdés, Juan García Carral, Gilberto Farías de los Santos, Homero Niño Portales, Armando Galindo Durán, Alfonso Ainsle Jiménez, Eduardo Barrientos, Felipe Martínez, Cesáreo Rodríguez, Ramón Hernández Gil, Lázaro Frausto Valle, Alfonso González Rivera, José Ángel Saucedo, Elías Sergio Treviño Earnshaw, Benito Martínez Rúan, Rafael Villarreal Guerra y Ramiro Peña Guerra, aparte de muchos otros. Llegado el día de la selección del candidato, los aspirantes no eran solo los dos mencionados … a ellos se habían unido Víctor Bosque, Eduardo Barrientos y Ramiro Peña Guerra. En el PRI, se estableció que se realizaría un auténtico proceso democrático, era necesario dar un poco de oxígeno a los procesos y nada se perdía con probar un nuevo método. Bajo esta premisa llega el 13 de octubre de 1960, los cinco precandidatos se presentan acompañados por los grupos que los respaldaban. Quien a primera vista… contaba con el mayor número de partidarios era el capitán Ramiro Peña Guerra. Sin embargo, los intereses entre las diversas fracciones estaban empezando a complicar los acontecimientos. En la planilla que encabezaba Peña Guerra, se proponía originalmente como primer regidor a Rafael Villarreal Guerra, entonces líder de la Confederación Regional de Obreros y Campesinos (CROC) local, pero el dirigente de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en el municipio, Felipe Martínez reclamaba para él esa posición. La divergencia empezaba a complicar la selección del capitán, dado que sin los votos de la CTM no alcanzaba la mayoría de los delegados para su postulación. Ante esto, en uno de los muchos rasgos de amistad y hombría que tuvo mi padre [nuestro abuelo] a lo largo de su vida, decidió que primero era la candidatura de su amigo antes que su interés por ocupar la primera regiduría y así se lo comunicó a Peña Guerra. Salvado ese obstáculo se procedió a efectuar el proceso, obteniendo una significativa mayoría de votos el capitán Peña Guerra, ante lo cual los respaldados por el general Madero no tuvieron sino aceptar que en esta ocasión la democracia los había derrotado…”

Estos son apenas algunos pasajes de la historia de Piedras Negras, Coahuila, narrados por quien nunca trató de presentarse como lo que no era. Jamás se auto invistió como historiador, estaba consciente de que para hacerlo eran requeridos grados académicos que él no ostentaba. Don Rafael Villarreal Martínez simplemente quiso recuperar para sus nietos, y de paso para sus coterráneos, la memoria de la cotidianeidad tal como él la vivió y vio, a lo largo de tres cuartas partes del siglo XX y la primera década del XXI, plasmada en los volúmenes, “Piedras Negras, Destino y Origen. 80 años, una narración para mis nietos.” (2005) y “Piedras Negras, Destino y Origen. Personajes, Sitios y Recuerdos”. (2010), un par de obras que todo lo indica han sido ¿vetadas en el pueblo?
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Añadido (1) Hace unos días, mientras preparábamos esta nuestra colaboración semanal número 800, encontramos con una noticia muy satisfactoria, de esas que alimentan el ego. Nuestro primer libro, “El Senado estadounidense enjuicia a México y al presidente Carranza,” (INEHRM, 2017) ha sido incorporado al catálogo de la “Harvey S. Firestone Memorial Library” que es la biblioteca principal de la Universidad de Princeton clasificada como la sexta de los EUA. Asumimos que algo interesante encontraron en el volumen para decidir tenerlo ahí.

Añadido (2) Las feminazis se han apoderado del movimiento feminista. Ahora, al estilo de los católicos de la “Santa” Inquisición y Pío IX, predecesores de las huestes de la bestia austriaca, les ha dado por incinerar libros cuyo contenido no comparte su visión. Aleluya.

Añadido (3) El presidente estadounidense Donald J. Trump accede a retrasar la medida y, como acto reflejo, el Evito boliviano, sin despedirse y esperarse a otra caricia de mejillas, salió para Cuba y no paró hasta llegar a Argentina. ¿Cuál sería la urgencia?

Añadido (4) El reporte edulcorado del inspector general, Michael Horowitz, y el juicio político de los Demócratas son parte del mismo esfuerzo en pro del “coup d’etat.” Por otro lado, es conveniente esperar los resultados de la investigación que realiza el abogado de los EUA en Connecticut, John Durham. Detrás de esto último hay información muy delicada cuyos alcances trascienden las fronteras estadounidenses y, si logra presentarla tal cual, muchos cambios se darán en el contexto internacional. “Stay tuned.”

Añadido (5) Al amparo del “Óbolo de San Pedro,” anualmente, los católicos donan directamente, al ciudadano Jorge Mario Bergoglio Sivori, más de 55 millones de dólares para realizar obras de caridad. ¿Sera verdad que el 90 por ciento se destina para tapar el hoyo financiero del Vaticano y solamente el 10 por ciento es orientado hacia acciones pías?
07 Diciembre 2019 04:00:00
Sobre un par de libros que han sido ¿vetados en el pueblo?
Serán los tiempos, o los años que uno carga encima, pero de vez en vez a este escribidor provinciano, le da por rememorar las imágenes de su pueblo, Piedras Negras, Coahuila, que cada vez lucen mas lejanas en el espejo retrovisor de la vida. Nos agrada enterarnos como era la vida en el pueblo antes de nuestra llegada. Si bien en los informes de los cónsules estadounidenses hemos encontrado información abundante respecto a lo acontecido durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, respecto a este ultimo durante mucho tiempo de pronto parecía como si la memoria colectiva se hubiera perdido, salvo aquellas publicaciones que daban el “oficialazo” al tiempo presentaban imágenes pétreas sobre lo acontecido en el pueblo o bien no iban más allá de los prohombres que todos conocemos. Contrario a esa tendencia, hay un par de obras, cuya antigüedad data de 2005 y 2010, sobre las que. al parecer, se ha tendido un veto para que se pierdan en el olvido. Los volúmenes referidos son: “Piedras Negras, Destino y Origen. 80 años, una narración para mis nietos.” (2005) y “Piedras Negras, Destino y Origen. Personajes, Sitios y Recuerdos.” (2010), ambas de la autoría de don Rafael Villarreal Martínez. Dado que esas dos piezas son primigenias en el tópico, con su venia, lector amable, reproduciremos parcialmente pasajes peculiares que relatan lo que era el pueblo nativo bajo la perspectiva de quien lo vivió y vio a lo largo de ochenta y cinco años.

Las dos obras que no son una continuación de la otra, sino complementarías, don Rafael invita al lector a que lo acompañe a dar un recorrido por las ocho décadas y un lustro que comprende dicha revisión desde una perspectiva de quien lo mismo la percibió desde la sima que en la cima. Esto, le permitió conocer personajes de toda condición social o actividad a la que se hayan dedicado y, mientras recorría sus calles, adentrarse en sitios de todo tipo. Cada uno de los ahí mencionados hizo una aportación importante en el proceso de construcción de su pueblo, algo que nadie mas había narrado hasta antes de la publicación de los dos volúmenes en comento. Dado que ninguna relatoría del entorno cotidiano puede darse sin antes revisar los orígenes propios, don Rafael parte de su entorno familiar describiendo como miembros de familias provenientes de Nuevo León, [1886 y 1918], Tamaulipas, [1887], Jalisco [1890] y Zacatecas [1913], emigran a Piedras Negras y al correr del tiempo un par de sus integrantes habrían de unirse para formar su familia. A partir de ahí, nos empieza a mostrar como era su pueblo cuyo “…sitio más distintivo lo ha sido siempre el Río Bravo, [que] nos marca el principio de nuestra vecindad con los Estados Unidos de América y a la vez el inicio y el fin de la América Latina… La entrada a la ciudad, viniendo de los Estados Unidos, era por el viejo puente en donde inmediatamente se topaba uno con diversas viviendas, en una de ellas, en Juárez e Hidalgo a finales del siglo XIX, vivió [el gigolo-cobarde-sinarquista-nazi] José Vasconcelos y su familia cuando su padre fungía como empleado de la aduana. La Puerta de México se edificó en los años sesenta cuando a todas las ciudades fronterizas las quisieron poner como si fueran un molde, iguales. Siguiendo por lo que es la calle de Juárez, estaba el viejo edificio de la Presidencia Municipal, el cual también fue víctima de la piqueta modernizadora para construir un horrendo cajón. La Plaza de Armas era el sitio de reunión de las familias y los incipientes enamorados, con su quiosco en el centro y la Banda Municipal tocando los domingos las más diversas melodías. Enfrente la Iglesia de Guadalupe con su albo color y sus cúpulas forradas de diminutos azulejos. La calle Zaragoza era conocida como la Calle Real e iba a desembocar a la Estación de Ferrocarriles, en donde la llegada o salida del tren de pasajeros era todo un acontecimiento….

Para trasladarse a otra ciudad era necesario abordar el ferrocarril que cubría la ruta Piedras Negras-Saltillo. Por la mañana a las ocho y treinta se escuchaba el silbato anunciando la partida en un viaje que hacía escala en cuanto pueblo había en el camino. Por las tardes, la llegada del ferrocarril que cubría la ruta Saltillo-Piedras Negras convertía la estación en una autentica romería. Sin que lo pueda explicar el arribo de las maquinas nos causaba admiración. A nivel local para trasladarse en distancias largas, los nigropetenses utilizaban el coche tirado por caballos y la carga se movilizaba en carretones jalados por mulas.” Pero antes de emprender cualquier recorrido por las calles, aun sin pavimentar, nos llevaba a lo que era su entorno infantil.

“Mi barrio, como siempre he llamado al entorno que forman las calles de Mina, Morelos, Guerrero, Cuauhtémoc Padre de las Casas, Xicoténcatl y Rayón, era uno de los más bonitos de este mi pueblo... Había una herrería o fragua, ubicada en la calle de Guerrero, que contaba con un corralón en donde todos los carretoneros, quienes llegaban con leña con los Elizondo ubicados por Guerrero y Xicoténcatl, llevaban a herrar sus bestias y arreglar los rayos de las ruedas de sus carretas. Aquello se asemejaba a una estampa del lejano oeste.” Al cruzar la calle, se encontraba la Plaza Juárez, en la cual, “mi hermano Rodolfo y yo [poseedores de] sendos triciclos… nos divertíamos recorriendo[la].” Dicha plaza estaba “ubicada en el cuadrante de las calles de Xicoténcatl, Guerrero, Padre de las Casas y Rayón, justo enfrente de la casa de mi abuelo materno [Francisco Martínez De Quesada] quien vivía en la esquina de Xicoténcatl y Rayón. Además de disfrutar de los juegos infantiles hacíamos travesuras con los frutos de los álamos, los cuales al despedazarlos y aventarlos unos a otros al contacto con la piel producían una comezón singular, la cual sólo se quitaba con un buen baño. Poco tiempo después, en 1932, la Plaza desaparecería, el busto de don Benito Juárez sería trasladado a la Plaza de los Héroes y el resto de lo que ahí estaba a la Plaza Zaragoza ubicada entonces en la esquina de las Calles Morelos y Colón. El terreno se había cedido al Profr. Fausto Zeferino Martínez Morantes para edificar la Escuela Secundaria Federal Benito Juárez y cuyo espacio ocupa hoy el Centro de Estudios Universitarios de Piedras Negras [Actualmente la Universidad Autónoma de Piedras Negras]. Años después, cuando acudía a ese centro de estudios, los problemas económicos de la familia lo obligaron a dejar los estudios e ingresar a edad temprana a la fuerza laboral. Ahí se rompían sus sueños infantiles sobre los que nos relata en otra parte de la narrativa y que reproduciremos.

Desde edad temprana, a don Rafael le llamaban la atención los personajes relacionados con asuntos de la salud. Así, nos menciona que “entre mis sueños infantiles prevalecía el de algún día convertirme en médico. Por lo que siempre prestaba atención a las pláticas que los mayores sostenían respecto a la sapiencia de quienes se dedicaban a aliviar el dolor de los demás. Durante la década de los años [veinte y] treinta, los doctores con mayor prestigio en nuestra ciudad eran Lorenzo Cantú, Pedro Martínez Pérez, José N. Santos, Elías Treviño, Francisco Gordillo, Braulio Montemayor, Arturo Batres Alarcón, Federico Margain, …y un ciudadano de apellido Long que tenía su consultorio en Eagle Pass, pero también veía pacientes en Piedras Negras. Aparte de todos ellos existía un personaje que llamaba la atención por su cultura y conocimientos, además de su sobriedad en el vestir y la barba que le cubría parcialmente el rostro, era el Dr. Fernando Schroeder Ramírez del Coy, a quien identificábamos como el ‘doctor barbitas’. Lejos estaba entonces de imaginar que una de sus nietas [doña Estela Ríos Schroeder] sería mi compañera de toda la vida. Este hombre acudía a atender a los enfermos a domicilio trasladándose a bordo de un auto de alquiler tirado por caballos y en ocasiones la paga que obtenía era en especie representada por gallinas, huevos, quesos o lo que familiares del paciente tuvieran a la mano.” La presencia de estos facultativos no era suficiente para desterrar costumbres muy arraigadas entre la población. Varias personas, “se resistían a ponerse en manos de facultativos cuando llegaba el momento de los alumbramientos y preferían recurrir a las llamadas comadronas para que realizaran la labor de parto. La de mayor prestigio era Prudenciana Olguín a quien conocían como Doña Chana y cuyo centro de operaciones se ubicaba en la calle de Xicoténcatl, entre Guerrero y Rayón.” Sin embargo, ahí no paraba la competencia. “Ayer, como hoy, cuando los avances en la ciencia médica resultan insuficientes para lograr aliviar las enfermedades, algunas personas no dudan en acudir ante curanderos o espiritistas. En el ámbito regional destacó en este renglón el llamado Niño Fidencio, quien tenía su centro de operaciones en Espinazo, Nuevo León, sitio hasta donde acudió el expresidente Plutarco Elías Calles en busca de recuperar la salud. Tal vez les llame a sorpresa, pero aun actualmente existen en Piedras Negras muchas “cajitas” como se les llama a quienes heredaron los poderes curativos del mencionado Niño Fidencio. En el entorno local, entre aquellos que utilizaban supuestos o reales poderes espiritistas para curar destacaban la famosa Hermana Fema y Don Merced, quien contaba entre su clientela una buena cantidad de estadounidenses. Quizá el de mayor prestigio era el señor Soto, padre de Roberto Soto Prieto quien durante los años setenta fue oficial mayor de la Secretaría de Salubridad en el gobierno del presidente Luis Echeverría Álvarez y después sería presidente municipal en Naucalpan, Estado de México.” Pero dejemos los asuntos de la salud y pasemos a lo que ocurría en el entorno de aquel barrio en donde los chamacos buscaban como divertirse.

“Allá por los años treinta del pasado siglo XX, en lo que era el patio de la casa ubicada por la calle de Xicoténcatl, entre Rayón y Mina, propiedad de don Pedro Flores y su esposa doña Simoncita, un par de chamacos decidieron establecer una singular sociedad. Pedro Flores y Osvaldo Villarreal Valdés unieron esfuerzos y crearon lo que pronto bautizamos como un circo. Lejos estábamos de imaginar que éramos testigos del inicio de Valdo Villarreal en lo que sería su exitosa carrera en el mundo de los negocios. En aquel rústico circo, que presentaba una función diaria, el artista principal era Jesús Morado, “La Borbollona,” [un ciudadano con costumbres adelantadas a su tiempo] cuyo número principal era la imitación de las cantantes del momento. Aquella asociación circense fue todo un éxito, tarde a tarde el sitio resultaba insuficiente para albergar a quienes acudíamos a presenciar el espectáculo previo pago de cinco o diez centavos. Sin embargo, la carencia de esas cantidades no era impedimento para tener acceso al mismo. El circo también creó su propia moneda, como medio de pago se aceptaba botones, los cuales posteriormente los organizadores iban por ahí a venderlos a alguna mercería…” Ahí no se detenían los recuerdos mientras nos relataba como “todavía hoy, a tantos años de distancia, me sigue provocando risa lo sucedido en un circo que se instaló por la calle de Cuauhtémoc en un terreno, propiedad de don Gabriel Bustamante, el cual comúnmente era usado para este fin. En esa ocasión, se presentaba una famosa estrella del trapecio a quien apodaban “El Prieto” Valadez. Estando en plena actuación, sufre la rotura de su vestimenta y el público empieza a gritarle en forma repetida “basta Valadez”, el artista pensando que su actuación arrebataba a la audiencia ponía mayor énfasis en sus piruetas, cuando de pronto se percata que al compás del trapecio también se mecían sus genitales, vayan los apuros del famoso Valadez.” Sin embargo, como la infancia no es perenne, hay otros aspectos del pueblo que don Rafael relata sobre cómo se vivía el entorno comercial del pueblo.

Cuando se incorpora a la vida laboral lo hace en la negociación “Trueba y Elosua [que] habría de definir el resto de mi vida para bien y para mal… Esta negociación propiedad de Don Ricardo Trueba y Don Marcelino Elosua, españoles ambos, era la más importante de la región norte del estado. El secreto de su éxito era el control de la distribución de todas las mercancías de abarrotes provenientes de Monterrey, Nuevo León, lo cual les permitía obtener respetables ganancias a la venta de los productos.” La negociación mencionada, ubicada “en la calle de Zaragoza esquina con la de Guerrero,” tenía como competidor principal a “Trueba y Pardo…más tarde… Almacenes del Norte y posteriormente… Almacenes Montemayor, cuyo local estaba en la esquina de las calles Zaragoza y Fuente. El poder económico que los respaldaba les permitía adquirir volúmenes importantes de mercancías en los mercados del resto del país y posteriormente venderlo a los comercios que en la ciudad y la región operaban al medio mayoreo y menudeo. Cada almacén contaba con una flotilla de carretones tirados con mulas. La flotilla de Trueba - Elosua estaba integrada por Federico Domínguez y su mula apodada “la Paloma.” A él se unían Demetrio y su hijo José; Paquito y su hermano Lalo, a quienes ayudaba Jesús apodado el “Sargento.” Por su parte, Trueba y Pardo contaba con los servicios del “Güero” Chon y su hermano Manuel, Lalo Rodríguez, Tacho Salinas y su hijo del mismo nombre, así como Pancho…el de la Morelos…Trueba - Elosua traía carros de ferrocarril conteniendo productos tales como frijol, maíz, papas, harinolina, mascarrote (alimento para el ganado que sacaban de la semilla del algodón) y varios más. Asimismo, este mismo negocio vendía y transportaba vía ferrocarril hacia el interior del país lana, algodón, trigo, nuez y otros artículos producidos en la región. Además de ello, Trueba - Elosua controlaba la exportación de dichos productos hacia los Estados Unidos de América. Lo que iba más allá de Eagle Pass se enviaba por ferrocarril, pero lo destinado a esa ciudad se movía en carretones… Todo funcionaba sin problema hasta un día en que quien prestaba sus servicios [ amabas negociaciones], Eleno Rodríguez, quiso aprovechar al máximo un viaje y se le hizo fácil retacar de carga el vehículo, casi para llegar a la garita del lado americano la mula se le derrengó y aquello termino en caos. A partir de ese momento, las autoridades estadounidenses no permitieron el paso de carretones hacia Eagle Pass”.

“A raíz de la Guerra Civil Española, una gran cantidad de refugiados empieza a llegar a nuestro país y algunos de ellos se avecinan en nuestra ciudad, en donde son cobijados por los propietarios de Trueba- Elosúa. No eran refugiados políticos, simplemente hombres que ante la difícil situación por la que atravesaba aquella nación deciden venir a “hacer la América”. En ese grupo llegaron don Ramón Purón Dosal, don Ventura y don Eugenio Gutiérrez y don José Castro, entre otros. Quien más destaca fue el primero de ellos, convirtiéndose [posteriormente] en el propietario de la negociación, a la cual le mantuvo el nombre original. Al poco tiempo de haber entrado a trabajar, mi natural inquietud y proclividad al liderazgo me hacen ganarme un lugar entre los directivos y los empleados de la negociación. Especial afecto me toma don Ramón Purón, quien fue realmente la persona que me enseñó a trabajar y desenvolverme en el empleo. Él, también me empieza a dar oportunidad de obtener mayores ingresos. En esta forma durante los años de la Segunda Guerra Mundial, tuve oportunidad de ganar considerables cantidades de dinero que me permitieron vivir una juventud hasta cierto punto desordenada. Cuando se empiezan a recibir cuantiosas cantidades de dinero…y no se tiene ni la madurez, ni la preparación adecuada, se cometen muchos errores. En las épocas de bonanza, abundan los “amigos” y uno es el tipo más popular…” Las lecciones ahí recibidas, en todos los sentidos, fueron el abc de su comportamiento durante los años en que don Rafael serviría a su ciudad y al estado manejando los recursos públicos. Eso es también parte de la narrativa descrita en ese par de libros. En la colaboración próxima repasaremos otros pasajes de ambos volúmenes, en una de esas ahí encontramos la razón por la cual hoy algunos buscan arrumbarlos en lo que a todas luces pareciera ser que están sujetos a ¿un veto en el pueblo?

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Añadido (1) Ya se empieza a sospechar que, ante la insistencia en eso de indígena o mestizo, lo que en realidad hay es un proyecto para volver a una sociedad de castas como la prevaleciente durante la Colonia. Así, lector amable, vaya viendo en cuál de estas opciones se encuadra: Criollo, indígena, mestizo, castizo, mulato, morisco, chino, saltapatrás, lobo, jíbaro, albarazado, cambujo, zambiaga, calpamulato, tente en el aire, no te entiendo, tornatrás, coyote, cuarterón, genízaro, jarocho, tresalbo y zambo. Sin embargo, debemos reconocer que no son las únicas, en el entorno globalizador hay otras alternativas.

Añadido (2) La imagen era de una evocación enternecedora. Hasta nos llegamos a imaginar que en cualquier momento aparecerían aquella viejecita apodada “La Candelaria,” los ferrocarrileros con sus matracas y por supuesto Sara Ornelas con los billeteros.

Añadido (3) El domingo pasado, Ehécatl andaba enojado y decidió impedirle que efectuara una de sus gustadas faenas, para algunos en México, sustentadas en retortijones. Dadas las circunstancias lucía apuradillo y utilizaba el pico de la muleta para mantener alejado al burel.

Añadido (4) En cualquier lugar del mundo quien finge un secuestro, y hace que la autoridad emplee recursos públicos en su búsqueda, va a parar a la cárcel además de resarcir el daño. Aquí, entre nosotros, las premian y las convierten en estrellas de ocasión. Todo para vender la agenda, como si el respeto a las mujeres fuera un asunto de moda y no un valor que desde tiempo inmemorial se inculca, entre los bien nacidos, en el seno familiar.
30 Noviembre 2019 04:00:00
El historiador, el filósofo y los indígenas
Analizaban lo referente a si era justo o no que se diera preferencia a los indígenas sobre los mestizos, ambos en condición de paupérrimos, a la hora de otorgarles las dadivas, disfrazadas de apoyos. De pronto, para nuestra sorpresa, nos encontramos con que ambos personajes, uno historiador y el otro filósofo apuntaban que las condiciones de marginalidad en que viven los indígenas era responsabilidad del estadista Benito Pablo Juárez García y le encasquetaban el sambenito de represor de indígenas, renegado y hasta de andar tratando de implantar políticas que, decía el filósofo, ya para su tiempo estaban fuera de sitio. Pareciera como si repentinamente ambos personajes, muy afamados en su entorno y en los medios, hubieran sufrido un ataque súbito de pérdida de memoria, además de mostrar por donde surcan sus fobias. Sobre este tema habremos de tratar en esta ocasión.

De entrada, para mostrar cuan antiindigenista era el estadista Juárez, el historiador soltó que era necesario recordar cómo siendo gobernador mandó incendiar el pueblo de Juchitán. Así, fuera de contexto, y sin mayores detalles, pues cualquiera dice: “efectivamente este era un desgraciado renegado enemigo de su raza.” Ya en plena carrera, mencionó que el estadista oaxaqueño ni siquiera se asumía como indígena en lo personal. O sea, para que no hubiera duda, se trataba simplemente de un renegado. Afiebrado, el historiador emitió un juicio sumario “Lucas Alamán era más indigenista que Juárez.” Con el burel ya en suerte, el filosofo no quiso quedarse atrás y entró a la arena y afirmó que las políticas que Juárez intentaba poner en práctica con los indígenas estaban ya fuera de moda inclusive en el Siglo XIX. Para que no quedara duda de que iba por todas las uvas, el filósofo invadido de una pérdida de memoria amplia, soltó con que había llegado el tiempo de empezar con el pago de reparaciones, sin decir quien se haría cargo de ellas, por todo el daño que se les había causado a los indígenas en el pasado. Desafortunadamente, para ellos dos, se les terminó el tiempo-aire y no pudieron continuar con su gesta en pro de sustentar la tesis de que las condiciones paupérrimas en que viven muchas de las comunidades indígenas actualmente tenía sus orígenes en los errores cometidos por el estadista Juárez García a la hora de instrumentar sus acciones de política respecto de los nativos de este país. Tras de observar aquella perorata, este escribidor Juarista-Eliascallista empezó a recordar lecturas y decidió ir a revisarlas para poder comentar respecto del tema con mayor precisión.

Estamos ciertos que el historiador conoce bien cómo estuvieron las cosas, pero se le olvidó en dónde estaba y decidió dejar de lado la careta para de paso quedar bien con su amigo el filósofo y se embarcó para “denunciar” el antiindigenismo de Juárez. Seguramente sufrió un lapsus y no recordó que cuando, en 1834, los indígenas vecinos de la población de Loxicha acudieron a Juárez para que los ayudara a defenderse ante un tribunal eclesiástico de un cura, quien les exigía pagos fuera de lo establecido. Por andar metiéndose en esos asuntos sacros, Juárez fue encarcelado en Miahuatlán. Posteriormente, cuando ocupaba, por vez primera, el cargo de gobernador de Oaxaca acudió al Congreso estatal para presentar su informe de actividades el 2 de julio de 1848, en una parte de dicho documento, reproducido por Moisés Jaime Bailón Corres en “El gobernador y los derechos de los pueblos indígenas. Benito Juárez en Oaxaca, (CNDH, 2013)” se lee: “Desde antes del establecimiento del sistema federal, los pueblos del estado han tenido la costumbre democrática de elegir por sí mismos a los funcionarios, que con el nombre de alcaldes y regidores cuidaban de la policía, de la conservación de la paz y de la administración de los fondos comunales. Esta costumbre benéfica fue robustecida por el sistema federativo, otorgándose a los pueblos la facultad de elegir a los miembros de sus ayuntamientos y repúblicas, y reglamentándose las obligaciones y derechos de estas corporaciones. Por este motivo, el sistema republicano, representativo, popular, federal fue bien recibido por los pueblos del estado, y el sistema central, que abolió aquellas corporaciones, causó un disgusto universal, que contribuyó a la caída de ese sistema que nos fue tan fatal. Restablecida la Federación, los pueblos han recobrado no solo sus ayuntamientos y repúblicas, sino el derecho de elegirlas conforme a sus antiguas costumbres, quedando así organizada la administración local…” Asimismo, por esos tiempos, Juárez emite disposiciones diversas para convertir rancherías en pueblos cuyos habitantes estuvieran en condiciones de elegir a sus propias autoridades. Pero vayamos a la afirmación, sin dar mayor contexto, del historiador acerca de que Juárez era un enemigo de los indígenas, solamente le faltó afirmar que el guelataguense sacó la flauta de carrizo para ejecutar melodías y, cual Nerón, mandó incendiar la comunidad de Juchitán.

Respecto de lo anterior, en “Juárez en la Historia de México.” (Porrúa, 2006), la historiadora Patricia Galeana resume lo que aparece en el volumen uno de “Benito Juárez. Documentos, discursos y correspondencia” recopilado por Jorge L. Tamayo. La doctora Galeana apunta: “Como gobernador de Oaxaca [Juárez] enfrentó el conflicto de Juchitán que venía de tiempo atrás y se debía al uso de las salinas, que era de competencia federal. Se mezclaron tendencias separatistas, contrabando y actos delictivos, la autoridad de Tehuantepec pidió ayuda, hubo un enfrentamiento con la autoridad y un incendio (1850). Juárez fue atacado por ello desde el gobierno federal, dio las explicaciones pertinentes para aclarar tales sucesos en la legislatura local.” Como esto pudiera parecerle a alguien simplemente enunciativo, recordando las recomendaciones de nuestros profesores, nos fuimos a revisar las fuentes en las cuales Bailón Corres sustenta sus escritos, específicamente lo recopilado por Ángel Pola y lo escrito por Justo Sierra. Una vez confirmada la información, nos permitimos reproducir el texto recopilado por el primero de los tres. “En su primera etapa como gobernador [Juárez] sofocó varios levantamientos en el istmo de Tehuantepec. Encabezados por José Gregorio Meléndez, conocido como “Che Gorio Melendre”, quien había sido soldado de Santa Anna en algún momento, los juchitecos y otros pueblos istmeños reclamaban el usufructo de las salinas que consideraban propiedad comunal, mismas que habían sido concesionadas por el gobierno a un español de apellido Echeverría. También buscaban la separación del estado de Oaxaca, buscando convertirse en territorio dependiente de la Federación, cosa que consiguieron por breve tiempo, aprovechando las coyunturas de conflicto entre el centro y el estado regional.” Por supuesto que los malquerientes de Juárez podrán decir que “un gobernador indio se enfrentaba a un movimiento indígena dirigido por otro indio, “Che Gorio Melendre”, que desafiaba la autoridad del gobierno del estado y además buscaba la división del estado. Las salinas que habían pertenecido al Marquesado del Valle, y por ello a los descendientes de Hernán Cortés, habían sido declaradas propiedad del estado, después de la expulsión de los españoles; de ahí la defensa del gobernador de esos bienes que habían sido concesionados a un particular que le proporcionaba ingresos a la hacienda pública.” Al respecto, Bailón Corres cita lo escrito por Justo Sierra quien anotaba: “Considero que Juárez no lo hizo como confrontación en contra de la realidad indígena, sino también inspirado en esa sorda vocación del peso de la autoridad india. Juárez siempre defenderá la predominancia de las autoridades constituidas…” Si se desea revisar al detalle la postura de Juárez y sus explicaciones, nada como revisar sus informes al Congreso de Oaxaca realizados entre 1848 y 1852.

En lo que no tuvo éxito Juárez fue en su política de desamortización de bienes comunales de las tierras indígenas, cuyo objetivo era hacer de los nativos pequeños propietarios y por consiguiente generadores de riqueza alejados del paternalismo gubernamental. Muchos vivales se aprovecharon de las condiciones y terminaron por dar al traste con los buenos propósitos. Sin embargo, eso en nada desmerece el objetivo primordial del zapoteca quien buscaba eliminar entre los indígenas la ignorancia, la superstición, la abyección moral y el alcoholismo. Estaba consciente de que mientras prevalecieran esas condiciones, los nativos no podrían integrarse como parte activa y productiva de la nación mexicana. Por lo que concierne a que Juárez no se asumía como indígena, por supuesto que no lo hacía. ¿Acaso esperaba el historiador que Juárez hubiera andado por todos lados con la cantaleta de que “soy indito y buenito” para que todos le tuvieran un poco de piedad y lo aceptaran? Eso es de abyectos. Juárez se asumía como mexicano ilustrado y en base a ello aceptaba el reto de igual a igual y no permitía que sus orígenes ni su honorabilidad fueran motivo de escarnio. Ejemplo de lo primero es su relación ríspida con quien fuera la mente más brillante de la generación de los HOMBRES DE LA REFORMA, Juan Ignacio Paulino Ramírez Calzada, El Nigromante. Por lo que concierne a lo segundo, debe recordarse la anécdota de que en una ocasión Juárez se encontraba fumando un puro y, al verlo, se le hizo fácil al santo laico de la REFORMA, Melchor Ocampo decir: “Indio que fuma puro, ladrón seguro.” Ante ello, Juárez respondió: “Lo primero no lo niego, pero lo segundo jamás lo aceptaré…”

Cuando el historiador mencionó que [Lucas Ignacio] Alamán [y Escalada] había sido más indigenista que Juárez seguramente estaba pasando por un periodo de esos en que la mente se queda en blanco como preludio de algo más serio por venir. Seguramente olvidó que el padre del conservadurismo mexicano, quien terminó de ideólogo de Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, estuvo siempre en favor de un gobierno centralista ejercido por una oligarquía y la preservación de los privilegios a las clases poderosas. Respecto de cuán acendrado era el indigenismo, o su consideración hacia quienes no fueran españoles, de Alamán, recordemos que este guanajuatense preocupado por el bienestar de los nativos decía: “Sería peligroso poner a los indios en un estado de entender los periódicos.” Asimismo, consideraba a los indios una nación completamente distinta que, no obstante, sus concesiones coloniales miran a todos con odio y desconfianza. Pero ahí no paraba su aprecio por los morenos. Conforme se oscurecía la tonalidad epidérmica aumentaba el tono de sus comentarios cuando suponía que la sangre negra era la que contaminaba de infamia a todas las demás. Asimismo, se lamentaba de que se haya otorgado la libertad de los esclavos “sin disponer nada acerca de los dueños de éstos. Modo fácil de hacer leyes dejando aparte todo lo que está relacionado con la justicia de su ejecución.” ¿Alguna duda de que Alamán era más indigenista que Juárez? Vayamos al filósofo.

Cuando afirmó que los esfuerzos de Juárez por integrar a los indígenas a la nación mexicana estaban fuera de moda, seguramente olvidó que eso no son asuntos de moda. Además, debería de haber recordado que entonces Juárez buscaba construir una nación, lo que teníamos era un conglomerado de feudos. El oaxaqueño, ya lo mencionamos líneas arriba, no se asumía como indígena sino como mexicano y quería que todos los habitantes, independientemente de sus orígenes étnicos-genéticos, tomaran una postura similar. Nunca sería factible consolidar la patria si se vivía bajo el estigma de que unos eran diferentes que otros simplemente por sus raíces y no basado en la capacidad de cada uno. Nada de falsas teorías igualitarias, excepto aquellas que implican la equidad en las oportunidades acorde a las condiciones inherentes en lo particular. Seguramente para el filósofo lo mejor era adoptar una política como la que llevó a la práctica el caudillo de la paz (de los sepulcros) José de la Cruz Porfirio Díaz Mori quien, sin negarle sus aciertos en materia de crecimiento económico, implantó una política pésima en relación con los indígenas.

Porque ni modo que el filósofo nos diga que no conoce acerca de John Kenneth Turner y su libro “México Bárbaro.” Ni mucho menos podría afirmar desconocimiento que dicho volumen se deriva de una serie de artículos, acompañados por fotografías, que Turner publicó originalmente, entre noviembre de 1909 y abril de 1910, en la revista “The American Magazine.” A lo largo de esos escritos nos reseña la forma en que, desde finales del siglo XIX, los indígenas yaquis rejegos a someterse a las políticas ‘benefactoras’ del régimen de Díaz eran sometidos por la fuerza para posteriormente, a razón de 65 dólares por cabeza, ser transportados a Yucatán, Campeche y Tabasco para que allá les dieran empleo pleno sin descanso, de sol a luna, en las fincas henequeneras propiedad de la casta divina engendrada bajo el gobierno del héroe del 2 de abril. Allá, los yaquis, en un promedio de 500 por mes, se unían a otros indígenas, los mayas, quienes ya ‘disfrutaban’ del encasillamiento. Si bien los yaquis quienes estaban casados eran acompañados por sus esposas, una vez que se encontraban allá los separaban y ellas eran obligadas a casarse con chinos o con indígenas mayas. Asimismo, las nativas jóvenes estaban expuestas a la vejación que se le ocurriera al “patrón” o a los hijos de este según el antojo que tuvieran de practicar sus artes amatorias. Una “bella” forma de integrar a los indígenas a la sociedad castiza. Seguramente eso si pudiera parecerle de moda al filósofo y no aquella que promovía Juárez.

Pero nada de eso existía a los ojos del presidente Diaz Mori. El 5 de febrero de 1906, realizó una visita a Yucatán, entonces gobernado por su amigo Olegario Molina. Cuando llegó todo era fiesta y esplendor. Ante ello, el otrora guerrero de la REFORMA, inmerso en el afrancesamiento, declaró: “Algunos escritores quienes desconocen el país, quienes no han visto, como yo, a los trabajadores han afirmado que en Yucatán existe la esclavitud. Esas afirmaciones son una calumnia grotesca como lo muestran las caras felices de los trabajadores generadas por su felicidad. Aquel que es un esclavo necesariamente luce muy distinto a estos trabajadores que he visto en Yucatán…” Le habían armado la escenografía y don Porfirio ni en cuenta, o bien no quiso percatarse, de aquello. En su gobierno no solamente en el sureste, sino también en Valle Nacional en Oaxaca, la esclavitud era rampante y de ella se benefician un sinfín de sus allegados. Pero volvamos a los dichos del filósofo.

Investido en calidad de justiciero moderno, clamó que era la hora de empezar a pagar las reparaciones a los habitantes de los pueblos indígenas. Notemos que siempre mantuvo considerarlos como una parte separada de la población y no simplemente como mexicanos. Lo que nunca nos dijo era a quién específicamente se le resarcirían de daños y quién debería de pagarlos. Nosotros nos quedamos pensando: ¿Sería el Estado mexicano, acaso el responsable del ejecutivo en cada momento, o bien habría que llamar a cuentas a los familiares de aquellos que obtuvieron ganancias derivadas de actos deleznables y quienes hoy circulan como usufructuarios de las utilidades? Desde nuestra perspectiva, fieles al precepto Juarista, la única forma de resarcir a las comunidades indígenas es integrándolos como entes productivos a la vida de la nación. Mientras se les mantenga como aislados, solamente se logrará que vivales sigan haciendo del indigenismo su modus vivendi como ha sucedido a través de los tiempos, mientras que los nativos continúan inmersos en un estado paupérrimo.
Por cierto, si usted se ha preguntado quiénes son el historiador y el filósofo, le diremos que se trata de Héctor Aguilar Camín y Javier Tello Díaz, quienes hace unos días exponían su perspectiva en el programa “La hora de opinar” conducido por Leo Zuckermann Behar.

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Añadido (1) Lo que siempre hemos afirmado, la política exterior debe de estar en manos de los profesionales de la diplomacia sazonados en los asuntos externos. Ya vemos lo que sucede cuando aprendices están al frente.

Añadido (2) Tras del éxito en Argentina de los Fernández, el número uno operando como palafrenero de la dos, los fracasos para la izquierda latinoamericana se hilvanan. En Bolivia, Evito salió corriendo. En Uruguay, los ciudadanos se hartaron de Tabaré y todo lo que representaba, de manera ordenada optaron por Lacalle. En Brasil, a Lula cada vez le pesa más el bolsón repleto de condenas en contra. En Venezuela, Maduro ya luce podrido mientras organiza intentos de asonadas, ¿con dinero chino? en Chile y en Colombia. En Ecuador, a Correa no le alcanzó el lazo para ejecutar la asonada. En Nicaragua, Ortega en lugar de caudillo resultó un cadillo que, cada vez más, encona a sus paisanos. En Cuba, la revolución castrada sigue colgada del cuento viejo del bloqueo. En realidad, ninguno de ellos es de izquierda, son una partida de estafadores hambrientos de poder.

Añadido (3) Por fin, hemos dado muestras de que ya no estamos sujetos a lo que suceda en los Estados Unidos. Mientras en ese país la economía luce boyante, nosotros estamos inmersos en la recesión económica. Por fin, hemos logrado la independencia. Hemos sido capaces de meternos en una crisis económica sin la ayuda de nadie.

Añadido (4) Nuevamente, las feminazis causaron desmanes y no hubo autoridad capaz de frenarlas. Volvieron a enviar, en calidad de carne de cañón, a las empleadas del gobierno capitalino sin experiencia en asuntos de seguridad para que resguardaran la marcha. Eso sí, la autoridad responsable terminó declarando que pudieron haber sido muchos más los destrozos, cuánto alivio.
23 Noviembre 2019 04:00:00
El general Gutiérrez Ortiz y la presidencia provisional
Dados los tiempos que vivimos, a primera lectura, el título pudiera parecerle a alguien que ya nos incorporamos a los promotores de asonadas imaginarias. Sin embargo, estamos ciertos de que para usted, lector amable quien nos favorece con la lectura de nuestros escritos, el encabezado fue fácilmente descifrable e inmediatamente supo que nos referimos al general Eulalio Gutiérrez Ortiz quien fuera presidente provisional de México entre el 6 de noviembre de 1914 y el 16 de enero de 1915. En esta ocasión, nos ocuparemos de dar un repaso breve a lo que fue la actuación de este divisionario durante ese lapso, procedamos.

Conforme a lo registrado en el “Diccionario de generales de la Revolución, Tomo I (INEHRM, 2014), Este ciudadano de origen coahuilense, era un minero quien desde 1900 empieza a mostrar su oposición al régimen porfirista. Más tarde, en 1906, se afilia al Partido Liberal Mexicano, dos años después participa en los levantamientos magonistas en Viesca y Las Vacas, Coahuila. Posteriormente en “Concepción del Oro, [Zacatecas] organiza la asociación antirreeleccionista “Santiago de la Hoz”’ A la hora de las elecciones de 1910, se muestra partidario del maderismo.

Al triunfar esta causa, es nombrado presidente municipal de la ciudad referida y ahí lo encuentra el momento de la asonada operada por el “católico ferviente”, Victoriano Huerta. Rápidamente se declara en contra del felón y acaba incorporado a las fuerzas bajo el mando de Jesús Carranza Garza. Como resultado de sus actos en campaña, es nombrado gobernador interino y comandante militar de San Luis Potosí, cargo que ocupa de julio a noviembre de ese año. Poco se ha mencionado que, durante ese lapso, don Eulalio decretó la Ley sobre sueldos de peones, así como proclamó el establecimiento del salario mínimo y la jornada laboral de 8 horas; prohibió el trabajo dominical y las tiendas de raya; además de establecer un departamento del trabajo. Con esas credenciales en la alforja se da su participación en la Convención de Aguascalientes, misma que fue convocada originalmente por el jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza Garza.

Si bien el objetivo de la convención referida era unificar a todos los jefes revolucionarios, vencedores de Huerta, y en base a ello discutir e instrumentar un programa político para definir como habría de operar el gobierno, a la hora de la hora las diversas facciones no pudieron ponerse de acuerdo. La corriente que predominó fue la jefaturada por Francisco Villa y pronto la Convención se declara independiente. Conforme a lo narrado por Roque González Garza al historiador José Cayetano Valadés Rocha, lo cual aparece publicado en “La Revolución y los revolucionarios Tomo II. Parte Tres. El Convencionismo.” (INEHRM, 2007), en la Convención sobraban voces dominantes a la hora de las propuestas. En medio de toda esa alharaca, el general Gutiérrez Ortiz era uno de los delegados más silenciosos participando como miembro de la Comisión de Guerra. Asimismo, aun cuando formaba parte del Ejercito Constitucionalista, no se le conocía filiación política definida. En ese contexto, con el villismo apropiado de la Convención, se decide que de ahí saldrá un presidente de la República que se oponga a Carranza. Ante ello, deciden jugar con tres personajes, uno era Antonio Irineo Villarreal González [ninguna relación familiar con este escribidor], otro, Álvaro Obregón Salido, y un tercero, Eulalio Gutiérrez Ortiz. Al final, el segundo no cayó en la trampa y se negó a participar.

A la hora de la votación, el 1 de noviembre, los miembros de la Convención nombran presidente provisional del país, por 20 días, al último de los mencionados. El acuerdo era que eso prevalecería mientras que la Convención se instalaba en la Ciudad de México, a donde serían llamados todos los generales que se había ausentado del evento. Una vez ahí, el nombramiento de Gutiérrez podía ser rectificado o ratificado. Formalmente toma posesión el 6 de noviembre de 1914. Esto, lejos de zanjar las diferencias entre Villa y Carranza las agrava. El primero sentíase triunfante y capaz de manejar a su antojo a Gutiérrez. Carranza y los suyos, se negaban a aceptar al presidente provisional. Pero don Venustiano no era el único que le negaba el reconocimiento. El general Luis Gutiérrez Ortiz, a quien el periódico “The Press Democrat” publicado en Santa Clara, California calificaba como “El Tigre de Concepción del Oro” también, se negó a reconocerle su autoridad presidencial. En se contexto estadounidense, debemos de apuntar que en entre los documentos que se guardan en el departamento de estado, se encuentra un comunicado fechado el 13 de noviembre de 1914.

En el cuerpo de dicho documento, se lee el texto que el presidente provisional Gutiérrez envió al secretario de estado de los EU, William Jennings Bryan. Empezaba por dar su versión resumida de lo acontecido previo a la Convención, apuntando: “La República [mexicana] ha sufrido en los últimos años una crisis terrible en la que han triunfado los ideales democráticos del gobierno y los anhelos del pueblo por la justicia y la mejora económica. El último conflicto civil terminó con el derrocamiento de la dictadura del general Huerta; desde entonces las fuerzas constitucionalistas han ocupado la capital de la República y el señor Venustiano Carranza ha asumido el cargo del poder ejecutivo y provisional. [Sin embargo, como las facciones diversas no lograban ponerse de acuerdo en la forma de gobernar.] Se pensó,…[que] la mejor manera de establecer un gobierno aceptable por todos era celebrar una convención nacional donde todos las facciones militantes deberían estar representadas. Después de varias conferencias entre los jefes diversos, se acordó designar esta ciudad de Aguascalientes como el lugar para efectuar el evento, y el 10 de octubre la Convención Militar de Aguascalientes dio inicio con la participación de los representantes de todos los elementos revolucionarios. Posteriormente, la asamblea se declaró el poder soberano de la República, representante de las personas participantes en la lucha armada cuya lucha tiene por objetivo reconstituir la Nación”. Enseguida, don Eulalio procedía a dar las buenas nuevas para que el gobierno estadounidense supiera con iba a tratar los asuntos mexicanos al menos por el futuro inmediato y escribía: “En virtud de ello, [el objetivo de reconstruir la nación] la Convención procedió a elegir al Presidente Provisional de la República, y fui designado por mayoría de votos para ocupar dicho cargo. Al proceder así, la Convención expresó los propósitos de la revolución y demuestra que ningún gobierno puede existir en México sin que emane de la Voluntad del pueblo, dado que el tiempo de las dictaduras nacidas de la violencia y las ambiciones personales ha pasado para siempre.

En la misma forma democrática y expresando el sentimiento del revolucionario y reformista de la mayoría, la Convención continúa sus trabajos para integrar el programa de gobierno que deberá cumplir mi Administración Provisional, y preparando las reformas que son objetivo del movimiento revolucionario.” Para que no fueran a pensar que había llegado ahí para quedarse [perdón si suena como slogan de antigua estación radiofónica del DF], el mandatario de origen coahuilense indicaba que: “También se designará una fecha en la que se celebrarán las elecciones para designar los poderes constitucionales de la república. Mientras tanto, me esforzaré por adaptar la política del Gobierno a las necesidades del país y garantizar escrupulosamente la vida y la propiedad. de los extranjeros que han venido, bajo la protección de nuestra hospitalidad y leyes, a cooperar con nosotros en el engrandecimiento de la nación.” Por si se le ofrecía donde encontrarlo, le indicaba a Bryan que “el nuevo Gobierno, a mi cargo, se mudará a la Ciudad de México y logrará el completa pacificación del país; intentará satisfacer las demandas justas de todos los habitantes, aunque sin desviarse del desempeño de sus deberes”. Y falta más, había que cerrar reforzando que al sur del Bravo tenían un amigo mencionando que “ Al anunciar al gobierno de su excelencia el establecimiento de un nuevo régimen en México, confío en las fuertes simpatías [por eso nos envió de visita a los “Marines”] que el presidente de su República siempre ha mostrado al pueblo mexicano y sus instituciones, y me complace esperar que las buenas relaciones que nos han unido con la poderosa y civilizada nación estadounidense subsistirá en el futuro y que las fuerzas de su gobierno serán retiradas muy pronto de nuestro puerto de Veracruz; [ya era suficiente de sus muestras de aprecio] entonces nuestras relaciones serán nuevamente cordiales y cercanas, como es de desear entre pueblos adyacentes que son hermanos por civilización e ideales comunes.” Los estadounidenses tomaron nota del comunicado y solicitaron a su agente especial, León Canovas los mantuviera al tanto de los eventos en México.

Las negociaciones con Carranza no dieron los resultados esperados dado que este no estaba de acuerdo en entregar el mando a Gutiérrez quien a todas luces parecía ser simplemente un instrumento de Villa. Al romperse las relaciones entre los coahuilenses, acorde al relato de González Garza a Valadés Rocha, don Eulalio procedió a nombrar a Villa como jefe de todas las operaciones militares en la República. Las victorias del guerrero duranguense se daban unas tras otras y cada vez estaba mas cerca de la capital de la nación. A este lugar arribó el presidente provisional Gutiérrez Ortiz “el 2 de diciembre, instalando su residencia particular en la casa de la familia Braniff, en el Paseo de la Reforma, y empezando a despachar en el Palacio Nacional”.

Finalmente, el 6 de diciembre de 1914, juntas hicieron su entrada a la Ciudad de México las fuerzas comandadas por Francisco Villa y Emiliano Zapata. Aquello lucía como el fin de Carranza y los suyos. Sin embargo, había un pero. Villa trataba de que Gutiérrez fuera simplemente un subordinado suyo y el antiguo barretero no tenía pinta de pelele por lo que “expuso al general Villa haber tomado la resolución de abandonar la ciudad. La primera, que no estaba dispuesto a que sobre su gobierno cayera la responsabilidad de los desmanes que llevaban a cabo algunos jefes militares, y entre ellos Rodolfo Fierro, quien acababa de asesinar al delegado convencionista David Berlanga. La segunda, que consideraba que su autoridad era burlada constantemente.” A pesar de ello, Gutiérrez no se fue inmediatamente.

Los días siguientes fueron intensos en intercambios de comunicados con los miembros del carrancismo. Recurriendo a lo publicado por Álvaro Obregón Salido en “Ocho mil kilómetros en campaña” encontramos que el 12 de diciembre de 1914, desde Veracruz, el sonorense envió un escrito a Gutiérrez indicándole que “con la pena que me causa que continua usted sirviendo de instrumento a la traición, me permito hacerle las preguntas siguientes…Diga usted es cierto que en Aguascalientes declaró usted varias veces, en presencia de los generales [José Isabel] Robles, [Manuel] Chao, [Eugenio] Aguirre Benavides, [Antonio I.] Villarreal y el suscrito, que el general Villa era un bandido, asesino, del que había que librar al país, por cualquier medio. Diga usted si es cierto que nos criticaba los esfuerzos que hacíamos por solucionar pacíficamente las dificultades diciéndonos que los bandidos como Villa entendían solamente a balazos… ¿Dejó, en concepto de usted, de ser Villa bandido, al utilizarlo para hacer la guerra a los hombres honrados que no quisimos pactar con él?... ¿Renunció usted a su calidad de hombre honrado, pactando con Villa, para hacer la guerra a sus compañeros de armas y convicciones?” Acto seguido, Obregón colocaba la alabanza y escribía: “Son dos cosas igualmente imposibles; y los que conocimos al general Gutiérrez impecable revolucionario, de honorabilidad insospechable, solo podemos explicarnos este fenómeno de la manera siguiente: Gutiérrez no es dueño de s acción, o ha subalternado a su vanidad, halagada con la Presidencia, todas sus virtudes. General Gutiérrez: ¡Nunca es tarde para reparar un mal! Retírese usted de esa atmosfera, que ha neutralizado sus energías y su honradez y vuelva al campo de lucha con sus hermanos...” Dado que Villa no acataba órdenes de nadie, sus relaciones con Gutiérrez Ortiz terminaron por fracturarse.

Recurriendo a lo asentado en “Documentos históricos de la Revolución Mexicana”, editado por Josefina E. de Fabela, encontramos el contenido de la carta que Gutiérrez le envió a Obregón y Cándido Aguilar el 7 de enero de 1915. Mientras les solicita suspender su avance hacia la Ciudad de México, les hace ver que “seguimos dándole forma al plan de campaña que pretendemos dirigir contra el general Francisco Villa, a quien siempre hemos tenido la intención de separarlo en lo absoluto del Ejército Constitucionalista, y hasta de toda clase de asuntos político de nuestro país”. Posteriormente, anota que las fuerzas que operan en Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y San Luis Potosí están de acuerdo en las acciones que habrán de tomarse “en contra el referido Villa y los pocos secuaces que lo secundan en su conducta de bandidaje y desolación…” La respuesta de Obregón, emitida el 12 de enero, primero expresaba su satisfacción al ver que “han comprendido la justificación de [nuestra] lucha…” Sin embargo, le indicaba que no suspendería las operaciones militares “porque equivaldría a traicionar a nuestros correligionarios…Cuando ustedes, con hechos, declaren la guerra a Villa y sus secuaces… pondré todo lo que este de mi parte… para que se suspenda el derramamiento de sangre y se restablezca la paz…” Ante el poco apoyo que tenía, el presiente provisional Gutiérrez Ortiz optó por tomar una determinación.

El 13 de enero de 1915, dio a conocer un manifiesto de 3784 palabras, el cual acorde a Obregón le fue hecho llegar a él antes para conocer su opinión. En el cuerpo de dicho manifiesto, se denunciaba las tropelías cometidas por los villistas, además de que “Francisco Villa y [Emiliano] Zapata han sido elementos perturbadores del orden social, sino que de una manera sistemática han impedido que el Gobierno entre a ejercer sus funciones en los ramos más importantes de la Administración”. Asimismo, enfatizaba que “son malos los revolucionarios los que siguen a Zapata, los que siguen a Villa, y los que siguen a Carranza, como lo es todo aquel que lucha por personas y no por principios, y es necesario que todos los buenos mexicanos en estos momentos que son de grave crisis para la Nación, se unan por fin en la defensa de los principios.” Ante ello, tomaba tres resoluciones principales: “I.- Cesa en el mando de la División del Norte y todas las demás fuerzas que hayan estado bajo sus órdenes, el C. General Francisco Villa. II.- Cesa igualmente el General Emiliano Zapata, en el mando de las fuerzas que están bajo sus órdenes y que sean leales a la Convención. III.- El Gobierno seguirá exigiendo el retiro absoluto del señor Carranza y aceptará el concurso de los jefes militares que hasta hoy le han secundado si desisten de seguirlo sosteniendo.”

Tras de ello, el 16 de enero de 1915, el presidente provisional Eulalio Gutiérrez Ortiz, sus generales mas cercanos, acompañados de 10 mil elementos abandonan la Ciudad de México con rumbo a San Luis Potosí y, en automático, las fuerzas de la Convención lo desconocen al tiempo que nombran nuevo presidente a otro coahuilense, Roque González Garza. Sin embargo, don Eulalio no aceptaría que dejaba el cargo sino hasta el 2 de julio de 1915 cuando lanzó un manifiesto en Ciénega del Toro declarando concluidas sus funciones presidenciales y disuelve sus pocas tropas. Tras de ello, se exilia en Estados Unidos de donde retornaría a México en 1920 para unirse a la rebelión de Agua Prieta, a cuyo triunfo, será amnistiado por el presidente Obregón. De 1920 a 1928 fue senador por Coahuila. En 1929 vuelve a las andadas y participa en la revuelta encabezada por Gonzalo Escobar la cual fracasa y no le queda sino refugiarse en San Antonio, Texas, hasta que le otorgan amnistía en 1934 y regresa a México. Hasta aquí este repaso sobre Eulalio Gutiérrez Ortiz, un revolucionario quien prestó un servicio importante a la patria en momentos en que las pasiones estaban desbordadas en busca de encontrar caminos para la creación del Estado Mexicano moderno.

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Añadido (1) En lugar de andar inventando pecados nuevos, debería de ocuparse en serio de hacer una limpieza profunda en su negocio del cual emergen miasmas cada vez más pestilentes.

Añadido (2) En cuanto los ponen a entonar el Himno Nacional Mexicano, inmediatamente demuestran su alto nivel cultural y orgullosamente exhiben que la educación primaria les pasó de noche.

Añadido (3) Solamente los limitados de entendederas pueden comparar el caso de Evo con el del doctor Salvador Allende Gossens. Este último, además de político, era un hombre de ideas cuya perspectiva podíamos no compartir, pero sus textos y discursos son una invitación a la reflexión. Ante la asonada, falleció con el fusil en la mano. El otro es simplemente un dictador y delincuente electoral carente de ideas quien a la hora de la verdad salió huyendo.

Añadido (4) No se ponen de acuerdo. Unos dicen que los otrora primeras espadas, miembros del PRI, están ahora convertidos en peones de brega. Otros apuntan que en realidad desempeñan funciones de monosabios. ¿Será verdadera alguna de las dos perspectivas?
16 Noviembre 2019 04:00:00
La reacción huertista ante el inicio de la segunda etapa de la Revolución Mexicana
Este miércoles, 20 de noviembre, habrá de celebrarse el aniversario 109 del inicio de la primera etapa de la Revolución Mexicana, un movimiento social que estuvo a punto de naufragar cuando apenas pasaban dos años de haberse iniciado. En la embajada estadounidense y en las sacristías se fraguó el cuartelazo operado por un “católico ferviente,” nunca olvidemos que así lo definió su confesor. Creyeron que ahí acabaría todo, como lo habían hecho antes, el día que don Catarino no pudo juntar ni armas, ni gente y no llegó a Ciudad Porfirio Díaz, Coahuila. Se equivocaron la vez primera y lo repetirían una vez más. En esa ocasión, nuevamente un coahuilense, testarudo a más no poder, escogería Piedras Negras, Coahuila para iniciar la segunda etapa que no pararía hasta crear el Estado Mexicano Moderno que permitió al país crecer y desarrollarse. Dado que no somos expertos en la historia de nuestro pueblo, lo cual hoy es algo exclusivo de un grupo selecto de eruditos en la materia, tenemos que recurrir, nuevamente, a lo publicado en “Documentos Históricos de la Revolución Mexicana, recopilados por Josefina E. de Fabela. En base a ellos, nos ocuparemos de revisar la percepción con que proveía uno de los cónsules representantes del usurpador Victoriano Huerta en la frontera estadounidense respecto a las acciones que desarrollaba, como respuesta a la asonada, el grupo encabezado por el gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza Garza. Asimismo, revisaremos la respuesta que este dio a la propuesta de un par de felones.

El 4 de marzo de 1913, desde Eagle Pass, Texas, el cónsul del huertismo en Del Río, Texas, Ricardo S. Bravo informaba al secretario de relaciones exteriores de Huerta, Francisco León De La Barra y Quijano, lo que acontecía desde “la toma de posesión de…Piedras Negras por fuerzas del gobernador Carranza, que desconociendo al Gobierno del Presidente interino, general de División don Victoriano Huerta, lanzó un decreto en el que la Cámara de Diputados del Estado de Coahuila le autoriza para formar fuerzas, con el objeto según se dice, de hacer respetar a todo trance la soberanía del Estado.” Hace un par de semanas les comentábamos como Carranza mantenía un diferendo con el presidente Madero González respecto al control de las fuerzas militares en la entidad. El gobernador de Coahuila estaba cierto de que los idos aún andaban por ahí y era necesario estar listos para cualquier cosa, aunque jamás imaginó que sería para mantener vivo el proceso de transformación de México. Al no aceptar entregar el mando militar de la entidad al general Gerónimo Treviño Leal, Carranza pudo contar con elementos que le permitieron encabezar la respuesta.

Respecto al inicio de esta, el cónsul huertista Bravo informaba que “la entrada de las fuerzas Carrancistas a Piedras Negras se verificó la noche del 24 de febrero último por cuatrocientos hombres al mando de Jesús Carranza [Garza], hermano del gobernador del Estado.” Así, daba inicio formalmente la segunda etapa de la Revolución Mexicana. Sin perder tiempo, los revolucionarios nombraron autoridades. La mañana del 25 de febrero, dieron posesión “como Administrador de la Aduana, al señor Lic. Pablo De La Garza, que desempeñaba con anterioridad el puesto de juez de Letras. Como Presidente Municipal, sigue el mismo que antes desempeñaba ese puesto, señor don Jesús Farias [¿Por qué el nombre de esta persona no aparece en la lista de presidentes municipales de Piedras Negras?] y como jefe de Armas, el señor don Jesús Carranza…”

Alarmado, el huertista Bravo comunicaba que “el 27 por la mañana llegaron a Monclova 400 hombres, que al mando de Pablo Garza se posesionaron de la población, adhiriéndose al partido carrancista; según tengo noticias, se han estado cometiendo en ese lugar algunos abusos, prestamos de dinero, despojo de caballos y armas a quienes los tienen [pues ni modo que se los quitaran a quienes no los poseían], y otros abusos.” Ahí no paraba el espanto del informante quien, también, buscaba hacer notar que él era fiel a la causa de la usurpación. En ese contexto, mencionaba que “con la aproximación de esas hordas revolucionarias todos los propietarios y hombres de posibilidad han abandonado las poblaciones del Estado, pasando a territorio americano, evitando que se les obligue a contribuir con elementos para una empresa que todos desaprueban y que la toman como una locura y más que eso como un acto impatriótico…” Acto seguido, insistía en convencer a su patroncito que los rebeldes no eran sino una parvada de asaltantes en busca del dinero de la “gente decente.” Para ello, proveía algunos ejemplos.

Primeramente, indicaba que en “Piedras Negras, don Jesús Carranza citó a la colonia extranjera, siendo la mayor parte de nacionalidad española, y les indicó que necesitaba un préstamo forzoso de $10,000.00 pero según me informa el señor don Ricardo Trueba [Barquín], hasta hoy no ha facilitado esa suma, y solamente en caso de que se les quiera perjudicar en sus intereses, se verán precisados a reunir esa suma y entregársela.” Conforme a la narrativa de Bravo, eso no era todo. “a los pocos propietarios y particulares que han quedado en Piedras Negras se les han pedido prestamos de cantidades que algunos para evitarse ser perjudicados han tenido que entregar; al señor Doctor [Lorenzo] Cantú [quien fuera presidente municipal en la ciudad mencionada], según tengo noticias se le obligó a que prestara la suma de $200.00, quien como no quiso depositar se le impidió que saliera de la ciudad, este señor pudo con dificultad pasarse a este lugar [Eagle Pass, Texas] en donde se encuentra en la actualidad, sufriendo sus clientes el perjuicio de no poder prestarles sus atenciones medicas por no poder pasar a territorio mexicano, evitando así un atropello.” Para mostrar que todo lo que el ciudadano Bravo informaba era de oídas pues no había presenciado ninguno de esos actos que relataba, revisemos el párrafo siguiente de su informe.

“Tengo noticias de que en varias poblaciones están exigiendo a los comerciantes prestamos semejantes, pero solo de Allende se ha podido conseguir algo que han obtenido ejerciendo presión contra los señores Dr. [Jesús] Lozano [González] a quien obligaron a entregar $5000.00, [durante esos años, este personaje habría de mudarse a Texas y allá ejercería su profesión], a don Ponciano Ramos $5000.00, a don Winston Cadena $2000.00, Hipólito Martínez $1000.00; hay otra persona a quien obligaron igualmente a entregar $10,000.00, de quien desconozco su nombre y que no sé tampoco si ha entregado esa suma [o sea sí, pero quien sabe, vaya informe pleno de especulaciones y para confirmarlo veamos lo que anotaba a continuación]; todas esas sumas son exigidas de orden de don Jesús Carranza, por orden expresa del gobernador del Estado, según se me informa.” Nada le constaba, pero al especular quedaba bien con sus correligionarios a quienes, también, les decía que “todos los fondos que pertenecen a la federación, todos están salvados, a excepción de alguno que otro empleado que no tuvo tiempo para poner a salvo lo que se le encomendara.” Quien sabe para que sirvieran dichos fondos, pues al cerrar su comunicado, Bravo apuntaba que “todos estos empleados, [los fiscales de Las Vacas y Jiménez] como los de Aduanas, Correos y Telégrafos, se encuentran sin sueldos y en condiciones muy críticas…” Ante ello, pedía que hacienda y comunicaciones le mandara recursos para contribuir a la lealtad que dichos empleados habían mostrado al gobierno federal o, diríamos nosotros, a los usurpadores. Sin embargo, el ciudadano Bravo no descansaría en mostrar su lealtad a los atracadores.

El 12 de marzo, nuevamente, desde Eagle Pass, Texas, informaba a León De La Barra que a esa población había arribado Andrés Garza Galán. Según Bravo, este ciudadano fue recibido “por un número considerable de personas de todas las clases sociales [que según el recién llegado] estaban dispuestos a organizarse para pasar a territorio mexicano, desalojar las fuerzas que se encuentran en Piedras Negras, empleando cualquier medio…y obliga[rlas] a respetar al Supremo Gobierno.” Detrás de Garza Galán había una historia de intentos de asesinato y asonadas. El 23 de octubre de 1911, el diario “San Antonio Express” publicaba acerca de una conspiración para asesinar al líder revolucionario Madero González. Más tarde, el 14 de septiembre de 1912, en el “Diario de Chiapas,” editado en Tuxtla Gutiérrez, se mencionaba que el ciudadano Garza y otros habían sido descubiertos cuando planeaban estallar un alzamiento, en Múzquiz, Coahuila, en contra del presidente Madero. Ese no sería el último reporte de Bravo tratando de pintar a los carrancistas como engendros del mal. Pero todo ello tenía una razón de ser originada el 29 de febrero de 1913.

A continuación, nos permitimos reproducir textualmente lo que, en esa fecha, la parejita integrada por el chacal Huerta y el sobrino de su tío, Félix Díaz, enviaron un comunicado al “Sr. Venustiano Carranza, gobernador del Estado Libre y Soberano de Coahuila [entonces lo era más que nunca]. Muy respetable señor: Por oficios relativos de fecha reciente, hemos impuesto a usted. De las razones laudables [¿a poco la ambición insana tiene algo de plausible?] que inspiraron la actitud del ejercito contra el régimen disolvente de don Francisco [Y.] Madero, y de igual forma justificamos los actos posteriores [¿el asesinato?] que originaron la designación legal [¿?] recaída en el general Huerta, para Presidente de la República. Sabedores de que usted tiene el propósito de rebelarse [la parejita se negaba a aceptar lo que ya sucedía] contra la autoridad legal [¿?] del Gobierno, nos permitimos insistir que en nombre de la Patria y por su exclusivo beneficio, deponga ustedsu anunciada actitud, colaborando con nosotros en la obra de paz [¿de los sepulcros?] que nos proponemos emprender y llevar a cabo CUESTE LO QUE CUESTE. [¿Así o más amenazante? El país les importaba un carajo, todo lo que deseaban era el poder] Pero si por alguna circunstancia de índole personal, desea usted separarse del cargo que ocupa, siempre que lo haga de manera tal, que en nada perjudique nuestros patrióticos [¿?] fines, el Gobierno le dará toda clase de garantías abonándole además todo el tiempo que le falta para cumplirse su Gobierno en el Estado. [Estos querían que don Venus saliera con lápiz sobre la oreja y libreta en mano para descontar cuanto le quedaban a deber para el mes próximo]. Esta carta como usted comprenderá es y deberá ser de carácter absolutamente particular y privado, [como siempre tratando de llegar a los acuerdos en lo oscurito para presentarse como impolutos] y en este terreno nos permitimos significarle también que, por nuestra parte no habrá obstáculo para solucionar el conflicto, que podrá avecinarse entre nosotros, de la manera que usted tuviere por conveniente señalar. Bastara que usted se interne en los Estados Unidos (para su mayor garantía) [no fuera a ser que algún esbirro de los golpistas se fuera a incomodar] y con ello haremos acá sacrificios, si usted así lo exige, a fin de complacer cuantas aspiraciones se digne consignar. Nuestro enviado lleva instrucciones especiales al objeto indicado, que desde luego él puede salvar en principio. [Léase, le apoquinaron unos centavos para que los entregara como soborno. A Carranza le daban el trato de cuatrero como si fuera similar a ellos. Aunque eso sí, le enfatizaban que] sabe usted que lo admiran y respetan SS. SS. [sus seguros servidores] Victoriano Huerta y Félix Díaz.”

Once días después, el 11 de marzo de 1913, el gobernador Carranza Garza daba respuesta, misma que, además de enviárselas, fue publicada, al igual que la propuesta, en “El Constitucionalista, Órgano del Comité Revolucionario “Justicia.” Desde Monclova, Caohuila, Bajo el membrete de “El Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de Coahuila, … [se dirigía] a los Señores Victoriano Huerta y Félix Díaz. Por toda contestación a las indignas proposiciones que ustedes me hacen, por medio de la carta fecha 29 de febrero próximo pasado, les manifiestó que los hombres como yo, no prevarican, ni se venden. Eso queda para ustedes cuyo solo objeto en la vida es la vergonzosa satisfacción de innobles ambiciones. Levanten su negro pendón de ignominia. Eleven sobre el país entristecido la voz que gritó “traición y Muerte,” que yo, junto con el pueblo mexicano alzaré del fango a que habéis arrojado la bandera de la patria; y si caigo defendiéndola, abre conseguido que mi pobre gestión en la vida merezca el mayor precio a que aspirar debemos los hombres honrados. Venustiano Carranza.” Pero eso no sería la única ocasión en que Carranza se vio involucrado en asuntos que esclarecieran su negativa a pactar con los golpistas.

El 1 de mayo de 1913, en el Senado de los Estados Unidos de América, el senador Philander C. Knox, andaba citando al cónsul en Saltillo, Phillip E. Holland, quien afirmaba que Carranza le dijo reconocería a Huerta. El 7 de mayo, en las paginas del “New York World,” Carranza respondía: “No era posible que yo me hubiese adherido a Huerta o que hubiese notificado a nadie que había hecho tal cosa, pues el mismo día en que recibí el mensaje de Huerta invitándome a reconocerlo, oficialmente proclamé que lo desconocía, y también a su Gobierno…” A ello, debemos aunar que el 25 de febrero el coahuilense envió un comunicado al presidente de los EUA, William H. Taft solicitándole no se reconociera a Huerta. Así que don Philander quedó en calidad de propagador de falseadas pues no tenía a la mano documento que probara su aseveración.

Mientras todo eso sucedía, el cónsul huertista, Bravo no dejó de suministrar comunicados a los usurpadores de todo o que acontecía en la frontera Piedras Negras-Eagle Pass, en donde los seguidores de Venustiano Carranza Garza continuaban actuando para que la segunda etapa de la Revolución Mexicana no quedara en un mero intento, de haber fracasado todo aquello hubiera sido anecdótico. Pasarían aun varios años y costos altos tendría que pagar la nación. Sin embargo, el pragmatismo que acompañaba a la tozudez permitió que Venustiano Carranza Garza terminara de diseñar los trazos del Estado Mexicano Moderno, una labor que se inició el 20 de noviembre de 1910 bajo la directriz de Francisco Ygnacio Madero González.

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Añadido (1) Ya que andan muy preocupados por eso del perdón de los pecados, ¿Nos van a decir quien, en nombre de los mexicas, va a ofrecer disculpas a los descendientes de las etnias que tenían sojuzgadas y de donde se surtían para realizar sacrificios humanos? Por favor, dejémonos de distractores. La inmensa mayoría de los mexicanos de hoy somos mestizos producto de la fusión de las culturas hispana e indígenas con todas las bondades-defectos-virtudes-pecados que ellas conllevan.

Añadido (2) Una figura de relevancia mundial, sin ser explicito, nos lo hizo ver en 2008; todo era por los yacimientos de Litio. Después de eso, entendimos porque quería quedarse eternamente ahí.

Añadido (3) Con toda certeza a los Astros [del engaño] de Houston solamente les darán un manazo por andar de tramposos. Es mucho el dinero que hay en el negocio como para endilgarles una pena severa.

Añadido (4) Los diputados de Morena demostraron porque son los herederos de los líderes del movimiento del 68. Los de ayer, en el trayecto del ferrocarril entre la Ciudad de México y Guadalajara, se bajaban en las estaciones para esquilmar a las vendedoras de quesadillas. Los de ahora, van al Sanborns y se salen sin cubrir las cuentas que deben de ser pagadas por las meseras. Nadie puede dudar de cuanto han avanzado, los de antes las sinvergüenzadas las cometían cubiertos de terlenka, los de ahora las envuelven en casimir.

Añadido (5) Se podrá o no simpatizar con el presidente de los EUA, Donald J. Trump. En lo que no se puede discrepar es que eso de las audiencias para instrumentarle un juicio político no es más que un intento de los Demócratas para llevar a cabo un golpe de estado. La última vez que lo ejecutaron, los costos para los estadounidenses fueron tremendos; cuatro años de James Earl Carter con una economía viviendo sus peores años desde la gran depresión. Y hasta nosotros acabamos pagándolo a principios de la década de los 1980’s.
09 Noviembre 2019 04:00:00
Lo que Obregón escribía sobre Villa y Ángeles
Al revisar el libro, publicado originalmente en 1917, “Ocho Mil Kilómetros en Campaña” de la autoría del entonces general más brillante del Ejército Constitucionalista, Álvaro Obregón Salido, encontramos la reproducción del texto de “una hoja que [él] había redactado, bajo el título de: ‘Cargos concretos contra Francisco Villa, José María Maytorena [Tapia] y Felipe Ángeles [Ramirez],’” a quienes calificaba de “la trinidad maldita, que encabeza el movimiento reaccionario”. El documento empezó a distribuirse a principios de diciembre de 1914 en Veracruz. Tras de revisar cada uno de los cargos que Obregón realizaba, decidimos ocuparnos de los referentes a Villa y Ángeles, dejando a Maytorena para otra ocasión. No podíamos quedarnos simplemente en las acusaciones sin escudriñar qué había detrás de ellas y les compartimos lo que encontramos. Empezamos con lo titulado “CONTRA VILLA”.

“Primero. Haber tratado de asesinar, en Ciudad Juárez, al apóstol Madero, iniciando con este acto su vida de traiciones e identificándose, desde entonces, con el tristemente célebre Pascual Orozco. [Este fulano en su genética llevaba la traición]” Tras de que, en mayo de 1911, cae Ciudad Juárez y es apresado el general Juan N. Navarro, quien estuvo al frente de las fuerzas federales. Los revolucionarios pedían lo ejecutaran y Madero se opuso. Al respecto, Alfonso Taracena en “La Verdadera Historia de la Revolución Mexicana.

Primera Etapa (1901-1911),” indica que “Pascual Orozco, arrastrando y engañando a Pancho Villa e inducido por el emisario de la paz, el bilioso licenciado Toribio Esquivel Obregón [en el futuro sería de los fundadores del PAN], trata de aprender a Madero alegando la libertad de Navarro, la escasez de provisiones para los soldados y el nombramiento de don Venustiano Carranza como encargado del ministerio de guerra. Madero se deshace de ellos utilizando sus fuerzas hercúleas y utiliza un automóvil como tribuna para arengar a sus tropas y explicarles la conducta de Orozco y Villa. La multitud lo aclama y conviene en que sean castigados los insubordinados. Pero Madero los perdona da la mano a Orozco y abraza a Villa, que casi de rodillas pide ser fusilado…”

“Segundo. Haberse insubordinado, pretendiendo traicionar al traidor Victoriano Huerta, cuando éste era aún leal al Gobierno del señor Madero, y hacía la campaña contra el orozquismo.” Recordemos que, a principios de marzo de 1912, Orozco se subleva en contra de Madero. Tras poco más de un mes de esfuerzos infructuosos, se nombra a Victoriano Huerta para que vaya a combatirlo. Cuando llega por allá, a raíz de una queja del doctor Cruz López de quien, supuestamente, Villa adquirió una yegua, el galeno va a quejarse de que se la quieren quitar. Villa lo niega y discuten. Ante eso, es acusado de insubordinación y se ordena lo fusilaran, lo salvan Raúl Madero González y Abraham Rubio Navarrete. Lo envían a México en calidad de prisionero.

“Tercero. El asesinato del diputado maderista Enrique García de la Cadena.” Esta persona fue asesinada [en combate ‘singular’ dicen algunos] en Gómez Palacio, Durango por Rodolfo Fierro sin que Villa le impusiera correctivo.

“Cuarto. El asesinato del inglés Benton, que provocó dificultades internacionales, que pudieron haber sido de consecuencias graves.” Esto se relaciona con el problema que Villa tuvo con William S. Benton respecto a unas cabezas de ganado que el primero se mostraba renuente a pagar. El 17 de febrero de 1914, el primero fue a reclamar el pago al Hotel Hidalgo, en Ciudad Juárez, en donde se hospedaba Villa. Este, se mostraba renuente a cubrir el adeudo de los animales sacrificados para alimentar a la tropa. Toda indica que Villa ejecutó a Benton cuyo cadáver fue encontrado en la misma habitación en que se encontraba Villa. Ello, generó un conflicto grave con el gobierno británico.

“Quinto. Haber mandado asesinar al general Manuel Chao [Rovira], Gobernador de Chihuahua, porque este se negó a pagar un vale contra la Tesorería del Estado, visado por una “señora” a quien no conocía.” Villa intentó derrocarlo y fusilarlo, pero Chao fue respaldado por Carranza. No obstante, Chao siguió fiel a Villa.

“Sexto. Su desconocimiento al Plan de Guadalupe, bandera con que había logrado hacerse seguir de varios miles de hombres, desconocimiento que consistió en dirigir a la Primera Jefatura un telegrama insolente, obligando a firmarlo a la mayor parte de sus Jefes”. Se refiere al comunicado del 14 de junio de 1914, en donde los generales villistas rehúsan acatar las órdenes de Carranza para que Villa deje el mando de la División del Norte.

“Séptimo. Haber invitado a la traición al general Obregón, pretendiendo halagarlo, ofreciéndole la Primera Jefatura del Ejército, y haberlo mandado asesinar posteriormente, porque este se negara a secundar su traición dando la orden para su ejecución, primero en Chihuahua, por segunda vez en Corralitos, y por tercer a vez en Gómez Palacio, al llamado general Almanza. Estos cargos, relativos al que subscribe, les constan a los generales José Isabel Robles y Eugenio Aguirre Benavides, al coronel Roque González Garza y a Luís Aguirre Benavides, secretario particular de Villa; González Garza me acompañaba cuando el general Villa ordenó, por última vez, la ejecución”. Todo esto se dio cuando Villa y Obregón logran un acuerdo neutralizando a Maytorena y además firman un pacto que fue rechazado primero por Carranza y después por los grupos en conflicto en Sonora. Obregón retorna a Chihuahua para negociar, pero Villa lo toma prisionero y amenaza fusilarlo, Raúl Madero y Felipe Ángeles logran disuadirlo y Obregón parte en tren hacia México. En estación Ceballos se recibe la orden de regresarlo, pero Aguirre, Robles y Madero lo salvan. La tercera vez, Obregón actúa y aprende a los telegrafistas, corta los hilos y huye.

“Octavo. Haberse apoderado, por la fuerza bruta, de cinco millones de pesos de la Tesorería General de la Nación; de más de doscientos mil de la oficina impresora de billetes constitucionalistas, y haber ordenado la aprehensión del señor Serapio Aguirre, Tesorero General de la Nación, obligándolo a firmar un cheque por cuarenta y un mil dólares, que tenía depositados la Primera Jefatura en el First National Bank, de El Paso, Tex.” El 12 de junio de 1914, Villa renuncia a la jefatura de la División del Norte y Carranza la acepta, Ángeles convenció a todos los generales de ese grupo solicitar al coahuilense que no la aceptara. Carranza no varió su postura. Entonces, los villistas pidieron a su jefe que no renunciara y desobedecieron a Carranza. Al marchar rumbo a Zacatecas, Villa ordenó la aprehensión del Tesorero de la Nación, Serapio Aguirre, su personal y confiscó los fondos y bienes bajo su resguardo.

“Noveno. Fomentar la traición del cobarde exgobernador de Sonora, José María Maytorena.” Ante el distanciamiento que se dio entre este con Carranza y sus aliados Obregón y Plutarco Elías Calles, buscó aliarse con Villa quien, ante la tensa relación con Carranza y la influencia de Ángeles, se asoció con Maytorena.

“Décimo. Haber celebrado un pacto con los ex-federales del Distrito Norte de la Baja California, por el cual les reconoció sus grados, admitiéndolos en el ejército que era a sus órdenes.” Está relacionado con el pacto que el 11 de septiembre de 1914 firmara el mayor Baltasar Avilés, representante de la División del Norte, con el coronel Esteban Cantú y el teniente coronel Fortunato Tenorio quienes encabezaban un grupo de ex federales a quienes Avilés les reconoce sus grados militares, al tiempo que la División del Norte, por conducto del señor gobernador del estado de Sonora, José María Maytorena, Avilés es nombrado jefe político de la parte norte de BC.

“Decimoprimero. Permitir y fomentar inmorales concesiones de juego en todos sus dominios, en favor de sus familiares, que derrochan el dinero fomentando el libertinaje.” Era conocido que uno de los hermanos de Villa, Hipólito, tenía fama de corrupto. Años después, en 1916, las autoridades estadounidenses en Texas capturaron a Hipólito en posesión de varios miles de dólares que se presumía no solamente eran de él. Asimismo, Katz apunta, el 13 de marzo de 1914, “El Paso Morning News” publicaba que Villa pagó 20 mil pesos oro por “packing house” que obsequio a una de sus esposas Juanita Torres quien dijo que las utilidades que generara aquel negocio irían a la causa revolucionaria.

“Decimosegundo. El asesinato del coronel Manzanera, delegado del general Domingo Arrieta [León] a la Convención de Aguascalientes, solo porque este no quiso secundarlo en su traición”. A Manuel Manzanera lo fusila Tomas Urbina por órdenes de Villa cuando se presenta como representante de los hermanos Domingo y Mariano Arrieta, así como de José Bonales para proponerle que se aliara con Félix Diaz para desconocer a Carranza.

“Decimotercero. Haber telegrafiado al exgeneral ex-federal José [Miguel Nepomuceno del] Refugio Velasco [Martínez], excitándolo para que no se rindiera, cuando el suscrito exigía la rendición de la plaza de México, ofreciéndole apoyarlo con la división de su mando.” Al respecto, se narra que un emisario de Francisco Carbajal, Juan Hernández, ofreció primero a Maytorena la rendición del ejército federal. Este lo rechazó, pero lo mandó con Villa quien en principio acepto y envió un telegrama a Carbajal solicitándole que permaneciera en el cargo y no entrara en negociaciones con Carranza.

“Decimocuarto. Haber aprehendido al teniente coronel Julio Madero [González], de mi Estado Mayor, quien formaba parte de una comisión que se acercaba al general Eulalio Gutiérrez, para tratar de la solución pacífica las dificultades surgidas.” Madero acudió a la Convención de Aguascalientes en nombre del general Benjamín Hill, y votó por el retiro de Carranza, pero cuando se dio el rompimiento con Villa, prefirió quedarse con los Constitucionalista. Mas tarde, en Irapuato, Guanajuato Villa lo hace prisionero.

“Decimoquinto. Estar apoyado por la reacción, como lo demuestra su Manifiesto a la Nación; tener en sus filas a muchos ex federales científicos, y su alianza con Maytorena.” Se refiere al manifiesto del 22 de septiembre de 1914. Villa desconoce a Carranza como encargado del ejecutivo y del ejército constitucionalista por no respetar acuerdos al entrar a la ciudad de México y dice se nombrará un presidente interino que convoque a elecciones.

En lo titulado CONTRA FELIPE ÁNGELES, se lee: “Primero. Encontrándose en París, al iniciarse el movimiento libertario de 1910, telegrafió al general Díaz, ofreciéndole sus servicios para combatir al maderismo, calificado por él de bandolerismo.” El 24 de septiembre de 1910, Ángeles envió un telegrama al presidente Diaz ofreciendo sus servicios para combatir a los revolucionarios. Dado que aún no se consideraba seria la amenaza de Madero, no se requirieron los servicios del hidalguense. “Segundo. Durante la “decena trágica”, haber retirado su artillería que tenía emplazada frente a la legación inglesa para batir a la Ciudadela, por haberle informado el fatídico León de la Barra -que se hallaba refugiado en la mencionada legación- que había el propósito de deponer al Presidente Madero, y que él, Ángeles, era el candidato más viable para sustituirlo.” Esto, aconteció el 13 de febrero de 1913. Ángeles acude a la representación diplomática aludida para ver lo del cambio de los cañones, sin ar explicación amplia del porqué, situados frente a ella. Se topa con el expresidente interino quien estaba refugiado ahí. Ángeles alegó que no disparó porque carecía de las municiones adecuadas. Lo de que él sustituyera a Madero es algo que, de acuerdo con Katz, se manejó como posibilidad, pero nunca explícitamente.

“Tercero. Haber aceptado en París, una comisión del llamado Gobierno de Huerta, permaneciendo allá algunos meses, y teniendo lugar después de eso su incorporación al Ejército Constitucionalista, lo que demuestra claramente que vino enviado por los científicos, para sembrar la división en nuestras filas, y ser un escalón de la reacción, puesto que, de haber sido un partidario sincero de la causa del pueblo, hubiera ingresado, desde que salió de México, a las filas revolucionarias”. Lo del envío a Paris, de acuerdo con el historiador Frederick Katz resultó del respaldo que Ángeles tenia del embajador estadounidense Henry Lane Wilson y del conservador ex embajador de México en EUA, Manuel Calero quienes convencieron a Huerta de que suspendiera su juicio, no lo ejecutara y lo enviara fuera de México en una misión de investigación militar. “Cuarto. Haber exigido la suma de dos mil dólares para venir de París a incorporarse, en la época en que el movimiento revolucionario carecía de dinero, aun para la compra de pertrechos de guerra.” Recurriendo nuevamente a Katz, esto se suscitó al arribar a Paris y entrevistarse con, el representante de los constitucionalistas allá, Miguel Díaz Lombardo, le solicito dicha cantidad para mantener a su familia dado que, durante el porfirismo, nunca se dedicó a hacer negocios.

“Quinto. Haber fomentado en José María Maytorena, la idea de la traición contra la Primera Jefatura de la Revolución, siendo Subsecretario de Guerra en el Gabinete Constitucionalista”. Tan pronto llegó a Chihuahua, Ángeles se reunió con representantes de Maytorena, uno de ellos director del diario El Correo del Bravo, editado en El Paso, Texas, que instrumentó una campaña antiCarranza. “Sexto. Haber sido el principal instigador de Villa, para que se insubordinara, como lo patentiza, entre otros, el hecho de haber redactado el primer telegrama de insubordinación que Villa dirigió al C. Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, y el haber unido a Villa y a Maytorena, cuando era notoria la división que existía entre ambos, pues el primero había dirigido al segundo una carta de rompimiento, llena de improperios. Todavía desempeñaba Ángeles el puesto de Subsecretario de Guerra”. En marzo de 1913, Villa expresó a Carranza la antipatía que sentía por Maytorena y le ofreció exterminar los enemigos que tuviera, incluyendo al sonorense. Lo demás se explica en el párrafo anterior.

“Séptimo. Haberse insubordinado a la Primera Jefatura de la Revolución, acto que le valió ser depuesto del cargo de Subsecretario de Guerra.” Citando a Doralicia Carmona en Memoria Política, “Carranza convocó a los generales de la División del Norte para que designaran a un sustituto de Villa; ellos, le pidieron reconsiderar la aceptación de la renuncia de Villa; pero Carranza no cedió; el 14 de junio de 1914, los villistas rehusaron obedecer y decidieron seguir a su Jefe, quien al día siguiente salió de Fresnillo rumbo a Zacatecas desacatando las órdenes de Carranza. Villa ordenó a Tomás Urbina y Felipe Ángeles tomar la vanguardia y esperaran para iniciar el ataque hasta que él llegara… El 19 de junio, Carranza cesó del cargo de Subsecretario de Guerra a Felipe Ángeles por no haber “sabido corresponder a la confianza que le ha dispensado esta jefatura cometiendo una falta grave de insubordinación” “Octavo. Haber incorporado a las filas de la División del Norte a muchos jefes y oficiales ex-federales.” Es un hecho que lo propuso. Anteriormente, trató de que al Ejército Constitucionalista fueran incorporados antiguos soldados federales, algo que Carranza rechazaba. Sin embargo, también, debe mencionarse que cuando los ex federales solicitaron incorporarse a la División del Norte, Ángeles se opuso.

“Noveno. Haber pretendido cohechar a algunos jefes del Ejército Constitucionalista; entre ellos al coronel Federico Montes [Alanís], y al mayor médico José [María] Siurob [Ramírez y Gutiérrez], manifestándoles que contaba con el apoyo del Gobierno norteamericano.” Esto se puede inferir sucedió en el contexto de la Convención de Aguascalientes y la mención que, supuestamente, hiciera un enviado de los estadounidenses acerca de que no veían mal a Ángeles como miembro de una terna para escoger al presidente de México.

Estamos ciertos que aun hoy, a más de un siglo de distancia, Obregón, Villa y Ángeles continúan despertando controversias. Asimismo, podemos afirmar que ninguno de los tres pasa un examen para ser elevado a los altares. Por ello, nos quedamos con lo que, en el prólogo de la edición de 1959, escribiera el coahuilense general-escritor, Francisco Luis Urquizo Benavides quien apuntó: “diferencias humanas, muy humanas, hicieron a los revolucionarios ir unos contra otros. Dentro de la gran finalidad de todos ellos, pueden considerarse esas diferencias como secundarias. Todos buscaban, por diferentes caminos, el bien del pueblo de México”.

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Añadido (1) La economía mexicana a la altura de las grandes del mundo como Alemania, Italia y el Reino Unido... en pos de ver cual cae primero en recesión económica. Por empeño no quedará, contamos con expertos en la materia para alcanzar dicho pendón.

Añadido (2) De pronto, se escuchó un rechinido. Eran la tapa del sarcófago que se abrió y de ella salió un texto para defender a la prensa y a los periodistas. Tras de leerlo, la cubierta volvió a cerrarse. Era el espectro del PRI nacional para demostrar que aún sigue vivo.

Añadido (3) En el primer año, el equipo estaba integrado por veteranos quienes utilizaban lo último que les quedaba en el tanque y jóvenes con mucho por aprender. La combinación no daba resultados y las derrotas se acumulaban. El pitcher cruzaba las señales con el catcher. A los infilders el roletazo se les escurría entre las piernas. Los outfielders dejaban caer el elevado más bobo. Con el tolete la producción era magra. Ante ello, al mánager no le quedaba sino hacer gala de su facilidad verbal y entretener a la prensa con dichos. Un gran número de fanáticos los seguían. Los antiguos de la comarca habrán de recordarlo, eran los Mets de New York y Casey Stengel en 1962.
02 Noviembre 2019 04:00:00
El gobernador del noreste, quien le decía no al Presidente de la República
Hace muchos ayeres, por los rumbos del noreste mexicano, hubo un gobernador quien asumía la responsabilidad que le fue conferida y no estaba dispuesto a pasar como una marioneta simple ante los pedimentos de aquel que entonces ocupaba la primera magistratura del país. No se trataba de dos rivales encarnizados quienes estuvieran tratando de imponer su muy particular postura de como deberían de hacerse las cosas. Eran dos correligionarios, originarios de pueblos no muy lejanos, poco más de 300 kilómetros era la distancia entre ambos, que se guardaban un respeto amplio y jalaban hacia el mismo rumbo en la búsqueda de que la patria superara sus problemas. Sin embargo, en ello no iba implícita la obediencia ciega, ni mucho menos la rebeldía.

Era una cuestión de principios y de lealtades porque estas no necesariamente se demuestran asumiendo posturas serviles, razonar de manera discrepante ante algo que no se está de acuerdo es también una forma de lealtad. En ese contexto, el gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza Garza asumía con dignidad el cargo que ostentaba cuando respondía a lo que el Presidente de la República, Francisco Ygnacio Madero González le ordenaba hacer. Era el verano de 1912 y entre esos dos coahuilenses se dio un intercambio de comunicados que muestran porque el primero fue quien tomó la bandera del segundo cuando los traidores dieron el cuartelazo.

Para mostrar como se suscitó aquel intercambio epistolar entre un par de coahuilenses que no se ponían de acuerdo en torno a las acciones de un neolonés, revisemos lo contenido en la serie “Documentos Históricos de la Revolución Mexicana”, editado por Josefina E. de Fabela,
Era agosto de 1912, para el general José Gerónimo de los Dolores Treviño Leal habían quedado atrás sus años de gobernador, el avasallamiento del general Bernardo Reyes le redujo su poder político, pero no le impidió dedicarse a negocios muy productivos en Coahuila mismos que le permitieron incrementar fortuna. En medio de todo ello, casó por tercera vez. En esa ocasión con María Guadalupe Zambrano González hija de Eduardo Zambrano y Guadalupe González Treviño, hermana de la madre del precursor del movimiento revolucionario.

Así, cuando se detonó la revuelta, el general Treviño optó por apoyar a Madero quien convencido de que al primo político aun le quedaba fuerza entre sus paisanos, lo nombró jefe de la zona militar en Nuevo León. En ese contexto, el general Treviño estimó que dado el conocimiento y la fuerza económica que tenía en Coahuila podía operar en ambas entidades como si la segunda fuera parte de su feudo. Olvidó, sin embargo, que en esta ultima entidad el gobernador de nombre Venustiano Carranza Garza no era figura decorativa. Ejemplo de ello se muestra en la carta que, el 9 de agosto de 1912, escribió el nativo de Cuatro Ciénegas como respuesta a un comunicado que le enviara el presidente Madero González el día dos del mismo mes.

En ella, Carranza apuntaba: “Refiriéndome a los salvo-conductos que en favor de diferentes personas, inodadas en la revolución, ha expedido el General Treviño, le participo que las Autoridades de este estado no son las que no han respetado dichos documentos, sino este Gobierno, [nada de que los subordinados eran imprudentes, el responsable de lo que sucediera en la gobernanza de la entidad era uno] pues nada menos en el ultimo caso, el General Treviño expidió un salvo-conducto a Cruz Galindo, quien estuvo enganchando gente en esta ciudad y alrededores y mandándola a reunirse con los revolucionarios de la Sierra de Arteaga, encabezados por su tío Eusebio, esto fue comprobado por los prisioneros hechos por las Fuerzas de este Gobierno, quienes declararon que el citado Cruz Galindo fue quien los había enganchado”. Acto seguido, sin olvidar que se dirigía a la primera autoridad del país, pero a la vez recordando que no se encontraba en calidad de florero en el palacio de gobierno de Saltillo, don Venustiano continuaba su respuesta.

En la cual en el párrafo siguiente apuntaba: “…‘esto no es una predisposición para con el general Treviño, sino una falta de atención de parte de él, puesto que debería de consultar al expedirse documentos semejantes relacionados con individuos de este Estado, política que juzgo altamente inconveniente, puesto que soy yo el que respondo de los desórdenes y perjuicios que se cometan en esta entidad que gobierno”. Vaya lección del pasado para varios del presente. Pero volvamos al cierre del comunicado.

“En cuanto a algunas cartas que de varias personas he recibido respecto de sus empleados [del general Treviño] de la Babia, debo manifestarle, que este asunto no tiene importancia, pues esas cartas se las he transcrito por si en algo le pueden servir, pero sin intención de lastimarlo.” Para quienes llegaran a preguntarse que es eso de la Babia, permítanos comentarles que ese era el nombre de la hacienda, ubicada en el municipio de Múzquiz, Coahuila, propiedad del general Treviño. Para comprender porque el gobernador Carranza Garza traía a colación, como no queriendo, el asunto de la Babia, permítanos narrar lo que había detrás de ella.

En 1884, cuando el presidente José de la Cruz Porfirio Díaz Mori notó que el poder del general Treviño iba en aumento consolidando su feudo en Nuevo León, decidió cortarle las alas antes de que fuera a convertirse en un peligro político para su permanencia en la primera magistratura nacional. Don José Gerónimo de los Dolores entendió que los tiempos no eran para enfrentarse al caudillo y decidió irse a refugiar en las tierritas que, previsoramente, había adquirido en las estribaciones entre la Sierra de la Babia y la Sierra del Burro en el municipio de Santa Rosa de Múzquiz en Coahuila. Desde la hacienda de la Babia, organizó una compañía deslindadora de terrenos baldíos y, como llevaba mano, se comenta, llegó a poseer un “terrenito” que llegaba al millón de hectáreas. Con ese respaldo, Treviño prosigue con la fórmula políticos-hombres de negocios que, años antes, iniciara Santiago Vidaurri junto con su socio Evaristo Madero Elizondo y, el yerno del primero, Patricio Milmo O’ Dowd. Con Treviño, podríamos decir, se da la consolidación del llamado Grupo Monterrey.

En 1887, Treviño se asocia con el coronel Joseph Andrew Robertson para crear la empresa que construye la línea ferroviaria que iba de Monterrey al Golfo con un ramal hacia Piedras Negras, Coahuila. Posteriormente, participa en la organización del Banco de Nuevo León y el Banco Mercantil. Asimismo, se convierte en socio fundador de la Fundidora Monterrey. Con todo este poder económico y el parentesco político con el presidente Madero, nada extraño era que don Gerónimo estimara que con el cargo de jefe de la zona militar le alcanzara para tratar de repetir lo que su paisano Vidaurri hizo un día, considerar que Coahuila era parte de su feudo. Para que no hubiera duda de que don Francisco tenía en alta estima a su primo político, revisemos la respuesta que dio a la misiva del gobernador Carranza Garza.

El 9 de septiembre de 1912, el presidente de la República, se dirige al gobernador coahuilense indicándole que ha llegado a sus manos “la copia del telegrama que puso a usted el señor general Treviño el 2 del actual y la contestación que usted le dio el día tres. Vuelve a presentarse otra vez la enojosa dificultad del mando militar, si usted o el Jefe de la Zona”, acto seguido, Madero procedía a recordarle a Carranza algo que al parecer habían acordado cuando le indicaba que “recuerde usted lo que convenimos desde la vez pasada: Que usted tendría a su disposición un pequeño destacamento para que lo mandara donde usted creyese necesario, y que el grueso de las tropas estuviese a las órdenes del Jefe de la Zona”.

Ahí no terminaba la muestra de respaldo al neolonés. Don Francisco Ygnacio señalaba: “Usted comprende que es imposible materialmente hacer una campaña militar con regulares probabilidades de éxito, si cada orden que da el Jefe de la Zona es objetada por usted.” Esto equivalía a decir que el gobernador de Coahuila era un subordinado del general Treviño quien, al parecer, había logrado convencer a su primo que en asuntos militares solamente él tenía la fórmula para acabar con los enemigos. En ese contexto, podría leer la parte siguiente de la misiva de Madero quien apuntaba que “en el caso actual que tengo a la vista, me parece que la disposición dada por el general Treviño de mandar una columna que vaya a encontrar al enemigo por el único paso que tiene a Coahuila es el más acertada. Pues si logran batirlo en el desierto, su derrota será completa y es más natural que teniendo fuerzas tan superiores en número, no vayamos a hacer una campaña defensiva. El Gobierno debe perseguir a los rebeldes en donde se encuentren, sin esperar que vengan a atacar ciudades.” Para rematar, venia la orden envuelta en buenas formas. “Por tal motivo, ruego a usted ponga a disposición del General Treviño unos quinientos hombres, pues es completamente inútil que estén guarecidas las ciudades de Cuatro Ciénegas y Monclova que no corren absolutamente ningún peligro, especialmente si se va a batir al enemigo tan lejos. Ponga usted a las ordenes del general Treviño las fuerzas de Pablo González. Mucho agradecer a usted que esto se haga pronto a fin de no perder tiempo.” Cualquiera con menos temple que Carranza hubiera hecho rabieta y mostrado ofendido. Sin embargo, la lealtad estaba forjada a toda prueba.

El 14 de septiembre, el mandatario coahuilense comunicaba al presiente de la republica haber recibido “el ocurso que dirigieron a U.[sted] los vecinos de Concepción del Oro, del que me impuse, devolviéndoselo adjunto y manifestándole que desde hace dos días mandé cien Auxiliares de caballería de este Estado, para guarnición de aquella plaza, parte de los cuales salió con Eulalio Gutiérrez [Ortiz], habiendo infligido una derrota a los rebeldes que merodeaban por aquellos rumbos, y regresando de nuevo a Concepción a fin de permanecer ahí durante las fiestas patrias.” Sin mencionarlo, Carranza enviaba el mensaje de que para nada requería de Treviño. Sin embargo, en el comunicado emitido al día siguiente, el 15 de septiembre, no se guardaba palabras para respetuosamente fijar su postura.

Empezaba por decirle “tengo mucho gusto de referirme a su carta , fecha 9 del corriente, para manifestar a U.[sted] que siento mucho no me sea posible poner a las ordenes del señor General Treviño, los quinientos soldados a que U.[sted] se refiere; pero doy las disposiciones necesarias para mantener cuantos soldados se pueda, a Sabinas y Múzquiz, con objeto de batir las Fuerzas de [Pascual] Orozco, en caso de que aparecieran por aquella región, y el jefe de las cuales operara en combinación con el que el general Treviño mande con Fuerzas Federales.” Vaya forma de indicar que, en el territorio bajo su gobierno, él (Carranza) determinaba como se habrían de ejecutar las acciones militares. Ofreciendo ser mas preciso, mencionaba que “para dar a U.[sted] explicaciones sobre esta determinación, sale mañana a ésa [la ciudad de México] mi secretario particular, señor Hernández y si fuere preciso iré yo a hablar con U.[sted], a fin de evitar las dificultades que pudieran surgir, con motivo del empeño del general Treviño, en tener el mando de las Fuerzas Auxiliares de este Estado.” No trascurrirían muchos días para que Carranza reforzara con información objetiva sus resquemores.

El 24 de septiembre, volvía a dirigirse a su paisano despachando en el Palacio Nacional para informarle que transcribía el “mensaje que acabo de recibir del comandante Alberto Guajardo, de Muzquiz, ‘en estos momentos embarcan para Sabinas todas al tropas que había en esta plaza quedándose de guarnición la fuerza que se había insubordinado gritando vivas a [Pascual] Orozco; son fuerzas de Nuevo León. Han llegado a esta plaza espías rebeldes propagandistas según aviso del Jefe Federal que los ha visto pasar por camino Babia. Exploradores informan que en el cañón Mulato han visto ayer caballada rebelde.’ Con esto en mano, el nativo de Cuatro Ciénegas no tuvo empacho en insistir sobre lo que antes ya había comunicado. “El descalabro primero y la insubordinación después de fuerzas de Nuevo León harán ver a usted que de nada nos servirán los elementos reclutados por general Treviño en la próxima campaña contra los rebeldes…” y aquí dejaba eufemismos para hacer una precisión directa, “esto proviene de que el mismo General Treviño se expresa en términos desfavorables del Gobierno de usted, lo que es sabido por todos en Monterrey.” Un mes y medio más tarde, Carranza volvía a dirigirse a Madero para expresarle que los hechos confirmaban sus decires.

El 8 de noviembre de 1912, se originó un texto en el cual le decía: “Muy estimado amigo: Se servirá U.[sted] encontrar con la presente, copias de cartas que he recibido del cónsul de México en Eagle Pass, [Texas] y del señor Teódulo R. Beltrán de San Antonio, Tex., de cuyo contenido suplico a U. imponerse, a fin de que ratifique lo que antes le he manifestado, acerca de la conducta inconveniente que están observando los Federales en Piedras Negras, [Coahuila], por lo que estimo necesario sean removidos a Monterrey o algún punto, quedando la vigilancia de aquella Plaza, a cargo de las Fuerzas Auxiliares, que son de completa confianza.” A pesar de los reclamos, don Francisco no pareció que diese su brazo a torcer, pues insistió en licenciar las Fuerzas Auxiliares coahuilenses, lo cual generó problemas.

El 13 de enero de 1913, cuando ya en los salones de la embajada estadounidense y en las sacristías se fraguaba el cuartelazo, desde Saltillo, Carranza volvió a advertirle a Madero de los problemas que enfrentaba mencionándole que trascribía el mensaje “que recibí del presidente municipal de Parra, relativo al asalto al Rancho de Manchurria, a quince leguas al sur de aquella población; y me permito dirigirle la presente, con el objeto de poner a U.[sted] en su conocimiento que esos asaltos se sucederán, con motivo del licenciamiento de las Fuerzas [Auxiliares], y si el señor general Trucy Aubert no ordena se vigilen los puertos y cañones que quedan al sur de Parras, por donde los bandoleros del norte del estado de Zacatecas, sin duda invadirán a éste.” Esta vez convencido de que sus reclamos no caían en tierra fértil, a Carranza no le quedó sino escribir de que “en vista de que, con el licenciamiento de las Fuerzas Auxiliares, la mayor parte de los pueblos de este estado quedaran con muy cortos destacamentos, he de agradecer a U.[sted] se sirva librar sus apreciable ordenes, a fin de que se me remitan mil granadas ‘Martin Hale,’ que tan buenos resultados dieron en la campaña de Chihuahua. Sin otro particular por el momento, y suplicándole que, a la mayor brevedad, se remitan las granadas a que hago mención, quedo de U.[sted] como su afectísimo amigo y seguro servidor.”

Carranza no imaginaba que mes y medio más tarde, habría de demostrar que esas ultimas palabras de su comunicado no eran simples formulismos, representaban un compromiso con Madero. Cuando la asonada surgió, Carranza hubo de tomar el liderazgo del movimiento iniciado por su paisano y amigo con quien tuvo diferencias de perspectiva, pero no divergencias sobre el objetivo que ambos buscaban. Era una cuestión de principios y de manifestar que las lealtades no se demuestran asumiendo posturas serviles, el razonamiento discrepante ante algo que no se está de acuerdo es también una forma de lealtad. Al final, cuando la oscuridad de la noche llega, y la soledad es amplia, quienes terminan por quedarse, o muestran sus lealtades, son aquellos que no aceptan actuar simplemente porque el superior lo dice, si ellos tienen otra perspectiva la expresan a pesar de correr el riesgo de ser tachados de desleales. En aquellos días de 1913, Carranza demostró que a pesar de señalar aquello con lo que no coincidía con el presidente Madero González era el mas leal de sus seguidores. Por ello, nunca perdonó a los ambiciosos quienes se decían investidos de poderes celestiales y, con su manto y monedas, protegieron y apoyaron al felón, ni mucho menos olvidó a aquel que se le fue la voz a la hora de ordenar que accionaran el cañón en los momentos cruciales, pero de los de ese perfil nos ocuparemos en la colaboración próxima.

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Añadido (1) Para quienes creían que los sacrificios-ofrendas a Huitzilopochtli eran cosa del pasado, el cuchillo de obsidiana emergió de las entrañas del Templo Mayor y…

Añadido (2) Al final de cuentas, todo quedó en una serie final. Solamente los aficionados de los respectivos participantes se interesaron por la competencia. La audiencia televisiva siguió en descenso y, al parecer, será la que menos audiencia haya captado en toda la historia.

Añadido (3) Pensar que a nuestro amigo economista lo llamaron pesimista porque, a principios de 2019, pronosticó que el crecimiento del PIB en este año sería 0.5 porciento. Hoy, fácilmente, podría militar en el bando de los optimistas. BANXICO no tuvo de otra y su gobernador hubo de aceptar que la economía mexicana está estancada.

Añadido (4) Desde hace 19 años, es uno de los motivos de orgullo de nuestra clase gobernante. Seguramente, están descorchando las botellas para celebrar que entre enero y septiembre de 2019, las remesas que envían los paisanos desde EU crecieron un 9.2 por ciento interanual al llegar a 26,980.3 millones de dólares.

Añadido (5) Mientras el resto del mundo se bambolea, en los EU la economía crece. Durante el trimestre julio-septiembre el PIB registró un incremento de 1.9 por ciento y en octubre crean 128 mil empleos remunerados. ¿Ahora a quien le echamos la culpa de nuestra falta de dinámica económica?
26 Octubre 2019 04:00:00
Escuelas, universidad y colegios en el amanecer independiente / y C
Para concluir esta serie de tres artículos sobre el estado que guardaba la educación en México durante los primeros años de la separación del dominio español, daremos un repaso a lo que informaban los ministros de relaciones interiores y exteriores con respecto a cómo se encontraban las escuelas, universidad, colegios, y, en ocasiones, la libertad de imprenta durante el periodo comprendido entre 1829 y 1835.

Eran los inicios de 1829, el último año de gobierno del primer presidente de México, Guadalupe Victoria. Para entonces, el ministerio arriba referido estaba a cargo del diplomático jalisciense, Juan de Dios Cañedo y Zamorano. Al dar inicio al reporte sobre los establecimientos de instrucción, Cañado enfatizaba que aquellos dependientes del gobierno habían sido fundados durante los años del dominio español y por lo tanto “están montados en lo general sobre bases poco conformes a las luces del siglo, y menos a las instituciones que nos rigen en la actualidad.” Cañedo continuaba indicando que el gobierno había hecho todo lo posible por mejorar las condiciones en que se generaba la enseñanza, pero “se ha encontrado con dos obstáculos que no ha estado en su arbitrio superar: El primero es la disminución de fondos propios que generalmente han padecido y padecen semejantes establecimientos, y que aun en su mejor estado solo podían cubrir las mezquinas dotaciones de 200 o 300 ps. [pesos] anuales, a que en tiempo del gobierno español se había acostumbrado a los catedráticos y demás empleados en la útil y noble carrera de la educación literaria; el segundo es la falta de reglas que demarquen de una manera clara y terminante hasta donde se extienden las facultades que el gobierno puede ejercer sobre los mismos establecimientos”. Enseguida, el funcionario procedía a dar un repaso puntual sobre la situación prevaleciente en algunas instituciones de enseñanza.

Iniciaba por indicar que “se ha hecho notable el colegio de minería en los años [1]827 y [18]28 por los progresos que han manifestado sus alumnos en los ejercicios públicos. Su aprovechamiento se debe desde luego, al cuidadoso empeño de su director y profesores, a la asignación bastante regular con que están dotadas sus cátedras, …y a los recursos con que cuenta para proporcionar los libros, maquinas e instrumentos propios de cada ramo…” En el caso del colegio de San Juan de Letrán, “de los cuatro mil pesos que se le asignaron…desde julio de [1]827 hasta junio de [1]829, …se le han entregado 3.333 ps. [pesos] [que] se ha invertido en aumentar las escasa rentas del vicerrector y catedráticos, y parte en el pago de un maestro de francés, otro de dibujo, un auxiliar y un maestro de aposentos.” Por lo que concernía al colegio de San Ildefonso, se informaba que, a pesar de asignársele cuatro mil pesos, las condiciones del erario nacional impidieron que se le entregasen. Por su parte, el colegio de San Gregorio, “no ha contado con cátedra alguna, viéndose, consiguientemente, sus alumnos en la necesidad de mendigar su enseñanza en otros colegios ó casa de fuera, adonde han tenido que salir diariamente para ese fin.” Con el fin de subsanar tal situación, “propuso al gobierno la junta directiva y económica del citado colegio se estableciesen dos cátedras de gramática latina; y el gobierno…estimó por conveniente aprobar el establecimiento de dichas cátedras con la dotación de 500 pesos anuales…” En materia de las bellas artes, Cañedo informaba que la academia relacionada con tal propósito continuaba en buen estado no obstante que la ayuda pecuniaria fuera muy escasa. Sin embargo, enfatizaba, había avances notables en pintura y escultura y “no ha bajado nunca de doscientos el número de jóvenes que concurren al estudio de por la noche, y de ochenta a ciento los de la mañana y por la tarde. Los pensionistas, que en el año de [1]825 se habian reducido a solos dos, llegan hoy á numero de 8, y los cuatro que se enviaron a roma por disposición del congreso, aunque se han quedado en Paris, hacen allí sus estudios con rápido aprovechamiento…” Como se observa, el primer gobierno independiente ya fomentaba eso de mandar gente al extranjero para que aprendieran “malas mañas,” como alguien dice ahora por ahí. Un caso relevante en materia educativa era el hecho de que en la escuela nacional de cirugía estuvieran inscritos 94 alumnos. Caso contrario ocurría en el instituto de literatura, ciencias y artes establecido en 1824, “con el objeto de propagar las ciencias por medio de una reunión de literatos, ha quedado paralizado por falta de fondos propios.”

Entre marzo de 1829, cuando concluyó el encargo de Victoria, y el momento de que se volviese a informar acerca del estado de la educación en México, pasaron varios presidentes. Primero, Vicente Guerrero Saldaña (1 de abril -17 de diciembre de 1829); José María Bocanegra (17 – 23 de diciembre de 1829); El triunvirato integrado por Pedro Vélez - Luis Quintanar - Lucas Alamán (23 – 31 de diciembre de 1829); y el michoacano Trinidad Anastasio de Sales Ruiz Bustamante y Oseguera (1 de enero de 1830 – 13 de agosto de 1832). Durante el gobierno de este último, quien se encargó de los asuntos interiores y exteriores fue Lucas Alamán.

En su reporte de 1831, Alamán enfatizaba que a instrucción primaria exige toda la atención del Gobierno, haciendo falta en ella no solo reglamentos generales para que se dispense con uniformidad, sino lo que es mas esencial, libros elementales en que los niños aprendan principios sólidos, tanto en lo religioso como en lo civil. La educación moral y política debe de ser el objeto importante de la enseñanza pública, y no solo la mecánica de la lectura y escritura. Sin estos libros, reducida la juventud que sale de las escuelas á la lectura de las producciones de nuestras prensas, que andan mas comúnmente en las manos del pueblo, y que son tan aptas para corromperlo, haciéndolo perder todo respeto a las autoridades y aun á la moral y decencia publica…” Don Lucas suena como la fuente en donde abrevó alguien del presente. En lo relacionado a la universidad y colegios, Alamán señalaba que aun cuando anualmente se les invertían sumas considerables, no se obtenía la “correspondiente utilidad.”

A pesar de implantarse planes diversos, dichos establecimientos seguían operando como en la época colonial. Por ello, “sigue la juventud careciendo de muchos ramos esenciales de instrucción de que no hay cátedras, mientras que otras se repiten innecesariamente en todos los Colegios…” Par solucionar eso, proponía crear una comisión especial integrada por individuos de ambas Cámaras, además de otros que serian designados por el gobierno, para delineara un “plan de instrucción pública.” Pero para que no llegasen en frio, el guanajuatense se permitía dar a conocer su plan, de acuerdo al cual, “se reduce á quitar lo superfluo y establecer lo necesario: A dedicar uno de los establecimientos existentes a un ramo particular de enseñanza, y dar una dirección uniforme a esta. La instrucción en general puede dividirse en ciencias eclesiásticas: derecho, política y literatura clásica: ciencias físicas y naturales: ciencias médicas: adaptemos á esta división los establecimientos que ya tenemos conforme al plan indicado. Para las primeras…tenemos el Seminario Conciliar. El Colegio de S. Ildefonso debe destinarse esclusivamante al segundo ramo, esto es, a la enseñanza del derecho de las ciencias políticas y económicas, y a la literatura clásica, suprimiendo las Cátedras que tiene en común con el seminario Conciliar, y establecer en su lugar las que le faltan; las ciencias físicas, comprendidas entre ellas las matemáticas, se cultivan ya exclusivamente en el Colegio de Minería…Quedan por establecer las ciencias médicas, y a estas se puede destinar el Colegio de S. Juan de Letrán, uniendo a él las cátedras aisladas de cirugía y anatomía que ahora existen. Como el Colegio de S. Gregorio no tendría en esta distribución aplicación particular, sus rentas se destinarían a pagar en los otros Colegios las colegiaturas de los individuos que lo componen…Se omitirían los cursos de Universidad, bastando para los grados en esta el haber seguido los de los respectivos Colegios, y las dotaciones de las Cátedras de la citada Universidad, que se pagan de la Tesorería, se emplearían para el complemento de las que pudieran necesitarse en los otros establecimientos… De este modo, se lograra dar un grande impulso a la instrucción, sin mas que ordenar y aplicar convenientemente los medios que para ellas se cuenta…” En una de esas, el alumno del presente ya se bebió esta copa y pronto nos da la sorpresa proponiendo algo parecido, vaya usted a saber. Pero regresemos al pasado.

El 8 de enero de 1831, el asesor futuro de su alteza serenísima daba a conocer que en el plan presentado el año anterior “no se dio paso alguno…dictándose en su lugar algunas providencias aisladas sobre la enseñanza de la medicina y cirugía, y practica de estas…En la primera enseñanza no se ha hecho adelanto notable, ni podrá hacerse mientras no se organice la dirección de estudios…La sociedad Lancasteriana ha tenido que cerrar uno de sus establecimientos , porque faltando las suscripciones de los socios, los auxilios que percibe de la Tesorería no le alcanzan para mantener mas que una de las Escuelas que tenia viertas.” Para el 10 de enero de 1832, Lucas Ignacio proveyó un informe breve respecto a colegios, universidad y escuelas, mencionado que se habían realizado “algunas mejoras parciales en el método de enseñanza …pero estos adelantos no pueden ser de grande importancia, mientras no se establezca un sistema general, que abarque todas las ciencias y sujeta a un orden uniforme todos los establecimientos…” A la vez, mencionaba lo bien que iban las obras de restauración en el edificio del Colegio de Minería y hacia saber que en lo referente a la primera enseñanza, “se han formado algunos establecimientos particulares bajo buenos principio, y que prometen felices resultados.” Meses después, dado que el gallero de Manga de Clavo andaba alborotado, Bustamante tuvo que salir a combatirlo y dejó el cargo en manos de un hombre quien no necesitaba presumir de honestidad, simplemente la practicaba, José Ventura Melchor Ciriaco de Eca y Múzquiz de Arrieta (13 de agosto -24 de diciembre de 1832). Una vez que los criollos Bustamante y López de Santa Anna, se pusieron de acuerdo con Manuel Gómez Pedraza y Rodríguez, y firmaron el Plan de Zavaleta, este último se apoderó de la presidencia que ejerció entre el 24 de diciembre de 1832 y el 31 de marzo de 1833. Convocó al Congreso cuyos miembros eligieron, por vez primera como presidente a Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón. Sin embargo, a este pájaro de cuenta se le atravesó una enfermedad y quien asumió el mando fue el vicepresidente José María Valentín Gómez Farías (1 de abril de 1833 – 16 de mayo de 1833). Tras de ello, el ciudadano López retornó curado de sus males, antes de volverse a retirar el 3 de junio del año último, pero en ese lapso breve, el encargado de la secretaria de relaciones interiores y exteriores, Carlos García Bocanegra presenta su informe el 20 de mayo, sin mencionar para nada el estado que guardaban los asuntos relacionados con la enseñanza.

Entre idas del quince uñas, subidas de don Valentín y retornos del salvador de la patria, se pasó 1834 y no hubo informe sobre los asuntos del gobierno mexicano. En 1835, cuando presidía Miguel Francisco Barragán Moctezuma (28 de enero de 1835 – 27 de febrero de 1836), el secretario encargado de los asuntos internos y externos era otra de las ‘joyitas” del conservadurismo mexicano, el campechano José Miguel Gutiérrez de Estrada, el mismo que después iría a traernos a Maximiliano. El 30 de marzo de 1835, Gutiérrez de Estrada informaba que “no hemos sabido hacer uso conveniente de la libertad de escribir y la hemos convertido en licencia para predicar el desorden, para atacar las reputaciones mejor establecidas, y para descubrir y desacreditar la conducta privada de todos los funcionarios públicos… Las Cámaras deben conocer la importancia de este asunto y aplicar el remedio conveniente…dictando una ley…que permita la suficiente libertad de escribir, reprima los abusos que jamás y en ningún Gobierno, sea de la clase que fuere, pueden, ni deben tolerarse.” Por u momento, creímos que nos perdíamos en el tiempo, pero no es así aquello corresponde al siglo XIX, no al XXI. En lo referente a la educación, el futuro importador de barbirrubios gobernantes nos decía que “nuestra antigua educación no podía convenir al nuevo orden de cosas, y nuestra ignorancia nos ha hecho cometer graves errores. [es necesario] variar el sistema seguido en enseñanza; pero los ensayos hechos para conseguirlo han sido muy desgraciados.” Acto seguido criticaba las medidas tomadas por Melchor Múzquiz en octubre de 1833 al alterar el plan de estudios y encomendarlo a una dirección general de estudio, además de expropiar propiedades del Duque de Monteleone y los fondos de la Universidad y el Colegio de Santos, los edificios del Espíritu Santo, Hospicios de Santo tomas y San Nicolás, los bienes de los Camilos y otros…” Según Gutiérrez eso arrojó resultados deplorables en el manejo de los fondos y el Gobierno terminó por regresar al antiguo orden de cosas. Asimismo, el Congreso dispuso que “una junta de hombres ilustrados, se encargara de la formación de un plan de estudios que presento y es el que ahora está en práctica.” Dada la problemática para que la población accediera a la lectura, Gutiérrez anotaba que “los periódicos suplen los conocimientos y los libros que el mayor numero de la sociedad no tiene tiempo, ni medios de adquirir.” Por ello, le proponía al Congreso que el “Gobierno [publicase] un periódico con el titulo de Revista Mexicana, encargando su redacción “a personas de conocidos talentos y de distinguido saber. En el se tratará de la historia, de la moral, de las ciencias naturales, de las ciencias exactas, del arte militar, de la agricultura, de las bellas artes, y con el nombre de variedades, de todo lo que corresponda a las artes, oficios, descubrimientos, invenciones, etc., etc…” En dicha publicación, “el Gobierno espera que se cumplirán los deseos de ver propagadas las luces, y disipados los errores que ejercen tan poderosa influencia en el atraso que sufrimos.” Y, decimos nosotros, la única verdad prevaleciente seria la del gobernante en turno quien terminaría por convertirse en el caudillo-dios. Pero no todo era control gubernamental, se proponía la creación de las Academias Nacionales de la Historia y la Lengua cuyos objetivos, debemos de reconocerlo, eran muy encomiables.

De esta manera, concluimos este repaso que, a lo largo de tres colaboraciones, dimos al asomarnos al estado que guardaba la educación publica en proceso de formación durante los albores del México independiente. Fue el inicio de un camino muy largo para formar instituciones educativas de calidad, algo que se ha logrado en casos específicos, pero como un todo no podemos presumir de haberlo logrado. Por desgracia, muchas de las situaciones que se presentaban en el periodo analizado, podríamos decir que aun prevalecen y si bien el avance ha sido significativo, aun seguimos en busca de lograr el óptimo que como nación nos permita contar con un sistema de educación pública y privada de excelencia en todos los
niveles.

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Añadido (1) El 6 de julio de 1944, se dio el llamado Día D o la invasión de Normandía. En este operativo participaron cuatro mil embarcaciones, once mil aviones y alrededor de tres millones de soldados. Toda la operación, planeada durante un año, era responsabilidad de un solo hombre, el general Dwight David Eisenhower quien, previendo que pudiera darse un fracaso, el 5 de julio de 1944, escribió una nota que se guardó en la bolsa de su camisola. En ella, se leía: “Nuestros desembarcos en el área de Cherbourg-Havre no han logrado obtener un punto de apoyo satisfactorio y he retirado las tropas. Mi decisión de atacar en este momento y lugar se basó en la mejor información disponible. Las tropas, la fuerza aérea y la armada hicieron todo lo que la valentía y la devoción al deber podrían hacer. Si alguna culpa o falla se atribuye al intento, es solamente mía.” Nótese que jamás mencionaba que aquello era responsabilidad de los subordinados que no pudieron ejecutar adecuadamente la estrategia. Las setenta palabras entrecomilladas deberían ser memorizadas por cualquiera que aspire a ejercer el liderazgo sobre un grupo de personas.

Añadido (2) El fin de semana anterior, los exponentes del panbolito mexicano mostraron que son capaces de superar los asuntos de cualquier cuarta, lo de ellos es de quinta.

Añadido (3) ¿SerÁ verdad que ya tienen listo quién lo sustituirá y cuenta con la aprobación mayoritaria de los involucrados en el asunto? Unos lo consideran de los suyos. Otros, trabajan coordinadamente con él obteniendo resultados óptimos. Los terceros, conocen bien de su capacidad pues se formó con ellos. Sin embargo, cuando todo parecía estar listo, aparecieron obstáculos por salvar.

Añadido (4) Nota para que la tengan presente los optimistas, el primer ministro de Canadá ganó la reelección, pero perdió la mayoría en el Congreso.
19 Octubre 2019 04:00:00
La instrucción pública y la libertad de imprenta en los albores del México independiente / B
Continuamos con este viaje al pospretérito de la historia patria extraído del libro Memorias de los ministros del interior y del exterior (INEHRM, 1987). En esta ocasión revisaremos lo que, respecto a la instrucción publica y la libertad de imprenta, se reportaba entre 1825 y 1828, durante el gobierno de, primer presidente de México, el duranguense José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, a quien todos conocemos como Guadalupe Victoria.

Demos comienzo por revisar acerca de lo que se daba cuenta a finales de 1825 cuando Lucas Alamán ya había decidió dejar el ministerio del interior y del exterior para irse a dirigir su negocio, la Compañía Unida de Minas. En su lugar fue nombrado un abogado veracruzano de nombre Sebastián Camacho Castillo a quien correspondió informar sobre estado que guardaba la instrucción pública y la libertad de imprenta. Veamos que fue lo que reportó, al tiempo que recordamos que respetamos la redacción original en que fue emitido el informe.

Empezaba el ciudadano Camacho Castillo realizando una cita de Montesquieu, en la cual indicaba que “no ha recibido palabra ninguna mas diferentes significados, ni ha impresionado tanto los animos, como la de la libertad ; los unos la tomaron por la facilidad de deponer a aquel en quien habían confiado un tiránico poder; los otros por la facultad de elegir a uno al que habían de obedecer cuales por el derecho de armarse y poder ejercer la violencia y algunos por la prerrogativa de no ser gobernados, mas que por un hombre de su nación o por sus propias leyes. No falta quien haya aplicado este nombre a una forma de gobierno y excluido las otras. En un estado, es decir en una sociedad en que hay leyes, la libertad es el derecho de hacer cuanto estas permiten: y si pudiese hacer un ciudadano lo que prohíben ellas, no tendría ya libertad, por que el mismo poder tendrán igualmente los otros.” Vaya palabras que de tan antiguas pareciera que fueron escritas durante los tiempos actuales que vive cierta nación la cual cada uno de nosotros tenemos presente en todo momento. Pero dejemos cavilaciones y continuemos con la revisión histórica.

Don SebastiÁn mencionaba que “imposible seria encontrar una materia mas adecuada para recibir la aplicación de estos conceptos que la libertad política de la imprenta. Todas las debilidades de la infancia, las impertinencias de la vejez, el furor de las pasiones, la inmoralidad, la ignorancia, se han unido para profanar el muro sacrosanto de las libertades públicas, y desgarrar el seno de la patria.”

No olvidemos, lo escrito corresponde a 1825 y no a otra época. Sigamos con el texto, “Cuando todos los ramos de la administración se han preservado felizmente aun de aquellos tropiezos inevitables en la infancia de las naciones, parecer a increíble que la imprenta haya sufrido tantos y tan funestos estravíos, como si no fuese el apoyo mas firme de todos nuestros derechos; y desde luego si nos aplicamos a deslindar su origen, analizando todos los casos en que puede abusarse de esta preciosa institución, siempre vendremos a parar en la falta de educación; a esta es consiguiente la ociosa mendicidad que a su turno ha hecho un tráfico vil de la imprenta; ahí está el olvido de lo que cada uno se debe a sí, a la patria y a sus semejantes; y a esta en fin, séame lícito decirlo, ese poco miramiento a todo el mundo para quien se escribe.

Mas se ha pecado en esta parte por le modo de decir las cosas, que por las materias que se han propagado, y mucho mas todavía por la puerilidades y sandeces, con que se han sudado las prensas, como si el público fuese un niño que debiera acallarse con semejantes entretenimientos”. Lo que sigue muestra como siempre ha existido esa línea delgadísima entre lo que se considera propio o no de ser publicado.

Acorde al entonces ministro de relaciones interiores y del exterior, “los escritos sediciosos o subversivos son tan raros, como lo seria el hombre que viviendo en una sociedad bien constituida pretendiese trastornarla directamente por la imprenta; los de esta naturaleza no pululan sino cuando el gobierno ha perdido su acción y están a punto de desquiciarse todas las leyes; de otro modo ninguno es tan vano y atrevido que deje de apreciar la conservación de su existencia; sin embargo es necesario convenir que en esta materia son mas perniciosos los abusos, que en cualquier otra, y que una vez tolerado el primer paso en la carrera de la licencia, se sucederán otros hasta llegar al extremo de la audacia y el desenfrenos”.

Acto seguido, Camacho invocaba a Jeremy Bentham (1748-1832), el filósofo cuyo nombre se asocia m as estrechamente con la era fundacional de la tradición utilitaria moderna, la doctrina de que las acciones son correctas si son útiles o en beneficio de la mayoría.

Acorde con esta perspectiva, una acción es correcta en la medida en que promueve la felicidad, y que la mayor felicidad del mayor número debería ser el principio rector de la conducta. A este filosofo, Camacho lo definía como “el defensor mas decidido de la libertad de imprenta,” lo cual no le impedía establecer que “deben de establecerse trabas contra el abuso, y penas contra los infractores.”

En ese contexto, para evitar que las cosas fueran a salirse de control, el abogado veracruzano señalaba que “todo lo sabe el soberano congreso, actualmente se ocupa una de las c amaras de asunto atan delicado, y su sabiduría [¡!], lo arreglara de modo que el inestimable beneficio de la libertad política de la imprenta y su noble ejercicio corresponda a los altos fines de su instituto, ajustándose a los límites que le señalan las leyes”. Para que no se viera que aquello iba por la censura, nada como una alabanza para suavizar un mazazo posible.

En ese contexto, se mencionaba que “ entre tanto no deben callarse los progresos y toda la extensión que por otra parte ha recibido esta preciosa garantía de todos los derechos sociales: los periódicos se han multiplicado con buen suceso, y a proporción, el establecimiento de las imprentas: Al lado de un papel maligno, han aparecido escritos luminosos , llenos de juicio que han merecido la publica aceptación y honran sobre manera los talentos mexicanos: por ultimo hemos visto tratarse con dignidad y precisión, cuestiones tocantes al orden público, que sin este auxilio habrían quedado en la oscuridad, y por él han recibido la luz posible para elegirse lo mejor y más conducente al bien general”. Acto seguido, procedía a informar la situación que guardaba un par de colegios.

En el caso del Colegio de San Gregorio, ubicado en Tacuba, inicialmente fue destinado para que en él se otorgara instrucción política y religiosa a los indígenas, siendo administrado por los jesuitas. Sin embargo, posteriormente, se decidió que fuera administrado por un vicepatronanto al amparo del cual se determinó “la nueva planta que debía dárseles para recibir y ser útil a la instrucción de dos indígenas de cada estado…el gobierno nombró en 17 de marzo una junta de personas de juicio y literatura, que bajo la presidencia del ministro de justicia, tuviese sus sesiones a efecto de formar un plan de estudios y administración económica del colegio, tomando en consideración su estado actual, y el aumento considerable de fondos que había recibido por la agregación de los bienes del extinguido hospital de naturales, la junta ha llenado a satisfacción su encargo que en la mayor parte pertenece ´a la resolución de las c amaras , y al efecto se dar a el debido curso al expediente donde se encontrara una instrucción abundante sobre todos los [untos pertenecientes a este objeto.

Por lo que concernía Al Colegio de Letrán, se comentaba que al no existir expedientes “instructivos de su fundación, dotaciones y de la ultima y mas amplia forma, que ha recibido en estos últimos tiempos, unido al colegio que antes se titulaba de San Ramón, se ha tratado de acopiar todas las constancias necesarias para promover los objetos importantes de la instrucción publica a que debe ordenarse este establecimiento.”
Lo correspondiente al estado que guardaban a la instrucción pública y la libertad de imprenta durante 1826, seria informado el 12 de enero de 1827 por Juan José Espinosa De Los Monteros entonces encargado del despacho del ministerio referido líneas arriba.

Acerca de este abogado nacido en la Ciudad de México, el padre del Liberalismo Mexicano, el Dr. José María Luis Mora Lamadrid escribía: “…es hoy considerado como primer jurisconsulto de la República... (es), historia viviente de todos los tribunales y sobre todo se halla) en un conocimiento cabal y perfecto de los títulos sobre que reposan los derechos de propiedad de las familias mexicanas de medio siglo a esta parte…” Empero, no debemos de olvidar que Espinosa fue el redactor del acta de Independencia del Imperio Mexicano, en donde “se deshacía en halagos a Iturbide, un genio, superior a toda admiración y elogio”, a quien consideraba único responsable de que México recuperara sus derechos y se convirtiera en una nación independiente y soberana. Dejemos a un lado estas disgregaciones y volvamos al tema de la instrucción pública.

Espinosa De Los Monteros apuntaba que “la ignorancia y la servidumbre deben estar relegadas con la timidez a los países en que reina el espantoso despotismo. Solo este quiere súbditos ignorantes.” Lo bueno es que por estos rumbos eso ya lo dejamos atrás hace tiempo o ¿estamos equivocados? “el sistema republicano por el contrario establece en la educación pública uno de sus mejores baluartes.

En las ultimas sesiones extraordinarias de la c amara de diputados se ocupó entre otros muchos objetos de un plan general de instrucción. Son ciertamente dignos de alto aprecio los trabajos que se le presentaron, pero habiendo ordenado la Constitución que nos e perjudique a las legislaturas de los Estados la libertad que tienen para el arreglo en ellos de la educación pública, el Gobierno ha opinado que entre tanto hay comodidad para los establecimientos que se reservaron por la facultad primera, artículo 50 al Congreso general para que en ellos se enseñen las ciencias naturales y exactas, políticas y morales, nobles artes y lenguas, sería importante la formación de un plan de instrucción precisamente dirigido a que esta se llevase a la debida perfección en el distrito, y se arreglase y estableciese en los territorios la que necesitan y conviene a sus respectivas circunstancias.”

Han pasado cerca de dos centurias y aun no somos capaces de dejar atrás esta situación, cuando parece que el centralismo se alejaba, regresa con mayor fuerza para dictar la línea que nada tiene que ver las circunstancias diversas que imperan en cada región del país. Lo que sigue es una estampa que refleja los tiempos que imperaban en aquella sociedad mexicana.

“La educación publica del bello sexo de que con la leche deben derivarse a la niñez las máximas y buenos principios sociales, tiene en lo que se puede considerar dependiente de este Ministerio, un establecimiento que se denomina Colegio de Niñas de San Ignacio bajo constituciones aprobadas por cédula de 1º se septiembre de [1]753 y 17 de julio de 1776 en el cual doce colegiales de virtud [¿como se habrá definido eso?], ciencia y probidad escogidas al efecto, se enseña gratuitamente en seis piezas destinadas a este fin la doctrina cristiana, leer, escribir, bordar y hacer labores de chaquira a más de trecientas niñas pobrecitas que concurren de fuera todos los días útiles a las hora regulares.” ¿Así, o m as clasista?

En relación a la libertad de imprenta, don Juan José enfatizaba que no había “medio mas adecuado para propagar la ilustración…El movimiento que esta ha tenido en toda la República puede deducirse por la nota formada según las constancias que tiene las Secretaría de los impresos que por su conducto se han remitido a las C amaras. Si se registra una gran parte de ellos se encontrar a que la experiencia comprueba las observaciones que ha hecho este Ministerio en sus memorias de [1]825 y [1]826 sobre los abusos de tan preciado derecho.

El Gobierno desearía que su natural correctivo, que está en la misma libertad, tuviese ya toda la energía que debe recibir la probidad e ilustrado celo de los literatos mexicanos, los cuales en silencio se duelen de que las naciones sabias que se prometen ver en las producciones de la imprenta los rasgos de la cultura y talentos de los habitantes de esta floreciente República, encuentren tantos motivos de hastío, lastima o tal vez indignación, Muchos generosos esfuerzos contra loa depravada licencia se ven en otros juiciosos impresos, así como en muy apreciables periódicos se sostienen dignamente la reputación de la ilustración nacional; pero aunque sea grande la corrección que de esto deban esperar las prensas, toca ‘a las leyes definir que la libertad política de la imprenta no es la libertad del pensamiento ni distinta de la que el hombre tiene para decir y obrar, en cuyos actos todas las leyes excluyen lo que ofenda a la sociedad o a un tercero. Entre tanto el Gobierno ha de enfrentar los abusos que se han notado reencargó que se excitase a los funcionarios que tienen a su cargo denunciar los papeles contrarios a las leyes de libertad de imprenta para el exacto cumplimiento de su oficio, y que se reprodujese la prohibición de voce ar lo impresos.”

Hasta se asemeja a un asunto que alguno (s), por estos tiempos, desearía(n) poder ejecutar. ¿Estamos equivocados?

Dado que el ciudadano Espinosa De Los Monteros seguía como encargado del despacho, el 9 de febrero de 1828 fue a informar sobre la situación prevaleciente en materia de instrucción y asuntos de imprenta. De esa manera ponía énfasis en mencionar que “deseoso el gobierno de que una obra tan importante como es el arreglo de la instrucción pública, se adelantase por medio de los conocimientos de algunas personas de sobre saliente ilustración, tuvo a bien formar una junta de ellas, y l encomendó la formación del plan que pareciese mas adaptable por su sencillez y por la prudente consideración a nuestras actuales circunstancias, reservando para tiempo mas conveniente las ideas magnificas que solo podrían ser acomodadas a nuestros deseos.” Mientras llegaba esa propuesta, esperaba que en los sitios que operaban se dieran los mejores resultados.

Tal era el caso del colegio de Letrán en donde “ los ejercicios públicos, especialmente de jurisprudencia, han acreditado la buena elección de los autores que se estudian y su mayor congruencia a nuestras instituciones. Se han establecido además de las cátedras de jurisprudencia, filosofía y latinidad otra en nuestro idioma de principios matemáticos, otra igual de lógica: Otra de idioma francés; y otra para lecciones de Dibujo.”

En el caso del; colegio de San Gregorio, “los alumnos que antes se creía gozaban de gran beneficio con que se les proporcionaba vestido grosero y humilde que se consideraba propio del abatimiento en que yacían los indígenas y un alimento y un lecho de la misma calidad, gozan hoy de refectorio, vestido y cama decentes. Su escuela de primera enseñanza es una de las sobresalientes de la República”. Asimismo, mencionaba la mejora alcanzada en el colegio de minería el cual durante 1827 pudo acreditar el avance en la enseñanza y el aprovechamiento de la juventud, logrando contar con un total de 86 cursantes.

En lo concerniente a la libertad de imprenta, Espinosa se quejaba de que cada día era m as grave el abuso de esta y que era necesario contenerlo. Aun cuando “otros papeles ilustrados y llenos de patriotismo han producido inestimables bienes.

El abuso de un gran bien lo convierte en un gran mal. La libertad gobierna y la licencia oprime a la misma libertad. En un derecho sublime el abuso es mas insoportable. ¡Cuánto podía esperarse de la ilustración por el uso de la verdadera libertad en “esta línea! Mientras mas el hombre se ilustra, mas se contrae un espíritu de benevolencia general porque ve que los interese de los hombres se atraen por muchos puntos de aquellos por que se repelen, y se conoce la pequeñez y el peligro de los caprichos de las antipatías y de las afectaciones momentáneas que inclinan la balanza contra la utilidad general y los intereses permanentes”. Para reflexionar sobre esto a la luz del presente.

Hasta aquí dejamos este recuento de como andaban las cosas en estos temas durante aquellos los albores del nacimiento de la patria como nación independiente, en la colaboración siguiente continuaremos repasando estos tópicos que jamás han de ser actuales.

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Añadido (1) El pasado fin de semana, en España, tres toreros, Gonzalo Caballero, Mariano de la Viña y Miguel Ángel Perera, en lo que es un riesgo inherente a su profesión, sufrieron percances muy graves. Ante esos infortunios, en las redes sociales hispanas, los autollamados animalistas dieron rienda suelta a la mofa y exhibieron que lo de ellos es la bestialidad y no el humanismo.

Añadido (2) El pintarse de un color distinto no va a cambiar su naturaleza. De aurinegro o de guinda siguen siendo los mismos.

Añadido (3) “…No obstante, ha insistido en responder con «moderación» con el fin de «calmar los animos» y ha rechazado la adopción de medidas extraordinarias alegando que para ello debe haber una «legitimidad social» y que la ciudadanía entienda cuando se aplican...” (En relación con las declaraciones que sobre la trifulca catalana hiciera quien (des)gobierna España, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, ABC 18-X-2019)

Añadido (4) A estas alturas todo indica que volveremos a carecer de una Serie Mundial, simplemente se dar a una contienda final entre dos buenos equipos.
12 Octubre 2019 04:00:00
La educación en el México post-independencia / A
En la búsqueda perenne de fuentes documentales que nos ayuden a paliar nuestra ignorancia acerca de la historia patria, nos fuimos a dar una vuelta por una de las llamadas librerías de viejo. Ahí, entre otras cosas, nos encontramos un volumen no tan antiguo, fue publicado en 1987, titulado “Memorias de los ministros del interior y del exterior. La primera República Federal 1823-1835.” El documento fue editado por el INHERM, institución a la que guardamos un aprecio singular, entonces adscrita a la Secretaria de Gobernación. Entre todos los tópicos abordados por los titulares del ministerio antes mencionado, decidimos revisar lo concerniente a la educación y la libertad de imprenta, temas que eran presentados de manera conjunta. Procedamos con ese recorrido en el cual respetaremos la redacción original de los informes en cuestión.

Corrían los días del primer imperio de opereta, de los dos que hemos tenido, bajo la dirección del criollo quien un día se sintió noble, Agustín Cosme Damián De Iturbide y Arámburu, cunado el 8 de marzo de 1822, el secretario de estado y del despacho de relaciones interiores y exteriores, José Manuel De Herrera Sánchez, acudió ante el Soberano Congreso Mexicano para presentar la Memoria del área a su cargo. De Herrera era oriundo de Tlaxcala, doctor en teología, fue diputado al Congreso de Chilpancingo y el generalísimo José María Teclo Morelos Pérez y Pavón lo envío como el primer ministro plenipotenciario ante el gobierno de los Estados Unidos de América, cargo que nunca ocupó pues se quedó en New Orleans. Veamos que reportaba De Herrera referente a la instrucción y los asuntos de imprenta.

Daba inicio mencionado que “…hallándose actualmente cerrada la Academia de Nobles Artes por el deplorable estado de sus rentas, y habiéndose ocurrido inútilmente á este Consulado, se ha escrito ya librando ordenes á los RR. Obispos, y a los Venerables Cabildos Sede-Vacantes para que pongan á disposición del Gobierno las pensiones ultramarinas que reportan las Mitras, [algo que dudamos haya ocurrido] y acudir con estos fondos á la conservación de un establecimiento que tanto nos interesa y que no puede suprimirse sin sentimiento de la estudiosa juventud, y sin mengua del nombre mexicano.” Acro seguido, De Herrera mencionaba lo referente a la importancia de la imprenta en el proceso formativo. Indicaba que “por una y otra vez se han expedido circulares excitando ‘a los Ayuntamientos de las capitales de Provincia donde no había imprentas, para que se les procuren por los medios que estén á sus alcances, y no carezcan de este órgano tan apreciable y aun necesario para el fomento y propagación de las luces. El Gobierno ha leído con satisfacción papeles impresos en Chiapa[s], en San Luis Potosí y en Querétaro donde ha tenido su efecto aquella providencia. Las Sociedades Patrióticas fundadas en Guadalajara, Ciudad real, y recientemente en esta Córte, [la del criollo quien se sintió noble] bajo los estatutos sabios, para promover todo género de conocimientos útiles, [¿en verdad podía haberlos en aquella charlotada?] ofrecen un por venir muy lisonjero, en que van á vincularse la gratitud y las bendiciones de nuestra posteridad, á los patriotas celosos é ilustrados, que después de quebrantadas las cadenas de la esclavitud, trabajan infatigablemente por discipar las tinieblas de la ignorancia…” Como sabemos poco duró el “imperio iturbidista,” otro criollo que también acabaría teniendo sueños imperialistas, Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, habría de echarlo del “trono” en mayo de 1823. El nuevo gobierno fue integrado por un triunvirato cuyos integrantes se rotaban en la presidencia cada mes, existiendo suplentes para cuando se diera el caso de que uno de los titulares no estuviera disponible por cualquier causa.

Al momento de llegar el tiempo de informar sobre el estado que guardaba la secretaria de relaciones exteriores e interiores, el 8 de noviembre de 1823, la presidencia era ocupada por uno de los suplentes, Miguel Ramón Sebastián Domínguez Alemán, el esposo de doña Josefa Ortiz, mientras que el encargado del despacho del ministerio arriba referido era Lucas Ignacio Alamán y Escalada quien desempeñaba el cargo desde poco antes de que al criollo michoacano “lo fueran.” Como es de sobra conocido, este personaje comenzó de enemigo de Miguel Gregorio Antonio Francisco Ignacio Hidalgo-Costilla y Gallaga Mandarte Villaseñor, y terminó sus días como el cerebro de Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón. Pero dejando a un lado eso, no podemos negarle su capacidad intelectual y en ese contexto daba su informe sobre la instrucción pública. Conforme a lo mencionado por laman, “sin instrucción no hay libertad, y cuanto mas difundida este aquella, tanto mas sólidamente cimentada se hallará esta…La base de la instrucción publica es la primera enseñanza. La Constitución confía el cuidado de esta a los Ayuntamientos, los que, careciendo por la mayor parte de fondos para las atenciones de su instituto, no han podido hasta ahora darle la perfección de que es susceptible. Hay muchos lugares en que se carece enteramente de escuelas de primeras letras, otros, aunque la tienen son poco provechosas, á causa de la incapacidad de los maestros de que hay que servirse por la miserable asignación de que disfrutan, y en casi todos se nota una culpable omisión de parte de los padres, que olvidan enteramente la obligación estrecha que les impone la religión y la sociedad, de dar a sus hijos una educación cristiana y civil.” Al guanajuatense le aparecía su conservadurismo y no era capaz de separar una cosa de otra. Acto seguido, mencionaba que para remediar esos males, “el Gobierno ha protegido en cuanto ha podido una sociedad fundada en esta capital por algunos particulares celosos del bien público, que tiene por objeto propagar el sistema breve y fácil de la enseñanza mutua [este era el llamado método lancasteriano en el cual ‘el maestro no enseñaba directamente a los alumnos, sino indirectamente a través de monitores específicamente adiestrados para ello, en un aula con numerosos alumnos clasificados en cada materia o actividad en ocho grados, requería una estricta disciplina y orden tanto en las posturas o posiciones de los niños en los bancos donde tenían lugar los ejercicios de escritura en pizarrines…’
]https://www.um.es/muvhe] que tan rápidos progresos ha hecho en Inglaterra, en la mayor parte de Europa, en los Estados Unidos… Con tal fin se ha establecido en el convento que fue de Belemitas, una escuela que puede contener mil y seiscientos niños, a los que se enseñará no solo los primeros rudimentos, sino otros ramos de instrucción a que se ha extendido el mismo método: Servirá también de escuela normal para que formándose en ella profesores, puedan estos difundir la enseñanza por las provincias. El gobierno desearía que, sirviendo esta sociedad de modelo, se estableciese a su imitación y bajo un reglamento semejante otras, en otros puntos de la nación que estando en correspondencia con ella, pudieran procurarse por su medio los auxilios que proporciona un establecimiento ya formado…” En igual forma, Alamán mencionaba que en lo referente a “establecimientos de instrucción, universidades, colegios, cátedras sueltas, bibliotecas o fundaciones…procediendo sobre planes y reglamentos aislados , sin un sistema común y uniforme, y lo que es más, sin que los progresos de las ciencias hayan producido todas las reformas de que debían ser consiguientes, la Nación no saca de estos establecimientos todo el fruto que debía prometerse, y teniendo varios en que se enseñan las mismas facultades, no hay ninguno en que se profesen otras que son absolutamente necesarias.” Ante ello, establecía como propuesta “para remediar estos males, procurando el bien inapreciable de un plan general de instrucción, que abrace todas las ciencias y que facilite la adquisición de aquellos conocimientos que son necesarios para la conservación de la sociedad, o que sirven para su prosperidad y adorno, el gobierno formó una comisión de personas conocidas y apreciadas por la variedad y profundidad de su instrucción, encargándole el examen de los informes que se pidieron y se han ido sucesivamente recibiendo de todos los establecimientos de esta especie existentes. Con el conocimiento de los recursos y fondos disponibles, se podrá extender el plan a aquellas facultades que son más necesarias y de que carecemos, pudiendo ampliarlo á medida que la prosperidad nacional facilite para ello los medios. La escasez de los que en la actualidad se tienen, ha causado la decadencia de los establecimientos que están formados. El numero de becas ha disminuido considerablemente en todos los colegios, faltando todas las que se pagaban por la tesorería que por sus urgencias no ha podido satisfacer estas asignaciones.” Durante 1824, no hubo informe del secretario de relaciones exteriores e interiores.

En octubre del año mencionado al final del párrafo anterior, tomó posesión el primer presidente de México, José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, a quien todos conocemos como Guadalupe Victoria. En su gabinete repitió Alamán al frente de la cartera ya mencionada. En ese carácter fue ante el Congreso para informar de como andaban las cosas en su área, entre ellas la instrucción pública. El 11 de enero de 1825, mencionaba que “no pueden verificarse repentinamente grandes adelantamientos [en el ramo de las escuelas de primeras letras], pues para ello se necesita un aumento considerable en los fondos municipales y un numero suficiente de maestros ilustrados y celosos.” [cualquiera diría que esto fue escrito ayer por la mañana]. La carencia de unos y otros en la mayor parte de los pueblos hace muy defectuosa la primera instrucción que se da a la juventud: sin embargo, se notan mejoras muy sensibles, tanto en razón del aumento de las escuelas cuanto en la calidad de estas. Los gobiernos de algunos estados han adoptado con el celo mas laudables medidas muy oportunas para el establecimiento de ellas en todas las poblaciones y para la perfección del método de enseñanza: el de San Luis Potosí ha dispuesto que los ayuntamientos doten de sus fondos de preferencia a otro gasto alguno las escuelas de primeras letras; esta [providencia ha proporcionado dos escuelas nuevas en la capital del estado, tratándose de establecer otra en la misma, según el excelente método de enseñanza mutua, con objeto ha venido a esta ciudad un profesor, para que perfeccionándose en los principios de este sistema, pueda establecer la escuela que ha de servir de modelo a las demás y en la que se formaran maestros capaces de plantear en todas el mismo método. Este se propaga con buen éxito: en Guadalajara va a establecerse una escuela mutua y en Guanajuato he tenido el gusto de ver abrir otra , que no cede en nada a las mejores de su clase en Europa.” Al momento en que Alamán se refiere a los colegios, se asoma en él su carácter centralista. Al respecto, apunta que ‘el gobierno deseoso de que los establecimientos de esta especie que hay en la nación y particularmente en esta capital, se arreglasen a un sistema de estudios que abrace todas aquellas ciencias cuyo cultivo es necesario a la sociedad, formó una junta de personas muy distinguidas por su saber, que examinando los medios con que actualmente cuentan dichos establecimientos, formase el plan general de la enseñanza pública. La junta trabajó con ardor en el objeto importante para que se había reunido, y presentó por fin un plan de estudios muy completo y extenso. Su ejecución, sin embargo, seria imposible en alas actuales circunstancias pues los fondos de que puede disponerse no llegan ni con mucho a cubrir el presupuesto de los gastos necesarios.” Como vemos eso de hacer planes brillantísimos para los cuales no hay recursos nos viene de “nacencia.” Pero veamos otro mal endémico que nace justo al momento de nuestro origen como nación independiente.

A principios de 1825, Alamán indicaba que “los colegios que hay en diversos estados se hallan todos en decadencia por la falta de medios para su manutención, ocasionada por el entorpecimiento de los réditos de los capitales que poseen y el escaso número de pensionistas que ocurren, habiendo obligado las mismas causas a suspender las lecciones públicas que se daban en varios conventos de diferentes ordenes religiosas. Este estado de cosas no es sin embargo tan triste que no deje esperanzas de mejora: para lograrla se hacen por todas partes repetidos esfuerzos. En S. Luis Potosí se ha colectado por medio de donativos voluntarios una suma de cuarenta y dos mil pesos, destinada a la fundación de un colegio: en Guanajuato se toman providencias para el restablecimiento del que antes existía y en Celaya se ha vuelto a abrir el de San Francisco, al cargo de los religiosos de esta orden, con cierto numero de becas de dotación y otras pensionadas.” Es de notar que estos establecimientos de enseñanza eran operados por religiosos, lejos estaba el tiempo en que la educación pudiera ser impartida desde una perspectiva laica. Sin embargo, ya se daban indicios de que la autoridad civil quería meter su mano para cambiar el enfoque. En ese contexto, Alamán informaba que “el gobierno piensa que aun con los medios existentes puede lograrse mayor fruto que el que ahora se obtiene e insiste en su primera idea. Arréglense estos establecimientos a un plan uniforme, destínense algunos de ellos a la enseñanza de ciencias que ahora están abandonadas como la medicina, de ese lugar en el sistema de enseñanza a la literatura clásica y alas ciencias naturales, refórmense los inútiles cursos de universidad y nuestra juventud entonces tendrá un campo mas vasto y mas ameno en que ejercer sus talentos y laboriosidad.” Asimismo, aun cuando Alamán no le diera crédito al presidente, Guadalupe Victoria, ya “se han fundado últimamente en esta capital, con autorización del gobierno, asociaciones que tienen por objeto el cultivo de las ciencias y sus aplicaciones a las artes, la enseñanza de la música y el fomento de la industria y la agricultura. Algunas ya están en ejercicio y todas prometen felices resultados.”

Como se puede observar, la nación arribaba a su independencia en medio de todas las carencias entre ellas la falta de instrucción entre la mayoría de la población, no debemos de olvidar que gracias al control férreo que, durante tres siglos tuvo la iglesia católica, la instrucción de la población no pasaba de enseñarles rezos y cánticos religiosos. Para nada les importaba tener un pueblo mayoritariamente instruido, eso ponía en peligro el negocio. Con ese fardo encima nacimos como nación y en los primeros años, hubo de operarse bajo las estructuras heredadas. Quienes administraban el gobierno eran, a querer o no, producto de ese sistema y conservadores como Alamán buscaban mejorarlo, pero en el contexto de lo prevaleciente. En la colaboración siguiente, continuaremos revisando como se desarrollaban los acontecimientos en materia educativa durante la segunda mitad de la década de los 1820s, mientras que los grupos políticos proseguían el proceso por ver que facción habría de dominar al país.

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Añadido (1) Verdaderamente repulsivo ver a tantos, de todo tipo de pelaje, montados sobre un cadáver.

Añadido (2) Muy encomiable cuando uno encuentra funcionarios con espíritu de servicio y dispuestos a resolver problemas. Ese es el caso de los ciudadanos Miguel Alvarado y Hugo García adscritos al área de seguridad del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la CDMX. Ojalá que la actitud adoptada por ellos fuera imitada por otros.

Añadido (3) Hasta cuando comprenderán tanto las autoridades de la CDMX, como los grupos de protesta que al final de cuentas, sin importar su condición de miembros de la gran burocracia o lo válido o no de sus quejas, respiran el mismo aire que el resto de los mortales y el ambiente putrefacto termina por freír el cerebro a todos por igual. Los niveles de contaminación prevalecientes el pasado martes 8 eran elevadísimos y no distinguió niveles, ni posturas, a la hora de impactar las neuronas.

Añadido (4) Como siempre, las miasmas generadas en Hollywood glorifican psicópatas en la pantalla y después, en la vida real, demandan que se prohíban las armas.

Añadido (5) Hay medallas que ya se cotizan a la par del valor de una corcholata.
05 Octubre 2019 04:00:00
La calle del presidente mulato entre el santo laico y el guerrero Tlaxcalteca
A doña Estela por lo que hoy serían 96 años

Lo que les narraremos sucedió hace muchísimos años en un pueblo que puede ser cualquiera de aquellos que estaban más cercanos al primero que al tercer mundo, no obstante pertenecer a este. La geografía así lo dispuso y el centralismo lo mantenía en los linderos del olvido. Pese a ello, los habitantes luchaban por no perder la identidad y sentirse orgullosos de su patria. Para ello, recurrían a la historia y, cada vez que podían, traían a colación las hazañas de aquellos que forjaron la nación. Una corriente de agua separaba los dos mundos. Eso no impedía a los habitantes de cada lado complementarse y ayudarse. Cruzaban el puente de un lado a otro un día sí y al siguiente también. Sin embargo, la vida en uno y otro pueblo era distinta, no solamente en el idioma, sino también la perspectiva de sus habitantes. Hoy no habremos de ocuparnos de las relaciones entre dos países, sino de lo acontecido durante varios años en el contorno de una calle de aquel poblado que gozaba las ventajas de tener alcance de la mano los beneficios del primer mundo aun cuando estaba ubicado en el tercero.

La rúa fue nombrada en honor del presidente mulato. A lo largo de ella, en una distancia de cinco cuadras en línea recta de este a oeste, un sinfín de chamacos transitaban diariamente, por la mañana, el mediodía y la tarde, sin poner atención al hecho de que amalgamaban una genealogía cosmopolita. Los eventos de entonces quedaron grabados en un disco duro que, de vez en vez, es consultado para acordarse de cómo se daba la vida diaria por aquella calle y lo que a su paso encontraban los niños quienes, presurosos, se dirigían rumbo a la escuela, retornaban de ella para arribar a casa e ingerir sus alimentos o regresaban al turno vespertino del cual, al concluir, salían prontos para irse a jugar, hacer la tarea y más tarde descansar.

De lunes a viernes, por los rumbos que en su nombre honraba al santo laico, aquello empezaba muy temprano en medio del aroma primaveral que permitía al aire entrar a bocanada limpia en los pulmones de los infantes.

El primero que daba inicio al recorrido era un chamaco de estatura corta cuyo apellido materno mostraba ascendencia de estadounidense blanco. Tras caminar algunos pasos encontraba, ya en plena actividad, a una señora quien tenía rato de estar preparando los ingredientes y el fogón para elaborar, a mano, las tortillas de maíz que, alrededor de la media mañana, entregaría casa por casa. A los pocos metros, el caminante coincidiría con otro infante cuyos rasgos fenotípicos confirmaban lo que su apellido materno indicaba, la descendencia de afroamericanos. Pero ni quien se preocupará por asuntos genéticos-genealógicos. Doblaban hacia la derecha para tomar la calle del presidente mulato y frecuentemente saludaban, a una dama quien con un paliacate cubría su cabeza y, acompañada de uno o varios canes, arrastraba un pequeño guayín en donde iban un par de botes en los que recolectaría desperdicios de comida que más tarde le servirían para alimentar a los cerdos que criaba. Al llegar al cruce con la vía que honraba al independentista de refilón, se encontraban con su compañero, de raíces palestinas por la vía paterna, quien cargaba sobre sus espaldas una mochila de cuero en donde lucía su nombre completo.

Al pasar a la siguiente cuadra, del lado izquierdo, el grupo observaba el edificio en donde ya empezaban a llegar quienes elaboraban un periódico dominical y realizaban trabajos de imprenta. El trio no había caminado cinco metros cuando se topaban con la salida presurosa de aquel chamaco en cuyo rostro se reflejaban los rastros orientales generados por la vía materna. Por esa misma acera, estaba ubicado un estudio fotográfico propiedad de un antiguo militar cuya figura era llamativa por el azul de sus ojos y la blancura de su piel, caracterizado por su trato comedido, amable y respetuoso.

A ese sitio era donde esos chamacos, y varios más, concurrían cuando se trataba de tomarse las fotografías para el diploma o la credencial correspondiente. En seguida de ese lugar, moraba una familia cuyas raíces, por rama paterna, eran alemanas. Si bien los padres mostraban cortesía en el trato, cuando el menor de sus hijos, quien iba a otra escuela, llegaba a coincidir en su salida con el grupo que por ahí pasaba, bien se regresaba o hacia como que los ignoraba pues no los consideraba “de su clase,” los chamacos de entonces nunca pudieron determinar cuál era. Inmediatamente después, los infantes percibían la morada de quienes habían quedado anclados en tiempos mejores ya lejanos. Al arribar a la esquina, en la parte inferior operaba un banco cuyas puertas aun no abrían pues no era costumbre hacerlo cercano al alba. En la parte superior de ese local, estaba el segundo piso de un hotel en decadencia que tuvo sus mayores glorias durante los tiempos en que por aquel rumbo estuvieron quienes buscaban la creación de la patria nueva. Del lado izquierdo de la calle, en el espacio que ocupaba media cuadra, la actividad era ferviente.

Ahí estaba el almacén, después supermercado, fundado por hispanos y posteriormente adquirido por otro de ellos, cuyo hijo seguía administrándolo. Entonces, era el más importante del pueblo. Camiones entraban y salían repletos de mercancía, empezaban a llegar los compradores madrugadores quienes iban a realizar sus adquisiciones al menudeo, las cuales entonces se realizaban ordenando al dependiente lo que se quería, lo escribía en una nota de remisión e iba a surtirlo. Si algo no lo encontraba a la mano, se trepaba en aquel elevador de carga que lo sumergía al sótano en donde se almacenaban los productos. Pero salgamos de esos adentros y vayamos a la superficie, en donde los chamacos estaban por cruzar la calle con el nombre de quien nunca sospechó que acabaría convertido en héroe binacional.

La cuadra siguiente reunía características muy peculiares y era la que mayor movilidad tenía en cuanto a quienes vivían ahí y los negocios que se establecían en ella. En la mera esquina, del lado derecho viniendo de este a oeste, aun cuando el local estuviera cerrado, emanaban humores desagradables. Ahí, se ubicaba lo que entonces, sin mayor corrección política, los infantes identificaban como una cantina y cuando al pasar, la veían abierta, preferían irse por el otro lado de la acera. Afortunadamente no ocupó por mucho tiempo el sitio, pues pronto sería instalada en su lugar una tortillería. Del lado izquierdo, al otro lado de la acera, estaba un local en el cuál operaba un comercio propiedad de un hombre de ancestros japones. La familia vivía en el piso superior del inmueble y uno de sus hijos se unía a la caravana que venía incrementándose al paso.

Posteriormente, en ese segundo piso moraría una familia cuyos antepasados hispanos, por la rama paterna, tuvieron tiempos gloriosos, pero que en ese momento se dedicaban a elaborar y comerciar un producto, delicioso, que nada tenía que ver con las épocas buenas. De la casa de enseguida, con despreocupación, se incorporaba al grupo un chamaco delgado y bromista cuyas raíces hispanas eran bien conocidas. Antes de cruzar al otro lado de la calle, debemos de recordar que en esa vivienda moró años antes un matrimonio que tenía tres hijas muy guapas, aun infantes. A la menor, un chamaco sinvergüenza, de tres años, varias veces quiso robarle un beso en la boca, lo cual ella nunca se lo permitió. Del otro lado de la acera, en un tiempo vivió un militar incorporado a tareas de vigilancia aduanal quien era fácilmente distinguible por su estatura, corpulencia y bigote atusado.

De él, los vecinos recordaban aquella madrugada en que llegó herido del alma a llevarle serenata a su esposa, una dama toda corrección y elegancia, con una canción que trataba sobre despojarse de cierto calzado que nunca más habría de recuperarse. Años después, ahí viviría una familia con raíces hispano-japonesas, cuyos descendientes eran aún muy pequeños para incorporarse al grupo. En tiempos diversos, los chamacos aspiraban el delicioso aroma que despedía el pan recién horneado en la panadería que fuera instalada, por el padre de la familia recién mencionada, en el lugar enfrente de su casa. Por ese espacio era frecuente que se cruzaran en el camino de un ciudadano quien con una sonrisa enigmática los saludaba mientras se dirigía a abrir las puertas de su restaurant ubicado en la calle del héroe binacional. No imaginaban que ese hombre, de origen chino, era un filósofo.

En la vivienda contigua a la panadería, observaban como la señora de la casa despedía amorosamente a su esposo quien, serio y comedido, salía con maletín en mano, rumbo a su trabajo. Por ese rumbo, durante muchos años vivió una familia con una parvada de hijos sobre quienes algunos pensaban que nada harían en la vida, nunca estuvieron más equivocados. Los chamacos también hacían su aporte a la genealogía cosmopolita, aunque poco les importaba, conocían marginalmente de sus raíces indígenas y alemanas (muchos años después habrían de enterarse, y sorprenderse, como estaba su genética, pero eso es otro asunto).

Eran inquietos a más no poder, en una ocasión los mayores armaron un combate singular con los hijos del abogado quien vivía del otro lado de la acera. De pronto, empezaron a aparecer piedras y pedazos de botellas de vidrio que volaban de un lado a otro, la tregua se declaraba cuando algún auto transitaba por ahí. Al escuchar aquellos ruidos, aparecen las madres de los grupos combatientes y con un grito suspendieron el intercambio, al tiempo que llevaban a los rijosos hacia el interior de las viviendas respectivas y les hacían tomar la medicina infalible, hoy descontinuada en el mercado, el cuero aplicado por la vía epidérmica en la zona glútea. Tras de ello, ambas damas salieron a recoger los rastros de la batalla singular que no volvió a repetirse. Retornemos a lo que la caravana de infantes, en donde otro ya se había incorporado, percibía.

Puntualmente, se encontraban con el saludo afectuoso de un militar quien, junto con su esposa, era ejemplo de discreción y corrección. La mayoría de los chamacos desconocían que aquel hombre, cuyo nombre era similar al de su padre, era hijo de un general revolucionario quien fuera en dos ocasiones gobernador de la entidad, algo de lo que jamás hizo alarde. En el transitar los chiquillos, también, encontraban a una dama vestida sobriamente quien se dirigía hacia su trabajo. En la esquina de esa acera, se ubicaba el local que albergaba las oficinas del gremio que mantenía iluminada a la localidad. Uno de los infantes recordaría siempre los tiempos en que, en el mes de octubre, cuando llegaba a descomponerse el televisor en casa, les solicitaba permiso para ver, junto con ellos, los juegos de la Serie Mundial de Beisbol.

Nunca los escuchó decir palabras altisonantes, mientras exhibían siempre un comportamiento muy correcto. En ese local fue donde por vez primera el chamaco se asomó a un evento político. Del lado de la calle por donde caminaban, los pequeños se asombraban de la altura del edificio que albergaba lo que entonces era el mejor hotel de la localidad. El blanco de sus muros contrastaba con la guinda del mosaico que cubría las escalinatas y la entrada al sitio. El codueño-administrador siempre les dirigía palabras de aliento y un saludo estruendoso que respondían con gran algarabía al tiempo que jugueteaban con un can cuyo color gris era extraño para los de su raza. Antes de cruzar la calle con el nombre del generalísimo, se paraban a observar el lugar cerrado situado en la contra esquina que tiempo atrás fuera sede una importante negociación de ropa y calzado. Varios recordaban cuando la propietaria era quien estaba a cargo de la caja de cobranzas, algo singular ya que la dama era invidente y no se equivocaba a la hora de recibir pagos y entregar el cambio.

Del otro lado de la calle, ocasionalmente, encontraban una persona simpática, a quien identificaban con un apodo militar aun cuando no lo fuera, cuya esposa logró el milagro de preparar a un par de herejes, quienes iban en ese grupo, para que hicieran la primera comunión. En la vivienda adyacente moraba un médico de apellido teutón castellanizado, quien siempre les pareció misterioso y que, adjunto a su casa, tenía una clínica que les llamaba mucho más la atención. Adelante, vivía una familia cuyo padre era un taxista y aun cuando hijo mayor concurría a la misma escuela, nunca se incorporó a la caravana. Por el lado de enfrente, moraba un miembro del resguardo aduanal cuyas hijas, mayores que los chamacos, les llamaban la atención. En la esquina con la calle que en su nombre honraba al bienhechor de los nativos, se encontraba una tienda de abarrotes propiedad de un personaje simpático cuyo color rojizo y forma de la nariz denotaba a todas luces ancestros sefarditas-hispanos. Una vez que cruzaban la vía, era común saltar despavoridos ante los ladridos de los canes que resguardaban la entrada a la casa de una persona quien laboraba como conductor en un sitio de autos. Al correr, se encontraban, un par de lugares más adelante, con el establecimiento en donde mercaban helados, propiedad de una persona de apellido etarra.

En medio de la gritería, cuidadosamente, cruzaban hacia el otro lado de la calle en donde se ubicaba el edificio que albergaba el máximo centro de estudios de la localidad el cual era dirigido por su fundador. Sobre él poco sabían los chamacos. No estaban enterados de que uno de sus ancestros, de ascendencia vascuence, había gobernado la entidad vecina. Tampoco, estaban conscientes de que, muchos años antes, aquel hombre, literalmente, se jugó su suerte cuando creyó en ese pueblo que pasaba por una etapa en la que todos apostaban desaparecería y, no obstante, decidió instalar ahí un centro de enseñanza secundaria. Ni mucho menos, los infantes cavilaban que la institución a la que acudían, y a las que asistirían después, eran resultado de aquella audacia.

De no haberse dado esa acción, ellos, y varias generaciones antes y después, hubieran enfrentado dificultades muy grandes para continuar sus estudios. Seguían caminando por el contorno de aquel complejo educativo y, provenientes de no muy lejos, se escuchaban los acordes musicales de un saxofón que eran generados por un maestro del instrumento quien iniciaba temprano sus prácticas. Llegaban a la esquina y se topaban con la calle del guerrero tlaxcalteca.

Ahí, mientras doblaban a la izquierda, veían hacia el otro lado de la calle en donde moraba una familia con apellido de origen gallego cuyo patriarca lucía como sacado de una de esas películas de hacendado tropical, mientras que su esposa e hija acostumbraban a sentarse, alternadamente, al pie de la ventana y, desde hora temprana, vigilar quien transitaba por ahí. Enseguida, vivían los tíos de uno de esos chamacos, cuyo hijo menor era el último en incorporarse al grupo antes de arribar a la escuela.

En la vivienda contigua habitaban un par de damas de apariencia intimidante quienes se dedicaban a cardar lana y elaborar colchonetas. Enseguida vivía un mecánico de apellido originalmente francés, de apariencia tosca, pero muy amable al igual que su esposa. Justo antes de llegar a la escuela residía uno de los pioneros del transporte foráneo en la localidad, pero los chamacos ni enterados. Nada sabían de que, en sus buenos tiempos, esa unidad estacionada a las afueras de la vivienda había ostentado un apodo plumífero de tonalidades azulosas.

Al caer las tardes, el arroyo de la calle se convertía en espacio de juegos. Las niñas quienes habitaban por el rumbo se divertían brincando la cuerda, una soga de grosor singular, o jugando a los encantados, mientras que algunos de los integrantes de aquel grupo, junto con los nietos del mecánico y los del transportista del pasado, convertían la calle en campo de beisbol y el vehículo mencionado era la segunda base sin que nunca haya sufrido daño alguno. Pero retornemos al grupo que por fin arribaba a la escuela entre carreras y gritos antes de pasar a formar filas para dirigirse a sus salones y empezar un día más de clases.

A la hora del recreo, la algarabía era estruendosa similar a la que se escuchaba al terminar las clases cuando, tras de visitar a los “carrucheros” quienes vendían golosinas, yukis y rebanadas de frutas con chile y limón (el cual ayudaba a mantener relucientes las monedas de cobre), los chamacos emprendían el retorno a sus casas entre carreras, empujones y gritos deseosos de arribar a sus domicilios para ingerir los alimentos. Por la tarde, retornarían con ímpetus similares.

Actualmente la calle del presidente mulato en la mayor parte de su tramo entre el santo laico y el guerrero tlaxcalteca luce desolada, triste y silenciosa. Sin embargo, hay quien cuenta que, durante los días cuando el sol brilla intensamente, se escucha una gran algarabía generada por risas, gritos, pisadas y “carreritas” como si por ahí transitara un grupo de infantes…O ¿Será que algunos de quienes vivieron aquellos tiempos aun los recuerdan?

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Añadido (1) Por causas fuera de nuestro control no fue factible que acudiéramos a nuestra cita en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Independientemente de que en lo privado ya ofrecimos disculpas y explicaciones del motivo a la Dra. Rosa Isabel Gaytán Guzmán, públicamente queremos reiterárselas y ofrecerlas a los estudiantes de dicha institución quienes potencialmente asistirían al evento.

Añadido (2) Hace unos días mientras atendíamos otros asuntos en Puebla, nos dio por turistear. Somos herejes, pero no estamos peleados con el arte. En ese contexto, visitamos iglesias católicas. En dos de ellas entramos cuando el sacerdote daba su homilía y coincidentemente en el cuerpo de ambas encontramos como, lejos de fomentar la unidad, propagaban el divisionismo entre quienes tienen y aquellos que nada poseen. Nos salimos preguntándonos: ¿Será esta la línea que el ciudadano Jorge Mario Bergoglio Sivori les ha instruido que fomenten? Nada nos extrañaría que así fuera.

Añadido (3 Un amigo nos comenta: “En la época del priismo era muy criticado que ciertos empleados públicos fueran “invitados” a participar en eventos masivos. Hoy, la 4-T ha institucionalizado ese procedimiento bajo el nombre de ‘cordones de paz.’”
28 Septiembre 2019 04:00:00
Los chamacos beisboleros de hace más de medio siglo
Hoy, lector amable, lo dejaremos descansar de la historia acontecida al norte del Bravo y lo cruzaremos, si es que usted decide acompañarnos, hacia el sur. Era 1964 cuando en el pueblo, Piedras Negras, Coahuila, los chamacos nos divertíamos jugando béisbol, lo mismo en el patio de la casa, en el de la escuela o en plena calle con una pelota de goma o una armada con medias en desuso a la cual tratábamos de conectar con la mano o cualquier pedazo de madera que hubiera al alcance, inclusive con un bate. Aquellos tiempos pocos o nadie los recuerdan, se han perdido en la bruma del progreso. Sin embargo, este escribidor quien, como infante, fuera un aficionado apasionado al béisbol no ha olvidado que en el entorno de la práctica de aquel deporte obtuvo enseñanzas que le han sido muy útiles a lo largo de su vida.

Era el verano de 1964, y desde años atrás había desaparecido la liga infantil de béisbol. Sin embargo, en ese año, Ricardo Luna Rendón organizó un equipo bajo el nombre de Diablitos de la colonia González ya que de esa área de la ciudad eran todos los integrantes excepto nosotros quienes caímos ahí por invitación de uno de los hijos del profesor. A principios de julio, mañana a mañana en los terrenos de lo que entonces era conocido como el Campo de La Pedrada, donde hoy se ubica la Plaza de las Tres Culturas, practicábamos. Entre los integrantes de aquel grupo recordamos algunos de ellos como Juan José Aguilar, Juan Manuel Camarillo Amaya, Jesús Jasso Camarillo, Ricardo Luna Martínez, Marco Antonio Luna Martínez, Salvador Humberto Ramírez Luna, José Soto y este escribidor. Cuando llegó el momento de enfrentarse a otros equipos, tras de dos partidos en donde quien hoy narra se quedó en la banca, tomamos la decisión de ya no aparecernos por ahí. Recurrimos a la misma explicación que nos dieron para no incluirnos a la hora de no jugar, el silencio. Nos fuimos a seguir disfrutando del verano en otros sitios, ya vendría otra oportunidad de saciar las ansias beisboleras; eso arribó al año siguiente. Pero antes de referir lo acontecido, vale recordar otro episodio beisbolero.

Este ocurrió durante el tiempo en que cursábamos la educación primaria en la escuela Francisco Pascual Estrada. Ahí, una de nuestras maestras, María del Socorro Lozano Dávila, era una apasionada del béisbol. En ese contexto, decidió que un día de la semana, por la tarde, ella y sus alumnos nos iríamos a practicar ese deporte ya fuera en el campo de La Pedrada o bien en la parte posterior de las instalaciones del Cuartel. Pero no vayan a imaginar que la maestra iba como simple espectadora, también, tomaba parte en los partidos, lo mismo se subía al montículo que tomaba la majagua. Todo aquello terminó el día en que una de nuestras compañeras cayó a la alberca, ubicada en las instalaciones militares, y por poco se ahoga. Retornemos al espacio fuera de las aulas.

Hacía muchos años que los infantes el pueblo no lo practicaban de manera organizada. Ante eso, en 1965, un grupo de románticos, encabezados por Humberto Flores Garza, Héctor Fidel Pérez, Alfonso de la Cerda y Edmundo Pérez Guzmán decidieron armar una liga infantil. Al llamado de los cuatro acudieron varios más quienes se dieron a la tarea de integrar los equipos correspondientes. Aun recordamos aquella noche cuando don Rafael nos llevó a las instalaciones del diario La Voz del Norte ubicadas por la calle de Zaragoza a un costado de lo que hoy es el Museo de la Frontera Norte, en donde se realizaba el sorteo para ver a qué equipo era asignado cada uno. Hasta donde recordamos quienes dirigían a los teams eran don Pedro Pérez Mireles (La Voz del Norte), Zeferino Rodríguez Salinas, Doroteo Galván Treviño y Alfonso Rodríguez (Gamos de Gas Morales), Juan de la O Ríos (Escuderos de los Caballeros de Colón), Alfredo Rodríguez (Astros), José Fernández (Café Gitano) Medardo Ramírez (La Parrita), Carlos Macías y Óscar Hernández (Café Zócalo), Octaviano Ramos (AHMSA), Miguel Alamillo, (Restaurant Moderno) y como anotador oficial actuaba Carlos Garza Valdés. Estamos ciertos de que también participaban el Club de Leones y Demons de Deportes Montemayor, pero no recordamos quien los dirigía. Tras de aquello llegó el día, era la tarde del jueves 22 de julio de 1965. El sol de verano caía sin obstáculos, lo cual no impedía que estuviéramos formados en una calle, que no precisamos, de Piedras Negras, Coahuila. Éramos los chamacos integrantes de los equipos de béisbol mencionados, todos enfundados en uniformes y cachuchas que olían a nuevo. Dio inicio el desfile hasta que llegamos al sitio en donde se ubicaba el campo de béisbol en la avenida López Mateos. Durante el siguiente mes y medio participaríamos con el equipo de Gamos integrado entonces por: José Ángel Rodríguez de la Torre, Luciano Hernández, Jorge Guadalupe Rodríguez de la Torre, Óscar Mario Carrillo Borrego, Alfonso Rodríguez, Óscar Román González Menchaca, Óscar Rodríguez, José Librado García, Enrique Villarreal Ríos, José Valdés Galván, José Luis Falcón, José Hilario Saucedo, Doroteo Galván, Juan Morales Guerra, Juan José Aguilar, Amador Rodríguez (“batboy”) y este escribidor portando el número 14 en el uniforme. Respecto a los integrantes de los otros equipos, a la pura memoria, recordamos a varios de ellos.

Con los Escuderos tomaban parte Francisco de la O Gutiérrez, Alfonso Mallén Vázquez, José Fernando Reyes Morales, Ernesto Pérez, Antonio Mota, Eduardo González Olivares, y nuestro hermano Juan Antonio Villarreal Ríos quien era el “batboy;” con la Voz del Norte, Fernando Mallén Vázquez, Ernesto y José María Cortés Yosikawa, Jaime de Luna Scott y Javier Zacarías González; con AHMSA, Moisés Lechler de la Garza, David Hernández, el “Cuate Ura”; con Astros, Walter Escobar, Alfredo y Rodolfo Rodríguez; con el Café Gitano, José Manuel Camarillo Amaya, José Alfredo Fernández, Jesús Jasso Camarillo, Santiago Requena; con la Parrita, Medardo Ramírez, Fernando Valero, Héctor Navarrete, Rogelio Ramírez, y Óscar Ramírez; con el Café Moderno, Jesús Miguel Alamillo, Pablo Garza y Carlos Alamillo; con Café Zócalo, nuestro primo, Francisco Edmundo Ríos Romero, Omar Rivera, José Yebra y Rodolfo Rendón; con el Club de Leones, Armando Nolasco; y, con Deportes Montemayor, Tirso Bustamante y Leobardo Rosales.

Los partidos empezaban a las cuatro de la tarde sobre un terreno en donde el pasto no existía y el sol caía pleno, Pero entonces, el calor era parte del diario vivir y, por quien sabe qué razón, los infantes no sufríamos de “golpes de calor”, ni mucho menos de insolación. Eso de pensar en que se colocara alumbrado era simplemente un sueño. No sería sino hasta 1980, cuando don Rafael Villarreal Martínez, entonces encargado de administrar muy bien los recursos del municipio, logró que un monto específico fuera destinado a la construcción de un campo de béisbol infantil que contara con iluminación artificial, por ahí andábamos nosotros el día en que fue inaugurado. Pero retornemos a la segunda mitad de los 1960.

En 1966, algunos se irían y llegarían otros, entre ellos, José Guadalupe Cardona y su hermano gemelo, así como Ramon Pérez. Durante esas dos temporadas los triunfos y las derrotas se alternaron, mientras nosotros lo mismo cubríamos la segunda y tercera base que el short stop con más entusiasmo que fortuna. Esa fue la última temporada de los Gamos ya que el patrocinio desapareció. Los integrantes del equipo fuimos sorteados para ser asignados a otros.

En 1967, nos tocó ir a formar parte de los Astros dirigidos por un antiguo ferrocarrilero, don Pedro Pérez Mireles, quien había conducido al equipo de La Voz del Norte al campeonato en la temporada 1965, a quien asistía un antiguo pugilista, Mónico Rodríguez. Por más esfuerzos que hacíamos, las victorias no llegaron excepto en una sola ocasión cuando derrotamos al Club de Leones. Uno de los partidos, efectuado en el sitio ubicado en lo que fuera antes el campo de aviación, lo perdimos sin haber podido batear un solo hit. Entre todas esas derrotas, hubo una que en lo personal nos dejó una lección que nunca hemos olvidado. La ventaja del equipo contrario era amplísima y nosotros teníamos uno de esos partidos para el olvido, errores, nula efectividad al batear, etc. Entonces, le pedimos a don Pedro que nos sacara del juego, a lo cual accedió. Apenas a la entrada siguiente de que estábamos en la banca, se dio una reacción de los compañeros quienes empezaron a batear y reducir la diferencia, en ese momento nos entró la frustración de no estar ahí, todo por aceptar la derrota antes de que se presentara como tal. Esa lección que nunca ha dejado de estar presente en nuestro accionar. En medio de todo eso terminamos la campaña con diez derrotas y una sola victoria. Aun nos quedaba una temporada de elegibilidad.

Cuando llegó el verano de 1968, uno de esos años horribles en lo familiar, estábamos listos para retornar al campo beisbolero. Éramos prácticamente el mismo equipo del año anterior. Don Pedro decidió retirarse y el patrocinador, Alfonso de la Cerda solicitó al profesor José Guadalupe González Álvarez que se encargara de dirigir a aquel grupo de chamacos integrado por Francisco Rodríguez, Roberto Ávila, José María Chávez, Alejandro López, Rogelio Cerna, Román González, José Fabián Moyeda, Mario López, Pedro Ortiz Lerma, Julio Pérez Santos, José Pereda García, Pablo Pereda García, Martín González y este escribidor. Para sorpresa de todos, incluyéndonos quienes integrábamos el equipo, los resultados se empezaron a dar a nuestro favor. El profesor González había encontrado la fórmula para que mostráramos lo asimilado un año antes bajo la dirección de don Pedro, y en nuestro caso específico lo que aprendimos años atrás de Ricardo Luna Rendón, María del Socorro Lozano Dávila, Doroteo Galván Treviño, Alfonso Rodríguez y Zeferino Rodríguez Salinas.

Cabe mencionar que, en ese año, la efervescencia beisbolera en el pueblo era plena. Los equipos de los Diablos Rojos de AHMSA y Astros de Alfonso de la Cerda participaban en la Liga Regional del Norte de Coahuila con éxito, lo cual hacía que cada sábado y domingo los llenos fueran cosa común en aquel estadio Piedras Negras pleno de sabor beisbolero. Obviamente nuestro favorito era el segundo de los equipos mencionados. Periódicamente, los domingos por la mañana, nos encontrábamos en el estadio con Alberto Yamanaka Galván, Manuel Limón Martínez, Marcos Ernesto Villarreal Ogushi y Pedro Ortiz Lerma. Tras de deambular por la tribuna central del inmueble, terminábamos viendo los partidos del dogout ubicado del lado derecho, mismo que era el perteneciente a los Astros. Eran los años de la infancia provinciana, la cual no cambiamos por nada.

En lo personal, la temporada de 1968, la disfrutamos como ninguna. Aun recordamos el momento en que, en un partido en contra del Club Deportivo La Parrita, botamos la pelota por encima de la barda del jardín izquierdo. Tres veces mas lo haríamos, la última por todo el jardín central jugando en contra del Club de Leones. También participamos en un juego sin hit, pero con carreras que lanzó, y obtuvo el triunfo, Pablo Pereda García. En ese año intentamos de todo hasta tratar de robar el home. Nos enfrentábamos al Café Gitano y estando en la tercera almohadilla decidimos hacer la jugada bajo la perspectiva de que no podía uno empezar la carrera antes de que el pitcher iniciara el lanzamiento. Salimos despavoridos y cuando llegamos, el ampáyer Juan Antonio Martínez Escobedo, decidió que el catcher José Alfredo Fernández nos había tocado antes de pisar el home. Nosotros consideramos entonces, y aún estamos ciertos, que no era así, e iniciamos una protesta a todo pulmón, sin palabras altisonantes, lo cual hizo que el mánager, el profesor González, tuviera que salir a ponernos en orden. Pero como en todo, llegó el momento de poner fin a esa etapa.

Era la mañana del domingo 22 de septiembre de 1968. Ese día concluía nuestra época de beisbolista infantil. Tras de que en la temporada regular nuestro equipo, Astros, terminara empatado en el segundo lugar con Sultancitos, representativo del Restaurante Moderno, se decidió que jugáramos un partido extra para dilucidar el subcampeonato. Sin embargo, de pronto, las cosas lucían complicadas. Por una de esas razones extrañas, la mayoría de nuestros coequiperos no se aparecieron el día del partido. Al mánager, José Guadalupe González, no le quedó sino treparse al auto e ir por un par de ellos a sus casas. Mientras esperábamos su retorno, este escribidor se encargó de armar el line-up, asumiendo que los buscados serían encontrados. Finalmente, nuestro equipo apenas se completó con nueve jugadores, uno de ellos jugaría su único partido completo en cuatro años. Previo al inicio, el profesor José Guadalupe comentó con el mánager del Moderno, Miguel Alamillo, que no se cumplirían las reglas de x número de jugadores y/o cambios. Si lo aceptaba, adelante, en caso contrario ni para qué jugar. Se optó por lo primero y sobre la narrativa del partido, les reproduciremos la nota que, el lunes 23 de septiembre del año referido, el periodista Jesús Maldonado Rebollosa publicó en el diario La Voz del Norte. El titular era: “Derrotaron a Sultancitos con López en la lomilla”. El artículo mencionaba: “Con formidable actuación monticular de Alejandro López, los Astros se quedaron con el segundo lugar de la Liga Infantil de Beisbol, al derrotar a los Sultancitos del Restaurant Moderno, por anotación de 6 carreras a una, cargando con la derrota Pablo Garza que fue relevado en el cuarto episodio por Jesús Miguel Alamillo.” Lo más trascendente de ese encuentro viene en el párrafo siguiente cuando Maldonado reseñaba que: “El chamaco Alejandro López estaba lanzando juego sin hit, ni carrera hasta el sexto y último episodio, cuando con dos outs, Jesús Miguel Alamillo le pescó una recta y depositó la bola atrás de la cerca por el jardín izquierdo para un limpio cuadrangular, salvando a su equipo de la blanqueada. [y del sin hit, ni carrera agregamos nosotros]” Lo que no se menciona es que antes de eso, en el cuarto inning, de pronto sale un batazo rumbo al jardín derecho, todos nos quedamos helados veíamos el fin del sin hit, pero para sorpresa, Julio Pérez Santos, realizó la jugada que nunca había hecho, corrió bien la pelota para quedarse con el elevado. Pero volviendo al sexto inning, el toletazo de cuatro esquinas dejó fríos a los integrantes del Astros y en especial al pitcher. Ante ello, el catcher, Pablo Pereda García; el short stop, Rogelio Cerna; y este escribidor, quien cubría la tercera almohadilla, nos acercamos al montículo para platicar con el lanzador y ver que aquello no fuera a ser el comienzo de la debacle. Afortunadamente, el siguiente bateador fue dominado y todo terminó en nuestro favor. Para concluir con la información, se indicaba: “Los mejores bateadores por los Astritos fueron Rodolfo Villarreal que produjo 2 carreras y el propio pitcher Alejandro López, que impulsó otras dos. El equipo de los subcampeones alineó de la siguiente manera: Francisco Rodríguez 2B; Roberto Ávila CF; Rogelio Cerna SS; José Pereda 1B; Rodolfo Villarreal 3B; Alejandro López P; Román González LF; Pablo Pereda C; Julio Pérez RF.” De esa manera, cerramos la etapa beisbolera infantil. Después de ese día no volvimos a jugar ningún partido oficial aun cuando al año siguiente formáramos parte del equipo de la categoría “Pony” patrocinado por Tapicería Fernández. Tras de acudir sin falta y puntualmente a los entrenamientos, cuando llegó el momento de los partidos, tras un par de ellos en que no fuimos tomados en cuenta por el mánager Juan Antonio Martínez Escobedo, recordamos lo aprendido años atrás, si no había explicación y nuestros servicios no eran requeridos, lo mejor era retirarse en silencio. Nos fuimos a seguir enfocados en los libros e incursionamos en la práctica del basquetbol, pero esa es otra historia de aquella infancia provinciana irrepetible e inolvidable en donde este escribidor, independientemente de estar consciente de que no reunía facultades extraordinarias para la práctica del beisbol, cuando jugaba lo hacía con enjundia plena disfrutándolo a más no poder, mientras recibía lecciones que lo han acompañado toda su vida.

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Añadido (1) Este martes 1 de octubre, estaremos en la Sala Fernando Benítez de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Respondiendo a la invitación de la Dra. Rosa Isabel Gaytán Guzmán, habremos de hablar e intercambiar puntos de vista con los jóvenes universitarios sobre nuestro libro “Las Conferencias de Bucareli. Un acuerdo pragmático de la diplomacia mexicana”. (INEHRM, 2018). Ya les comentaremos como nos fue.

Añadido (2) Realmente el PAN debe de estar en lo más profundo de la desgracia cuando recurre al ignaro con botas y lo presenta como su gran arma para recuperar el poder. ¿Recordaran los actuales directivos de ese instituto político que su fundador, Manuel Gómez Morín, era considerado uno de los siete sabios de México?
21 Septiembre 2019 04:00:00
La política exterior estadounidense. La búsqueda por retornar al liderazgo indiscutible / y T
Los Estados Unidos de América llegaron al 2016 con una economía que aun cuando exhibía signos de recuperación de la crisis de 2008-2009, nunca pudo mostrar que la revertió completamente. Por vez primera, durante el termino de un presidente, no se había logrado que al menos en un año exhibiera un crecimiento de tres por ciento o más. Muy pocos, sin embargo, dudaban que quien fuera el representante del Partido Demócrata habría de ocupar la Casa Blanca por al menos cuatro años más. No parecía que el Partido Republicano tuviera en sus filas un prospecto con empaque presidencial.

Aunado a esto, el país lucía dividido como nunca, las posturas radicales eran evidentes y cada uno clamaba ser el poseedor de la verdad eterna sin conceder al contrario la mínima opción de que algo positivo pudiera haber en su perspectiva. En ese ambiente, se abrió el proceso de selección de candidatos que concluiría con la elección en noviembre de 2016.

En el seno del Partido Demócrata eran escasos quienes dudaban que la elegida habría de ser la ex secretaria de estado Hillary Rodham Clinton. Lo veían en cierta forma como un pago a que ocho años atrás aceptó respaldar al presidente Obama. Asimismo, era innegable que el instrumento político poderoso que era la “Clinton Machine” estaba más que aceitado para arrollar a quien se le pusiera enfrente.

Pero más que nada, muy presente estaba que, durante la presidencia de William Jefferson Clinton, la economía había gozado de tiempos de esplendor, basado en lo cual la popularidad de este continuaba siendo alta entre el electorado estadounidense. Todo ello no impidió que el senador por Vermont, Bernard Sanders, entrara a la competencia por la nominación con una propuesta de tintes socialistas que no fue suficiente para atraer a la mayoría de los votantes demócratas y apoderarse de la candidatura. Finalmente, la ciudadana Rodham Clinton emergió como la abanderada siendo acompañada por el senador por Virginia, Timothy Michael Kaine.

En lo concerniente al Partido Republicano, a pesar del surgimiento de 17 prospectos, algunos bien comidos, el conjunto hacia parecer lo que dijera aquel político guerrerense, Rubén Figueroa Figueroa: la caballada estaba flaca. La mayoría, el 99.95 por ciento de ellos, eran políticos sazonados con varios años en el fragor de la contienda en busca del voto popular y ejerciendo cargos públicos. Quien se apartaba de eso era el hombre de negocios neoyorkino, Donald John Trump. Al momento que anunció su intención de competir, a varios, entre los que nos incluimos aquello nos pareció una ocurrencia y pensábamos que no llegaría muy lejos. Pronto, empezaríamos a ver que aquello iba en serio. Con una estrategia diferente, en donde la incorrección política, y porque no mencionarlo, el lenguaje procaz empezó a llamar la atención de los votantes republicanos quienes volteaban a verlo y empezaban a cavilar si lo que aquel personaje decía no estaba alejado de lo que ellos pensaban. Uno a uno fueron dejando la contienda sus competidores hasta que, el 3 de mayo de 2016, tras de la victoria en las primarias de Indiana, aseguró la mayoría de los delegados.

Culminaba así la primera etapa de una campaña en donde el ataque directo a los rivales dio resultado. Era también el resultado del trabajo de los medios de comunicación los cuales en su afán por destrozar al “outsider” y apoyar a cualquier otro potencial candidato republicano, dedicaban un espacio mayor para hacer notar todos los negativos de Trump alrededor de quien surgían la mayoría de las notas escritas o los comentarios verbales relacionados con la contienda presidencial. Derrotó al “establishment” republicano, pero aun le quedaba un largo camino antes de que pudiera imponerse a la ciudadana Rodham Clinton quien lucía fuertemente pertrechada en el poderío de las huestes Demócratas, la “Clinton Machine,” y las fuerzas globalizadoras con los arcones llenos y dispuestos a utilizarlos. En la contienda por la presidencia, Trump fue acompañado por el representante del conservadurismo republicano, el gobernador de Indiana, Michael Richard Pence.

La campana presidencial sería rijosa como pocas. Los medios de comunicación en mayoría abrumadora tomaron partido por la candidata Demócrata resaltando que ella poseía un estilo menos agresivo en su discurso, por lo cual la presentaban como la persona más ecuánime para ejercer el cargo en contienda. Asimismo, enfatizaban que su propuesta era la mejor pues planteaba acabar con los beneficios fiscales para los más ricos; se daría un incremento al salario mínimo; habría de reafirmarse el apoyo a los derechos de la mujer y consolidar los beneficios derivados de los servicios de bienestar y seguridad social, al tiempo que se otorgaría apoyo a loa negocios pequeños, se invertiría en infraestructura y daría impulso al desarrollo de los programas de energía renovable. Enfatizaban, su propuesta de construir una vía para que los indocumentados pudieran aspirar a lograr la ciudadanía estadounidense.

Además, decían, era quien tenía experiencia en como manejar los asuntos internacionales. A partir de esto último se colgaban los críticos quienes señalaban el papel pasivo que adoptó ante la primavera árabe y la negligencia que imperó durante el ataque a la embajada estadounidense en Bengazhi. En el ámbito interno, le señalaban el haber establecido en su casa un servidor computacional en donde se manejó información relacionada con seguridad nacional. De igual forma, cuestionaban su relación con Wall Street, la manera en que se dio el financiamiento y como se usaron esos recursos en la Fundación Clinton.

Por otra parte, al candidato Trump le criticaban sus comentarios sobre los mexicanos y el mencionar que construiría un muro, el cual habría de pagar nuestro país, para evitar la entrada de ilegales. En ese mismo contexto, proponía la expulsión de los indocumentados y restringir el acceso a refugiados musulmanes. Le cuestionaban que propusiera renegociar los acuerdos comerciales firmados por los gobiernos estadounidenses que le antecedieron. Asimismo, indicaban que era negativo que el candidato republicano apelara al nacionalismo. Muy criticado era que Trump abiertamente se enfrentara a los medios de comunicación y sus voceros a quienes de frente les espetaba lo que pensaba de ellos. Ante esta retórica, a favor del candidato republicano operaba la situación económica que había vivido los Estados Unidos durante los últimos tiempos.

El crecimiento promedio anual en los 7 años previos fue de 1.4 por ciento; más de 50 millones de estadounidenses dependían de programas de bienestar social; el desempleo total real rondaba alrededor del 5 por ciento, mientras que entre los afroamericanos superaba el 10 por ciento; se calculaba que el numero de mexicanos indocumentados era de 7 millones con una tendencia creciente; entre 2001 y 2016, 315 mil millones de dólares habían salido de los EUA hacia México vía remesas que enviaron los paisanos que allá trabajaban; el déficit y la deuda externa estadounidense seguía en aumento. Todo esto se sintetizaba en una sola cosa: Los EUA estaban perdiendo el liderazgo mundial. Respecto a como diagnosticaba el candidato republicano esta situación, recurriremos a lo que se muestra en el libro “The Case for Trump” (2019) escrito por el historiador militar adscrito al Instituto Hoover de la Universidad de Stanford, Victor Davis Hanson. Antes de continuar, debemos de apuntar que en esta obra se hace un análisis excelente de cómo surge el fenómeno Trump. En ella, el autor realiza una disección objetiva, incluyendo positivos y negativos de ambos candidatos, sobre lo ocurrido en esa campaña electoral, lo cual provee al lector con una visión amplia que le permite entender porque el electorado estadounidense terminó por decantarse por la opción republicana.

La lectura de este volumen es muy recomendable para loa analistas quienes gustan de fundamentar sus criticas a partir de buenos y malos, sin recordar que esto es un asunto de intereses y que los estadounidenses en general no toman sus decisiones pensando si van o no a ser de nuestro agrado. En ese contexto, recurrimos al texto de Davis para apuntar lo que Trump planteó como los cinco grandes problemas de la política exterior estadounidense: “(1) nuestros recursos se ha utilizado más allá de los limites permitidos; (2) nuestros aliados no están pagando lo que les corresponde; (3) nuestros amigos están empezando a pensar que no pueden depender de nosotros; (4) nuestros rivales ya no nos respetan; (5) [el pueblo de] los Estados Unidos ya no tiene claro cuales son nuestras metas en materia de política exterior.” Si bien eran planteados como problemas, en realidad con ellos se delineaba cual sería la línea de acción de la política externa estadounidense que mas tarde sería sintetizada bajo el concepto de “principios basados en el realismo.” Esto consistía en que “los Estados Unidos únicamente actuaría cuando pudiera generar un cambio por si mismo o que sea del interés de la alianza y solamente cuando las condiciones sean tales que pueda ganar a un costo que valga el esfuerzo.”

La campaña fue de un golpeteo verbal pocas veces visto. El candidato republicano no se detenía para atacar una y otra vez a su rival y sus apoyadores, pero sin irse nunca en contra del electorado demócrata. Por el contrario, la senadora Rodham Clinton, asesorada por quien sabe quién, el 9 de septiembre de 2016, mencionó: “…podrías poner a la mitad de los partidarios de Trump en lo que yo llamo la canasta de deplorables. Son racistas, sexistas, homofóbicos, xenófobos, islamofóbicos…” Declaración poco afortunada que alentó a un sector muy importante de la población estadounidense que aun no tomaba la decisión de por quién votaría. No obstante, todas las encuestas aseguraban que la ex primera dama triunfaría sin problemas y en base a ello decidió que no era necesario visitar los estados del medio oeste creyendo que ahí tenía el voto asegurado. Un elemento que poco se menciona es lo que las encuestas ocultaban, un gran porcentaje de quienes respondían estaban mintiendo por temor a ser vistos como extremistas. En ese entorno, llegó el 8 de noviembre.

Tras el conteo de los sufragios, se determinó que Hillary Rodham Clinton obtuvo 65.85 millones de sufragios (48.2%) al triunfar en 20 entidades y en el Distrito de Columbia que le generaron 227 votos electorales. Por su parte, Donald John Trump alcanzaba 62.98 millones de votos (46.1%) al registrar mayoría en 30 estados que le reportaron 304 votos electorales. Cabe mencionar que alrededor de 18 millones de los votos (27.7 %) obtenidos por Rodham Clinton los obtuvo en cuatro entidades, California, New York, Illinois y Massachussets. El resultado fue más que un cubetazo de agua fría para muchos. En algunos lugares, como en Charlottesville, Virginia, al día siguiente de la elección, los estudiantes de la Universidad de Virginia lucían como si un ser querido hubiera emprendido el viaje eterno. En nuestro país, no faltaron los desconsolados que siguen creyendo que con los demócratas nos va mejor que con los republicanos cuando en realidad con unos y otros nos ha ido según sea la habilidad de nuestros gobernantes para lidiar con ellos.

En el terreno doméstico, el presidente Trump negó una y otra vez haberse coludido con Rusia para ganar las elecciones. Hoy, solamente los propagandistas del fiasco siguen sosteniendo que existió y no que todo fue producto de un documento prefabricado. Los enfrentamientos con los medios siguen al amparo de un lenguaje pocas veces visto en la arena política estadounidense. El país sigue dividido mostrando cosas muy interesantes. Este escribidor, a quien le encanta andar de preguntón, hace unos días se acercó a cuestionar a un estadounidense trabajador de la construcción su opinión acerca del presidente Trump, y nos dijo “mira, en los años pasados yo era partidario de Obama, pero no encontraba trabajo y tuve que irme al ‘welfare.’ Cuando llegó Trump creí que me iba a ir peor, pero me equivoqué. No me ha faltado trabajo y este año hasta pude irme de vacaciones.

El hombre no me cae bien…” Pero como no quisimos quedarnos con esa versión parcial, pues nos fuimos a buscar a un profesor universitario, de esos que en los EUA llaman “Liberals,” y apenas le cuestionamos sobre que opinaba acerca de Trump, nos soltó todo tipo de epítetos en contra de él, que si arruinaba el ambiente, que solamente beneficiaba a los ricos, que era un déspota, que llevaba al país por la vía equivocada, que no respetaba a las minorías, etc. Ante ambas perspectivas guardamos silencio y, en ocasiones, podemos dar fe de manera directa de lo que sucede al no lucir como nórdicos. Eso sí, revisamos las estadísticas sobre cómo va la economía estadounidense y encontramos que no lucen nada mal compradas con las de hace poco en lo referente a crecimiento, empleo, inflación, comportamiento de la bolsa, disminución de las tasas impositivas, confianza del consumidor, etc. Aun cuando podemos decir que no compartimos esta u otra acción que haya instrumentado con respecto a México, al final que tan buen o mal presidente es el ciudadano Trump, es asunto de los estadounidenses porque recordemos que él gobierna para satisfacer a ellos y no a sus vecinos que debemos de exigir a nuestros dirigentes que conduzcan al país por el rumbo correcto, incluyendo su relación con otras naciones.

Por lo que respecta a las acciones que, en el terreno internacional, a lo largo de los dos años de gobierno, el presidente Trump ha emprendido acciones que poco han variado de lo que prometió en campaña. Mostrando que aquello de “Make America Great Again” no era un simple slogan de campaña ha desarrollado su política exterior. Podrá o no ser del gusto nuestro, pero este ciudadano no gobierna pensando en si vamos o no a opinar favorablemente de sus acciones, lo que busca es cumplirle a su base y atraer otros para que formen parte de ella. En materia del medio ambiente, dejó a un lado el demagógico Acuerdo de Paris en el cual nunca se le dieron herramientas para castigar a los dos países más contaminantes del mundo, China y la India, los EUA arguyeron que no seguirían pagando.

Ante la ONU y su cauda de burócratas que poco generan, pero cobran muy bien, también los estadounidenses decidieron tomar medidas. A sus socios de la OTAN les exigieron ponerse al corriente de sus cuotas. El Acuerdo con Irán fue enviado al cesto de la basura. Con China siguen enfrascados en una lucha por lograr que el libre comercio sea algo mas que un slogan. Por lo que concierne a nuestro país, las cosas no han sido nada fáciles. La construcción del muro está en marcha y, aun cuando no lo pagamos, nada podemos hacer para impedirlo pues lo están colocando de su lado. Seguimos esperanzados a que el Congreso estadounidense apruebe el tratado de libre comercio, mientras tanto cada vez que se les ocurre nos amenazan con una tarifa nueva. Aparte, como resultado de que la economía estadounidense pasa por buenos tiempos, los paisanos que laboran de aquel lado pueden enviar una mayor cantidad de remesas hacia nuestro país, se calcula que rebasaran los 30 mil millones de dólares este año, sin las cuales pues las cosas andarían peor por estos rumbos. De cómo se manejó el asunto migratorio, que ha valido felicitaciones del presidente Trump, poco podemos opinar al carecer de información dura que nos permita el análisis.

Con este artículo, concluimos la serie de veinte en los cuales hemos repasado la política exterior estadounidense desde la perspectiva de que es necesario conocer como se ha desarrollado a través de la historia y estar conscientes de que no ha sido diseñada en función de lo que nosotros opinemos. Para los gobernantes de ese país, lo importante es mantener su liderazgo mundial, y a partir de ahí poder proporcionar a sus ciudadanos mejores estándares de vida. Bien sabemos que, a lo largo de la historia, nunca la nación dominante ha sido necesariamente la más querida por el resto de los paises.

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Añadido (1) Hace unos días leíamos que el presidente López Obrador propone eliminar el examen de admisión a las universidades, a fin de garantizar a todos los jóvenes su derecho a estudiar. Ante ello, recordamos lo que, allá por diciembre de 2010, declarara el entonces subsecretario de educación superior, Rodolfo Alfredo Tuirán Gutiérrez: “No se trata únicamente de aumentar la cobertura sino evitar que la masificación de la educación superior en México conlleve a un deterioro de la calidad y con ello se refuerce una fuente de desigualdad…” Para reflexionarlo.

Añadido (2) Los ciudadanos Calderón y Bartlett libran una lucha encarnizada por ver quien le endilga al otro el apodo más insultante. ¿Querrán recordar sus días infantiles o es una muestra del grado de desfrontalización que padecen?

Añadido (3) The New York Democrat (otrora conocido como The New York Times) volvió a mostrar que cada vez más se aleja del periodismo objetivo para reafirmar que es un simple órgano de divulgación partidista.

Añadido (4) Muy incluyentes, pero a la hora de la arenga se les olvidó el consumador de la independencia. ¿Sería por su condición de mulato?

Añadido (5) Por los rumbos del pueblo insisten en homenajear al cobarde-gigolo-sinarquista- nazi. Nada más falta que, un día de estos, salgan a leer los textos laudatorios que le escribió a la bestia austriaca, mismos que fueron publicados en Timón.
14 Septiembre 2019 04:00:00
La política exterior estadounidense. Ofrecían arrepentimiento para ser amados, pero fracasaron / S
La semana anterior nos quedamos en que la burbuja hipotecaria, fermentada desde tiempos del presidente Clinton, había estallado y con ello daba pie para que al presidente George Walker Bush le fueran adjudicados todos los males y sus adversarios políticos crearan una narrativa que, según ellos, ponía a la economía estadounidense en una situación similar a la de 1929. Esto fue simple ficción para apalancar la candidatura de quien resultara el candidato demócrata. Partamos a dar un repaso sobre lo acontecido.

El año electoral presidencial de 2008, no lucía muy prometedor para el Partido Republicano. Las medidas económicas implantadas por el presidente Bush no daban los resultados esperados. La economía mostraba una tendencia descendiente desde 2004 y para 2008 decreció en 0.1 por ciento que resaltaba sobre el promedio anual de 2.2 por ciento alcanzado en ese renglón durante los últimos ocho años. Asimismo, a consecuencia de esa desaceleración, el desempleo llegó a un nivel de 7.3 por ciento. En ese contexto, la inflación Joseph Robinette Biden Jr. (nivel bajo de esta sea un síntoma de que la economía se encuentra saludable. Bajo ese panorama, los partidos procedieron a seleccionar sus candidatos presidenciales.

Dado que Bush estaba impedido para aspirar a un tercer término, los republicanos abrieron la baraja, inicialmente un total de 12 aspiraron a convertirse en el representante de ese partido. Finalmente, terminarían por seleccionar al senador por Arizona, John Sidney McCain III a quien buscaron arropar con la aureola de que era un “maverick” o sea un potro salvaje que no fácilmente se doblaba ante el “establishment” y podían atraer electores independientes. Asimismo, lo presentaban como un héroe de la Guerra de Vietnam en donde había pasado seis años como prisionero. Lo que poco consideraron los estrategas del llamado “GOP” fue que al final de cuentas, la figura del senador McCain evocaba el fracaso de una aventura militar que por años los estadounidenses han buscado colocar en el olvido. En este contexto, es importante recordar que con los perdedores muy pocos buscan sentirse identificados. Como compañera de formula escogió a la gobernadora de Alaska, Sarah Louise Palin, una mujer profundamente conservadora quien fue objeto de todo tipo de ataques por los grupos feministas (feminazis los llaman algunos en los EUA), mismos que no veían en ella una representante del empoderamiento de la mujer. Por otra parte, en el bando Demócrata, de 10 pretendientes iniciales, todo quedó reducido a un par, la senadora por New York Hillary Rodham Clinton y el senador por Illinois, Barack Hussein Obama. Entre ellos dos, se dio una contienda muy cerrada que se decidió hasta junio del 2008 cuando Obama consiguió el apoyo de los llamados super delegados, aquellos que no emiten su parecer sino hasta que han concluido las primarias. A regañadientes, la senadora Rodham Clinton aceptó apoyar al candidato de su partido quien fue acompañado por el senador por Delaware, Joseph Robinette Biden Jr. quien en 1988 había aspirado a la candidatura presidencial demócrata, pero tuvo una pequeña distracción y en 1987, durante un evento en Iowa se acordó de lo que decía Platón sobre que las ideas están en el Topos Uranus y hasta allá fue a recoger las palabras que antes había pronunciado, el ministro del trabajo británico, Neil Kinnok cuando contendía con la primer ministro , Margaret Thatcher. Sin quitarles una coma, las hizo suyas hasta que un reportero del New York Times, hoy el New York Democrat, Maurice Dowd lo reportó en septiembre de 1987. Esa no fue la primera vez que Biden sufría de esas distracciones, algo similar hizo cuando estudiaba en Syracuse University College of Law. Pero eso fue antes, en 2008 las cosas lucían diferentes.

Durante la campaña, el factor raza estuvo presente. Los estadounidenses embarcados en la corrección política, se encontraban en la disyuntiva de que si no votaban por una persona de raíces afroamericanas, nunca mejor empleado el término pues el candidato demócrata era hijo de un keniano y una ciudadana estadounidense de raza blanca, mostrarían que seguían siendo la misma sociedad esclavista que oficialmente terminó cuando al presidente Abraham Lincoln no le quedó de otra y, para poder armar el ejército del norte, les ofreció a las personas de raza negra su libertad para que así pudieran incorporarse a las tropas norteñas. Con ese sentimiento de culpa sobre las espaldas, un buen numero de estadounidenses emitió el sufragio a favor del candidato Obama quien alcanzó 69.49 millones de votos (52.9 por ciento) triunfando en 28 entidades y el Distrito de Columbia con lo cual aseguró 365 votos electorales. Por su parte, McCain obtenía 59.95 millones de votos (45.7 por ciento) alcanzando la victoria en 22 estados que le reportaron 173 votos electorales. Los estadounidenses estimaron que con esos resultados cerraban dos páginas poco gratas de su historia, superaban el estigma del esclavismo y la discriminación, mientras que por otro daban cerrojazo a todo lo que recordaba la derrota de Vietnam. En medio de una crisis económica severa esperaban superarla pronto y que mejores tiempos vinieran.

El presidente Obama estaba convencido de que la única manera en que los Estados Unidos podían ser percibidos de manera positiva en el mundo era corrigiendo ciertas acciones que a lo largo de la historia habían realizado. Empezó por las más recientes y pronto firmó un decreto para cerrar los centros de detención en la base militar de Guantanamo, en donde había un buen número de personas recluidas quienes estuvieron involucradas con los eventos del 11 de septiembre, a la vez que ordenaba dejar de lado ciertas prácticas de interrogación. De igual manera, en junio de 2009, fue a El Cairo y pronunció un discurso mediante el cual buscó congraciarse con las naciones islámicas. A raíz de estas acciones, pronto resurgieron toda una serie de teorías conspiracionistas mediante las cuales lo acusaban de ser un practicante de esa religión y no haber nacido en Hawái como oficialmente lo apuntaba, sino en otro país. Aun cuando nada pudo comprobarse, la actitud de Obama con respecto a Israel y su poca empatía con el primer ministro de esa nación, Benjamin Netanyahu, hicieron que a lo largo de su presidencia prevaleciera el sentimiento de que estaba más inclinado hacia los países musulmanes. En lo concerniente al viejo enemigo de los EUA, Rusia, el presidente estadounidense propuso empezar de nuevo y buscar una relación mas amistosa. Con estas acciones, hubo quien, en Oslo, Noruega pensó que era suficiente y decidieron que el ya muy maltratado Premio Nobel de la Paz, mismo que había sido otorgado a guerrilleros, halcones, mujeres que falsificaron historias y otros desprestigiados de igual calaña, fuera otorgado al presidente Obama por lo que habría de realizar en pro de la paz mundial. A pesar de su éxito en el terreno internacional, en el domestico las cosas no andaban bien.

El paquete de estímulo económico que implantó, durante 2009, no dio los resultados esperados. La actividad productiva no se reactivó. La economía decreció en 2.5 por ciento, el desempleo subió al 9.9 por ciento y la inflación llegó a 2.7 por ciento. Ante ello, no le quedó otra alternativa sino incrementar el monto destinado a los programas de bienestar social. No obstante que al año siguiente implantaría un recorte en las tasas impositivas, nada daba resultado y para julio de 2011 alcanzaría el record de 26 meses consecutivos con pérdida de empleos. No sería sino hasta 2014 cuando podría alcanzar niveles de desempleo similares a los de 2007. Pero el asistencialismo no paraba ahí.

Una de las acciones mÁs importantes implantadas durante el gobierno del presidente Obama fue el llamado Affordable Care Act. Tras de una larga batalla legislativa, dicha ley fue firmada el 23 de marzo de 2010 constituyendo una victoria para el presidente y su partido. Si bien en la superficie aquello era un acto de justicia social mediante el cual habría de resolverse la disponibilidad de servicios médicos para toda la población, al determinar que no era posible negar la cobertura médica a quienes ya padecieran un mal y prometía dar servicios de salud gratuita a casi 30 millones de estadounidenses que no tenían seguro, en realidad tenia escondidos varias condicionantes. Primero, todos sabemos que nada es gratis y alguien tiene que pagar por lo que se oferta como una gratuidad. En este caso, serían los poseedores de seguros médicos quienes pronto vieron como las tarifas de sus coberturas se elevaban. Asimismo, a los médicos se les ponían una serie de condicionantes que iban en contra de la libre práctica de su profesión. En el caso de los pequeños negocios, pronto empezaron a desocupar personal pues para cubrir a unos tenían que deshacerse de los servicios de otros y empezó a crecer el número de estadounidenses que se preguntaban en donde estaban los beneficios prometidos.

En el terreno internacional, a pesar de sus promesas de campaña, el presidente estadounidense no podía deshacerse de la intervención estadounidense en Afganistán e Irak en donde el número de tropas estadounidenses continuaba siendo muy importante. En el resto del mundo islámico, en 2011, se dio la llamada “primavera árabe” en donde facciones del islamismo se apoderaron, en algunos casos, de los gobiernos de países como fue en Túnez con la conocida como la “revolución de jazmín” y en Egipto en donde la “hermandad musulmana” tomó el poder. Asimismo, en el caso de Libia, los EUA volvieron a cometer el error de eliminar a quien ya para entonces había logrado imponer cierto orden en esa nación árabe, Muammar al-Qaddafi. Si bien este sujeto es indefendible, en ocasiones a los occidentales nos es difícil entender que, en esas naciones, como había sucedido antes con Sadam Hussein en Irak, no es factible gobernar bajo los principios de lo que nosotros consideramos valores democráticos. Existen tal número de facciones en conflicto que a menos de que exista un líder fuerte, no es factible mantener el país en paz. Ya sabemos que alguien podrá refutarnos, pero esa es la realidad que allá han vivido a lo largo de la historia y ni modo que vayamos a edulcorarla para que algún lector potencial no vaya a sentirse agredido y nos califique de retrógrados. Dado que el presidente Obama se sintió complacido por lo que sucedía en medio oriente, en su país la creencia, con más fundamento pasional que real, de que era musulmán aumentó de una décima parte de la población que así lo consideraba a una quinta parte. Ante esto y con la reelección en el horizonte, el presidente requería de una acción espectacular que borrara esa sospecha. Así, el 1 de mayo de 2011, fue anunciado que el terrorista Osama bin Laden había sido asesinado. Sin embargo, como nunca mostraron el cadáver, volvieron a dejar una rendija para todo tipo de teorías conspiracionistas.

A punto de arribar al momento de buscar la reelección, el presidente Obama tenía presente que, en las elecciones intermedias de 2010, su partido había perdido 63 escaños, la cifra más alta desde 1948, en la Cámara de Representantes y aun cuando perdió seis en el Senado, aún tenía la mayoría. Obama no tuvo problemas para lograr la nominación. Por el lado de los republicanos, tras de que trece aspirantes mostraron sus intenciones de ser el abanderado, la nominación recayó en quien fuera, entre 2003 y 2007, el gobernador de Massachussets, Willard Mitt Romney a quien acompañó el líder del Congreso, representante por el primer distrito de Wisconsin, Paul Davis Ryan. Aun cuando durante la primera administración del presidente Obama se suscitaron diversos acontecimientos cuestionables como: el llamado “Fast and Furios” en donde se traficaron armas a México para uso de los criminales; el uso del Internal Revenue Service para escrutar a los grupos políticos opositores; la utilización de los servicios de espionaje para seguir las actividades de sus contrarios; la propuesta para bloquear la acción de la justicia sobre terroristas iraníes; y, el asesinato de cuatro diplomáticos estadounidenses en Banghazi, Libya debido a la falta de implantación de medidas de seguridad en septiembre 11, el candidato republicano no mostró que fuera el oponente adecuado para cuestionar esos eventos. Finalmente, en noviembre de 2012, todo lo anterior, y el hecho de que la actual generación de estadounidenses no quería pasar a la historia como aquella que únicamente eligió por un periodo a un afroamericano, el presidente Obama obtuvo 65.92 millones de votos (51.1 por ciento) resultando victorioso en 26 estados y el distrito de Columbia lo cual le generó 332 votos electorales. Por su parte, Romney obtuvo 60.93 millones de votos (47.2 por ciento) alzándose con la mayoría en 24 entidades que le proporcionaron 206 votos electorales.

Por lo que respecta a la relación con México, aparte del episodio referido arriba, el presidente Obama nos embarcó en una confrontación para terminar con el trasiego ilegal de estupefacientes que hasta nuestros días seguimos sufriendo. En materia de inmigración, en mayo de 2011, el presidente estadounidense declaró que se habían terminado de construir 649 millas, de las 652 planeadas, de muro con México. Posteriormente, se conoció que además de eso, fueron colocadas capas adicionales de cercas para peatones detrás de la cerca principal de la frontera, incluidas 37 millas de cerca secundaria y 14 millas de cerca terciaria. Aunado a ello, en 2013, se promulgó el llamado “Dream Acto” o “The Development, Relief and Education for Alien Minors” mediante el cual se expediría una tarjeta de residente permanente para miles de jóvenes inmigrantes indocumentados, lo cual permitiría comprobar que menores indocumentados en los EUA entraron al país antes de los 16 años y habían estado ahí durante 5 años consecutivos. Podrían pagar colegiaturas de residente en el estado después de una revisión y si los estudiantes mostraban tener “good moral character” optar por el camino corto a la ciudadanía después de dos años de estudiar para obtener nivel de graduado o 2 años en el servicio militar. Posteriormente, el 20 de noviembre de 2014, se emitió el decreto de Reforma Migratoria, “Deferred Action for Parents of Americans and Lawful Permanent Residents (DAPA)” que retrasaba la deportación de inmigrantes indocumentados padres de niños estadounidenses o mayores con tarjeta de residente permanente, ellos deberían permanecer cinco años en el país y cumplir con otros requisitos. Mediante esta disposición, alrededor de 4 millones de personas calificarían bajo el decreto de DAPA construido a partir del 2012, se protegería a los “dreamers,” evitara la amenaza constante de la deportación y muchos serían quienes buscarán legalizarse y podrían trabajar legalmente. Estas medidas, lejos de amainar el problema lo exacerbaron, especialmente porque, aun cuando la economía mostraba cierta mejora, el desempleo seguía siendo alto, 4.7 por ciento, cerca de 50 millones de estadounidenses continuaban ligados a programas de asistencia social, la economía mostraba para 2016 un crecimiento de 1.6 por ciento, inferior al 2.9 del año anterior. El desempleo promedio de 2009 a 2016 fue de 7.2% y el PIB creció en promedio 1.625. En ese contexto, cada vez era más evidente la división racial. Contrario a lo esperado la población afroamericana estaba peor que ocho años antes, la clase trabajadora en general no veía mejora en le horizonte, el país cada vez aparecía más dependiente de economías como la China que jugando el papel del libre comercio, tenía a su merced el mercado estadounidense. Asimismo, a pesar de las acciones tomadas por quedar bien con todos mediante acciones como el Acuerdo de París, el Tratado Comercial Transpacífico o el acuerdo con Irán, que al parecer costó miles de millones de dólares, o bien la apertura unilateral hacia Cuba que no generó nada en contraprestación, la imagen de los EUA en nada mejoró, ni mucho menos les elevó afectos por ser tan bondadosos. Una vez más se comprobaba que la política diplomática al estilo James Earl Carter no dejaba más que halagos en los medios proclives a ellos, pero en el mundo real generaba costos muy altos y la erosión del poderío estadounidense. Y así, con una tendencia decreciente en su liderazgo mundial, llegaron las elecciones de 2016. Ese será el tema de la semana siguiente.

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Añadido (1) Es increíble como en las sacrosantas universidades estadounidenses se reciben aportaciones con varios ceros a la derecha para que algunos estudiantes, escasos de seso, sean aceptados. Asimismo, esos centros educativos son beneficiadas con óbolos de sujetos cuya reputación no es nada dudosa, pero que buscan lavar la imagen. Cuando todo es descubierto, resulta que ni los rectores, ni los encargados de finanzas sabían nada y sacrifican a empleados de medio pelo. De esta manera, instituciones como Massachussets Institute of Technology (MIT), Harvard, Yale, Stanford, UCLA, USC, University of Texas-Austin, y varias más, permanecen como ejemplo de pulcritud en espera de otros donantes de igual calaña. Nada importa, nunca faltarán corderos para sacrificar y los castigos a los infractores se reducen a un manazo.

Añadido (2) Para quienes dudaban de lo que apuntábamos la semana anterior, ahora fue un diputado de los rumbos del edén quien actuó como globo sonda. Si, como dicen, andaba ebrio, ¿entonces aplicamos aquello de que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad?

Añadido (3) Extrañamente, desde que, en Bilbao, se le ocurrió al torero mexicano Luis David Adame darles un “baño” al par de maistros, no ha vuelto a tener actividad en España. Eso sí, aquí, los “mexhincados” cuentan las horas que faltan para que llegue la parejita, hacerles el desagravio y mostrar porque los apodan así.
07 Septiembre 2019 04:00:00
La política exterior estadounidense. La sacudida al orden emergente / R
Los EUA arribaron al Siglo XXI bajo los mejores augurios. La presidencia de William Jefferson Clinton concluía con una economía doméstica creciente y el dominio estadounidense en el contexto externo lucía incuestionable. Parecía que aquel estatus que duraría por muchos años. Sin embargo, más pronto de lo que nadie pudiera imaginar los problemas surgieron. Demos un repaso a los eventos surgidos en los albores de la centuria nueva.

Cuando llegó el momento de que se nominaran candidatos presidenciales, se esperaba que los Demócratas retuvieran la Casa Blanca al menos cuatro años más. En ese contexto, pocos dudaron que el vicepresidente Albert Arnold Gore Jr. era el candidato natural para suceder a Clinton. Los contendientes por la candidatura dentro de su partido fueron escasos y pronto se retiraron. Al ser nominado, Gore escogió como su compañero de fórmula al senador por Connecticut, Joseph Isadore Lieberman. Mientras tanto, los Republicanos tuvieron una baraja más amplia de candidatos, doce llegaron a mostrar interés en convertirse en el abanderado. Al final, terminaron por seleccionar al gobernador de Texas, George Walker Bush, quien fue acompañado por el ex secretario de la defensa durante el gobierno del presidente George Herbert Walker Bush. Contrario a lo esperado, las elecciones resultaron muy reñidas y al cerrarse los cómputos, todo quedó reducido a la disputa sobre quien había triunfado en el estado de Florida y obtenía los 25 votos electorales correspondientes a esa entidad. Un primer conteo daba una ventaja de mil votos a Bush sobre Gore. Cuando este último requirió un recuento manual de los sufragios, el campo republicano demandó que no se efectuara, pero la Suprema Corte de Florida denegó la petición y ordenó la revisión de 45mil votos que aparecían dudosos. El caso llegó a la Suprema Corte de la Nación la cual terminó por echar atrás la decisión de la de Florida y emitir un fallo mediante el cual se reconoce el triunfo del candidato republicano en esa entidad. Al final de cuentas, los resultados indicaban que Bush obtuvo 50.46 millones de sufragios (47.9%) con los cuales obtuvo la victoria en 30 entidades que le aportaron 271 votos electorales. Por su parte, Gore alcanzó 50.999 millones de votos (48.4%) gracias a su triunfo en 20 estados y el Distrito de Columbia, lo que significó 266 votos electorales. Con el triunfo de Bush, se repetía el caso de que un hijo de un expresidente ocupara el cargo. El antecedente era John Quincy Adams (1825–29) cuyo padre, John Adams fuera el segundo presidente de los EUA entre 1797 y 1801. Pero retornemos a los albores del siglo entrante.

Entonces parecía que era un mundo distinto. La internacionalización pasó a ser un término en desuso para dar pie a la llegada de la globalización. Ya nadie quería hablar de bilateralismo, lo de moda era el multilateralismo l. Para algunos, el departamento de estado había perdido su razón de existir, lo importante era ver como habría de lograrse la aproximación global. En esta era, la política exterior estadounidense debería lidiar con los bloqueos políticos y económicos. Ahora lo que importaba era la democracia, la libertad política, el comercio abierto, la eliminación de límites y el libre acceso a la información. Lo que se vendía era que la pobreza habría de eliminarse mediante la apertura. Aquello parecía encaminarse a convertir el futuro en un paraíso. Sin embargo, cuando la supremacía estadounidense brillaba y George W. Bush intentaba llevar al mundo una nueva era de realismo para difundir los valores estadounidenses, se presentó el 11 de septiembre de 2001.

Aquella mañana un grupo de terroristas islámicos secuestraron dos aviones comerciales y fueron a estrellarlos contra las Torres Gemelas del World Trade Center en New York. Una tercera aeronave fue a caer en los linderos del Pentágono, mientras que una cuarta se estrelló cerca de Pittsburgh. Al final tres mil personas perdieron la vida y un numero incalculable fue víctima colateral, al correr del tiempo, cuando desarrollaban labores de rescate y limpieza. A la par, surgieron todo tipo de rumores conspiracioncitas. Querámoslo o no, a partir de esa fecha muchas cosas empezaron a cambiar en el mundo.

El ataque representó un retroceso grave no solo para los Estados Unidos sino también para la humanidad en general. Fue un recordatorio de que los nuevos desafíos aún prevalecían y que era necesario ocuparse de ellos. Para quienes lo habían querido dejar a un lado, la arremetida era la muestra de que los islámicos no habían olvidado que un día fueron los amos del mundo y querían recuperar ese dominio. No era nada nuevo, en los ochentas, durante nuestra segunda etapa estudiantil, un condiscípulo profesante de esa fe nos dijo, a medio pasillo y voz en cuello, que la aspiración que tenían era retornar a lo que habían sido.

La paradoja de la apertura afectó a los EE. UU. Cuando su poder era mayor debido a eso, al mismo tiempo se convirtió en más vulnerable que nunca. La amenaza del terrorismo acabó por convertirse en un problema cotidiano. También necesita lidiar con el lado oscuro de la globalización representado por la propagación de enfermedades infecciosas, el terrorismo ya mencionado y el desarrollo de armas nucleares por países en donde los liderazgos son ejercidos de manera unilateral y prevalece el fanatismo ya sea religioso o político. Los problemas ambientales fueron convertidos en un instrumento de propaganda política, mucho sustentada en la estridencia y poco en la ciencia, siendo convertidos en el refugio de aquellos que quedaron huérfanos ante la muerte del sistema socialista. Pero, esos temas habría que afrontarlos conforme se dieran las cosa. En ese momento, tras de los ataques, era demostrar cómo se castigaría a los culpables.

En octubre de 2001, el presidente Bush ordenó invadir Afganistán para derrocar al gobierno talibán que supuestamente daba protección a Osama Bin Laden, el líder de la organización terrorista Al-Qaeda, quien aparecía como el gran cerebro atrás del ataque. A nivel doméstico, Bush firmó la Ley Patriótica cuyo objetivo era dar una cobertura legal a todas las acciones en contra del terrorismo y el narcotráfico, el argumento era que no se trataba de nada nuevo, sino simplemente de ampliar lo que en la materia ya existía. En base a dicha ley, se creó el departamento de seguridad interna, mismo que empezó a operar en noviembre de 2002. Ahí no pararon las cosas. Para ese momento, durante su informe al Congreso, a principios de 2002, el presidente estadounidense ya había delineado lo que seria denominada la Doctrina Bush. Conforme a ella, los EUA implantarían una política de ataques militares preventivos en contra de todas aquellas naciones que apoyaran o dieran albergue a organizaciones terroristas enemigas de ese país. A la vez, acuñó el apodo del “Eje del Diablo” para denominar a tres países, Irak, corea del Norte e Iran, que, según ‘el, representaban una amenaza para la paz mundial ya que poseían armas de destrucción masiva y daban apoyo a grupos terroristas. En ese contexto, se arguyó que, en Irak, Sadam Hussein escondía armas de destrucción masiva e inclusive el secretario de estado, Colin Powell, fue y presentó su argumento ante la ONU para justificar la invasión a ese país. Al margen debemos de mencionar que, tiempo después, se determinó que no existían y la carrera de Powell se hizo humo. Sin embargo, en su momento, aquello sirvió para que el 20 de marzo de 2003, diera inicio la guerra en contra de Irak, propiciara la caída de Hussein, su captura a finales de 2003 y posterior ejecución vía el ahorcamiento. Se esperaba que aquello durara poco, cuando el primero de mayo de ese año, el presidente Bush pronunciara aquella frase de “Mission Accomplished,” misma que cargaría como una loza muy pesada a lo largo de su administración y es fecha de que la presencia estadounidense continua en Irak. Pero, además, de acciones bélicas hubo otras acciones estadounidenses en el campo internacional.

Apenas iniciado su mandato, Bush dejó en claro que los EUA no cumplirían el Protocolo de Kioto, firmado por su antecesor, mediante el cual se establecían compromisos para reducir la emisión de gases responsables del calentamiento global. Por cierto, a los legos en el tema nos surge una pregunta: ¿Quién ha sido responsable, a lo largo de la prehistoria y la historia, de los cambios climáticos que ha sufrido la Tierra en todo ese tiempo? Pero dejemos de lado nuestra ignorancia y volvamos al porque el presidente estadounidense decidió alejarse de ese protocolo en donde no se imponía límites a las emisiones generadas en los países en desarrollo y mucho menos se colocaban candados para que dos de los grandes contaminadores, China y la India, fueran sujetos a sanciones. En eso de retirarse, los EUA, también, dejaron a un lado el Tratado de Misiles Anti-Balísticos de 1972. Asimismo, rechazó que la Corte Penal Internacional tuviera jurisdicción alguna sobre los ciudadanos estadounidenses. Vayamos ahora a las relaciones con nuestro país.

En los albores de 2001, parecía que las relaciones entre México y los EUA vivirían tiempos maravillosos, mucho se enfatizó que al frente de ambas naciones se encontraban hombres afines y todo iría de maravilla. Inclusive, se habló de que seria factible resolver el problema migratorio. En ese contexto, iniciaron las negociaciones. El presidente Bush ofrecía a su “amigo” legalizar a 3 o 4 millones de mexicanos, pero eso no era lo que querían los que se encontraban al frente del gobierno mexicano. Empezó a aflorar la pequeñez intelectual del ignaro con botas y la soberbia de quien se creía intelectual, Castañeda el pequeño. El primero dejó las negociaciones en manos del segundo y este pleno de arrogancia creyó que podía dictar la política migratoria de nuestros vecinos. En medio de las negociaciones, el 21 de junio de 2001, declaró aquel de “la enchilada completa o nada.” Esto consistía en seis puntos: Legalización o regularización de 3 o 4 millones de mexicanos viviendo en EUA; vigilancia laxa en la frontera; visas permanentes a mexicanos; remover a México de la lista de países con cuota migratoria; programas de trabajadores huéspedes o temporales; asegurar a los Mexicanos viviendo en los EUA que reciban servicios de salud y el pago de las colegiaturas para la universidad de manera gratuita. Todo ello era factible resumirlo en que el ignaro quien nos (des)gobernaba quería fronteras abiertas y manejar la agenda de los EUA. Y en esas estábamos cuando se atravesó el 11 de septiembre y la diplomacia mexicana actuó a la velocidad de un paquidermo reumático. Pasaron mas de 10 días antes de que el (des)gobernante mexicano tomara el teléfono y expresara su apoyo al vecino, y, para acabarla de empeorar, cuando lo hizo fue con tan poca seriedad que puso al teléfono a uno de sus infantes. Aquello iba hacia la nada, de muy poco le sirvió al ignaro sus actos de rastrerismo, como el del 22 de marzo de 2002, famoso por el “comes y te vas” para que no se enoje mi vecino. Al final, no hubo acuerdo migratorio y en venganza, en 2004, la secretaría de relaciones exteriores, ya al mando de aquel que resultó mejor cómico que su sobrino, emitió el panfleto “Guía del Migrante Mexicano,” o como cruzar ilegalmente a los EUA y que no te atrapen. En ese momento, ya se habían efectuado las elecciones presidenciales en los EUA.

En noviembre de 2004, el Partido Republicano estuvo representado por la dupla Bush-Cheney, mientras que, tras un proceso de decantación de 10 candidatos potenciales, los Demócratas terminaron por seleccionar al senador por Massachussets, John Forbes Kerry, quien llevó como acompañante al senador por North Carolina, Johnny Reid Edwards. Los resultados arrojaron un total de 62.04 millones de votos (50.7%) para Bush quien obtuvo mayoría en 31 estados que representaron 286 votos electorales. Por su parte, Kerry ganó en 19 entidades y el Distrito de Columbia que le aportaron 59.03 millones de sufragios (48.3%) y 251 votos electorales.

El segundo periodo de Bush se caracterizó por continuar con los enfrentamientos en Irak y Afganistán, al tiempo que se continuaba con la guerra contra el terrorismo en el ámbito interno. En esto último, en 2006, con apoyo de ambos partidos, algo que uno de ellos ya olvidó, se firmó “The Secure Fence Act,” mediante la cual se autorizaba construir 700 millas de muro con seguridad doblemente reforzada. El objetivo era detener el trafico de drogas y la inmigración ilegal. Respecto a esto último, un año antes, el senador republicano por Arizona, John McCain y el senador demócrata por Massachussets, Edward Moore Kennedy hicieron una propuesta. En ella, se aceptaban al menos 40 mil trabajadores temporales por año, se emitirían visas por tres años, si las tenían y disponían de empleo podrían quedarse y en seis años solicitar la ciudadanía estadounidense. Asimismo, se castigaría con penas mayores a quienes centraran ilegales. Habría que reforzar la seguridad en la frontera. Para quienes estaban ilegalmente en los EUA, les ofrecían registrarse, pagar dos mil dólares de multa, aceptar una revisión de su récord criminal y pasar un examen de conocimientos del idioma inglés. Si superaban esa prueba y tenían empleo podrían quedarse en el país y en seis años solicitar ser ciudadanos. La propuesta de ley no definía como se implantaría el programa de inmigración temporal, como se reforzaría la seguridad fronteriza, que pasaría con quienes no cumplieran con los requisitos y no precisaba como habría de hacerse para que en su territorio se comprobara la estricta aplicación de las leyes migratorias. Todo quedo en propuesta.

En materia comercial, dado que era un firme creyente de que el proteccionismo actuaba en contra del crecimiento económico, Bush enfocó su actividad a la firma de tratados de libre comercio, 10 en total los cuales se sumarian a los tres que ya operaban al inicio de su mandato.

En la búsqueda eterna por lograr un acuerdo de paz entre Israel y Palestina, Bush delineó una ruta crítica para lograrlo, pero todo se fue al caño cuando Hamas se impuso en las elecciones palestinas de 2006.

Tras de que la burbuja hipotecaria, prestamos de alto riesgo a compradores de vivienda cuya solvencia no estaba asegurad con su nivel de ingresos, siguiera la tendencia creciente que se inició durante la administración Clinton, finalmente en 2008 hizo crisis. Los precios de las viviendas se vinieron abajo y cada vez mas “propietarios” se declaraban insolventes para cubrir los pagos mensuales, el fantasma de la recesión se materializó. Bush buscó evitarla mediante la promulgación de la Ley de Estímulo económico de 2008. Como la mayor parte de las hipotecas estaban respaldadas por las instituciones gubernamentales, Fannie Mae y Freddie Mac fue necesario salvarlas para que la burbuja no estallara estruendosamente, pero no se pudo evitar que otras instituciones financieras sufrieran quebrantos serios. En medio de todo esto, la administración de Bush terminó en medio de una crisis económica muy sería que, con toda su gravedad, nunca alcanzó los niveles que sus enemigos políticos le han dado. Sin embargo, como arma política fue muy efectiva. Sobre ello abordaremos en la próxima colaboración.

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Añadido (1) Hoy, habrías celebrado tus noventa y cuatro años.

Añadido (2) Si usted, se preguntaba de donde salen los fondos para que un buen número de africanos anden por el mundo presionando en busca de asilo, la respuesta la encontrara, por estos días, en los rumbos de Mozambique, Madagascar e Isla Mauricio.

Añadido (3) Bello y edificante el espectáculo que nos proporcionaron hace unos días el jefe de una diócesis del noreste y un grupo de religiosas. A grito pelado, discutían la posesión de una propiedad. Una muestra más de que lo que portan, y dicen promover, es solamente un disfraz. Al final de cuentas, lo único que los mueve es el aroma de la “fiducia.”

Añadido (4) Se les “cebó” otro ensayo, pero seguirán insistiendo. Aun les queda uno pendiente de que se resuelva y los que vienen.

Añadido (5) Si le impusieron aranceles mayores al acero mexicano es porque los de aquí no acaban de entender que colocar el “Made in Mexico” no es suficiente para ocultar el color amarillo ¿A poco creen que allá son tan inocentes para no saber lo que hacen?
31 Agosto 2019 04:00:00
La política exterior estadounidense. El internacionalismo nuevo / Q
Durante los años noventa del siglo pasado, el mundo había cambiado y el poder se ubicaba unilateralmente en los EU. En términos generales, podríamos decir que fueron años muy positivos para ese país, pero también fueron los tiempos en que se incubaron algunos problemas que habrían de, literalmente, explotar durante los albores del Siglo XXI. Antes de llegar a esto, demos un repaso por lo acontecido en aquellos años en donde, ni siquiera los escándalos, derivados de asuntos hormonales, impidieron que el presidente William Jefferson Clinton tuviera resultados positivos en su gobierno.

Si de logros económicos hablamos, cabe mencionar que el crecimiento promedio del Producto Interno Bruto durante la administración Clinton fue de 4.33 por ciento. La tasa de desempleo se reducía de 7.4 por ciento, en 1992, a 3.9 por ciento en el año 2000. Por su parte, la tasa promedio de inflación durante los dos mandatos de Clinton fue de 2.94 por ciento. Con esos tres indicadores, fue suficiente, y lo sería en cualquier nación, para que, al final de cuentas, a los estadounidenses muy poco les importara lo que su presidente hiciera en sus ratos de “retozo”. Pero en medio de todo eso, se desarrolló una acción que hizo a la gran mayoría treparse en la cresta de la ola y no reflexionar sobre lo que podría ocasionar.

En 1992, con la finalidad de promover la disponibilidad de vivienda para las mayorías, se promulgó la Ley de seguridad y solidez financiera de las empresas de vivienda. En base a ella, se instruye al Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano que estableciera metas específicas a las empresas gubernamentales Fannie Mae y Freddie Mac para que atenderán el problema de vivienda en áreas de bajos ingresos y el de aquellas casas que estuvieran abandonadas. Nadie lo sabía, pero en ese instante acababa de nacer la burbuja que explotaría al final de la administración de George Walker Bush. Otras medidas habrían de instrumentarse en 1997 para incentivar que los estadounidenses compraran su primera casa a precios altos, así como invertir en una segunda y/o en terrenos. Pero la clave de todo esto, se da en septiembre de 1999 cuando Fannie Mae establece una política laxa respecto a los requisitos de crédito cuyo objetivo era alentar a los bancos para que otorgaran créditos hipotecarios a personas que desearan adquirir viviendas, pero cuyo historial crediticio no era lo suficientemente bueno como para ser sujetos de préstamos convencionales. Para finales del 200, en noviembre, Fannie Mae anunció que el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano pronto le requerirá que dedique el 50 por ciento de los préstamos que otorgará a familias de ingresos bajos y moderados. En el contexto de la Ley de Inversión Comunitaria, planeaba financiar más de $ 500 mil millones de dólares para 2010. Ni quien se preocupará de nada, la economía crecía por encima del 4 por ciento y parecía que el gas helio era inacabable para seguir inflando una burbuja que parecía construida con un material a prueba de cualquier cosa. Antes de revisar la politica exterior de la administración Clinton, veamos algunos otros asuntos que se desarrollaron en el ámbito doméstico.

Uno de los temas recurrentes entre los políticos miembros del Partido Demócrata es el referente a la creación de un sistema que permita otorgar cobertura médica gratuita (¡!) a todos los ciudadanos. Durante su campaña Clinton prometió que lo instauraría y una vez en la presidencia, puso a su esposa Hilary Rodham Clinton al frente del grupo cuyo objetivo era implantar la reforma nacional de salud. La oposición fue muy fuerte, desde cuestionar el porque la esposa del presidente tomaba un papel tan activo hasta argüir que aquello tendría costos muy altos que terminarían por destruir el sistema de salud estadounidense. Al final aquello no caminó y la propuesta terminó por ser desechada en el Congreso.

Sin embargo, durante su primer periodo, Clinton obtuvo otros logros en el seno del Legislativo. Uno de ellos fue un paquete de medidas para reducir el déficit, mismo que fue aprobado en el Senado mediante el voto de desempate emitido por el vicepresidente Al Gore. En igual forma, salvaron el obstáculo legislativo un total de treinta iniciativas relacionadas con la prevención del delito, asuntos ambientales y otras relacionadas con temas familiares y de las mujeres, entre los que se incluyeron la Ley en contra de la violencia hacia las mujeres y la Ley para otorgar licencias familiares y médicas. Independientemente de sus otros asuntos, no se puede negar el apoyo que Clinton otorgó a las mujeres. Ejemplo de ello fue en su gabinete incluyó a Janer Reno como procuradora general, Donna Shalala como secretaria de salud, Joycelyn Elders como cirujano general, Madeleine Albright como la primera mujer al frente del departamento de estado, y Ruth Bader Ginsburg como la segunda persona del sexo femenino que arribaba como ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Los primeros años de la presidencia de Clinton se vieron marcados por tres eventos terroristas que hemos olvidado, pero que fueron el preludio de lo que vendría después. El primero ocurrió el 26 de febrero de 1993 cuando fue colocada una bomba en el World Trade Center de New York, la cual mató a seis personas y lesionó a mas de mil. El otro ocurrió en Waco, Texas en donde un fantástico, David Koresh, se atrincheró durante dos meses y al FBI no le quedó sino entrar a sangre y fuego, lo cual dejó mas de ochenta personas muertas. El tercer evento, se suscitó, en abril de 1995, en la ciudad de Oklahoma, en donde unos terroristas domésticos colocaron un camión con explosivos que mataron 168 personas y dejaron cientos de heridos. Pero hubo algo más dirigido a la línea de flotación de Clinton.

En enero de 1994, la procuradora Reno no tuvo otra alternativa sino atender un asunto que, desde 1992, estaba en la palestra. En ese año, se autorizó la investigación sobre las transacciones que había realizado el matrimonio Clinton y sus asociados Jim y Susan McDougal durante la década de los 1970s y 1980s en un negocio inmobiliario denominado Whitewater. La investigación fue conducida por Kenneth Starr quien, tras gastarse 50 millones de dólares, en junio de 1996, concluyó que pudo haberse dado una acción indebida por parte del presidente Clinton de quien señaló abusó del poder, eludió los limites de su autoridad e intentó manipular la verdad. Sin embargo, no se pudo mostrar ninguna evidencia concluyente que implicara se hubiera cometido un delito. Mientras en el entorno interno enfrentaba terroristas y acusaciones, las actividades realizadas en el marco de la política exterior eran significativas.

Clinton jugó un papel preponderante en la búsqueda por encontrar una solución permanente al problema. El 13 de septiembre de 1993, el presidente estadounidense logró que el líder de la Organización para la Liberación de Palestina, Yasser Arafat, y el primer ministro de Israel, Yitzhak Rabin, se reunieran en Washington para firmar un acuerdo mediante el cual se aceptaba el gobierno palestino en la franja de Gaza y Jericho.

Asimismo, en 1994, realizó una serie de negociaciones para lograr que el presidente de Haití, Jean-Bertrand Aristide, quien fuera depuesto por un golpe militar en 1991, retornara al cargo.

En los mismos terrenos internacionales, Clinton propició, en 1995, los llamados Acuerdos de Dayton encaminados a terminar el conflicto étnico de Bosnia y Herzegovina. Al respecto, hay varios aspectos a comentar.

Durante la presidencia de Clinton, la política exterior se desarrolló bajo el concepto de Nuevo Internacionalismo. Hasta 1995, los Estados Unidos no tomaron ninguna medida relacionada con la región de los Balcanes. La administración Clinton creía que los europeos podrían resolver el problema. Finalmente, Estados Unidos interviene bajo lo que el director del programa de política exterior estadounidense en la Universidad de John Hopkins, Michael Mandelbaum llama la Doctrina Clinton. Esta supuesta doctrina, citando a Mandelbaum, de la intervención humanitaria tenía dos partes: el uso de la fuerza en nombre de valores universales en lugar de los intereses nacionales más estrechos por los que tradicionalmente han luchado los estados soberanos; y en defensa de estos valores, la intervención militar en los asuntos internos de los estados soberanos en lugar de la mera oposición a la agresión transfronteriza, como en la Guerra del Golfo de 1991. Mandelbaum critica la Doctrina Clinton porque castiga a los inocentes para expresar indignación a los culpables. Sin embargo, la intervención militar de los EU en los Balcanes ayudó a recrear la presencia estadounidense en Europa y dio resultados positivos. Sin embargo, no todo fue éxito alrededor del mundo. El fracaso de la misión militar estadounidense en Somalia y la falta de intervención ante el genocidio en Ruanda, ambos del primer mandato de Clinton, se destacan como fallas importantes en su historial de política exterior. Pero vayamos a terrenos mas cercanos y conocidos por nosotros.

Entre las herencias que recibió Clinton del presidente George H. W. Bush, se encontraba el proceso para finiquitar la firma del Tratado de Libre Comercio para América del Norte. Una vez que los órganos legislativos de México y Canadá aprobaban los términos del acuerdo, el 17 de noviembre de 1993, la Cámara de Representantes estadounidense lo aprobaba por 234 a 200 votos. Tres días después, el Senado emitía su veredicto mediante 61 sufragios a favor y 38 3n contra. El 8 de diciembre de ese año, se firmó para que entrara en vigor a partir del 1 de enero de 1994. Esa no sería la acción mas importante de Clinton con respecto a nuestro país. recordemos aquellos días poco gratos.

Apenas tenia 20 dÍas de haber tomado posesión el presidente Ernesto Zedillo Ponce de León cuando se le ocurrió quitar los alfileres de los que le habían dejado prendida la economía. Como resultado, el Banco de México devaluó el peso entre 13 y 15 por ciento, lo cual provocó una fuga masiva de capitales. De acuerdo con lo que aconseja el “librito,” buscó evitarla mediante un incremento a las tasas de interés. Dos días más tarde, el gobierno decidió que el peso debería de encontrar su valor libremente en el mercado y se fue al fondo. Nada mas grave hubiera sucedido de no haberse dado una especie de contagio con las economías sudamericanas que también sufrieron la perdida de valor de su moneda y un éxodo de capitales. Todo esto significaba que las deudas de los gobiernos y las empresas, contratadas en dólares, se fueran a los linderos de no poderse pagar. A todo este contagio se le denominó el “efecto tequila.” Había el peligro de que el tequilazo tuviera serias repercusiones en las finanzas estadounidenses y en todo el modelo económico emergente en el mundo. Ante ello, el presidente Clinton hubo de actuar. Encontró trabas serias cuando propuso un paquete financiero de rescate. Sin embargo, al final, decidió jugársela y apoyarnos. Respecto a su postura, recordamos cuando tuvimos oportunidad de charlar con él y le mencionamos acerca del préstamo por veinte mil millones de dólares que su gobierno otorgó al mexicano en 1995 para salvarnos de la crisis, Clinton con orgullo manifiesto nos dijo: “esa fue una de las mejores decisiones que tome durante mi gobierno.” Asimismo, enfatizó el hecho de que México había pagado la cantidad mencionada con tres años de antelación a la fecha de vencimiento.

No obstante, los logros en el exterior, en el terreno domestico las cosas no marchaban para Clinton. Durante las elecciones intermedias, en 1994, los efectos de la propuesta al sistema de salud y otras políticas de corte liberal, en el sentido estadounidense, hicieron que los votantes le dieran la espalda a Clinton y durante las elecciones de noviembre, por vez primera en 40 años, los Republicanos obtuvieron el control de ambas Cámaras legislativas.

Ante los resultados, el animal político que es Clinton hubo de replantear su postura y moverse mas hacia el centro. En 1994, firmó la Ley para el control de delitos violentos y la puesta en práctica de las disposiciones legales, mediante la cual se incorporaban a la fuerza pública 100 mil policías y se implantaban penas más severas para una gran variedad de delitos. En 1996, firmó la ley para incrementar los salarios mínimos. Cuando los Republicanos le cerraron la operación del gobierno un par de veces, en 1995, supo manejar las circunstancias para emerger como triunfador. En ese contexto, instrumentó un plan para reducir el déficit publico y otro para reestructurar el sistema de bienestar social, mientras se oponía a la propuesta republicana para reducir el presupuesto a los programas sociales. Estas acciones permitieron a Clinton enfrentar la elección presidencial de 1996 con un creciente apoyo popular ante lo que lucía como una postura radical de los Republicanos.

El candidato de ese partido fue el senador por Kansas, Robert Joseph Dole a quien acompañó en la boleta el antiguo quarterback de los Buffalo Bills, Jack French Kemp. Hubo un tercer candidato independiente, Henry Ross Perot cuyo compañero de formula fue un economista, Pat Choate. A la hora de los sufragios, Clinton logró 47.4 millones (49.2%) que le permitieron obtener la mayoría en 31 estados y el Distrito de Columbia, lo cual le significó 379 votos electorales. Dole recolectó 39.20 millones (40.7%) ganando en 19 entidades que le aportaron 159 votos electorales. Perot atrajo 8.08 millones (8.4%) sin obtener mayoría en ningún estado.

El segundo periodo de Clinton estuvo dominado por el escándalo Lewinsky y la decisión de la Cámara de Representantes de llevarlo a juicio político bajos los cargos de perjurio y obstrucción de la justicia, el 12 de febrero de 1999, tras un juicio de 21 días en el Senado, se le declaró inocente de todos los cargos. Sin embargo, en el terreno exterior, obtuvo algunos logros. Su intervención fue fundamental para que se firmaran, el 10 de abril de 1998, los “Acuerdos de Paz del Viernes Santo, “mediante los cuales protestantes y católicos de Irlanda del Norte dejaban atrás sus dificultades. Asimismo, a finales de octubre de 1998, firmó la ley para la liberación de Irak demandando un cambio de régimen. Como Sadam Hussein no cooperaba para que le revisaran si tenía armas de destrucción masiva, el 16 de diciembre, Clinton ordena que le surtan tres días de bombardeos. Ante los ataques a las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania, supuestamente realizados por Osama Bin Laden, se instrumentaron ataques en Afganistán y Sudan. A mediados de 199, termina la guerra en los Balcanes.

Todo lo acontecido entre 1997 y 2000, para nada detuvo el comportamiento positivo de la economía estadounidense que gozó de un periodo de prosperidad basado mayormente en el incremento en la productividad. Gracias a ello fue que el presidente Clinton pudo terminar su mandato con alto nivel de aprobación y entregar, aparentemente, un país sin mayores problemas salvo de como ejercer l liderazgo en el mundo. Sin embargo, muchas cosas cambiaron mas pronto de lo pensado. De eso habremos de ocuparnos la semana próxima.

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Añadido (1) Cuando creíamos que el saltimbanqui más preclaro de los últimos dos siglos ya no daría otro salto, nos sorprendió. Ahora es petista y vuelve a exhibir su verdadero yo. Es tan demócrata como su antecesor, durante el siglo XIX, en eso de ejecutar brincos y como su tocayo siempre estará dispuesto al sacrificio que implica seguir en el cargo por los siglos de los siglos…

Añadido (2) Uno tras otro sueltan globos sonda. Solamente los inocentes no se percatan de hacia dónde van.

Añadido (3) Como le dijeron los brasileños, no supo como reaccionar ante el incendio de una iglesia y ahora quiere presentarse como el gran bombero del Amazonas.

Añadido (4) PIB = C + I + G + (X - M) es una fórmula que se le enseña a cualquier aprendiz de economista durante el primer año de la carrera. (PIB) Producto Interno Bruto: El valor de la producción de todos los bienes y servicios finales producidos en un país a precios de mercado, en un periodo determinado. (C) Gastos de consumo privado: Son los gastos en bienes y servicios realizados por las familias para satisfacer sus necesidades. (I) Inversión: Está compuesta por las compras de bienes finales que adquieren las empresas para realizar la producción y las variaciones en las existencias de inventarios. (G) Gasto público: Se refiere a las compras de bienes y servicios que el gobierno realiza. (X-M) Exportaciones menos importaciones: La diferencia entre las exportaciones e importaciones es el saldo de la balanza comercial. Estas variables son las que determinan el sentido por dónde va la economía de un país. ¿En verdad creen que nada tiene de trascendente el comportamiento de cada una de ellas porque “el crecimiento puede ser cero o dos, eso no es lo importante…”?
24 Agosto 2019 01:01:00
La política exterior estadounidense. Derrotaron al enemigo lo mismo sin armas que con ellas / P
Trascurría 1988 y el ambiente estaba, como lo dijera aquel nigropetense cuando narraba eventos pugilísticos, al “rojo blanco”, en donde a la URSS la traían de “de pilar a poste”. En ese contexto internacional, llegaba a su fin el segundo periodo presidencial de Ronald Wilson Reagan. La economía estadounidense pasaba por un buen momento y el prestigio de los EU en el exterior había sido recuperado. Era hora de elegir un nuevo presidente quien necesariamente habría de enfrentar lo que ya era inminente, una realineación en los ejes de poder. Acerca de esto comentaremos a continuación.

Al momento en que el Partido Republicano procedió a seleccionar candidato, hubo varios que buscaron serlo. Sin embargo, el apoyo del presidente Reagan fue fundamental para que el vicepresidente George Herbert Walker Bush se convirtiera en el abanderado a quien acompañó en la boleta el senador por Indiana, James Danforth Quayle. Bajo el supuesto de que las cosas iban bien, y así continuarían, Bush se comprometió durante su campaña que a lo largo de su administración no se crearían impuestos nuevos. Por su parte los Demócratas, vivían un periodo de ajuste en busca de un liderazgo nuevo e inicialmente se apuntaron para buscar la nominación, Jesse Jackson, Dick Gephardt, Paul Simon, Gary Hart, Joe Biden y Al Gore, así como el gobernador por Massachussets, Michael Stanley Dukakis. Si bien al principio parecía que Hart era quien mayores posibilidades tenia, pronto le encontraron que la hormona le había ganado y contaba con una serie de affaires que no se podían permitir en una sociedad tan pura y casta como la estadounidense. Finalmente, Dukakis fue el seleccionado, llevando como compañero de fórmula al senador por Texas, Lloyd Millard Bentsen Jr. Durante su campaña, Dukakis cometió un dislate tras otro que terminó por convertirlo en blanco de críticas ácidas. Así, el día de las elecciones, Bush obtuvo 48.88 millones de votos (53.4 por ciento), mientras que Dukakis lograba 41.80 millones (45.6 por ciento). Esto permitía que el primero se alzara con el triunfo en 40 entidades que le significaron 426 votos lectorales, mientras que el segundo obtenía la mayoría en 10 estados y el Distrito de Columbia que le reportaron 111 votos electorales.

Para finales de 1989, el 9 de noviembre, el gobierno de Alemania del Este abrió la puerta para que sus habitantes pudieran salir sin problemas y cruzar hacia el oeste. Ello, significaba la caída del Muro de Berlín, el cual fue literalmente destruido por germanos de ambos lados a punta de martillo y cincel. De esa manera, el bloque soviético en Europa llegaba a su fin y la Guerra Fría se extinguía. Pronto, el gobierno alemán habría de percatarse de lo costoso que le resultaría sacar del atraso a una economía anquilosada cuya población se acostumbró a la dádiva como forma de vida. Con la caída del bloque socialista, quedó demostrada la falta de pericia de los soviéticos para consolidar una economía sólida. Esto hizo que sus antiguos aliados, pronto, buscaran como incorporarse al sistema capitalista, un proceso que les resultó muy costoso y les tomó varios años. Todo esto implicaba cambios en varios órdenes.

Abdrew J. Bacevich en “American Empire: The Realities and Consequences of U.S. Diplomacy” (2002), apunta que, al concluir la Guerra Fría, los conceptos tradicionalmente utilizados para definir lo que era la defensa nacional ya no eran suficientes para describir la gama completa y el propósito de las actividades político-militares de los Estados Unidos. Ante ello, los encargados de formular políticas optaron por el término seguridad nacional como reemplazo. Este es un término con un grado más amplio y elástico que permite cubrir temas desde amenazas militares hasta cuestiones comerciales y de salud. Desde la perspectiva del diplomático estadounidense, Mark Johnson, la seguridad nacional conlleva tres elementos fundamentales: Seguridad, prosperidad económica y valores. Seguridad incluye la certeza de que se pude vivir en paz y tranquilamente dentro del territorio de los Estados Unidos; la prosperidad económica implica la protección de los ciudadanos estadounidenses en el extranjero y hacer frente a otros problemas como el tráfico de drogas y sus consecuencias; y los valores involucran el concepto de la democracia, la preservación de la estabilidad, la ayuda humanitaria y el nuevo globalismo, así como difundir políticas ambientales para protegerlo. Antes de que llegara la hora final del sistema soviético, otros asuntos ocupaban a los EU.

En diciembre de 1989, las fuerzas armadas estadounidenses decidieron visitar Panamá para llevarse a quien entonces estaba al frente del gobierno de ese país, el general Manuel Antonio Noriega. Algo debió haber hecho mal Noriega pues de todos era conocido que operaba en favor de los EU cuyo gobierno lo acusó de estar involucrado con el narcotráfico y en enero de 1990 se lo cargaron preso y tres meses después fue juzgado culpable de los cargos.

También, al inicio de 1990, el presidente Bush firmó la Ley de Inmigración, considerada en ese momento la reforma más profunda en la materia que se realizaba en medio siglo. Mediante ella, se permitía recibir 700 mil inmigrantes legales cada año. No obstante, todas estas acciones, aun faltaba concluir el proceso con la URSS.

En aquel país, el primer ministro soviético, Mikhail Gorbachev continuaba su labor por sacudir la modorra a sus gobernados mediante la implantación de las acciones que llevaban la perestoika (reestructuración) y el glasnost (la apertura), un esfuerzo descomunal para tratar de poner en otro canal a una población que desde setenta y tres años atrás había comprado que por la vía del socialismo accedería a mejores condiciones de vida, pero que terminó aceptando la complacencia de que el estado se ocupara de su bienestar, aun cuando el precio que pagaba era muy alto. En ese contexto, Gorbachev, también había trabajado con los presidentes Reagan y Bush para poner fin a la Guerra Fría. Con este último, se reunió a principios de junio en Washington en donde acordaron firmar el acuerdo mas amplio que se hubiera logrado en las últimas dos décadas para reducir las armas nucleares. En dicho convenio, los EU y la URSS, se comprometieron a reducir sus arsenales nucleares en 25 y 40 por ciento respectivamente. Finalmente, en diciembre de 1991, la Unión Soviética ha sido disuelta y Gorbachev renunciado; una Comunidad de Estados Independientes reemplazó a la URSS.

De esta manera, los EU se convertía en el poder unitario. Sin embargo, como Francis Fukuyama dijera, esto no era el fin de la historia. Se trataba únicamente de una etapa mas en el desarrollo de las relaciones entre las naciones. Estas, permanecían y habrían de ajustarse a formas de vida nuevas, lo cual implicaba una transformación en la forma de relacionarse unas con otras. Estábamos ante el arribo de un Nuevo Orden Mundial cuyo líder indiscutible era el presidente George H.W. Bush. Los EU habían logrado la victoria sin embarcarse en una guerra armada. El enemigo, la URSS, se deshizo en pedazos. Ello implicaba que se modificaban las reglas del juego para todos. Después de muchísimo tiempo, los principios de libertad y democracia se convirtieron en aspiraciones del conjunto de naciones, inclusive para aquellos que habían vivido bajo la esfera soviética. Si bien esto lucía esplendoroso y que la paz prevalecería por largo tiempo, no fue así. El mundo no iba a quedar exento de una serie de problemas emergentes.

Uno de ellos fue la invasión que el líder de Irak, Sadam Hussein, lanzó el 2 de agosto de 1990 al Emirato de Kuwait en una acción que le tomó dos días apoderarse de dicho territorio. La acción fue reprobada por la comunidad internacional y el Consejo de Seguridad de la ONU, le dio hasta noviembre de ese año para que desalojara el territorio kuwaití. Dado que Hussein hizo caso omiso al llamado, una coalición de 32 países, armada por el presidente Bush, se dieron a la tarea de iniciar un ataque aéreo, el 16 de enero de 1991, sobre Irak. Aquello duró hasta el 24 de febrero cuando en un solo día, las fuerzas coaligadas derrotaron a las iraquíes cuyos miembros en numero de 10 mil fueron tomados prisioneros. Cuatro días después, Hussein se convenció de cuan conveniente era retirar sus tropas de Kuwait. Fue una victoria que se podría decir fue “limpia” para los EUA, aun cuando perdieron la vida 148 de los miembros de sus tropas y 475 fueron heridos. Las bajas iraquíes contabilizaron alrededor de 25 mil con una cifra superior a los 75 mil lesionados. Con ello, parecía que los EU habían curado el “Síndrome de Vietnam.” En ese momento, la población estadounidense otorgaba niveles de aprobación, que casi alcanzaban el cielo, al del presidente Bush. Por esos tiempos, también surgió una serie de conflictos en la Región de los Balcanes y los EU decidieron no prestarles atención. Inclusive el secretario de estado, James Baker llegó a mostrar tal desprecio al respecto que señalo: “No tenemos perro en ese pleito” Pero en donde sí tenían algo que ver era en las relaciones comerciales con sus vecinos al norte y al sur.

En el caso de Canadá, el primer ministro Martin Brian Mulroney, desde 1985 había venido explorando la posibilidad de firmar un tratado de libre comercio con los EU, fue a partir de 1986 cuando dan inicio las negociaciones que culminan en 1988 con la firma de dicho tratado que entró en efecto el 1 de enero de 1989. Por lo que respecta a México, las cosas un lucían lejanas. Apenas el 15 de mayo de 1989, se emite el reglamento de la ley para promover la inversión extranjera que fue un primer paso para lograr la apertura económica. E ese contexto, los funcionarios mexicanos del área recibían solicitudes-exploratorias de todo tipo para ver cómo se podía meter capital externo a la economía de nuestro país. Ante la oleada aperturista mundial, el presidente Carlos Salinas de Gortari optó por buscar un acuerdo de libre comercio con los EU y en 1991 dieron inicio las negociaciones. El Tratado de Libre Comercio para Norteamérica fue firmado en 1992 por los presidentes Bush y Salinas junto con el premier Mulroney.

Si bien en el terreno internacional, las cosas rodaban favorablemente para Bush, en el área domestica la economía mostraba problemas. Para 1990 hubo de enfrentar una recesión moderada de 8 meses que hizo que el PIB cayera a 1.9 porciento anual, el desempleo se fuera a 6.3 por ciento y la inflación superar el 6 por ciento. En medio de todo ello estaba pagar los costos ocultos de los años de bonanza de Reagan y el déficit creciente. Ante esto, estimó que la única forma de salir del problema era aumentando impuestos con lo cual no solamente incumplía una de sus promesas de campaña, sino que terminaría enfrentado con los miembros de su propio partido. Para 1991, la economía se le cayó y solamente creció 0.1 por ciento, el desempleo continuaba subiendo, aun cuando la inflación se contrajera a la mitad de la del año anterior. Así, llegó a 1992 el año en que buscaría ser reelecto. Aun cuando las tasas de interés y la inflación eran de lo más bajo que se tuviera en años, el desempleo para mediados de año rondaba el 7. 8 porciento, el más alto desde 1984. A dos meses de las elecciones, la Oficina del Censo anunció que el 14. 2 porciento de los estadounidenses vivían en la pobreza. Las cosas no lucían prometedoras para el futuro.

A la hora de la nominación republicana, Bush no tuvo mayor problema para lograr la nominación, repitiendo como acompañante de fórmula al vicepresidente Quayle. En el lado de los demócratas, las dos figuras más prominentes, el gobernador de New York, Mario Cuomo y el activista Jessi Jackson declinaron participar, estimaban que nada tenían que hacer ante un Bush victorioso en la guera con Irak. Sin embargo, hubo otros que nada tenían que perder y decidieron buscar la nominación, Tom Harkin, Paul Tsongas, Jerry Brown, Larry Agran, Bob Kerrey, Douglas Wilder y el gobernador de Arkansas William Jefferson Clinton. Aun cuando este último no era conocido a nivel nacional, gracias a su hormona alborotada fue que ganó notoriedad cuando una mujer, Jennifer Flowers lo acusó de haber tenido un affair con ella. Inmediatamente, Clinton y su esposa aparecieron en televisión nacional y negaron que eso fuera cierto. Poco a poco, la innegable habilidad política y el carisma de Clinton fueron convirtiéndolo en un candidato con posibilidades de triunfo no solamente en la nominación de su partido sino en la elección general. Finalmente obtuvo la nominación, siendo acompañado por el senador por Tennessee, Albert Arnold Gore, Jr. Pero faltaba un ingrediente en todo esto.

De pronto, surgió la candidatura del millonario texano, Henry Ros Perot quien se oponía a la firma del Tratado de Libre Comercio para América del Norte y demandaba el control del déficit publico. Para mediados de junio de 1992, Perot encabezaba las encuestas. Sin embargo, salió de la contienda en julio y no regresó hasta octubre, lo cual evaporó su presencia. Ello, no le impidió presentarse como candidato independiente al que acompañó el vicealmirante, James Bond Stockdale.

Al momento de las elecciones, William Jefferson Clinton obtuvo 44.90 millones de votos (43 por ciento) mediante los cuales obtuvo la victoria en 32 entidades más el Distrito de Columbia. Esto, le reportó 370 votos electorales. Por su parte, el presidente Bush alcanzó 39.10 millones de votos (37.4 por ciento) al lograr la mayoría en 18 estados que le reportaron 168 votos electorales. Por su parte, Perot atraía un total de 19.74 millones de votos, (18.9 por ciento) sin que obtuviera el triunfo en ninguna entidad federativa. Sin embargo, esos casi veinte millones habrían de ser el factor muy importante para determinar la derrota de Bush. Los años por venir en los EU serían muy interesantes. Serían tiempos de bonanza económica, pero también de un sinfín de escándalos. Sobre ambos tópicos nos ocuparemos en la colaboración de la semana próxima.


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Añadido (1) ¿A poco creían que porque ahora se visten de guinda habían dejado atrás su esencia aurinegra?

Añadido (2) Sale uno de los padres de la niña fantasma, entra la madre de dicha criatura. Nada de qué preocuparse, la objetividad seguirá como siempre… ausente.

Añadido (3) El 22 de agosto pasado, el juez de plaza en Bilbao le negó el segundo apéndice de su segundo toro al matador mexicano Luis David Adame. De haberlo concedido, sería el tercero de la tarde, hubiera significado un santo baño para Ponce y el “Juli,” pero ni lo mande el santo patrono del pueblo, Santiago Apóstol, jamás podrá permitirse que un aborigen del otro lado del mar cometa tal tropelía. A ver, si por osar superar a los figurines, no le cierran las puertas al hidrocálido. Aquí, los mexhincados ya preparan el acto de desagravio para la parejita.

Añadido (4) Celebran que la inflación esté baja. Lo que no explican es que uno de los factores que lo ocasionan es una demanda deprimida, una reducción en los niveles de inversión que no genera producción y ante ello los inventarios son ofertados a precio de ganga. ¿Hay motivos para festinar?

Añadido (5) Al parecer China ya decidió vestirse de Demócrata, no debido a sus acciones de gobierno, sino por inmiscuirse en la política estadounidense. Quiere convertirse en “king maker” con un gobernante a modo que no les inquiete con eso de que el comercio global es un asunto de dos vías que debe de operar en ambos sentidos. Aquí se verá quienes son los empleados de los asiáticos. Por lo pronto, sujetémonos los cinturones que el viajecito va a estar pleno de turbulencias.
17 Agosto 2019 04:00:00
La política exterior estadounidense. En la guerra fría, el rojo quedó a punto del deshielo
Al momento en que Ronald Wilson Reagan, muchos eran quienes alrededor del mundo lo veían (veíamos) simplemente como un actor de calidad regular. Olvidábamos que su paso como gobernador del estado de California había sido exitoso, lo cual le permitió ejercer el cargo durante dos periodos. Pero vayamos a sus años como inquilino principal en la Casa Blanca.

Cuando Reagan recibió el mando, el 20 de enero de 1981, la imagen de los EUA en el mundo andaba muy deteriorada gracias a los esfuerzos “exitosos” de Mr. Carter. Los ayatolas iraníes habían bailado varias danzas persas a costillas del antiguo gobernador de Georgia y era hora que no liberaban a los ciudadanos estadounidenses que tenían cautivos. Sin embargo, en una comida que siguió a la ceremonia de toma de protesta, Reagan anunció que los rehenes habían sido dejados en libertad. Para algunos, el mandatario entrante había jugado “dirty politics” y retrasado la liberación para impedir que Carter se colgara la medalla. Apenas habían trascurrido dos meses, cuando el lunes 30 de marzo de 1981, a las afueras de un hotel en Washington, un desequilibrado, John Hinckley Jr., accionó el gatillo de un revolver 22 y acertó sobre la humanidad del presidente Reagan y la cabeza de su jefe de prensa, James Brady, además de que uno de los guardias de seguridad, Timothy McCarthy, literalmente atravesó el cuerpo y salvó la vida del presidente. Un cuarto lesionado fue el policía Thomas K. Delahanty. Aquí, debemos de apuntar como aquel día este escribidor y una buena cantidad de, entonces, estudiantes recibimos una lección. Éramos un grupo, integrado por alrededor de cincuenta educandos provenientes de múltiples naciones. Tomamos un curso propedéutico de inglés-economía, bajo un horario de 8 de la mañana a 5 de la tarde de lunes a viernes, en The Economics Institute de la Universidad de Colorado-Boulder. Alrededor de las 13:20 horas esperábamos el arribo de quien nos impartía la catedra de estadística, el profesor Richard L. Wobbekind. Cuando llegó, le observamos la cara descompuesta y antes de cualquier cosa nos dijo: “Acaban de atentar en contra del presidente Reagan.” Al momento que algunos, dejándose llevar por sus secreciones biliares, empezaron a aplaudir y emitir hurras, Wobbekind los interrumpió y les dijo, “yo no comparto la perspectiva política-económica del presidente Reagan, pero jamás voy a festinar que alguien atente contra su vida. Les pido respeto y que eviten ese tipo de manifestaciones. Hoy, se suspenden las clases…” El silencio, que tenía rato de haber invadido el recinto, prevaleció y procedimos a partir. Lo que siguió fue irnos a plantar frente al televisor y observar la pobreza humana de algunos que lo mismo se autonombraban presidente en funciones, el secretario de estado, Alexander Haig, o los presurosos por dar la noticia del fallecimiento del presidente, como Frank Reynolds de la ABC. Tras de superar aquello, Reagan retornó al ejercicio del mando.

El 28 de abril, presentó al Congreso el Plan de Recuperación Económica en el cual delineó las acciones que habría de tomar para empezar a revertir la crisis heredada. Cinco meses después del atentado, en agosto, algunos quisieron medir que tanta fuerza quedaba a Reagan. Los miembros, 13 mil, del sindicato de controladores de vuelos, “Professional Air Traffic Controllers Organization (PATCO)” demandaron mayores sueldos y declararon la huelga cuando en su contrato laboral específicamente estaba prohibido hacerlo. Reagan se negó a negociar y les dio 48 horas para volver a sus puestos de trabajo. Como no lo hicieron, fueron despedidos. Seguramente, Regan tuvo en mente la acción que uno de sus ídolos, el presidente Calvin Coolidge (1923-1929), quien cuando era gobernador de Massachussets, en 1919, tomó en contra del cuerpo policiaco de Boston cuyos miembros, también, se declararon en huelga y los cesó. A pesar de las molestias en los vuelos, la opinión pública estadounidense reaccionó positivamente, algo que era natural tras cuatro años de mano blanda ya no querían más de lo mismo.

En materia de economía, durante el primer año de la administración Reagan se instrumentó un programa de reducción de impuestos que tuvo un efecto positivo sobre el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, eso ocultaba problemas heredados que explotaron en el año siguiente cuando se da una recesión económica a la par de la cual se generaron quiebras y embargos de terrenos agrícolas cuando los propietarios no pudieron cumplir con sus obligaciones financieras. El desempleo llegó al 8.6 por ciento, mientras que la inflación se contraía de 10.6 porciento en 1981 a 6.16 por ciento, lo cual es lógico, pero no necesariamente un signo de salud económica. Irremediablemente, ello llevó a que el PIB se contrajera en 1.8 porciento. Ante ello, los asesores económicos de Reagan tuvieron que guardar en el baúl la “supply side economics” y, en 1983, aumentar los impuestos acompañado de un incremento en el gasto militar. A partir de ese año hasta finales de su mandato, en 1988, la economía mantuvo un crecimiento sostenido que alcanzó su pico en 1984 con un 8.6 por ciento. El desempleo que lo recibió en niveles del 7. 5 por ciento, se redujo a 5.4 para finales de 1988. En ese entorno, la inflación si tenía un significado, en este caso positivo al contraerse de 12.5 porciento en promedio durante los años de Carter a 4.4 durante la era Reagan en donde el PIB promedio creció en 3.4 porciento, lo cual representó la expansión económica más alta en un periodo de paz en toda la historia estadounidense. Ello no lo exentó de que sus detractores lo acusaran de que las reducciones de impuestos beneficiaron a los de mayores ingresos y de haber ensanchado las diferencias entre pobres y ricos. Tampoco, se puede negar que el déficit gubernamental creció en 186 por ciento al llegar a casi tres billones de dólares, algo que se atribuye a un incremento en el gasto militar del 35 por ciento.

El proyecto militar mas significativo fue la Iniciativa de Defensa Estratégica que fue presentada por Reagan en marzo de 1983, misma que ganó popularidad bajo el nombre de “Star Wars Defense Plan.” Si bien aquello lució como algo muy futurista y se gastaron en él alrededor de 30 mil millones de dólares, sin que al final pudiera concretarse, en su momento sirvió para vender la idea de que los EUA desarrollaban un sistema para protegerse de un ataque de misiles nucleares, lo cual inquietó de sobremanera a la URSS y les hizo ponerse a pensar sobre cual podría ser la relación futura con los EUA.

En eso de los asuntos con los llamados “comunistas,” Reagan tenía una larga historia de animadversión. Por ello, no fue nada sorpresivo que pronto hiciera causa común con el primer ministro británica, Margaret Thatcher en su cruzada destinada a eliminar el bloque soviético en Europa y el dominio del politburó en Rusia. Cuando el presidente estadounidense visita el Reino Unido y habla ante el Parlamento británico, el 8 de junio de 1982, Reagan enfatizó que “La marcha hacia la libertad y la democracia hará que el marxismo-leninismo acabe entre las cenizas de la historia.” Al año siguiente, a principios de marzo, el mandatario estadounidense volvió al tema para señalar que: “El comunismo es otro capítulo triste y extraño en la historia humana cuyas últimas páginas están siendo escritas en estos momentos.” Para rematar, unos días después, fue ante la Asociación Nacional de Evangélicos y calificó a la URSS como “an evil empire.” Antes de continuar, demos una vuelta a ver como andaban las relaciones con México y Latinoamérica.

En el caso mexicano, el presidente López Portillo, una vez que Carter dejó el poder, hubo de reconfigurar la relación con los EUA o como dirían por ahí tuvo que bajarle “dos rayitas” a su discurso. Luego, se nos vino encima la crisis petrolera y adiós sueños de hablarnos de igual a igual con el vecino. Cuando, en medio de un país que se estaba cayendo a pedazos, toma el mando el presidente Miguel De La Madrid Hurtado, aparte de tratar de enderezar las cosas y sentar las bases para el cambio que ya se veía venir en el mundo, hubo de lidiar en condiciones muy cuesta arriba con los EUA de donde ya sufríamos, de manera diferida, los efectos del desgarriate económico que vivieron los estadounidenses a finales de los 1970s. Ello, sin embargo, no impidió que México, fiel a su tradición, continuara con una política diplomática independiente, entonces sí manejada por expertos en la materia. En ese contexto, aun cuando los EUA no lo aceptaban, el presidente De La Madrid y el canciller Bernardo Sepúlveda Amor, dieron vida, en 1983, al Grupo Contadora en el que, encabezado por nuestro país, participaban Colombia, Panamá y Venezuela establecieron un sistema de acción conjunta para promover la paz en Centroamérica. Los EUA no se mostraron conforme con ello ya que buscaban una salida militar al conflicto. Esto, a pesar de que pocos lo mencionan, tuvo mucho que ver con la crisis que vivimos en aquellos años, fue el precio que pagamos por mantener una política exterior apegada a los principios de dignidad. Pero en los EUA, llegaba 1984 y era momento de que los estadounidenses decidieran si continuaban por el mismo camino o cambiaban de dirigente.

Los Republicanos no dudaron y optaron por repetir la formula, Reagan-Bush. Una economía creciente, el desempleo a la baja y la inflación bajo control, además del respeto (o si se quiere el temor) en el mundo recuperado, eran las mejores cartas de presentación. Los Demócratas, por su parte, mostraban escasez de figura, un desgastado Edward Kennedy no animaba a nadie; el senador por Colorado Gary Hart terminaba por mostrar falta de tablas, los demás nada nuevo aportaban. Ante ello, estimaron que su opción más vendible podría ser Walter Mondale. Seguramente olvidaron que en el animo estadounidense lo recordaban como el vicepresidente de Carter y eso pues nunca sería una buena carta de presentación. Como compañero de fórmula, pensaron primero en el gobernador de New York, Mario Cuomo, [el padre de ese lector de noticias en CNN a quien ahora se le conoce como Fredo] quien no aceptó, pero propuso a la Representante por el Noveno Distrito de New York, Geraldine Ferraro. Por vez primera, una mujer aparecía como aspirante a ese cargo. Con ello, estimaron, jalarían un buen número de votos. Sin embargo, cuando el elector siente que al introducir la mano en su bolsillo hay materia, nada se puede hacer. A la hora de sufragar, 54.45 millones lo hicieron por Reagan, otorgándole en triunfo en 49 de los 50 estados, lo cual significó un total de 525 votos electorales. Mondale obtuvo 37.57 millones de votos pero ganó únicamente en su natal Minnesota y en el Distrito de Columbia, lo cual le aportó 13 votos lectorales. Cuenta la leyenda de que Reagan perdió esa entidad porque decidió no visitarla, de haberlo hecho también se la hubiera llevado. El mensaje fue claro y en ese sentido se movieron las cosas.

Mientras tanto, en la URSS, uno tras otro iba cayendo, víctimas de la edad, los miembros viejos del politburó y una estrella nueva iba en ascenso, Mikhail Sergeyevich Gorbachev quien a los 54 años, se convierte, en 1985, en el secretario general del Partido Comunista. Consiente de que el modelo ya estaba agotado estaba decidido a realizar cambios. Por si alguna duda le quedaba, se la vino a quitar el accidente de Chernobyl que fue un ejemplo de hasta donde andaban mal las cosas. Ante ello, el glasnot y la perestroika vinieron a sacudir un sistema que nunca dio lo que prometió a su pueblo, excepto el asistencialismo que terminó por adormilarlo.

Mediante la premisa de que la paz solamente se lograba mediante la fortaleza, Reagan se embarcó en negociaciones con Gorbachev para alcanzar un acuerdo que eliminara los misiles nucleares de mediano alcance. Asimismo, le declaró la guerra al terrorismo internacional especialmente en la región de medio oriente, en Libia y en el área de Irán-Irak.

Sabedor de que su enemigo histórico, la URSS, vivía sus últimos tiempos como imperio, Reagan aprovechó su visita a Berlín. Ahí, el 12 de junio de 1987, enfrente del muro próximo al cual Kennedy había emitido su discurso, en junio de 1963, criticando la erección de dicha valla. Pero Reagan fue mas allá y dijo: “Secretario General Gorbachov, si busca la paz, si busca la prosperidad para la Unión Soviética y Europa del Este, si busca la liberalización, ¡venga a esta puerta! ¡Sr. Gorbachev, abra esta puerta! ¡Sr. Gorbachev, derribe este muro! “ Aquello no se quedaba en palabras, el proceso para apaciguar a los rusos continuaba y en diciembre de 1987, Reagan y Gorbachev, se reúnen en Washington en donde firman el Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio mediante el cual pusieron dejar fuera de la circulación de manera total un tipo de armas nucleares. En ese sentido continuaron laborando en lo que se llamó las platica para la reducción de armas estratégicas. Pero antes de continuar, debemos de recordar un episodio que ensombreció y puso en grave riesgo la presidencia de Reagan.

A finales de noviembre de 1986, explotó el escándalo de la venta de armas a Irán. El encargado del Consejo Nacional de Seguridad, (NSC) Robert C. McFarlane, autorizó la venta de armas a los iraníes bajo la premisa de que en esa forma podría liberar a los estadounidenses que estaban cautivos en Libia. Una parte de los 48 millones de dólares que se obtuvo por la venta fueron enviados a los contras nicaragüenses, una operación que realizó un miembro del staff del NSC, el coronel Oliver North con la aprobación del nuevo director de la institución, el almirante John M. Poindexter. El acto contravenía lo dispuesto en la Enmienda Boland, aprobada en 1984, mediante la cual se prohibía cualquier tipo de ayuda estadounidense a los contras. Al salir esto a la luz pública, North y Poindexter arguyeron que tanto el presidente como el vicepresidente sabían de esos movimientos, lo cual fue negado por los últimos. Al final North y Poindexter fueron cesados y juzgados. Si bien no hubo cargos en contra del ejecutivo, mucho fue lo que se le cuestionó acerca de la forma en que manejaba el gobierno.

Tras de resolver aquello, Reagan visitó, en mayo de 1988, Moscú para una cuarta reunión con Gorbachev. Para entonces, su popularidad iba más allá de los EUA y fue recibido como un “rockstar.” En pleno proceso de apertura, los soviéticos querían saber más acerca de cómo operaba una economía de mercado y Gorbachev le solicitó que diera una conferencia, el día 31, al respecto en la Universidad Estatal de Moscú. Al pie de un busto de Lenin, Reagan les habló acerca de la libertad, la verdad, el miedo y de como nadie deseaba la guerra. Para cerrar, les dijo: “No sabemos cual será el final de esta cruzada, pero esperamos que la promesa de reforma se cumpla… Es posible que nos permita continuar escuchando el sonido maravilloso de una apertura que permita seguir creciendo, sonando y conduciéndonos hacia un nuevo mundo de reconciliación, amistad y paz.” Todo estaba listo para una nueva fase en el orden mundial, pero el periodo presidencial de Reagan llegaba a su fin y las elecciones de 1988 estaban ahí. De lo que ahí sucedió, nos ocuparemos la próxima semana.

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Añadido (1) Ahora sí, no hay duda, el PRI acaba de nacer oficialmente como la versión Siglo XXI del PARM.

Añadido (2) ¿En dónde quedaron aquellos líderes priístas quienes eran unos auténticos tigres (de papel) en los medios o aquellas fieras que, de pronto ante la voz del amo, salían expertos en pelotear con el estambre?

Añadido (3) Que nos disculpen nuestros amigos priístas, pero eso de que ni siquiera un tercio de la militancia, que supuestamente tienen, hay acudido a elegir dirigentes es muestra de una charlotada. O ¿Será que eso es lo que realmente les queda?

Añadido (4) Lo del miércoles 14 de agosto fue un ensayo de globalistas, chinos y demás fauna de acompañamiento para tratar de descarrilar la economía estadounidense y así impedir la reelección de Trump. Para quienes lo han olvidado, la lucha es entre el globalismo y la preservación del estado-nación, todo lo demás son fuegos de artificio.

Añadido (5) Los niños-adolescentes de entonces disfrutábamos una buena pelea de box, y para nada terminamos convertidos en trogloditas o émulos de orangutanes. En ese contexto, saboreábamos una exhibición del arte de la defensa y el ataque que alcanzaba expresiones singulares cuando el exponente lo era José Ángel “Mantequilla” Nápoles quien ayer falleciera.
10 Agosto 2019 04:00:00
La política exterior estadounidense. De la perdida a la búsqueda por recuperar el liderazgo / N
Durante 1970, los estadounidenses vivieron una situación que los llevó a cuestionar su posición como nación líder en el mundo. Por una parte, cargaban a la loza pesada de su intervención en Vietnam, por la otra vivían las secuelas de Watergate. Ante ello, estimaron que lo mejor era seleccionar como su presidente a un hombre quien les prometía mejorarles la imagen dura en el exterior por una de más amigable y resolver sus crisis morales en el terreno doméstico. Bajo esa premisa, James Earl Carter arribó como el trigésimo noveno presidente de los EUA. Sin embargo, pronto, la presencia de doña realidad habría de mostrarles que con buena voluntad no es posible gobernar ni esa, ni ninguna otra nación.

El año electoral, 1976, había sido uno de recuperación para la economía estadounidense que pudo salir de la recesión y recuperar el ritmo de crecimiento del Producto Interno Bruto al pasar de un -0.2 por ciento en 1975 a 5.4 por ciento en 1976. Las expectativas eran de que con Carter esa tendencia continuaría, se enfatizaba que representaba un nuevo tipo de liderazgo y sus niveles de aprobación eran altos. Con el recuerdo de la crisis petrolera vivida en 1973, el presidente entrante hizo una de sus prioridades disminuir la dependencia energética del exterior. Sin embargo, las medidas tomadas no fueron tan efectivas como se esperaban y para 1977, el crecimiento disminuyó a 4.6 por ciento y para 1980, la economía decreció en -0.3 por ciento. La tasa de inflación anual pasó de 4.8 por ciento en 1976 a alrededor del 12 por ciento en 1980. En medio de todo ello, el desempleo general en 1980 fue de 7.7 por ciento, más de 8 millones de personas no tenían trabajo, pero en los estados con producción industrial el problema fue más severo. Aunado a todo ello, el problema energético no se resolvió. La revolución de Irán fue un severo traspiés en el suministro de petróleo a los EUA. Quienes acostumbrábamos a dar seguimiento a los eventos estadounidenses, ahora convertidos en los antiguos de la comarca, recordamos las imágenes con largas filas de autos en las gasolineras esperando llenar el tanque con un producto cuyo precio era cada vez más alto o bien no estaba disponible. La dependencia de la OPEC y de México se agudizó. Pero vayamos a lo que en el terreno externo realizó el presidente Carter.

Algunos fueron loa aciertos que, en ese entorno, tuvo el antiguo gobernador de Georgia. En 1978, logró concluir el proceso de las relaciones con China. En 1979, firma con el primer ministro ruso, Leonid Ilich Brezhnev, un seguimiento al acuerdo sobre el control de armas nucleares, el llamado SALT II. Para que vieran que su bandera en pro de los derechos humanos no era un slogan simplemente, se comporta extremadamente exigente en ese renglón aún con sus países aliados como Corea del Sur, Irán, Argentina, Sud África y Zimbawe. Sin embargo, en otras latitudes las medidas tomadas terminaron por convertirse en un fardo pesado para la administración de Carter.

Por los rumbos de América Latina, empecemos por México. Entonces, vivíamos la ilusión del petróleo y sentíamos que la relación con los EUA era de igual a igual. Aunado a ello, la diferencia entre el nivel cultural del presidente José López Portillo y Pacheco y el presidente estadounidense era evidente. El ejemplo más palpable se dio cuando Carter visita México en febrero de 1979. Durante la cena de gala, López Portillo, con su eurocentrismo enfebrecido, durante el brindis hizo mil reclamos al visitante. Este, al momento de contestarlo, lucía abrumado y buscó una respuesta “simpática.” Para ello, recordó que en una visita anterior a México había sido víctima de la “venganza de Moctezuma.” Si bien Carter, más tarde, en sus memorias, reconoce que eso fue lo peor que pudo haber hecho, aquella noche de 1979 quitó el apetito a más de uno, además de mostrar su falta de reflejos intelectuales. Pero de este lado, también, podíamos presumir de la abundancia de falta de sesera. Por esa época, cometimos la pen…tontada de no construir un gasoducto para venderles gas a los EUA pues, de hacerlo, nuestro nacionalismo sacrosanto iba a ser mancillado. Era más patriota quemar ese fluido antes que entregarlo al “imperio.” Pero vayamos a la política del presidente Carter con otras naciones latinoamericanas.

En octubre de 1979, en El Salvador, Carter apoyó a un grupo de militares para que derrocaran a otro, Carlos Humberto Romero Mena a quien varias veces le solicitó que renunciara pues era acusado de violar los derechos humanos de sus opositores. Como se negó, Carter apoyó a los golpistas que formaron la Junta Revolucionaria de Gobierno. En Nicaragua, era imposible sostener la brutalidad del régimen encabezado por Anastasio Somoza Debayle. Ante ello, Carter decidió apoyar a los sandinistas que resultaron un remedio peor que la enfermedad. En la búsqueda de quitarse la etiqueta de imperialista, el 11 de julio de 1977, Carter firma con el presidente de Panamá, Omar Torrijos la entrega, a cambio de nada, de la administración del Canal a partir del 1 de enero de 2000. Carter abonaba temprano a favor de quien fuera el candidato republicano en 1980. Pero en este año, entre abril y octubre, Carter mostró que, en asuntos de política, también, andaba carente de reflejos. En esa época, el primer ministro de Cuba, Fidel Castro Ruz, decidió abrir la puerta a quien quisiera irse a los EUA y se dio el fenómeno identificado como “los marielitos. Alrededor de 130 mil cubanos se treparon en barcazas y acabaron en los EUA. Algunos arguyen que Castro vació las cárceles, otros que se trataba de ciudadanos en busca de mejor vida. Pero al final no fueron bien aceptados por los estadounidenses y nuevamente el presidente Carter apareció como débil. En Chile, Carter no pudo desplazar a Augusto José Ramón Pinochet Ugarte y simplemente le retiró su apoyo económico y militar. Vayamos al Medio Oriente.

Si alguna acción puede calificarse de exitosa, en materia de política exterior, durante la administración Carter, son los Acuerdos de Camp David firmados, el 17 de septiembre de 1978, por el presidente de Egipto, Muhammad Anwar el-Sadat, y el primer ministro de Israel, Menachem Wolfovitch Begin. Mediante este convenio, Israel se comprometía a retornar a Egipto la Península del Sinaí, ocupada desde la guerra de 1967, a cambio de que este país reconociera al Estado Judío y este al egipcio. Como consecuencia colateral, ambos, Sadat y Begin, obtuvieron el Premio Nobel de la Paz en 1978. Esa no fue la única ocasión en que, por aquella región, Carter decidió meter la mano. Lo hizo, también, ante los problemas que se vivían en Irán, cuando solicitó al dirigente de aquel país, Mohammad Reza Pahlavi, el Sha de Irán, que emprendiera medidas democratizadoras y como estas no fueron exitosas, el Sha fue abandonado a su suerte para que, en 1979, llegaran los ayatolas y el país volvió a la edad media. Carter buscaba que a los EUA los vieran como un país amigable y amante de la paz. Los resultados, sin embargo, fueron negativos. Mas que la de un país amigo, proyectó al mundo la imagen de uno débil y por lo tanto no inspiraba respeto. Ante los traspiés, adentro y afuera, el 15 de julio de 19179, Carter decidió emitir un discurso a la nación cuyo propósito inicialmente era hablar de la crisis energética exclusivamente. Sin embargo, por consejo de quien sabe quién, aquello terminó en el mensaje llamado “Crisis de Confianza.” A esta, Carter la definió como “una crisis que golpea el corazón, el alma y el espíritu de nuestra voluntad nacional. Podemos ver esta crisis en las dudas crecientes sobre el significado de nuestras vidas y en la pérdida de la unidad con un propósito específico para nuestra nación…. Nuestra población está perdiendo esa fe, no solamente en el gobierno mismo, sino en la capacidad de los ciudadanos de servir como los máximos gobernantes y formadores de nuestra democracia…. Los síntomas de esta crisis del espíritu estadounidense están alrededor de nosotros. Por primera vez en la historia de nuestro país, la mayoría de nuestra gente cree que los próximos cinco años serán peores que los últimos cinco años…” Ahora sí que, a confesión de parte, relevo de pruebas. Sin que nadie se lo pidiera, Carter hacía una evaluación de su gobierno y confirmaba la voz popular entre los estadounidenses, era, y es, considerado el peor presidente que hayan tenido los EUA en toda su historia. Pero aún le faltaba la cereza al pastel y esta fue conformada con dos eventos en el exterior.

En diciembre de 1979, las fuerzas soviéticas invaden Afganistán y para entonces, grupo de estudiantes iraníes tenían un mes de haber ocupado la embajada de los EUA en Teherán y tomado como rehenes a sesenta personas. Ese par de acciones hizo que la imagen de los EUA en el mundo se percibiera como la de un poder en decadencia, mientras que a la URSS se le percibía como un poder en proceso de expansión y fortalecimiento. Alrededor del sesenta por ciento de los estadounidenses sentían que su país estaba gastando muy poco en asuntos militares y por consiguiente iban quedando a merced de sus rivales. En medio de todo ello, llega 1980, el año de elecciones presidenciales.

No obstante, los resultados de su presidencia, tanto en el terreno domestico como en el foráneo, Carter decidió ir por la reelección. Sin embargo, montado en la aureola de la familia, Edward Moore Kennedy decidió contender por la nominación demócrata y obtuvo victorias importantes en las primarias en New York y California. Esto, a la hora de la Convención, no le alcanzaban para ser el candidato, además de que no se dejaba en el olvido su acto poco valeroso, por decir lo menos, en Chappaquiddick, Massachussets y el hecho de que, en una entrevista televisiva, cuando le preguntaron porque quería ser presidente, no supo responder con firmeza. Sin embargo, durante la Convención, trató de hacer algunas maniobras que no le funcionaron, pero no le impidieron emitir un discurso que por mucho superó al de quien obtendría la nominación. Carter una vez más mostró falta de pericia política y tras el discurso buscó a Kennedy. Con la mano temblorosa se acercó a su rival quien se negó a responderle el saludo.

En el campo Republicano, los contendientes principales por la candidatura eran el antiguo gobernador de Texas, John Connally; los senadores Howard Henry Baker, Jr. (Tennessee), Robert Joseph Dole (Kansas); el representante por el Distrito 16 de Illinois, John Bayard Anderson; el director de la CIA, George Herbert Walker Bush y el otrora actor y gobernador de California, Ronald Wilson Reagan. Al final, todo se redujo a la competencia entre los dos últimos. Reagan había intentado en un par de ocasiones anteriores, en 1968 y 1976, obtener la nominación republicana sin lograrla. En esta ocasión, sin embargo, tras el desastre originado por las políticas de “avanzada” implantadas por Carter, los republicanos estimaron que era necesario moverse hacia el otro extremo del espectro político. Antes de que esto sucediera, se dio una fuerte batalla entre Reagan y Bush, misma que alcanzó niveles de animosidad personal muy altos. Pero como todos sabemos, en política al final prevalecen los intereses y, cuando Reagan aseguró la nominación, ambos contendientes fueron capaces de llegar a un acuerdo para que Bush apareciera como compañero de fórmula.

Durante la campaña, Carter buscó presentar a su rival como un extremista que llevaría al país a una confrontación mundial. Reagan, por parte, apeló al nacionalismo y prometió que los EUA recuperarían su poderío militar. Su programa político estaba fundado en la llamada “supply side economics.” Esto implicaba disminuir impuestos en un 30 por ciento durante los primeros tres años de su administración para promover la inversión, incrementar la producción, disminuir precios, elevar los niveles de empleo, todo ello para restaurar el nivel de vida que los estadounidenses habían perdido durante los cuatro años previos, lo cual, en palabras de Carter, los hacia ver un panorama peor para el siguiente lustro. Ante esto, Reagan dio una definición nueva a ciertos términos económicos al apuntar: “Una recesión es cuando su vecino pierde el empleo. Una depresión es cuando usted pierde el suyo. Y, una recuperación se dará cuando Jimmy Carter pierda el suyo.” Para que no se le viera como un machista, Reagan prometió que incorporaría mujeres a su gabinete y nominaría a la primera mujer como miembro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Con eso en mente, los estadounidenses fueron a las urnas el 4 de noviembre de 1980.

Como dato curioso, la noche de las elecciones, con las casillas aun abiertas en el oeste del país, Carter salió y concedió su derrota. Al final, Ronald W. Reagan alcanzó un total de 43.9 millones de votos (50.7 %) producto de haber ganado 44 estados que le aportaron 489 votos electorales. James E. Carter logró 35.48 millones de votos (41.0 %) al triunfar en seis estados y el distrito de Columbia que representaron 49 votos electorales. John B. Anderson recaudó 5.72 millones de votos sin lograr la mayoría en ninguna entidad. A la par, por vez primera en 28 años, el Partido Republicano obtuvo el control del Senado, mientras que la Cámara de Representantes continuo en manos de los Demócratas a pesar del que los Republicanos obtuvieron 34 escaños. Daba inicio la llamada Revolución de Reagan

Al tomar posesión, el 20 de enero de 1981, Reagan se convertía en el presidente con mayor edad, 69 años, en arribar al cargo en toda la historia estadounidense. Sus malquerientes lo presentaban como el actor de películas tipo B y se burlaban de él invocando la película que filmó en 1951, “Bedtime for Bonzo,” en donde caracterizaba a un personaje bobalicón quien buscaba enseñar los valores morales de los humanos a un chimpancé. Sin embargo, nada de eso formaba parte de proyecto de gobierno’

La aspiración de Reagan era que la democracia en el mundo fuera un reflejo de y apoyara los valores estadounidenses. Tenía como objetivo recuperar el liderazgo estadounidense en el mundo, el cual era resultado de su propia fortaleza y los valores de libertad que profesaba. Su política exterior fue una síntesis de los principios que prevalecieron a lo largo de la historia de los EUA en materia de asuntos externos. Y aún cuando sus críticos no lo acepten del todo, ningún individuo, excepto Reagan, merece más crédito por haber puesto fin a la Guerra Fría. Esto lo logró cuando agregó a la política de contención el espíritu agresivo que le había faltado desde los primeros días y recuperó la iniciativa en la contienda, ya larga, con la Unión Soviética. Pero de todo ello habremos de tratar con detalle en la colaboración de la semana próxima.

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Añadido (1) Quienes buscan sacar raja política de las tragedias acontecidas el fin de semana anterior en Texas y Ohio, deberían de reconocer que el origen no es el que ellos mencionan. Todo, se remite a la sociedad enferma que lo mismo utiliza un arma de fuego que una blanca para cometer tropelías. En ella, una gran cantidad de sus miembros están encaminados a convertirse en zombis vía los juguetitos electrónicos, incluidos los videojuegos en donde la ficción y realidad acaban por no distinguirse. A ello, aunemos las porquerías que genera la industria cinematográfica en donde la violencia, los delitos, el crimen y sus ejecutantes son glorificados. Pero como van a decir eso, unos obtienen de ahí financiamientos para su actividad política y los otros son los intérpretes de esas inmundicias.

Añadido (2) Aquellos que promueven eso de que China va a venir a salvarnos, porque son unas almas de la caridad, sería muy conveniente que voltearan hacia Hong Kong para que vean lo amables y bondadosos que son los dirigentes de ese imperio.

Añadido (3) Como distractor está muy bien, pero en realidad no son más que ganas de hacerse notar.

Añadido (4) Para quienes dicen que los otros no promueven el discurso del odio, los invitamos a revisar como siembran la discriminación en reversa los aspirantes de ese lado al abanderamiento en 2020. Pero, sobre todo, los incitaríamos a reflexionar acerca de lo que pasa cuando alguien no acepta pertenecer a la “Plantación Demócrata.” Esto es, no adopta actitudes sumisas y muestra que intelectualmente está a la par o por encima de ellos. Eso, es motivo de acciones que hacen palidecer cualquier acto de discriminación. Pero de esto no se habla en los medios políticamente correctos y es desconocido para quienes ahí abrevan su sabiduría.

Añadido (5) ¿Los resultados en los Juegos Panamericanos son resultado de la continuidad en los programas deportivos iniciados desde años atrás o es un milagro producto de lo realizado en ocho meses?
03 Agosto 2019 04:00:00
Las conferencias de Bucareli
Con su venia, lector amable, interrumpiremos nuestro paseo por la historia de la política exterior estadounidense para remitirnos a la presentación del segundo libro de nuestra autoría, “Las Conferencias de Bucareli. Un Acuerdo Pragmático de la Diplomacia Mexicana,” efectuada el pasado miércoles 31 de julio en las instalaciones del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM).

En un evento organizado, excelentemente, por el maestro David Guerrero Flores, nuestro libro fue presentado por el director general del INEHRM, doctor Pedro Salmerón Sanginés, quien, al momento de situar el marco histórico en el cual se dieron las Conferencias de Bucareli, enfatizó que las relaciones México-EU, durante aquellos días, giraba en torno a un solo elemento, el petróleo. Referente al tema del libro, aseveró “que las Conferencias de Bucareli están envueltas en mitos y “patrañas” historiográficas, en las que algunos personajes han querido ver “pactos secretos o traiciones a la Patria.” Asimismo, recordó “las palabras justas de Aarón Saénz, quien señaló que estas pláticas no afectaron en ninguna forma ni a la soberanía del país ni a la vigencia de la Constitución de 1917.”

Aludió a “aquellas consejas de que, legó a otros tratados, que se han mantenido vigentes y “secretos”, por los cuales se prohíbe a México construir industria pesada, adquirir armamento, invertir en investigación y desarrollo u otra suerte de compromisos semejantes, según el propagandista en cuestión. Si se acepta esto como válido, entonces tendríamos que decir que, de Álvaro Obregón a Andrés Manuel López Obrador, junto con sus colaboradores cercanos, todos han sido culpables –o cómplices– de traición a la patria.

Implicaría unos niveles de secrecía nunca vistos. Implicaría la creencia en conspiraciones mundiales y gobiernos secretos. Eso resulta aberrante y carente de toda lógica”. Asimismo, el doctor Salmerón Sanginés tuvo palabras encomiables para el contenido de la obra en comento. A continuación, sintetizaremos nuestra intervención.
Tras agradecer al doctor Salmerón Sanginés permitirnos presentar este volumen y realizar los comentarios valiosos ya referidos, enfatizamos, que la aparición de este libro se dio por el apoyo que nos otorgó quien fuera la directora general del INEHRM, doctora Patricia Galeana Herrera a quien reiteramos nuestro agradecimiento.

Mencionamos nuestra gratitud a los participantes en el proceso de revisión y edición de este documento: Francisco Burgoa Perea, Felipe Ávila Espinosa, David Guerrero Flores, Veremundo Carrillo Reveles, Jorge Solís Arenazas, Fabiola García Rubio, Guadalupe López Acosta, Dania Fabiola Beltrán Parra, Ema Cecilia Negrete Guerra y Filiberto Gutiérrez Díaz. Expresamos reconocimiento a los directivos y personal del Fideicomiso Archivos Plutarco Elías Calles y Fernando Torreblanca, (FAPECFT) por permitirnos consultar las colecciones ahí ubicadas.

Hace 96 años, los representantes de los gobiernos de México y los EU discutían las denominadas Convención General de Reclamaciones (The General Claims Convention) y la Convención Especial de Reclamaciones (The Special Claims Convention) sintetizadas como los Tratados de Bucareli. Las reuniones efectuadas entre el 14 de mayo y el 15 de agosto, resultaron en los acuerdos anunciados el 31 de agosto en México y en Washington. Un tema convertido en leyenda negra. Para elaborar este volumen, revisamos los archivos del departamento de estado de los EU, las notas tomadas de documentos en las gavetas del FAPECFT, lo publicado en diarios y revistas de la época y libros editados en ambos países, buscamos alejarnos de maniqueísmos y presentar los personajes como seres humanos. Evitamos posturas contestatarias sobre lo que otros han expresado acerca del tema. Optamos por emitir un punto de vista derivado del análisis de documentos primarios.

Planteamos que las Conferencias de Bucareli no surgen de súbito, se remontan al estadista Benito Pablo Juárez García quien, en 1868, instruyó al ministro plenipotenciario de México en Washington, Matías Romero Avendaño negociar cons los EU, representado por el presidente Andrew Jackson y el secretario de estado, William Henry Seward, la Convención para el Arreglo de las Reclamaciones para que, en ese contexto, se revisaran los daños que ciudadanos y/o empresas de ambas naciones sufrieron por acciones de los gobiernos de uno u otro país. Así, se resolvieron los problemas en la materia hasta la Revolución Mexicana.

En 1911, durante el gobierno interino de Francisco León De La Barra y Quijano, se elabora el Reglamento de la Comisión de Reclamaciones al amparo del cual se crea una Comisión Consultiva para atender las demandas que los extranjeros hacían por perjuicios causados por la Revolución Mexicana. Durante la presidencia de Francisco Ygnacio Madero González, la Cámara de Senadores emite el reglamento de esa comisión, pero se da 15 días antes de que el coahuilense fuera víctima del “católico devoto,” Huerta, y...

El 10 de mayo de 1913, Venustiano Carranza Garza reconoció los derechos a reclamaciones de nacionales y extranjeros sobre perjuicios ocasionados por la Revolución Mexicana. En ese tenor, a finales de 1917, crea la Comisión de Reclamaciones. En marzo de 1918, el secretario de estado, Frank L. Polk instruye al embajador en México, Henry P. Fletcher, que solicitara aclaraciones sobre los tiempos y el hecho de que no se reconocieran las pérdidas derivadas de las tropelías de Huerta. En julio de 1919, Carranza reconoce pagar 13 millones dólares a los extranjeros que hicieron reclamos. A finales de agosto, el presidente firmó el decreto para establecer una Comisión de Reclamaciones rebasada por el proceso de sucesión, en donde el coahuilense buscaba dejar como heredero a Ygnacio Bonillas Freijo, ante el disgusto de la trinca sonorense. Esta divergencia concluiría con la Revolución de Agua Prieta y terminaría con la vida del presidente Carranza Garza la madrugada del 20 de mayo de 1920.

En nuestro escrito, prevalece el análisis a la luz del entorno que se vivía, cuando las diferencias no se dirimían en simposios o en la prensa, sino en el campo de batalla. Como ejemplo, mientras Carranza iba hacia el este para tratar de salvar su gobierno, Obregón se trasladaba al oeste para evitar ser ejecutado. Eran tiempos de tu o yo, algo que hoy parece aberrante. Asimismo, recordemos que, a finales de los 1910s, principios de los 1920s, los EU emergían triunfadores de la Primera Guerra Mundial y vivían el periodo de ajuste interno que eso implica; aun a la victoria hay que acostumbrarse. En México, contábamos con el esbozo del estado mexicano moderno, la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos de 1917. Este documento demuestra que, a pesar de su tozudez, Carranza aceptaba puntos de vista no coincidentes con su perspectiva. Por ello, el diseño de país que planteó prevaleció cuando es derrotado y sus pupilos-adversarios, toman el poder. Sin embargo, en el proceso de construcción del estado nuevo fue necesario cubrir varias fases.

Adolfo De La Huerta Marcor, como presidente interino, metafóricamente hablando, limpió el terreno en varias etapas. Una, fue lograr la paz con revolucionarios reticentes como Manuel Peláez Gorrochotegui, Pablo González Garza, Francisco Villa, Esteban Cantú Jiménez y Félix Díaz Prieto. A la par, buscó allanar el camino hacia la reanudación de las relaciones, previo reconocimiento, con el gobierno de los EU. Primero, Fernando Iglesias Calderón fue enviado a Washington para negociar. Posteriormente, lo sustituiría Roberto V. Pesqueira Morales quien tuvo listo un acuerdo de amistad y comercio, pero sus errores retrasaron la solución. Todo pasaba por el petróleo y la retroactividad del Art. 27 de la Constitución. Sin embargo, también, entre los petroleros había diferendos, el grupo de Doheny, Sinclar, Teagel, Van Dycke y Beaty, se enfrentaba al comandado por Guffey, Asimismo, la prensa estadounidense opinaba. The Washington Post denunciaba que México era un campo de batalla entre los grupos petroleros en contra de los financieros y ferrocarrileros. The New York Times, veía positivo el arribo potencial de Obregón a la presidencia. Mientras tanto, los negocios petroleros generaban utilidades y no daban señales de que se fueran a ir de México. En medio de todo ello, a finales de octubre-principios de noviembre de 1920, estaba listo un tratado de amistad y comercio, México-EU. Para ese momento, Warren Gamaliel Harding ya había sido electo presidente de los EU y Obregón estaba por tomar el poder en México.

Al entregar el mando, De la Huerta Marcor había desbrozado el terreno para que llegara Álvaro Obregón Salido a colocar los cimientos del Estado mexicano moderno que pasaba por el reconocimiento diplomático de los EU. Una muestra de que las relaciones entre los dos países se mueven en caminos paralelos es que, sin representación oficial del gobierno estadounidense, a la toma de posesión de Obregón acudieron 500 estadounidenses. Cabe recalcar una de las grandes ventajas de Obregón quien conocía la forma en que operaban y negociaban los estadounidenses. Antes de irse a “la bola”, Obregón era un agricultor prospero quien cultivaba garbanzo, inventó una máquina para su cosecha, y la venta de su producto la realizaba a los estadounidenses, así que para él no era nuevo lidiar con ellos.

Al tomar posesión, Harding intercambió comunicados con Obregón mediante amigos mutuos y los diplomáticos asignados a México, George T. Summerlin y Mathew Hanna. El primero, presentó a Obregón la propuesta de un tratado de Amistad y Comercio enviado por Harding apenas había tomado posesión. Durante el verano de 1921, en el intercambio epistolar entre Obregón y Harding, el primero indicaba que no firmaba ningún tratado sin tener el reconocimiento diplomático y el segundo demandaba que el Art. 27 no fuera retroactivo.

Algo que debe de llamarnos la atención es la campaña en la prensa estadounidense diseñada por nuestro país para presentar su versión sobre lo que pasaba en México. A la par, Obregón tenía muy claro que arroparse con el lábaro patrio era aplaudible en el terreno doméstico, pero esas alabanzas terminarían en cuanto no diera resultados. Por ello, jugó la carta del nacionalismo pragmático. Este término lo extrapolamos al terreno nacional de lo que el historiador estadounidense, Edward McNeil Farmer escribiera en “Un nacionalismo pragmático. El gobierno callista en Sonora y el capital extranjero.” (FAPECFT, 1999).

Esto significa que los intereses de la patria prevalecen, pero sin olvidar la realidad circundante y en ese contexto realizar las negociaciones. En 1922, se dio el primer paso al firmarse, el 16 de junio, el Acuerdo De la Huerta-Lamont. En ese contexto, el 29 de agosto, un grupo de cinco petroleros, se reunió con De la Huerta y las negociaciones comenzaron.

El mismo día, la Suprema Corte de México inició deliberaciones sobre un amparo presentado por la Texas Company of Mexico, S.A. referente a la retroactividad del Artículo 27 de la Constitución Mexicana. Con las negociaciones en curso, el 30 de agosto, los miembros de la Corte, en concordancia con la postura emitida por el ministro Adolfo Arias, “unánimemente estuvieron de acuerdo que la nacionalización de los depósitos de petróleo bajo lo establecido en el artículo 27 de la Constitución no debe ser retroactiva lo cual será aplicable a tierras legalmente adquiridas al amparo de la ley de minas como se establecía previamente al 1 de mayo de 1917. Esa ley establece que el petróleo era parte del suelo en donde quiera que fuera encontrado”. Posteriormente, en octubre, se genera un distractor cuando se envía a Summerlin un documento supuestamente confidencial de la Ley Orgánica del Petróleo. Sin embargo, empezaron a aparecer tantas versiones que el secretario Charles Evans Hughes pidió a su representante en México que aclarara las cosas. Summerlin encuentra una respuesta de Pani envuelta en nacionalismo y dice que ni él, ni el presidente sabían nada del documento.

Poco se menciona que, el 19 de noviembre de 1921, el secretario José Alberto Pani Arteaga envió un documento al secretario Hughes en el cual, además de explicar porque México no firmaba un tratado de Amistad y Comercio sin antes tener el reconocimiento diplomático, le proponía un par de convenios, especial y general de reclamaciones. La respuesta llegó, en agosto de 1922, vía Summerlin, a Pani quien contestó hasta marzo de 1923 y entonces inicia el proceso que culminaría con las negociaciones de mayo-agosto. Por México participan Fernando González Ross y Ramón Ross Velderrain y por los EU John B. Payne y Charles B. Warren. Ambos grupos llegaron pertrechados de documentos, los estadounidenses con 300 que contenían los intercambios de comunicados entre ambos gobiernos, los mexicanos con 100 los cuales obsequian en una copia traducida a los estadounidenses.

Las negociaciones no estuvieron exentas de detalles peculiares. Uno, provocado por Ramón Ross quien casi revienta las negociaciones al salirle lo patriota bajo los humos de ciertos caldos fermentados y para demostrar que dominaba el idioma inglés repartió recordatorios familiares en esa lengua. El otro fue la muerte del presidente Harding, el 2 de agosto de 1923.

Cuando revisamos los documentos mencionados y las actas de las reuniones, buscamos tratamos información sobre la leyenda de que México prometió no industrializarse por los siglos de los siglos y no encontramos nada. Nos fuimos a en la prensa de todo EU y no mencionaba el tema. Inspeccionamos revistas de análisis y opinión de la época y tampoco. De haberse dado, algo se hubiera mencionado o filtrado algún documento en ese sentido.
En 1923, todo era la sucesión presidencial. Contrario a lo afirmado en sus Memorias, en su dimisión a la secretaria de hacienda, De la Huerta arguyó motivos de salud. El problema lo ocasiona Martin Luis Guzmán al publicar, el 22 de septiembre, en El Mundo, la renuncia que De la Huerta le prometió a Obregón no hacerla. De la Huerta fue cesado, defenestrado y acusado de negociar el acuerdo con Lamont a espaldas del presidente. Este olvidaba que, el 30 de septiembre de 1922, publicó en el Diario Oficial un decreto en el cual aprobaba el convenio en su totalidad. Ante esto, De la Huerta se convierte en candidato a la presidencia por el Partido Nacional Cooperatista. Más tarde, en el Plan de Veracruz, el 7 diciembre de 1923, justifica su rebelión armada en la carencia de democracia y la injerencia de Obregón.

Los Convenios de Bucareli se discutieron en el Senado mexicano a partir del 19 de noviembre de 1923 y el 27 de diciembre se votó la Convención Especial de Reclamaciones, [pérdidas o daños sufridos por ciudadanos americanos por actos revolucionarios dentro del periodo comprendido del 20 de nov. de 1910 al 31 de mayo de 1920] aprobada con 42 sufragios a favor y 6 en contra. En lo concerniente a la Convención General [arreglar y ajustar amigablemente las reclamaciones de los ciudadanos de cada uno de los países en contra del otro desde la firma, el 4 de julio de 1868, de la Convención de reclamaciones celebrada entre los dos países sin incluir las perdidas o daños ocasionados por los trastornos revolucionarios en México], el 3 enero de 1924, Obregón solicita a la Comisión Permanente convocar un periodo extraordinario de sesiones y a partir del 14 de enero se debate. En ese entorno, se da la brutalidad cometida, el 23 de enero, con el senador Francisco Field Jurado por su oposición a las Conferencias de Bucareli.

Sin embargo, nada se dice que fue, también, consecuencia de la Revolución Delahuertista cuyos seguidores asesinaron, el 3 de enero, al gobernador de Yucatán Felipe Carrillo Puerto. Ante eso, Luis Napoleón Morones clamó venganza, materializada en Field. Al final, las discrepancias se solventaron al acordar no contravenir el Artículo 27. El 1 de febrero, se aprobó la Convención general con 28 votos a favor y 14 en contra. El Senado estadounidense las aprueba en enero de 1924. El 4 de febrero de 1924, Calvin Coolidge ratificó las Convenciones y Obregón lo hace el 16 de febrero y 17 de febrero.

El presidente Obregón Salido actuó pragmáticamente y al signar las Convenciones Especial y General de Reclamaciones no cometió traición a la patria. Con maniobra estrecha, logró el reconocimiento diplomático sin el cual no hubiera accedido a créditos, ni a mantener una relación con las compañías petroleras que eran la fuente principal de ingresos gubernamentales vía exportaciones e impuestos y todo lo que alrededor se generaba.

No contar con eso hubiera impedido continuar la obra que albergaria al estado mexicano moderno diseñado por Venustiano Carranza Garza, que continuó Adolfo de la Huerta Marcor al desbrozar el terreno para que Álvaro Obregón Salido colocara los cimientos sobre los cuales el estadista Plutarco Elías Calles construyó el edificio institucional. Poca mención se hace que México cubrió por la Convención General 40 millones de dólares terminados de pagar en 1955. Por la Convención Especial, México pagó 5.4 millones de dólares.

Lo acordado en las Conferencias de Bucareli es un ejemplo de nacionalismo pragmático ya que los intereses de la patria prevalecieron, pero teniendo presente la realidad circundante, que clase de país éramos y el que aspirábamos a tener. Lo invitamos lector amable a recorrer las páginas de “Las Conferencias de Bucareli. Un Acuerdo Pragmático de la Diplomacia Mexicana”, varias consejas desparecerán ante sus ojos.

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Añadido (1) Muy importante para nosotros fue, durante el evento referido, contar con la presencia de nuestra esposa Lilian, nuestra hermana Estela Luisa y nuestros amigos, Martha Eugenia Mendívil García, Jerónimo Ramos Sáenz Pardo, Guillermo Robles Martínez Guizar y Sergio Enrique Castro Peña, así como la todos aquellos que no pudieron estar ahí físicamente, pero nos expresaron su apoyo solidario. Muchas gracias a quienes, sin conocernos, nos acompañaron.

Añadido (2) Ante los eventos económicos de ahora, volvió a despertársenos la neurona que alberga los conocimientos de economía que aprendimos en las aulas. Quien lo iba a decir.
27 Julio 2019 04:00:00
La política exterior estadounidense. Los claroscuros de la primera mitad de los setentas / M
Continuamos con la narrativa de la política exterior estadounidense durante el final de la década de los 1960s y principios de los 1970s, en donde el asunto principal que vivían los EUA y su mandatario era la Guerra de Vietnam. Cuanto hiciera el presidente Richard Milhous Nixon era opacado por el problema que le heredaron sus antecesores demócratas, Kennedy y Johnson. Al final, la decisión que tomó respecto a ese conflicto bélico terminaría por ser la causa real de su salida del poder, aun cuando la excusa oficial fuera otra. Acerca de esto, la presidencia de Gerald Rudolph Ford y la elección de James Earl Carter comentaremos en esta ocasión.

La matanza, en marzo de 1968, de más de 400 civiles en el villorrio de My Lai, dejaría una huella indeleble entre la población estadounidense y a lo largo de ese año y 1969, las protestas y marchas sumaron cientos por todo el territorio de este país. Los campus universitarios eran un centro de agitación en contra del accionar bélico. La mayor de las concentraciones en contra de la guerra se suscita, el 15 de noviembre de ese año, cuando en Washington se reúnen un cuarto de millón de personas para demandar el fin de la participación estadounidense en Vietnam. Pocos eran los resultados de la política bautizada como “Vietnamization,” también llamada Doctrina Nixon, adoptada desde los inicios de su administración con lo cual cumplía una promesa de campaña. Esto consistía en reducir el numero de efectivos estadounidenses en Vietnam y reemplazarlos con soldados vietnamitas; incremento del bombardeo aéreo y de artillería; entrenar a los survietnamitas y proporcionarles armamento para que continuaran el ataque terrestre. Asimismo, continuaban las platicas de paz en Paris, iniciadas desde 1968, en donde secretamente el secretario de estado Henry Kissinger buscaba alcanzar un acuerdo con los norvietnamitas quienes demandaban un retiro total e incondicional de las tropas estadounidenses, además de que le quitaran todo apoyo al general Nguyen Van Thieu. Ante tanta demanda, las pláticas fracasaron. Ello, no impidió que la retirada de tropas continuara y, para 1972, se estima que fueron un total de 402 mil. Esto, sin embargo, implicó otros problemas. El enojo y la frustración, se apoderó de quienes continuaban en el frente. Asimismo, seguía incrementándose el número, contabilizado en decenas de miles, quienes causaban baja con deshonor al desertar. Además, el servicio militar obligatorio era alguno que muchísimos no aceptaban cumplir y preferían huir a Canadá. Se estima que entre 1965 y 1973, las evasiones en ese sentido contabilizaron poco más de medio millón. Ante esto, Nixon decidió en 1972, poner punto final a esa obligatoriedad y, a partir de 1973, transformar la integración del ejercito en un asunto de voluntarios. Pero esas no eran las únicas acciones de Nixon por los rumbos de Asia.

En conjunción con Kissinger, el presidente estadounidense diseñó la estrategia para lograr la distensión con China y Rusia. Consciente que durante los sesentas las relaciones entre ambos países se habían ido deteriorando, implantó acciones tendientes a lograr que uno se enemistara con el otro. En la búsqueda por dar un giro a la balanza de poder, Nixon estimó que esta se movería hacia el oeste si lograba un acercamiento con China, lo cual hizo de manera subrepticia, invitando a los lideres de esa nación para que se mostraran dispuestos a sostener un dialogo. Pero no todo fueron palabras, el presidente estadounidense realizó algunas acciones concretas. Empezó, en diciembre de 1970, por implantar una serie de medidas que reducía las restricciones al comercio con China. En reciprocidad, al año siguiente, el gobierno chino lanzó la invitación para que jugadores, del llamado tenis de mesa, fueran a su país a participar en competencias allá. La prensa estadounidense, que etiqueta todo, bautizó esa acción como “la diplomacia del ping-pon.” En ese contexto, durante febrero de 1972, Nixon y su esposa visitaron China. Durante ocho días visitaron las ciudades de Beijín, Hangzhou y Shanghái. Además de que el presidente se entrevistó, una vez, con el líder Mao Zedong y en varias ocasiones con el primer ministro, Zhou Enlai. De esa manera se abrió una etapa nueva en las relaciones políticas-comerciales entre ambas naciones, a la vez que se obligó a la URSS a cambiar su estrategia en su trato con los EUA. Si bien el presidente Nixon suavizaba su relación con los dos principales exponentes de gobiernos socialistas en el mundo, ese no era el caso en otras regiones.

En América Latina, los EUA continuaron apoyando a gobernantes promotores del llamado anticomunismo y oponiéndose a quienes asomaban un dejo de democracia. El caso mas sonado fue el derrocamiento del presidente chileno Salvador Allende Gossens ocurrido el 11 de septiembre de 1972. Con respecto a nuestro país, es muy ilustrativo para quienes aun siguen creyendo el cuento de que el presidente Luis Echeverria Álvarez andaba queriendo convertirnos en purpuras, escuchar las grabaciones de la entrevista que el mandatario mexicano sostuvo, el 15 de junio de 1972, en la Casa Blanca con su contraparte estadounidense. Una y otra vez, Echeverria trató de convencer a Nixon que su discurso no era antiestadounidense, sino una forma de arrebatar banderas a Fidel Castro Ruz y a Allende. México era amigo de los EUA y no buscaba convertir a la América Latina ni a las llamadas naciones del Tercer Mundo en un satélite soviético. Muy recomendable oír esos “tapes” para comparar el discurso publico con el privado en eso de las relaciones con los EUA. En medio de todo su accionar diplomático, Nixon enfrentaba en ese mismo año el proceso de reelección.

Nixon, acompañado por el vicepresidente Spiro Theodore Agnew, logró la nominación Republicana sin ningún problema. Los Demócratas por su parte, seleccionaron al senador por South Dakota, George McGovern, quien tuvo dificultades para seleccionar su compañero de fórmula tras de que el senador por Massachussets Edward Moore Kennedy rechazó el ofrecimiento que finalmente fue aceptado por el senador por Missouri, Thomas Eagleton. Sin embargo, pronto se supo que este personaje había estado sometido a una terapia de electrochoques para combatir la depresión. Ante esto, hubo de renunciar a la candidatura que entonces recayó en el hermano político de los Kennedy, Sargent Shriver. A la hora de las votaciones, los estadounidenses demostraron que estaban muy conformes con el accionar de Nixon y 47.17 millones (60.7 porciento de la votación) sufragaron por el republicano que así obtuvo la mayoría en 49 estados que representaban 520 votos electorales. Por su parte, McGovern recolectó 29.17 millones de votos (37.5 porciento del total) y solamente obtenía triunfos en Massachussets y el Distrito de Columbia que le significaron 17 votos electorales. Nixon vivía un romance con su electorado y, por lo pronto, podía seguir instrumentando la política exterior.

Nadie puede negarle a Nixon los éxitos que tuvo en su relación con la URSS con la cual negoció el Tratado de la Limitación de Armas Estratégicas (SALT), mediante el cual disuadía a los soviéticos de lanzar el primer ataque. Asimismo, cuando la coalición árabe lidereada por Egipto y Siria, que contaban con el respaldo soviético, atacaron a Israel en la conocida como la Guerra del Yom Kippur causando serios daos a este país, Nixon demostró a que nación consideraba su aliada en la zona y proporcionó apoyo a los israelitas, al tiempo que establecía como responsabilidad propia cualquier acción de respuesta de los países árabes. Esto llevó a una negociación entre la URSS y los EUA, mientras que Israel iba ganando territorio enemigo. Esta crisis llevó a un enfrentamiento mayor entre las superpotencias cuando Anwar el-Sadat, el presidente de Egipto demandó una misión conjunta de paz integrada por ambas naciones, lo cual fue rechazado por los EUA. El primer ministro soviético Leonid Brezhnev quiso imponer unilateralmente una fuerza de paz, algo que Nixon no iba a permitir. Acto seguido, dio instrucciones para que el ejercito estadounidense entrara en la fase DEFCON3, lo cual en palabras llanas significa que a partir de ese momento todo el personal militar y las bases estadounidenses en cualquier sitio, estaban bajo alerta de guerra nuclear. Y como el diablo no come lumbre, pues don Leonid le bajó a la bravura. Pero mientras en el exterior, las cosas lucían esplendorosas para Nixon, en lo domestico algunos de sus enemigos, que no eran pocos, esperaban cobrarse cuentas pendientes.

Y esas facturas empezaron a exhibir tras de que el 27 de enero de 1973, se firman, en París, los tratados de paz en Vietnam. Mediante ellos, los EUA se comprometían a retirar sus tropas en sesenta días. Esto representaba la derrota estadounidense y dejaría una huella honda en toda esa sociedad, el sentimiento de la culpa de la derrota recaería en Nixon.

Aunado a lo anterior, el vicepresidente Spiro T. Agnew fue acusado que de que en sus tiempos de gobernador de Maryland le encontró el gusto al deporte del soborno, la extorsión y la evasión fiscal. Ante ello, no le quedó sino renunciar el 10 de octubre de 1973. En su lugar fue nombrado, en diciembre de ese año, el líder de la minoría Republicana en la Cámara de Representantes, Leslie Lynch King Jr. a quien todos conocemos como Gerard Rudolph Ford. Ya para entonces estaba el caldero hirviendo debido a que, en junio de 1972, se encontraron a cinco individuos haciendo trabajo de plomeros chambones en la sede del Partido Demócrata en el evento conocido como Watergate. Aun cuando se otorgó todo el crédito del descubrimiento y lo que siguió a los periodistas del Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein, en realidad estos solamente fueron los mensajeros-difusores de un resentido, convertido en soplón, a quien apodaron “garganta profunda, el subdirector del FBI, William Mark Felt. En medio del escándalo, Nixon y los suyos trataron de cubrir aquel desaguisado lo cual hicieron de manera tan burda que empezaron a adentrarse en terrenos pantanosos. Ante esto, la Cámara de Representantes inició audiencias encaminadas al juicio político. Dos meses después, la Suprema Corte de Justicia le negó a Nixon el privilegio ejecutivo y ordenó que entregara todas las grabaciones al fiscal especial, Leon Jaworski. Al escucharse las grabaciones, se determinó que Nixon conocía toda la trama. La Cámara y el Senado estaban listos para dar paso al juicio político en contra de Nixon. Este, nuevamente, recordó que la institución presidencial era más importante que quien la ocupara temporalmente y antes de aceptar que el presidente de los EUA fuera a sentarse en el banquillo de los acusados, renunció el 9 de agosto de 1974. Antes de continuar, vale precisar que en eso de las grabaciones Nixon no era el primero en practicarlas, F.D. Roosevelt, John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson fueron fieles seguidores de dejar constancia grabada de sus palabras y las de quienes se entrevistaban con ellos, sin que los interlocutores supieran que estaban siendo inmortalizados vía su voz. En medio de la tormenta política, Ford asumió la presidencia. Caro habría de salirle al sistema estadounidense aquella crisis generada a partir de ambiciones políticas de revancha.

Ford inició un programa d reconciliación nacional, primero extendió la amnistía para los desertores y evasores de la guerra de Vietnam. Posteriormente, el 8 de septiembre de 1974, entre rumores de si el acto fue generado por una amenaza de extorsión del perdonado potencial, Nixon, el presidente Ford le otorgó el perdón a su antecesor. Ante esa situación, Ford tuvo que aclarar que lo hizo para evitar que aquello siguiera pesando como un fardo sobre el país y darle vuelta a la página, aun cuando tuvo un alto costo para su credibilidad entre la población. Aunado a ello, el país vivía un problema inflacionario que, para resolverlo, Ford implantó medidas para desacelerar la economía lo cual, si bien controló el nivel de precios, hizo que el desempleo se fuera al nueve porciento y terminó por crear la recesión de 1974-1975.

En el terreno foráneo, en el caso de China y la URSS, Ford siguió una política similar a la de su antecesor. En ese tenor, se desarrolló la visita de que realizó a China en diciembre de 1975. En otro tenor, durante la presidencia de Ford, los EUA suscribieron con la URSS los Acuerdos de Helsinki mediante los cuales se creaba el grupo Observadores de Helsinki que fue el antecedente del denominado Observadores de los Derechos Humanos.

En el otro campo en el cual Nixon no tuvo empacho en tomar partido fue en Medio Oriente en donde Ford, el 24 de marzo de 1975, dio reversa y durante seis meses estuvo reticente a otorgar apoyó bélico a Israel. Esta postura generó el enojo de la comunidad judía en los EUA, así como entre miembros del Senado en donde 77 simpatizantes de la causa israelita le demandaron, vía escrita, al presidente que otorgara el apoyo solicitado de casi tres mil millones de dólares. La negativa de respaldo tensó las relaciones EUA-Israel y fue hasta principios de septiembre, cuando se signa el Acuerdo Provisional de Sinaí, que se reanuda la ayuda. Así, llegó 1976 el año de las elecciones presidenciales y Ford sabia que tenia que competir para buscar ser electo. Sin embargo, las resistencias internas en su partido estaban encabezadas por el otrora gobernador de California, Ronald Wilson Reagan quien representaba el ala conservadora de ese instituto político. Además, Ford no terminaba de ser comprendido en lo positivo que resultó para la vida nacional haber perdonado a Nixon. En medio de una gran disputa, finalmente Ford gana la nominación por 117 delegados, pero el apoyo de Reagan y su grupo se da de manera limitada. El candidato a la vicepresidencia sería el senador por Kansas Robert Joseph Dole. Por lo que concierne a los demócratas, la contienda se da entre el senador el gobernador de California, Jerry Brown, el senador por Washington, Henry Jackson, el gobernador de Alabama, George Wallace, el senador por Massachussets Edward Moore Kennedy y el gobernador de Georgia, James Earl Carter. Al final todo se ciñe a los dos últimos. Al momento de la Convención, es Kennedy quien acapara los mayores aplausos, pero el fardo de Chappaquiddick y el fantasma de la muerte de Mary Jo Kopechne se hacen presentes para recordar a los demócratas que no podían nominar alguien con esos cuestionamientos en las alforjas. Finalmente, Carter es seleccionado como el abanderado, llevando de compañero al senador por Minnesota, Walter Frederick Mondale. A la hora de los debates, entre Carter y Ford, este último comete un error en asuntos internacionales al mencionar que “no existe una dominación soviética en Europa del Este y esa dominación tampoco existirá bajo la Administración Ford”. Eso se agregaba a otros dislates del pasado que habían hecho ganar a Ford fama de poseer limitantes intelectuales serias. En ese entorno, a la hora de las elecciones, Carter obtiene 40.83 millones de votos al obtener la victoria en 23 estados (todo el sur vuelve a pintarse de azul) y el Distrito de Columbia con lo cual logra 297 votos electorales. Por su parte, Ford alcanza 39.14 millones de votos con mayoría en 27 estados que solamente le alcanza para registrar 240 votos electorales. Los estadounidenses no imaginaban la pesadilla que les esperaba durante los años por venir, pero ese será el tópico de nuestra colaboración siguiente.

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Añadido (1) Solamente para recordarle a usted, lector amable, que este miércoles 31 de julio a las 18:00 horas, en las instalaciones del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), sita en Francisco Y. Madero No. 1 en San Ángel, CDMX, habrá de presentarse el segundo libro de nuestra autoría “Las Conferencias de Bucareli. Un Acuerdo Pragmático de la Diplomacia Mexicana.” Este volumen. cuya edición fue factible gracias al apoyo que nos otorgó la entonces directora general del INEHRM, Dra. Patricia Galeana Herrera, será comentado por el director general actual de dicha institución, Dr. Pedro Salmerón Sanginés. Sí, ese día, anda por los rumbos de la hoy alejada de ser nombrada la región más transparente del aire, y dispone de un par de horas libres, esperamos saludarlo por ahí.

Añadido (2) En la leyenda de los pueblos, se decía que el sacristán de las iglesias católicas acostumbraba “ayudarse” con un pellizco al cepo de las limosnas antes de rendirle cuentas a su empleador. Hoy, pareciera que eso ya se terminó. Nos encontramos, hace unos días, la nota de que, a un cura en el norte de San Francisco, California, lo capturaron transportando en su auto bolsas con 18 mil dólares en efectivo, además de que en su casa encontraron otros guardaditos. ¿Sería eso un castigo por no compartir con el señor o…..? ¿Cuántos casos similares a ese habrá alrededor del planeta en esa y las otras religiones?

Añadido (3) Nada prometedor se puede esperar cuando uno de los exsocios decide que colgará en el tendedero los trapos que todos portaron y quedaron muy sucios.

Añadido (4) Otra de excofrades. En España, Pablo ya no quiso verla de gratis y le exigió a Pedro una parte del botín. Ante la respuesta negativa, lo dejó desvestido. Cosas de políticos.
20 Julio 2019 04:00:00
La política exterior estadounidense. Entre Vietnam y la luna
En medio de la euforia del triunfo electoral apabullante de 1964, el presidente Lyndon Baines Johnson prosiguió con su programa de reformas. Nadie iba a negarle el derecho de hacerlo, el 61 por ciento de los votantes lo eligieron, era en ese momento o nunca. Jamás imaginó que esos mismos electores terminarían por ser sus críticos acérrimos cuando los asuntos de las relaciones exteriores no salían como se planeaban. Sobre ello y el gobierno de Richard Milhous Nixon abordaremos en esta ocasión.

A principios de 1965, el presidente Johnson emprendía el programa “The Great Society” bajo el cual estimaba habría de transformar a los EUA y acabar con todos sus males. En medio de todo esto iba lo que podíamos llamar un subprograma, el de la “Guerra contra la Pobreza.” Esto implicaba ofrecer apoyos para que los estudiantes de recursos limitados pudieran acceder a la educación, dando inicio con el llamado “Head Start Program” destinado a los niños en edad preescolar. Asimismo, buscó mejorar el sistema de salud al apoyar a las clases marginadas vía el “Medicaid” y para las personas de edad avanzada el “Medicare.” En igual forma, respaldó el desarrollo de las regiones marginadas al crear los “Job Corps” destinados a los desempleados. El objetivo era mejorar las condiciones económicas lo cual ayudaría no solamente a implantar medidas, sino que permitiría el éxito en el combate al crimen y la delincuencia. En el aspecto cosmético, el 22 de octubre de 1965, el presidente Johnson promulgó una ley destinada a embellecer las carreteras dentro de lo cual incluía limitar los anuncios publicitarios a lo largo de ellas, así como remover los depósitos de chatarra y basura que se generaban a lo largo de las carreteras interestatales, un programa que tomó como suyo la esposa del presidente, Claudia Alta Taylor a quien todos llamaban Lady Bird Johnson.

Ni quien dude de la importancia de los programas sociales implantados por Johnson. Sin embargo, como todos los de ese tipo que operan en un solo sentido, terminan por crear distorsiones y eso aconteció con un sector muy importante de la sociedad estadounidense que acabó por sentirse muy cómoda con la postura de esperar la dadiva y no ofrecer nada a cambio. A pesar de todos los logros que, en el terreno doméstico, obtuvo el presidente Johnson, su gestión tiende a recordarse en una sola palabra: Vietnam.

Durante la campaña, Johnson prometió que no enviaría jóvenes estadounidenses a realizar el trabajo que deberían de realizar los asiáticos. A pesar de esto, en marzo de 1965, envió tropas de combate a Vietnam con el apoyo del pueblo estadounidense y para junio de ese año, 82 mil efectivos estaban instalados allá. Bajo la creencia de que le había sido extendido un cheque en blanco y el soporte de la ciudadanía le duraría toda la vida, el presidente de origen texano, a pesar de que algunos de sus asesores le prevenían de lo que podía suceder, si bien no accedió a lo que los militares demandaban, se enviaran 175 mil combatientes más, si accedió a que 100 mil se fueran en el mes de julio de 1965 y una cantidad similar el año siguiente. Aquello tomaba trazas de convertirse en una conflagración mayor.

Aparte de que se sumaron tropas de Corea del Sur, Tailandia, Australia y Nueva Zelandia, en el ámbito domestico estadounidense, empezaron a aparecer grupos en favor y en contra. Por un lado, los llamados “Hawks” (Halcones) quienes proponían un bombardeo masivo y el uso de armas nucleares. Por otro, aquellos a quienes se denominaba “Doves” (Palomas) buscaban una salida negociada mediante la declaración de Vietnam del Sur como zona neutral y mas tarde alcanzar la reunificación con Vietnam del Norte. El presidente Johnson optó por la enfatizar vía bélica y para noviembre de 1967, ya tenía en territorio de combate mas de 500 mil soldados, a la par que las bajas totales sumaban mas de 15 mil y los heridos rondaban los 110 mil. En ese escenario nada grato los medios de comunicación, encabezados por la voz de Walter Cronkite, en la cadena televisiva CBS, presentaban noticias que en ocasiones eran ciertas y otras que no necesariamente correspondían a la verdad, pero que atraían audiencia. Un día tras otro fueron incrementándose el número de protestas y oponentes a seguir enviando jóvenes que regresaban del frente de batalla muertos o mutilados mental y/o físicamente. A la vez, se demandaba parar aquello que decían era un ataque sobre civiles inocentes, además de que los EUA estaban dando apoyo a una dictadura en Saigón. Eso era lo que, en octubre de 1967, alrededor de 35 mil personas protestaban frente a las oficinas del Pentágono. En ese ambiente adverso, Johnson llegó a 1968.

El ultimo día de enero, el general norvietnamita, Vo Nguyen Giap al mando de 70 mil efectivos, lanzó una ofensiva sorpresa denominada Tet que consistió en atacar mas de cien ciudades y pueblos de Vietnam del Sur. Las tropas estadounidenses lograron sobreponerse y responder con éxito al grado que los atacantes no pudieron mantener posesión de los sitios por mas de uno o dos días. No obstante que el general en jefe de las fuerzas estadounidenses, William Joseph Westmoreland, clamaba que la victoria estaba cerca, por otro lado, demandaba que le enviaran 200 mil hombres más al frente de batalla. En ese entorno, el panorama futuro no lucia prometedor para el nativo de Stonewall, Texas.

La población estadounidense estaba entre escéptica y dividida. Las protestas en contra de la guerra arreciaban, Los combatientes estadounidenses, se encontraban desmoralizados porque todas sus acciones no eran suficientes para derrotar plenamente a los norvietnamitas. Porque el presidente enfrentaba la disyuntiva de no querer aumentar impuestos, pero no deseaba recortar el gasto destinado a su programa de combate a la pobreza y tenía la necesidad de incrementar los recursos para continuar con la guerra, lo cual no le dejaba otra alternativa sino recurrir al endeudamiento y acrecentar el déficit. Aunado a ello, 1968, era año electoral y contrario a lo que pudiera esperarse, dentro del Partido Demócrata, surgieron quienes consideraron que, dada la situación difícil por la que atravesaba el presidente, podía uno de ellos convertirse en el candidato presidencial.

En marzo, durante las primarias en New Hampshire sonaron las alarmas en la Oficina Oval. El senador por Minnesota, Eugene McCarthy, obtuvo el 42 por ciento de los sufragios contra el 50 porciento del presidente. Ante ello, dado el poco aprecio que sentía por Johnson, el senador por New York, Robert Fitzgerald Kennedy, decidió, montado en la popularidad de su hermano extinto y en todo el aura artificial que se había creado alrededor de su memoria, que también participaría en la contienda por la candidatura presidencial. Frente a ese panorama, en un autentico “idus de marzo, el día 31, el presidente Johnson anunció al pueblo estadounidense que se limitara el bombardeo sobre Vietnam del Norte para dar paso a un acuerdo negociado que finalizara el conflicto. Asimismo, dio a conocer que no participaría en la contienda en busca de la nominación para otro periodo presidencial ya que dedicaría todos sus esfuerzos a tratar de lograr la paz. La platicas en ese sentido dieron inicio en mayo, pero pronto cayeron en un estancamiento dado los tiempos electorales que se vivían en los EUA. Pero volvamos a los sucesos en territorio estadounidense.

El 4 de abril, el líder afroamericano, Martin Luther King Jr., Fue asesinado lo cual dio pie a un sinfín de protestas violentas. En medio de todo ello, el 11 de abril, el presidente Johnson firma la Ley de Derechos Civiles de 1968. A la par continuaba la lucha por la nominación demócrata entre McCarthy y Kennedy, ambos con un discurso antibélico. Cuando parecía que los electores demócratas terminarían por inclinarse a favor de Kennedy, se atravesó el 5 de junio. Recordamos que ese día alrededor de las 23:30 horas, tras de que se anunciara el triunfo de Kennedy en las primarias de California, decidimos apagar el televisor e irnos a dormir pues al otro día había que ir a la escuela. A la mañana siguiente, era jueves, lo primero que nos enteramos al leer Zócalo era que le habían pegado un tiro al precandidato demócrata quien falleció ese día. Esto acabó por llevar a que los demócratas escogieran como su candidato al vicepresidente Hubert Horatio Humphrey Jr., acompañado por el senador por Minnesota, Edmund Muskie. La fórmula resultaba extraña pues también Humphrey era nativo de Minnesota. Por su parte, los republicanos eligieron candidato al resucitado, políticamente hablando, Richard Milhous Nixon quien llevó al gobernador de Maryland, Spiro Theodore Agnew como aspirante a vicepresidente. Un tercer candidato fue el gobernador de Alabama, George Corley Wallace Jr., representando al Partido Estadounidense Independiente, junto con el general de la Fuerza Aérea, Curtis Emerson LeMay. Al final la victoria favoreció a Nixon quien obtuvo 31.78 millones de votos al ganar 32 entidades que le representaron 301 votos electorales. Humphrey alcanzó 31.27 millones de votos al alcanzar la mayoría en 13 entidades y el Distrito de Columbia, lo cual representó 191 votos electorales. Nuevamente, el sur fue perdido por los Demócratas al obtener la mayoría de los votos en cinco entidades de esa área y alcanzar un total de 9.9 millones de votos que representaron 45 votos electorales. De esa manera concluía el gobierno del presidente Johnson quien acabaría por retirarse con un agrio sabor de boca por no haber podido imitar los logros de su héroe, F.D. Roosevelt. Para tener una idea mas amplia de lo que fue el gobierno, y los días posteriores hasta su muerte, del trigésimo sexto presidente de los EUA, es recomendable revisar el libro “Flawed Giant: Lyndon Johnson and His Times, 1961-1973” (1998) escrito por Robert Dallek. Pero vayamos a los años de Nixon.

El abogado graduado de la Universidad de Duke, fallido aspirante a ser agente del FBI, el teniente comandante de la Armada estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, el representante del duodécimo distrito de California en el Congreso, el Senador por California, el anticomunista rabioso, el vicepresidente durante la administración de Eisenhower, el fallido aspirante presidencial derrotado por los votos surgidos de los cementerios de Illinois y Texas, el político dado por acabado, realizó la resurrección nunca vista ni antes, ni después, para llegar a la primera magistratura de su país. Es común resumir el gobierno de Richard (1969-1974) Nixon en un solo evento, Watergate. Sin embargo, hubo muchas otras cosas positivas de su gestión que algunos desconocen o ponen de lado a la hora de calificar su gestión. Repasemos sus acciones en el ámbito interno.

El programa bajo el cual Nixon desarrollo sus acciones internas lo denominó “New Federalism.” Aún cuando Nixon es ubicado en la extrema derecha rabiosa, muchas de sus acciones podrían ser calificadas de progresistas. En el sur de los EUA implantó medidas tendientes a eliminar la segregación racial. Al establecer comités integrados por blancos y afroamericanos, logró que, para finales de 1970, solamente el 18 por ciento de los niños de color asistieran a escuelas integradas exclusivamente por miembros de raza negra, lo cual significó una reducción significativa si se le compara con el 70 por ciento que lo hacía en 1968. Asimismo, realizó cambios en los programas de ayuda para las familias con niños, los de vales de despensa y “Medicaid” al optar por entregar los pagos con dinero en efectivo para los necesitados, madres solteras y los pobres con salarios bajos. En contra de su imagen dura, Nixon fue un promotor de los derechos de la mujer. Incrementó el número de damas que trabajaban en su gobierno, respaldó las demandas que se hacían por discriminación sexual relacionadas con el otorgamiento de empleos, además de ordenar al departamento del trabajo que en los contratos de empleo del gobierno federal fueran incluidos lineamientos específicos en contra de la discriminación sexual. Tal vez los ambientalistas de ahora no lo recuerden, pero, en 1970, Nixon creó la “Environmental Protection Agency (EPA); favoreció la conservación de los recursos naturales. En ese mismo tenor promulgó en ese año la Ley para el Aire Limpio, la Ley Nacional de Política Ambiental y estableció la oficina de Seguridad Ocupacional y Administración de la Salud (OSHA).

En materia económica, ante el temor de que la inflación se saliera de control, Nixon recurrió a una receta muy cuestionable, el congelamiento de precios y salarios, mientras que dejaba el dólar flotando con respecto a otras monedas. El control artificial no dio los resultados esperados y en abril de 1974 fueron desechados. Por lo que respecta al dólar, el 15 de agosto de 1971 decidió romper la convertibilidad del dólar al oro, rompiendo así los Acuerdos de Breton Woods. Pero si de asuntos externos se trataba, hubo uno de carácter singular.

Después de que, durante casi una década los EUA, dedicaron una buena cantidad de recursos al programa espacial en donde mantenían una cerrada competencia con los soviéticos, el 20 de julio de 1969 a las 20: 17 horas, la nave espacial Apolo 11 arribaba a la luna y el astronauta estadounidense, Neil Armstrong se convertía en el primer ser humano en pisar territorio lunar, seguido minutos después por Edwin Eugene Aldrin Jr., mientras que el tercer tripulante, Michael Collins permanecía en el modulo comando orbitando el satélite. Era el triunfo estadounidense en la carrera espacial. Kennedy había prometido que ellos llegarían primero y acertó, lo que nunca imaginó que ello se lograría durante el mandato de quien, como él, llegara como senador novicio en 1950 y al que, en 1960, envió a lo que parecía el fin de su carrera política.

Si algo distinguió la gestión de Richard Nixon fue su ambición por imponer su agenda. En ese contexto, su trato con el Congreso fue tenso. En lugar de optar por la negociación y alcanzar acuerdo, prefirió la vía de la confrontación. Estimaba que el poder depositado en la presidencia era superior a cualquier otro y por lo tanto debería ser exentado de cumplir ciertas reglas establecidas en la Constitución. Esa relación tirante con los legisladores habría de serle muy costosa durante su segundo mandato y en nada lo ayudó a la hora que surgió el escandalo de Watergate, pero sobre eso y las acciones que Nixon realizó en materia de política externa, les comentaremos la semana próxima.


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Añadido (1) Lector amable, hacemos de su conocimiento que el miércoles 31 de julio a las 18:00 horas, en las instalaciones del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), sita en Francisco Y. Madero No. 1 en San Ángel, CDMX, habrá de presentarse el libro de nuestra autoría “Las Conferencias de Bucareli. Un Acuerdo Pragmático de la Diplomacia Mexicana.” Este volumen cuya edición fue factible gracias al apoyo que nos otorgó la entonces directora general del INEHRM, Dra. Patricia Galeana Herrera, será comentado por el director general actual de dicha institución, Dr. Pedro Salmerón Sanginés. Si usted, lector amable, anda ese día por los rumbos de la hoy alejada de ser nombrada la región más transparente del aire, y dispone de un par de horas libres, esperamos saludarlo por ahí.

Añadido (2) El sábado 13 de julio, se demostró que el alcalde de New York, Warren Wilhelm Jr., mejor conocido como Bill de Blasio, es prescindible totalmente. Al suscitarse la emergencia por el apagón, fueron los miembros de los departamentos de policía y bomberos quienes, al actuar eficientemente, evitaron males mayores. Aun no se sabe, a ciencia cierta, si ese día el funcionario mencionado andaba en Iowa en la búsqueda de adeptos para su campaña presidencial fantasmal o participaba en uno de esos concursos en los que se empujan semovientes.

Añadido (3) ¿Lo de Baja California podría ser considerado dentro de la categoría de un golpe de estado incruento[fallido]?

Añadido (4) Veíamos las imágenes de hace unos días en el Parque Francisco Y. Madero de Saltillo, Coahuila y no pudimos sustraernos a recordar el verano de 1958 cuando un chamaco pueblerino observaba, desde las entrañas de aquel viejo recinto con sabor beisbolero, su primer juego de ese deporte. Era un partido entre el Club 45 de su pueblo natal y el equipo representativo de Río Bravo que competían en la Liga Minera Miguel Pier. La imagen que se le quedó grabada fue la de un pelotero novato quien, a una velocidad endiablada, recorría las almohadillas hasta llegar de cabeza al home. Se trataba del jardinero central del segundo equipo, Marcelo Juárez Moreno.
13 Julio 2019 04:00:00
La política exterior estadounidense. Del “fairy tale” de camelot al inicio de la pesadilla…
En esta colaboración daremos un repaso sobre las acciones que el presidente Dwight David Eisenhower realizó durante su segundo periodo tanto en el ámbito doméstico como en el externo. En igual forma, abordaremos lo concerniente a los gobiernos de John Fitzgerald Kennedy y el primer año de gobierno de Lyndon Baines Johnson. Procedamos.

El segundo periodo presidencial del presidente Eisenhower se caracterizó por una serie de acciones relacionadas con los derechos civiles en los EU, mismos que tendemos a olvidar. En 1957, firmó la primera ley de derechos civiles que se proclamara en los EU desde la época de la Reconstrucción (1865-1877). Asimismo, para concluir con la segregación en Arkansas, no dudó en enviar tropas. En ese mismo tenor, en 1960, emitió la Ley de Derechos Civiles. Por otra parte, en 1958 y 1959, Alaska y Hawai respectivamente fueron admitidos como los estados 49 y 50 de la Unión Americana. Sin embargo, en el plano externo, las cosas empezaban a descomponerse. La URSS tomaba la delantera en la carrera espacial cuando, en 1957, lanzó el cohete Sputnik. Ello obligó al presidente estadounidense a tomar medidas en busca de no quedarse atrás. Primeramente, creó la “National Aeronautics and Space Administration” (NASA), un acto que fue acompañado por una campaña intensa que lo mismo buscaba asignar mayores recursos a la exploración espacial que promover y mejorar los programas de ciencias en los centros de educación superior. Sin embargo, no todo era luchar por apoderarse del espacio sideral.

A noventa millas de las costas estadounidenses, en la Isla de Cuba, desde 1956, un grupo de inconformes realizaban acciones tendientes a derrocar al régimen de Fulgencio Batista. Sería, literalmente, en los albores de 1959 cuando aquellos barbudos encabezados por Fidel Castro Ruz se hicieron del poder en el país caribeño. Los rebeldes convertidos en gobierno despertaron la simpatía en muchos sitios del mundo. Aun cuando al principio dijeron ser adalides de la democracia, una serie de factores, incluidos un manejo inadecuado de la política estadounidense, terminaría por hacer que en lugar de ser dominados por los EU pasaran a ser colonia de la URSS. Aquí cabe mencionar un anécdota personal cuando, allá por 1982, en una de nuestras clases de agricultura mundial, en la maestría de economía, expusimos el tema de la reforma agraria cubana y mencionamos eso del cambio de amo, un compañero nigeriano nos andaba acusando de “comunistas,” claro que a ello contribuía el hecho de que lucíamos una barba que semejaba la de Karl Marx, cuantas veces nos hemos reído al recordar ese evento. Pero dejemos disgregaciones personales y retornemos a la historia.

Durante 1959 y 1960, los revolucionarios cubanos implantaron una serie de reformas sociales y medidas sumarias que generaron tensión en sus relaciones con Washington lo cual generó que, en las últimas semanas de la administración Eisenhower, los EU rompieran relaciones diplomáticas con Cuba. En medio de todo ello, se había desarrollado la campaña presidencial en los EU durante 1960.

Dado que Eisenhower no podía aspirar a un tercer periodo, los Republicanos decidieron que su candidato sería el vicepresidente Richard Milhouse Nixon a quien acompañó el entonces embajador estadounidense ante las Organización de las Naciones Unidas, Henry Cabot Lodge Jr, hijo de un viejo conocido de México durante los 1910 y 1920, el entonces senador por Massachussets de nombre similar quien lo mismo promovía juicios en contra nuestra que recomendaba fuéramos convertidos en protectorado. Por su parte, el Partido Demócrata, tras un jaloneo intenso eligió su representante al joven senador por Massachussets, John Fitzgerald Kennedy, tras haber librado una lucha intensa con el líder del Senado, el texano Lyndon Baines Johnson quien a regañadientes aceptó ocupar el segundo lugar de la formula. Mucho se ha escrito y comentado de que si el resultado final de la contienda se debió a la actuación que Nixon y Kennedy tuvieron durante el primer debate televisivo de la historia, que si uno lucía fresco y el otro sombrío. Sin embargo, al final la elección fue decidida por la activa participación que tuvieron los moradores de los cementerios en Illinois y Texas. En la primera entidad, la “Daley Machine” y sus aliados en Chicago hicieron el trabajo, mientras que, en la segunda, Johnson recurrió al procedimiento similar que le emplearon a él, en 1941, cuando perdió la elección senatorial. Aun cuando se le sugirió a Nixon judicializar el proceso, prefirió abstenerse antes de poner en evidencia al sistema estadounidense. Ante ello, Kennedy obtuvo 34. 22 millones de votos al ganar en 22 entidades que le dieron un total de 303 votos electorales. Nixon, por su parte, alcanzó 34.10 millones de votos como consecuencia de triunfar en 26 estados que significaban 219 votos electorales.

El arribo de Kennedy (1961-1963) a la Casa Blanca significó el cambio generacional, el acceso al poder del grupo de jóvenes educados en las mejores universidades estadounidenses y que por vez primera un profesante de la fe católica se convirtiera en presidente. Pronto, todo ello habría de enfrentar una crisis cuando en abril de 1961, se planeó, pésimamente, una invasión a Cuba para derrocar a Castro y aquello terminó en el desastre de Bahía de Cochinos. Kennedy sufrió el primer descalabro e inició una relación difícil con Cuba. En enero de 1962, los EU logran que Cuba sea expulsada de la OEA en donde el único país que mantuvo una postura digna fue México. Al mes siguiente, Kennedy firma el decreto del bloqueo económico y comercial a Cuba, gracias al cual Fidel pudo subsistir a lo largo de los años ya que cada vez que su modelo mostraba la ineficacia culpaba a los estadounidenses de estarlo ahogando, no obstante estar echado en los brazos de la URSS. Para el otoño de 1962, en octubre, se desata la llamada Crisis de los Misiles cuando los soviéticos tratan de instalar armas nucleares en Cuba y el mundo estuvo a un centímetro de que se desatara la guerra nuclear, algunos chamacos curiosos de entonces recordamos aquellos días en donde los rumores corrían cual agua de río. Para darnos una idea de como estuvo todo aquello es recomendable leer “Thirteen Days: A Memoir of the Cuban Missile Crisis” (1969) escrito por alguien que los vivió desde dentro, Robert Fitzgerald Kennedy. En medio de todo ello, la imagen doméstica y externa del presidente Kennedy era muy bien vendida, claro que entonces no se conocían algunas cosas que hubieran causado el desdoro total, pero esos son otros asuntos.

Kennedy era aclamado en Europa y aquí en nuestro país se recuerda la apoteótica recepción que tuvo, el 29 de junio de 1962, en la ciudad de México, aun cuando en ello tuvo muchísimo que ver que el presidente nuestro fuera don Adolfo López Mateos. Inmerso en los años de la guerra fría, el mandatario estadounidense implantó una política mediante la cual buscaría que las llamadas naciones del Tercer Mundo abandonaran su estado de postración y subdesarrollo para alcanzar la madurez política y económica. El objetivo era incorporarlos al desarrollo capitalista y alejarlos del radicalismo inherente al socialismo y comunismo. Se buscaba que olvidaran la neutralidad y abiertamente se pronunciara pro-estadounidenses. Para lograr esa meta, durante la del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES)efectuada, a principios de agosto de 1961, en Punta del Este, Uruguay, la administración Kennedy propuso el desarrollo del programa llamado Alianza para el Progreso, un programa destinado a mejorar la calidad de vida para los habitantes de América Latina cuyos gobiernos, con la excepción de Cuba, aceptaron incorporarse al mismo. Ello implicaba que sería necesario incrementar en un 2.5 porciento el ingreso del capital; lograr el establecimiento de gobiernos democráticos; poder eliminar el analfabetismo de los adultos para 1970; lograr la estabilidad de precios; realizar acciones encaminadas a lograr una distribución del ingreso más equitativa; impulsar la reforma agraria, todo esto en el marco de la creación de un sistema de planificación económica y social. Asimismo, en el contexto de mostrar una cara más amable, el gobierno de Kennedy creó los llamados “Peace Corps”, mismos que bajo la dirección de Sargent Shriver, el hermano político del presidente, reclutaban voluntarios en su país para ir a las naciones subdesarrolladas y apoyarlas en las acciones que realizaban en materia educativa, agrícola, salud pública y construcción. A pesar de esas propuestas, Kennedy continuó enfocado a detener la propagación del comunismo e ignoró los consejos de abandonar Vietnam. Rechazó cualquier acuerdo negociado y se embarcó en una de las peores experiencias bélicas de la historia estadounidense, la Guerra de Vietnam.

Es conveniente recordar que los EU se entrometieron en Vietnam en 1954 cuando Francia perdió su dominio colonial de más de un siglo sobre la región entonces conocida como Indochina. Las fuerzas comunistas del norte, comandadas por Ho Chi Min, triunfaron sobre las del sur. En 1955, sin embargo, surgió un político anticomunista rabioso, Ngo Dinh Diem, quien desplazó al emperador Báo Đai, cuyo nombre al nacer fuera Nguyen Phúc Vinh Thuy, el treceavo y último monarca de la dinastía Nguyen. En el contexto de la guerra fría, el presidente Eisenhower apoyó a Diem. Este soporte se vio materializado con entrenamiento y equipo militar estadounidense, así como asesoría por parte de la CIA. Con ese respaldo fue factible que las fuerzas de Diem arrestaran alrededor de 10 mil opositores, muchas de ellos torturados y asesinados. Dos años después, empezó la contra respuesta y en 1959, las fuerzas del norte iniciaron la confrontación con las del sur. A finales de 1960, los opositores de Diem formaron el Frente de Liberación Nacional, precisando que no eran comunistas. Washington, sin embargo, desconfiaba de esto y los acusó de ser títeres de Hanoi. En medio de esto, llegó el cambio de mando en los EU.

Ante el asunto heredado, el presidente Kennedy estimó conveniente conformar un grupo y enviarlo a Vietnam del Sur para que analizara las condiciones imperantes ahí. El resultado fue un reporte en el cual advertían el peligro que representaba Vietnam del Norte y por lo tanto era necesario que los EU proporcionar ayuda, militar, económica y técnica al gobierno de Diem. Bajo la premisa de que la amenaza comunista podía expandirse por todo el sureste asiático, el presidente estadounidense incrementó la ayuda. Para 1962, la presencia militar estadounidense creció, de los 800 efectivos que había en los 1950s, hasta 9 mil. A pesar de ello, el descontento interno crecía y, a inicios de noviembre de 1963, un grupo de generales dio golpe de estado en el cual asesinó a Dien y su hermano Ngo Dinh Nhu. El mes empezaba muy mal.

Pero antes de todo eso, Kennedy lo mismo se pronunciaba en contra de la carrera armamentista que proseguía su lucha en contra del comunismo. Con respecto a esto último, el 26 de junio en Berlín Occidental, Kennedy reitero su apoyo a Alemania Occidental y la critica al comunismo expresando su rechazo al Muro de Berlín. En relación a lo primero, el 10 de junio de 1963, en la ceremonia de graduación de la American University delineó el programa parara reducir las armas nucleares, al tiempo que daba a conocer como la URSS habia aceptado en principio negociar un tratado para prohibir las pruebas nucleares y posponer las pruebas de armas nucleares en la atmósfera. Tras de la ratificación del Senado, en octubre de 1963, Kennedy estaba firmando un tratado que involucraba a su país, el Reino Unido y la URSS, mediante el cual se prohibían pruebas atómicas sobre la superficie, en la atmósfera o bajo el agua, aun cuando no se aplicaba a las pruebas en el subsuelo. Sin embargo, Francia lo desdeñó e invocó que era libre de continuar sus actividades en ese sentido como se le diera la gana.

Mientras tanto, en los EU, el cuento de hadas de Camelot, bueno eso era lo que vendían a la audiencia, seguía hasta que, en Dallas, Texas, se atravesó el mediodía del viernes 22 de noviembre de 1963. El presidente Kennedy fue asesinado bajo circunstancias que aún hoy no quedan claras. Inmediatamente tomó posesión del cargo el vicepresidente, Lyndon Baines Johnson, un político proveniente de la vieja escuela del “New Deal” y admirador del presidente F.D. Roosevelt. Esto se contraponía con el grupo kennedyano quienes lo veían como parte de lo viejo e impreparado.

Johnson continuó con la política exterior de Contención, mientras que en el ámbito doméstico aceleró el paso para que la Ley de los Derechos Civiles, enviada al Congreso por Kennedy desde junio, fuera aprobada. Sin embargo, aquello no fue una lucha fácil ya que hubo de enfrentar la resistencia de los miembros de su partido, el Demócrata, quienes representaban los estados del sur. Muy interesante nos resultó revisar los archivos del Senador por Montana Mike Mansfield, en donde encontramos una radiografía autentica del debate que se dio en torno a esa ley, tanto en el ámbito legislativo como entre la población en general. A pesar de la percepción generalizada, quienes más resistencia mostraron no fueron los republicanos, sino los demócratas y al mencionar esto no hablamos exclusivamente de participantes con cargos de representación popular, sino de la población en general alineada a uno u otro bando. Tras de una serie de presiones y maniobras, finalmente el 2 de julio de 1964, el presidente Johnson firmaba la ley mencionad. Al mismo tiempo, cuando la signaba decía: “a partir de ahora [los demócratas] perderemos las elecciones en el sur…” Pero pronto el gobierno de Johnson se volvió monotemático en materia de política externa, todo se resumía en una palabra Vietnam.

La inestabilidad en dicha nación hizo que el presidente Johnson tratara primero de resolverla mediante mayor ayuda económica y militar. Sin embargo, en agosto de 1964, dos embarcaciones militares estadounidenses fueron torpedeadas en el Golfo de Tonkin. Ante ese hecho, el presidente solicitó, y obtuvo autorización del Congreso que le daba amplios poderes para el uso de la fuerza militar. Acto seguido, aviones estadounidenses iniciaron bombardeos periódicos. Con Vietnam encima, llegó el tiempo de la elección presidencial.

Johnson iba por lo que ambicionó toda su vida ser el candidato presidencial. En su partido, la sombra de Kennedy no se la sacudía e inclusive le quisieron imponer al hermano del expresidente, Robert, como el compañero de fórmula. Dado el poco aprecio que ambos se tenían, Johnson rechazó la propuesta y optó por el senador por Minnesota, Hubert Humprey. Antes de ello, en mayo de 1964, en la ceremonia de graduación de la Universidad de Michigan, dio a conocer lo que seria su slogan de campaña y programa de gobierno en materia doméstica para los próximos cuatro años. Con reminiscencias del New Deal, lo denominó “The Great Society”. En ello iban implícitas acciones de renovación urbana, modernización del trasporte, el cuidado del medio ambiente, la lucha en contra de la pobreza, las reforma de salud y educación y el combate al crimen. Con ese bagaje habría de enfrentarse al candidato de los republicanos, el senador por Arizona, Barry Morris Goldwater quien fue acompañado por el Representante por el 42 Distrito de New York, William Edward Miller. La campaña, la primera de los EU a la que este escribidor dio seguimiento, fue encarnizada. Los demócratas pintaron la imagen de Golwater como un extremista de derecha quien en caso de llegar a la presidencia habría de desatar la guerra nuclear. Por su parte el candidato demócrata no paraba en ataques personales a Johnson responsabilizándolo de todos los males del pasado reciente y actuales que afectaban al país. Al final de cuentas, Johnson obtuvo una victoria aplastante. 44 estados y el Distrito de Columbia le aportaron 43.1 millones de votos traducidos en 486 votos electorales. Por su parte, el candidato republicano alcanzó 27.17 millones de votos al triunfar en su natal Arizona y los estados del Sur, Louisiana, Mississippi, Alabama, Georgia, y South Carolina, estas entidades no habían votado mayoritariamente por un candidato republicano desde el fin de la Reconstrucción en 1877, de esta manera se cumplía la predicción del presidente Johnson. Con tal nivel de aceptación popular, nadie podía imaginarse lo que vendría en los próximos cuatro años del gobierno del presidente Johnson, pero de eso nos ocuparemos en la colaboración siguiente.

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Añadido: Este jueves 18 de julio, tres años habrán trascurrido desde que partiste a tu cita con el Gran Arquitecto. Como te hemos extrañado doña ESTELA RÍOS SCHROEDER.
06 Julio 2019 04:00:00
La política exterior estadounidense. La década de los cincuentas / j
En esta colaboración, retomaremos lo que fue el gobierno del trigésimo tercer presidente de los EUA, Harry S Truman y revisaremos la presidencia del héroe de la humanidad, Dwight David Eisenhower.

Una vez electo, durante su informe a la nación en 1949, Truman anunció el programa llamado “Fair Deal” que en cierto sentido era la continuación del “New Deal” instrumentado por el presidente Roosevelt. Entre las acciones que propuso el nativo de Missouri, se encontraba la cobertura universal de salud, incremento al salir mínimo, destinar un monto mayor de recursos para la educación y propuso que se garantizara a todos los ciudadanos ser tratados de manera similar al amparo de la ley, este era el segundo paso en lo que años después seria la ley de derechos civiles, el primero se había generado en 1948 cuando se prohibió la discriminación racial en cualquiera de las acciones realizadas en el entorno del gobierno federal. Asimismo, el 26 de julio de 1948, Truman emitió un decreto que abolía la segregación en las fuerzas armadas y ordenaba la plena integración de todos los servicios. Mediante el Decreto 9981, se estableció que: “habrá igualdad de trato y oportunidad para todas las personas en las fuerzas armadas sin importar la raza, el color, la religión o el origen nacional.” Como era de esperarse la orden enfrentó una gran resistencia en el entorno de las fuerzas armadas. Sin embargo, la propuesta de Truman se convertiría en realidad gracias al líder comunista chino, Mao Zedong. Antes de que usted lector amable, vaya a pensar que el ambiente pútrido de la Ciudad de México nos ha llevado a escribir incoherencias, permítanos revisar el entorno de lo acontecido con respecto a Corea una vez que concluyó la Segunda Guerra Mundial.

Desde 1910, Corea había sido un enclave gobernado por Japón. Ante ello, en 1945, los EUA y Rusia victoriosos decidieron repartirse el botín a la altura del paralelo 38. Al norte de este, en donde se encontraba la infraestructura construida por los japoneses, el territorio fue asignado a la URSS. Mientras tanto el territorio ubicado al sur del paralelo mencionado, que era en donde se producía la mayor cantidad de alimentos, especialmente arroz, fue entregada a los EUA. Tras del reparto, tres años después, Kim Il-sung, el abuelo del líder actual, Kim Jong-un, asume el mando de la República Popular Democrática de Corea, conocida comúnmente como Corea del Norte. Para entonces, además de la URSS, ya tenia el apoyo de China. Por su parte, en la Republica de Cores, identificada como Corea del Sur, los EUA respaldaron a Syngman Rhee. Dos años más tarde, en junio, tropas norcoreanas y de China, en donde, desde 1949, gobernaba Mao Zedong, con apoyo soviético invadieron Corea del Sur. Al inicio del conflicto, el general Arthur MacArthur recomendó al presidente soltar bombas nucleares sobre el territorio norcoreano. Sin embargo, Truman se mostró cauteloso pues no quería desatar la ira de la URSS y China, lo cual podría llevar a otra conflagración mundial.

Inicialmente, Truman aprobó una estrategia de retroceso y alentó al general Douglas MacArthur a romper el paralelo 38, despachando fuerzas a Corea del Norte para apoderarse del gobierno. Sin embargo, al momento en que China envió 300,000 soldados en ayuda de Corea del Norte, Truman cambió de táctica. Volvió a la estrategia de contención, centrándose en preservar la independencia de Corea del Sur en lugar de eliminar el comunismo en el norte. Para ello, no le quedó sino enviar tropas al campo de batalla, ahí si ya nadie se preocupaba por el color de la piel de los combatientes. Mao, sin proponérselo, logro la integración racial en el ejercito estadounidense. La estrategia adoptada, generó que Mac Arthur expresara públicamente su desacuerdo con el comandante en jefe que para el primero, en términos militares, no pasaba de ser un capitán. Para Truman, esto era insubordinación y un desafío a su autoridad, y despidió a MacArthur en abril de 1951. Esto generó que la aprobación de Truman cayera. Mientras en el exterior se desarrollaba una guerra en contra del comunismo, en el interior de los EUA surgió otra promovida por la mente de un jesuita Edmund A. Walsh, un viejo conocido de México, quien era el vicerrector de la Universidad de Georgetown. Actuando acorde a las costumbres de los miembros de su orden, promotores perenes de conflictos, se le ocurrió que la mejor forma de impulsar la reelección del senador por Wisconsin, Joseph McCarthy, era emprender una campaña anticomunista. Para ello, este fulano contó con financiamientos varios a trasmano, entre ellos uno proveniente del ciudadano Joseph Kennedy cuyo hijo Robert Fitzgerald hacia sus pininos al lado del anticomunista quien inclusive acusó al departamento de estado de ser una cueva de rojos. Con ambas discordancias en curso, y el índice de aceptación del presidente Truman por los suelos, se aproximó el tiempo del relevo presidencial.

Una vez que decidió no competir, Truman cortejó a Eisenhower para que aceptara la nominación por el Partido Demócrata. Sin embargo, el general tenia otros planes y terminó por aceptar la postulación presidencial por los Republicanos no sin antes haber sido rector de Columbia University en New York. La no aceptación para afiliarse a los Demócratas provocó el enojo de Truman y la animadversión entre ambos prevaleció hasta los días en que se efectuaron los funerales del presidente Kennedy, en 1963, cuando se sentaron a platicar en la Casa Blair y retomaron el dialogo. Si a usted, lector amable, le interesa este tópico le recomendamos el libro escrito por Nacy Gibbs y Michael Duffy, “The Presidents Club: Inside the World’s Most Exclusive Fraternity,” (2012). Pero retornemos a 1952 cuando los Demócratas seleccionaron como su candidato al gobernador de Illinois, Adlai Stevenson II, quien llevo como compañero de fórmula al senador por Alabama, John Jackson Sparkman. Como ya lo mencionamos, Eisenhower abanderó a los Republicanos siendo acompañado por el senador por California, Richard Milhaus Nixon. A la hora de la votación, la escasa popularidad de Truman, el hartazgo con casi veinte años de gobiernos demócratas y la inconmensurable popularidad del héroe de la humanidad, hicieron que el candidato republicano obtuviera mas de 34 millones de votos contra 27.3 del demócrata quien solamente gano en nueve entidades, las del sur, que le reportaron 89 votos electorales contra 442 de Eisenhower. La transición se dio en los términos mas tensos que puedan imaginarse, Truman regresó a Independence, Missouri en condiciones económicas muy estrechas y no fue sino hasta que escribió, en dos volúmenes, “Memoirs by Harry S. Truman,” y mas tarde ser el primero en recibir una pensión presidencial que pudo mejorar su situación financiera. Respecto al estudio de su gobierno, estimamos que el mejor análisis es el realizado por David McCullough en “Truman” (1992).

De entrada, Eisenhower hubo de enfrentar la herencia de Corea. Como todo general que conoce el infierno de la guerra la aborrecía, pero ello no implicaba que le hiciera el asco al uso de la fuerza en caso de ser necesario. Ejemplo de eso fue la decisión que, el 20 de mayo de 1953, tomó junto con el Consejo Nacional de Seguridad. Ese día, acordaron que, si China y Corea del Norte no aceptaban el armisticio, se procedería a utilizar bombas nucleares. Esta decisión se tomaba dos meses después de que el carnicero de Georgia, Iósif Stalin, había partido para reunirse con su antiguo aliado, la bestia austriaca. El nuevo líder de la URSS, Nikita Serguéievich Jrushchov, ya no deseaba continuar con el conflicto, lo cual influyó para que Mao Zedong and Kim Il Sung no tuvieran otra opción sino aceptar un trato. Finalmente, el 27 de julio de 1953, las dos Coreas acordaron un cese al fuego. Asimismo, se estableció que permanecerían divididas a través de una zona desmilitarizada. Para rematar, el 3 de octubre, los EUA y Corea del Sur firmaron un tratado de defensa mutua. Este último país permitiría que el primero estableciera bases militares en su territorio y los defendiera en caso de cualquier ataque. Sin embargo, hay un dato que apuntar, nunca se firmó el; tratado de paz y hasta el momento ambas Cores continúan en guerra. Al respecto, cabe mencionar que, en abril de 2018, los dirigentes de ambas naciones firmaron un pacto para evitar la guerra. Sin embargo, para oficializar la paz se requiere la firma de todas las naciones que lo hicieron al acordar el armisticio. Al término del conflicto, alrededor de dos millones y medio de personas habían perdido la vida, un millón de ellas en acciones de combate, y se habían erogado recursos por un monto de 30 mil millones de dólares. Pero dejemos el lejano oriente y veamos como la administración Eisenhower operó la política externa.

A lo largo de la administración de Eisenhower, la política exterior estadounidense se caracterizó por enarbolar la bandera del anticomunismo. Es aun motivo de discusión si las relaciones externas de los EUA durante esos años fueron manejadas por el presidente o eran operadas por el secretario de estado, John Foster Dulles, y su hermano Allen Welsh Dulles quien se desempeñaba como director de la CIA. Al respecto, hay un buen análisis realizado por Richard Immerman, en un artículo publicado en 1979, en Political Psychology, titulado ’Eisenhower and Dulles: Who Made the Decisions?’ en el cual se apuntaba que, en los 1950s, la situación en Europa se movía en contra de los intereses estadounidenses. Francia vetó la Comunidad de Defensa Europea, apoyada por los EUA, arguyendo que permitiría el rearme germano. Igualmente, los galos ayudaron a la creación del Mercado Común Europeo para disminuir la influencia estadounidense en Europa, al tiempo que abandonaban la OTAN y demandaban se removieran las bases militares de su territorio. En medio de esto, el presidente Eisenhower mantuvo una política sin requiebros hacia Rusia demandándole acuerdos que condujeran a reducir el armamentismo Su énfasis no estaba en la conciliación sino en la firmeza. Por lo que respecta a Latinoamérica, durante el primer periodo de Eisenhower, lo más significativo fue el derrocamiento, en 1954, del presidente de Guatemala, Juan Jacobo Árbenz Guzmán desafió la hegemonía estadounidense aquello acabó en una asonada organizada por la CIA que provocó la caída del gobierno y se instalara a Carlos Castillo Armas en su lugar. De esta manera, los EUA continuaron con esa “sana” costumbre proveniente desde los tiempos de Franklin Delano Roosevelt quien dijera respecto al dictador nicaragüense, Anastasio Somoza García, “Tacho el viejo”: “he is a son of a bitch, but he is our son of a bitch.” Mientras todo eso sucedía en las relaciones externas, en el terreno doméstico, la presidencia de Eisenhower iba viento en popa, la economía crecía y el país avanzaba.

En ese contexto, cuando llegaron las elecciones presidenciales de 1956 y la formula Eisenhower-Nixon repitió por los Republicanos, mientras que por los demócratas volvió a presentarse, Adlai Stevenson II a quien acompañó el senador por Tennessee, Carey Estes Kefauver. En esta ocasión, la victoria Republicana se amplió al alcanzar 35.57 millones de votos contra 26.02 de sus rivales. Un total de 41 estados favorecieron a Eisenhower otorgándole 457 votos electorales y los 7 estados (del sur) que prefirieron a Stevenson le alcanzaron para 73 votos electorales. Pero volvamos a los temas externos.

El 5 de enero de 1957, Eisenhower presentó un “Mensaje especial al Congreso sobre la situación en el Medio Oriente.” Ahí definió la llamada la Doctrina Eisenhower. De acuerdo a ella, un país del Medio Oriente podría solicitar asistencia económica estadounidense o ayuda de las fuerzas militares de los EUA en caso de ser amenazado con una agresión armada. Asimismo, Eisenhower consciente de la amenaza soviética autorizó el compromiso de su país para asegurar y proteger la integridad territorial y la independencia política de las naciones de la región mencionada líneas arriba, cuando le solicitaran ayuda contra la agresión armada manifiesta de cualquier nación controlada por el comunismo internacional.” Esta frase implicaba que no solamente la agresión se circunscribía ala proveniente de la URSS, sino la de cualquier país relacionado con el comunismo. En el caso específico del Medio Oriente, el objetivo era permitir que los países árabes independientes tuvieran una opción ante el control político creciente del líder de Egipto, Gamal Abdel Nasser. Se buscaba fortalecer a esas naciones y a la par reducir la influencia comunista mediante el aislamiento de Nasser. Los resultados no fueron los deseados ya que el poder de Nasser se consolidaba y en 1959 pudo consolidar liderazgos con Irak y Arabia Saudita, al tiempo que sus relaciones con los soviéticos se deterioraban, esto permitió a los EUA cambiar su política a una de tolerancia y convivencia. Esto tenia un motivo muy importante, el Medio Oriente se había convertido en un elemento critico para el futuro de la política exterior estadounidense ya que ahí se encontraban las reservas de petróleo mas importante y era necesario asegurar el acceso a las mismas. Eso lo había comprendido Eisenhower desde 1956 cuando trato de encontrar una salida pacífica a la crisis del Canal de Suez, pero Gran Bretaña y Francia optaron por la vía bélica, conjuntamente con Israel, y al final salieron humillados, lo cual dejó a los EUA como la única potencia occidental con capacidad de influencia en esa región.

Por otra parte, en América Latina, con excepción de México con quien los EUA mantuvieron una política cordial, en el resto del continente las cosas no marchaban bien para los estadounidenses. Cuando, en 1958, el vicepresidente Nixon realizó una gira por la región los resultados fueron desastrosos sufriendo ataques a su persona. Asimismo, en Panamá, los nacionalistas demandaban términos nuevos en el acuerdo para operar la Zona del Canal.

Sobre cómo se desarrolló el gobierno de Eisenhower, nada como revisar la opinión de los expertos en el tema en “Eisenhower: Soldier and President de Stephen E. Ambrose (1991), así como “The Eisenhower Presidency and the 1950s” (1998) y “The Eisenhower Years” de Michael S. Mayer (2009). En estos documentos, se analiza como al final de su mandato el antiguo guerrero logró realizar un gobierno exitoso para sus conciudadanos, logrando dejarles una nación mas fuerte y poderosa. Si ya sabemos que eso no podrá gustarnos, pero no olvidemos que su responsabilidad primaria era con los suyos. Además, logró aliviar las tensiones de la guerra fría y durante su mandato el prestigio de la institución presidencial se consolidó, algo que siempre deberían de tener en cuenta quienes ejercen un cargo similar en cualquier nación.

No obstante, los logros de la administración Eisenhower, hay un tema de política exterior que sigue estando latente entre cuestionamientos. Durante la segunda parte de la década de los 1950s en Cuba, a 531 kilómetros de territorio estadounidense, se desarrolló un movimiento revolucionario encabezado por Fidel Castro Ruz, aquel quien a los 14 años le había enviado una carta a Franklin D. Roosevelt pidiéndole un billete de diez dólares al tiempo que le ofrecía que si visitaba Cuba él podía decirle en donde podría encontrar minas con minerales diversos. Si bien, al principio, aquello no parecía sino una acción para derrocar a Fulgencio Batista, al momento en que logran el objetivo, el gobierno de los EUA empiezan a tomar una serie de medidas equivocadas mientras el periodo presidencial de Eisenhower llegaba a su término, pero este será el tópico con el cual iniciaremos la colaboración siguiente.


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Añadido (1) Al ver y escuchar aquello creímos que a continuación nos presentarían un comercial ofreciendo trajes de poliéster, con sus pantalones campana, de venta en “Milano” y otro de los zapatos de plataforma que mercaba el “Taconazo Popis.”

Añadido (2) Hace varios años, un amigo quien sí conoció como estaba integrado el círculo cercano de aquel que pudo haber sido, y no lo dejaron, nos dijo: “este cuate nunca perteneció al grupo de colaboradores próximos, era de los que estaban ahí afuera sentado en un sillón a ver sí a su jefe se le ofrecía algún encargo…” Sus acciones posteriores nos han mostrado que ese es su nivel.

Añadido (3) ¿Qué sería de la economía mexicana sin esos 13mil 724 millones de dólares que, entre enero y mayo de este año, han enviado los paisanos quienes laboran en los EUA? Mejor ni imaginarlo…
29 Junio 2019 04:00:00
La política exterior estadounidense. A la hora del triunfo, los EUA tomaron el liderazgo / I
En la colaboración anterior nos quedamos en el momento en que el presidente Roosevelt fallece y toma el mando el vicepresidente Harry S. Truman. El antiguo capitán de la Primera Guerra Mundial; el comerciante poco exitoso de Independence Missouri; el esposo de Bess Wallace y padre de Mary Margarete; el juez del condado de Jackson; el protegido de la maquinaria política de Missouri, liderada por Tom Pendergast, al amparo de la cual llegó al Senado en donde como jefe de un subcomité del Comité de Asuntos Militares investigó la corrupción que existía en las adquisiciones adjudicadas en los contratos firmados durante la guerra; aquel quien no olvidaba a sus amigos y aun en la desgracia no los negaba, como fue en el caso de Pendergast; el que no perdonaba las partidas de póker y las acompañaba de lenguaje florido; el mismo a quien, prácticamente, forzaron aceptara contender por la vicepresidencia, en donde su contacto con el presidente Roosevelt fue mínimo y poco sabía acerca de todo lo que se cocinaba tras bambalinas, se convertía en el presidente número 33 de los EUA.

Respecto a este digito, puede usted, lector amable, hacer todo tipo de elucubraciones, pero así se ha escrito la historia desde tiempos inmemoriales. En ese contexto, Truman habría de ocuparse no solamente de manejar los asuntos domésticos de los EUA, sino de conducir la política exterior de esa nación en base a la cual se definiría el futuro de la humanidad.

A Truman, le tocaría concluir la exterminación de la bestia austriaca, un proceso que estaba muy avanzado gracias a la gran operación realizada por un general de excelencia, Dwight David Eisenhower. Respecto a él, pocas veces reflexionamos acerca de lo que en realidad significó el llamado Día D, el 6 de junio de 1944. En esa fecha, se jugaba el destino de la raza humana y Eisenhower lo sabía. En la bolsa de su camisa cargaba una nota en donde asumía la responsabilidad total en caso de que la operación fracasara, nada de buscar la repartición de culpas. Pero al llegar Truman a la presidencia, le tenían una sorpresa mayor.

Apenas terminaba de jurar sobre la Biblia cuando le dijeron que su país contaba con una arma de destrucción masiva. Ni idea tenia de que se trataba, aun cuando, en Rusia, el carnicero de Georgia ya estaba enterado gracias a sus servicios de espionaje. En abril 25, el secretario de guerra, Henry Stimson le revelaría a Truman de que se trataba el Proyecto Manhattan, el desarrollo de la bomba atómica. Cinco días más tarde, acorralada, la bestia austriaca se suicidaba. Finalmente, el 8 de mayo de 1945, se declaraba el día de la victoria en Europa, en esa misma fecha Truman cumplía 61 años, un regalo que jamás soñó tener. Tras de ello, Truman requería reunirse con los otros ganadores, Winston Churchill y el carnicero de Georgia, arrepentido a tiempo de su asociación con su clon la bestia austriaca.

La reunión, se suscitó entre el 17 de julio y el 2 de agosto, cuando el trío se reunió en la llamada Conferencia de Potsdam. Los temas que trataron fueron como se administraría Alemania, el establecimiento del orden durante la posguerra, los temas de los tratados de paz y discutir sobre los efectos de la guerra. Mientras eso sucedía en Potsdam, en otro sitio en Francia, Charles De Gaulle rumiaba su frustración por qué no lo invitaron al evento, olvidaba que durante el conflicto además de discursos por la radio desde Inglaterra, nada hizo para ganarse el estatus de líder. La resistencia francesa en el exilio era etérea, mientras sus paisanos en París trataban de que sus visitantes nazis la pasaran lo mejor posible. En Potsdam, acordaron como se repartirían Europa y que a los nazis se les juzgaría por sus crímenes de guerra. Respecto a esto último muy recomendable es leer el libro de la autoría de Annie Jacobsen “Operation Paperclip: The Secret Intelligence Program that Brought Nazi Scientists to America” (2014), son varias las sorpresas que encontrará el lector. Pero volvamos a Potsdam en 1945 cuando casi para terminar la reunión, los EUA dieron un ultimátum a Japón para que se rindiera.

No hubo respuesta por parte de los hijos del sol naciente y a don Harry no le quedaron sino dos opciones. Una era continuar con la guerra convencional que indudablemente habría de generar que más estadounidenses y japoneses perdieran la vida. La otra, sacrificar la vida de inocentes y obligar a Japón a rendirse. optó por tomar la segunda con todas las consecuencias terribles que ello implicó. Así, el 6 de agosto de 1945, la bomba atómica cayó sobre la población de Hiroshima y tres días después, ante la insistencia nipona de no claudicar, repitieron la operación. Ambas acciones costaron la vida de más de cien mil personas y dejaron secuelas en miles de ellas. Eso, aunado a que Rusia declaró la guerra a Japón e invadió Manchuria, en esa misma fecha, al Imperio del Sol Naciente no le quedó otra alternativa sino arriar la bandera el 14 de agosto. La guerra del Pacifico concluiría el 2 de septiembre. Ahora era necesario reordenar el mundo y volverlo a poner en marcha.

Como triunfadores, los EUA estuvieron en condiciones de dar forma al entorno internacional de acuerdo con los principios estadounidenses -seguridad colectiva, autodeterminación nacional y descolonización. En el proceso, crearon la Organización de las Naciones Unidas como reemplazo de la Liga de las Naciones. A pesar de que los EUA se convirtieron en el ente dominante sobre las naciones europeas, no fue nada sencillo establecer las reglas nuevas en el orden mundial.

Robert J. Donovan en su libro “Conflict and Crisis” (1977), menciona que en la era Post Segunda Guerra Mundial, existía el sentir de que Rusia violaba o trataba de establecer una versión propia de lo que se había pactado en los Acuerdos de Terán, Yalta y Potsdam. El carnicero de Georgia, Iósif Stalin buscaba consolidar el poderío soviético y, al mantener el control del Ejército Rojo en Europa del Este, retrasaba la firma de la paz.

Los soviéticos deseaban instalar un gobierno amigable en Grecia, hacer de Turquía un estado títere y apropiarse de los campos petroleros en el Medio Oriente. Moscú apoyaba a los comunistas en China y se resistía a la unificación de Corea, excepto bajo un gobierno comunista. Ante esto, algunos diplomáticos estadounidenses analizaron la situación y buscaron proveer con una guía política y diplomática para manejar la situación. En el verano de 1947, el diplomático estadounidense, George Frost Kennan, bajo el seudónimo Mr. X, introdujo el término ’Containment’ (Contención), en un artículo publicado en la revista Foreign Affairs, titulado “The Sources of Soviet Conduct.” A este había precedido el famoso “Telegrama Largo” en donde alertaba sobre el peligro que representaba Rusia. A partir de ello, la política exterior estadounidense habría de basarse en el principio de Contención que consistía en proveer a las naciones con fondos para que lograran su desarrollo económico, así como otorgarles protección mediante apoyo militar.

Esto, de acuerdo al presidente Truman, citado por Barton J. Bernstein en “Towards a New Past: Dissenting Essays in American History” (1970), podría detener la expansión del comunismo, controlar el crecimiento del militarismo y prevenir las revoluciones. Dado que estas últimas, de acuerdo con la definición liberal, eran impuestas por una minoría pequeña, un Gobierno estadounidense vigilante podría detenerlas. Eran las bases de la Doctrina Truman. Entre 1947 y 1948, el gobierno estadounidense dio los pasos primeros para transformar el principio de Contención en una política tangible.

Thomas Paterson en “Every Front: The Making and Unmaking of the Cold War” (1992), menciona que la meta de los EUA era construir una red internacional económica y defensiva la cual permitiera reafirmar y proteger la hegemonía estadounidense. El primer experimento se realizó en Europa occidental con el Plan Marshall, antes de continuar hemos de apuntar que este nombre se adoptó en honor del general George Catlett Marshall Jr. quien fuera la mente maestra detrás de la victoria militar de los Aliados, instrumentada por su discípulo más conspicuo, Dwight David Eisenhower.

Asimismo, fue Marshal quien creó el programa de recuperación europea y cuando le fue propuesto al presidente Truman que aquello se nombrara Plan Truman, el mandatario estadounidense optó por que llevara el apelativo de Marshall. Con este plan, se cubrían varios objetivos estadounidenses tales como; la reconstrucción económica, prevención de victorias políticas de izquierdistas y comunistas, sacar al comunismo del gobierno, integración europea mediante la incorporación de la zona occidental de Alemania dentro del sistema económico de Europa occidental ligado a los EUA, arreglos de las disputas coloniales que estaban drenando los recursos escasos de las naciones de origen, bloquear una ’tercera fuerza’ o tendencias neutralistas y la creación de una alianza defensiva. El panorama lucía esplendoroso para los EUA. Sin embargo, apareció un elemento externo, que en ocasiones generó confrontaciones en lo interno, la Guerra Fría.

Fuentes diversas señalan que la Guerra Fría se deriva de tres causas entrelazadas: a) un sistema internacional conflictivo; b) la divergencia fundamental de necesidades, ideas y poder de los EUA y la URSS; y, c) la conducta diplomática y los sistemas políticos domésticos –las tácticas- de los lideres estadounidenses y soviéticos. Dejando a un lado esto, lo que más contribuyó a la Guerra Fría fue cuál de las dos potencias controlaba el desarrollo, difusión y uso de la energía atómica.

Hasta 1948, los EUA tenían el monopolio de la bomba atómica y estaban preocupados porque una vez que ya no lo poseyeran, serían más vulnerables. Durante los años primeros de la postguerra, los soviéticos mantuvieron sus tropas en Europa del Este como una medida para detener el poderío estadounidense nuclear y aéreo. En 1948, dentro del contexto de la esfera militar, Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Luxemburgo y Holanda fueron impulsados por los EUA para crear el Pacto de Bruselas. Más tarde, ellos reconocieron que, sin la participación de los EUA, el Pacto no funcionaría y le solicitaron que participara. Todo esto, se daba en medio de un año electoral en los EUA.

En 1948, Truman buscaría ser electo por vez primera al cargo y los pronósticos le eran negativos. Durante las elecciones intermedias de 1946, los Demócratas perdieron el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado. Aunado a ello, el presidente estaba enfrentado con el ala progresista de su partido liderada por el antiguo vicepresidente Henry A. Wallace. Le criticaban su línea dura en contra de la URSS.

Asimismo, los Demócratas sureños, encabezados por un segregacionista rabioso, Strom Thurmond (el personaje admirado y elogiado por el exvicepresidente y hoy aspirante a la candidatura presidencial demócrata, Joseph Robinette Biden Jr), criticaban a Truman por impulsar los derechos civiles.

Ante esto, el panorama lucía prometedor para los Republicanos quienes escogieron como candidato al gobernador de New York, Thomas Edmund Dewey a quien acompañaría en la formula el gobernador de California, Earl Warren.

A esos tres candidatos enfrentaría Truman quien escogió para la vicepresidencia al senador por Kentucky y líder de la minoría en esa cámara, Alben William Barkley. En medio de la contienda electoral hubo un hecho relacionado con asuntos externos.

En contra de la opinión de su secretario de estado, George Marshall, el presidente Truman volvió a dar muestras de que no olvidaba a sus amigos. Uno de ellos, era el judío no practicante, Edward Jacobson, quien fuera su socio en el negocio fallido en Independence. Jacobson, le solicitó que recibiera al líder del movimiento sionista, Chaim Weizmann.

Tras de la entrevista, efectuada en marzo de 1948, el presidente estadounidense decidió dejar de lado sus temores sobre los que opinarían los países árabes y el 14 de mayo de 1948, apenas once minutos tras de que el estado de Israel se auto declarara una nación, Truman lo reconoció. Pero volvamos a la contienda electoral.

El candidato republicano, Dewey, realizó una campaña muy comedida, tal vez creía tener la victoria en la bolsa. Por su parte, Truman se dio a la tarea d emprender una actividad frenética por todo el país, sin cuidarse de formalidades y buen comportamiento. Ante ello, la noche de las elecciones, analistas y expertos estaban seguros de que el mando en la Casa Blanca cambiaria de manos. Inclusive el diario The Chicago Daily Tribune, el 3 de noviembre de 1948, publicó en el cabezal de la primera plana: “Dewey Defeats Truman”.

Sin embargo, doña realidad, terca como lo ha sido a lo largo de la historia del mundo, no hizo caso a los expertos y los resultados mostraron que 24.2 millones de votos eran para Truman; 21.99 millones para Dewey; 1.16 millones para Thurmond; y, 1.15 millones para Wallace, lo cual significaron respectivamente, en términos de votos lectorales, 303, 189, 39 y 0 resultado de obtener la victoria en 28, 16, 4 y 0 estados. Asimismo, los Demócratas recuperaron el control de ambas cámaras. Si bien el panorama doméstico lucía brillante para el año próximo, en la esfera internacional las cosas habrían de complicarse.

En 1949, la Unión Soviética produjo su propia bomba y el escenario quedo listo para que la Guerra Fría fuera el eje de la política exterior estadounidense durante los años venideros. Ello de alguna manera influyó para que lo inicialmente conocido como el Pacto de Bruselas fuera modificado y a él se incorporaran EUA y Canadá, lo cual dio origen, en 1949, a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Los Estados Unidos se convirtieron en el miembro clave de la OTAN, proveyendo protección y seguridad, así como los fondos para adquirir equipo militar y hacer viable la asociación regional.

En ese contexto, mediante la promulgación de la primer Ley de Asistencia para la Defensa Mutua (octubre 1949), se autorizaron cerca de dos mil millones d dólares en ayuda militar para los miembros de la OTAN, así como para Grecia, Turquía, Irán, Corea, Filipinas y China. Se había militarizado la Contención.

Asimismo, se implantó una política para ayudar a Japón en su reconstrucción y asegurar así que ese país se incorporara a la esfera estadounidense. Para lograr las metas de desarrollo descritas bajo la política de Contención, los EUA disponían de dos integumentos El Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo (Banco Mundial) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Dado que ambos tenían su sede en Washington, el presidente del Banco Mundial era un estadounidense, y los EUA el principal proveedor de financiamiento, los préstamos se otorgaron a los amigos de los estadounidenses, negándoselos a los que pertenecían a la esfera soviética. Fue la transformación de la ‘Dollar Diplomacy’ en un instrumento moderno de desarrollo. Pero, la Contención no era un concepto rígido.

En 1949, cuando el líder de Yugoslavia, Josip Broz, Tito, rompió con la URSS, tras cavilarlo, los EUA se percataron de lo importante que era dar apoyo a un disidente de la esfera comunista como un paso inicial para romper la unidad del bloque soviético.

Regresando a Paterson, los EUA gradualmente se abrieron al comercio con el país balcánico, además de otorgarle créditos en 1949 y ayuda militar dos años más tarde.

También, en 1949, al momento en que Mao Zedong derrotó a Chiang Kai-shek, y proclamó un gobierno comunista independiente de Moscú, los estrategas del departamento de estado recomendaron reconocerlo y continuar con el intercambio comercial de bienes no estratégicos.

Por esos rumbos, cuando los soviéticos armaron a Corea del Norte para invadir Corea del Sur (CS), el aliado de los EUA, estos asumieron que los rusos trataban de medir su grado de debilidad, a la vez que se convertían en una amenaza para la ribera del Pacifico y apoyaron a CS, mientras tanto Francia determinaba ir en busca de su expansión en Indochina (Vietnam, Cambodia y Laos), Filipinas y Formosa (Taiwán).

Acerca de las consecuencias de todo esto, comentaremos en la colaboración siguiente.

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Añadido (1) ¿Estará pensando el senador Ricardo Monreal en comprarles, para eso del acompañamiento, unos guitarrones y trompetas a los miembros del gabinete?

Añadido (2) El CEO de la multinacional más antigua y sus acólitos, deberían de estar avergonzados por la foto del padre y la niña. Ellos han sido los promotores de las caravanas cuya finalidad es el negocio disfrazándolo de caridad.

Añadido (3) Muy triste es observar las imágenes del deterioro que, en su salud, sufre la primera ministra alemana, Ángela Merkel. ¿Habrán reflexionado al respecto nuestros próceres quienes viven en una cámara de gases llamada CDMX? Perdón, olvidábamos que ellos son inmunes a cualquier quebranto de salud, eso solamente afecta al común de los mortales.

Añadido (4) En estos días no podemos sustraernos de recordar lo que Mario Benedetti escribía y Nacha Guevara cantaba: “Señor Ministro ¿De qué se ríe? ¿De qué se ríe? ...”
22 Junio 2019 04:00:00
La política exterior estadounidense. El gasto gubernamental no fue suficiente.
Acorde a la leyenda, gracias a las políticas de incremento en el gasto gubernamental, Franklin D. Roosevelt logró que los EU salieran de la crisis económica mas importante de su historia. En la realidad, eso no sucedió así. Las medidas implantadas por Roosevelt, aderezadas con su carisma y manejo político, permitieron detener el agravamiento del mal y mantener al paciente en activo.

Además, como ya lo hemos mencionado en colaboraciones anteriores, no fue él ni el inventor de la política del buen vecino, ni del llamado “New Deal,” el padre real de ambas fue Herbert Hoover. Sin negar méritos a Roosevelt, nadie puede alegar que no fue sino hasta que los EU fueron forzados a entrar a la Segunda Guerra Mundial cuando la maquinaria industrial estadounidense entró en recuperación franca. Pero antes de llegar ahí, repasemos los años previos.

Tras de gobernar con la cartera abierta para mantener la economía a flote, la popularidad de Roosevelt era innegable. Agricultores, obreros, y aun quienes vivían en condiciones paupérrimas lo adoraban pues representaba la esperanza de que la recuperación estaba a la vuelta de la esquina. Con esa base electoral, en 1936, se lanzó a la reelección.

Por su parte, el Partido Republicano vivía días difíciles, para la abrumadora mayoría era el responsable de la crisis, y tenía un camino muy cuesta arriba para recuperar la presidencia. En ese contexto, se desarrollaron las elecciones de noviembre del año mencionado. Roosevelt repitió formula con Garner, mientras que los republicanos presentaban la compuesta por el gobernador de Kansas, Alf Landon, y el editor del Chicago Daily Tribune, William Franklin Knox.

Los resultados fueron contundentes en favor de los Demócratas que obtuvieron la mayoría en 46 entidades, solamente no lo hicieron en Maine y Vermont; 27. 7 millones sufragaron por Roosevelt-Garner y 16.7 millones por Landon-Knox, lo cual significó 523 contra 8 votos electorales. Asimismo, se amplió el control Demócrata en ambas cámaras legislativas. Ante ello, don Franklin creyó recibir un cheque en blanco y planteó profundizar las reformas planteadas bajo el “New Deal.” Sin embargo, tenía un obstáculo.

Durante su primer término, varias de sus propuestas encontraron un escollo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación cuyos miembros arribaron ahí previo a los días de Roosevelt. Ante el poder que le dieron las urnas, al trigésimo segundo presidente de los EU le salió el espíritu de dictadorzuelo y decidió reformar el poder judicial. Por cada miembro de la Corte que superara los 70 años, él nombraría otro. De esa manera ya no tendría obstáculos para dictar lo que fuera.

Las alarmas sonaron, el debate se intensificó. El asunto fue al legislativo e increíblemente los congresistas miembros del Partido Demócratas discreparon de Roosevelt y echaron atrás la propuesta. El evento dejó heridas en la relación entre el ejecutivo y el judicial. Pudo más el sentido de nación que los deseos de un ocupante temporal de la Casa Blanca. Esta es una lección intemporal que muchos en otras latitudes deberían de revisar.

Durante el primer año, 1937, de su segundo periodo, Roosevelt vio como la economía se recuperaba y creyó que era el momento de reducir el gasto y balancear el presupuesto. Sin embargo, doña realidad no se había ido y pronto le mostró que aquello era un espejismo, la economía real no había mejorado y el fantasma de 1932 se hizo presente mediante una recesión. Ante esto, no le quedó sino volver a la única receta que le daba resultado, incrementar masivamente el gasto público. Otra vez el paciente volvió a caminar y, durante la segunda mitad de 1938, aquello volvió a lucir esperanzador.

Sin embargo, los resultados cosméticos empezaban a cansar a muchos, incluidos miembros de su propio partido, especialmente los Demócratas sureños. Nuevamente a don Franklin le ganaron los aires autoritarios y se enfrentó con sus detractores. Una muestra de que no todos estaban satisfechos con la política del “make believe,” se reflejó a la hora de los resultados en las elecciones intermedias de 1938. Con todo y cargar, por casi una década, con el sambenito de ser los responsables de la crisis, los Republicanos obtuvieron 80 escaños más en la Cámara de Representantes y se hicieron de siete adicionales en el Senado. Pronto, Roosevelt tuvo que enfrentar una situación inesperada.

A pesar de que su partido conservó la mayoría en ambas Cámaras, el cheque en blanco desapareció y, mediante la alianza entre los Demócratas conservadores y los Republicanos sus propuestas legislativas encontraron un obstáculo. Paradójicamente, al año siguiente, 1939, al compas de los tambores de guerra en Europa, empezaría a vislumbrarse una alternativa para poner en funcionamiento la economía real.

Sin embargo, desde 1935, el Congreso estadounidense había tomado precauciones para limitar la participación de los EU en asuntos bélicos. Una de dichas medidas fue la Ley de Neutralidad aprobada en ese año. Mientras que por un lado Roosevelt alababa lo que Mussolini había logrado, por otro buscaba presentarse alarmado por las circunstancias que imperaban en la misma Italia, Japón y Alemania.

Sin embargo, en diciembre de 1937, cuando los japoneses hundieron la embarcación USS Panay, creció el temor de que los EU respondieran militarmente, pero Roosevelt se conformó con que los asiáticos le ofrecieran disculpas. Finalmente, en 1939, cuando la bestia austriaca y el duce italiano mostraron las fauces y Europa se vio envuelta en la conflagración, a don Franklin no le quedó sino dejarse de veleidades y buscar como habría de apoyar a sus socios naturales, Inglaterra y Francia. Trató de terminar con las disposiciones de neutralidad lo cual pasaba por el Congreso al cual solicitó permitieran que estos dos países pudieran comprar armas mediante el pago en efectivo y entrega inmediata.

Aquí cabe mencionar que desde tiempo atrás era mencionado, de manera soterrada, que eso ya era práctica común y alguien se encargaba del asunto, era el embajador estadounidense en Londres, Joseph Patrick Kennedy, quien estaba por esos rumbos desde 1938. Para que se viera el “cariño,” en el otoño de 1939, Roosevelt envió a Inglaterra 50 embarcaciones destructoras a cambio de que los británicos le permitieran establecer ocho bases navales. Más temprano que tarde los EU habrían de verse obligados a entrar en el conflicto bélico. En medio de todo ello llegaron las elecciones de 1940.

Alegando las circunstancias en Europa, Roosevelt mostró cuanto cariño le había agarrado al poder y decidió convertirse en el primer presidente que buscara ser electo para un tercer periodo. En esta ocasión ya no fue acompañado por Garner, quien lo retó por la candidatura, sino que optó por su secretario de agricultura, Henry Agard Wallace, un político que fuera Republicano, después Progresista, entonces Demócrata y años mas tarde retornaría a ser Progresista.

El contendiente por los republicanos fue Wendell Lewis Willkie, un abogado y ejecutivo quien hasta 1939 había sido Demócrata. Su compañero de fórmula fue el senador por Oregon y líder de la minoría en ese órgano legislativo, Charles Linza McNary. El factor externo dominó la campaña y permitió, según los propagadores de esa teoría falsa, dar por concluido el asunto del aislacionismo que en realidad nunca existió. Al final, Roosevelt obtuvo 27 millones de votos y Willkie 22 millones. No obstante que el primero logró 449 votos electorales y el segundo 82, el margen de victoria fue menor que en 1932 y 1936, además de que los Republicanos obtuvieron la victoria en 11 estados.

Entre los factores que se atribuyen a esto estaban las aspiraciones dictatoriales de don Franklin, incluida la tercera reelección, pero sobre todo el temor de que los EU se involucraran en la guerra.

Esto último no era un temor infundado, desde que los Nazis invadieron Polonia en 1939, Roosevelt dejó claro que aun cuando los EU permanecían neutrales no serían indiferentes. En ese contexto, buscó dar la vuelta a la Ley de Neutralidad y apoyar a Francia, Inglaterra y China. En el otoño de 1940, cuando Francia se postra ante los alemanes, eso fue realmente lo que sucedió, el Congreso aprobó el servicio militar obligatorio. Esto era lo que deseaban quienes argüían el aislamiento estadounidense, que los EU estuviese listo para involucrarse en el conflicto bélico.

El 11 de marzo de 1941, Roosevelt firmó el “Lend-Lease Act,” mediante el cual los EU podían proporcionar apoyo a toda aquella nación que estuviera en conflicto con Alemania e Italia. A la llegada del otoño, el presidente ordenó a la Armada que les era permitido disparar sobre cualquier navío alemán que estuviera en rango. Antes de eso, en agosto, Roosevelt se había reunido, cerca de la costa canadiense, con el primer ministro inglés, Winston Churchill.

Ahí firmaron un pacto cuyo objetivo último era la destrucción de los nazis. Asimismo, los EU negociaban con Japón reanudar los abastecimientos de petróleo, pero los resultados no fueron los esperados y los militares nipones empezaron a planear un ataque en contra de los EU. Conforme a lo planteado por historiadores revisionistas como Charles A Beard y Charles C. Tansill, Roosevelt hizo todo lo posible por provocar el conflicto con Japón y a partir de ahí los EU pudieran intervenir en Europa en apoyo de Gran Bretaña, esto es lo que se ha denominado “The back door to war theory.” Independientemente de teorías conspiratorios, lo verídico es que, para noviembre de 1941, la inteligencia estadounidense ya conocía que un ataque japones era inminente, pero desconocían cuando se efectuaría.

La respuesta llegó el 7 de diciembre cuando las fuerzas de Japón atacaron Pearl Harbor, destruyeron casi toda la flota naval estadounidense en el Pacífico, infligieron daño severo a una gran cantidad de aviones y asesinaron a mas de 2500 militares y civiles. Al día siguiente, el presidente Roosevelt solicitó al Congreso declarar la guerra a la nación asiática y el 11 de diciembre Alemania e Italia abiertamente se declaraban en armas en contra de los EU. Había llegado el momento, de ahí en adelante la maquinaria industrial estadounidense empezaría a funcionar a toda su capacidad y los días de penurias económicas quedarían atrás. Ello no evitaría el costo de las vidas humanas que habrían de sacrificarse para ir a terminar con la bestia austriaca, el duce italiano y el hijo del sol naciente.

Respecto a los súbditos de los dos últimos, a los pocos meses de que los EU se incorporaron al conflicto, a don Franklin le volvió a brotar su lado autoritario y firmó un decreto para que todos los ciudadanos japoneses, y aun aquellos estadounidenses de ascendencia nipona, desalojaran el oeste de los EU. Fueron obligados a dejar sus trabajos vender sus propiedades y/o negocios. Familias enteras fueron recluidos en los llamados “internment camps” que no eran otra cosa que prisiones. Alrededor de 120 mil personas fueron a parar ahí, en donde también se ubicaron a italianos o descendientes de.

Un recuerdo para quienes andan promoviendo cuan respetuoso de los derechos humanos era el ciudadano Roosevelt. En lo personal hemos visitado uno de esos sitios y aun nos tocó conversar con alguien quien moró en esos centros de reflexión (¡!). Pero volvamos al tema de las relaciones internacionales de los EU en aquellos días, en especifico el caso de México.

Al estar los EU en guerra con Alemania, Italia y Japón, tardarían casi cinco meses antes de que México escogiera partido. Ello sucedió tras de que, el 13 y 20 de mayo de 1942, fueran hundidos, por navíos alemanes, las embarcaciones petroleras mexicanas, “Potrero del Llano” y “Faja de Oro.” Respecto a este incidente, muy recomendable es leer “1942.

¡Mexicanos al Grito de Guerra! (1992) escrito por el político y diplomático mexicano Mario Moya Palencia. Finalmente, el 28 de mayo, el presidente Manuel Ávila Camacho declara la guerra a las potencias del Eje y nos alineamos con nuestro socio natural, los EU. En ese contexto, al enviar sus hombres al frente de batalla, los EU requerían mano de obra y empezó negociaciones con nuestro país. De esa manera nació el Programa de Trabajadores Temporales, mejor conocido como Programa Bracero, mismo que se firmó en agosto de 1942 y al amparo del cual 75 mil mexicanos fueron a laborar en los campos estadounidenses y muchos más encontraron empleo en el ferrocarril. Pasaría casi un año hasta que, en abril de 1943, los presidentes Ávila Camacho y Roosevelt se entrevistaran en Monterrey, Nuevo León.

Esta entrevista reunía una importancia singular, ya que, en México, desde 1940, se detectaron células de apoyo a los nazis. La más visible era la que encabezaba el gigolo-cobarde-sinarquista-nazi, José Vasconcelos quien, con las monedas que le dio el encargado de prensa de la embajada alemana en México, Arthur Dieterich, fundó la revista Timón en cuyas páginas escribiera loas a la bestia austriaca.

Aun cuando el gobierno estadounidense publicó una lista de empresas y fulanos afiliados al nazismo y en cierta forma se les aisló, las actividades de esos grupos en México no paraban. Tras de la entrevista Ávila Camacho-Roosevelt, las relaciones entre los dos países vivieron buenos tiempos, mientras que la economía mexicana, entre 1941 y 1946, creció a un promedio anual de 6.15 porciento. La participación armada de México se daría hasta junio de 1945 con la intervención del Escuadrón 201, además de las tropas que estaban estacionadas en la Península de Baja California, mismas que como nos dijera, hace muchísimos años, uno de sus integrantes el capitán Gustavo Castillo Pesado, estaban listas para recibir a los japoneses, pero estos nunca llegaron. Pero retornemos a los EU.

Para finales de 1943, la maquinaria industrial estaba operando a toda marcha y la recuperación apareció mientras que la situación en Europa se iba tornando en favor de loa Aliados a pesar de que la bestia austriaca continuaba su política de exterminio.

En Europa, Churchill mantenía el liderazgo mientras que De Gaulle emitía discursos por la radio desde territorio inglés, los franceses convivían con sus visitantes nazis, lo de las plaquitas por las calles de Paris son un cuento inventado para salvar la cara; la bestia austriaca y el carnicero de Georgia ya se habían disgustado y este se alineó con los Aliados; el Duce terminaría colgado y el hijo del sol animaba a sus huestes irse a suicidar.

En medio de la lucha, llegaba a su fin el tercer mandato de Roosevelt y aplicando el dicho de que no es conveniente cambiar de corcel a mitad del río, don Franklin se lanzó por un cuarto periodo. Nuevamente decidió cambiar de compañero de formula y escogió al senador por Missouri, Harry S. Truman. Por el lado Republicano contendió el gobernador de New York, Thomas Edmund Dewey, acompañado por el gobernador de Ohio, John William Bricker. Roosevelt obtuvo 25.6 millones de votos y Dewey 22 millones que se tradujeron en 432 y 99 votos electorales.

Tras de tomar posesión por cuarta vez, Roosevelt se fue a la reunión de Yalta en febrero de 1945. Ahí, junto con Churchill y el carnicero de Georgia, discutieron cual sería el orden mundial una vez que la victoria se consumara. A su regreso a los EU, la salud de Roosevelt lucía muy deteriorada hasta el grado de que al comparecer ante el Congreso lo hizo sentado. Posteriormente, en abril decidió irse a descansar en Warm Springs Georgia, mientras doña Eleanor se quedaba en Washington atendiendo asuntos personales.

Así, con la presencia cercana de su secretaria Lucy Mercer, el 12 de abril de 1945 fallecía el trigésimo segundo presidente de los EU. De pronto, toda la responsabilidad cayó de sopetón sobre los hombros del vicepresidente Truman quien lo sucedería. Sobre ello, comentaremos la semana próxima.

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Añadido (1) Muy grato fue enterarnos de que, allá por los rumbos del pueblo, les fue entregada la “Presea Piedras Negras” a tres personajes quienes fueran nuestros maestros: Rosa Elba Aguirre González, Arnoldo Rositas Martínez (nos acabamos de enterar de su fallecimiento lamentable) y José Guadalupe Betancourt Flores. Enhorabuena por ese reconocimiento muy justo. Sin embargo, ya que andamos por esos terrenos, las autoridades locales actuales, y quienes las precedieron, han pasado por alto la labor que, a lo largo de la historia del Piedras Negras, Coahuila, han desarrollado en materia educativa dos personajes con méritos indiscutibles: Rosa María Herrera Pérez y Xavier N. Martínez Aguirre.

Añadido (2) Hace unos días, mientras andábamos por ahí, distinguimos una figura que llamaba la atención por el porte y la elegancia, era el primer actor Guillermo Murray. Sin conocerlo, nos acercamos a saludarlo y charlar brevemente con él. No es fácil dejar de añorar los tiempos en que en el arte escénico imperaba el profesionalismo, la personalidad y una dicción pulcra.

Añadido (3) Sin comprobarlo fehacientemente se pusieron a vender que encontraron una grabación con la voz de Frida. Al final, todo resultó un fiasco y los “descubridores” hicieron el gran ridículo. Como dijera aquel, “¡Pero qué necesidad!”

Añadido (4) Para quienes dudaban que nuestra afirmación de la semana anterior respecto al PRI. Han dado un paso más en el camino hacia lo señalado.
15 Junio 2019 04:00:00
La política exterior estadounidense. Hoover cargó con la responsabilidad y emergió f. D. Roosevelt
Retomamos la narración sobre lo acontecido alrededor de la crisis de 1929 y como el presidente Herbert Hoover, quien según un buen número de historiadores continuaba la política de aislamiento, buscaba una solución al problema en el entorno internacional en donde lo mismo se presentaban dificultades económicas que armadas. Asimismo, nos ocuparemos de las acciones iniciales de quien lo sucediera Franklin Delano Roosevelt (1933-1945), pero antes de llegar a esto revisemos lo sucedido durante la administración de Hoover.

El 17 de junio de 1930, a pesar de que más de mil economistas expresaban su opinión en contra, el presidente Hoover firmó la Ley de Tarifas de 1930, también conocida como Ley de Tarifas Smoot-Hawley dado que sus autores fueron el senador republicano por Utah, Reed Smoot y el representante republicano por Oregon, Willis Chatman Hawley. Como consecuencia, en promedio, las tarifas aumentaron en un veinte por ciento para miles de productos importados. Ello no solamente implicó un incremento en el precio de los bienes, sino que redujo la confianza en Wall Street y, a lo largo de los dos años siguientes, se incrementaron las represalias de gobiernos extranjeros y muchos bancos en el mundo se fueron a la quiebra. Para los EUA, esta ley no tuvo un impacto positivo ya que su comercio, importaciones y exportaciones, con Europa disminuyó en alrededor de dos tercios entre 1929 y 1932. Un nivel similar afectó al comercio global.

Respecto a F. D. Roosevelt, una gran cantidad de historiadores tienden a presentarlo como el presidente que tuvo las grandes ideas para sacar de la crisis a su país. Sin embargo, pocos, se atreven a recordar que su gran propuesta el “New Deal” ya había sido puesto en práctica por Hoover quien, con la crisis encima, lo mismo recortó impuestos, instrumentó programas de obras públicas para crear empleos, y solicitó a los empresarios que mantuvieran la confianza en el país y continuaran invirtiendo para evitar despidos masivos. Esto se dio, en 1931, cuando a la par en el verano de 1931, los bancos alemanes se declararon en falta de los pagos comprometidos como parte de las reparaciones, lo cual significaba poner en peligro préstamos estadounidenses por 700 millones de dólares. Ante esto, Hoover solicitó al Congreso se declarara una moratoria en pagos intergubernamentales por un periodo de dieciocho meses, misma que le fue aceptada por el órgano legislativo. Mientras tanto, en Europa, salvo Francia el resto de las naciones estuvo de acuerdo. Además, aprobaron se le otorgara un crédito de corto plazo a Alemania.

Con ello continuaba comprobándose el error cometido en los Tratados de Versalles, mientras que la gestación dentro del huevo de las serpiente continuaba viento en popa y ya se escuchaban los latidos de la bestia. Mientras tanto, otros problemas surgían en el contexto internacional.

Fiel a la filosofía pacifista que resultó de las enseñanzas recibidas en su religión, “Quaker,” Hoover propugnaba por el desarme mundial. La Conferencia para el Desarme Naval efectuada en Londres en 1930, tenía como objetivo continuar con las directrices emanadas de la Conferencia Naval de Washington, llevada a cabo en 1921–1922, mediante la cual se logró estabilizar el equilibrio armamentista en el Pacifico. Sin embargo, fue totalmente ineficiente en contra del imperialismo japones, lo cual se puso de manifiesto cuando ese país invadió a Manchuria en septiembre de 1931.

Ante esto, la pregunta que campeaba en el ambiente era cual sería la respuesta de los EUA y la comunidad mundial ya que dicho evento era una violación flagrante a la soberanía china y a los dictados del pacto Kellogg-Briand de 1929 (mencionado en la colaboración anterior) en donde se especificaba que los países firmantes, Japón incluido, renunciaban a utilizar la guerra como un instrumento de política nacional. En noviembre de 1931, la Liga de las Naciones aprobó una resolución que exigía que Japón se retirara del territorio chino, misma que fue ignorada por los nipones. En lo concerniente a la postura estadounidense, se planteó un diferendo entre el presidente Hoover y el secretario de estado Henry Stimson. Para el primero, basado en su experiencia directa con la cultura china, lo recomendable era tener paciencia ya que con el tiempo los invadidos terminarían por asimilar o expulsar a los invasores. Mientras tanto, Stimson adoptó una postura más belicosa y se declaró a favor de apoyar sanciones mundiales, las cuales deberían instrumentarse vía la Liga de las Naciones.

Finalmente, en enero de 1932, promulgaron juntos la llamada Doctrina Hoover-Stimson mediante la cual se dio a conocer la negativa estadunidenses para reconocer cualquier acuerdo contrario a la política de “Open Door.” Con esto, el presidente esperaba que toda la atención de la opinión pública se volcaría negativamente sobre Japón. Posteriormente, en ese mismo año, el presidente envió al secretario de estado a la Conferencia Mundial de Desarme en Ginebra. Para entonces, Hoover priorizaba los asuntos internacionales en un segundo término. Le preocupaba no haber encontrado una salida para resolver la Gran Depresión, a la vez que enfrentaba la campaña para reelegirse. Ante eso, el mandatario puso escasa atención a las deliberaciones e instruyó al líder de la delegación de su país, el embajador Hugh Gibson, que planteara la abolición de los submarinos, aviones y tanques. La conferencia no tuvo éxito ya que Francia demandaba que las reducciones de armas estuvieran supeditadas a un “pacto de consulta” entre Francia, Estados Unidos e Inglaterra. El objetivo de esto era frustrar el militarismo alemán en caso de que resurgiera. Ni Estados Unidos ni Gran Bretaña aceptaron esta condición. Pero volvamos a lo que se vivía, en 1932, en el ámbito interno estadounidense.

Hoover no se daba por vencido y continuaba buscando fórmulas para salir de la crisis y enfrentar la reelección. En enero de 1932, crea la Corporación Financiera de Reconstrucción cuya finalidad era, mediante la utilización de fondos públicos, otorgar préstamos para rescatar a los bancos y las empresas estadounidenses. Asimismo, en julio de ese año, promulgó la Ley de Construcción y Ayuda de Emergencia a través de la cual se incrementaba la capacidad de préstamo de la agencia para que también financiara proyectos de obras públicas estatales y locales. De manera similar, el presidente aprobó se incrementarán los subsidios agrícolas, emitió disposiciones para que la Reserva Federal pudiera cumplir, de manera más laxa, con los requisitos que regían la emisión de billetes. En igual forma, estableció la Junta Federal de Préstamos Hipotecarios para respaldar las hipotecas.

Pero como todo ello necesitaba fuentes de financiamiento, Hoover creyó que eso se lograría si firmaba, como lo hizo, la Ley de Ingresos de 1932, que duplicó el impuesto al patrimonio, aumentó las tasas de impuestos corporativos y elevó la tasa impositiva personal máxima del 25 al 63 por ciento. Independientemente de que las medidas instrumentadas no dieron los resultados esperados en el entorno doméstico, de la revisión efectuada sobre los periodos presidenciales de Harding, Coolidge y Hoover, y la forma en que enfrentaron el entorno externo, es factible inferir que eso de que los EUA pasaron más de una década aislados sin interesarse por lo que ocurría afuera de su territorio y evitaron intervenir es algo que se cae fácilmente ante los datos duros. Pero retornemos a 1932.

Sin que se pudiera resolver la crisis, llegaron los tiempos electorales y Hoover, acompañado por el vicepresidente Charles Curtis, aparecieron en la boleta para contender en contra del candidato demócrata, el gobernador de New York, Franklin Delano Roosevelt y el líder de la Cámara de Representantes, el nativo de Uvalde, Texas, John Nance Garner.

Dado que el gasto del Gobierno federal se elevó en alrededor del 48 por ciento durante la administración de Hoover, los demócratas utilizaron como lema de campaña la demanda que era necesario terminar con la forma descuidada y extravagante en que se utilizaban los recursos federales, mientras que demandaban que el gasto gubernamental se redujera al menos en un veinticinco por ciento. Garner acusó a Hoover de llevar a la nación hacia el socialismo. En términos generales, la campaña adquirió tintes de ataques personales que mostraban la animadversión entre los contendientes. Finalmente, la crisis que vivía el país determinaría los resultados.

El 8 de noviembre de 1932, una tasa de desempleo de alrededor del 25 por ciento, cerca de cinco mil bancos declarados en quiebra a lo largo de los últimos cuatro años, y una población que no veía un futuro claro, fueron factores claves para que 22.8 millones de electores optaran por la formula demócrata y 15.7 lo hicieran por la republicana. En términos de votos electorales, 472 fueron para Roosevelt-Garner y 59 para Hoover-Curtis.

Cuarenta y dos estados se manifestaron por los primeros y seis por los segundos (recordemos que Alaska y Hawái se incorporaron a la Unión hasta 1959). Además, los Demócratas retomaron el control de la Cámara de Representantes y obtuvieron el dominio del Senado.

Dado que sus funciones cesaban hasta marzo de 1933 y Hoover buscaba realizar una transición tersoa, aun en su condición de “lame-duck president,” le sugirió a Roosevelt la creación de una Comisión de Deudas de Guerra. La respuesta fue nula. Roosevelt no iba a darle una salida digna a su sucesor y si algo se arreglaba quería la gloria para él solo. Además, la enemistad entre ellos iba en aumento. A pesar de eso, Hoover operó para consolidar el “aislamiento” y alertó a Gran Bretaña que necesitaría efectuar el pago ya programado, aun cuando era posible acceder a negociaciones sobre pagos futuros. Los británicos realizaron su pago el 15 de diciembre, pero las otras naciones europeas, con excepción de Italia incumplieron. Finalmente, marzo de 1933, Hoover transfiere al programa a Roosevelt.

Llegaba a la presidencia de los EUA un animal político y haciendo uso de sus instintos, pronto, pondría manos a la obra para tratar de revertir la situación. Pero antes de entrar a ello, demos un breve repaso sobre quien era Roosevelt. Hijo único de una familia acomodada, lo mismo acudió a Harvard en donde obtuvo la licenciatura en administración de negocios y más tarde fue a Columbia University en donde se tituló como abogado e inicialmente se dedicó a ejercer la práctica de su profesión. Seria en 1910 cuando entraría a la política al ser electo senador estatal en New York en una zona tradicionalmente republicana. En 1912, es reelecto y al apoyar la candidatura presidencial de Woodrow Wilson, este tras el triunfo lo nombre subsecretario de Marina en donde estuvo bajo las órdenes de Josephus Daniels y entre sus acciones notables estuvo instrumentar la venida, para “salvarnos,” de las embarcaciones estadounidenses que arribaron a Veracruz en 1914. El cargo lo ocupó hasta 1920 cuando fue compañero de fórmula de James Cox el candidato presidencial demócrata que fue derrotado por Warren Gamaliel Harding.

En 1928, fue electo gobernador de New York, ya para entonces había contraído poliomielitis, lo cual no le fue impedimento para continuar su carrera política que culminaría con su arribo a la presidencia En su vida personal, don Franklin siempre fue el “mama’s boy” de Sarah Delano, aun cuando siempre alardeaba de su parentesco con Theodore Roosevelt, mismo que se remontaba a un sexto grado. Sin embargo, para cimentar esa relación familiar, contrajo nupcias con Anna Eleanor hija de Ellioth, un alcohólico consuetudinario, hermano de don Teddy quien guardaba aprecio especial por su sobrina. Muestra de ello fue que la acompañó en su recorrido al altar para entregarla a Franklin. Pero dejemos curiosidades biográficas y vayamos a 1933.

Con la crisis en la cresta de la ola y después de haberse vendido como el gran salvador, Roosevelt inició su programa el llamado “New Deal” que no fue otra cosa que implantar muchas de las medidas desarrolladas por Hoover. Ejemplo de ello fue lo que escribió uno de los asesores de Roosevelt, Rexford G. Tugwell, quien reconocería que las políticas del presidente numero 31 eran sustancialmente correctas. “El New Deal debe mucho a lo que él inició.” A ello, nosotros agregamos que la gran virtud de Roosevelt fue incorporarle el elemento político que nunca pudo implantar Hoover. El 12 de marzo de 1933, daría la primera de las treinta y una pláticas denominadas “Charlas frente a la chimenea” que se trasmitían por la radio y en donde el presidente informaba de las acciones que realizaba para salvar la crisis. La primer operación fue actuar sobre el sistema bancario.

Posteriormente, durante los primeros cien días trabajaría con el Congreso para crear lo que se conoce como la “sopa de letras” o las diversas instancias gubernamentales que permitieran atender cada uno de los problemas que tenían al país sumido en la depresión. Todo ello, permitió que el enfermo no se agravara, pero aún estaba muy lejos de entrar en el periodo de recuperación. Tras de su reelección en 1936, mostró signos autoritarios y trató de meterle mano a la composición de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pero el Congreso se lo impidió. Posteriormente sufrió derrotas electorales en los comicios de medio término y la economía entró en recesión.

Hasta ese momento, poca atención les había puesto a los asuntos externos. En 1938, al sur del Bravo, el presidente de México nacionalizó la industria petrolera y pronto Roosevelt hubo de atender los reclamos de sus paisanos quienes poseían intereses en la misma. Dado que la estima de don Franklin por los petroleros no era mucha, y aun cuando no tenía ningún problema con los dirigentes mexicanos hubo de instruir a su secretario de estado Cornell Hull para que nos mostrara el lado duro. Este personaje envió un mensaje en términos poco diplomáticos al presidente Cárdenas. Sin embargo, cuando la misiva llegó a México, el segundo mejor embajador que nos hayan enviado en toda su historia, Josephus Daniels, simplemente la guardó y fue a charlar con el mandatario mexicano.

Después de todo don Josephus seguía siendo al único a quien Roosevelt se dirigía como “Jefe” y ni modo que lo fueran a cesar. Además, Roosevelt sabía que en caso de que los EUA tuvieran que involucrarse en la conflagración que ya ardía en Europa, sería necesario acudir a los recursos petroleros mexicanos que, en 1939 y 1940, se estuvieron vendiendo a Italia y Alemania. Aquí cabe hacer un paréntesis que, por esos tiempos, el presidente Roosevelt llamaba al dulce italiano “admirable” y “se mostraba profundamente impresionado por lo que había logrado.” Pero volvamos a la relación con México al cual además del potencial disponible del hidrocarburo, contaba con una reserva laboral que podría ser necesaria en caso de que los EUA se involucraran en la guerra. Por lo tanto, las cosas se manejaban con tiento.

Eso sí, cuando el presidente Cárdenas Del Río se distrajo y, el 14 de octubre de 1940, al subsecretario de economía, Modesto Rolland, se le ocurrió, vía publicación en el Diario Oficial, concesionar una superficie de cien mil hectáreas de terrenos de Reservas Petroleras Nacionales a la Compañía Petrolera La Veracruzana, cuyo capital era japonés, pues le enviaron a don Josephus para ver que sucedía. Ante el requerimiento, el mandatario mexicano alegó desconocimiento y, tras machincuepas legales, dio reversa a la medida para después sacrificar a Rolland. Nada de injerencias de otras naciones, el petróleo mexicano quedaba listo por si acaso era requerido. Pero, volviendo a los EUA, aún faltaba la parte más importante del involucramiento estadounidense en asuntos externos durante el gobierno del presidente Roosevelt, de ello nos ocuparemos la semana próxima.

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Añadido (1) Hace unos días charlábamos con un par de amigos, quienes en su momento hubieron de lidiar con asuntos internacionales entregando resultados positivos. Vaya que hay diferencia con los negociadores de ahora cuya aspiración máxima es pronunciar correctamente el “yes sir.”

Añadido (2) Para quienes tienen dudas acerca de que vivimos la transformación, una muestra. Pasamos del “Rosario no te preocupes, hay que aguantar,” al “Hay veces que la maltratan mucho unos grandulones ahí, abusivos, ventajosos, pero [Claudia] no está sola. Tiene el apoyo del presidente de la República…” Eso sí, lo que siempre permanecerá es la caballerosidad mexicana.

Añadido (3) Los priístas marchan con paso firme, nada los detiene y nadie duda que lograran su objetivo: Convertir ese instituto político en la versión moderna del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM). Que nos disculpen nuestros amigos priístas, pero en eso terminaran sí continúan con su pasividad disfrazada de disciplina.

Añadido (4) No somos fans del saltimbanqui político número uno de los Siglos XX y XXI, Porfirio Alejandro, pero hemos de reconocerle que aún conserva momentos de lucidez y en lo que hoy apunta tiene toda la razón. La única pregunta que nos surge es: ¿Será que prepara el último salto que le queda por realizar, el de lanzarse al vacío?
08 Junio 2019 04:00:00
La política exterior estadounidense
En la ocasión anterior, nos quedamos en el final súbito del gobierno del presidente Warren Gamaliel Harding y la llegada de John Calvin Coolidge Jr., quien ocuparía la presidencia de 1923 a 1929. Ahora comentaremos tanto acerca de cómo él manejó la política exterior estadounidense. Igualmente revisaremos la explosión de la crisis de 1929 y las acciones iniciales ejecutadas por su sucesor Herbert Hoover (1929-1933) tanto para resolver el problema interno como en el ámbito foráneo. Pero empecemos por ubicar quien era Coolidge.

Poseedor de una personalidad reservada fue famoso por su economía a la hora de pronunciar palabras lo cual le hizo ganar el mote de “Silent Cal.” Sin embargo, a la hora de actuar sus acciones no necesariamente provocaban silencio. Cuando Coolidge era gobernador de Massachusetts, los miembros del Departamento de Policía de Boston quisieron sindicalizarse, lo cual no les fue permitido.

Ante ello, decidieron irse a la huelga. Lo que no esperaban era que el gobernador no toleraría dicha acción e inmediatamente llamó a la Guardia Nacional, despidió a los miembros del cuerpo policiaco y él tomó el control de la Policía. Asunto arreglado y su fama nacional se catapultó hasta el grado de convertirlo en figura nacional y candidato a la vicepresidencia de su país. Cuando las circunstancias del destino lo llevaron a la presidencia hubo de enfrentar una administración envuelta en escándalos de corrupción. Sin estridencias, poco a poco, fue restaurando el orden y los sinvergüenzas fueron llevados al sitio que les correspondía. En ese contexto, por vez primera, un exfuncionario federal de primer nivel fue condenado a prisión por fraude. Se trató de Albert Bacon Fall quien, en 1919-1920, encabezó el enjuiciamiento senatorial a nuestro país y al presidente Carranza Garza. Como secretario del interior, Fall se vio envuelto en el tráfico de terrenos petroleros en favor de su amigo Edward Doheny y socios, lo cual hizo que terminara pagando las culpas de todos. Una vez solventados esos asuntos, Coolidge gobernó muy bien y su país gozó de años de prosperidad económica. Para revisar la vida y presidencia de este personaje poco recordado, nada como leer el libro de la escritora y editorialista estadounidense, Amity Shlaes, “Coolidge” (2014), una pieza excelente. Pero vayamos a los asuntos foráneos de la administración Coolidge.

La forma más precisa sobre cómo se comportó la política exterior estadounidense a lo largo de los veintes, son la palabras que el presidente Coolidge pronunció en diciembre de 1923, durante su informe de gobierno. Ahí, el mandatario señaló: “Nuestro país tiene solo un principio cardinal en su política exterior. Es un principio estadounidense. Nos ocupamos de nuestros asuntos, cuyo objetivo es preservar nuestra fuerza y proteger los intereses de nuestros ciudadanos; pero reconocemos nuestra obligación de ayudar a otros, reservándonos la decisión de nuestro juicio, el tiempo y el método. Nos percatamos de que existe un lazo común de humanidad y conocemos que, de manera inalienable, existe una ley de apoyo.” Reconociendo el derecho de sus ciudadanos, expreso no tener inconveniente en que realizaran actividades comerciales con Rusia, a la vez que dejaba claro que, como gobierno, los EUA no podían mantener relaciones diplomáticas con un régimen que se negaba a reconocer “la inviolabilidad de las obligaciones internacionales.” En lo concerniente a la Liga de las Naciones, ratificaba su rechazo a incorporarse a ella. Ni proponía, ni solicitaba cambio alguno a la forma en que operaba. Para Coolidge era simplemente un organismo externo que, desde la perspectiva estadounidense, en caso de incorporarse al mismo, limitaría su libertad e independencia de acción lo cual eran principios básicos que regían los asuntos domésticos y la forma de ejecutar la acción de gobierno.

En lo referente al establecimiento de leyes e instituciones de justicia internacional, los EUA participaron en la Conferencia para la Limitación de Armamentos y sus representantes jugaron un papel fundamental para el establecimiento del Tribunal de La Haya y más tarde en la Corte Permanente de Justicia Internacional. Asimismo, en el entorno europeo, Coolidge autorizó que representantes estadounidenses, primero Charles Dawes y después Owen Young participaran en el proceso para resolver los problemas financieros de Europa consecuencia de la Primera Guerra Mundial. El llamado Plan Dawes planteó los mecanismos para equilibrar el presupuesto de Alemania, reorganizar el Reichsbank, y estabilizar la moneda. Eso le permitiría a Dawes obtener, en 1925, el Premio Noble de la Paz.

Asimismo, en agosto de 1928, se firmó el Pacto [Frank Billings] Kellogg-[Arisitide] Briand mediante el cual se proscribía y prohibía la guerra como instrumento de política nacional. A pesar de ser firmado por quince naciones, Coolidge reconoció su naturaleza simbólica, pero representó un paso hacia la creación de protocolos globales que sirvieran como normas para el comportamiento internacional en los años venideros. Por ello, Kellogg ganaría el Premio Nobel de la Paz en 1929. En igual forma, durante los 1920s, la diplomacia estadounidense sufre una transformación que pocos mencionan. A esto, el historiador Robert Beisner, lo llamó el cambio de la diplomacia vieja a la nueva. Beisner afirmó que una vez que los EUA se consolidan como una potencia mundial, la diplomacia de esa nación sufre un giro al dejar de ser un trabajo de amateurs y/o designados por motivos políticos para ser conducida por personal diplomático profesionalizado.

En el entorno económico doméstico, mucho se arguye que las fronteras estadounidenses fueron cerradas a los productos extranjeros. Sin embargo, revisando las cifras de 1927, se encuentra que por concepto de aranceles recaudaban 600 millones de dólares. El 65 por ciento de las importaciones no estaban gravadas. Del 35 por ciento restante, 23 consistían en artículos de lujo y productos agrícolas y el otro 12 por ciento correspondía a manufacturas y mercancías. Los aranceles tenían un objetivo específico, proteger a la industria y el comercio interno.

Hay también quien dice que los EUA cerraron sus fronteras a la inmigración de ciudadanos de otros países. Esto nuevamente debe de tomarse con cautela. Ante la apremiante situación que se vivía en otras latitudes, muchos fueron quienes deseaban trasladarse a los EUA y estos aun no acababan de absorber toda la mano de obra disponible una vez que regresaron del frente de batalla. Por ello, establecieron cuotas de inmigración y ante el naciente problema de cruces ilegales en la frontera con México, procedieron a crear, en 1924, la Patrulla Fronteriza.

En las relaciones con otras naciones, la forma de operar fue constante. Bajo la premisa de que ante todo había que proteger las vidas e intereses de los ciudadanos estadounidenses morando en otros países, se enviaron fuerzas navales a China en donde estaba en curso una confrontación doméstica. Tratando de mantener la neutralidad, los EUA expresaron sus deseos de trabajar con quien resultara triunfante bajo el principio de que querían cooperar al bienestar de la población de aquel país. Asimismo, en escala menor, se enviaron fuerzas navales como medida preventiva a Nicaragua. Aquí cabe precisar que cuando el conflicto emergía, las partes en disputa solicitaron el involucramiento de los estadounidenses como mediadores, algo que se efectuó a bordo del buque de guerra U.S.S. Denver en donde el encargado de negocios, Lawrence Dennis actuó como mediador sin que al final de cuentas pudieran ponerse de acuerdo. En ese mismo contexto de relaciones con América Latina, los EUA tuvieron una participación fundamental en la Sexta Conferencia Internacional de los Estados Americanos, realizada en La Habana durante enero de 1928. Participaron para resolver el conflicto entre Chile y Perú los cuales reanudaron relaciones diplomáticas. Asimismo, logran solventar las diferencias entre Bolivia y Paraguay, así como entre Guatemala y Honduras, sin que aparecieran los fusiles como elemento resolutorio.

La forma en que, entre 1920 y 1929, se dieron las relaciones, no exentas de sobresaltos y discrepancias, EUA-México, son una muestra de que la tesis de Williams estaba correcta. La Doctrina Monroe sufrió un cambio en su ejecución. Los EUA dejaron atrás el expansionismo territorial y la intervención armada como herramientas principales para resolver conflictos con las naciones latinoamericanas y consolidar su presencia en la región. Al igual que lo hicieron en el resto del mundo, durante esos años, los EUA se involucraron en los asuntos internacionales bajo un nuevo enfoque en el cual prevaleció una política de negociaciones orientada hacia los negocios o lo que Hoff llamó Internacionalismo Independiente que en nuestro caso fue factible amalgamarla con el Nacionalismo Pragmático que practicaron magistralmente el presidente Álvaro Obregón Salido y el estadista Plutarco Elías Calles.

Tras de la reanudación del reconocimiento diplomático, en septiembre de 1923, sería hasta marzo del año siguiente cuando se nombrara embajador de los EUA en México a Charles Beecher Warren, uno de los negociadores en las Conferencias de Bucareli, quien cargaba un fardo pesado por su involucramiento con el escándalo que llevó a la cárcel a Fall. Cuatro meses duró en el cargo y, en octubre de 1924, nos llegó el más incompetente que pudieron habernos enviado, James Rockwell Sheffield. Los dos años ocho meses que estuvo por acá se dedicó a ver como empeoraba las relaciones, mientras su acercamiento con las autoridades mexicanas era tal que los reportes a sus superiores en Washington acerca de los asuntos en nuestro país empezaban con: “de acuerdo con lo que publica hoy el diario…” En nada ayudó a resolver el problema de los productores de petróleo y el gobierno mexicano, aun cuando hay que reconocerle que en la reyerta inútil (la revuelta católica) no tomó partido. Finalmente, a finales de 1927, fue nombrado mejor embajador que los EUA hayan enviado a nuestro país, Dwight Whitney Morrow. Aun cuando no tenía experiencia diplomática, lo suyo eran los asuntos financieros, pronto mostró un pragmatismo singular que generó una gran empatía con el estadista Elías Calles y los resultados empezaron a darse. El problema petrolero fue solucionado bajo la premisa del nacionalismo pragmático. Los asuntos con la curia iban camino a resolverse rápido, pero a Roma aun le faltaba una cuota de sangre y las cosas se retrasaron un año para resolverse bajo la formula propuesta por Elías Calles-Morrow. Con las relaciones entre ambas naciones en términos más que satisfactorios, fue factible que se concluyera la edificación del estado mexicano moderno y el país pudiera entrar en una etapa nueva de su vida institucional. Mientras tanto en los EUA, llegó a su fin el mandato de Coolidge quien decidió no participar en la contienda presidencial.

Las elecciones de 1928 en los EUA tuvieron características peculiares. Por vez primera aparecía un candidato profesante de la religión católica, el antiguo gobernador de New York, Alfred Emmanuel Smith a quien los demócratas escogieron como su representante acompañado por John T. Robinson. Por su parte, los republicanos recurrieron a una figura de prestigio indiscutible como Herbert Hoover quien llevó como compañero de formula a Charles Curtis. Durante la campaña, la controversia religiosa y el debate sobre la prohibición estuvo presente, sobre esta ultima los demócratas pugnaban que terminara. Al final, Hoover (1929-1933), se alzó con la victoria. Él, también, fue acusado de fomentar el aislamiento, veamos como lo hizo.

Empecemos por América Latina en donde, antes de tomar posesión, Hoover hizo acto de presencia durante diez días. En ese lapso, pronunció veinticinco discursos cuyo tema rondó alrededor de disminuir de injerencia política y económica de los EUA en Latinoamérica. Una vez en la presidencia, en 1930, ordenó la publicación de un documento del Departamento de Estado de 1928, el “Memorándum Clark”, que cuestionaba la legalidad de la intervención estadounidense en América Latina bajo el Corolario de Roosevelt a la Doctrina Monroe. Asimismo, en 1932, retiró las tropas estadounidenses de Nicaragua; firmó un tratado con Haití mediante el cual se comprometía a terminar la presencia estadounidense ahí a partir del 1 de enero de 1935. Cuando se desató una controversia entre Chile, Perú y Bolivia, Hoover personalmente intervino y encontró una solución. En síntesis, la política del “buen vecino” nació mucho antes de que Franklin D. Roosevelt se la adjudicara y la vendiera como suya. Pero una cosa es vender actos de buena voluntad y otra olvidarse de que primero están los de casa que los de al lado. Así, en 1929, cuando la crisis económica estalló, fue necesario “invitar” a los mexicanos viviendo en los EUA para que regresaran a nuestro país, algo que para 1933 alcanzó un total de cerca de un millón quienes “voluntariamente” lo hicieron. Revisemos brevemente las causas de la crisis de 1929.

El 29 de octubre de 1929, Wall Street se derrumbó. Ello no fue algo súbito sino reflejo de un estado de cosas que se venían cocinando. Desde 1922, el mercado de valores había venido creciendo alrededor de 20 por ciento cada año. La agricultura estaba al borde de la recesión debido a una sobreproducción. La fabricación de acero disminuyó. La construcción era poca. Existía un acceso fácil al crédito y una gran cantidad de personas, sin conocimiento del manejo bursátil, invertía todos sus ahorros en la compra de acciones, creían que aquello seria eterno. En agosto de 1929, la Reserva Federal incrementó las tasas de interés de cinco a seis por ciento. Y por supuesto no olvidemos que, “gracias” a los Tratados de Versalles, la economía de Europa no se reactivó, mientras que la serpiente seguía su proceso de gestación en el huevo. En medio de todo ello, un tecnócrata, Hoover, quien, cuando le preguntaron qué sucedía, respondió en los términos de su profesión, “se trata de una depresión.” Eso no ayudó en lo más mínimo. Si bien técnicamente las medidas que proponía eran las adecuadas al inicio de la crisis, le faltó el ingrediente político para venderlas y apaciguar los ánimos.

En medio de la crisis, durante el otoño de 1930, Hoover afirmó que la situación en los EUA era consecuencia de los problemas económicos internacionales, especialmente lo que sucedía en Europa. En ese contexto, trató de implantar medidas que ayudaran a corregir eso. En paralelo, impulsó tratados de desarme, replanteó las relaciones con los países de América Latina, lo cual ya mencionamos arriba, y enfrentó la agresión japonesa en China. Sobre esto, les comentaremos en la colaboración de la semana próxima.

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Añadido (1) El domingo anterior, el PRI apareció como un partido en estado vegetativo. Para acabarla de fastidiar, las características de quienes aspiran a dirigirlo no parecen ser las indicadas para sacarlo del trance. La dama despide aromas que no apuntan hacia ningún lado. El segundo, emana aires de naftalina y cloroformo. Un tercero, está impregnado de ese tufo que deja el aceite en el perol cuando se cocinan ciertas pieles. El cuarto, a pesar de las lociones, huele a leña de otro hogar. Y, en medio de ellos, cual evocación acuñesca, los gobernadores emiten concentraciones de linimento y mertiolate. Vaya futuro el del tricolor.

Añadido (2) El problema que enfrentamos con los EUA es consecuencia de hacerle la “chamba” a quienes son los beneficiarios del negocio envuelto en ropajes de caridad.

Añadido (3) Ante los ejemplos con que en estos días nos proveen los líderes religiosos, de todas las interpretaciones de la fe, algo vino a nuestra mente. Hace muchísimos años escuchamos en las clases de catecismo, de donde las señoritas Velasco nos expulsaron, aquello de “Dios está en el cielo, en la tierra y en todo lugar.” Ante ello, nos preguntábamos: ¿Entonces para que tanto ritual e intermediarios? Tiempo después, durante las clases de marxismo en la Universidad Autónoma de Guadalajara, un conservador por los cuatro costados quien siempre nos inspiró respeto por su congruencia y conocimientos, Antonio Nario Aldana, el lunes 22 de abril de 1974, apuntaba: “La filosofía hegeliana…[considera] que el único ser existente es la razón universal equiparada a Dios, todo lo demás no es sino formas, manifestaciones, reflejos, dimensiones de ese único Dios. Por lo tanto, no solo está en todo, sino que es todo, constituye la substancia y la esencia tanto de lo material como de lo espiritual, de esta manera Hegel hace una identificación total entre Dios y el Universo…” Encontramos la respuesta a nuestra pregunta de la infancia y definimos la relación personal con el Gran Arquitecto.
01 Junio 2019 04:00:00
La política exterior estadounidense tras la derrota de Wilson nació la leyenda falsa del aislamiento
En plena Primera Guerra Mundial, a principios de 1918, el presidente Woodrow Wilson pronunció un discurso que es conocido como de los catorce puntos. En él, diseñaba el plan a seguir durante las negociaciones de paz una vez que concluyera el conflicto. Pedía la abolición de los tratados secretos, una reducción de armamentos, un ajuste de los reclamos coloniales en interés de los pueblos nativos y los colonos, y la libertad de los mares. De acuerdo con Wilson, en el futuro, se garantizaría la paz mundial mediante la eliminación de las barreras económicas entre las naciones, la promesa de “autodeterminación” para las minorías oprimidas y la creación de una organización mundial que proporcionaría un sistema de seguridad colectiva para todas las naciones. Sin embargo, tras de que los EUA, junto con Inglaterra, Francia e Italia, se alzaron victoriosos y se sentaron a negociar lo que serian los Tratado de Versalles, Wilson encontró que sus socios no estaban interesados en seguir al pie de la letra su propuesta. Lo que les interesaba recuperar lo perdido y castigar a Alemania. Pero antes de llegar a la política externa de la postguerra, vayamos a un tema que siempre se deja de lado, pero que es una muestra de cómo en las relaciones exteriores el abastecimiento de alimentos juega un papel importante.

Estamos seguros de que, para la mayoría, escuchar el nombre de Herbert Hoover es sinónimo de incapacidad, algo sobre lo que discutiremos en la colaboración siguiente. Sin embargo, son pocos quienes se asoman a revisar el rol que aquel ingeniero minero desempeñó durante la Primera Guerra Mundial cuando su actividad salvó de la hambruna a los europeos. En octubre de 1914, ante la escasez de alimentos que amenazaba a Bélgica, los embajadores estadounidenses en ese país y en Gran Bretaña persuadieron al gobierno de este último que permitiera la importación de alimentos, lo cual sería supervisado por los estadounidenses y únicamente estaría destinado a la población civil. Acto seguido, se instauró la llamada “Commission for Relief in Belgium, (CRB),” y se solicitó a Hoover que manejara el proyecto. Para evitar surgiera el mercado negro y asegurar la distribución equitativa, “la CRB recolectaba y racionaba todos los alimentos producidos en el país junto con los que se importaban.

Para mediados de noviembre, los habitantes de Bélgica tenían acceso a comida.” A lo largo de cinco años, en medio de la guerra, un total de diez millones de civiles fueron alimentados gracias a la organización creada por Hoover. Una vez concluido el conflicto, con Europa hecha girones, el presidente Wilson volvió a recurrir a Hoover nombrándolo encargado de la “European Relief and Rehabilitation Administration”. En un hecho que pocos recuerdan, Hoover organizó y dirigió el aprovisionamiento de 34 millones de toneladas de alimentos, ropa y materiales enviados desde los EUA hacia Europa. En pocas palabras, Hoover salvó las vidas de millones de europeos y permitió que pudieran dar inicio al camino de la reconstrucción y la normalidad. Pero mientras tanto, en paralelo, los lideres triunfantes diseñaron los llamados Tratados de Versalles.

En dichos tratados, prevaleció la idea de hacer que Alemania pagara un precio muy alto por la derrota. No se percataron de que acaban de fecundar el huevo de la serpiente que emergería enfundada en el color café durante la década de los 1930s. Si se quiere ver un pronóstico sobre las consecuencias de aquellas medidas draconianas, basta revisar el escrito de John Maynard Keynes, “Las Consecuencias Económicas de la Paz”, (1919). En esa misma visión futurista, pero en otro sentido, el presidente Wilson logró que en los Tratados de Versalles se incorporara la creación de un organismo capaz de proveer un sistema de seguridad colectiva para todos, lo que posteriormente se conocería como La Liga de las Naciones. Tras de ello, Wilson retornó a los EUA confiado de que su propuesta sería aceptada fácilmente.

El presidente buscó a toda costa convencer a sus gobernados de las bondades de que los EUA participaran en la Liga. Sin embargo, cuando retornó a París para las pláticas finales olvidó invitar a miembros del Congreso para que formaran parte de la delegación estadounidense. Al momento que el ingreso de los EUA fue llevado ante el Senado estadounidense, aquel olvido tendría consecuencias. El senador republicano por Massachussets, Henry Cabot Lodge encabezó la oposición y aquello se convirtió en una lucha personal en donde Wilson terminaría derrotado en dos frentes. En uno, desarrollado en el pleno del Senado, la discusión giro alrededor del contenido del Artículo X de la Liga que se refería a la seguridad colectiva. Esto significaba que cuando una nación era atacada, todos los otros miembros defenderían a la víctima, ello implicaba que los EUA estarían obligados a defender a cualquier miembro de la Liga, lo cual para los republicanos era un ataque a la soberanía de los EUA.

El otro escenario de la disputa fue el territorio estadounidense, el cual Wilson recorrió un par de veces tratando de con