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Ricardo Alemán
Ricardo Alemán
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19 Noviembre 2019 04:02:00
AMLO, Evo y ‘El Chapo’: la alianza narca
En política, dice el viejo refranero popular, “no hay casualidades”. En todo caso, existen causalidades. Es decir, causas y efectos.

Y no es casual, por ejemplo, que el mismo Presidente mexicano que tramitó las visas para la familia de “El Chapo”, que liberó al hijo menor de “El Chapo”, que prometió recuperar la fortuna de “El Chapo”… haya ofrecido un presuroso asilo político a Evo Morales, el expresidente de Bolivia, a quien la DEA tiene catalogado como uno de los principales socios de “El Chapo”.

Más aún, no son pocos los videos y audios que circulan en redes y en digitales –y que nadie ha desmentido– que hacen referencia a una presunta alianza entre el entonces candidato, López Obrador y los hijos de “El Chapo”.

Resulta que los audios y videos en cuestión revelan que familiares de Joaquín Loera –alguno de sus hijos– habrían entregado en propia mano de alguno de los hijos de López Obrador miles de millones de pesos para financiar el proselitismo político electoral –rumbo a la candidatura presidencial– del tabasqueño.

Tampoco es casual que el candidato y luego presidente López Obrador se haya encargado, de manera personal, de promover la amnistía a los barones de la droga en México y que, ya como Presidente, haya ordenado terminar con las políticas destinadas a confiscar drogas duras; que haya ordenado el fin de la destrucción de plantíos de mariguana y amapola.

No es una casualidad que López Obrador haya ordenado el fin de la detención de los jefes de las bandas del narcotráfico, con el cuento de que la violencia no se resuelve con violencia y que no exista una política clara, real, efectiva, confiable, para el combate de la violencia y para acabar con los grupos criminales, muchos de ellos metidos al negocio de la droga.

No es casual que a nadie en el Gobierno de López Obrador le interese seguir “la pista del dinero” en el caso de los grandes cárteles criminales y que, en los hechos, sean precisamente los cárteles de la droga quienes tienen el control de casi todo el territorio nacional, mientras que la Guardia Nacional se encarga de repatriar indocumentados.

No es casual que, a días de cumplir un año del Gobierno de López Obrador, el número de víctimas mortales por violencia sea histórica; propio de una guerra. Se estima que al 1 de diciembre de 2019 sean 35 mil las víctimas mortales.

¿Por qué nada dice López Obrador? ¿Será que esconde una alianza narca, inconfesable con “El Chapo” y con los gobiernos de Bolivia y Venezuela?

Lo cierto es que la punta de la madeja de esa presunta alianza empieza a aparecer y analistas como Mary Anastasia O´Grady –del prestigiado Wall Street Journal– no solo cuestionó severamente que el Presidente haya dado asilo político a Evo Morales, sino que confirmó que el expresidente boliviano convirtió a su país en un narcoestado, al estimular hasta niveles impensables la producción de hoja de coca.

Era tal la intervención de Evo Morales en la producción de cocaína que, al tiempo que era Presidente, también presidía la Federación de Productores de Coca, una de las organizaciones asociadas con el cártel de “El Chapo”, que se encargaba de distribuir la droga a todo el mundo.

Es decir, la Federación de Productores de Coca es una de las organizaciones que más droga fabrica en el mundo y su aliado, “El Chapo”, se encargaba de la distribución en todo el orbe.

¿Es casual que “El Chapo”, Evo Morales y el dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, estén metidos en el negocio de las drogas?

¿Es casual que “El Chapo”, Evo Morales y Nicolás Maduro sean, al mismo tiempo, aliados del Gobierno de López Obrador?

¿Es casual que todos los días se descubran nuevas evidencias que apuntan a que la campaña presidencial de López Obrador habría sido financiada por los gobiernos de Evo Morales, Nicolás Maduro y por el cártel de “El Chapo”?

Ya son muchas las casualidades y parece que no le importan a nadie; casualidades que en una democracia sana ya habrían provocado una investigación a fondo.

Pero en el México de López Obrador no solo abundan las casualidades sino las
complicidades.

Al tiempo.
18 Noviembre 2019 04:03:00
¡Un año y Obrador es el Presidente del fracaso!
A 12 días de que se cumpla el primer año del Gobierno de López Obrador, en México no queda más que una estela de destrucción democrática, ingobernabilidad, violencia, crimen y fracaso económico.

No se ha cumplido una sola de las promesas del candidato más votado y tampoco ha funcionado ninguno de sus proyectos, programas y acciones de Gobierno contra la violencia, el crimen y el desempleo. No ha bajado el precio de la gasolina y menos han mejorado los niveles de vida de la población.

En cambio, la economía es arrastrada a la recesión, el desempleo es de espanto y el número de víctimas mortales es igual al de una guerra. Además, el grupo en el poder es víctima de una escandalosa derrota moral que lo lleva a defender, como victoria, la violación a la Constitución y sus leyes.

¿Qué pasó con los mexicanos; por qué votaron por el peor candidato? ¿Por qué hoy, 5 de cada 10 mexicanos aún creen en el Presidente del fracaso?
Vamos a los fracasos, las derrotas y los escándalos.

1.- El mayor fracaso –porque fue la mayor promesa–, es la violencia y el crimen. El primer año de AMLO terminará con 35 mil víctimas; cifra peor a la de una guerra. Apenas el viernes pasado Tamaulipas fue escenario de esa guerra y en Michoacán se reportó una nueva masacre.

2.- Al fracaso de la lucha contra la violencia criminal sigue el fracaso económico. México terminará con cero crecimiento del PIB, lo que arrastra otros fracasos paralelos como el empobrecimiento y una mayor violencia.

3.- Según el Inegi, en 11 meses del Gobierno de AMLO se perdieron más de 2.1 millones de empleos, de 4 millones prometidos por el candidato Obrador. En solo 11 meses se perdió 50% de los empleos creados por Peña.

4.- La violencia criminal y la estulticia mostrada al derribar el NAIM, provocaron que se perdiera por completo la confianza para invertir en México.

5.- Luego de la miopía al tirar el NAIM, se promovieron tres fracasos potenciales; Santa Lucía, el Tren Maya y la Refinería de Dos Bocas. Esos fueron los últimos clavos en el ataúd de la economía.

6.- Las venganzas personales llevaron a López Obrador a destruir el sistema de Salud pública, hoy colapsado. En cuestión de meses expertos pronostican un colapso total con miles de muertos, entre los más pobres.

7.- Igual revancha llevó a Obrador a colapsar el sistema educativo, lo que privatiza la educación. ¿Por qué? Porque todo padre, con dos dedos de frente, buscan llevar a sus hijos a las mejores escuelas, que son privadas.

8.- La depredación presupuestal y la caída de la calidad educativa también alcanza a las universidades públicas, condenadas a la miseria económica que, a querer o no, se traducirá en miseria educativa.

9.- En materia económica apenas empieza a verse la devastación; la inversión pública cayó 14%; la inversión privada poco más de 13%, en tanto que la inversión extranjera directa se desplomó 34 por ciento. Fracaso total; pobreza, desempleo, hambre, enfermedades y más violencia.

10.- El consumo retrocedió, según el Inegi, por primera ver en la última década, otro signo del desempleo y empobrecimiento social.

11.- Pero no es todo. Las tres ramas industriales que jalan el desarrollo económico se desplomaron; la industria automotriz cayó 8%, el turismo 2%, la industria de la construcción casi 30%. Solo por citar tres casos.

12.- El Gobierno de AMLO no solo fracasó en contener la violencia y el crimen; no solo destruyó la economía, la salud y la educación sino que, sobre todo, destruye la democracia. Acabó con la división de poderes y hoy tiene en un puño los tres Poderes de la Unión; Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

13.- Además, de manera ilegal, colonizó organismos autónomos como la CRE y la CNDH y va por el control total del INE y el Tribunal Electoral.

14.- En solo un año, López Obrador ha destruido más instituciones que ningún Presidente; desmontó partes fundamentales de la democracia mexicana y avanza, con pasos agigantados, a instaurar el poder de un solo hombre.

15.- Eso sin contar con la derrota moral de AMLO y su Gobierno. Y es que sin pudor, desde Obrador, sus secretarios de Estado y legisladores, violan todos los días la Constitución y sus leyes sin contrapeso alguno.

16.- Pero López Obrador tampoco cumplió una sola de sus promesas de campaña; no bajó el precio de los combustibles, sí usa guaruras, no vende el avión presidencial, no crear 100 universidades, no crear 4 millones de empleos y no crece el PIB en 6 por ciento. Y, a causa del desempleo las afores pierden más de 10 mil millones de pesos en solo 11 meses.

A un año de Gobierno, que se cumple en 12 días, ya no hay duda que el de López Obrador es el Gobierno del fracaso; el peor Gobierno de la historia y que no solo nos lleva a la ruina económica, sino a la barbarie de la violencia y, sobre todo a la ruina moral y al Gobierno autoritario de un solo hombre.

Y eso, aquí y en China, se llama dictadura.

Al tiempo.
15 Noviembre 2019 04:07:00
¡Rosario Piedra cometió igual delito que Robles!
Durante años, Rosario Ibarra de Piedra encabezó una cruzada a favor de la legalidad, de los derechos humanos y contra la simulación y el abuso de poder de las instituciones del Estado, además de exigir respeto irrestricto a la ley y la localización de su hijo.

A su vez, por casi dos décadas, el líder social y hoy presidente, López Obrador, luchó a favor de la legalidad, de las libertades básicas, cuestionó la simulación oficial y pregonó por todo el país que nadie al margen de la justicia y que nada por encima de la ley.

El tiempo, sin embargo, colocó a la señora Ibarra de Piedra y al líder social, López Obrador, en el mismo lugar que ocupaban aquellos gobiernos y gobernantes sátrapas a los que por décadas cuestionaron.

Y la impostura, la simulación y la traición a los ideales quedó exhibida cuando de manera ilegal la señora Rosario Piedra fue impuesta al frente de la CNDH y cuando el presidente Obrador obliga a los senadores de su partido a llevar adelante una grosera simulación que viola todas las leyes, con tal de apoderarse de la CNDH.

Es decir, el señor López Obrador y la familia Ibarra-Piedra no solo son iguales a los gobernantes que por décadas cuestionaron sino que se comportan exactamente igual a aquellos políticos del viejo PRI; cínicos, sin pudor y sin vergüenza, que violentaban todas las leyes para permanecer en el poder, sin importar los derechos humanos, el respeto a la legalidad y a libertades básicas.

Pero la impostura y la violación a la legalidad durante la imposición de la señora Rosario Piedra –al frente de la CNDH–, no solo preocupa a los críticos y opositores al Gobierno de AMLO. No, el escándalo ya alcanzó nivel internacional.

En efecto, la reputada organización global de derechos humanos, Amnistía Internacional, censuró el cochinero durante la impostura de la señora Piedra, en tanto que en México muchas ONG también han rechazado la forma ilegal en la que fue impuesta.

A su vez, el Partido Acción Nacional acudió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la ONU, para denunciar el abuso de autoridad del Gobierno de AMLO y la imposición ilegal de la señora Piedra.

Es decir, que opositores al Gobierno de AMLO denuncian a Rosario Piedra ante las instancias que siempre apoyaron a a su madre, Rosario Ibarra. Pero tampoco ahí termina la escandalera. Resulta que en protesta por las prácticas ilegales utilizadas para lleva a Rosario Piedra al frente de la CNDH, en las últimas horas renunciaron a su cargo del Consejo Consultivo de la CNDH, los cinco consejeros ciudadanos.

En carta pública, Alberto Athié, María Ampudia, Maricleare Acosta, Angélica Cuéllar y María Olga Noriega renunciaron a sus cargos en repudio al desaseo y a la ilegalidad que acompañan a la señora Piedra y porque carecerá de legitimidad una institución ilegal que, en los hechos, vive y se debe, sobre todo, a la legalidad y la legitimidad.

Pero además del penoso espectáculo que protagonizaron los senadores golpeadores de Morena y de otros partidos –quienes quedaron exhibidos como vulgares lacayos al servicio del Presidente–, el propio Obrador abonó al descrédito al satanizar al exsacerdote Alberto Athié, primero en renunciar al Consejo Consultivo y a quien AMLO insultó sin siquiera conocer.

Pero además del desaseo en el procedimiento legislativo para imponer a Rosario Piedra, al frente de la CNDH, la espuria presidenta cometió un delito federal grave. ¿Por qué?

Porque la Ley de derechos humanos establece, en el Artículo 9º, que para su elección los aspirantes a la CNDH deberán reunir los siguientes requisitos: “IV. No desempeñar ni haber desempeñado cargo de dirección nacional o estatal, en algún partido político en el año anterior a su designación…”

Y resulta que la señora Piedra renunció al cargo de consejera nacional de Morena, después de haber tomado posesión como presidenta de la CNDH.

En pocas palabras, la señora Rosario Piedra cometió un delito federal. ¿Cuál delito? El mismo delito por el que está en prisión Rosario Robles.

El Artículo 214 del Código Penal Federal dice: “Comete el delito de ejercicio indebido de servicio público, el servidor publico que ejerza las funciones de un empleo, cargo o comisión, sin haber tomado posesión legítima o sin satisfacer todos los requisitos legales”

Y la pena corporal por ese delito es la siguiente: “… de uno a ocho años de prisión; de 50 hasta 300 días de multa, destitución e inhabilitación de uno a ocho años para desempeñar otro empleo, cargo o comisión públicos”.

Curiosamente es el mismo delito por el que está en prisión Rosario Robles, lo que confirma la persecución facciosa de AMLO.Renuncie, señora Piedra, antes de visitar la cárcel.

Al tiempo
14 Noviembre 2019 04:07:00
¡Democracia selectiva; fraudes de AMLO y Evo!
Igual que la mayoría de los dictadores modernos, el mexicano López Obrador y el boliviano Evo Morales, son “demócratas de contentillo”, de temporal, que practican la democracia selectiva y hasta facciosa, propia de su naturaleza autoritaria.

¿Por qué?

Porque cuando conviene a su ambición de poder –al personalísimo interés de cada uno– tanto Obrador como Evo denuncian fraude electoral y, en sentido contrario, cuando la realidad los ha rebasado entonces denuncian un golpe de Estado.

Lo curioso, sin embargo, es que los dos dictadores –Obrador y Evo– en su momento han defraudado la voluntad popular y –también en los dos casos– han recurrido al sambenito del golpe de Estado. ¿Lo dudan?

Como saben, Evo Morales llegó a la presidencia de Bolivia de manera legítima, bajo las reglas democráticas.

Como también están enterados, la Constitución de Bolivia establecía que el Presidente solo podía permanecer en el cargo dos periodos consecutivos. Para reelegirse, Evo Morales modificó la Constitución de su país y, de esa manera, consiguió un tercer mandato.

Luego, transformado ya en un dictador, intentó mantener el poder y, para ello, convocó a un plebiscito, el cual le negó un cuarto mandato.

Entonces Evo volvió a modificar la Constitución y recurrió a trampas políticas y legales como el “chabacano” argumento de que sería violatorio de sus derechos humanos no permitirle buscar un cuarto candidato presidencial.

De manera ilegal, Morales se metió a la boleta electoral y, la noche del 22 de octubre de 2019, Evo tiró el sistema electoral cuando iba abajo en las preferencias electorales y, luego de 23 horas, restableció el sistema y se hizo el milagro. ¡Ya estaba en primer lugar!

Los opositores bolivianos denunciaron fraude y recurrieron a la OEA, que mandó una misión de expertos electorales que, sin problema, decretaron que era fraudulenta la elección que hizo presidente a Evo Morales.

¿Y qué dijeron del fraude electoral los gobiernos de México y de otros países amigos del dictador Morales? El Gobierno de López Obrador se quedó callado ante el grosero fraude de Morales, a pesar de que AMLO siempre combatió a los gobiernos fraudulentos.

En respuesta, el espurio presidente de Bolivia ordenó su propia investigación; indagatoria que también reveló que su intento por ser Presiente, por cuarta ocasión, fue un grosero fraude
electoral.

Ante la contundencia de las dos investigaciones, la OEA decretó que el Gobierno de Bolivia debía proponer una nueva elección, lo que en un primer momento fue aceptado por Evo Morales.

Sin embargo, ya era tarde para una rectificación. ¿Por qué?

Porque el fraude cometido por Evo Morales –en realidad un verdadero golpe de Estado– ya había sacado a la calle a dos millones de bolivianos que se dijeron engañados.

Y la historia llegó a su fin cuando militares y policías nacionales de Bolivia se negaron a reprimir al pueblo y le pidieron la renuncia a Morales.

Como queda claro, los fraudes y los verdaderos golpes de Estado fueron cometidos por el Gobierno de Evo Morales, el mismo que ahora se dice víctima de un golpe de Estado

Y también queda claro que, para el Gobierno mexicano, en realidad existe una democracia selectiva; ya que cuando le conviene al presidente Obrador, ve horrendos fraudes electorales pero, en sentido contrario, cuando no conviene a su interés entonces ve un golpe de Estado.

Pero el mexicano López Obrador también ha sido promotor de golpes de Estado que le han permitido colonizar todo el aparato de Estado.

Fue un golpe de Estado todo el andamiaje que utilizó el Gobierno de Obrador, a través de sus “fiscales carnales”, para tirar de la Corte al ministro Eduardo Medina Mora.

Fue un golpe de Estado la imposición como gobernador por cinco años del sátrapa Jaime Bonilla, quien había sido electo solo por dos años.

Y fue un golpe de Estado la imposición de la espuria presidenta de la CNDH, Rosario Piedra Ibarra, quien no cumplía con los requisitos de ley para ocupar el cargo. Aún así, por orden del presidente Obrador, el Congreso la impuso en medio de un grotesco espectáculo de barbarie política y física.

López Obrador ha dado tres golpes de Estado y, con una gran dosis de cinismo, en días pasados habló de un posible golpe de Estado contra su Gobierno.

Lo cierto es que las tiranías de AMLO y de Evo parecen cortadas por la misma tijera: la tijera de la democracia selectiva.

Al tiempo.
13 Noviembre 2019 04:08:00
¡Todos los ‘carnales’ de AMLO…!
La pregunta se generalizó con el asilo que otorgó el Gobierno de México al depuesto presidente de Bolivia, Evo Morales. ¿Cómo es posible que dictaduras como la colombiana, la venezolana y la nicaragüense, entre otras, se construyeron a partir de la democracia?

La respuesta la conocemos en México a la perfección. Sí, esas dictaduras se gestaron una vez que el Presidente en turno decidió colonizar todas las instituciones del Estado, hasta convertir tales instituciones en lo que conocemos como “los carnales del Presidente”.

Y si lo dudan vale recordar que en los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto apareció la expresión “carnal”, alusiva a la tentación presidencial por colocar a amigos e incondicionales en puestos clave de otros poderes y/o al frente de los novedosos órganos autónomos.

Con Peña Nieto cobró carta de naturalización la figura del “carnal” -que no es otro que el hermano, amigo, cuate o el incondicional-, en un puesto relevante de un poder alterno o paralelo.

Así, por ejemplo, Peña Nieto fue perseguido por los fanáticos lopistas porque designó procurador a Eduardo Medina Mora, a quien luego llevó a la Suprema Corte. Le endilgaron a Peña que tenía un procurador “carnal” y otro “carnal” como ministro de la Corte.

Lo simpático y hasta ridículo del caso es que hoy, con López Obrador como Presidente, “los carnales” del tabasqueño están en los tres poderes, en todos los estados -con el nombre de superdelegados del Presidente-, y en los principales organismo autónomos.

Bueno, los “carnales” de AMLO están hasta en los medios, públicos y privados, en donde son escuderos de la propaganda oficial; de la cultura del engaño y la mentira.

Pero el mayor escándalo de los afanes totalitarios de López Obrador es el que protagonizaron senadores de Morena; legisladores tramposos que fraguaron un descomunal fraude para imponer como presidenta de la CNDH a la señora Rosario Piedra Ibarra, militante de Morena y fanática de AMLO.

¿Qué pasó ahí? ¿Ya no enoja a los lopistas y a las izquierdas que la presidenta de la CNDH sea militante de Morena, que haya sido candidata a un puesto de elección popular por Morena y que haya defendido de manera fanática a AMLO? El proceso será repuesto, pero con las mismas trampas.

Pero esa es apenas la punta de la madeja de la incongruencia de los fanáticos lopistas y de la dizque izquierda. Vale recordar que el presidente Obrador tiene un “fiscal carnal” en Alejandro Gertz Manero, el fiscal general de la República.

Sin importar que la Fiscalía General de la República debe ser autónoma, por mandato constitucional, Gertz Manero es mucho más que un “carnal” del Presidente; en realidad es el “mastín” que se encarga de perseguir y llevar a prisión a los enemigos, adversarios y críticos del Presidente.

Y si lo dudan basta revisar el caso de Rosario Robles, presa de manera ilegal por órdenes del Presidente. Pero no es todo. López Obrador tiene un puñado de carnales en la Comisión Reguladora de Energía; tiene cientos de “carnales” en la Cámara de Diputados y decenas de “carnales” en la de Senadores.

Pero acaso el mayor escándalo es el del titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, Santiago Nieto, que se ha convertido en el más eficiente “sabueso” para llevar a cabo la persecución de los enemigos y adversarios del Presidente.

En cambio, “la joya” de la corona de los “carnales” de AMLO es el control total que tiene sobre la Suprema Corte y la Judicatura Federal. Resulta que en la Corte el Presidente no tiene un “ministro carnal”, ni dos ni tres… tiene cuatro “ministros carnales”, entre ellos al presidente del máximo tribunal.

Es decir, Obrador tiene el control total de los tres poderes de la Unión -Ejecutivo, Legislativo y Judicial-, además de que controla a todos los gobernadores a través de los “superdelegados”, que no son otra cosa que mandatarios estatales alternos y espías que le reportan al Presidente el comportamiento de los gobernadores.

Pero no termina ahí el control dictatorial de Obrador. Resulta que a través de las conferencias “mañaneras”, el Presidente mexicano tiene el control absoluto de la agenda mediática y de todo su Gabinete.

En realidad las mañaneras de AMLO son copia del “Aló Presidente” del chavismo, son el equivalente a los discursos maratónicos de Castro y el escenario ideal del culto a la personalidad que ensaya Nicolás Maduro.

Esos cientos de “carnales” son los que en Bolivia y Venezuela gestaron la dictadura. Y son los que hoy gestan la dictadura de AMLO.

Al tiempo.
11 Noviembre 2019 04:07:00
¡La credibilidad de AMLO se derrumba!
A causa de los tumbos de su Gobierno, la credibilidad del presidente López Obrador se derrumba a pasos agigantados. Pero no solo desaparece el respaldo ciudadano, sino que crece la falta de respeto a la figura presidencial, la cual es cuestionada, burlada, ofendida e insultada en lugares públicos.

El más reciente escándalo y el más severo escarnio se produjo en un concierto de la legendaria banda “El Tri”, donde el mítico Alex Lora invitó a sus seguidores a mandar un saludo al presidente Obrador.

La multitud festiva repitió hasta en tres ocasiones la hoy censurada expresión homofóbica de cuatro palabras.

El “¡heeee pu...!” saludó al Presidente, llegó al Zócalo y se metió hasta Palacio Nacional, según lo festejo el roquero. Horas antes, en el aeropuerto capitalino, el piloto del avión comercial que llevaría al Presidente a la capital yucateca le recomendó al Mandatario reconsiderar la construcción de NAIM de Texcoco.

El atrevimiento, expresado por el sonido de la aeronave, provocó un estallido de júbilo de muchos de los compañeros de viaje de López Obrador, quienes prodigaron aplausos y vivas al piloto, mientras el Presidente no pudo ocultar su enojo, sobre todo porque otros viajeros lanzaron soterrados “¡fuera, fuera!”, ahogados por la escandalera.

Cuentan testigos de la escena que el Presidente se veía contrariado y furioso, que no atendió algunas solicitudes de fotografías y que, al salir del avión, le espetó al piloto un tajante: “¡Es Santa Lucía…!”.

Sin inmutarse, el piloto respondió también con firmeza: “¡En lo personal prefiero Texcoco!”, y volvieron los aplausos y los vivas.

Ya en Mérida, y antes de salir del aeropuerto, el Presidente fue interceptado por la maestra Luisa Salgado, quien con un gesto valiente increpó al Presidente y le pidió una explicación sobre el estancamiento económico.

“Nos podría responder, ¿como está eso del cero crecimiento Presidente? ¡La economía no está creciendo, haga su trabajo…!”, gritó la mujer. Y de nueva cuenta se escucharon aplausos y vivas a la mujer, al tiempo que regresaron los “¡fuera, fuera!”.

Los anteriores eventos confirman no solo el enojo social contra los escasos resultados del Presidente –en sus primeros 11 meses de Gobierno–, sino que el descontento va de la mano con el resultado de no pocas encuestas que muestran que la preferencia ciudadana de López Obrador cayó debajo del mítico 60 por ciento.

Es decir, que casi la mitad de los encuestados hoy rechaza el desempeño presidencial y algunos incluso se dicen arrepentidos del otorgar el voto a López Obrador. A lo anterior se debe agregar el enojo también creciente entre la comunidad cultural y artística mexicana. Todos los días se suman al descontento actores como Joaquín Cosío, quien se dijo engañado por AMLO, luego de haber promovido el voto a favor del tabasqueño. Bueno, hasta Gael García estalló contra el Presidente luego de la masacre que mató a nueve integrantes de la familia LeBarón.

Pero tampoco ahí termina el desencanto. En un reciente juego de la Selección Mexicana de futbol, de la gradería del estadio salió otra expresión de repudio popular a López Obrador al que a través de cánticos le mentaron la madre.

Todo eso sin contar con el nulo respeto a la figura presidencial que prolifera en redes digitales, en donde no bajan al Presidente de mentiroso sin pudor, por decirlo de manera suave. Pero tampoco es todo. Ya se han producido espectáculos vergonzosos en algunos de los espacios informativos en los que se abren los micrófonos para que los defensores a sueldo de la gestión de AMLO cumplan el objetivo de justificar lo injustificable.

El mayor lopista mediático, Federico Arreola, debió escapar corriendo de una emisión de radio donde era apaleado, luego de hacer el ridículo. Luego, Arreola inventó una encuesta que le recomendaba no regresar al programa de debate.

Apenas lleva 11 meses de Gobierno y el presidente Obrador ha perdido casi 30% de popularidad, en tanto que en medio de la irritación creciente, la figura presidencial vive uno de sus peores momentos de la historia. Por la pregunta, sobre todo ante el desenlace de Bolivia: ¿No hay nadie capaz de explicarle al Presidente que ya es visto como el peor mandatario de la historia?

Al tiempo.


08 Noviembre 2019 04:03:00
¡AMLO, único promotor de la violencia y el crimen!
Todos los días -a pesar del enojo social-, el Presidente mexicano reitera que no cambiará su estrategia de seguridad y combate al crimen organizado.

Pero también todos los días crece el número de hechos violentos, crece el nivel de la violencia y la cantidad de víctimas mortales. Hoy suman más de 32 mil los muertos por violencia y se calcula que durante el primer año del nuevo Gobierno la cifra llegue a 35 mil víctimas; una cifra de guerra.

Sin embargo, parece que el presidente Obrador no entiende que al reiterar a diario que no cambiará de estrategia y que no perseguirá a los poderosos grupos criminales, en realidad lo que hace es promover que se disparen los niveles de violencia y crimen.

¿Por qué? Porque el mensaje que envía el mismísimo Presidente a los grupos criminales -sea a las poderosas bandas organizadas, sea al ladronzuelo de barrio-, es que en el Gobierno de López Obrador se promueve “el negocio del crimen”, en todas sus formas.

Por eso, desde el primer día del Gobierno de Obrador se dispararon no solo las cifras de muertes violentas -que en promedio rebasará las 35 mil muertes en el primer año-, sino todos aquellos delitos considerados graves.

Y es que desde los tiempos de campaña, el entonces candidato López Obrador avisó a los grupos criminales y a las bandas organizadas que el suyo -de ganar la presidencia-, sería un sexenio de Jauja para el crimen.

Y el aviso llegó no solo a los votantes sino a los barones del crimen, sobre todo cuando López Obrador recorría el país con la promesa de amnistía a los grandes jefes del crimen.
Ya con López Obrador convertido en Presidente, vino la etapa de prueba de los grupos criminales.

¿Una etapa de prueba? En efecto, en México y el mundo, los criminales organizados siempre ponen a prueba a los gobiernos que llegan. Se trata de un periodo en el que los verdaderos jefes de las bandas miden, calculan y deciden a partir de la fuerza del nuevo Gobierno; sean gobiernos municipales, estatales o el propio Gobierno federal.

Se trata de una suerte de aplicación de la Tercera Ley de Newton. Es decir, que a toda acción del Gobierno de López Obrador, corresponde una reacción de los grupos criminales, pero en sentido contrario.

Vamos a los ejemplos. Si el Gobierno entrante se fortifica, si impone nuevas estrategias de combate al crimen y si fortalece el fin de la impunidad y muestra acciones ejemplares de castigo a criminales de renombre, las bandas se repliegan, se reagrupan, diseñan nuevas estratagemas para seguir con sus negocios, pero escapando de la fuerza del Estado.

Es decir, si el Gobierno encarece el negocio del crimen, en todas sus formas, el resultado es que desestimula la proliferación criminal.

Además, si combate la impunidad y eleva los castigos a los criminales, cierra aún más la brecha. Pero si el Estado ataca los centros financieros de los grupos criminales, incluso puede desaparecerlos.

Pero en el Gobierno de López Obrador es todo lo contrario. ¿Lo dudan?

1.- El primer mensaje de impunidad lo mandó desde la promesa de amnistía, la cual se otorgó, en la práctica, en el “caso Culiacán”.

2.- Apenas iniciado el Gobierno, dijo que la estrategia eran “los abrazos, antes que los balazos”. El mensaje era que el Gobierno tendía la mano a los criminales.

3.- El presidente Obrador se encargó de darle propaganda al trato amigable con la familia de “El Chapo”.

4.- Por orden presidencial se canceló la política de incautación de drogas duras. Hoy nadie incauta nada.

5.- En Ciudad de México se dio un ejemplo del perdón oficial a los grandes cárteles, al liberar a una veintena de detenidos de la Unión Tepito.

6.- El mayor ejemplo se produjo, sin embargo, en el Operativo Culiacán, en donde se dejó en libertad al menor de los hijos de “El Chapo”.

7.- El Presidente prometió que no habría más matanzas, luego de cada matanza. Hoy las masacres son cotidianas; la más cuestionable la ocurrida en la frontera entre Sonora y Chihuahua, contra la familia LeBarón.

Los mensajes son claros: el Gobierno de López Obrador parece aliado de los grupos criminales.

Pero el mayor riesgo que ven no pocos especialistas es que ese nuevo aliado del Presidente tome en sus manos el exterminio de adversarios y críticos del poder.

Entonces asistiríamos al fin del Estado y a la muerte de la democracia.

Al tiempo.
06 Noviembre 2019 04:03:00
¡Con AMLO estamos más solos que nunca!
Luego de la noticia trágica y de ver las imágenes de la masacre contra la familia LeBarón –incluso mujeres y niños quemados vivos--, la indignación crece a tal nivel que se puede probar que, a pesar de todo, siguen intactos los anticuerpos sociales.

En efecto, siguen vivas las capacidades de asombro, indignación, reclamo y protesta contra un gobierno no sólo insensible sino incapaz de entender el tamaño del enemigo al que solapa; el crimen que, en todas sus formas, roba, mata, secuestra y violenta a los ciudadanos indefensos.

Y es que con López Obrador como presidente, en Palacio Nacional, los ciudadanos estamos más solos que nunca.

Sí, un sentimiento de orfandad, de abandono, inseguridad recorre todos los rincones del país sin que una autoridad o institución del Estado sea capaz de cumplir con su obligación, su razón de ser; que es propiciar la seguridad de los bienes y la vida de los ciudadanos.

Crímenes van y masacres vienen –en medio de la indignación creciente--, y el gobierno de Obrador ratifica el abandono de los ciudadanos; confirma que los agraviados, asaltados, asesinados, robados y secuestrados poco o nada pueden esperar de las instituciones del Estado.

¿Por qué muchos ciudadanos no esperan nada del gobierno de AMLO?

Porque el jefe de las instituciones, el presidente Obrador, parece negado a cumplir lo que mandata la Constitución.

Más aún, la respuesta presidencial a las masacres y matanzas parece obedecer a un pacto de impunidad a favor de las bandas criminales, a cambio de que los matarifes aterroricen a la sociedad; a cambio de sacrificar derechos básicos de los ciudadanos; como los derechos a la seguridad y la justicia.

Y es que ante cada masacre y cada crimen colectivo, el presidente Obrador responde con la misma insensibilidad; responsabiliza al pasado y dice que no perseguirá a los criminales y matarifes porque el suyo no es un gobierno violento; porque asegura que la violencia no se combate con más violencia.

Por eso crece la duda sobre el apego presidencial a lo que obliga la Constitución; mandato que prometió respetar y hacer respetar.

Y es que el Presidente no entiende que el Estado y sus instituciones –como el monopolio de la fuerza y la violencia--, se crearon para garantizar el imperio de la ley y la justicia o, de plano, el presidente Obrador solapa a las bandas criminales, mientras que esas bandas siembran el terror y el miedo.

Y aquí aparecen preguntas esenciales: ¿A quién beneficia una sociedad aterrorizada, que está indefensa y a merced de todas las formas del crimen?

¿Será que el gobierno de López Obrador apuesta al miedo, al terror y la violencia, como formas de gobierno?

Si no es esa su apuesta, parece serlo.

Es decir, que desde todos los medios, en todos los escenarios y en todos los casos, el Presidente mexicano se empeña en no iniciar una batida contra el crimen –en todas sus formas--, a pesar de que se trata del mayor reclamo ciudadano, desde los tiempos de candidato y en los primeros 11 meses de su gobierno.

¿Dónde están las instituciones del Estado, dónde están los Poderes de la Unión y dónde los tres Órdenes de Gobierno, cuando el presidente se niega a perseguir a los criminales, a cumplir la Constitución?

¿Dónde están los responsables de velar por el respeto a la Constitución por parte del Presidente? ¿De verdad López Obrador puede gritar a los cuatro vientos, en todos los rincones del país y al mundo entero, que no va iniciar una batida contra los responsables del crimen contra la familia LeBarón?

¿De verdad el Presidente no va contra los grandes cárteles, contra las mafias que controlan el fentanilo; contra los hijos de “El Chapo”…?

Está claro que una cosa es una política pública de rechazo a la violencia y, otra muy distinta, es tolerar, solapar y hasta dar impunidad a las bandas criminales.

Y lo que perciben los mexicanos es que el gobierno de López Obrador está otorgando impunidad al crimen, mientras que los ciudadanos están más solos que nunca.

¿Qué hicimos, como sociedad, para llevar al poder a un presidente que deja solos a los ciudadanos, ante el crimen y la violencia?

¿Hasta cuándo tolerará la sociedad a un presidente que deja a los ciudadanos en el abandono total?

Al tiempo.
05 Noviembre 2019 04:01:00
¡Golpe de Estado, engaño de AMLO desde Zedillo…!
El cuento del golpe de Estado es un recurso viejo y mentiroso que desde hace 23 años utilizó López Obrador para negociar con el Gobierno de Ernesto Zedillo. En efecto, se equivocan quienes creen que es novedoso el espantajo del golpe de Estado que inventó Obrador el pasado fin de semana.

Lo nuevo, en todo caso, es que hoy sabemos que López usó el supuesto golpe de Estado en repetidas ocasiones y con destinatarios diversos, según sea el caso, pero siempre con el mismo objetivo; engañar idiotas y conseguir una renta político-electoral.

Incluso, la primera ocasión en que López Obrador se valió del sambenito del golpe de Estado, fue para establecer una alianza –entonces inconfesable–, con el Gobierno de Ernesto Zedillo, lo que al mismo tiempo significó la primera gran traición a sus padres políticos: Cuauhtémoc Cárdenas y Heberto Castillo.

Era junio de 1996 y en el poder presidencial estaba Ernesto Zedillo, a cuyo Gobierno fustigaban con severidad los líderes más visibles de la llamada izquierda mexicana: Cárdenas, Castillo y Obrador, quienes habían exigido la renuncia de Zedillo y crear “un Gobierno de salvación nacional”.

Se aproximaba el relevo en la presidencia del PRD y, al mismo tiempo, estaban en puerta las elecciones intermedias, las de 1997, que renovarían la Cámara de Diputados y, por primera ocasión, el Gobierno del Distrito Federal.

En ese clima de confrontación entre el Gobierno priísta de Zedillo y los líderes de las llamadas izquierdas, llamó la atención que en un mitin celebrado en Misantla, Veracruz, el entonces líder social y aspirante a la dirigencia del PRD, López Obrador, reveló un supuesto golpe de Estado que, según él, se preparaba contra el Gobierno de Zedillo.

Así lo dijo el domingo 2 de junio, en la plaza pública de Misantla: “Está en marcha un proyecto para deponer al presidente Ernesto Zedillo, inspirado y promovido desde el extranjero y vinculado a grupos políticos y económicos que traicionan al régimen para apoderarse de las riquezas del país, esencialmente los yacimientos petroleros”.

La revelación era parte de un documento titulado “La defensa de las instituciones y rechazo a la renuncia presidencial”, en el que además Obrador decía que “existen elementos para pensar que grupos políticos y económicos están fraguando un golpe de Estado contra el Gobierno de Zedillo”.

El llamado de AMLO no mereció más que notas menores en la prensa nacional del lunes 3 de junio de ese 1996. Sin embargo, el diario La Jornada lo llevó a su titular, como nota principal. Y es que, en el fondo, con el cuento del golpe de Estado contra Zedillo, López Obrador inició una alianza que lo hizo jefe nacional del PRD y luego candidato al Gobierno del entonces DF. Claro, en abierta traición a Cuauhtémoc Cárdenas y a Heberto Castillo.

El enojo fue tal que, incluso, en su colaboración para el semanario Proceso, del domingo 10 de junio de 2016, titulado “Lombardismo en el PRD”, Heberto Castillo escribió una severa crítica a Obrador: “Sorprenden los bandazos del candidato a la presidencia del PRD, Andrés Manuel López Obrador. De una posición intransigente que demandaba la creación de un Gobierno de salvación nacional, mediante la renuncia de Zedillo, se ha pasado a la posición “lombardista” de apoyar al Gobierno si éste orienta su rumbo, según las indicaciones del partido opositor”.

Pero no fue todo. Heberto fue más allá: Dijo que Obrador “no propone una salida constitucional a la crisis, sino una rectificación de Zedillo a su política neoliberal; no entiende que Zedillo aplica la política neoliberal porque cree en ella”.

En la práctica AMLO se alió con el presidente más neoliberal de los neoliberales del PRI; Ernesto Zedillo, quien lo hizo jefe del PRD y luego jefe de Gobierno del DF, de manera ilegal.

Y todo, claro, mediante el cuento del “golpe de Estado”.

¿Qué busca hoy López Obrador con la reedición del espantajo del golpe de Estado?
Si no se han dado cuenta, Obrador de nuevo está construyendo un “chivo expiatorio”; un factótum al que culpará de todos los males y de todos los fracasos de su Gobierno.

Así, en las redes aliadas de AMLO pronto veremos la retórica de que los fracasos en economía, empleo, inseguridad, en la violencia sin freno y, sobre todo, el fracaso en Culiacán, se deben a quienes pretenden un golpe de Estado.

Lo cierto es que el único “golpe de Estado” es el que propina López Obrador a su Administración; ahogada por la ingobernabilidad y la ineficacia de sus colaboradores; gestión fallida que quedará como la peor de la historia.

Al tiempo.
04 Noviembre 2019 04:02:00
¡Del Día de Muertos al Gobierno de muertos!
No, no es solo un juego de palabras. Está claro que la celebración del Día de Muertos es la mayor tradición que México aportó al mundo; celebración única que conecta a los vivos con el inframundo de los muertos, concepción fundamental en culturas prehispánicas.

Sin embargo, la violencia criminal que hoy impera en México convirtió a nuestro país en uno de los más violentos del orbe, con poco más de 32 mil ciudadanos asesinados en solo los primeros 337 días del nuevo Gobierno; 11 meses de una gestión caótica que aterroriza a la sociedad con el libertinaje con el que operan las bandas del crimen organizado.

Lo sorprendente, sin embargo, es que la sociedad mexicana que antaño se escandalizaba por los elevados niveles de violencia y muerte en gobiernos como los de Felipe Calderón y de Peña Nieto, hogaño calla e ignora las cifras inmorales e intolerables de muertes, en el Gobierno de López Obrador.

Hoy mueren en promedio 96 mexicanos diarios en hechos violentos; el conteo está cerca de 3 mil muertes al mes; supera las 32 mil muertes en solo 11 meses y coloca al de López Obrador como el sexenio de la muerte, el más violento de toda la historia.

En el primer año de gestión, López Obrador habrá superado las 35 mil muertes violentas, cifra que rebasa 33% el promedio de muertos registrados por año en el gobierno de Peña Nieto –estimados en 25 mil fallecidos anuales–, y que significa 300% más muertes violentas que en el Gobierno de Calderón, en donde el promedio anual fue de 10 mil.

Queda claro el fracaso escandaloso del mayor compromiso asumido por el candidato y luego presidente López Obrador, quien supera por mucho la incapacidad para contener el crimen de presidentes como Felipe Calderón y Peña Nieto.

¿Qué significan las escandalosas cifras anteriores? ¿Cómo entender que el grupo político que hoy gobierna fue el mismo que pretendía lleva a Felipe Calderón ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, porque era intolerable que con Calderón perdieran la vida 10 mil personas al año, cuando hoy mueren 35 mil en ese mismo periodo de tiempo?

¿Qué pasó con los anticuerpos sociales, con las capacidades de asombro, indignación y exigencia de resultados para contener el crimen, frente al fracasado Gobierno de López Obrador, cuando los muertos de hoy son 33% más que los muertos de Peña Nieto y se multiplica por tres veces en el Gobierno de Calderón?

Por eso, los ciudadanos todos debemos seguir preguntando, exigiendo respuestas frente al “valemadrismo” y la cobardía de instituciones clave del Estado como los poderes Legislativo y Judicial, y como los partidos opositores que nada hacen y menos dicen frente a la violencia fuera de control.

¿Ya no es de escándalo la mayor cifra de muertos de la historia; los muertos de Obrador? ¿Ya no acudirán ante la CIDH y menos ante la ONU para denunciar la incompetencia presidencial? ¿Ya no servirá el eslogan de “No más sangre”? ¿Ya no les parece inadmisible y digno de la renuncia presidencial y del Gabinete de Seguridad, la impensable cifra de 35 mil muertes en el primer año del Gobierno de López Obrador?

Lo cierto es que hoy poco importa la festividad del Día de Muertos frente a las 96 personas que todos los días pierden la vida en México y que permite y hasta promueve el Gobierno de Obrador; ante miles de mexicanos que en los próximos años perderán la vida por la violencia sin freno en el país.

Lo ridículo del tema es que, por años, López Obrador y sus partido –primero PRD y luego Morena– utilizaron la violencia criminal y las cifras inaceptables como instrumento político, como gancho para ganar votos y como arma para desacreditar a los gobiernos de Calderón y Peña.

Hoy la realidad confirma que a López Obrador nunca le importó parar la violencia y menos la seguridad de los ciudadanos; nunca le importó la democracia y tampoco se preocupa por mejorar las condiciones de vida de los mexicanos; solo le importó y le sigue importando el poder por el poder.

Por lo pronto, el de López Obrador ya es el peor Gobierno de la historia y el suyo avanza, a pasos agigantados, a ser el sexenio de los muertos; el verdadero desfile de muertos, ante el silencio y la complicidad de 30 millones de fanáticos que, ciegos y sordos, siguen defendiendo a López Obrador.

Al tiempo.
01 Noviembre 2019 04:07:00
¡Cayó el teatro, se enojó AMLO y ganó la estulticia!
La del jueves 31 de octubre no fue solo la “mañanera” más larga del Gobierno de López Obrador sino que, como lo dijo el propio Presidente, marcó un antes y un después.

Marcó la caída del “teatro engañabobos” montado luego del fracaso del “operativo Culiacán”, en donde el Gobierno de López Obrador claudicó a una de sus responsabilidades fundamentales, la de hacer valer la Constitución.

Marcó la rebelión de un grupo de periodistas de las mañaneras quienes, por fin, asumieron su papel e interrogaron sin miedo al Presidente, al que rebatieron y hasta llamaron mentiroso.

Marcó las limitaciones y debilidades del Presidente, ya que Obrador perdió la cordura, se enojó ante las preguntas serias e informadas que buscan la verdad sobre el fallido “Operativo Culiacán”, además de que exhibió otro de sus cambios de personalidad; ya no se comparó con Jesucristo sino con Madero y hasta llamó “perros” a los periodistas.

Marcó la sublimación de la estulticia del Gobierno, del Presidente y de su Gabinete, cuando López Obrador obligó al titular de la Sedena a revelar el nombre del jefe de las operaciones en Culiacán, lo que además de ilegal, coloca al militar y a su familia en una peligrosa zona de muerte.

Marcó con claridad la pauta de que poco o nada importa el tiempo al nuevo Gobierno. ¿Por qué? Porque durante los más de 150 minutos que duró la mañanera –tiempo que los miembros del Gabinete de Seguridad estuvieron sentados sin hacer nada–, habrían perdido la vida 10 mexicanos a causa de hechos violentos, según la estadística oficial de muerte.

En efecto, la “mañanera” de ayer marcó un antes y un después; dejó claro que el de López Obrador es un Gobierno sin rumbo, sin brújula y sin profesionales del ejercicio del poder; un Gobierno que en solo 11 meses no ha cosechado un solo éxito y es visto ya como un Gobierno fallido.

Pero también quedó claro –luego de la primera hora de la mañanera de ayer–, que no hay verdades ocultas cuando los periodistas son auténticos.

Y es que bastaron cuatro periodistas para poner en jaque al mentiroso Gobierno de López Obrador, cuya narrativa del fallido “Operativo Culiacán” no convence a nadie porque la construyeron sobre una montaña de mentiras.

Y a cada paso, la mentira previa genera una nueva mentira y una nueva, hasta que todo el “teatro” se viene abajo, como ocurrió el jueves 31 de octubre en donde ni el Presidente ni el Gabinete saben explicar el fracaso de Culiacán.

¿Qué es lo que debe explicar, con información precisa el Presidente y sus secretarios de Estado?

1.- Se debe exhibir el documento enviado a la Cancillería mexicana, en donde EU solicita la detención, para la extradición, de Ovidio Guzmán.

2.- Debe exhibir el documento en el que la Cancillería valora la petición, la acepta y explica las razones por las que solicita a la FGR que ponga en marcha el operativo para la captura.

3.- La Fiscalía General debe exhibir el documento en el que concluye la viabilidad de la aprehensión de Ovidio Guzmán y las razones que expone a la Judicatura Federal, para solicitar la orden de aprehensión.

4.- La Judicatura debe exhibir el documento del juez de Distrito en el que obsequia a la Fiscalía la orden de aprehensión contra Ovidio Guzmán.

5.- La Fiscalía debe exhibir el documento en donde asigna la captura a un Ministerio Público federal, que encabezará la detención, acompañado por la fuerza pública; militares, marinos, policías federales o guardias nacionales.

6.- Se debe informar sobre la institución que diseñó el operativo de captura del “Chapito”; si fue Sedena, Marina o la Guardia Nacional.

7.- Se debe informar quién aportó la inteligencia para localizar la casa de Ovidio Guzmán; si fue la DEA o fue el Gobierno federal.

8.- Se debe explicar por qué se decidió actuar a plena luz del día, en día laborable, sin elementos suficientes, cuando los manuales dicen otra cosa.

9.- ¿Cuál fue la institución jerárquica que tomó la decisión? ¿Se mandan solos los titulares de la Sedena, Marina, Guardia Nacional…?

10.- ¿Quiénes estaban enterados; el presidente Obrador, el Gabinete de Seguridad, la titular de Gobernación…?

11.- ¿Quién ordenó “¡adelante!” con el operativo.

12.- ¿Qué dependencia y jerarquía del Gobierno federal negoció con la banda de “El Chapo” y quién llevó la voz cantante en el bando criminal?

13.- ¿Quién ordenó parar el operativo, cuál fue la razón y cuál fue la orden a los mandos que lo encabezaron?

14.- ¿Qué se negoció con la banda de “El Chapo”?

15.- ¿Por qué no aparece por ningún lado el Ministerio Público federal?

16.- Por qué guarda silencio el fiscal, Alejandro Gertz Manero?

17.- ¿A qué hora se retiró la fuerza pública de la casa del “Chapito” y que garantías mutuas se dieron? ¿Por qué ocultan los videos de la retirada?

18.- ¿Quién le informó a Durazo que fue una captura casual?

19.- ¿Por qué la estulticia de revelar el nombre del jefe del operativo?

20.- ¿Quién engaña al presidente LópezObrador?

Las dudas son muchas, porque las mentiras son muchas más.

Al tiempo.


31 Octubre 2019 04:07:00
¡El doble montaje en Culiacán; nadie les cree!
Luego del montaje del miércoles 30 octubre –en donde el Presidente y su Gabinete de Seguridad exhibieron, en cadena nacional un desempeño gris–, queda claro que fue un juego de niños el circo de Florence Cassez, montado por Genaro García Luna, en el Gobierno de Felipe Calderón.

¿Un segundo montaje?

En efecto, resulta que en la “mañanera” del miércoles 30 de octubre no solo se confirmó la montaña de mentiras e inconsistencias sobre las que el Gobierno de López Obrador construyó la narrativa oficial del fallido “Operativo Culiacán”, sino que se incrementaron las dudas.

Es decir, que al existir más información, más videos y más revelaciones, por razón natural también aparecen más dudas. Aquí algunas de ellas.

Primero, lo que deben saber los ciudadanos es que la narrativa revelada en la mañanera del miércoles 30 de octubre no fue otra cosa que una maniquea recopilación de videos y dichos, seleccionados por el Gabinete de Seguridad, para justificar los dichos del propio Gabinete de Seguridad desde el mismo “jueves negro”.

Es decir, que los responsables del fracaso buscaron hacer coherente la narración con los hechos, lo cual tampoco consiguieron en el segundo montaje

Segundo, lo cierto es que para llegar a la “verdad verdadera” se deben conocer todos los videos y todas las bitácoras para confrontar toda esa información con testigos y encontrar una línea del tiempo coherente.

Tercero, se confirma que Alfonso Durazo mintió cuando el “jueves negro” había dicho que efectivos militares localizaron a Ovidio Guzmán por casualidad, en un operativo de rutina.

Cuarto, y es que queda claro, tanto en los videos como en las versiones del Gabinete de Seguridad, que se trató de un operativo de diseño, que no se lleva a cabo de un día para otro.

Quinto, a pesar de su papel preponderante en la captura de Ovidio Guzmán, nunca aparece el Ministerio Público Federal –y tampoco se revela su identidad–, pese a que se trata del funcionario al que la Fiscalía General de la República, le encomienda hacer cumplir el mandato judicial de la orden de aprehensión, además de que es el servidor público que encabeza el operativo.

Sexto, nunca aparece como obstáculo la inexistencia de la orden de cateo, además de que los militares entran al domicilio como si nada y de que el propio Alfonso Durazo reconoce que los efectivos se metieron sin dicha orden de cateo, lo que desmiente la versión de que el operativo falló porque no llegó la orden de un juez para entrar a la propiedad del hijo de “El Chapo”.

Séptimo, queda claro que al momento de la detención de “El Chapito”, ya había una importante reacción de los sicarios del cártel de su padre, lo que confirma una filtración de información en el Gobierno federal.

Octavo, en el video del momento de la captura de Ovidio Guzmán, es evidente que los efectivos militares no entraron a la casa, sino que el propio detenido sale a la cochera.

Noveno, y aquí está una de las claves de las mentiras oficiales, en el mismo video se ve a Ovidio de rodillas, con las manos en la pared. ¿Para qué querían los uniformados una orden de casteo, si el presunto criminal ya estaba sometido fuera de la casa?

Décimo, si ya estaba sometido el objetivo –“El Chapito”–, ¿dónde estaba el agente del Ministerio Público federal para darle a conocer las razones de la captura y para trasladarlo, de inmediato, a un vehículo oficial que lo llevara a la frontera con Estados Unidos?

Queda claro que ayer asistimos a un segundo montaje que más que convencer a los ciudadanos ratifica que el Gobierno federal miente y oculta dudas que serían clave para confirmar un pacto con grupos criminales.


¿Cuáles dudas?

Por ejemplo, ¿quién fue el responsable de dar la orden de retiro; la claudicación a una de sus mayores responsabilidades; la de la seguridad de los ciudadanos?

Por ejemplo, ¿dónde están los videos de la liberación? ¿A cambio de qué fue liberado el hijo de “El Chapo”…?

Al final, resulta urgente que el Congreso llame a crear una Comisión de la Verdad que sancione a quienes violaron la Constitución y sus leyes.

Al tiempo.
30 Octubre 2019 04:07:00
¡No es traición a Duarte, sino simulación de AMLO!
Aquí no sabemos si la supuesta detención de Karime Macías es parte de una traición del presidente López Obrador –traición de su Gobierno–, a su aliado Javier Duarte.

Tampoco sabemos si el proceso en libertad de la señora Karime Macías es una simulación para declararla inocente, junto con su esposo, el exgobernador de Veracruz.

Lo que sí sabemos, sin embargo, es que el presidente López Obrador no suele traicionar a sus aliados sino que, al contrario, paga con creces a todos aquellos que lo ayudaron a llegar al poder presidencial.

En algunos casos, incluso, a políticos y empresarios les ha pagado con jugosos negocios, todos sin licitación; a otros pagó con importantes puestos, como regalar a sus esposas un lugar en la Suprema Corte o con una secretaría de Estado para la pareja y, en el extremo, el presidente Obrador llegó a pagar con impunidad, como es el caso de Manuel Bartlett.

Por eso resulta no solo sorpresivo sino desconcertante que –a petición de la leal Fiscalía General–, el Gobierno de México haya solicitado la detención de la esposa de Duarte, con fines de extradición, como si se tratara de una peligrosa criminal.

Pero no, que nadie se alarme, la detención de Karime Macías en Londres no necesariamente es una noticia negativa para el aliado del Presidente, el exgobernador de Veracruz.

En realidad se tratar de un procedimiento que busca cerrar el caso para que, muy pronto, los aliados veracruzanos del presidente López Obrador puedan gozar de su fortuna sin ningún remordimiento y sin la molesta persecución de la justicia.

¿Cerrar el caso para dejar en libertad a Duarte y a su esposa? En efecto, son muchos los indicios de que la Fiscalía General, de Alejandro Gertz Manero, se prepara para cerrar el “caso Duarte”, como se lo pidió su jefe, el presidente Obrador, una vez que el exgobernador de Veracruz cumplió a cabalidad los compromisos contraídos.

En efecto, como lo dijimos aquí desde el 2 de febrero de 2016, el entonces Gobernador de Veracruz, Javier Duarte, se comprometió a financiar no solo el nacimiento de Morena en esa entidad sino pagar su participación en la campaña morenista al Gobierno estatal de ese año.

Sin embargo, como todos saben, los cálculos políticos de Duarte fallaron y la elección estatal de ese año la ganó el expriista vestido de panista, Miguel Ángel Yunes, quien llevó a prisión a no pocos excolaboradores de Duarte, luego que el propio Duarte fue enviado a prisión por órdenes del Gobierno de Peña Nieto.

Como también lo documentamos aquí a lo largo de los años, desde 2016 el entonces candidato presidencial y luego el presidente López Obrador se convirtió en defensor a ultranza de Javier Duarte, a quien el hoy Presidente le dio calidad de “chivo expiatorio” del Gobierno de Peña.

Y fue tal el compromiso de López Obrador hacia Duarte que luego de la victoria de Morena en Veracruz, en la elección de 2018, el nuevo Gobernador, Cuitláhuac García ordenó a su llegada la liberación inmediata de todos los colaboradores de Duarte; aquellos que Yunes llevó a prisión acusados de saquear las arcas estatales para financiar a Morena.

¿Por qué la pronta liberación de los cercanos al exgobernador Duarte?

La respuesta es elemental: porque esos exfuncionarios públicos habrían operado la transferencia de recursos públicos a Morena y porque esos apoyos llevaron al poder a Cuitláhuac García y aportaron millones de votos a favor de Andrés Manuel López Obrador.

Pero el verdadero trasfondo de la detención de Karime Macías parece ser una simulación para recuperar la escandalosa caída en los niveles de popularidad y aceptación de López Obrador.

Y es que luego del fracasado operativo de Culiacán, los niveles de aceptación de AMLO cayeron a su nivel más bajo en los primeros 11 meses del Gobierno. Según distintas encuestas, la popularidad ya cayó abajo del 60%, mostrando variaciones entre 55% y 59 por ciento.

Es decir, con la detención de Karime Macías no asistimos a una traición del Gobierno de López Obrador a su aliado Javier Duarte, sino a la simulación presidencial para detener la caída de la imagen y la popularidad presidencial.

Es decir, se trata de una detención “engañabobos”.

Al tiempo.

29 Octubre 2019 04:07:00
¡AMLO sigue puntual el manual del dictador!
El Manual del Dictador es una recopilación de táctica y estrategias que por décadas siguieron los jefes y sátrapas de las dictaduras más sanguinarias en el mundo.

Criminales como Mussolini –padre del fascismo–, pasando por Hitler, en Alemania y Franco, en España, hasta gobiernos golpistas latinoamericanos de Argentina, Chile, Uruguay, Venezuela, Cuba y Bolivia, han sido dictaduras que siguieron un patrón para someter, adoctrinar y perpetuarse en el poder.

Lo reprobable es que las tácticas que llevaron al poder a los peores dictadores de la historia hoy son usadas en el Gobierno de López Obrador.

¿Lo dudan? Aquí el decálogo del Manual de Dictador de AMLO

1.- Un objetivo prioritario del dictador es controlar medios e imponer la censura; perseguir a los críticos y sancionar de manera ejemplar a periodistas. Hoy, tanto medios privados como públicos mexicanos –televisión, digitales, prensa y radio--, están sometidos al poder presidencial y reina la sumisión, en tanto los críticos son perseguidos, difamados y despedidos por orden oficial.

El accidente sufrido por reporteros de la cobertura presidencial y el “valemadrismo” de AMLO lo prueban; además de 18 informadores muertos.

2.- Un paso clave del dictador es el mito del enemigo común; el “chivo expiatorio”, además de confrontar a ricos contra pobres. Para eso, López creó la “mafia del poder”, a “los fifís”, los “conservadores” y “neoliberales”, que son culpables de todos los males y enemigos del “pueblo bueno”.

3.- El dictador usa la prisión y el castigo ejemplar como mensaje de advertencia. Por eso AMLO apresó, de manera ilegal, a Rosario Robles y a Alonso Ancira; entre otros; mientras que persigue a críticos y adversarios políticos –como los alcaldes–, a los que lanzó gas pimienta. El mensaje es claro; eso les pasará a los que se interpongan en el camino.

4.- El dictador requiere del poder total. Si no gana el Congreso en las urnas, lo asalta; si no controla el Poder Judicial lo disuelve. AMLO persiguió, difamó y calumnio al ministro Eduardo Medina Mora, con la complicidad de todos los opositores y tiene el control de la Suprema Corte. Pero quiere más y, por eso, hoy va contra un magistrado electoral. 5.- El culto a la personalidad es esencial para el dictador. Y “Las mañaneras” son el teatro del endiosamiento de AMLO, quien además se asume como el enviado divino para salvar la patria. Y fanáticos como Mario Delgado y Lily Téllez pregonan la infalibilidad de AMLO y su parentesco con la bondad y el humanismo papal. De risa loca.

6.- La propaganda y el adoctrinamiento son clave para perpetuar al dictador. Para eso, AMLO convirtió los programas sociales en descomunal acto de propaganda y compra de conciencias; para eso la Cartilla Moral, el adoctrinamiento en Medios del Estado, la Escuela de Cuadros en Morena; para ello el nuevo libro titulado Economía Moral. Para ello el adoctrinamiento de niños en todo el país.

7.- El terrorismo y la violencia son las armas más letales del dictador. Obrador no sólo se niega a combatir la violencia y el crimen –que como nunca están desatados--, sino que convirtió a las bandas del crimen organizado en sus aliados para sembrar terror en la población.

Hoy supera los 30 mil el numero de muertes violentas en todo el país; está sin control el robo, secuestro, extorsión y los feminicidios. Además, todos los días aparecen los poderosos ejércitos de “El Chapo”, “El Mencho”, “El Marro”… para aterrorizar a la población civil; criminales intocables porque hacen el trabajo sucio de sembrar terror, que requiere el dictador.

8.- El pago de favores a las élites es el mejor control del dictador sobre los empresarios. En 10 meses, Obrador ha entregado 90% de las obras y contratos públicos sin licitación, mientras que 400 mil millones de pesos destinados a programas sociales se entregan sin ningún control. Ese es el mayor saqueo de la historia y es el pago a la lealtad empresarial y política.

9.- El control de los poderes fácticos –cultos religiosos, sindicatos y ONGs--, es obligado para el dictador. Por eso AMLO empoderó al culto evangélico, a quienes paga por repartir la Cartilla Moral; sometió a católicos con la amenaza de sacar escándalos de corrupción y apaleó a las ONGs y los grandes sindicatos, como el de Pemex, el del SNTE y la CNTE, entre otros, a cuyos líderes persigue si no se someten.

10.- La mentira y el engaño son la joya de la corona para todo dictador. Y el Presidente mexicano es uno de los más aventajados en la creación de una realidad alterna, mentirosa y engañosa, con más de 15 mil mentiras detectadas en sólo 10 meses de Gobierno. Ayer se burló de sus críticos al mostrar los supuestos avances de la “Central Avionera de Santa Lucía” –como la motejan los vecinos de la zona–, cuando lo cierto es que AMLO exhibió su ignorancia. ¿Por qué? porque lo que se ve es sólo el “desplante” de la obra. Es decir, nada.

¿Así o más claro que Obrador sigue puntual “El Manual del Dictador”?

Al tiempo.
28 Octubre 2019 04:08:00
¿Quién y por qué mienten en el ‘caso Culiacán’?
Al margen de que tarde o temprano se conocerá el “minuto a minuto” del fallido operativo para detener y extraditar a “Los Chapitos”, en Culiacán, lo cierto es que, a partir de la información disponible, hoy se puede concluir que todos los servidores públicos participantes violaron la Constitución.

Y es que hoy ninguna de las partes involucradas ha sido capaz de aceptar su responsabilidad en la cadena de errores y horrores cometidos durante la captura y posterior liberación de Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo”.

Por ejemplo, nada ha dicho la cancillería mexicana sobre el caso, cuando debió ser la primera instancia en conocer y evaluar la pertinencia diplomática y legal de la detención y extradición del menor de los hijos de “El Chapo”

Es decir, que el Gobierno de Estados Unidos solicita al de México ejecutar una orden de aprehensión con fines de extradición. Para ello acompaña la solicitud con la información sobre los delitos por los que sería llevado a juicio en aquel país el presunto inculpado.

Además, a través de la DEA, se establece un puente con todos los candados de seguridad, para la entrega de información sobre el presunto inculpado; los delitos y el daño causado al país vecino y, sobre todo, las coordenadas sobre el desplazamiento del presunto responsable.

Si hacemos memoria, sin duda recordaremos que al día siguiente del operativo fallido –la mañana del viernes 18 de octubre–, el propio presidente López reconoció que, en efecto, el intento de detención de Ovidio Guzmán se debió a una orden de aprehensión con fines de extradición.

Es decir, que sabían del caso no solo el “súpersecretario” Marcelo Ebrard, sino el mismo jefe del Ejecutivo, López Obrador, y el presidente de la Corte y de la Judicatura Federal, Arturo Saldívar.

¿Y por qué todas esas dependencias conocían del caso?

Elemental, porque una vez que la Secretaría de Relaciones Exteriores conoció la solicitud de aprehensión con fines de extradición y una vez que evaluó su legalidad y pertinencia diplomática, la cancillería turna la solicitud de extradición a la Fiscalía General de la República –la antigua PGR–, la que una vez analizada su procedencia legal debe turnarla de inmediato al Poder Judicial para que un juez de Distrito “obsequie” la orden de aprehensión con fines de extradición, la cual debe ser ejecutada por la Fiscalía General.

A su vez, el Poder Judicial no puede o no debe obsequiar la orden de aprehensión sin contar con todos los elementos aleatorios, como una orden de cateo. Al mismo tiempo la Fiscalía General es la encargada de cumplir tal orden de aprehensión, con la colaboración de la fuerza pública, pero encabezada por un agente del Ministerio Público Federal.

Entendido lo anterior –que la solicitud de captura con fines de extradición de Ovidio Guzmán se debió hacer a la Secretaría de Relaciones Exteriores, la cual la turna a la Fiscalía General para que, a su vez, le pida a un juez de distrito quien la concede para que sea la Fiscalía General la encargada de ejecutarla–, entonces vienen las preguntas.

¿A partir de qué fecha fue solicitada a la Secretaría de Relaciones exteriores la aprehensión de Ovidio Guzmán, con fines de Extradición? ¿Por qué hasta hoy no ha dicho nada el canciller Marcelo Ebrard?

¿A partir de qué fecha la Fiscalía General de la República recibió el expediente de tal solicitud, por parte de la SRE, para luego turnarla a la Judicatura?

¿A partir de qué fecha la Fiscalía General turnó la solicitud de aprehensión a la Judicatura Federal y quién fue el juez de Distrito que la obsequió?

¿A partir de qué fecha la Fiscalía General de la República contaba con la orden de aprehensión, con fines de extradición, de Ovidio Guzmán? ¿Cuál fue el Ministerio Público Federal responsable de llevar adelante la captura?

¿Por qué nada ha dicho hasta hoy la Fiscalía General, encabezada por Alejandro Gertz Manero?

¿Qué hacían decidiendo en el operativo de captura de Ovidio Guzmán, desde el presidente López Obrador, pasando por el titular de Seguridad, Alfonso Durazo, si no son autoridad ejecutora de un mandato judicial y tampoco son competente para decidir si dejaban en libertad al hijo de “El Chapo”?

Por ese solo hecho, el presidente López Obrador y Alfonso Durazo violaron la Constitución. Pero hay más. ¿Por qué no ha dicho nada el fiscal general? ¿Fue suplantado en sus funciones Alejandro Gertz Manero? También violó la Constitución? ¿No es autónoma la Fiscalía General?

Y la cereza del pastel es el Párrafo IV del Artículo 16 constitucional que dice a la letra: “La autoridad que ejecute una orden judicial de aprehensión deberá poner al inculpado a disposición del juez, sin dilación alguna y bajo su más estricta responsabilidad. La contravención a lo anterior será sancionada por la ley penal”.

¿No violaron la Constitución desde el Presidente Obrador, pasando por el Gabinete de Seguridad y el propio Fiscal General?

¿Quién y por qué mienten?

Al tiempo.
25 Octubre 2019 04:03:00
¡Comisión de la verdad para AMLO y Culiacán!
El tema no es menor. Por eso, algunas voces empiezan a proponer que, con urgencia, el Congreso llame a crear una Comisión de la Verdad en el “caso Culiacán”.

¿Por qué y para qué una Comisión de la Verdad?
Porque el tamaño de la crisis de inseguridad vivida en la capital de Sinaloa –el 17-10-19–, supone que tanto el Presidente, como algunos secretarios de Estado, habrían incurrido en graves violaciones constitucionales y, por tanto, debieran ser sometidos a juicio político.

Por eso, incluso, los asesores del presidente Obrador le recomendaron declarar que no estuvo enterado del operativo en Culiacán y que, como saben, concluyó con la liberación de “los chapitos” –Archivaldo y Ovidio Guzmán–, lo que supone un delito grave, que amerita el juicio político contra servidores públicos involucrados, en especial el Presidente
mexicano.

Pero el problema es mayor si se toma en cuenta que al paso de los días aparecen nuevos datos del origen de la crisis de Culiacán, sobre los errores y horrores cometidos; sobre la indolencia oficial y, en especial, que aparecen indicios de que autoridades federales ocultan el número real de muertos, entre presuntos criminales, policías y civiles.

La verdad es que hoy nadie sabe, a ciencia cierta, qué fue lo que pasó; nadie sabe si se actuó a partir de una solicitud de la DEA, nadie sabe si el Presidente ordenó el operativo, si fue una decisión del titular de Seguridad, Alfonso Durazo; nadie sabe por qué la titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, no intervino; nadie sabe si Obrador es sólo un “presidente florero” y nadie sabe si también fue capturado y luego liberado Archivaldo, hijo mayor de “El Chapo”…. Nadie sabe.

Todas esas y muchas otras dudas deberán ser aclaradas por una Comisión de la Verdad que, de manera urgente, debe ser convocada por el Congreso de la Unión. Y es que el apego a la legalidad y el respeto a la Carta Magna, son fundamentales para legitimar a un Gobierno que, como el de Obrador, gusta de violar la ley.

Sin embargo, en el otro extremo del “conflicto Culiacán” aparece una pregunta clave que tiene respuestas poco o nada gratas.

¿Qué es lo que sí sabemos de la crisis de Culiacán?

1.- Sabemos que la DEA informó al Gobierno mexicano las coordenadas para localizar a “los Chapitos”, Archivaldo y Ovidio.

2.- Sabemos que, por eso, el Gobierno de Estados Unidos solicitó una orden de detención con fines de extradición.

3.- Sabemos que el operativo de captura de los hermanos Archivaldo y Ovidio se llevó a cabo de la peor manera.

4.- Sabemos que el Presidente estaba informado, como lo dijo la tarde del jueves 17 de octubre, cuando llegó al aeropuerto capitalino para viajar a Oaxaca, en donde fue entrevistado por los reporteros.

5.- Pero también sabemos que el Presidente mintió de forma flagrante en tres momentos consecutivos; en las mañaneras del 21, 22 y 24 de octubre.

El lunes 21, por ejemplo, rechazó ser un “Presidente florero” y presumió estar “informado de todo” y que en su Gobierno nadie se manda solo. Así lo dijo; “no es de que hacen las cosas y no me entero o que yo delego funciones y usted haga lo que quiera… no, el Presidente de México tiene información y sabe muy bien todo lo que está sucediendo y toma las decisiones”.

Al día siguiente, el martes 22, dijo todo lo contrario; que delega y que el Gabinete de Seguridad se manda solo y saben qué hacer. Así lo expuso: “ya saben en automático (en el Gabinete de Seguridad) como deben de proceder, entonces esto se venía haciendo… yo no estaba informado, no me informan en estos casos y yo le tengo mucha confianza al secretario de la Defensa”.

Volvió a cambiar la versión el jueves 24, y sostuvo que sí estaba informado del “caso Culiacán”. Así lo dijo: “en este caso yo pude comunicarme, me informaron, antes de salir tenía yo la información, tenía comunicación, cuando llego a Oaxaca, ya nomás se confirma que se había tomado ya la decisión”.

¿Cual de los tres presidentes dice la verdad: el del 21 de octubre, el del 22 de octubre o el del 24 de octubre?

Por eso, para conocer lo ocurrido paso a paso y para deslindar las responsabilidades respectivas en la decisión de dejar en libertad a “Los Chapitos”, es urgente que el Congreso convoque a la creación de una Comisión de la Verdad.

Y es que el Presidente mexicano pudo incurrir en las causales previstas en el Artículo 108 constitucional, que a la letra dice: “El Presidente de la República, durante el tiempo de su encargo, sólo podrá ser acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común”.

Ordenar la liberación de “Los Chapitos” ¿es delito grave o traición a la patria?
Al tiempo.
24 Octubre 2019 04:09:00
¡El presidente AMLO habría gaseado al activista AMLO!
Con el paso de los días se confirma que el Gobierno de López Obrador se parece –cada vez más– al negativo de una fotografía. Es decir, que en su Gobierno todas las imágenes de la realidad se percibe invertidas.

Por eso vemos todos los días a un Presidente y un Gobierno que son de derecha pero que, en los hechos, se ven a sí mismos como de izquierda; a un Presidente que pacta con el crimen organizado pero dispersa con gas lacrimógeno la protesta de alcaldes de todos los partidos; a un Gobierno que premia a secuestradores de camiones y de personas, con plazas de maestros.

Y en ese México, al revés también vemos que todos los días el propio López Obrador se niega a sí mismo –niega su historia–, y una vez convertido en Presidente protagoniza una peligrosa dualidad que contradice y niega todo lo que prometió el candidato presidencial.

De esa manera resulta que el candidato López Obrador –que durante décadas se manifestó en plazas y pueblos de todo el país– hoy sería el crítico más severo de los primeros 10 meses del Gobierno fallido del presidente López Obrador.

Pero tampoco hay duda que hoy, el presidente López Obrador habría lanzado gas pimienta a los ojos del activista López Obrador. ¿Y qué significa ese desfase de la realidad?

Precisamente eso, que el nuevo Gobierno mexicano vive hoy su propia realidad, alejada de la realidad del país, de los mexicanos y de la democracia.

Y si aún no se han enterado algunos ciudadanos de la doble realidad que derrumba a la democracia mexicana, basta ver el cotidiano de los 10 meses del Gobierno de López Obrador, para entenderlo.

1.- El López Obrador opositor fue el más severo crítico del Gobierno de Enrique Peña Nieto por deficiencias como la fuga de “El Chapo”. Hoy, el presidente López Obrador deja escapar a los hijos de “El Chapo”, cuyo cártel habría financiado su candidatura presidencial.

2.- Por décadas, el López Obrador opositor asaltó de manera violenta pozos petroleros, plazas como el Zócalo, se apoderó de la capital del país de manera violenta al decretar el plantón Reforma-Zócalo y sus protestas nunca fueron dispersadas con gas pimienta. Hoy, el presidente López Obrador ordenó lanzar gas pimienta a un puñado de alcaldes que exigían diálogo.

3.- Por años, durante los gobiernos de Felipe Calderón y de Peña Nieto, el López Obrador opositor hizo de la violencia una causa de incalculable renta política. Propuso llevar a Calderón a juicio ante la ONU, dizque por militarizar al país, en tanto que a Peña le exigió renunciar por no poder contener la violencia.

Hoy, el presidente López Obrador militarizó más al país, no cumplió la promesa de regresar a los militares y marinos a sus cuarteles y contabiliza más de 31 mil muertes violentas –la cifra más alta de muertos en toda la historia del país– mientras que en 10 meses de gestión se han disparado el secuestro, robo con violencia, feminicidios y homicidios dolosos.

4.- A los pocos meses de iniciado el Gobierno de Peña Nieto, el opositor López Obrador exigió la renuncia del Gabinete económico porque en ese año el crecimiento del PIB era apenas de 1 por ciento. Hoy, con el Gobierno del presidente Obrador el PIB previsto para 2019 es de cero y la economía mexicana está al borde de la recesión, y al opositor ya se le olvidó.

5.- El lema juarista preferido del López Obrador opositor es el que propone “nada por encima de la ley y nadie fuera de la ley”. Hoy, el presidente López Obrador ordenó una ilegal y vengativa persecución contra Rosario Robles, en tanto solapa pillerías de amigos y socios, como Manuel Bartlett.

6.- Pero la perla mayor se localiza en los libros “escritos” por López Obrador. Y es que el hoy Presidente no cumple todo aquello que, como opositor, recomendó.

Por ejemplo, en Fobaproa, Expediente Abierto, el López Obrador opositor denuncia a Alfonso Romo, como uno de los defraudadores de la banca. Hoy Romo es el jefe de Gabinete del presidente Obrador. En distintos libros acusa a Bartlett de malas mañas, a “La Mafia del Poder” y hasta al presidente Trump. Hoy, el presidente Obrador es aliado de todos ellos.

En los hechos, existen dos personalidades de un mismo político. Una es la del severo crítico del poder, encarnada en el líder social López Obrador, y la otra es la personalidad del peor Presidente de México, evaluación que es posible hacer en solo 10 meses, en los que casi destruye la democracia mexicana.

Lo cierto es que hoy el mejor contrapeso a los excesos del presidente López Obrador, sería el líder opositor, López Obrador.

Al tiempo.
23 Octubre 2019 04:01:00
¡AMLO impune; no pagará los platos rotos de Culiacán!
El “fiscal carnal” de López Obrador –el señor Alejandro Gertz Manero– ya advirtió a los mexicanos que el Presidente es intocable; que nada tiene que ver con los bochornosos sucesos de Culiacán.

Es decir, que según el fiscal general, el Presidente habría estado ajeno a lo ocurrido en Culiacán, en donde secretarios de Estado, mandos militares, marinos y políticos habrían actuado sin cabeza, sin control y, sobre todo, que se mandan solos, sin órdenes superiores.

Nos confirmó Manero lo que suponían los mexicanos todos, que para eso fue llevado al frente de la Fiscalía General de la República, “para ser la tapadera” de los tropiezos, las torpezas y violaciones constitucionales del Presidente mexicano.

Y el señor Fiscal hasta se aventó la puntada de prometer que “el caso Culiacán” no será igual que “el caso Ayotzinapa”; como si existiera una línea paralela entre los dos acontecimientos.

Sin embargo, lo que no nos dice el titular de la FGR, es la manera en que la instancia a su cargo llevará a cabo las indagatorias del caso, para deslindar responsabilidades, sin tomar en cuenta la línea de mando del “Jefe Máximo” de las fuerzas castrenses.

Dicho de otro modo, si el señor Gertz Manero insiste en exonerar a su Jefe y ser “tapadera” del presidente López Obrador, entonces deberá concluir que el resto de “la película” –de los hechos en Culiacán– son un filme dedicado a la ausencia de Gobierno; en donde tanto secretarios de Estado como mandos militares, marinos y hasta guardianes obedecían órdenes de extraterrestres.

Acaso por eso, el presidente Obrador dijo el martes, en la mañanera respectiva, que ni enterado estaba de lo ocurrido en Culiacán.

¿Existe alguien, en México y el mundo, capaz de creer que el presidente Obrador no se enteró del ridículo de Culiacán?

Vamos por partes
1.- Lo primero que deberá indagar el fiscal general es el papel ausente y decorativo de la Secretaría de Gobernación, cuya titular, Olga Sánchez Cordero, es nada más y nada menos que responsable de la gobernabilidad.

¿Cómo es posible que el brazo derecho del Presidente, la encargada de procurar la gobernabilidad del país, haya estado en el otro extremo del territorio –en Chiapas– al tiempo que Culiacán estaba en llamas? ¿No es la titular de Gobernación la primera que debe ser despedida por inexistente?

2.- Ahora bien, si creemos la versión presidencial de que el Ejecutivo nada sabía del caso Culiacán y el Gabinete de Seguridad persiguió a los hijos de “El Chapo” para cumplir una orden de aprehensión con fines de extradición, entonces obliga preguntar. ¿Quién dio la orden de ir por “los chapitos” y, sobre todo, quién sabía dónde estaban escondidos?

3.- Y si no fue la DEA la que les dio las coordenadas de la captura de “los chapitos”, entonces las cosas se complican aún más para el Fiscal. ¿Quién en el Gobierno mexicano sabía dónde buscar a los hijos de “El Chapo”? Peor aún. ¿Si alguien del Gobierno de López Obrador ya sabía dónde estaban “los chapitos”, por qué nadie los atrapó antes? ¿Existen traidores en el Gobierno de AMLO?

4.- Pero si avanzamos la película de horror y tropiezos, resulta que las cosas se complican aún más. ¿Por qué?
Porque si el secretario de Seguridad, el señor Durazo, fue quien asumió la batuta del Gabinete de Seguridad, entonces nos encontramos con un grave problema constitucional.
Y la razón es elemental. Resulta que ni los militares, ni los marinos y menos los guardias nacionales deben recibir órdenes de un civil que, por jerarquía, no manda a nadie.
Por eso obliga preguntar. ¿Quién ordenó llevar adelante el operativo contra “los chapitos”, si como dice el señor fiscal, el presidente Obrador salió corriendo a Oaxaca y nada sabía y todo lo ignoraba?

5.- En este punto nos encontramos con lo que parece el problema de fondo. ¿Quién o quiénes en el Gabinete de Obrador, ordenó u ordenaron el operativo para la captura de “los chapitos”, sin cumplir básicos de seguridad a la población, ante el tamaño de una potencial reacción criminal?

6.- ¿Por qué militares, marinos y guardias nacionales hicieron caso a esa voz inexperta, que puso en riesgo a militares, marinos y guardias nacionales?

Lo cierto es que el esclarecimiento del caso Culiacán parece fácil, solo de rutina para la Fiscalía General de la República. ¿Por qué?

Porque todos, en la Administración de Obrador, saben que no hay Gobierno; que México vive una espiral de ingobernabilidad que se exhibió, de cuerpo completo, en el caso Culiacán.
Ingobernabilidad que empieza por el Presidente, que ahora dice que no sabía nada. Por eso nadie pagará los platos rotos.

Al tiempo
22 Octubre 2019 04:08:00
¡En Culiacán, empezó la amnistía de AMLO al crimen!
Como muchos saben, el secuestro, crimen y posterior incineración de “los 43 de Iguala”, se llevó a cabo por instrucción de un alcalde impuesto por AMLO, en un municipio y un estado gobernados por el entonces partido de López Obrador.

Aún así –y a pesar de que en toda la ruta del crimen nunca participó ninguna autoridad vinculada al PRI y menos al Gobierno federal– lo cierto es que el maniqueísmo de la claque lopista, la distorsión dolosa y el gusto de Obrador por la mentira y el engaño terminaron por responsabilizar de la masacre al Gobierno de Peña Nieto.

Dicho de otro modo, resulta que “los magos del engaño y la mentira” se salieron con la suya; convirtieron una derrota política de grandes proporciones –como el crimen de los 43 de Ayotzinapa– en una victoria que incluso los empujó al poder presidencial.

Hoy, luego del escandaloso ridículo y del grosero montaje que vimos en Culiacán por parte del Gobierno de López –luego de la detención y posterior liberación de “El Chapito”– regresaron no solo el cinismo de Obrador sino el maniqueísmo, la distorsión dolosa y el gusto por la mentira y el engaño.

Y es que “los magos del engaño y la mentira” parecen dispuestos a intentar la misma apuesta “engañabobos” y convertir una derrota en victoria.

La diferencia es que López Obrador y su Gobierno pueden engañar a muchos durante mucho tiempo pero, al final, no engañarán a todos todo el tiempo.

¿Por qué?
Porque hoy el presidente López Obrador podrá decir misa y pontificar contra imaginarios “molinos de viento” de la derecha y el conservadurismo; podrá acusar al pasado de sus fracasos y hasta podrá sublimar su cinismo pero, al final, no podrá ocultar que su Gobierno enlutó a todo el país y que en solo 10 meses convirtió al territorio mexicano en el mayor cementerio de la historia y terminará calificado como el peor Gobierno de todos los tiempos.

Y es que la realidad, demoledora por su peso específico, resultará aún más terca que el terco Presidente mexicano.

Como saben, en una suerte de control de daños, dicen el Presidente, la propaganda oficial y los corifeos de su fallido Gobierno que “el supuesto fracaso de Culiacán” en realidad fue un acierto y una respuesta humanitaria que evitó “una matazón de ciudadanos indefensos”.

Lo que no dicen, por ejemplo, es que solo en Tlahuelilpan la irresponsabilidad oficial provocó más de la mitad de las 200 vidas que se habrían salvado en Culiacán; no dicen que la irresponsabilidad de AMLO ha cobrado más de 100 vidas a causa de la falta de vacunas para el dengue; que son decenas de muertos por la carencia de medicamentos contra el cáncer y por el servicio deficiente en el sector salud.

Lo que no dicen el Presidente, su Gabinete, sus aliados e incondicionales, es que en 10 meses de Gobierno, el número de policías asesinados en todo el país casi alcanza los 400 y que, como nunca, el crimen organizado ha dado muerte a presidentes municipales, síndicos y legisladores locales.

Pero “la joya de la corona” del mal Gobierno y del fracaso en la contención de la violencia, en todo el país, son las 31 mil muertes violentas, en solo los primeros 10 meses del Gobierno de Obrador.

Esa cifra de 31 mil muertos en 10 meses es la más alta de todos los tiempos en México; es una muestra del fracaso en la estrategia contra la violencia y es la confirmación de que el de López Obrador es un Gobierno que no solo rindió la plaza ante el narcotráfico y el crimen organizado, sino que pactó con los distintos cárteles criminales.

Pero existe un mensaje aún más preocupante.

¿Cuál es ese mensaje?
Que la rendición de la plaza en Culiacán y el pacto con bandas como la de “El Chapo” explican la razón por la que el entonces candidato y hoy Presidente prometió por todo el país una amnistía a los grupos criminales.

En los hechos y violando la Constitución, el Presidente mexicano ya perdonó a los jefes de bandas como la de “El Chapo”.

Pero el mensaje resultaría aún más escalofriante sí se confirma que todos los barones de la droga serán perdonados.

¿Y, a cambio de qué sería el perdón?

En su columna de ayer, el periodista Pablo Hiriart desliza una escalofriante hipótesis; los matarifes del crimen organizado se podrían encargar de los enemigos y críticos del régimen.

Es decir, un narcoestado, el mayor riesgo para la democracia.

Al tiempo.
21 Octubre 2019 04:07:00
¡Fue un montaje el del ‘Chapito’ en Culiacán!
Al mejor estilo de Genaro García Luna –en la peliculesca captura de Florence Cassez–, el Gobierno de López Obrador montó un teatro con la supuesta captura y posterior liberación de Ovidio Guzmán López, hijo de “El Chapo” Guzmán.

¿Y por qué decir que fue un montaje dicha captura y liberación?

Porque solo de esa manera, con una supuesta rebelión del cártel de “El Chapo” –producto de supuestos fallos del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional–, se podía justificar que el Gobierno de López Obrador no entregara al Gobierno de Trump al hijo de “El Chapo”.

Es decir, que el Gobierno mexicano montó un teatro espectacular para no traicionar a su aliado, Joaquín “El Chapo” Guzman –y a toda su familia–, a quienes el presidente Obrador ha dado protección.

Y si dudan, basta recordar que utilizando el sello de la casa –mentiras, engaños y contradicciones–, abundan las evidencias de que asistimos a un montaje de Estado para justificar que el Gobierno federal no pudiera entregar al de EU, en extradición, a los hijos de “El Chapo”.

Pero vamos por partes.

1.- Lo primero que llama la atención es que, hasta ahora, nadie en el Gobierno de López Obrador haya reconocido la punta de la madeja del tema; que la DEA entregó al Gobierno de México toda las coordenadas de la localización de los hijos de “El Chapo”.

2.- En la primera versión de los hechos, el secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, habló de una confrontación entre militares y la banda de “El Chapo” en un patrullaje de rutina.

3.- Dicha versión la desmintió el propio presidente Obrador, quien confirmó la existencia de una orden de aprehensión con fines de extradición.

4.- ¿Por qué mintió Alfonso Durazo? ¿A poco el titular de Seguridad Pública no sabía nada de la orden de aprehensión con fines de extradición?

5.- El propio Durazo también negó la existencia de una negociación con la familia de “El Chapo”, lo cual fue desmentido por los propios familiares y el abogado del Joaquín Loera, quien dijo que se negoció la entrega de Ovidio Guzmán, a cambio de acabar con los enfrentamientos.

6.- Cuando le preguntaron al presidente Obrador si él había ordenado liberar al hijo de “El Chapo”, el Mandatario dijo que el Gabinete de Seguridad había acordado tal liberación y que él, el Presidente, solo la avaló.

7.- Esa es una mentira presidencial, ya que si algo tiene el Gobierno de Obrador es un ególatra sentido de autoridad. El Presidente ha dicho a todos y cada uno de sus colaboradores que el único que manda es él, y punto.

8.- Pero existe una pregunta fundamental que no ha sido planteada y menos respondida. ¿Por qué montar “el circo” de la captura y posterior liberación del hijo de “El Chapo?

9.- Esa es la pregunta clave. Y es que resulta inexplicable que Obrador haya lanzado una batida para capturar a los hijos de “El Chapo”, cuando el propio Presidente siempre dijo que no habría más detenciones y más enfrentamientos; cuando López Obrador llevó a familiares de “El Chapo” a visitar al criminal en EU; cuando Obrador dijo que su Gobierno pelearía la fortuna del criminal para regresarla a México.

10.- Lo que pocos saben es que la captura de los hijos de “El Chapo” fue una exigencia del Gobierno de Trump y que México no podía negarse a dicha entrega, sobre todo porque la DEA entregó todos los detalles de la ubicación de los hijos del criminal más buscado.

11.- ¿Qué hacer ante esa situación, si “El Chapo” y sus hijos son aliados y amigos del Gobierno de Obrador; son amigos de Alfonso Durazo?

12.- Pues nada, que los genios del Gabinete lopista concluyeron que, ante grandes problemas, grandes soluciones.

13.- Y es que el Gobierno de López Obrador no podía traicionar a su aliado, “El Chapo”, pero tampoco traicionar al Gobierno de Trump. ¿Y entonces?

14.- La gran solución fue un montaje espectacular, operado de la peor manera, negociado con los hijos de “El Chapo”, para hacer creer a la sociedad mexicana y Trump que la liberación de Ovidio Guzmán López fue razón de Estado, para salvar vidas.

15.- Y si aún lo dudan, basta ver la campaña mediática, política y en redes para justificar la liberación de Ovidio; el cierre de filas de gobernadores y las absurdas maromas del Presidente, de su Gabinete y de sus fanáticos.

16.- Y aquí aparece otra pregunta fundamental. ¿De verdad en el Gobierno de AMLO existe tal nivel de estupidez, como para llevar adelante un operativo como el de la captura de Ovidio Guzmán, sin los básicos de inteligencia y logística? ¿No fue un montaje para engañar a los mexicanos y a Trump?

17.- Y es curioso que en el Gobierno de López Obrador estén vinculados a la captura y liberación de Ovidio Guzmán dos viejos amigos de “El Chapo”; Alfonso Durazo y Alejandro Gertz Manero, los mismos que habrían dejado escapar a “El Chapo” en el Gobierno de Fox.

¿Se confirma la complicidad de Obrador con “El Chapo”?

Al tiempo.
17 Octubre 2019 04:09:00
¡Despide y perdona AMLO a Deschamps!
Palabras más palabras menos, el propio presidente Obrador lo dijo en la mañanera del miércoles 16 de octubre: “a los aliados y amigos perdón y olvido, a los enemigos y adversarios persecución y prisión”.

Y Carlos Romero Deschamps no solo ha sido un aliado desde hace muchos años del hoy presidente López Obrador, sino que el dinero del sindicato petrolero financió el nacimiento y el crecimiento del partido Morena y, sobre todo, la candidatura del hoy Presidente.

Por eso, es una ingenuidad suponer que la salida de Carlos Romero Deschamps es producto de una persecución al estilo de la prisión de Rosario Robles o la defenestración del ministro Eduardo Medina Mora.

No, en realidad la salida de la dirigencia del otrora poderoso sindicato de Pemex, de Romero Deschamps, es más bien un mensaje cuyos destinatarios están en los intríngulis de la investigación por corrupción de la petrolera mexicana, en donde el Gobierno de Donald Trump tiene metida la mano.

Es decir, el Gobierno de AMLO debe mandar mensajes de limpieza en Pemex y en su sindicato, para impedir el derrumbe a los ojos de las calificadoras.

Por eso, el despido y el perdón del hoy exlíder del sindicato petrolero se mueve a través de “cartas marcadas”, negociadas, que hicieron que el otrora poderoso Deschamps deje el cargo sin temor a ser investigado y menos llevado a prisión.

Y si lo dudan basta revisar el comportamiento de ese “soldado del Presidente” en que se convirtió Romero Deschamps desde el primer día del mandato de López Obrador.

Y es que si bien hoy muchos se escandalizan –sin pruebas y solo de oídas– del supuesto financiamiento de proveedores de Pemex a la campaña de Peña Nieto, lo cierto es que nadie dice nada del financiamiento de la campaña de AMLO, desde el sindicato petrolero.

Romero Desdechamps, igual que en su momento lo hizo su antecesor en la jefatura del sindicato, financió la candidatura presidencial del candidato de la llamada izquierda.

Si hacemos memoria, Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, financió la candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas, en la contienda de 1988.

Ese financiamiento oculto y la campaña masiva de votos a favor de Cárdenas le costó a “La Quina” el golpe lanzado por Carlos Salinas, que lo tiró del cargo y que llevó a la máxima posición a Hernández Galicia.

La historia se repitió desde el nacimiento del partido Morena y, sobre todo, en la candidatura presidencial de López Obrador.

Y es que el gremio petrolero, igual que el de los electricistas y otros de los grandes sindicatos de empresas e instituciones del Estado son territorio de la llamada izquierda.

Y desde que López Obrador inició la construcción de su propio partido tuvo como aliado al jefe del sindicato petrolero; gremio del que le arrebató al PRI una importante porción de los 30 millones de votos que lo llevaron al poder.

Por eso, hoy se puede decir que López Obrador despidió a su aliado Carlos Romero Deschamps, pero también se debe aclarar que el Presidente perdonó a su aliado al que le aplicará “la gracia” del olvido.

Y el mensaje fue claro en la “mañanera” de ayer miércoles, cuando en respuesta a Peniley Ramírez –una de las pocas periodistas que realmente preguntó, que incluso repreguntó y hasta confrontó al Presidente sobre la corrupción en el Gobierno de Peña Nieto– Obrador confirmó que con los expresidentes propuso “el punto final”.

Es decir, el perdón y el olvido.

Sí, perdón y olvido para expresidentes, pero también para aliados y amigos; aliados como Deschamps, como Bartlett, como Olga Sánchez Cordero, como Napoleón Gómez Urrutia…

Y es que López Obrador es, en los hechos, el Luis 14 mexicano; es todo el Estado, el que perdona y castiga; es el “rey sol” de Macuspana.

Al tiempo.
16 Octubre 2019 04:02:00
¡Masacre en ‘Aguililla’! ¿quién miente Presidente?
Cuando era candidato presidencial, López Obrador recorría el país con la promesa de que en su Gobierno no habría más masacres ni ajustes de cuentas de las bandas criminales. Cuando era aspirante presidencial también promovía “los abrazos antes que los balazos” y se comprometió a que los militares y marinos regresarían a sus cuarteles.

Incluso llegó a prometer lo impensable: “desde el primer día de mi Gobierno se acabarán la violencia y el crimen”, le dijo en una memorable entrevista a Ciro Gómez Leyva. ¡Claro, nunca dijo cómo llevaría a cabo esa milagrosa promesa!

A 320 días de iniciado el Gobierno y a 15 meses de que ganó la elección presidencial todas las promesas anteriores se han convertido en monumentales mentiras. Es decir, López Obrador engaño a los mexicanos. ¿Por qué mintió Presidente?

Peor aún, el mismo día que el Gobierno de López Obrador realizaba lo que el propio Alfonso Durazo presumió como la mayor evaluación de los niveles de violencia en México y que presumía “el punto de quiebre” de la inseguridad, el grupo criminal que domina en Michoacán masacró a policías federales en una emboscada.

Peor aún, el Gobierno federal no atina, siquiera, a ponerse de acuerdo en el numero de víctimas. Y es que mientras que la Fiscalía Estatal habla de 14 policías masacrados, en Gobernación dijeron que eran los 13 policías muertos y algunos medios locales –de Guanajuato y Michoacán–, reportaron hasta 27 policías que perdieron la vida. ¿Quién miente Presidente?

No es todo. El 22 de abril de 2019, y luego de conocer el crecimiento explosivo de la criminalidad en los primeros meses de su Gobierno, López Obrador pronosticó que la violencia sería contenida en seis meses; una vez que maduraran los programas sociales y el trabajo de la Guardia Nacional.

Hoy, a 320 días de que arrancó el Gobierno de AMLO y a punto de cumplirse los seis meses que el propio presidente prometió, la violencia sigue sin freno; no ha bajado un solo día y recuentos como el de @ContrapesoC confirman que el número de mexicanos muertos en hechos violentos rebasa los 30 mil; cifra nunca antes vista. Es decir, hasta hoy han fracasado los programas sociales y la estrategia de la Guardia Nacional. ¿Quién miente, Presidente?

Hay más. En comederos políticos son muchas las voces que opinan, imaginan o especulan que los estados de Michoacán y Guanajuato han sido abandonados por el Gobierno federal ante “el señorío” que han alcanzado grupos criminales como los cárteles Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Santa Rosa de Lima.

En Michoacán, por ejemplo, se han reportado tres masacres que involucran al CJNG. La primera se produjo el 8 de agosto, en Uruapan, en donde fueron tirados 20 cuerpos sin vida, ocho de ellos colgados en un puente.

La segunda masacre se produjo el 30 de agosto en Tepalcatepec, con un saldo de 9 muertos y la tercera el pasado lunes, en donde fueron emboscados policías federales de un convoy de 43 efectivos, con la muerte de 14 de ellos. ¿Existe un abandono deliberado del estado de Michoacán, por parte del Gobierno federal?

En Guanajuato ocurre algo parecido. Según reportes periodísticos, esa entidad del Bajío habría sido abandonada a causa del diferendo entre el Gobernador y el Presidente. Por eso, de Palacio habrían ordenado sacar del estado a la Marina, a pesar de que estaba cerca de capturar a José Antonio Yépez, “El Marro”.

¿Cierto o falso que por diferencias con los gobernadores desde Palacio se habrían abandonado los estados de Michoacán y Guanajuato? ¿Quién miente Presidente?

Lo cierto es que la masacre de Aguililla colocó en el ojo del huracán a todo el Gobierno de López Obrador. ¿Por qué? Porque confirma que la mayor propuesta del candidato presidencial y del presidente Obrador, el de abatir la violencia y el crimen, es un fracaso total.

Y el fracaso lo sintetizó de manera ejemplar la titular de Gobernación; Olga Sánchez Cordero, quien dijo que la masacre es cosa de todos los días en todo el país. Es decir, vivimos en total ingobernabilidad. ¿Y dónde quedó lo feliz, feliz, feliz, Presidente? ¿Será que alguien miente?

Al tiempo.
15 Octubre 2019 04:07:00
¿De qué se ríe; miedo al psiquiatra Presidente?
Enojado, y con su clásico tono “gagá”, López Obrador se quejó de que un mandante –uno de los millones de jefes del Presidente–, exigió al Instituto Nacional de Transparencia toda la información sobre la salud del Mandatario mexicano.

Y toda la información “es toda”, incluido un análisis psiquiátrico para conocer la salud mental del Presidente.

López Obrador hizo público el requerimiento de información y, con risa nerviosa, pretendió descalificar al demandante con un fulminante “¡se pasan!”, como si el ciudadano mexicano que hizo tal solicitud al INAI fuera un paria.

Sin embargo, y a pesar del visible enojo presidencial, lo cierto es que el de la salud física y mental de López Obrador es un tema que está en boca de muchos; un tema que cada vez alcanza niveles de tendencia, en especial por los signos claros de que ya en el poder absoluto, el presidente Obrador no puede ocultar evidentes conflictos emocionales y hasta psiquiátricos.

¿Cuáles conflictos?

Los choques que a diario le provocan su ignorancia y analfabetismo; su fobia hacia las mujeres y hombres de ciencia; los conflictos que todos los días le causan la frustración evidente por la quiebra del país y, en general, la tensión por el inocultable fracaso total de su Gobierno.

Y es tal el nivel de frustración presidencial que, por ejemplo, cada vez son mayores y más grotescas las mentiras que deben inventar el Presidente mismo y sus colaboradores, con tal de justificar, minuto a minuto, los fracasos, las torpezas y los escándalos de todo tipo.

Por ejemplo, la “perla mentirosa” más recientes no sólo fue pública sino que ocurrió ante los más importantes empresarios del país.

Resulta que Alfonso Romo, el jefe de Gabinete presidencial, les dijo a los hombres de empresa “que le digan mentiras” al Banco de México para calmar el nerviosismo y para que, con ello, bajen aun más las tasas de interés.

Esa escandalosa, inmoral y tramposa solicitud –que habría provocado el despido de Romo en cualquier democracia–, confirma que el Gobierno de Obrador y el propio Presidente “están al borde de un ataque de nervios”.

Y es que al tiempo que el “brazo derecho” del Presidente le pide a los empresarios mentir, se dio a conocer que la actividad industrial cayó por onceavo mes consecutivo, mientras que en lo que parece otra mentira, el IMSS reportó un crecimiento del empleo, en septiembre, de poco más de 12 por ciento.

Pero las anteriores son apenas algunas señales menores de las causas del nerviosismo y la frustración presidencial que han llevado a López Obrador a la cumbre de la mitomanía y a la pérdida de la salud emocional.

Según distintos estudiosos del discurso presidencial durante los primeros 320 días de sus “mañaneras”, el Presidente mexicano ha dicho más de 12 mil mentiras. Es decir, tenemos de Presidente a un mitómano sin freno.

¿Qué problema emocional, siquiátrico y de comportamiento tiene un gobernante que llega a mentir de esa manera? ¿A poco esa cifra de mentiras no es señal suficiente para que los mandantes, los ciudadanos, los empleadores del Presidente, exijan que el Mandatario sea sometido a una evaluación psiquiátrica?

Pero hay más. ¿Cómo entienden los especialistas de la conducta humana expresiones como la del “¡pueblo feliz, feliz, feliz…!”, cuando la violencia y el crimen viven sus peores momentos; cuando la economía está derrumbada, cuando el crecimiento económico es de cero en 2019?

¿Cómo entiende un psiquiatra las expresiones de “¡fuchi y guácala…!”, para rechazar la violencia criminal; la propuesta de reducir la violencia con llamados a las madres, padres y abuelos para que reprenden a los criminales?

¿Todas esas son actitudes de un político que está en sus cabales?

Está claro que no. ¿Entonces, por qué negarse a una evaluación siquiátrica, presidente Obrador?

Frente a ese reclamo, el Presidente se ríe y descalifica a los mandantes que hicieron la solicitud.

Legalmente, sin embargo, nada obliga al Presidente mexicano a entregar a los ciudadanos un examen de su salud y menos de su estado mental. ¿Y entonces?

Vale recordar que hoy se cumplen 85 días de que Obrador prometió entregar los reportes de su salud, en general. ¿Y qué creen? Que tampoco ha cumplido.

Sí, todo indica que los mandantes nunca sabremos si 30 millones de votantes eligieron a un enfermo mental o a un Presidente en sus cabales.

Los hechos, sin embargo, gritan.

Al tiempo.

14 Octubre 2019 04:08:00
¡La ‘represión ejemplar’ del presidente Obrador!
El 10 de enero de 1997, en la primera plana del diario Excélsior, se publicó un artículo de Gastón García Cantú, titulado, Ni Optimismo Ni Pesimismo: Democracia, Obra de la Crítica.

En el texto, el reputado articulista hacía referencia a la beligerancia del discurso presidencial y del poder, contra los críticos y la crítica.

Por eso, en el citado artículo, García Cantú acuñó un clásico de la libertad de expresión en México.

Escribió: “Un Presidente mexicano, por el poder de que dispone, al censurar personas o acciones, condena. Y la condena, en nuestro sistema, termina en persecución”.

Luego recomendó: “Los discursos presidenciales contra la crítica deben revisarse por salud moral”.

Y vale el ejercicio memorioso porque hoy, sean jueces, legisladores, empresarios, ministros, políticos y, sobre todo periodistas, saben que cuando López Obrador acusa, señala, condena o insulta, la acusación, el señalamiento, la condena o el insulto presidenciales se convierten en una orden que acatan sin chistar los serviles empleados del poder presidencial.

Así, todas las mañanas, el Presidente mexicano asume el papel de “papá de los mexicanos”, quien antes de salir a buscar el sustento para la prole se da tiempo para el regaño del día, la sanción a “los mal portados”, la reprimenda verbal y, sobre todo, se da tiempo para aplicar la “represión ejemplar”.

Por eso, desde el inicio de su Gobierno, López Obrador impuso su peculiar estilo de “represión ejemplar” cuando recorría el país con “la fusta desenvainada” para reprimir a gobernadores y opositores locales mediante abucheos y silbatinas que pretendían someterlos; reprimenda organizada por el brazo represor del Gobierno, llamado Morena.

¿Y cuál era el mensaje detrás de esa “represión ejemplar”?

“¡Eso le pasará a quienes no se sometan!”

Luego, la “represión ejemplar” de AMLO siguió contra los periodistas. Desde los tiempos de campaña y luego en sus mensajes mañaneros lanzó invectivas contra sus críticos, a los que difamó, calumnió y persiguió. El mensaje era el mismo y debía ser entendido por los dueños de los medios privados, quienes obedientes despedían y siguen despidiendo “al pecador señalado”. No fueron pocos los empresarios y periodistas que se doblaron.

El mensaje fue idéntico; “¡eso le pasará a quien no se someta!”

Después tocó el turno de la “represión ejemplar” a políticos, como Rosario Robles, llevada a prisión gracias a una monstruosa arbitrariedad legal. Luego de esa “represión ejemplar” se “doblaron” diputados, senadores y hasta gobernadores; todos ellos sabedores de que el mensaje de la represión contra Rosario Robles era el clásico “escucha Juan, para que entiendas Pedro”.

La “represión ejemplar” siguió contra empresarios, exfuncionarios y abogados reputados como Alonso Ancira, Emilio Lozoya, Carlos Ahumada, Juan Collado y Diego Fernández de Cevallos, entre otros.

Luego esa “represión ejemplar” avanzó contra integrantes de órganos autónomos y fue obligado a renunciar Guillermo García Alcocer, presidente de la Comisión Reguladora de Energía, mientras que otro, como Luis González Pérez, prefirió declinar a la reelección en la CNDH.

Todo ello mientras se toleran y solapan –entre risotadas– “travesuras” y “pillerías” de los hijos pródigos de López Obrador, como Manuel Bartlett, Irma Eréndira Sandoval, John Ackerman y los reprobados gobernadores de Veracruz, Morelos, Puebla y Ciudad de México; Cuitláhuac García, Cuauhtémoc Blanco, Miguel Barbosa y Claudia Sheinbaum, respectivamente.

Pero no ha terminado la “represión ejemplar”. Apenas en los primeros días de octubre se preparó otro escandaloso montaje para tirar de su cargo al ministro Eduardo Medina Mora. Sin pudor y violando la Constitución, el presidente Obrador dio un “golpe de Estado” contra la Suprema Corte. La “represión ejemplar” fue un mensaje lapidario a los ministros del Máximo Tribunal. “¡será derribado el que se interponga al deseo presidencial!”.

Tampoco fue todo. Luego vino la ilegal suspensión del juez federal, Jorge Arturo Camero, dizque por presunto enriquecimiento ilícito. El citado juez era uno de los pocos que admitió amparos contra el aeropuerto de Santa Lucía. Pero eso no es todo: hay mucho más detrás de la purga contra el juez Camero. ¿Por qué?

Porque Jorge Arturo Camero es el presidente de la Asociación de Magistrados y Jueces de Distrito del Poder Judicial de la Federación; el único contrapeso que le queda a la Corte. Por eso lo echaron de manera ilegal.

¿Así o más clara la persecución oficial, dictatorial, del presidente López Obrador?
Tenía razón Gastón García Cantú; “la condena de un Presidente termina en persecución”.
¿Hasta cuándo?

Al tiempo.
11 Octubre 2019 04:06:00
¡Confirmado, fue ‘golpe de Estado’ contra la Corte!
El pasado martes 8 de octubre aquí dijimos que, por sus características, el ataque orquestado desde el Poder Ejecutivo contra el ministro de la Corte, Eduardo Medina Mora, debía ser entendido como un “golpe de Estado”.

Hoy, con la información disponible –sobre la persecución financiera contra la familia de un ministro de la Corte–, se confirma que, en efecto, la defenestración de Medina Mora fue un “golpe de Estado” lanzado desde el Poder Ejecutivo, contra el Poder Judicial, con el objetivo de que el presidente López Obrador se haga del poder total.

Pero vamos por partes. ¿Qué es un golpe de Estado?

Según el Diccionario Político de Bobbio, el “golpe de Estado” se define “como la violación deliberada de las normas constitucionales por parte de un Gobierno, una asamblea o un grupo de personas que detentan la autoridad”.

Y el ejemplo universal de “golpe de Estado” –según Bobbio– “es el concretado por Luis Bonaparte, en 1851, cuando dio el golpe de gracia a la II República, de la que él mismo era Presidente, y logró proclamarse nuevo emperador de Francia”.

El mismo autor explica que “a diferencia de la guerrilla o de la guerra revolucionaria… el golpe de Estado se lleva a cabo no sólo a través de funcionarios del propio Estado sino utilizando elementos que forman parte del aparato del Estado”.

Y remata contundente: “En otras palabras, el golpe de Estado implica la instauración de un nuevo poder de hecho que impondrá, a su vez, su propia legalidad”. (Fin de la cita)

Ahora bien, vale recordar que, con fecha 3 de octubre, el ministro de la Corte, Eduardo Medina Mora, presentó su renuncia al cargo, amparado en lo que establece el artículo 98 constitucional.

Dicho artículo señala, tajante, que la renuncia de un ministro de la Corte “solamente procederá por causas graves”.

¿Cuáles fueron esas causas graves?

Horas después de que Medina Mora presentara la renuncia, el presidente López Obrador la aceptó, sin dar a conocer “las causas graves”. Días después, una mayoría de 111 senadores aceptaron la renuncia de Medina Mora, sin que nadie conociera “las causas graves”.

¿Por qué, entonces, renunció Medina Mora?

Aquí dijimos desde el mismo 3 de octubre, que Medina Mora y su familia habían sido perseguidos por el gobierno de López Obrador y que esa persecución debía ser entendida como “un golpe de Estado” lanzado contra la Corte por el propio Presidente.

Hoy, el columnista de El Universal, Mario Maldonado confirmó, con documentos públicos, que a través de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda se congelaron las cuentas de toda la familia de Medina Mora y de sus empresas, para obligarlo a renunciar. Una vez que renunció, las cuentas fueron descongeladas.

Así lo dijo Mario Maldonado, en una parte de su columna para El Universal: “documentos en poder de este columnista confirman que funcionarios de Gobierno, en específico de la Unidad de Inteligencia Financiera, presionaron al ahora exministro para lograr su renuncia al máximo órgano de justicia del país”.

Todos saben que Santiago Nieto, director de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, es el servidor público más fiel al presidente Obrador. Hoy sabemos que ordenó congelar las cuentas de familiares y empresas de Medina Mora, para obligarlo a renunciar. Y una vez que renunció Medina Mora, Santiago Nieto ordenó descongelar las cuentas del ya exministro.

Queda claro, Santiago Nieto actuó por instrucción del presidente López Obrador. ¿O existe algún ingenuo que cree que Santiago Nieto se manda solo?

Y también queda claro que, como lo define Norberto Bobbio, estamos ante un “golpe de Estado”. Y lo más preocupante es que –igual que Luis Bonaparte–, el presidente López Obrador es el autor intelectual del “golpe de Estado”, contra la Suprema Corte y contra la democracia mexicana.

Pero no termina ahí la historia. ¿A cambio de qué, senadores del PRI, del PAN y del PRD se sumaron a ese golpe de Estado?

Y es que muchos senadores, igual que el presidente Obrador, violaron la Constitución.

¿No se los demandará la Nación?

Al tiempo.
10 Octubre 2019 04:00:00
¡Probado: AMLO repudia las universidades!
La pulsión presidencial contra todo aquello que signifique impulsar la educación de calidad, la ciencia, la tecnología y, en general el conocimiento, ya es un comportamiento patológico de López Obrador.

Para el Presidente mexicano son indeseables los “sabelotodo”, no son necesarios “los expertos” y según la propia palabra presidencial, en el servicio público se requiere “99% de honestidad y solo 1% de capacidad”.

Es decir, el Mandatario mexicano detesta la ciencia, a los científicos y, sobre todo, a todos quienes atesoran conocimiento.

Por eso el Presidente llevó al Conacyt, a quien hoy dirige la mayor institución de ciencia, la peor directora posible. Por eso el Presidente acabó con las becas de mexicanos en el extranjero y por ello canceló apoyos a estudiantes destacados que participaban en competencias globales del conocimiento.

También por eso los empeños presidenciales en “tirar” la reforma educativa de Peña Nieto; por eso regresó la educación pública de primaria y secundaria al peor lastre de la educación en México, a la CNTE y, por ello, López Obrador canceló en la nueva ley educativa los exámenes de evaluación del conocimiento de los maestros.

Es decir, AMLO repele todo lo que signifique conocimiento, ciencia, tecnología y hasta detesta a los mexicanos destacados por su conocimiento.

Y si aún lo dudan, basta ver el costoso circo político y mediático que organizó el Presidente con la llegada de las cenizas de José José –al que el Gobierno federal trató como héroe nacional en Bellas Artes– mientras que a la muerte del historiador Miguel León Portilla solo dedicó un vulgar responso.

Si aún dudan de la repulsión presidencial a las mujeres y los hombres de ciencia, basta ver el nivel académico y de especialidad que tienen muchos de sus colaboradores, de los gabinetes Legal y Ampliado; la ignorancia de legisladores y gobernadores de Morena, que están entre los peor calificados.

Basta ver la insistencia presidencial por terminar con los exámenes de admisión en preparatorias y universidades públicas; basta ver la satanización pública que ha expresado contra algunas de las más reputadas universidades privadas –como el Itam– y la colonización que han conseguido Morena y el propio Presidente de otras como el Tecnológico de Monterrey y la Ibero.

Y en medio del rechazo público del presidente López Obrador a la educación de calidad, a la excelencia y a la ciencia, aparece el engaño mayor; la mentirosa construcción de 100 universidades públicas.

En toda su campaña el Presidente prometió la construcción de hasta 100 universidades públicas durante su Gobierno, con la idea de que ningún mexicano se quedara sin educación superior. Gran mensaje.

Sin embargo, no existe una sola de esas universidades y, lo peor del caso, que para financiar tales centros de educación superior no existe ninguna partida presupuestal en el ejercicio previsto para 2020.

Más aún, serán universidades “patito”, al estilo de la Universidad de la Ciudad de México, en donde se inscribe todo aquel que así lo quiera, sin necesidad de presentar examen de admisión, sin realizar exámenes de evaluación mensual, semestral o anual. Al final, todos los egresados recibirán un título universitario “patito”.

Pero si aún existe un mexicano que dude del repudio de AMLO a las universidades, apenas ayer una treintena de universidades públicas de todo el país se declararon en paro por la falta de recursos económicos.

Es decir, las universidades están en quiebra. Y la respuesta del Presidente mexicano, amoroso y amantísimo de las universidades y de la educación de calidad, las mandó al diabl, dijo que no se dejará chantajear, que no habrá más dinero y que “le hagan como quieran”.

Y es que en el Gobierno de López Obrador hay dinero para el circo de José José, para “los ninis”, para comprar estadios de beisbol, para la farsa de “sembrando vida”, para comprar votos… pero no para las universidades.

Así o más claro que el Presidente odia las universidades y a los universitarios.

Al tiempo
09 Octubre 2019 04:05:00
¡30 mil muertes de AMLO y satanizan a Calderón!
Hoy se cumplen 312 días de que está en el poder el presidente López Obrador y, casualmente, la inseguridad, el crimen y las muertes violentas siguen sumando sin fin.

Al mismo tiempo, el Gobierno de Morena también rebasa hoy la cifra cabalística de 30 mil muertes violentas –según el recuento de @ContrapesoC– en solo 10 meses de gestión; cifra nunca vista en la historia y tampoco en los gobiernos más violentos, los de Calderón y Peña.

Es decir, que en cada uno de los 312 días del Gobierno de AMLO han sido asesinadas 96 personas –en promedio–; cuatro personas cada hora, o si se quiere, seis mexicanos mueren durante cada una de las mañaneras del presidente Obrador.

Pero el escándalo es mayor si comparamos los 312 días del Gobierno de AMLO y “los muertos” en los gobiernos de Fox, Calderón y Peña.

En el gobierno de Fox, por ejemplo, se registraron 60 mil 200 muertos, mientras que los primeros 10 meses del Gobierno de Obrador reportó 30 mil muertos, lo que significa que en solo una sexta parte de su sexenio, AMLO lleva el 50% de los muertos contabilizados en todo el sexenio de Fox.

En la gestión de Calderón la cifra de muertos alcanzó 121 mil 600, lo que significa que en 10 meses de AMLO lleva el 25% de los muertos reportados con Calderón. En la administración de Peña Nieto se contabilizaron 165 mil 400 muertes violentas y con Obrador van 30 mil en solo 10 meses, lo que significa que en 312 días Obrador lleva la quinta parte de los muertos de todo el sexenio de Peña.

¿Qué significan las anteriores cifras de terror?

La respuesta se sintetiza en una palabra; ¡fracaso…!

Es decir, por donde se le quiera ver, en materia de seguridad, de prevención del crimen, de muertes violentas, el de López Obrador ha resultado un Gobierno no solo fallido, sino fracasado, en solo los primeros 10 meses.

Y es que no ha funcionado la estrategia de “abrazos no balazos”, tampoco llamar a las madres de los criminales para “que a chanclazos” lleven a sus hijos por el buen camino, y menos el “¡fuchi, guácala!” que propuso el presidente López Obrador.

Y de la cacareada Guardia Nacional –que prometió el Presidente que sería la solución ante la violencia–, no existe un solo resultado positivo.

Sin embargo, buena parte de la sociedad mexicana parece ciega y sorda ante ese escandaloso fracaso; ciega porque a pesar del incumplimiento de la promesa fundamental de campaña –que desde el primer día de Gobierno bajarían los elevados niveles de violencia y crimen–, muchos ciudadanos siguen “enamorados” de un Gobierno ineficaz.

Pero lo más cuestionable del tema es que a pesar del escandaloso fracaso del Gobierno de AMLO –en la contención de la violencia y el abatimiento del crimen–, se producen fenómenos como la satanización contra Felipe Calderón, en una de las más reputadas universidades privadas.

Como saben, la excandidata presidencial, Margarita Zavala y el expresidente, Felipe Calderón, impulsan con éxito “la siembra” por todo el país del partido México Libre. Se trata de una alternativa partidista de centro progresista que, en su momento, enfrentará en las urnas y ante los electores al partido y al Gobierno de López Obrador.

Y decimos que “la siembra” de México libre es todo un éxito porque el Gobierno de López Obrador y el Presidente mismo se han encargado de debilitar y estigmatizar –por todos los medios–, esa alternativa partidista.

Así, un día sí y otro también, el presidente Obrador golpea a Felipe Calderón, a Margarita Zavala y hasta descalifica sus afanes democráticos, al tiempo que sus lacayos hacen lo propio.

Pero el extremo de la satanización contra Calderón se llevó a cabo en la sede del reputado Tecnológico de Monterrey, a donde Calderón fue invitado para hablar de su partido y de la democracia mexicana y fue rechazado por grupos identificados con Morena.

Se trata de una campaña de odio que más que debilitar a Calderón exhibe el fracaso de AMLO. Y es que los sembradores de odio recordaron que en el gobierno de Calderón un operativo militar masacró a dos estudiantes de esa universidad, a los que sembró armas y pretendió involucrar con el crimen organizado.

Sin duda que se trata de una acción imperdonable, pero no menos imperdonable que el engaño de AMLO, en cuyo Gobierno se han reportado más de 30 mil muertes violentas; se reportaron más de 100 víctimas en la tragedia de Tlahuelilpan, acreditada al presidente Obrador y se han generalizado matanzas en no pocos estados, como Guanajuato y Veracruz, por citar solo dos casos.

En solo 312 días el Gobierno de Obrador contabiliza el 25% del total de muertos de todo el Gobierno de Calderón y, aún así, siguen sembrando odio contra Calderón. ¿De quién la mano que mueve el odio en el Tec?

Al tiempo.
08 Octubre 2019 04:08:00
¡Es un ‘golpe de estado’ el de AMLO contra la Corte!
Por sus características, la forzada renuncia de un Ministro de la Corte –como Eduardo Medina Mora–, debe entenderse como un “golpe de Estado”.

Es decir, “un golpe” salido desde una institución del Estado –como el Poder Ejecutivo–, destinado a debilitar y/o suplantar a otra institución del propio Estado, como el Poder Judicial; diseñado no solo como garante de la impartición de justicia sino como equilibrio y contrapeso a sus pares del Ejecutivo y Legislativo.

Dicho de otro modo; resulta que desde el Poder Ejecutivo se ordenó investigar, desprestigiar y perseguir al ministro Medina Mora y a su familia, con el objetivo perverso de obligarlo a renunciar y con ello, conseguir que el presidente López Obrador se apodere de manera ilegal del Poder Judicial.

Pero la gravedad del “golpe de Estado” es mayor si entendemos que se trata de una intromisión diseñada, planeada y ejecutada desde un Poder, como el Ejecutivo, para romper la vida interna de otro, como el Poder Judicial.

Por eso, no resulta exagerado decir que asistimos a la muerte de un pilar fundamental de la democracia mexicana; la división de poderes, que fue concebida y reformada precisamente para contener los afanes autoritarios y dictatoriales del poderoso presidencialismo mexicano.

¿Y por qué se puede decir que la renuncia del ministro Medina Mora es mucho más que la grosera intromisión del Poder Ejecutivo en la vidas interna del Poder Judicial? La respuesta resulta de párvulos.

Porque son abundantes las evidencias de que el ministro Medina Mora fue víctima de una persecución planeada, operada y montada para empujar su prematura renuncia.

Y si el Gobierno de López Obrador ha sido capaz de montajes como el perverso e ilegal encarcelamiento de Rosario Robles –entre otras venganzas–, , no le costó ningún trabajo sembrar en medios el supuesto enriquecimiento de Medina Mora y los presuntos vínculos con el crimen organizado.

Sin embargo, y más allá de la guerra mediática que golpea a Medina Mora, hasta hoy no existe una sola prueba de esos presuntos delitos. Y si el instrumento para doblar al también exembajador fue el descrédito y la persecución familiar –para justificar las acusaciones infundadas en su contra–, el objetivo es lograr que el presidente Obrador meta otro “ministro carnal” a la Suprema Corte , con lo que habrá conseguido los votos para hacer y deshacer en el máximo tribunal.

Y por lo pronto, en una cadena de acciones inconstitucionales, el presidente López Obrador ya dio el primer paso para adueñarse de la Suprema Corte, con la venia del presidente de la misma, el ministro Zaldívar y de no pocos de sus pares.

Primero, en abierta violación al Artículo 98 constitucional, López Obrador dio por aceptada la carta-renuncia del ministro Medina Mora, a pesar de que no se exponen “las causas graves” de dicha renuncia.

Es decir, que el presidente López Obrador hizo su personalísima interpretación del 98 constitucional, juzgó a Medina Mora culpable de quién sabe qué cosa y mandó su renuncia al Senado, en donde deberá ser procesada conforme a la Constitución, a pesar de que en ningún lado aparecen las “causas graves” de la renuncia.

Peor aún, el Presidente dijo, ayer que quienes integrarán las ternas para sustituir la vacante de Medina Mora en la Corte “son muy buenos perfiles, gente honesta que no sean corruptos, profesionales, de acuerdo a los requisitos y con el distintivo de la honestidad”.

Es decir, que el presidente Obrador ya tiene ternas para sustituir a Medina Mora, cuando legalmente el ministro aún sigue en el cargo. Y es que en tanto el Senado no lleve a cabo el procedimiento de aceptación de la renuncia y en tanto no se analicen “las causas graves” de tal renuncia, Medina Mora sigue siendo ministro.

Queda claro que López Obrador orquestó un “golpe de Estado” contra la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya que al empujar la renuncia de uno de sus ministros el Presidente rompió el esquema diseñado para mantener la independencia del máximo tribunal; independencia que hace posible la “división de poderes”, condición para el equilibrio democrático del país.

Y de prosperar el “golpe de Estado” lanzado desde el Ejecutivo, contra el Poder Judicial, López Obrador tendrá una baraja de incondicionales que lo convertirán en un rey. ¿Y dónde están las voces opositoras, los partidos y los políticos que se oponen al “golpe de Estado”? ¿O veremos el triunfo de la complicidad?

Al tiempo.
07 Octubre 2019 04:05:00
Con la Corte en un puño, AMLO tiene el poder total
Más que la prensa mexicana y que los opinantes nacionales, los medios extranjeros alertaron del riesgo de una potencial dictadura de López Obrador a causa de la colonización del Estado todo.

Y es que con la prematura y forzada renuncia de Eduardo Medina Mora a un lugar en la Suprema Corte, el Presidente mexicano se convierte –en los hechos– en un rey que tiene en un puño los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; además de que mangonea a su antojo a medios y empresarios.

Es decir, que la prensa extranjera, con más claridad que los medio mexicanos, entendió que en México asistimos al fin de los contrapesos, de los equilibrios democráticos y que avanzamos en dirección al indeseable esquema del poder en manos de un solo hombre, antesala de una dictadura.

Y sin duda que se trata de una situación política extrema; acaso la mayor crisis del Estado mexicano en décadas, que augura tambores de guerra.

Por donde se quiera ver, no es común y menos deseable la renuncia prematura de un ministro de la Corte, sobre todo porque hoy nadie conoce, a ciencia cierta, los motivos que empujaron la dimisión de Medina Mora al codiciado puesto de ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

¿Qué pasó? ¿Por qué renunció Eduardo Medina Mora? ¿Fue presionado por el Poder Ejecutivo? ¿Fue chantajeado por “los hombres del Presidente”? ¿Es una ficha de cambio para entregar la Corte al presidente Obrador, a cambio de impunidad para un ministro corrupto? ¿Es culpable Medina Mora de las tendenciosas acusaciones de corrupción en su contra?

Hoy nadie tiene respuesta a las interrogantes anteriores.

Lo que sí sabemos, sin embargo, es que debido a lo precipitado de la renuncia de Mora, ninguna de las partes respetó el mandato constitucional; ni el ministro saliente ni el presidente Obrador y menos el Senado.

¿Y cuál mandato constitucional fue violentado?

1.- Resulta que el Constituyente y el Constituyente Permanente –es decir, quienes redactaron y aprobaron el Artículo 98 constitucional y quienes lo han modificado– siempre cuidaron que los ministros de La Corte quedaran a salvo de la tentación autoritaria de los poderes Ejecutivo y Legislativo.

2.- Por eso, el párrafo tercero del Artículo 98 constitucional, estableció que “la renuncia de los ministros de la Suprema Corte de Justicia solamente procederá por causas graves; serán sometidas al Ejecutivo y, si este las acepta, las enviará para su aprobación al Senado”.

3.- Es decir, que “la renuncia” del ministro Medina Mora a su cargo en el Máximo Tribunal del país, debió explicar las “causas graves” que lo llevan a dejar esa posición.

4.- Sin embargo, la carta que Medina Mora envió al presidente Obrador –para informar su renuncia– no establece las “causas graves”.

5.- Y llama poderosamente la atención que el ministro renunciante haya excluido ese requisito –las “causas graves” de su renuncia– en la carta enviada al Presidente. ¿No es Medina Mora un experto en la Constitución?

6.- Peor aún, ¿de verdad no sabía Medina Mora que es un requisito de procedencia la explicación de las causas graves que motivaron su retiro?

7.- Pero lo más preocupante es que si no existieron causas graves para el retiro del ministro, resulta que no era y no es procedente la renuncia y, por tanto, el presidente López Obrador debió rechazar su dimisión.

8.- ¿Entonces, por qué aceptó el presidente Obrador la renuncia? ¿No sabía lo que dice el 98 constitucional? ¿No tiene consejeros jurídicos para que le expliquen esos detalles de su desempeño?

9.- Y para que se entienda la gravedad del asunto vale recordar que, por ejemplo, el mismo requisito se impone en el Artículo 86 constitucional para la renuncia del Presidente; es decir, “causas graves”.

10.- Queda claro, por tanto, que son muchas las evidencias de que el ministro Medina Mora fue presionado para renunciar, sea a cambio del perdón, sea por otra causa.

Pero lo más grave de todo es que con el control total del Poder Judicial por parte del Presidente, serán letra muerta el juicio de amparo, las acciones de inconstitucionalidad, las controversias constitucionales y, por ejemplo, nadie podrá combatir la inconstitucional Ley de Extinción de Dominio.

Sí, le guste o no a muchos especialistas, cada día estamos más cerca de cruzar la delgada línea que separa a la democracia de la dictadura.

Al tiempo.

04 Octubre 2019 04:06:00
¡Tres derrotas de AMLO, tres!
En solo 24 horas, el Presidente mexicano recibió tres severas derrotas que, como en pocas ocasiones, exhiben las contradicciones de su Gobierno.

La primera, como saben, fue el “palo” que el Tribunal Federal Electoral le dio a la “Ley Bonilla”, al rechazar que el gobernador electo de Baja California, Jaime Bonilla, se quede en el cargo hasta por cinco años.

El segundo revés fue la impensable revelación del Instituto Nacional de Transparencia que exhibió la relación de personas físicas y morales que recibieron un reembolso de impuestos. Entre ellos aparece nada menos que la presidenta del partido Morena, la señora Yeidckol Polevnsky, entre otros.

Y la tercera derrota fue el fracaso del montaje de los “Cinturones de Paz”: ciudadanos dizque voluntarios para impedir el vandalismo en la marcha por el 51 aniversario del 2 de octubre de 1968.

En los tres casos los adversarios presidenciales encontraron una veta política impensable que se sumó al ya incontenible descrédito presidencial.

Pero de los tres el revés más llamativo es el propinado por el Tribunal Federal Electoral, que luego de una minuciosa indagatoria concluyó que la llamada “Ley Bonilla” no solo era inconstitucional sino que el gobernador electo de Baja California, Jaime Bonilla, solo gobernará por dos años.

¿Cuál es la importancia del fracaso de Morena y del presidente Obrador, en el caso de la “Ley Bonilla”? ¿Qué significa que por mandato judicial se cancela la reelección que pretendían Bonilla y Morena, en Baja California?

El mensaje es claro. Se trata de un rechazo contundente a todas las formas y los intentos de reelección que pretende el Gobierno de AMLO.

Dicho de otro modo, que a pesar de la fuerza del Congreso de Baja California, a pesar de las trampas legales, a pesar del aval de Morena y del propio presidente Obrador, en México nadie está dispuesto a regresar a la reelección, según lo establece la Carta Magna.

Acaso por ello, el propio Presidente se obligó a declararse “respetuoso” de la resolución del Tribunal Electoral. Pero no fue todo, López Obrador cambió el discurso sobre la reelección y ya no dijo que esperará “lo que diga la gente” sino que tajante señaló que se jubilará en 2024. ¿Debemos creerle?

Como se explicó arriba, la segunda derrota es también de proporciones impensables. ¿Por qué? Porque sin que el Presidente se enterara de lo que venía, el Instituto de Transparencia reveló los casos de personas físicas y morales a las que el SAT condonó impuestos.

¿Y qué creen? Que muchas empresas de la llamada “mafia del poder” aparecen en ese listado. Pero, sobre todo, destacan dos reputadas mujeres militantes de Morena que, en no pocas ocasiones, cuestionaron que el SAT perdonara impuestos a las grandes empresas y a los empresarios, a costilla de los ciudadanos.

Aparecieron nada menos que Yeidchol Polevnsky, la presidenta del partido Morena y brazo derecho del presidente Obrador, y la excorredora y senadora por el partido Morena, Ana Gabriela Guevara.

Y aquí de nuevo vale preguntar: ¿Por qué fue demoledor el escándalo de la devolución fiscal a favor de militantes de Morena? Porque exhibe -de cuerpo completo- el retrato de los tramposos que evaden el fisco y que consiguen devoluciones millonarias de impuestos y que también están en Morena, no solo en la llamada “mafia del poder”.

¿Cuántas veces el candidato y luego el presidente Obrador gritó por el país que en su Gobierno no había privilegiados de la condonación fiscal?

El Instituto de Transparencia desmintió al Presidente y, por ello, en una suerte de venganza, Obrador calificó a dicha institución como “inservible”.

Pero el mayor fracaso de todos resultó la estratagema de los llamados “Cinturones de Paz”: intento de engaño colectivo severamente apaleado en las redes sociales.

¿Por qué fue apaleado en redes, luego que el propio López Obrador dijo que era la solución al vandalismo? Porque, a querer o no, se llevó a miles de empleados públicos, en contra de su voluntad, a un riesgo que pudo ser trágico.

Quedó claro que fueron violentados los derechos humanos, laborales y hasta la libertad de expresión de los empleados del Gobierno capitalino, a quienes se convirtió en “botargas” de un feo montaje “engañabobos”.

La peor tragedia es que los miles de empleados públicos llevados “al matadero” de la trifulca callejera, se convirtieron en peones del hacendado de horca y cuchillo que los usa como esclavos.

¿Y los sindicatos, y la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX? ¿Y las organizaciones internacionales del trabajo?

A nadie le importó que Claudia Sheinbaum convirtiera en esclavos a los empleados públicos.


03 Octubre 2019 04:01:00
¡Estulticia y farsa de AMLO el 2 de octubre!
La mayor estulticia en la conmemoración del 2 de octubre la expresó el propio presidente López Obrador.

Y es que para justificar la cobardía de Estado frente al vandalismo, en la Ciudad de México, Obrador propuso “vallas humanas”; supuestos voluntarios que fueron obligados a “rechazar la violencia” de los profesionales del caos y la provocación.

Más aún, la mañana del mismo 2 de octubre, el Presidente mexicano confirmó que es el presidente más estulto, menos preparado y el más irresponsable.

¿Por qué?
Porque dijo que “acusaría con sus madres, sus padres y abuelos” a los jóvenes encapuchados que protagonizaran actos vandálicos durante la marcha conmemorativa del 2 de octubre, en lugar de garantizar el respeto a la ley.

Y no, no fue una broma del Presidente y menos un chascarrillo para salir del paso. Lo cierto es que López Obrador no alcanza a entender su papel y su responsabilidad como hombre de Estado y menos como jefe y Mandatario de las instituciones de una democracia como la mexicana.

Por eso, como era de esperarse, la realidad colocó al presidente en su lugar; lo exhibió no solo como el Presidente más estulto de la historia sino el más irresponsable y el menos capacitado para el desempeño del cargo de Presidente.

Y es que la estulticia de obligar a la burocracia capitalina a formar parte de “los cinturones de paz”; de uniformarlos como escuderos de una supuesta “paz oficial”, estuvo muy cerca de la tragedia.

¿Por qué?
Porque ante las arremetidas del vandalismo oficial –radicales con los que juegan los gobiernos federal y de la CDMX–, los burócratas debieron salir corriendo, quitarse apresuradamente el uniforme de “escuderos de paz” y debieron ser rescatados por granaderos que, sin más armas que sus escudos, replegaron a unos radicales que más bien parecieron de utilería.

Al final quedaron al descubierto la estulticia oficial –del Presidente y de la Jefa de Gobierno de la capital–, además del grosero montaje durante la conmemoración del aniversario 51 del mítico 2 de octubre.

Sí, lo que vimos la tarde del 2 de octubre de 2019 fue no sólo la mayor muestra de la estulticia oficial sino uno de los montajes más irresponsables.
¿Lo dudan?

1.- Se pudo probar que los miles de burócratas que formaron los llamados “cinturones de paz”, no eran más que acarreados oficiales, a los que el irresponsable Gobierno de la CDMX obligó a acudir y a portar una camiseta que los identificaba como “escuderos de esa paz”.

2.- Se probó que fueron adiestrados para guardar silencio, para no revelar la oficina pública a la que pertenecían y tampoco decir nada sobre la presión laboral a la que fueron sometidos.

3.- Quedó probado que fue una irresponsabilidad llevarlos como escudos humanos, cuando no contaban con la más mínima capacitación para contener a los profesionales del vandalismo.

4.- Existen imágenes que confirman que, por momentos, se pudo producir una tragedia; incluso grupos de granaderos y coordinadores apresuraron a los “escuderos” a quitarse las playeras y a retirarse para no ser atacados por los grupos anarquistas.

5.- Se pudo probar que los grupos anarquistas son parte de un montaje del propio gobierno capitalino. Es decir, que asistimos a una vulgar puesta en escena preparada para hacer creer a los capitalinos que los “escuderos de paz” son capaces de amedrentar al vandalismo.

6.- Y fue tan evidente el montaje que, por ejemplo, las playeras de “Escudos de Paz” estaban preparadas con días de anticipación, a pesar de que apenas el lunes el Presidente propuso la peregrina idea de los escudos humanos.

7.- Peor aún, se habla de “Escudos de Paz”, cuando el presidente Obrador declaró que “la guerra ya termino”. ¿De qué paz hablaban los burócratas acarreados, si no hay guerra?

Al final de cuentas, quedó claro que el 2 de octubre fue otro evento histórico manoseado por el gobierno de Obrador para convertirlo en instrumento “engañabobos”, a favor de la propaganda oficial.

Por eso la pregunta.

¿Hasta cuándo, los organizadores del 2 de octubre, dejarán de ser patiño del Gobierno en turno?

Al tiempo.
02 Octubre 2019 04:06:00
¡Premia robo y vandalismo, ley de amnistía de Obrador!
El vandalismo, sin freno, como el que se vive en Ciudad de México, además del robo cotidiano que sufren miles de mexicanos, serán tolerados y los responsables de cometerlos no sufrirán castigo alguno si se aprueba, sin cambios, la Ley de Amnistía propuesta por el presidente Obrador.

Es decir, seguirán impunes el vandalismo, los vándalos y los ladrones que roben hasta 51 mil pesos.

Y es que la “Ley Obrador” propone no investigar, no perseguir y no procesar a vándalos y ladrones –propone dejarlos en libertad–, siempre que a juicio del Presidente forman parte de grupos vulnerables.

Pero hay más: la citada Ley de Amistía es, en los hechos, una aberración jurídica que podría ser retirada y/o modificada en las próximas semanas, ya que no soporta el menor rigor jurídico.


¿Por qué?

1.- Porque la figura de “amnistía” es un instrumento jurídico propio del Poder Legislativo –como fueron las leyes de amnistía de 1978, para liberar a presos políticos de 1968 y 1971, y la de 1994, a favor de los integrantes del EZLN–, que debe establecer un periodo específico de tiempo para impedir el enjuiciamiento de un sector social, a fin de buscar la reconciliación nacional.

2.- Porque si el presidente Obrador quiere un instrumento jurídico para el perdón, durante su Gobierno, tiene a su disposición la figura del “indulto”.

3.- Porque más que “amnistía” por razones políticas, ideológicas o de presión criminal para delinquir, la “Ley AMLO” deja abierta la puerta para el perdón de delincuentes comunes y del crimen organizado. Es decir, promueve la impunidad, que es la mayor deuda del Estado mexicano con la sociedad.

Pero vamos por partes. ¿Por qué decimos que el vandalismo que toleran los gobiernos federal y de Ciudad de México quedará impune con la citada Ley?

Para entender, primero vamos a la iniciativa de Ley de Amnistía.

Dice a la letra: “Artículo 1.- Se decreta amnistía a favor de las personas en contra de quienes se haya ejercitado o pudiera ejercitarse acción penal ante los tribunales del orden federal, que no sean reincidentes respecto del delito por el que están indiciados, por los delitos cometidos en la fecha de entrada en vigor de la presente Ley, en los siguientes supuestos…”.

“V. Por el delito de sedición, o porque haya invitado, instigado o incitado a la comisión de otros delitos formando parte de grupos impulsados por razones políticas con el propósito de alterar la vida institucional, siempre que no se trate de terrorismo y que en los hechos no se haya producido la privación de la vida, lesiones graves a otra persona o se hayan empleado o utilizado armas de fuego”.

Como queda claro, los vándalos son ciudadanos anónimos, que siguen un esquema de organización básica que repudia la convivencia social establecida y que focalizan su activismo violento en el daño a la propiedad privada y/o pública. Para su activismo violento no usan armas de fuego, no le quitan la vida a nadie y, salvo las capuchas que cubren su rostro, actúan a la vista de todos.

Así, según el Artículo 1, inciso V de la Ley de Amnistía, los causantes del vandalismo que todos hemos visto destruir propiedad privada y dañar el patrimonio histórico, no podrán ser detenidos procesados y menos sancionados por el daño a propiedad ajena. Es decir, seguirán impunes.

Pero no es todo. En el mismo Artículo 1, pero ahora en el inciso IV de la Ley de Amnistía, se establece que será amnistiado –perdonado–, aquel que sea acusado “por el delito de robo simple y sin violencia, siempre que no amerite pena privativa de la libertad de más de cuatro años…”.


¿Y eso qué significa?

Para entenderlo primero vamos al Artículo 370 del Código Penal Federal, párrafo segundo, que dice a la letra “Cuando el valor de lo robado exceda de 500 veces el salario, la sanción será de cuatro a 10 años de prisión y multa de 180 veces el salario”.

Ahora bien, si la Ley de Amnistía pone como límite de lo robado, “que no amerite pena privativa de la libertad de más de cuatro años…” para alcanzar el perdón, entonces aplica el Artículo 370 del Código Penal Federal, que dice: “cuando el valor de lo robado exceda de 500 veces el salario mínimo, la sanción será de cuatro a 10 años…”.

Si tomamos en cuenta que el salario mínimo general en el país es de 102.68 pesos diarios y que el Código Penal coloca como tope a lo robado hasta 500 veces el salario para otorgar una sanción de cuatro a 10 años, entonces resulta que serán perdonados los ladrones que, sin violencia, roben hasta 51 mil 340 pesos.

Tal cantidad se obtiene de multiplicar por 500 el salario mínimo general, de 102.68 pesos.

¿Así o más claro? López Obrador propone impunidad a los “primo-delincuentes” del robo hasta por 51 mil pesos, siempre que no exista violencia.

Y también promueve impunidad para el vandalismo callejero que vivimos en Ciudad de México.

¿Primero los pobres o primero los criminales y vándalos?

Al tiempo.
30 Septiembre 2019 04:07:00
El intocable de Palacio
Por años, durante el largo proceso de construcción de la democracia mexicana, el de “la transparencia” del poder público fue una de las exigencias centrales de ciudadanos, partidos y políticos de la llamada izquierda.

El reclamo fue tal que, en el Gobierno de Vicente Fox, se construyó el Instituto de Transparencia; órgano autónomo del poder público, al que debía vigilar, y que se sumó a otras instituciones como el INE y la CNDH, creadas como verdaderos contrapesos del otrora descomunal poder presidencial.

Se trata, como se dijo, de instituciones cuya labor central es contener los excesos del poder público, en general, y del presidencialismo, en particular.

Son instituciones destinadas a evitar el dispendio y la opacidad; dar total certeza de elecciones confiables –como la que hizo Presidente a López Obrador– y sobre todo, garantizar la defensa de los derechos humanos.

Sin embargo, y cuando muchos suponían que los contrapesos al poder presidencial ya eran instituciones sólidas, llegó un Presidente dispuesto a “mandar al diablo” esas y otras instituciones, porque cree que estorban su ambición de poder absoluto.

Y entonces, ese Presidente –llamado Andrés y de apellido López– no solo ignora instituciones como el INE, el INAI y la CNDH –entre otros– sino que amenaza a sus integrantes y les advierte –palabras más, palabras menos– que el nuevo Mandatario mexicano es intocable; impermeable a la rendición de cuentas, la transparencia, la cultura democrática y que, en la práctica, le “valen madre” los derechos humanos.

Sí, que nadie se atreva a cuestionar a López Obrador, a exigir que explique los negocios turbios de sus colaboradores, los acuerdos “bajo cuerda” de su canciller y el uso del dinero público para la propaganda oficial porque, entonces, el intocable Presidente mexicano monta en cólera, amenaza, difama, sataniza y calumnia.

Y si dudan, el Presidente lo probó en “la mañanera” del viernes último.

Primero, los “paleros de Palacio” –bufones más que periodistas– le preguntaron al Presidente sobre el requerimiento del INE para explicar el uso de programas sociales a favor de la propaganda de su Gobierno, lo cual es inconstitucional.

Socarrón, montado en su típica arrogancia mesiánica, Obrador respondió con un feo “descontón” a los consejeros del INE, los mismos que garantizaron la legalidad electoral que lo hizo Presidente.

Así les dijo: “lo único que les voy a decir es que vámonos respetando, que no somos iguales, que no se confundan, eso sí calienta”.

Más allá del lenguaje de fajador de barrio –“¡eso sí calienta!”– el centro de preocupación es el fondo del mensaje presidencial.

¿Qué debemos entender con una expresión como: “¡vámonos respetando, que no somos iguales!”?

¿Acaso el presidente Obrador cree que el cargo de Presidente lo coloca por encima de la ley y de otras instituciones, como el INE?

¿Será que por vivir en Palacio Nacional el presidente López ya se cree un monarca y cree que el resto de las instituciones son subordinadas?

Lo que no sabe López Obrador, lo que olvida o ignora, es que ante la ley –y en tanto servidor público– es igual que cualquier otro servidor público.

Es decir, que como todo empleado del Estado debe respetar las leyes que emanan de la Constitución, mismas que Obrador juró respetar y hacer respetar cuando protestó como Presidente, ante el Congreso.

Más aún, en la toma de posesión, el propio Presidente pidió que si no respeta la Constitución y sus leyes, “¡que la Nación me lo demande!”.

Y lo que no sabe o no quiere entender el Presidente mexicano es que, casualmente, cuando el INE lo llama a rendir cuentas –igual que, en su momento, llamó a Calderón y a Peña Nieto– es la Nación –las leyes– las que le exigen al Presidente que rinda cuentas.

Las mismas cuentas que debe rendir el presidente López Obrador a la Nación, por los acuerdos secretos que pactó el Gobierno mexicano con el Gobierno de Donald Trump, a espaldas de los mexicanos.

Y es que ese es otro ejemplo de la impunidad presidencial y de que Obrador se cree intocable. Y es que ante la declaración de Trump, de que Estados Unidos “usa a México” como muro fronterizo contra los migrantes, el Presidente mexicano volvió a exhibir su impunidad.

Se niega a transparentar los acuerdos secretos con Trump y dice que su conciencia “está tranquila” y que, por eso, debemos creer en su palabra. Olvida, de nuevo, que el ejercicio del poder y la aplicación de la justicia no son actos de fe, sino responsabilidades legales.

Si quiere ser un Presidente respetado y respetuoso de la Constitución y sus leyes, López Obrador debe acudir al llamado del INE; debe revelar los acuerdos secretos con Trump y está obligado a despedir a Manuel Bartlett.

Claro, a menos que quiera que la historia lo coloque en el lugar de los “presidentes fantoches”.

Al tiempo.
27 Septiembre 2019 04:03:00
¡AMLO ya controla todo el Congreso!
Lo que vimos en el Senado de la República, la tarde y noche del miércoles y la madrugada de ayer jueves, confirma lo que por meses pronosticamos en este espacio: tarde o temprano el control total del Congreso de la Unión estaría en manos del Presidente.

Y, en efecto, la aprobación de las ilegales e inconstitucionales reformas educativas -y sus tres leyes secundarias- confirma que una mayoría de diputados y senadores, de casi todos los partidos, ya “come de la mano” del Presidente.

Y esa tragedia -que confirma el fin de los contrapesos- es posible gracias a la maquinaria dictatorial que paso a paso y día a día hace funcionar el Gobierno de López Obrador contra opositores, empresarios y críticos.

¿En qué consiste tal maquinaria? Se trata de una poderosa máquina de miedo, difamación, calumnia, insidia y amenazas que está a la vista de todos y cuyas señales aparecen todas las mañanas. Y las señales consisten en un sistémico golpeteo presidencial tanto a políticos como partidos; contra opositores y, sobre todo, contra críticos.

Y los ejemplos más recientes los vimos apenas el martes último, cuando, sin ninguna prueba, el Presidente calumnió, difamó y sembró una grosera insidia contra el ministro en retiro José Ramón Cossío, al señalarlo como responsable de los amparos contra la construcción de Santa Lucía.

El Presidente “dijo que le dijeron” que detrás de tales amparos estaba el exministro Cossío, sin ofrecer pruebas. Luego, y una vez que el juzgador negó la especie, el Presidente se dijo satisfecho de la aclaración, cuando el que debió disculparse por difamar al exministro era el presidente Obrador.

Lo perverso del tema, sin embargo, es el mensaje que manda el Presidente a jueces, ministros y magistrados. ¿Y cuál es el mensaje? Precisamente que serán perseguidos, calumniados, difamados y hasta llevados a prisión, quienes se opongan a los deseos del Presidente.

Además, el mismo martes, Obrador volvió a la carga contra su crítico y adversario de cabecera: Mexicanos Unidos Contra la Corrupción, de Claudio X González. La táctica fue la misma: difamar, calumniar, sembrar insidia y hasta la burla. Y el mensaje es el mismo: serán perseguidos los empresarios “que cometan el pecado” de estar del lado de los adversarios del Presidente.

Pero no fue todo, desde el lunes pasado apareció una extraña campaña contra medios y periodistas críticos de AMLO. Lo curioso fue que Obrador ordenó que la campaña fuera lanzada desde los medios privados leales a su Gobierno. En pocas palabras, los sicarios mediáticos de AMLO, en medios privados, fueron puestos a prueba por el “patrón Obrador”.

La campaña consistió en “azuzar a los mastines” de Radio Centro y Radio Fórmula contra empresas críticas como Animal Político y periodistas como el autor de este espacio, entre muchos otros. Y el mensaje es idéntico al enviado a políticos y jueces: “O se someten o serán perseguidos”.

Pero no es todo, Otras tácticas “de ablandamiento” han sido la persecución ilegal contra adversarios políticos. Y el caso emblema es el de Rosario Robles, la exlíder del PRD que mediante engaños, trampas legales y violaciones constitucionales fue aprehendida a petición de López Obrador.

De esa manera, toda la maquinaria de miedo, calumnia, difamación y odio -además de pingües negocios-, provocó que senadores del PRD y de Movimiento Ciudadano rompieran el “bloque opositor” logrado en San Lázaro contra la reforma educativa y se hizo el milagro de que en el Senado se aprobara sin cambios el regalo presidencial a la CNTE.

Y es que si bien los senadores del PRD se abstuvieron de votar, lo cierto es que esa abstención, en realidad, fue el aval a la reforma de Morena.
Y el caso de Movimiento Ciudadano fue peor. Sus senadores, incluidos los experredistas que hoy están en sus filas, votaron a favor de la traición a millones de mexicanos pobres.

Al final, el miedo, el “cochupo” político, la negociación y/o la urgencia de salvar el pellejo ante un Gobierno represor, acabó con el último contrapeso que era el Senado.

Hoy, solo el PAN y el PRI se mantienen como opositores reales. Por eso, a la mala, el Gobierno de AMLO busca arrebatar a los azules los gobiernos de Guanajuato y Tamaulipas, mientras que el mismo Presidente ordenó perseguir al líder del PRI, Alejandro Moreno.

¿Aguantarán el PAN y el PRI los embates presidenciales? ¿O terminarán por doblarse?

Al tiempo.
26 Septiembre 2019 04:07:00
Caso Bartlett: ¡es la ley, Presidente, no actos de fe!
Resulta de escándalo la respuesta presidencial a las irregularidades descubiertas por trabajos periodísticos sobre Manuel Bartlett.

¿Y, por qué sostenemos que se trata de un escándalo?

Primero, porque el Presidente mexicano juró respetar y hacer respetar no sólo la Constitución sino las leyes que de ella emanan. Y, en los hechos, López Obrador no respeta ni la Carta Magna ni sus leyes.

Y, segundo, porque las documentales exhibidas presumen que el caso Bartlett es una ilegalidad de proporciones descomunales; violaciones a la ley que dejan en calidad de “juego de niños” escándalos como el de La Casa Blanca, de Peña Nieto y que llevó al descrédito al gobierno del mexiquense.

Pero vamos por partes.

Como muchos saben, los periodistas Arely Quintero y Carlos Loret presentaron una primera investigación que presumen la propiedad de numerosos inmuebles de Manuel Bartlett y de su familia, que no fueron reportadas en la declaración de bienes del titular de la CFE.

Un segundo trabajo periodístico –de los informadores citados– revela que, además de los bienes inmobiliarios, la familia Bartlett es propietaria de diversas empresas que tampoco figuran en la declaración de bienes.

En suma, los periodistas presumen –con la exhibición de documentales públicas– que el director de la Comisión Federal de Electricidad no solo viola la ley sino que incurre en el presunto delito de enriquecimiento ilícito, entre otras presuntas faltas legales.

Y se trata de una presunción porque la responsabilidad de todos los periodistas no es probar nada, sino presumir cualquier tipo de posible falta o presunta irregularidad.

En realidad corresponde a las autoridades del ramo llevar a cabo las indagatorias correspondientes para que, en su caso, determinen si la presunción periodística realmente constituye delito o si se trata de un acto de difamación o calumnia contra Manuel Bartlett.

Pero resulta que el presidente López Obrador y sus asesores parecen ignorar que al Presidente le corresponde apegarse a la ley y que su obligación es justo con la Constitución y sus leyes reglamentarias.

Sin embargo, el Presidente olvidó la ley y, en el caso Bartlett, dijo que no le merecen confianza los trabajos periodísticos que exhiben las trapacerías de Manuel Bartlett. Y por esa razón, prefiere darle crédito a Manuel Bartlett.

Así lo dijo el Presidente, de manera textual, cuando le preguntaron sobre las nuevas revelaciones que incriminan a Bartlett: “No le tengo confianza a las gentes que hacen estas investigaciones porque no son honestos y siempre hay interés económico o político. Lo digo por cómo he padecido de calumnias durante todo el tiempo de ellos… es un periodismo al servicio de los conservadores”.

Como queda claro, el Presidente mexicano no solo miente, calumnia y difama a los periodistas autores de la investigación que exhibe propiedades presuntamente irregulares de Bartlett, sino que se equivoca.

Y es que, como ya se dijo, el Presidente juró cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanan y, precisamente, esas leyes y la Carta Magna están por encima de la percepción presidencial sobre la honestidad o no de cualquier trabajo periodístico.

Es decir, más allá de los reiterados actos de fe presidencial –y de que lo bueno o malo siempre está sometido a la particular convicción de Obrador–, lo cierto es que el Mandatario mexicano está obligado, por ley, a ordenar que Manuel Bartlett o cualquiera de los servidores públicos de su Gobierno sea investigado ante la duda ciudadana.

El Presidente no es juez para descalificar tal o cual trabajo periodístico y tampoco para exonerar a tal o cual servidor público.

El Presidente, en la democracia representativa mexicana, debe mandar obedeciendo. Es decir, debe escuchar el clamor social y dejar que las instancias respectivas decidan sobre la culpa o la inocencia de aquellos colaboradores que son señalados por los medios, adversarios y opositores.

De lo contrario, López Obrador dejará de ser Presidente y se convertirá en “tapadera del cochinero” del nuevo PRI, en su cuarta transformación,
25 Septiembre 2019 04:04:00
¡300 días de AMLO, el Presidente campeón!
En pocas horas se cumplirán los primeros 300 días del Gobierno de Obrador. Y sin duda que los mexicanos aplaudirán la buena nueva de que su Presidente es todo un campeón mundial.

Sí, a 300 días de iniciado su Gobierno, López Obrador ya es campeón mundial en mentir; campeón nacional en el número de mexicanos muertos por hechos violentos; es campeón en generar desempleo, campeón en el regreso de las cíclicas crisis económicas y… hasta es campeón en informes de Gobierno.

El problema es que los campeonatos que ha ganado López Obrador no son dignos de presunción alguna. Más bien son una vergüenza nacional. Acaso por ello, en México son pocos los medios y periodistas que se atreven a hablar de los campeonatos del Presidente.

Y es que, por ejemplo, el Presidente ya rebasó, por mucho, al otrora campeón mundial de la mentira, su homólogo estadunidense, Donald Trump, quien por años fue considerado el Presidente más mentiroso de todos los tiempos.

Y si tienen dudas basta ver que al cumplir 300 días como Presidente y luego de poco más de 210 conferencias mañaneras, López promedia 39 mentiras por día; lo que reporta un aproximado de 11 mil 800 mentiras en 10 meses de gestión.

Es decir, Obrador es todo un campeón, sobre todo si comparamos que al cumplir los mil días al frente del Gobierno de EU, el presidente Trump había dicho casi 13 mil mentiras, lo que promedia 13 mentiras por día, proporción que va en aumento conforme se aproxima su
eventual reelección.

Pero además, si comparamos las 13 mentiras diarias de Trump con las 39 afirmaciones diarias no verdaderas de López Obrador, la conclusión es apabullante; el mexicano es todo un campeón mundial; supera por tres la cantidad diaria de mentiras del Mandatario norteamericano.

Pero el anterior es solo uno de los campeonatos atesorados por el Mandatario mexicano. Acaso el más grave y de mayor impacto es que al cumplir 300 días de su Gobierno, el Presidente mexicano se aproxima a la escandalosa cifra de 29 mil muertes violentas; estadística escalofriante que supera el promedio de 100 muertes por día.

Y es todo un campeonato porque ningún Presidente, en la historia de tiempos de paz, había enfrentado escenario de tal violencia y crimen, como López Obrador.

Lo reprochable del tema es que a pesar de lo cuestionable e indigno de ese campeonato presidencial, pocos hablan del tema y casi nadie se atreve a cuestionar el fracaso en materia de seguridad, por parte del Gobierno federal.

Pero el tema es aún peor si recordamos que una de las promesas centrales del entonces candidato López Obrador fue la de acabar con las cifras de violencia de los expresidentes Calderón y Peña. Hoy, las cifras de muertos en esos gobiernos parecen juego de niños frente a la epidemia criminal que solapa López Obrador.

Pero tampoco el campeonato anterior es la peor noticia para los ciudadanos en general y para los jóvenes en particular. No, el Presidente también es campeón en crear desempleo. Sí, por ridículo que parezca Obrador es todo un campeón en destruir puestos de trabajo.

Y no, el Gobierno de López Obrador no solo destruye empleos del sector público al reducir la llamada “burocracia” federal, sino que las locuaces decisiones económicas han provocado la destrucción de las industriales fundamentales, como la automotriz, turística y de la construcción; ramas que, casualmente, son las de mayor generación de puestos de trabajo.

Y paso a paso, el presidente López Obrador se suma a expresidentes como Echeverría, López Portillo y De la Madrid; mandatarios mexicanos campeones en provocar algunas de las más espantosas crisis económicas de la historia.

¿De qué se quejan, si tenemos un Presidente campeón?

Al tiempo.
24 Septiembre 2019 04:08:00
¡Medicinas y huachicol: la‘estulticia’ presidencial!
El sustantivo femenino “estulticia” se define en la brevedad de dos palabras: “estupidez humana”.

El término “estulticia” proviene del vocablo en latín “stultitia” que significa “tontería”. Por tanto, los adjetivos “estulto” o “estulta” son sinónimos de necio, tonto o estúpido.

La “estulticia” define a aquellos que en sus actos, palabras, acciones u omisiones, demuestran falta de conocimiento, tacto o discreción y que, por el contrario, hacen gala de su necedad, idiotez y falta de respeto.

La “estulticia” es el personaje central en el clásico de Erasmo de Rotterdam, Elogio de la Locura; disertación sarcástica que retrata a hombres y mujeres del poder –de todos los tiempos–, y que viene “como anillo al dedo” al México de Morena y de López Obrador.

Y es que todas las mañanas el “estulto” Presidente mexicano nos regala un autorretrato de su necedad –“me canso ganso”–, de su ignorancia y hasta pontifica su desprecio a la Constitución, a los contrapesos, a los críticos y formula groseras declaraciones dictatoriales como aquella de que el Tren Maya “será construido le pese a quien le pese”.

Sin embargo, durante el joven Gobierno del Mandatario dos momentos han retratado, de cuerpo completo, la “estulticia” presidencial. El más reciente se produjo a causa de la escasez de medicinas, en general y la falta de medicamentos para el tratamiento de cáncer, en particular, lo que ocasionó la muerte de enfermos y movilizaciones callejeras.

Y el primer caso fue la crisis de gasolina desatada al arranque del Gobierno de López Obrador, producto de la estupidez oficial de despedir a los responsables de comprar combustible al extranjero y que fue justificada con una locuaz e inexistente lucha contra el huachicol, que provocó más de 130 muertes en Tlahuelilpan.

El de la escasez de medicamentos en el sector público –ISSSTE e IMSS, entre otros–, no sólo es uno de los más escandalosos ejemplos de la “estulticia” presidencial, sino del engaño de López Obrador a la sociedad y sobre todo la falta de respeto al servicio público y a la ley. ¿Por qué?

Porque ante el problema de la falta de medicinas, la primera reacción del Presidente fue negar el problema. Incluso llamó mentirosos a los medios que demostraron la escasez. Luego, cuando era inocultable la inexistencia de fármacos, en especial para los enfermos de cáncer, López Obrador argumentó que se trataba de una guerra lanzada contra su Gobierno por las empresas médicas que vieron afectados sus jugosos negocios.

El Presidente llegó a decir que su Gobierno no permitiría el chantaje de las empresas fabricantes de medicinas y que, de ser necesario el Gobierno acudiría al extranjero a comprar medicamentos. Y en efecto, el Gobierno mexicano compró el principal anticancerígeno a la empresa francesa Mylan.

Al final, la mañana de ayer, López Obrador reconoció la existencia de la escasez de medicinas y presumió que su Gobierno seguirá comprando en el extranjero tantas medicinas como sean necesarias.

Así lo dijo sobre la escasez de medicinas contra el cáncer: “Por falta de abasto, descuido o de manera intencional no se tenían los medicamentos en la empresa preponderante y se tomó la decisión de comprar las medicinas afuera. Me informaron que era un asunto delicado y que, incluso, ya venía la amenaza de que se iba a desatar una campaña de medios, ese fue el reporte”.

En pocas palabras, con lo anterior, López Obrador nos regaló el mejor retrato “de cuerpo completo” de la “estulticia” presidencial. ¿Por qué?

Porque la empresa mexicana Pisa, fabricante del Metotraxato –el anticancerigeno más usual–, dejó de fabricarlo por una cadena de torpezas que involucran a la estupidez e ignorancia de los responsables del sector salud, del Gobierno, a la Cofepris y la necedad del propio López Obrador.

Y fue tal la estupidez que el Metotraxato adquirido a la empresa francesa Mylan, reportó un costo casi idéntico al de la empresa mexicana Pisa, con el agravante de que México pagará un costo adicional por el traslado y reparto de los medicamentos, además de que Hacienda perderá millones de pesos de impuestos a favor de las arcas nacionales y también se pierden miles de empleos del sector
farmacéutico.

“Estulticia” presidencial igual a la que provocó la crisis de desabasto de combustible y la tragedia de Tlahuelilpan. ¿Quién, qué institución será capaz de poner un alto a la “estulticia” presidencial?

Al tiempo.
23 Septiembre 2019 04:07:00
¡Primero los pobres, sin educacion; sin salud; sin…!
“¡Primero los pobres!”, prometía por todo el país el candidato López Obrador.

Y los pobres de México respondieron, también en todo el país y, con su voto, hicieron presidente a López Obrador.

Y, ya convertido en Presidente, López Obrador cumplió su promesa de “¡primero los pobres!”

Y es que los pobres, los desposeídos, los que poco o nada tienen serán los primeros en no contar con una educación básica de calidad. Los pobres han sido condenados a continuar en la pobreza porque la “escalera de ascenso social”, la educación, fue cancelada por López Obrador.

Los pobres, sin la posibilidad del ascenso social por la vía de la educación, son condenados a heredar su pobreza por generaciones, en tanto la mafiosa CNTE y sus criminales “maestros” se llevarán pingües ganancias económicas y políticas.

Los pobres continuarán en su postración porque no tendrán las herramientas educativas para competir por los mejores puestos.

Los pobres, los que poco o nada tienen, seguirán con poco o con nada, gracias a que López Obrador le entregó el negocio político de la educación a la mafiosa CNTE, mientras que los niños pobres no tendrán una educación de calidad que los haga competitivos para los puestos de trabajo de calidad.

Los pobres sin educación de calidad no tendrán más camino que el “trabajo del crimen” para salir de la pobreza y la postración.

Los pobres estarán en desventaja educativa, científica y cultural –frente al resto del mundo–, porque en sus escuelas no habrá maestros de calidad, que sean evaluados; porque en la educación media no habrá exámenes mensuales, semestrales y tampoco exámenes de admisión para que sigan la ruta educativa los más capacitados.

Los pobres no podrán acceder a la educación privada, de mejor calidad que la educación pública, porque son pobres y no pueden pagar el alto costo de la educación privada.

Los pobres serán el sector social más dañado por la reforma educativa privatizadora de López Obrador, porque la educación basura en que se convertirá la educación pública beneficiará a los grandes empresarios de la educación privada, casualmente la “educación neoliberal”.

Los pobres de México serán obligados, por la necesidad y la carencia económica, a recibir la educación basura de la CNTE, mientras el Presidente paga escuela privada para sus hijos; mientras todo el Gabinete paga educación privada para sus hijos y nietos; mientras que todos los líderes de Morena pagan educación privada para sus hijos y nietos.

Los pobres, sus hijos y sus nietos seguirán siendo pobres porque la educación basura que promueve AMLO reproducirá por siempre la pobreza. Los pobres también son los primeros en resentir los recortes del presupuesto a la salud pública; los primeros en carecer de medicamentos.

Los pobres de las comunidades indígenas son los primeros en resentir los recortes de casi 50% del presupuesto para esas comunidades, que son los centros de población con mayor precariedad.

Los pobres serán los más robados y asaltados en el transporte público, en sus casas y en la vía pública, ya que la Ley de Amnistía dará impunidad a los ladrones pobres para robar hasta 50 mil pesos, sin ser castigados, siempre y cuando el ladrón pobre no utilice violencia.

Los pobres perderán todo su patrimonio, los 50 mil pesos que un ladrón pobre podrá robar sin ser castigado, porque así lo decidió un Presidente que vive en un palacio, cual rey.

Los pobres son los más afectados por la carencia no solo de educación de calidad, sino por la carencia de medicinas para el cáncer, que ya afecta a millones de mexicanos pobres.

Los niños pobres han sido los más afectados por el cierre de guarderías y sus padres son más pobres ya que debieron dejar uno de sus empleos para atender a los hijos.

Los pobres son el sector social al que más golpea la epidemia de violencia y criminalidad que se vive en todo el país, ante el fracaso de las políticas públicas de seguridad del Gobierno de López Obrador.

Las mujeres pobres son el sector social más afectado por la violencia intrafamiliar y por la epidemia de feminicidios que el Gobierno de López Obrador no puede contener.

¡Sí, primero los pobres; los primeros sacrificados para seguir siendo pobres!

Al tiempo.
20 Septiembre 2019 04:07:00
¿Cuándo dirá lo que sabe de los Abarca, Presidente?
En su conferencia del pasado miércoles, el Presidente pidió que, a cambio de protección, quienes intervinieron en la desaparición de los 43 de Ayotzinapa “ayuden con información” sobre el paradero de los estudiantes. Es decir, López Obrador ofrece impunidad a los presuntos culpables de secuestrar, torturar, matar e incinerar a los 43 de Iguala.

Así lo dijo el Presidente, de manera textual: “Hago un llamado a que todos los que tengan información ayuden porque esta es una herida abierta que tiene que ver con el humanismo, el prestigio, la fama de México, todos tenemos que ayudar y si hay personas que intervinieron, que cuenten con la protección del Gobierno si desean ayudar informando sobre el paradero de los jóvenes. Todo lo que se pueda hacer; independientemente de los procesos legales, es un servicio que se presta a la patria si se informa lo que se sabe”.

Resulta curioso, sin embargo, que el primero que debe decir todo lo que sabe sobre el caso de “los 43 de Iguala” se llama Andrés Manuel, se apellida López Obrador y hoy se desempeña como Presidente de los mexicanos.

Sí, el entonces jefe del PRD, López Obrador, es uno de los políticos que operó la negociación y el dinero que recibió la naciente Morena, a cambio de entregar la alcaldía de Iguala a un criminal como José Luis Abarca, quien era jefe de la banda de los Guerreros Unidos.

Y si lo dudan, van las pruebas.

El 12 de mayo de 2012, durante una gira de López Obrador por el municipio de Iguala, Guerrero, el líder municipal del PRD, Óscar Díaz Bello, interceptó a Obrador, junto con sus seguidores.

Díaz Bello -hoy diputado del Congreso de Guerrero- le entregó un abultado expediente a López Obrador en el que le explicaba -entre otras cosas- que José Luis Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda, no solo eran familiares de los principales jefes de los Guerreros Unidos, sino que mantenían el control de la plaza en esa región de Guerrero.

En los documentos entregados a Obrador se demostraba que el dinero entregado por los esposos Abarca-Pineda a Morena era producto del lavado de dinero, además de que Óscar Díaz Bello también le entregó a AMLO una encuesta en la que el candidato a la alcaldía de Iguala no era José Luis Abarca.

La respuesta de López Obrador fue escalofriante: “¡Yo no puedo hacer nada!”, dijo, al tiempo que subió al templete para exaltar las virtudes políticas de Abarca, quien competiría por la alcaldía de Iguala, en alianza con el PRD, el PT y el partido Morena, aún en formación.

Óscar Díaz Bello confirmó la versión en octubre de 2014, ante las cámaras de televisión de Grupo Imagen, lo que le valió a esa empresa un veto furioso de AMLO, que duró años.

Además, el 28 de octubre de 2014 documentamos que Obrador mintió sobre su relación con los Abarca. Así lo demostramos: “El 13 de mayo de 2012, el diario El Sur, de Guerrero, publicó la siguiente nota informativa:

“Al término de su discurso de ayer en Iguala, López Obrador convocó a los perredistas, petistas, de Movimiento Ciudadano y de Morena a votar y promover el voto y apoyar a José Luis Abarca, candidato de la coalición a la alcaldía de Iguala…

“Mientras Obrador convocaba a votar por Abarca, sus seguidores coreaban ‘¡unidad, unidad!’. En tanto los de Díaz Bello gritaban ‘¡Óscar, Óscar, Óscar!’. Obrador les dijo a todos que en la democracia siempre hay polémica, discrepancias, inconformidades, que solo en las dictaduras hay imposiciones. ‘Vamos a unirnos para salvar al país’, manifestó.

“Al lado izquierdo del templete se encontraban los seguidores de Óscar Díaz Bello, quien reclamó haber ganado las encuestas que hizo el PRD y exigió ser el candidato a la alcaldía… Los seguidores de Díaz Bello portaban playeras y pancartas en las que se leía “Lázaro, no engañes a AMLO”.

Y es que Lázaro Masón, senador del PRD, impulsó la candidatura de José Luis Abarca a la alcaldía de Iguala, a sabiendas de que era jefe de la banda criminal Guerreros Unidos.

Justo esa complicidad -de AMLO con la mafia de Guerreros Unidos- fue reclamada a López Obrador -el 14 de marzo de 2017- por un puñado de padres de “Los 43”, cuando el entonces candidato presidencial de Morena realizó una gira por Nueva York.

Por eso, porque el hoy Presidente es el que más sabe sobre el origen de la masacre de “Los 43 de Iguala”, está obligado a declarar por qué y a cambio de cuánto dinero impuso a José Luis Abarca como alcalde de Iguala.

Sí, el presidente Obrador no puede omitir su responsabilidad política en esa tragedia.

Al tiempo.
19 Septiembre 2019 03:59:00
¡Gobiernos fallidos que solapa Obrador!
Para nadie es secreto que los gobiernos de Ciudad de México, Morelos y Veracruz se encuentran entre los peor calificados de todo el país.

Muchos saben que en los tres casos los respectivos mandatarios llegaron al poder sin ninguna experiencia previa, ignorantes de lo que significa no solo el ejercicio del poder sino la administración pública.

Tampoco nadie desconoce que se trata de tres gobiernos en manos del partido Morena –el partido hegemónico–, cuyos candidatos fueron impuestos –en su momento–, por el entonces aspirante presidencial, López Obrador. Es decir, hoy son gobiernos que van de la mano del actual Presidente.

Y acaso por esa razón –porque el “padrino político” de los tres gobernadores es nada menos que el Presidente–, son defendidos a capa y espada por Obrador tanto la señora Claudia Sheinbaum, de la Ciudad de México, como Cuauhtémoc Blanco y Cuitláhuac García, de Morelos y Veracruz, respectivamente.

Sin embargo, los errores y los horrores de esos gobernadores están a la vista de todos y, en los tres casos, la violencia y la inseguridad es la madre de todas las batallas.

Y el más reciente escándalo es el primer informe de la señora Claudia Sheinbaum, quien en realidad “informó sin informar”.

¿Y qué quiere decir que “informó sin informar”?

Casi nada, que en su mensaje solo habló de generalidades, pero omitió los datos duros que confirman el fracaso de su gobierno.

Datos duros como, por ejemplo, que en los primeros nueve meses de la gestión de la señora Sheinbaum los homicidios dolosos se elevaron en 20%, al pasar de mil 22 casos a mil 226, entre 2018 y 2019, según datos del secretario Ejecutivo de Sistema Nacional de Seguridad Pública.

El incremento es aún mayor en las extorsiones, pues de diciembre de 2018 a julio de 2019 se registraron 588 casos, cuando en el mismo periodo comparable anterior fueron 358, un aumento de 64.24 por ciento.

En otros casos, como el de feminicidios, las cifras del gobierno de la señora Sheinbaum aparecen maquillados. Por ejemplo, el informe oficial dice que en la capital del país se registraron 29 asesinatos tipificados como feminicidios, cuando una estadística del portal Letra Roja señala que el número de asesinatos de mujeres con esas características supera las 67 víctimas.

¿Por qué el Gobierno de Ciudad de México oculta información de crímenes de alto impacto como esos? ¿Por qué en la capital del país las mujeres, en general, no se sienten más seguras, a pesar de que gobierna una mujer? ¿Por qué, por ejemplo, López Obrador ha tenido que salir en defensa de la ineficacia de Claudia Sheinbaum?

El caso de Veracruz es quizá el peor de todos. En esa entidad se han disparado todas las cifras de violencia y crimen; en esa entidad se han reportado las peores ejecuciones en lo que va del gobierno de López Obrador a pesar de que a Veracruz es al estado al que más atención le ha puesto el Gobierno federal y el propio Presidente.

El escándalo por la ingobernabilidad que se vive en Veracruz es tal que, incluso, el Partido Acción Nacional y sus legisladores federales –que son la segunda fuerza en las cámaras de diputados y senadores–, ya iniciaron un procedimiento de juicio político en contra del mandatario Cuitláhuac García, considerado en casi todas las encuestas como el peor Gobernador de México.

Y en donde la crisis de violencia e inseguridad también está fuera de control es en el estado de Morelos, la otrora entidad de la eterna primavera y el lugar de descanso preferido, por décadas, de los capitalinos.

Hoy, la capital de Morelos, la otrora bellísima Cuernavaca, es no solo una ciudad fantasma sino en quiebra; quiebra de la industria turística, de la industria restaurantera y de la industria inmobiliaria.

Y es que la violencia y el crimen sin freno y el mal gobierno del exfutbolista, Cuauhtémoc Blanco, prácticamente han colapsado la capital de Morelos. Incluso, en los comederos políticos locales se habla de una posible licencia definitiva del gobernador.

¿Por qué?

Por miedo. Se rumora que las bandas criminales que se han apoderado del estado lo tienen amenazado.

Pero claro, para el gobierno de López Obrador todo está “requetebién”, a pesar del evidente fracaso en las tres entidades.

Al tiempo
18 Septiembre 2019 04:06:00
¡AMLO perdona a criminales y criminaliza a ciudadanos!
El Presidente mexicano no solo parece empeñado en poner de cabeza la democracia mexicana -la misma que lo llevó al poder-, sino que en un exceso intolerable avanza en la destrucción democrática.

¿Por qué? Porque según sus recientes ocurrencias legislativas -la Ley de Amnistía y la tipificación como “crimen organizado” de facturas falsas-, Obrador propone el perdón a criminales confesos y, en sentido contrario, llega al extremo de criminalizar a ciudadanos sospechosos de falsificar facturas.

Pero no conforme con proponer al Congreso la liberación de criminales, el Presidente acusó a los opositores de “sinvergüenzas, farsantes, corruptos, inmorales, simuladores, arribistas y politiqueros”, por rechazar la iniciativa que iguala al “crimen organizado” con la expedición de facturas falsas.

Es decir, Obrador será el “perdonavidas” de los peores criminales, pero, al mismo tiempo, tratarwwá como criminales a todos los ciudadanos con solo la presunción de emitir facturas falsas.

Pero el peligro es mayor. ¿Por qué? Porque el Estado defenderá criminales al tiempo que perseguirá a ciudadanos a los que considere como enemigos, adversarios y críticos del Gobierno, a los que amagará “con la guadaña” de las leyes de extinción de dominio y facturación falsa.

Al mismo tiempo serán perdonados, por ejemplo, todos aquellos que roben menos de 50 mil pesos, todos los que se roben la luz y los servicios; todos quienes “siendo pobres” cometan un delito.

Eso sí, quienes paguen impuestos en cualquier momento podrán ser requeridos por las autoridades hacendarias para “ser esculcados” de pies a cabeza

¿No es ese un Estado represor, contrario al origen del propio Estado? ¿No es esa una traición democrática?

El problema, sin embargo, es que a los ojos de muchos, poco importa que día a día el Gobierno de Obrador construya un Estado vengativo y un andamiaje persecutorio que, en los hechos, no es más que un “leguleyo” tejido represor contra los adversarios, críticos y opositores.

Así, por ejemplo, vimos pasar sin cuestionamientos serios la aprobación de una Ley de Extinción de Dominio que, si bien en su concepción se justifica para combatir a los grandes barones de la droga y del crimen, lo cierto es que en la práctica solo servirá para despojar de sus bienes a adversarios, enemigos, opositores y hasta críticos del Gobierno autoritario de AMLO.

Apenas el pasado domingo, como recuerdan, el Presidente envió a la Cámara de Diputados la iniciativa que crea la Ley de Amnistía, cuya entrada en vigor beneficiaría no solo a víctimas de abuso sino a criminales confesos.

Por ejemplo, está claro que deben ser protegidos aquellos ciudadanos que por su condición económica o su lengua, están en prisión por no contar con un abogado o un traductor.

En efecto, no se debe criminalizar el aborto, entre otros abusos del poder.

Sin embargo, resulta ridículo y contrario al espíritu de la ley, liberar a criminales confesos -como narcomenudistas, a esposas de criminales y narcos- por el hecho de que los primeros se dicen “pobres” o porque se presume que las mujeres fueron obligadas a cometer tal o cual delito.

Es decir, el Gobierno de Obrador otorgará patente de impunidad a los “mexicanos pobres” -quienes de esa manera podrán cometer todo tipo de tropelías y delitos menores a un monto de 50 mil pesos-, porque son personas en condición de pobreza.

¿Quién va a determinar la condición de pobreza? ¿Qué tipo de pobreza se tomará en cuenta?

¿Se refieren a la pobreza por no tener dinero, por no tener principios, por no tener valores morales, por no tener educación?

Pero, como ya se dijo, la gota que derramó el vaso y que aceleró las contradicciones se localiza en otra legislación no menos represiva y vengativa -también enviada por el Presidente al Congreso-, y que considera que la emisión de facturas falsas se tipificará como “delincuencia organizada”.

Según no pocos especialistas, con la ley arriba citada no solo se abre la puerta a una inmoral, ilegal y nada democrática persecución oficial contra grupos privados, empresas y empresarios que el Gobierno crea adversarios o enemigos sino que, de plano, se legalizará la persecución política contra todo el que no se someta a los caprichos del poder.

Así la locuaz democracia que perdona criminales y que criminaliza ciudadanos.

Sí, con AMLO damos pasos agigantados a una dictadura.

Al tiempo.
17 Septiembre 2019 04:06:00
¡La ‘grandeza’ de AMLO es propia del ‘rey sol’!
Apenas el jueves 12 de septiembre, en respuesta a legisladores que se oponen a tipificar como crimen organizado el uso de facturas falsas, López Obrador dijo que más que representantes populares son “farsantes, corruptos, inmorales, sinvergüenzas, simuladores, arribistas y politiqueros”.

Lenguaje de odio que divide y polariza; de adjetivos ofensivos como “farsantes, corruptos, inmorales, sinvergüenzas, simuladores, arribistas y politiqueros”, que todas las mañanas utiliza el Presidente mexicano contra sus críticos y sus opositores.

Sin embargo, y a pesar del odio que el Presidente siembra todas las mañanas, para algunos supuestos críticos –que buscan la menor oportunidad para congraciarse con el tirano de Palacio–, el “grito” de la noche del 15 de septiembre fue “magnánimo”, “conciliador”, “histórico”, un paso “a la reconciliación nacional” y hasta “parteaguas” para la democracia mexicana.

Pero tampoco faltaron oportunistas que hasta presumieron de una ceremonia ejemplar “por austera y sobria”, cuando lo cierto es que la fiesta privada y el dispendio en secreto fueron iguales que en los gobiernos del PRI y el PAN, mientras en la plaza el pueblo era alimentado con lonches y circo.

Peor, ningún opositor o crítico reputado habló del peligroso mensaje subliminal –propio de un dictador– que significó el “grito” de Obrador.

¿Por qué un mensaje subliminal y peligroso? ¡Que cada quien lo juzgue!

1.- En el balcón de Palacio, en la casa del Presidente –porque el Presidente mexicano vive en un palacio– apareció solitario López Obrador, apenas acompañado de su esposa –con traje de diseñador– sin que nadie más le quitara la atención y el reflector.

Es decir, todos los canales estatales de televisión y las cadenas privadas fueron dispuestas para un solo hombre, al que se enfocaba desde decenas de tomas en tierra y aéreas logradas por cámaras de los drones que machacaron, hasta la náusea, que México es el país de un solo hombre; de un tirano.

Nadie más apareció ni en los balcones aledaños ni en otras tomas. Pero el extremo de la egolatría presidencial fue el papel picado que cayó desde los edificios aledaños al Zócalo; cada uno de los millones de pequeños papeles con el nombre del huésped de Palaci: López Obrador.

¿Cómo definir esa egolatría presidencial? ¿No es propia del rey que asoma de su Palacio a saludar a sus lacayos? ¿Es el Luis 14 mexicano?

2.- ¿De verdad se pueda hablar de un Grito “magnánimo”, “conciliador”, “histórico”; de un “parteaguas” y de un paso “a la reconciliación” nacional?

3.- ¿Cómo se atreven a hablar de un mensaje “magnánimo” –de grandeza– cuando horas antes el Presidente llamó “farsantes, corruptos, inmorales, sinvergüenzas, simuladores, arribistas y politiqueros”, a sus opositores y críticos?

4.- Imposible hablar de “reconciliación nacional” cuando gracias a un ilegal mandato presidencial se persigue a opositores como Rosario Robles, Carlos Ahumada, Alonso Ancira y Juan Collado y cuando la persecución de Estado se extenderá a Jesús Murillo y Tomás Zerón.

5.- Resulta ofensivo hablar de “parteaguas” y “reconciliación”, cuando cada vez son mas las evidencias de que fue un crimen de Estado la tragedia en la que perdieron la vida la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle.

6.- Resulta insultante para la sociedad toda, calificar como “magnánimo” el “grito” de AMLO en el Zócalo, cuando por presuntos acuerdos secretos con grupos criminales, todo México sufre la peor ola de violencia criminal de la historia.

7.- Y es igual de ofensivo hablar de un mensaje conciliador cuando por errores del Gobierno de AMLO perdieron la vida más de 130 habitantes de Tlahuelilpan; cuando por el necio clientelismo se quedaron sin atención médica y sin medicamentos miles de enfermos del sector salud, cuando millones de niños seguirán en la pobreza a causa de la deficiente educación pública.

8.- Es una grosera ironía que el presidente Obrador lance “¡vivas!” a la soberanía nacional cuando su Gobierno entregó, como pocos, la soberanía al Gobierno de Trump; cuando por ignorancia Obrador echó al de-sempleo a miles de burócratas y a cientos de miles de empleados de empresas privadas.

9.- Es una burla arengar en la plaza “vivas a la libertad”, cuando el Presidente mismo presiona a medios y empresas para cancelar la libertad de expresión, para que despidan a críticos de su Gobierno; cuando no existe crítica en los medios públicos y cuando las televisoras del Estado solo sirven para la propaganda presidencial.

10.- Y es una burla que al 15 de septiembre se hable de paz cuando se llegó a 28 mil víctimas mortales a causa de la violencia y el crimen –ante el silencio general de complicidad– al tiempo que el Presidente propone perdonar a criminales y matarifes.

Sí, la “grandeza” de AMLO es propia de un dictador.

Al tiempo.
16 Septiembre 2019 03:59:00
¡Se confirma la venganza presidencial contra Robles!
La noticia es que, según el abogado de Rosario Robles, la Fiscalía General de la República habría utilizado documentos falsos para conseguir la prisión preventiva contra la exsecretaria de Estado.

Es decir, que en la detención de la exfundadora del PRD, en realidad asistimos no sólo a una persecusión política y a una venganza desde el poder sino a una auténtica “chicanada” legal, orquestada por dos intituciones que debieran ser independientes y ajenas al poder presidencial.

Nos referimos, como saben, a la Fiscalía General de la República, por un lado y, por el otro, al Poder Judicial.

Y es que, como queda claro, un agente del Ministerio Público y un juez –los dos a modo y en comparsa– habrían conspirado para hacer realidad el deseo presidecial de llevar a prisión a Rosario Robles.

Pero si lo dudan, las pruebas de la conspiración están a la vista de todos.

Primero, los abogados de Rosario Robles fueron sorprendidos cuando en la diligencia para determinar si era procedente o no la prisión preventiva, el Ministerio Público exhibió una licencia de manejo a favor de Robles con un domicilio que no correspondía con el domicilio reportado en los documentos oficiales, como casa habitación de la señora Robles.

Amparado en ese “pequeño detalle”, el juez de control, José de Jesús Delgadillo Padierna, decretó que la acusada había mentido sobre su domicilio real y, por tanto, existía la presunción de que se diera a la fuga.

Por eso, ante la supuesta eventualidad de que Rosario Robles escapara de la justicia, el juez decretó la prisión preventiva.

Segundo, luego se supo que todo se trató de una monstruosa “chicanada” legal en la que participaron el Ministerio Público y el Poder Judicial.

Hoy, por ejemplo, se sabe que es falsa la licencia de manejo que presentó el MP y que sirvió para justificar la duda razonable del juez de control para negarle a la señora Robles el juicio en libertad.

Pero también se sabe que el juez de control, de apellido Padierna, en realidad es sobrino de Dolores Padierna, esposa de René Bejarano, quien fue a prisión luego de los llamados “video-escándalos”, en los que Carlos Ahumada resultó el actor central, cuando era pareja sentimental de Rosario Robles.

¿Pero qué creen? Que también sabemos que la venganza del Estado mexicano se extendió al propio Carlos Ahumada, quien fue detenido en Argentina, también con documentos falsos.
Queda claro que la Fiscalía General de la República y el Poder Judicial conspiraron contra Rosario Robles y, de paso, contra Carlos Ahumada, y a favor de la presunta venganza presidencial.

Por eso obligan las preguntas.

¿Quién ordenó al Ministerio Público falsificar documentos oficiales contra Rosario Robles y contra Carlos Ahumada? ¿Quién orquestó la grosera conspiración de Estado que llevó a prisión a la exsecretaria de Sedesol y Sedatu, para hacer realidad la venganza presidencial contra la señora Robles?

¿Se trató de una instrucción presidencial? ¿Quién sancionará a los responsables de tal monstruosidad jurídica? ¿Esas son la justicia y el estado de derecho que prometió el presidente Obrador? ¿Imaginan la suerte de un ciudadano de a pie, contra el que lanzan todo el peso del Estado, si son capaces de tal monstruosidad contra una mujer del poder y la política como Robles?

Aquí no sabemos si Rosario Robles es culpable o inocente de los presuntos delitos por los que se le persigue; no sabemos si sus colaboradores son parte de un supuesto defalco o si fue traicionada por sus cercanos.

Lo que sí sabemos, porque las pruebas están a la vista de todos, es que Rosario Robles es víctimas una conspiración de Estado; una venganza política y una monstruosidad jurídica.
Y aquí lo dijimos desde el primer momento –en las entregas del Itinerario Político del 15 y el 16 de agosto–; dijimos que detrás de la detención de la señora Robles aparecía la mano de un Presidente vengativo y rencoroso, como López Obrador, quien de esa manera cobraba una añeja deuda personal, pasando por encima de la ley, de la división de poderes y del respeto a los derechos humanos de la exfundadora del PRD.

Dijimos que todo apuntaba a que el Presidente utilizaba de manera ilegal y para sus venganzas personales no sólo la Fiscalía General de la República –a la que tiene sometida–, sino al Poder Judicial –en donde abundan los ministros y jueces obsequiosos con el Presidente–, ya que por pura casualidad el juez de la causa resultó ser amigo de los amigos del Presidente.

En efecto, como también lo dijo aquí; “vivimos tiempos de canallas”.

Y por eso la pregunta. ¿Qué instituciones del Estado serán capaces de impedir y castigar las “canalladas de Estado”?

Al tiempo.

13 Septiembre 2019 04:04:00
¡Confirma AMLO que busca la reelección!
El presidente López Obrador puede decir misa y puede pontificar lo que guste y mande para rechazar sus ambiciones reeleccionistas.

Incluso puede decir que son mal intencionados quienes insisten en tildarlo de buscar una reelección enmascarada, la cual ensaya en casos como la “Ley Bonilla” y como la fallida reelección de Porfirio Muñoz Ledo, en San Lázaro.

Lo cierto, sin embargo, es que repetidamente al Presidente lo traiciona el subconsciente, al grado de que apenas hace horas confirmó que lo suyo, lo verdaderamente suyo, es precisamente la reelección.

Pero no, el Presidente mexicano no solo buscará repetir en el cargo a través de un supuesto capricho sino que tiene en mente dejar la posible reelección en manos de los ciudadanos.

¿Qué quiere decir lo anterior? Vamos por partes.
Si hacemos memoria recordaremos que, ante la insistencia de muchos mexicanos que ven en Obrador una inocultable tentación reeleccionsita, el Presidente se aventó la puntada de firmar una carta-compromiso para no buscar la reelección.

Eso ocurrió, como saben, la mañana del 19 de marzo, cuando el Presidente exhibió una carta en la que se compromete a no reelegirse en la presidencial de 2024.

¿Pero qué creen?
Que periodistas traviesos quisieron saber cuál había sido el destino de esa carta -firmada por el Presidente- y para ello acudieron al Instituto de Transparencia. El resultado fue el esperado: nadie sabía dónde había parado tal carta con la firma presidencial. En pocas palabras, lo que ocurrió es que, literalmente, el documento fue tirado a la basura.
Frente al ridículo de la carta-compromiso que terminó extraviada, el Presidente se vio obligado a una nueva firma, ahora ante notario público. Por eso, en la mañanera del jueves 25 de julio de 2019, el Presidente encabezó un grosero montaje que concluyó con la farsa de la firma en la que supuestamente se compromete, por segunda ocasión, a no reelegirse.
¿Y por qué resultó una farsa?

Porque si López Obrador y “los hombres del Presidente” entienden un poco la responsabilidad constitucional de todo mandatario y las obligaciones que le impone la Carta Magna, sabrían que es inútil la firma de un compromiso, ante fedetario público, de una obligación constitucional como la no reelección.

Pero el asunto va más lejos si revisamos y analizamos lo que dijo López Obrador la mañana de aquel 25 de julio de 2019, antes de firmar el compromiso de no reelección, ante notario público.

Obrador repitió que no es un vulgar ambicioso, pero, sin medir el tamaño de su declaración, soltó ante el asombro de todos que le corresponderá “a la gente” decidir cuándo debe dejar el cargo. Dijo textual: “Me voy cuando la gente quiera que me vaya”.

Como queda claro, la firma de la carta-compromiso resultó un grosero engaño. ¿Por qué? Porque el Presidente no puede salir con el cuento de que dejará el cargo cuando la gente lo pida. No, al final de su mandato de seis años, Obrador se va porque así lo dice la Constitución. Y punto.

Para abundar en el tema y exhibir el engaño, el 26 de julio aquí dijimos que todos los ciudadanos debían estar atentos para impedir un nuevo engaño.

Sin embargo, la tentación reeleccionista volvió, enmascarada detrás de la locuaz propuesta de un desconocido diputado local del Congreso de Tabasco, quien propuso reformar la Constitución para permitir la reelección de Obrador.

Está claro que se trata de otro “microensayo” para pulsar el ánimo social. Pero también es evidente el rechazo generalizado. Y también de nueva cuenta el Presidente debió responder.
Y repitió idéntico guión que el 25 de julio pasado: dijo no ser un ambicioso sin límite, pero repitió, de nuevo ante el asombro colectivo, que entregará el poder a finales de 2024, “si así lo decide el pueblo”.

¿Cuál es la diferencia entre la declaración de “me voy cuando la gente quiera que me vaya”, del 25 de julio, y “si así lo decide la gente, dejo el poder al final de 2024”?
En efecto, AMLO confirma que va por la reelección, confirma que engaña con la verdad, la verdad de que hará una consulta a mano alzada para preguntar a la gente si quiere que se vaya y, sobre todo, confirma que no respeta ni respetará la Constitución, porque lo suyo es una dictadura.

Al tiempo.
12 Septiembre 2019 04:07:00
¡Al perdonar a Bartlett AMLO ‘mata’ a su Iglesia!
Aquí no sabemos, a ciencia cierta, si Manuel Bartlett es culpable de los crímenes de Estado y las pillerías políticas por las que ha sido acusado en el último medio siglo.

Tampoco sabemos si es responsable del presunto enriquecimiento –nada explicable– que hoy pesa sobre su cabeza luego de un trabajo periodístico serio y documentado.

Y no sabemos si Bartlett es culpable o no de lo que es acusado ya que probar su culpa o inocencia corresponde a las instituciones del Estado que deben indagar, probar la culpa, la inocencia y/o en su caso, procurar justicia.

Aquí, en tanto practicantes del género periodístico de opinión, solo presumimos que Manuel Bartlett es uno de los grandes pillos de la historia política mexicana; uno de los grandes criminales de Estado, un presunto defraudador electoral, un probable “mataperiodistas” y, en años recientes, un impostor que usó el dinero público para amasar una inmoral riqueza personal.

Pero lo más simpático del tema es que si a los críticos del poder no les corresponde impartir justicia –si acaso formulan juicios mediáticos– tampoco es facultad del presidente Obrador perdonar al más pillo de sus
colaboradores.

Y es que lo que vimos ayer en las mañaneras lopistas no fue otra cosa que una grosera defensa oficial –por parte del propio Presidente– a medio siglo de pillerías políticas, trapacerías oficiales, crímenes de Estado y ataques sistémicos a la naciente democracia mexicana por parte de Manuel Bartlett, hoy convertido en epítome de lo más cuestionable del viejo PRI; un partido criminal, autoritario, ladrón y nada democrático.

Y, curiosamente, cuando el presidente Obrador defiende de manera pública a Bartlett, no defiende al colaborador de su Gobierno, al titular de la CFE y tampoco al anciano político que debiera estar cuidando a sus nietos.

No, cuando AMLO defiende a Bartlett en realidad está defendiendo las peores prácticas del PRI, defiende lo más rancio del viejo partido; defiende a los políticos rateros y criminales; que ordenan matar periodistas, que ordenan eliminar policías de la DEA; que se roban elecciones como la de 1988, que llegan al extremo de llevar a cabo fraudes patrióticos como los de Chihuahua y de Huejotzingo; defiende a políticos capaces de robar elecciones como la de Nayarit, la primera entidad ganada por los opositores, en ese caso del PPS.

Cuando AMLO defiende a ultranza a Manuel Bartlett, el Presidente también pone en ridículo a la titular de la SFP, Irma Eréndira Sandoval y, sobre todo, ridiculiza a todo su Gobierno, a todo su movimiento y, en general, mata a su Iglesia política.


¿Por qué?

Porque, curiosamente, Obrador y su Iglesia, llamada Morena, nacieron, crecieron y alcanzaron el poder presidencial gracias al “sambenito” mentiroso de que AMLO y Morena eran todo lo contrario al viejo PRI; ganaron el voto popular con el cuento engañabobos de que no eran rateros, criminales y que, por ejemplo, nada tenían que ver con el PRI de Bartlett, de Salinas, de De la Madrid, entre otros pillos del último medio siglo.

Sin embargo, la afanosa defensa presidencial de Bartlett confirma que Morena es el espejo retrovisor del PRI, que Morena es lo más rancio del PRI y que los políticos de Morena son iguales a Bartlett: criminales de Estado, ladrones de cuello político y pillos sin freno.

Pero lo más costoso para el Presidente, para Morena y para su Gobierno, es que al defender a ultranza a Manuel Bartlett, el mandatario López Obrador modifica la historia del último medio siglo y no solo se ridiculiza él mismo sino que pone en ridículo a los feligreses de su Iglesia política quienes, por cinco décadas, acusaron a Bartlett de ser el mismísimo Satán

Y es que todos los políticos de la izquierda y del PRD nacieron, crecieron y llegaron al poder con la narrativa de que Bartlett defraudó las elecciones de 1988 y que fue culpable de fraudes patrióticos como los de Nayarit, Chihuahua y Huejotzingo; nacieron, crecieron y llegaron al poder en la convicción de que Bartlett es culpable del crimen de Estado que costó la vida a Manuel Buendía.

Además, durante décadas, los periodistas afines a esa izquierda, que hoy militan en Morena y que son aplaudidores de AMLO, escribieron ríos de tinta en toneladas de papel satanizando a Bartlett como el peor de los ejemplos del peor PRI.

Y lo ridículo hoy, con todos esos antecedentes, es que periodistas y políticos son obligados a tragar sapos y culebras para justificar a sus filas al criminal de Estado que es Manuel Bartlett y son obligados a justificar las raterías de Bartlett.


Por eso la pregunta.

¿Dónde están la dignidad y la congruencia de periodistas y políticos que hoy deben amar a Manuel Bartlett, cuando ayer incitaban a odiarlo? ¿Cuánto estiércol más deben tragar por el fanatismo a López Obrador?

Al tiempo
11 Septiembre 2019 04:02:00
¡De 43 de Iguala, a 53 de Coyuca, y AMLO calla!
La historia parece la misma: decenas de ciudadanos levantados, torturados y desaparecidos.

La entidad federativa de la presunta nueva tragedia es la misma, el estado de Guerrero.

Los 43 normalistas de Ayotzinapa fueron levantados por la Policía Municipal de Iguala, entregados a un grupo criminal, torturados e incinerados, mientras que en Coyuca de Catalán la denuncia presume la desaparición de 53 habitantes que habrían sido torturados, asesinados y desaparecidos en complicidad con la Policía Municipal.

En ambos casos la desgracia parece idéntica; el “valemadrismo oficial”.

Y es que en el caso de Iguala nunca se llegó al fondo y, lo peor, que en el Gobierno de López Obrador han sido liberados los principales implicados, en especial el responsable número uno, Gildardo López Astudillo.

A su vez, en torno a Coyuca de Catalán todo es hermetismo y silencio, tanto del Gobierno estatal como del presidente Obrador, a pesar de que en redes se difundieron videos que presumen lo peor: el secuestro, tortura y muerte de 53 habitantes de esa región, quienes habían pedido auxilio nada menos que aL presidente Obrador.

Es decir, los lugareños habrían sido secuestrados, torturado y asesinado por pedir ayuda al mismísimo Presidente, quien en respuesta dijo que el Ejército no reprime al pueblo, porque los criminales también son pueblo.

Y es que desde hace meses, grupos criminales mantienen sitiado al municipio de Coyuca de Catalán, ubicado al noroeste de la región de Tierra Caliente, en los límites de Guerrero y Michoacán.

En redes sociales circula un mensaje que denuncia que la Familia Michoacana levantó a 53 personas, a pesar de que el Gobierno de Héctor Astudillo negó que existan denuncias al respecto. ¿Qué está ocurriendo en esa región?

Como saben, Tierra Caliente es una región que abarca Michoacán, Guerrero y Estado de México, sin embargo, hay zonas en donde la ausencia de autoridades tolera un verdadero narcoestado en donde los grupos criminales extorsionan, asesinan y trafican, en total impunidad.

La zona es disputada por la Familia Michoacana, los Caballeros Templarios, Los Tequileros, el Cártel Jalisco Nueva Generación, Los Viagras y grupos de autodefensa como el de El Abuelo.

Las células criminales viven una guerra por el trasiego de drogas y otras actividades que han generado alianzas, disputas y fracturas que han dejado una ola de ejecuciones en municipios como Coyuaca de Catalán, Apaxtla, Teloloapan, Ciudad Altamirano, Acapetlahuaya y San Miguel Totolapa.

La violencia en la sierra alcanza momentos de tensión extrema que incluso reportes extraoficiales arrojan enfrentamientos armados con hasta 30 muertos. La información es imposible de corroborar ya que los bandos en disputa suelen recoger los cadáveres.

Uno de esos reportes circuló en redes sociales –en días pasados–, en donde se alertó del levantamiento de por lo menos 53 personas en distintos poblados de Coyuca de Catalán.
Mujeres con el rostro cubierto –acompañadas de niños– difundieron un vi-deo el pasado 23 de agosto en redes en donde piden ayuda al presidente López Obrador, ya que su comunidad se encontraba sitiada y bajo amenazas de la Familia Michoacana, encabezada por “El Pez”.

“Nos amenazaron de muerte, a las mujeres, a los niños, a nuestros animales a todo lo que se encuentre con vida”, dice una mujer con el rostro cubierto rodeada de menores.

La llamada de auxilio abría sido el motivo para que los integrantes de la Familia Michoacana irrumpieran en los poblados de Santa Teresa, Las Cruces, Mesas de Pineda, Pancira, Río Florido, Santo Domingo, Monte Grande, El Naranjo, Zirandaranguio, El Jabalí, El Embarcadero, Las Ciénegas, Taretaro y El Coyol y se llevarán a las víctimas.

La denuncia revela que recibieron mensajes con el video adjunto de cómo torturaban a sus familiares. Uno de estos vide-os fue dado a conocer y ha indignado por la crueldad con la que operan los sicarios.

“Desde hace unos días, la Familia Michoacana, un grupo delictivo encabezado por ‘El zarco’ (Salvador Navarro), ‘El Pescado’ (Jony Hurtado) y ‘JP’ (Rodolfo Maldonado) han desatado una ola de violencia interminable contra pobladores de estos municipios, dejando pueblos fantasma desapareciendo más de 50 familia y el Gobierno se hace de la vista gorda y diciendo que no pasa nada”, dice el mensaje de ayuda.

Así el terror que un Presidente irr-esponsable como Obrador quiere combatir con expresiones como “fuchi”, “guácala”, y con el argumento de que los criminales son pueblo.

¿Hasta cuándo?

Al tiempo
10 Septiembre 2019 04:07:00
¡Solapado por AMLO, Bartlett, el ‘mataperiodistas’, está de vuelta!
La escena es vergonzosa, digna de una novela negra; de la mayor vergüenza y la peor indignidad del periodismo mexicano.

¿Por qué?

Porque exhibe doblegados por la simulación y la complicidad al poder a decenas de periodistas mexicanos –muchos de ellos viejos y sin vergüenza– que en los últimos 30 años culparon a Manuel Bartlett por el crimen de Estado contra Manuel Buendía y que hoy guardan silencio ante el regreso de Bartlett, el más popular “mataperiodistas” de la
historia.

Nada dijeron cuando Bartlett regresó al Senado de la mano de López Obrador para extender su fortuna personal; nada dijeron cuando Bartlett llegó a la CFE y todos callaron cuando desde esa oficina pública, Manuel Bartlett lanzó invectivas y amenazas contra Carlos Loret y Arely Quintero, editor y autora de un reportaje que exhibe al poblano como siempre ha sido; un vividor del poder.

Y todos esos periodistas también solaparon a Bartlett –a quien solapó el propio presidente Obrador, a pesar de que todos ellos escribieron ríos de tinta para señalarlo como ladrón electoral, operador de los grandes fraudes como el de Chihuahua y hasta autor intelectual de la muerte del policía norteameriano Enrique Camarena.

¿Y por qué todos esos periodistas que por décadas lo cuestionaron, hoy solapan a Bartlett, cuando ayer no lo bajaban de criminal de Estado?

La razón es elemental; porque Bartlett hoy es un político purificado por AMLO y porque esos periodistas hoy se colocan en el mismo bando que los matarifes de Buendía; defienden a un Gobierno sátrapa que contrata a criminales de Estado y a “mataperiodistas”.

Y es que a pesar de que Bartlett insultó, difamó y calumnió a Carlos Loret y a Arely Quintero, ninguno de las decenas de periodistas “amigos” de Buendía, seguidores de Buendía, investigadores de la muerte de Buendía, tienen un gramo de memoria para denunciar que el “mataperiodistas” está de vuelta.

Y se puede entender que matones mediáticos de López Obrador, como Carmen Aristegui, Julio Hernández, Carlos Payán, Carmen Lira y muchos otros, olviden quién es Manuel Bartlett y hasta se entiende que, por dinero, hoy defiendan a un criminal de Estado como Bartlett, quien habría ordenado matar a Buendía.

Sin embargo, lo que resulta impensable es que el semanario Proceso, sus directores, periodistas y articulistas, y hasta el hijo del fundador, Julio Scherer Ibarra, solapen al jefe de la pandilla que conoció y hasta pudo haber organizado el crimen de Estado contra Manuel Buendía y que, además, nada digan hoy cuando vuelve a las andadas y amenaza a Loret y a Quintero.

Y es que sin duda ese hombre decente que era Miguel Ángel Granados Chapa –el periodista que más investigó el crimen de Buendía– habría sido el primero en denunciar al criminal de Estado, a Manuel Bartlett, por su regreso al Gobierno, con López Obrador, en la CFE. Habría sido el primero en alzar la voz contra Bartlett por las amenazas, la difamación y la calumnia que, con dinero público y desde la oficina de Comunicación Social de la CFE, ordenó Bartlett.

Y es que como nadie, Granados Chapa, urge esclarecer el crimen de Estado que le arrebató la vida a Manuel Buendía Tellezgirón –el reputado columnista asesinado el 30 de mayo de 1984– por un matarife del jefe de la Dirección Federal de Seguridad –la policía política de la época– a cargo de Antonio Zorrilla, empleado de Manuel Bartlett.

Y sin duda que Granados Chapa habría cuestionado la opacidad de la fortuna de Bartlett y los nada transparentes negocios familias que lo convierten en uno de los grandes pillos de los tiempos del Gobierno de López Obrador.

Por lo pronto, buena parte del periodismo mexicano parece víctima de la más penosa epidemia de amnesia colectiva; la amnesia que provocan los dictadores como Obrador.

La pregunta es si esa amnesia periodística perdurará. Y es que el “mataperiodistas” está de vuelta.

Al tiempo.
09 Septiembre 2019 04:07:00
¡Entregó AMLO ‘la plaza’ al crimen…!
La anterior ya no es sólo una duda. No, hoy parece una preocupante realidad.

Y si es difícil de creer basta analizar algunas decisiones presidenciales –todas ellas ominosas– para confirmar que el Gobierno federal abandonó “la plaza” del combate contra el crimen.

Incluso no pocos “territorios en disputa” han sido tomados por bandas criminales hegemónicas –como en Tamaulipas–, a las que el Presidente suplica que “se porten bien” para “que no hagan sufrir a sus mamacitas”

Es decir, vivimos la realidad de un Estado tomado por el crimen.

Y es que nadie puede negar que plazas completas que por años disputó el Estado –regiones enteras del país–, hoy están en manos del crimen que, incluso, se dice aliado del Estado “para limpiar” tal o cual región.

Por eso la pregunta. ¿Cuáles son las señales ominosas de la nueva realidad?

Aquí algunos ejemplos.

1.- Por orden presidencial ya no se persigue a las cabezas de las bandas criminales, lo que equivale a que se les mandó el mensaje de que pueden actuar libremente.

2.- Por orden presidencial, policías, militares y marinos ya no pueden responder con el uso de la fuerza, sea en un choque o enfrentamiento con matarifes de las bandas criminales; mensaje que convirtió a policías, militares y marinos en caricatura del poder; botargas a las que todos escupen, apalean, patean e insultan a placer.

3.- Por orden presidencial se canceló la incautación de las principales drogas duras, curiosamente las más rentables pero también más perniciosas. Hoy sólo se incautan las drogas que, por casualidad, caen como resultado de operaciones rutinarias.

4.- Por orden presidencial nadie en el Gobierno federal habla de la lucha contra el crimen; guerra que terminó por decreto presidencial. Ante tal decreto las bandas criminales entendieron que el gobierno de AMLO reconoció la victoria criminal y, por tanto, se empoderó como nunca a los barones de la droga y del crimen.

5.- Según estimaciones oficiales, en los primeros 300 días del Gobierno de AMLO se alcanzará la escalofriante cifra de 30 mil muertes violentas; un promedio de 100 mexicanos muertos por día; muchos más muertos que en guerras convencionales.

6.- En su Primer Informe, el Presidente nunca hizo una sola mención directa a la persecución de las bandas criminales, en tanto que en sus mañaneras poco cuestiona las masacres y menos a los responsables.

7.- El propio Obrador se ha dicho “feliz, feliz, feliz” por la interlocución con capos criminales como Joaquín Guzmán “El Chapo”, a cuya familia facilitó visas y un trato diplomático preferencial. El peor ridículo del Presidente, sin embargo, es que llegó al extremo de suplicar a los criminales que le vendan gasolina al Ejército mexicano para que haga su trabajo.

9.- En paralelo empezó, en la práctica, la exoneración de algunos de los mayores criminales. Hoy son legisladores federales de Morena muchos de ellos. Otros que estaban en prisión, como Gildardo López Astudillo “El Gil” –el principal responsable de la muerte de los 43 de Iguala– ya esta libre.

Eso sin contar con la liberación de secuestradores y matarifes a los que se da la calidad de presos políticos, mientras se acelera el perdón a pillos como Javier Duarte, el exgobernador de Veracruz, que pronto está libre.

10.- Contra la furibunda reacción que en otros sexenios mostraron políticos, periodistas y medios vinculados a la mal llamada “izquierda” –y que hoy están en Morena–, ahora nadie se escandaliza por matanzas como las de Coatzacoalcos y Minatitlán, y a nadie importa que –por ejemplo–, en los primeros meses de 2019 hayan sido masacrados más de 100 servidores públicos –incluidos policías– sólo en Guanajuato.

11.- Todo lo anterior sin contar con una persecución estalinista contra ONG que llevan el recuento puntual de algunos delitos de alto impacto, como el secuestro. Y el ejemplo de esa persecución es la campaña calumniosa contra Isabel Miranda de Wallace, presidenta de Alto al Secuestro.

Como saben, Isabel es madre de un secuestrado y por eso preside la reputada organización que lleva el más puntual seguimiento sobre ese delito en México. Isabel es perseguida por el Gobierno de AMLO y sus pistoleros mediáticos, “porque incurre en el delito” de decir la verdad sobre el fracaso en las políticas públicas contra el secuestro en el gobierno de Obrador.

¿Así o más claro que el Gobierno de Obrador ya entregó “la plaza” al crimen?

Al tiempo.
06 Septiembre 2019 04:05:00
¡La derrota moral y política de AMLO!
En uno de sus recurrentes devaneos -para insultar a sus adversarios o enemigos políticos-, el presidente López Obrador lanzó una simpática provocación que alcanzó los titulares en medios, redes y digitales.

En su habitual tono provocativo y desde el privilegiado foro del Primer Informe, el Presidente dijo que sus adversarios “están moralmente derrotados porque no han tenido oportunidad de establecer un paralelo entre la nueva realidad y el último periodo neoliberal, caracterizado por la prostitución y el oprobio…”.

Es decir, según el Presidente mexicano, los perdedores de la elección presidencial de julio de 2018 no solo fueron derrotados en las urnas, sino que en la nueva realidad de su Gobierno hoy “los apaleados” no entienden que estamos a “las puertas del cielo”.

Sin duda cualquiera que conozca un milímetro al presidente Obrador sabe que su provocación retórica es no solo un exceso discursivo sino una mentira y un grosero engaño.

¿Por qué? Porque a pesar de las buenas intenciones de Obrador y de su necesidad urgente de encontrar victorias en donde solo existen derrotas, lo cierto es que su gestión resultó fallida de cabo a rabo, en solo los primeros nueve meses.

¿Por qué es un Gobierno fallido el de AMLO? La respuesta la saben todos: porque hoy México es más violento que nunca -se contabilizan casi 27 mil muertes violentas, la cifra más alta de la historia-; porque más que nunca los ciudadanos están a merced del crimen y del narcotráfico; porque hoy tienen menos los que “de por sí” siempre han tenido menos y porque nada de lo que prometió se ha hecho realidad.

Existe más desempleo, el Presidente y su prole son los nuevos reyes de México y no solo viven en un Palacio con todas las mejores joyas posibles, sino que las fuerzas castrenses -Ejército y Marina- han sido destruidos y no existe más el último reducto de contención ante el crimen; además que es de cero el crecimiento económico, la democracia es demolida todos los días y a diario nos aproximamos a la más peligrosa crisis de gobernabilidad de la historia.

En pocas palabras, hoy los mexicanos estamos peor que en los peores gobiernos del último medio siglo.

¿Por qué, entonces, ante el fracaso de su Gobierno, el presidente López Obrador se atreve a hablar de una derrota moral de sus adversarios?

La respuesta es elemental: porque el tamaño del fracaso del Gobierno de Obrador es del tamaño de las culpas que el Presidente lanza al pasado y del mismo tamaño de la supuesta derrota de sus adversarios.

Dicho de otro modo, asistimos a la ratificación de “la mayor cualidad” que hermana a los dictadores de todos los tiempos: la presunta “superioridad moral y ética” que los acompaña.

Por eso, tiranos y dictadores de todas las latitudes se han apropiado de los mismos valores que definen a no pocas religiones, valores como la verdad, la honestidad, la humildad, la caridad, la bondad, el trabajo y el esfuerzo… entre otros.

Al mismo tiempo, los dictadores de todos lo tiempos han creado en su imaginación -y lo trasladan de manera exitosa al imaginario colectivo- un supuesto satán que los persigue, los espía, los ofende, los agrede y, sobre todo, es dueño de los antivalores del tirano.
Así, desde Mussolini, pasando por Hitler, Franco, Castro, Chávez, Maduro y el mismísimo López Obrador -entre decenas de dictadores-, crean y satanizan a imaginarias “mafia del poder”, a la “horrible derechona”, al “capitalismo”, al “neoliberalismo” y a la fea “oligarquía” a las que acusan de ser culpables de todos los males.

Según esos dictadores, su respectiva “mafia del poder” es culpable de mentir y robar a los ciudadanos pobres; de corromper a los desposeídos, de engañar al pueblo bueno, despilfarrar, depredar, holgazanear, presumir y alardear ante los que menos tienen.

Y una vez que el discurso “engañabobos” del dictador se mete hasta la médula de sus seguidores -de los ciudadanos-, y los convence de la inventada superioridad moral del sátrapa, entonces todos los adversarios del dictador son parte de la “mafia del poder”, sean sus críticos, opositores y todos quienes piensan distinto.

En realidad la supuesta “derrota moral” de los adversarios de López es el espejo retrovisor que refleja el tamaño del fracaso del Gobierno de Obrador.

Así, cada que el Presidente habla de la derrota moral de sus adversarios, en realidad retrata el tamaño de su fracaso.

Lo bueno es que Obrador no engañará a todos todo el tiempo.

Al tiempo.
05 Septiembre 2019 04:08:00
¡Escandaloso: van 63 feminicidios en CDMX!
Hoy se cumplen nueve meses del peor Gobierno que han tenido los habitantes de la Ciudad de México: el Gobierno de Claudia Sheinbaum.

¿Y por qué decimos que es el peor Gobierno de la historia de la capital?

Porque casi todas las variables que miden la eficacia y/o el fracaso de un gobierno -en el mundo- están por debajo de los históricos de la capital mexicana en la gestión del partido Morena.

Peor aún, la mayoría de las alcaldías del partido del presidente López Obrador en la capital -Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Iztapalapa, Magdalena Contreras, Miguel Hidalgo, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco- está entre las más violentas, con el mayor número de robos, secuestros, asaltos e inseguridad, por no hablar de la caída de la inversión, el caos vial y hasta el abandono en básicos como la reparación del pavimento.

Y resultó de tal magnitud el fracaso de la señora Sheinbaum que, por lo menos en dos ocasiones, el propio Presidente debió salir en defensa de una gobernante que -igual que el Mandatario de Veracruz- aparece en los últimos lugares entre los mandatarios mejor calificados

Pero acaso el mayor escándalo -y la mayor decepción para la mitad de la población- es que, a pesar de que una mujer gobierna la capital, resulta que la Ciudad de México es la entidad más peligrosa para las mujeres.

Y es tal el riesgo para las mujeres en el antiguo Distrito Federal que en los primeros ocho meses de la gestión de Sheinbaum, distintas organizaciones y medios tienen detectados hasta 63 casos de feminicidios. Es decir, en los primeros nueve meses del Gobierno de Morena han perdido la vida -víctimas de un feminicidio- por lo menos 8 mujeres al mes, en promedio. Es decir, dos mujeres muertas por semana.

Sin embargo, tal recuento -elaborado por el portal
http://www.letraroja.com- contradice de manera abismal el conteo de feminicidios reportado por la Procuraduría General de Justicia de Ciudad de México, que solo tiene registrados 17 feminicidios en lo que va de 2019.

¿Por qué tal disparidad? Porque según los datos oficiales, solo 8 alcaldías registran feminicidios, mientras las otras 8 no tienen ni un caso registrado. Del total de 17 casos que reporta la PGJCDMX , solo 2 tienen algún detenido.

Sin embargo, Letra Roja presentó el primer reporte de feminicidios 2019 (enero-agosto), el cual arroja un total de 63 mujeres asesinadas.

El seguimiento mensual revela, por ejemplo, que mayo y julio de 2019 son los meses con el mayor número de feminicidios, con 12 mensuales.

Es decir, la cifra de feminicidios del recuento elaborado por http://www.letraroja.com es tres veces mayor a los datos oficiales de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México.

¿Quién y por qué en el Gobierno de Sheinbaum oculta información sobre los feminicidios en la capital del país?

Lo cierto es que las alcaldías de Morena en Ciudad de México son, sobre todo, en donde más feminicidios ocurren. ¿Lo dudan?: hablamos de Gustavo A. Madero, con 14 feminicidios; Iztapalapa, 13; Cuauhtémoc, 9; Tláhuac 5; Tlalpan y Xochimilco, 4, todas gobernadas por Morena. Solo las alcaldías de Cuajimalpa, Coyoacán y Milpa Alta no tienen casos registrados.

La violencia contra las mujeres no respeta edad. Los actos violentos son cada vez más comunes en mujeres de 30 años, el caso con menor edad registrado es de 2 años y la mayor, de 68. De los 61 casos presentados, 39 no fueron identificadas, solo tenemos el nombre de 24 mujeres.

Casi 50% de las mujeres fueron asesinadas en la calle, 22 en su propia casa, los demás casos en hoteles, hospitales, la cárcel, una primaria, una pollería y una estética.

Al menos 19 fueron asesinadas con una pistola, 11 con cuchillos, una con un machete y las demás estranguladas, quemadas, golpeadas y violadas. Hay casos en los que intentaron que pareciera un suicidio.

El registro de Letra Roja indica que de las 63 mujeres asesinadas, seis mujeres son extranjeras, de las cuales cuatro están relacionadas directamente con el portal Zona Divas.

Así la violencia contra las mujeres en el Gobierno de Claudia Sheinbaum. ¿Aún dudan que el de la capital del país es el peor Gobierno en la historia?

Al tiempo.
04 Septiembre 2019 04:03:00
¡Con AMLO, el viejo PRI sigue en el Gobierno!
Luego de escuchar el Primer Informe de López Obrador, muchos mexicanos confirmaron que el gran engaño no fueron las casi 100 mentiras que durante poco más de 90 minutos –casi una mentira por minuto– dijo el Presidente mexicano.

No, la gran mentira es que el poder presidencial mexicano no está en manos de la vieja izquierda –como pregona Morena– y menos en poder de un político con ideología de izquierda, como se le hizo creer a casi 30 millones de ciudadanos.

No, lo cierto es que en los más de 90 minutos de eficaz verborrea presidencial –verdadero discurso engañabobos–, quedó claro que en México sigue gobernando lo más rancio del viejo partido tricolor; el PRI autoritario, nada democrático que miente, engaña, gusta del populismo y la demagogia, además de que sostiene toda su estructura en el vulgar clientelismo.

La mentira que quedó exhibida es que con López Obrador, el PRI sigue al frente del Gobierno, al mejor estilo de los años 60 y 70 del siglo pasado.

¿Lo dudan…?
1.- Quedó claro que con López Obrador está de vuelta el priista “día del Presidente”, con todo y su grosero boato de servilismo y abyección que por décadas combatió la izquierda que hoy lo prohíja.

2.- Con Obrador, igual que en el viejo PRI, está de vuelta el culto al Presidente, prohombre al que todos obedecen “a ciegas y sordas”, sin chistar porque es el Dios en turno; sapiente, infalible y hasta guapo.

3.- Con Obrador están de vuelta el discurso unilateral y unidireccional, la perorata sin freno, sin opositores y contrapesos capaces de cuestionar la montaña de mentiras presidenciales.

4.- Con AMLO está de vuelta la opacidad propia del viejo PRI, ofensivo o-cultamiento de la verdad, exaltación de las cifras maquilladas y engaños colosales. Y es que en el 70% de los programas de Gobierno citados en el informe no existen o no hay información de sus
resultados.

5.- En el Gobierno de Morena están de vuelta el culto al engaño y la mentira ya que, al mejor estilo de los populistas del PRI, el informe arrojó más de 100 mentiras en poco más de 90 minutos de informe; es decir, en promedio una mentira por minuto, empezando por la mentira del “Tercer Informe”.

6.- Con Obrador está de vuelta el clientelismo y el asistencialismo que en los gobiernos de Echeverría y López Portillo hicieron quebrar las finanzas del Estado todo y que, en cambio, solo multiplicaron el número de pobres.

7.- Con López está de vuelta el ramplón populismo priista, que culpa de todos los males al pasado, a la corrupción y al despilfarro pero que no aporta ninguna solución real.

8.- Con López Obrador están de vuelta las crisis sexenales propias del viejo PRI; está de vuelta la quiebra de la economía nacional, la caída en la inversión, el retroceso en la creación de empleos y el incremento de los niveles de pobreza.

9.- Con Obrador, igual que en el viejo PRI, volvió la antidemocracia, el partido hegemónico, el sometimiento de los poderes Legislativo y Judicial al Presidente en turno y el aplastamiento de las minorías.

10.- Con López Obrador, igual que en el viejo PRI, está de vuelta el control total de los órganos directivos del Congreso; está de vuelta la violación flagrante de leyes que garantizan los derechos de las minorías y está de vuelta la violación constitucional por parte del Presidente.

11.- El Informe demostró que –igual que en los tiempos del viejo PRI– con Obrador está de vuelta no solo la sumisión de los medios a los deseos del Presidente sino la persecución de los críticos y la aniquilación de la crítica.

12.- Y, durante los 90 minutos del Informe de López Obrador, quedo claro que la mayor resistencia a la democracia, a la transparencia, a la rendición de cuentas y al combate a la corrupción oficial está en el nuevo PRI, en la cuarta transformación, llamada Morena.

Lo simpático es que a nueve meses de la llegada de AMLO y de Morena al poder, pocos de los 30 millones que los hicieron ganar se atreven a ver y reconocer que les vendieron gato por liebre.

¿Gato por liebre?
Sí, en realidad votaron por lo más corrupto y antidemocrático del viejo PRI. Y pocos aceptan el engaño. ¿Hasta cuándo?

Al tiempo.
03 Septiembre 2019 04:00:00
¡Informe y el regreso de López Portillo!
Lo que vimos el pasado domingo no fue ni el tercero ni el Primer Informe de López Obrador.

No, en realidad los mexicanos entramos al “túnel del tiempo” que nos llevó de vuelta a los años del más rancio culto al presidencialismo; años del partido hegemónico, de la vulgar antidemocracia, del “agandalle” político y de la lucha “del poder por el poder”.

Y es que en Palacio Nacional más que la rendición de cuentas del Gobierno de Obrador, lo que vimos fue “la reedición de la pesadilla” del sexenio de otro López; el que defendería el peso como perro: López Portillo.

¿Y cual fue la pesadilla de “Jolopo”?

Casi nada, que el domingo pasado volvimos al poder de un solo hombre, al poder avasallante, sin contrapesos, sin límites, que violenta desde la ley más pequeña hasta la Constitución; que exigió el culto total a la personalidad presidencial y que lleva el país a la ruina.

Sí, durante más de 90 minutos del pasado domingo presenciamos la reedición del más viejo PRI de la historia; regodeado en toda su gloria de partido hegemónico, autoritario y que a la mala “se roba” el poder.

Ese viejo PRI depredador que gusta del poder por encima de la ley y que hoy se llama Morena; que tiene en los añosos Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Bartlett, Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard y en el propio López Obrador, a sus más conspicuos representantes de siempre; “chapulines que nacieron en el PRI, mutaron al PRD, algunos de ellos al PT pero todos hoy se asumen como de izquierda en esa “casa de la risa” llamada Morena.

Y es que –guste o no a los santones de Morena–, hoy todos son la más acabada expresión del PRI de Echeverría y López Portillo; PRI ratero, nada democrático, “gandalla”, y enfermo de poder; el PRI contra el que luchó toda la izquierda que hoy también se refugia en el zorrón del PRI, llamado Morena.

Pero esa es la verdadera tragedia del tobogán del tiempo al que fuimos llevados el domingo en Palacio; la tragedia de que la izquierda que hoy dice gobernar; los herederos del anciano Partido Comunista, del PSUM, del PMT y del PRD, son los mismos que serviles y abyectos se lanzan al suelo para ser pisoteados por el único, el todopoderoso, el jefe máximo, el presidente llamado “Andrés López Portillo”.

Y es que durante el mensaje de López Obrador, no solo fue obsceno el culto al presidencialismo sino grotesco y grosero.

Por décadas –así lo consigna el Diario de los Debates–, los opositores del Partido Comunista, del Partido Socialista Unificado de México, del Partido Mexicano de los Trabajadores, del viejo PST y el joven PRD, cuestionaron el grosero, inmoral, obsceno y abyecto culto al presidencialismo priista.

Por si lo olvidaron, vale recordar que durante décadas esos opositores de la izquierda mexicana exigieron transparencia y fin a la opacidad; por décadas exigieron políticas públicas claras y el fin del clientelismo vulgar, y durante décadas, se empeñaron en el fin de la “Partida Secreta” y por quitarle al PRI el nada democrático control de los máximos órganos del Congreso.

Por décadas esas izquierdas combatieron el amor y el clamor por el poder en manos de un solo hombre, cuestionaron el viejo presidencialismo y, sobre todo, exhibieron la compulsión priista por el engaño y la mentira.

Sin embargo, el domingo vimos a toda esa izquierda aplaudir sin freno y sin pudor el culto al único, infalible e imperturbable; aplaudir el culto a la unanimidad y al pensamiento único; aplaudir al tirano triunfalista que, por si fuera poco, ofendió a los opositores, mientras Beatriz Paredes, senadora del PRI, ofreció en el Congreso –al que Obrador se negó a acudir–, una lección de congruencia y honestidad política, un discurso histórico que concluyó con un llamado a realizar un gran pacto nacional a favor de la seguridad.

Pero embriagados en el presidencialismo de hoy –igual que el ciego y sordo presidencialismo de López Portillo–, nadie en Morena y en el Gobierno escuchó a los opositores.

Y resultaría de risa, si no es por el grave ridículo que significa para el país, que los viejos de la izquierda de ayer –Alejandro Encinas, Pablo Gómez, Martí Batres, Taibo II, Dolores Padierna y muchos otros que pululan en el nuevo Gobierno– hayan sido los más críticos del viejo presidencialismo del PRI y que hoy, enfundados en el nuevo PRI que es Morena, sean los más serviles aplaudidores del presidencialismo lopista.

Otra vergüenza del domingo, es que empresarios herederos de mártires de empresa como Eugenio Garza Sada y Manuel Clouthier –que dieron la vida contra el populismo de Echeverría y de López Portillo–, hoy aparezcan entre los principales aplaudidores del populismo de Obrador.

Sí, el domingo fuimos llevados al “túnel del tiempo” que confirma que la historia se repite, como comedia o como tragedia.

Hoy la comedia y la tragedia se llaman López Obrador.

Al tiempo.
02 Septiembre 2019 03:55:00
¿Dónde está el Presidente?
No, la pregunta anterior no es copia del título de una muy mala película que, a pesar de todo, resultó todo un éxito comercial.

No, tampoco son ganas de molestar al presidente –al que le incomoda toda crítica–, y que hace pocas horas cumplió el ritual del Primer Informe de Gobierno; colección de mentiras y medias verdades que a pocos convenció.

En realidad cuando preguntamos por el paradero del Presidente formulamos la interrogante que se hacen millones de mexicanos que no encuentran, por ningún lado, aquel Presidente mexicano por el que votaron en julio de 2018 y que está en el poder hace justo nueve meses.

Por eso vale insistir. ¿Por qué muchos ciudadanos preguntan dónde está el presidente López Obrador?

1.- Porque no es un Presidente –o no es lo que nos enseñaron que era un Presidente–, aquel que no entiende que fue votado y llevado al puesto de presidente no para culpar al pasado de todos los males actuales sino –por el contrario–, para resolver hoy todo aquello que fue mal planeado, mal atendido y mal ejecutado en el pasado.

2.- Porque no es Presidente aquel que, en lugar de lograr que las cuotas obrero patronales del IMSS y del ISSSTE sean más eficientes y lleguen a más derechohabientes, le pide a los ciudadanos que compren las medicinas de sus enfermos y que –en una de esas–, hasta podría exigir a los derechohabientes que paguen el salario de los médicos.

3.- Porque no es Presidente quien le pide a médicos y enfermeras que en lugar de prepararse mejor para desempeñar con mayor eficiencia su labor de salvar vidas, les pide que corran a la farmacia de la esquina a comprar las medicinas de los enfermos y que –en un insulto mayor–, paguen esas medicinas con su pírrico salario.

4.- Porque no es Presidente aquel que desvía miles de millones de pesos de las cuotas obrero patronales del IMSS, para regalar ese dinero a quienes no trabajan y –como consecuencia–, deja sin atención médica a aquellos que ya pagaron con sus cuotas la mejor atención médica posible.

5.- Porque no es Presidente aquel que en campaña prometió atención médica como en Suecia –la mejor del mundo–, y que ya Presidente termina por debilitar el sistema de salud hasta llegar a los peores niveles del mundo.

6.- Porque no es presidente aquel que en lugar de ordenar que las fuerzas del Estado –policías, militares y marinos–, hagan frente a criminales, secuestradores, narcotraficantes y matarifes, les pide a esas fuerzas represivas del Estado que se dejen golpear, cachetear, apalear, humillar y sobajar.

7.- Porque no es Presidente aquel que dice que militares y marinos hacen bien su trabajo cuando dejan indefensa a la población ante los embates de los criminales, secuestradores, narcotraficantes y matarifes.

8.- Porque no es Presidente aquel que dice que en lugar de balazos quiere abrazos; no es presidente el que dice que los criminales no serán perseguidos porque son ciudadanos y porque al pueblo no se le reprime.

9.- Porque no es Presidente aquel que prometió acabar con la violencia criminal desde el primer día de su gestión y que hoy, nueve meses después, reporta los mayores niveles de violencia, con mas de 26 mil muertos.

10.- Porque no es Presidente aquel que todos los días le miente a los ciudadanos; que niega todos los días un inocultable fracaso de su Gobierno, que culpa todos los días al pasado y que niega la triste realidad de un país que se ha convertido en uno de los más violento del mundo.

11.- Porque no es Presidente aquel que en lugar de invertir el dinero público en una estrategia eficaz contra la violencia y el crimen, pide a las madres de los criminales que “le den de “chanclazos” a sus hijos” y que suplique a los criminales, secuestradores, ladrones, huachicoleros y matarifes “que se porten bien” y que no le hagan daños al
prójimo.

12.- Porque no es Presidente aquel que dice que no importa el crecimiento económico, sino que lo importante es la redistribución del ingreso; porque no puede ser Presidente aquel que no entiende que el motor de toda economía saludable es, precisamente, el crecimiento económico.

13.- Porque no es Presidente quien todos los días insulta y ofende a los críticos de sus errores y desaciertos, en lugar de reconocer que poco sabe de mucho y mucho
ignora de todo.

Y si creían que el Presidente mexicano está obligado a llevar a México y a los mexicanos a un mejor futuro, pues resulta que ese Presidente no aparece por ningún lado y lo que vemos es el fracaso de los nueve meses de Gobierno.

¿Quién, con un gramo de honestidad, puede decir que el México de hoy, el de López Obrador, es mejor que el México de hace 10 meses?

Al tiempo.
30 Agosto 2019 03:52:00
¡Cáncer y Gobierno criminal de AMLO!
¿Es o no un crimen de Estado que el Gobierno de la República suspenda la compra de medicamentos indispensables para el tratamiento de los distintos tipos de cáncer y que, a causa de esa decisión, empiecen a morir los pacientes afectados por la carestía?

¿Es o no una violación constitucional que el Gobierno de López Obrador haya suspendido la compra de medicinas indispensables para el tratamiento de cáncer –además de otras enfermedades de alto riesgo–, y por ello empiecen a morir pacientes de hospitales públicos?

¿Qué responsabilidad tendrían tanto el presidente López Obrador como otros integrantes de su Gabinete –por ejemplo los secretarios de Salud y Hacienda–, en el recorte criminal de recursos públicos que llevó a cancelar la compra de medicinas y, por ello, a empujó a la muerte a pacientes de hospitales públicos?

Según no pocos especialistas en derecho, sí es posible tipificar como crimen de Estado la deliberada cancelación de medicamentos para enfermos de distintas afectaciones –no sólo cáncer–, quienes han empezado a perder la vida a causa de tal desabasto.

De igual manera, constitucionalistas reputados sostienen que tanto el presidente Obrador como los secretarios de Salud y de Hacienda violentan deliberadamente el postulado constitucional que garantiza el derecho a la salud –el Artículo 4º de la Carta Magna–, y acceso a los medicamentos para garantizar tal derecho.

Sin embargo, en lo que no existe claridad –según los especialistas–, es en la presunta responsabilidad del presidente Obrador y de todo su Gobierno en el crimen de Estado y la violación constitucional cometidos por el desabasto deliberado de medicamentos.

¿Cuál sería el presunto delito por el que podría ser sancionado el Presidente mexicano, en el caso del desabasto de medicamentos y que ya causó las muertes de niños, mujeres, adultos y viejos?

¿En qué tipo delictivo estarían incurriendo secretarios de Estado como los de Salud y Hacienda, ante el desabasto de medicinas y paliativos de enfermedades como el cáncer, que ya habrían provocado la muerte de niños, mujeres y adultos?

Valen las pregunta porque –por ejemplo–, existe tipificación penal para crímenes de Estado como la negligencia institucional; sea negligencia médica, sea en el trabajo del Estado sin las condiciones mínimas de seguridad o, incluso, en la encomienda de una actividad específica, de alto riesgo.

También existe el crimen de Estado cuando integrantes de una institución pública, de seguridad o castrense, le arrebatan la vida a los ciudadanos indefensos.

Ejemplos de lo anterior son la masacre del 2 de enero de 1946 en la plaza de la ciudad de León, Guanajuato, cuando fueron masacradas más de 50 personas; el crimen de estudiantes en Tlatelolco, en 1988 y la masacre de Acteal, en Chiapas.

En todos los crímenes de Estado citados existió un protocolo respectivo de investigación y sanción a los responsables, por la violación de las garantías individuales, a pesar de las resistencias propias de las instituciones del Estado.

Y en todos esos casos –sea negligencia médica, castrense, policiaca o una masacre contra la población indefensa–, el trabajo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha resultado fundamental en las últimas décadas.

Sin embargo hoy, en el Gobierno de AMLO no sólo no existe protocolo alguno frente al crimen de Estado que significa la carencia de medicamentos, sino que parece que a nadie le importa sancionar a los responsables de la carencia de medicamentos.

A nadie importa el tamaño de la responsabilidad presidencial en ese “crimen de lesa humanidad” que es dejar sin medicinas a miles de enfermos de cáncer.

Peor aún, cuando interviene la CNDH –ante una evidente violación del Estado a garantías individuales básicas como el derecho humano a la salud y a los medicamentos–, el Gobierno de López Obrador rechaza la recomendación y descalifica a la Comisión, además de que insiste en desaparecerla.

Está claro que estamos ante una actitud criminal del Gobierno de López Obrador que –más allá de la pertenencia y la preferencia partidista–, debe ser sancionada por los poderes Legislativo y Judicial.

¿Hasta cuándo?

Al tiempo.
29 Agosto 2019 03:55:00
¡La cobardía presidencial…!
Las escenas son intolerables e incomprensibles para los mexicanos educados en la concepción del Estado como garante de los derechos y las libertades básicas.

El derecho a la vida, a la propiedad privada, al trabajo… y libertades como las de expresión, de manifestación y de protesta…

Pero a pesar de lo intolerable y grotesco del espectáculo, no solo no existe una autoridad capaz de impedirlo o detenerlo sino que –al contrario–, las escenas se multiplican ante la complacencia oficial y la fiesta de bandas criminales; de matarifes, secuestradores y ladrones de combustible –entre muchos otros delincuentes–, que disfrutan de la impunidad del Estado, vejando, insultando, golpeando y sobajando a militares, marinos y efectivos de la fallida Guardia Nacional, convertida en caricatura del Estado.

Incluso, las escenas son imposibles de narrar, no solo por la vergüenza social e institucional que representan –imaginen la vergüenza de miles de policías, militares y marinos– sino porque confirman que detrás del empoderamiento criminal y del abandono a las fuerzas castrenses está “la cobardía del Estado” todo, empezando por el Jefe de las instituciones, el presidente López Obrador.

En efecto, aquí acuñamos la expresión “cobardía de Estado” para referirnos al miedo que muestran los tres poderes de la Unión y los tres órdenes de gobierno ante conflictos políticos, económicos y sociales que ponen en riesgo la democracia mexicana.

Sin embargo, en el caso concreto que nos ocupa –el de la vejación, el insulto, los golpes y la deliberada ridiculización militares, marinos y efectivos de la Guardias Nacional–, debemos calificar esa degradación con los adjetivos justos y puntuales, sin temor a las palabras.

¿Por qué? Porque, en rigor, se trata de una cobardía presidencial la instrucción de que militares, marinos y efectivos de la Guardia Nacional no respondan a las vejaciones, agresiones, golpes y la deliberada ridiculización.

Nos guste o no, es una cobardía del presidente Obrador defender a las bandas criminales, a los matarifes de 26 mil muertes durante su Gobierno; es una cobardía dialogar con los jefes de las mafias del narcotráfico mientras que, en el otro extremo, ordena a militares, marinos y guardias nacionales que no respondan a las vejaciones, las agresiones, los golpes y la ridiculización deliberada de los delincuentes que tienen postrado al país entero.

Y es que cada video que graban y difunden los delincuentes, en los que vejan a policías, marinos, militares y miembros de la Guardias Nacional, es una victoria criminal ante las instituciones del Estado; es un triunfo de la ilegalidad ante la justicia; es el éxito de los mexicanos corruptos y de los infractores, sobre los ciudadanos indefensos que trabajan, pagan impuestos y que no cuentan con ninguna autoridad capaz de protegerlos.

Cada uno de los videos en donde los policías son secuestrados, los militares vejados, los marinos sometidos y golpeados, es una derrota para los ciudadanos que respetan la ley, para aquellos que por décadas esperaban la protección de policías, marinos y militares; es una derrota para todas las instituciones y para la democracia; es un clavo más para el ataúd de la legalidad, del Estado de derecho, de la justicia y de la paz.

Cada uno de esos videos es la victoria del miedo y del terror sobre la tranquilidad social; es un triunfo terrorista sobre la estabilidad política, económica y social; cada video que difunden los criminales –en donde son vejados, insultados, golpeados y ridiculizados policías, militares, marinos y guardias nacionales– es una derrota para los partidos políticos, para los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; es una derrota para los gobiernos municipales, estatales y para el Gobierno federal y… es una derrota para el Estado todo.

Pero lo más grave es que detrás de esa tragedia que enluta al Estado y a sus instituciones –y que confirma el fin de la democracia mexicana–, no solo está la cobardía de un solo hombre, del presidente Obrador, sino la cobardía mediática de empresas que despiden a críticos del Presidente.

Detrás de la cobardía presidencial, está la cobardía de sus colaboradores que no se atreven a cuestionarlo y a renunciar ante la destrucción institucional y del país todo; detrás de la cobardía de López Obrador está la cobardía de todos los partidos, de todos los legisladores y de casi todos en el Poder Judicial.

La cobardía mata, igual que matan las bandas del crimen. Y lo comprobamos apenas ayer en Coatzacoalcos, Veracruz.

¿Hasta cuándo la cobardía presidencial?

Al tiempo.
28 Agosto 2019 03:50:00
¡“No quiero morir”, grito a un presidente sordo!
Sería un escándalo en toda democracia de contrapesos saludables, el grito de niños con cáncer y de sus padres que, sea en redes o en las calles –incluido el Aeropuerto de CDMX– suplican por ayuda.

Sería un escándalo –en una sociedad respetuosa de la vida– el video de Érick, de 10 años, que se hizo viral al exclamar que no quiere morir; reproche contundente al presidente López Obrador, que no escucha más allá de su soberbia y su egolatría enfermizas.

Sería una escándalo que –por caprichos sexenales– una democracia decidiera sacrificar los programas de salud para enfermos con cáncer –niños, mujeres, adultos y viejos– a los que esa democracia olvida y condena a la muerte sin esperanza, por el falso dilema del ahorro presupuestal para dedicar ese dinero a la compra de conciencias, mediante el feo clientelismo electoral.

Sería un escándalo que la misma democracia que sacrifica a niños, mujeres adultos y viejos con cáncer, también decida despedir a enfermeras y médicos; decida cortar la cadena del suministro de insumos y medicamentos para la atención de miles de niños, mujeres, adultos y viejos que tenían en el sector salud la única esperanza de cura y de paliativos para la agresividad de los distintos tipos de cáncer que los afectan.

Sería de escándalo y rayaría en “un crimen de Estado”, en una democracia saludable, que con el argumento demencial del ahorro se haya suspendido la compra de vacunas para prevenir enfermedades de la pobreza –como el sarampión, entre otras– que ya habían sido erradicadas en México.

Sería de escándalo que mientras un Gobierno retira presupuesto para medicamentos y atención a enfermos de cáncer, defienda la impunidad de los criminales con el argumento de que “son pueblo y el Ejército no reprime al pueblo”.

Y sería para escandalizar a la sociedad toda –en una democracia sana– que mientras el partido en el poder, Morena, se regala un edificio nuevo, de cientos de millones de pesos –el nuevas teatro para coronar sus guerras de poder– los niños con cáncer, las mujeres y los adultos con un padecimiento oncológico, deban suplicar en las calles.

En efecto, todo lo anterior sería de escándalo en una democracia sana, funcional, de contrapesos saludables y de ciudadanos libres de los atavismos del fanatismo imperante.

Sin embargo, a nadie escandaliza y tampoco importa que el Estado todo haya abandonado a los niños con cáncer; que esos niños deban recurrir a las redes para despertar la conciencia social que todos los días se extingue; para clamar por un poco más de vida en una sociedad ciega, sorda y
fanatizada.

Y a nadie escandaliza porque, a su vez, la mexicana es una sociedad enferma de otro tipo de cáncer; el cáncer que ha significado el fanatismo de un Gobierno ineficaz y el clientelismo insaciable que devora el dinero público existente para la compra de conciencias; el cáncer que ha dejado sordos y ciegos a muchos medios que no cuestionan sino que aplauden.

Cáncer que provocó ceguera y sordera entre legisladores de todos los partidos –sobre todo entre diputados federales, locales y senadores de Morena– que no mueven un músculo para gritar por las arbitrariedades, las injusticias y la sinrazón de una deidad presidencial que, a la menor réplica, los puede dejar fuera del paraíso.

Cáncer que ha provocado ceguera y sordera entre los tres poderes de la Unión –Legislativo, Ejecutivo y Judicial–, y cuyos responsables nada hacen ante la grave crisis por el abandono del sector salud todo; de los enfermos de cáncer en particular y de la salud de los que menos tienen, en general.

¿Por qué a casi nadie escandaliza el drama de los niños con cáncer, la pérdida de libertades como la de expresión, la explosiva epidemia de violencia y de crímenes en general; por qué son pocos los que cuestionan a un Gobierno ineficaz que ha catalizado el desempleo, que anula el crecimiento, el desarrollo y desestimula la inversión?

Y no son un escándalo esos dramas porque nos hemos convertido en una sociedad ciega y sorda, con un Presidente y un Gobierno ciegos y sordos, en donde el Estado ya no protege la vida y los bienes del ciudadano sino de los criminales y en donde el ciudadano se cuida de la violencia ciudadana.

En pocas palabras, asistimos la muerte de la democracia y nadie se escandaliza.

Al tiempo.
27 Agosto 2019 03:55:00
¡El fracaso de AMLO! ¿Para eso quería ser Presidente?
El primer fracaso que salta a la vista –de los mensajes oficiales del Primer Informe de Obrador–, es precisamente el eslogan del mensaje.

¿Por qué?
Porque si bien es un eslogan coloquial que exalta los supuestos logros sexenales, también es cierto que, sin ningún problema, es utilizado para exhibir, aún con mayor fuerza, los fracasos del Presidente.

Peor aún, el mensaje resulta un feo contrasentido cuando se cambian dos palabras y se dice: “¡no es para presumir el fracaso de Obrador!”, en alusión a los muchos fracasos del Gobierno en turno.

Pero obliga preguntar. ¿Dónde están los fracasos de Obrador?
La lista es infinita, al extremo de que no faltamos a la verdad si decimos que en los primeros nueve meses del Gobierno de López Obrador no existe un solo acierto.

¿Lo dudan?
1.- Es un fracaso, por ejemplo, la seguridad y la lucha contra el crimen en sus muchas caras y en todo el país. ¿Por qué? Porque en los primeros nueve meses llegaremos a 26 mil muertes violentas, según el diario digital @ContrapesoC, lo que significa más de cien muertos diarios.

2.- Es un fracaso el Gobierno de AMLO por la epidemia de feminicidios incontenible y que, con mayor incidencia, se cometen en gobiernos estatales y municipales de Morena. Hoy el feminicidio se elevó casi 50% respecto al Gobierno de Peña.

3.- Es un fracaso el Gobierno de Obrador porque el secuestro en todo el país muestra cifras alarmantes a la alza, lo que significa que los plagiarios entendieron que el de López Obrador es un Gobierno de impunidad.

4.- Es un fracaso la Guardia Nacional, ya que se trata de un grupo castrense al que nadie respeta y de cuyos efectivos todos se burlan. ¿Y por qué el fracaso y la burla? Porque mientras el presidente Obrador empodera al crimen y al narcotráfico, prohíbe a los efectivos de la Guardia Nacional el uso de la fuerza. Es decir los condena al papel de
caricatura.

5.- Resultó un fracaso y una burla la lucha contra el huachicol. ¿Y por qué fracaso y burla? Porque según los informes de Pemex, en los primeros nueve meses de Gobierno se multiplicó por tres el número de tomas clandestinas, no sólo de gasolina sino de gas, además de que la compra de 500 pipas fue una mentira descomunal.

6.- Es un fracaso la creación de empleos al extremo de que las Afores se quedan en ceros a causa del desempleo general. En el sexenio del Gobierno de Peña se crearon cuatro millones de puestos de trabajo y en el de AMLO se han perdido casi un millón de empleos. Así el tamaño del fracaso.

7.- Es un fracaso la promesa de bajar el precio de la gasolina y el gas. Pero al fracaso de las promesas se suma el alza en el precio de los combustibles, al extremo de que todo fue una ofensiva mentira de Obrador.

8.- Es un fracaso el crecimiento económico. Y es que según el Inegi la economía mexicana vive el peor estancamiento en más de una década y la recesión está a la vuelta de la esquina. El crecimiento del PIB es 0.0 por ciento.

9.- Y es tal el fracaso de la política económica de Obrador que se tradujo en el peligroso retroceso –y desempleo masivo–, en “industrias motor” como la automotriz, la turística y la industria de la construcción, además de un peligroso estancamiento en la inversión foránea y la pérdida de confianza en México, como destino de inversión.

10.- Es un fracaso la democracia en el Gobierno de AMLO. ¿Por qué? Porque hemos perdido libertades como la de expresión, porque van 17 periodistas muertos, en sólo 9 meses de Gobierno; porque también han muerto los contrapesos, porque Morena promueve leyes regresivas como la Ley Garrote; porque desapareció la “división de poderes”, al extremo de dar luz a leyes nada democráticas como la Ley Bonilla y porque los poderes Legislativo y Judicial están sometidos a la dictadura de Obrador.

Y el mayor fracaso de todos –y el de mayor costo–, es que ya no existe Presidente en México, existe un dictador.

¿Para eso quería Obrador ser presidente?

Al tiempo.
26 Agosto 2019 04:03:00
¡Loret: censura, amenazas y complicidad de Estado!
No es ninguna novedad la salida de Carlos Loret de Televisa y tampoco la persecución sistémica del Gobierno de López Obrador contra sus críticos. ¿Por qué?

Porque, a querer o no, desde el 10 de mayo de 2018 aquí advertimos de la persecución a los críticos de AMLO, luego de que el candidato presidencial de Morena ordenó linchar a Ricardo Alemán.

Así lo dijimos en esa fecha: “En el fondo, los que lincharon a Ricardo Alemán le avisan a todos los mexicanos lo que será el trato con los críticos en un Gobierno de Morena; el que se atreva a disentir será linchado.

“Y hoy pueden presionar para que Ricardo Alemán sea despedido de todos los medios posibles pero, en el fondo, van contra libertades básicas de los ciudadanos; van contra la libertad de expresión. Y no callan a Ricardo Alemán –al que no callarán– sino que cancelan la democracia mexicana toda.

“Y si hoy nos difamaron y calumniaron, si fueron capaces de un montaje monstruoso como el que hizo recular a Televisa y puso en peligro la marcha de Milenio –por las presiones de dentro y fuera–, mañana será cualquier otro crítico de AMLO y pasado mañana será tal o cual medio, empresa o institución mediática… Pero tampoco nadie puede olvidar que los carniceros de hoy serán las reses de
mañana”.

Hoy la voz crítica que silenció el Estado mexicano todo –porque ninguna institución del Estado alzó la voz contra una evidente persecución y censura–, se llama Carlos Loret, quien decidió dejar su casa por 18 años a causa de las presiones que recibió Televisa desde Palacio. La historia se repite.

Pero si aún tienen dudas, basta revisar la campaña que, de boca del propio López Obrador, lanza el Jefe del Estado contra el periodista Pablo Hiriart, severo crítico de Obrador.

Un día sí y otro también, el mismísimo Presidente de los mexicanos señala con dedo flamígero a Pablo Hiriart, al que difama y calumnia; señalamiento que es seguido por una rabiosa jauría mediática.

Pero tampoco es todo. Apenas en días pasados la rabiosa andanada oficial fue lanzada contra los escritores y periodistas Héctor de Mauleón y Rafael Pérez Gay, cuyo trabajo pretende ser ensuciado con la cantaleta preferida de la casa presidencial: “chayoteros”, les mandó decir Obrador.

Tampoco ahí termina la persecución. A continuación una breve selección de las linduras preferidas por la jauría oficial de bots; en este caso enojados porque dijimos que el Presidente mexicano es el peor de la historia. Y, claro, menudearon insultos y amenazas de muerte.

Aquí la reacción en Twitter. La cuenta @LEUSACK nos insulta así:

“Qué crees ?... Nos vale madre que andes de vacaciones, eres un maldito pendejo y un mediocre. Saluditos a tu puta madre!”, mientras que la cuenta @manuelcr08, de plano amenaza de muerte: “Te voy a matar el lunes alv… cuídate”.

En Facebook la creatividad no es menor. Dice Julio Dia: “Oye hijo de tu puta madre, solo por que no estoy en la Ciudad de Mexico no te parto la madre, eres un pedazo de maricón con la puta lengua muy larga, pero algún día nos veremos la cara, júralo”.

Le sigue Roberto Godoy Singh: “De vdd eres una mierda un tipo que vivió del chayote un desvergonzado ojalá que nunca más supiéramos de ti hijo de puta”.

Y también Criadero Mejia MP Puebla: “Pídele a Dios que no te ponga en mi camino por que si lo hace no perderé la oportunidad de quitarte lo hocicón y que gusto y alegría lo voy a hacer lo gozaré eternamente por que mis ganas son muy locas. Dios te ampare en ese momento maricón”.

Así el odio que siembra, también todos los días, el Presidente mexicano contra los medios y los periodistas críticos. Lo peor del caso, sin embargo, es que no hay una sola institución del Estado mexicano capaz de alzar la voz contra la censura oficial; nadie parece sorprendido por la paulatina pérdida de libertades –como la de expresión–, y menos por la sistemática muerte de periodistas: 17 en nueve meses.

¿Qué tiene que pasar para entender que López Obrador atenta contra la democracia; para que reaccionen sociedad e instituciones contrapeso; para que alcen la voz? ¿Dejaremos morir a la democracia?

Al tiempo.
19 Agosto 2019 03:55:00
¡No a la violencia y no a la cobardía de Estado…!
Nada justifica la agresión física, sicológica, sexual, emocional, económica… a un ciudadano, sea mujer u hombre; sea niño, joven o viejo.

Por tanto, ningún agresor debe quedar impune –sean un agresor civil, uniformado o criminal–, si es responsable de cualquier tipo de ataque a un ciudadano, mujer u hombre; sea niño, joven o viejo.

Y tampoco hay duda que los tres órdenes de Gobierno están obligados a redoblar esfuerzos para contener una ola de violencia criminal creciente contra los ciudadanos, sean mujeres u hombres; sean niños, jóvenes o viejos.

Por eso, resulta saludable que un sector social –agredido de manera sistémica, como el de las mujeres–, salga a la calle a exigir que la autoridad ponga un alto a las agresiones cotidianas que las mujeres sufren en todos los espacios sociales en los que se desempeñan.
Sin duda que deben gritar un sonoro “¡ya basta!” que se escuche en todo el territorio nacional y sin duda deben exigir a los tres órdenes de Gobierno y a los Tres Poderes de la Unión el fin a la violencia y, sobre todo, que no venga de los responsables de proteger a los ciudadanos, en general, como los policías.

Sí, los ciudadanos en general debemos aplaudir que las mujeres –junto con toda la sociedad–, hagan suyas las calles y que griten a todo pulmón un “¡ya basta” capaz de sacudir las conciencias de toda la sociedad contra una violencia que nos alcanza y nos daña a todos.

Tampoco hay duda que la protesta callejera es el recurso privilegiado de una sociedad que no es escuchada y cuyas autoridades parecen olvidar su tarea fundamental: proteger la vida, la seguridad, las propiedades y la tranquilidad de los ciudadanos todos, sean hombres o mujeres; niños, jóvenes o viejos.

Sin embargo, es intolerable que una manifestación callejera convocada por mujeres para repudiar la violencia contra las mujeres, termine en todo aquello contra lo que dicen protestar; en violencia contra los ciudadanos todos, incluidas las mujeres y, en especial, contra las instituciones.

Y es que nada ni nadie puede justificar que la marcha del pasado viernes –que fue organizada por distintos sectores femeniles para protestar contra la violencia de policías contra las mujeres–, haya transcurrido en medio de agresiones generalizadas, vandalismo, violencia colectiva, expresiones de odio entre mujeres y hombres, y en destrozos que, a la vista de los videos, no son más que vulgares delitos.

¿Para eso fue convocada la marcha callejera de las mujeres; para exhibir el odio colectivo, para confrontar a los ciudadanos, a hombres y mujeres; para dar lugar a montajes de provocación que ensucian la protesta para cobrar venganzas políticas, para dañar la imagen de la protesta femenil, para retar a la autoridad capitalina, para cometer delitos de la peor calaña, para exhibir el cobarde ataques de mujeres y hombres contra periodistas?

Está claro que cada quien y cada cual –organizadores y participantes–, tiene su versión, su justificación y su razón, pero lo cierto es que nada justifica la violencia, la provocación, los montajes de agresión, el vandalismo, los destrozos y, sobre todo, la triste y lamentable demostración de odio de ciudadanos contra ciudadanos; mujeres y hombres.

Está claro que existieron infiltrados, es evidente que manos perversas ensuciaron la marcha con fines sucesorios rumbo al lejano 2024, abundan las pruebas de montajes para ensuciar la protesta y son claras las señales de que grupos organizados e identificados orquestaron la violencia y el vandalismo.

Sin embargo, frente a la violencia organizada lo verdaderamente grave es la debilidad de las instituciones del Estado; de los tres órdenes de Gobierno. ¿Por qué?
Porque la responsabilidad de las instituciones del Estado no es justificar lo ocurrido, tampoco decir que la autoridad no caerá en provocaciones y menos esconderse de sus obligaciones.

El Estado, en su concepción clásica, tiene la obligación de velar por la vida, el bienestar, los bienes y la seguridad de los ciudadanos.

En la marcha del viernes –y contrario al espíritu de la movilización– se puso en peligro la seguridad, la vida y el bienestar de no pocos ciudadanos.

Ante la violencia flagrante la autoridad fue incapaz de impedir el agravio a la seguridad, la vida y el bienestar de muchos ciudadanos.

Y es que en la capital del país, igual que a nivel federal, la consigna parece ser la cobardía de Estado, el miedo a usar la fuerza del Estado a favor de los ciudadanos.
Nadie pide represión, exigimos la acción del Estado y la aplicación de la ley contra los violentos, vándalos y criminales, sean hombres o mujeres.

Y es que ante la cobardía de Estado, lo que sigue es la ingobernabilidad, la anarquía y el caos.

Al tiempo
16 Agosto 2019 03:59:00
La monstruosidad contra Robles: las pruebas
Las dudas son elementales.

¿Por qué, si el Poder Judicial tienen total certeza de que Rosario Robles es culpable del manejo indebido de recursos públicos –en el de-sempeño de sus cargos–, el fiscal general y el juez de control debieron acudir a la violación constitucional para llevar a prisión a la expresidenta del PRD.

¿Por qué el juez de control y el fiscal general no dejaron que las “horribles” culpas de la señora Robles hicieran caer, por su propio peso, la responsabilidad y la prisión contra la exsecretaria de Estado?

¿Por qué acudir a “chicanadas legales” y poner el riesgo un caso que, según el Gobierno federal, llevaría inexorablemente a prisión a Rosario Robles y a muchos de sus colaboradores?

¿Por qué si la señora Robles tiene en su contra todos los elementos que la harían responsable de un escandaloso saqueo de dinero público, el poder político –léase el poder presidencial– exhibió una grosera violación a la división de poderes y un más cuestionable manoseo del Poder Judicial para llevar a prisión a Rosario Robles?

La respuesta a las interrogantes anteriores, a las contradicciones flagrantes y a la monstruosidad jurídica que propiciaron los poderes presidencial y judicial, solo se entenderían ante un escenario perverso que se expresa con una sola palabra: venganza.

En efecto, solo en un escenario de venganza contra Rosario Robles se entiende que los poderes presidencial y judicial hayan recurrido a monstruosidades jurídicas como las que abajo se enumeran.

1.- Se violó el debido proceso y la garantía de legalidad, consagrado en el Artículo 14 constitucional. Y es que el caso no se adecua al “delito continuo” por el que se dictó “el acto de vinculación”.

2.- Es decir, que en la resolución se afirma que existieron “pluralidad de conductas” delictivas, lo que solamente existe en el “delito continuado”, no en el “delito continuo”.

Peor aún, la absurda hipótesis afirma que el sujeto pasivo del “delito continuado” es la Hacienda Pública, cuando la Hacienda Pública no es una persona moral y tampoco puede ser sujeto pasivo del delito.

3.- Se violó, además, la presunción de inocencia de Rosario Robles, ya que los delitos por los que fue acusada no ameritan prisión. Aun así, el juez de control ordenó la prisión preventiva con el argumento visible de que pudiera darse a la fuga ya que el domicilio señalado como vivienda de la acusada no era el que registraba la identificación presentada.

4.- Se violó la división de poderes, prevista en el 127 constitucional, ya que el juez José de Jesús Delgadillo Padierna –sobrino de Dolores Padierna– se convirtió en Ministerio Público al ordenar al fiscal general ampliar la investigación. Lo cual fue abolido en la Constitución desde 1917.

5.- Se violaron garantías individuales –como los derechos humanos– de Rosario Robles, quien fue privada de su libertad sin un juicio justo y apegado a derecho.

6.- Se violó la secrecía del juicio, ya que manos interesadas divulgaron de manera integra el auto de vinculación a Proceso, que es parte del expediente y debe ser reservado al los participantes del proceso. Manos que buscan dañar a Rosario Robles divulgaron el documento con “plecas” en los párrafos que, según el interés perverso, debían destacarse.

8.- Se violó la Fracción III del Artículo 214 del Código Penal Federal, ya que el juez maneja, indistintamente y de manera contradictoria, figuras penales como “delito continuo” y “delito continuado”.

9.- Además de que se viola el Artículo 16 Constitucional que garantiza que establece: “Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles, posesiones, sino en virtud de un mandamiento escrito de la autoridad competente que funde y motive la causa legal del procedimiento…” En el caso en cuestión, el juez ignoró que el presunto delito de Rosario Robles no era causal de prisión.

10.- Pero la “joyita” del caso –como lo señalamos ayer– es que el juez de control, José de Jesús Delgadillo Padierna, es sobrino de Dolores Padierna, esposa de René Bejarano. El juez le debe el cargo a sus tíos, a los que hoy paga el favor para vengar la prisión de Bejarano cuando en 2004 se dieron a conocer los “videoescándalos”.

Así el manoseo de la justicia mexicana!

Al tiempo.
15 Agosto 2019 04:00:00
El de López Obrador es el ‘Tiempo de Canallas’
En el Itinerario Político del 28 de diciembre de 2018 formulamos, a manera de título, la siguiente pregunta: “¿Es Tiempo de Canallas?”.

Nos referíamos al clásico de Lillian Hellman, “Tiempo de Canallas”, que narra la persecución, la sicosis y el terror que a causa del “comunismo” y de las venganzas de Estado vivió la sociedad norteamericana de la postguerra.

Y era pertinente preguntar si el arranque del Gobierno de Obrador sería el nuevo “Tiempo de Canallas” porque había empezado la persecución de los enemigos del nuevo gobierno y, sobre todo, porque ocurrió la sospechosa muerte de dos potentes opositores: la Gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle.

Sin embargo, hoy –siete meses después de la última entrega de 2018 del Itinerario Político– podemos confirmar que sí, que al arranque del Gobierno de López Obrador vivimos el peor “Tiempo de Canallas”.

¿Por qué “Tiempo de Canallas”?
Porque en México y en el caso de Rosario Robles –igual que en los años 50 del siglo pasado en Estados Unidos– vivimos tiempos de venganza y persecución de Estado; porque igual que en “Tiempo de Canallas” de Lillian Hellman, hoy en México se fabrican culpas y culpables –por orden del jefe del Estado–, y porque el Gobierno de López Obrador es la versión tropical del “Macarthismo” vengativo y criminal.

Y si dudan que el Gobierno de Obrador es la versión moderna del “Macarthismo”, basta revisar las razones por las que fue enviada a prisión la señora Rosario Robles y basta saber que el juez de control, Jesús Delgadillo Padierna –que de manera ilegal y arbitraria mandó a prisión a Rosario Robles–, es nada más y nada menos que primo de Dolores Padierna, esposa de René Bejarano, el pillo que fue a parar a prisión a causa de los “video-escándalos” revelados por Rosario Robles y Carlos Ahumada.

Hoy, Dolores Padierna dijo lo siguiente, en tono socarrón, a propósito de la detención de Rosario Robles: “¡Llegó el momento de la justicia, tarde pero llegó…!”. Lo cierto, sin embargo es que la actuación del juez Jesús Delgadillo Padierna está muy lejos de la justicia; se trata de la venganza de Obrador y de su claque, contra Rosario Robles.
¿Pero, sabrán los millennials y los fanáticos lopistas qué es y lo que significa el “Macarthismo”?

Era la primera mitad de los años 50 en Estados Unidos; eran tiempos de la persecución anticomunista, tiempos del temible “Macarthismo”; tiempos de traiciones y canallas.

Era 1953 cuando el senador republicano por Wisconsin –1947 1957--, Joseph McCarthy fundó el aterrador “Macarthismo”, una suerte de Comité de Salud Pública que no fue otra cosa que la siembra –desde el Estado--, del miedo, el terror y la violencia entre la clase política norteamericana; entre escritores, intelectuales, cineastas y los sectores empresariales y militares a los que se perseguía con el “sambenito” del comunismo.

Eran tiempos en los que cualquiera podía acusar de “comunista” a un enemigo, adversario, o vecino indeseable para que “La Comisión McCarthy” lo difamara, calumniara y persiguiera sin piedad y en medio del linchamiento público, hasta enviarlo a prisión por traición a la patria.

Desde entonces el “Macarthismo” se vincula a las purgas ideológicas y a la venganza desde el poder; desde entonces se acostumbra la creación de listas negras y groseras venganzas desde el poder.

Y ese horror fascista, propio de la derecha y la izquierda extremas, fue narrado por una víctima del “Macarthismo”, la escritora, dramaturga y profesora de Teatro, Lillian Hellman, quien detalla los horrores del Comité senatorial de Actividades Antinorteamericanas de los años 50, en su clásico “Tiempo de Canallas”, publicado en 2006.
En la entrega de aquel 28 de diciembre de 2018 también citamos al escritor José Martínez Ruiz (1873-1967) –filósofo español motejado como Azorín–, quien en su clásico “El Político” recomendaba precisamente a los políticos que, “ante el ataque y la invectiva, nunca (deben) perder la sangre fría; (deben) permanecer siempre impasible sin mover un músculo de la cara, sin dar la más leve señal de irritación, impaciencia y enojo”.

Y sapiente, Azorín recomienda a los políticos no creer, de manera cándida, que existe diferencia entre el derecho y la fuerza: “ No hay más que una cosa: fuerza. Lo que es fuerte es lo que es derecho…”.

Y vale recordar a Azorín porque ante la infamia, la ilegalidad, el ataque y la invectiva, Rosario Robles nunca perdió la sangre fría y permaneció impasible. Nunca dudó que la verdadera fuerza del Estado es el derecho y que jueces venales hoy pueden imponer la ilegalidad por la fuerza, pero tarde o temprano imperará la fuerza del Estado, que es la justicia.

Sí, el de López Obrador es el “Tiempo de Canallas”.
Al tiempo
14 Agosto 2019 03:54:00
¡Venganza, violencia y terror, signos de AMLO!
La venganza, la violencia y el terror han sido, en la historia de la humanidad, los signos característicos de las tiranías de todos los tiempos.

Por ejemplo, el fascismo italiano, del que siguieron el fascismo alemán y el fascismo español, tuvieron en Benito Mussolini al tirano por excelencia; el dictador que mantenía el orden mediante la venganza, la violencia y el terror extremo, con grupos paramilitares como los llamados camisas negras.

Durante las dictaduras latinoamericanas –en Argentina, Chile y aún hoy en Venezuela–, la venganza, la violencia y el terror han sido y siguen siendo los principales instrumentos de represión y control social.

Y viene a cuento porque en el México de hoy, en el Gobierno de López Obrador parecen instaladas la venganza, la violencia y el terror, como formas privilegiadas “de Gobierno”.

La venganza contra enemigos y adversarios; la violencia contra los ciudadanos en general y el terror como mensaje de miedo que paraliza toda posible respuesta social.

Y no, no se trata de un escenario imaginario y menos de una hipótesis descabellada. La terca realidad es implacable y no deja lugar a la teoría de la casualidad. ¿Lo dudan?

1.- El primer mensaje de venganza, violencia y miedo lo vimos a los pocos días de iniciado el actual Gobierno. Por causas que nadie en el Gobierno de Obrador ha querido investigar, se desplomó el helicóptero donde viajaba la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle. Nadie sabe si fue un atentado o un accidente. Lo que sí, es que perdieron la vida los más poderosos opositores a López Obrador.

2.- Apenas inició el sexenio de AMLO y arrancó la persecución contra algunos de los más visibles enemigos del Presidente: los empresarios Alonso Ancira, Juan Collado y Carlos Ahumada, los tres vinculados a decisiones y momentos que significaron un obstáculo importante a los afanes de Obrador por alcanzar la Presidencia de la República. En los tres casos está a la vista de todos la venganza y la persecución que pretende ser ejemplar; es decir, se manda el mensaje de terror a los adversarios del sector empresarial.

3.- En cuanto a exservidores públicos, el caso emblema para el Gobierno actual era el de Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, que ha sido perseguido por todo el mundo, junto con su familia, en otra acción que busca ser ejemplar.

4.- Sin embargo, hoy el caso más grosero y más burdo es la venganza y la violenta persecución desatadas desde la casa presidencial contra Rosario Robles, a quien en medio de un grotesco montaje judicial, ayer se envió a prisión. Robles es inocente, pero también su caso es utilizado por el Gobierno de López Obrador para mandar un mensaje de terror y miedo a todos los adversarios políticos que piensan –como dice el Presidente a sus cercanos– “pasarse de la raya” y “no respetar al Presidente”.

Está en marcha, por todos los frentes posibles, la política de la venganza y la violencia; la misma venganza y violencia que ejerció el propio Mandatario contra medios y periodistas críticos; contra ministros de la Corte, contra empresarios y directores de órganos autónomos.

5.- Pero además, la violencia y el terror se mueven por vías alternas. ¿Cuál es el mensaje que mandan el presidente López Obrador y su Gobierno cuando ponen a remate la casa del chino-mexicano Zhenli ye Gon, a pocas horas de que el propio Mandatario promulgó la Ley de Extinción de Dominio?

El mensaje está a la vista de todos; cualquier ciudadano que sea señalado por un delito imaginario puede ser despojado!

6.- Pero no es todo. Las bandas criminales han escalado la violencia a niveles de terror y total impunidad. Los casos más recientes se produjeron en Michoacán, Veracruz y Ciudad de México. En Michoacán fueron torturados, asesinados, desmembrados y esparcidos, en Uruapan, los cuerpos de 19 personas. En Veracruz se repitió la historia y por todo el estado aparecen cadáveres desmembrados, mientras que en la Ciudad de México el terror se apodera de las otrora zonas exclusivas, como la Plaza Artz.

¿Qué mensaje envía el presidente López Obrador cuando dice –ante la mayor violencia en eventos criminales en todo el país–, “que no va a declarar la guerra” lo que significa que los criminales tienen permiso para todo.

La señal es clara, el Presidente condena a la sociedad a ser rehén del terror que por todo el país desatan las bandas del crimen organizado.

¿Quién va a defender a los ciudadanos de las venganzas, la violencia y el terror, si el signo del Gobierno del mandatario López Obrador son precisamente la venganza, la violencia y el terror.

Al tiempo.
13 Agosto 2019 04:00:00
¡El PRI tiene todo para derrotar a Obrador!
Ya en manos de Alejandro Moreno –su nuevo presidente–, la teoría dice que el PRI tiene todo para derrotar, electoralmente, al Gobierno de López Obrador.

Y, ante la realidad anterior, entonces la pregunta siguiente es si el viejo partido tricolor y su nuevo jefe nacional tienen o tendrán las agallas para enfrentar y derrotar, electoralmente, a López Obrador.

¿Pero por qué creemos que el PRI tiene todo para vencer –ante la opinión pública y en las urnas– al presidente Obrador?

La respuesta es extensa y está a la vista de todos, además de que no la ven solo aquellos fanáticos que, por propia voluntad, cierran los ojos o no la quieren ver.

El PRI tiene todo para derrotar a Obrador porque el Gobierno de Morena es el peor Gobierno en la historia moderna; porque es el más violento de la historia; porque ya es el de mayor desempleo en los primeros ocho meses, es el de menor inversión en el arranque de todos los Gobiernos modernos, es la gestión más insegura, con más secuestros, más feminicidios; es el Gobierno con la menor inversión externa, la mayor incertidumbre para invertir; con la peor educación pública, la peor atención médica y, sobre todo, porque el Gobierno de López Obrador es “el espejo retrovisor del propio PRI”.

¿Qué significa que el gobierno de Obrador es el espejo retrovisor del viejo PRI?
Que el PRI de hoy, el de Alejandro Moreno, conoce a la perfección a los gobiernos populistas y criminales de Díaz Ordaz, Luis Echeverría y López Portillo –los tres emparentados con el López Obrador–, y por tanto conoce las claves para salir de las crisis políticas, económicas y sociales que provocaron esos gobiernos.

El PRI tiene todo para derrotar a Obrador porque la versión moderna del tricolor construyó –junto con el PAN y el PRD–, los órganos autónomos que hicieron viable la democracia mexicana y los equilibrios de poder que hoy destruyó AMLO; porque en el PRI de Alejandro Moreno está el pensamiento más moderno, más avanzado y los cuadros más preparados que ha tenido el PRI en su historia, lo que contrasta con el espejo retrovisor que es Morena o el “PRIMOR”, cuyos políticos y gobernantes –empezando por el Presidente y todo su Gabinete–, son la versión más atrasada de la política mexicana.

El PRI tiene todo para derrotar a Morena y a López Obrador porque el viejo partido tricolor ya vivió los estragos de la pérdida del poder, ya sabe lo que son “las extenuantes travesías en el desierto de la oposición” y sabe que al electorado se le gana con resultados, más que con promesas y discursos.

El PRI tiene todo para derrotar a Morena y a Obrador porque los políticos, los técnicos y los estrategas del PRI tienen toda la experiencia y el conocimiento para recuperar la confianza de las inversiones extranjeras en México, para echar a andar el NAIM, para reactivar el campo, para encender el motor de la creación de empleos y para reactivar instituciones clave como las guarderías y las estancias infantiles; para reactivar el seguro popular, rescatar al IMSS, al ISSSTE y los programas de apoyo a la cultura y el arte.

En realidad, a causa de sus torpezas y desaciertos; de sus probadas incapacidades y debido a la ignorancia y analfabetismo de Morena y de sus gobiernos y gobernantes, López Obrador le está entregando el poder y la confianza social de amplios sectores al PRI, al PAN y/o a un partido nuevo y serio como el de Margarita Zavala y Felipe Calderón.

¿Y, por qué Obrador le está entregando el poder y el voto ciudadano a sus opositores?
Porque no pasará mucho tiempo para que el ciudadano común perciba en el bolsillo y en el miedo, los estragos de la inseguridad, la violencia y de una crisis económica que ya empieza a causar bajas en el empleo y el bienestar; porque la caída del sistema electrónico de los bancos, la caída del suministro de energía eléctrica y gas y la falta de otros servicios –como las vacunas–, no tardar en causar pánico, desesperación y hartazgo.

El viejo PRI que hoy es Morena causó las crisis políticas, económicas y sociales que vivimos desde los años 60 y hasta los 80 del siglo pasado.

Y el PRI que salió de esas crisis de hace 30 años es el PRI que hoy encabeza Alejandro Moreno. Y ese PRI tiene todo para sacar del poder a López Obrador.

Sólo falta saber si el PRI de “Alito” tiene las agallas para enfrentar al futuro..
Al tiempo.
12 Agosto 2019 03:50:00
¡Sin partidos muere la democracia, Presidente!
La siguiente, como saben, es una frase coloquial de quienes defienden los básicos de la democracia: “pueden existir partidos sin democracia, pero no hay democracia sin partidos políticos”.

A pesar del tiempo, la anterior no deja de ser una máxima puntual y certera, por trillada que parezca.
Por eso, sorprende que el Presidente mexicano, López Obrador, demuestre, todos los días, que ignora no sólo la máxima anterior sino los básicos de la democracia.

¿Y cuáles son los principios básicos que ignora el Presidente mexicano?

Básicos como la irrenunciable pluralidad de pensamiento y de creencias políticas; básicos como el fortalecimiento de los partidos políticos opositores; básicos como la consolidación de una prensa libre y crítica; básicos como la defensa de un riguroso estado de derecho –que no es otra cosa que someter las instituciones del Estado al derecho–; básicos como promover la unidad nacional y combatir la división entre los mexicanos y, sobre todo, básicos como no mentir y no robar.

La realidad, sin embargo, es totalmente contraria a esos básicos de la democracia. Y es que todos los días el Mandatario mexicano promueve todo lo contrario a lo que debe ser su principal responsabilidad.

Todos los días señala que quienes no están con él, con sus peculiares formas de gobierno, son sus enemigos y hasta son traidores al “pueblo bueno”.

Todos los días fustiga y difama a la prensa libre y a los periodistas críticos; todos los días anuncia que pasará por encima de la ley para hacer realidad sus caprichosos proyectos; todos los días polariza a los mexicanos y todos los días miente y solapa evidentes pillerías de sus colaboradores.

Pero la mayor muestra de que el presidente Obrador en realidad trabaja contra los básicos democráticos y contra la democracia toda, la exhibió en días pasados cuando asomó la intención perversa de matar a los partidos políticos, sobre todo a los opositores.

En efecto, el Presidente parece empeñado en acabar con el financiamiento público a los partidos. Por eso, como primer paso, propuso la reducción del 50% de las prerrogativas.

¿Qué significa lo anterior? En los hechos significaría el debilitamiento y luego la muerte de los partidos políticos opositores y, como consecuencia, el inicio de la muerte de la democracia mexicana.

En el fondo, el presidente Obrador busca la extinción de los opositores partidistas, por la vía de la cancelación de recursos económicos, con el pretexto de gastar más dinero para los pobres; dinero que les quitará a los partidos; dinero que repartirá en programas sociales y dinero que engordará el clientelismo “lopezobradorista”.

En el fondo –por si no lo han visto los estudiosos del tema–, asistimos a la reedición de las estrategias clientelares utilizada por Hugo Chávez, quien repartió las montañas de dinero que en su momento le dio el petróleo a Venezuela, para inundar al pueblo con programas sociales que compraron las conciencias y terminaron por matar a los partidos.

¿Cómo conseguirá el Presidente modificar la Constitución para arrebatarles a los partidos el dinero público?

La respuesta todos la conocen. Y es que todos saben que López Obrador utiliza –también todos los días–, el señuelo de la pobreza y la corrupción para justificar ocurrencias y hasta violaciones constitucionales.

Para el presidente mexicano todo se justifica –incluso la violación de la Carta Magna y el solapamiento a las bandas criminales–, si eso sirve para el supuesto bien mayor que es –según la idea presidencial–, ayudar a los pobres y acabar con la corrupción.

Lo cierto es que la lucha contra la pobreza y la corrupción son solo zanahorias populistas y electoreras. ¿Por qué? Porque la realidad es que a López Obrador le importa poco acabar con la pobreza y menos combatir la corrupción. Lo que le importa es el uso político y electorero de la pobreza y la corrupción.

Y si lo dudan basta recordar que, el de López Obrador, siempre fue un movimiento político profundamente corrupto, como lo atestiguan escándalos como los de René Bejarano y las “recaudadoras” como Roció Nahle; además de mecenas como Jaime Bonilla y Carlos Lomelí.

En el fondo, cuando el presidente Obrador se empeña en debilitar a los partidos políticos, lo que busca es asfixiar la democracia hasta su muerte.

Y sin oposición partidista no existe democracia.

Al tiempo
09 Agosto 2019 04:00:00
¡En el Gobierno de AMLO la muerte tiene permiso!
Si fuera del territorio nacional muere un mexicano víctima de un evento trágico o violento, sin duda que es noticia en México.

Incluso, en no pocas ocasiones, los familiares de ese mexicano muerto allende fronteras, reciben toda la solidaridad del Estado y hasta los apoyos económicos necesarios para el traslado del cuerpo a su lugar de origen.

Sin embargo, si un mexicano muere en México, sea a causa de un evento trágico o violento, su muerte no es noticia y, para las autoridades de los tres órdenes de Gobierno -municipal, estatal y, sobre todo, federal- lo único que importa es que sea considerado como una estadística, un número más.

Y es que resulta de tal magnitud la incidencia delictiva y es tan elevado el nivel de la violencia que, incluso, la sociedad mexicana ya incorporó a sus códigos habituales la información del terror delictivo, lo que se traduce en una severa atrofia de las capacidades de asombro, indignación y reacción ante la violencia criminal.

Por eso no es exagerado decir que en el Gobierno de López Obrador “la muerte tiene permiso” y que “ese permiso” fue otorgado por los seguidores de AMLO, quienes insisten en apoyar a un Gobierno que, en los primeros ocho meses, resultó un fracaso total en materia de seguridad y contención de la violencia.

Y es que solo de esa manera se explica el apoyo incondicional de un amplio sector social al Gobierno de López Obrador, a pesar de que se trata del arranque más violento de la historia y a pesar de que no existe un solo indicio de que funcionarán las nuevas políticas públicas contra la violencia y que no se cumple una de las promesas fundamentales del hoy Presidente, la de acabar con la violencia y los elevados niveles de muertes.

Y es que hoy, 9 de agosto de 2019, se cumplen 252 días de que llegó al poder el presidente Obrador y, según conteos como el del diario digital Contrapeso Ciudadano, se han reportado casi 24 mil muertes violentas en poco más de ocho meses de gestión.

¿Qué significan las cifras de terror arriba citadas? ¿Tenemos un Gobierno en donde la muerte tiene permiso?

Lo cierto es que en México vivimos un fenómeno casi idéntico al de una guerra convencional, con la diferencia de que el objetivo de la guerra en México no es una revuelta contra el Estado y menos para deponer a un gobierno legalmente constituido. No, en realidad la guerra que se libra en México es una pelea entre bandas criminales que disputan los territorios y las rentas de todas las formas del crimen organizado: control del mercado de drogas, cobro de piso, tráfico de personas, secuestro, robo de autos, extorsión…

Pero si aún dudan de que vivimos condiciones similares a las de una guerra convencional, basta recordar que el promedio de muertes violentas -el número de bajas- es de casi 100 al día, mientras que todos los días crece el número de personas que participan en las actividades violentas -los llamados ejércitos del crimen-, y también todos los días se elevan el tamaño y el potencial del armamento que utilizan las bandas criminales.

No es todo. Ante el aumento del crimen y la violencia, poco o nada han dicho las autoridades municipales, estatales y federales sobre la mutación y la escalada de las formas clásicas del terror. Es decir, en el nuevo Gobierno -el de López Obrador-, los grupos criminales han mostrado armamento aún más sofisticado, al tiempo que dejan ver que cada vez es menor el respeto a la autoridad, sea municipal, estatal o federal.

Incluso, algunos de los más poderosos grupos criminales se dan el lujo de “mandarle decir al Presidente” que llegaron a tal o cual plaza y que “van a limpiar”, que “no van contra el Gobierno” y que “van a colaborar para acabar con las lacras” tales.

Y tres ejemplos muestran el tamaño de la creciente impunidad y la pérdida del miedo a la autoridad.

El doble crimen de la Plaza Artz, que se llevó a cabo con una bien diseñada planeación y “en las narices” de la Policía, que se tragó el señuelo de una balacera; el robo a la Casa de Moneda, en pleno Paseo de la Reforma y al mediodía, y apenas en las últimas horas, un verdadero exterminio entre bandas criminales, en Michoacán -con saldo de 19 muertos-, en donde el signo distintivo fue el terror extremo.

Sí, en el Gobierno de AMLO la muerte tiene permiso y parece que a nadie le importa que también pueda morir la democracia. Al tiempo.



08 Agosto 2019 03:51:00
¡No, ningún periodista es su adversario, Presidente!
Otra vez, como ya es costumbre, el presidente Obrador se equivoca de adversarios y hasta de enemigos.

Otra vez, como también es cotidiano, el Presidente la cargó contra los periodistas, listado al que agregó a escritores y a la llamada sociedad civil, para meterlos a todos en “el costal” de supuestos enemigos de su gobierno.

Y la nueva andanada se debió al enojo de Obrador por la paliza que las “benditas redes” le dieron a su gobierno a causa del más reciente escándalo de Palacio; el simpático #LonganizaGate que fue tendencia y produjo cientos de hilarantes memes.

Pero claro, como hoy el sarcasmo colectivo ridiculizó al Presidente y a su gobierno, pues ya no le gustó a López Obrador quien, en respuesta, cargó de nuevo contra los villanos favoritos de su gestión: los periodistas.

Así lo dijo en “la mañanera” de ayer miércoles, 7 de agosto: “Cuando sale la información (del #LonganizaGate), pues no se necesitan bots, ‘¡y, a darle que es mole de olla!, este es el momento, ya lo tenemos, todos son iguales…”.

Luego, Obrador aseguró que el simpático #LonganizaGate sirvió “para que mis adversarios sacaran el cobre” y aclaró que entre sus adversarios “están periodistas, escritores y la sociedad civil; finísimas personas todos ellos”.

Al final, ya con el enojo instalado en el rostro, sentenció en tono amenazante: “se dieron vuelo, ayer estaba revisando y es muy importante conocer a los participantes que se exhibieron; fue como quitarse la máscara”.

Por eso, el Presidente no reparó en exigir “que se disculpen aquellos que se dicen independientes” y que hicieron del #LonganizaGate tema tendencia en redes.

Y decíamos que se equivoca el presidente porque López Obrador no entiende o no sabe –o ninguna de las dos–, que ningún periodista mexicano o del mundo entero es su adversario.

¿Por qué?

Porque si acude a la Real Academia de la Lengua, presidente Obrador, entenderá que “un adversario es una persona o grupo que compite con otros que aspiran a un mismo objetivo, o a la superioridad en algo”.

Porque los adversarios de un político o de un gobernante, presidente Obrador, son los políticos –de todos los partidos opositores al suyo–, que aspiran al poder; a ocupar su cargo de presidente y del partido hegemónico.

Los periodistas verdaderos, Presidente –categoría en la que no están sus aplaudidores–, no aspiran a cargo público alguno y menos a pertenecer a un partido como Morena y tampoco a un gobierno dictatorial, como el suyo; una tiranía carente de democracia y que cancela libertades básicas como las de expresión y la libre manifestación.

No, Presidente, los periodistas que critican a su gobierno no lo quieren fuera del poder, porque ese no es el papel de los periodistas; y el trabajo de los periodistas en su gestión, presidente Obrador, tampoco es “darse vuelo” con bulos, con mentiras falsas o con fake news.

No, Presidente, el papel de los medios independientes y de los periodistas sin consigna partidista es denunciar todas las irregularidades, los abusos, los excesos y las raterías de todas las formas del poder; sean el poder político –como el suyo–, el religioso, económico o los poderes fácticos.

Y en el caso del #LonganizaGate, presidente Obrador, no solo quedó al descubierto un intento de abuso en el gasto de su gobierno sino se confirmó que tiene cerca de usted a los peores en el manejo de comunicación, de crisis, imagen y de conflicto.

Y, como muchos lo engañan presidente Obrador, nunca le dijeron que el documento de casi 70 páginas que revela el origen de #LonganizaGate es un documento oficial, con el logotipo de su gobierno y que de manera torpe avalaron sus empleados.

En efecto, hasta hoy nadie sabe cuánto de lo que dice el citado documento se compró, cuánto no se ha comprado o si nada se adquirió. Y no se sabe porque su gobierno es opaco. Pero nadie puede negar que existía la intención, en la casa presidencial, de comprar chorizo y longaniza a precios de escándalo.

Por lo demás, presidente, “no vea moros con tranchetes”, sus enemigos verdaderos están en su partido, en la ineficacia de sus colaboradores, en la lambisconería de sus aduladores, en la abyección de sus corifeos y, sobre todo, en la ceguera y la sordera de usted, Presidente, que imagina que ya no es terrenal, por haber llegado al poder presidencial.

No se cuide de sus críticos, Presidente; cuídese de quienes lo elogian y de aquellos que a todo le dicen: “¡sí, lo que usted diga!”

Al tiempo.
07 Agosto 2019 04:03:00
¡Engañan al Presidente; las pruebas!
En distintos momentos aquí hemos preguntado si el presidente López Obrador está mal informado o si, de plano, es engañado.

Hoy existen pruebas claras de que alguno o algunos de “los hombres del Presidente” lo engañan.

¿Por qué? ¿Cuáles son esas pruebas?

Vamos por partes.

En la mañanera del 18 de julio de 2019, el presidente López Obrador preguntó a los reporteros si recordaban el caso del chino-mexicano al que el Gobierno de Calderón decomisó millones de dólares en una casa de Bosques de las Lomas.

Luego, el Mandatario insistió en interrogar a los periodistas si sabían dónde quedó el dinero y los bienes confiscados a Zhenli Ye Gon, el 15 de marzo de 2007.

“Nadie sabe dónde quedó ese dinero”, dijo convencido López Obrador, mientras que ninguno de los reporteros presentes fue capaz de decirle que su afirmación era inexacta y que la información era vieja y nada novedosa.

Por eso, frente al dilema fundamental para su Gobierno –de conocer el destino del mayor decomiso de dólares en la historia– AMLO dijo haber ordenado que le hicieran una investigación a fondo.

Ese mismo día, el que respondió de inmediato en su cuenta de Twitter fue Felipe Calderón, el expresidente que, en su momento, ordenó la detención del chino-mexicano y la incautación de una verdadera montaña de dinero, luego de un operativo conjunto entre México y la DEA.

En tono burlón, Calderón le dijo al Presidente: “El dinero decomisado al Sr. Ye Gon se destinó a la construcción de 335 Centros Nueva Vida, de Prevención y Tratamiento de Adicciones en el país. Entiendo que dijo que nunca se había hecho nada al respecto pero, afortunadamente, hay otros datos”.

Pero el expresidente panista no fue el único en responderle a López Obrador. También en su cuenta de Twitter, el periodista Fred Álvarez dijo lo siguiente, a manera de respuesta al huésped de Palacio Nacional: “Presidente, así se repartió el dinero del ‘chino mexicano’; fueron distribuidos en tres partes iguales, entre la SSa, el Poder Judicial y la PGR; ello ocurrió en 2007; 68 millones de dólares a cada quien”.

Además, en su blog y en la revista Código Topo de Excélsior, el mismo Fred Álvarez publicó un extenso artículo sobre el tema, en el que detalla el operativo, la detención de “chino-mexicano”, el destino del dinero y la residencia donde fue encontrado.

Sin embargo y a pesar de que se trataba de información vieja que se podía localizar en cualquier buscador en cuestión de minutos, nadie en la casa presidencial fue capaz de decirle al Presidente que se ahorrara el ridículo y la citada investigación.

Y, por eso, porque engañan al Presidente, una semana después –el 25 de julio– López Obrador regresó al tema y, como si se tratara de un gran descubrimiento, les dijo a los reporteros: “les adelanto que se está haciendo una investigación para saber qué se hizo con el dinero que se confiscó al ciudadano chino-mexicano; no hay ningún propósito de persecusión sino que sólo queremos saber a dónde fue el dinero”.

El 29 de julio –11 días después de que el Presidente tocó el tema por primera vez– López Obrador informó, con bombo y platillos, que el director del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE) –motejado como Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado–, Ricardo Rodríguez daría la primicia mundial del caso Zhenli Ye Gon.

Como niños con juguete nuevo, la mañana del 29 de julio de 2019, el presidente y Ricardo Rodríguez disfrutaban la primicia de descubrimiento de la casa y el destino del dinero descomisados al chino-mexicano.

Sin embargo, ninguno de “los hombres del Presidente” le dijo a López Obrador que el 12 de julio de 2007 –12 años antes– en conferencia de prensa conjunta, Eduardo Medina Mora, titular de la PGR; José Ángel Córdoba, secretario de Salud y Luis Felipe Mancera, procurador Fiscal federal, explicaron el destino de los 205 millones de dólares decomisados y de la casa de Bosques de las Lomas. Y toda esa información se localiza, en un minuto, en cualquier buscador de internet.

Por eso las preguntas: ¿Quién engaña al Presidente? ¿Quién le proporciona información incorrecta, falsa y que en muchas ocasiones es “un refrito” de asuntos y temas públicos desde hace muchos años?

¿A qué nivel de engaño y de ocultamiento de información está sometido el presidente López Obrador? ¿Imaginan la tragedia si en temas verdaderamente importantes, engañan al Presidente de la misma forma?

Al tiempo.
06 Agosto 2019 04:03:00
¡La otra masacre; 23 mil muertos en Mexico!
Sin duda que indigna y lastima un ataque terrorista como el perpetrado en El Paso, Texas, en donde perdieron la vida siete mexicanos.

Nadie duda que resulte intolerable y condenable el contenido de odio que existe detrás de ese y otros actos terroristas cotidianos contra mexicanos que viven y trabajan allende la frontera norte.

Y tampoco hay duda de que llegó el momento de exigirle al Gobierno de México que ponga alto al discurso amenazante y xenófobo del presidente Trump, quien todos los días alimenta el odio extremista contra migrantes latinos, y en especial, contra la comunidad mexicana.
Y es que el presidente Obrador está obligado no sólo a cumplir su promesa de campaña –exigir que el presidente Trump modere su discurso y respetar a las minorías latinas–, sino que debe impedir que todos los días el precandidato Trump utilice el odio racista contra los mexicanos, con fines reeleccionistas.

En efecto, el Mandatario mexicano está obligado a la defensa solidaria, clara, puntual y contundente de los mexicanos que viven y trabajan en Estados Unidos y no sólo quedarse en lamentos que poco dicen y en una solidaridad vacía, de “dientes para afuera”.

Es tiempo de que Obrador abandone la cobardía de Estado, el miedo a Trump y que exija frenar no sólo la libre venta de armas sino el terrorismo de Estado de los racistas norteamericanos contra los mexicanos y que empieza por el discurso del propio presidente Trump.

Sin embargo –sin dejar de lamentar y cuestionar la masacre contra mexicanos en El Paso, Texas–, tampoco podemos olvidar que en México la extrema derecha gobernante tiene su propia lucha de odio y división de los mexicanos; esa lucha la encabeza el propio presidente Obrador.

En efecto, todo los días el Presidente mexicano insulta al sector social que no comulga con su credo político y que cuestiona sus fracasadas políticas públicas, al llamarlos “fifís”, “conservadores” y hasta “enemigos” del pueblo.

Resulta que en México, esa falsa izquierda que se refugia en el partido Morena no sólo se asume como poseedora de la verdad absoluta sino que descalifica a opositores al colocarles el sambenito de “conservadores”, lo que también desata furiosas persecuciones en redes contra los que piensan distinto.

Ese otro terrorismo que se vive en México –verdadero terrorismo de Estado–, es desatado desde el propio Gobierno de López Obrador contra sus críticos, a los que todos los días insulta, difama y calumnia, seguido por miles de bots que juegan al juego de “la seguidilla”; golpear al que golpea el jefe, morder al que muerde el jefe y difamar al que difama y descalifica el jefe.

Todo ello en medio de uno de los mayores fracasos en la historia moderna; el fracaso de la lucha contra la violencia en México que reporta ya más de 23 mil muertes dolosas en sólo ocho meses de Gobierno de Obrador.

Es decir, casi cien mexicanos mueren cada día en distintas partes del territorio nacional a manos del crimen organizado, las bandas del narcotráfico, del robo de combustible, de la trata de personas y de una creciente e incontenible epidemia de feminicidios.

Sin duda que resulta doloroso el atentado terrorista que arrebató la vida a siete mexicanos en El Paso, Texas, pero la otra masacre, la que todos los días se vive en México y que arrebata casi cien vidas diarias tampoco puede ser ignorada; como no podemos olvidarnos del miedo colectivo que se vive en las carreteras del país, en las grandes ciudades, en las rancherías y en estados completos, como Guanajuato, Veracruz, Tamaulipas, Jalisco…

Pero además, y por si fuera poco, entre esa cifra macabra de 23 mil muertes se deben incluir 16 periodistas asesinados –un promedio de dos por mes–, en los ocho meses del nuevo Gobierno, lo que significa otra masacre que pocos quieren ver y que ya marca una cifra récord de comunicadores asesinados.

Y es que si le hacemos caso al Presidente mexicano, cuando dice que “la mejor política externa es la política interna”, entonces debe empezar en casa, en México, con ponerle fin a la política de odio, de polarización y división entre los mexicanos; debe ponerle fin al insulto a los que piensan distinto y a los que a diario insulta, difama y calumnia.
Y es que el buen juez, por su casa empieza.
Al tiempo.
05 Agosto 2019 03:30:00
¡Andrés, regresa; solo tú puedes contener a López!
Nunca imaginé que llegaría el momento de promover el regreso de Andrés Manuel, ese poderoso líder opositor capaz de milagros impensables como enfrentar a cinco presidentes y, aún así, salir ileso.

Como recuerdan, Andrés enfrentó a Carlos Salinas, cuya figura sirvió para encarnar a “la mafia del poder”; usó a Zedillo para legitimar su ilegal candidatura al Gobierno de CDMX; enfrentó a Vicente Fox, a quien obligó a cancelar el aeropuerto; chocó con Felipe Calderón para crear mitos como los del fraude electoral y “los muertos” de Calderón y, por si fuera poco, venció a Peña Nieto, cuyas prometedoras reformas hoy son
historia.

Andrés fue, por excelencia, el líder opositor a ultranza. Se opuso a todo y a todos; sacó raja política de lo más inverosímil y fue capaz de violentar no solo las reglas políticas y democráticas elementales sino, sobre todo, de pasar sobre la Constitución y de engañar a propios extraños.

Por eso creemos que, ante la hipótesis de localizar a un opositor capaz de contener y denunciar los abusos, fallas y excesos del Gobierno de López Obrador, el único capaz de conseguirlo se llama Andrés Manuel.

Por ejemplo, ante la catástrofe que significará para la flora y la fauna de Tabasco la construcción de la refinería de Dos Bocas, Andrés Manuel ya habría invadido los terrenos; habría impedido la tala criminal de la selva; habría iniciado caminatas con miles de tabasqueños exigiendo parar la obra y habría encabezado multitudinarios mítines en el Zócalo.

Por otro lado, ante la inconstitucional “Ley Garrote”, que criminaliza la protesta en Tabasco, sin duda que Andrés habría planteado una suerte de rebelión, habría propuesto separar Tabasco del resto del país; acudido a la CIDH y habría comparado al presidente López con el sátrapa Díaz Ordaz.

En Santa Lucía, un hábil Andrés habría advertido los peligros de una terminal aérea sin los mínimos de seguridad; habría movilizado a la población de la zona en defensa del patrimonio histórico y convocado a comunidades sobre el peligro de quedarse sin agua. En suma, habría parado la obra.

Derribar el Tren Maya habría sido juego de niños para Andrés Manuel, ya que rápidamente habría solicitado el apoyo de sus amigos del EZLN para movilizar a miles de comunidades en defensa de la selva y sus tesoros. El éxito de la revuelta estaría garantizado.

El fracaso económico del Gobierno de López –cuyo PIB no llegó a 1%–, habría sido “un bombón” para Andrés. En todos los medios –televisión, radio, prensa y digitales– y plazas públicas de todo el país habría denunciado y fustigado el ridículo crecimiento de 0.1 por ciento. Ese fracaso habría sido motor de la revuelta social para exigir la caída del Gobierno de López, por incapaz.

La mayor tragedia en la historia mexicana y –al mismo tiempo– la veta más jugosa para un opositor como Andrés, abría sido el estrepitoso fracaso del presidente López en materia de seguridad.

Esa realidad aplastante de que en solo ocho meses se hayan producido más de 23 mil muertos –la cifra más grande en la historia–, sería un tonel de rica miel para el opositor Andrés, quien habría plantado un mitin permanente en las principales capitales del país, para exigir la renuncia del irresponsable e inútil presidente López.

Y no se diga la escandalera por la muerte de 16 periodistas en solo ocho meses, cuando con Peña en seis años fueron asesinados poco más de 20
informadores.

Oponerse como nade a la militarización del la vida nacional –impulsada por el presidente López– le habría ganado a Andrés el respaldo de todos lo partidos y de buena parte de los ciudadanos, quienes lo aplaudirían por su valentía ante el poder. Sin duda Andrés habría impedido esa peligrosa militarización.

Acaso la mayor victoria de ese habilidoso opositor que fue Andrés Manuel, habría sido la denuncia pública de que el presidente López es “un pelele” frente a Trump; Presidente norteamericano que habría aprendido a respetar a México y los mexicanos.

La feroz oposición a la grosera “Ley Bonilla” habría convertido a Andrés en la versión moderna de Madero; el apóstol de la democracia capaz de impedir la reelección del ambicioso presidente López quien, a su vez, sería motejado como “el dictador Porfirio López”.

Un rentable filón de popularidad para Andrés habría sido la severa crítica al presidente López, por usar mil millones de pesos en la compra de dos estadios de beisbol. “Los caprichos del tirano”, habría dicho Andrés, a manera de eslogan.

Y reacción aparte habría provocado la impensable alianza del Gobierno de López con las poderosas empresas mediáticas. Andrés habría satanizado a Televisa, Televisión Azteca; a los grupos Milenio e Imagen y sus propietarios serían carne de mitin; a quienes acusaría de ser los jefes de la mafia del poder.

Por todo lo anterior creemos urgente promover que regrese Andrés; solo el puedes contener a López.

Al tiempo.
02 Agosto 2019 04:02:00
¡Tabasco, edén donde ni los verdes se amotinan!
Por años, López Obrador presumió su admiración por Carlos Pellicer, el poeta de las majestuosas ceibas, los verdes, las lagunas y los ríos tabasqueños.

Era tal la admiración de Obrador por Pellicer que el hoy Presidente intentó una narrativa, al estilo del poeta, en la que ensaya lo indomable de la naturaleza y su relación con el poder, lo incontenible del carácter de los tabasqueños.

Así lo escribió en Entre la Historia y la Esperanza, Grijalbo 1995.

“En Tabasco la naturaleza tiene un papel relevante en el ejercicio del poder público. En consonancia con nuestro medio, los tabasqueños sabemos disimular. Aquí todo aflora y se sale de cauce. En esta porción del territorio nacional, la más tropical de México, los ríos se desbordan, el cielo es proclive a la tempestad, los verdes se amotinan y el calor de la primavera o la ardiente canícula encienden las pasiones y brota con facilidad la ruda franqueza”.



¿Pero qué creen?

Sí, que en el nuevo tiempo mexicano, cuando el autor de las líneas citadas arriba es Presidente, la naturaleza ya no tiene un papel relevante para el ejercicio del poder público.

¿Por qué?

Porque en Tabasco la naturaleza indomable, las majestuosas ceibas, los poderosos ríos, las lagunas mágicas y las jaurías de verde que inspiraron a Pellicer son arrasadas por el capricho de un dictador tropical, el tabasqueño López Obrador que construirá una refinería en ese paraíso.

Y es que a partir de hoy, una vez que entró en vigor la “Ley Garrote”, en Tabasco ya nada “aflora y se sale de cauce” porque López Obrador promovió una joya de la represión moderna que permite apalear y llevar a prisión a todo aquel que intente “salir de cauce” en la nueva dictadura que viven México y Tabasco.

Hoy, en la porción más tropical de México, en Tabasco, los ríos de la inconformidad y el enojo social “no se desbordarán” porque el nuevo Gobierno los someterá a palos, con la amenaza de prisión de hasta 13 años.

Es decir, la dictadura del tabasqueño hará el milagro de impedir que “se desborden las pasiones” en Tabasco; pasiones para impedir la construcción de la ilegal, inmoral y antinatural Refinería Dos Bocas porque, a partir de hoy, todos saben que habrá cárcel para el que lo intente.

Hoy, el cielo tabasqueño ya no “será proclive” a la tempestad de la inconformidad, del rechazo a las ocurrencias del dictador, porque para eso entró en vigor la “Ley Garrote”, espejo de la represión del México 68, que apaleo, desapareció y mató a cientos de mexicanos que protestaban y rechazaban la antidemocracia, el autoritarismo y la represión.

Hoy, en Tabasco, “los verdes” –tonos verdes de la exuberancia selvática tabasqueña– tienen prohibido amotinarse, porque el Presiente tabasqueño prohibió la libre reunión callejera, porque plantarse o movilizarse en una marcha callejera es un delito mayor que robar o que matar, porque solo a Obrador se le permite arrasar la selva y sus poderosos verdes.

Hoy en Tabasco está prohibido que el calor primaveral y la ardiente canícula “enciendas las pasiones” propias de libertades como las de expresión o manifestación, y ay de aquel que intente manifestarse “con ruda franqueza”, porque será apaleado y encarcelado.

Y es que con su Refinería Dos Bocas y con la “Ley Garrote”, Obrador mató no sólo la indomable naturaleza de Tabasco y los tabasqueños sino que los convirtió en esclavos del pensamiento único y de la depredación natural.

Pero no es todo. López Obrador también es ferviente admirador del cardenista Francisco Mújica y del rebelde Tomás Garrido Canabal.

El 30 de marzo de 1934 Mújica visitó Tabasco y elogió a Garrido Canabal por su ejemplar rebelión en Tabasco.

Así lo dijo: “¡Seguid el ejemplo de este pueblo que ha levantado en sus manos la bandera rojinegra sin temor a ninguna crítica y que ha violado todas las leyes que se han opuesto a su progreso! Señores hay que “tabasqueñizar” a México”.

Hoy, con la “Ley Garrote”, el presidente Obrador habría apaleado a Francisco Mújica y encarcelado a Tomás Garrido Canabal.

¿O será que la represión en todo el país será la moderna versión de “tabasqueñizar” a México”?

¡Si, la parodia se cuenta sola!

Al tiempo.
01 Agosto 2019 03:15:00
¡La dictadura ya está aquí; las pruebas!
En Corea del Norte, la dictadura gobernante vive la tercera generación. Es decir, Kim Jong-un, el actual dictador, es nieto del fundador de la dinastía; Kim II-sung.

Aquí la primera pregunta. ¿Cómo fue posible perpetuar del padre, al hijo y al nieto un régimen de terror como el de Corea del Norte?

La respuesta no es ninguna novedad; mediante propaganda, culto a la personalidad y adoctrinamiento; todo desde el poder del Estado.

Propaganda, culto a la personalidad y adoctrinamiento ilegales, de corte fascista, dirigidos a toda la población, desde estudiantes de primaria, secundaria y, en general, a todos los ciudadanos.

En México la propaganda ilegal del nuevo Gobierno la vemos todos los días, desde las llamadas “mañaneras” que, en los hechos, son una Cadena Nacional de Propaganda de Estado, ya que los medios –radio, televisión y digitales– son obligados a trasmitir la ilegal “propaganda mañanera” en vivo.

Pero no es todo. A esa aplastante e ilegal propaganda con dinero público se sumará, a partir del nuevo ciclo escolar, el adoctrinamiento obligatorio en todas las escuelas públicas; primaria y secundaria.

Es decir, la Secretaría de Educación Pública distribuirá un todas las escuelas de educación básica un pequeño libro titulado “Nueva Escuela Mexicana” que dará a conocer metas y objetivos del nuevo Gobierno.

Además, el libro incluye un grosero culto al presidente Obrador, ya que incorpora la lectura en el salón de clases de una “Carta del Presidente” con el instructivo de que “celebremos con aplausos que el Gobierno de la República valora nuestro esfuerzo”.

¿Qué significa lo anterior?

Es la reproducción –una calca en sepia– del culto a la personalidad, la propaganda y el adoctrinamiento que implantó en Corea del Norte el patriarca de la dictadura Kim, y que permitió perpetuar por generaciones esa dictadura.

Asistimos, en rigor, a una clara estrategia dictatorial que promueve, de manera ilegal, la propaganda a favor del Gobierno de Obrador, el culto a la personalidad del Presidente y el adoctrinamiento.

¿Y la Constitución? ¿Y los contrapesos? ¿Y los anticuerpos de la democracia? Nadie sabe dónde están. Lo que sabemos es que al mismo tiempo se busca dar carta e naturalización a la criminalización de la protesta y la marcha callejera; en Tabasco será más penado protestar que robar o matar.

Y es que otro experimento con claros tintes dictatoriales entrará en vigor el día de hoy en Tabasco; la llamada “Ley Garrote”, que castiga hasta con 13 años de cárcel la protesta callejera, el plantón y la manifestación.

Dicho de otro modo, resulta que el Gobierno de Obrador castigará con cárcel a todos aquellos que se opongan a sus locuaces proyectos faraónicos. ¿Y dónde quedan garantías como los derechos humanos y el derecho de manifestación? También están perdidos esos derechos y esas libertades.

Pero tampoco ahí termina la tentación dictatorial del gobierno de Obrador. En Baja California, por un lado y a nivel nacional, por el otro, el Presidente ensaya la reelección.

En el primer caso, todos conocen la llamada “Ley Bonilla”, que compró –de manera literal–, el Gobernador electo de Baja California, Jaime Bonilla. Se trata de una modalidad de reelección que de manera ilegal avalaron diputados de todos los partidos, a cambio de millones de pesos.

Y el segundo caso es la promesa presidencial, firmada ante Notario público, de que Obrador no buscará la reelección presidencial. ¿De qué se trata? De un montaje que terminará con una consulta a mano alzada en la que “el pueblo bueno” le otorgará a Obrador la extensión de mandato, igual que por dinero extendieron el mandato del gobernador Bonilla.

Al final, la última prueba de que ya está entre nosotros la dictadura, es la Ley de Extinción de Dominio; en su versión federal y en su modalidad para la Ciudad de México. En los dos casos esa legislación se presta para perseguir a la clase media, a la que se puede despojar de sus propiedades a contentillo del Estado.

Así o más claro que el Gobierno de Obrador ensaya políticas públicas que confirman el arranque de una dictadura. ¿Lo dudan?

Al tiempo
31 Julio 2019 04:06:00
¡La venganza de AMLO contra Rosario Robles!
En todos los tonos –y durante años–, el nuevo Presidente mexicano juró y perjuró que lo suyo no es la venganza.

Sin embargo, todos los días se suman evidencias de que, en este caso, también miente.

Y sólo basta con ver la venganza y persecución –con todos los recursos del Estado– contra Emilio Lozoya, Alonso Ancira, Juan Collado y, en las últimas horas, Rosario Robles.

Claro, sin contar con los ataques vengativos contra medios y periodistas críticos de su Gobierno, a los que el Presidente difama y acusa sin pruebas casi todos los días.

Y la mayor evidencia de que todos los casos de persecución política se construyen desde el poder presidencial –través de un fiscal a modo–, es la ilegal e interesada filtración que promueven las oficinas de comunicación del propio Gobierno federal, para contribuir al descrédito de los perseguidos y al linchamiento en redes, con la consecuente violación de sus derechos básicos.

Y el caso más escandaloso del uso faccioso y vengativo de la justicia en México es el de Rosario Robles, a quien Obrador persigue desde hace años.

Resulta que la exdirigente nacional del PRD fue citada por la Fiscalía General de la República (FGR), pero en el citatorio nunca se aclara la razón para tal pedimento y menos que es investigada por diversos delitos.

Y mientras que a Robles no le informan nada de las presuntas causas penales en su contra, una mano perversa –de la FGR o del Gobierno federal– filtra datos e información del caso a los medios con la intención de crear la “tormenta perfecta”; la percepción de que la exsecretaria de Estado es algo así como el más horroroso “perro del mal”.

Una estrategia casi idéntica fue utilizada en las detenciones de Alonso Ancira y Juan Collado, empresarios a los que el Gobierno de López Obrador considera enemigos acérrimos por cometer “el pecado capital” de disentir de Obrador, de pensar distinto y hasta de opinar que era un peligro para México.

Pero sin duda la persecución más perversa y la venganza más añeja es la desatada por el Gobierno de Obrador contra Rosario Robles.

¿Por qué la persecución más perversa y más añeja?

Primero, porque López Obrador le debe a Rosario Robles la victoria electoral a la jefatura de Gobierno, en julio del año 2000. En efecto, vale recordar que Robles era jefa de Gobierno del DF en aquella elección de 1999 cuando, de manera personal, se encargó de la campaña de AMLO a jefe de Gobierno de la capital del país.

Sin el trabajo de Rosario Robles habría sido imposible la victoria de Obrador en el DF, en donde el candidato a vencer era el panista Santiago Creel. Ya como jefe de Gobierno del DF, Obrador cometió la primera gran traición: el “parricidio político” contra Cuauhtémoc Cárdenas, a quien le arrebató la jefatura real del PRD.

Y, segundo, porque años después, cuando Obrador buscaba la primera candidatura presidencial, topó de manera frontal con Rosario Robles, entonces presidenta del “partido amarillo”. Y es que la exjefe de Gobierno también pretendía la candidatura presidencial y era, en los hechos, el mayor obstáculo para las ambiciones de AMLO.

Entonces se produjo la segunda gran traición de Obrador. Con la ayuda del jefe real del diario La Jornada, Carlos Payan, desde el PRD se montó el espantajo de que Robles había incurrido en un gasto excesivo en los procesos electorales –a pesar de que por primera y única ocasión el PRD consiguió más de cien diputados federales--, y en medio del escándalo mediático fue echada de la dirigencia del PRD y del partido.

De esa manera Obrador se apoderó por completo de la estructura del PRD, la que utilizó a su antojo para la candidatura presidencial de 2006.

Poco después, Rosario Robles y Juan Collado –hoy los dos son perseguidos por AMLO– reaparecieron detrás de los llamados “video-escándalos” que exhibieron la corrupción del Gobierno de Obrador en el DF.

Años más tarde, Robles se confirmó como aliada del candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto. Es decir, contrario al trabajo que hizo Robles para la victoria de AMLO en la elección de julio del año 2000 –en donde fue clave para la victoria de Obrador–, en la presidencial de 2012, Robles trabajó contra Obrador, quien también fue derrotado.

Hoy, el “fiscal carnal” del Presidente se encarga de cobrar las venganzas de López Obrador, una de ellas contra Rosario Robles, quien en todas las instancias probó su inocencia en la llamada “Estafa Maestra”.

Lo cuestionable, sin embargo, es que Obrador manda un mensaje más –de corte dictatorial–, de la persecución contra aquellos que disientan de su locuaz Gobierno.

La venganza como política de Estado.

Al tiempo.
30 Julio 2019 04:06:00
¡Golpe a la clase media y a la propiedad privada…!
Resulta que los gobiernos de Morena confrontan, de manera perversa, el derecho constitucional a la propiedad privada y las acciones legales contra toda propiedad obtenida de manera ilegal.

Tal dilema pretende ser resuelto mediante una Ley Federal, y otra para la Ciudad de México, que proponen –en los dos casos–, arrebatar a los particulares toda propiedad que se presuma sea producto de ilícitos como la corrupción, el robo, secuestro y lavado de dinero, entre otros.

Tanto a nivel federal, como en la capital del país, la citada regulación es lamada Ley de Extinción de Dominio y más que un instrumento legal para hacer justicia parece una venganza y un despojo “con la ley en la mano”.

Es decir, se trata de ordenamientos que reglamentan el despojo de la propiedad privada, por parte del Estado –sobre todo inmuebles–, por causas como la presunción de un delito o, incluso, el absurdo de “romper los sellos” de clausura de una construcción.

En el fondo asistimos a una modalidad legal que más bien parece reglamentar el rencor social y la venganza política para despojar a la clase media de sus bienes inmuebles.

Dicho de otro modo, resulta que las citadas leyes para la Extinción de Dominio –la federal y la de CDMX–, tienen todas las caracteristicas de una legislación rencorosa y vengativa, dirigida a perseguir, aterrar y empobrecer a la clase media –clase social que según los gobiernos de Morena y de Obrador como los enemigos de su proyecto–, a la que, por decreto, se quiere aniquilar.

En el primer caso, la Ley Nacional de Extinción de Dominio –ya aprobada por las cámaras del Congreso–, reglamenta el Artículo 22 constitucional y reforma el Código Nacional de Procedimientos Penales, la Ley Federal para la Administración y Enajenación de Bienes del Sector Público, la Ley de Concursos Mercantiles y la Ley Orgánica de la Administración Pública.

Además, define a la extinción de dominio como la pérdida de los derechos de una persona en relación con los bienes a que se refiere la propia Ley, declarada por sentencia de una autoridad judicial. Los bienes susceptibles de despojo son aquellos producto de secuestro, delincuencia organizada; en materia de hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos;contra la salud, trata de personas, corrupción, encubrimiento y cometidos por servidores públicos, robo de vehículos y extorsión.

Según la Ley Nacional de Extensión de Dominio, la incautación de bienes –el robo con la ley en mano–, se hará efectiva solo con la presunción del delito; figura idéntica a la aplicada en Venezuela para expropiar propiedades privadas.

A su vez, en Ciudad de México la Ley de Extinción de Dominio fue presentada el pasado 2 de julio al Congreso capitalino por los alcaldes de Morena, Layda Sansores y Víctor Hugo Romo, y establece la expropiación –por parte del Estado– de inmuebles en donde se violen los sellos de clausura de una obra, además de cárcel para el propietario.

Así lo dice la iniciativa –a todas luces inconstitucional– y que aún se analiza en el Congreso capitalino, de mayoría morenista: “La extinción de dominio procederá sobre bienes inmuebles en los que se cometa el delito de quebrantamiento de sellos, sin perjuicio de que solamente una parte del bien inmueble haya sido objeto de ampliación, modificación, construcción, demolición, explotación o uso. En el caso de quebrantamiento de sellos de anuncios, la extinción de dominio procederá sobre el inmueble en que se encuentre instalado o soportado el anuncio”.

En pocas palabras, los gobiernos municipales de Morena, el Gobierno de la CDMX y el federal –encabezado por López Obrador– parecen dispuestos a desatar una persecusión de la clase media mexicana, a la que aterrorizarán con arrebatar sus propiedades si se oponen a las locuras de un Gobierno que cadas día se acerca más a una dictadura.

Además de que la citada ley violenta los artículos 1, 14, 16, 22 y 73 constitucionales y deja en indefensión a los propietarios. ¿Lo dudan?

Va un ejemplo. Cualquiera de las alcaldías de CDMX puede clausurar el inmueble de un ciudadano crítico de Morena. La razón de la clausura puede ser “porque voló la mosca”.

Para dañar a ese ciudadano cítico de Morena, la propia delegación puede mandar “a un travieso” a romper los sellos de clausura y, de inmediato, la autoridad municipal o de la CDMX puede confiscar el inmueble.

Sí, un robo con la ley en la mano

Al tiempo.
26 Julio 2019 04:06:00
¡Por estas razones no le creo, Presidente!
Seguramente el Presidente ya entendió que cada vez son menos los ciudadanos que le creen cuando dice –en todos los tonos y en todos los foros–, que no buscará la reelección al final de su mandato.

Por eso, en la “mañanera” del jueves 25 de julio de 2019 –aquí la fecha es fundamental–, Obrador firmó ante notario público la promesa de no reelección, luego que desapareció su promesa inicial, también firmada.

Es decir, que al mejor estilo de los engañosos concursos televisivos, el Presidente mexicano debió acudir a la certeza notarial para que los mexicanos otorguen crédito a sus palabras, promesas y convicciones.

Sin embargo, sigue la duda. ¿Por qué el Presidente debió acudir al recurso extremo del Notario Público?

Proponemos tres respuestas sobre todo porque antes de las firma al propio Presidente parece que lo traicionó el subconsciente.

1.- Porque “los hombres del Presidente” y el Mandatario mismo saben que la palabra de Obrador está en un nivel peligroso de devaluación. Es decir, a ocho meses de gobierno, salvo los fanáticos lopistas, pocos creen las promesas presidenciales.

2.- Porque en el fondo, el mensaje de la no reelección va dirigido a mercados y circuitos financieros globales que –supone el Presidente–, creerán en la vigencia democrática mexicana sólo por la intervención de un fedatario, lo cual resulta de risa loca, sobre todo si recordamos que segundos antes de la firma, Obrador dijo textual: “me voy cuando la gente quiera”.

3.- Porque, en el fondo, el recurso de la firma ante notario es la moneda de cambio para comprar tiempo. Es decir, se trata de una suerte de bálsamo “engañabobos” en tanto el presidente Obrador prepara “el tinglado” para una espectacular reelección, aclamada por el “pueblo bueno”.

Pero el asunto va más allá de la palabra empeñada por el presidente ante un fedatario público.

Lo cierto es que la promesa presidencial choca de manera frontal con la realidad; otra vez la terca realidad desmiente al Mandatario.

¿La realidad desmiente al Presidente? Van los ejemplos.

I.- Si el no aspira a la reelección, ¿entonces por qué razón Obrador se empeña en crear una red clientelar que alcanza más del 60 por ciento de los potenciales votantes? ¿A quien le hace el trabajo si no va por la reelección?

II.- Si López Obrador no aspira a la reelección, ¿entonces por qué usar dinero público para crear una red estatal de Internet, al mejor estilo de tiranías como las de Cuba, Venezuela, Rusia y China, que buscan el control de las clientelas electorales?

III.- Si no busca reelegirse, ¿entonces por qué y para qué desde la casa presidencial se ordenaron ensayos reeleccionistas como los de Chiapas con el gobernador-senador Velasco, y en Baja California, con la “Ley Bonilla”, que ya está tocada de muerte?

Pero hay más de la terca realidad que, todos los días, colocan a Obrador en el lado oscuro de la honestidad; en la mentira sin freno.

¿Por qué debemos creer en la promesa-firma del Presidente ante un notario, si mintió en todas o casi todas sus promesas de campaña?

Mintió al prometer que bajaría la violencia y el crimen, mintió en la promesa de que bajaría el costo de la energía eléctrica y de las gasolinas, mintió en el trato digno que daría al presidente Trump, mintió al cancelar las guarderías, mintió sobre el impulso a la cultura.

Mintió sobre la creación de empleo, mintió sobre la no cancelación del aeropuerto, mintió sobre el fin de nepotismo, mintió sobre el fin de un gobierno de “cuotas y cuates”; fue una mentira que no habría gobierno rico y pueblo pobre y mintió con el eslogan de “primero los pobres”.

¿Por qué creer que el presidente Obrador respetará una firmas ante un notario si no respeta la Constitución, si no respetó la firma de México ante los inversores del NAIM, ante las empresas canadienses constructoras del gasoducto; por qué creerle si todos los días violenta la Constitución.

La promesa de la no reelección presidencial, firmada por Obrador ante un fedatario público, no es más que un llamado a misa; un engaño que justificará sin problemas con una consulta mentirosa a mano alzada, igual a la usada para tirar el NAIM.

Por todas esas razones muchos no le creen, Presidente.

Al tiempo.


25 Julio 2019 04:06:00
¡A pesar de Obrador, está muerta la ‘Ley Bonilla’!
A pesar de que se trata de una de las más vergonzosas maniobras reeleccionistas del presidente López Obrador, la llamada “Ley Bonilla” está muerta.

En efecto, está muerta a pesar de que fue ratificada la noche del pasado martes, en secreto, por diputados del Congreso de Baja California, quienes también ratificaron que son auténticos delincuentes.

Está muerta la “Ley Bonilla”, a pesar de que la tarde de ayer la Corte rechazó la Controversia Constitucional en la materia.

¿Y por qué está muerta?

Quien dude que es un cadáver la “Ley Bonilla”, solo tiene que acudir al Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, buscar la tesis P/J82/2007, página 1085, para encontrar la Jurisprudencia número de Registro 170650 y encontrará que “La Prórroga de Mandato” es inconstitucional.

En pocas palabras, que la locura jurídica que llevaron a cabo los diputados al Congreso local de Baja California, es “cosa juzgada” por el pleno de la Suprema Corte, con fecha 15 de octubre de 2007.

Pero antes de explicar la parte sustantiva del “acta de defunción” de la “Ley Bonilla”, vale recordar que según la confesión pública del presidente del PAN, Marko Cortés, la idea de prorrogar el mandato del gobernador electo de Baja California, Jaime Bonilla, salió del mismísimo presidente Obrador.

El jefe panista dijo que la presidenta de Morena, la señora Yeidckol Polevnski, lo buscó hace meses para proponerle la extensión de mandato. Según Cortés, él se negó. Lo simpático es que nunca dijo nada, a pesar de que el escándalo de los sobornos millonarios ya estaba a la luz.

Ahora bien, todos en Morena saben que la presidenta del partido no es más que la gerente de un negocio familiar altamente rentable, propiedad de la familia presidencial.

Y también todos saben que quien pagó los favores recibidos de Jaime Bonilla al partido Morena, en Baja California y en otras entidades, se llama Andrés Manuel, se apellida López Obrador y despacha como Presidente.

Lo cierto es que la “Ley Bonilla” era la clásica jugada política para “matar dos pájaros de una pedrada”.

Es decir, estamos ante una maniobra política que serviría para pagar el financiamiento a Morena, mediante la entrega del Gobierno de Baja California a Bonilla.

Pero además, la extensión de mandato lleva la intensión “de calcular y calar” el humor social respecto a la reelección presidencial en 2024, impulsada por Obrador. Todo a pesar de que el Presidente promete todos los días que no buscará la reelección y que ya trabaja en ese objetivo.

De igual manera, no es noticia que los diputados de todos los partidos del saliente Congreso de Baja California, fueron sobornados con cantidades de escándalo, además de que se les prometió total impunidad en el Gobierno de Jaime Bonilla.

Ayer, sin embargo, ocurrieron dos cosas que preocuparon a propios y extraños. Por un lado, el Congreso de Baja California ratificó la “Ley Bonilla”, en tanto que la Suprema Corte rechazó los recursos de Controversia Constitucional contra la misma “Ley Bonilla”.



¿Qué fue lo que pasó?

1.- Resulta que para que la “Ley Bonilla” entre en vigor, debe ser firmada por el gobernador en turno y publicada en El Periódico Oficial del Estado.

2.- Una vez que la Ley Bonilla entre en vigor, la Corte dará turno a los recursos de Controversia Constitucional.

3.- Y una vez aceptada dicha Controversia, entonces se puede apelar a la Jurisprudencia de la que hablamos líneas arriba.


¿Y qué dice dicha jurisprudencia?

Aquí un resumen.

“La Extensión de Mandato es inconstitucional… porque tal ampliación equivale, de facto, a que los órganos representativos se coloquen unilateralmente como únicos participantes activos y pasivos de una elección (virtualmente son únicos votantes…) excluyendo a toda la comunidad… privando de manera implícita a los ciudadanos de la libertad para elegir a sus representantes, en condiciones de igualdad, convirtiéndose, al mismo tiempo, en intermediarios de una tácita elección en la que se señalan a ellos mismos como triunfadores”.

En pocas palabras, la Extensión del Mandato aprobada por los diputados la Congreso de Baja California está muerta, ya que se trata de una acción inconstitucional que violenta los artículos 115 y 116 de la Carta Magna, entre otros postulados electorales.

Al tiempo.

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