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Alejandro Irigoyen Ponce
Alejandro Irigoyen Ponce
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30 Octubre 2020 04:08:00
Crema para el Covid
Va algo ligero, pero con cierto fondo: en Chihuahua, donde regresaron a semáforo rojo por el repunte, rebrote o aumento significativo de contagios, como quiera llamarlo, se anuncia en redes sociales una crema para el Covid.

El anuncio, en el que aparece una joven con una imagen de fondo en la que se aprecia la leyenda “Jardines de San José”, se afirma que existe una crema buenísima para el Covid. La joven dice que, y cito: “pueden andar sin cubrebocas, en el cine, en el centro comercial, en restaurantes, en la carnita asada, fiestecitas, todo lo que ustedes quieran… y fíjense bien, la crema se llama… cremación”.

La imagen de fondo se abre y resulta que Jardines de San José es un cementerio que ofrece el servicio de cremación. La joven se despide con un efusivo “aquí los esperamos”.

Una broma, una muestra de ingenio, una prueba más de que los mexicanos somos capaces de reírnos de todo, hasta de lo más trágico, pero en el fondo, más allá del humor negro, el anuncio apunta a una parte medular: no existen recetas mágicas. No existe ningún tratamiento específico contra el Covid.

La vacuna sigue en un plano futuro e incierto. Las posibilidades de tener contacto con una persona contagiada, al salir a la calle, al acudir a establecimientos y aun en las áreas laborales, es alto y las posibilidades de resultar infectados, también.

Ya dependerá de cada organismo el cómo se asimile y se luche contra el virus y el resultado final de la batalla. Lo único que nos queda es procurar estar lo más sanos posibles, usar cubrebocas y, especialmente, mantener rigurosamente el distanciamiento social.

Y recuerde, si no tiene síntomas, no salga a buscarlos; si los tiene, no salga a repartirlos… y, lo más importante: más vale estar encerrado, que enterrado, o en este caso, cremado.
29 Octubre 2020 04:07:00
La diferencia entre la vida y la muerte
Van, primero, una serie de afirmaciones: en este mes la pandemia ha tomado fuerza. Rebrote, repunte, aumento significativo de casos, como quiera. Ha tomado fuerza.

Sufrimos en gran parte del país, y en el estado, una segunda ola de contagios que obliga, en lo individual y colectivo, a tomar decisiones, y las correctas significan en este contexto la diferencia entre la vida y la muerte.

Dice el Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, que pareciera que le perdimos el miedo al virus. Centros comerciales, restaurantes y bares al tope; las casas se convirtieron en centros de convivencia y fiesta. La gente paseando como si nada sucediera, incluso muchas personas olvidaron la importancia del uso de cubrebocas, y muchos negocios y empresas operan ignorando las recomendaciones sanitarias.

Y tiene razón. Eso pasa en Jalisco, Chihuahua y Coahuila. Como ciudadanía, aflojamos la disciplina tal vez por cansancio y eso nos está pasando una alta factura.

Alfaro dice también que no podemos volver a parar las actividades económicas porque eso sería terrible. Existe un riesgo real de colapsar la economía y eso también puede costar vidas.

Y propone frenar únicamente las actividades recreativas y las que generen aglomeraciones. Dice que no se trata de que la gente deje de trabajar, sino que deje de reunirse por ocio o por diversión.

Tiene sentido. Es en los bares, las fiestas en hogares, en las aglomeraciones, donde el virus logra su cometido de propagarse.
Pues sí, es hora de tomar las decisiones correctas, de esas que hacen la diferencia entre la vida y la muerte.

Está en sus manos, en las mías, en las de todos, que esta segunda ola de contagios no termine por convertirse en una catástrofe, porque ese es precisamente el camino que está tomando. Recuerde, no todo está perdido, estamos a tiempo de cortar la cadena de contagios.
28 Octubre 2020 04:08:00
Insultar es muy fácil…
Vivimos, sin duda, un momento inédito, al menos en los últimos 100 años, por el nivel de confrontación y hasta ruptura entre el Gobierno federal y al menos 10 estados. Ante el actual y lamentable privilegio de la descalificación y el desdén ante el reclamo, rescato una voz solvente y crítica que ni el más incondicional de AMLO podrá descalificar.

Durante la ceremonia por el 50 aniversario luctuoso del general Lázaro Cárdenas, su hijo, Cuauhtémoc, destacó, en la cara del Presidente, la capacidad que tuvo su padre para respetar a la oposición, ya que por muy tronantes y agresivas que fueran sus críticas, solamente estaban ejerciendo su derecho constitucional a la disidencia.

Vaya bofetada con guante blanco, ya que, además, frente al Gabinete presidencial recordó que cuando su padre estuvo en el poder supo delegar, confiar en su equipo, no imponer su visión y nunca dudó innecesariamente de los demás, a menos que hubiera razones objetivas para ello.

Pues sí, Cuauhtémoc puso en su discurso, de cara, sin ambigüedades, el dedo en la llaga. Y este es el punto que vale la pena ponderar. La crítica, el reclamo, refleja una postura que merece, al menos, una contrarréplica fincada en argumentos, en datos, ya que la exposición lineal de posturas que pueden o no gustar, merecen el respeto de ser escuchadas y no descalificadas a priori.

Insultar es muy fácil. Reducir todo a pataletas de los adversarios; reducir todo lo que no agrada a mentiras de conservadores, fifís, corruptos y un largo etcétera, solo refleja que no se tienen argumentos para discutir el fondo de las cosas.

Qué maravilloso sería que en una mañanera el Presidente sorprendiera a propios y extraños, si en lugar de insultar, descalificar, ridiculizar todas las voces críticas, respondiera con argumentos. En ese escenario (imposible como están las cosas), el país entero ganaría y la discusión política se enriquecería.

Podríamos pasar de espectáculos de circo a verdaderos debates y confrontación de ideas… podríamos tener un poco más de remedios y un mucho menos de veneno…

Finalmente pregunto: ¿es mucho pedir que nuestro Presidente se cambie, de vez en cuando, del permanente modo rijoso, al de un Mandatario que entiende que debe gobernar para todos, hasta para los que no lo consideran un mesías?
27 Octubre 2020 04:07:00
Entre amenazas e insultos, un ¡ya basta!
Esto es la crónica de una ruptura anunciada. En un contexto donde no hay espacio para el diálogo, la negociación, los argumentos; donde priva el insulto y la descalificación, pues no podía pasar otra cosa.

Resulta que para el Presidente López Obrador, los fideicomisos son fuente de corrupción, y por eso elimina más de 100 y dice que se ahorra 68 mil millones de pesos… y además, insiste en apretar aún más y por ello plantea recortes extra por 115 mil millones de pesos en recursos federales para estados y municipios.

Ante esto, los 10 gobernadores de la Alianza Federalista encaran al Mandatario federal y le mandan mensajes en un tono que no deja lugar a duda, y cito, por ejemplo, lo que dice el Gobernador de Coahuila: “Le pedimos al Presidente de la República que asuma una visión de Estado… no vamos a permitir el abuso… estamos preparados para emprender la batalla legal y política, entonces nuestra lucha podrá ser el inicio del rompimiento del pacto federal con graves consecuencias para el país”.

Y otra frase que confirma que lo que presenciamos en un enérgico “ya basta” con signos evidentes de ruptura, la del líder cetemista estatal: “México no puede caminar por la polarización, en México no se puede gobernar con rencor, se está utilizando el Gobierno para cobrar facturas que no debemos”.

Vaya pues. Sufrimos una severa crisis de violencia e inseguridad; estamos inmersos en la peor crisis sanitaria de la historia. Asoma la más severa crisis económica de la que tengamos registro y, ahora, navegamos en las turbulentas aguas de una crisis política y de gobernabilidad”. Sí, el Presidente apretó tanto que la situación tronó.

Pareciera que hay personajes en la cúpula del poder decididos a destruir al país desde sus cimientos, tal vez con la idea de reconstruirlo con nuevas bases. El problema es que a este ritmo y con estas formas, tal vez no quede nada y nadie que ayude a esa imaginaria reconstrucción.
23 Octubre 2020 04:09:00
La ausencia del sano juicio
Cabría preguntar: ¿quién en su sano juicio quiere que las autoridades se vean obligadas a restringir la movilidad ante la nueva oleada de contagios de Covid? ¿Quién desea volver a vivir lo que pasamos en marzo, abril y mayo con la cuarentena extendida?

Claro, nadie en su sano juicio desearía que la región viva, por ejemplo, lo que hoy sucede en Durango, la emergencia sanitaria provocada por el rebrote del virus que obligó a las autoridades a imponer medidas drásticas para inhibir la movilidad social.

O más cerca, en La Laguna, donde les piden a los ciudadanos no salir de casa tres semanas como un intento de frenar la cadena de contagios. Sí, nadie en su sano juicio, y ese es precisamente el tema. El sano juicio brilla por su ausencia.

Saltillo registra un repunte en número de contagios y de decesos por el Covid. En lo que va del mes, el virus ha matado a 86 saltillenses, según los datos oficiales del Gobierno del Estado, y se han registrado mil 300 nuevos contagios y aun así a la población parece no importarle.

En nuestras calles, negocios, empresas se sigue ignorando la sana distancia e incluso, a estas alturas, hay quien omite el uso de cubrebocas.

No aprendemos. Parece que estamos a merced del virus y de los indolentes e irresponsables. Nada bueno se puede esperar de las próximas semanas si las autoridades no se deciden a cumplir, con rigor, sin miedos, las medidas que tanto anuncian y que parecen amenazas que se lleva el viento, y más ahora que se anuncia que pese al rebrote, no se dará marcha atrás en la reactivación económica.

No hay que buscarle. El distanciamiento social y el riguroso uso del cubrebocas no pueden quedar a criterio de los ciudadanos. Estamos, desafortunadamente, muy lejos de ser una sociedad consciente y responsable, muy lejos de una ciudadanía que entiende masivamente lo que significa el autocuidado y el cuidado de los demás. Sí, estamos muy lejos de asumir cabalmente el papel que nos toca como ciudadanos en esta guerra que libramos contra el Covid.
22 Octubre 2020 04:09:00
Las fiestas de la ruleta rusa
Qué profundamente injusto resulta que, a estas alturas, después de la doble cuarentena, de la parálisis económica, de más de siete meses de complicaciones en la vida cotidiana por la pandemia, sigamos inmersos en la incertidumbre y en escenarios de riesgo por la inconsciencia de algunos, muchos ciudadanos y de las propias autoridades.

Cuánta razón tiene el personal médico que se siente agredido, menospreciado, que debe pagar las consecuencias de una población indisciplinada, irreflexiva, insensata e imprudente.

Sí, qué profundamente injusto que la mayoría deba pagar por la irresponsabilidad de una minoría que parece decidida a alimentar al virus, a asegurarse que el rebrote de Covid nos pegue fuerte y nos comprometa a todos quién sabe cuántos meses más.

Y es que suceden cosas que escapan a toda lógica, como esa boda clandestina que se realizó el pasado sábado 10, en la colonia Las Villas de Torreón, a la que asistieron 700 personas. Sí, una súper aglomeración en plena pandemia.

Las autoridades nos dicen hoy que al menos 90 de esos fiesteros han dado positivo a coronavirus.

Pues sí, qué esperaban… qué pensaban, ¿que eran inmunes, que el virus no existe?

De plano, que profundamente injusto que sucedan estas cosas a estas alturas. Así, con estas fiestas en donde realmente se juega a la ruleta rusa, no podemos más que proyectar escenarios aún más complicados para fin de año y el primer trimestre del siguiente.

Gracias fiesteros por fortalecer la cadena de contagios.
21 Octubre 2020 04:09:00
¡Ya basta!
Primero, un dato: en nuestro país han muerto por Covid cerca de 900 médicos y enfermeras. Desde que inició la pandemia, a la fecha, otros 100 mil han resultado contagiados por el hecho de luchar en la primera línea de batalla contra un virus que se propaga con mucha facilidad y que resulta potencialmente letal.

Han muerto, y han resultado contagiados, y por lo tanto vulnerados en su salud, su economía, y su entorno familiar, por atender a los ciudadanos que caen víctimas del coronavirus.

Ahora, un reclamo, una advertencia, justa y necesaria, del personal médico en nuestro país. Circula profusamente en redes un audio en que personal médico se pregunta: “¿Qué pasaría si ante la inconsciencia de la gente y de las autoridades, y ante esa situación, todo el personal de salud decidiera abandonar los hospitales? ¿Quién te va a atender? Si a la población no le importa la vida de los médicos y sus familias, ¿por qué el personal de salud sí se tiene que sacrificar por la vida de la población inconsciente, indisciplinada, irreflexiva, insensata, imprudente, alocada, descuidada? ¿Por qué el personal médico y trabajadores de la salud tienen que poner en riesgo su vida y la de sus familias por la tuya y la de los tuyos que se vieron afectadas por tu irresponsabilidad e imprudencia? ¿Crees que la única vida que importa es la tuya y la de tu familia?

Y reclaman: El personal del sector salud está agotado física y mentalmente, y sobre todo decepcionado por tu falta de empatía… y tú te vas al súper, a la calle y haces fila para comprar cerveza, haces fiestas, juegas futbol… ¡ya basta!

Sí, tienen razón, ya basta.

Este es un llamado a la reflexión, a entender que como sociedad estamos haciendo muy mal las cosas, que no entendemos lo que significa sobrevivir a una pandemia, y que la irresponsabilidad cuesta vidas, en este caso, las del personal médico y eso es profundamente injusto.
20 Octubre 2020 04:10:00
Ahora sí, lo urgente
Ya. Prueba superada. Coahuila pasó sin mayores sobresaltos el reto que implicaba la primera elección en la era Covid. Ganó el PRI, como lo anticipaban las encuestas y la propia realidad política, y los intereses del poder de la entidad… y el hecho de que la oposición se quedó pasmada y sin capacidad real de movilización.

En fin, el PRI gana la mayoría en el Congreso, lo que cada quien podrá interpretar o asimilar conforme sus propias filias y fobias, pero la cuestión de fondo, y a mediano plazo, es que el superar el trance electoral, y con independencia de los resultados, puede ser una buena noticia para todos.

Sí, por fin nuestras autoridades ya no tendrán pretexto alguno para no hacer lo que estos tiempos les exigen: la mano dura para frenar la cadena de contagios, justo cuando el Covid-19 empieza a tomar nuevos bríos. Estamos en el umbral de un rebrote que puede ser potencialmente devastador, tal como lo sugieren las experiencias de España y Francia.

Coahuila tiene semanas sufriendo un repunte en el número de contagios y es justo hoy cuando se requiere que las autoridades tomen en serio las medidas que ellos mismos imponen para evitar la propagación del virus.

Quedaría esperar, por el bien de todos, que ya sin las consideraciones político-electorales (lo único que podría explicar, que no justificar, la tibieza hasta el momento demostrada), por fin se aboquen en serio y hasta el fondo para impedir las aglomeraciones, para sancionar a los omisos y castigar severamente a los irresponsables.

La cita con las urnas ya pasó. Llegó la hora de que las autoridades demuestren en los hechos que entienden que hay prioridades y que sobre el interés, gusto o comodidad de unos cuantos, está la salud de la mayoría y que con eso no se juega.
16 Octubre 2020 04:09:00
Ahora sí, sálvese quien pueda
El Gobierno del Estado nos dice este jueves que ante el repunte de casos positivos de Covid en las últimas semanas es fundamental concientizar a la ciudadanía que la pandemia no ha concluido y que no se deben relajar las medidas preventivas.

Pero, por otra parte, y como era predecible, se impone la premura económica, la urgencia de reactivar todas las actividades que generan empleos, ingresos y, por supuesto, alivian la tensión social generada por esta extraña, bizarra nueva normalidad.

Sí, el Subcomité Técnico Regional Sureste autorizó la reapertura de teatros, foros, auditorios, fiestas y misas con 200 personas; torneos deportivos, callejoneadas y mayor comercio en los domingos.

Es la decisión más importante que se toma en términos de reactivación económica desde el 18 de mayo. Eso sí, con los protocolos y recomendaciones que al final de día nadie sigue.

La cuestión de fondo es que el miércoles se registraron 257 nuevos casos de Covid en la entidad, y el virus mató a 14 coahuilenses. Y este jueves, el reporte oficial da cuenta de 245 nuevos contagios y otras 22 defunciones.

Por un lado, se reconoce que no solo seguimos inmersos en la pandemia, sino que esta parece cobrar fuerza, y por el otro, se autorizan eventos deportivos y concentraciones de hasta 200 personas. En fin.

¿Qué queda? Pues conceder que la reactivación prácticamente total resultaba impostergable, aun con un virus que sigue propagándose y cobrando vidas. Queda el asumir por completo la responsabilidad sobre nuestra salud y la de los que nos rodean.

Cuidarnos y navegar por esta nueva normalidad bajo una premisa fundamental: ante la reactivación económica, en los tiempos y términos en que se da, y ante el hecho de que el Covid se expande en nuestras calles, pues ahora sí, sálvese el que pueda.
15 Octubre 2020 04:08:00
Urge una criba de trastornados
Va una propuesta, con plena conciencia de que se trata de una entelequia, y que precisamente por ello dibujaría una condición casi perfecta: que todos los que aspiran a un cargo de elección popular, de los tres órdenes, se sometan a una batería de exámenes para determinar qué tan sanos están, de donde realmente importa: la cabeza.

Sí, lo sé, pretender garantías de que los que nos gobiernan sean personas intelectual, emocional y sicológicamente sanas, plantea un escenario ideal que solo es posible en la imaginación, pero en el fondo la propuesta no sería tan descabellada.

Me explico: imaginemos que por ley se establezca como requisito indispensable para acceder a una candidatura, de lo que sea, que el aspirante se someta a una serie de exámenes sicológicos que bien podría diseñar la Comisión Nacional de Ética en Psicología o cualquier otra institución medianamente solvente.

¿Qué ganaríamos los ciudadanos? Pues nada menos que cierta garantía de que los que accedan a puestos de poder público estén sanos. Imaginemos un país sin tantos resentidos sociales, sin tantos narcisistas, hambrientos de poder, sin tantos siniestros personajes sumidos en un descontrol emocional que luego toman decisiones que nos afectan a todos.

Y aún más: que también se establezca por ley que, una vez que resulten electos, los alcaldes, diputados, senadores, gobernadores y el Presidente, se sometan a valoraciones sicológicas periódicas, ya que demostrado está, el poder en México enloquece y los ciudadanos deberíamos tener algún instrumento que nos permita detectar en tiempo y forma cuándo nuestros gobernantes se mudan a la estratosfera.

Tal vez así no nos hagan tanto daño.

Piénselo, sería un México totalmente distinto al que hoy padecemos.

13 Octubre 2020 04:00:00
Ante el Covid, ‘YOLO’
¿Cómo imagina usted el fin de año? ¿Con la pandemia en franco retroceso? ¿Con otras y mejores condiciones para convivir, para celebrar?

Pues parece que no será así: según el reporte del Plan Estatal de Prevención y Control Covid-19, el domingo se registraron 240 nuevos contagios y el virus mató a otros 11 coahuilenses. El lunes, el reporte oficial del Gobierno del Estado da cuenta de 110 contagios confirmados y cinco defunciones.

Y no se trata de si son más o menos que los de hace una semana, o hace un mes. Se trata de establecer un punto, ponderar una realidad: seguimos inmersos en la pandemia y el coronavirus sigue propagándose y cobrando vidas.

Pero esto no parece ni siquiera preocuparle a los ciudadanos. Parece que la expresión “YOLO” (You Only Live Once, que significa ‘solo vives una vez’) tan socorrida en redes sociales –especialmente por los jóvenes– está enquistada, desgraciadamente, en lo más profundo de muchos, muchísimos ciudadanos.

Solo señalo un hecho: reabren los mercados y encontramos aglomeraciones, tanto en Arteaga como en la populosa colonia Mirasierra. Centenares y centenares de ciudadanos ignoraron olímpicamente los protocolos, especialmente el de guardar la sana distancia y convirtieron una necesidad económica –la reapertura de los mercados– en una verdadera verbena popular.

Qué difícil es proyectar un fin de año más benigno, menos peligroso, cuando en forma masiva los ciudadanos parecen decididos a alimentar al virus al exponerse en las aglomeraciones.

Es como un irresponsable reto al destino. Jugar con el virus; minar las defensas ante la llegada de la influenza estacional y el muy predecible rebrote de coronavirus. Es como si en forma inconsciente miles y miles decidieran jugarse la vida en la primera oportunidad.

La expresión “YOLO”, que en redes refiere alguna actitud temeraria y hasta divertida, hoy es, por decir lo menos, una irresponsabilidad, y ciertamente las concentraciones masivas de ciudadanos en los mercados, en cualquier lugar, es la expresión máxima de que como sociedad de plano no logramos aprender nada tras meses y meses de pandemia.
02 Octubre 2020 04:09:00
Después del 18…  una esperanza
Una elección intermedia como la que vive Coahuila, en la que solo se elige a los diputados locales, es tradicionalmente de bajo impacto; no apasiona ni desborda y es predecible un altísimo abstencionismo. Su importancia radica hoy en otro lado, el que tiene que ver con proyectos y controles gubernamentales.

Sin embargo, el próximo domingo 18 puede ser un día muy importante, potencialmente un parteaguas, pero no necesariamente en cuestiones políticas, sino en las ventanas de esperanza que ofrece para nuestra vida cotidiana y las formas en que se enfrenta la pandemia.

Aun así, queda desear que lleguen a ocupar las curules de la próxima legislatura solo hombres y mujeres inteligentes, independientes, con verdadera vocación de servicio y compromiso social, y sobre todo con la fuerza y entereza necesarias para privilegiar los intereses populares. Lo sé, el chiste se cuenta solo.

La esperanza que abre esta fecha se encuentra en que, pasadas las elecciones, las autoridades se quiten de encima las consideraciones, “cuidados” y hasta temores políticos y por fin hagan lo que tengan que hacer. Que por fin dejen de lado la estrategia laxa, “buena onda”, que les impide proceder con firmeza para evitar “actos de molestia”.

La esperanza es que, ante lo que viene, el rebrote de Covid que advierten expertos, que además habrá de convivir con la influenza estacional y todas las enfermedades de las vías respiratorias propias de la temporada, las autoridades se apliquen con firmeza, con mano dura para evitar contagios masivos.

Demostrado está: no se puede apostar a la disposición ciudadana para cumplir con los protocolos sanitarios. La tentación de la fiesta, de la aglomeración es tan alta, que se requieren, por el bien de todos, autoridades dispuestas a arriesgar su popularidad en aras de lograr el bien mayor: cortar la cadena de contagios y evitar que el virus siga matando a diestra y siniestra.

Sí, el 18 es una fecha importante, esperanzadora. Ojalá que, pasadas las elecciones, cuyo resultado solo le importa a la cúpula gobernante, nuestras autoridades por fin hagan lo que tengan que hacer, que ya no les tiemble la mano para salvaguardar la salud de todos.
01 Octubre 2020 04:09:00
Un reto darwiniano
Comparto un post del doctor Isaac Chávez Díaz: “Si vas al antro con cubrebocas, todo el tiempo no podrás tomar ni comer nada y la vas a pasar mal. Si vas al antro y te quitas el cubrebocas, tú y tu familia la van a pasar peor. No porque esté permitido significa que es inteligente ir, y tampoco significa que quienes lo permitieron sean inteligentes”.

Esto a colación de que estamos en medio del proceso de reapertura económica. Cada día vuelven a abrir sus puertas más negocios, muchos de ellos dedicados al esparcimiento, a la fiesta, a la convivencia con propios y extraños, aunque seguimos inmersos en la pandemia.

Hay que entender que retomar literalmente todas las actividades productivas es indispensable para asegurar la sobrevivencia de miles, que de otra forma estarían condenados a la pobreza extrema y la desesperación.

Pero no hay que olvidar ni por un segundo, que seguimos amenazados por un virus potencialmente letal y con una gran capacidad de propagación. Parece una trampa, pero lo que realmente enfrentamos es un reto darwiniano: un proceso de selección natural de los individuos.

Los que habrán de salir bien librados, en términos sanitarios y económicos, serán aquellos que sean capaces de mantener las medidas básicas de higiene, que siempre usen cubrebocas y que practiquen, casi religiosamente, el distanciamiento social.

Habrán de superar la doble crisis que enfrentamos, la de salud y la económica, los que eviten los espacios cerrados, las aglomeraciones, los antros, los bares y las fiestas. Los que mantengan la sana distancia y usen cubrebocas; los que se preocupen y ocupen por estar sanos, con sus defensas fuertes.

Y los que no, pues habrán de pagar muy caro su indolencia e irresponsabilidad. Sí, enfrentamos un reto darwiniano, de la sobrevivencia del más fuerte, que en este caso será del más inteligente, el que entiende que el Covid no es un juego, que sigue presente y que incluso amenaza con retomar fuerza a fin de año.

Entonces, como están las cosas, debe usted responder una simple pregunta ¿qué prefiere, pasarla mal hoy o pasarla peor mañana?
30 Septiembre 2020 04:09:00
De complots y pataleos
Cuando un partido, una estructura gubernamental, no encuentra oposición alguna, se alimentan en sus entrañas egos, se desatan las ambiciones y se abren puertas para la truculencia palaciega. Total, saben que la batalla debe ser interna, ya que afuera no hay nada ni nadie que les haga sombra.

Lo que hoy sucede al interior de Morena es, toda proporción guardada, similar en sus formas a lo que sucedía en el palacio de Versalles, en la época de los Luises.

Intrigas, complots, golpes bajos y una muy dura, pero soterrada guerra entre personajes que se disputaban el favor del rey y, por ende, el poder.

Bueno, pues la guerra entre personajes que se disputan el favor de AMLO y que no buscan otra cosa que controlar ese partido-movimiento llamado Morena, ya alcanza otros niveles, los de la ruptura, los del todo o nada.

Lo que dice uno de los aspirantes a la dirigencia nacional, Porfirio Muñoz Ledo, revela en toda su magnitud con lo que juegan esos que hoy manejan al país, con la anuencia del Presidente.

Porfirio, (que dicho sea de paso es, junto con Cuauhtémoc Cárdenas, de los pocos personajes al que el Presidente no toca, aunque exprese abiertamente su desacuerdo e incluso cuestione decisiones que luego se vuelven políticas públicas), dice que si su contrincante Mario Delgado gana la elección interna, el canciller Marcelo Ebrard se convertirá de facto en el Presidente de la República, lo que pondría fin anticipado, políticamente hablando, al sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

De ese tamaño. Dice que Marcelo Ebrard y Mario Delgado, las dos torres en el ajedrez de la 4T, confabulan, complotean para arrebatarle el sexenio a López Obrador.

Porfirio es un hombre honesto, inteligente, gran tribuno y de izquierda de cepa pura, pero ahora comete un error: es purista e idealista en un entorno pragmático; patalea cuando sabe perfectamente que los dados están cargados y que será Mario Delgado el nuevo dirigente de Morena.

Y sobre Ebrard, parece obviar que el canciller es lo que es, un vicepresidente de facto, porque así lo quiere Andrés Manuel, un presidente que hoy por hoy puede encumbrar o destruir a quien quiera, cuando quiera, y eso todos lo saben, especialmente Mario y Marcelo.

Sí, parece que Porfirio se equivoca y patalea cuando sabe perfectamente que nada puede hacer para cambiar el rumbo por el que transita Morena, y el Gobierno federal.
29 Septiembre 2020 04:09:00
Podridos hasta la médula
Tal vez sean solo fragmentos de lo más bajo, sucio y enfermo de la sociedad, pero son tantos y afloran tan seguido, que terminan por esbozar a una sociedad podrida hasta la médula.

Los casos de abuso sexual, de agresiones, acoso, intentos de rapto y raptos consumados, con el único propósito de violar a una jovencita, salpican cotidianamente nuestro entorno.

La misoginia, el machismo, la violencia siempre, desgraciadamente, han estado presentes, pero vivimos uno de nuestros momentos más bajos y peligrosos para las niñas, jovencitas, mujeres; para nuestras hijas, hermanas, esposas y madres. Vivimos un momento, como también desgraciadamente, ya lo hemos vivido centenares de veces, en que los depredadores, las bestias están sueltas y a la caza de víctimas.

Y hay ejemplos francamente brutales de lo que padecemos por estas manzanas podridas que deambulan por nuestras calles y acechan en las colonias, en los negocios, en los parques.

¿Cree que exagero? Va un fragmento: “en los tejabanes de la colonia Mirasierra una niña de solo 6 años fue brutalmente violada y hospitalizada. El agresor es un conocido de la víctima, ‘El Nando’”. Pues este agresor sexual tiene 12 años.

Otro fragmento, uno de la docena que se han registrado en los últimos días: el jueves, raptaron a una niña de 12 años. Eran varios sujetos en una camioneta de lujo. La golpearon, la violaron y la aventaron como desecho en la colonia Guayulera.

Y Alondra, la jovencita, madre de una niña de 4 años, asesinada por un supuesto “amigo”. Un drama que golpea directo en el corazón social, que conmociona e indigna por todas sus implicaciones, entre ellas, que esta, hoy, sigue siendo una ciudad despiadada con las mujeres.

Son solo fragmentos, pero son tantos y tan seguido, que revelan una enfermedad social grave, la de la violencia, la misoginia, la del más bajo y abyecto de los machismos; de la carencia de empatía y del más elemental respeto por la integridad y vida de quienes nos rodean.

Sí, estamos podridos hasta la médula.
25 Septiembre 2020 04:09:00
Un país que se desmorona
Es cierto, el impacto de la pandemia, en términos de salud y económicos, es global, pero lo que nos debería preocupar y ciertamente ocupar es lo que sucede en nuestro país, y que no es otra cosa que se está desmoronando.

Tal vez usted recuerde a Ernesto Zedillo, ese economista frío y poco carismático que reventó la burbuja de ilusiones de primer mundo que construyó Salinas de Gortari, y que tomó una serie de decisiones que colocaron al país en una de sus peores crisis, después del famoso error de diciembre, pero que cinco años después dejó la Presidencia con México creciendo al 7%, lo que no se ha vuelto a ver.

El señor algo sabe de economía y advierte que hoy se vive el peor desastre económico desde la Gran Depresión y que urgen apoyos a las empresas para evitar la quiebra generalizada; que urgen mecanismos para dotarlas de créditos e incluso subsidios directos para gastos de nómina, todo esto para preservar empleos.

Bueno, probablemente usted pondere etiquetas sobre argumentos y minimice la advertencia del expresidente. Pues lo voy a desarmar: el impacto económico sufrido por el IMSS debido a la pandemia asciende a 13 mil millones de pesos, por la caída de ingresos por concepto de cuotas obrero patronales. Sí, según los datos de la propia 4T esto está que arde.

¿Quiere más?, pues ahí le va: resulta que la secretaria de Administración y Finanzas de la Ciudad de México –sí, los consentidos de la 4T– compareció virtualmente ante el Congreso y lo que dijo no tiene desperdicio, ya que es justo lo que sucedió en literalmente todo el país.

La funcionaria Luz Elena González afirmó que la parálisis de la economía fue necesaria para evitar los contagios de Covid, que, y cito: “nuestras economías entraron a un coma autoinducido para lograr que la mayor cantidad de personas nos quedáramos en casa y eso tuvo repercusiones”.

Y ahora, la joya de la corona: esta funcionaria sostiene que gastar los recursos públicos es hoy más necesario que nunca.

Sí, hay que sacar al país del coma, hay que inyectar recursos, hay que otorgar créditos y estímulos a las empresas para que mantengan los empleos. No es tiempo de ahorrar, de mezquindades políticas y de una Administración facciosa del erario; es tiempo de soltar dinero, ya que de lo contrario lo único que se hace es fortalecer esta inmensa fábrica de pobres en que se ha convertido México y por mucho que se pondere la pobreza como una virtud del pueblo bueno, pues llegará el momento que no alcance para sostener tanto programa asistencialista con el que se pretende ayudar a sobrevivir a los que menos tienen.

Por el bien de todos, de los pobres, del pueblo bueno, de la propia 4T, urge que se liberen recursos y que se apoye directamente a las empresas por los empleos que generan, antes de que sea demasiado tarde.
24 Septiembre 2020 04:09:00
Se roban hasta lo robado
Lo que sucede al interior del Instituto Nacional para Devolver al Pueblo lo Robado es un retrato de cuerpo entero del momento político y de administración del poder en que vivimos. Simplemente en ese simbólico Instituto priva la corrupción, la robadera.

Y es que una cosa es la retórica, el pretender que el mundo cambie simplemente porque así se desea y otra la terca realidad, y en México imperó e impera la corrupción. En eso y por las evidencias, no hemos cambiado ni un ápice.

La carta de renuncia al Indep, de Jaime Cárdenas, es mucho más importante de lo que en primera instancia pareciera. Denuncia la manipulación de las subastas electrónicas para beneficiar a ciertas personas y la subvaluación de joyas y otros bienes que fueron ofertados al público.

Así, tal cual, roban en el Instituto Nacional para Devolver al Pueblo lo Robado. Si no fuera tan grave, diría que el chiste se cuenta solo.

Y sostengo que es retrato de cuerpo entero del momento que vivimos, ya que esta joya de la actual Administración, con la que se pretende resarcir todo el daño que la corrupción de la clase gobernante le ha hecho al pueblo, enfrenta pasivos por más de mil millones de pesos, así como adeudos con proveedores.

Y un detalle que raya en el absurdo: los 2 mil millones de pesos que presuntamente había donado la Fiscalía General de la República para comprar billetes de la rifa del avión presidencial y que servirían también para pagar los premios, no han sido liberados.

No, si las cuentas no cuadran por ningún lado.

En fin, una Administración que acumula pasivos, deudas, que se afana en ahorrar mientras literalmente todo se cae a pedazos, precisamente por falta de recursos. Pero hay algo más, las reacciones ante la renuncia de Jaime Cárdenas a la Dirección del Indep.

El Presidente prácticamente lo llamó cobarde y el aludido revira que su lealtad nunca fue ciega y eso fue precisamente lo que lo distanció del Mandatario y que complicó su labor hasta hacerla literalmente imposible.

Sí, no fue un incondicional de lealtad ciega, sino un abogado que ponderó procedimientos sobre ocurrencias y eso se paga, y muy caro, en la cúpula de la 4T.

Insisto, una cosa son los golpes mediáticos, retóricos, las grandes afirmaciones sustentadas en “los otros datos” y otra la amarga realidad, y en esa, con la que tenemos que lidiar usted y yo, todo empieza a desmoronarse, justo como el Indep.
23 Septiembre 2020 04:09:00
Señalamientos inútiles
Hace unos días se registró un hecho que, en otras condiciones, si la emergencia sanitaria, económica y de seguridad no acaparara la atención de la ciudadanía, habría desatado un verdadero escándalo a nivel nacional, pero pasó casi desapercibido.

Un total de 650 científicos, artistas, académicos, periodistas, escritores, cineastas e intelectuales mexicanos firmaron un desplegado en donde le advierten al Presidente que, y cito: “no se estigmatiza a personas físicas o morales desde el poder presidencial sin ponerlas en riesgo. No se alimenta el rencor desde esa tribuna, sin que el odio llegue al río alguna vez”.

Si usted ha visto alguna de las mañaneras sabrá justipreciar el reclamo.

En una sociedad democrática que aspira a construir mejores escenarios sociales, políticos y culturales, lo expresado por esos 650 ciudadanos, reconocidos cada uno en sus respectivas áreas, hubiese significado una verdadera sacudida en las entrañas mismas del poder.

Pero aquí, en este México mágico-musical, pues no. AMLO dice que lo que pasa es que es muy honesto y eso incomoda a los conservadores y para rematar, durante tres días se encargó de minimizar el tema. Atacó la forma, pero ni siquiera tocó el fondo.

En fin. Concediendo la honestidad e incluso la buena fe, cuando a un Mandatario le renuncian a cada rato secretarios, subsecretarios, directores, personajes de su círculo más cercano, algo debe estar haciendo mal, muy mal, al menos en la forma, pero como dicen: no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Finalmente, como anotación al margen, al que deberían desterrar del país es al que le dijo al Presidente que convertir su intervención en la ONU en otra más de sus maratónicas mañaneras era una buena idea.
22 Septiembre 2020 04:09:00
Dios sí cuida a los idiotas
Solo a manera de contexto, van un par de datos para justipreciar con qué estamos jugando: según las estadísticas oficiales, podemos interpretar que el pico de la pandemia lo sufrimos en Coahuila del 19 al 21 de agosto, hace un mes. En esos tres días se registraron mil 6 casos confirmados y solo en esas 72 horas críticas el virus mató a 99 coahuilenses. A partir de ahí empezó a disminuir, poco a poco, tanto el número de contagios como de decesos.

Para contrastar, en los últimos tres días se registraron 371 casos y 45 decesos. Sí, la pandemia cede poco apoco, pero sigue presente. Sin embargo, en las calles pareciera que –al menos en Saltillo– ya se venció al Covid.

Concentraciones masivas en mercados, precisamente en las colonias más castigadas por el virus. Centenares de personas deambulando por la Zona Centro, fiestas en los hogares, bares prácticamente saturados y celebraciones en donde se juntan más de mil entusiastas de las motos.

Los registros oficiales nos dicen que la pandemia cede poco a poco, pero no hay que confundirse: el coronavirus está lejos de terminar. En cambio en las calles se vive una realidad alterna, como si no pasara nada.

Habría que recordar esa frase del dictador de Uganda, Kaguta Museveni, de que “Dios no cuida a los idiotas”.

Pues parece que en Saltillo Dios sí los cuida, a los indolentes e irresponsables, que pese a que todos los días se siguen sumando casos confirmados y que diariamente el Covid, mata en el promedio actual a 15 coahuilenses, se la juegan como si no pasara nada, como si fueran inmunes y las aglomeraciones no resultaran de alto riesgo, como de hecho lo son.

Pues bendito Dios que cuida a los idiotas y en ello, pues nos cuida a todos. Que así siga, ya que esperar un poco más de responsabilidad de los fiesteros y de los que les encanta juntarse masivamente, parece punto menos que imposible.
18 Septiembre 2020 04:09:00
Cuando el esfuerzo no es suficiente
Hay que partir de un hecho: todos hacemos esfuerzos extraordinarios para acomodar nuestras vidas a la “nueva normalidad”, a la permanente amenaza en términos de salud y al altísimo costo que pagamos todos los días por la incertidumbre económica.

Ahora bien, el Gobierno del Estado pondera que hace un esfuerzo sin precedentes para capacitar a distancia a directivos y docentes, para dotarlos de las herramientas que exige un ciclo escolar atípico como el presente.

Y tiene razón, al igual que el resto de los estados y el propio Gobierno federal, se hacen esfuerzos extraordinarios para sacar adelante un ciclo escolar marcado por la pandemia, por las diferencias, por las carencias, por eso de aprender a enseñar sobre la marcha, de manera virtual.

En materia educativa habría que reconocer que estos esfuerzos sin precedentes resultan hoy insuficientes. Los maestros, los alumnos y, especialmente los padres de familia, aprenden sobre la marcha, o al menos lo intentan y mientras, las presiones crecen.

Habría que darle celeridad al asunto. ¿Es pedir demasiado? Pues no debería ya que estamos bajo el yugo de la pandemia desde hace seis meses, y con esto de la nueva normalidad desde el 1 de junio. Algo debimos haber aprendido.

En fin. Han pasado tres semanas de que iniciara formalmente esto de la educación en casa y las inconformidades estallan. Como el caso de la maestra regia que apunta a que el proceso de enseñanza-aprendizaje virtual, además de las dificultades implícitas, exacerba las diferencias entre los que tienen y los que realmente no tienen ninguna posibilidad de acceder a este “remedio temporal”.

Y, por supuesto, los padres de familia, muchos que ya no saben ni qué hacer. Va un comentario puntual de uno de estos damnificados por la educación en casa. Cito: “abren cines, restaurantes, tianguis y parques, y van niños y niñas, pero no abren las escuelas”; y pregunta ¿es más importante la economía que la educación? Y para rematar, propone abrir las escuelas públicas (porque los colegios ya lo están haciendo) con asistencia escalonada, con 30% de alumnos por grupo, sin recreo, con menos horas de clase y tareas para casa.

No se oye mal. Tal vez nuestras autoridades, dentro de los esfuerzos sin precedentes que realizan, podrían considerar la sugerencia de esta madre de familia. Todos estamos aprendiendo sobre la marcha y nadie está para desdeñar lo que parece una buena idea.
17 Septiembre 2020 04:09:00
Con Hulk a las patadas
Comparto una anécdota: sucedió en Guadalajara hace ya como 20 años y la reveló el propio mensajero.

La Secretaría de Gobernación decide, literalmente, purgar a los directivos del penal de máxima seguridad de Puente Grande por los excesos y omisiones cometidos, y vaya que en esa época excederse ya era mucho, por la tolerancia y cobijo a los actos de corrupción.

Llega un enviado a platicar con los señalados y avisarles de la decisión: tienen que dejar el puesto a la brevedad.

Los directivos reviran que no renunciarán y que, si hay algo en su contra, pues que lo prueben. Obtienen por respuesta un contundente “los acusamos de corruptos, no de… tontos. Renuncien, pero ya, o de lo contrario les echamos la caballada, les vamos a revisar hasta las cuentas de su abuela”.

Todos renunciaron. Sabían lo que enfrentarían de no hacerlo. Eran otros tiempos, otros modos, los de los arreglos por debajo de la mesa, en lo oscurito. Ahora, ya todo es transparente, pero en el fondo es lo mismo: que nadie cuestione o se oponga, ya que es tanto como ponerse con Hulk a las patadas y la pasará mal, muy mal.

Solo a manera de ejemplo, antes se amenazaba a un juez en la privacidad de su despacho, pero ahora se hace desde la máxima tribuna de la Patria, en donde todos los mexicanos –al mismo tiempo que los miembros del Gabinete, los ministros y los legisladores–, nos enteramos de lo que es correcto o incorrecto ese día: las mañaneras.

Todo esto en relación con que la UIF bloqueó las cuentas bancarias de Salvador Alcántar, presidente de la Asociación Estatal de Usuarios de Riego de Chihuahua; de Eliseo Compeán, Presidente Municipal de Delicias, y del exgobernador priista, José Reyes Baeza.

Tendrán sus pecadillos, seguro, pero curiosamente los tres son señalados de encabezar las movilizaciones de los agricultores de aquel estado que se niegan a que vacíen sus presas para el trasvase de agua a Estados Unidos, ya que el tratado vigente habla de demasías y escurrimientos, pero no del líquido almacenado, y como en Chihuahua se padece sequía, pues hay bronca.

En fin, ahora todo será más transparente, es cierto, pero en el fondo todo es igual: no hay quién aguante la caballada del Gobierno federal, nadie.
15 Septiembre 2020 04:09:00
Nos vale el decreto…
En el ejido Alejo González, de San Pedro de las Colonias, se llevó a cabo una señora boda este sábado.

Asistieron más de 300 personas y solo para dimensionar de qué clase de boda hablamos, pues nada menos que Julio Preciado y su banda amenizaron el gran acontecimiento social.

El detalle es que este tipo de eventos están prohibidos por decreto del Gobierno estatal, pero a los organizadores y asistentes simplemente les valió.

Las autoridades llegaron al lugar a las 9 de la noche y les pidieron desalojar, pero a estas personas les siguió valiendo. La fiesta terminó a las 2 de la mañana, cuando, y solo cuando, los asistentes se dieron por satisfechos.

¿Pues qué pasa? Tenemos, obviamente, la irresponsabilidad de los ciudadanos, muchos desafortunadamente, que no solo ponen en riesgo su salud, sino que flagrantemente deciden violar la ley, y aun cuando llegan autoridades, como Protección Civil, la Policía Ministerial y la Guardia Nacional, pues deciden ignorarlas olímpicamente. Se ponen en riesgo, violan la ley y manifiestan con toda claridad que le tienen un respeto nulo a las autoridades.

¿Por qué pasa esto? Pues la respuesta la podríamos encontrar en la tibieza con que las autoridades intentan imponer las medidas que se supone evitarán las concentraciones masivas y romperían la cadena de contagios.

¿Y cómo podemos explicar esta mano blanda que raya en la simulación? Pues sería una verdadera y gran incógnita salvo que apuntáramos a la administración política del momento y al temor de que los actos de “molestia” tengan una repercusión en las urnas.

Pero si concedemos esto como explicación, entonces reduciríamos a nuestras autoridades a una mezquindad y a una visión de tan corto plazo que serían indignas del momento tan crítico que vivimos. De hecho, serían indignas de cualquier momento.

Tendríamos entonces que concederles el beneficio de la duda y recordarles que la impunidad es el mayor aliciente para violar la ley.

Si van en serio con esto de atacar de raíz la crisis de salud pública, pues es hora de que den ejemplos claros y contundentes de que no están jugando a la simulación, tal y como lo hicieron, por ejemplo, con la graduación masiva de la Facultad de Ciencias de la Administración, a la que impusieron por el desacato a la ley y la burla a las autoridades una multa de cero pesos.
11 Septiembre 2020 04:09:00
Para sobrevivir a la 4T
Este jueves se llevó a cabo una reunión de la Conago con miembros del Gabinete federal. Minimaratón de discursos, buenas intenciones, nada concreto, nada que valga la pena, salvo que no asistieron los 10 gobernadores aliancistas.

Bien, va entonces una primera gran afirmación: la Confederación Nacional de Gobernadores es hoy un mero membrete. No sirve, literalmente, para nada.

Ahora, una segunda gran afirmación: si el poder, en cualquiera de sus manifestaciones, fluye sin traba alguna, tarde o temprano avasalla lo que se le ponga enfrente. El poder, sin contrapesos, se vuelve autoritario, caprichoso, vengativo e incluso se da el lujo de avanzar a golpe de ocurrencias.

Todo esto por la decisión de estos 10 gobernadores, los que conforman la Alianza Federalista, de mandar al diablo a la Conago e intentar construir un contrapeso a la 4T.

En la forma, pues abandonar un membrete inútil es solo eso, un marcar distancia de algo que no funciona. El fondo es lo más interesante, ya que puede significar un parteaguas en el momento político que vivimos.

Hay que rescatar dos frases para ubicar con precisión el tono y profundidad con los que van estos mandatarios.

El de Chihuahua, el panista Javier Corral, sentencia que, y cito: “aunado a la pandemia, vivimos un momento político delicado, que asoma una intención de concentración de poder inadmisible, de asomo de autoritarismo que vulnera la democracia”.

Y el de Nuevo León, el independiente Jaime Rodríguez, “El Bronco”, dice que “nosotros pretendemos, en la salud y en la economía, vencer al centro, que es el verdadero virus, el centro es un virus que detiene el avance de las regiones”.

Entre líneas, los mandatarios dicen que hay que hacer algo, rápido y contundente, para sobrevivir a los modos de la 4T.

Independientemente de las filias o fobias que generen estos mandatarios, finalmente hablamos de gobernadores y habrá verdaderas fichitas entre ellos, pero la esencia del lance es muy rescatable.

El poder para no volverse dictatorial, necesita un contrapeso, y hoy no lo encontramos en los partidos de oposición y sus pobres liderazgos, y mucho menos en la Conago. Ojalá que la Alianza Federalista lo logre para que se entienda que hay mucho más México; que hay necesidades y urgencias más allá de lo que imagina la esfera de la 4T. Sí, ojalá que prospere este pretendido contrapeso, por el bien de todos, incluso de la 4T.
10 Septiembre 2020 04:09:00
Aléjate, virus feroz…
Quiero compartir una anécdota que resultaría hasta hilarante.

Cierto día, en un rancho de Chihuahua, llegó una anciana a visitar a su hijo. Fue advertida por su vástago que no saliera a los corrales, ya que los perros eran realmente bravos.

La anciana tomó a la ligera la recomendación y sí, salió a los corrales. Los perros se le echaron encima.

La anciana empezó a gritar “aléjate, animal feroz, que antes de que nacieras tú, nació el niño Dios”. Los perros por poco y la matan. Aparentemente no hablaban español y si lo entendían, pues resultaron poco creyentes.

Su hijo, a gritos y patadas, logró rescatar a su madre de literalmente ser devorada por los perros. Esto sucedió hace ya varias décadas y el mundo dio ya más de un millar de giros.

Todo esto a colación por el enorme éxito en ventas que registra un amuleto contra el Covid que se vende en el mercado de Sonora, en la Ciudad de México. Se llama “detente enemigo” y es la gran apuesta de muchos, muchísimos mexicanos, para salir bien librados de la pandemia.

El amuleto, a manera de escapulario, “detente enemigo”, es el mismo que mostró el Presidente en una de sus mañaneras y tiene un costo de 100 pesos, nada, si se le concede, -como al parecer lo hacen muchos-, el poder mágico de representar un escudo impenetrable para el Covid. En fin.

Es fácil entender la razón por la que el virus se encuentra a sus anchas, contagiando y matando a mexicanos por miles, y también porqué nuestro país registra una de las letalidades más altas de todo el mundo.

Simple: en lugar de ser rigurosos con las medidas de autoprotección, de usar siempre cubrebocas y mantener la sana distancia, muchos mexicanos recurren a amuletos y recetas mágicas.

Pues les tengo una mala noticia. Al igual que aquellos perros bravos en ese rancho de Chihuahua, al coronavirus le valen esos amuletos, aunque digan “detente enemigo”.

Pues sí, el mundo habrá dado mil giros, y si bien la corrección política dicta que las creencias de cada quien son muy respetables, que los hay ingenuos y hasta tontos, eso parece que no ha cambiado ni un ápice.

Finalmente, como anotación al margen y con esto de los ingenuos y tontos, una pregunta a los miembros del Subcomité Técnico Regional de la Secretaría de Salud: ¿después de solo amonestar a los directivos de la Facultad de Ciencias de la Administración por violar el decreto que prohíbe las concentraciones masivas, y de ignorar olímpicamente todas las medidas que ustedes imponen a los ciudadanos para cortar la cadena de contagios, creen que alguien les vuelva a hacer caso? Resultaron tan blandos, que probablemente no.
09 Septiembre 2020 04:09:00
Lo que importa es distraernos
Si le pregunto si sabe los nombres, ubica, a los que pretenden ser diputados por su Distrito, lo más probable es que no tenga ni idea qué clase de fauna anda suelta con esto de que estamos en época electoral para renovar el Congreso local. Con la pandemia encima y la severa crisis económica que sufrimos, a nadie le importa un pepino esto de la campaña.

Pero en cambio si le pregunto quién es Javier Alejandro, lo más probable es que le venga a la mente ese infeliz que fue exhibido como marido infiel en una manta que se colocó –y nadie sabe con certeza quién la colocó– en el puente peatonal frente al Hospital del Niño. Medio Saltillo está metido de lleno en el tema.

La manta, con una generosa fotografía del tal Javier Alejandro, al parecer músico, dice “¿Me conoces?, ten cuidado. Soy esposo infiel y he destruido muchas familias”.

Bueno, pues el asunto se volvió viral en redes, y bufetes de abogados, restaurantes, florerías, hoteles y negocios de carnes se subieron al tren del mame ofreciendo descuentos para este supuesto pianista.

En el fondo lo que hoy sucede en Saltillo es reflejo de la necesidad que tenemos de distraernos de los problemas tan graves que enfrentamos con la doble crisis, la sanitaria y económica, y que tal vez inconscientemente buscamos algo con lo que podamos reír, aunque sea un poco.

Así que, pues a reír, aunque sea a costa de un músico que ya quedó marcado socialmente como infiel y a subirnos todos a estos espacios ligeros que por lo menos, nos hacen sonreír.
08 Septiembre 2020 04:09:00
Bofetada a las autoridades…  y a la sociedad
Lo que sucedió el sábado por la noche, a propósito de la ceremonia de graduación en Ciencias de la Administración es, por todas sus implicaciones, muy triste.

La directora y su esposo, exdirector de la Facultad, decidieron organizar y llevar a cabo una graduación multitudinaria, sin ningún permiso ni autorización. Irresponsablemente por la libre.

Hablamos de profesionistas, académicos, directivos de una facultad de la máxima casa de estudios, la supuesta élite de la intelectualidad estatal, que deciden violar la ley, burlar el decreto que prohíbe las concentraciones masivas, e ignorar olímpicamente todas las medidas impuestas por el Subcomité Técnico Regional de la Secretaría de Salud, que pretenden cortar la cadena de contagios.

Según Protección Civil, se aglomeraron más de 500 personas con el altísimo riesgo que ello implica para la salud de los graduados y sus familiares.

En su defensa, algunos padres argumentan que los jóvenes querían una ceremonia en forma. Pues sí, querer es muy humano, como los que quieren asistir a un concierto masivo o regresar a los estadios para vitorear a su equipo favorito, pero hoy por hoy, simplemente no se puede.

Y dicen que tenían derecho a esa ceremonia. Pues no, no tenían derecho, nadie tiene derecho a ser indolente e irresponsable; nadie tiene derecho a jugar con la salud de quienes lo rodean y no tienen derecho, porque lo dice el decreto que prohíbe las concentraciones masivas y lo grita todos los días la pandemia en la que estamos inmersos.

Sí, lo que sucedió el sábado por la noche es muy triste, ya que no solo representa una bofetada a todas las autoridades, estatales, municipales y de la propia Universidad, sino que es un golpe seco contra la sociedad que lucha por salir lo más pronto posible de la contingencia sanitaria, y una afrenta a todos los ciudadanos que sí entienden que ignorar la sana distancia y aglomerarse no solo es ilegal, sino francamente una estupidez.
05 Septiembre 2020 04:09:00
… Y a mis enemigos,  ¿justicia?
Primero hay que partir de que la transparencia siempre será mejor, en todos los terrenos; y en el político pues resulta una apuesta honesta y democrática sobre la simulación o los arreglos por debajo de la mesa tan socorridos por nuestra clase gobernante.

Bueno, pues vaya que el Presidente es claro cuando sentencia que si el aún dueño de Altos Hornos, Alonso Ancira, sale libre y no paga los 200 millones de dólares que el propio Presidente estima es el monto de lo defraudado a la nación por la compraventa de la planta de Agronitrogenados, pues se procederá a investigar al juez que lo libere.

Entonces, independientemente de los elementos probatorios o la sagacidad de los abogados defensores, ya se inclinó la balanza: nadie en su sano juicio querrá echarse encima a la maquinaria de la 4T.

Y si bien la teoría de la división de poderes consigna la independencia del Poder Judicial, pues no hay ni un solo juez en México que se arriesgue a ser exhibido, cuestionado y denostado, por nombre y apellido, con razón o sin ella, en alguna mañanera. Eso lo destruiría, y lo saben bien todos.

El mensaje es claro y se puede leer entre líneas un contundente ¿qué parte de que pagas porque pagas no has entendido?

Y habrá que precisar que para la 4T es prioridad recuperar la mayor cantidad posible de los recursos desviados o que forman parte de esos robustos expedientes en los que están involucrados políticos corruptos. Es prioridad incluso sobre la eventualidad de que paguen con cárcel sus fechorías.

El dinero es lo más importante y urge en un contexto de crisis, para poder seguir financiando las docenas de programas asistencialistas de la 4T.

Si el aún presidente del Consejo de Administración de ese motor económico de la Región Centro de Coahuila quiere librar el atolladero en el que se encuentra, primero debe pagar 200 millones de dólares, aunque en ello acepte tácitamente su culpabilidad en lo que se le acusa: que la compraventa de la planta chatarra fue un vil acto de corrupción.

Ni hablar, así son las cosas ahora. Por las señales, habrá que darle cristiana sepultura a esa vieja máxima de los que nos gobernaban: “a mis amigos justicia y gracia, y a mis enemigos, justicia a secas”.


03 Septiembre 2020 04:09:00
México, cómo dueles…
Lo invito a hacer un ejercicio simple de sumas. Tal vez el resultado le advierta que en realidad nos falta mucho para ver esas famosas luces al final del túnel.

Uno.- En poco más de cinco meses, del 18 de marzo hasta hoy, la pandemia ha matado a 66 mil mexicanos y de hecho nuestro país tiene una de las tasas más altas de letalidad al coronavirus por las comorbilidades, ya que somos un país de obesos, hipertensos, diabéticos y fumadores, pero también estamos llenos de indolentes, omisos e irresponsables que no asimilan la necesidad de la autoprotección, y mucho menos, el elemental cuidado de quienes los rodean.

Dos.- Somos un país profundamente desigual en términos sociales, económicos y culturales, y las condiciones de la “nueva normalidad” lo único que hacen es exhibir en toda su plenitud esa desigualdad que hoy arrebata hasta la esperanza a los que menos tienen.

Tres.- Somos un país violento, muy violento. De hecho, este año se perfila como el más violento de la historia reciente, ya que se registran en promedio 96 homicidios dolosos al día. Sí, el baño de sangre está en su apogeo.

Cuatro.- A estas alturas el señalar que padecemos una clase política/gobernante profundamente corrupta es un axioma, pero hay que añadir que está salpicada de payasos. Lo que sucedió en los últimos días en la Cámara de Diputados, a propósito de la renovación de la Mesa Directiva, con esos diputados en subasta que brincaban de bancada en bancada, demostró que el recinto parlamentario es a veces, muchas desgraciadamente, un circo lleno de payasos sin un ápice de compromiso ideológico-partidista, y mucho menos respeto por los que habrían votado por ellos.

Cinco.- Somos un país lleno de procastinos, esos que dejan de lado lo importante, lo necesario, por aquello que les es cómodo, justo en el momento en que la nación grita que se necesitan ciudadanos resilientes, los que son capaces de adaptarse, de luchar ante situaciones adversas, de salir adelante.

En fin, a mí la suma me advierte que, en realidad, más allá de contingencias y coyunturas, nos falta mucho, realmente mucho para efectivamente ver esas mentadas luces al final del túnel.

A ver qué resulta luego de que haga, si le late, su propia suma.

02 Septiembre 2020 04:09:00
¿Rendirnos por hartazgo?
Probablemente usted escuche, y cada vez con mayor frecuencia, expresiones de hartazgo en su círculo cercano. Que ya no aguantan el cubrebocas, la sana distancia y el encierro; que ya no toleran el temor a ser contagiados o llegar a contagiar a seres queridos; que pesan, y mucho, las condiciones de vida de la “nueva normalidad” y, lo más riesgoso de todo, que ya no quieren saber nada de este maldito virus.

Grave error. La lógica de sobrevivencia que impone la pandemia nos obliga a saber, o al menos intentar saber exactamente dónde estamos parados; acceder a la mayor cantidad posible de información para evaluar, con certeza, el nivel de riesgo que enfrentamos en las calles, en los negocios e incluso en los espacios laborales.

Y hay que tener cuidado con los mensajes que recibimos de las autoridades. Hay que aprender a justipreciarlos.

Si bien para el Gobierno federal en el país entero bajó el nivel de riesgo y la mayoría de los estados transitan en semáforo naranja, y para el Gobierno estatal es claro que el número de contagios y decesos está disminuyendo, en Saltillo la situación es otra y francamente grave.

Agosto fue un mes terrible, y no exagero. Vamos a las cifras oficiales: desde que inició la contingencia sanitaria, hace seis meses, Saltillo registraba al 31 de agosto 3 mil 854 contagios confirmados; de estos, 2 mil 352 corresponden al mes que recién termina, la gran mayoría. Y en cuanto a decesos, pues el virus mató a 196 saltillenses, lo que quiere decir que, del gran total acumulado hasta el lunes de 292, dos terceras partes ocurrieron en agosto. Así de grave.

Y, por si fuera poco, septiembre entrega su tarjeta de presentación en un tono francamente agresivo: 102 contagios confirmados y 10 decesos el martes.

Así que lo exhorto a no rendirse por hartazgo. Hay que entender que solo si masivamente los saltillenses mantenemos el esfuerzo de aplicar con rigor las medidas de autorprotección saldremos de esta etapa relativamente pronto. De lo contrario, si cedemos, si bajamos la guardia y prevalecen las conductas indolentes y hasta irresponsables, estaremos prolongando esta suerte de agonía.

Queda en nosotros cuántas semanas más estaremos, aquí, en Saltillo, verdaderamente en peligro.























01 Septiembre 2020 04:09:00
Economía de guerra
Esto de vivir, o mejor dicho, sobrevivir en medio de una pandemia es, en términos económicos, como vivir en guerra, con el agravante de que el enemigo es invisible, parece omnipresente y nadie sabe bien a bien cuándo habrán de terminar las hostilidades.

Las guerras, invariablemente, trastocan hasta sus cimientos la economía de los pueblos, y es precisamente el caso: hay presiones inflacionarias, se pierden empleos, cierran negocios, o estos operan en los mínimos y en general se complica todo el andamiaje de subsistencia.

Si bien, desde la cúpula de la 4T nos dicen que lo peor ya pasó, que nos empezamos a recuperar, incluso que el modelo de recuperación implementado será un ejemplo mundial (y ojalá y así fuera, ya que si hay algo humano es la esperanza), pues los elementos objetivos de contexto nos dicen que no, que la situación general del país está mal y se pondrá peor.

Dejemos de lado, por esta ocasión, el severo impacto en términos de salud pública de la pandemia y concentrémonos en el aspecto económico: una cosa es lo que diga el Presidente y sus otros datos, y otra muy distinta lo que dicen los indicadores, como esos de los que dispone el Banco de México.

Bueno, pues Banxico nos advierte que la actividad económica se podría contraer hasta 12% este año, lo que significa miles y miles de empleos perdidos, la quiebra de otro tanto de negocios, por supuesto, mayor inflación y que simplemente las dificultades para más o menos sobrevivir serán aún más acentuadas. Y ojo, esta es la quinta vez que el banco central nos dice que las cosas están mal y de malas.

Y algunos analistas advierten que el impacto de la pandemia ha sido tan severo que tardaremos entre tres y cuatro años para llegar a los niveles en que estaba la economía mexicana en febrero pasado.

Así que, como en todo en esta vida, espere lo mejor, pero prepárese para lo peor. Tal vez la emergencia sanitaria se supere ya con la aplicación universal de la vacuna el próximo año, pero el daño a la economía nacional tardará algunos años más en subsanarse.
29 Agosto 2020 04:09:00
¿Qué Pasa Saltillo?
Si usted es de los que verdaderamente ha sufrido esta pandemia, y no solo por el riesgo o afectación a la salud y el impacto económico, que en el mejor de los casos será colateral, sino también por el golpe anímico y emocional que implica el distanciamiento social, tal vez le interese el tema de los nuevos lujos.

Probablemente le parezca un arrebato demasiado romántico, incluso infantil, pero si algo positivo podemos encontrar con esto de la pandemia, es que poco a poco está cambiando nuestra forma de valorar lo que nos rodea.

Circula en redes, especialmente en Facebook, un post que dice: “Nos hicieron creer que el lujo era lo caro, lo raro, lo exclusivo; todo aquello que parecía inalcanzable.

“Ahora nos damos cuenta de que el lujo eran esas pequeñas cosas que no sabíamos valorar. Lujo es estar sano. Lujo es no pisar un hospital. Lujo es salir a la calle y respirar sin cubrebocas”.

El post agrega, y con bastante profundidad que, “lujo es reunirte con toda tu familia, con tus amigos; lujo son los abrazos y los besos… lujo es el privilegio de amar”, y en México, con una de las tasas más altas de letalidad del virus, que en más de cinco meses arrebató la vida de 63 mil personas, pues también, “el lujo de estar vivos”.

Si usted tiene hijos en edad escolar, de primaria y secundaria, ha de añorar el que asistieran a la escuela. Sí, los salones de clase son también un lujo.

Y aunque le parezca romántico y hasta infantil, si la pandemia nos deja un cambio de cómo percibimos nuestro entorno y apreciamos lo que realmente vale la pena, nos habrá dejado algo muy bueno. Vale la pena reflexionar sobre esto, ¿no cree?
28 Agosto 2020 04:09:00
‘Aquí se hace lo que yo diga’
La ética de la acción refiere, simplificando al máximo, que somos lo que hacemos, más que lo que decimos.

Vamos a explorar a modo de una obra tragicómica lo que hoy sucede en Altos Hornos de México, ya que refleja la verdadera esencia de quienes hoy conducen erráticamente el andar de este país.

Primer acto: el Presidente dice que los nuevos accionistas de Altos Hornos ofrecieron devolver 200 millones de dólares con motivo de la compra a sobreprecio de la planta “chatarra” de Agronitrogenados.

Segundo acto: Altos Hornos precisa que no existen nuevos accionistas y que los actuales nunca se han comprometido a pagar esos 200 millones de dólares por un “supuesto sobreprecio” en la venta de la planta “chatarra”.

Tercer acto: el Presidente dice que, si Ahmsa no paga esos 200 millones de dólares, los responsables de la operación de compraventa de la planta de Agronitrogenados a Pemex, tienen que ser enjuiciados y castigados.

O sea, pagan porque pagan. No importa si existió o no compromiso o acuerdo previo. Pagan porque así lo dice el Presidente.

Y no se trata de defender a la empresa y mucho menos a su actual presidente del Consejo de Administración, Alonso Ancira, que carga mil y un pecadillos y se ha visto exhibido en más de una docena de maniobras que solo pueden ser explicadas en términos de corrupción y complicidad.

Se trata de advertir los modos, las formas de la 4T, que en este caso exhiben el fondo, la verdadera esencia de este pretendido proceso de transformación del país.

Hoy Monclova es un hervidero. Prevalece la incertidumbre. Hay mantas de rechazo a las posturas de AMLO, mientras la Guardia Nacional fortalece posiciones en la zona.

Sí, eso pasa cuando alguien se atreve a contradecir al que parece anclado en la postura de que “aquí se hace lo que yo diga, y háganle como quieran”.

Pues pobre Monclova, sumido en la incertidumbre… y pobre país, dando tumbos al ritmo que fije, cuándo y cómo lo fije, el Presidente.


25 Agosto 2020 04:09:00
Otro semestre perdido
Primero, una gran afirmación: en sus entrañas y desde hace muchas décadas, por no decir que siempre, México es un país enfermo, muy enfermo de pobreza y marginación; de una profunda desigualdad económica, social y cultural.

En nuestro país el entorno hostil coloca a millones y millones en condición de mera sobrevivencia, con muy escasas posibilidades de movilidad social.

Si quitamos de la ecuación la eventualidad de que se saquen la Lotería o que se dediquen a actividades ilícitas, una de esas escasas posibilidades de movilidad es la educación. Que la cultura del esfuerzo y los méritos académicos arranquen a uno u otro joven de su entorno de pobreza.

Pues la pandemia también les está quitando esa posibilidad y el arranque del ciclo escolar 2020-2021, la mentada “educación desde casa” con todos los asegunes y problemas tecnológicos, de conectividad y donde, por supuesto, estallan todas las desigualdades, es prueba de ello.

En la forma, se debe agradecer el esfuerzo, el que nadie se quiera quedar cruzado de brazos ante el impacto de la pandemia.

Se agradece que se hagan esfuerzos por la educación en línea, pero en el fondo, esta será, indudablemente de una calidad muy inferior a la que se pudiera recibir en las aulas, y por supuesto, margina a quienes hoy no tienen acceso a las herramientas necesarias.

Los últimos meses del ciclo anterior dieron prueba de que endosar una fuerte carga del esfuerzo educativo a los padres, a las posibilidades económicas de las familias, y al mismo interés y empeño de los alumnos, marginaba a miles de la posibilidad de avanzar en términos académicos.

Hay que aplaudir las formas, claro. Qué bueno que arranque este ciclo, aunque sea en línea, aunque sean clases por televisión. Pero no hay que olvidar, ni por un instante, que estos esfuerzos son cuantitativa y cualitativamente insuficientes y que nos enfilamos, en el fondo, a otro semestre perdido para la mayoría de los niños y jóvenes en este nuestro México tan desigual.


21 Agosto 2020 04:09:00
¡Que pasen los desgraciados!
Primero, una gran afirmación, casi un axioma, una verdad que a estas alturas no necesita comprobación: el andamiaje del poder público diseñó y operó, desde hace muchísimos años, un esquema dedicado al 100% a saquear al país, a enriquecer a la casta dorada de gobernantes y políticos.

En el pasado sexenio, en la era del nuevo PRI, este saqueo sistemático del erario llegó a niveles obscenos, de voracidad y descaro inéditos, lo que es mucho decir en un país acostumbrado a los excesos y desvíos de sus gobernantes.

Ahora, con la “filtración” de la denuncia ante la Fiscalía General de la República del exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, con los señalamientos directos a los expresidentes Salinas, Calderón y Peña; con las acusaciones a cinco exsecretarios y ocho legisladores, pues confirmamos, una vez más, lo que ya sabíamos: que imperó una corrupción rampante.

Pero la filtración –que dicho sea de paso debe llenar de vergüenza a esta Fiscalía que permite que termine en la web una denuncia en un caso de alto impacto– abre ventanas, como advertir a los aludidos por dónde viene el golpe y, por supuesto, compromete el debido proceso, si es que algún día los involucrados son sometidos a proceso.

Lo que tenemos es un aparente afán por el show mediático, la ponderación del escarnio social sobre la ponderación jurídica. Más circo que justicia.

Entonces, mientras no se prueben los dichos de Lozoya y los aludidos no enfrenten en tribunales un proceso legal, estamos ante un espectáculo de la más baja manufactura, como ese en el que una señora peruana gritaba, “¡que pase el desgraciado!” para exhibir por exhibir la miseria humana, sin mayor propósito ni consecuencia; simplemente para entretener al respetable.

Sí, al pueblo bueno y sabio, circo, justo en el momento en que enfrentamos la crisis económica y sanitaria más grave de la historia.

En fin, pues ¡que pasen los desgraciados!
20 Agosto 2020 04:09:00
Ancira: el muerto respira
Pues resulta que un juez de Distrito de Tapachula, Chiapas, otorgó un amparo al aún dueño de Altos Hornos de México, Alonso Ancira, y ordenó por prescripción, la extinción de la acción penal por la que la Fiscalía General de la República lo acusó en mayo de 2019, cuando fue emitida, primero, una orden de captura en su contra desde el Reclusorio Norte y luego una ficha roja de la Interpol, por la cual Ancira Elizondo fue capturado en España hace 15 meses.

Vaya lío. El amparo permite un respiro jurídico al presidente del Consejo de Administración de ese motor económico de la Región Centro de Coahuila, pero enturbia el panorama y abre una docena de ventanas a la incertidumbre, especialmente cuando el propietario de Villacero y Banca Afirme, Julio Villarreal, ya se asumía como el dueño y señor del gigante del acero e incluso había comprometido miles de millones de pesos para resolver el tema de los pasivos y capitalizar a esa empresa en agonía.

Con esta nueva pieza en el tablero habría que esperar que el acuerdo no vinculante firmado entre Grupo Villacero y AHMSA siga en firme y se concrete la eventual compraventa.

El amparo será una muy buena noticia para Alonso Ancira y su familia, pero quién sabe si también lo será para las miles de familias que dependen de la buena marcha de Altos Hornos.

Habría que recordar que tal vez Ancira Elizondo logre superar obstáculos jurídicos, pero lo que nunca podrá hacer es pagar los pecadillos políticos que, siendo realistas, lo llevaron a pasar por el duro trance en el que aún se encuentra.

La incertidumbre, en términos económicos, nunca es sana, y vaya que la ya de por sí muy vapuleada Región Centro del estado recibe una buena dosis de esta, con la cancelación de la orden de aprehensión y todas sus implicaciones.

Pues sí, ahora resulta que el muerto respira.
19 Agosto 2020 04:09:00
Cada quien desde su realidad
Primero, una anécdota. Hace ya varios años, la conductora de un noticiero en red nacional cuestionaba, indignada, a un periodista de Hermosillo, la decisión que habían tomado los medios locales de no cubrir hechos de sangre atribuibles a las bandas del hampa. Decía que era tanto como claudicar en la obligación de los periodistas de exponer la realidad del entorno.

El periodista, con toda calma le respondió: “cuando usted viva aquí y tenga que recorrer estas calles. Cuando sus hijos asistan a estas escuelas y sus seres queridos vayan a los supermercados, bancos y parques de esta ciudad, entonces podrá evaluar con justicia qué tanto riesgo se corre y que tan dispuesta está usted a jugarse la vida, y la de sus familiares, por publicar una nota”.

Al margen del debate, en términos éticos y de responsabilidad social que esta respuesta generó, y simplificando en un lenguaje coloquial, lo que el periodista ponderó fue que solo el que carga el costal sabe cuánto pesa.

Todo esto por la controversia desatada a raíz de que Salud federal decidió colocar a la mayoría de las entidades federativas en semáforo naranja, justo cuando la pandemia se encuentra literalmente desatada en varios estados, incluyendo Coahuila.

Pareciera que la lógica en las oficinas de la alta burocracia es: a más contagios y más muertos, menos riesgo. Bueno, pues hay que aclarar que, a Coahuila, y a la gran mayoría de los gobiernos locales, les importa, en los hechos, un pepino eso del semáforo federal.

Pero esto es solo cuestión de forma, el fondo exhibe la incapacidad de las distintas esferas de Gobierno de homologar criterios y ritmos a la hora de enfrentar a la pandemia. Vaya, ni siquiera empatan las cifras, mucho menos los tiempos y formas de imponer medidas restrictivas. Así ha sido desde el inicio mismo de la crisis.

Así que dejemos controversias y concedamos que solo el que lo vive sabe exactamente qué tan grave es la situación; solo el que carga el costal sabe cuánto pesa, y aparentemente Salud federal, justo como la conductora en aquella ocasión, no tienen una idea muy clara del panorama real, del que se vive en las calles y no en los escritorios que están a 800 kilómetros de distancia.


18 Agosto 2020 04:09:00
La desesperación mata
Primero, hay que reconocer que la mayoría estamos francamente hartos de las condiciones críticas que impone la pandemia. Estamos, también, desesperados por el entorno económico tan hostil.

En este escenario es fácil abrazar cualquier cosa que nos permita ver una luz al final del túnel, pero es solo eso, una luz de esperanza que aún se encuentra lejos de concretar.

Por ejemplo, las vacunas: hay que estar muy conscientes de que en el mejor de los escenarios será posible en nuestro país una vacunación universal hasta el primer trimestre del próximo año, y para eso faltan 5 o 6 meses.

Y eso de que la Secretaría de Salud en el estado anuncia que se encuentra a la caza del virus y que incrementará en forma sustancial el número de pruebas “para detectar a tiempo y de manera oportuna a personas con Covid-19 y cortar de manera tajante la cadena de contagio”.

Qué bien. Nada sobra. Pero, ¿esto nos debe dar confianza, nos debe tranquilizar? Pues no, y me explico:

Imagine que usted se realiza la prueba un lunes y se contagia de Covid-19 el martes, ya sea porque se topó con un enfermo asintomático en una tienda de conveniencia, el banco o hasta en su trabajo. Recibe el resultado de la prueba el miércoles o jueves, y dice que es negativo.

El viernes sale de fiesta, abraza a familiares y amigos. El domingo se empieza a sentir mal y el lunes se hace nuevamente la prueba. Pero esta vez el resultado que llega el jueves dice que es positivo.

El daño está hecho y usted contagió a un número importante de personas, precisamente a las que más quiere.

Así es esto. No queda de otra que cuidarse en extremo; no confiarse de nada y de nadie. Mantener siempre la sana distancia y evitar a toda costa las fiestas y reuniones. Este virus es muy escurridizo, y recuerde siempre que una prueba únicamente le dirá si en el momento mismo de la aplicación era o no portador del virus, ni un minuto después.

Así que no se confunda ni mal entienda eso de la luz al final del túnel. Hoy, la clave de la sobrevivencia es el distanciamiento social y así será por lo menos otros seis meses. No se equivoque que en tiempos de pandemia la desesperación mata.


14 Agosto 2020 04:09:00
Malditos tontos
Esta es la trágica historia de un pueblo de tontos. Y no es que todos fueran tontos, sino que los tontos eran tantos y sus tonterías de tal magnitud, que dominaban la escena.

A este pueblo llegó una pandemia, y pese a que, durante meses, todos los días, a todas horas y por todos los medios posibles se les pedía a los ciudadanos mantener la sana distancia, protegerse y no salir de casa a menos de que fuera indispensable, pues los tontos decidieron hacer caso omiso.

¡Que viva la fiesta!, gritaban. Y como tontos que son, se aglomeraron en los espacios públicos y decidieron que lo más importante era reunirse para emborracharse en lugares cerrados, muy juntitos, en bares, cantinas y hogares.

Pasó lo que tenía que pasar. El virus se propagó hasta llegar a niveles críticos.

Todos los días las autoridades daban cuenta de decenas de contagios confirmados. Todos los días se reportaban 6, 8 y hasta 11 muertos por este virus.

Los más ingenuos, u optimistas, como prefiera, podrían pensar que con esta evidencia del demoledor impacto de la pandemia, los tontos por fin entenderían y suspenderían sus conductas de alto riesgo. Pues no, siguen gritando ¡que viva la fiesta!

Habrá alguien que ya francamente desesperado maldiga al virus que lo pone en peligro y que le arrebata su calidad de vida.

Está equivocado. A estas alturas debería reclamar: malditos tontos, ya que gracias a ellos estamos donde estamos, y seguiremos sabrá Dios cuántas semanas o meses más.

13 Agosto 2020 04:09:00
Esto pasa por ser blanditos
El no hacer las cosas en tiempo y forma; el no aplicar con rigor las medidas -por más dolorosas que sean-, que exigen las circunstancias, tarde o temprano pasa factura.

Hoy Saltillo paga el precio de las omisiones, de los cálculos electorales, de la administración política de algo que de suyo no puede administrarse de esa forma, como lo es la pandemia.

Vivimos en la capital coahuilense una etapa crítica, con un crecimiento exponencial del número de contagios confirmados, el número de personas víctimas del virus que requieren hospitalización, y, lo más doloroso de todo, en el número de decesos.

Ante esto, las autoridades reaccionan con cierta desesperación: que reforzarán los filtros sanitarios, especialmente en la Zona Centro; que serán más rigurosos con la aplicación de multas a peatones y automovilistas que ignoren las recomendaciones, como el uso obligatorio del cubrebocas, y que pondrán especial énfasis en la supervisión de bares y cantinas, que ubican como detonantes en la expansión de contagios.

Anuncian que vigilantes de la salud encubiertos visitarán bares para detectar anomalías y, sobre todo, burlar la estrategia de halcones o centinelas con los que supuestamente los dueños de los antros logran superar las inspecciones, al ser advertidos de la inminente llegada de empleados municipales.

Esto, hay que entenderlo, busca inhibir, asustar, más que realmente cazar a los negocios omisos, ya de otra forma, pues no lo habrán anunciado.

De plano, las autoridades caen en la desesperación para intentar revertir un problema que no supieron o quisieron atacar en tiempo y forma.

Entonces, a pagar todos por las omisiones y los cálculos políticos de los máximos responsables de establecer las reglas y, sobre todo, hacerlas cumplir. Ojalá no sea muy tarde y que esto al menos sirva de lección: el costo de ser blanditos, en una pandemia, es demasiado alto.

12 Agosto 2020 04:09:00
El costo de no entender…
Hay pocos indicadores para determinar, en cierta medida, el impacto real de la pandemia, y uno es el número de decesos confirmados a causa del virus.

Puede ser que le abrume, o hasta que le parezca reiterativo, pero vale la pena, créame, revisar las cifras oficiales de muertos por Covid-19 en Coahuila. Estoy seguro de que le darán una idea más clara del momento por el que atravesamos y el costo de no entender.

Vamos al 11 de abril, cuando el virus había matado a 14 coahuilenses. Un mes después, el 11 de mayo, ya eran 54 los decesos oficiales registrados. 40 en un mes.

El 11 de junio la cifra se había elevado a 105, lo que refiere que en 30 días el Covid mató a otros 51 coahuilenses. Vamos al 11 de julio y la cifra oficial era de 294 decesos. Un mes en que el virus enlutó 189 hogares.

Y entonces la pandemia simplemente se desató. El 11 de agosto el registro oficial de decesos refiere 817 casos, o dicho de otra forma, 523 muertos en solo 30 días.

¿Lo puede justipreciar? No son solo cifras, estadísticas. No, son el reflejo mismo de la gravedad de la situación por la que atravesamos. La evidencia irrefutable de que el virus fluye libre por nuestras calles y que, en realidad, resultaron poco efectivas las medidas implementadas por las autoridades y las propias de los ciudadanos. Tal vez solo se contuvo la expansión, pero hoy esta desatada.

Y habría que entenderlo de una buena vez: Nunca habíamos estado tan expuestos, todos los días, en todos lados, a un virus tan letal como el que enfrentamos. Algo debemos estar haciendo muy mal como sociedad, para que en el último mes el registro de contagios y decesos simplemente se haya disparado como lo ha hecho.

Y le tengo un pronóstico nada alentador: para el 11 de septiembre las cifras serán simplemente de terror, habrá que sumar, al menos otros mil muertos. No hay nada que nos haga apostar por otra cosa.

De plano, algo debemos estar haciendo muy mal para no haber logrado darle una batalla digna a este virus que nos demuestra todos los días que tiene con qué hacernos daño, realmente mucho daño y que nosotros tenemos realmente muy pocas armas para defendernos… y las que tenemos, pues por la evidencia, no las usamos.

Ahora sí, con estos datos, usted sabrá si se la juega, y cómo se la juega, en estas calles salpicadas de Covid-19.




31 Julio 2020 04:09:00
¿Cuánto vale un héroe?
En este nuestro México mágico suceden cosas que escapan a toda lógica, como, por ejemplo, que en la presente etapa de apogeo de la pandemia se mantenga en total indefensión a quienes en el discurso se llama héroes, el personal médico que enfrenta cotidianamente al Covid-19 en la primera línea de batalla.

En Saltillo, trabajadores del Hospital de Alta Especialidad del ISSSTE colocaron una manta de protesta. Están hartos de lo que denuncian como corrupción e indolencia, que se traduce en que se vean obligados a trabajar sin las mínimas condiciones de seguridad.

Desgraciadamente, lo que sucede en esta clínica, es exactamente lo mismo que sucede en todas las clínicas y hospitales de sector Salud en el país.

En nuestro sistema de salud pública encontramos hacinamiento, ausencia de instalaciones de aislamiento, una dramática carencia de equipo adecuado y, por supuesto, contaminación bacteriana.

Entre otras cosas, por eso México es hoy el cuarto país con más fallecidos por Covid en el mundo, y también por eso México es el quinto país del mundo con más víctimas mortales entre el personal de salud.

Una investigación sobre el tema del periodista José Luis Muñoz revela que hasta el 22 de junio habían muerto 906 trabajadores de la salud, y que los infectados sumaban 68 mil.

Uno de cada 5 infectados en el país, hoy, es trabajador de la salud, y por ello resulta especialmente doloroso observar el comportamiento de las autoridades federales respecto a los que llaman héroes.

Por ejemplo: hasta el 14 de mayo se habían comprado en China 27 mil trajes sanitarios completos que hubieran servido para proteger a menos de la mitad de los 68 mil médicos y enfermeras contagiados.

En junio, ya se habían comprado 115 mil trajes, pero el daño estaba hecho, además se pueden utilizar solo una vez, así que resultan notoriamente insuficientes.

Otro dato: Amnistía Internacional documentó que personal de Salud en la Ciudad de México compraba, con su salario, guantes, cubrebocas y caretas, ya que simplemente no se les dotaba de estos insumos básicos de protección.

Y para cerrar, AMLO anunció hace dos meses un seguro de vida gratuito a quien fallezca al atender pacientes con Covid-19. Eso sí, este seguro no lo contrató la 4T; no, es un obsequio de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros.

El seguro es por 50 mil pesos. Eso vale la vida de un héroe en nuestro país.
30 Julio 2020 04:09:00
Dios no cuida a los idiotas…
Se necesitaron más de 400 mil contagios confirmados y que el Covid matara a 45 mil mexicanos para que el subsecretario Hugo López-Gattel apareciera con un cubrebocas y recomendara su uso. Es un auxiliar, dice, de las medidas de higiene y sana distancia.

Solo falta que López Obrador entre en razón: ¿qué es eso de que pase lo que pase habrá ceremonia del Grito y desfile el 16 de septiembre? Insisto, ¿pues en que país cree que vive?

En fin. Hoy, más allá de las cifras, que siguen dando cuenta de lo mismo, que aumentan los contagios y decesos, que seguimos inmersos hasta el cuello en una pandemia, quiero compartir una reflexión.

Kaguta Museveni es un dictador. Gobierna Uganda desde hace 35 años, pero lo que dice sobre la pandemia no tiene desperdicio. Le advierte a su pueblo que Dios no cuida a los idiotas y le recuerda que el país y el mundo, está en guerra.

Señala que durante una guerra la gente no sale a la calle, se esconde. Que no se insiste en espacios de libertad, sino que se pondera la sobrevivencia y no se discute sobre el derecho a abrir un negocio y tampoco se reclama que las escuelas estén cerradas.

No, en una guerra las cosas son muy distintas, se impone la lógica de la sobrevivencia. Y el mundo está inmerso en una guerra contra un ejército despiadado y muy efectivo que no respeta a nadie y que su única agenda es propagarse y cosechar muerte.

Este dictador le dice a su pueblo que este ejército invisible tiene una debilidad y puede ser derrotado: el virus no puede con el distanciamiento social.

Este dictador africano tiene razón. Dios no cuida a los idiotas. Y bueno fuera que solo ellos pagaran el precio de su idiotez. Pero no es así.

Nos toca a nosotros cuidarnos de ellos, los que no entienden que la sana distancia y el cubrebocas son indispensables (de hecho, son las únicas armas con las que contamos desde la trinchera ciudadana) para vencer a este ejército despiadado e invisible que es el Covid.
29 Julio 2020 04:09:00
‘Showtime’
El circo de tres pistas abrió sus puertas de par en par para ofrecer un espectáculo inédito: un exfuncionario de primer nivel que decide romper el código del silencio de lo que en la imaginaria popular ya quedó como impronta, la mafia del poder, y que literalmente empieza a soltar nombres, montos, fechas… que empieza a salpicar a diestra y siniestra.

Lo notable del caso de Emilio Lozoya, cuya primera audiencia respecto a los manejos turbios en la compra de la planta chatarra de Agronitrogenados resultó más que reveladora, ya que representa el primer caso en nuestra historia reciente en que un hombre de la cúpula política rompe públicamente con ese pacto tácito de la Omertá, el mafioso código de silencio que prohíbe a sus miembros informar sobre las actividades delictivas, delatar a cómplices y revelar secretos de los usos y costumbres, en este caso, de los gobernantes corruptos, y que garantizaba que al final del día, la propia mafia política lo protegiera, ya sea con sentencias leves, con no tocar su patrimonio mal habido o el cobijo a familiares y socios.

No, ahora estamos ante un espectáculo, un circo de tres pistas, en el que el exdirector de Pemex, de entrada, hunde al todavía dueño de Altos Hornos, Alonso Ancira; revela detalles del entramado de sobornos y anuncia que señalará directamente a todos los responsables de los delitos de los que se le acusa y de los que se declara inocente.

Dice que, sistemáticamente, fue intimidado, presionado y que resultó solo un instrumento para cometer actos de corrupción. Por su nivel, acusaría a exsecretarios y al propio expresidente Enrique Peña Nieto.

Este circo promete, y promete mucho, ya que en horas toca la audiencia por el caso Odebrecht, y ojalá que de este circo mediático se consolide un expediente jurídico que, efectivamente permita que los que saquearon al país terminen en la cárcel, y de preferencia, que les incauten sus fortunas.

Ver a corruptos encarcelados y pobres, sin duda, un verdadero sueño para millones de mexicanos.

28 Julio 2020 04:09:00
Nos quedamos en el show
Bueno, pues a nuestro Presidente le encanta el show. Nada lo mueve de su agenda, ni siquiera un golpe como el que asestó “Hanna” a Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, con esa estela de pérdidas humanas y daños materiales.

No, nada lo mueve y por eso ponderó el exhibir ese avión faraónico “como prueba de lo mal que se gobernaba antes”. Y tiene razón al señalar que el avión presidencial es una bofetada para el pueblo.

La corrupción, el exceso y la omisión de quienes nos gobiernan siempre son una afrenta para la ciudadanía. Pero, ¿nos quedamos con el show?

A ver, que la corrupción en el quehacer público alcanzó niveles inéditos en el sexenio de Enrique Peña Nieto resulta una suerte de axioma, una gran verdad que no necesita comprobación.

No solo Odebrecht y la Casa Blanca, por citar solo dos ejemplos del exceso y la impudicia; tenemos a los exgobernadores, ese nefasto ejemplo del “nuevo PRI”: Roberto Borge, César y Javier Duarte, y media docena más, que resultaron más voraces que talentosos, más hampones que mandatarios.

Pero a estas alturas, los mexicanos no necesitamos que se exhiba la corrupción, que además se registró en forma sistemática, generalizada y descarada. Lo que necesitamos es que se haga justicia.

Solo a manera de ejemplo, los mexicanos no necesitamos que las afirmaciones del ahora testigo protegido, el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, alimenten circos mediáticos y se usen con fines meramente políticos. Necesitamos que estas afirmaciones se prueben y que los responsables del saqueo, del desvío, de la corruptela, paguen en la cárcel todo el daño que hicieron.

Andrés Manuel sostiene que no lo mueve la venganza y reitera esas ambigüedades de que si el pueblo quiere esto o lo otro. No, ya es tiempo de ser congruente con la oferta que lo llevó al poder y dejar atrás la retórica propia de un candidato, la amenaza sin consecuencia.

Es tiempo de que el que la hizo, efectivamente la pague. Algo menos resultará, a la postre, una bofetada para todos los que realmente creen que el combate a la corrupción va en serio.

Si realmente se pretende desterrar ese cáncer que es la corrupción se debe mandar un mensaje claro y contundente de que se castigará el exceso y la omisión, y no hay nada más contundente que ver a los que se enriquecieron mientras decían que nos gobernaban, camino al penal, agarrados del cuello por un elemento de la Marina.

Cierre los ojos e imagine a quién le gustaría ver en ese trance, en el que hemos visto ya a varios capos. Seguramente al que imagino, más que merecido lo tendría.

23 Julio 2020 04:09:00
Legión de idiotas
Las autoridades estatales informaron el miércoles que en las últimas 24 horas se registraron otros 262 casos confirmados de Covid-19 y que este virus mató a otros 16
coahuilenses.

Esto, desgraciadamente, forma parte de nuestra nueva normalidad y las cifras resultan penosamente el promedio de los últimos 15 días.

La gran pregunta es ¿por qué no podemos romper la cadena de contagios; por qué no podemos frenar a este letal virus?

Bueno, pues simple y sencillamente porque el Covid tiene un aliado formidable y numeroso, una verdadera legión de idiotas que deambula por las calles, socializa y se aglomera, y que hasta parece orgulloso de exhibir su indolencia e irresponsabilidad.

Son miles los ciudadanos que cuatro meses después aún no entienden que deben protegerse y proteger a los que los rodean. Que no usan cubrebocas ni respetan la sana distancia.

¿Cree que exagero? Va un dato: la Comisión de Seguridad y Protección Ciudadana de Saltillo reportó, también el miércoles, que en los últimos 15 días se aplicaron multas a 803 automovilistas por no acatar las medidas sanitarias. 803 que fueron multados, ya que previamente habían sido amonestados y simplemente no entendieron.
Además, en este mismo lapso se amonestó a mil 362 peatones por no usar cubrebocas.

Bueno, esto lo explica todo. El virus sigue ganando terreno, expandiéndose y cobrando vidas gracias a su gran aliado, esa legión de idiotas que deambula por nuestras calles.

Habría que lanzar plegarias para que se encuentre pronto una vacuna contra el Covid, y si es que interviene alguna divinidad, que por favor también nos regale una cura contra la estupidez que resulta, en el fondo, nuestro peor enemigo.

22 Julio 2020 04:09:00
¿Se puede engañar al virus?
El hecho de que Andrés Manuel López Obrador se niegue sistemáticamente a usar un cubrebocas es algo más que una irresponsable ocurrencia o un mensaje equivocado y peligroso de que las cosas en el país marchan bien.

Es la gran afirmación de que nuestro Presidente sigue anclado en un universo paralelo en el que cree que todo se puede mover al ritmo de su voluntad. Es la gran afirmación de que cree que se puede engañar a la realidad, de que se puede engañar a un virus.

El tema adquiere niveles de verdadero drama, si tomamos en cuenta que son miles y miles de mexicanos los que creen ciegamente en él, que han depositado toda su confianza y esperanza en el hombre que fija a voluntad la ruta que sigue la 4T, y si él, que además por edad se encuentra en un segmento vulnerable de alto riesgo, no usa cubrebocas, ¿por qué la población tendría que hacerlo?

Qué mensaje tan irresponsable manda nuestro Mandatario cada vez que aparece en público sin cubrebocas, justo cuando en el país –y según los datos de la propia 4T, los que reporta cotidianamente el subsecretario López-Gattel– el Covid-19 se encuentra en pleno apogeo; el virus está simplemente desatado y las cifras de contagios y decesos lo ratifican día con día.

Vaya, hasta Trump que durante meses se negó a usar el cubrebocas, ahora dice que usarlo es “patriótico”.

En el universo paralelo en el que vive López Obrador tal vez se pueda manipular a la gente, moldear la realidad a golpe de “otros datos” e incluso hasta engañar a un virus, pero en este México en el que sobrevivimos usted y yo, simplemente no se puede.

Usar cubrebocas, es hoy, no solo una medida básica de autoprotección, sino un mensaje contundente de que entendemos dónde estamos parados y lo que significa una pandemia. Que nos preocupamos y ocupamos de nuestra salud y, especialmente, que respetamos a quienes nos rodean.

Por favor, no se equivoque. Use cubrebocas, ya que en el universo paralelo en el que vive nuestro Presidente, solo hay una persona: él.

21 Julio 2020 04:09:00
¿Otros 14 meses?
Los investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Rogelio Ramos y Graciela González, realizaron una proyección por regiones para establecer, según el modelo matemático Gompertz, cuándo se alcanzará el pico de la pandemia en cada estado y fijar fecha probable del fin de la misma.

Y las estimaciones de estos académicos son francamente aterradoras, al menos para Coahuila: el pico de la pandemia se alcanzará el 16 de noviembre y el fin se proyecta hasta el 25 de septiembre del 2021. Sí, según este estudio del Conacyt seguiremos dando tumbos al ritmo que marque el Covid 14 meses más.

Este análisis del comportamiento del virus en cada entidad, coloca a Chiapas, Chihuahua y Ciudad de México como las entidades que primero saldrán de la pandemia, y a Coahuila como la entidad que tardará más tiempo en sacudirse el yugo del virus, pero eso sí, todo depende de las medidas de control y contención que se implementen y el nivel de acatamiento a las mismas por parte de la población.

Este es un modelo matemático que analiza el número de casos, decesos, hospitalizaciones, tendencias y otros valores, pero es solo eso, una proyección que escapa a otros variables, como si por fin las autoridades implementan con mano dura las medidas que sean necesarias para romper la cadena de contagios y que eventualmente los ciudadanos, masivamente, entiendan lo que está en juego y acaten rigurosamente todas las recomendaciones, como el uso del cubrebocas, la sana distancia y evitar a toda costa las aglomeraciones.

Lo que proyecta el Conacyt para Coahuila es francamente un escenario de terror, 14 meses más de sufrir el ataque cotidiano del coronavirus. Pero queda en manos de todos el que esta proyección simplemente no se cumpla y salgamos de esto lo más pronto posible. Por el bien mental, físico y económico de todos.

Tenga siempre presente: el uso del cubrebocas, mantener la sana distancia y no salir de casa a menos de que sea indispensable son las únicas armas que tenemos como ciudadanos para luchar contra este virus.

17 Julio 2020 04:09:00
Por ser como somos
No, no podemos, no debemos acostumbrarnos a esto. No podemos normalizar lo que de suyo es algo terrible. Y mucho menos podemos minimizar las cifras que nos revelan todos los días las autoridades sobre el impacto de la pandemia.

No podemos ignorar, por ejemplo, que este jueves se registraron 239 contagios confirmados de Covid y que el virus le arrebató la vida a otros 19 coahuilenses.

No podemos ignorar que el miércoles fueron 180 casos y 17 decesos; que el martes 197 casos y 15 fallecimientos, y el lunes otros 136 casos y 12 decesos.

En solo 4 días, 752 contagios y 63 muertes por este virus en Coahuila. Y no son solo números, son dramas familiares, son dramas sociales, es el reflejo exacto de que estamos parados en medio de una devastadora pandemia y eso no lo podemos minimizar. Está en juego nuestra propia sobrevivencia.

Y lo más terrible de todo es que un porcentaje significativo de este altísimo costo en términos de salud y de vidas, se pudo evitar si la ciudadanía hubiera hecho caso a las recomendaciones de autoprotección y distanciamiento social.

Estos cuatro días son el reflejo más puro y fiel de qué clase de sociedad somos y cómo las omisiones de algunos terminan por golpearnos a todos.

Sí, somos una sociedad en su esencia apática; sin la mínima educación sobre lo que significa el cuidado personal y menos aún, el respeto a los demás. Y eso lo estamos pagando hoy.

Cuántos casos más se necesitan; ¿cuántas muertes más, para que la “gente” reaccione y permanezca en casa, se cuide e invariablemente, en toda circunstancia, mantenga la sana distancia?

En fin, porque somos como somos, estamos como estamos. De plano, no se podía esperar algo distinto, para nuestra desgracia.
16 Julio 2020 04:09:00
A desandar lo andado…
El sector restaurantero de la región lanza una voz de alarma. Dice que la mayoría de los negocios de este giro no aguantaría otro golpe, que apenas se empiezan a recuperar de los estragos de la doble cuarentena y que, si se da marcha atrás, si se reducen aforos y días laborables, pues estarían condenados a la quiebra. Pues eso es precisamente lo que va a pasar y en cuestión de días.

El Subcomité Regional evalúa todos los días el número de contagios confirmados y especialmente el nivel de saturación hospitalaria, y es este indicador el que obliga a tomar medidas restrictivas.

Resulta que en la región la cifra de hospitalizados por Covid llegó este miércoles a 104, el 52% del total de camas disponibles, por lo que nos encontramos a solo 15 casos para llegar al temido 60% de saturación hospitalaria.

Al ritmo actual de contagios, casos graves y decesos, esto llegará mañana o pasado y entonces se tendrá que imponer una reducción del 25% en los aforos en mercados, gimnasios, restaurantes, en prácticamente todos los establecimientos no esenciales.

Sí, es cuestión de días para que se tenga que desandar lo poco andado en esto de la reactivación económica.

Mayores restricciones, sin duda, colocarán en riesgo de cierre permanente, de quiebra, a decenas y decenas de negocios, con el devastador impacto económico que ello implica para toda la sociedad.

¿Es injusto? Pues sí, muy injusto, y esto se lo deberemos de “agradecer” a todos los indolentes e irresponsables que hacen caso omiso a las medidas de autoprotección y distanciamiento.

Y a las autoridades habría que preguntarles: ¿qué esperan para aplicar la mano dura a los que hoy no solo ponen en riesgo su salud y la de los que los rodean, sino la ya de por si vapuleada economía de toda la región?

15 Julio 2020 04:09:00
A romper la cadena de contagios
El Covid-19 es el depredador perfecto: es invisible, potencialmente omnipresente y letal.

Este virus no entiende de agendas políticas ni económicas. Galopa sin freno gracias a la estupidez, indolencia e irresponsabilidad de quienes no entienden lo que una pandemia significa y la responsabilidad individual de cuidarse y cuidar a los que nos rodean.

Y esta es nuestra penosa realidad.

Julio camina por el sendero que todos anticipaban, el de la propagación masiva, y solo para justipreciar en dónde estamos hoy parados, va un dato: En Coahuila, en los últimos tres días se han registrado 441 contagios confirmados y 34 decesos. En solo tres días este virus mató a 34 coahuilenses.

No hay que darle más vueltas al asunto. Es imperativo romper la cadena de contagios antes de que esto se convierta en un verdadero infierno, que es hacia donde avanzamos.

¿Qué se necesita? Bueno, pues algo casi imposible de lograr: que masivamente todos los ciudadanos usen cubrebocas, mantengan la sana distancia y no salgan de casa a menos de que sea indispensable. Sí, algo casi imposible.

Pero también se podría romper esta cadena de contagios si las autoridades por fin toman la decisión de imponer las medidas restrictivas sin miedo a las consecuencias políticas que ello podría acarrear.

Es tiempo de que los que nos gobiernan ponderen a los ciudadanos que si entienden por lo que atravesamos y que respetan las medidas de salvaguarda, sobre aquellos anclados en la ignorancia, indolencia y la irresponsabilidad.

Si se esperan a que el número de contagiados con síntomas graves crezca, se rebasará la capacidad hospitalaria y entonces sí todo estará perdido.

El llamado a las autoridades sería que aún estamos a tiempo; que no les tiemble la mano. Ya es hora de que pasen de las advertencias a las acciones. Qué esperan para hacer lo que tengan que hacer y sacar de las calles a los indolentes, cerrar todos los espacios públicos en los que se registran aglomeraciones y clausurar todos los negocios, de cualquier giro, que incumplan con los protocolos sanitarios. ¿Qué esperan?
09 Julio 2020 04:09:00
Parar en seco: el peor de los escenarios
La pandemia se encuentra, literalmente, fuera de control. Ninguna de las medidas que intentan inhibir la movilidad y las aglomeraciones ha funcionado.

La irresponsabilidad e inconsciencia se imponen masivamente y por ello todos, absolutamente todos, estamos en riesgo.

Basta revisar las cifras oficiales del número de contagios y de decesos para entender que no nos encontramos en un pico, sino en una meseta sostenida, prolongada, en la que el virus gana todos los días la batalla.

Y si usted se pregunta ¿qué es lo peor que puede pasar?, al menos a corto plazo, pues el Gobernador de Jalisco nos da una idea.

Enrique Alfaro anunció el miércoles que se ajustará la estrategia para intentar frenar al virus y que establecerá un botón de pánico que se puede activar bajo una de dos condiciones: la saturación del sistema hospitalario y que la tasa de incidencia llegue a 400 casos diarios. Actualmente Jalisco registra una incidencia de 290 casos al día.

¿Y qué pasa si se activa el botón de pánico? Pues que se para en seco toda actividad para romper la cadena de contagios.

Parar en seco significa, según el gobernador Alfaro, cerrar toda la industria, el comercio y los servicios. Solo se mantendrían los sistemas de salud, seguridad y abasto de alimentos.

Esta medida tendría una vigencia de 14 días, dos semanas de confinamiento total, en las que no podrían operar restaurantes ni en la modalidad de servicio a domicilio. Pararía el transporte público y no abrirían ni los bancos.

Si la gente no entiende, si persisten las aglomeraciones, las fiestas, los paseos en sitios abarrotados, eso es lo que podría pasar. Parar en seco.

Habría que aprender algo de lo que hoy sucede en Jalisco, ya que Coahuila camina por el mismo sendero.

¿Cree que exagero? En estos últimos ocho días el coronavirus atacó a mil coahuilenses, lo que representa el 20% del total de contagios desde que empezó la pandemia hace cuatro meses. Sí, caminamos por el mismo sendero.


08 Julio 2020 04:09:00
Sálvese quien pueda
Una cosa es negarse a vivir con miedo y otra muy distinta ser irresponsable. Una cosa es querer retomar todo aquello a lo que estábamos acostumbrados y otra cosa es poder hacerlo. Y es aquí donde radica nuestro gran problema, la trampa en la que, como sociedad, caímos con esto de la pandemia.

Las autoridades apelan a la responsabilidad ciudadana para contener la oleada de contagios. Por ejemplo, el Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, dice que cada ciudadano tendrá que vigilar su comportamiento, ser consciente y hacerse responsable de su salud y la de su familia, que ese es el reto que enfrentamos como sociedad y que llegó la etapa de la “responsabilidad individual”.

Y el Gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme, pide a los ciudadanos disciplina en el uso de espacios públicos y pondera una convivencia familiar basada en la responsabilidad comunitaria individual, para seguridad de todos.

No se trata de juzgar a la sociedad por el comportamiento de algunos de sus miembros, pero si la salvación está en manos de que masivamente los ciudadanos asuman eso de la responsabilidad individual, pues estamos perdidos.

Por el tono de los mensajes de los gobernadores pareciera que han claudicado en su obligación de velar por el bien comunitario imponiendo las medidas restrictivas que inhiban la movilidad y la aglomeración. Concedamos que no sea así, pero probado está, no se puede apostar a la “responsabilidad comunitaria individual” en un asunto tan grave como enfrentar esta pandemia.

Sí, todos debemos cuidarnos y cuidar a nuestras familias, pero también deben existir garantías de que las autoridades sacarán de las calles a los indolentes, omisos e irresponsables, de lo contrario esto nunca acabará.

Acotar las libertades individuales e imponer medidas que no son populares siempre tiene un costo, es cierto, pero también lo es que el bien supremo hoy no es político, y mucho menos el eventual éxito en las urnas, sino la sobrevivencia y harían bien nuestras autoridades en entenderlo y actuar en consecuencia, antes de que sea demasiado tarde. ¿O qué, esto ya es un sálvese quien pueda?



07 Julio 2020 04:09:00
¿Qué otra cosa podía pasar?
Saltillo atraviesa por una fase crítica de la pandemia. Hoy, el ritmo acelerado de los contagios amenaza con rebasar la capacidad del sistema de salud y enciende todos los focos de alarma entre las autoridades municipales que ya exploran nuevas y más severas medidas restrictivas. Hay que limitar la movilidad e inhibir toda aglomeración o de contrario la ciudad enfrentará un escenario para el que nadie está preparado.

La cuestión es ¿qué otra cosa podía pasar? Apostar por la conciencia ciudadana, por la vocación al cuidado personal y el de los que nos rodean, era una apuesta que estaba perdida. Eso no existe, “la gente” es indolente e irresponsable, sigue anclada en esas ansías por salir a divertirse, por la fiesta, por la convivencia con parientes y amigos, por los paseos en los parques. “La gente” no entiende que estamos inmersos en una pandemia y que por necesidad las reglas de convivencia social deben cambiar radicalmente.

No, el que los contagios se hayan disparado en los últimos días no es gratuito, y más cuando a las autoridades les tiembla la mano a la hora de imponer las medidas restrictivas ante la penosa realidad de que el grueso de la población confundió la reapertura económica con la reapertura social.

Se abrieron los negocios para que la gente tenga un sustento, no para que salga a pasear. Retomar la convivencia social, en los términos a los que estábamos acostumbrados, es hoy simple y llanamente un crimen, y eso es lo que la “gente” no entiende.

El doctor Luis Alfonso Carrillo, director de Salud Pública Municipal, dice que como sociedad “no podemos darnos el lujo de andar en antros, de hacer bodas, conciertos, regresar a ningún lugar con aglomeración, porque eso hace que se disparen los contagios y que se rebase la capacidad de atención a las personas, que es lo que estamos a punto de ver”.

Bueno, pues a lo que sigue. Ya está probado que apelar a la responsabilidad individual no funciona. Habría que preparar una estrategia para imponer las medidas restrictivas, aunque políticamente sea riesgoso, ya que de lo contrario Saltillo se convertirá, en breve, en el nuevo epicentro de la pandemia en Coahuila.

03 Julio 2020 04:09:00
Un regio toque de queda
No hay que darle muchas vueltas. La reactivación económica ha resultado un verdadero desastre en termino de salud pública. El Covid se encuentra en su apogeo, con niveles de propagación masiva y una altísima tasa de letalidad, y esto gracias a que cada vez hay más gente en las calles y más negocios abiertos. Así de simple.

Bueno, pues hay que voltear la mirada a lo que hoy sucede en Nuevo León para tener un referente de lo que puede pasar en Coahuila.

“El Bronco” anunció que a partir de este viernes todos los giros no esenciales suspenderán actividades a partir de las 10 de la noche y que sábados y domingos simplemente no podrán operar.

Y también, a partir de las 10 de la noche, los ciudadanos que sean sorprendidos en las calles deberán justificar el no permanecer en casa. Eso sí, dice que no es un toque de queda, aunque en su esencia, lo es.

Se trata de una medida muy fuerte para reducir la movilidad e intentar frenar la ola de contagios que se encuentra en una suerte de pico. Esta es la nueva normalidad, en la que hay que medir día a día la conveniencia o no se avanzar en el terreno económico. Es la nueva normalidad que se rige por un virus.

En Coahuila, y en concreto, en Saltillo, caminamos por el mismo sendero y queda en manos de todos, literalmente todos los ciudadanos en que no se tenga que llegar a esos escenarios, como el de nuestros vecinos regios, que pagan con un toque de queda la indolencia e irresponsabilidad con la que muchos asumieron la reactivación económica.

Si, hay que poner nuestras barbas a remojar.
02 Julio 2020 04:09:00
¿Inminente desastre?
El decreto que emitió el Gobierno del Estado es, en su fondo, contundente: Se emite la declaratoria de emergencia para Coahuila, ante la inminencia de un desastre sanitario, derivado de la pandemia del Covid-19.

Y por ello se establece la suspensión de actividades, del 1 al 31 de julio, de bares, cantinas, salones de fiesta, cines, teatros y gimnasios, así como la suspensión de todo tipo de eventos masivos de carácter cívico, oficial, cultural, deportivo, de recreación, turístico, gastronómico y religioso.

Ahora, las ambigüedades de forma: el mismo decreto establece que los subcomités regionales podrán modificar las medidas que prevé el decreto.

Entonces tenemos que a nivel estatal se declara la emergencia por el inminente desastre sanitario, pero a nivel municipal, en Saltillo por ejemplo, se autoriza la operación de restaurantes, hoteles, museos, gimnasios y albercas, entre muchos más.

Y aún más, en la Región Laguna, el actual epicentro de la pandemia, donde el ritmo de contagios y decesos es francamente acelerado, donde evidentemente el Covid está desatado, pues también se autoriza la reapertura, entre otros giros, de restaurantes, mercados al aire libre, gimnasios y ceremonias religiosas.

No queda más que pedirle a todos los santos, a las divinidades, que por favor alguien nos diga exactamente dónde estamos parados y exactamente qué significa un estado de emergencia, “por la inminencia de un desastre sanitario”.

Sí, por donde le busquen, el fondo y la forma de este decreto simplemente no cuadran.



01 Julio 2020 04:09:00
Sabe a virus y huele a muerte
Vaya problema en el que estamos hundidos hasta el cuello.

Con la reactivación de los giros no esenciales de la economía, llegó la propagación masiva del Covid.

La gran apuesta, ante el impostergable regreso a las actividades productivas, era que la ciudadanía haría caso a todas las recomendaciones y que la sana distancia, el uso de cubrebocas y la elemental autoprotección servirían de contención.

Y pues no, el virus se propaga a sus anchas en todo el país, en todo el estado y, también, en Saltillo.

Y no se trata de culpar a la escasa cultura de los mexicanos sobre cuidado personal, y menos aún, respecto al cuidado de los demás. Este es un fenómeno mundial: conforme la gente sale a las calles y se reactivan giros económicos, el virus toma mayor fuerza.

Eso es precisamente lo que está sucediendo. Junio resultó un mes muy complicado ya que bien a bien ni se salvó la economía (que sigue dando tumbos), ni se salvaron vidas.

Va un dato: de marzo a mayo, en tres meses, los de la cuarentena extendida, el virus mató a 9 mil 930 mexicanos. Y en junio, en solo cuatro semanas, mató a otros 19 mil. Vaya costo en vidas de la reactivación.

¿Y cómo pinta julio? Pues peor. Conforme se abran más negocios y espacios, aun con todas las restricciones que guste y mande; conforme haya más gente en las calles, pues el virus se propagará con mayor rapidez, cobrando su alta factura en decesos.

Lo que, desgraciadamente, no se ha entendido es que, en esta nueva normalidad, navegando en medio de una pandemia, la reactivación sabe a virus y huele a muerte, y lo más grave de todo es que no existe alternativa.

Pues sí, estamos metidos hasta el cuello en un problema mayúsculo, de los más complicados y peligrosos que como sociedad hemos tenido que enfrentar en nuestra historia.

Lo único que nos queda es estar conscientes de este terreno minado sobre el que caminamos y hacer lo que podamos por protegernos y proteger a nuestras familias. No hay más.
30 Junio 2020 04:08:00
Estamos perdidos
Una usuaria de redes sociales subió a su muro el sábado una frase sobre la que vale la pena reflexionar: “ya estuvo que jamás vamos a terminar la cuarentena”. Se refería a una fiesta, en plena calle en la colonia Saltillo 2000, el viernes, a la que asistieron más de 100 personas, que, claro, no guardaron la sana distancia y ni siquiera usaron cubrebocas.

Y no es que fueran discretos o temieran que las autoridades los sancionaran por violar los protocolos establecidos para frenar la propagación del Covid. Nada de eso: en plena calle, con la banda Los Bravitos tocando en la cochera de una casa y, por si fuera poco, con transmisión en vivo en Facebook.

La pregunta sería: ¿de qué sirve que las autoridades amenacen con mano dura, con eso de imponer sanciones y de obligar a la población a acatar las disposiciones que en teoría evitarán que el virus se propague con mayor rapidez y en forma masiva, si a los ciudadanos literalmente les vale?

Y más aún, ¿de qué sirve el discurso si en los hechos las autoridades no son capaces de imponer las medidas restrictivas, si los ciudadanos pueden ignorar olímpicamente las medidas diseñadas para la protección comunitaria y literalmente salirse con la suya?

De nada. Estamos perdidos gracias a esos cientos y cientos que no entienden por lo que pasamos; que no entienden que vivir inmersos en una pandemia nos obliga a todos a cambiar nuestros hábitos y costumbres, especialmente a la hora de celebrar, a la hora de la fiesta.

Y estamos perdidos mientras las autoridades no asuman la responsabilidad que les toca para velar por la salud de la mayoría sobre los espacios de libertad individual de pocos. Sí, como que ya es hora de que cada quién haga lo que le corresponde, especialmente las autoridades, si es que queremos llegar a fin de este maldito año.
26 Junio 2020 04:09:00
No podía ser de otra forma
Pese a la doble cuarentena, a todas las medidas restrictivas, a que todos los días, desde hace 4 meses, se le pide a la población guardar la sana distancia, no salir de casa a menos de que sea indispensable y a extremar medidas de higiene y autoprotección, el país se encuentra sumido en una etapa de apogeo de la pandemia.

El número de contagios y decesos crece en forma exponencial, y no podía ser de otra forma en un país con condiciones preexistentes de comorbilidad, como la obesidad, hipertensión y diabetes, que sufren amplios sectores de la población.
No podía ser de otra forma en un país en el que desgraciadamente muchos, muchísimos ciudadanos son omisos e indolentes; un país con un sistema de salud pública en permanente crisis, con hospitales que carecen de lo indispensable y que hoy, 4 meses después de que este virus llegará a México, se registran brotes en clínicas por falta de capacitación de personal y que por añadidura sufre para acceder a los más elementales instrumentos de autoprotección.

Y, especialmente, no podía ser de otra forma en un país en el que los gobernantes, las autoridades de los tres órdenes, no fueron capaces de asumir a cabalidad la responsabilidad que les tocaba para imponer las medidas restrictivas.
No, aquí en todo momento se ponderaron consideraciones políticas sobre la salud de la población.

En 4 meses el Covid-19 ha matado a 25 mil mexicanos y la cifra desgraciadamente seguirá aumentando ya que en México nadie entendió que, sobre los espacios personales de libertad, y las proyecciones políticas, está el bienestar de la mayoría y que esta se encuentra seriamente comprometida por una pandemia que se alimenta de indolencias, omisiones y, también, del temor de las autoridades a “molestar” a los ciudadanos y que esa molestia se refleje en las urnas.
Sí, estamos en una etapa crítica, pero de plano, no podía ser de otra forma.

25 Junio 2020 04:09:00
Desprecio por los héroes
De todas las omisiones e indolencias en que el Gobierno federal ha incurrido respecto a la pandemia, tal vez una de las más dolorosas fue el desprecio por aquellos que después llamaron héroes: el personal médico que se juega la vida todos los días en las clínicas y hospitales del sector salud.

Desde la primera quincena de enero se sabía que el Covid-19 llegaría a México, y con total certeza, ya que ante lo que sucedía en Europa, el Presidente decidió que ningún viajero sería molestado, aun cuando llegaran de Italia y España, países que ya mostraban los devastadores efectos de este nuevo virus.

Bueno, pues hasta finales de febrero, cuando se registró el primer caso confirmado en México, ninguna autoridad se preocupó por adecuar la infraestructura hospitalaria para hacer frente a la pandemia, y mucho menos en capacitar y dotar del equipo de protección básico a médicos y enfermeras para que lucharan desde la trinchera con un mínimo de garantías de que su propia seguridad y salud no se verían comprometidas.

Bueno, según Mexicanos Contra la Corrupción –esta asociación civil tan aplaudida cuando señalaba y denunciaba yerros, omisiones y corruptelas de los gobiernos panistas y priistas, pero ahora tan denostada cuando hace exactamente lo mismo con la 4T– en México la tasa de contagios por este virus entre el personal de salud es seis veces mayor que en China y el doble que en Italia; y nuestro personal de salud se muere cinco veces más que en Estados Unidos.

¿Pero cómo explicar este fenómeno? Pues, entre otras cosas, por que nadie se preocupó por capacitar al personal y mucho menos en dotarlo del equipo necesario, tal y como lo han denunciado los propios médicos y enfermeras medio centenar de veces.

Sí, el personal médico son héroes. Qué lástima que las autoridades se quedaron en la retórica a la hora de apoyarlos.

¿Y por qué es tan dolorosa esta omisión? Pues porque hoy cuando un paciente grave de Covid ingresa a una instalación del sector salud debería significar una esperanza de vida y no una alta posibilidad de muerte. Por eso.



24 Junio 2020 04:09:00
Sumisión o golpiza
¿Hasta dónde estará dispuesta la 4T, o dicho sin ambigüedades, Andrés Manuel, a llegar para someter a todos los gobernadores y alcaldes, a todos los poderes fácticos, económicos y/o políticos, a su santa, buena y muy honesta voluntad?

Pues por los hechos parece que hasta los golpes, sin importar si éstos afectan, en primera instancia, a los más necesitados, a esos que en la retórica se supone que defiende a capa y espada de los fifís, conservadores, corruptos, que son todos aquellos que no piensan exactamente como él.

Lo que está sucediendo hoy en Coahuila, con la cancelación arbitraria de todos los contratos vigentes para la compra de carbón por parte de la CFE es claro ejemplo de ello.

De repente, de un día para otro, el mineral de la Carbonífera resultaba caro y de baja calidad, pese a que durante años se utilizó ese mismo carbón y más o menos a los mismos precios.

No, no hay ninguna justificación técnica o económica y mucho menos social, para el arrebato de la CFE. Fue una decisión política, de esas golpeadoras.

Se castiga a Coahuila por haber cometido el pecado de alzar la voz para demandar, junto con otras entidades federativas, un pacto fiscal más justo y equitativo. Se castiga a Coahuila por protestar ante el hecho de que se reduzcan participaciones cuando el Estado, junto con otro puñado, es de los que más aporta a las arcas federales.

Se protesta porque en los hechos se está castigando el progreso, el desarrollo y la visión emprendedora, para subsidiar a entidades con niveles de desarrollo mucho más bajos, y, también, los grandes proyectos de la 4T, como el mentado Tren Maya.

El gobernador Riquelme dice que, y cito: “lo que no se entiende es cómo no se tantean para que esto sea paulatino y no desmadren una región”. Y con total independencia de lo que usted piense del Gobernador, en esto tiene razón.

No se entiende, agregaría, que en la lógica de exigir sumisión, bajo amenaza de propinar verdaderas golpizas, se lleve la 4T entre las patas a regiones enteras, a miles de familias, y eso es precisamente lo que está sucediendo hoy en Coahuila.

23 Junio 2020 04:09:00
Más contagios, más muertos
Tal vez esto le parezca una danza de cifras, o solo un recuento de daños, pero créame, vale la pena tener en mente lo que los números fríos reflejan.

El 18 de marzo se registró la primera muerte por Covid-19 en México. Un mes después, el 18 de abril se registraban 650 decesos.

El 18 de mayo ya eran 5 mil 332 las muertes oficialmente registradas a causa de este virus. Y el 18 de junio el registro se elevó a 19 mil 747 decesos.

Este lunes, al corte del mediodía, la cifra se había elevado a 21 mil 825. En solo 4 días, otros 2 mil mexicanos muertos.

Y Coahuila no es ajeno a este fenómeno. Baste recordar que el 12 de junio se registraban 2 mil contagios confirmados, esto es, se necesitaron tres meses para llegar a esa cifra, pero solo 10 días después, ya se superaban los 3 mil.

Todo esto para lanzar un simple mensaje: no se confunda, no se equivoque. Enfrentamos lo peor de la pandemia. Las cifras oficiales revelan cómo crece en forma exponencial el número de contagios y el número de víctimas fatales.

Esta, y las siguientes semanas serán críticas, así que lo único que no puede hacer es relajar las medidas de autoprotección ya que hacer caso omiso de la sana distancia, el no usar cubrebocas y no permanecer en casa, salvo que sea indispensable salir a la calle, resultaría francamente jugar con su salud.

Olvídese de eso de los semáforos, de eso de que la “curva está aplanada”, de que cada día abren más negocios de los no esenciales. No se equivoque, estamos atravesando como país, como estado, por una etapa en que la pandemia está en su apogeo.

Por favor, no desperdicie todo el esfuerzo que significó llegar hasta hoy. Cuídese y cuide a los suyos. A esto todavía le falta, y mucho.


19 Junio 2020 04:08:00
A rogar por la vacuna
Hace unas semanas le preguntaron al subsecretario Hugo López-Gattel qué cuándo regresaríamos a la normalidad, esa que teníamos hasta febrero de este año, y la respuesta fue que probablemente nunca.

Y todo parece indicar que tiene razón. Va un dato que vale la pena tener en cuenta: Christian Morales, representante de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud en México dice que, y cito: “no estamos en condiciones de abandonar la sana distancia, mientras no exista la solución de contención final, que es la vacuna. Lamentablemente vamos a tener que convivir con el virus y por lo tanto con los riesgos inherentes”.

Agrega que México “se encuentra con la epidemia en su máximo apogeo o avanzando hacia su máximo apogeo en lo que respecta a este primer brote, sabiendo también que vamos a estar expuestos a nuevos brotes de Covid-19”.

Entonces, lo más sano, con todo lo que ello implica, es que se haga a la idea, lo más rápido posible, que esa normalidad que añora ya no será.

No, ahora debemos acostumbrarnos a esta “nueva normalidad”, con todas sus dificultades, con todas sus restricciones, con su pesada carga emocional y económica, y especialmente, con eso de que nuestra salud siempre estará en riesgo mientras no exista una vacuna, y para eso falta, desgraciadamente, mucho.

En vía de mientras, recuerde: usted y solo usted es responsable de su salud y la de los suyos. El mantra de vida de esta nueva normalidad es no contagiarse y no contagiar. No hay más.
17 Junio 2020 04:09:00
Huir de la zona de la muerte
El montañista ecuatoriano Iván Vallejo habla de un fenómeno sobre el que vale la pena reflexionar: las muertes en el descenso.

La cuestión es que, cuando se conquista una montaña, cuando se llega a la cima por arriba de los 8 mil metros, donde se necesita de oxígeno suplementario y que por eso se le conoce como la zona de la muerte, los montañistas celebran brevemente el éxito alcanzado y lo único que quieren es bajar.

Pero tan exigente fue la subida como lo es la bajada, ya que los montañistas están agotados y es cuando se registran las muertes en el descenso, por la precipitación.

Toda proporción guardada algo similar nos podría pasar. Estamos hartos de la cuarentena; estamos agotados por eso de la sana distancia, de no salir de casa, de usar cubrebocas, por la incertidumbre sanitaria y económica.

Estamos desesperados por recobrar espacios y libertad; por retomar lo que sea posible de lo que fue nuestra vida antes de la pandemia y por eso es que resulta tan peligroso el momento que vivimos.

El costo económico y emocional de la pandemia ha sido tan alto que lo único que queremos es huir de esta zona de la muerte, pero eso es lo que le pasa a los montañistas, y los que se precipitan, mueren en el descenso.

Que no nos pase. Que las prisas no nos coloquen en peligro; que la necesaria, impostergable reapertura económica no nos confunda y que tampoco nos confunda eso que Saltillo está en semáforo verde, Coahuila en naranja y medio país en rojo.

Seguimos inmersos en la pandemia. El virus sigue en nuestras calles. Que las prisas no nos cobren, también, una alta factura en nuestra salud y la de los que nos rodean.

Hay que ser muy pacientes e inteligentes para vencer al Covid, y para eso aún falta, y mucho.
16 Junio 2020 04:08:00
Que tiemble el Covid
En el mundo real, el que usted y yo navegamos, en el que cotidianamente luchamos por sobrevivir inmersos en esta contingencia sanitaria y económica, inició la tercera semana de la llamada “nueva normalidad”, con medio país en semáforo naranja, que significa riesgo alto de contagios de Covid-19, y la otra mitad en semáforo rojo, que significa máximo riesgo.

Atravesamos, en este México real, por una etapa muy complicada, de propagación masiva del virus que ha contagiado a 150 mil mexicanos y le ha costado la vida a más de 17 mil. No es cosa de juego. La pandemia está desatada.

Pero hay otro México, el del universo paralelo en el que vive nuestro Presidente, donde el asunto no es para tanto.

Además de esa perla que resultó su “Decálogo para salir del coronavirus y enfrentar la nueva realidad”, en el que aconseja, entre otras cosas, optimismo, darle la espalda al egoísmo, gozar del cielo y de la tierra y buscar un camino a la espiritualidad, ahora pide salir a la calle sin miedo.

Sí, al contrario de las recomendaciones de todas las autoridades, incluyendo al sector salud de la 4T, el Presidente dice que con la información que cuentan los ciudadanos sobre la pandemia, “se podrá salir a la calle en esta etapa de nueva normalidad para que realicen sus actividades como siempre, sintiéndose seguros, sin tener miedo y sin tener temores”.

Si no fuera por sus implicaciones y por aquello de que desafortunadamente muchos mexicanos le creen ciegamente, lo que está haciendo el Presidente sería digno de una película de enredos y absurdos, de esas que ponen a prueba la lógica y el sentido común.

Bueno, pues que tiemble un Covid derrotado en ese México mágico y musical que prospera sin problemas en la mente del Presidente, mientras que a los que vivimos en este México real no nos queda de otra más que seguir cuidándonos: no salir de casa a menos que sea indispensable, guardar la sana distancia y usar todas las medidas de protección personal, tal como lo advierten las autoridades, incluyendo el Gobierno federal.
11 Junio 2020 04:09:00
La Laguna: el virus gana
Lo que hoy sucede en La Laguna, y específicamente en Torreón, debe llamarnos a una reflexión profunda de lo frágiles y expuestos que realmente estamos ante el embate del Covid-19.

Debe llamarnos también a la acción, a no bajar la guardia y a entender que este maldito virus aprovecha cualquier descuido o indolencia para atacar con furia.
En La Laguna, en cuestión de semanas, el virus se propagó hasta alcanzar niveles que amenazan con saturar la capacidad hospitalaria. Según el reporte de las autoridades de Salud, al corte del mediodía del miércoles, se contabilizaban 32 decesos y más de 800 contagios confirmados en Torreón, San Pedro, Matamoros y Francisco I. Madero. Así de grave.

Autoridades estatales y municipales exploran nuevas medidas para intentar contener la propagación del virus, como ubicar zonas de alta incidencia y establecer filtros.
Pues sí, se podrá implementar una docena de medidas más para inhibir la movilidad, pero mientras en forma masiva y permanente el ciudadano no entienda que debe protegerse y proteger a los que lo rodean manteniendo la sana distancia, usando gel y cubrebocas, y especialmente no salir de casa si no es indispensable, el virus seguirá ganando la batalla.

Como mexicanos fuimos incapaces de entender la advertencia que nos mandaba Europa, específicamente Italia y España, y el infierno que se desató.
Ahora, como coahuilenses queda esperar que entendamos la advertencia que llega desde La Laguna y que hoy más que nunca debemos extremar las medidas de autocuidado. En Saltillo estamos a tiempo de evitar un escenario como el que sufre Torreón. Todo queda en nuestras manos.
10 Junio 2020 04:09:00
La medida de todas las cosas…
Cuando alguien se cree la medida de todas las cosas, además de representar una postura de vida muy arrogante, se supina soberbia, se cae invariablemente en los excesos, injusticias e incongruencias, pero cuando ese alguien es el Presidente, vaya que tenemos problemas, y graves.

Solo para referenciar: cuando el Gobernador de Jalisco señaló a operadores de la 4T como incitadores de las protestas, Andrés Manuel le exigió pruebas, “el que acusa debe probar”, sentenció.

Bueno, pues eso se aplica a todos, menos a él. Desde la mañanera, denuncia la formación de un gran bloque opositor que busca derrotar a Morena en las elecciones del 2021 y lograr la revocación del mandato en el 2022.

Exhibe a partidos, gobernadores, alcaldes de las principales ciudades, grupos empresariales, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil. Y cuando le preguntan qué de dónde sacó la información, dice que se la dio el pueblo, esa entelequia etérea y mágica a la que le atribuye cualquier cosa.

En fin, nadie se quiere pelear con el Presidente, todos saben que tienen la de perder; nadie quiere aparecer en su lista de adversarios ya que saben del poder devastador del rencor presidencial, pero también a todos los señalados les preocupa, y mucho, que se les señale en ese bloque opositor, que dicho sea de paso y en democracia, nada tiene de malo si no se cometen delitos del fuero común o electoral.

El tema es que el Presidente, al exhibir a este presunto bloque, lo que está haciendo es desatar al ejército de incondicionales, a los chairobots, a los inquisidores del GansOficio y el Presidente sabe perfectamente que hoy nadie quiere tener sobre su espalda esa marca a la que le apunten los expertos en la agresión cibernética
y la difamación.

Lo dicho, entre la pandemia y un Presidente al que le gusta tener adversarios, reales o imaginarios, a los cuales denostar en sus mañaneras; al que le encanta avivar con gasolina, gratuita e innecesariamente, la llama de la politiquería del más bajo cuño, pues pobre país.
09 Junio 2020 04:08:00
AMLO y Covid: pobre país
Sí, el embate de la pandemia concentra nuestras preocupaciones, pero a su sombra, el país sigue dando tumbos.

Por ejemplo, los delincuentes no entienden de cuarentena, y los homicidios siguen cimbrando al país entero. El domingo fue el día más violento del año con 115 asesinatos, pero el promedio diario supera los 80 homicidios.

Y también hay asuntos que resultarían de máxima gravedad si no fuera por la contingencia sanitaria y económica que impone el coronavirus.
Aún así, como ciudadanos, no podemos dejar pasar arrebatos autoritarios como el que se registró el pasado sábado.

A propósito del diferendo con el Gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, el presidente López Obrador se aventó una joya, digna de Luis 14, “El Rey Sol”, que llegó a afirmar “el Estado soy yo”.

Pues sí, AMLO dice que se acabó la simulación y las medias tintas, que todos los actores políticos, sociales y económicos deben definir y expresar si están a favor o en contra de la 4T.

Aunque claro, desde su óptica (la única que importa), estar a favor significa estar por la honestidad y estar en contra es estar a favor de la corrupción.

Lo que dijo el Presidente es que si no se está a su lado, es ser corrupto, conservador, fifí, un adversario…

Vaya discurso. Justo cuando el país necesita estar más unido, nuestro Presidente plantea un maniqueísmo político insostenible. El mundo ya dio muchas vueltas como para seguir reduciendo la realidad a una posición radical de los buenos conmigo y todos los demás son malos.

Lo que pide es sumisión a la 4T, y él –y solo él– determina qué es lo correcto.

Han pasado casi 400 años y tenemos a un gobernante que retoma y actualiza eso de “el Estado soy yo”, y el que disienta, al que cuestione, es en automático un
corrupto.

Pues sí, entre la pandemia y un Presidente anclado en el totalitarismo, en esa visión tan lineal, tan soberbia, pues pobre país.
05 Junio 2020 04:09:00
El Covid viene con todo…
Por desgracia junio camina por el sendero que anticiparon médicos saltillenses. Será un mes de verdadero terror, con el Covid-19 literalmente desatado.

A nivel nacional ya se rebasaron los 100 mil contagios confirmados; y este maldito virus le ha arrebatado la vida a 12 mil mexicanos en solo tres meses, la mayoría en las últimas semanas… y viene lo peor.

La tasa de propagación parece crecer en forma exponencial, así como el número de decesos, justo cuando el país explora eso de retomar las actividades productivas. Una combinación del altísimo riesgo.

Pareciera que las largas semanas en las que hemos sufrido los altos costos de la cuarentena, eso de no salir de casa, de mantener la sana distancia y todas las medidas impuestas por las autoridades de los tres órdenes de Gobierno, sirvieron de poco, tal vez solo a no saturar al de por si endeble sistema de salud pública.

Navegamos hoy en un pico de la pandemia y todo apunta que en los días y semanas que vienen el escenario no habrá de mejorar. Al contrario, bien se puede anticipar que empeorará.

El subsecretario López-Gattel nos dice que no es tiempo de retomar el espacio público, que salvo Zacatecas, todos los estados del país permanecen en semáforo rojo, esto es, en condición de máxima restricción por la alta tasa de contagios, y exhorta por enésima ocasión a mantener el distanciamiento social y las medidas de autoprotección.

Pues sí, estamos en una etapa muy peligrosa, pero en las calles deambulan muchos, muchísimos, que parecen no saber que están en riesgo y que ponen en riesgo a los que lo rodean.

Habrá otras decenas de recomendaciones, de medidas restrictivas, pero el virus galopa libre en terreno fértil, el de los que no entienden lo que no pueden ver.
04 Junio 2020 04:09:00
Un virus que come estupidez
Mientras el Gobierno federal no atina a articular una estrategia coherente, efectiva y sobre todo regionalizada para enfrentar la pandemia, este virus de plano ha de estallar en carcajadas.

El Covid-19 tiene un solo objetivo, propagarse y hacer el mayor daño posible, y para ello cuenta con un aliado formidable: la estupidez.

De restringido impacto resultarán todas las medidas que impongan las autoridades, mientras deambulen por las calles ciudadanos que simplemente no entienden el momento que sufrimos.

Comparto una reflexión del exrector de la UNAM, José Sarukhán, que advierte que a lo largo de décadas “no se ha imbuido a los estudiantes, aparte de conocimientos básicos, un sentido de disciplina cívica, de cómo comportarse para el bien de uno mismo, pero también al respeto del bien de los demás”.

El reconocido académico agrega que, y cito: “me temo que vamos a ver una situación que no es nada grata, resultante de la falta de seriedad, de disciplina, de mantenernos en casa, de mantener sana distancia y aplicar medidas de aseo e higiene. Será una indisciplina costosísima, fundamentalmente desde el punto de vista de vidas humanas, pero también económica, social y política”.

Pues sí, el virus tienen un aliado formidable, la estupidez de quienes son incapaces de entender por lo que estamos pasando, esas generaciones de mexicanos que carecen de seriedad y disciplina; que son incapaces de cuidarse a sí mismos y de cuidar a los demás.
Sí, el Covid-19 debe estar muy complacido con semejantes aliados.
03 Junio 2020 04:09:00
La factura de la contingencia
La pandemia nos ha costado mucho; en todos los aspectos el monto de la factura ha sido brutal para la mayoría de la población.

En un país como el nuestro, tan empobrecido y con los niveles de desigualdad social, cultural y económica tan marcados, el coronavirus literalmente nos ha colocado en la disyuntiva de sufrir por un virus o sufrir por hambre.

Salud o economía, sin que nadie atine a estas alturas a instrumentar una estrategia viable que concilie ambos aspectos en un escenario de alto riesgo como el que padecemos.

Dada la circunstancia y condición de México, el si reactivar la economía o aguantar unas semanas más a que pase el pico de contagios resulta una discusión inútil. México no aguanta más, deben reactivarse las actividades productivas.

Paul Krugman señaló hace poco que la mejor calidad es estar vivos, y que por ello debería contenerse unas semanas más el regreso al trabajo.

Bueno, pues este Nobel de Economía parece no conocer las entrañas de nuestro país, en donde podemos encontrar hoy a miles y miles de familias a las que les importa un pepino la posibilidad de contagiarse de Covid. Lo que quieren es conseguir unos pesos para comer.

Van un par de datos que nos ayudarán a dimensionar lo urgente que resulta el retomar la actividad económica: durante abril y mayo, a nivel nacional, se perdieron 900 mil empleos formales, y en Coahuila, en solo tres meses, 37 mil personas fueron despedidas. A estas cifras hay que agregar el doble o triple de personas que viven de actividades informales y que hoy simplemente no tienen ningún ingreso.

Entonces, en un país como el nuestro, no queda de otra más que jugar a la ruleta rusa y aprender a sobrevivir con el riesgo permanente de que el coronavirus nos arrebate la salud, o hasta la vida… Ya que la alternativa simplemente no es viable.
02 Junio 2020 04:08:00
Ciegos en terracería
Si usted es de los que se preocupan por no atinar a descifrar qué pasará en las próximas semanas, meses, con esto de la reactivación económica en medio de la pandemia, le tengo una noticia que tal vez lo suma aún más en la incertidumbre, o bien le otorgue el consuelo del “mal de muchos”… y que en este caso sería mal de todos.

Nadie, absolutamente nadie, ni las autoridades de los tres órdenes de Gobierno, ni los empresarios, ni los académicos, saben a ciencia cierta qué pasará en México en las próximas semanas.

Nadie atina a estructurar una ruta sólida y confiable de cómo y cuándo dar pasos en esto de la “nueva normalidad”.

Todos no somos más que ciegos intentando avanzar en un camino de terracería.

Lo cierto es que la reactivación económica es impostergable, como también es cierto que el Covid-19 agarra cada día más fuerza: se propaga con mayor facilidad y mantienen sus altos niveles de letalidad.

Termina la jornada nacional de Sana Distancia y se reanudan ciertas actividades justo cuando el país se encuentra en un pico de contagios.

Sí, todos damos palos de ciego al intentar ajustar nuestras vidas a lo que llaman la “nueva normalidad”, que no es más que un eufemismo a eso de intentar conciliar el sobrevivir en un contexto de alto riesgo.

Así que, no queda de otra más que hacer nuestra parte, cuidarnos y cuidar a los nuestros, mientras el país, el estado, la ciudad, dan tumbos en eso de acomodarnos a las condiciones que impone el Covid.

Y sí, esto va para largo y no hay de otra más que acostumbrarnos a vivir en la incertidumbre. Un día a la vez y las cosas como vengan.

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