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Ricardo Alemán
Ricardo Alemán
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13 Diciembre 2019 04:07:00
¡Viciada legitimidad de la ministra Ríos-Farjat!
La siguiente historia –que fue atestiguada por no pocos juristas–, retrata, de cuerpo completo, el gusto del Gobierno de López Obrador por violentar la Constitución. Incluso, el de López Obrador es un Gobierno aún más autoritario y más despótico que el de López Portillo, que ya es decir mucho.

En la primera mitad de aquel Gobierno, por ahí de 1978, en un evento público coincidieron el presidente López Portillo y el mítico maestro de la Facultad de Derecho, Alfonso Noriega, motejado cariñosamente como “El Chato” Noriega.

Al momento de saludar al maestro Noriega, el presidente López Portillo intentó un elogio tentador.

–Maestro, usted debe estar en la Corte.

Ruborizado, “El Chato” Noriega atajó de inmediato.

–No, señor Presidente, por edad, la Ley me impide ser ministro.

El profesor universitario superaba la edad exigida para ser Ministro. Sin embargo, arrogante y con esa voz engolada que siempre lo caracterizó, el presidente López Portillo insistió.

–Maestro, ese no es problema para el Presidente.

Pero el maestro soltó a bocajarro, sin dar tiempo a más interpelaciones.

–Señor Presidente, no seré yo quien viole la Constitución.

Viene a cuento la historia porque ni el entonces presidente López Portillo –de probado talante autoritario–, violentó la Constitución para someter a la Corte, como lo hizo el presidente López Obrador.

Y es que el propio presidente Obrador y luego el Senado de la República, incumplieron el Artículo 108 constitucional que establece que un ministro de la Corte solo puede renunciar “por causas graves”.

Y en la renuncia del entonces ministro Eduardo Medina Mora nunca nadie dijo cuál había sido o habían sido esas causas graves.

Pero el manoseo legal y la violación constitucional siguieron con la designación de quien hoy sustituye a Medina Mora en la Corte.

Apenas en días pasados, el Senado de la República aprobó por mayoría la propuesta presidencial para designar a Margarita Ríos-Farjat como ministra de la Corte, en sustitución del defenestrado Medina Mora.

Como saben, la hoy ministra tenía pocos meses al frente del Sistema de Administración Tributaria (SAT), a donde llegó luego que fue necesario modificar la ley respectiva, la cual incumplía.

Resulta que en el Diario Oficial de la Federacióndel 5 de diciembre de 2018 –cinco días después de que AMLO tomó posesión–, se eliminó de la Ley del SAT el requisito de que su director o directora contaran con experiencia directiva en Administración, Aduanas y Recaudación.

Es decir, le hicieron un traje a la medida. Y la torpeza pronto quedó evidenciada. Pocos meses después, el SAT experimentó un desplome de la recaudación de 74 mil millones de pesos, respecto de lo programado.

Aún así, por presiones de Alfonso Romo –quien impuso a Margarita Ríos-Farjat en el SAT–, la extitular del Sistema de Administración Tributaria apareció en la terna de ministras de la Corte, enviada al Senado por el presidente Obrador.

Lo cuestionable, sin embargo, es que nadie en el Senado y menos entre los opositores se atrevió a ponderar el hecho de que Margarita Ríos-Farjat era una servidora pública “inferior jerárquica y subordinada del Ejecutivo” y que, por tanto, su propuesta en la terna de aspirantes a ministros de la Corte violentaba el principio de “división de poderes” y, por ello, era violatoria de la Constitución.

Vale recordar que, si bien es facultad presidencial proponer al Senado la terna de donde saldrán los ministros de la Corte, también es cierto que es consustancial “a la división de poderes” que una inferior jerárquica y subordinada al Ejecutivo, no puede aspirar al cargo de Ministra de la Corte.

Por tanto, los senadores que votaron a favor de que Margarita Ríos-Farjat ocupara una vacante en la Corte violaron la Constitución; la misma que juraron respetar y hacer respetar.

Y, claro, la legitimidad de la Ministra está viciada de origen.

Al tiempo.
12 Diciembre 2019 04:07:00
García Luna, la venganza de AMLO contra Calderón
Aquí hemos hablado del tema a lo largo de un año completo.

Y es que el Presidente mexicano, López Obrador, no solo es un político rencoroso sino vengativo.

Y, el rencor de López Obrador es visible, por ejemplo, en la vengantiva e ilegal persecución contra Rosario Robles, la primera presa política de su Gobierno.

Pero además, ese rencor se ha visto a lo largo de todo el primer año de Gobierno, en donde López Obrador mete a Felipe Calderón hasta en la sopa.

Y, en el fondo, detrás de la venganza y del rencor contra Calderón están, en ese orden, la derrota electoral de 2006 y la construcción del nuevo partido, México Libre, empujado por Margarita Zavala y el expresidente.

Y es que López Obrador sabe bien que –hoy por hoy– el único que puede derrotar a Morena en 2024, es el partido de los Calderón-Zavala.

Por eso, AMLO hace todo lo posible por desacreditar a la familia Calderón-Zavala, cuyo partido en construcción hoy aparece como una alternativa real frente al agotamiento del PRI, PAN y PRD.

Sin embargo, todos los intentos por desacreditar a los Calderón y a México Libre habían resultado contraproducentes. Es decir, en realidad habían posicionado al nuevo partido, en lugar de debilitarlo.

¿Qué pasará con la escandalosa detención de Genaro García Luna, por parte del Gobierno de Trump, quien acusa al extitular de Seguridad Pública del Gobierno de Calderón por delitos vinculados con los cárteles de la doga?

¿Se debilitará la confianza y la credibilidad de los Calderón, con la detención de García Luna?

¿O la detención de García Luna hará olvidar a los mexicanos el mayor fracaso de la historia en el número de muertes violentas –con más de 35 mil– olvidarán el fracaso en seguridad, en secuestros, feminicidios; olvidarán el fracaso en desempleo, en crecimiento cero, en la destrucción del sistema de salud; el fracaso en la venta del avión presidencial; fracaso en bajar los precios de las gasolinas…?

Aquí no sabemos si Genaro García Luna es culpable de los presuntos delitos por los que lo acusa un juez de Estados Unidos; tampoco conocemos una sola prueba que lo vincule con favores, nexos y/o alianzas con narcos.

Lo que sí sabemos es que los llamados testigos protegidos –criminales confesos que a cambio de beneficios son capaces de delatar hasta a su madre– son la mayor fábrica de culpables en el sistema de justicia de Estados Unidos.

Lo que sí sabemos es que la detención de García Luna es parte de los acuerdos –del 5 de diciembre en Palacio Nacional– entre el presidente López Obrador y el fiscal General de Estados Unidos, William Barr; lo que sí sabemos es que el presidente mexicano no dejará de perseguir a Felipe Calderón y a su partido México Libre, hasta destruirlos.

Lo que sí sabemos es que existe una alianza entre el cártel de “El Chapo” y el Gobierno de López Obrador; lo que sí sabemos es que esa alianza se confirmó cuando el Gobierno de AMLO dejó en libertad al “Chapito”; lo que sabemos es que la alianza se amplió cuando el Gobierno de México rescató a Evo Morales de la cárcel en su país, pese a que Evo y “El Chapo” son socios.

Lo que sí sabemos es que en el primer año de Gobierno de Calderón, el decomiso de drogas duras se duplicó respecto a las drogas decomisadas en el primer año del Gobierno de AMLO; lo que sí sabemos es que en el primer año del Gobierno de Calderón se detuvieron más criminales y capos de la droga, que en el primer año del Gobierno de Obrador.

Lo que sí sabemos es que Alfonso Durazo, hoy secretario de Seguridad Pública, fue investigado por presuntos nexos con narcotraficantes; sabemos que un hijo de Durazo estudió en la misma escuela y el mismo salón que el hijo de “El Chapo”, al que dejó escapar Durazo, en el fallido operativo Culiacán.

Está claro que los presidentes López Obrador y Trump son aliados y que en más de una ocasión se han regalado favores mutuos; favores como expulsar de México a Evo Morales; como negarse a nombrar a los cárteles criminales como terroristas y hoy, la repentina captura de García Luna y la firma de un agregado al T-MEC, que compromete la soberanía nacional.

Y es que hoy los perseguidos por AMLO no solo se enfrentan al Presidente mexicano sino al de Estados Unidos.

Al tiempo.
11 Diciembre 2019 04:07:00
¡Muere la CORTE y nace la dictadura de AMLO!
Los escándalos cotidianos en el nuevo Gobierno hicieron posible que “pasara de noche” una de las mayores atrocidades cometidas por el presidente López Obrador.

Nos referimos a la muerte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en particular y a la colonización del Poder Judicial, en general.

Y es una atrocidad porque con la designación de una nueva ministra de la Corte en realidad asistimos a la cooptación y colonización del máximo tribunal constitucional que, en México, está representado por el Poder Judicial y, sobre todo, por la Suprema Corte.

Pero sobre todo es un paso a la destrucción de la joven democracia mexicana; un paso que se dio el jueves 5 de diciembre, en el Senado de la República, cuando Morena y sus aliados eligieron –como integrante de la Corte– a una incondicional del presidente Obrador; Margarita Ríos-Farjat.

Y es que con la llegada de la extitular del SAT, al máximo tribunal federal, el presidente Obrador se apodera de 4 de los 11 puestos del pleno, lo que convierte a la Corte en un órgano totalmente plegado a la voluntad presidencial.

Pero la colonización de la Corte es solo una de las peores noticias que recibimos los mexicanos al arranque del segundo año del desastroso Gobierno de López Obrador.

En realidad, con la muerte de la Corte, también se confirma la muerte del Senado de la República, ya que a pesar de que en esa cámara del Congreso el partido oficial, Morena, no contaba con mayoría, la realidad es que todos los opositores han sido sometidos.

El 5 de diciembre fueron doblados los opositores del PRI, PAN, PRD y MC y ayer volvieron a ser doblados para aprobar un T-MEC que no fue conocido por los empresarios.

Y es que la suma de los votos de esos cuatro partidos en el Senado, pudo ser suficiente para impedir que Morena y el Presidente se apoderaran de la Corte.

La mala noticia, sin embargo, es que los opositores han sido sometidos, comprados o amenazados para avanzar junto con Morena en dirección a la destrucción de la joven democracia mexicana.

Pero vamos por partes. ¿Qué significa la colonización de la Corte y el sometimiento de los poderes Legislativo y Judicial? La respuesta es elemental.

Resulta que cuando el Gobierno en turno, el de López Obrador, se adueña de los poderes Legislativo y Judicial, no solo rompe el pacto federal sino que acaba con uno de los equilibrios fundamentales de la democracia mexicana; la división de poderes.

Es decir, hoy en México ya no existen tres Poderes de la Unión –como lo consagra la Constitución– sino que solo existe el poder de un solo hombre, el poder omnímodo de López Obrador.

¿Y eso qué significa?

Poca cosa, que al desaparecer los contrapesos y los equilibrios que hacían viable la división de poderes, se rompe la esencia del presidencialismo mexicano y la democracia sufre un golpe mortal.

Lo cierto es que ya vivimos en un sistema sin equilibrios, en donde el poder está en manos de un solo hombre, sin reglas claras, en donde nadie respeta la Constitución y en donde los derechos humanos no existen más.

Dicho de otro modo, a partir del 5 de diciembre de 2019 murió la democracia mexicana y nació la dictadura de López Obrador.


¿Difícil de creer?

En efecto, pocos creen y muchos no quieren saber que, en los hechos, se vive la muerte de la democracia mexicana. Y precisamente esa es la tragedia que viven México y los mexicanos; que muchos se niegan a ver lo que está ocurriendo.

Y es que la muerte democrática se produce por goteo.

Poco a poco le arrebatan tajadas a la democracia. Primero se robaron la libertad de expresión, luego sometieron a los medios; más tarde el Ejecutivo se apodero de las cámaras del Congreso. Siguieron los más importantes órganos autónomos.

Luego le tocó el turno a la Corte y ahora amenazan con robarse el INE.

Y una vez que los ciudadanos reaccionen, será tarde, la democracia habrá muerto.

Al tiempo.
10 Diciembre 2019 04:07:00
¡Sí, va la guerra contra Marcelo!
Apenas el miércoles 4 de diciembre, en la entrega de Al Tiempo –columna que se publica en exclusiva para el diario digital @ContrapesoC– dijimos que a nadie debiera sorprender que, de un momento a otro, pudiera arrancar la guerra política contra Marcelo Ebrard, el puntero rumbo a la sucesión presidencial.

También señalamos la existencia de un grupo político interesado en hacer públicas las evidencias de que Marcelo Ebrard engaña al Presidente y que, dicho grupo, estaría dispuesto a hacer públicas las pruebas de tal engaño.

Hoy se cumplieron las dos hipótesis, una vez que la prensa Argentina reveló que el embajador de México en aquel país había protagonizado un penoso espectáculo cuando fue captado por las cámaras de la emblemática Librería Ateneo, en el momento de hurtar un libro de 200 pesos.

El robo, como saben, se produjo el 26 de octubre y se mantuvo ocultó no solo a los ojos de los mexicanos sino del Presidente, quien fue enterado una vez que su Gobierno había sido exhibido de nueva cuenta en el extranjero.

Sin embargo, el golpe mayor es contra el canciller, Marcelo Ebrard, a quien no pocos integrantes del Gabinete presidencial ven como el potencial sucesor de AMLO y, sobre todo, como el Córdoba Montoya del sexenio.

Es decir, que desde el momento en que se convirtió en el “milusos” del presidente Obrador, el canciller Ebrard es “el hombre a vencer”, en un Gabinete en donde todo se vale, con tal de ganar la sucesión.

Por eso, dijimos, Marcelo será apaleado desde muchos frentes; tantos como los que abrió el canciller al meter la mano en todo el Gabinete. Por lo pronto, hoy fue exhibido como “tapadera” de un “ladronzuelo” de poca monta, el embajador Ricardo Valero, quien se comportó tal a los ojos del mundo.

Pero vale recordar la manera en que advertimos que Marcelo Ebrard sería víctima de sus propios excesos protagónicos.

Así lo escribimos el 4 de diciembre.

“Entre los hombres del Presidente y entre legisladores de alto registro en Morena se dice que el “súper secretario” está jugando con fuego.

¿Por qué?

“Porque tanto secretarios de Estado como senadores de Morena aseguran que en algunos casos Marcelo Ebrard engaña al Presidente, otros oculta información valiosa para el Mandatario y en otros asuntos magnifica las cosas para sacar raja política.

“Y uno de los casos en los que el presidente López Obrador habría sido engañado es en la relación entre México y Estados Unidos. Es decir, que algunos secretarios de Estado presumen que Ebrard habría pactado una suerte de agenda personal, a espaldas del Presidente, aprovechando la ignorancia del tabasqueño.

“Más aún, en secreto empieza a fraguarse la creación de un grupo político de supuestos aspirantes presidenciales, quienes habrían acordado detener a Marcelo y filtrar los detalles de los casos en los que el Canciller engaña al Presidente.

“Y es que, a un año de Gobierno, no son pocos los colaboradores del Presidente que no están dispuestos ‘a pagar los platos rotos’ por el fracaso de la gestión de Obrador, cuando los conflictos son generados en otras dependencias y cuando las soluciones vienen de la oficina de Marcelo Ebrard.

“Está claro que ya se vive –a tambor batiente– el arranque de la lucha sucesoria al interior de Morena, dentro del Gabinete y en el Congreso.

“Es evidente, incluso, que todos aquellos llamados a buscar el puesto del Presidente –todos los suspirantes presidenciales– hacen su lucha, juegan su juego, mueven sus piezas y tratan de derribar a los adversarios.

“Y el negro de la feria, al que todos quieren tirar, se llama Marcelo y se apellida Ebrard; es el aspirante a vencer.

“Y no sería extraño que pronto empiece la guerra contra Marcelo, de quien no pocos dicen tener parque para quemar sus naves.

“Se los dije, AMLO duerme con el enemigo”. Hasta aquí la cita.

Sí, ya empezó la guerra contra Marcelo Ebrard; una guerra que, incluso, podría sacar al canciller de la diplomacia y lo podría llevar “al baile con la más fea” –como dice el viejo refranero popular– es decir, a responsabilizarse de la Seguridad Pública, que es el Talón de Aquiles del Gobierno de AMLO.

Por lo pronto, empezó la guerra contra Marcelo. ¡Y sí, es una guerra entre hermanos; de Morena, claro!

Al tiempo.
09 Diciembre 2019 04:07:00
AMLO, el juguete de Trump
Si existía alguna duda de que el Gobierno de México es el hazmerreír del mundo, la duda la disipó el propio Presidente norteamericano, Donald Trump, quien juega con México a su antojo ante su potencial reelección y frente al juicio político en su contra. ¿Juega Trump con México?

Si no lo creen, basta recordar que solo requirió un par de mensajes –a través de la red social de Twitter del presidente Trump–, para poner a temblar al Presidente mexicano, al que el Mandatario norteamericano obligó a lo impensable.

Luego de la amenaza de que el Gobierno de Estados Unidos clasificaría a las bandas criminales como “terroristas” –y que eso desataría una potencial intromisión a territorio mexicano–, el presidente Obrador aceptó todas las condiciones de Trump para no recurrir a la clasificación de “terrorismo” a las bandas criminales mexicanas. ¿Y cuáles fueron las condiciones de Trump?

1.- La primera condición del Presidente norteamericano a López Obrador fue que debía traicionar a su “hermano”, el expresidente de Bolivia, Evo Morales, a quien México expulsó ya no en avión de la Fuerza Aérea, sino en línea comercial, rumbo a Cuba, de donde el dictador viajó a Argentina, su nuevo destino.

Vale recordar que en medio del aplauso de los fanáticos lopistas, Evo Morales fue sacado de Bolivia en un avión militar mexicano luego de maniobras imposibles que, incluso, ameritaron un reconocimiento al piloto mexicano. Evo Morales había sido depuesto de su dictadura por una sociedad cansada de su tiranía.

Al final, Evo Morales debió abandonar México en secreto, escondido, sin el aplauso y los reconocimientos que le brindaron los fanáticos lopistas a su llegada. Claro, queda pendiente el pago de los favores otorgados por el exdictador boliviano a las candidaturas presidenciales de AMLO. ¿Cuándo se saldará esa cuenta?

Y es que, a querer o no, la salida de Evo Morales de México fue producto de la clásica traición de Obrador; una traición más en una larga carrera de engaños y mentiras a todos los actores políticos mexicanos.

Hoy la traición es internacional, emparentada a la traición a los inversionistas locales y foráneos que apostaron su dinero al proyecto del NAIM de Texcoco, la mayor obra de infraestructura en medio siglo.

2.- La segunda condición del Gobierno de Trump al terco Presidente mexicano fue la modificación de su estrategia de combate al crimen y a las bandas del narcotráfico. Lo cuestionable del caso es que para cumplir esa segunda condición, en el círculo cercano de Palacio se habla del relevo de Alfonso Durazo, de la titularidad de la Secretaría de Seguridad.

Y es que para el Gobierno de Trump, el secretario Durazo no es el hombre indicado y menos el mejor calificado para el puesto, sobre todo luego de la fallida captura de “El Chapito” en Culiacán. ¿Y quién sería el indicado para el cargo, según el interés de los norteamericanos?

En el primer círculo del Gobierno de AMLO se especula –solo se especula–, del potencial relevo de Alfonso Durazo por Marcelo Ebrard, el “súper secretario” del Gobierno de Obrador y el señalado como prematuro sucesor presidencial.

Lo más preocupante del tema, sin embargo, es lo que no sabemos de todos los acuerdos que habrían alcanzados el Presidente mexicano y el fiscal norteamericano, Willian Barr –quienes se reunieron en privado el 5 de diciembre en Palacio Nacional–, y que pueden comprometer la Soberanía Nacional.

Y es que no es menor el tema de la incumplida firma del Tratado Trilateral de Libre Comercio –conocido como T-MEC–, y el juicio político que el Congreso norteamericano iniciará contra el presidente Trump.

Por eso obligan las preguntas. ¿A qué otros compromisos inconfesables llevó el presidente Obrador a México, frente al Gobierno de Trump? ¿Trabajarán México y su Gobierno en acciones para salvar a Trump del inminente juicio político? ¿Seguirá siendo el Gobierno de AMLO el juguete de Trump?

Al tiempo.

06 Diciembre 2019 04:03:00
¡Cárdenas quita la careta a Obrador!
Solo era cuestión de tiempo. Y es que entre simpatizantes de las distintas tendencias de la izquierda mexicana resulta cada vez más cuestionable, que el partido Morena y su dueño se presenten como un partido y un Gobierno de izquierda.

Por eso, no fue sorpresa para nadie que, apenas rebasado el primer año de la impostura de izquierda del partido Morena y de su Gobierno, el propio Cuauhtémoc Cárdenas decidiera lanzar el grito lapidario: “¡Fuera máscaras!”.

Y es que durante décadas, el más conservador líder social y político mexicano, López Obrador, pregonó por todo el país su pertenencia a una corriente ideológica y política emparentada con la izquierda cuando, en los hechos, AMLO solo tiene de izquierda una de las dos mitades del cuerpo.

Lo cierto es que López Obrador es en los hechos y según sus dichos, un político conservador y a veces hasta conservador extremo. Es decir, la careta de supuesto Gobierno de izquierda le fue arrebatada a Morena y a López Obrador por el propio fundador del más influyente partido de izquierda, el aún líder moral de esa izquierda, Cuauhtémoc Cárdenas.

¿Y por qué es importante que Cárdenas le haya arrebatado a Morena y al Gobierno de AMLO la careta de izquierdistas?

La respuesta es fundamental para entender el tamaño de las mentiras, las confusiones e intrigas que por décadas esparció por todo le país el líder social, aspirante presidencial y hoy Presidente, López Obrador.

¿Y cuales son esas mentiras?

1.- El discurso populista de AMLO se apoyó, desde el inicio de su liderazgo social, en la preocupación por “los pobres” y desposeídos. De ahí nació el eslogan de “primero los pobres”.

2.- La preocupación paternalista de “los pobres” tenía espacio en el PRI, por un lado y en las tendencias y partidos de izquierda, por el otro. Por eso, cuando se produce la formación del PRD, por líderes salidos del PRI, AMLO abandona al partido tricolor y abraza la izquierda, no como pensamiento ideológico, sino como instrumento para acceder al poder.

3.- Un momento clave para entender la definición ideológica de Obrador se produjo cuando fue dirigente del PRD, entre 1996 y el año 2000 del siglo pasado. En esa gestión distintos grupos internos intentaron definir al PRD como partido de izquierda, con orientación socialista, pero AMLO se opuso de manera tajante.

4.- Como jefe de Gobierno del DF, Obrador convirtió en sus principales aliados al culto católico y a sus jerarcas. Luego, cuando años después creó Morena, desde el mismo nombre del partido pregonó una identidad simbiótica con la derecha mexicana. Y es que Obrador intentó identificar a su partido con la “virgen morenita de Guadalupe”.

5.- En los documentos básicos de Morena nunca se habla de un partido de izquierda y, en cambio, muchos de sus postulados son copia de la doctrina cristiana, en especial evangélica.

6.- El autoproclamado “humanismo” y “cristianismo” de López Obrador son parte de su discurso cotidiano, sin importar el postulado constitucional del Estado laico. Se trata, como muchos han documentado, de un pensamiento profundamente conservador, que produce aberraciones de la realidad como el “abrazos antes que balazos”

7.- Hoy, en el Gobierno de AMLO, el culto religioso de los evangélicos es uno de los pilares morales del Gobierno federal y del propio Presidente; de donde salieron ideas como la Cartilla Moral y libros como Hacia una Economía Moral.

8.- Pero acaso la mayor mentira y el espantajo más contradictorio sea el que todos los días lanza López Obrador contra sus críticos, sus adversarios y opositores. Y es que según AMLO, es “conservador” todo aquel que lo cuestiona, lo critica o se opone a sus dislates.

9.- El calificativo “conservador” es, en voz del presidente AMLO, lo mismo un insulto, que un estigma, una supuesta identidad de izquierda y hasta una ratificación de que Obrador, su partido y su movimiento aspiran a ser identificados con la izquierda mexicanas.

10.- Sin embargo, poco a poco le quitan a López Obrador la careta de Presidente de izquierda, Gobierno de izquierda y a Morena el mote de partido de izquierda. Y es que la realidad, terca cómo es, retrata todos los días al de López Obrador como un Gobierno profundamente de derecha.

Y no solo Cárdenas le quitó la careta izquierdista a Obrador, sino que el propio expresidente José Mujica, de Uruguay, y el Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, calificaron como Gobierno impostor de izquierda al de AMLO.

Y ahora el problema es mayor. ¿Por qué? Porque si AMLO y Morena son la derecha mexicana en el poder, ¿a quien acusará Obrador de estar a su derecha?

Al tiempo.
05 Diciembre 2019 04:00:00
¡Sí, fue ‘atole’ el de AMLO a los LeBarón!
Primero proponemos una hipótesis de trabajo.

Vamos a suponer, por un momento, que hoy, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) aún estuviera presidida por Luis Raúl González Pérez y no por Rosario Piedra.

Vamos a imaginar, por un momento, que los visitadores de esa CNDH se enteran de la detención de Luis Manuel N., Héctor Mario N., y Cipriano N., a quienes autoridades federales señalan como presuntos implicados en la masacre de la familia LeBarón, en la frontera entre Chihuahua y Sonora.

En la misma hipótesis, pensemos por un momento que el visitador encargado del caso conoce los videos que muestran a los presuntos detenidos, el día y la hora de los hechos, en su pueblo, no en el lugar donde se produjo la masacre, que costó la vida a mujeres y niños.

La hipótesis nos llevaría a un escándalo nacional e internacional por la presunta fabricación de culpables –“chivos expiatorios”– por parte del Gobierno federal, cuya fiscalía habría detenido a tres presuntos inocentes, les habría sembrado droga y los señaló como posibles culpables del delito que ha escandalizado a México y al mundo -la masacre de los LeBarón- en las últimas semanas. Hasta aquí la hipótesis.

Ya frente a los hechos, resulta que en este caso, como en casi todo el Gobierno de López Obrador, la realidad supera por mucho, a la imaginación y a toda hipótesis.

Y es que, en efecto, familiares de los detenidos consiguieron evidencias irrefutables de que los tres hombres son “chivos expiatorios” y que fueron trasladados a Ciudad de México -como presuntos implicados en el crimen de los LeBarón- solo para construir el montaje del presidente López Obrador con la familia de los LeBarón.

Como saben, el presidente López Obrador agendó un encuentro con la familia LeBarón para el lunes 2 de diciembre. Curiosamente, la tarde del domingo 1 de diciembre, cuando el Presidente encabezaba la “fiesta de la mentira y el fracaso”, autoridades federales detuvieron a Luis Manuel, Héctor Mario y Cipriano, a los que les habrían sembrado droga y los llevaron de inmediato a la capital del país.

Por pura casualidad, cuando se llevó a cabo el encuentro de la familia LeBarón con López Obrador, el Presidente ya tenía sobre su escritorio el informe de que tres presuntos culpables del crimen LeBarón habían sido detenidos y que existían evidencias que los incriminaban de manera directa.

Esa historia fue repetida por el propio Presidente a la familia LeBarón, cuyos voceros salieron a declarar a los medios que AMLO les dio resultados y que “no fue atole con el dedo”.

Sin embargo, el martes 3 de diciembre, familiares de los tres detenidos bloquearon un tramo de la carretera Janos-Casas Grandes, en Chihuahua, y denunciaron que los tres hombres habían sido privados de su libertad sin ninguna prueba, que les sembraron droga y que de inmediato se los llevaron a la capital del país.

Los familiares dijeron, además, contar con evidencias –videos– que muestran el momento y la hora en que los presuntos implicados en el crimen LeBarón se encontraban en su pueblo, a la hora y el día de la masacre. Por tanto, no podían estar en dos lugares al mismo tiempo.

Por sugerencia de sus abogados, se negaron a difundir a través de los medios las pruebas, ya que servirán precisamente para confirmar que ante la desesperación por el fracaso en las indagatorias, el Gobierno federal debió inventar “chivos expiatorios” en el caso LeBarón.

Pero la tragedia es mayor cuando la espuria Comisión Nacional de Derechos Humanos, encabezada por la impostora Rosario Piedra, no había abierto la boca hasta la tarde de ayer –hasta las 18:00 horas– a pesar de que son muchas las evidencias de que el Gobierno de Obrador fabrica “chivos expiatorios” y engaña a las familias de las víctimas, los LeBarón, en complicidad de la CNDH, para tratar de justificar sus incapacidades.
¿Ya entendieron por qué y para qué se robó el Gobierno de AMLO la CNDH? Sí, para fabricar “chivos expiatorios” de manera impune.

¿Hasta cuándo?

Al tiempo.
04 Diciembre 2019 04:03:00
¡Mentira, odio y miedo, las armas de AMLO…!
No es nuevo que en la historia de la humanidad distintas civilizaciones se impusieron y extendieron a partir de la mentira, el odio y el miedo.

Muchos de los imperios del mundo deben su gloria al miedo, mientras que dictadores como Mussolini, Stalin, Hitler y Franco –entre otros– se impusieron a partir del odio y miedo entre sus pueblos.

Y vale la referencia memoriosa porque en pleno siglo 21, en medio de lo poco que queda de la democracia mexicana, el presidente López Obrador recurrió durante todo el primer año de Gobierno –y lo sigue haciendo– a la mentira flagrante, el engaño sin pudor, a la grosera siembra de odio entre hermanos y, sobre todo, al ilegal y vengativo método del terror y el miedo.

En el primer caso, distintos especialistas han documentado entre 16 mil y 20 mil mentiras del Presidente mexicano, solo en el primer año; mitomanía que convierte Obrador en uno de los mandatarios más mentirosos del mundo.

Y la proclividad de López Obrador a la mentira es un fenómeno mundial porque también es inédita la impostura de este en sus “conferencias de prensa simuladas”, que no son más que groseros actos de propaganda. Es decir, que a mayor propaganda, mayor exposición presidencial y mayor el número de mentiras del Mandatario.

Pero la institucionalización de la mentira vulgar –negar o falsear la realidad– no es la única forma de engaño del Presidente.

Resulta que los programas sociales preferidos de López Obrador se expresan regalando dinero; a jóvenes, viejos, estudiantes y desposeídos. Pero ese regalo de dinero no es otra cosa que la peor expresión de la corrupción.

¿Por qué?
Porque en la práctica el regalo de dinero a cambio de nada es la más vieja expresión de la corrupción. El Presidente corrompe a jóvenes y viejos, hombres y mujeres, a quienes luego encuesta y así obtiene los elevados niveles de aceptación que, luego, se traducen en votos.

Por otro lado, el odio ocupa un lugar especial entre las herramientas de control y sumisión presidencial. Todas las mañanas, de lunes a viernes, a lo largo de un año, el Presidente estigmatizó a críticos y adversarios con motes como “fifís”, “conservadores”, “enemigos del pueblo”, “prensa rastrera” y una decena más de adjetivos calificativos despectivos.

En las giras presidenciales de sábado y domingo por el país, López Obrador repite la dosis y es novedad cuanto no confronta a ricos contra pobres, a malos contra buenos, indígenas y criollos, poderosos y desposeídos, corruptos y honestos, “fifís” contra “chairos” y al “pueblo bueno” con mafias imaginarias.

Y, claro, del lado del Presidente están “el pueblo bueno”, los pobres, los indígenas, los desposeídos, los honestos y los “chairos”.

Y si López Obrador todos los días divide y polariza, también a diario consolida sus niveles de aceptación electoral; voto cautivo para futuras elecciones.

Pero acaso el miedo sea la peor herramienta utilizada por el presidente Obrador y por su Gobierno; miedo que somete y paraliza.

El miedo que ha sembrado entre políticos de todos los signos, entre gobernadores, alcaldes, legisladores y exfuncionarios públicos; miedo sembrado a hombres de empresa, dueños de medios, periodistas, intelectuales y críticos.

El ejemplo más denigrante se produjo hace días, cuando El Colegio de México canceló, sin previo aviso, una serie de conferencias sobre la dictadura de Evo Morales en Bolivia. Y es que una institución de excelencia como esa fue colonizada desde hace años por las pandillas lopistas. Hoy un grito basta para que académicos, intelectuales y estudiantes se plieguen por miedo.

Pero el miedo también colonizó a dueños de medios y la conciencia de muchos periodistas, articulistas y críticos, sin que nadie se atreva a decir nada. Y es que han sido echados de sus medios y perseguidos por babeantes jaurías de bots a sueldo, desde el autor de este espacio, hasta Carlos Loret, Brozo y el influencer Callo de Hacha, entre muchos otros.

A los dueños de medios se les piden cabezas a cambio de continuar con las pautas publicitarias. Y si no es suficiente, son perseguidos en sus negocios.

Pero el terrorismo más brutal –verdadero terrorismo de Estado– es contra políticos y empresarios. Han sido perseguidos desde Rosario Robles –a quien el presidente Obrador ordenó encarcelar sin una sola prueba de delito alguno– hasta poderosos hombres de empresa. Y en todos los casos se ha violado no solo la ley sino la Constitución.

Por eso la pregunta. ¿Hasta cuando “la nueva dictadura perfecta”?

Al tiempo.
03 Diciembre 2019 04:00:00
¡El tamaño del acarreo, del tamaño del fracaso!
Fue un acarreo vulgar, obsceno, grosero e inmoral, a la vista de todos.

Acarreo de Estado; circo que nos llevó de vuelta a los años 60 y 70 de los criminales gobiernos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, cuando la represión, el fracaso y los muertos de Estado eran callados con el acarreo y el culto al presidente en turno.

Cientos de miles de personas llevadas bajo presión, acarreadas de todo el país y que debieron pasar lista y aplaudir a cambio de mantener su empleo público y, todo, con solo un mísero lonche para mitigar el hambre y la sed.

Insultante cobertura mediática volcada al elogio del locuaz Gobierno federal y a la mitomanía presidenciales, que hizo recordar los boicots a la “prensa vendida”, organizados en los años 80 por las izquierdas y por la derecha. Nada han aprendido los medios sobre el fin de culto al poder y el respeto a la disidencia ciudadana.

Millones de pesos de dinero público al servicio del rey de Palacio, sólo para engordar el nada democrático y harto denigrante culto al poder; elogio sin freno, sin pudor y sin vergüenza a la estulticia presidencial.

Circo aderezado con una montaña de mentiras que compiten en el mundo y convierten a López Obrador en el Presidente más mitómano de todos los tiempos; mentiras que llevan a México a una realidad alterna, alejada de las calamidades que todos los días padecen los ciudadanos.

Y todo para cubrir, tapar, ocultar el fracaso estrepitoso de un Gobierno cuyas únicas estadísticas al alza son el número de mentiras presidenciales y el número de muertes violentas.

Gobierno que lo único que cumple son informes vacuos ya que a diario fracasa en sus responsabilidades para crear empleo, estimular el crecimiento; para fomentar el desarrollo y la estabilidad económica.

Gobierno fracasado en el combate a la violencia y el crimen, que terminó el primer año con 35 mil muertes violentas, con cifras récord en feminicidios, secuestros, asaltos, robos…

Gobierno que destruyó los contrapesos, que acabó con la división de poderes, que atenta contra la democracia toda y que dejó sin medicinas y sin atención médica de calidad a miles de ciudadanos pobres; Gobierno que viola la Constitución todos los días y que no respeta las leyes que de ella emanan.

Gobierno moralmente reprobado y derrotado, que abusa de la venganza y la persecución soez y obscena contra adversarios y críticos, que abusa del fanatismo y el adoctrinamiento al estilo de las peores dictaduras y que, por si faltara, compra conciencias y votos con dinero público; dinero que roba a programas de salud pensados para los más pobres, niños y mujeres.

¿Qué celebraron, el domingo pasado –la cuarta celebración en un año–, el Gobierno federal y el presidente Obrador en la fiesta del Zócalo?

¿De verdad había algo qué celebrar luego de un primer año de fracasos? ¿No será que en esa realidad alterna inventada por el Presidente mexicano, lo que pretende es ocultar lo inocultable; el mayor fracaso en la historia, en el primer año de gestión?

Por eso, frente al fracaso del Gobierno de López Obrador y ante lo denigrante del acarreo de Estado, obliga preguntar.

¿Dónde están las voces de los otrora severos críticos de las peores prácticas del viejo PRI? ¿No vieron los críticos, intelectuales, académicos y hombres de ciencia que, la del domingo último en el Zócalo, fue la verdadera sublimación de las peores prácticas del viejo partido tricolor?

¿Será que envejecieron los críticos, intelectuales, académicos y hombres de ciencia y que, ya de viejos, son y hacen todo aquello que criticaron a los 20 años? ¡Cuánta falta nos hace José Emilio Pacheco, el poeta que acuñó esa crítica al avejentado intelecto mexicano!

Lo cierto es que el tamaño del acarreo del pasado domingo fue del mismo tamaño del fracaso del Gobierno de López Obrador, un Gobierno que apenas en su primer año debió recurrir a las peores prácticas del viejo PRI; al acarreo de Estado, la compra del aplausos fácil, a cambio de pan y circo.

Sin embargo, el acarreo, el circo y el pan engañan a muchos por mucho tiempo, pero no engañarán a todos todo el tiempo.

Al tiempo
02 Diciembre 2019 04:07:00
¡Masacre imparable en el segundo año de AMLO!
Como lo pronosticamos aquí desde hace más de 365 días, el primer año del Gobierno de López Obrador es el más violento de la historia al arrojar la escalofriante cifra de 35 mil muertes violentas; mortandad de una guerra.

Masacre que no solo ha ensangrentado a todo el país, sino que sigue impune, ya que ni los gobiernos municipales, ni los estatales y menos el federal han investigado y castigado ni el 1% de esas muertes.

Es decir, que en el Gobierno de Obrador, durante su primer año, la única estadística a la alza ha sido la impunidad y el número de muertes violentas. Y frente a esa calamidad obliga preguntar.

¿Quién va a parar la masacre? ¿Existen incentivos o presión legales y social capaces de revertir esa cifra de escándalo? ¿Qué debe hacer el Gobierno de López Obrador para acabar con esa tendencia de terror?

La respuesta a esa y a decenas de preguntas similares es la misma; en el segundo año de Gobierno de López Obrador seguirá a la alza la tendencia de muertes violentas, mientras que fenómenos como la inseguridad y todas las formas delincuenciales seguirán creciendo. ¿Por qué?

1.- Porque no hay razón para que la violencia criminal retroceda si el Gobierno de López Obrador grita todos los días que no cambiará su estrategia contra ese flagelo.

2.- Porque en toda la cadena criminal –desde las grades bandas, pasando por ladrones y delincuentes de medio pelo, hasta los solitarios principiantes en el negocio ilícito– entienden el mensaje del Presidente mexicano; son “tiempos de jauja” para el negocio del crimen, nadie será perseguido y todos serán amnistiados.


3.- Frente al anterior mensaje –verdadero ensayo de la complicidad del Estado con las bandas del crimen– tanto los barones de la droga, la extorsión y la trata, como los ladronzuelos callejeros incrementarán sus negocios, sus correrías, sus ganancias y hasta seguirán saliendo del clóset; extorsionan, trafican, roban, asaltan y secuestran a toda hora, en cualquier lugar y a la vista de todos, sabedores de su impunidad.

¿Por qué debía ser distinto el segundo año de Gobierno de López Obrador, en materia de inseguridad, violencia y crimen, si todo seguirá peor? Lo cierto es que no pocos especialistas calculan que a finales de 2020 la cifra de muertes violentas rondará los 40 mil, mientras que todos los delitos considerados graves se elevarán de manera escandalosa.

Pero no es todo. Tampoco es secreto, para nadie, el fracaso de la Guardia Nacional; supuesto cuerpo de élite que –según el candidato López Obrador– sería la solución a los grandes problemas nacionales de violencia, inseguridad y crimen desbordado.

La realidad colocó a la Guardia Nacional en calidad de fracaso y su prometedora tarea terminó en la de una policía militarizada e inconstitucional al servicio del interés del Gobierno de Estados Unidos. ¿Por qué? Porque su encargo es, básicamente, la persecución y detención de migrantes.

Pero el problema de la violencia y la inseguridad que hemos visto en el primer año del Gobierno de López Obrador es apenas la punta de la madeja de un monstruo latente y que poco a poco será visible de cuerpo completo.

Y es que, sin que se trate de una casualidad –y tampoco un secreto– resulta que en los gobiernos estatales de Morena y en las alcaldías en manos de ese partido, de la Ciudad de México, es donde curiosamente la violencia y el crimen muestran sus mayores niveles.

Es decir, mientras que políticos y gobernantes de Morena saquean las arcas estatales y municipales; mientras que su principal preocupación es robarse todo lo que pueden, en esas entidades y en esas alcaldías las bandas criminales viven un verdadero “estado de jauja”.

No es casual, por ejemplo, que según reportes del portal especializado
http://www.letraroja.com las alcaldías capitalinas gobernadas por Morena y las entidades federativas en manos de ese partido sean las más violentas, las más inseguras y en donde se reportan picos estadísticos de homicidios, secuestro, feminicidio, extorsión y robo.

Además de que estados como Veracruz, Morelos, Tabasco, Puebla, Baja California y Ciudad de México, entre otros, tienen focos rojos en todos los indicadores de violencia y criminalidad. Y si lo dudan, dos ejemplos que muchos conocen.

Viajar por carretera, de Ciudad de México a Puebla y/o a Morelos –sea en auto particular o transporte público– es casi una odisea que pone en riesgo la vida. Y es que en los dos casos se ha disparado más de 100% el secuestro y el asalto.

Es decir, que el segundo año del Gobierno de López Obrador será peor que el primero; en muertes violentas, secuestros, robos y asaltos. Sin duda que AMLO hace historia.

Al tiempo.
29 Noviembre 2019 04:07:00
¡Lo que se robó AMLO en un año!
¿Qué hemos perdido, los ciudadanos mexicanos, a manos del Gobierno de López Obrador?

La pregunta obliga porque buena parte de la sociedad mexicana expresa, en el día a día, un creciente rechazo al Gobierno, que no solo ha sido el más votado en la historia sino que creó las más altas expectativas.

Por eso debemos hacer el recuento de los daños, de lo que perdimos los mexicanos, todos, en sólo 365 días.

1.- El Gobierno de AMLO nos robó la tranquilidad de salir de la casa sin miedo, sin la zozobra de ser asaltados en “la micro”, en el autobús; despojados en el atasco de autos; robados al caminar por la calle, al subir al metro, al viajar en una carretera; secuestrados a cualquier hora y en todo lugar. Hoy todos cargamos una porción de miedo heredado del Gobierno de AMLO.

2.- Nos robó la confianza en la autoridad, en el Ejército y la Marina, que eran la última contención contra el crimen organizado, al dejar en libertad al “Chapito” y al no perseguir a los jefes de las bandas criminales; al producir más de 35 mil muertes violentas, la cifra más alta en la historia.

3.- AMLO nos robó la confianza en la palabra presidencial, ya que el Mandatario es el jefe de Estado más mentiroso del orbe; distintos especialistas contabilizan más de 20 mil mentiras en un año.

4.- El presidente Obrador nos robó libertades fundamentales, como la libertad de expresión; en su Gobierno han sido despedidos por criticar al Gobierno de López una decena de periodistas, mientras que 18 de ellos han perdido la vida, sin que se investigue un solo caso.

5.- El Presidente mexicano nos robó la división de poderes, plasmada en la Constitución. Y es que hoy el presidente Obrador es dueño de la voluntad de todos o casi todos los diputados y senadores del Congreso y de todos y casi todos los ministros y jueces de la Corte y de la Judicatura.

6.- López Obrador nos robó el equilibrio entre poder y los contrapesos institucionales –los órganos autónomos que fueron cooptados por AMLO–, sino que la mexicana es la democracia de “los carnales”; un fiscal General “carnal”, ministros “carnales”, jueces “carnales”, gobernadores “carnales” y hasta medios de comunicación “carnales”.

7.- Y el mejor ejemplo del robo de contrapesos –por parte de AMLO–, es la cooptación ilegal, tramposa e inconstitucional de la CNDH; organismo que en manos del poder presidencial legaliza la violencia del Estado.

8.- López Obrador le robó a la sociedad mexicana no solo 2.5 millones de empleos sino un futuro prometedor para millones de ciudadanos que tendrían mejor fuente de empleo y mejor fruto con el NAIM, con la licitación de energías renovables y la apertura de Pemex, cancelada igual que Texcoco.

9.- El presidente Obrador le robó la salud a millones de mexicanos, a los que quitó el Seguro Popular, medicinas para el cáncer y presupuesto para todo el sector Salud; millones de padres a los que quitó guarderías y refugios para mujeres. Y es que resultó un engaño el eslogan de “primero los pobres”.

10.- Obrador privatizó, en los hechos, la educación pública oficial. Y es que al tirar la Reforma Educativa condenó a seguir en la miseria a millones de mexicanos pobres que no tendrán educación básica de calidad, no tendrán oportunidad de salir de la pobreza y menos competir por los mejores puestos.

11.- AMLO se robó la confianza en la Constitución y sus leyes, ya que a pesar de que protestó “cumplir y hacer cumplir la Carta Magna y sus leyes”, todos los días violenta el máximo ordenamiento.

12.- Y el mejor ejemplo de esa violación legal y constitucional es la persecución vengativa y tramposa de políticos opositores, como Rosario Robles y empresarios como Alonso Ancira, entre muchos otros.

13.- Al llevar al país a la recesión económica, López Obrador secuestra el futuro de millones de mexicanos de los estratos más pobres, ya que habrá más desempleo, menos bienestar, menos salud pública, menos inversión y serán más los pobres.

14.- López Obrador nos robó la tolerancia, el Estado laico y la capacidad de convivir como iguales, luego de sembrar feas e irresponsables campañas de odio entre los mexicanos; odio que sirve para perseguir a críticos y opositores.

15.- Y, por si fuera poco, Obrador pretende quitarnos al INE.

En suma, el Gobierno de Obrador nos robó la naciente democracia, atenta contra libertades básicas, canceló la división y equilibrio de poderes, sembró odio entre hermanos y rindió la plaza ante los grandes criminales.

Hoy todo parece de cabeza, incluso las víctimas, como los LeBarón, son perseguidos. ¿Ese es el Gobierno que queríamos?

Al tiempo.
28 Noviembre 2019 04:07:00
¡Es el fracaso de AMLO, no cortinas de humo!
Si parafraseamos al expresidente Clinton, el título de la presente entrega del Itinerario Político debía ser el siguiente.

¡Es el fracaso de Obrador, estúpidos!

Y es que hoy muchos analistas, estudiosos, opinadores y opositores parecen deleitar las sabrosas “cortinas de humo” –al cumplir un año del Gobierno de López Obrador– antes que centrar la atención en la montaña de mentiras y fracasos en solo 365 días.

Y es que desde Palacio “los genios” de la imagen presidencial hacen todo lo posible y hasta lo imposible por distraer la atención de los mexicanos frene al fracaso del primer año de Gobierno.

Incluso son groseros y grotescos los montajes para que los ciudadanos vean todo menos los fracasos presidenciales. Sin embargo cada vez son menos los ciudadanos que se tragan las cortinas de humo que –desde hace 365 días– aquí hemos documentado desde el inicio del Gobierno de López Obrador.

Por ejemplo, la primera de esas “cortinas de humo” y acaso la de mayor costo en vidas fue el cuento de la “guerra contra el huachicol” que provocó desabasto generalizado de gasolina y que, en el fondo, no fue más que un error propio de los estultos recién llegados.

Resulta que al llegar el nuevo Gobierno los primeros despedidos fueron empleados de alto nivel de Pemex, en una suerte de venganza contra los funcionarios “fifí”.

Lo que no entendieron en el Gobierno entrante es que esos despedidos eran precisamente los responsables de programar y procesar las compras de gasolina al extranjero.

Por eso, ya con la crisis de desabasto de combustible encima –y para tapar el escándalo por la torpeza de AMLO– el mismísimo Presidente inventó la lucha contra el huachicol, que no fue más que una mentira que costó la vida a más de 100 personas, de Tlahuelilpan; familias que, por cierto, hoy están abandonadas.

Pero debemos insistir en el tema porque resulta que el mentiroso de Palacio, el Presidente mexicano, también sigue con la construcción de nuevas mentiras; “cortinas de humo” para que los ciudadanos no vean el tamaño de su fracaso; fracaso de escándalo en solo 12 meses de Gobierno.

Por eso, López Obrador ahora inventó puntadas que contradicen sus propias mentiras, como que el crimen de “Los 43” no fue un crimen de Estado, cuando desde hace años la pandilla de AMLO se benefició políticamente de la mentira de que tal crimen fue promovido por el Gobierno de Peña Nieto.

Luego, el presidente López Obrador volvió a los “molinos de viento” para asegurar que la Ley de Revocación de Mandato fue una válvula de escape para evitar un golpe de Estado y, en el colmo de la desesperación de Morena, la presidenta de ese partido, la locuaz Yeidckol, festejó la creación del Partido Comunista Ruso, provocación a la que pocos se resistieron.

Pero tampoco fue todo. Por iniciativa de Palacio, un grupo de extrabajadores que prestaron sus servicios en la construcción de la Estela de Luz –construida en el Gobierno de Calderón– demandaron al expresidente panista. El montaje es de tal impostura que pocos se tragaron el sapo.

Sin embargo, al presidente Obrador le urge, de manera desesperada, desviar la atención de sus tres fracasos mayores; la inseguridad, la violencia y la crisis económica.

Por eso, frente a lo que debiera ser un escándalo de proporciones mayores –el fracaso total del Gobierno que debió ser el mejor Gobierno– el mentiroso de Palacio jaló los hilos de las emociones nacionalistas y, de golpe y porrazo, amanecimos con la presunta y chabacana amenaza de una potencial invasión norteamericana.

Está claro que se trata de una patraña más de dos presidentes que se prestan al juego discursivo que mueve a sus clientelas, para beneficio de sus respectivos intereses.

Lo simpático es que, de nueva cuenta, muchos opositores, opinantes y críticos del populista López Obrador volvieron a tragar el sapo.

Por eso, no podemos olvidar la lección de Clinton, cuando llamó la atención a sus analistas y les advirtió que el problema era la economía.

En México, el tema “es el fracaso de AMLO, estúpidos”. ¿O no?

Al tiempo.
27 Noviembre 2019 04:07:00
¡Gracias Presidente, siempre tuvimos razón!
En pocos días se cumple el primer año del Gobierno de López Obrador; un año que anuncia el mayor fracaso de la historia y que nos llevará a la mayor crisis de gobernabilidad y de gestión de la historia.

Pero lo cuestionable es que el de López Obrador tenía todo –al arranque de su gestión– para convertirse en el mejor Gobierno de la historia.

Sin embargo, la ignorancia presidencial, la ceguera de su grupo político y la nula capacidad autocrítica lo llevan no solo al despeñadero –en 12 meses– sino que llevan a la ruina económica y política a millones de mexicanos sin esperanza.

¿Y por qué pudo ser el mejor Gobierno de la historia?

Porque tanto Carlos Salinas, como Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña hicieron su parte para construir las bases de una potencia económica, que empezaba a dar resultados en el anterior Gobierno.

Y si bien nadie debe festinar el fracaso del Gobierno de López Obrador –porque es un fracaso que a todos daña– también es cierto que hoy, más que nunca, la crítica se debe intensificar porque es el único antídoto para impedir que, como sociedad, cometamos de nueva cuenta los mismos errores.

Por eso, no podemos más que decirle gracias al presidente López Obrador, ya que a un año de su Gobierno confirmó lo que siempre dijimos en este espacio: que como Presidente sería un peligro para México y los mexicanos.

Gracias, Presidente, porque confirmó lo que por años diagnosticamos en este espacio: que era un “sueño guajiro” que pudiera acabar con la violencia y el crimen solo con buenos deseos.

Gracias, Presidente, porque con 35 mil muertos en solo 12 meses de Gobierno, usted avaló que no tiene una estrategia real para combatir al crimen y que la Guardia Nacional no serviría para nada en la lucha contra el crimen, como aquí lo dijimos por años.

Gracias, Presidente, porque siempre dijimos que en su Gobierno usted no regresaría a sus cuarteles a militares y marinos, porque esa no era la solución de la violencia sino parte del problema.

Gracias, Presidente, porque al negarse a perseguir a los jefes de las bandas criminales confirma que su campaña recibió presunto financiamiento de esas bandas, como aquí lo documentamos en más de una ocasión.

Gracias, Presidente, porque siempre dijimos que su promesa de acabar con las masacres no era más que un buen deseo, pero alejado de la realidad, porque el origen del crimen no es moral sino económico y de impunidad.

Gracias, Presidente, porque ratificó que era imposible bajar el precio de los combustibles –gasolina, gas y energía eléctrica– como lo prometió por todo el país; otra mentira cumplida.

Gracias, Presidente, porque confirmó que mintió en esa y otras promesas de campaña y porque siempre dijimos que la mayoría de sus promesas eran no solo imposibles de cumplir sino mentiras a secas.

Gracias, Presidente, porque hoy estamos en recesión económica, como lo diagnosticamos hace más de un año, lo que confirma que también en eso mintió, ya que prometió un crecimiento de entre 4 y 6 por ciento.

Gracias Presidente, porque la crisis del sector salud confirmó que era otra mentira el eslogan y promesa de que “primero los pobres”; fue mentira la salud sueca, porque hoy los pobres son más pobres, tienen peor salud y no tienen guarderías, ni medicinas para el cáncer ni seguro popular…

Gracias, Presidente, porque confirmó que lo suyo no es el apego a la verdad y porque de las 100 universidades que prometió no se ha creado una sola y hoy la educación publica es peor que en los peores momentos de la historia. Es tan mala que muchos buscan educación privada.

Gracias, Presidente, porque hoy existen más desempleados que al inicio de su Gobierno, lo que es otra promesa incumplida, ya que han perdido su empleo por lo menos 2.5 millones de personas, sea en la iniciativa privada o sea en el sector público.

Gracias, Presidente, porque siempre dijimos que su Gabinete era de incompetentes y hoy hicieron posible derribar industrias fundamentales como la de la construcción, el turismo, el automóvil y la energética, lo que nos lleva a la peor desgracia, un crecimiento de cero por ciento.

Gracias, Presidente, porque siempre dijimos que lo suyo no era la democracia, sino el autoritarismo y la autocracia. Y siempre tuvimos razón. Hoy, Presidente, tiene fiscales carnales, diputados carnales, senadores carnales, directores de órganos autónomos carnales y gobernadores carnales.

Gracias, Presidente, porque confirma que vamos a una dictadura, como siempre lo dijimos aquí.
Gracias, Presidente, porque el tiempo confirmó que siempre tuvimos la razón.

Al tiempo.


26 Noviembre 2019 04:07:00
Los 43 de Iguala: ¡Fue engaño, no crimen de Estado!
Durante el Gobierno de Peña Nieto aquí documentamos, en más de 20 entregas, que escándalos como la casa blanca y los 43 no eran más que parte de un montaje discursivo y mediático, de López Obrador y su pandilla, para conseguir renta político electoral.

Y es que detrás de los escándalos y montajes no había otra cosa que el interés por desacreditar a un Gobierno que lograba resultados impensables; el mayor número de empleos creados y la mayor inversión, por citar dos casos.

Hoy, a un año de Gobierno, el de López Obrador es el Gobierno del fracaso y, como parte de sus estrategias “engañabobos”, el Presidente reconoce que el de los 43 no fue crimen de Estado.

Y tiene razón, sin embargo, el hoy Presidente es el principal culpable de tal crimen, ya que a cambio de financiar su partido, Morena, entregó candidaturas a criminales y narcotraficantes, como los Abarca de Iguala.

Pero implacable, el tiempo nos volvió a dar la razón.


A continuación las pruebas.

En los últimos días de agosto de 2016, en el informativo Despierta con Loret –en Televisa–, documentamos que el presidente Peña llegaría al Cuarto Informe con la peor popularidad de su gestión a causa de una campaña de desprestigio montada por los mismos que pretendieron demoler los gobiernos de Fox y Calderón.

Probamos que escándalos como la casa blanca y los 43 no eran más que un engaño mediáticos para desacreditar a Peña y a su Gobierno. Y la respuesta fue un linchamiento en redes; calumnias, difamación y mentiras.

Luego, en la entrega del Itinerario Político del 2 de septiembre del mismo 2016, titulada Madrear a Peña Nieto, Deporte Nacional, ofrecimos documentos de que la pandilla de Obrador diseñó una estratagema que funcionaba a la perfeccion: demoler la imagen del Presidente y de su Gobierno.

Pero la hipótesis de la satanizacion contra Peña arrancó desde el jueves 25 de abril de 2013, en el Itinerario Político titulado: ¡Quieren un muerto!
En esa fecha dijimos que con el pretexto de la defensa educativa la CNTE y filiales como la Ceteg habían iniciado una campaña desestabilizadora en Oaxaca, Guerrero, Chiapas, Michoacán y Ciudad de México, mediante vandalismo, saqueo, toma de casetas y secuestro de camiones.

Así lo explicamos: “Las manos perversas detrás de ese intento de desestabilización buscan un muerto que se convierta en estandarte contra ‘la represión del Gobierno de Peña Nieto’, y que dé sentido a un movimiento social político y electoral, capaz de sobrevivir hasta julio de 2018.

“¿Y para qué un muerto? Porque un muerto sería la mejor bandera para ‘legitimar’ una lucha social, política y electoral, capaz de competir contra el hasta hoy exitoso gobierno de Peña Nieto”.

Meses después, en el Itinerario Político del 29 de abril de 2014, probamos que detrás de la CNTE y del vandalismo desestabilizador contra el Gobierno de Peña estaban AMLO y su partido en construcción, Morena.

Cuando empezamos a seguir la pista de la campaña contra Peña, aún no se producía el crimen de los 43 de Ayotzinapa –que ocurrió entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre de 2014–, y tampoco aparecía el escándalo de la casa blanca, detonado el 9 de noviembre de 2014.

Es decir, cuando denunciamos la campaña contra Peña, el Presidente mexicano estaba en los cuernos de la luna. Pero ya estaban a la vista las evidencias de que su Gobierno era demolido y el Presidente difamado.

Y es que luego de la tragedia de los 43 de Iguala, toda la pandilla lopista engañó a muchos ingenuos a los que hizo creer que se trató de un crimen de Estado y hasta endilgaron a Peña la responsabilidad, a pesar de que se produjo en un municipio y un estado gobernados por el PRD.

Meses después, en el Itinerario Político del 28 de octubre de 2014, con documentos, audios y videos probamos que AMLO impuso a José Luis Abarca como candidato a la alcaldía de Iguala, a cambio de dinero negro para construir Morena y que el crimen lo cometieron integrantes del grupo criminal de los Guerreros Unidos.

Luego apareció el escándalo de la casa blanca, con su cauda de mentira y difamacion. En el Itinerario Político del 23 de agosto de 2015 –La Casa Blanca, la Ley les Vale Madre–, demostramos que legalmente no había responsabilidad del Presidente y menos conflicto de interés. ¿Por qué?

Por una razón elemental: la citada casa no era propiedad del Presidente y el estatus legal era “un contrato de promesa de compra-venta” a nombre de la entonces esposa del Presidente y firmado antes de que fuera Presidente.

Pero las mentiras siguieron. En el Itinerario Político del 12 de noviembre de 2014, titulado Tlatlaya, la Injusticia–, también probamos que un montaje periodístico pagado, inventó una supuesta ejecución extrajudicial, de militares contra criminales.

El objetivo era seguir desacreditando al Gobierno de Peña. Y la mejor prueba de que se trató de un montaje es que jueces civiles –no militares–, tiraron la mentira y exoneraron a militares presuntos culpables de ejecutar a criminales en Tlatlaya.

Tampoco fue todo. El 26 de agosto de 2016, en un texto memorable de la revista Etcétera –El Plagio de Jenaro Villamil–, el periodista Marco Levario demostró la patraña y engaño que por años sostuvieron AMLO y su claque, con el cuento de que Televisa impuso a Peña en Los Pinos.

Mas adelante, en tres entregas del Itinerario Político –12, 15 y 16 de agosto de 2016– desmentimos las mentiras del diario británico The Guardian –que se difundieron el 9 de agosto de ese año–, sobre la supuesta ilegalidad de un departamento de la esposa del Presidente en Miami.

Hoy, el tiempo y el propio López Obrador confirman que existió todo un montaje contra el Gobierno de Peña Nieto para desacreditar sus resultados y para engañar a millones de mexicanos; montaje que se apoyó, sobre todo, en el cuento del crimen de Estado de los 43 de Ayotzinapa.

Desde entonces, la sociedad mexicana ha sido víctima de las mentiras y patrañas de una pandilla política que sigue mintiendo y engañando y que lleva a México a la ruina.

¿Hasta cuándo?


Al tiempo.
25 Noviembre 2019 04:07:00
¡El poder total de AMLO, igual al fracaso total!
La pregunta es reiterada, insistente y hasta morbosa.

¿Cómo es posible que un presidente, como López Obrador, que llegó al poder como el más votado, con el poder absoluto, la legitimidad total y una simpatía sin igual, al final del primer año solo arroje resultados que no son más que un fracaso de escándalo.

¿Qué pasó con el poderoso bono democrático, con el respaldo sinigual de 8 de cada 10 mexicanos; con la elevada esperanza ciudadana y las promesas impensables?

Toda esa expectativa histórica se vino abajo en solo 12 meses y hoy no están con López Obrador más que 5 de cada 10 ciudadanos y 2 de cada 3 de sus votantes. Todo ello sin contar con la terca realidad que confirma que la popularidad presidencial sigue cayendo.

¿Qué no entendió el Presidente más votado? ¿Qué no aprendió el candidato eterno en los 18 años de campaña? ¿De qué está hecho el Presidente mexicano que es incapaz de un solo acierto?

Y es que podrán decir misa los propagandistas ciegos y sordos del Presidente, pero lo cierto es que por lo menos en el primer año de Gobierno nada de lo que ha hecho López Obrador ha resultado positivo.

Peor aún, todos los pronósticos apuntan a que el segundo año será peor que el primero y el tercero peor que el segundo.

Acaso por eso el enojo social y el repudio creciente. Y es que por más que se maquillen los datos duros y por más que el Presidente diga que “tiene otros datos”, el día con día de millones de mexicanos es demoledor.

El desempleo no parece tener freno y, contrario a las promesas del candidato López Obrador, los datos oficiales del primer año del Presidente apuntan a la pérdida de 2.5 millones de puestos de trabajo, entre plazas privadas y puestos públicos.

El candidato ofreció convincente que en su Gobierno la economía tendría un crecimiento de entre 4 y 6 por ciento. Sin embargo, el Producto Interno Bruto –el crecimiento de la economía–, será de cero, lo que significa que seguirá el desempleo, que continuará la incertidumbre y que la confianza en México para traer inversión directa no se recuperará en muchos años.

Pero los anteriores no son los resultados más preocupantes. No, el mayor escándalo en el primer año del Gobierno de AMLO es el fracaso en la seguridad y la violencia; fracaso que supone una fea alianza con el crimen.

Y el Presidente y sus aplaudidores pueden decir misa y pueden voltear para otro lado, pero lo cierto es que son muchos los indicios de que el nuevo Gobierno no está dispuesto a combatir a las bandas del crimen organizado y, sobre todo, que solapa a los cárteles de la droga.

Todo ello en medio de la violencia sin freno que aterroriza a lo largo y ancho del país, al grado que gobernadores ya hablan de narcoterrorismo. Incluso a su llegada a México, el propio embajador de Estados Unidos, Christopher Landau, reconoció que en México regiones completas están en manos del crimen organizado.

“Ya hemos visto en varias partes de México, hay hasta como (un) gobierno paralelo de los narcos en ciertas partes de la República, donde parece que todo va normal, ¿verdad? La gente va a la escuela, al cine, pero no se meten con los narcos, ellos realmente tienen ese poder. Esto no puede ser. El territorio donde (los narcos) tienen ese poder continúa expandiéndose a través de la República. Es tan importante el futuro de México que si no lo combatimos ahora, esto se va a volver mucho peor”, declaró en un foro organizado por el Tec de Monterrey a pocos meses de llegar a México.

A lo anterior se debe agregar la creciente inconformidad por el fracaso en todos los frentes de la Administración pública, en especial en sectores como los de la salud y la educación, que en cualquier momento harán crisis.

¿Qué pasó? ¿Por qué el fracaso estrepitoso de un Gobierno que creó una de las mas altas expectativa en décadas? ¿Por qué la voz popular moteja a los secretarios de Estado como “floreros”, mientras que el Presidente parece dar palos de ciego en todos los frentes?

Lo cierto es que la respuesta al fracaso la conocen todos, pero no todos la quieren ver y menos aceptar.

El fracaso del Gobierno de López Obrador es resultado de la escasa o nula preparación del Presidente y de su Gabinete; producto de la ignorancia y hasta el analfabetismo sobre el ejercicio del poder.

Claro, además de la tara autoritaria de un Gobierno que hace todo por regresar al pasado. Por eso la pregunta obligada que, curiosamente, tampoco quiere ser escuchada.

¿Hasta cuando tolerará la sociedad mexicana a un Gobierno de ineptos?

Al tiempo.
22 Noviembre 2019 04:06:00
¡Nada salvará al INE, pronto será de AMLO!
Siguen cayendo, una a una, las piezas del andamiaje que hizo posible la democracia mexicana, el sistema de contrapesos, la división de poderes y las elecciones limpias y creíbles.

Hasta hoy han caído en manos del Presidente los poderes Legislativo y Judicial; casi todos los órganos autónomos fundamentales –como la CNDH y la CRE– los partidos opositores, la Judicatura Federal, los gobiernos estatales, a través de los “superdelegados”, y hasta cayeron bajo control presidencial no pocos medios y espacios digitales.

Solo falta que el presidente Obrador consiga capturar al INE, para regresar a los tiempos de un solo hombre, del partido hegemónico y, sobre todo, para regresar a la llamada dictadura perfecta, de los presidentes todo poderosos, intocables, represores y hasta criminales.

Y para lograr ese objetivo, el Presidente debió destruir casi todo el andamiaje democrático que, paradójicamente, hizo posible que López Obrador llegara al poder.
Pero para entender la perversa destrucción de la democracia, que lleva a cabo López Obrador, debemos acudir a la siguiente metáfora.

Resulta que por décadas, los mexicanos construimos una escalera que permitiría subir a la alternancia en el poder mediante reglas claras, confiables, equitativas y, sobre todo, sin la intromisión del poder presidencial.

Gracias a esa escalera, en 1997 Cuauhtémoc Cárdenas llegó al poder en el entonces Distrito Federal. Gracias a esas reglas, Vicente Fox echó del poder al PRI en el año 2000. Gracias a esos peldaños, Felipe Calderón se alzó con la victoria presidencial en el 2006 y gracias a ese andamiaje el PRI regresó al poder en el año 2012.

Pero lo más importante es que gracias a esa escalera democrática, en julio de 2018, subió a la presidencia el eterno candidato, López Obrador, en medio de una elección ejemplar que le dio una impensable legitimidad.

Lo trágico, la paradoja, es que una vez que López Obrador llegó al poder; una vez que logró la cúspide presidencial –a través de la escalera de la alternancia, las reglas claras, confiables, equitativas y sin la intromisión presidencial– resulta que López Obrador se ha propuesto destruir la escalera que él mismo utilizó para que, de ahora en adelante, nadie más pueda subir al poder, si no es bajo su control absoluto.
¿No es eso una traición democrática; un golpe de Estado?

En pocas palabras, López Obrador utilizó la escalera que todos los mexicanos construimos para garantizar elecciones limpias y creíbles y, una vez en la cúspide, pretende destruir esa escalera y regresar a los tiempos de la incivilidad política, la barbarie y el control vertical y autoritario.

¿Y por qué decimos que ya nada salvará al INE de caer en las garras de la destrucción democrática llamada López Obrador?

La respuesta es elemental: porque antes de avanzar contra el INE, López Obrador y su Gobierno diseñaron y operaron la capturaron buena parte del control del Estado.
Por ejemplo, todos saben que Obrador es, además de dueño del Poder Ejecutivo, propietario de los poderes Legislativo y Judicial.

Es decir, el Presidente ya colonizó y sometió al Congreso Federal y a las cámaras, de diputados y senadores, además de que tiene el control total de por lo menos una veintena de congresos locales. Con ese control puede modificar la Constitución a su antojo, sin oposición alguna.

Si un mexicano busca la protección del Poder Judicial ante la eventual destrucción del INE, López Obrador también tiene controlada la Judicatura Federal y la Suprema Corte, por lo que nada prosperaría.

Si otro mexicano, por ejemplo, acusa de violación a los derechos humanos de los ciudadanos, por la destrucción del INE, nada hará la CNDH, ya que fue colonizada por una espuria e incondicional como Rosario Piedra.

¿Qué recursos le quedan a los mexicanos para salvar al INE?

Ningún recurso legal y menos institucional. ¿Por qué?

Porque, como ya se dijo, López Obrador se adueñó de todas las instituciones del Estado; porque han muerto todos los contrapesos; porque la oposición partidista fue domesticada en su totalidad y porque 130 millones de mexicanos estamos en manos de las decisiones, las ocurrencias, las venganzas y rencores de un solo hombre.


Y ese poder absoluto enloquece absolutamente y lleva a la dictadura, aquí y/o en China. ¿Lo dudan?

Al tiempo.
21 Noviembre 2019 04:02:00
¡La ruina moral de AMLO y su pandilla!
Todos los días, el Presidente mexicano pregona una presunta superioridad moral que, en su opinión, lo coloca por encima de todos los mortales, no se diga de los políticos y los viejos partidos mexicanos.

Sin embargo, también todos los días la realidad lo desmiente durante las dos horas de sus mensajes mañaneros en los que, en promedio, miente hasta en 50 ocasiones, además de que engaña, difama y calumnia a sus adversarios.

En esa lógica –la de la superioridad moral– López Obrador dijo haber escrito un libro que, en sí mismo, es la confirmación de que la presunta superioridad moral no es más que otra mentira engañabobos.

Nos referimos al libro titulado Hacia una Economía Moral, que igual que casi todos los libros de AMLO, en realidad son de autoría a sueldo.

Peor, el Presidente se aventó la puntada –en el reciente libro– de hablar de temas de los que, a cada paso, confirma su total ignorancia; habla de moral y economía.

Y una de las más recientes joyas de la ignorancia económica de AMLO la exhibió cuando pretendió desmentir al Inegi, en su más reciente reporte sobre la caída en el consumo.

López Obrador dijo que era falso y, como ejemplo, aseguró que el consumo va al alza, porque en los ranchos, “en lugar de matar una vaca, matan dos”.

Pero si hablamos de moral, no solo resulta reprobado el Presidente sino toda su pandilla. ¿Por qué?

Porque sean secretarios de Estado, sean gobernadores de Morena, sean políticos, legisladores y líderes de ese partido, todos han caído o han sido empujados a la más cuestionable ruina moral para agradar al dictador Obrador.

Y los ejemplos están a la vista de todos.

1.- El Presidente miente, como se dijo, entre 30 y 50 ocasiones por cada conferencia mañanera. ¿Cuál es la respuesta, ante tal inmoralidad, de amigos, colaboradores o cómplices del Presidente? ¡El silencio y la ruina moral!

2.- El Presidente insulta, difama y calumnia todos los días a periodistas y adversarios. Pero cuando le exigen no insultar a medios y periodistas, dice que él no insulta. ¿Y qué dicen su pandilla y sus socios? ¡Silencio total!

3.- La ruina moral llegó a la sublimación cuando por orden presidencial, senadores de Morena y de otros partidos violaron la Constitución y sus leyes, para imponer a Rosario Piedra al frente de la CNDH. ¿Quién de la pandilla presidencial cuestionó esa inmoral ilegalidad? ¡Otra vez silencio inmoral!

4.- La ruina moral también apareció entre los jefes del Senado; hombres que mandaron a mujeres a hacer el triste papel de golpeadoras de opositores a la imposición de la señora Piedra. El senador Gustavo Madero fue golpeado por senadoras de Morena, mientras aplaudían el feo espectáculo los senadores Ricardo Monreal, Germán Martínez y Cristóbal Arias. ¡La ruina moral!

5.- Durante décadas, la pandilla mediática de López Obrador calificó como capitanes de “la mafia del poder” a empresarios como Carlos Slim, Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas y otros, a los que además motejaban como los campeones del neoliberalismo. Hoy esa pandilla mediática de AMLO nada dice cuando la fea “mafia del poder” es aliada del López Obrador y cuando entregan medallas al hombre más acaudalado del mundo ¡La ruina moral!

6.- Peor aún, la pandilla mediática de AMLO encumbró el legítimo reclamo de Javier Sicilia a favor de parar la matazón de ciudadanos a causa de la violencia criminal. Hoy, esa misma pandilla de López Obrador. Él lincha al poeta Sicilia porque cometió “el pecado capital” de tener un mínimo de congruencia; porque dijo que el Presidente mexicano es peor que Peña y Calderón. ¡Ruina moral!

7.- El cinismo es otra de las expresiones de la ruina moral de López Obrador, de su pandilla y su claque. Y mentido en el fango del cinismo, el senador Ricardo Monreal gritó que era ilegal “mandar al diablo a las instituciones”, cuando el PAN exigió reponer el procedimiento de selección de la presidenta de la CNDH. ¿Quién mando al diablo las instituciones?

8.- La joya de la inmoralidad de AMLO está en las 35 mil muertes violentas con las que terminará el Gobierno de López Obrador. Recuerdan el escándalo que la pandilla mediática de AMLO hizo por los 10 mil muertos anuales de Calderón y los 20 mil en el Gobierno de Peña. Nada dicen hoy esos pandilleros mediáticos de AMLO, ante los 35 mil muertos. ¡Ruina moral!

9.- Pero la ruina moral no solo llama la atención en México. En la prensa extranjera cada día son más los medios que detectan esa doble moral del Gobierno de AMLO. En un artículo publicado por el prestigiado diario inglés Financial Times –firmado por Jude Webber– se compara la doble moral del Mandatario mexicano, ya que mientras su Gobierno persiguió al exministro Medina Mora por transacciones en el extranjero, encubre a su aliado Manuel Bartlett. ¿Qué dice de ese escándalo la pandilla de AMLO? ¡Silencio!

Doble moral, ruina moral, derrota moral; como quieran llamarla. Lo cierto es que el Presidente mexicano es el campeón en la inmoralidad.

Al tiempo
20 Noviembre 2019 04:03:00
¡AMLO derrotado por AMLO!
A lo largo de 25 años –desde su campaña como jefe nacional del PRD, en 1996– López Obrador construyó un sólido prestigio como incansable líder social, duro político opositor y como eterno aspirante presidencial.

Sin embargo, en solo 12 meses –que se cumplirán el 1 de diciembre próximo– el propio López Obrador se encargó de destruir no solo buena parte de la democracia y la economía del país sino de dilapidar un capital político impensable, único en la historia que lo convirtió en el Presidente más votado en la historia reciente.

Por eso, al momento de la toma de posesión –el 1 de diciembre de 2018– López Obrador llegó a tener hasta 80% de aceptación ciudadana, según casi todas las encuestas. Sin embargo, ese valioso capital político y de respaldo social se derrumbó de manera estrepitosa al extremo de que al 1 de diciembre de 2019 se estima que tendrá solo 55% de esas simpatías.

Es decir, que a 365 días habría perdido 25 puntos porcentuales de la simpatía y el apoyo popular, lo que significa casi un tercio del total de quienes lo veían como la mejor alternativa electoral, en su momento.

Como queda claro, el desplome de la popularidad y la aceptación de la Presidencia de AMLO marcan el fin de la “luna de miel” con los electores, además de que colocan a López Obrador muy por debajo de las simpatías que, al primer año de Gobierno, tenían presidentes como Fox y Calderón?

¿Dónde quedó, entonces, el histórico fenómeno López Obrador? ¿Qué significa la rápida caída en las preferencias del Mandatario mexicano? Las lecturas que se hacen para responder las dudas anteriores son muchas y –como es natural– todas tienen un origen interesado.

Por ejemplo, para muchos malquerientes del Gobierno de AMLO, la caída en la popularidad del Presidente es la mejor noticia. ¿Por qué? Porque esa noticia supone que asistimos al fin de un Gobierno que, si bien apenas empieza, muchos quieran que terminara lo más rápido posible y sin grandes daños para la democracia y la economía.

Otros creen –y nos incluimos en ese grupo– que más que una buena noticia, la pérdida de 25 puntos porcentuales de popularidad de Obrador es una noticia muy mala y muy peligrosa, cuya gravedad pone en riesgo a toda la democracia, a la seguridad y a la economía. ¿Por qué?

Porque si López Obrador se siente como un Presidente acorralado, al que abandonan sus seguidores y cuyo primer año de gestión resultó todo un fracaso, lo que veremos en un mayor endurecimiento de las ambiciones sin límite del Presidente y será aún mayor la tentación de robarse las elecciones federales de 2021 y 2024.

Y para apoyar nuestra hipótesis vale recordar que en los previos de la presidencial de julio de 2018, eran muchas las voces que no creían que López Obrador sería un peligro para México; muchos aseguraban que ya en el poder se produciría una suerte de autocontención y que no sería capaz de dar marcha atrás a los avances democráticos.

Hoy, muchos de quienes sostenían los argumentos anteriores debieron tragar sapos y serpientes y no saben cómo explicar verdaderas locuras como tirar de manera ilegal el NAIM; como la ilegal y locuaz construcción de Santa Lucía, del Tren Maya y de la refinería de Dos Bocas.

Bueno, no pocos expertos están con la boca abierta de la manera grosera y violatoria de las normas constitucionales básicas como el Presidente se apoderó de la Suprema Corte y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, además de otras instituciones autónomas.

Y tienen toda la razón. Resulta que si López Obrador tiene el control total de los Tres Poderes de la Unión; Ejecutivo, Legislativo y Judicial; si tiene colonizado el Congreso, los tres órdenes de Gobierno y hasta a los medios, con la mano en la cintura colonizará el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Federal Electoral.

Y con ese control, que sería el control total del Estado, López Obrador se podría robar sin problema las elecciones federales de 2021 y del 2024. Lo curioso –y peligroso en extremo– es que la destrucción de López Obrador ha sido producto del propio López Obrador.

El Presidente mexicano terminará el primer año de gestión sin un solo éxito; sin un solo resultado positivo y en medio de escándalos de corrupción, destrucción de sistemas como los de salud y educación, con la economía en quiebra, con un desempleo de espanto y, sobre todo, como un Presidente incapaz de cumplir una sola de sus promesas.

En el primer año de AMLO el número de muertes violentas es el de una guerra; 35 mil vidas perdidas en solo 365 días. Y ese solo dato es indicativo del fracaso. Y solo por ese fracaso AMLO debe irse.

Al tiempo.
19 Noviembre 2019 04:02:00
AMLO, Evo y ‘El Chapo’: la alianza narca
En política, dice el viejo refranero popular, “no hay casualidades”. En todo caso, existen causalidades. Es decir, causas y efectos.

Y no es casual, por ejemplo, que el mismo Presidente mexicano que tramitó las visas para la familia de “El Chapo”, que liberó al hijo menor de “El Chapo”, que prometió recuperar la fortuna de “El Chapo”… haya ofrecido un presuroso asilo político a Evo Morales, el expresidente de Bolivia, a quien la DEA tiene catalogado como uno de los principales socios de “El Chapo”.

Más aún, no son pocos los videos y audios que circulan en redes y en digitales –y que nadie ha desmentido– que hacen referencia a una presunta alianza entre el entonces candidato, López Obrador y los hijos de “El Chapo”.

Resulta que los audios y videos en cuestión revelan que familiares de Joaquín Loera –alguno de sus hijos– habrían entregado en propia mano de alguno de los hijos de López Obrador miles de millones de pesos para financiar el proselitismo político electoral –rumbo a la candidatura presidencial– del tabasqueño.

Tampoco es casual que el candidato y luego presidente López Obrador se haya encargado, de manera personal, de promover la amnistía a los barones de la droga en México y que, ya como Presidente, haya ordenado terminar con las políticas destinadas a confiscar drogas duras; que haya ordenado el fin de la destrucción de plantíos de mariguana y amapola.

No es una casualidad que López Obrador haya ordenado el fin de la detención de los jefes de las bandas del narcotráfico, con el cuento de que la violencia no se resuelve con violencia y que no exista una política clara, real, efectiva, confiable, para el combate de la violencia y para acabar con los grupos criminales, muchos de ellos metidos al negocio de la droga.

No es casual que a nadie en el Gobierno de López Obrador le interese seguir “la pista del dinero” en el caso de los grandes cárteles criminales y que, en los hechos, sean precisamente los cárteles de la droga quienes tienen el control de casi todo el territorio nacional, mientras que la Guardia Nacional se encarga de repatriar indocumentados.

No es casual que, a días de cumplir un año del Gobierno de López Obrador, el número de víctimas mortales por violencia sea histórica; propio de una guerra. Se estima que al 1 de diciembre de 2019 sean 35 mil las víctimas mortales.

¿Por qué nada dice López Obrador? ¿Será que esconde una alianza narca, inconfesable con “El Chapo” y con los gobiernos de Bolivia y Venezuela?

Lo cierto es que la punta de la madeja de esa presunta alianza empieza a aparecer y analistas como Mary Anastasia O´Grady –del prestigiado Wall Street Journal– no solo cuestionó severamente que el Presidente haya dado asilo político a Evo Morales, sino que confirmó que el expresidente boliviano convirtió a su país en un narcoestado, al estimular hasta niveles impensables la producción de hoja de coca.

Era tal la intervención de Evo Morales en la producción de cocaína que, al tiempo que era Presidente, también presidía la Federación de Productores de Coca, una de las organizaciones asociadas con el cártel de “El Chapo”, que se encargaba de distribuir la droga a todo el mundo.

Es decir, la Federación de Productores de Coca es una de las organizaciones que más droga fabrica en el mundo y su aliado, “El Chapo”, se encargaba de la distribución en todo el orbe.

¿Es casual que “El Chapo”, Evo Morales y el dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, estén metidos en el negocio de las drogas?

¿Es casual que “El Chapo”, Evo Morales y Nicolás Maduro sean, al mismo tiempo, aliados del Gobierno de López Obrador?

¿Es casual que todos los días se descubran nuevas evidencias que apuntan a que la campaña presidencial de López Obrador habría sido financiada por los gobiernos de Evo Morales, Nicolás Maduro y por el cártel de “El Chapo”?

Ya son muchas las casualidades y parece que no le importan a nadie; casualidades que en una democracia sana ya habrían provocado una investigación a fondo.

Pero en el México de López Obrador no solo abundan las casualidades sino las
complicidades.

Al tiempo.
18 Noviembre 2019 04:03:00
¡Un año y Obrador es el Presidente del fracaso!
A 12 días de que se cumpla el primer año del Gobierno de López Obrador, en México no queda más que una estela de destrucción democrática, ingobernabilidad, violencia, crimen y fracaso económico.

No se ha cumplido una sola de las promesas del candidato más votado y tampoco ha funcionado ninguno de sus proyectos, programas y acciones de Gobierno contra la violencia, el crimen y el desempleo. No ha bajado el precio de la gasolina y menos han mejorado los niveles de vida de la población.

En cambio, la economía es arrastrada a la recesión, el desempleo es de espanto y el número de víctimas mortales es igual al de una guerra. Además, el grupo en el poder es víctima de una escandalosa derrota moral que lo lleva a defender, como victoria, la violación a la Constitución y sus leyes.

¿Qué pasó con los mexicanos; por qué votaron por el peor candidato? ¿Por qué hoy, 5 de cada 10 mexicanos aún creen en el Presidente del fracaso?
Vamos a los fracasos, las derrotas y los escándalos.

1.- El mayor fracaso –porque fue la mayor promesa–, es la violencia y el crimen. El primer año de AMLO terminará con 35 mil víctimas; cifra peor a la de una guerra. Apenas el viernes pasado Tamaulipas fue escenario de esa guerra y en Michoacán se reportó una nueva masacre.

2.- Al fracaso de la lucha contra la violencia criminal sigue el fracaso económico. México terminará con cero crecimiento del PIB, lo que arrastra otros fracasos paralelos como el empobrecimiento y una mayor violencia.

3.- Según el Inegi, en 11 meses del Gobierno de AMLO se perdieron más de 2.1 millones de empleos, de 4 millones prometidos por el candidato Obrador. En solo 11 meses se perdió 50% de los empleos creados por Peña.

4.- La violencia criminal y la estulticia mostrada al derribar el NAIM, provocaron que se perdiera por completo la confianza para invertir en México.

5.- Luego de la miopía al tirar el NAIM, se promovieron tres fracasos potenciales; Santa Lucía, el Tren Maya y la Refinería de Dos Bocas. Esos fueron los últimos clavos en el ataúd de la economía.

6.- Las venganzas personales llevaron a López Obrador a destruir el sistema de Salud pública, hoy colapsado. En cuestión de meses expertos pronostican un colapso total con miles de muertos, entre los más pobres.

7.- Igual revancha llevó a Obrador a colapsar el sistema educativo, lo que privatiza la educación. ¿Por qué? Porque todo padre, con dos dedos de frente, buscan llevar a sus hijos a las mejores escuelas, que son privadas.

8.- La depredación presupuestal y la caída de la calidad educativa también alcanza a las universidades públicas, condenadas a la miseria económica que, a querer o no, se traducirá en miseria educativa.

9.- En materia económica apenas empieza a verse la devastación; la inversión pública cayó 14%; la inversión privada poco más de 13%, en tanto que la inversión extranjera directa se desplomó 34 por ciento. Fracaso total; pobreza, desempleo, hambre, enfermedades y más violencia.

10.- El consumo retrocedió, según el Inegi, por primera ver en la última década, otro signo del desempleo y empobrecimiento social.

11.- Pero no es todo. Las tres ramas industriales que jalan el desarrollo económico se desplomaron; la industria automotriz cayó 8%, el turismo 2%, la industria de la construcción casi 30%. Solo por citar tres casos.

12.- El Gobierno de AMLO no solo fracasó en contener la violencia y el crimen; no solo destruyó la economía, la salud y la educación sino que, sobre todo, destruye la democracia. Acabó con la división de poderes y hoy tiene en un puño los tres Poderes de la Unión; Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

13.- Además, de manera ilegal, colonizó organismos autónomos como la CRE y la CNDH y va por el control total del INE y el Tribunal Electoral.

14.- En solo un año, López Obrador ha destruido más instituciones que ningún Presidente; desmontó partes fundamentales de la democracia mexicana y avanza, con pasos agigantados, a instaurar el poder de un solo hombre.

15.- Eso sin contar con la derrota moral de AMLO y su Gobierno. Y es que sin pudor, desde Obrador, sus secretarios de Estado y legisladores, violan todos los días la Constitución y sus leyes sin contrapeso alguno.

16.- Pero López Obrador tampoco cumplió una sola de sus promesas de campaña; no bajó el precio de los combustibles, sí usa guaruras, no vende el avión presidencial, no crear 100 universidades, no crear 4 millones de empleos y no crece el PIB en 6 por ciento. Y, a causa del desempleo las afores pierden más de 10 mil millones de pesos en solo 11 meses.

A un año de Gobierno, que se cumple en 12 días, ya no hay duda que el de López Obrador es el Gobierno del fracaso; el peor Gobierno de la historia y que no solo nos lleva a la ruina económica, sino a la barbarie de la violencia y, sobre todo a la ruina moral y al Gobierno autoritario de un solo hombre.

Y eso, aquí y en China, se llama dictadura.

Al tiempo.
15 Noviembre 2019 04:07:00
¡Rosario Piedra cometió igual delito que Robles!
Durante años, Rosario Ibarra de Piedra encabezó una cruzada a favor de la legalidad, de los derechos humanos y contra la simulación y el abuso de poder de las instituciones del Estado, además de exigir respeto irrestricto a la ley y la localización de su hijo.

A su vez, por casi dos décadas, el líder social y hoy presidente, López Obrador, luchó a favor de la legalidad, de las libertades básicas, cuestionó la simulación oficial y pregonó por todo el país que nadie al margen de la justicia y que nada por encima de la ley.

El tiempo, sin embargo, colocó a la señora Ibarra de Piedra y al líder social, López Obrador, en el mismo lugar que ocupaban aquellos gobiernos y gobernantes sátrapas a los que por décadas cuestionaron.

Y la impostura, la simulación y la traición a los ideales quedó exhibida cuando de manera ilegal la señora Rosario Piedra fue impuesta al frente de la CNDH y cuando el presidente Obrador obliga a los senadores de su partido a llevar adelante una grosera simulación que viola todas las leyes, con tal de apoderarse de la CNDH.

Es decir, el señor López Obrador y la familia Ibarra-Piedra no solo son iguales a los gobernantes que por décadas cuestionaron sino que se comportan exactamente igual a aquellos políticos del viejo PRI; cínicos, sin pudor y sin vergüenza, que violentaban todas las leyes para permanecer en el poder, sin importar los derechos humanos, el respeto a la legalidad y a libertades básicas.

Pero la impostura y la violación a la legalidad durante la imposición de la señora Rosario Piedra –al frente de la CNDH–, no solo preocupa a los críticos y opositores al Gobierno de AMLO. No, el escándalo ya alcanzó nivel internacional.

En efecto, la reputada organización global de derechos humanos, Amnistía Internacional, censuró el cochinero durante la impostura de la señora Piedra, en tanto que en México muchas ONG también han rechazado la forma ilegal en la que fue impuesta.

A su vez, el Partido Acción Nacional acudió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la ONU, para denunciar el abuso de autoridad del Gobierno de AMLO y la imposición ilegal de la señora Piedra.

Es decir, que opositores al Gobierno de AMLO denuncian a Rosario Piedra ante las instancias que siempre apoyaron a a su madre, Rosario Ibarra. Pero tampoco ahí termina la escandalera. Resulta que en protesta por las prácticas ilegales utilizadas para lleva a Rosario Piedra al frente de la CNDH, en las últimas horas renunciaron a su cargo del Consejo Consultivo de la CNDH, los cinco consejeros ciudadanos.

En carta pública, Alberto Athié, María Ampudia, Maricleare Acosta, Angélica Cuéllar y María Olga Noriega renunciaron a sus cargos en repudio al desaseo y a la ilegalidad que acompañan a la señora Piedra y porque carecerá de legitimidad una institución ilegal que, en los hechos, vive y se debe, sobre todo, a la legalidad y la legitimidad.

Pero además del penoso espectáculo que protagonizaron los senadores golpeadores de Morena y de otros partidos –quienes quedaron exhibidos como vulgares lacayos al servicio del Presidente–, el propio Obrador abonó al descrédito al satanizar al exsacerdote Alberto Athié, primero en renunciar al Consejo Consultivo y a quien AMLO insultó sin siquiera conocer.

Pero además del desaseo en el procedimiento legislativo para imponer a Rosario Piedra, al frente de la CNDH, la espuria presidenta cometió un delito federal grave. ¿Por qué?

Porque la Ley de derechos humanos establece, en el Artículo 9º, que para su elección los aspirantes a la CNDH deberán reunir los siguientes requisitos: “IV. No desempeñar ni haber desempeñado cargo de dirección nacional o estatal, en algún partido político en el año anterior a su designación…”

Y resulta que la señora Piedra renunció al cargo de consejera nacional de Morena, después de haber tomado posesión como presidenta de la CNDH.

En pocas palabras, la señora Rosario Piedra cometió un delito federal. ¿Cuál delito? El mismo delito por el que está en prisión Rosario Robles.

El Artículo 214 del Código Penal Federal dice: “Comete el delito de ejercicio indebido de servicio público, el servidor publico que ejerza las funciones de un empleo, cargo o comisión, sin haber tomado posesión legítima o sin satisfacer todos los requisitos legales”

Y la pena corporal por ese delito es la siguiente: “… de uno a ocho años de prisión; de 50 hasta 300 días de multa, destitución e inhabilitación de uno a ocho años para desempeñar otro empleo, cargo o comisión públicos”.

Curiosamente es el mismo delito por el que está en prisión Rosario Robles, lo que confirma la persecución facciosa de AMLO.Renuncie, señora Piedra, antes de visitar la cárcel.

Al tiempo
14 Noviembre 2019 04:07:00
¡Democracia selectiva; fraudes de AMLO y Evo!
Igual que la mayoría de los dictadores modernos, el mexicano López Obrador y el boliviano Evo Morales, son “demócratas de contentillo”, de temporal, que practican la democracia selectiva y hasta facciosa, propia de su naturaleza autoritaria.

¿Por qué?

Porque cuando conviene a su ambición de poder –al personalísimo interés de cada uno– tanto Obrador como Evo denuncian fraude electoral y, en sentido contrario, cuando la realidad los ha rebasado entonces denuncian un golpe de Estado.

Lo curioso, sin embargo, es que los dos dictadores –Obrador y Evo– en su momento han defraudado la voluntad popular y –también en los dos casos– han recurrido al sambenito del golpe de Estado. ¿Lo dudan?

Como saben, Evo Morales llegó a la presidencia de Bolivia de manera legítima, bajo las reglas democráticas.

Como también están enterados, la Constitución de Bolivia establecía que el Presidente solo podía permanecer en el cargo dos periodos consecutivos. Para reelegirse, Evo Morales modificó la Constitución de su país y, de esa manera, consiguió un tercer mandato.

Luego, transformado ya en un dictador, intentó mantener el poder y, para ello, convocó a un plebiscito, el cual le negó un cuarto mandato.

Entonces Evo volvió a modificar la Constitución y recurrió a trampas políticas y legales como el “chabacano” argumento de que sería violatorio de sus derechos humanos no permitirle buscar un cuarto candidato presidencial.

De manera ilegal, Morales se metió a la boleta electoral y, la noche del 22 de octubre de 2019, Evo tiró el sistema electoral cuando iba abajo en las preferencias electorales y, luego de 23 horas, restableció el sistema y se hizo el milagro. ¡Ya estaba en primer lugar!

Los opositores bolivianos denunciaron fraude y recurrieron a la OEA, que mandó una misión de expertos electorales que, sin problema, decretaron que era fraudulenta la elección que hizo presidente a Evo Morales.

¿Y qué dijeron del fraude electoral los gobiernos de México y de otros países amigos del dictador Morales? El Gobierno de López Obrador se quedó callado ante el grosero fraude de Morales, a pesar de que AMLO siempre combatió a los gobiernos fraudulentos.

En respuesta, el espurio presidente de Bolivia ordenó su propia investigación; indagatoria que también reveló que su intento por ser Presiente, por cuarta ocasión, fue un grosero fraude
electoral.

Ante la contundencia de las dos investigaciones, la OEA decretó que el Gobierno de Bolivia debía proponer una nueva elección, lo que en un primer momento fue aceptado por Evo Morales.

Sin embargo, ya era tarde para una rectificación. ¿Por qué?

Porque el fraude cometido por Evo Morales –en realidad un verdadero golpe de Estado– ya había sacado a la calle a dos millones de bolivianos que se dijeron engañados.

Y la historia llegó a su fin cuando militares y policías nacionales de Bolivia se negaron a reprimir al pueblo y le pidieron la renuncia a Morales.

Como queda claro, los fraudes y los verdaderos golpes de Estado fueron cometidos por el Gobierno de Evo Morales, el mismo que ahora se dice víctima de un golpe de Estado

Y también queda claro que, para el Gobierno mexicano, en realidad existe una democracia selectiva; ya que cuando le conviene al presidente Obrador, ve horrendos fraudes electorales pero, en sentido contrario, cuando no conviene a su interés entonces ve un golpe de Estado.

Pero el mexicano López Obrador también ha sido promotor de golpes de Estado que le han permitido colonizar todo el aparato de Estado.

Fue un golpe de Estado todo el andamiaje que utilizó el Gobierno de Obrador, a través de sus “fiscales carnales”, para tirar de la Corte al ministro Eduardo Medina Mora.

Fue un golpe de Estado la imposición como gobernador por cinco años del sátrapa Jaime Bonilla, quien había sido electo solo por dos años.

Y fue un golpe de Estado la imposición de la espuria presidenta de la CNDH, Rosario Piedra Ibarra, quien no cumplía con los requisitos de ley para ocupar el cargo. Aún así, por orden del presidente Obrador, el Congreso la impuso en medio de un grotesco espectáculo de barbarie política y física.

López Obrador ha dado tres golpes de Estado y, con una gran dosis de cinismo, en días pasados habló de un posible golpe de Estado contra su Gobierno.

Lo cierto es que las tiranías de AMLO y de Evo parecen cortadas por la misma tijera: la tijera de la democracia selectiva.

Al tiempo.
13 Noviembre 2019 04:08:00
¡Todos los ‘carnales’ de AMLO…!
La pregunta se generalizó con el asilo que otorgó el Gobierno de México al depuesto presidente de Bolivia, Evo Morales. ¿Cómo es posible que dictaduras como la colombiana, la venezolana y la nicaragüense, entre otras, se construyeron a partir de la democracia?

La respuesta la conocemos en México a la perfección. Sí, esas dictaduras se gestaron una vez que el Presidente en turno decidió colonizar todas las instituciones del Estado, hasta convertir tales instituciones en lo que conocemos como “los carnales del Presidente”.

Y si lo dudan vale recordar que en los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto apareció la expresión “carnal”, alusiva a la tentación presidencial por colocar a amigos e incondicionales en puestos clave de otros poderes y/o al frente de los novedosos órganos autónomos.

Con Peña Nieto cobró carta de naturalización la figura del “carnal” -que no es otro que el hermano, amigo, cuate o el incondicional-, en un puesto relevante de un poder alterno o paralelo.

Así, por ejemplo, Peña Nieto fue perseguido por los fanáticos lopistas porque designó procurador a Eduardo Medina Mora, a quien luego llevó a la Suprema Corte. Le endilgaron a Peña que tenía un procurador “carnal” y otro “carnal” como ministro de la Corte.

Lo simpático y hasta ridículo del caso es que hoy, con López Obrador como Presidente, “los carnales” del tabasqueño están en los tres poderes, en todos los estados -con el nombre de superdelegados del Presidente-, y en los principales organismo autónomos.

Bueno, los “carnales” de AMLO están hasta en los medios, públicos y privados, en donde son escuderos de la propaganda oficial; de la cultura del engaño y la mentira.

Pero el mayor escándalo de los afanes totalitarios de López Obrador es el que protagonizaron senadores de Morena; legisladores tramposos que fraguaron un descomunal fraude para imponer como presidenta de la CNDH a la señora Rosario Piedra Ibarra, militante de Morena y fanática de AMLO.

¿Qué pasó ahí? ¿Ya no enoja a los lopistas y a las izquierdas que la presidenta de la CNDH sea militante de Morena, que haya sido candidata a un puesto de elección popular por Morena y que haya defendido de manera fanática a AMLO? El proceso será repuesto, pero con las mismas trampas.

Pero esa es apenas la punta de la madeja de la incongruencia de los fanáticos lopistas y de la dizque izquierda. Vale recordar que el presidente Obrador tiene un “fiscal carnal” en Alejandro Gertz Manero, el fiscal general de la República.

Sin importar que la Fiscalía General de la República debe ser autónoma, por mandato constitucional, Gertz Manero es mucho más que un “carnal” del Presidente; en realidad es el “mastín” que se encarga de perseguir y llevar a prisión a los enemigos, adversarios y críticos del Presidente.

Y si lo dudan basta revisar el caso de Rosario Robles, presa de manera ilegal por órdenes del Presidente. Pero no es todo. López Obrador tiene un puñado de carnales en la Comisión Reguladora de Energía; tiene cientos de “carnales” en la Cámara de Diputados y decenas de “carnales” en la de Senadores.

Pero acaso el mayor escándalo es el del titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, Santiago Nieto, que se ha convertido en el más eficiente “sabueso” para llevar a cabo la persecución de los enemigos y adversarios del Presidente.

En cambio, “la joya” de la corona de los “carnales” de AMLO es el control total que tiene sobre la Suprema Corte y la Judicatura Federal. Resulta que en la Corte el Presidente no tiene un “ministro carnal”, ni dos ni tres… tiene cuatro “ministros carnales”, entre ellos al presidente del máximo tribunal.

Es decir, Obrador tiene el control total de los tres poderes de la Unión -Ejecutivo, Legislativo y Judicial-, además de que controla a todos los gobernadores a través de los “superdelegados”, que no son otra cosa que mandatarios estatales alternos y espías que le reportan al Presidente el comportamiento de los gobernadores.

Pero no termina ahí el control dictatorial de Obrador. Resulta que a través de las conferencias “mañaneras”, el Presidente mexicano tiene el control absoluto de la agenda mediática y de todo su Gabinete.

En realidad las mañaneras de AMLO son copia del “Aló Presidente” del chavismo, son el equivalente a los discursos maratónicos de Castro y el escenario ideal del culto a la personalidad que ensaya Nicolás Maduro.

Esos cientos de “carnales” son los que en Bolivia y Venezuela gestaron la dictadura. Y son los que hoy gestan la dictadura de AMLO.

Al tiempo.
11 Noviembre 2019 04:07:00
¡La credibilidad de AMLO se derrumba!
A causa de los tumbos de su Gobierno, la credibilidad del presidente López Obrador se derrumba a pasos agigantados. Pero no solo desaparece el respaldo ciudadano, sino que crece la falta de respeto a la figura presidencial, la cual es cuestionada, burlada, ofendida e insultada en lugares públicos.

El más reciente escándalo y el más severo escarnio se produjo en un concierto de la legendaria banda “El Tri”, donde el mítico Alex Lora invitó a sus seguidores a mandar un saludo al presidente Obrador.

La multitud festiva repitió hasta en tres ocasiones la hoy censurada expresión homofóbica de cuatro palabras.

El “¡heeee pu...!” saludó al Presidente, llegó al Zócalo y se metió hasta Palacio Nacional, según lo festejo el roquero. Horas antes, en el aeropuerto capitalino, el piloto del avión comercial que llevaría al Presidente a la capital yucateca le recomendó al Mandatario reconsiderar la construcción de NAIM de Texcoco.

El atrevimiento, expresado por el sonido de la aeronave, provocó un estallido de júbilo de muchos de los compañeros de viaje de López Obrador, quienes prodigaron aplausos y vivas al piloto, mientras el Presidente no pudo ocultar su enojo, sobre todo porque otros viajeros lanzaron soterrados “¡fuera, fuera!”, ahogados por la escandalera.

Cuentan testigos de la escena que el Presidente se veía contrariado y furioso, que no atendió algunas solicitudes de fotografías y que, al salir del avión, le espetó al piloto un tajante: “¡Es Santa Lucía…!”.

Sin inmutarse, el piloto respondió también con firmeza: “¡En lo personal prefiero Texcoco!”, y volvieron los aplausos y los vivas.

Ya en Mérida, y antes de salir del aeropuerto, el Presidente fue interceptado por la maestra Luisa Salgado, quien con un gesto valiente increpó al Presidente y le pidió una explicación sobre el estancamiento económico.

“Nos podría responder, ¿como está eso del cero crecimiento Presidente? ¡La economía no está creciendo, haga su trabajo…!”, gritó la mujer. Y de nueva cuenta se escucharon aplausos y vivas a la mujer, al tiempo que regresaron los “¡fuera, fuera!”.

Los anteriores eventos confirman no solo el enojo social contra los escasos resultados del Presidente –en sus primeros 11 meses de Gobierno–, sino que el descontento va de la mano con el resultado de no pocas encuestas que muestran que la preferencia ciudadana de López Obrador cayó debajo del mítico 60 por ciento.

Es decir, que casi la mitad de los encuestados hoy rechaza el desempeño presidencial y algunos incluso se dicen arrepentidos del otorgar el voto a López Obrador. A lo anterior se debe agregar el enojo también creciente entre la comunidad cultural y artística mexicana. Todos los días se suman al descontento actores como Joaquín Cosío, quien se dijo engañado por AMLO, luego de haber promovido el voto a favor del tabasqueño. Bueno, hasta Gael García estalló contra el Presidente luego de la masacre que mató a nueve integrantes de la familia LeBarón.

Pero tampoco ahí termina el desencanto. En un reciente juego de la Selección Mexicana de futbol, de la gradería del estadio salió otra expresión de repudio popular a López Obrador al que a través de cánticos le mentaron la madre.

Todo eso sin contar con el nulo respeto a la figura presidencial que prolifera en redes digitales, en donde no bajan al Presidente de mentiroso sin pudor, por decirlo de manera suave. Pero tampoco es todo. Ya se han producido espectáculos vergonzosos en algunos de los espacios informativos en los que se abren los micrófonos para que los defensores a sueldo de la gestión de AMLO cumplan el objetivo de justificar lo injustificable.

El mayor lopista mediático, Federico Arreola, debió escapar corriendo de una emisión de radio donde era apaleado, luego de hacer el ridículo. Luego, Arreola inventó una encuesta que le recomendaba no regresar al programa de debate.

Apenas lleva 11 meses de Gobierno y el presidente Obrador ha perdido casi 30% de popularidad, en tanto que en medio de la irritación creciente, la figura presidencial vive uno de sus peores momentos de la historia. Por la pregunta, sobre todo ante el desenlace de Bolivia: ¿No hay nadie capaz de explicarle al Presidente que ya es visto como el peor mandatario de la historia?

Al tiempo.


08 Noviembre 2019 04:03:00
¡AMLO, único promotor de la violencia y el crimen!
Todos los días -a pesar del enojo social-, el Presidente mexicano reitera que no cambiará su estrategia de seguridad y combate al crimen organizado.

Pero también todos los días crece el número de hechos violentos, crece el nivel de la violencia y la cantidad de víctimas mortales. Hoy suman más de 32 mil los muertos por violencia y se calcula que durante el primer año del nuevo Gobierno la cifra llegue a 35 mil víctimas; una cifra de guerra.

Sin embargo, parece que el presidente Obrador no entiende que al reiterar a diario que no cambiará de estrategia y que no perseguirá a los poderosos grupos criminales, en realidad lo que hace es promover que se disparen los niveles de violencia y crimen.

¿Por qué? Porque el mensaje que envía el mismísimo Presidente a los grupos criminales -sea a las poderosas bandas organizadas, sea al ladronzuelo de barrio-, es que en el Gobierno de López Obrador se promueve “el negocio del crimen”, en todas sus formas.

Por eso, desde el primer día del Gobierno de Obrador se dispararon no solo las cifras de muertes violentas -que en promedio rebasará las 35 mil muertes en el primer año-, sino todos aquellos delitos considerados graves.

Y es que desde los tiempos de campaña, el entonces candidato López Obrador avisó a los grupos criminales y a las bandas organizadas que el suyo -de ganar la presidencia-, sería un sexenio de Jauja para el crimen.

Y el aviso llegó no solo a los votantes sino a los barones del crimen, sobre todo cuando López Obrador recorría el país con la promesa de amnistía a los grandes jefes del crimen.
Ya con López Obrador convertido en Presidente, vino la etapa de prueba de los grupos criminales.

¿Una etapa de prueba? En efecto, en México y el mundo, los criminales organizados siempre ponen a prueba a los gobiernos que llegan. Se trata de un periodo en el que los verdaderos jefes de las bandas miden, calculan y deciden a partir de la fuerza del nuevo Gobierno; sean gobiernos municipales, estatales o el propio Gobierno federal.

Se trata de una suerte de aplicación de la Tercera Ley de Newton. Es decir, que a toda acción del Gobierno de López Obrador, corresponde una reacción de los grupos criminales, pero en sentido contrario.

Vamos a los ejemplos. Si el Gobierno entrante se fortifica, si impone nuevas estrategias de combate al crimen y si fortalece el fin de la impunidad y muestra acciones ejemplares de castigo a criminales de renombre, las bandas se repliegan, se reagrupan, diseñan nuevas estratagemas para seguir con sus negocios, pero escapando de la fuerza del Estado.

Es decir, si el Gobierno encarece el negocio del crimen, en todas sus formas, el resultado es que desestimula la proliferación criminal.

Además, si combate la impunidad y eleva los castigos a los criminales, cierra aún más la brecha. Pero si el Estado ataca los centros financieros de los grupos criminales, incluso puede desaparecerlos.

Pero en el Gobierno de López Obrador es todo lo contrario. ¿Lo dudan?

1.- El primer mensaje de impunidad lo mandó desde la promesa de amnistía, la cual se otorgó, en la práctica, en el “caso Culiacán”.

2.- Apenas iniciado el Gobierno, dijo que la estrategia eran “los abrazos, antes que los balazos”. El mensaje era que el Gobierno tendía la mano a los criminales.

3.- El presidente Obrador se encargó de darle propaganda al trato amigable con la familia de “El Chapo”.

4.- Por orden presidencial se canceló la política de incautación de drogas duras. Hoy nadie incauta nada.

5.- En Ciudad de México se dio un ejemplo del perdón oficial a los grandes cárteles, al liberar a una veintena de detenidos de la Unión Tepito.

6.- El mayor ejemplo se produjo, sin embargo, en el Operativo Culiacán, en donde se dejó en libertad al menor de los hijos de “El Chapo”.

7.- El Presidente prometió que no habría más matanzas, luego de cada matanza. Hoy las masacres son cotidianas; la más cuestionable la ocurrida en la frontera entre Sonora y Chihuahua, contra la familia LeBarón.

Los mensajes son claros: el Gobierno de López Obrador parece aliado de los grupos criminales.

Pero el mayor riesgo que ven no pocos especialistas es que ese nuevo aliado del Presidente tome en sus manos el exterminio de adversarios y críticos del poder.

Entonces asistiríamos al fin del Estado y a la muerte de la democracia.

Al tiempo.
06 Noviembre 2019 04:03:00
¡Con AMLO estamos más solos que nunca!
Luego de la noticia trágica y de ver las imágenes de la masacre contra la familia LeBarón –incluso mujeres y niños quemados vivos--, la indignación crece a tal nivel que se puede probar que, a pesar de todo, siguen intactos los anticuerpos sociales.

En efecto, siguen vivas las capacidades de asombro, indignación, reclamo y protesta contra un gobierno no sólo insensible sino incapaz de entender el tamaño del enemigo al que solapa; el crimen que, en todas sus formas, roba, mata, secuestra y violenta a los ciudadanos indefensos.

Y es que con López Obrador como presidente, en Palacio Nacional, los ciudadanos estamos más solos que nunca.

Sí, un sentimiento de orfandad, de abandono, inseguridad recorre todos los rincones del país sin que una autoridad o institución del Estado sea capaz de cumplir con su obligación, su razón de ser; que es propiciar la seguridad de los bienes y la vida de los ciudadanos.

Crímenes van y masacres vienen –en medio de la indignación creciente--, y el gobierno de Obrador ratifica el abandono de los ciudadanos; confirma que los agraviados, asaltados, asesinados, robados y secuestrados poco o nada pueden esperar de las instituciones del Estado.

¿Por qué muchos ciudadanos no esperan nada del gobierno de AMLO?

Porque el jefe de las instituciones, el presidente Obrador, parece negado a cumplir lo que mandata la Constitución.

Más aún, la respuesta presidencial a las masacres y matanzas parece obedecer a un pacto de impunidad a favor de las bandas criminales, a cambio de que los matarifes aterroricen a la sociedad; a cambio de sacrificar derechos básicos de los ciudadanos; como los derechos a la seguridad y la justicia.

Y es que ante cada masacre y cada crimen colectivo, el presidente Obrador responde con la misma insensibilidad; responsabiliza al pasado y dice que no perseguirá a los criminales y matarifes porque el suyo no es un gobierno violento; porque asegura que la violencia no se combate con más violencia.

Por eso crece la duda sobre el apego presidencial a lo que obliga la Constitución; mandato que prometió respetar y hacer respetar.

Y es que el Presidente no entiende que el Estado y sus instituciones –como el monopolio de la fuerza y la violencia--, se crearon para garantizar el imperio de la ley y la justicia o, de plano, el presidente Obrador solapa a las bandas criminales, mientras que esas bandas siembran el terror y el miedo.

Y aquí aparecen preguntas esenciales: ¿A quién beneficia una sociedad aterrorizada, que está indefensa y a merced de todas las formas del crimen?

¿Será que el gobierno de López Obrador apuesta al miedo, al terror y la violencia, como formas de gobierno?

Si no es esa su apuesta, parece serlo.

Es decir, que desde todos los medios, en todos los escenarios y en todos los casos, el Presidente mexicano se empeña en no iniciar una batida contra el crimen –en todas sus formas--, a pesar de que se trata del mayor reclamo ciudadano, desde los tiempos de candidato y en los primeros 11 meses de su gobierno.

¿Dónde están las instituciones del Estado, dónde están los Poderes de la Unión y dónde los tres Órdenes de Gobierno, cuando el presidente se niega a perseguir a los criminales, a cumplir la Constitución?

¿Dónde están los responsables de velar por el respeto a la Constitución por parte del Presidente? ¿De verdad López Obrador puede gritar a los cuatro vientos, en todos los rincones del país y al mundo entero, que no va iniciar una batida contra los responsables del crimen contra la familia LeBarón?

¿De verdad el Presidente no va contra los grandes cárteles, contra las mafias que controlan el fentanilo; contra los hijos de “El Chapo”…?

Está claro que una cosa es una política pública de rechazo a la violencia y, otra muy distinta, es tolerar, solapar y hasta dar impunidad a las bandas criminales.

Y lo que perciben los mexicanos es que el gobierno de López Obrador está otorgando impunidad al crimen, mientras que los ciudadanos están más solos que nunca.

¿Qué hicimos, como sociedad, para llevar al poder a un presidente que deja solos a los ciudadanos, ante el crimen y la violencia?

¿Hasta cuándo tolerará la sociedad a un presidente que deja a los ciudadanos en el abandono total?

Al tiempo.
05 Noviembre 2019 04:01:00
¡Golpe de Estado, engaño de AMLO desde Zedillo…!
El cuento del golpe de Estado es un recurso viejo y mentiroso que desde hace 23 años utilizó López Obrador para negociar con el Gobierno de Ernesto Zedillo. En efecto, se equivocan quienes creen que es novedoso el espantajo del golpe de Estado que inventó Obrador el pasado fin de semana.

Lo nuevo, en todo caso, es que hoy sabemos que López usó el supuesto golpe de Estado en repetidas ocasiones y con destinatarios diversos, según sea el caso, pero siempre con el mismo objetivo; engañar idiotas y conseguir una renta político-electoral.

Incluso, la primera ocasión en que López Obrador se valió del sambenito del golpe de Estado, fue para establecer una alianza –entonces inconfesable–, con el Gobierno de Ernesto Zedillo, lo que al mismo tiempo significó la primera gran traición a sus padres políticos: Cuauhtémoc Cárdenas y Heberto Castillo.

Era junio de 1996 y en el poder presidencial estaba Ernesto Zedillo, a cuyo Gobierno fustigaban con severidad los líderes más visibles de la llamada izquierda mexicana: Cárdenas, Castillo y Obrador, quienes habían exigido la renuncia de Zedillo y crear “un Gobierno de salvación nacional”.

Se aproximaba el relevo en la presidencia del PRD y, al mismo tiempo, estaban en puerta las elecciones intermedias, las de 1997, que renovarían la Cámara de Diputados y, por primera ocasión, el Gobierno del Distrito Federal.

En ese clima de confrontación entre el Gobierno priísta de Zedillo y los líderes de las llamadas izquierdas, llamó la atención que en un mitin celebrado en Misantla, Veracruz, el entonces líder social y aspirante a la dirigencia del PRD, López Obrador, reveló un supuesto golpe de Estado que, según él, se preparaba contra el Gobierno de Zedillo.

Así lo dijo el domingo 2 de junio, en la plaza pública de Misantla: “Está en marcha un proyecto para deponer al presidente Ernesto Zedillo, inspirado y promovido desde el extranjero y vinculado a grupos políticos y económicos que traicionan al régimen para apoderarse de las riquezas del país, esencialmente los yacimientos petroleros”.

La revelación era parte de un documento titulado “La defensa de las instituciones y rechazo a la renuncia presidencial”, en el que además Obrador decía que “existen elementos para pensar que grupos políticos y económicos están fraguando un golpe de Estado contra el Gobierno de Zedillo”.

El llamado de AMLO no mereció más que notas menores en la prensa nacional del lunes 3 de junio de ese 1996. Sin embargo, el diario La Jornada lo llevó a su titular, como nota principal. Y es que, en el fondo, con el cuento del golpe de Estado contra Zedillo, López Obrador inició una alianza que lo hizo jefe nacional del PRD y luego candidato al Gobierno del entonces DF. Claro, en abierta traición a Cuauhtémoc Cárdenas y a Heberto Castillo.

El enojo fue tal que, incluso, en su colaboración para el semanario Proceso, del domingo 10 de junio de 2016, titulado “Lombardismo en el PRD”, Heberto Castillo escribió una severa crítica a Obrador: “Sorprenden los bandazos del candidato a la presidencia del PRD, Andrés Manuel López Obrador. De una posición intransigente que demandaba la creación de un Gobierno de salvación nacional, mediante la renuncia de Zedillo, se ha pasado a la posición “lombardista” de apoyar al Gobierno si éste orienta su rumbo, según las indicaciones del partido opositor”.

Pero no fue todo. Heberto fue más allá: Dijo que Obrador “no propone una salida constitucional a la crisis, sino una rectificación de Zedillo a su política neoliberal; no entiende que Zedillo aplica la política neoliberal porque cree en ella”.

En la práctica AMLO se alió con el presidente más neoliberal de los neoliberales del PRI; Ernesto Zedillo, quien lo hizo jefe del PRD y luego jefe de Gobierno del DF, de manera ilegal.

Y todo, claro, mediante el cuento del “golpe de Estado”.

¿Qué busca hoy López Obrador con la reedición del espantajo del golpe de Estado?
Si no se han dado cuenta, Obrador de nuevo está construyendo un “chivo expiatorio”; un factótum al que culpará de todos los males y de todos los fracasos de su Gobierno.

Así, en las redes aliadas de AMLO pronto veremos la retórica de que los fracasos en economía, empleo, inseguridad, en la violencia sin freno y, sobre todo, el fracaso en Culiacán, se deben a quienes pretenden un golpe de Estado.

Lo cierto es que el único “golpe de Estado” es el que propina López Obrador a su Administración; ahogada por la ingobernabilidad y la ineficacia de sus colaboradores; gestión fallida que quedará como la peor de la historia.

Al tiempo.
04 Noviembre 2019 04:02:00
¡Del Día de Muertos al Gobierno de muertos!
No, no es solo un juego de palabras. Está claro que la celebración del Día de Muertos es la mayor tradición que México aportó al mundo; celebración única que conecta a los vivos con el inframundo de los muertos, concepción fundamental en culturas prehispánicas.

Sin embargo, la violencia criminal que hoy impera en México convirtió a nuestro país en uno de los más violentos del orbe, con poco más de 32 mil ciudadanos asesinados en solo los primeros 337 días del nuevo Gobierno; 11 meses de una gestión caótica que aterroriza a la sociedad con el libertinaje con el que operan las bandas del crimen organizado.

Lo sorprendente, sin embargo, es que la sociedad mexicana que antaño se escandalizaba por los elevados niveles de violencia y muerte en gobiernos como los de Felipe Calderón y de Peña Nieto, hogaño calla e ignora las cifras inmorales e intolerables de muertes, en el Gobierno de López Obrador.

Hoy mueren en promedio 96 mexicanos diarios en hechos violentos; el conteo está cerca de 3 mil muertes al mes; supera las 32 mil muertes en solo 11 meses y coloca al de López Obrador como el sexenio de la muerte, el más violento de toda la historia.

En el primer año de gestión, López Obrador habrá superado las 35 mil muertes violentas, cifra que rebasa 33% el promedio de muertos registrados por año en el gobierno de Peña Nieto –estimados en 25 mil fallecidos anuales–, y que significa 300% más muertes violentas que en el Gobierno de Calderón, en donde el promedio anual fue de 10 mil.

Queda claro el fracaso escandaloso del mayor compromiso asumido por el candidato y luego presidente López Obrador, quien supera por mucho la incapacidad para contener el crimen de presidentes como Felipe Calderón y Peña Nieto.

¿Qué significan las escandalosas cifras anteriores? ¿Cómo entender que el grupo político que hoy gobierna fue el mismo que pretendía lleva a Felipe Calderón ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, porque era intolerable que con Calderón perdieran la vida 10 mil personas al año, cuando hoy mueren 35 mil en ese mismo periodo de tiempo?

¿Qué pasó con los anticuerpos sociales, con las capacidades de asombro, indignación y exigencia de resultados para contener el crimen, frente al fracasado Gobierno de López Obrador, cuando los muertos de hoy son 33% más que los muertos de Peña Nieto y se multiplica por tres veces en el Gobierno de Calderón?

Por eso, los ciudadanos todos debemos seguir preguntando, exigiendo respuestas frente al “valemadrismo” y la cobardía de instituciones clave del Estado como los poderes Legislativo y Judicial, y como los partidos opositores que nada hacen y menos dicen frente a la violencia fuera de control.

¿Ya no es de escándalo la mayor cifra de muertos de la historia; los muertos de Obrador? ¿Ya no acudirán ante la CIDH y menos ante la ONU para denunciar la incompetencia presidencial? ¿Ya no servirá el eslogan de “No más sangre”? ¿Ya no les parece inadmisible y digno de la renuncia presidencial y del Gabinete de Seguridad, la impensable cifra de 35 mil muertes en el primer año del Gobierno de López Obrador?

Lo cierto es que hoy poco importa la festividad del Día de Muertos frente a las 96 personas que todos los días pierden la vida en México y que permite y hasta promueve el Gobierno de Obrador; ante miles de mexicanos que en los próximos años perderán la vida por la violencia sin freno en el país.

Lo ridículo del tema es que, por años, López Obrador y sus partido –primero PRD y luego Morena– utilizaron la violencia criminal y las cifras inaceptables como instrumento político, como gancho para ganar votos y como arma para desacreditar a los gobiernos de Calderón y Peña.

Hoy la realidad confirma que a López Obrador nunca le importó parar la violencia y menos la seguridad de los ciudadanos; nunca le importó la democracia y tampoco se preocupa por mejorar las condiciones de vida de los mexicanos; solo le importó y le sigue importando el poder por el poder.

Por lo pronto, el de López Obrador ya es el peor Gobierno de la historia y el suyo avanza, a pasos agigantados, a ser el sexenio de los muertos; el verdadero desfile de muertos, ante el silencio y la complicidad de 30 millones de fanáticos que, ciegos y sordos, siguen defendiendo a López Obrador.

Al tiempo.
01 Noviembre 2019 04:07:00
¡Cayó el teatro, se enojó AMLO y ganó la estulticia!
La del jueves 31 de octubre no fue solo la “mañanera” más larga del Gobierno de López Obrador sino que, como lo dijo el propio Presidente, marcó un antes y un después.

Marcó la caída del “teatro engañabobos” montado luego del fracaso del “operativo Culiacán”, en donde el Gobierno de López Obrador claudicó a una de sus responsabilidades fundamentales, la de hacer valer la Constitución.

Marcó la rebelión de un grupo de periodistas de las mañaneras quienes, por fin, asumieron su papel e interrogaron sin miedo al Presidente, al que rebatieron y hasta llamaron mentiroso.

Marcó las limitaciones y debilidades del Presidente, ya que Obrador perdió la cordura, se enojó ante las preguntas serias e informadas que buscan la verdad sobre el fallido “Operativo Culiacán”, además de que exhibió otro de sus cambios de personalidad; ya no se comparó con Jesucristo sino con Madero y hasta llamó “perros” a los periodistas.

Marcó la sublimación de la estulticia del Gobierno, del Presidente y de su Gabinete, cuando López Obrador obligó al titular de la Sedena a revelar el nombre del jefe de las operaciones en Culiacán, lo que además de ilegal, coloca al militar y a su familia en una peligrosa zona de muerte.

Marcó con claridad la pauta de que poco o nada importa el tiempo al nuevo Gobierno. ¿Por qué? Porque durante los más de 150 minutos que duró la mañanera –tiempo que los miembros del Gabinete de Seguridad estuvieron sentados sin hacer nada–, habrían perdido la vida 10 mexicanos a causa de hechos violentos, según la estadística oficial de muerte.

En efecto, la “mañanera” de ayer marcó un antes y un después; dejó claro que el de López Obrador es un Gobierno sin rumbo, sin brújula y sin profesionales del ejercicio del poder; un Gobierno que en solo 11 meses no ha cosechado un solo éxito y es visto ya como un Gobierno fallido.

Pero también quedó claro –luego de la primera hora de la mañanera de ayer–, que no hay verdades ocultas cuando los periodistas son auténticos.

Y es que bastaron cuatro periodistas para poner en jaque al mentiroso Gobierno de López Obrador, cuya narrativa del fallido “Operativo Culiacán” no convence a nadie porque la construyeron sobre una montaña de mentiras.

Y a cada paso, la mentira previa genera una nueva mentira y una nueva, hasta que todo el “teatro” se viene abajo, como ocurrió el jueves 31 de octubre en donde ni el Presidente ni el Gabinete saben explicar el fracaso de Culiacán.

¿Qué es lo que debe explicar, con información precisa el Presidente y sus secretarios de Estado?

1.- Se debe exhibir el documento enviado a la Cancillería mexicana, en donde EU solicita la detención, para la extradición, de Ovidio Guzmán.

2.- Debe exhibir el documento en el que la Cancillería valora la petición, la acepta y explica las razones por las que solicita a la FGR que ponga en marcha el operativo para la captura.

3.- La Fiscalía General debe exhibir el documento en el que concluye la viabilidad de la aprehensión de Ovidio Guzmán y las razones que expone a la Judicatura Federal, para solicitar la orden de aprehensión.

4.- La Judicatura debe exhibir el documento del juez de Distrito en el que obsequia a la Fiscalía la orden de aprehensión contra Ovidio Guzmán.

5.- La Fiscalía debe exhibir el documento en donde asigna la captura a un Ministerio Público federal, que encabezará la detención, acompañado por la fuerza pública; militares, marinos, policías federales o guardias nacionales.

6.- Se debe informar sobre la institución que diseñó el operativo de captura del “Chapito”; si fue Sedena, Marina o la Guardia Nacional.

7.- Se debe informar quién aportó la inteligencia para localizar la casa de Ovidio Guzmán; si fue la DEA o fue el Gobierno federal.

8.- Se debe explicar por qué se decidió actuar a plena luz del día, en día laborable, sin elementos suficientes, cuando los manuales dicen otra cosa.

9.- ¿Cuál fue la institución jerárquica que tomó la decisión? ¿Se mandan solos los titulares de la Sedena, Marina, Guardia Nacional…?

10.- ¿Quiénes estaban enterados; el presidente Obrador, el Gabinete de Seguridad, la titular de Gobernación…?

11.- ¿Quién ordenó “¡adelante!” con el operativo.

12.- ¿Qué dependencia y jerarquía del Gobierno federal negoció con la banda de “El Chapo” y quién llevó la voz cantante en el bando criminal?

13.- ¿Quién ordenó parar el operativo, cuál fue la razón y cuál fue la orden a los mandos que lo encabezaron?

14.- ¿Qué se negoció con la banda de “El Chapo”?

15.- ¿Por qué no aparece por ningún lado el Ministerio Público federal?

16.- Por qué guarda silencio el fiscal, Alejandro Gertz Manero?

17.- ¿A qué hora se retiró la fuerza pública de la casa del “Chapito” y que garantías mutuas se dieron? ¿Por qué ocultan los videos de la retirada?

18.- ¿Quién le informó a Durazo que fue una captura casual?

19.- ¿Por qué la estulticia de revelar el nombre del jefe del operativo?

20.- ¿Quién engaña al presidente LópezObrador?

Las dudas son muchas, porque las mentiras son muchas más.

Al tiempo.


31 Octubre 2019 04:07:00
¡El doble montaje en Culiacán; nadie les cree!
Luego del montaje del miércoles 30 octubre –en donde el Presidente y su Gabinete de Seguridad exhibieron, en cadena nacional un desempeño gris–, queda claro que fue un juego de niños el circo de Florence Cassez, montado por Genaro García Luna, en el Gobierno de Felipe Calderón.

¿Un segundo montaje?

En efecto, resulta que en la “mañanera” del miércoles 30 de octubre no solo se confirmó la montaña de mentiras e inconsistencias sobre las que el Gobierno de López Obrador construyó la narrativa oficial del fallido “Operativo Culiacán”, sino que se incrementaron las dudas.

Es decir, que al existir más información, más videos y más revelaciones, por razón natural también aparecen más dudas. Aquí algunas de ellas.

Primero, lo que deben saber los ciudadanos es que la narrativa revelada en la mañanera del miércoles 30 de octubre no fue otra cosa que una maniquea recopilación de videos y dichos, seleccionados por el Gabinete de Seguridad, para justificar los dichos del propio Gabinete de Seguridad desde el mismo “jueves negro”.

Es decir, que los responsables del fracaso buscaron hacer coherente la narración con los hechos, lo cual tampoco consiguieron en el segundo montaje

Segundo, lo cierto es que para llegar a la “verdad verdadera” se deben conocer todos los videos y todas las bitácoras para confrontar toda esa información con testigos y encontrar una línea del tiempo coherente.

Tercero, se confirma que Alfonso Durazo mintió cuando el “jueves negro” había dicho que efectivos militares localizaron a Ovidio Guzmán por casualidad, en un operativo de rutina.

Cuarto, y es que queda claro, tanto en los videos como en las versiones del Gabinete de Seguridad, que se trató de un operativo de diseño, que no se lleva a cabo de un día para otro.

Quinto, a pesar de su papel preponderante en la captura de Ovidio Guzmán, nunca aparece el Ministerio Público Federal –y tampoco se revela su identidad–, pese a que se trata del funcionario al que la Fiscalía General de la República, le encomienda hacer cumplir el mandato judicial de la orden de aprehensión, además de que es el servidor público que encabeza el operativo.

Sexto, nunca aparece como obstáculo la inexistencia de la orden de cateo, además de que los militares entran al domicilio como si nada y de que el propio Alfonso Durazo reconoce que los efectivos se metieron sin dicha orden de cateo, lo que desmiente la versión de que el operativo falló porque no llegó la orden de un juez para entrar a la propiedad del hijo de “El Chapo”.

Séptimo, queda claro que al momento de la detención de “El Chapito”, ya había una importante reacción de los sicarios del cártel de su padre, lo que confirma una filtración de información en el Gobierno federal.

Octavo, en el video del momento de la captura de Ovidio Guzmán, es evidente que los efectivos militares no entraron a la casa, sino que el propio detenido sale a la cochera.

Noveno, y aquí está una de las claves de las mentiras oficiales, en el mismo video se ve a Ovidio de rodillas, con las manos en la pared. ¿Para qué querían los uniformados una orden de casteo, si el presunto criminal ya estaba sometido fuera de la casa?

Décimo, si ya estaba sometido el objetivo –“El Chapito”–, ¿dónde estaba el agente del Ministerio Público federal para darle a conocer las razones de la captura y para trasladarlo, de inmediato, a un vehículo oficial que lo llevara a la frontera con Estados Unidos?

Queda claro que ayer asistimos a un segundo montaje que más que convencer a los ciudadanos ratifica que el Gobierno federal miente y oculta dudas que serían clave para confirmar un pacto con grupos criminales.


¿Cuáles dudas?

Por ejemplo, ¿quién fue el responsable de dar la orden de retiro; la claudicación a una de sus mayores responsabilidades; la de la seguridad de los ciudadanos?

Por ejemplo, ¿dónde están los videos de la liberación? ¿A cambio de qué fue liberado el hijo de “El Chapo”…?

Al final, resulta urgente que el Congreso llame a crear una Comisión de la Verdad que sancione a quienes violaron la Constitución y sus leyes.

Al tiempo.
30 Octubre 2019 04:07:00
¡No es traición a Duarte, sino simulación de AMLO!
Aquí no sabemos si la supuesta detención de Karime Macías es parte de una traición del presidente López Obrador –traición de su Gobierno–, a su aliado Javier Duarte.

Tampoco sabemos si el proceso en libertad de la señora Karime Macías es una simulación para declararla inocente, junto con su esposo, el exgobernador de Veracruz.

Lo que sí sabemos, sin embargo, es que el presidente López Obrador no suele traicionar a sus aliados sino que, al contrario, paga con creces a todos aquellos que lo ayudaron a llegar al poder presidencial.

En algunos casos, incluso, a políticos y empresarios les ha pagado con jugosos negocios, todos sin licitación; a otros pagó con importantes puestos, como regalar a sus esposas un lugar en la Suprema Corte o con una secretaría de Estado para la pareja y, en el extremo, el presidente Obrador llegó a pagar con impunidad, como es el caso de Manuel Bartlett.

Por eso resulta no solo sorpresivo sino desconcertante que –a petición de la leal Fiscalía General–, el Gobierno de México haya solicitado la detención de la esposa de Duarte, con fines de extradición, como si se tratara de una peligrosa criminal.

Pero no, que nadie se alarme, la detención de Karime Macías en Londres no necesariamente es una noticia negativa para el aliado del Presidente, el exgobernador de Veracruz.

En realidad se tratar de un procedimiento que busca cerrar el caso para que, muy pronto, los aliados veracruzanos del presidente López Obrador puedan gozar de su fortuna sin ningún remordimiento y sin la molesta persecución de la justicia.

¿Cerrar el caso para dejar en libertad a Duarte y a su esposa? En efecto, son muchos los indicios de que la Fiscalía General, de Alejandro Gertz Manero, se prepara para cerrar el “caso Duarte”, como se lo pidió su jefe, el presidente Obrador, una vez que el exgobernador de Veracruz cumplió a cabalidad los compromisos contraídos.

En efecto, como lo dijimos aquí desde el 2 de febrero de 2016, el entonces Gobernador de Veracruz, Javier Duarte, se comprometió a financiar no solo el nacimiento de Morena en esa entidad sino pagar su participación en la campaña morenista al Gobierno estatal de ese año.

Sin embargo, como todos saben, los cálculos políticos de Duarte fallaron y la elección estatal de ese año la ganó el expriista vestido de panista, Miguel Ángel Yunes, quien llevó a prisión a no pocos excolaboradores de Duarte, luego que el propio Duarte fue enviado a prisión por órdenes del Gobierno de Peña Nieto.

Como también lo documentamos aquí a lo largo de los años, desde 2016 el entonces candidato presidencial y luego el presidente López Obrador se convirtió en defensor a ultranza de Javier Duarte, a quien el hoy Presidente le dio calidad de “chivo expiatorio” del Gobierno de Peña.

Y fue tal el compromiso de López Obrador hacia Duarte que luego de la victoria de Morena en Veracruz, en la elección de 2018, el nuevo Gobernador, Cuitláhuac García ordenó a su llegada la liberación inmediata de todos los colaboradores de Duarte; aquellos que Yunes llevó a prisión acusados de saquear las arcas estatales para financiar a Morena.

¿Por qué la pronta liberación de los cercanos al exgobernador Duarte?

La respuesta es elemental: porque esos exfuncionarios públicos habrían operado la transferencia de recursos públicos a Morena y porque esos apoyos llevaron al poder a Cuitláhuac García y aportaron millones de votos a favor de Andrés Manuel López Obrador.

Pero el verdadero trasfondo de la detención de Karime Macías parece ser una simulación para recuperar la escandalosa caída en los niveles de popularidad y aceptación de López Obrador.

Y es que luego del fracasado operativo de Culiacán, los niveles de aceptación de AMLO cayeron a su nivel más bajo en los primeros 11 meses del Gobierno. Según distintas encuestas, la popularidad ya cayó abajo del 60%, mostrando variaciones entre 55% y 59 por ciento.

Es decir, con la detención de Karime Macías no asistimos a una traición del Gobierno de López Obrador a su aliado Javier Duarte, sino a la simulación presidencial para detener la caída de la imagen y la popularidad presidencial.

Es decir, se trata de una detención “engañabobos”.

Al tiempo.

29 Octubre 2019 04:07:00
¡AMLO sigue puntual el manual del dictador!
El Manual del Dictador es una recopilación de táctica y estrategias que por décadas siguieron los jefes y sátrapas de las dictaduras más sanguinarias en el mundo.

Criminales como Mussolini –padre del fascismo–, pasando por Hitler, en Alemania y Franco, en España, hasta gobiernos golpistas latinoamericanos de Argentina, Chile, Uruguay, Venezuela, Cuba y Bolivia, han sido dictaduras que siguieron un patrón para someter, adoctrinar y perpetuarse en el poder.

Lo reprobable es que las tácticas que llevaron al poder a los peores dictadores de la historia hoy son usadas en el Gobierno de López Obrador.

¿Lo dudan? Aquí el decálogo del Manual de Dictador de AMLO

1.- Un objetivo prioritario del dictador es controlar medios e imponer la censura; perseguir a los críticos y sancionar de manera ejemplar a periodistas. Hoy, tanto medios privados como públicos mexicanos –televisión, digitales, prensa y radio--, están sometidos al poder presidencial y reina la sumisión, en tanto los críticos son perseguidos, difamados y despedidos por orden oficial.

El accidente sufrido por reporteros de la cobertura presidencial y el “valemadrismo” de AMLO lo prueban; además de 18 informadores muertos.

2.- Un paso clave del dictador es el mito del enemigo común; el “chivo expiatorio”, además de confrontar a ricos contra pobres. Para eso, López creó la “mafia del poder”, a “los fifís”, los “conservadores” y “neoliberales”, que son culpables de todos los males y enemigos del “pueblo bueno”.

3.- El dictador usa la prisión y el castigo ejemplar como mensaje de advertencia. Por eso AMLO apresó, de manera ilegal, a Rosario Robles y a Alonso Ancira; entre otros; mientras que persigue a críticos y adversarios políticos –como los alcaldes–, a los que lanzó gas pimienta. El mensaje es claro; eso les pasará a los que se interpongan en el camino.

4.- El dictador requiere del poder total. Si no gana el Congreso en las urnas, lo asalta; si no controla el Poder Judicial lo disuelve. AMLO persiguió, difamó y calumnio al ministro Eduardo Medina Mora, con la complicidad de todos los opositores y tiene el control de la Suprema Corte. Pero quiere más y, por eso, hoy va contra un magistrado electoral. 5.- El culto a la personalidad es esencial para el dictador. Y “Las mañaneras” son el teatro del endiosamiento de AMLO, quien además se asume como el enviado divino para salvar la patria. Y fanáticos como Mario Delgado y Lily Téllez pregonan la infalibilidad de AMLO y su parentesco con la bondad y el humanismo papal. De risa loca.

6.- La propaganda y el adoctrinamiento son clave para perpetuar al dictador. Para eso, AMLO convirtió los programas sociales en descomunal acto de propaganda y compra de conciencias; para eso la Cartilla Moral, el adoctrinamiento en Medios del Estado, la Escuela de Cuadros en Morena; para ello el nuevo libro titulado Economía Moral. Para ello el adoctrinamiento de niños en todo el país.

7.- El terrorismo y la violencia son las armas más letales del dictador. Obrador no sólo se niega a combatir la violencia y el crimen –que como nunca están desatados--, sino que convirtió a las bandas del crimen organizado en sus aliados para sembrar terror en la población.

Hoy supera los 30 mil el numero de muertes violentas en todo el país; está sin control el robo, secuestro, extorsión y los feminicidios. Además, todos los días aparecen los poderosos ejércitos de “El Chapo”, “El Mencho”, “El Marro”… para aterrorizar a la población civil; criminales intocables porque hacen el trabajo sucio de sembrar terror, que requiere el dictador.

8.- El pago de favores a las élites es el mejor control del dictador sobre los empresarios. En 10 meses, Obrador ha entregado 90% de las obras y contratos públicos sin licitación, mientras que 400 mil millones de pesos destinados a programas sociales se entregan sin ningún control. Ese es el mayor saqueo de la historia y es el pago a la lealtad empresarial y política.

9.- El control de los poderes fácticos –cultos religiosos, sindicatos y ONGs--, es obligado para el dictador. Por eso AMLO empoderó al culto evangélico, a quienes paga por repartir la Cartilla Moral; sometió a católicos con la amenaza de sacar escándalos de corrupción y apaleó a las ONGs y los grandes sindicatos, como el de Pemex, el del SNTE y la CNTE, entre otros, a cuyos líderes persigue si no se someten.

10.- La mentira y el engaño son la joya de la corona para todo dictador. Y el Presidente mexicano es uno de los más aventajados en la creación de una realidad alterna, mentirosa y engañosa, con más de 15 mil mentiras detectadas en sólo 10 meses de Gobierno. Ayer se burló de sus críticos al mostrar los supuestos avances de la “Central Avionera de Santa Lucía” –como la motejan los vecinos de la zona–, cuando lo cierto es que AMLO exhibió su ignorancia. ¿Por qué? porque lo que se ve es sólo el “desplante” de la obra. Es decir, nada.

¿Así o más claro que Obrador sigue puntual “El Manual del Dictador”?

Al tiempo.
28 Octubre 2019 04:08:00
¿Quién y por qué mienten en el ‘caso Culiacán’?
Al margen de que tarde o temprano se conocerá el “minuto a minuto” del fallido operativo para detener y extraditar a “Los Chapitos”, en Culiacán, lo cierto es que, a partir de la información disponible, hoy se puede concluir que todos los servidores públicos participantes violaron la Constitución.

Y es que hoy ninguna de las partes involucradas ha sido capaz de aceptar su responsabilidad en la cadena de errores y horrores cometidos durante la captura y posterior liberación de Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo”.

Por ejemplo, nada ha dicho la cancillería mexicana sobre el caso, cuando debió ser la primera instancia en conocer y evaluar la pertinencia diplomática y legal de la detención y extradición del menor de los hijos de “El Chapo”

Es decir, que el Gobierno de Estados Unidos solicita al de México ejecutar una orden de aprehensión con fines de extradición. Para ello acompaña la solicitud con la información sobre los delitos por los que sería llevado a juicio en aquel país el presunto inculpado.

Además, a través de la DEA, se establece un puente con todos los candados de seguridad, para la entrega de información sobre el presunto inculpado; los delitos y el daño causado al país vecino y, sobre todo, las coordenadas sobre el desplazamiento del presunto responsable.

Si hacemos memoria, sin duda recordaremos que al día siguiente del operativo fallido –la mañana del viernes 18 de octubre–, el propio presidente López reconoció que, en efecto, el intento de detención de Ovidio Guzmán se debió a una orden de aprehensión con fines de extradición.

Es decir, que sabían del caso no solo el “súpersecretario” Marcelo Ebrard, sino el mismo jefe del Ejecutivo, López Obrador, y el presidente de la Corte y de la Judicatura Federal, Arturo Saldívar.

¿Y por qué todas esas dependencias conocían del caso?

Elemental, porque una vez que la Secretaría de Relaciones Exteriores conoció la solicitud de aprehensión con fines de extradición y una vez que evaluó su legalidad y pertinencia diplomática, la cancillería turna la solicitud de extradición a la Fiscalía General de la República –la antigua PGR–, la que una vez analizada su procedencia legal debe turnarla de inmediato al Poder Judicial para que un juez de Distrito “obsequie” la orden de aprehensión con fines de extradición, la cual debe ser ejecutada por la Fiscalía General.

A su vez, el Poder Judicial no puede o no debe obsequiar la orden de aprehensión sin contar con todos los elementos aleatorios, como una orden de cateo. Al mismo tiempo la Fiscalía General es la encargada de cumplir tal orden de aprehensión, con la colaboración de la fuerza pública, pero encabezada por un agente del Ministerio Público Federal.

Entendido lo anterior –que la solicitud de captura con fines de extradición de Ovidio Guzmán se debió hacer a la Secretaría de Relaciones Exteriores, la cual la turna a la Fiscalía General para que, a su vez, le pida a un juez de distrito quien la concede para que sea la Fiscalía General la encargada de ejecutarla–, entonces vienen las preguntas.

¿A partir de qué fecha fue solicitada a la Secretaría de Relaciones exteriores la aprehensión de Ovidio Guzmán, con fines de Extradición? ¿Por qué hasta hoy no ha dicho nada el canciller Marcelo Ebrard?

¿A partir de qué fecha la Fiscalía General de la República recibió el expediente de tal solicitud, por parte de la SRE, para luego turnarla a la Judicatura?

¿A partir de qué fecha la Fiscalía General turnó la solicitud de aprehensión a la Judicatura Federal y quién fue el juez de Distrito que la obsequió?

¿A partir de qué fecha la Fiscalía General de la República contaba con la orden de aprehensión, con fines de extradición, de Ovidio Guzmán? ¿Cuál fue el Ministerio Público Federal responsable de llevar adelante la captura?

¿Por qué nada ha dicho hasta hoy la Fiscalía General, encabezada por Alejandro Gertz Manero?

¿Qué hacían decidiendo en el operativo de captura de Ovidio Guzmán, desde el presidente López Obrador, pasando por el titular de Seguridad, Alfonso Durazo, si no son autoridad ejecutora de un mandato judicial y tampoco son competente para decidir si dejaban en libertad al hijo de “El Chapo”?

Por ese solo hecho, el presidente López Obrador y Alfonso Durazo violaron la Constitución. Pero hay más. ¿Por qué no ha dicho nada el fiscal general? ¿Fue suplantado en sus funciones Alejandro Gertz Manero? También violó la Constitución? ¿No es autónoma la Fiscalía General?

Y la cereza del pastel es el Párrafo IV del Artículo 16 constitucional que dice a la letra: “La autoridad que ejecute una orden judicial de aprehensión deberá poner al inculpado a disposición del juez, sin dilación alguna y bajo su más estricta responsabilidad. La contravención a lo anterior será sancionada por la ley penal”.

¿No violaron la Constitución desde el Presidente Obrador, pasando por el Gabinete de Seguridad y el propio Fiscal General?

¿Quién y por qué mienten?

Al tiempo.
25 Octubre 2019 04:03:00
¡Comisión de la verdad para AMLO y Culiacán!
El tema no es menor. Por eso, algunas voces empiezan a proponer que, con urgencia, el Congreso llame a crear una Comisión de la Verdad en el “caso Culiacán”.

¿Por qué y para qué una Comisión de la Verdad?
Porque el tamaño de la crisis de inseguridad vivida en la capital de Sinaloa –el 17-10-19–, supone que tanto el Presidente, como algunos secretarios de Estado, habrían incurrido en graves violaciones constitucionales y, por tanto, debieran ser sometidos a juicio político.

Por eso, incluso, los asesores del presidente Obrador le recomendaron declarar que no estuvo enterado del operativo en Culiacán y que, como saben, concluyó con la liberación de “los chapitos” –Archivaldo y Ovidio Guzmán–, lo que supone un delito grave, que amerita el juicio político contra servidores públicos involucrados, en especial el Presidente
mexicano.

Pero el problema es mayor si se toma en cuenta que al paso de los días aparecen nuevos datos del origen de la crisis de Culiacán, sobre los errores y horrores cometidos; sobre la indolencia oficial y, en especial, que aparecen indicios de que autoridades federales ocultan el número real de muertos, entre presuntos criminales, policías y civiles.

La verdad es que hoy nadie sabe, a ciencia cierta, qué fue lo que pasó; nadie sabe si se actuó a partir de una solicitud de la DEA, nadie sabe si el Presidente ordenó el operativo, si fue una decisión del titular de Seguridad, Alfonso Durazo; nadie sabe por qué la titular de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, no intervino; nadie sabe si Obrador es sólo un “presidente florero” y nadie sabe si también fue capturado y luego liberado Archivaldo, hijo mayor de “El Chapo”…. Nadie sabe.

Todas esas y muchas otras dudas deberán ser aclaradas por una Comisión de la Verdad que, de manera urgente, debe ser convocada por el Congreso de la Unión. Y es que el apego a la legalidad y el respeto a la Carta Magna, son fundamentales para legitimar a un Gobierno que, como el de Obrador, gusta de violar la ley.

Sin embargo, en el otro extremo del “conflicto Culiacán” aparece una pregunta clave que tiene respuestas poco o nada gratas.

¿Qué es lo que sí sabemos de la crisis de Culiacán?

1.- Sabemos que la DEA informó al Gobierno mexicano las coordenadas para localizar a “los Chapitos”, Archivaldo y Ovidio.

2.- Sabemos que, por eso, el Gobierno de Estados Unidos solicitó una orden de detención con fines de extradición.

3.- Sabemos que el operativo de captura de los hermanos Archivaldo y Ovidio se llevó a cabo de la peor manera.

4.- Sabemos que el Presidente estaba informado, como lo dijo la tarde del jueves 17 de octubre, cuando llegó al aeropuerto capitalino para viajar a Oaxaca, en donde fue entrevistado por los reporteros.

5.- Pero también sabemos que el Presidente mintió de forma flagrante en tres momentos consecutivos; en las mañaneras del 21, 22 y 24 de octubre.

El lunes 21, por ejemplo, rechazó ser un “Presidente florero” y presumió estar “informado de todo” y que en su Gobierno nadie se manda solo. Así lo dijo; “no es de que hacen las cosas y no me entero o que yo delego funciones y usted haga lo que quiera… no, el Presidente de México tiene información y sabe muy bien todo lo que está sucediendo y toma las decisiones”.

Al día siguiente, el martes 22, dijo todo lo contrario; que delega y que el Gabinete de Seguridad se manda solo y saben qué hacer. Así lo expuso: “ya saben en automático (en el Gabinete de Seguridad) como deben de proceder, entonces esto se venía haciendo… yo no estaba informado, no me informan en estos casos y yo le tengo mucha confianza al secretario de la Defensa”.

Volvió a cambiar la versión el jueves 24, y sostuvo que sí estaba informado del “caso Culiacán”. Así lo dijo: “en este caso yo pude comunicarme, me informaron, antes de salir tenía yo la información, tenía comunicación, cuando llego a Oaxaca, ya nomás se confirma que se había tomado ya la decisión”.

¿Cual de los tres presidentes dice la verdad: el del 21 de octubre, el del 22 de octubre o el del 24 de octubre?

Por eso, para conocer lo ocurrido paso a paso y para deslindar las responsabilidades respectivas en la decisión de dejar en libertad a “Los Chapitos”, es urgente que el Congreso convoque a la creación de una Comisión de la Verdad.

Y es que el Presidente mexicano pudo incurrir en las causales previstas en el Artículo 108 constitucional, que a la letra dice: “El Presidente de la República, durante el tiempo de su encargo, sólo podrá ser acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común”.

Ordenar la liberación de “Los Chapitos” ¿es delito grave o traición a la patria?
Al tiempo.
24 Octubre 2019 04:09:00
¡El presidente AMLO habría gaseado al activista AMLO!
Con el paso de los días se confirma que el Gobierno de López Obrador se parece –cada vez más– al negativo de una fotografía. Es decir, que en su Gobierno todas las imágenes de la realidad se percibe invertidas.

Por eso vemos todos los días a un Presidente y un Gobierno que son de derecha pero que, en los hechos, se ven a sí mismos como de izquierda; a un Presidente que pacta con el crimen organizado pero dispersa con gas lacrimógeno la protesta de alcaldes de todos los partidos; a un Gobierno que premia a secuestradores de camiones y de personas, con plazas de maestros.

Y en ese México, al revés también vemos que todos los días el propio López Obrador se niega a sí mismo –niega su historia–, y una vez convertido en Presidente protagoniza una peligrosa dualidad que contradice y niega todo lo que prometió el candidato presidencial.

De esa manera resulta que el candidato López Obrador –que durante décadas se manifestó en plazas y pueblos de todo el país– hoy sería el crítico más severo de los primeros 10 meses del Gobierno fallido del presidente López Obrador.

Pero tampoco hay duda que hoy, el presidente López Obrador habría lanzado gas pimienta a los ojos del activista López Obrador. ¿Y qué significa ese desfase de la realidad?

Precisamente eso, que el nuevo Gobierno mexicano vive hoy su propia realidad, alejada de la realidad del país, de los mexicanos y de la democracia.

Y si aún no se han enterado algunos ciudadanos de la doble realidad que derrumba a la democracia mexicana, basta ver el cotidiano de los 10 meses del Gobierno de López Obrador, para entenderlo.

1.- El López Obrador opositor fue el más severo crítico del Gobierno de Enrique Peña Nieto por deficiencias como la fuga de “El Chapo”. Hoy, el presidente López Obrador deja escapar a los hijos de “El Chapo”, cuyo cártel habría financiado su candidatura presidencial.

2.- Por décadas, el López Obrador opositor asaltó de manera violenta pozos petroleros, plazas como el Zócalo, se apoderó de la capital del país de manera violenta al decretar el plantón Reforma-Zócalo y sus protestas nunca fueron dispersadas con gas pimienta. Hoy, el presidente López Obrador ordenó lanzar gas pimienta a un puñado de alcaldes que exigían diálogo.

3.- Por años, durante los gobiernos de Felipe Calderón y de Peña Nieto, el López Obrador opositor hizo de la violencia una causa de incalculable renta política. Propuso llevar a Calderón a juicio ante la ONU, dizque por militarizar al país, en tanto que a Peña le exigió renunciar por no poder contener la violencia.

Hoy, el presidente López Obrador militarizó más al país, no cumplió la promesa de regresar a los militares y marinos a sus cuarteles y contabiliza más de 31 mil muertes violentas –la cifra más alta de muertos en toda la historia del país– mientras que en 10 meses de gestión se han disparado el secuestro, robo con violencia, feminicidios y homicidios dolosos.

4.- A los pocos meses de iniciado el Gobierno de Peña Nieto, el opositor López Obrador exigió la renuncia del Gabinete económico porque en ese año el crecimiento del PIB era apenas de 1 por ciento. Hoy, con el Gobierno del presidente Obrador el PIB previsto para 2019 es de cero y la economía mexicana está al borde de la recesión, y al opositor ya se le olvidó.

5.- El lema juarista preferido del López Obrador opositor es el que propone “nada por encima de la ley y nadie fuera de la ley”. Hoy, el presidente López Obrador ordenó una ilegal y vengativa persecución contra Rosario Robles, en tanto solapa pillerías de amigos y socios, como Manuel Bartlett.

6.- Pero la perla mayor se localiza en los libros “escritos” por López Obrador. Y es que el hoy Presidente no cumple todo aquello que, como opositor, recomendó.

Por ejemplo, en Fobaproa, Expediente Abierto, el López Obrador opositor denuncia a Alfonso Romo, como uno de los defraudadores de la banca. Hoy Romo es el jefe de Gabinete del presidente Obrador. En distintos libros acusa a Bartlett de malas mañas, a “La Mafia del Poder” y hasta al presidente Trump. Hoy, el presidente Obrador es aliado de todos ellos.

En los hechos, existen dos personalidades de un mismo político. Una es la del severo crítico del poder, encarnada en el líder social López Obrador, y la otra es la personalidad del peor Presidente de México, evaluación que es posible hacer en solo 10 meses, en los que casi destruye la democracia mexicana.

Lo cierto es que hoy el mejor contrapeso a los excesos del presidente López Obrador, sería el líder opositor, López Obrador.

Al tiempo.
23 Octubre 2019 04:01:00
¡AMLO impune; no pagará los platos rotos de Culiacán!
El “fiscal carnal” de López Obrador –el señor Alejandro Gertz Manero– ya advirtió a los mexicanos que el Presidente es intocable; que nada tiene que ver con los bochornosos sucesos de Culiacán.

Es decir, que según el fiscal general, el Presidente habría estado ajeno a lo ocurrido en Culiacán, en donde secretarios de Estado, mandos militares, marinos y políticos habrían actuado sin cabeza, sin control y, sobre todo, que se mandan solos, sin órdenes superiores.

Nos confirmó Manero lo que suponían los mexicanos todos, que para eso fue llevado al frente de la Fiscalía General de la República, “para ser la tapadera” de los tropiezos, las torpezas y violaciones constitucionales del Presidente mexicano.

Y el señor Fiscal hasta se aventó la puntada de prometer que “el caso Culiacán” no será igual que “el caso Ayotzinapa”; como si existiera una línea paralela entre los dos acontecimientos.

Sin embargo, lo que no nos dice el titular de la FGR, es la manera en que la instancia a su cargo llevará a cabo las indagatorias del caso, para deslindar responsabilidades, sin tomar en cuenta la línea de mando del “Jefe Máximo” de las fuerzas castrenses.

Dicho de otro modo, si el señor Gertz Manero insiste en exonerar a su Jefe y ser “tapadera” del presidente López Obrador, entonces deberá concluir que el resto de “la película” –de los hechos en Culiacán– son un filme dedicado a la ausencia de Gobierno; en donde tanto secretarios de Estado como mandos militares, marinos y hasta guardianes obedecían órdenes de extraterrestres.

Acaso por eso, el presidente Obrador dijo el martes, en la mañanera respectiva, que ni enterado estaba de lo ocurrido en Culiacán.

¿Existe alguien, en México y el mundo, capaz de creer que el presidente Obrador no se enteró del ridículo de Culiacán?

Vamos por partes
1.- Lo primero que deberá indagar el fiscal general es el papel ausente y decorativo de la Secretaría de Gobernación, cuya titular, Olga Sánchez Cordero, es nada más y nada menos que responsable de la gobernabilidad.

¿Cómo es posible que el brazo derecho del Presidente, la encargada de procurar la gobernabilidad del país, haya estado en el otro extremo del territorio –en Chiapas– al tiempo que Culiacán estaba en llamas? ¿No es la titular de Gobernación la primera que debe ser despedida por inexistente?

2.- Ahora bien, si creemos la versión presidencial de que el Ejecutivo nada sabía del caso Culiacán y el Gabinete de Seguridad persiguió a los hijos de “El Chapo” para cumplir una orden de aprehensión con fines de extradición, entonces obliga preguntar. ¿Quién dio la orden de ir por “los chapitos” y, sobre todo, quién sabía dónde estaban escondidos?

3.- Y si no fue la DEA la que les dio las coordenadas de la captura de “los chapitos”, entonces las cosas se complican aún más para el Fiscal. ¿Quién en el Gobierno mexicano sabía dónde buscar a los hijos de “El Chapo”? Peor aún. ¿Si alguien del Gobierno de López Obrador ya sabía dónde estaban “los chapitos”, por qué nadie los atrapó antes? ¿Existen traidores en el Gobierno de AMLO?

4.- Pero si avanzamos la película de horror y tropiezos, resulta que las cosas se complican aún más. ¿Por qué?
Porque si el secretario de Seguridad, el señor Durazo, fue quien asumió la batuta del Gabinete de Seguridad, entonces nos encontramos con un grave problema constitucional.
Y la razón es elemental. Resulta que ni los militares, ni los marinos y menos los guardias nacionales deben recibir órdenes de un civil que, por jerarquía, no manda a nadie.
Por eso obliga preguntar. ¿Quién ordenó llevar adelante el operativo contra “los chapitos”, si como dice el señor fiscal, el presidente Obrador salió corriendo a Oaxaca y nada sabía y todo lo ignoraba?

5.- En este punto nos encontramos con lo que parece el problema de fondo. ¿Quién o quiénes en el Gabinete de Obrador, ordenó u ordenaron el operativo para la captura de “los chapitos”, sin cumplir básicos de seguridad a la población, ante el tamaño de una potencial reacción criminal?

6.- ¿Por qué militares, marinos y guardias nacionales hicieron caso a esa voz inexperta, que puso en riesgo a militares, marinos y guardias nacionales?

Lo cierto es que el esclarecimiento del caso Culiacán parece fácil, solo de rutina para la Fiscalía General de la República. ¿Por qué?

Porque todos, en la Administración de Obrador, saben que no hay Gobierno; que México vive una espiral de ingobernabilidad que se exhibió, de cuerpo completo, en el caso Culiacán.
Ingobernabilidad que empieza por el Presidente, que ahora dice que no sabía nada. Por eso nadie pagará los platos rotos.

Al tiempo
22 Octubre 2019 04:08:00
¡En Culiacán, empezó la amnistía de AMLO al crimen!
Como muchos saben, el secuestro, crimen y posterior incineración de “los 43 de Iguala”, se llevó a cabo por instrucción de un alcalde impuesto por AMLO, en un municipio y un estado gobernados por el entonces partido de López Obrador.

Aún así –y a pesar de que en toda la ruta del crimen nunca participó ninguna autoridad vinculada al PRI y menos al Gobierno federal– lo cierto es que el maniqueísmo de la claque lopista, la distorsión dolosa y el gusto de Obrador por la mentira y el engaño terminaron por responsabilizar de la masacre al Gobierno de Peña Nieto.

Dicho de otro modo, resulta que “los magos del engaño y la mentira” se salieron con la suya; convirtieron una derrota política de grandes proporciones –como el crimen de los 43 de Ayotzinapa– en una victoria que incluso los empujó al poder presidencial.

Hoy, luego del escandaloso ridículo y del grosero montaje que vimos en Culiacán por parte del Gobierno de López –luego de la detención y posterior liberación de “El Chapito”– regresaron no solo el cinismo de Obrador sino el maniqueísmo, la distorsión dolosa y el gusto por la mentira y el engaño.

Y es que “los magos del engaño y la mentira” parecen dispuestos a intentar la misma apuesta “engañabobos” y convertir una derrota en victoria.

La diferencia es que López Obrador y su Gobierno pueden engañar a muchos durante mucho tiempo pero, al final, no engañarán a todos todo el tiempo.

¿Por qué?
Porque hoy el presidente López Obrador podrá decir misa y pontificar contra imaginarios “molinos de viento” de la derecha y el conservadurismo; podrá acusar al pasado de sus fracasos y hasta podrá sublimar su cinismo pero, al final, no podrá ocultar que su Gobierno enlutó a todo el país y que en solo 10 meses convirtió al territorio mexicano en el mayor cementerio de la historia y terminará calificado como el peor Gobierno de todos los tiempos.

Y es que la realidad, demoledora por su peso específico, resultará aún más terca que el terco Presidente mexicano.

Como saben, en una suerte de control de daños, dicen el Presidente, la propaganda oficial y los corifeos de su fallido Gobierno que “el supuesto fracaso de Culiacán” en realidad fue un acierto y una respuesta humanitaria que evitó “una matazón de ciudadanos indefensos”.

Lo que no dicen, por ejemplo, es que solo en Tlahuelilpan la irresponsabilidad oficial provocó más de la mitad de las 200 vidas que se habrían salvado en Culiacán; no dicen que la irresponsabilidad de AMLO ha cobrado más de 100 vidas a causa de la falta de vacunas para el dengue; que son decenas de muertos por la carencia de medicamentos contra el cáncer y por el servicio deficiente en el sector salud.

Lo que no dicen el Presidente, su Gabinete, sus aliados e incondicionales, es que en 10 meses de Gobierno, el número de policías asesinados en todo el país casi alcanza los 400 y que, como nunca, el crimen organizado ha dado muerte a presidentes municipales, síndicos y legisladores locales.

Pero “la joya de la corona” del mal Gobierno y del fracaso en la contención de la violencia, en todo el país, son las 31 mil muertes violentas, en solo los primeros 10 meses del Gobierno de Obrador.

Esa cifra de 31 mil muertos en 10 meses es la más alta de todos los tiempos en México; es una muestra del fracaso en la estrategia contra la violencia y es la confirmación de que el de López Obrador es un Gobierno que no solo rindió la plaza ante el narcotráfico y el crimen organizado, sino que pactó con los distintos cárteles criminales.

Pero existe un mensaje aún más preocupante.

¿Cuál es ese mensaje?
Que la rendición de la plaza en Culiacán y el pacto con bandas como la de “El Chapo” explican la razón por la que el entonces candidato y hoy Presidente prometió por todo el país una amnistía a los grupos criminales.

En los hechos y violando la Constitución, el Presidente mexicano ya perdonó a los jefes de bandas como la de “El Chapo”.

Pero el mensaje resultaría aún más escalofriante sí se confirma que todos los barones de la droga serán perdonados.

¿Y, a cambio de qué sería el perdón?

En su columna de ayer, el periodista Pablo Hiriart desliza una escalofriante hipótesis; los matarifes del crimen organizado se podrían encargar de los enemigos y críticos del régimen.

Es decir, un narcoestado, el mayor riesgo para la democracia.

Al tiempo.
21 Octubre 2019 04:07:00
¡Fue un montaje el del ‘Chapito’ en Culiacán!
Al mejor estilo de Genaro García Luna –en la peliculesca captura de Florence Cassez–, el Gobierno de López Obrador montó un teatro con la supuesta captura y posterior liberación de Ovidio Guzmán López, hijo de “El Chapo” Guzmán.

¿Y por qué decir que fue un montaje dicha captura y liberación?

Porque solo de esa manera, con una supuesta rebelión del cártel de “El Chapo” –producto de supuestos fallos del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional–, se podía justificar que el Gobierno de López Obrador no entregara al Gobierno de Trump al hijo de “El Chapo”.

Es decir, que el Gobierno mexicano montó un teatro espectacular para no traicionar a su aliado, Joaquín “El Chapo” Guzman –y a toda su familia–, a quienes el presidente Obrador ha dado protección.

Y si dudan, basta recordar que utilizando el sello de la casa –mentiras, engaños y contradicciones–, abundan las evidencias de que asistimos a un montaje de Estado para justificar que el Gobierno federal no pudiera entregar al de EU, en extradición, a los hijos de “El Chapo”.

Pero vamos por partes.

1.- Lo primero que llama la atención es que, hasta ahora, nadie en el Gobierno de López Obrador haya reconocido la punta de la madeja del tema; que la DEA entregó al Gobierno de México toda las coordenadas de la localización de los hijos de “El Chapo”.

2.- En la primera versión de los hechos, el secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, habló de una confrontación entre militares y la banda de “El Chapo” en un patrullaje de rutina.

3.- Dicha versión la desmintió el propio presidente Obrador, quien confirmó la existencia de una orden de aprehensión con fines de extradición.

4.- ¿Por qué mintió Alfonso Durazo? ¿A poco el titular de Seguridad Pública no sabía nada de la orden de aprehensión con fines de extradición?

5.- El propio Durazo también negó la existencia de una negociación con la familia de “El Chapo”, lo cual fue desmentido por los propios familiares y el abogado del Joaquín Loera, quien dijo que se negoció la entrega de Ovidio Guzmán, a cambio de acabar con los enfrentamientos.

6.- Cuando le preguntaron al presidente Obrador si él había ordenado liberar al hijo de “El Chapo”, el Mandatario dijo que el Gabinete de Seguridad había acordado tal liberación y que él, el Presidente, solo la avaló.

7.- Esa es una mentira presidencial, ya que si algo tiene el Gobierno de Obrador es un ególatra sentido de autoridad. El Presidente ha dicho a todos y cada uno de sus colaboradores que el único que manda es él, y punto.

8.- Pero existe una pregunta fundamental que no ha sido planteada y menos respondida. ¿Por qué montar “el circo” de la captura y posterior liberación del hijo de “El Chapo?

9.- Esa es la pregunta clave. Y es que resulta inexplicable que Obrador haya lanzado una batida para capturar a los hijos de “El Chapo”, cuando el propio Presidente siempre dijo que no habría más detenciones y más enfrentamientos; cuando López Obrador llevó a familiares de “El Chapo” a visitar al criminal en EU; cuando Obrador dijo que su Gobierno pelearía la fortuna del criminal para regresarla a México.

10.- Lo que pocos saben es que la captura de los hijos de “El Chapo” fue una exigencia del Gobierno de Trump y que México no podía negarse a dicha entrega, sobre todo porque la DEA entregó todos los detalles de la ubicación de los hijos del criminal más buscado.

11.- ¿Qué hacer ante esa situación, si “El Chapo” y sus hijos son aliados y amigos del Gobierno de Obrador; son amigos de Alfonso Durazo?

12.- Pues nada, que los genios del Gabinete lopista concluyeron que, ante grandes problemas, grandes soluciones.

13.- Y es que el Gobierno de López Obrador no podía traicionar a su aliado, “El Chapo”, pero tampoco traicionar al Gobierno de Trump. ¿Y entonces?

14.- La gran solución fue un montaje espectacular, operado de la peor manera, negociado con los hijos de “El Chapo”, para hacer creer a la sociedad mexicana y Trump que la liberación de Ovidio Guzmán López fue razón de Estado, para salvar vidas.

15.- Y si aún lo dudan, basta ver la campaña mediática, política y en redes para justificar la liberación de Ovidio; el cierre de filas de gobernadores y las absurdas maromas del Presidente, de su Gabinete y de sus fanáticos.

16.- Y aquí aparece otra pregunta fundamental. ¿De verdad en el Gobierno de AMLO existe tal nivel de estupidez, como para llevar adelante un operativo como el de la captura de Ovidio Guzmán, sin los básicos de inteligencia y logística? ¿No fue un montaje para engañar a los mexicanos y a Trump?

17.- Y es curioso que en el Gobierno de López Obrador estén vinculados a la captura y liberación de Ovidio Guzmán dos viejos amigos de “El Chapo”; Alfonso Durazo y Alejandro Gertz Manero, los mismos que habrían dejado escapar a “El Chapo” en el Gobierno de Fox.

¿Se confirma la complicidad de Obrador con “El Chapo”?

Al tiempo.
17 Octubre 2019 04:09:00
¡Despide y perdona AMLO a Deschamps!
Palabras más palabras menos, el propio presidente Obrador lo dijo en la mañanera del miércoles 16 de octubre: “a los aliados y amigos perdón y olvido, a los enemigos y adversarios persecución y prisión”.

Y Carlos Romero Deschamps no solo ha sido un aliado desde hace muchos años del hoy presidente López Obrador, sino que el dinero del sindicato petrolero financió el nacimiento y el crecimiento del partido Morena y, sobre todo, la candidatura del hoy Presidente.

Por eso, es una ingenuidad suponer que la salida de Carlos Romero Deschamps es producto de una persecución al estilo de la prisión de Rosario Robles o la defenestración del ministro Eduardo Medina Mora.

No, en realidad la salida de la dirigencia del otrora poderoso sindicato de Pemex, de Romero Deschamps, es más bien un mensaje cuyos destinatarios están en los intríngulis de la investigación por corrupción de la petrolera mexicana, en donde el Gobierno de Donald Trump tiene metida la mano.

Es decir, el Gobierno de AMLO debe mandar mensajes de limpieza en Pemex y en su sindicato, para impedir el derrumbe a los ojos de las calificadoras.

Por eso, el despido y el perdón del hoy exlíder del sindicato petrolero se mueve a través de “cartas marcadas”, negociadas, que hicieron que el otrora poderoso Deschamps deje el cargo sin temor a ser investigado y menos llevado a prisión.

Y si lo dudan basta revisar el comportamiento de ese “soldado del Presidente” en que se convirtió Romero Deschamps desde el primer día del mandato de López Obrador.

Y es que si bien hoy muchos se escandalizan –sin pruebas y solo de oídas– del supuesto financiamiento de proveedores de Pemex a la campaña de Peña Nieto, lo cierto es que nadie dice nada del financiamiento de la campaña de AMLO, desde el sindicato petrolero.

Romero Desdechamps, igual que en su momento lo hizo su antecesor en la jefatura del sindicato, financió la candidatura presidencial del candidato de la llamada izquierda.

Si hacemos memoria, Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, financió la candidatura presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas, en la contienda de 1988.

Ese financiamiento oculto y la campaña masiva de votos a favor de Cárdenas le costó a “La Quina” el golpe lanzado por Carlos Salinas, que lo tiró del cargo y que llevó a la máxima posición a Hernández Galicia.

La historia se repitió desde el nacimiento del partido Morena y, sobre todo, en la candidatura presidencial de López Obrador.

Y es que el gremio petrolero, igual que el de los electricistas y otros de los grandes sindicatos de empresas e instituciones del Estado son territorio de la llamada izquierda.

Y desde que López Obrador inició la construcción de su propio partido tuvo como aliado al jefe del sindicato petrolero; gremio del que le arrebató al PRI una importante porción de los 30 millones de votos que lo llevaron al poder.

Por eso, hoy se puede decir que López Obrador despidió a su aliado Carlos Romero Deschamps, pero también se debe aclarar que el Presidente perdonó a su aliado al que le aplicará “la gracia” del olvido.

Y el mensaje fue claro en la “mañanera” de ayer miércoles, cuando en respuesta a Peniley Ramírez –una de las pocas periodistas que realmente preguntó, que incluso repreguntó y hasta confrontó al Presidente sobre la corrupción en el Gobierno de Peña Nieto– Obrador confirmó que con los expresidentes propuso “el punto final”.

Es decir, el perdón y el olvido.

Sí, perdón y olvido para expresidentes, pero también para aliados y amigos; aliados como Deschamps, como Bartlett, como Olga Sánchez Cordero, como Napoleón Gómez Urrutia…

Y es que López Obrador es, en los hechos, el Luis 14 mexicano; es todo el Estado, el que perdona y castiga; es el “rey sol” de Macuspana.

Al tiempo.
16 Octubre 2019 04:02:00
¡Masacre en ‘Aguililla’! ¿quién miente Presidente?
Cuando era candidato presidencial, López Obrador recorría el país con la promesa de que en su Gobierno no habría más masacres ni ajustes de cuentas de las bandas criminales. Cuando era aspirante presidencial también promovía “los abrazos antes que los balazos” y se comprometió a que los militares y marinos regresarían a sus cuarteles.

Incluso llegó a prometer lo impensable: “desde el primer día de mi Gobierno se acabarán la violencia y el crimen”, le dijo en una memorable entrevista a Ciro Gómez Leyva. ¡Claro, nunca dijo cómo llevaría a cabo esa milagrosa promesa!

A 320 días de iniciado el Gobierno y a 15 meses de que ganó la elección presidencial todas las promesas anteriores se han convertido en monumentales mentiras. Es decir, López Obrador engaño a los mexicanos. ¿Por qué mintió Presidente?

Peor aún, el mismo día que el Gobierno de López Obrador realizaba lo que el propio Alfonso Durazo presumió como la mayor evaluación de los niveles de violencia en México y que presumía “el punto de quiebre” de la inseguridad, el grupo criminal que domina en Michoacán masacró a policías federales en una emboscada.

Peor aún, el Gobierno federal no atina, siquiera, a ponerse de acuerdo en el numero de víctimas. Y es que mientras que la Fiscalía Estatal habla de 14 policías masacrados, en Gobernación dijeron que eran los 13 policías muertos y algunos medios locales –de Guanajuato y Michoacán–, reportaron hasta 27 policías que perdieron la vida. ¿Quién miente Presidente?

No es todo. El 22 de abril de 2019, y luego de conocer el crecimiento explosivo de la criminalidad en los primeros meses de su Gobierno, López Obrador pronosticó que la violencia sería contenida en seis meses; una vez que maduraran los programas sociales y el trabajo de la Guardia Nacional.

Hoy, a 320 días de que arrancó el Gobierno de AMLO y a punto de cumplirse los seis meses que el propio presidente prometió, la violencia sigue sin freno; no ha bajado un solo día y recuentos como el de @ContrapesoC confirman que el número de mexicanos muertos en hechos violentos rebasa los 30 mil; cifra nunca antes vista. Es decir, hasta hoy han fracasado los programas sociales y la estrategia de la Guardia Nacional. ¿Quién miente, Presidente?

Hay más. En comederos políticos son muchas las voces que opinan, imaginan o especulan que los estados de Michoacán y Guanajuato han sido abandonados por el Gobierno federal ante “el señorío” que han alcanzado grupos criminales como los cárteles Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Santa Rosa de Lima.

En Michoacán, por ejemplo, se han reportado tres masacres que involucran al CJNG. La primera se produjo el 8 de agosto, en Uruapan, en donde fueron tirados 20 cuerpos sin vida, ocho de ellos colgados en un puente.

La segunda masacre se produjo el 30 de agosto en Tepalcatepec, con un saldo de 9 muertos y la tercera el pasado lunes, en donde fueron emboscados policías federales de un convoy de 43 efectivos, con la muerte de 14 de ellos. ¿Existe un abandono deliberado del estado de Michoacán, por parte del Gobierno federal?

En Guanajuato ocurre algo parecido. Según reportes periodísticos, esa entidad del Bajío habría sido abandonada a causa del diferendo entre el Gobernador y el Presidente. Por eso, de Palacio habrían ordenado sacar del estado a la Marina, a pesar de que estaba cerca de capturar a José Antonio Yépez, “El Marro”.

¿Cierto o falso que por diferencias con los gobernadores desde Palacio se habrían abandonado los estados de Michoacán y Guanajuato? ¿Quién miente Presidente?

Lo cierto es que la masacre de Aguililla colocó en el ojo del huracán a todo el Gobierno de López Obrador. ¿Por qué? Porque confirma que la mayor propuesta del candidato presidencial y del presidente Obrador, el de abatir la violencia y el crimen, es un fracaso total.

Y el fracaso lo sintetizó de manera ejemplar la titular de Gobernación; Olga Sánchez Cordero, quien dijo que la masacre es cosa de todos los días en todo el país. Es decir, vivimos en total ingobernabilidad. ¿Y dónde quedó lo feliz, feliz, feliz, Presidente? ¿Será que alguien miente?

Al tiempo.
15 Octubre 2019 04:07:00
¿De qué se ríe; miedo al psiquiatra Presidente?
Enojado, y con su clásico tono “gagá”, López Obrador se quejó de que un mandante –uno de los millones de jefes del Presidente–, exigió al Instituto Nacional de Transparencia toda la información sobre la salud del Mandatario mexicano.

Y toda la información “es toda”, incluido un análisis psiquiátrico para conocer la salud mental del Presidente.

López Obrador hizo público el requerimiento de información y, con risa nerviosa, pretendió descalificar al demandante con un fulminante “¡se pasan!”, como si el ciudadano mexicano que hizo tal solicitud al INAI fuera un paria.

Sin embargo, y a pesar del visible enojo presidencial, lo cierto es que el de la salud física y mental de López Obrador es un tema que está en boca de muchos; un tema que cada vez alcanza niveles de tendencia, en especial por los signos claros de que ya en el poder absoluto, el presidente Obrador no puede ocultar evidentes conflictos emocionales y hasta psiquiátricos.

¿Cuáles conflictos?

Los choques que a diario le provocan su ignorancia y analfabetismo; su fobia hacia las mujeres y hombres de ciencia; los conflictos que todos los días le causan la frustración evidente por la quiebra del país y, en general, la tensión por el inocultable fracaso total de su Gobierno.

Y es tal el nivel de frustración presidencial que, por ejemplo, cada vez son mayores y más grotescas las mentiras que deben inventar el Presidente mismo y sus colaboradores, con tal de justificar, minuto a minuto, los fracasos, las torpezas y los escándalos de todo tipo.

Por ejemplo, la “perla mentirosa” más recientes no sólo fue pública sino que ocurrió ante los más importantes empresarios del país.

Resulta que Alfonso Romo, el jefe de Gabinete presidencial, les dijo a los hombres de empresa “que le digan mentiras” al Banco de México para calmar el nerviosismo y para que, con ello, bajen aun más las tasas de interés.

Esa escandalosa, inmoral y tramposa solicitud –que habría provocado el despido de Romo en cualquier democracia–, confirma que el Gobierno de Obrador y el propio Presidente “están al borde de un ataque de nervios”.

Y es que al tiempo que el “brazo derecho” del Presidente le pide a los empresarios mentir, se dio a conocer que la actividad industrial cayó por onceavo mes consecutivo, mientras que en lo que parece otra mentira, el IMSS reportó un crecimiento del empleo, en septiembre, de poco más de 12 por ciento.

Pero las anteriores son apenas algunas señales menores de las causas del nerviosismo y la frustración presidencial que han llevado a López Obrador a la cumbre de la mitomanía y a la pérdida de la salud emocional.

Según distintos estudiosos del discurso presidencial durante los primeros 320 días de sus “mañaneras”, el Presidente mexicano ha dicho más de 12 mil mentiras. Es decir, tenemos de Presidente a un mitómano sin freno.

¿Qué problema emocional, siquiátrico y de comportamiento tiene un gobernante que llega a mentir de esa manera? ¿A poco esa cifra de mentiras no es señal suficiente para que los mandantes, los ciudadanos, los empleadores del Presidente, exijan que el Mandatario sea sometido a una evaluación psiquiátrica?

Pero hay más. ¿Cómo entienden los especialistas de la conducta humana expresiones como la del “¡pueblo feliz, feliz, feliz…!”, cuando la violencia y el crimen viven sus peores momentos; cuando la economía está derrumbada, cuando el crecimiento económico es de cero en 2019?

¿Cómo entiende un psiquiatra las expresiones de “¡fuchi y guácala…!”, para rechazar la violencia criminal; la propuesta de reducir la violencia con llamados a las madres, padres y abuelos para que reprenden a los criminales?

¿Todas esas son actitudes de un político que está en sus cabales?

Está claro que no. ¿Entonces, por qué negarse a una evaluación siquiátrica, presidente Obrador?

Frente a ese reclamo, el Presidente se ríe y descalifica a los mandantes que hicieron la solicitud.

Legalmente, sin embargo, nada obliga al Presidente mexicano a entregar a los ciudadanos un examen de su salud y menos de su estado mental. ¿Y entonces?

Vale recordar que hoy se cumplen 85 días de que Obrador prometió entregar los reportes de su salud, en general. ¿Y qué creen? Que tampoco ha cumplido.

Sí, todo indica que los mandantes nunca sabremos si 30 millones de votantes eligieron a un enfermo mental o a un Presidente en sus cabales.

Los hechos, sin embargo, gritan.

Al tiempo.

14 Octubre 2019 04:08:00
¡La ‘represión ejemplar’ del presidente Obrador!
El 10 de enero de 1997, en la primera plana del diario Excélsior, se publicó un artículo de Gastón García Cantú, titulado, Ni Optimismo Ni Pesimismo: Democracia, Obra de la Crítica.

En el texto, el reputado articulista hacía referencia a la beligerancia del discurso presidencial y del poder, contra los críticos y la crítica.

Por eso, en el citado artículo, García Cantú acuñó un clásico de la libertad de expresión en México.

Escribió: “Un Presidente mexicano, por el poder de que dispone, al censurar personas o acciones, condena. Y la condena, en nuestro sistema, termina en persecución”.

Luego recomendó: “Los discursos presidenciales contra la crítica deben revisarse por salud moral”.

Y vale el ejercicio memorioso porque hoy, sean jueces, legisladores, empresarios, ministros, políticos y, sobre todo periodistas, saben que cuando López Obrador acusa, señala, condena o insulta, la acusación, el señalamiento, la condena o el insulto presidenciales se convierten en una orden que acatan sin chistar los serviles empleados del poder presidencial.

Así, todas las mañanas, el Presidente mexicano asume el papel de “papá de los mexicanos”, quien antes de salir a buscar el sustento para la prole se da tiempo para el regaño del día, la sanción a “los mal portados”, la reprimenda verbal y, sobre todo, se da tiempo para aplicar la “represión ejemplar”.

Por eso, desde el inicio de su Gobierno, López Obrador impuso su peculiar estilo de “represión ejemplar” cuando recorría el país con “la fusta desenvainada” para reprimir a gobernadores y opositores locales mediante abucheos y silbatinas que pretendían someterlos; reprimenda organizada por el brazo represor del Gobierno, llamado Morena.

¿Y cuál era el mensaje detrás de esa “represión ejemplar”?

“¡Eso le pasará a quienes no se sometan!”

Luego, la “represión ejemplar” de AMLO siguió contra los periodistas. Desde los tiempos de campaña y luego en sus mensajes mañaneros lanzó invectivas contra sus críticos, a los que difamó, calumnió y persiguió. El mensaje era el mismo y debía ser entendido por los dueños de los medios privados, quienes obedientes despedían y siguen despidiendo “al pecador señalado”. No fueron pocos los empresarios y periodistas que se doblaron.

El mensaje fue idéntico; “¡eso le pasará a quien no se someta!”

Después tocó el turno de la “represión ejemplar” a políticos, como Rosario Robles, llevada a prisión gracias a una monstruosa arbitrariedad legal. Luego de esa “represión ejemplar” se “doblaron” diputados, senadores y hasta gobernadores; todos ellos sabedores de que el mensaje de la represión contra Rosario Robles era el clásico “escucha Juan, para que entiendas Pedro”.

La “represión ejemplar” siguió contra empresarios, exfuncionarios y abogados reputados como Alonso Ancira, Emilio Lozoya, Carlos Ahumada, Juan Collado y Diego Fernández de Cevallos, entre otros.

Luego esa “represión ejemplar” avanzó contra integrantes de órganos autónomos y fue obligado a renunciar Guillermo García Alcocer, presidente de la Comisión Reguladora de Energía, mientras que otro, como Luis González Pérez, prefirió declinar a la reelección en la CNDH.

Todo ello mientras se toleran y solapan –entre risotadas– “travesuras” y “pillerías” de los hijos pródigos de López Obrador, como Manuel Bartlett, Irma Eréndira Sandoval, John Ackerman y los reprobados gobernadores de Veracruz, Morelos, Puebla y Ciudad de México; Cuitláhuac García, Cuauhtémoc Blanco, Miguel Barbosa y Claudia Sheinbaum, respectivamente.

Pero no ha terminado la “represión ejemplar”. Apenas en los primeros días de octubre se preparó otro escandaloso montaje para tirar de su cargo al ministro Eduardo Medina Mora. Sin pudor y violando la Constitución, el presidente Obrador dio un “golpe de Estado” contra la Suprema Corte. La “represión ejemplar” fue un mensaje lapidario a los ministros del Máximo Tribunal. “¡será derribado el que se interponga al deseo presidencial!”.

Tampoco fue todo. Luego vino la ilegal suspensión del juez federal, Jorge Arturo Camero, dizque por presunto enriquecimiento ilícito. El citado juez era uno de los pocos que admitió amparos contra el aeropuerto de Santa Lucía. Pero eso no es todo: hay mucho más detrás de la purga contra el juez Camero. ¿Por qué?

Porque Jorge Arturo Camero es el presidente de la Asociación de Magistrados y Jueces de Distrito del Poder Judicial de la Federación; el único contrapeso que le queda a la Corte. Por eso lo echaron de manera ilegal.

¿Así o más clara la persecución oficial, dictatorial, del presidente López Obrador?
Tenía razón Gastón García Cantú; “la condena de un Presidente termina en persecución”.
¿Hasta cuándo?

Al tiempo.
11 Octubre 2019 04:06:00
¡Confirmado, fue ‘golpe de Estado’ contra la Corte!
El pasado martes 8 de octubre aquí dijimos que, por sus características, el ataque orquestado desde el Poder Ejecutivo contra el ministro de la Corte, Eduardo Medina Mora, debía ser entendido como un “golpe de Estado”.

Hoy, con la información disponible –sobre la persecución financiera contra la familia de un ministro de la Corte–, se confirma que, en efecto, la defenestración de Medina Mora fue un “golpe de Estado” lanzado desde el Poder Ejecutivo, contra el Poder Judicial, con el objetivo de que el presidente López Obrador se haga del poder total.

Pero vamos por partes. ¿Qué es un golpe de Estado?

Según el Diccionario Político de Bobbio, el “golpe de Estado” se define “como la violación deliberada de las normas constitucionales por parte de un Gobierno, una asamblea o un grupo de personas que detentan la autoridad”.

Y el ejemplo universal de “golpe de Estado” –según Bobbio– “es el concretado por Luis Bonaparte, en 1851, cuando dio el golpe de gracia a la II República, de la que él mismo era Presidente, y logró proclamarse nuevo emperador de Francia”.

El mismo autor explica que “a diferencia de la guerrilla o de la guerra revolucionaria… el golpe de Estado se lleva a cabo no sólo a través de funcionarios del propio Estado sino utilizando elementos que forman parte del aparato del Estado”.

Y remata contundente: “En otras palabras, el golpe de Estado implica la instauración de un nuevo poder de hecho que impondrá, a su vez, su propia legalidad”. (Fin de la cita)

Ahora bien, vale recordar que, con fecha 3 de octubre, el ministro de la Corte, Eduardo Medina Mora, presentó su renuncia al cargo, amparado en lo que establece el artículo 98 constitucional.

Dicho artículo señala, tajante, que la renuncia de un ministro de la Corte “solamente procederá por causas graves”.

¿Cuáles fueron esas causas graves?

Horas después de que Medina Mora presentara la renuncia, el presidente López Obrador la aceptó, sin dar a conocer “las causas graves”. Días después, una mayoría de 111 senadores aceptaron la renuncia de Medina Mora, sin que nadie conociera “las causas graves”.

¿Por qué, entonces, renunció Medina Mora?

Aquí dijimos desde el mismo 3 de octubre, que Medina Mora y su familia habían sido perseguidos por el gobierno de López Obrador y que esa persecución debía ser entendida como “un golpe de Estado” lanzado contra la Corte por el propio Presidente.

Hoy, el columnista de El Universal, Mario Maldonado confirmó, con documentos públicos, que a través de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda se congelaron las cuentas de toda la familia de Medina Mora y de sus empresas, para obligarlo a renunciar. Una vez que renunció, las cuentas fueron descongeladas.

Así lo dijo Mario Maldonado, en una parte de su columna para El Universal: “documentos en poder de este columnista confirman que funcionarios de Gobierno, en específico de la Unidad de Inteligencia Financiera, presionaron al ahora exministro para lograr su renuncia al máximo órgano de justicia del país”.

Todos saben que Santiago Nieto, director de la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda, es el servidor público más fiel al presidente Obrador. Hoy sabemos que ordenó congelar las cuentas de familiares y empresas de Medina Mora, para obligarlo a renunciar. Y una vez que renunció Medina Mora, Santiago Nieto ordenó descongelar las cuentas del ya exministro.

Queda claro, Santiago Nieto actuó por instrucción del presidente López Obrador. ¿O existe algún ingenuo que cree que Santiago Nieto se manda solo?

Y también queda claro que, como lo define Norberto Bobbio, estamos ante un “golpe de Estado”. Y lo más preocupante es que –igual que Luis Bonaparte–, el presidente López Obrador es el autor intelectual del “golpe de Estado”, contra la Suprema Corte y contra la democracia mexicana.

Pero no termina ahí la historia. ¿A cambio de qué, senadores del PRI, del PAN y del PRD se sumaron a ese golpe de Estado?

Y es que muchos senadores, igual que el presidente Obrador, violaron la Constitución.

¿No se los demandará la Nación?

Al tiempo.
10 Octubre 2019 04:00:00
¡Probado: AMLO repudia las universidades!
La pulsión presidencial contra todo aquello que signifique impulsar la educación de calidad, la ciencia, la tecnología y, en general el conocimiento, ya es un comportamiento patológico de López Obrador.

Para el Presidente mexicano son indeseables los “sabelotodo”, no son necesarios “los expertos” y según la propia palabra presidencial, en el servicio público se requiere “99% de honestidad y solo 1% de capacidad”.

Es decir, el Mandatario mexicano detesta la ciencia, a los científicos y, sobre todo, a todos quienes atesoran conocimiento.

Por eso el Presidente llevó al Conacyt, a quien hoy dirige la mayor institución de ciencia, la peor directora posible. Por eso el Presidente acabó con las becas de mexicanos en el extranjero y por ello canceló apoyos a estudiantes destacados que participaban en competencias globales del conocimiento.

También por eso los empeños presidenciales en “tirar” la reforma educativa de Peña Nieto; por eso regresó la educación pública de primaria y secundaria al peor lastre de la educación en México, a la CNTE y, por ello, López Obrador canceló en la nueva ley educativa los exámenes de evaluación del conocimiento de los maestros.

Es decir, AMLO repele todo lo que signifique conocimiento, ciencia, tecnología y hasta detesta a los mexicanos destacados por su conocimiento.

Y si aún lo dudan, basta ver el costoso circo político y mediático que organizó el Presidente con la llegada de las cenizas de José José –al que el Gobierno federal trató como héroe nacional en Bellas Artes– mientras que a la muerte del historiador Miguel León Portilla solo dedicó un vulgar responso.

Si aún dudan de la repulsión presidencial a las mujeres y los hombres de ciencia, basta ver el nivel académico y de especialidad que tienen muchos de sus colaboradores, de los gabinetes Legal y Ampliado; la ignorancia de legisladores y gobernadores de Morena, que están entre los peor calificados.

Basta ver la insistencia presidencial por terminar con los exámenes de admisión en preparatorias y universidades públicas; basta ver la satanización pública que ha expresado contra algunas de las más reputadas universidades privadas –como el Itam– y la colonización que han conseguido Morena y el propio Presidente de otras como el Tecnológico de Monterrey y la Ibero.

Y en medio del rechazo público del presidente López Obrador a la educación de calidad, a la excelencia y a la ciencia, aparece el engaño mayor; la mentirosa construcción de 100 universidades públicas.

En toda su campaña el Presidente prometió la construcción de hasta 100 universidades públicas durante su Gobierno, con la idea de que ningún mexicano se quedara sin educación superior. Gran mensaje.

Sin embargo, no existe una sola de esas universidades y, lo peor del caso, que para financiar tales centros de educación superior no existe ninguna partida presupuestal en el ejercicio previsto para 2020.

Más aún, serán universidades “patito”, al estilo de la Universidad de la Ciudad de México, en donde se inscribe todo aquel que así lo quiera, sin necesidad de presentar examen de admisión, sin realizar exámenes de evaluación mensual, semestral o anual. Al final, todos los egresados recibirán un título universitario “patito”.

Pero si aún existe un mexicano que dude del repudio de AMLO a las universidades, apenas ayer una treintena de universidades públicas de todo el país se declararon en paro por la falta de recursos económicos.

Es decir, las universidades están en quiebra. Y la respuesta del Presidente mexicano, amoroso y amantísimo de las universidades y de la educación de calidad, las mandó al diabl, dijo que no se dejará chantajear, que no habrá más dinero y que “le hagan como quieran”.

Y es que en el Gobierno de López Obrador hay dinero para el circo de José José, para “los ninis”, para comprar estadios de beisbol, para la farsa de “sembrando vida”, para comprar votos… pero no para las universidades.

Así o más claro que el Presidente odia las universidades y a los universitarios.

Al tiempo
09 Octubre 2019 04:05:00
¡30 mil muertes de AMLO y satanizan a Calderón!
Hoy se cumplen 312 días de que está en el poder el presidente López Obrador y, casualmente, la inseguridad, el crimen y las muertes violentas siguen sumando sin fin.

Al mismo tiempo, el Gobierno de Morena también rebasa hoy la cifra cabalística de 30 mil muertes violentas –según el recuento de @ContrapesoC– en solo 10 meses de gestión; cifra nunca vista en la historia y tampoco en los gobiernos más violentos, los de Calderón y Peña.

Es decir, que en cada uno de los 312 días del Gobierno de AMLO han sido asesinadas 96 personas –en promedio–; cuatro personas cada hora, o si se quiere, seis mexicanos mueren durante cada una de las mañaneras del presidente Obrador.

Pero el escándalo es mayor si comparamos los 312 días del Gobierno de AMLO y “los muertos” en los gobiernos de Fox, Calderón y Peña.

En el gobierno de Fox, por ejemplo, se registraron 60 mil 200 muertos, mientras que los primeros 10 meses del Gobierno de Obrador reportó 30 mil muertos, lo que significa que en solo una sexta parte de su sexenio, AMLO lleva el 50% de los muertos contabilizados en todo el sexenio de Fox.

En la gestión de Calderón la cifra de muertos alcanzó 121 mil 600, lo que significa que en 10 meses de AMLO lleva el 25% de los muertos reportados con Calderón. En la administración de Peña Nieto se contabilizaron 165 mil 400 muertes violentas y con Obrador van 30 mil en solo 10 meses, lo que significa que en 312 días Obrador lleva la quinta parte de los muertos de todo el sexenio de Peña.

¿Qué significan las anteriores cifras de terror?

La respuesta se sintetiza en una palabra; ¡fracaso…!

Es decir, por donde se le quiera ver, en materia de seguridad, de prevención del crimen, de muertes violentas, el de López Obrador ha resultado un Gobierno no solo fallido, sino fracasado, en solo los primeros 10 meses.

Y es que no ha funcionado la estrategia de “abrazos no balazos”, tampoco llamar a las madres de los criminales para “que a chanclazos” lleven a sus hijos por el buen camino, y menos el “¡fuchi, guácala!” que propuso el presidente López Obrador.

Y de la cacareada Guardia Nacional –que prometió el Presidente que sería la solución ante la violencia–, no existe un solo resultado positivo.

Sin embargo, buena parte de la sociedad mexicana parece ciega y sorda ante ese escandaloso fracaso; ciega porque a pesar del incumplimiento de la promesa fundamental de campaña –que desde el primer día de Gobierno bajarían los elevados niveles de violencia y crimen–, muchos ciudadanos siguen “enamorados” de un Gobierno ineficaz.

Pero lo más cuestionable del tema es que a pesar del escandaloso fracaso del Gobierno de AMLO –en la contención de la violencia y el abatimiento del crimen–, se producen fenómenos como la satanización contra Felipe Calderón, en una de las más reputadas universidades privadas.

Como saben, la excandidata presidencial, Margarita Zavala y el expresidente, Felipe Calderón, impulsan con éxito “la siembra” por todo el país del partido México Libre. Se trata de una alternativa partidista de centro progresista que, en su momento, enfrentará en las urnas y ante los electores al partido y al Gobierno de López Obrador.

Y decimos que “la siembra” de México libre es todo un éxito porque el Gobierno de López Obrador y el Presidente mismo se han encargado de debilitar y estigmatizar –por todos los medios–, esa alternativa partidista.

Así, un día sí y otro también, el presidente Obrador golpea a Felipe Calderón, a Margarita Zavala y hasta descalifica sus afanes democráticos, al tiempo que sus lacayos hacen lo propio.

Pero el extremo de la satanización contra Calderón se llevó a cabo en la sede del reputado Tecnológico de Monterrey, a donde Calderón fue invitado para hablar de su partido y de la democracia mexicana y fue rechazado por grupos identificados con Morena.

Se trata de una campaña de odio que más que debilitar a Calderón exhibe el fracaso de AMLO. Y es que los sembradores de odio recordaron que en el gobierno de Calderón un operativo militar masacró a dos estudiantes de esa universidad, a los que sembró armas y pretendió involucrar con el crimen organizado.

Sin duda que se trata de una acción imperdonable, pero no menos imperdonable que el engaño de AMLO, en cuyo Gobierno se han reportado más de 30 mil muertes violentas; se reportaron más de 100 víctimas en la tragedia de Tlahuelilpan, acreditada al presidente Obrador y se han generalizado matanzas en no pocos estados, como Guanajuato y Veracruz, por citar solo dos casos.

En solo 312 días el Gobierno de Obrador contabiliza el 25% del total de muertos de todo el Gobierno de Calderón y, aún así, siguen sembrando odio contra Calderón. ¿De quién la mano que mueve el odio en el Tec?

Al tiempo.
08 Octubre 2019 04:08:00
¡Es un ‘golpe de estado’ el de AMLO contra la Corte!
Por sus características, la forzada renuncia de un Ministro de la Corte –como Eduardo Medina Mora–, debe entenderse como un “golpe de Estado”.

Es decir, “un golpe” salido desde una institución del Estado –como el Poder Ejecutivo–, destinado a debilitar y/o suplantar a otra institución del propio Estado, como el Poder Judicial; diseñado no solo como garante de la impartición de justicia sino como equilibrio y contrapeso a sus pares del Ejecutivo y Legislativo.

Dicho de otro modo; resulta que desde el Poder Ejecutivo se ordenó investigar, desprestigiar y perseguir al ministro Medina Mora y a su familia, con el objetivo perverso de obligarlo a renunciar y con ello, conseguir que el presidente López Obrador se apodere de manera ilegal del Poder Judicial.

Pero la gravedad del “golpe de Estado” es mayor si entendemos que se trata de una intromisión diseñada, planeada y ejecutada desde un Poder, como el Ejecutivo, para romper la vida interna de otro, como el Poder Judicial.

Por eso, no resulta exagerado decir que asistimos a la muerte de un pilar fundamental de la democracia mexicana; la división de poderes, que fue concebida y reformada precisamente para contener los afanes autoritarios y dictatoriales del poderoso presidencialismo mexicano.

¿Y por qué se puede decir que la renuncia del ministro Medina Mora es mucho más que la grosera intromisión del Poder Ejecutivo en la vidas interna del Poder Judicial? La respuesta resulta de párvulos.

Porque son abundantes las evidencias de que el ministro Medina Mora fue víctima de una persecución planeada, operada y montada para empujar su prematura renuncia.

Y si el Gobierno de López Obrador ha sido capaz de montajes como el perverso e ilegal encarcelamiento de Rosario Robles –entre otras venganzas–, , no le costó ningún trabajo sembrar en medios el supuesto enriquecimiento de Medina Mora y los presuntos vínculos con el crimen organizado.

Sin embargo, y más allá de la guerra mediática que golpea a Medina Mora, hasta hoy no existe una sola prueba de esos presuntos delitos. Y si el instrumento para doblar al también exembajador fue el descrédito y la persecución familiar –para justificar las acusaciones infundadas en su contra–, el objetivo es lograr que el presidente Obrador meta otro “ministro carnal” a la Suprema Corte , con lo que habrá conseguido los votos para hacer y deshacer en el máximo tribunal.

Y por lo pronto, en una cadena de acciones inconstitucionales, el presidente López Obrador ya dio el primer paso para adueñarse de la Suprema Corte, con la venia del presidente de la misma, el ministro Zaldívar y de no pocos de sus pares.

Primero, en abierta violación al Artículo 98 constitucional, López Obrador dio por aceptada la carta-renuncia del ministro Medina Mora, a pesar de que no se exponen “las causas graves” de dicha renuncia.

Es decir, que el presidente López Obrador hizo su personalísima interpretación del 98 constitucional, juzgó a Medina Mora culpable de quién sabe qué cosa y mandó su renuncia al Senado, en donde deberá ser procesada conforme a la Constitución, a pesar de que en ningún lado aparecen las “causas graves” de la renuncia.

Peor aún, el Presidente dijo, ayer que quienes integrarán las ternas para sustituir la vacante de Medina Mora en la Corte “son muy buenos perfiles, gente honesta que no sean corruptos, profesionales, de acuerdo a los requisitos y con el distintivo de la honestidad”.

Es decir, que el presidente Obrador ya tiene ternas para sustituir a Medina Mora, cuando legalmente el ministro aún sigue en el cargo. Y es que en tanto el Senado no lleve a cabo el procedimiento de aceptación de la renuncia y en tanto no se analicen “las causas graves” de tal renuncia, Medina Mora sigue siendo ministro.

Queda claro que López Obrador orquestó un “golpe de Estado” contra la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya que al empujar la renuncia de uno de sus ministros el Presidente rompió el esquema diseñado para mantener la independencia del máximo tribunal; independencia que hace posible la “división de poderes”, condición para el equilibrio democrático del país.

Y de prosperar el “golpe de Estado” lanzado desde el Ejecutivo, contra el Poder Judicial, López Obrador tendrá una baraja de incondicionales que lo convertirán en un rey. ¿Y dónde están las voces opositoras, los partidos y los políticos que se oponen al “golpe de Estado”? ¿O veremos el triunfo de la complicidad?

Al tiempo.
07 Octubre 2019 04:05:00
Con la Corte en un puño, AMLO tiene el poder total
Más que la prensa mexicana y que los opinantes nacionales, los medios extranjeros alertaron del riesgo de una potencial dictadura de López Obrador a causa de la colonización del Estado todo.

Y es que con la prematura y forzada renuncia de Eduardo Medina Mora a un lugar en la Suprema Corte, el Presidente mexicano se convierte –en los hechos– en un rey que tiene en un puño los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; además de que mangonea a su antojo a medios y empresarios.

Es decir, que la prensa extranjera, con más claridad que los medio mexicanos, entendió que en México asistimos al fin de los contrapesos, de los equilibrios democráticos y que avanzamos en dirección al indeseable esquema del poder en manos de un solo hombre, antesala de una dictadura.

Y sin duda que se trata de una situación política extrema; acaso la mayor crisis del Estado mexicano en décadas, que augura tambores de guerra.

Por donde se quiera ver, no es común y menos deseable la renuncia prematura de un ministro de la Corte, sobre todo porque hoy nadie conoce, a ciencia cierta, los motivos que empujaron la dimisión de Medina Mora al codiciado puesto de ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

¿Qué pasó? ¿Por qué renunció Eduardo Medina Mora? ¿Fue presionado por el Poder Ejecutivo? ¿Fue chantajeado por “los hombres del Presidente”? ¿Es una ficha de cambio para entregar la Corte al presidente Obrador, a cambio de impunidad para un ministro corrupto? ¿Es culpable Medina Mora de las tendenciosas acusaciones de corrupción en su contra?

Hoy nadie tiene respuesta a las interrogantes anteriores.

Lo que sí sabemos, sin embargo, es que debido a lo precipitado de la renuncia de Mora, ninguna de las partes respetó el mandato constitucional; ni el ministro saliente ni el presidente Obrador y menos el Senado.

¿Y cuál mandato constitucional fue violentado?

1.- Resulta que el Constituyente y el Constituyente Permanente –es decir, quienes redactaron y aprobaron el Artículo 98 constitucional y quienes lo han modificado– siempre cuidaron que los ministros de La Corte quedaran a salvo de la tentación autoritaria de los poderes Ejecutivo y Legislativo.

2.- Por eso, el párrafo tercero del Artículo 98 constitucional, estableció que “la renuncia de los ministros de la Suprema Corte de Justicia solamente procederá por causas graves; serán sometidas al Ejecutivo y, si este las acepta, las enviará para su aprobación al Senado”.

3.- Es decir, que “la renuncia” del ministro Medina Mora a su cargo en el Máximo Tribunal del país, debió explicar las “causas graves” que lo llevan a dejar esa posición.

4.- Sin embargo, la carta que Medina Mora envió al presidente Obrador –para informar su renuncia– no establece las “causas graves”.

5.- Y llama poderosamente la atención que el ministro renunciante haya excluido ese requisito –las “causas graves” de su renuncia– en la carta enviada al Presidente. ¿No es Medina Mora un experto en la Constitución?

6.- Peor aún, ¿de verdad no sabía Medina Mora que es un requisito de procedencia la explicación de las causas graves que motivaron su retiro?

7.- Pero lo más preocupante es que si no existieron causas graves para el retiro del ministro, resulta que no era y no es procedente la renuncia y, por tanto, el presidente López Obrador debió rechazar su dimisión.

8.- ¿Entonces, por qué aceptó el presidente Obrador la renuncia? ¿No sabía lo que dice el 98 constitucional? ¿No tiene consejeros jurídicos para que le expliquen esos detalles de su desempeño?

9.- Y para que se entienda la gravedad del asunto vale recordar que, por ejemplo, el mismo requisito se impone en el Artículo 86 constitucional para la renuncia del Presidente; es decir, “causas graves”.

10.- Queda claro, por tanto, que son muchas las evidencias de que el ministro Medina Mora fue presionado para renunciar, sea a cambio del perdón, sea por otra causa.

Pero lo más grave de todo es que con el control total del Poder Judicial por parte del Presidente, serán letra muerta el juicio de amparo, las acciones de inconstitucionalidad, las controversias constitucionales y, por ejemplo, nadie podrá combatir la inconstitucional Ley de Extinción de Dominio.

Sí, le guste o no a muchos especialistas, cada día estamos más cerca de cruzar la delgada línea que separa a la democracia de la dictadura.

Al tiempo.

04 Octubre 2019 04:06:00
¡Tres derrotas de AMLO, tres!
En solo 24 horas, el Presidente mexicano recibió tres severas derrotas que, como en pocas ocasiones, exhiben las contradicciones de su Gobierno.

La primera, como saben, fue el “palo” que el Tribunal Federal Electoral le dio a la “Ley Bonilla”, al rechazar que el gobernador electo de Baja California, Jaime Bonilla, se quede en el cargo hasta por cinco años.

El segundo revés fue la impensable revelación del Instituto Nacional de Transparencia que exhibió la relación de personas físicas y morales que recibieron un reembolso de impuestos. Entre ellos aparece nada menos que la presidenta del partido Morena, la señora Yeidckol Polevnsky, entre otros.

Y la tercera derrota fue el fracaso del montaje de los “Cinturones de Paz”: ciudadanos dizque voluntarios para impedir el vandalismo en la marcha por el 51 aniversario del 2 de octubre de 1968.

En los tres casos los adversarios presidenciales encontraron una veta política impensable que se sumó al ya incontenible descrédito presidencial.

Pero de los tres el revés más llamativo es el propinado por el Tribunal Federal Electoral, que luego de una minuciosa indagatoria concluyó que la llamada “Ley Bonilla” no solo era inconstitucional sino que el gobernador electo de Baja California, Jaime Bonilla, solo gobernará por dos años.

¿Cuál es la importancia del fracaso de Morena y del presidente Obrador, en el caso de la “Ley Bonilla”? ¿Qué significa que por mandato judicial se cancela la reelección que pretendían Bonilla y Morena, en Baja California?

El mensaje es claro. Se trata de un rechazo contundente a todas las formas y los intentos de reelección que pretende el Gobierno de AMLO.

Dicho de otro modo, que a pesar de la fuerza del Congreso de Baja California, a pesar de las trampas legales, a pesar del aval de Morena y del propio presidente Obrador, en México nadie está dispuesto a regresar a la reelección, según lo establece la Carta Magna.

Acaso por ello, el propio Presidente se obligó a declararse “respetuoso” de la resolución del Tribunal Electoral. Pero no fue todo, López Obrador cambió el discurso sobre la reelección y ya no dijo que esperará “lo que diga la gente” sino que tajante señaló que se jubilará en 2024. ¿Debemos creerle?

Como se explicó arriba, la segunda derrota es también de proporciones impensables. ¿Por qué? Porque sin que el Presidente se enterara de lo que venía, el Instituto de Transparencia reveló los casos de personas físicas y morales a las que el SAT condonó impuestos.

¿Y qué creen? Que muchas empresas de la llamada “mafia del poder” aparecen en ese listado. Pero, sobre todo, destacan dos reputadas mujeres militantes de Morena que, en no pocas ocasiones, cuestionaron que el SAT perdonara impuestos a las grandes empresas y a los empresarios, a costilla de los ciudadanos.

Aparecieron nada menos que Yeidchol Polevnsky, la presidenta del partido Morena y brazo derecho del presidente Obrador, y la excorredora y senadora por el partido Morena, Ana Gabriela Guevara.

Y aquí de nuevo vale preguntar: ¿Por qué fue demoledor el escándalo de la devolución fiscal a favor de militantes de Morena? Porque exhibe -de cuerpo completo- el retrato de los tramposos que evaden el fisco y que consiguen devoluciones millonarias de impuestos y que también están en Morena, no solo en la llamada “mafia del poder”.

¿Cuántas veces el candidato y luego el presidente Obrador gritó por el país que en su Gobierno no había privilegiados de la condonación fiscal?

El Instituto de Transparencia desmintió al Presidente y, por ello, en una suerte de venganza, Obrador calificó a dicha institución como “inservible”.

Pero el mayor fracaso de todos resultó la estratagema de los llamados “Cinturones de Paz”: intento de engaño colectivo severamente apaleado en las redes sociales.

¿Por qué fue apaleado en redes, luego que el propio López Obrador dijo que era la solución al vandalismo? Porque, a querer o no, se llevó a miles de empleados públicos, en contra de su voluntad, a un riesgo que pudo ser trágico.

Quedó claro que fueron violentados los derechos humanos, laborales y hasta la libertad de expresión de los empleados del Gobierno capitalino, a quienes se convirtió en “botargas” de un feo montaje “engañabobos”.

La peor tragedia es que los miles de empleados públicos llevados “al matadero” de la trifulca callejera, se convirtieron en peones del hacendado de horca y cuchillo que los usa como esclavos.

¿Y los sindicatos, y la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX? ¿Y las organizaciones internacionales del trabajo?

A nadie le importó que Claudia Sheinbaum convirtiera en esclavos a los empleados públicos.


03 Octubre 2019 04:01:00
¡Estulticia y farsa de AMLO el 2 de octubre!
La mayor estulticia en la conmemoración del 2 de octubre la expresó el propio presidente López Obrador.

Y es que para justificar la cobardía de Estado frente al vandalismo, en la Ciudad de México, Obrador propuso “vallas humanas”; supuestos voluntarios que fueron obligados a “rechazar la violencia” de los profesionales del caos y la provocación.

Más aún, la mañana del mismo 2 de octubre, el Presidente mexicano confirmó que es el presidente más estulto, menos preparado y el más irresponsable.

¿Por qué?
Porque dijo que “acusaría con sus madres, sus padres y abuelos” a los jóvenes encapuchados que protagonizaran actos vandálicos durante la marcha conmemorativa del 2 de octubre, en lugar de garantizar el respeto a la ley.

Y no, no fue una broma del Presidente y menos un chascarrillo para salir del paso. Lo cierto es que López Obrador no alcanza a entender su papel y su responsabilidad como hombre de Estado y menos como jefe y Mandatario de las instituciones de una democracia como la mexicana.

Por eso, como era de esperarse, la realidad colocó al presidente en su lugar; lo exhibió no solo como el Presidente más estulto de la historia sino el más irresponsable y el menos capacitado para el desempeño del cargo de Presidente.

Y es que la estulticia de obligar a la burocracia capitalina a formar parte de “los cinturones de paz”; de uniformarlos como escuderos de una supuesta “paz oficial”, estuvo muy cerca de la tragedia.

¿Por qué?
Porque ante las arremetidas del vandalismo oficial –radicales con los que juegan los gobiernos federal y de la CDMX–, los burócratas debieron salir corriendo, quitarse apresuradamente el uniforme de “escuderos de paz” y debieron ser rescatados por granaderos que, sin más armas que sus escudos, replegaron a unos radicales que más bien parecieron de utilería.

Al final quedaron al descubierto la estulticia oficial –del Presidente y de la Jefa de Gobierno de la capital–, además del grosero montaje durante la conmemoración del aniversario 51 del mítico 2 de octubre.

Sí, lo que vimos la tarde del 2 de octubre de 2019 fue no sólo la mayor muestra de la estulticia oficial sino uno de los montajes más irresponsables.
¿Lo dudan?

1.- Se pudo probar que los miles de burócratas que formaron los llamados “cinturones de paz”, no eran más que acarreados oficiales, a los que el irresponsable Gobierno de la CDMX obligó a acudir y a portar una camiseta que los identificaba como “escuderos de esa paz”.

2.- Se probó que fueron adiestrados para guardar silencio, para no revelar la oficina pública a la que pertenecían y tampoco decir nada sobre la presión laboral a la que fueron sometidos.

3.- Quedó probado que fue una irresponsabilidad llevarlos como escudos humanos, cuando no contaban con la más mínima capacitación para contener a los profesionales del vandalismo.

4.- Existen imágenes que confirman que, por momentos, se pudo producir una tragedia; incluso grupos de granaderos y coordinadores apresuraron a los “escuderos” a quitarse las playeras y a retirarse para no ser atacados por los grupos anarquistas.

5.- Se pudo probar que los grupos anarquistas son parte de un montaje del propio gobierno capitalino. Es decir, que asistimos a una vulgar puesta en escena preparada para hacer creer a los capitalinos que los “escuderos de paz” son capaces de amedrentar al vandalismo.

6.- Y fue tan evidente el montaje que, por ejemplo, las playeras de “Escudos de Paz” estaban preparadas con días de anticipación, a pesar de que apenas el lunes el Presidente propuso la peregrina idea de los escudos humanos.

7.- Peor aún, se habla de “Escudos de Paz”, cuando el presidente Obrador declaró que “la guerra ya termino”. ¿De qué paz hablaban los burócratas acarreados, si no hay guerra?

Al final de cuentas, quedó claro que el 2 de octubre fue otro evento histórico manoseado por el gobierno de Obrador para convertirlo en instrumento “engañabobos”, a favor de la propaganda oficial.

Por eso la pregunta.

¿Hasta cuándo, los organizadores del 2 de octubre, dejarán de ser patiño del Gobierno en turno?

Al tiempo.
02 Octubre 2019 04:06:00
¡Premia robo y vandalismo, ley de amnistía de Obrador!
El vandalismo, sin freno, como el que se vive en Ciudad de México, además del robo cotidiano que sufren miles de mexicanos, serán tolerados y los responsables de cometerlos no sufrirán castigo alguno si se aprueba, sin cambios, la Ley de Amnistía propuesta por el presidente Obrador.

Es decir, seguirán impunes el vandalismo, los vándalos y los ladrones que roben hasta 51 mil pesos.

Y es que la “Ley Obrador” propone no investigar, no perseguir y no procesar a vándalos y ladrones –propone dejarlos en libertad–, siempre que a juicio del Presidente forman parte de grupos vulnerables.

Pero hay más: la citada Ley de Amistía es, en los hechos, una aberración jurídica que podría ser retirada y/o modificada en las próximas semanas, ya que no soporta el menor rigor jurídico.


¿Por qué?

1.- Porque la figura de “amnistía” es un instrumento jurídico propio del Poder Legislativo –como fueron las leyes de amnistía de 1978, para liberar a presos políticos de 1968 y 1971, y la de 1994, a favor de los integrantes del EZLN–, que debe establecer un periodo específico de tiempo para impedir el enjuiciamiento de un sector social, a fin de buscar la reconciliación nacional.

2.- Porque si el presidente Obrador quiere un instrumento jurídico para el perdón, durante su Gobierno, tiene a su disposición la figura del “indulto”.

3.- Porque más que “amnistía” por razones políticas, ideológicas o de presión criminal para delinquir, la “Ley AMLO” deja abierta la puerta para el perdón de delincuentes comunes y del crimen organizado. Es decir, promueve la impunidad, que es la mayor deuda del Estado mexicano con la sociedad.

Pero vamos por partes. ¿Por qué decimos que el vandalismo que toleran los gobiernos federal y de Ciudad de México quedará impune con la citada Ley?

Para entender, primero vamos a la iniciativa de Ley de Amnistía.

Dice a la letra: “Artículo 1.- Se decreta amnistía a favor de las personas en contra de quienes se haya ejercitado o pudiera ejercitarse acción penal ante los tribunales del orden federal, que no sean reincidentes respecto del delito por el que están indiciados, por los delitos cometidos en la fecha de entrada en vigor de la presente Ley, en los siguientes supuestos…”.

“V. Por el delito de sedición, o porque haya invitado, instigado o incitado a la comisión de otros delitos formando parte de grupos impulsados por razones políticas con el propósito de alterar la vida institucional, siempre que no se trate de terrorismo y que en los hechos no se haya producido la privación de la vida, lesiones graves a otra persona o se hayan empleado o utilizado armas de fuego”.

Como queda claro, los vándalos son ciudadanos anónimos, que siguen un esquema de organización básica que repudia la convivencia social establecida y que focalizan su activismo violento en el daño a la propiedad privada y/o pública. Para su activismo violento no usan armas de fuego, no le quitan la vida a nadie y, salvo las capuchas que cubren su rostro, actúan a la vista de todos.

Así, según el Artículo 1, inciso V de la Ley de Amnistía, los causantes del vandalismo que todos hemos visto destruir propiedad privada y dañar el patrimonio histórico, no podrán ser detenidos procesados y menos sancionados por el daño a propiedad ajena. Es decir, seguirán impunes.

Pero no es todo. En el mismo Artículo 1, pero ahora en el inciso IV de la Ley de Amnistía, se establece que será amnistiado –perdonado–, aquel que sea acusado “por el delito de robo simple y sin violencia, siempre que no amerite pena privativa de la libertad de más de cuatro años…”.


¿Y eso qué significa?

Para entenderlo primero vamos al Artículo 370 del Código Penal Federal, párrafo segundo, que dice a la letra “Cuando el valor de lo robado exceda de 500 veces el salario, la sanción será de cuatro a 10 años de prisión y multa de 180 veces el salario”.

Ahora bien, si la Ley de Amnistía pone como límite de lo robado, “que no amerite pena privativa de la libertad de más de cuatro años…” para alcanzar el perdón, entonces aplica el Artículo 370 del Código Penal Federal, que dice: “cuando el valor de lo robado exceda de 500 veces el salario mínimo, la sanción será de cuatro a 10 años…”.

Si tomamos en cuenta que el salario mínimo general en el país es de 102.68 pesos diarios y que el Código Penal coloca como tope a lo robado hasta 500 veces el salario para otorgar una sanción de cuatro a 10 años, entonces resulta que serán perdonados los ladrones que, sin violencia, roben hasta 51 mil 340 pesos.

Tal cantidad se obtiene de multiplicar por 500 el salario mínimo general, de 102.68 pesos.

¿Así o más claro? López Obrador propone impunidad a los “primo-delincuentes” del robo hasta por 51 mil pesos, siempre que no exista violencia.

Y también promueve impunidad para el vandalismo callejero que vivimos en Ciudad de México.

¿Primero los pobres o primero los criminales y vándalos?

Al tiempo.
30 Septiembre 2019 04:07:00
El intocable de Palacio
Por años, durante el largo proceso de construcción de la democracia mexicana, el de “la transparencia” del poder público fue una de las exigencias centrales de ciudadanos, partidos y políticos de la llamada izquierda.

El reclamo fue tal que, en el Gobierno de Vicente Fox, se construyó el Instituto de Transparencia; órgano autónomo del poder público, al que debía vigilar, y que se sumó a otras instituciones como el INE y la CNDH, creadas como verdaderos contrapesos del otrora descomunal poder presidencial.

Se trata, como se dijo, de instituciones cuya labor central es contener los excesos del poder público, en general, y del presidencialismo, en particular.

Son instituciones destinadas a evitar el dispendio y la opacidad; dar total certeza de elecciones confiables –como la que hizo Presidente a López Obrador– y sobre todo, garantizar la defensa de los derechos humanos.

Sin embargo, y cuando muchos suponían que los contrapesos al poder presidencial ya eran instituciones sólidas, llegó un Presidente dispuesto a “mandar al diablo” esas y otras instituciones, porque cree que estorban su ambición de poder absoluto.

Y entonces, ese Presidente –llamado Andrés y de apellido López– no solo ignora instituciones como el INE, el INAI y la CNDH –entre otros– sino que amenaza a sus integrantes y les advierte –palabras más, palabras menos– que el nuevo Mandatario mexicano es intocable; impermeable a la rendición de cuentas, la transparencia, la cultura democrática y que, en la práctica, le “valen madre” los derechos humanos.

Sí, que nadie se atreva a cuestionar a López Obrador, a exigir que explique los negocios turbios de sus colaboradores, los acuerdos “bajo cuerda” de su canciller y el uso del dinero público para la propaganda oficial porque, entonces, el intocable Presidente mexicano monta en cólera, amenaza, difama, sataniza y calumnia.

Y si dudan, el Presidente lo probó en “la mañanera” del viernes último.

Primero, los “paleros de Palacio” –bufones más que periodistas– le preguntaron al Presidente sobre el requerimiento del INE para explicar el uso de programas sociales a favor de la propaganda de su Gobierno, lo cual es inconstitucional.

Socarrón, montado en su típica arrogancia mesiánica, Obrador respondió con un feo “descontón” a los consejeros del INE, los mismos que garantizaron la legalidad electoral que lo hizo Presidente.

Así les dijo: “lo único que les voy a decir es que vámonos respetando, que no somos iguales, que no se confundan, eso sí calienta”.

Más allá del lenguaje de fajador de barrio –“¡eso sí calienta!”– el centro de preocupación es el fondo del mensaje presidencial.

¿Qué debemos entender con una expresión como: “¡vámonos respetando, que no somos iguales!”?

¿Acaso el presidente Obrador cree que el cargo de Presidente lo coloca por encima de la ley y de otras instituciones, como el INE?

¿Será que por vivir en Palacio Nacional el presidente López ya se cree un monarca y cree que el resto de las instituciones son subordinadas?

Lo que no sabe López Obrador, lo que olvida o ignora, es que ante la ley –y en tanto servidor público– es igual que cualquier otro servidor público.

Es decir, que como todo empleado del Estado debe respetar las leyes que emanan de la Constitución, mismas que Obrador juró respetar y hacer respetar cuando protestó como Presidente, ante el Congreso.

Más aún, en la toma de posesión, el propio Presidente pidió que si no respeta la Constitución y sus leyes, “¡que la Nación me lo demande!”.

Y lo que no sabe o no quiere entender el Presidente mexicano es que, casualmente, cuando el INE lo llama a rendir cuentas –igual que, en su momento, llamó a Calderón y a Peña Nieto– es la Nación –las leyes– las que le exigen al Presidente que rinda cuentas.

Las mismas cuentas que debe rendir el presidente López Obrador a la Nación, por los acuerdos secretos que pactó el Gobierno mexicano con el Gobierno de Donald Trump, a espaldas de los mexicanos.

Y es que ese es otro ejemplo de la impunidad presidencial y de que Obrador se cree intocable. Y es que ante la declaración de Trump, de que Estados Unidos “usa a México” como muro fronterizo contra los migrantes, el Presidente mexicano volvió a exhibir su impunidad.

Se niega a transparentar los acuerdos secretos con Trump y dice que su conciencia “está tranquila” y que, por eso, debemos creer en su palabra. Olvida, de nuevo, que el ejercicio del poder y la aplicación de la justicia no son actos de fe, sino responsabilidades legales.

Si quiere ser un Presidente respetado y respetuoso de la Constitución y sus leyes, López Obrador debe acudir al llamado del INE; debe revelar los acuerdos secretos con Trump y está obligado a despedir a Manuel Bartlett.

Claro, a menos que quiera que la historia lo coloque en el lugar de los “presidentes fantoches”.

Al tiempo.
27 Septiembre 2019 04:03:00
¡AMLO ya controla todo el Congreso!
Lo que vimos en el Senado de la República, la tarde y noche del miércoles y la madrugada de ayer jueves, confirma lo que por meses pronosticamos en este espacio: tarde o temprano el control total del Congreso de la Unión estaría en manos del Presidente.

Y, en efecto, la aprobación de las ilegales e inconstitucionales reformas educativas -y sus tres leyes secundarias- confirma que una mayoría de diputados y senadores, de casi todos los partidos, ya “come de la mano” del Presidente.

Y esa tragedia -que confirma el fin de los contrapesos- es posible gracias a la maquinaria dictatorial que paso a paso y día a día hace funcionar el Gobierno de López Obrador contra opositores, empresarios y críticos.

¿En qué consiste tal maquinaria? Se trata de una poderosa máquina de miedo, difamación, calumnia, insidia y amenazas que está a la vista de todos y cuyas señales aparecen todas las mañanas. Y las señales consisten en un sistémico golpeteo presidencial tanto a políticos como partidos; contra opositores y, sobre todo, contra críticos.

Y los ejemplos más recientes los vimos apenas el martes último, cuando, sin ninguna prueba, el Presidente calumnió, difamó y sembró una grosera insidia contra el ministro en retiro José Ramón Cossío, al señalarlo como responsable de los amparos contra la construcción de Santa Lucía.

El Presidente “dijo que le dijeron” que detrás de tales amparos estaba el exministro Cossío, sin ofrecer pruebas. Luego, y una vez que el juzgador negó la especie, el Presidente se dijo satisfecho de la aclaración, cuando el que debió disculparse por difamar al exministro era el presidente Obrador.

Lo perverso del tema, sin embargo, es el mensaje que manda el Presidente a jueces, ministros y magistrados. ¿Y cuál es el mensaje? Precisamente que serán perseguidos, calumniados, difamados y hasta llevados a prisión, quienes se opongan a los deseos del Presidente.

Además, el mismo martes, Obrador volvió a la carga contra su crítico y adversario de cabecera: Mexicanos Unidos Contra la Corrupción, de Claudio X González. La táctica fue la misma: difamar, calumniar, sembrar insidia y hasta la burla. Y el mensaje es el mismo: serán perseguidos los empresarios “que cometan el pecado” de estar del lado de los adversarios del Presidente.

Pero no fue todo, desde el lunes pasado apareció una extraña campaña contra medios y periodistas críticos de AMLO. Lo curioso fue que Obrador ordenó que la campaña fuera lanzada desde los medios privados leales a su Gobierno. En pocas palabras, los sicarios mediáticos de AMLO, en medios privados, fueron puestos a prueba por el “patrón Obrador”.

La campaña consistió en “azuzar a los mastines” de Radio Centro y Radio Fórmula contra empresas críticas como Animal Político y periodistas como el autor de este espacio, entre muchos otros. Y el mensaje es idéntico al enviado a políticos y jueces: “O se someten o serán perseguidos”.

Pero no es todo, Otras tácticas “de ablandamiento” han sido la persecución ilegal contra adversarios políticos. Y el caso emblema es el de Rosario Robles, la exlíder del PRD que mediante engaños, trampas legales y violaciones constitucionales fue aprehendida a petición de López Obrador.

De esa manera, toda la maquinaria de miedo, calumnia, difamación y odio -además de pingües negocios-, provocó que senadores del PRD y de Movimiento Ciudadano rompieran el “bloque opositor” logrado en San Lázaro contra la reforma educativa y se hizo el milagro de que en el Senado se aprobara sin cambios el regalo presidencial a la CNTE.

Y es que si bien los senadores del PRD se abstuvieron de votar, lo cierto es que esa abstención, en realidad, fue el aval a la reforma de Morena.
Y el caso de Movimiento Ciudadano fue peor. Sus senadores, incluidos los experredistas que hoy están en sus filas, votaron a favor de la traición a millones de mexicanos pobres.

Al final, el miedo, el “cochupo” político, la negociación y/o la urgencia de salvar el pellejo ante un Gobierno represor, acabó con el último contrapeso que era el Senado.

Hoy, solo el PAN y el PRI se mantienen como opositores reales. Por eso, a la mala, el Gobierno de AMLO busca arrebatar a los azules los gobiernos de Guanajuato y Tamaulipas, mientras que el mismo Presidente ordenó perseguir al líder del PRI, Alejandro Moreno.

¿Aguantarán el PAN y el PRI los embates presidenciales? ¿O terminarán por doblarse?

Al tiempo.
26 Septiembre 2019 04:07:00
Caso Bartlett: ¡es la ley, Presidente, no actos de fe!
Resulta de escándalo la respuesta presidencial a las irregularidades descubiertas por trabajos periodísticos sobre Manuel Bartlett.

¿Y, por qué sostenemos que se trata de un escándalo?

Primero, porque el Presidente mexicano juró respetar y hacer respetar no sólo la Constitución sino las leyes que de ella emanan. Y, en los hechos, López Obrador no respeta ni la Carta Magna ni sus leyes.

Y, segundo, porque las documentales exhibidas presumen que el caso Bartlett es una ilegalidad de proporciones descomunales; violaciones a la ley que dejan en calidad de “juego de niños” escándalos como el de La Casa Blanca, de Peña Nieto y que llevó al descrédito al gobierno del mexiquense.

Pero vamos por partes.

Como muchos saben, los periodistas Arely Quintero y Carlos Loret presentaron una primera investigación que presumen la propiedad de numerosos inmuebles de Manuel Bartlett y de su familia, que no fueron reportadas en la declaración de bienes del titular de la CFE.

Un segundo trabajo periodístico –de los informadores citados– revela que, además de los bienes inmobiliarios, la familia Bartlett es propietaria de diversas empresas que tampoco figuran en la declaración de bienes.

En suma, los periodistas presumen –con la exhibición de documentales públicas– que el director de la Comisión Federal de Electricidad no solo viola la ley sino que incurre en el presunto delito de enriquecimiento ilícito, entre otras presuntas faltas legales.

Y se trata de una presunción porque la responsabilidad de todos los periodistas no es probar nada, sino presumir cualquier tipo de posible falta o presunta irregularidad.

En realidad corresponde a las autoridades del ramo llevar a cabo las indagatorias correspondientes para que, en su caso, determinen si la presunción periodística realmente constituye delito o si se trata de un acto de difamación o calumnia contra Manuel Bartlett.

Pero resulta que el presidente López Obrador y sus asesores parecen ignorar que al Presidente le corresponde apegarse a la ley y que su obligación es justo con la Constitución y sus leyes reglamentarias.

Sin embargo, el Presidente olvidó la ley y, en el caso Bartlett, dijo que no le merecen confianza los trabajos periodísticos que exhiben las trapacerías de Manuel Bartlett. Y por esa razón, prefiere darle crédito a Manuel Bartlett.

Así lo dijo el Presidente, de manera textual, cuando le preguntaron sobre las nuevas revelaciones que incriminan a Bartlett: “No le tengo confianza a las gentes que hacen estas investigaciones porque no son honestos y siempre hay interés económico o político. Lo digo por cómo he padecido de calumnias durante todo el tiempo de ellos… es un periodismo al servicio de los conservadores”.

Como queda claro, el Presidente mexicano no solo miente, calumnia y difama a los periodistas autores de la investigación que exhibe propiedades presuntamente irregulares de Bartlett, sino que se equivoca.

Y es que, como ya se dijo, el Presidente juró cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanan y, precisamente, esas leyes y la Carta Magna están por encima de la percepción presidencial sobre la honestidad o no de cualquier trabajo periodístico.

Es decir, más allá de los reiterados actos de fe presidencial –y de que lo bueno o malo siempre está sometido a la particular convicción de Obrador–, lo cierto es que el Mandatario mexicano está obligado, por ley, a ordenar que Manuel Bartlett o cualquiera de los servidores públicos de su Gobierno sea investigado ante la duda ciudadana.

El Presidente no es juez para descalificar tal o cual trabajo periodístico y tampoco para exonerar a tal o cual servidor público.

El Presidente, en la democracia representativa mexicana, debe mandar obedeciendo. Es decir, debe escuchar el clamor social y dejar que las instancias respectivas decidan sobre la culpa o la inocencia de aquellos colaboradores que son señalados por los medios, adversarios y opositores.

De lo contrario, López Obrador dejará de ser Presidente y se convertirá en “tapadera del cochinero” del nuevo PRI, en su cuarta transformación,
25 Septiembre 2019 04:04:00
¡300 días de AMLO, el Presidente campeón!
En pocas horas se cumplirán los primeros 300 días del Gobierno de Obrador. Y sin duda que los mexicanos aplaudirán la buena nueva de que su Presidente es todo un campeón mundial.

Sí, a 300 días de iniciado su Gobierno, López Obrador ya es campeón mundial en mentir; campeón nacional en el número de mexicanos muertos por hechos violentos; es campeón en generar desempleo, campeón en el regreso de las cíclicas crisis económicas y… hasta es campeón en informes de Gobierno.

El problema es que los campeonatos que ha ganado López Obrador no son dignos de presunción alguna. Más bien son una vergüenza nacional. Acaso por ello, en México son pocos los medios y periodistas que se atreven a hablar de los campeonatos del Presidente.

Y es que, por ejemplo, el Presidente ya rebasó, por mucho, al otrora campeón mundial de la mentira, su homólogo estadunidense, Donald Trump, quien por años fue considerado el Presidente más mentiroso de todos los tiempos.

Y si tienen dudas basta ver que al cumplir 300 días como Presidente y luego de poco más de 210 conferencias mañaneras, López promedia 39 mentiras por día; lo que reporta un aproximado de 11 mil 800 mentiras en 10 meses de gestión.

Es decir, Obrador es todo un campeón, sobre todo si comparamos que al cumplir los mil días al frente del Gobierno de EU, el presidente Trump había dicho casi 13 mil mentiras, lo que promedia 13 mentiras por día, proporción que va en aumento conforme se aproxima su
eventual reelección.

Pero además, si comparamos las 13 mentiras diarias de Trump con las 39 afirmaciones diarias no verdaderas de López Obrador, la conclusión es apabullante; el mexicano es todo un campeón mundial; supera por tres la cantidad diaria de mentiras del Mandatario norteamericano.

Pero el anterior es solo uno de los campeonatos atesorados por el Mandatario mexicano. Acaso el más grave y de mayor impacto es que al cumplir 300 días de su Gobierno, el Presidente mexicano se aproxima a la escandalosa cifra de 29 mil muertes violentas; estadística escalofriante que supera el promedio de 100 muertes por día.

Y es todo un campeonato porque ningún Presidente, en la historia de tiempos de paz, había enfrentado escenario de tal violencia y crimen, como López Obrador.

Lo reprochable del tema es que a pesar de lo cuestionable e indigno de ese campeonato presidencial, pocos hablan del tema y casi nadie se atreve a cuestionar el fracaso en materia de seguridad, por parte del Gobierno federal.

Pero el tema es aún peor si recordamos que una de las promesas centrales del entonces candidato López Obrador fue la de acabar con las cifras de violencia de los expresidentes Calderón y Peña. Hoy, las cifras de muertos en esos gobiernos parecen juego de niños frente a la epidemia criminal que solapa López Obrador.

Pero tampoco el campeonato anterior es la peor noticia para los ciudadanos en general y para los jóvenes en particular. No, el Presidente también es campeón en crear desempleo. Sí, por ridículo que parezca Obrador es todo un campeón en destruir puestos de trabajo.

Y no, el Gobierno de López Obrador no solo destruye empleos del sector público al reducir la llamada “burocracia” federal, sino que las locuaces decisiones económicas han provocado la destrucción de las industriales fundamentales, como la automotriz, turística y de la construcción; ramas que, casualmente, son las de mayor generación de puestos de trabajo.

Y paso a paso, el presidente López Obrador se suma a expresidentes como Echeverría, López Portillo y De la Madrid; mandatarios mexicanos campeones en provocar algunas de las más espantosas crisis económicas de la historia.

¿De qué se quejan, si tenemos un Presidente campeón?

Al tiempo.
24 Septiembre 2019 04:08:00
¡Medicinas y huachicol: la‘estulticia’ presidencial!
El sustantivo femenino “estulticia” se define en la brevedad de dos palabras: “estupidez humana”.

El término “estulticia” proviene del vocablo en latín “stultitia” que significa “tontería”. Por tanto, los adjetivos “estulto” o “estulta” son sinónimos de necio, tonto o estúpido.

La “estulticia” define a aquellos que en sus actos, palabras, acciones u omisiones, demuestran falta de conocimiento, tacto o discreción y que, por el contrario, hacen gala de su necedad, idiotez y falta de respeto.

La “estulticia” es el personaje central en el clásico de Erasmo de Rotterdam, Elogio de la Locura; disertación sarcástica que retrata a hombres y mujeres del poder –de todos los tiempos–, y que viene “como anillo al dedo” al México de Morena y de López Obrador.

Y es que todas las mañanas el “estulto” Presidente mexicano nos regala un autorretrato de su necedad –“me canso ganso”–, de su ignorancia y hasta pontifica su desprecio a la Constitución, a los contrapesos, a los críticos y formula groseras declaraciones dictatoriales como aquella de que el Tren Maya “será construido le pese a quien le pese”.

Sin embargo, durante el joven Gobierno del Mandatario dos momentos han retratado, de cuerpo completo, la “estulticia” presidencial. El más reciente se produjo a causa de la escasez de medicinas, en general y la falta de medicamentos para el tratamiento de cáncer, en particular, lo que ocasionó la muerte de enfermos y movilizaciones callejeras.

Y el primer caso fue la crisis de gasolina desatada al arranque del Gobierno de López Obrador, producto de la estupidez oficial de despedir a los responsables de comprar combustible al extranjero y que fue justificada con una locuaz e inexistente lucha contra el huachicol, que provocó más de 130 muertes en Tlahuelilpan.

El de la escasez de medicamentos en el sector público –ISSSTE e IMSS, entre otros–, no sólo es uno de los más escandalosos ejemplos de la “estulticia” presidencial, sino del engaño de López Obrador a la sociedad y sobre todo la falta de respeto al servicio público y a la ley. ¿Por qué?

Porque ante el problema de la falta de medicinas, la primera reacción del Presidente fue negar el problema. Incluso llamó mentirosos a los medios que demostraron la escasez. Luego, cuando era inocultable la inexistencia de fármacos, en especial para los enfermos de cáncer, López Obrador argumentó que se trataba de una guerra lanzada contra su Gobierno por las empresas médicas que vieron afectados sus jugosos negocios.

El Presidente llegó a decir que su Gobierno no permitiría el chantaje de las empresas fabricantes de medicinas y que, de ser necesario el Gobierno acudiría al extranjero a comprar medicamentos. Y en efecto, el Gobierno mexicano compró el principal anticancerígeno a la empresa francesa Mylan.

Al final, la mañana de ayer, López Obrador reconoció la existencia de la escasez de medicinas y presumió que su Gobierno seguirá comprando en el extranjero tantas medicinas como sean necesarias.

Así lo dijo sobre la escasez de medicinas contra el cáncer: “Por falta de abasto, descuido o de manera intencional no se tenían los medicamentos en la empresa preponderante y se tomó la decisión de comprar las medicinas afuera. Me informaron que era un asunto delicado y que, incluso, ya venía la amenaza de que se iba a desatar una campaña de medios, ese fue el reporte”.

En pocas palabras, con lo anterior, López Obrador nos regaló el mejor retrato “de cuerpo completo” de la “estulticia” presidencial. ¿Por qué?

Porque la empresa mexicana Pisa, fabricante del Metotraxato –el anticancerigeno más usual–, dejó de fabricarlo por una cadena de torpezas que involucran a la estupidez e ignorancia de los responsables del sector salud, del Gobierno, a la Cofepris y la necedad del propio López Obrador.

Y fue tal la estupidez que el Metotraxato adquirido a la empresa francesa Mylan, reportó un costo casi idéntico al de la empresa mexicana Pisa, con el agravante de que México pagará un costo adicional por el traslado y reparto de los medicamentos, además de que Hacienda perderá millones de pesos de impuestos a favor de las arcas nacionales y también se pierden miles de empleos del sector
farmacéutico.

“Estulticia” presidencial igual a la que provocó la crisis de desabasto de combustible y la tragedia de Tlahuelilpan. ¿Quién, qué institución será capaz de poner un alto a la “estulticia” presidencial?

Al tiempo.
23 Septiembre 2019 04:07:00
¡Primero los pobres, sin educacion; sin salud; sin…!
“¡Primero los pobres!”, prometía por todo el país el candidato López Obrador.

Y los pobres de México respondieron, también en todo el país y, con su voto, hicieron presidente a López Obrador.

Y, ya convertido en Presidente, López Obrador cumplió su promesa de “¡primero los pobres!”

Y es que los pobres, los desposeídos, los que poco o nada tienen serán los primeros en no contar con una educación básica de calidad. Los pobres han sido condenados a continuar en la pobreza porque la “escalera de ascenso social”, la educación, fue cancelada por López Obrador.

Los pobres, sin la posibilidad del ascenso social por la vía de la educación, son condenados a heredar su pobreza por generaciones, en tanto la mafiosa CNTE y sus criminales “maestros” se llevarán pingües ganancias económicas y políticas.

Los pobres continuarán en su postración porque no tendrán las herramientas educativas para competir por los mejores puestos.

Los pobres, los que poco o nada tienen, seguirán con poco o con nada, gracias a que López Obrador le entregó el negocio político de la educación a la mafiosa CNTE, mientras que los niños pobres no tendrán una educación de calidad que los haga competitivos para los puestos de trabajo de calidad.

Los pobres sin educación de calidad no tendrán más camino que el “trabajo del crimen” para salir de la pobreza y la postración.

Los pobres estarán en desventaja educativa, científica y cultural –frente al resto del mundo–, porque en sus escuelas no habrá maestros de calidad, que sean evaluados; porque en la educación media no habrá exámenes mensuales, semestrales y tampoco exámenes de admisión para que sigan la ruta educativa los más capacitados.

Los pobres no podrán acceder a la educación privada, de mejor calidad que la educación pública, porque son pobres y no pueden pagar el alto costo de la educación privada.

Los pobres serán el sector social más dañado por la reforma educativa privatizadora de López Obrador, porque la educación basura en que se convertirá la educación pública beneficiará a los grandes empresarios de la educación privada, casualmente la “educación neoliberal”.

Los pobres de México serán obligados, por la necesidad y la carencia económica, a recibir la educación basura de la CNTE, mientras el Presidente paga escuela privada para sus hijos; mientras todo el Gabinete paga educación privada para sus hijos y nietos; mientras que todos los líderes de Morena pagan educación privada para sus hijos y nietos.

Los pobres, sus hijos y sus nietos seguirán siendo pobres porque la educación basura que promueve AMLO reproducirá por siempre la pobreza. Los pobres también son los primeros en resentir los recortes del presupuesto a la salud pública; los primeros en carecer de medicamentos.

Los pobres de las comunidades indígenas son los primeros en resentir los recortes de casi 50% del presupuesto para esas comunidades, que son los centros de población con mayor precariedad.

Los pobres serán los más robados y asaltados en el transporte público, en sus casas y en la vía pública, ya que la Ley de Amnistía dará impunidad a los ladrones pobres para robar hasta 50 mil pesos, sin ser castigados, siempre y cuando el ladrón pobre no utilice violencia.

Los pobres perderán todo su patrimonio, los 50 mil pesos que un ladrón pobre podrá robar sin ser castigado, porque así lo decidió un Presidente que vive en un palacio, cual rey.

Los pobres son los más afectados por la carencia no solo de educación de calidad, sino por la carencia de medicinas para el cáncer, que ya afecta a millones de mexicanos pobres.

Los niños pobres han sido los más afectados por el cierre de guarderías y sus padres son más pobres ya que debieron dejar uno de sus empleos para atender a los hijos.

Los pobres son el sector social al que más golpea la epidemia de violencia y criminalidad que se vive en todo el país, ante el fracaso de las políticas públicas de seguridad del Gobierno de López Obrador.

Las mujeres pobres son el sector social más afectado por la violencia intrafamiliar y por la epidemia de feminicidios que el Gobierno de López Obrador no puede contener.

¡Sí, primero los pobres; los primeros sacrificados para seguir siendo pobres!

Al tiempo.
20 Septiembre 2019 04:07:00
¿Cuándo dirá lo que sabe de los Abarca, Presidente?
En su conferencia del pasado miércoles, el Presidente pidió que, a cambio de protección, quienes intervinieron en la desaparición de los 43 de Ayotzinapa “ayuden con información” sobre el paradero de los estudiantes. Es decir, López Obrador ofrece impunidad a los presuntos culpables de secuestrar, torturar, matar e incinerar a los 43 de Iguala.

Así lo dijo el Presidente, de manera textual: “Hago un llamado a que todos los que tengan información ayuden porque esta es una herida abierta que tiene que ver con el humanismo, el prestigio, la fama de México, todos tenemos que ayudar y si hay personas que intervinieron, que cuenten con la protección del Gobierno si desean ayudar informando sobre el paradero de los jóvenes. Todo lo que se pueda hacer; independientemente de los procesos legales, es un servicio que se presta a la patria si se informa lo que se sabe”.

Resulta curioso, sin embargo, que el primero que debe decir todo lo que sabe sobre el caso de “los 43 de Iguala” se llama Andrés Manuel, se apellida López Obrador y hoy se desempeña como Presidente de los mexicanos.

Sí, el entonces jefe del PRD, López Obrador, es uno de los políticos que operó la negociación y el dinero que recibió la naciente Morena, a cambio de entregar la alcaldía de Iguala a un criminal como José Luis Abarca, quien era jefe de la banda de los Guerreros Unidos.

Y si lo dudan, van las pruebas.

El 12 de mayo de 2012, durante una gira de López Obrador por el municipio de Iguala, Guerrero, el líder municipal del PRD, Óscar Díaz Bello, interceptó a Obrador, junto con sus seguidores.

Díaz Bello -hoy diputado del Congreso de Guerrero- le entregó un abultado expediente a López Obrador en el que le explicaba -entre otras cosas- que José Luis Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda, no solo eran familiares de los principales jefes de los Guerreros Unidos, sino que mantenían el control de la plaza en esa región de Guerrero.

En los documentos entregados a Obrador se demostraba que el dinero entregado por los esposos Abarca-Pineda a Morena era producto del lavado de dinero, además de que Óscar Díaz Bello también le entregó a AMLO una encuesta en la que el candidato a la alcaldía de Iguala no era José Luis Abarca.

La respuesta de López Obrador fue escalofriante: “¡Yo no puedo hacer nada!”, dijo, al tiempo que subió al templete para exaltar las virtudes políticas de Abarca, quien competiría por la alcaldía de Iguala, en alianza con el PRD, el PT y el partido Morena, aún en formación.

Óscar Díaz Bello confirmó la versión en octubre de 2014, ante las cámaras de televisión de Grupo Imagen, lo que le valió a esa empresa un veto furioso de AMLO, que duró años.

Además, el 28 de octubre de 2014 documentamos que Obrador mintió sobre su relación con los Abarca. Así lo demostramos: “El 13 de mayo de 2012, el diario El Sur, de Guerrero, publicó la siguiente nota informativa:

“Al término de su discurso de ayer en Iguala, López Obrador convocó a los perredistas, petistas, de Movimiento Ciudadano y de Morena a votar y promover el voto y apoyar a José Luis Abarca, candidato de la coalición a la alcaldía de Iguala…

“Mientras Obrador convocaba a votar por Abarca, sus seguidores coreaban ‘¡unidad, unidad!’. En tanto los de Díaz Bello gritaban ‘¡Óscar, Óscar, Óscar!’. Obrador les dijo a todos que en la democracia siempre hay polémica, discrepancias, inconformidades, que solo en las dictaduras hay imposiciones. ‘Vamos a unirnos para salvar al país’, manifestó.

“Al lado izquierdo del templete se encontraban los seguidores de Óscar Díaz Bello, quien reclamó haber ganado las encuestas que hizo el PRD y exigió ser el candidato a la alcaldía… Los seguidores de Díaz Bello portaban playeras y pancartas en las que se leía “Lázaro, no engañes a AMLO”.

Y es que Lázaro Masón, senador del PRD, impulsó la candidatura de José Luis Abarca a la alcaldía de Iguala, a sabiendas de que era jefe de la banda criminal Guerreros Unidos.

Justo esa complicidad -de AMLO con la mafia de Guerreros Unidos- fue reclamada a López Obrador -el 14 de marzo de 2017- por un puñado de padres de “Los 43”, cuando el entonces candidato presidencial de Morena realizó una gira por Nueva York.

Por eso, porque el hoy Presidente es el que más sabe sobre el origen de la masacre de “Los 43 de Iguala”, está obligado a declarar por qué y a cambio de cuánto dinero impuso a José Luis Abarca como alcalde de Iguala.

Sí, el presidente Obrador no puede omitir su responsabilidad política en esa tragedia.

Al tiempo.
19 Septiembre 2019 03:59:00
¡Gobiernos fallidos que solapa Obrador!
Para nadie es secreto que los gobiernos de Ciudad de México, Morelos y Veracruz se encuentran entre los peor calificados de todo el país.

Muchos saben que en los tres casos los respectivos mandatarios llegaron al poder sin ninguna experiencia previa, ignorantes de lo que significa no solo el ejercicio del poder sino la administración pública.

Tampoco nadie desconoce que se trata de tres gobiernos en manos del partido Morena –el partido hegemónico–, cuyos candidatos fueron impuestos –en su momento–, por el entonces aspirante presidencial, López Obrador. Es decir, hoy son gobiernos que van de la mano del actual Presidente.

Y acaso por esa razón –porque el “padrino político” de los tres gobernadores es nada menos que el Presidente–, son defendidos a capa y espada por Obrador tanto la señora Claudia Sheinbaum, de la Ciudad de México, como Cuauhtémoc Blanco y Cuitláhuac García, de Morelos y Veracruz, respectivamente.

Sin embargo, los errores y los horrores de esos gobernadores están a la vista de todos y, en los tres casos, la violencia y la inseguridad es la madre de todas las batallas.

Y el más reciente escándalo es el primer informe de la señora Claudia Sheinbaum, quien en realidad “informó sin informar”.

¿Y qué quiere decir que “informó sin informar”?

Casi nada, que en su mensaje solo habló de generalidades, pero omitió los datos duros que confirman el fracaso de su gobierno.

Datos duros como, por ejemplo, que en los primeros nueve meses de la gestión de la señora Sheinbaum los homicidios dolosos se elevaron en 20%, al pasar de mil 22 casos a mil 226, entre 2018 y 2019, según datos del secretario Ejecutivo de Sistema Nacional de Seguridad Pública.

El incremento es aún mayor en las extorsiones, pues de diciembre de 2018 a julio de 2019 se registraron 588 casos, cuando en el mismo periodo comparable anterior fueron 358, un aumento de 64.24 por ciento.

En otros casos, como el de feminicidios, las cifras del gobierno de la señora Sheinbaum aparecen maquillados. Por ejemplo, el informe oficial dice que en la capital del país se registraron 29 asesinatos tipificados como feminicidios, cuando una estadística del portal Letra Roja señala que el número de asesinatos de mujeres con esas características supera las 67 víctimas.

¿Por qué el Gobierno de Ciudad de México oculta información de crímenes de alto impacto como esos? ¿Por qué en la capital del país las mujeres, en general, no se sienten más seguras, a pesar de que gobierna una mujer? ¿Por qué, por ejemplo, López Obrador ha tenido que salir en defensa de la ineficacia de Claudia Sheinbaum?

El caso de Veracruz es quizá el peor de todos. En esa entidad se han disparado todas las cifras de violencia y crimen; en esa entidad se han reportado las peores ejecuciones en lo que va del gobierno de López Obrador a pesar de que a Veracruz es al estado al que más atención le ha puesto el Gobierno federal y el propio Presidente.

El escándalo por la ingobernabilidad que se vive en Veracruz es tal que, incluso, el Partido Acción Nacional y sus legisladores federales –que son la segunda fuerza en las cámaras de diputados y senadores–, ya iniciaron un procedimiento de juicio político en contra del mandatario Cuitláhuac García, considerado en casi todas las encuestas como el peor Gobernador de México.

Y en donde la crisis de violencia e inseguridad también está fuera de control es en el estado de Morelos, la otrora entidad de la eterna primavera y el lugar de descanso preferido, por décadas, de los capitalinos.

Hoy, la capital de Morelos, la otrora bellísima Cuernavaca, es no solo una ciudad fantasma sino en quiebra; quiebra de la industria turística, de la industria restaurantera y de la industria inmobiliaria.

Y es que la violencia y el crimen sin freno y el mal gobierno del exfutbolista, Cuauhtémoc Blanco, prácticamente han colapsado la capital de Morelos. Incluso, en los comederos políticos locales se habla de una posible licencia definitiva del gobernador.

¿Por qué?

Por miedo. Se rumora que las bandas criminales que se han apoderado del estado lo tienen amenazado.

Pero claro, para el gobierno de López Obrador todo está “requetebién”, a pesar del evidente fracaso en las tres entidades.

Al tiempo
18 Septiembre 2019 04:06:00
¡AMLO perdona a criminales y criminaliza a ciudadanos!
El Presidente mexicano no solo parece empeñado en poner de cabeza la democracia mexicana -la misma que lo llevó al poder-, sino que en un exceso intolerable avanza en la destrucción democrática.

¿Por qué? Porque según sus recientes ocurrencias legislativas -la Ley de Amnistía y la tipificación como “crimen organizado” de facturas falsas-, Obrador propone el perdón a criminales confesos y, en sentido contrario, llega al extremo de criminalizar a ciudadanos sospechosos de falsificar facturas.

Pero no conforme con proponer al Congreso la liberación de criminales, el Presidente acusó a los opositores de “sinvergüenzas, farsantes, corruptos, inmorales, simuladores, arribistas y politiqueros”, por rechazar la iniciativa que iguala al “crimen organizado” con la expedición de facturas falsas.

Es decir, Obrador será el “perdonavidas” de los peores criminales, pero, al mismo tiempo, tratarwwá como criminales a todos los ciudadanos con solo la presunción de emitir facturas falsas.

Pero el peligro es mayor. ¿Por qué? Porque el Estado defenderá criminales al tiempo que perseguirá a ciudadanos a los que considere como enemigos, adversarios y críticos del Gobierno, a los que amagará “con la guadaña” de las leyes de extinción de dominio y facturación falsa.

Al mismo tiempo serán perdonados, por ejemplo, todos aquellos que roben menos de 50 mil pesos, todos los que se roben la luz y los servicios; todos quienes “siendo pobres” cometan un delito.

Eso sí, quienes paguen impuestos en cualquier momento podrán ser requeridos por las autoridades hacendarias para “ser esculcados” de pies a cabeza

¿No es ese un Estado represor, contrario al origen del propio Estado? ¿No es esa una traición democrática?

El problema, sin embargo, es que a los ojos de muchos, poco importa que día a día el Gobierno de Obrador construya un Estado vengativo y un andamiaje persecutorio que, en los hechos, no es más que un “leguleyo” tejido represor contra los adversarios, críticos y opositores.

Así, por ejemplo, vimos pasar sin cuestionamientos serios la aprobación de una Ley de Extinción de Dominio que, si bien en su concepción se justifica para combatir a los grandes barones de la droga y del crimen, lo cierto es que en la práctica solo servirá para despojar de sus bienes a adversarios, enemigos, opositores y hasta críticos del Gobierno autoritario de AMLO.

Apenas el pasado domingo, como recuerdan, el Presidente envió a la Cámara de Diputados la iniciativa que crea la Ley de Amnistía, cuya entrada en vigor beneficiaría no solo a víctimas de abuso sino a criminales confesos.

Por ejemplo, está claro que deben ser protegidos aquellos ciudadanos que por su condición económica o su lengua, están en prisión por no contar con un abogado o un traductor.

En efecto, no se debe criminalizar el aborto, entre otros abusos del poder.

Sin embargo, resulta ridículo y contrario al espíritu de la ley, liberar a criminales confesos -como narcomenudistas, a esposas de criminales y narcos- por el hecho de que los primeros se dicen “pobres” o porque se presume que las mujeres fueron obligadas a cometer tal o cual delito.

Es decir, el Gobierno de Obrador otorgará patente de impunidad a los “mexicanos pobres” -quienes de esa manera podrán cometer todo tipo de tropelías y delitos menores a un monto de 50 mil pesos-, porque son personas en condición de pobreza.

¿Quién va a determinar la condición de pobreza? ¿Qué tipo de pobreza se tomará en cuenta?

¿Se refieren a la pobreza por no tener dinero, por no tener principios, por no tener valores morales, por no tener educación?

Pero, como ya se dijo, la gota que derramó el vaso y que aceleró las contradicciones se localiza en otra legislación no menos represiva y vengativa -también enviada por el Presidente al Congreso-, y que considera que la emisión de facturas falsas se tipificará como “delincuencia organizada”.

Según no pocos especialistas, con la ley arriba citada no solo se abre la puerta a una inmoral, ilegal y nada democrática persecución oficial contra grupos privados, empresas y empresarios que el Gobierno crea adversarios o enemigos sino que, de plano, se legalizará la persecución política contra todo el que no se someta a los caprichos del poder.

Así la locuaz democracia que perdona criminales y que criminaliza ciudadanos.

Sí, con AMLO damos pasos agigantados a una dictadura.

Al tiempo.
17 Septiembre 2019 04:06:00
¡La ‘grandeza’ de AMLO es propia del ‘rey sol’!
Apenas el jueves 12 de septiembre, en respuesta a legisladores que se oponen a tipificar como crimen organizado el uso de facturas falsas, López Obrador dijo que más que representantes populares son “farsantes, corruptos, inmorales, sinvergüenzas, simuladores, arribistas y politiqueros”.

Lenguaje de odio que divide y polariza; de adjetivos ofensivos como “farsantes, corruptos, inmorales, sinvergüenzas, simuladores, arribistas y politiqueros”, que todas las mañanas utiliza el Presidente mexicano contra sus críticos y sus opositores.

Sin embargo, y a pesar del odio que el Presidente siembra todas las mañanas, para algunos supuestos críticos –que buscan la menor oportunidad para congraciarse con el tirano de Palacio–, el “grito” de la noche del 15 de septiembre fue “magnánimo”, “conciliador”, “histórico”, un paso “a la reconciliación nacional” y hasta “parteaguas” para la democracia mexicana.

Pero tampoco faltaron oportunistas que hasta presumieron de una ceremonia ejemplar “por austera y sobria”, cuando lo cierto es que la fiesta privada y el dispendio en secreto fueron iguales que en los gobiernos del PRI y el PAN, mientras en la plaza el pueblo era alimentado con lonches y circo.

Peor, ningún opositor o crítico reputado habló del peligroso mensaje subliminal –propio de un dictador– que significó el “grito” de Obrador.

¿Por qué un mensaje subliminal y peligroso? ¡Que cada quien lo juzgue!

1.- En el balcón de Palacio, en la casa del Presidente –porque el Presidente mexicano vive en un palacio– apareció solitario López Obrador, apenas acompañado de su esposa –con traje de diseñador– sin que nadie más le quitara la atención y el reflector.

Es decir, todos los canales estatales de televisión y las cadenas privadas fueron dispuestas para un solo hombre, al que se enfocaba desde decenas de tomas en tierra y aéreas logradas por cámaras de los drones que machacaron, hasta la náusea, que México es el país de un solo hombre; de un tirano.

Nadie más apareció ni en los balcones aledaños ni en otras tomas. Pero el extremo de la egolatría presidencial fue el papel picado que cayó desde los edificios aledaños al Zócalo; cada uno de los millones de pequeños papeles con el nombre del huésped de Palaci: López Obrador.

¿Cómo definir esa egolatría presidencial? ¿No es propia del rey que asoma de su Palacio a saludar a sus lacayos? ¿Es el Luis 14 mexicano?

2.- ¿De verdad se pueda hablar de un Grito “magnánimo”, “conciliador”, “histórico”; de un “parteaguas” y de un paso “a la reconciliación” nacional?

3.- ¿Cómo se atreven a hablar de un mensaje “magnánimo” –de grandeza– cuando horas antes el Presidente llamó “farsantes, corruptos, inmorales, sinvergüenzas, simuladores, arribistas y politiqueros”, a sus opositores y críticos?

4.- Imposible hablar de “reconciliación nacional” cuando gracias a un ilegal mandato presidencial se persigue a opositores como Rosario Robles, Carlos Ahumada, Alonso Ancira y Juan Collado y cuando la persecución de Estado se extenderá a Jesús Murillo y Tomás Zerón.

5.- Resulta ofensivo hablar de “parteaguas” y “reconciliación”, cuando cada vez son mas las evidencias de que fue un crimen de Estado la tragedia en la que perdieron la vida la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle.

6.- Resulta insultante para la sociedad toda, calificar como “magnánimo” el “grito” de AMLO en el Zócalo, cuando por presuntos acuerdos secretos con grupos criminales, todo México sufre la peor ola de violencia criminal de la historia.

7.- Y es igual de ofensivo hablar de un mensaje conciliador cuando por errores del Gobierno de AMLO perdieron la vida más de 130 habitantes de Tlahuelilpan; cuando por el necio clientelismo se quedaron sin atención médica y sin medicamentos miles de enfermos del sector salud, cuando millones de niños seguirán en la pobreza a causa de la deficiente educación pública.

8.- Es una grosera ironía que el presidente Obrador lance “¡vivas!” a la soberanía nacional cuando su Gobierno entregó, como pocos, la soberanía al Gobierno de Trump; cuando por ignorancia Obrador echó al de-sempleo a miles de burócratas y a cientos de miles de empleados de empresas privadas.

9.- Es una burla arengar en la plaza “vivas a la libertad”, cuando el Presidente mismo presiona a medios y empresas para cancelar la libertad de expresión, para que despidan a críticos de su Gobierno; cuando no existe crítica en los medios públicos y cuando las televisoras del Estado solo sirven para la propaganda presidencial.

10.- Y es una burla que al 15 de septiembre se hable de paz cuando se llegó a 28 mil víctimas mortales a causa de la violencia y el crimen –ante el silencio general de complicidad– al tiempo que el Presidente propone perdonar a criminales y matarifes.

Sí, la “grandeza” de AMLO es propia de un dictador.

Al tiempo.
16 Septiembre 2019 03:59:00
¡Se confirma la venganza presidencial contra Robles!
La noticia es que, según el abogado de Rosario Robles, la Fiscalía General de la República habría utilizado documentos falsos para conseguir la prisión preventiva contra la exsecretaria de Estado.

Es decir, que en la detención de la exfundadora del PRD, en realidad asistimos no sólo a una persecusión política y a una venganza desde el poder sino a una auténtica “chicanada” legal, orquestada por dos intituciones que debieran ser independientes y ajenas al poder presidencial.

Nos referimos, como saben, a la Fiscalía General de la República, por un lado y, por el otro, al Poder Judicial.

Y es que, como queda claro, un agente del Ministerio Público y un juez –los dos a modo y en comparsa– habrían conspirado para hacer realidad el deseo presidecial de llevar a prisión a Rosario Robles.

Pero si lo dudan, las pruebas de la conspiración están a la vista de todos.

Primero, los abogados de Rosario Robles fueron sorprendidos cuando en la diligencia para determinar si era procedente o no la prisión preventiva, el Ministerio Público exhibió una licencia de manejo a favor de Robles con un domicilio que no correspondía con el domicilio reportado en los documentos oficiales, como casa habitación de la señora Robles.

Amparado en ese “pequeño detalle”, el juez de control, José de Jesús Delgadillo Padierna, decretó que la acusada había mentido sobre su domicilio real y, por tanto, existía la presunción de que se diera a la fuga.

Por eso, ante la supuesta eventualidad de que Rosario Robles escapara de la justicia, el juez decretó la prisión preventiva.

Segundo, luego se supo que todo se trató de una monstruosa “chicanada” legal en la que participaron el Ministerio Público y el Poder Judicial.

Hoy, por ejemplo, se sabe que es falsa la licencia de manejo que presentó el MP y que sirvió para justificar la duda razonable del juez de control para negarle a la señora Robles el juicio en libertad.

Pero también se sabe que el juez de control, de apellido Padierna, en realidad es sobrino de Dolores Padierna, esposa de René Bejarano, quien fue a prisión luego de los llamados “video-escándalos”, en los que Carlos Ahumada resultó el actor central, cuando era pareja sentimental de Rosario Robles.

¿Pero qué creen? Que también sabemos que la venganza del Estado mexicano se extendió al propio Carlos Ahumada, quien fue detenido en Argentina, también con documentos falsos.
Queda claro que la Fiscalía General de la República y el Poder Judicial conspiraron contra Rosario Robles y, de paso, contra Carlos Ahumada, y a favor de la presunta venganza presidencial.

Por eso obligan las preguntas.

¿Quién ordenó al Ministerio Público falsificar documentos oficiales contra Rosario Robles y contra Carlos Ahumada? ¿Quién orquestó la grosera conspiración de Estado que llevó a prisión a la exsecretaria de Sedesol y Sedatu, para hacer realidad la venganza presidencial contra la señora Robles?

¿Se trató de una instrucción presidencial? ¿Quién sancionará a los responsables de tal monstruosidad jurídica? ¿Esas son la justicia y el estado de derecho que prometió el presidente Obrador? ¿Imaginan la suerte de un ciudadano de a pie, contra el que lanzan todo el peso del Estado, si son capaces de tal monstruosidad contra una mujer del poder y la política como Robles?

Aquí no sabemos si Rosario Robles es culpable o inocente de los presuntos delitos por los que se le persigue; no sabemos si sus colaboradores son parte de un supuesto defalco o si fue traicionada por sus cercanos.

Lo que sí sabemos, porque las pruebas están a la vista de todos, es que Rosario Robles es víctimas una conspiración de Estado; una venganza política y una monstruosidad jurídica.
Y aquí lo dijimos desde el primer momento –en las entregas del Itinerario Político del 15 y el 16 de agosto–; dijimos que detrás de la detención de la señora Robles aparecía la mano de un Presidente vengativo y rencoroso, como López Obrador, quien de esa manera cobraba una añeja deuda personal, pasando por encima de la ley, de la división de poderes y del respeto a los derechos humanos de la exfundadora del PRD.

Dijimos que todo apuntaba a que el Presidente utilizaba de manera ilegal y para sus venganzas personales no sólo la Fiscalía General de la República –a la que tiene sometida–, sino al Poder Judicial –en donde abundan los ministros y jueces obsequiosos con el Presidente–, ya que por pura casualidad el juez de la causa resultó ser amigo de los amigos del Presidente.

En efecto, como también lo dijo aquí; “vivimos tiempos de canallas”.

Y por eso la pregunta. ¿Qué instituciones del Estado serán capaces de impedir y castigar las “canalladas de Estado”?

Al tiempo.

13 Septiembre 2019 04:04:00
¡Confirma AMLO que busca la reelección!
El presidente López Obrador puede decir misa y puede pontificar lo que guste y mande para rechazar sus ambiciones reeleccionistas.

Incluso puede decir que son mal intencionados quienes insisten en tildarlo de buscar una reelección enmascarada, la cual ensaya en casos como la “Ley Bonilla” y como la fallida reelección de Porfirio Muñoz Ledo, en San Lázaro.

Lo cierto, sin embargo, es que repetidamente al Presidente lo traiciona el subconsciente, al grado de que apenas hace horas confirmó que lo suyo, lo verdaderamente suyo, es precisamente la reelección.

Pero no, el Presidente mexicano no solo buscará repetir en el cargo a través de un supuesto capricho sino que tiene en mente dejar la posible reelección en manos de los ciudadanos.

¿Qué quiere decir lo anterior? Vamos por partes.
Si hacemos memoria recordaremos que, ante la insistencia de muchos mexicanos que ven en Obrador una inocultable tentación reeleccionsita, el Presidente se aventó la puntada de firmar una carta-compromiso para no buscar la reelección.

Eso ocurrió, como saben, la mañana del 19 de marzo, cuando el Presidente exhibió una carta en la que se compromete a no reelegirse en la presidencial de 2024.

¿Pero qué creen?
Que periodistas traviesos quisieron saber cuál había sido el destino de esa carta -firmada por el Presidente- y para ello acudieron al Instituto de Transparencia. El resultado fue el esperado: nadie sabía dónde había parado tal carta con la firma presidencial. En pocas palabras, lo que ocurrió es que, literalmente, el documento fue tirado a la basura.
Frente al ridículo de la carta-compromiso que terminó extraviada, el Presidente se vio obligado a una nueva firma, ahora ante notario público. Por eso, en la mañanera del jueves 25 de julio de 2019, el Presidente encabezó un grosero montaje que concluyó con la farsa de la firma en la que supuestamente se compromete, por segunda ocasión, a no reelegirse.
¿Y por qué resultó una farsa?

Porque si López Obrador y “los hombres del Presidente” entienden un poco la responsabilidad constitucional de todo mandatario y las obligaciones que le impone la Carta Magna, sabrían que es inútil la firma de un compromiso, ante fedetario público, de una obligación constitucional como la no reelección.

Pero el asunto va más lejos si revisamos y analizamos lo que dijo López Obrador la mañana de aquel 25 de julio de 2019, antes de firmar el compromiso de no reelección, ante notario público.

Obrador repitió que no es un vulgar ambicioso, pero, sin medir el tamaño de su declaración, soltó ante el asombro de todos que le corresponderá “a la gente” decidir cuándo debe dejar el cargo. Dijo textual: “Me voy cuando la gente quiera que me vaya”.

Como queda claro, la firma de la carta-compromiso resultó un grosero engaño. ¿Por qué? Porque el Presidente no puede salir con el cuento de que dejará el cargo cuando la gente lo pida. No, al final de su mandato de seis años, Obrador se va porque así lo dice la Constitución. Y punto.

Para abundar en el tema y exhibir el engaño, el 26 de julio aquí dijimos que todos los ciudadanos debían estar atentos para impedir un nuevo engaño.

Sin embargo, la tentación reeleccionista volvió, enmascarada detrás de la locuaz propuesta de un desconocido diputado local del Congreso de Tabasco, quien propuso reformar la Constitución para permitir la reelección de Obrador.

Está claro que se trata de otro “microensayo” para pulsar el ánimo social. Pero también es evidente el rechazo generalizado. Y también de nueva cuenta el Presidente debió responder.
Y repitió idéntico guión que el 25 de julio pasado: dijo no ser un ambicioso sin límite, pero repitió, de nuevo ante el asombro colectivo, que entregará el poder a finales de 2024, “si así lo decide el pueblo”.

¿Cuál es la diferencia entre la declaración de “me voy cuando la gente quiera que me vaya”, del 25 de julio, y “si así lo decide la gente, dejo el poder al final de 2024”?
En efecto, AMLO confirma que va por la reelección, confirma que engaña con la verdad, la verdad de que hará una consulta a mano alzada para preguntar a la gente si quiere que se vaya y, sobre todo, confirma que no respeta ni respetará la Constitución, porque lo suyo es una dictadura.

Al tiempo.
12 Septiembre 2019 04:07:00
¡Al perdonar a Bartlett AMLO ‘mata’ a su Iglesia!
Aquí no sabemos, a ciencia cierta, si Manuel Bartlett es culpable de los crímenes de Estado y las pillerías políticas por las que ha sido acusado en el último medio siglo.

Tampoco sabemos si es responsable del presunto enriquecimiento –nada explicable– que hoy pesa sobre su cabeza luego de un trabajo periodístico serio y documentado.

Y no sabemos si Bartlett es culpable o no de lo que es acusado ya que probar su culpa o inocencia corresponde a las instituciones del Estado que deben indagar, probar la culpa, la inocencia y/o en su caso, procurar justicia.

Aquí, en tanto practicantes del género periodístico de opinión, solo presumimos que Manuel Bartlett es uno de los grandes pillos de la historia política mexicana; uno de los grandes criminales de Estado, un presunto defraudador electoral, un probable “mataperiodistas” y, en años recientes, un impostor que usó el dinero público para amasar una inmoral riqueza personal.

Pero lo más simpático del tema es que si a los críticos del poder no les corresponde impartir justicia –si acaso formulan juicios mediáticos– tampoco es facultad del presidente Obrador perdonar al más pillo de sus
colaboradores.

Y es que lo que vimos ayer en las mañaneras lopistas no fue otra cosa que una grosera defensa oficial –por parte del propio Presidente– a medio siglo de pillerías políticas, trapacerías oficiales, crímenes de Estado y ataques sistémicos a la naciente democracia mexicana por parte de Manuel Bartlett, hoy convertido en epítome de lo más cuestionable del viejo PRI; un partido criminal, autoritario, ladrón y nada democrático.

Y, curiosamente, cuando el presidente Obrador defiende de manera pública a Bartlett, no defiende al colaborador de su Gobierno, al titular de la CFE y tampoco al anciano político que debiera estar cuidando a sus nietos.

No, cuando AMLO defiende a Bartlett en realidad está defendiendo las peores prácticas del PRI, defiende lo más rancio del viejo partido; defiende a los políticos rateros y criminales; que ordenan matar periodistas, que ordenan eliminar policías de la DEA; que se roban elecciones como la de 1988, que llegan al extremo de llevar a cabo fraudes patrióticos como los de Chihuahua y de Huejotzingo; defiende a políticos capaces de robar elecciones como la de Nayarit, la primera entidad ganada por los opositores, en ese caso del PPS.

Cuando AMLO defiende a ultranza a Manuel Bartlett, el Presidente también pone en ridículo a la titular de la SFP, Irma Eréndira Sandoval y, sobre todo, ridiculiza a todo su Gobierno, a todo su movimiento y, en general, mata a su Iglesia política.


¿Por qué?

Porque, curiosamente, Obrador y su Iglesia, llamada Morena, nacieron, crecieron y alcanzaron el poder presidencial gracias al “sambenito” mentiroso de que AMLO y Morena eran todo lo contrario al viejo PRI; ganaron el voto popular con el cuento engañabobos de que no eran rateros, criminales y que, por ejemplo, nada tenían que ver con el PRI de Bartlett, de Salinas, de De la Madrid, entre otros pillos del último medio siglo.

Sin embargo, la afanosa defensa presidencial de Bartlett confirma que Morena es el espejo retrovisor del PRI, que Morena es lo más rancio del PRI y que los políticos de Morena son iguales a Bartlett: criminales de Estado, ladrones de cuello político y pillos sin freno.

Pero lo más costoso para el Presidente, para Morena y para su Gobierno, es que al defender a ultranza a Manuel Bartlett, el mandatario López Obrador modifica la historia del último medio siglo y no solo se ridiculiza él mismo sino que pone en ridículo a los feligreses de su Iglesia política quienes, por cinco décadas, acusaron a Bartlett de ser el mismísimo Satán

Y es que todos los políticos de la izquierda y del PRD nacieron, crecieron y llegaron al poder con la narrativa de que Bartlett defraudó las elecciones de 1988 y que fue culpable de fraudes patrióticos como los de Nayarit, Chihuahua y Huejotzingo; nacieron, crecieron y llegaron al poder en la convicción de que Bartlett es culpable del crimen de Estado que costó la vida a Manuel Buendía.

Además, durante décadas, los periodistas afines a esa izquierda, que hoy militan en Morena y que son aplaudidores de AMLO, escribieron ríos de tinta en toneladas de papel satanizando a Bartlett como el peor de los ejemplos del peor PRI.

Y lo ridículo hoy, con todos esos antecedentes, es que periodistas y políticos son obligados a tragar sapos y culebras para justificar a sus filas al criminal de Estado que es Manuel Bartlett y son obligados a justificar las raterías de Bartlett.


Por eso la pregunta.

¿Dónde están la dignidad y la congruencia de periodistas y políticos que hoy deben amar a Manuel Bartlett, cuando ayer incitaban a odiarlo? ¿Cuánto estiércol más deben tragar por el fanatismo a López Obrador?

Al tiempo
11 Septiembre 2019 04:02:00
¡De 43 de Iguala, a 53 de Coyuca, y AMLO calla!
La historia parece la misma: decenas de ciudadanos levantados, torturados y desaparecidos.

La entidad federativa de la presunta nueva tragedia es la misma, el estado de Guerrero.

Los 43 normalistas de Ayotzinapa fueron levantados por la Policía Municipal de Iguala, entregados a un grupo criminal, torturados e incinerados, mientras que en Coyuca de Catalán la denuncia presume la desaparición de 53 habitantes que habrían sido torturados, asesinados y desaparecidos en complicidad con la Policía Municipal.

En ambos casos la desgracia parece idéntica; el “valemadrismo oficial”.

Y es que en el caso de Iguala nunca se llegó al fondo y, lo peor, que en el Gobierno de López Obrador han sido liberados los principales implicados, en especial el responsable número uno, Gildardo López Astudillo.

A su vez, en torno a Coyuca de Catalán todo es hermetismo y silencio, tanto del Gobierno estatal como del presidente Obrador, a pesar de que en redes se difundieron videos que presumen lo peor: el secuestro, tortura y muerte de 53 habitantes de esa región, quienes habían pedido auxilio nada menos que aL presidente Obrador.

Es decir, los lugareños habrían sido secuestrados, torturado y asesinado por pedir ayuda al mismísimo Presidente, quien en respuesta dijo que el Ejército no reprime al pueblo, porque los criminales también son pueblo.

Y es que desde hace meses, grupos criminales mantienen sitiado al municipio de Coyuca de Catalán, ubicado al noroeste de la región de Tierra Caliente, en los límites de Guerrero y Michoacán.

En redes sociales circula un mensaje que denuncia que la Familia Michoacana levantó a 53 personas, a pesar de que el Gobierno de Héctor Astudillo negó que existan denuncias al respecto. ¿Qué está ocurriendo en esa región?

Como saben, Tierra Caliente es una región que abarca Michoacán, Guerrero y Estado de México, sin embargo, hay zonas en donde la ausencia de autoridades tolera un verdadero narcoestado en donde los grupos criminales extorsionan, asesinan y trafican, en total impunidad.

La zona es disputada por la Familia Michoacana, los Caballeros Templarios, Los Tequileros, el Cártel Jalisco Nueva Generación, Los Viagras y grupos de autodefensa como el de El Abuelo.

Las células criminales viven una guerra por el trasiego de drogas y otras actividades que han generado alianzas, disputas y fracturas que han dejado una ola de ejecuciones en municipios como Coyuaca de Catalán, Apaxtla, Teloloapan, Ciudad Altamirano, Acapetlahuaya y San Miguel Totolapa.

La violencia en la sierra alcanza momentos de tensión extrema que incluso reportes extraoficiales arrojan enfrentamientos armados con hasta 30 muertos. La información es imposible de corroborar ya que los bandos en disputa suelen recoger los cadáveres.

Uno de esos reportes circuló en redes sociales –en días pasados–, en donde se alertó del levantamiento de por lo menos 53 personas en distintos poblados de Coyuca de Catalán.
Mujeres con el rostro cubierto –acompañadas de niños– difundieron un vi-deo el pasado 23 de agosto en redes en donde piden ayuda al presidente López Obrador, ya que su comunidad se encontraba sitiada y bajo amenazas de la Familia Michoacana, encabezada por “El Pez”.

“Nos amenazaron de muerte, a las mujeres, a los niños, a nuestros animales a todo lo que se encuentre con vida”, dice una mujer con el rostro cubierto rodeada de menores.

La llamada de auxilio abría sido el motivo para que los integrantes de la Familia Michoacana irrumpieran en los poblados de Santa Teresa, Las Cruces, Mesas de Pineda, Pancira, Río Florido, Santo Domingo, Monte Grande, El Naranjo, Zirandaranguio, El Jabalí, El Embarcadero, Las Ciénegas, Taretaro y El Coyol y se llevarán a las víctimas.

La denuncia revela que recibieron mensajes con el video adjunto de cómo torturaban a sus familiares. Uno de estos vide-os fue dado a conocer y ha indignado por la crueldad con la que operan los sicarios.

“Desde hace unos días, la Familia Michoacana, un grupo delictivo encabezado por ‘El zarco’ (Salvador Navarro), ‘El Pescado’ (Jony Hurtado) y ‘JP’ (Rodolfo Maldonado) han desatado una ola de violencia interminable contra pobladores de estos municipios, dejando pueblos fantasma desapareciendo más de 50 familia y el Gobierno se hace de la vista gorda y diciendo que no pasa nada”, dice el mensaje de ayuda.

Así el terror que un Presidente irr-esponsable como Obrador quiere combatir con expresiones como “fuchi”, “guácala”, y con el argumento de que los criminales son pueblo.

¿Hasta cuándo?

Al tiempo
10 Septiembre 2019 04:07:00
¡Solapado por AMLO, Bartlett, el ‘mataperiodistas’, está de vuelta!
La escena es vergonzosa, digna de una novela negra; de la mayor vergüenza y la peor indignidad del periodismo mexicano.

¿Por qué?

Porque exhibe doblegados por la simulación y la complicidad al poder a decenas de periodistas mexicanos –muchos de ellos viejos y sin vergüenza– que en los últimos 30 años culparon a Manuel Bartlett por el crimen de Estado contra Manuel Buendía y que hoy guardan silencio ante el regreso de Bartlett, el más popular “mataperiodistas” de la
historia.

Nada dijeron cuando Bartlett regresó al Senado de la mano de López Obrador para extender su fortuna personal; nada dijeron cuando Bartlett llegó a la CFE y todos callaron cuando desde esa oficina pública, Manuel Bartlett lanzó invectivas y amenazas contra Carlos Loret y Arely Quintero, editor y autora de un reportaje que exhibe al poblano como siempre ha sido; un vividor del poder.

Y todos esos periodistas también solaparon a Bartlett –a quien solapó el propio presidente Obrador, a pesar de que todos ellos escribieron ríos de tinta para señalarlo como ladrón electoral, operador de los grandes fraudes como el de Chihuahua y hasta autor intelectual de la muerte del policía norteameriano Enrique Camarena.

¿Y por qué todos esos periodistas que por décadas lo cuestionaron, hoy solapan a Bartlett, cuando ayer no lo bajaban de criminal de Estado?

La razón es elemental; porque Bartlett hoy es un político purificado por AMLO y porque esos periodistas hoy se colocan en el mismo bando que los matarifes de Buendía; defienden a un Gobierno sátrapa que contrata a criminales de Estado y a “mataperiodistas”.

Y es que a pesar de que Bartlett insultó, difamó y calumnió a Carlos Loret y a Arely Quintero, ninguno de las decenas de periodistas “amigos” de Buendía, seguidores de Buendía, investigadores de la muerte de Buendía, tienen un gramo de memoria para denunciar que el “mataperiodistas” está de vuelta.

Y se puede entender que matones mediáticos de López Obrador, como Carmen Aristegui, Julio Hernández, Carlos Payán, Carmen Lira y muchos otros, olviden quién es Manuel Bartlett y hasta se entiende que, por dinero, hoy defiendan a un criminal de Estado como Bartlett, quien habría ordenado matar a Buendía.

Sin embargo, lo que resulta impensable es que el semanario Proceso, sus directores, periodistas y articulistas, y hasta el hijo del fundador, Julio Scherer Ibarra, solapen al jefe de la pandilla que conoció y hasta pudo haber organizado el crimen de Estado contra Manuel Buendía y que, además, nada digan hoy cuando vuelve a las andadas y amenaza a Loret y a Quintero.

Y es que sin duda ese hombre decente que era Miguel Ángel Granados Chapa –el periodista que más investigó el crimen de Buendía– habría sido el primero en denunciar al criminal de Estado, a Manuel Bartlett, por su regreso al Gobierno, con López Obrador, en la CFE. Habría sido el primero en alzar la voz contra Bartlett por las amenazas, la difamación y la calumnia que, con dinero público y desde la oficina de Comunicación Social de la CFE, ordenó Bartlett.

Y es que como nadie, Granados Chapa, urge esclarecer el crimen de Estado que le arrebató la vida a Manuel Buendía Tellezgirón –el reputado columnista asesinado el 30 de mayo de 1984– por un matarife del jefe de la Dirección Federal de Seguridad –la policía política de la época– a cargo de Antonio Zorrilla, empleado de Manuel Bartlett.

Y sin duda que Granados Chapa habría cuestionado la opacidad de la fortuna de Bartlett y los nada transparentes negocios familias que lo convierten en uno de los grandes pillos de los tiempos del Gobierno de López Obrador.

Por lo pronto, buena parte del periodismo mexicano parece víctima de la más penosa epidemia de amnesia colectiva; la amnesia que provocan los dictadores como Obrador.

La pregunta es si esa amnesia periodística perdurará. Y es que el “mataperiodistas” está de vuelta.

Al tiempo.
09 Septiembre 2019 04:07:00
¡Entregó AMLO ‘la plaza’ al crimen…!
La anterior ya no es sólo una duda. No, hoy parece una preocupante realidad.

Y si es difícil de creer basta analizar algunas decisiones presidenciales –todas ellas ominosas– para confirmar que el Gobierno federal abandonó “la plaza” del combate contra el crimen.

Incluso no pocos “territorios en disputa” han sido tomados por bandas criminales hegemónicas –como en Tamaulipas–, a las que el Presidente suplica que “se porten bien” para “que no hagan sufrir a sus mamacitas”

Es decir, vivimos la realidad de un Estado tomado por el crimen.

Y es que nadie puede negar que plazas completas que por años disputó el Estado –regiones enteras del país–, hoy están en manos del crimen que, incluso, se dice aliado del Estado “para limpiar” tal o cual región.

Por eso la pregunta. ¿Cuáles son las señales ominosas de la nueva realidad?

Aquí algunos ejemplos.

1.- Por orden presidencial ya no se persigue a las cabezas de las bandas criminales, lo que equivale a que se les mandó el mensaje de que pueden actuar libremente.

2.- Por orden presidencial, policías, militares y marinos ya no pueden responder con el uso de la fuerza, sea en un choque o enfrentamiento con matarifes de las bandas criminales; mensaje que convirtió a policías, militares y marinos en caricatura del poder; botargas a las que todos escupen, apalean, patean e insultan a placer.

3.- Por orden presidencial se canceló la incautación de las principales drogas duras, curiosamente las más rentables pero también más perniciosas. Hoy sólo se incautan las drogas que, por casualidad, caen como resultado de operaciones rutinarias.

4.- Por orden presidencial nadie en el Gobierno federal habla de la lucha contra el crimen; guerra que terminó por decreto presidencial. Ante tal decreto las bandas criminales entendieron que el gobierno de AMLO reconoció la victoria criminal y, por tanto, se empoderó como nunca a los barones de la droga y del crimen.

5.- Según estimaciones oficiales, en los primeros 300 días del Gobierno de AMLO se alcanzará la escalofriante cifra de 30 mil muertes violentas; un promedio de 100 mexicanos muertos por día; muchos más muertos que en guerras convencionales.

6.- En su Primer Informe, el Presidente nunca hizo una sola mención directa a la persecución de las bandas criminales, en tanto que en sus mañaneras poco cuestiona las masacres y menos a los responsables.

7.- El propio Obrador se ha dicho “feliz, feliz, feliz” por la interlocución con capos criminales como Joaquín Guzmán “El Chapo”, a cuya familia facilitó visas y un trato diplomático preferencial. El peor ridículo del Presidente, sin embargo, es que llegó al extremo de suplicar a los criminales que le vendan gasolina al Ejército mexicano para que haga su trabajo.

9.- En paralelo empezó, en la práctica, la exoneración de algunos de los mayores criminales. Hoy son legisladores federales de Morena muchos de ellos. Otros que estaban en prisión, como Gildardo López Astudillo “El Gil” –el principal responsable de la muerte de los 43 de Iguala– ya esta libre.

Eso sin contar con la liberación de secuestradores y matarifes a los que se da la calidad de presos políticos, mientras se acelera el perdón a pillos como Javier Duarte, el exgobernador de Veracruz, que pronto está libre.

10.- Contra la furibunda reacción que en otros sexenios mostraron políticos, periodistas y medios vinculados a la mal llamada “izquierda” –y que hoy están en Morena–, ahora nadie se escandaliza por matanzas como las de Coatzacoalcos y Minatitlán, y a nadie importa que –por ejemplo–, en los primeros meses de 2019 hayan sido masacrados más de 100 servidores públicos –incluidos policías– sólo en Guanajuato.

11.- Todo lo anterior sin contar con una persecución estalinista contra ONG que llevan el recuento puntual de algunos delitos de alto impacto, como el secuestro. Y el ejemplo de esa persecución es la campaña calumniosa contra Isabel Miranda de Wallace, presidenta de Alto al Secuestro.

Como saben, Isabel es madre de un secuestrado y por eso preside la reputada organización que lleva el más puntual seguimiento sobre ese delito en México. Isabel es perseguida por el Gobierno de AMLO y sus pistoleros mediáticos, “porque incurre en el delito” de decir la verdad sobre el fracaso en las políticas públicas contra el secuestro en el gobierno de Obrador.

¿Así o más claro que el Gobierno de Obrador ya entregó “la plaza” al crimen?

Al tiempo.
06 Septiembre 2019 04:05:00
¡La derrota moral y política de AMLO!
En uno de sus recurrentes devaneos -para insultar a sus adversarios o enemigos políticos-, el presidente López Obrador lanzó una simpática provocación que alcanzó los titulares en medios, redes y digitales.

En su habitual tono provocativo y desde el privilegiado foro del Primer Informe, el Presidente dijo que sus adversarios “están moralmente derrotados porque no han tenido oportunidad de establecer un paralelo entre la nueva realidad y el último periodo neoliberal, caracterizado por la prostitución y el oprobio…”.

Es decir, según el Presidente mexicano, los perdedores de la elección presidencial de julio de 2018 no solo fueron derrotados en las urnas, sino que en la nueva realidad de su Gobierno hoy “los apaleados” no entienden que estamos a “las puertas del cielo”.

Sin duda cualquiera que conozca un milímetro al presidente Obrador sabe que su provocación retórica es no solo un exceso discursivo sino una mentira y un grosero engaño.

¿Por qué? Porque a pesar de las buenas intenciones de Obrador y de su necesidad urgente de encontrar victorias en donde solo existen derrotas, lo cierto es que su gestión resultó fallida de cabo a rabo, en solo los primeros nueve meses.

¿Por qué es un Gobierno fallido el de AMLO? La respuesta la saben todos: porque hoy México es más violento que nunca -se contabilizan casi 27 mil muertes violentas, la cifra más alta de la historia-; porque más que nunca los ciudadanos están a merced del crimen y del narcotráfico; porque hoy tienen menos los que “de por sí” siempre han tenido menos y porque nada de lo que prometió se ha hecho realidad.

Existe más desempleo, el Presidente y su prole son los nuevos reyes de México y no solo viven en un Palacio con todas las mejores joyas posibles, sino que las fuerzas castrenses -Ejército y Marina- han sido destruidos y no existe más el último reducto de contención ante el crimen; además que es de cero el crecimiento económico, la democracia es demolida todos los días y a diario nos aproximamos a la más peligrosa crisis de gobernabilidad de la historia.

En pocas palabras, hoy los mexicanos estamos peor que en los peores gobiernos del último medio siglo.

¿Por qué, entonces, ante el fracaso de su Gobierno, el presidente López Obrador se atreve a hablar de una derrota moral de sus adversarios?

La respuesta es elemental: porque el tamaño del fracaso del Gobierno de Obrador es del tamaño de las culpas que el Presidente lanza al pasado y del mismo tamaño de la supuesta derrota de sus adversarios.

Dicho de otro modo, asistimos a la ratificación de “la mayor cualidad” que hermana a los dictadores de todos los tiempos: la presunta “superioridad moral y ética” que los acompaña.

Por eso, tiranos y dictadores de todas las latitudes se han apropiado de los mismos valores que definen a no pocas religiones, valores como la verdad, la honestidad, la humildad, la caridad, la bondad, el trabajo y el esfuerzo… entre otros.

Al mismo tiempo, los dictadores de todos lo tiempos han creado en su imaginación -y lo trasladan de manera exitosa al imaginario colectivo- un supuesto satán que los persigue, los espía, los ofende, los agrede y, sobre todo, es dueño de los antivalores del tirano.
Así, desde Mussolini, pasando por Hitler, Franco, Castro, Chávez, Maduro y el mismísimo López Obrador -entre decenas de dictadores-, crean y satanizan a imaginarias “mafia del poder”, a la “horrible derechona”, al “capitalismo”, al “neoliberalismo” y a la fea “oligarquía” a las que acusan de ser culpables de todos los males.

Según esos dictadores, su respectiva “mafia del poder” es culpable de mentir y robar a los ciudadanos pobres; de corromper a los desposeídos, de engañar al pueblo bueno, despilfarrar, depredar, holgazanear, presumir y alardear ante los que menos tienen.

Y una vez que el discurso “engañabobos” del dictador se mete hasta la médula de sus seguidores -de los ciudadanos-, y los convence de la inventada superioridad moral del sátrapa, entonces todos los adversarios del dictador son parte de la “mafia del poder”, sean sus críticos, opositores y todos quienes piensan distinto.

En realidad la supuesta “derrota moral” de los adversarios de López es el espejo retrovisor que refleja el tamaño del fracaso del Gobierno de Obrador.

Así, cada que el Presidente habla de la derrota moral de sus adversarios, en realidad retrata el tamaño de su fracaso.

Lo bueno es que Obrador no engañará a todos todo el tiempo.

Al tiempo.
05 Septiembre 2019 04:08:00
¡Escandaloso: van 63 feminicidios en CDMX!
Hoy se cumplen nueve meses del peor Gobierno que han tenido los habitantes de la Ciudad de México: el Gobierno de Claudia Sheinbaum.

¿Y por qué decimos que es el peor Gobierno de la historia de la capital?

Porque casi todas las variables que miden la eficacia y/o el fracaso de un gobierno -en el mundo- están por debajo de los históricos de la capital mexicana en la gestión del partido Morena.

Peor aún, la mayoría de las alcaldías del partido del presidente López Obrador en la capital -Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Iztacalco, Iztapalapa, Magdalena Contreras, Miguel Hidalgo, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco- está entre las más violentas, con el mayor número de robos, secuestros, asaltos e inseguridad, por no hablar de la caída de la inversión, el caos vial y hasta el abandono en básicos como la reparación del pavimento.

Y resultó de tal magnitud el fracaso de la señora Sheinbaum que, por lo menos en dos ocasiones, el propio Presidente debió salir en defensa de una gobernante que -igual que el Mandatario de Veracruz- aparece en los últimos lugares entre los mandatarios mejor calificados

Pero acaso el mayor escándalo -y la mayor decepción para la mitad de la población- es que, a pesar de que una mujer gobierna la capital, resulta que la Ciudad de México es la entidad más peligrosa para las mujeres.

Y es tal el riesgo para las mujeres en el antiguo Distrito Federal que en los primeros ocho meses de la gestión de Sheinbaum, distintas organizaciones y medios tienen detectados hasta 63 casos de feminicidios. Es decir, en los primeros nueve meses del Gobierno de Morena han perdido la vida -víctimas de un feminicidio- por lo menos 8 mujeres al mes, en promedio. Es decir, dos mujeres muertas por semana.

Sin embargo, tal recuento -elaborado por el portal
http://www.letraroja.com- contradice de manera abismal el conteo de feminicidios reportado por la Procuraduría General de Justicia de Ciudad de México, que solo tiene registrados 17 feminicidios en lo que va de 2019.

¿Por qué tal disparidad? Porque según los datos oficiales, solo 8 alcaldías registran feminicidios, mientras las otras 8 no tienen ni un caso registrado. Del total de 17 casos que reporta la PGJCDMX , solo 2 tienen algún detenido.

Sin embargo, Letra Roja presentó el primer reporte de feminicidios 2019 (enero-agosto), el cual arroja un total de 63 mujeres asesinadas.

El seguimiento mensual revela, por ejemplo, que mayo y julio de 2019 son los meses con el mayor número de feminicidios, con 12 mensuales.

Es decir, la cifra de feminicidios del recuento elaborado por http://www.letraroja.com es tres veces mayor a los datos oficiales de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México.

¿Quién y por qué en el Gobierno de Sheinbaum oculta información sobre los feminicidios en la capital del país?

Lo cierto es que las alcaldías de Morena en Ciudad de México son, sobre todo, en donde más feminicidios ocurren. ¿Lo dudan?: hablamos de Gustavo A. Madero, con 14 feminicidios; Iztapalapa, 13; Cuauhtémoc, 9; Tláhuac 5; Tlalpan y Xochimilco, 4, todas gobernadas por Morena. Solo las alcaldías de Cuajimalpa, Coyoacán y Milpa Alta no tienen casos registrados.

La violencia contra las mujeres no respeta edad. Los actos violentos son cada vez más comunes en mujeres de 30 años, el caso con menor edad registrado es de 2 años y la mayor, de 68. De los 61 casos presentados, 39 no fueron identificadas, solo tenemos el nombre de 24 mujeres.

Casi 50% de las mujeres fueron asesinadas en la calle, 22 en su propia casa, los demás casos en hoteles, hospitales, la cárcel, una primaria, una pollería y una estética.

Al menos 19 fueron asesinadas con una pistola, 11 con cuchillos, una con un machete y las demás estranguladas, quemadas, golpeadas y violadas. Hay casos en los que intentaron que pareciera un suicidio.

El registro de Letra Roja indica que de las 63 mujeres asesinadas, seis mujeres son extranjeras, de las cuales cuatro están relacionadas directamente con el portal Zona Divas.

Así la violencia contra las mujeres en el Gobierno de Claudia Sheinbaum. ¿Aún dudan que el de la capital del país es el peor Gobierno en la historia?

Al tiempo.
04 Septiembre 2019 04:03:00
¡Con AMLO, el viejo PRI sigue en el Gobierno!
Luego de escuchar el Primer Informe de López Obrador, muchos mexicanos confirmaron que el gran engaño no fueron las casi 100 mentiras que durante poco más de 90 minutos –casi una mentira por minuto– dijo el Presidente mexicano.

No, la gran mentira es que el poder presidencial mexicano no está en manos de la vieja izquierda –como pregona Morena– y menos en poder de un político con ideología de izquierda, como se le hizo creer a casi 30 millones de ciudadanos.

No, lo cierto es que en los más de 90 minutos de eficaz verborrea presidencial –verdadero discurso engañabobos–, quedó claro que en México sigue gobernando lo más rancio del viejo partido tricolor; el PRI autoritario, nada democrático que miente, engaña, gusta del populismo y la demagogia, además de que sostiene toda su estructura en el vulgar clientelismo.

La mentira que quedó exhibida es que con López Obrador, el PRI sigue al frente del Gobierno, al mejor estilo de los años 60 y 70 del siglo pasado.

¿Lo dudan…?
1.- Quedó claro que con López Obrador está de vuelta el priista “día del Presidente”, con todo y su grosero boato de servilismo y abyección que por décadas combatió la izquierda que hoy lo prohíja.

2.- Con Obrador, igual que en el viejo PRI, está de vuelta el culto al Presidente, prohombre al que todos obedecen “a ciegas y sordas”, sin chistar porque es el Dios en turno; sapiente, infalible y hasta guapo.

3.- Con Obrador están de vuelta el discurso unilateral y unidireccional, la perorata sin freno, sin opositores y contrapesos capaces de cuestionar la montaña de mentiras presidenciales.

4.- Con AMLO está de vuelta la opacidad propia del viejo PRI, ofensivo o-cultamiento de la verdad, exaltación de las cifras maquilladas y engaños colosales. Y es que en el 70% de los programas de Gobierno citados en el informe no existen o no hay información de sus
resultados.

5.- En el Gobierno de Morena están de vuelta el culto al engaño y la mentira ya que, al mejor estilo de los populistas del PRI, el informe arrojó más de 100 mentiras en poco más de 90 minutos de informe; es decir, en promedio una mentira por minuto, empezando por la mentira del “Tercer Informe”.

6.- Con Obrador está de vuelta el clientelismo y el asistencialismo que en los gobiernos de Echeverría y López Portillo hicieron quebrar las finanzas del Estado todo y que, en cambio, solo multiplicaron el número de pobres.

7.- Con López está de vuelta el ramplón populismo priista, que culpa de todos los males al pasado, a la corrupción y al despilfarro pero que no aporta ninguna solución real.

8.- Con López Obrador están de vuelta las crisis sexenales propias del viejo PRI; está de vuelta la quiebra de la economía nacional, la caída en la inversión, el retroceso en la creación de empleos y el incremento de los niveles de pobreza.

9.- Con Obrador, igual que en el viejo PRI, volvió la antidemocracia, el partido hegemónico, el sometimiento de los poderes Legislativo y Judicial al Presidente en turno y el aplastamiento de las minorías.

10.- Con López Obrador, igual que en el viejo PRI, está de vuelta el control total de los órganos directivos del Congreso; está de vuelta la violación flagrante de leyes que garantizan los derechos de las minorías y está de vuelta la violación constitucional por parte del Presidente.

11.- El Informe demostró que –igual que en los tiempos del viejo PRI– con Obrador está de vuelta no solo la sumisión de los medios a los deseos del Presidente sino la persecución de los críticos y la aniquilación de la crítica.

12.- Y, durante los 90 minutos del Informe de López Obrador, quedo claro que la mayor resistencia a la democracia, a la transparencia, a la rendición de cuentas y al combate a la corrupción oficial está en el nuevo PRI, en la cuarta transformación, llamada Morena.

Lo simpático es que a nueve meses de la llegada de AMLO y de Morena al poder, pocos de los 30 millones que los hicieron ganar se atreven a ver y reconocer que les vendieron gato por liebre.

¿Gato por liebre?
Sí, en realidad votaron por lo más corrupto y antidemocrático del viejo PRI. Y pocos aceptan el engaño. ¿Hasta cuándo?

Al tiempo.
03 Septiembre 2019 04:00:00
¡Informe y el regreso de López Portillo!
Lo que vimos el pasado domingo no fue ni el tercero ni el Primer Informe de López Obrador.

No, en realidad los mexicanos entramos al “túnel del tiempo” que nos llevó de vuelta a los años del más rancio culto al presidencialismo; años del partido hegemónico, de la vulgar antidemocracia, del “agandalle” político y de la lucha “del poder por el poder”.

Y es que en Palacio Nacional más que la rendición de cuentas del Gobierno de Obrador, lo que vimos fue “la reedición de la pesadilla” del sexenio de otro López; el que defendería el peso como perro: López Portillo.

¿Y cual fue la pesadilla de “Jolopo”?

Casi nada, que el domingo pasado volvimos al poder de un solo hombre, al poder avasallante, sin contrapesos, sin límites, que violenta desde la ley más pequeña hasta la Constitución; que exigió el culto total a la personalidad presidencial y que lleva el país a la ruina.

Sí, durante más de 90 minutos del pasado domingo presenciamos la reedición del más viejo PRI de la historia; regodeado en toda su gloria de partido hegemónico, autoritario y que a la mala “se roba” el poder.

Ese viejo PRI depredador que gusta del poder por encima de la ley y que hoy se llama Morena; que tiene en los añosos Porfirio Muñoz Ledo, Manuel Bartlett, Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard y en el propio López Obrador, a sus más conspicuos representantes de siempre; “chapulines que nacieron en el PRI, mutaron al PRD, algunos de ellos al PT pero todos hoy se asumen como de izquierda en esa “casa de la risa” llamada Morena.

Y es que –guste o no a los santones de Morena–, hoy todos son la más acabada expresión del PRI de Echeverría y López Portillo; PRI ratero, nada democrático, “gandalla”, y enfermo de poder; el PRI contra el que luchó toda la izquierda que hoy también se refugia en el zorrón del PRI, llamado Morena.

Pero esa es la verdadera tragedia del tobogán del tiempo al que fuimos llevados el domingo en Palacio; la tragedia de que la izquierda que hoy dice gobernar; los herederos del anciano Partido Comunista, del PSUM, del PMT y del PRD, son los mismos que serviles y abyectos se lanzan al suelo para ser pisoteados por el único, el todopoderoso, el jefe máximo, el presidente llamado “Andrés López Portillo”.

Y es que durante el mensaje de López Obrador, no solo fue obsceno el culto al presidencialismo sino grotesco y grosero.

Por décadas –así lo consigna el Diario de los Debates–, los opositores del Partido Comunista, del Partido Socialista Unificado de México, del Partido Mexicano de los Trabajadores, del viejo PST y el joven PRD, cuestionaron el grosero, inmoral, obsceno y abyecto culto al presidencialismo priista.

Por si lo olvidaron, vale recordar que durante décadas esos opositores de la izquierda mexicana exigieron transparencia y fin a la opacidad; por décadas exigieron políticas públicas claras y el fin del clientelismo vulgar, y durante décadas, se empeñaron en el fin de la “Partida Secreta” y por quitarle al PRI el nada democrático control de los máximos órganos del Congreso.

Por décadas esas izquierdas combatieron el amor y el clamor por el poder en manos de un solo hombre, cuestionaron el viejo presidencialismo y, sobre todo, exhibieron la compulsión priista por el engaño y la mentira.

Sin embargo, el domingo vimos a toda esa izquierda aplaudir sin freno y sin pudor el culto al único, infalible e imperturbable; aplaudir el culto a la unanimidad y al pensamiento único; aplaudir al tirano triunfalista que, por si fuera poco, ofendió a los opositores, mientras Beatriz Paredes, senadora del PRI, ofreció en el Congreso –al que Obrador se negó a acudir–, una lección de congruencia y honestidad política, un discurso histórico que concluyó con un llamado a realizar un gran pacto nacional a favor de la seguridad.

Pero embriagados en el presidencialismo de hoy –igual que el ciego y sordo presidencialismo de López Portillo–, nadie en Morena y en el Gobierno escuchó a los opositores.

Y resultaría de risa, si no es por el grave ridículo que significa para el país, que los viejos de la izquierda de ayer –Alejandro Encinas, Pablo Gómez, Martí Batres, Taibo II, Dolores Padierna y muchos otros que pululan en el nuevo Gobierno– hayan sido los más críticos del viejo presidencialismo del PRI y que hoy, enfundados en el nuevo PRI que es Morena, sean los más serviles aplaudidores del presidencialismo lopista.

Otra vergüenza del domingo, es que empresarios herederos de mártires de empresa como Eugenio Garza Sada y Manuel Clouthier –que dieron la vida contra el populismo de Echeverría y de López Portillo–, hoy aparezcan entre los principales aplaudidores del populismo de Obrador.

Sí, el domingo fuimos llevados al “túnel del tiempo” que confirma que la historia se repite, como comedia o como tragedia.

Hoy la comedia y la tragedia se llaman López Obrador.

Al tiempo.
02 Septiembre 2019 03:55:00
¿Dónde está el Presidente?
No, la pregunta anterior no es copia del título de una muy mala película que, a pesar de todo, resultó todo un éxito comercial.

No, tampoco son ganas de molestar al presidente –al que le incomoda toda crítica–, y que hace pocas horas cumplió el ritual del Primer Informe de Gobierno; colección de mentiras y medias verdades que a pocos convenció.

En realidad cuando preguntamos por el paradero del Presidente formulamos la interrogante que se hacen millones de mexicanos que no encuentran, por ningún lado, aquel Presidente mexicano por el que votaron en julio de 2018 y que está en el poder hace justo nueve meses.

Por eso vale insistir. ¿Por qué muchos ciudadanos preguntan dónde está el presidente López Obrador?

1.- Porque no es un Presidente –o no es lo que nos enseñaron que era un Presidente–, aquel que no entiende que fue votado y llevado al puesto de presidente no para culpar al pasado de todos los males actuales sino –por el contrario–, para resolver hoy todo aquello que fue mal planeado, mal atendido y mal ejecutado en el pasado.

2.- Porque no es Presidente aquel que, en lugar de lograr que las cuotas obrero patronales del IMSS y del ISSSTE sean más eficientes y lleguen a más derechohabientes, le pide a los ciudadanos que compren las medicinas de sus enfermos y que –en una de esas–, hasta podría exigir a los derechohabientes que paguen el salario de los médicos.

3.- Porque no es Presidente quien le pide a médicos y enfermeras que en lugar de prepararse mejor para desempeñar con mayor eficiencia su labor de salvar vidas, les pide que corran a la farmacia de la esquina a comprar las medicinas de los enfermos y que –en un insulto mayor–, paguen esas medicinas con su pírrico salario.

4.- Porque no es Presidente aquel que desvía miles de millones de pesos de las cuotas obrero patronales del IMSS, para regalar ese dinero a quienes no trabajan y –como consecuencia–, deja sin atención médica a aquellos que ya pagaron con sus cuotas la mejor atención médica posible.

5.- Porque no es Presidente aquel que en campaña prometió atención médica como en Suecia –la mejor del mundo–, y que ya Presidente termina por debilitar el sistema de salud hasta llegar a los peores niveles del mundo.

6.- Porque no es presidente aquel que en lugar de ordenar que las fuerzas del Estado –policías, militares y marinos–, hagan frente a criminales, secuestradores, narcotraficantes y matarifes, les pide a esas fuerzas represivas del Estado que se dejen golpear, cachetear, apalear, humillar y sobajar.

7.- Porque no es Presidente aquel que dice que militares y marinos hacen bien su trabajo cuando dejan indefensa a la población ante los embates de los criminales, secuestradores, narcotraficantes y matarifes.

8.- Porque no es Presidente aquel que dice que en lugar de balazos quiere abrazos; no es presidente el que dice que los criminales no serán perseguidos porque son ciudadanos y porque al pueblo no se le reprime.

9.- Porque no es Presidente aquel que prometió acabar con la violencia criminal desde el primer día de su gestión y que hoy, nueve meses después, reporta los mayores niveles de violencia, con mas de 26 mil muertos.

10.- Porque no es Presidente aquel que todos los días le miente a los ciudadanos; que niega todos los días un inocultable fracaso de su Gobierno, que culpa todos los días al pasado y que niega la triste realidad de un país que se ha convertido en uno de los más violento del mundo.

11.- Porque no es Presidente aquel que en lugar de invertir el dinero público en una estrategia eficaz contra la violencia y el crimen, pide a las madres de los criminales que “le den de “chanclazos” a sus hijos” y que suplique a los criminales, secuestradores, ladrones, huachicoleros y matarifes “que se porten bien” y que no le hagan daños al
prójimo.

12.- Porque no es Presidente aquel que dice que no importa el crecimiento económico, sino que lo importante es la redistribución del ingreso; porque no puede ser Presidente aquel que no entiende que el motor de toda economía saludable es, precisamente, el crecimiento económico.

13.- Porque no es Presidente quien todos los días insulta y ofende a los críticos de sus errores y desaciertos, en lugar de reconocer que poco sabe de mucho y mucho
ignora de todo.

Y si creían que el Presidente mexicano está obligado a llevar a México y a los mexicanos a un mejor futuro, pues resulta que ese Presidente no aparece por ningún lado y lo que vemos es el fracaso de los nueve meses de Gobierno.

¿Quién, con un gramo de honestidad, puede decir que el México de hoy, el de López Obrador, es mejor que el México de hace 10 meses?

Al tiempo.
30 Agosto 2019 03:52:00
¡Cáncer y Gobierno criminal de AMLO!
¿Es o no un crimen de Estado que el Gobierno de la República suspenda la compra de medicamentos indispensables para el tratamiento de los distintos tipos de cáncer y que, a causa de esa decisión, empiecen a morir los pacientes afectados por la carestía?

¿Es o no una violación constitucional que el Gobierno de López Obrador haya suspendido la compra de medicinas indispensables para el tratamiento de cáncer –además de otras enfermedades de alto riesgo–, y por ello empiecen a morir pacientes de hospitales públicos?

¿Qué responsabilidad tendrían tanto el presidente López Obrador como otros integrantes de su Gabinete –por ejemplo los secretarios de Salud y Hacienda–, en el recorte criminal de recursos públicos que llevó a cancelar la compra de medicinas y, por ello, a empujó a la muerte a pacientes de hospitales públicos?

Según no pocos especialistas en derecho, sí es posible tipificar como crimen de Estado la deliberada cancelación de medicamentos para enfermos de distintas afectaciones –no sólo cáncer–, quienes han empezado a perder la vida a causa de tal desabasto.

De igual manera, constitucionalistas reputados sostienen que tanto el presidente Obrador como los secretarios de Salud y de Hacienda violentan deliberadamente el postulado constitucional que garantiza el derecho a la salud –el Artículo 4º de la Carta Magna–, y acceso a los medicamentos para garantizar tal derecho.

Sin embargo, en lo que no existe claridad –según los especialistas–, es en la presunta responsabilidad del presidente Obrador y de todo su Gobierno en el crimen de Estado y la violación constitucional cometidos por el desabasto deliberado de medicamentos.

¿Cuál sería el presunto delito por el que podría ser sancionado el Presidente mexicano, en el caso del desabasto de medicamentos y que ya causó las muertes de niños, mujeres, adultos y viejos?

¿En qué tipo delictivo estarían incurriendo secretarios de Estado como los de Salud y Hacienda, ante el desabasto de medicinas y paliativos de enfermedades como el cáncer, que ya habrían provocado la muerte de niños, mujeres y adultos?

Valen las pregunta porque –por ejemplo–, existe tipificación penal para crímenes de Estado como la negligencia institucional; sea negligencia médica, sea en el trabajo del Estado sin las condiciones mínimas de seguridad o, incluso, en la encomienda de una actividad específica, de alto riesgo.

También existe el crimen de Estado cuando integrantes de una institución pública, de seguridad o castrense, le arrebatan la vida a los ciudadanos indefensos.

Ejemplos de lo anterior son la masacre del 2 de enero de 1946 en la plaza de la ciudad de León, Guanajuato, cuando fueron masacradas más de 50 personas; el crimen de estudiantes en Tlatelolco, en 1988 y la masacre de Acteal, en Chiapas.

En todos los crímenes de Estado citados existió un protocolo respectivo de investigación y sanción a los responsables, por la violación de las garantías individuales, a pesar de las resistencias propias de las instituciones del Estado.

Y en todos esos casos –sea negligencia médica, castrense, policiaca o una masacre contra la población indefensa–, el trabajo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) ha resultado fundamental en las últimas décadas.

Sin embargo hoy, en el Gobierno de AMLO no sólo no existe protocolo alguno frente al crimen de Estado que significa la carencia de medicamentos, sino que parece que a nadie le importa sancionar a los responsables de la carencia de medicamentos.

A nadie importa el tamaño de la responsabilidad presidencial en ese “crimen de lesa humanidad” que es dejar sin medicinas a miles de enfermos de cáncer.

Peor aún, cuando interviene la CNDH –ante una evidente violación del Estado a garantías individuales básicas como el derecho humano a la salud y a los medicamentos–, el Gobierno de López Obrador rechaza la recomendación y descalifica a la Comisión, además de que insiste en desaparecerla.

Está claro que estamos ante una actitud criminal del Gobierno de López Obrador que –más allá de la pertenencia y la preferencia partidista–, debe ser sancionada por los poderes Legislativo y Judicial.

¿Hasta cuándo?

Al tiempo.
29 Agosto 2019 03:55:00
¡La cobardía presidencial…!
Las escenas son intolerables e incomprensibles para los mexicanos educados en la concepción del Estado como garante de los derechos y las libertades básicas.

El derecho a la vida, a la propiedad privada, al trabajo… y libertades como las de expresión, de manifestación y de protesta…

Pero a pesar de lo intolerable y grotesco del espectáculo, no solo no existe una autoridad capaz de impedirlo o detenerlo sino que –al contrario–, las escenas se multiplican ante la complacencia oficial y la fiesta de bandas criminales; de matarifes, secuestradores y ladrones de combustible –entre muchos otros delincuentes–, que disfrutan de la impunidad del Estado, vejando, insultando, golpeando y sobajando a militares, marinos y efectivos de la fallida Guardia Nacional, convertida en caricatura del Estado.

Incluso, las escenas son imposibles de narrar, no solo por la vergüenza social e institucional que representan –imaginen la vergüenza de miles de policías, militares y marinos– sino porque confirman que detrás del empoderamiento criminal y del abandono a las fuerzas castrenses está “la cobardía del Estado” todo, empezando por el Jefe de las instituciones, el presidente López Obrador.

En efecto, aquí acuñamos la expresión “cobardía de Estado” para referirnos al miedo que muestran los tres poderes de la Unión y los tres órdenes de gobierno ante conflictos políticos, económicos y sociales que ponen en riesgo la democracia mexicana.

Sin embargo, en el caso concreto que nos ocupa –el de la vejación, el insulto, los golpes y la deliberada ridiculización militares, marinos y efectivos de la Guardias Nacional–, debemos calificar esa degradación con los adjetivos justos y puntuales, sin temor a las palabras.

¿Por qué? Porque, en rigor, se trata de una cobardía presidencial la instrucción de que militares, marinos y efectivos de la Guardia Nacional no respondan a las vejaciones, agresiones, golpes y la deliberada ridiculización.

Nos guste o no, es una cobardía del presidente Obrador defender a las bandas criminales, a los matarifes de 26 mil muertes durante su Gobierno; es una cobardía dialogar con los jefes de las mafias del narcotráfico mientras que, en el otro extremo, ordena a militares, marinos y guardias nacionales que no respondan a las vejaciones, las agresiones, los golpes y la ridiculización deliberada de los delincuentes que tienen postrado al país entero.

Y es que cada video que graban y difunden los delincuentes, en los que vejan a policías, marinos, militares y miembros de la Guardias Nacional, es una victoria criminal ante las instituciones del Estado; es un triunfo de la ilegalidad ante la justicia; es el éxito de los mexicanos corruptos y de los infractores, sobre los ciudadanos indefensos que trabajan, pagan impuestos y que no cuentan con ninguna autoridad capaz de protegerlos.

Cada uno de los videos en donde los policías son secuestrados, los militares vejados, los marinos sometidos y golpeados, es una derrota para los ciudadanos que respetan la ley, para aquellos que por décadas esperaban la protección de policías, marinos y militares; es una derrota para todas las instituciones y para la democracia; es un clavo más para el ataúd de la legalidad, del Estado de derecho, de la justicia y de la paz.

Cada uno de esos videos es la victoria del miedo y del terror sobre la tranquilidad social; es un triunfo terrorista sobre la estabilidad política, económica y social; cada video que difunden los criminales –en donde son vejados, insultados, golpeados y ridiculizados policías, militares, marinos y guardias nacionales– es una derrota para los partidos políticos, para los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; es una derrota para los gobiernos municipales, estatales y para el Gobierno federal y… es una derrota para el Estado todo.

Pero lo más grave es que detrás de esa tragedia que enluta al Estado y a sus instituciones –y que confirma el fin de la democracia mexicana–, no solo está la cobardía de un solo hombre, del presidente Obrador, sino la cobardía mediática de empresas que despiden a críticos del Presidente.

Detrás de la cobardía presidencial, está la cobardía de sus colaboradores que no se atreven a cuestionarlo y a renunciar ante la destrucción institucional y del país todo; detrás de la cobardía de López Obrador está la cobardía de todos los partidos, de todos los legisladores y de casi todos en el Poder Judicial.

La cobardía mata, igual que matan las bandas del crimen. Y lo comprobamos apenas ayer en Coatzacoalcos, Veracruz.

¿Hasta cuándo la cobardía presidencial?

Al tiempo.
28 Agosto 2019 03:50:00
¡“No quiero morir”, grito a un presidente sordo!
Sería un escándalo en toda democracia de contrapesos saludables, el grito de niños con cáncer y de sus padres que, sea en redes o en las calles –incluido el Aeropuerto de CDMX– suplican por ayuda.

Sería un escándalo –en una sociedad respetuosa de la vida– el video de Érick, de 10 años, que se hizo viral al exclamar que no quiere morir; reproche contundente al presidente López Obrador, que no escucha más allá de su soberbia y su egolatría enfermizas.

Sería una escándalo que –por caprichos sexenales– una democracia decidiera sacrificar los programas de salud para enfermos con cáncer –niños, mujeres, adultos y viejos– a los que esa democracia olvida y condena a la muerte sin esperanza, por el falso dilema del ahorro presupuestal para dedicar ese dinero a la compra de conciencias, mediante el feo clientelismo electoral.

Sería un escándalo que la misma democracia que sacrifica a niños, mujeres adultos y viejos con cáncer, también decida despedir a enfermeras y médicos; decida cortar la cadena del suministro de insumos y medicamentos para la atención de miles de niños, mujeres, adultos y viejos que tenían en el sector salud la única esperanza de cura y de paliativos para la agresividad de los distintos tipos de cáncer que los afectan.

Sería de escándalo y rayaría en “un crimen de Estado”, en una democracia saludable, que con el argumento demencial del ahorro se haya suspendido la compra de vacunas para prevenir enfermedades de la pobreza –como el sarampión, entre otras– que ya habían sido erradicadas en México.

Sería de escándalo que mientras un Gobierno retira presupuesto para medicamentos y atención a enfermos de cáncer, defienda la impunidad de los criminales con el argumento de que “son pueblo y el Ejército no reprime al pueblo”.

Y sería para escandalizar a la sociedad toda –en una democracia sana– que mientras el partido en el poder, Morena, se regala un edificio nuevo, de cientos de millones de pesos –el nuevas teatro para coronar sus guerras de poder– los niños con cáncer, las mujeres y los adultos con un padecimiento oncológico, deban suplicar en las calles.

En efecto, todo lo anterior sería de escándalo en una democracia sana, funcional, de contrapesos saludables y de ciudadanos libres de los atavismos del fanatismo imperante.

Sin embargo, a nadie escandaliza y tampoco importa que el Estado todo haya abandonado a los niños con cáncer; que esos niños deban recurrir a las redes para despertar la conciencia social que todos los días se extingue; para clamar por un poco más de vida en una sociedad ciega, sorda y
fanatizada.

Y a nadie escandaliza porque, a su vez, la mexicana es una sociedad enferma de otro tipo de cáncer; el cáncer que ha significado el fanatismo de un Gobierno ineficaz y el clientelismo insaciable que devora el dinero público existente para la compra de conciencias; el cáncer que ha dejado sordos y ciegos a muchos medios que no cuestionan sino que aplauden.

Cáncer que provocó ceguera y sordera entre legisladores de todos los partidos –sobre todo entre diputados federales, locales y senadores de Morena– que no mueven un músculo para gritar por las arbitrariedades, las injusticias y la sinrazón de una deidad presidencial que, a la menor réplica, los puede dejar fuera del paraíso.

Cáncer que ha provocado ceguera y sordera entre los tres poderes de la Unión –Legislativo, Ejecutivo y Judicial–, y cuyos responsables nada hacen ante la grave crisis por el abandono del sector salud todo; de los enfermos de cáncer en particular y de la salud de los que menos tienen, en general.

¿Por qué a casi nadie escandaliza el drama de los niños con cáncer, la pérdida de libertades como la de expresión, la explosiva epidemia de violencia y de crímenes en general; por qué son pocos los que cuestionan a un Gobierno ineficaz que ha catalizado el desempleo, que anula el crecimiento, el desarrollo y desestimula la inversión?

Y no son un escándalo esos dramas porque nos hemos convertido en una sociedad ciega y sorda, con un Presidente y un Gobierno ciegos y sordos, en donde el Estado ya no protege la vida y los bienes del ciudadano sino de los criminales y en donde el ciudadano se cuida de la violencia ciudadana.

En pocas palabras, asistimos la muerte de la democracia y nadie se escandaliza.

Al tiempo.
27 Agosto 2019 03:55:00
¡El fracaso de AMLO! ¿Para eso quería ser Presidente?
El primer fracaso que salta a la vista –de los mensajes oficiales del Primer Informe de Obrador–, es precisamente el eslogan del mensaje.

¿Por qué?
Porque si bien es un eslogan coloquial que exalta los supuestos logros sexenales, también es cierto que, sin ningún problema, es utilizado para exhibir, aún con mayor fuerza, los fracasos del Presidente.

Peor aún, el mensaje resulta un feo contrasentido cuando se cambian dos palabras y se dice: “¡no es para presumir el fracaso de Obrador!”, en alusión a los muchos fracasos del Gobierno en turno.

Pero obliga preguntar. ¿Dónde están los fracasos de Obrador?
La lista es infinita, al extremo de que no faltamos a la verdad si decimos que en los primeros nueve meses del Gobierno de López Obrador no existe un solo acierto.

¿Lo dudan?
1.- Es un fracaso, por ejemplo, la seguridad y la lucha contra el crimen en sus muchas caras y en todo el país. ¿Por qué? Porque en los primeros nueve meses llegaremos a 26 mil muertes violentas, según el diario digital @ContrapesoC, lo que significa más de cien muertos diarios.

2.- Es un fracaso el Gobierno de AMLO por la epidemia de feminicidios incontenible y que, con mayor incidencia, se cometen en gobiernos estatales y municipales de Morena. Hoy el feminicidio se elevó casi 50% respecto al Gobierno de Peña.

3.- Es un fracaso el Gobierno de Obrador porque el secuestro en todo el país muestra cifras alarmantes a la alza, lo que significa que los plagiarios entendieron que el de López Obrador es un Gobierno de impunidad.

4.- Es un fracaso la Guardia Nacional, ya que se trata de un grupo castrense al que nadie respeta y de cuyos efectivos todos se burlan. ¿Y por qué el fracaso y la burla? Porque mientras el presidente Obrador empodera al crimen y al narcotráfico, prohíbe a los efectivos de la Guardia Nacional el uso de la fuerza. Es decir los condena al papel de
caricatura.

5.- Resultó un fracaso y una burla la lucha contra el huachicol. ¿Y por qué fracaso y burla? Porque según los informes de Pemex, en los primeros nueve meses de Gobierno se multiplicó por tres el número de tomas clandestinas, no sólo de gasolina sino de gas, además de que la compra de 500 pipas fue una mentira descomunal.

6.- Es un fracaso la creación de empleos al extremo de que las Afores se quedan en ceros a causa del desempleo general. En el sexenio del Gobierno de Peña se crearon cuatro millones de puestos de trabajo y en el de AMLO se han perdido casi un millón de empleos. Así el tamaño del fracaso.

7.- Es un fracaso la promesa de bajar el precio de la gasolina y el gas. Pero al fracaso de las promesas se suma el alza en el precio de los combustibles, al extremo de que todo fue una ofensiva mentira de Obrador.

8.- Es un fracaso el crecimiento económico. Y es que según el Inegi la economía mexicana vive el peor estancamiento en más de una década y la recesión está a la vuelta de la esquina. El crecimiento del PIB es 0.0 por ciento.

9.- Y es tal el fracaso de la política económica de Obrador que se tradujo en el peligroso retroceso –y desempleo masivo–, en “industrias motor” como la automotriz, la turística y la industria de la construcción, además de un peligroso estancamiento en la inversión foránea y la pérdida de confianza en México, como destino de inversión.

10.- Es un fracaso la democracia en el Gobierno de AMLO. ¿Por qué? Porque hemos perdido libertades como la de expresión, porque van 17 periodistas muertos, en sólo 9 meses de Gobierno; porque también han muerto los contrapesos, porque Morena promueve leyes regresivas como la Ley Garrote; porque desapareció la “división de poderes”, al extremo de dar luz a leyes nada democráticas como la Ley Bonilla y porque los poderes Legislativo y Judicial están sometidos a la dictadura de Obrador.

Y el mayor fracaso de todos –y el de mayor costo–, es que ya no existe Presidente en México, existe un dictador.

¿Para eso quería Obrador ser presidente?

Al tiempo.

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